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Tesis

El documento presenta un plan de orientación sobre los cuidados posteriores a un accidente cerebrovascular (ACV) dirigido a los familiares de pacientes en Terraza de Cúa, Venezuela. Se destaca la alta incidencia y mortalidad de ACV en el país, así como la falta de programas de prevención y tratamiento adecuados. La investigación busca educar a los familiares para mejorar la recuperación y calidad de vida de los pacientes, resaltando la importancia de la rehabilitación y el apoyo familiar en el proceso.

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El documento presenta un plan de orientación sobre los cuidados posteriores a un accidente cerebrovascular (ACV) dirigido a los familiares de pacientes en Terraza de Cúa, Venezuela. Se destaca la alta incidencia y mortalidad de ACV en el país, así como la falta de programas de prevención y tratamiento adecuados. La investigación busca educar a los familiares para mejorar la recuperación y calidad de vida de los pacientes, resaltando la importancia de la rehabilitación y el apoyo familiar en el proceso.

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN


UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS
CENTRALES “RÓMULO GALLEGOS”

PLAN DE ORIENTACIÓN SOBRE LOS CUIDADOS POSTERIORES


A UN ACCIDENTE CEREBROVASCULAR (ACV) DIRIGIDO A
LOS FAMILIARES DE LOS HABITANTES CON
ACV EN TERRAZA DE CUA MANZANA 9
UBICADA EN EL MUNICIPIO
URDANETA DEL ESTADO
BOLIVARIANO DE
MIRANDA.

Autor(a):
Almeida Mildred.
Tutor(a):
Guisgleydi Colina.

Cúa, Junio de 2025.


REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN
UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS
CENTRALES “RÓMULO GALLEGOS”

PLAN DE ORIENTACIÓN SOBRE LOS CUIDADOS POSTERIORES A


UN ACCIDENTE CEREBROVASCULAR (ACV) DIRIGIDO A
LOS FAMILIARES DE LOS HABITANTES CON ACV
EN TERRAZA DE CUA MANZANA 9 UBICADA
EN EL MUNICIPIO URDANETA DEL
ESTADO BOLIVARIANO
DE MIRANDA.

Autor(a):
Almeida Mildred.
Tutor (a):
Guisgleydi Colina
RESUMEN
El accidente cerebrovascular (ACV), (Accidente Cerebrovascular)
Tambien conocido Como ictus, ocurre cuando se interrumpe el flujo de sangre al
cerebro, ya sea por un bloqueo (ACV isquemico) o por la rupture de un vaso
sanguineo (ACV hemorragico). Esto provoca la falta de oxigeno y nutrients en las
celulas cerebrales, lo que puede causar daño permanente o la muerte de esta
dependiendo del tipo de ACV, estos pueden variar los tipos de tratamiento. En el
caso de un ACV isquemico, se pueden usar medicamentos anticuagulantes para
dissolver los cuagulos. En un ACV hemorragico, puede requerirse cirugia. La
rehabilitacion es la clave para recuperar funciones perdidas derivados a el ACV.

Descriptores: Accidente cerebrovascular, cuidados.


