Intervención sociocomunitaria
Tema 1
La intervención social: evolución histórica y principios básicos de intervención.
Modelos de organización en intervención social: estado social y organizaciones
humanitarias. Metodología de la intervención social.
1. INTRODUCCIÓN
La acción social tiene por objeto intervenir para que los recursos sociales, entendidos como
medios para satisfacer las necesidades, estén al servicio de las mismas, es decir, que la
intervención social participa en la relación existente entre el binomio necesidades‐recursos
sociales.
Dicha relación podría ser idealmente armónica, de tal modo que en cuanto surgiese una
necesidad en un individuo, un grupo, o una comunidad ya existente el recurso idóneo para
satisfacerla, pero este tipo de relación es una utopía.
En este sentido, el desarrollismo económico ha tratado de forjar en los pueblos la idea de que
todas las necesidades serían atendidas a través de la abundancia de recursos, pero lo cierto es
que este sistema ha puesto de manifiesto un reparto injusto de las necesidades, las cuales son
sufridas cada vez por un mayor número de personas y de los recursos que continúan estando en
manos de unos pocos.
Por otra parte, aunque existiese esa relación armónica, nunca se produciría un equilibrio estático
ya que las necesidades encontrarían en la sociedad el caldo de cultivo necesario para
evolucionar a estadios superiores.
En este sentido, las necesidades sociales se caracterizan por los siguientes rasgos:
Son mutables: cambian con el tiempo. Ej: protección del medio ambiente.
Son relativas: responden al contexto situacional y a la cultura. Además, varían en función
de las diferentes etapas del ciclo vital y de las expectativas personales.
No son empíricas: implican juicios de valor, de hecho, se podría decir que están
condicionadas por los intereses de clase o grupo.
Son una construcción social ya que es la sociedad quien determina que necesidades se
convierten en problemas sociales. Ejemplo: violencia de género.
De este modo, podemos concluir que los problemas sociales son situaciones consideradas como
inaceptables por un grupo importante de personas. Y que la política social es una actuación
pública, emanada de una autoridad, que a su vez es creada para obtener unos objetivos
determinados en relación con dichas problemáticas.
Las políticas sociales adquieren sentido en el marco de un estado social, entendido como aquel
que interviene para resolver los problemas de sus ciudadanos. De este modo, podemos deducir
que los derechos sociales son los instrumentos que utilizan los ciudadanos para acceder a su
cobertura.
En este sentido, la intervención social surge para dar cobertura a las necesidades sociales y por
ello entre sus objetivos se encuentran: analizar y percibir las mismas, y atender no solo a las ya
existentes sino también a aquellas otras que puedan surgir en el marco de esa relación de
desequilibrio dinámico que existe entre las necesidades y los recursos.
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2. LA INTERVENCIÓN SOCIAL: EVOLUCIÓN HISTÓRICA Y PRINCIPIOS BÁSICOS DE
INTERVENCIÓN.
CONCEPTO DE INTERVENCIÓN SOCIAL Y REQUISITOS
Existen diferentes acepciones de intervención social.
Como teoría es el conjunto sistematizado de conocimientos que responden al campo
problemático surgido de la espiral existente entre las necesidades y los recursos, y que
trata de buscar leyes y métodos que ayuden a solucionar las contradicciones.
Como práctica es una manera técnica y organizada de intervenir para la resolución de
las necesidades a través de la aplicación de los recursos adecuados. Con el fin último de
conseguir el Bienestar Social.
Desde el punto de vista del usuario es todo esfuerzo que los individuos realizan
intencionadamente para resolver una necesidad que trascienda de lo individual y que
afecte a toda la sociedad.
Desde su plasmación en una política social concreta es el conjunto de procedimientos
nacidos del debate social y del acuerdo entre el gobierno y los ciudadanos, con el
asesoramiento de los profesionales de lo social.
Los requisitos que ha de cumplir la intervención social son:
Ha de partir de una teoría.
Ha de estar al servicio de los ciudadanos.
Ha de culminar en una política social.
Ha de estar asesorada por los profesionales de lo social.
EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA INTERVENCIÓN SOCIAL
Desde el principio de los tiempos los seres humanos se han organizado para hacer frente a las
necesidades, y estas formas de organización se denominan acción social o intervención social.
