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Sentencia Concepción

El documento detalla un caso de acoso laboral presentado por Maribel Nicole Muñoz Roa contra el Hospital Higueras, donde trabajaba como enfermera. Se alegan conductas hostigadoras por parte de su supervisora, que afectaron su salud psíquica y laboral, incluyendo amenazas y humillaciones. La sentencia se basa en la evidencia de acoso y la falta de medidas adecuadas por parte del hospital para proteger a la trabajadora.

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Sentencia Concepción

El documento detalla un caso de acoso laboral presentado por Maribel Nicole Muñoz Roa contra el Hospital Higueras, donde trabajaba como enfermera. Se alegan conductas hostigadoras por parte de su supervisora, que afectaron su salud psíquica y laboral, incluyendo amenazas y humillaciones. La sentencia se basa en la evidencia de acoso y la falta de medidas adecuadas por parte del hospital para proteger a la trabajadora.

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Concepción, veintidós de marzo de dos mil diecinueve.

VISTO, OIDO Y CONSIDERANDO.


Con fecha 13 de marzo de 2019 se llevó a efecto audiencia de juicio en esta
causa, en la cual se rindió la prueba singularizada en el acta de la audiencia, cuyo
registro consta en audio y el de los documentos con su digitalización.
De acuerdo a lo dispuesto en los artículos 456, 457, 458 y 459 del Código
del Trabajo, se procede a dictar la siguiente sentencia:
1°.- Que, se presentó doña MARIBEL NICOLE MUÑOZ ROA, enfermera,
domiciliada en Pasaje Los Naranjillos n°489, Jardines de Antilhue, Concepción,
demandado por vulneración de derechos fundamentales al HOSPITAL
HIGUERAS, como centro de salud autogestionado, representado legalmente por
don Salustio Alfredo Jerez Aravena, médico cirujano, ambos con domicilio en Alto
Horno 777, Talcahuano, a quien le imputa la vulneración de su integridad psíquica,
solicitando el cese de la conducta denunciada, medidas de prevención y una
indemnización por daño moral por la suma de $10.000.000 o lo que se estime
prudencialmente el tribunal
2°.- Que, en síntesis, la demandante es funcionaria pública en el Hospital
Higueras de Talcahuano, enfermera en la unidad de atención terapéutica de
emergencias, bajo el sistema de cuarto turno, en grado 14, a contrata, quien
señala haber sido objeto de acoso laboral por parte de otra trabajadora, que
cumple funciones de supervisora, doña Leonor Hortensia Palma Fierro.
Indica que dicha supervisora habría comenzado con conductas
vulneratorias que llevaron a la afectación de su salud psíquica luego de las
licencias por el nacimiento de su hijo, periodo del cual sufrió de problemas de
salud que la mantuvieron con licencias médicas –problemas traumatológicos
secundarios al embarazo- que derivó en cuestionamientos de la supervisora y
amenazas de despido. Agrega haber recibido reprimendas públicas y vejatorias
cuando se reincorporó al trabajo, existiendo desproporción en las llamadas de
atención por haber llegado solo 5 minutos tarde en dos oportunidades y
dificultades en la firma del registro de asistencia, de lo cual no le daba oportunidad
de escuchar fundamento, derivado de que se encontraba registrando asistencia
con huella digital, que muchas veces no era reconocida.
Destaca también no haber podido concurrir a una reunión a las 8:30 de la
mañana en una oportunidad, a las que no podía asistir por causa de su fuero
maternal y que su hora de salida eran las 7:00 de la mañana para amantar a su
hijo, pero que esto fue motivo para una citación posterior a su oficina en presencia