CAPÍTULO I
EL PROBLEMA
Planteamiento del Problema
Los ACV (Accidente Cerebrovascular) son la segunda causa de muerte a
nivel mundial, con aproximadamente 6.6 millones de muertes anuales (OMS,
2020). Organización Mundial de la Salud. Cada año, 15 millones de personas
sufren un ACV (Accidente Cerebrovascular), de los cuales 5 millones fallecen y
otros 5 millones quedan con discapacidades permanentes (Feigin et al., 2022). El
90% de los ACV (Accidente Cerebrovascular), están asociados a factores de
riesgo modificables, como hipertensión (contribuye al 47.9% de los casos),
obesidad, tabaquismo y diabetes (Global Burden of Disease Study, 2019). A pesar
de esto, menos del 50% de los países cuentan con programas efectivos de
prevención y control de estos factores (OMS, 2021). En países de ingresos bajos y
medios, *menos del 30% de los pacientes tienen acceso a tratamientos
especializados, como trombólisis o intervenciones neuroquirúrgicas (Pandian et
al., 2018).
Cabe destacar, que la mortalidad por ACV, es 3.5 veces mayor en países
en desarrollo en comparación con países de altos ingresos (Kim et al., 2020). Los
costos directos e indirectos de los ACV (Accidente Cerebrovascular), se estiman
en $721 mil millones anuales a nivel global (Truelsen et al., 2015). Los ACV , son
una de las principales causas de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD),
con 116 millones de AVAD perdidos en 2019 (Global Burden of Disease, 2020).
Solo el 40% de los países cuentan con planes nacionales para abordar las
enfermedades no transmisibles, incluyendo los ACV (OMS, 2020).
Se puede decir, que la falta de coordinación entre prevención, atención
aguda y rehabilitación limita la efectividad de las intervenciones (Feigin et al.,
2022). El riesgo de sufrir un ACV (Accidente Cerebrovascular), se duplica cada
década después de los 55 años, y se espera que la incidencia aumente un 34% para
2030* debido al envejecimiento poblacional (Johnson et al., 2019). Esto
representa un desafío adicional para los sistemas de salud, especialmente en países
con poblaciones envejecidas, como Japón y varios países europeos. En Venezuela,
los ACV , son una de las principales causas de muerte, representando
aproximadamente el 10% de las muertes anuales (Ministerio de Salud, 2018). La
incidencia de ACV en el país se estima en 150 casos por cada 100,000 habitantes,
una de las más altas de la región (Organización Panamericana de la Salud, 2020).
Los principales factores de riesgo en Venezuela incluyen hipertensión
arterial (35% de la población adulta), diabetes (9%), obesidad (30%) y
tabaquismo (15%) (Encuesta Nacional de Salud, 2017). La falta de programas
efectivos de prevención y control de estos factores ha contribuido al aumento de la
incidencia de ACV en el país (OMS, 2019) Organización Mundial de la Salud.
Solo el 20% de los hospitales públicos en Venezuela cuentan con unidades
especializadas para el tratamiento de ACV y la disponibilidad de medicamentos
esenciales, como trombolíticos, es limitada (Red Defendamos la Epidemiología,
2021).
Si bien es cierto, los costos directos e indirectos de los ACV (Accidente
Cerebrovascular) en Venezuela se estiman en $500 millones anuales, incluyendo
gastos médicos y pérdida de productividad (Instituto Nacional de Estadística,
2020). Los ACV, son una de las principales causas de discapacidad en adultos,
afectando a más de 50,000 personas al año MPPS (Ministerio Poder Popular para
la Salud, 2019). Venezuela carece de un plan nacional integral para la prevención
y tratamiento de los ACV , lo que limita la efectividad de las intervenciones La
OPS (Organización Panamericana de la Salud, 2021).
La falta de coordinación entre los diferentes niveles de atención médica y
la escasez de recursos han dificultado la implementación de programas de
rehabilitación y reinserción social (Red Defendamos la Epidemiología, 2021). La
crisis económica ha impactado negativamente en el sistema de salud, con una
reducción del 70% en el presupuesto para salud en la última década
(Transparencia Venezuela, 2022).
La escasez de insumos médicos, equipos y medicamentos ha limitado la
capacidad de los hospitales para brindar atención oportuna y de calidad a los
pacientes con ACV (Colegio de Médicos de Venezuela, 2022).
En Terraza de Cúa, los ACV son una de las principales causas de muerte,
representando aproximadamente el 12% de las muertes anuales en la localidad
(Datos locales de salud, 2022). La incidencia de ACV , en la zona se estima en
140 casos por cada 100,000 habitantes, similar a la media nacional (Organización
Panamericana de la Salud, 2020). Los principales factores de riesgo en Terraza de
Cúa incluyen hipertensión arterial (38% de la población adulta), diabetes (10%),
obesidad (32%) y tabaquismo (18%) (Encuesta Local de Salud, 2021). La falta de
programas efectivos de prevención y control de estos factores ha contribuido al
aumento de la incidencia de ACV en la localidad. Terraza de Cúa cuenta con
limitada infraestructura médica especializada para el tratamiento de ACV, solo el
15% de los pacientes tienen acceso a tratamientos especializados, como
trombólisis (Datos locales de salud, 2022). La migración de personal médico
especializado ha agravado la situación, con una reducción del 30% en el número
de médicos generales en los últimos cinco años (Colegio de Médicos de Miranda,
2022)
Se puede decir que, Terraza de Cúa carece de un plan local integral para la
prevención y tratamiento de los ACV, lo que limita la efectividad de las
intervenciones. La falta de coordinación entre los diferentes niveles de atención
médica y la escasez de recursos han dificultado la implementación de programas
de rehabilitación y reinserción social (Red Defendamos la Epidemiología, 2021).
La crisis económica ha impactado negativamente en el sistema de salud local, con
una reducción del 60% en el presupuesto para salud en la última década.
Por todo lo antes mencionado, para llevar a cabo un plan de orientación
sobre los cuidados posteriores a un accidente cerebrovascular se planteó las
siguientes interrogantes:
1. ¿Que información tienen los familiares sobre los accidentes cerebrovasculares
(A.C.V)?
2. ¿Cuales son los cuidados posteriores a un accidente cerebrovascular que les
deben brindar a las personas durante su recuperación?
3. ¿Cuáles son las medidas para prevenir complicaciones en el proceso de
rehabilitación ante una ACV
Objetivos de la investigación