Así pues, y limitándonos a occidente, la acción social pasa por las siguientes etapas:
Edad media: la ayuda mutua, la caridad y la protección social feudal:
Durante la edad media la acción social adopta las siguientes formas: la ayuda mutua, la caridad
y la protección social feudal.
La ayuda mutua.
Primeramente, los seres humanos cubrían sus necesidades en el seno de sus familias y de la
comunidad vecinal.
Así a nivel comunitario y vecinal destacamos:
Las hermandades y las cofradías como instituciones formales de ayuda mutua, y
El sistema artesanal gremial que procuraba la protección de la población artesana.
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La caridad.
Como consecuencia de un sistema teocéntrico (en el que todo gira en torno a la idea de Dios),
la iglesia y las órdenes religiosas organizan un sistema de ayuda a los pobres, basado en la
limosna individual como mecanismo que relacionaba a los excluidos a los que se les prometía la
vida eterna, con los ricos y poderosos que conseguían la salvación a través de la limosna.
La protección social feudal.
En la sociedad medieval, la condición señorial llevaba aparejada la obligación de atender y
proteger a los súbditos siervos y feligreses. Dicho sistema de protección, en la práctica
disfuncional, se financiaba a través del diezmo.
El renacimiento: la beneficencia.
El renacimiento permite el paso de un sistema teocéntrico a otro antropocéntrico, en el que el
hombre y sus manifestaciones pasan a ser el centro del universo, dicho movimiento de cambio
social es conocido como humanismo renacentista y en cierto modo supuso un avance en la
secularización que también va a afectar a la intervención social.
Durante el renacimiento la acción social adopta el nombre de beneficencia.
Beneficencia
Como consecuencia de los cambios iniciados por el humanismo renacentista surge un
movimiento filantrópico conocido como caridad humanista que supuso a su vez que la iglesia
comenzase a ceder protagonismo en la cuestión social.
En esta etapa destaca la figura de Juan Luís Vives, un pensador humanista nacido en Valencia en
1492, que defiende la intervención social y técnica ante las necesidades. Vives escribe en 1525
su obra el “Socorro de los pobres” que no es otra cosa que un plan para erradicar la pobreza en
la ciudad de Brujas que consigue llevar a la práctica y que suscitó una gran controversia en su
tiempo.
Las ideas de Vives suscitaron una fuerte polémica en España. Un ejemplo de ello es la reacción
de Domingo de Soto quién se opone totalmente a las ideas de Vives, ya que no considera que
se deba establecer limitación alguna a la mendicidad y la respuesta de Fray Juan de Medina
quién considera que los poderes públicos deben intervenir para controlar la mendicidad y
descubrir a los falsos pobres.
La ilustración: beneficencia pública.
Las ideas ilustradas basadas en los principios de libertad, igualdad y fraternidad convierten a los
excluidos en ciudadanos con plenitud de derechos y deberes. En este sentido, la Declaración de
los Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada en Francia en 1789, declara que la pobreza
es incompatible con la Revolución.
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Beneficencia pública:
Durante esta etapa la beneficencia se hace pública y se convierte en una serie de prestaciones
graciables de mera subsistencia dirigidas a la población excluida.
También se concreta en una serie de mecanismos de ahorro y previsión y en un conjunto de
disposiciones legales dirigidas a los vagos y a los delincuentes, entendiendo como tales a toda la
población excluida que no acepta las condiciones que le imponen aquellos que ejercen la
beneficencia, los cuales serán destinados al ejército y a las obras públicas o encerrados en asilos,
hospitales o prisiones.
En España a nivel legal destacan dos acciones legislativas:
La ley de beneficencia de 1822, aprobada durante el reinado de Carlos III y que tuvo una
vigencia breve e intermitente, y fue sustituida por:
La ley de beneficencia de 1849, aprobada durante el reinado de Isabel II, desarrollada a
través del Real Decreto de 14 de mayo de 1952 y que determina: la creación de Juntas
Generales, Provinciales y Municipales de Beneficencia; la obligación de los poderes
públicos de mantener una serie de prestaciones benéficas; y de ejercer un control sobre
los socorros sociales.