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del jefe de turno frente al cual la humilló, manifestándole que priorizaba a su
familia antes que al trabajo.
De todo esto se le produjo afectación a su salud psíquica, según relata, que
se inició como cuadros de colon irritable cada vez que se le acercaba la
supervisora y sentía miedo por sus respuestas, resultando que en dos ocasiones
le puso un turno extra. En una primera oportunidad cuando había solicitado
permiso administrativo para acudir al Juzgado de Policía Local a declarar, y otro
durante sus vacaciones, en las cuales había programado una intervención
quirúrgica, situación que habría provocado nuevamente su reproche.
Indica que nuevamente se vio expuesta al cuestionamiento del reposo
médico que se le dio luego de haber tenido que concurrir al doctor por el problema
de colon irritable y cefalea, juzgándolas de falsas con otros colegas, ante lo cual le
informó que concurriría a la OIRS funcionaria para denunciar ese hecho.
También durante ese tiempo fue calificada por su supervisora con nota 5 en
los aspectos administrativos.
En definitiva se le diagnosticó un cuadro de estrés laboral y trastorno
adaptativo con síntomas depresivos, sufriendo un grave dtrimento de salud
psíquica con consecuencias físicas y problemas personales que relata
Por estos hechos solicitó iniciar una investigación sumaria en contra de la
agresora.
Finalmente, como el último hecho vulneratorio, indica que el 27 de abril la
señora Palma le indica que eliminaría los turnos extra que tenía, siendo la única
enfermera del departamento perjudicada con esta acción, no obstante que le
solicitó que no lo hiciera.
3°.- Que, en los términos que fue contestada la demanda, no es
controvertido por el Hospital la calidad de funcionaria invocada en la demanda y
las labores que desempeñaba, por lo que la controversia en la situación descrita
sobre supuesto acoso laboral, y la eventual responsabilidad del Servicio de Salud
respecto de los hechos invocados, que niega la existencia de actos vulneratorios.
Señala al efecto que los hechos fueron denunciados en el receptor de
denuncias del Hospital Higueras Talcahuano con fecha 3 de enero de 2017,
instruyéndose investigación sumaria con fecha 23 de enero de 2018 para
investigar las supuestas responsabilidades administrativas y funcionarias respecto
de la supervisora encargada, realizándose proceso ajustado a la ley, en el cual se
sobresee la investigación sumaria, de lo cual la demandante solicitó copia y le fue
entregada oportunamente.

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4°.- Que, atento a que el fundamento de la vulneración a la integridad física
y psíquica denunciada es el acoso laboral que se le atribuye a la supervisora,
Leonor Hortensia Palma Fierro, se debe tener presente la definición contenida en
el artículo 2° que señala al efecto que: “es contrario a la dignidad de la persona el
acoso laboral, entendiéndose por tal toda conducta que constituya agresión u
hostigamiento reiterados, ejercida por el empleador o por uno o más trabajadores,
en contra de otro u otros trabajadores, por cualquier medio, y que tenga como
resultado para el o los afectados su menoscabo, maltrato o humillación, o bien
que amenace o perjudique su situación laboral o sus oportunidades en el empleo.”
5°.- Que, de la definición expuesta se extra que el acoso laboral supone una
conducta ejercida por el empleador o por uno o más trabajadores, en contra de
otro u otros trabajadores, que tiene por resultado el menoscabo, maltrato o
humillación de aquel o aquellos, o la afectación en su situación laboral u
oportunidades de empleo, por acciones reiteradas de agresión u hostigamiento,
por tanto, distinta de aquellos conflictos puntuales que pueden afectar
normalmente a un trabajador derivados de las relaciones interpersonales con otros
dependientes o la jefatura.
Complementando lo anterior, no se trata tampoco de cualquier conducta –
acción u omisión- sino que debe tener una entidad o intensidad suficiente para
afectar a la víctima, lo cual debe ser revisado objetivamente, es decir, en base a la
situación de un hombre común en circunstancias normales. De esta forma,
tendrán el carácter de conductas de acoso, aquellas que puedan estimarse
suficientes para afectar objetivamente a cualquier persona en las misas
circunstancias.
6°.- Que, junto con lo anterior, es necesario poner de manifiesto que el
empleador es responsable por las conductas de acoso que puede llegar a ejercer,
lo que se conoce como acoso vertical, pero también puede llegar a serlo cuando
dicho acoso proviene de otros trabajadores, denominado acoso horizontal, cuando
no adopta las medidas en relación con el artículo 184 del Código del Trabajo, que
establece el deber de proteger la salud e integridad del trabajador, así como el
artículo 486 del mismo cuerpo legal que lo obliga a cautelar los derechos
fundamentales de éste, entre ellos la salud e integridad física y psíquica.
En los casos en que el acoso proviene de otro trabajador, pero de aquellos
que ejerce un cargo de jefatura que representan al empleador en los términos del
artículo 4°, habrá que estarse igualmente al conocimiento del empleador, porque
tal representación no alcanza los actos ilícitos que están fueran de las facultades
de administración que la ley presume. Es decir, similar al acoso horizontal, en que