Objetivos General

Elaborar un plan de orientación sobre los cuidados posteriores a un


accidente cerebrovascular (ACV) dirigido a los familiares de los habitantes con
ACV en Terraza de cúa Manzana 9 ubicada en el municipio Urdaneta del Estado
Bolivariano de Miranda.
Objetivos Específicos

 Identificar la información que tienen los familiares sobre los accidentes


cerebrovasculares (ACV). 
 Describir los cuidados posteriores a un (ACV) accidente cerebrovascular que
se les deben brindar a las personas durante su recuperación. 
 Mencionar las medidas para prevenir complicaciones en el proceso de
rehabilitación ante un ACV.
Justificación de la investigación

La investigación sobre el ACV es fundamental para abordar un problema


de salud pública de gran magnitud. Su estudio no solo contribuirá a reducir la
incidencia y mortalidad, sino que también mejorará la calidad de vida de los
pacientes y sus familias. Además, generará evidencia científica para el desarrollo
de políticas públicas y estrategias efectivas de prevención, tratamiento y
rehabilitación, especialmente en contextos con recursos limitados. Existen vacíos
en el conocimiento sobre la epidemiología local de los ACV, especialmente en
regiones con recursos limitados como Terraza de Cúa, Venezuela. Se requiere más
investigación sobre la efectividad de las intervenciones de prevención, tratamiento
y rehabilitación en contextos específicos. La investigación puede proporcionar
evidencia científica para el desarrollo de políticas públicas que mejoren la
prevención, el tratamiento y la rehabilitación de los ACV.
El personal de enfermería que se encarga de atender y cuidar a los
pacientes con ACV, desempeña una labor fundamenta en estrecha coordinación
con el resto del equipo de salud (fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales,
médico), por lo que se entiende que para que la recuperación sea satisfactoria se
deben incluir a los familiares para enseñar los cuidados posteriores a un accidente
cerebrovascular (ACV), sin olvidar que la base del proceso de Atención de
Enfermería corresponde con satisfacer las necesidades básicas alteradas del
paciente, este proceso consiste en llevar al paciente de la dependencia a la
independencia en sus actividades de la vida diaria, en la medida de lo posible por
lo que es indispensable enseñar, capacitar y educar a los familiares de los
habitantes con ACV en Terraza de cúa Manzana 9 ubicada en el municipio
Urdaneta del Estado Bolivariano de Miranda para una correcta recuperación de su
estado de salud.
Por lo que, la presente investigación tiene gran relevancia en la
participción de los familiares en los cuidados posteriores a un accidente
cerebrovascular (ACV).
CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
El marco teórico constituye una parte esencial de toda investigación
científica, ya que representa el contexto conceptual, doctrinal y empírico en el
cual se inserta el problema de estudio. Es, en palabras de Rodríguez Pablo (2023),
“el mapa que guía la travesía del investigador por el vasto territorio del
conocimiento existente”, ya que permite delimitar, comprender e interpretar el
fenómeno desde una perspectiva lógica, crítica y fundamentada. A través del
marco teórico se identifican los aportes de estudios previos, teorías aplicables,
conceptos clave y enfoques relevantes que ayudan a sustentar el trabajo
investigativo.
Además, el marco teórico facilita el diálogo entre el conocimiento
existente y la propuesta del investigador, al establecer conexiones sólidas con
autores, datos y experiencias similares, lo que refuerza la coherencia y el rigor del
estudio. Según Gómez Laura (2022), esta sección “permite contextualizar el
problema, justificar la metodología seleccionada y anticipar posibles
interpretaciones de los hallazgos”. Así, no se trata solo de una revisión
bibliográfica, sino de una construcción intelectual crítica, en la cual el
investigador analiza, compara, selecciona y articula los saberes más pertinentes al