En lo que se refiere a la intervención social del movimiento ilustrado, ésta se concreta en tres
acciones que reflejan las tres caras de la ilustración: la asistencial, la preventiva y la represora:
La política asistencial se concreta en la creación de las Diputaciones de Barrio, sobre
todo en el área de Madrid y alrededores, las cuales se diferencian por dispensar una
atención domiciliaria.
A nivel previsor hay que mencionar la creación de los Montepíos y de las cajas de ahorro,
y
A nivel represor destaca la creación del Hospicio de San Fernando, dirigido al encierro
de los vagos y falsos pobres.
El liberalismo y el pauperismo social: la asistencia social y los seguros sociales
El principio no intervencionista “laissez faire, laissez paseé”, (“dejar hacer, dejar pasar”) que hizo
posible el triunfo de la revolución Industrial y del liberalismo económico va a provocar una serie
de cambios en la estructura social y económica. Entre ellos se destaca la creación de un nuevo
tipo de pobreza: el pauperismo; y el surgimiento de una nueva clase social: el proletariado, que
angustiado por su situación e instigado por los movimientos de clase comienza a demandar al
estado derechos sociales. Ser ciudadano ya no es suficiente, en el sentido, de que la pobreza no
permite ejercer los derechos civiles y políticos asociados a tal condición.
Estos cambios sociales están relacionados con el éxodo masivo de campesinos para trabajar en
el recién creado sector industrial, aspecto que a su vez va a provocar una importante carestía
de alimentos que se va a hacer notar sobre todo en las ciudades debido fundamentalmente a
tres razones: la escasez de mano de obra agrícola, el aumento de la mano de obra asalariada y
el incremento de población urbana, que vive en condiciones de vida infrahumanas, y que
depende de su trabajo para su supervivencia. En este sentido, se separan por primera vez los
ámbitos reproductivos y productivos, y aparece como consecuencia una marcada tipificación de
los roles de género asociados a los mismos.
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La asistencia social
En esta etapa nivel occidental hay que destacar la labor de la COS: “Organización Social de
Caridad” que nació con el objeto de atender las necesidades de esta nueva clase social desde
una perspectiva asistencialista. En esta institución destacaron las figuras de: Charles
StewardLoch, que es considerado uno de los padres fundadores, Octavia Hill y Mary Richmond
protagonistas de la institución en Inglaterra y en Estados Unidos respectivamente, esta última
acuña la definición del trabajo social como el arte de atender las necesidades y es autora de los
libros: “Trabajo social de caso” y “Diagnóstico social”.
Los seguros sociales
Con el objetivo de proteger a los trabajadores ante una serie de contingencias (paro forzado,
enfermedad, vejez, viudez…), aparecen los seguros sociales, que en un principio se
caracterizaron por ser privados y voluntarios, pero que a medida que los estados comenzaron a
hacerse cargo de los mismos se fueron convirtiendo progresivamente en públicos y obligatorios.
En la extensión de estas políticas proteccionistas tuvo un especial protagonismo el fin de la
segunda guerra mundial y la aparición del llamado telón de acero que supuso la creación de un
pacto social que posibilitó la creación del estado del bienestar. En la actualidad la crisis
demográfica y el triunfo del neoliberalismo que ha devenido a su vez en una crisis económica de
consecuencias aún impredecibles han supuesto un importante retroceso en la implantación de
los derechos sociales.
El franquismo: un estancamiento de la cuestión social.
La intervención social durante el franquismo sufrió un retroceso sin precedentes en relación con
las ideas repúblicas representadas fundamentalmente por los partidos políticos de izquierdas.
En este sentido, el paradigma de la responsabilidad pública da paso al protagonismo de la
iniciativa privada afín al régimen en la atención a las necesidades. (Organización juvenil
española, sección femenina, frente de juventudes, etc.)
La ayuda mutua apenas va a prosperar durante esta etapa, ya que el régimen franquista no
permitía la libre asociación y la expresión de las ideas.
A nivel público es necesario mencionar:
Que durante la Guerra Civil se crea en ambos frentes dos instituciones para paliar las
necesidades derivadas del conflicto bélico así en la zona republicana aparece el socorro
rojo y en la zona Nacional el auxilio de invierno, el cual, tras el triunfo del golpe de estado
franquista, va a convertirse en 1972 en el Instituto Nacional de Asistencia Social (INAS)
Tras el fin de la etapa autárquica, durante los años 50, se crean como consecuencia del
inicio de la liberación económica los Fondos Nacionales para la Aplicación Social del
Impuesto y del Ahorro, dentro de los cuales destacan el de protección al trabajo y el de
asistencia social.