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el empleador se hace cómplice por no tomar las medidas de seguridad para
proteger al trabajador.
Se ha fallado sobre el artículo 4° que: “el sentido de dicha disposición se
remite a la representación del empleador frente al trabajador, exclusivamente para
los efectos obligacionales del contrato de trabajo, otorgándole al trabajador una
herramienta procesal útil “que compensa la ignorancia o error que pudieran tener
los trabajadores sobre el representante legal del empleador contra quien deban
dirigir su acción” (Sentencia dictada por la I. Corte de Apelaciones de San Miguel
en causa Rol N°302-2006) y no puede utilizarse para justificar una orden de
realizar acciones ilegales como ha ocurrido en la especie..” (Corte de Apelaciones
de Concepción, Rol Nº218-2015.)
Misma conclusión se extrae de las normas previstas en los artículos 211 A
y siguientes para la investigación y sanción del acoso sexual en relación con el
artículo 171 inciso 3° del Código del Trabajo que establece el derecho del
trabajador a ejercer su despido indirecto cuando el empleador no hubiera
observado el procedimiento para la investigación del acoso sexual, situación en la
cual el incumplimiento del empleador no es por acoso sexual que provenga de sus
trabajadores sino por no investigar y sancionar dicha conducta.
7°.- Que, en el presente caso, se estimará concurrente el acoso laboral y la
responsabilidad de la demandada porque la trabajadora denunció estos hechos y
no fue efectivamente oída. Sin embargo, en cuanto al daño que se le imputa al
Hospital, tiene que estar restringido a su incumplimiento como fuente de su
responsabilidad.
8°.- Que, para efectos de acreditar el acoso laboral, se presentó al testigo
Isaac Villaegas Alarcón, enfermero y Claudia Melo Muñoz, también enfermera,
que fueron contestes en describir a la supervisora señora Palma como una
persona autoritaria carente de empatía para ejercer la jefatura, dando razón en
situaciones puntuales en que no se les otorgaron permisos administrativos, lo que
era normal de la supervisora, no obstante situaciones personales que lo hacían
atendible, particularmente la segunda testigo, que relató la situación de
enfermedad grave que se encontraba su pareja. Ambos hacen ver también que el
trato de la señora Palma, era descalificarte y generaba temor al tener que dirigirse
a ella.
Doña Claudia Muñoz declaró, además, que es efectivo que la señora Palma
hacía comentarios sobre las licencias de la demandante poniendo en duda su
situación de salud, generándole a ésta un ambiente laboral hostil. Esto lo ratificó
Héctor Sanhueza Silva, esposo de la demandante, que recibió iguales

