Contrato de Mutuo
Contrato de Mutuo
CONTRATO DE MUTUO.
Estructura:
1. Concepto y caracteres:
- Consensual
- Bilateral
- Conmutativo
- Nominado
- No formal
- Oneroso (como regla):
Aplicación de las reglas relativas a las obligaciones de dar suma de dinero:
● Intereses: compensatorios, moratorios y punitorios.
● Anatocismo
2. Obligaciones de dar una suma de dinero. Evolución en la legislación: Código de
Velez, Ley de convertibilidad. Nominalismo y valorismo. Aplicación de sus
disposiciones al mutuo dinerario.
3. Obligaciones de las partes:
- Obligaciones del mutuante:
● Suspensión preventiva del cumplimiento. Incumplimiento del mutuante.
Resolución.
● Responsabilidad por mala calidad o vicio de la cosa.
- Obligaciones del mutuario:
● Plazo y lugar de restitución.
● Incumplimiento del mutuario. Resolución. Efectos.
4. Comparación con otras figuras contractuales:
- Mutuo y comodato.
- Mutuo y depósito.
- Mutuo y locación.
CONCEPTO. CARACTERES.
El contrato de MUTUO se encuentra regulado en nuestro Código Civil y Comercial a partir
del artículo 1525 hasta el 1532.
Art. 1525. Concepto. Hay contrato de mutuo cuando el mutuante se compromete a entregar
al mutuario en propiedad, una determinada cantidad de cosas fungibles, y éste se obliga a
devolver igual cantidad de cosas de la misma cantidad y especie.
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Chiara Berro. Derecho Civil III.
Ahora sí, en cuanto a su caracteres, se puede decir que el contrato de mutuo es:
a. CONSENSUAL.
Respecto a este tema me parece necesario hacer algunas aclaraciones:
El mutuo estaba regulado tanto en el Código Civil como en el Código de Comercio. En el
Código de Vélez era considerado expresamente como un contrato real, es decir, que se
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Chiara Berro. Derecho Civil III.
Cabe acotar, que en la doctrina nacional, Borda entendía que el mutuo comercial era
consensual sobre la base del art. 559 del Código de Comercio, que establecía: “Si nada se
ha estipulado acerca del plano y lugar en que deba hacerse la entrega, debe verificarse
luego que la reclame el mutuante, pasados diez días de la celebración del contrato y en el
domicilio del deudor”. Sin embargo, a poco en que se repare que la norma alude al
“mutuante” como el destinatario de la “entrega”, parece necesario concluir que se refiere a
la restitución de la cosa dada por el mutuario y no a la transferencia del primero al segundo.
En consecuencia, también se supera la limitación que surgía del art. 2244 del Código Civil
que parecía limitar al incumplimiento de una promesa de mutuo oneroso al reclamo del
resarcimiento de daños y perjuicios, no pudiendo reclamar el efectivo cumplimiento (ya que
el contrato no estaba perfeccionado aún, el consentimiento de las partes no implicaba el
nacimiento de una obligación en cabeza del mutuante, lo que no quita que esa promesa si
lo podría haber causado daños al mutuario).
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Actualmente, con el CCC, según surge de la definición, no queda duda que el contrato de
mutuo es CONSENSUAL.
b. BILATERAL
Inevitablemente, del punto anterior, se desprende este segundo caracter. Cuando el mutuo
era considerado un contrato real, se entendía que se trataba de un contrato unilateral, pues
la entrega de la cosa, que ahora forma parte las obligaciones del mutuante, no era tal en el
mutuo como contrato real, sino que era el acto que perfeccionaba al mismo, y a partir de
allí, solo nacía la obligación del mutuario de devolver.