En 1963 se aprueba la ley de bases de la Seguridad Social que incluye una cobertura
básica que hace referencia a prestaciones sanitarias y económicas dirigidas a paliar
determinadas contingencias (enfermedad, viudedad, etc.), y una complementaria (que
incluye a los servicios sociales y a la asistencia social de la Seguridad Social).
También hay que mencionar a los servicios de la administración del estado, dentro de
los cuales destacan:
o La obra de protección de menores.
o El patronato de protección a la mujer.
o El instituto de reeducación de inválidos.
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El bienestar social: los servicios sociales en la transición y los servicios sociales a partir de la
Constitución Española de 1978: los servicios sociales en la actualidad.
Los servicios sociales en la transición.
Con la llegada de la democracia, España comienza a desarrollar un sistema de bienestar que
nace marcado por la crisis del petróleo de los 70, la cual no permitió un desarrollo completo del
mismo ya que supuso un recorte del gasto social en la mayoría de los estados europeos.
Aun así, la creación del estado de bienestar se debe principalmente a:
Una reforma fiscal que posibilita la aparición de un sistema impositivo de tipo progresivo
(grava directamente sobre el trabajo) y proporcional (ya que grava más las rentas más
altas).
Y a una reforma política que permite el surgimiento de un nuevo marco de derechos y
deberes que junto con los tradicionales derechos civiles y políticos reconoce derechos
sociales (título I de la Constitución Española). En este sentido el artículo 1.1 de la
Constitución española establece que “España se constituye en un estado social
democrático y de derecho”.
Los servicios sociales a partir de la Constitución Española del 1978: los servicios sociales en la
actualidad.
La Constitución Española sólo hace referencia expresa a los servicios sociales en el artículo 50,
dedicado a las personas mayores, lo cual no significa que los padres de la Constitución no se
ocuparán de la acción social ya que el texto constitucional contiene en sí mismo un mandato
expreso que obliga a los poderes públicos a promover el bienestar social, y que se expresa en
los siguientes artículos:
Artículo 1.1: España se constituye en un estado social democrático y de derecho.
Artículo 9.2: corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la
igualdad y la libertad del individuo y de los grupos en los que se integra sean reales y
efectivos, remover los obstáculos que impiden o dificultan su plenitud y facilitar la
participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.
Artículo 14: principio de igualdad de todos los españoles.
Artículo 39: corresponde a los poderes públicos garantizar la protección social,
económica y jurídica de la familia, así como la de los hijos iguales todos ante la ley con
independencia de su filiación, y de las madres sea cual sea su estado civil, y la obligación
de los padres de prestar asistencia de todo orden a sus hijos durante la minoría de edad
y las demás situaciones que establece la ley. También supone el reconocimiento y
asunción de la normativa internacional en la materia.
Artículo 41: los poderes públicos mantendrán un régimen público de la Seguridad Social
para todos los ciudadanos, que garantice la asistencia y las prestaciones suficientes ante
situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo.
Artículo 43: protección de la salud y adecuada utilización del ocio.
Artículo 44: los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura.
Artículo 47: reconoce el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.
Artículo 48: los poderes públicos promoverán la participación libre y eficaz de la
juventud.
Artículo 49: los poderes públicos promoverán una política de tratamiento,
rehabilitación, e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos.
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Artículo 50: los poderes públicos garantizarán mediante pensiones adecuadas y
periódicamente actualizadas la suficiencia económica de los ciudadanos durante la
tercera edad. Así mismo con independencia de las obligaciones familiares, promoverán
su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderá sus problemas
específicos de salud, vivienda, cultura y ocio.
Artículo 148.1.20: las comunidades autónomas podrán asumir la competencia en
materia de asistencia social, término que, en su sentido más amplio, incluye a los
servicios sociales.
De acuerdo con este último artículo, los Estatutos de Autonomía de las diferentes comunidades
autónomas asumen la competencia exclusiva en materia de asistencia social y legislan sobre
dicha materia. Galicia asume dicha competencia en el artículo 27.23 del Estatuto de Autonomía.