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comentarios cuando acompañó a la demandante o fue a dejar las licencias al
trabajo. Además describió a la señora Palma en los mismos términos que los otros
testigos, siendo éste también funcionario de salud.
9°.- Que, junto con lo anterior, se presentaron antecedente médicos de la
demándate consistentes en informes siquiátricos y un informe psicológico, con los
que se tiene por establecido el detrimento psicológico que sirve de fundamento a
la demanda. Así, consta que con fecha 19 de enero de 2018 se le diagnosticó
trastorno adaptativo con síntomas depresivos (médico psiquiatra Dra Jessica
Sandoval Cuitiño) y en el mes de mayo de 2018 cuadro ansioso severo y estrés
laboral (psicóloga María Sofía Calderón).
Al respecto, no es necesario que se otorguen o tramiten las licencias como
enfermedad profesional para poder concluir que una patología es el resultado de
la situación de acoso laboral y los informes médicos lo asocian a ello.
También declaró la psicóloga que emitió el informe presentemente referido,
la cual describió la situación de la primera atención y dio cuenta de que se
encontraba en una condición anímica y mental muy desmejorada, compatible con
el relato del hostigamiento laboral.
Resulta también relevante que, de manera coetánea con la fecha en que
comienza a buscar ayuda médica –enero de 2018- la trabajadora denunció estos
hechos ante la OIRS, órgano que existe en el Hospital para tales situaciones, lo
que pone de manifiesto el agotamiento o límite que lleva igualmente a perjuicio en
la salud como resultado de una acción hostilizante reiterada.
En la denuncia alude concretamente a situaciones puntuales, donde
ejemplifica los dichos y conductas de la supervisora, que se avienen con la
descripción de los testigos sobre su forma de juzgar a los trabajadores. Entre ello
cuenta que le llamó la atención por no ir a una reunión cuando se encontraba
saliente de turno y con fuero para retirarse en un horario previo por la lactancia,
diciéndole que ella privilegia su familia a su trabajo, “que porque su marido no
faltaba al trabajo para quedarse con los niños”. También que, cuestionando sus
licencias con otros funcionarios, le dice que “están todos en contra tuya”, y que, al
solicitar cambio de servicio le dice que “dentro del listado de los servicios puso a
cirugía, “cuando Márquez te había echado de su servicio”. Finalmente en una
ocasión le dice que “el jefe de turno está más arriba de la cornilla contigo” ella le
respondo que era buena funcionaria y había bien su trabajo, manifestándole la
supervisora “no se trata de eso se trata de tus licencias …. cuida tu trabajo que
nadie te va a querer”.

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Unido a lo anterior, se establece con el documento de calificación
correspondiente al periodo 2016 hasta a agosto de 2017, que se le baja
ostensiblemente su calificación en el aspecto o ítme de cumplimiento de normas e
instrucciones a nota 5.
Por último, resulta efectivo que desde abril de 2018 no se le asignaron más
turnos extra a la demandante conforme al detalle de las hojas de turno, lo que
coincide con la tramitación de la investigación sumaria por la denuncia ante la
OIRS y parece una represalia de la jefatura. Ello porque antes de abril se le
otorgaban uno o dos turnos extra al mes, con lo que podía aumentar su sueldo,
similar a cumplir jornada extraordinaria.
10°.- Que, expuesto lo anterior, corresponde asentar las razones que llevan
al tribunal a calificar estos hechos como acoso laboral en los término del artículo
2° del Código del Trabajo.
Lo que se advierte es que la señora Palma mantenía un trato autoritario
descrito como descalificante hacia el personal, siendo hostil hacia la demandante
por sus licencia médicas; actitud que no es aislada, sino que persistente, por tanto,
apta para afectar la integridad psíquica una persona en esas circunstancias tal
como devino en ella. Por otro lado, se afectó directamente su situación laboral al
crear un ambiente laboral hostil hacia la demandante por hacer estos
cuestionamientos con compañeros de trabajo.
En este contexto, la intensidad que alcanzó la situación se refleja en que la
demandante efectuó una denuncia ante la OIRS que es, a su vez, coetánea con el
momento en que concurre a obtener ayuda médica.
Finalmente, la situación no mejora después de la denuncia ante la OIRS, en
que concurre una represalia porque se le dejan de asignar turnos extra a contras
de abril de 2018, perjudicando su situación laboral respecto de una remuneración
extraordinaria que, aunque no es un derecho, sí había percibido regularmente por
uno o dos turnos extra mensuales.
11°.- Que, establecidas las conductas de acoso y su consecuente resultado,
se debe analizar por qué el tribunal estima que el Hospital es responsable. Su
alegación para desvirtuar dicha responsabilidad consistió en haberse efectuado la
investigación posteriormente sobreseída. Se acompañó copia de la investigación
sumaria, en que se aprecia que se designó una funcionaria como fiscal de la
misma, la que se recusó por tener menor grado que la investigada. Se realizó una
nueva designación que recayó en don Álvaro Candia Melo quien citó a declarar a
la denunciante y la denunciada doña Leonor Palma Fierro. También se citó a