La alteración que supone que aquel contrato real sea considerado como consensual, lleva a
pensar que el nuevo mutuo es bilateral, pues con el consentimiento el contrato se
perfecciona y las partes aparecen comprometidas recíprocamente la una hacia la otra.
c. CONMUTATIVO
Las ventajas y/o pérdidas pueden saberse desde el momento en que se celebra el contrato,
la prestación que se constituye como objeto del contrato es cierta para las partes. En este
caso, desde la celebración del contrato, el mutuante sabe cuánto tiene que entregar al
mutuario, y éste sabe que en un plazo de tiempo determinado, tiene que devolver esa
misma cantidad, más los intereses si fuese oneroso. La restitución no está sujeta a ninguna
condición o hecho incierto, si no lo devuelve, el mutuante puede demandar su cumplimiento
o bien la resolución del contrato, más los daños y perjuicios.
e. NO FORMAL:
Las normas particulares de este contrato no indican ninguna forma específica en la
celebración del acuerdo. Rigen las disposiciones generales que imponen el principio de
libertad de formas. Sin embargo, no es usual que se celebre de modo verbal (menos los
mutuantes que sean entidades controladas por el BCRA), ya que para facilitar su prueba
convendría celebrarlo formalmente. En la práctica se suele celebrar por escrito e incluso, en
ciertos casos, bajo escritura pública.
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En consecuencia, se podría decir que a este contrato le cabe la limitación del artículo 1019
relacionado a la prueba de los contratos, según el cual: “los contratos que sea de uso
instrumentar no pueden ser probados exclusivamente por testigos”.
Por otro lado, si se trata de contratos de CONSUMO, la ley de defensa del consumidor en
su capítulo titulado “De las operaciones de venta de crédito” (dentro de las cuales podría
estar un mutuo), si establece ciertos requisitos de formalidad:
a) La descripción del bien o servicio objeto de la compra o contratación, para los casos de
adquisición de bienes o servicios;
b) El precio al contado, sólo para los casos de operaciones de crédito para adquisición de
bienes o servicios;
f. DE EJECUCIÓN DIFERIDA.
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Ahora bien, al respecto, es importante advertir que el artículo 1532 del Código Civil y
Comercial indica que se aplican al mutuo las disposiciones relativas a las obligaciones de
dar sumas de dinero o de género, según sea el caso, lo cual tendrá incidencia (entre otras)
sobre la determinación de los intereses.
Intereses compensatorios: es el precio que se debe pagar por el uso y disfrute del capital
ajeno. Es lo que recibe a cambio de entregar ese capital y no disponer de él.
Como un poco adelanté, el interés compensatorio es lo que hace al mutuo oneroso.
Por lo que, en consonancia a la presunción de onerosidad, si nada se ha dicho, el mutuario
deberá intereses compensatorios.
¿Cómo se determinan? Para saber cuales son las reglas aplicables para su determinación
se debe recurrir al art. 767 de la sección de obligaciones de dar suma de dinero:
Art. 767. Intereses compensatorios. La obligación puede llevar intereses y son válidos los
que se han convenido entre el deudor y el acreedor, como también la tasa fijada para su
liquidación. Si no fue acordada entre las partes, ni por las leyes, ni resulta de los usos,
la tasa de interés compensatorio puede ser fijada por los jueces.
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Parte de la doctrina entiende que existe una contradicción, ya que en este artículo parecería
establecerse que la regla es que si las partes no han pactado intereses compensatorios no
tendrían que aplicarse. Sin embargo, las disposiciones relativas al mutuo invierten esta
situación, y consagran como regla a la onerosidad, es decir, la concurrencia de intereses,
siempre que las partes no hayan pactado expresamente la gratuidad.
En definitiva, las reglas específicas son las que parecen prevalecer, por lo que ante el
silencio de las partes, el mutuo será oneroso.
Lo importante de este artículo es lo relativo a la fijación de la tasa para su liquidación: es
válida aquella que hayan fijado las partes, sin embargo, si esta no fue acordada por estas,
ni resulta de las leyes ni de los usos, puede ser fijada por los jueces.
Se deben respetar obviamente los principios e institutos básicos como la buena fe y abuso
del derecho, sumándose uno de gran importancia: la USURA.
Por otro lado, del artículo 1527 se desprende la regla de cada cuánto se deben los
intereses, estableciendo: “Los intereses se deben por trimestre vencido, o con cada
amortización total o parcial de lo prestado que ocurra antes de un trimestre, excepto
estipulación distinta.”
Al respecto hay que tener presente los distintos sistemas de amortización (Amortización:
devolución del capital):
- Americano: el 100% del capital se devuelve al final en una única cuota, y mientras
tanto se va pagando interés. En un sistema que se usa mucho en los bonos
argentinos en dólares.