Ante la situación anteriormente mencionada, y debido a la imposibilidad de dictar una ley
marco, se crea el plan concertado de prestaciones básicas de servicios sociales con el objetivo
de garantizar la prestación de los servicios sociales en todo el territorio, el cual hace referencia
a: una red pública de equipamientos sociales, una serie de prestaciones sociales que deben de
ser prestadas por todos los ayuntamientos del estado y un sistema de financiación para poder
llevar a cabo dicho plan que compromete a las comunidades autónomas y al ministerio con
competencias en la materia, el cual en nuestra comunidad autónoma está determinado en el
Título VI: Capítulo Único “de financiamiento de los servicios sociales” (artículos 52‐57).
Las prestaciones básicas determinadas en dicho plan son:
Información, orientación y asesoramiento que responde a la necesidad de estar
informado y de acceder en condiciones de igualdad a los recursos sociales.
Ayuda a domicilio que responde a la necesidad de permanecer en el entorno con calidad
de vida mientras sea posible.
Alojamiento y convivencia que responde a la necesidad de disponer de un entorno
adecuado de convivencia.
Inserción social que responde a la necesidad de ser aceptado, por lo que se lleva a cabo
a través de acciones de prevención y de eliminación de las causas que generan la
exclusión social.
A pesar de no estar contemplada como tal prestación básica en el plan concertado la mayoría
de las leyes de servicios sociales establecen como programa básico de actuación, la prestación
de autonomía y cooperación social como respuesta a una necesidad transversal que facilita el
desarrollo de todas las prestaciones definidas anteriormente.
Y la Red municipal de Equipamientos está formada por los siguientes:
Centros de servicios sociales: De carácter comunitario y polivalente desde los cuales se
prestan servicios sociales a través de los equipos interdisciplinares.
Albergues: dirigidos al alojamiento temporal de personas que no disponen de un
entorno adecuado de convivencia.
Centros de acogida: dirigidos al alojamiento temporal de personas que a causa de sufrir
graves conflictos convivenciales carecen de un medio de convivencia adecuada.
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Galicia, en virtud de lo establecido en el Artículo 27.23 de su Estatuto aprueba la primera ley de
servicios sociales en 1987 (3/87, de 27 de mayo). En 1993 aprueba la segunda ley de servicios
sociales, (la Ley 4/93, del 14 de abril). En este momento se encuentra en vigor la ley 13/2008 de
3 de diciembre.
El Artículo 2 de la ley 13/2008 de 3 de diciembre de servicios sociales de Galicia define
al sistema público de servicios sociales como: un conjunto coordinado de prestaciones,
programas, y equipamientos destinados a garantizar la igualdad de oportunidades en el
acceso a la calidad de vida y a la participación social de toda la población gallega. Está
integrado por un conjunto de servicios, programas y prestaciones tanto de titularidad
pública como de titularidad privada, acreditados y concertados por la administración en
los términos establecidos en esta ley.
Y lo estructura en dos niveles:
Servicios sociales comunitarios: básicos y específicos.
Servicios sociales especializados.
Respecto al papel de la administración local, la ley 7/85 de 2 de Abril de bases de régimen local,
hace referencia a la prestación de servicios evaluación e información de situaciones de
necesidad social y la atención inmediata a personas en situación o riesgo de exclusión social
como una competencia municipal obligando a los Ayuntamientos de más de 20.000 habitantes
a asumir dicha competencia. (Artículos 25.3 y 26.1).
Principios básicos de la intervención social contemporánea.
La mayoría de las leyes de servicios sociales reconocen los siguientes principios básicos que han
de guiar las diferentes intervenciones sociales:
1. Universalidad: El sistema está abierto a toda la población, y tiene un carácter gratuito.
2. Prevención: Las acciones y políticas encaminadas a prevenir y superar las causas que
originan las necesidades sociales.
3. Responsabilidad pública: Los poderes públicos garantizarán el derecho subjetivo,
universal y exigible a los servicios sociales con criterios de igualdad y equidad.
4. Igualdad: Toda la ciudadanía tendrá derecho a los servicios sociales sin que en ningún
caso pueda producirse discriminación por razones de raza, sexo, orientación sexual,
estado civil, edad, discapacidad, ideología...