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Alejandro Reyes Luppichini enfermero jefe de turno dos, Belén Rivera Toloza y
Laura Melo Araya enfermeras del turno dos.
En particular la demandante presentó una carta de recusación en contra del
fiscal Álvaro Candia en la investigación, en que expone que conversaron
personalmente y le comentó que lo recusaría por una situación sucedida de que la
denunciada, la señora Palma, posee su número personal y se lo envió a ella, lo
que infiere como un tipo de amedrentamiento de ella, aludiendo de forma indirecta
a la relación interpersonal entre ella y el señor Candia.
Don Álvaro Candia declaró en el juicio y expresó que tenía que coordinar la
declaración de la demandante en el sumario, que por eso gestionó el intercambio
de teléfonos por medio de la señora Palma, y que por eso ella lo recibió, sin que
haya existido ninguna relación. Indicó que era efectivo que la denunciante le dijo
que iba a presentar una recusación cuando éste la llamó para indicarle la fecha en
que debía declarar por un cambio en la misma.
Doña Mabel, por su parte, también reconoce esta conversación a propósito
de la cual presenta la recusación que fue lo que el investigador le informó tenía
que hacer.
A propósito de la carta de recusación, el señor Candia incorpora la carta en
el cuaderno de la investigación y deja constancia de la comparecencia de Mabel a
presentarla y los motivos por el cual le entregó su número de teléfono por la
señora Palma para que lo compartiera con la demandante.
Sin embargo, en vez de seguir adelante y citar a la demandante una vez
desestimado el motivo de recusación, dicta enseguida resolución de cierre
concluyendo que no existe prueba que permita acreditar el acoso laboral
denunciado, sino al contrario, que la denunciante ha incurrido en faltas
administrativas, no acepta correcciones y tampoco reconoce sus faltas,
proponiendo que cerrar la investigación, señalando para tal fin que la funcionaria
se habría negado a concurrir a entrevista sin aportar evidencia.
Luego, existe el informe del asesor jurídico a la Directora del Hospital, en
que le indica que el proceso administrativo se encuentra ajustado a derecho, de
acuerdo lo dispuesto en el DFL N° 29 que fija el texto sistematizado del Estatuto
Administrativo.
Finalmente se sobresee por resolución final de la Directora del Hospital, la
cual fue notificada a la demandante según reconoció al prestar declaración.
13°.- Que, debidamente analizado estos antecedentes, se llevó
formalmente a término la investigación con el sobreseimiento, pero la trabajadora
no fue efectivamente oída antes de que se cerrara de la misma.