objetivo de la investigación.
Antecedentes de la Investigación
Según Pérez Carmen (2021), los antecedentes de investigación "establecen
el terreno fértil sobre el cual se levanta la nueva indagación, trazando el camino
desde el conocimiento previo hacia la innovación" (p. 67). Además, Martínez
Elizabeth y Gómez Alondra (2022), resaltan que “los antecedentes de la
investigación añaden relevancia y actualidad a la revisión de literatura, resaltando
la conexión entre la investigación pasada y la actual" (p. 45).
De lo anterior expuesto, podemos decir que los antecedentes de la
investigación son todos aquellos trabajos de investigación que permiten identificar
brechas de conocimiento, experiencias previas y resultados relevantes que
fundamentan la necesidad del presente trabajo. En el caso del cuidado posterior a
un accidente cerebrovascular (ACV), los estudios coinciden en la importancia de
educar y orientar a los familiares como parte fundamental del proceso de
rehabilitación y recuperación del paciente.
Antecedente Internacional
Uno de los antecedentes internacionales más relevantes es el estudio
realizado por Díaz Luis y Méndez Patricia. (2021), titulado “Conocimientos y
prácticas de los cuidadores de personas con ACV en etapa post-aguda en centros
comunitarios de Lima, Perú” presentado como trabajo especial de grado para
obtener el titulo de licenciados en Enfermería en la Universidad de ciencia y
humanidades. Esta investigación tuvo como objetivo evaluar el nivel de
conocimientos, actitudes y prácticas de los cuidadores informales encargados de
pacientes con secuelas derivadas de accidentes cerebrovasculares en la etapa
posterior al alta hospitalaria.
La investigación se desarrolló bajo un enfoque mixto (cuantitativo
cualitativo) y empleó encuestas estructuradas, entrevistas semidirigidas y
observación directa, aplicadas a 78 cuidadores que se desempeñaban en contextos
comunitarios, sin formación previa en salud. Los resultados revelaron que un 63%
de los cuidadores tenían un nivel bajo de conocimientos sobre temas
fundamentales como movilización segura del paciente, prevención de úlceras por
presión, administración de medicamentos, y manejo de signos de alarma como
cambios de conciencia, disnea súbita o debilidad muscular progresiva.
En el análisis cualitativo, los cuidadores expresaron miedo, angustia y
frustración al momento de enfrentarse a tareas complejas sin la orientación
adecuada. Muchos afirmaron no haber recibido instrucciones claras por parte del
personal médico o de enfermería al momento del egreso del paciente, y en algunos
casos, recurrieron a vídeos en internet o consejos de otros vecinos como única
fuente de información.
Díaz y Méndez concluyeron que la falta de orientación profesional
estructurada tiene efectos negativos directos en la calidad del cuidado
domiciliario, y por ende, en el proceso de rehabilitación del paciente. Además,
destacaron que los cuidadores informales que recibieron algún tipo de orientación
o capacitación mostraron mejores habilidades en la prevención de complicaciones
y una actitud más positiva hacia el rol que desempeñaban.
El estudio propone como medida fundamental la implementación de
programas educativos comunitarios liderados por personal de enfermería,
enfocados en instruir a los cuidadores sobre técnicas de atención, primeros
auxilios y contención emocional, lo cual permitiría mejorar la calidad de vida
tanto del paciente como del cuidador.
Este antecedente guarda una estrecha relación con el objetivo de la
presente investigación, ya que demuestra la importancia de brindar una
orientación sistemática y adaptada al contexto del cuidador informal. Asimismo,
evidencia que el éxito del proceso de rehabilitación post-ACV no depende
únicamente de los tratamientos médicos, sino del compromiso del entorno
familiar y de las herramientas que éste tenga a su alcance. En este sentido, el plan
de orientación propuesto para la comunidad Terraza de Cuba responde a una