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Intereses moratorios: corre por el no cumplimiento en término, es decir, por la mora del
mutuario. Este interés puede ser convencional, pero siempre va a ser legal. Es decir, por
más que las partes no lo pacten, sea el mutuo oneroso o gratuito, el mutuario ante el
incumplimiento en término va a deberlos.
El segundo párrafo del art. 1529 establece: “Si el mutuo es gratuito, después del
incumplimiento, se deben intereses moratorios. Si el mutuo es oneroso a falta de
convención sobre intereses moratorios, rige lo dispuesto para las obligaciones de dar suma
de dinero.”
¿Cómo se determinan?
Art. 768. Intereses moratorios. A partir de su mora el deudor debe los intereses
correspondientes. La tasa se determina:
a. por lo que acuerden las partes;
b. por lo que dispongan las leyes especiales;
c. en subsidio, por tasas que se fijen según las reglamentaciones del Banco Central.
PROBLEMA: el BCRA nunca reglamentó las tasas referenciadas en el inc c. del artículo, por
lo que la tasa aplicable se ha ido estableciendo jurisprudencialmente.
Parte de la doctrina critica esta modificación que se dio respecto al Código derogado, el cual
le dejaba la facultad de fijar las tasas a los jueces.
Vélez Sársfield advertía que su abstención de fijar una tasa legal se debía a que “Por lo
demás, el interés del dinero en las obligaciones de que se trata, corresponde a los perjuicios
e intereses que debía pagar el deudor moroso”. Esto último determina la necesaria
apreciación judicial, pues es propio de la función jurisdiccional fijar la cuantía del
resarcimiento.
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La solución impuesta por el art. 768 desconoce los antecedentes no sólo normativos, sino
históricos, económicos y sociales, y no responde al rol preponderante que el mismo Código
Civil y Comercial le asigna a la magistratura en la determinación y especificación de los
principios y reglas del mismo.
Por lo tanto, la inteligencia del art. 768 debe guardar coherencia con la finalidad
resarcitoria de los intereses moratorios por los daños derivados del retardo
imputable en el pago de una obligación dineraria. De allí, entiende parte de la doctrina,
que la remisión a las regulaciones del Banco Central depende de la tasa y tipo de interés
que el Juez estime como más adecuado y ajustado a la índole del incumplimiento y de los
daños que los intereses moratorios resarcen, a cuyo fin las reglamentaciones que dicte la
autoridad bancaria deben ser tomadas como un marco de referencia indicativo, no ya
determinante la tasa aplicable.
Ratifica esta inteligencia que proponemos de la norma, la facultad que se otorga a los
jueces en el art. 771, por lo que en definitiva serán éstos quienes los establezcan conforme
la práctica judicial que venimos teniendo.
En la provincia de Buenos Aires se aplica la tasa pasiva más alta fijada por el Banco de
la Provincia de Buenos Aires en sus depósitos a treinta días (Tasa pasiva digital o BIP).
Punitorio (es un elemento accidental): este interés SIEMPRE es convencional, lo fijan las
partes como un medio de sanción. El código establece que se rige por las reglas de la
cláusula penal. La naturaleza es la misma, es sancionatoria: ante un incumplimiento hay
una consecuencia gravosa.
No hay acuerdo doctrinario respecto a estos intereses, una postura sostiene son los
intereses moratorios fijados convencionalmente, mientras otra postura entiende que es otra
especie de interés que conlleva una “pena privada”, es un plus al interés moratorio que
genera cierta presión psicológica.
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Tipos de TASAS:
1. Fija: la tasa se mantiene igual durante todo el plazo convenido.
2. Variable/Flotante: puede cambiar ya que se encuentra sujeta a algún
indicador/índice.
★ Activa: es la que las entidades financieras cobran a los clientes por los préstamos de
dinero. Constituye la “ganancia” o el lucro de la entidad– también llamada spread
bancario porque representa el precio que los bancos ponen a su dinero. Es el precio
que el banco establece como contraprestación por haberse privado del uso de su
capital, en favor de un cliente.
ANATOCISMO.