5. Equidad y equilibrio territorial: En el desarrollo de la red de centros y servicios se tendrá
en cuenta la necesidad de compensar los desequilibrios territoriales, para lo que se
garantizará el acceso al sistema.
6. Solidaridad: Los poderes públicos fomentarán la solidaridad como valor inspirador de
las relaciones entre las personas y los grupos sociales.
7. Acción Integral y personalizada: Las intervenciones de los servicios sociales serán
abordadas con profesionalidad, de forma individual mediante la evaluación integral y
personalizada de las necesidades con respecto de sus derechos.
8. Autonomía personal y vida independiente: Es obligación de los poderes públicos facilitar
los medios necesarios para que las personas dispongan de las condiciones más
convenientes y de los apoyos necesarios para desarrollar sus proyectos vitales.
9. Participación: Se promoverá la participación de las personas usuarias, de sus familiares,
de los grupos sociales y de las entidades representativas de las personas.
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10. Integración y normalización: Mantenimiento de las personas en su entorno personal,
social y familiar.
11. Globalidad: Las intervenciones se realizan con una perspectiva global y de conjunto,
favoreciendo la actuación transversal y coordinada.
12. Descentralización: Proximidad a la ciudadanía.
13. Coordinación: Desarrollo y creación de instrumentos y mecanismos de relación
interadministrativa que garantizan una actuación coordinada en el campo del bienestar
social y de la igualdad.
14. Economía, eficacia, y eficiencia.
15. Planificación. Mecanismos de planificación que permitan la mejora de la eficacia,
objetividad y transparencia en la toma de decisiones.
16. Evaluación y calidad.
MODELOS DE ORGANIZACIÓN EN INTERVENCIÓN SOCIAL: ESTADO DEL BIENESTAR Y
ORGANIZACIONES HUMANITARIAS.
Modelos de organización en intervención social
En la actualidad se suelen diferenciar cinco modelos:
El modelo residual: Se corresponde con la ideología liberal y su máximo representante
es Friedman. Defiende que los derechos sociales interfieren en la capacidad del mercado
para asignar los recursos, por lo que solo admite una intervención paternalista en los
casos más extremos y siempre que ésta no altere la capacidad que ostenta el sistema
económico para autorregularse a sí mismo. Considera que la intervención social es un
mecanismo de despilfarro y burocratización.
o La teoría funcionalista:
Próximo a la teoría liberal se encuentra el enfoque funcionalista cuyo máximo
representante es Talcott Parsons que considera que para el buen funcionamiento
de la sociedad es necesario que existan personas que ocupen posiciones inferiores
y personas que ocupen posiciones superiores en la estructura social
El modelo de industrialismo convergente cuyo máximo representante es Galbraith.
Considera que la industria y el cambio tecnológico generan una serie de problemas que
son comunes a todos los países desarrollados. En este sentido, advierte que el estado y
el sistema capitalista son incapaces de asignar eficazmente los recursos y de evitar la
aparición de estos problemas. Considera que la intervención social es una necesidad del
sistema ya que permite que éste siga funcionando.
El modelo desarrollista asociado con la ideología socialdemócrata, reformista o fabiana,
sus principales representantes son Titmuss y Marshall.
o La reforma social de Titmuss asigna al estado un papel intervencionista en cuanto
al conocimiento y la modificación de los problemas sociales, dicho rol estatal estaría
a cargo de los servicios sociales.
o La teoría de los derechos sociales de Marshall refiere que los derechos sociales son
fruto del desarrollo histórico de los derechos cíviles y políticos y señala que son
compatibles y funcionales al sistema capitalista.
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El modelo estructural socialista relacionado con la ideología socialista y neomarxista,
considera que la política social:
o Contribuye al funcionamiento del sistema capitalista
o Es un mecanismo de control social, y
o Permite una cierta satisfacción de las necesidades, aspecto que a su vez facilita la
supervivencia del sistema.
Por último, se habla de un quinto modelo denominado “del logro personal o del
resultado”, que considera que los servicios sociales son auxiliares de la economía.