necesidad similar y busca replicar estrategias educativas efectivas ya aplicadas en
otras comunidades latinoamericanas.
Antecedentes Nacionales
En Venezuela, Rodríguez María y Camacho Alejandra. (2020),
desarrollaron el trabajo titulado “Capacitación a cuidadores informales sobre
cuidados básicos en pacientes con secuelas neurológicas en el hogar”, realizada en
la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada
Bolivariana (UNEFA) en la ciudad de Maracay, Estado, Aragua. La investigación
mostró que tras la aplicación de un programa educativo a familiares de pacientes
con ACV, se observó una mejora significativa en el manejo de la higiene,
alimentación, movilización y administración de medicamentos. Se aplicó una
metodología cuasi-experimental y se evidenció que los talleres de orientación
facilitaron el empoderamiento de los cuidadores, reduciendo los índices de
reingreso hospitalario.
Este estudio demuestra el impacto positivo de las intervenciones
educativas en el entorno domiciliario, validando la pertinencia de diseñar planes
similares adaptados al contexto comunitario.
Otro antecedente nacional relevante es el estudio realizado por Torrealba
Jorge y Medina Silvia. (2021), titulado “Nivel de conocimientos y necesidades
educativas de cuidadores informales de pacientes con ACV en fase post-aguda,
atendidos en el Hospital Central de Maracay”, desarrollado para optar el titulo de
TSU en Enfermería en el Instituto Universitario de Tecnología Juan Pablo Pérez
Alfonzo (IUTEPAL) extensión Maracay, Estado, Aragua. El objetivo principal de
esta investigación fue evaluar el grado de conocimiento que poseían los
cuidadores familiares sobre los cuidados post-ACV, así como identificar las
principales carencias educativas en el manejo de pacientes en fase de recuperación
domiciliaria.
La investigación se llevó a cabo bajo un enfoque descriptivo, transversal y
de campo, aplicando encuestas estructuradas a 60 cuidadores que acompañaban a
pacientes egresados recientemente con diagnóstico de accidente cerebrovascular.
Entre los aspectos evaluados se encontraban conocimientos sobre movilización,
prevención de úlceras por presión, administración de medicamentos, alimentación
por vía oral y por sonda, y reconocimiento de signos de alarma. Los resultados
arrojaron que el 72% de los cuidadores presentaban conocimientos deficientes en
al menos tres áreas del cuidado, especialmente en técnicas de movilización segura
y en el reconocimiento de síntomas de recaída. Solo un 18% tenía formación
previa, y un 65% manifestó no haber recibido orientación suficiente al momento
del alta hospitalaria. Además, se observó un alto nivel de ansiedad y miedo frente
al rol de cuidar, especialmente en quienes no contaban con redes de apoyo
familiar.
Torrealba y Medina concluyen que la falta de educación sistematizada para
cuidadores informales representa un factor de riesgo en el proceso de recuperación
post-ACV y una debilidad del sistema de salud que debería ser abordada desde la
atención primaria. Propusieron la creación de módulos educativos comunitarios
liderados por personal de enfermería, como estrategia para prevenir
complicaciones y fomentar el autocuidado asistido.
Este antecedente guarda estrecha relación con la presente investigación, ya
que evidencia cómo la orientación profesional puede transformar la experiencia
del cuidador, disminuyendo su estrés y mejorando la calidad del cuidado brindado
al paciente. Refuerza, además, la necesidad de diseñar un plan educativo adaptado
al entorno comunitario de terraza de Cúa manzana 9, en el municipio Urdaneta del
estado Miranda, donde la realidad social y los recursos disponibles hacen
imprescindible una intervención desde la enfermería comunitaria.
Bases Teóricas
Las bases teóricas representan uno de los componentes esenciales en el
desarrollo de una investigación científica, ya que constituyen el andamiaje
conceptual que le da sentido, dirección y coherencia al estudio. Se refieren al