Hace referencia a la posibilidad de capitalizar los intereses a fin de computarlos en el monto
sobre el cual se devengarán nuevos intereses. Como regla se establece su prohibición
salvo algunos supuestos.
El CCC establece en su art. 770: No se deben intereses de los intereses, excepto que:
a. una cláusula expresa autorice la acumulación de los intereses al capital con una
periodicidad no inferior a seis meses;
b. la obligación se demande judicialmente; en este caso, la acumulación opera desde
la fecha de la notificación de la demanda;
c. la obligación se liquide judicialmente; en este caso, la capitalización se produce
desde que el juez manda a pagar la suma restante y el deudor es moroso en
hacerlo;
d. otras disposiciones legales prevean la acumulación.
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Art. 771. Facultades judiciales. Los jueces pueden reducir los intereses cuando la tasa
fijada o el resultado que provoque la capitalización de intereses excede, sin justificación y
desproporcionadamente, el costo medio del dinero para deudores y operaciones similares
en el lugar donde se contrajo la operación.
Los intereses pagados en exceso se imputan al capital, y una vez extinguido éste, pueden
ser repetidos.
Para ello, hay que recurrir en primer lugar a lo establecido en los arts. 765 y 766:
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Art. 765. Concepto. La obligación es de dar dinero si el deudor debe cierta cantidad de
moneda, determinada o determinable, al momento de constitución de la obligación. Si por el
acto por el que se ha constituido la obligación, se estipuló dar moneda que no sea de curso
legal en la República, la obligación debe considerarse como de dar cantidades de cosas y el
deudor puede liberarse dando el equivalente en moneda de curso legal.
Art. 766. Obligación del deudor. El deudor debe entregar la cantidad correspondiente de la
especie designada.
Conforme a lo establecido, se puede prever que el régimen de las obligaciones de dar suma
de dinero en moneda de curso legal es distinto al de las obligaciones de dar suma de dinero
en moneda extranjera. Y esto, se traslada inevitablemente a los mutuos dinerarios en
moneda de curso legal y en moneda extranjera.
El principal problema con que debe lidiar la regulación de las obligaciones dinerarias es el
efecto que la inflación tiene sobre el valor adquisitivo de la moneda que debe entregarse. Si
la entrega del dinero se difiere a un momento posterior al del nacimiento de la obligación,
como en el mutuo, puede suceder que el valor de la cantidad entregada no represente el
mismo valor que tenía cuando se pactó la obligación.
Ante este problema el sistema puede determinar:
- Un régimen nominalista: cualquiera sea dicha pérdida de poder adquisitivo, el
deudor puede entregar y el acreedor debe recibir exclusivamente la cantidad
pactada, sin incremento alguno.
- Un régimen valorista: permitir mecanismos o herramientas para tratar de reflejar la
pérdida y determinar una cantidad de moneda diferente, equivalente en su valor al
de origen.
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La regla era que el deudor debe la cantidad de dinero de la especie designada; la facultad
del deudor de entregar otra especie de moneda nacional, a que hacía referencia el artículo,
tenía su razón de ser en la existencia de varias monedas de curso legal al momento de la
sanción del Código Civil.
En la doctrina clásica, el artículo se interpretó como una expresión del nominalismo, lo que
condecía con una moneda que se mantenía estable a través del tiempo.
Sin embargo, los períodos inflacionarios e hiperinflacionarios que vivió el país se tradujeron,
en un proceso gradual de reconocimiento de que el artículo 619 (y su nota) habilitaban a la
admisión de herramientas de actualización, las cuales la doctrina y jurisprudencia fue
incorporando:
- Utilización de índices que reflejaban la variación del valor de determinados
productos (nafta, trigo,etc) o de monedas extranjeras.
- Distinción de obligaciones de dar suma de dinero (regidas por el nominalismo) y
obligaciones de valor (regidas por el valorismo).
2da etapa:
El 28 de marzo de 1991 se sancionó la Ley 23.928 , denominada de Convertibilidad del
Austral, instauró un régimen nominalista puro en las obligaciones de dar sumas de dinero
en la Argentina, a través de los artículos 7, 8 y 10, y la reforma al artículo 619 del Código
Civil.