El bienestar social
Tras la Segunda Guerra Mundial y como consecuencia de un pacto social entre el capital y la
clase trabajadora, representada por los partidos políticos de masas y por los sindicatos. Y de un
pacto político que posibilitó la aparición de los derechos sociales, surge el Estado de Bienestar,
que es un sistema global de acción social que pretende la mejora de la calidad de vida de todos
los ciudadanos, y la consecución del bienestar social.
Para ello el Estado necesita de las políticas sociales las cuales se concretan en una serie de
sistemas de protección social como el de salud, el de empleo, los servicios sociales, el educativo,
el de promoción de la autonomía personal, etc.
En España, como consecuencia de la larga duración del régimen franquista, esta etapa se inicia
con la transición y se desarrolla a partir de la Constitución Española de 1978, que define al estado
en su artículo 1.1 como SOCIALdemocrático y de derecho.
El sistema que deriva de dicho estado de bienestar ya fue definido en el apartado anterior
denominado, Bienestar Social: los servicios sociales a partir de la Constitución Española de 1978.
Las organizaciones humanitarias.
Concepto:
Las ONGs son todas aquellas entidades que no forman parte del sector gubernamental y que a
pesar de realizar actividades conjuntamente con el estado y de recibir parte de sus recursos,
mantienen su independencia y no tienen ánimo de lucro.
Características:
Según la Unión Europeala ONGs se caracterizan por:
Ser entidades legales.
Estar asentadas en la Unión Europea.
Estar arraigadas en la sociedad civil.
Estar formadas por grupos de personas.
Carecer de ánimo de lucro.
Contar con independencia para perseguir sus fines.
Ser transparentes en su gestión.
Buscar la diversificación de sus fuentes de financiación.
Y tener una organización representativa respecto a sus miembros e independiente en
cuanto a sus acciones.
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Tipos de ONGs:
Las ONGs se suelen clasificar en:
Asistenciales, se caracterizan principalmente por realizar acciones de ayuda
humanitaria, y por prestar servicios profesionales dirigidos a personas y/o colectivos
excluidos o en riesgo de exclusión, los cuales sólo reciben la prestación del servicio
quedando al margen del diseño de las intervenciones. Su intervención sustituye a la
acción estatal.
Generadoras de autosuficiencia, se caracterizan por realizar acciones de
acompañamiento y por prestar servicios de carácter sectorial a través de agentes
sociales a personas y/o colectivos excluidos o en riesgo de exclusión, los cuales además
de recibir la prestación del servicio adquieren un papel protagonista en su propio
desarrollo. Su intervención tiene un papel intermedio en sus relaciones con el estado.
Promotoras de cambio social, se caracterizan por realizar acciones que buscan el
desarrollo auto‐sostenible, autónomo y sistemático de la comunidad y por prestar
servicios destinados a generar cambios sociales y estructurales a través de la implicación
de la sociedad civil. En este tipo de actuaciones el beneficiario se convierte en el
protagonista y en el artífice de su propio desarrollo. Su intervención puede ser de
colaboración con el estado o de confrontación en función de la coincidencia o no de los
intereses de las mismas con la política social estatal.
Fines de las ONGs.
Cada ONG tiene unos fines particulares que suelen referirse al ámbito en el que desarrollan sus
acciones, pero a nivel general podemos señalar que las ONGs persiguen los siguientes objetivos:
Acción social y cívica.
Educación.
Difusión de la cultura.
Salud.
Cooperación para el desarrollo.
Promoción de la autonomía.
Promoción del voluntariado.
Protección ambiental.
Modelos organizativos.
Las ONGs preconizan un modelo de desarrollo:
Sostenible: basado en los recursos naturales y humanos en contra de la
sobreexplotación.
Endógeno: basado en la participación de los beneficiarios.
Global: que se extiende por todo el territorio.
Equilibrado: entre los diferentes países y poblaciones.
Las actividades que desarrollan las ONGs son diversas, pero podemos agruparlas:
De Sensibilización Social: con el objeto de educar para la solidaridad.
De información: dirigidas tanto a las personas que desean ser voluntarias como a las
asociaciones de Voluntariado.
De coordinación: con el objeto de optimizar las fortalezas de las sinergias.
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Según Demetrio Casado, los principales modelos organizativos de las ONGs son:
Asociaciones: voluntarias, lúdicas, deportivas, culturales, religiosas, institutos laicos,
seculares, etc.