conjunto de teorías, enfoques, conceptos fundamentales, leyes científicas y
modelos explicativos que permiten comprender, interpretar y explicar el
fenómeno investigado desde una perspectiva académica fundamentada. Según
Arias Freddy (2019), las bases teóricas “proporcionan la estructura lógica y
articulada que sustenta el estudio, orientando tanto la formulación del problema
como la interpretación de los hallazgos”.
En resumen, las bases teóricas actúan como un marco estructurante del
pensamiento investigativo, asegurando que las decisiones tomadas a lo largo del
proceso estén alineadas con el saber científico actual, lo que fortalece la validez,
pertinencia y aplicabilidad de los resultados obtenidos.
A fin de comprender con mayor profundidad el fenómeno estudiado, es
necesario abordar de manera detallada los principales aspectos clínicos y
funcionales del accidente cerebrovascular. Estos elementos teóricos permiten
contextualizar las necesidades del paciente y del entorno familiar, y justifican la
pertinencia de una intervención educativa desde la enfermería comunitaria. Por
ello, a continuación se describen las principales causas, síntomas, opciones
terapéuticas e importancia del cuidado post-ACV, con el propósito de fortalecer el
marco conceptual que sustenta la presente investigación.
Accidente Cerebrovascular (ACV)
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023), un accidente
cerebrovascular es una “alteración súbita de la circulación cerebral que puede
deberse a una obstrucción (isquemia) o a una ruptura de un vaso sanguíneo
(hemorragia), lo que provoca daño en las áreas del cerebro afectadas”.
Dependiendo de la región cerebral comprometida, las secuelas pueden incluir
hemiparesia, afasia, pérdida de la movilidad, alteraciones cognitivas y
emocionales.
El ACV representa una de las principales causas de discapacidad en
adultos, y su impacto se extiende no solo al paciente sino también a su núcleo
familiar, el cual frecuentemente asume el rol de cuidador principal (Sociedad
Venezolana de Neurología, 2022).
Clasificación del Accidente Cerebrovascular (ACV)
El accidente cerebrovascular (ACV) se clasifica principalmente en dos
tipos: isquémico y hemorrágico. Esta clasificación es fundamental para
comprender la fisiopatología, el pronóstico y la estrategia terapéutica posterior.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022), el 85% de los ACV son
isquémicos, causados por la obstrucción del flujo sanguíneo cerebral, mientras
que el 15% son hemorrágicos, provocados por la ruptura de un vaso sanguíneo
cerebral, lo que genera sangrado y daño en el tejido cerebral.
Dentro de los ACV isquémicos se incluyen subtipos como el ACV
trombótico (formación de un coágulo en una arteria cerebral), el ACV embólico
(cuando un émbolo viaja desde otra parte del cuerpo y obstruye una arteria
cerebral), y el ACV lacunar (que afecta arterias pequeñas profundas del cerebro).
Por otro lado, los ACV hemorrágicos pueden dividirse en hemorragia
intracerebral (sangrado dentro del parénquima cerebral) y hemorragia
subaracnoidea (sangrado en el espacio entre el cerebro y la membrana que lo
recubre).
Comprender esta clasificación permite diseñar estrategias educativas
adaptadas, ya que el grado de discapacidad, la rehabilitación necesaria y las
exigencias para el cuidador varían según el tipo de ACV. (García Saray &
Mendoza Javier, 2021).
Fases del ACV y su impacto en el cuidado domiciliario
La evolución del ACV se divide clínicamente en tres fases: aguda,
subaguda y crónica. Cada una representa desafíos específicos para el sistema de
salud, el paciente y su cuidador familiar.
Según Pérez Laura y Contreras Gabriel (2020):
La fase aguda comprende las primeras 72 horas posteriores al evento. El
objetivo clínico es estabilizar al paciente y minimizar el daño cerebral. Aunque el
cuidador aún no interviene directamente, es un momento clave para comenzar con
la orientación emocional y básica.
La fase subaguda, que va desde las 72 horas hasta aproximadamente los