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El artículo 619 del Código Civil quedó redactado así: "Si la obligación del deudor fuese de
entregar una suma de determinada especie o calidad de moneda, cumple la obligación
dando la especie designada, en día de su vencimiento".
La denominada Ley de Convertibilidad otorgó una cierta estabilidad al valor de la moneda,
la cuestión de la inflación y su incidencia sobre las obligaciones de dar dinero no
constituyeron motivo de mayor preocupación para los operadores jurídicos.
3era etapa:
Sobre fines de 2001 se produjo una importante crisis económica y financiera en el país, que
derivó en la salida de la convertibilidad peso-dólar, una importante devaluación de la
moneda nacional y una estampida inflacionaria.
La Ley 25.561, de Emergencia Pública y reforma del régimen cambiario, que sancionó
la salida de la convertibilidad, pero mantuvo en plena vigencia el régimen nominalista.
4ta etapa:
El artículo 766 del Código Civil y Comercial ratifica que en las obligaciones de dar sumas
de dinero se debe entregar "la cantidad correspondiente de la especie designada".
La referencia a "especie" permite interpretar que el principio se aplica a cualquier tipo de
moneda adeudada, de curso legal o emitida por otro estado. Sin embargo, como veremos,
las obligaciones en moneda que no sea de curso legal tienen en el C.C. y C. su propio
régimen.
Teniendo en consideración que el régimen nominalista consagrado por la ley de
convertibilidad sigue vigente, el CCC de alguna manera intentó establecer una solución que
se armonice con la realidad económica, adoptando la distinción entre obligaciones de dar
suma de dinero y obligaciones dinerarias (art. 772). Así, si desde el momento de la
celebración se pactó entregar una suma de dinero determinada, regirá el sistema
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Vélez consideró a la moneda extranjera como una cosa. La consecuencia de esta posición
es que si el deudor no cumplía la obligación en la moneda pactada, entonces la obligación
se transformaba en la obligación de indemnizar el daño, y el deudor podía liberarse
pagando en dinero de curso legal, al cambio que correspondiera al tiempo de la mora.
Este régimen fue sustancialmente mutado por la Ley 23.928, la que modificó el artículo 617
y emplazó a las obligaciones en moneda extranjera como obligaciones dinerarias, lo que
implicó que el deudor debía entregar la moneda pactada y el acreedor podía rechazar la
pretensión de que se le pague en otra moneda al cambio vigente al momento de la mora.
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El primer párrafo del artículo pareciera referirse más a un derecho que a una obligación del
mutuante. En definitiva, se está refiriendo a la posibilidad que tiene éste de suspender
preventivamente el cumplimiento de su obligación, siendo de aplicación:
Art. 1032. Tutela preventiva. Una parte puede suspender su propio cumplimiento si sus
derechos sufriesen una grave amenaza de daño porque la otra parte ha sufrido un
menoscabo significativo en su aptitud para cumplir, o en su solvencia. La suspensión queda
sin efecto cuando la otra parte cumple o da seguridades suficientes de que el cumplimiento
será realizado.
Si bien con la remisión al artículo de tutela preventiva queda más claro, la crítica que se
hace al artículo 1526 es que se utilizaron términos muy amplios para otorgar la facultad de
suspensión. ¿A qué cambio de situación se refiere? Al no especificar qué tipo de cambio, el
mutuante podría alegar cualquier cosa y concurrir en un abuso del derecho (ejemplo,
persona que se separa de su pareja y entra en depresión).
El hecho que provoca el cambio debe ser posterior a la celebración, porque sino era algo
que el mutuante podía valorar antes de contratar. Es decir, debe producirse entre la
celebración del contrato y el momento de cumplimiento de la obligación del mutuante.
Salvo esta situación que habilita a la suspensión, el incumplimiento por parte del mutuante
de la entrega de la cosa pasa a ser un incumplimiento ESENCIAL (conforme a lo
establecido en el art. 1084), y le da al mutuario dos opciones: exigir el cumplimiento (+
daños y perjuicios) o resolver (+ daños y perjuicios).
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Obviamente, para que se efectivice la garantía por vicios ocultos, se deben cumplir con los
requisitos de plazos de caducidad de manifestación del vicio y de ejercicio de la acción, y
que además no se encuentre comprendido dentro de las exclusiones que establece el art.