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En efecto, es cierto que no se presentó a la citación, pero lo fue por
manifestarle su voluntad al investigador de recusarlo y lo planteo formalmente
como éste le indicó, el cual, luego de desestimar la inhabilidad, no le formula una
nueva citación para continuar el proceso, sino que cierra el sumario proponiendo
el sobreseimiento. Más aun, habiendo justificado su inasistencia, deja constancia
que se niega a declarar.
Este sentido el sumario debía ser reabierto y fue revisado e informado por
la abogada quien, pudiendo hacerlo, no reparó tampoco en que no se le citó a
declarar después de rechazar la inhabilidad y estimó ajustada a derecho su
tramitación.
Mismo error se repite cuando dicta la resolución final la directora del
Hospital.
14°.- Que, dicho lo anterior, la demandante no fue debidamente oída, no
pudo presentar antecedentes y quedó en sin el resguardo debido de su empleador
frente al acoso laboral de que fue víctima y que persistió agregándose como
hecho que se le excluyo en la distribución de turnos extra.
Así las cosas, formalizada la denuncia, debía el Hospital actuar
diligentemente amparando la salud de la trabajadora como lo manda el artículo
184 del Código del Trabajo, y como garante del derecho fundamental a la
integridad física y psíquica de la demandante que se vio afectado. No obstante, en
los hechos la privó de tal resguardo en una investigación que fue revisada en más
de una instancia sin reparar en ello.
Es del caso que, en la investigación sumaria se contienen declaraciones de
la propia Leonor Palma, un enfermero jefe de turno y dos enfermeras del
respectivo turno dos, que desconocen haber existido acoso, pero ninguno de ellos
fue citado al proceso como prueba en tal sentido.
Por el contrario, consta que aproximadamente en el mes de septiembre de
2018 – iniciado este proceso- doña Leonor Palma fue cambiada a otra unidad, lo
que más bien avala las conclusiones de esta sentencia sobre el trato que aquella
tenía con los funcionarios del hospital.
15°.- Que, como consecuencia de todo lo dicho, no cabe sino estimar que el
Hospital concurrió a vulnerar los derechos fundamentales de la trabajadora,
permitiendo que aquello continuara con posterioridad a la denuncia.
Sin embargo, los perjuicios de los cuales se hará responsable al Hospital se
restringen a ese periodo, más bien acotado, por la conducta que debió haber
desplegado con la denuncia y el derecho de la demandante de ser efectivamente
oída.

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El tribunal los estima en un monto de $1.000.000 de daño moral por la
perturbación que se le produjo en el desarrollo normal de su vida.
No se condenará en costas al Hospital. Si bien fue vencido, se advierte que
dio solución a la situación con el cambio de la señora Leonor Palma, quedando
únicamente obligado a litigar por la indemnización pedida y su monto.
Siendo del caso que cesó actualmente la vulneración, tampoco aparece
necesario adoptar las medidas que se solicitan en la demanda, para capacitación
y divulgación de derechos fundamentales al interior del Hospital, cuyo
cumplimiento formal no asegura un resultado efectivo de fondo.
Por estas consideraciones, normas citadas, y visto lo dispuesto en los
artículos 485 y siguientes del Código del Trabajo, se declara:
I.- Que la demandada HOSPITAL HIGUERAS, vulneró el derecho a la
integridad psíquica de la trabajadora MARIBEL NICOLE MUÑOZ ROA, garantía
consagrada en el artículo 19 N° 1 de la Constitución Política de la República.
II.- Que, con el objeto de reparar las consecuencias derivadas de la
vulneración de derechos, se condena al HOSPITAL HIGUERAS a pagar a la
actora una indemnización por daño moral, ascendente a la suma de $1.000.000.
La suma indicada precedentemente deberá pagarse reajustada de acuerdo
a la variación del Índice de Precios al Consumidor entre la fecha en que la
presente sentencia quede ejecutoriada y la del pago efectivo. Así reajustada
devengará intereses corrientes para operaciones de crédito de dinero reajustables
a contar de la fecha de constitución en mora del demandado.
IV.- Que no se hace lugar a lo demás pedido en la demanda.
V.- Que no se condena en costas a la demandada, estimándose que ha
tenido motivo plausible para litigar.
Ejecutoriada que sea esta sentencia, remítase copia a la Dirección del
Trabajo para su registro.
Registres y archívese en su oportunidad.
RIT T-241-2018
RUC 18- 4-0115585-2

Dictó don FERNANDO ANDRES STEHR GESCHE, Juez Titular del


Juzgado de Letras del Trabajo de Concepción.

En Concepción a veintidós de marzo de dos mil diecinueve, se notificó por


el estado diario la resolución precedente.

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A contar del 12 de agosto de 2018, la hora visualizada corresponde al
Fernando Andres Stehr Gesche horario de verano establecido en Chile Continental. Para Chile Insular
Occidental, Isla de Pascua e Isla Salas y Gómez restar dos horas. Para
Fecha: 22/03/2019 11:46:49 más información consulte http://www.horaoficial.cl
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