Corporaciones de derecho público o asociaciones de derecho público: colegios
profesionales, la ONCE, etc.
Fundaciones, que se caracterizan porque han sido creadas por un fundador, para que
lograr un fin determinado y que cuentan con un patrimonio.
METODOLOGÍA EN LA INTERVENCIÓN SOCIAL
Un método es una estructura de procedimientos que tienen que desarrollarse.
Mientras que, desde una perspectiva científica, el método en intervención social está dirigido a
la obtención de conocimientos que permiten ampliar el ámbito disciplinar de la acción social;
atendiendo a la praxis de la intervención éste permite trazar un mapa o camino dirigido a
procurar el bienestar las personas, grupos y/o comunidades.
La metodología de la intervención social considera que el diseño de las intervenciones debe
seguir una serie de fases o etapas que se relacionan entre sí y que se caracterizan por ser
interdependientes, flexibles y dinámicas.
Las etapas que componen el método utilizado en intervención social son:
Fase de estudio. Tiene como finalidad conocer la situación sobre la que se va a
intervenir, para ello se utilizan entre otras las siguientes técnicas: la observación, la
encuesta (cuestionario o entrevista) los grupos de discusión, técnicas sociométricas, el
análisis documental, etc.
Fase de diagnóstico. Su fin es determinar cuál o cuáles son los problemas sobre los que
se va a intervenir, conocer la relación entre ellos. Contiene la hipótesis explicativa y el
pronóstico social.
Fase de planificación y programación. Consiste en diseñar la intervención: objetivos
(generales, específicos, operativos), metas y acciones para lograr esos objetivos,
recursos que se van a emplear (humanos, técnicos, financieros) programación temporal
de las acciones, ajuste de la responsabilidad, y diseño del sistema de evaluación.
Las dimensiones de la planificación son:
o Estratégica: Se corresponde con las grandes líneas de acción en las que se apoyan
las intervenciones (Políticas sociales).
o Normativa: Orienta la acción y se corresponde con el plan.
o Táctica: Asigna los recursos y se corresponde con el programa.
o Operativa: Asigna responsabilidades y se corresponde con el proyecto.
Fase de ejecución: consiste en llevar a la práctica la intervención planificada, durante
esta etapa se utilizan las técnicas de intervención como la entrevista, entrevista
domiciliaria, dinámica de grupos, etc.
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Fase de evaluación: consiste en la obtención de forma rigurosa y objetiva de la
pertenencia, eficiencia, eficiencia, impacto y sostenibilidad de todas las intervenciones
a la luz de los objetivos.
El proceso de evaluación de la intervención social tiene lugar desde el principio de la
misma y abarca todas las fases: estudio, diagnóstico, programación, ejecución y
evaluación.
Se caracteriza por tener un carácter reflexivo, por relacionar teoría y práctica, y por
convertir la praxis en materia de estudio lo que permite a su vez mejorar las futuras
intervenciones. En este sentido se procurará que cada experiencia se transforme en un
aprendizaje.
De este modo la evaluación de la intervención social puede tener tres posibles
repercusiones: que se cierre el ciclo temporal, que se introduzcan adaptaciones en el
diseño, o que se tenga que aplicar otra vez el proceso metodológico debido a un error
de diagnóstico.
Finalmente podemos concluir que en la intervención social existe una auténtica dinámica
evaluativa ya que la evaluación está presente a lo largo de todo el proceso.
En relación con la planificación existe:
o Una evaluación de las necesidades en relación al contexto: ajuste a las necesidades.
o Una evaluación del diseño o planificación: relación entre necesidades/
objetivos/actividades/recursos.
o Una evaluación del desarrollo o ejecución: permite adecuar el curso de la acción.
o Una evaluación de resultados: posibilita el control de los resultados y de la
ejecución de la intervención.
o Una metaevaluación entendida como la evaluación de las técnicas e indicadores.
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3. BIBLIOGRAFIA
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De las Heras, P. y Cortajarena, E. (1985) Introducción al bienestar social. Madrid: Siglo XXI.
Constitución Española, ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978.
Ley Orgánica 1/1981, de 6 de abril, del Estatuto de Autonomía de Galicia.
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Ley 7/85 de 2 de abril Reguladora de Bases de Régimen Local.
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