1053: que se trate de vicios aparentes o que sean defectos que no existían al momento de
la adquisición.
MUTUO Y COMODATO.
Art. 1533. Concepto. Hay comodato si una parte se obliga a entregar a la otra una cosa no
fungible, mueble o inmueble, para que se sirva gratuitamente de ella y restituya la misma
cosa recibida.
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Aunque tanto el mutuo como el comodato son contratos que implican el préstamo de
bienes, existen diferencias fundamentales entre ellos. A continuación, se detallan las
principales diferencias:
Elemento esencial: entregar una cosa para su custodia (la doctrina mayoritaria entiende que
se tratan de cosas muebles, aunque Vélez antes se refería a cosa muebles e inmuebles).
A cambio de esa custodia puede haber una remuneración (oneroso) o no, se presume
oneroso. La calificación como oneroso está en la remuneración “extra”, en la cual se
presumen incluídos los gastos de conservación. Si se pacta la gratuidad, no debe
remuneración, pero el depositante debe reembolsar al depositario los gastos razonables en
que incurra para la custodia y restitución.
1. No fungibles: depósito regular. Quien custodia la cosa NUNCA puede usar la cosa
(salvo pacto en contrario)
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2. Fungibles: depósito irregular. Quien custodia la cosa SIEMPRE puede usar la cosa
por más que haya sido autorizado o no, ya que por la naturaleza ella, se trasmite su
dominio. Que haya sido expresamente autorizado o no, va a afectar en cuáles son
las reglas aplicables:
- El depositante NO autorizó: se rige por las reglas del depósito (se paga una
retribución por la custodia)
- El depositante AUTORIZÓ: se aplican las disposiciones del MUTUO (régimen
de intereses).
DEPÓSITO IRREGULAR
Art. 1367: Si se entrega una cantidad de cosas fungibles, que no se encuentra en saco
cerrado, se transmite el dominio de las cosas aunque el depositante no haya autorizado su
uso o lo haya prohibido. El depositario debe restituir la misma calidad y cantidad.
Si se entrega una cantidad de cosas fungibles, y el depositario tiene la facultad de
servirse de ellas, se aplican las reglas del mutuo.
Según BORDA:
Algunas diferencias importantes entre depósito irregular y mutuo:
a. el depósito se celebra principalmente en interés del depositante, el mutuo
principalmente en interés del que recibe el préstamo
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Chiara Berro. Derecho Civil III.
LOCACIÓN Y MUTUO.
Art. 1187: Hay contrato de locación si una parte se obliga a otorgar a otra el USO y GOCE
TEMPORARIO de una cosa, a cambio de un precio en dinero.
Al contrato de locación se aplica en subsidio lo dispuesto con respecto al consentimiento,
precio y objeto del contrato de compraventa.
La analogía resulta evidente cuando se trata de un mutuo oneroso: tanto el locador como el
mutuante entregan una cosa a la otra parte para que ésta goce a cambio de un precio en
dinero (canon locativo en un caso, intereses en el otro) que habitualmente se paga en forma
periódica.
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Chiara Berro. Derecho Civil III.
2. Las obligaciones del locador de conservar la cosa locada en estado de servir al uso
y goce para el locatario, haciendo si es necesario las reparaciones consiguientes, se
mantienen durante toda la duración del contrato. Mientras que en el mutuo, las
obligaciones del mutuante se agotan con la entrega de la cosa, al menos que lo
entregado no sea dinero, en cuyo caso responde por la mala calidad o vicios
(siempre si es oneroso, y sólo si conocía el vicio y no advirtió al mutuario si es
gratuito).
Bibliografía:
- Manual de contratos, Alejandro BORDA.
- El Contrato de mutuo en el Código Civil y Comercial, Chomer Héctor Osvaldo.
- Las obligaciones de dar sumas de dinero en el Código Civil y Comercial, Márquez
José Fernando.
- Intereses: Cuándo, cuánto y cómo. Actualidad y rol en las indemnizaciones de daños
y perjuicios, Rosario Echevesti.
- Código Civil y Comercial
- Código Civil Argentino
- [Link]
rato-de-mutuo/9111671
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