seis meses, es considerada la más activa en términos de rehabilitación física y
funcional. El paciente inicia su recuperación neuromotora y es aquí donde el
cuidador familiar empieza a asumir funciones prácticas como movilización,
higiene, alimentación y observación clínica.
La fase crónica inicia después de los seis meses. Es cuando las secuelas del
ACV tienden a consolidarse (hemiplejía, afasia, pérdida de memoria, etc.). El
cuidado se vuelve prolongado y permanente, y puede generar agotamiento físico y
emocional en el cuidador si no recibe apoyo y formación adecuados. En cada fase,
el tipo de acompañamiento requerido cambia, y por eso es fundamental que el
plan de orientación esté estructurado en función de esta progresión. (Gómez
Alexandre & Silva Oscar, 2019).
Causas del Accidente Cerebrovascular (ACV)
Es una condición médica de origen multifactorial. Sus causas se dividen en
dos grandes tipos, según su fisiopatología: isquémicas y hemorrágicas. Los ACV
isquémicos se originan por la obstrucción del flujo sanguíneo cerebral, causada
por un trombo (coágulo sanguíneo que se forma en una arteria) o un émbolo
(coágulo o partícula que viaja desde otra parte del cuerpo y bloquea un vaso en el
cerebro). Estos representan aproximadamente el 85% de los casos. Por otro lado,
los ACV hemorrágicos, que constituyen el 15% restante, son consecuencia de la
ruptura de un vaso sanguíneo cerebral, provocando sangrado dentro del
parénquima cerebral o en el espacio subaracnoideo. (Organización Mundial de la
Salud [OMS], 2023).
Entre las causas modificables más comunes del ACV se encuentran:
 Hipertensión arterial crónica, que debilita las paredes vasculares.
 Diabetes mellitus, que daña los vasos sanguíneos y acelera la
aterosclerosis.
 Hipercolesterolemia, relacionada con la formación de placas
ateromatosas.
 Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol, que aumentan la viscosidad
sanguínea y el riesgo de arritmias.
 Obesidad y sedentarismo, que predisponen a múltiples factores de
riesgo.
 Fibrilación auricular y otras cardiopatías, que generan émbolos
cerebrales.
También existen factores no modificables, como la edad avanzada
(mayores de 60 años), antecedentes familiares de ACV, sexo masculino, y
condiciones genéticas o congénitas como malformaciones arteriovenosas o
aneurismas cerebrales. La presencia simultánea de varios factores aumenta de
forma exponencial el riesgo de presentar un ACV, por lo que su prevención
primaria debe enfocarse en la educación y el control riguroso de estos elementos.
Síntomas del Accidente Cerebrovascular
Los síntomas del ACV suelen ser de aparición súbita y progresión rápida,
y dependen directamente del área del cerebro afectada y del tipo de ACV. Los
signos más comunes incluyen:
 Debilidad o parálisis muscular de un lado del cuerpo (hemiparesia o
hemiplejía).
 Asimetría facial, como desviación de la comisura labial.
 Dificultad para hablar (disartria) o para comprender el lenguaje (afasia).

 Alteraciones visuales, como visión doble o pérdida súbita de la vista. 
 Pérdida del equilibrio, inestabilidad o caídas sin causa aparente.
 Dolor de cabeza intenso y repentino, particularmente en los ACV
hemorrágicos.
 Pérdida del conocimiento o confusión mental repentina.
La Organización Mundial de la Salud y la American Stroke Association
(2023) promueven el uso de la herramienta "FAST" (Face, Arms, Speech, Time)
como guía para reconocer rápidamente un posible ACV:
 F (Face): Caída de un lado del rostro.
 A (Arms): Dificultad para levantar ambos brazos.
 S (Speech): Dificultad o incoherencia al hablar.
 T (Time): Cada minuto cuenta; se debe acudir de inmediato al servicio
de urgencias.
La identificación oportuna de los síntomas puede marcar la diferencia
entre la recuperación funcional y la discapacidad permanente. Por ello, tanto los
cuidadores como los miembros de la comunidad deben estar formados para
reconocerlos y actuar con rapidez.
Tratamiento del Accidente Cerebrovascular
El tratamiento del ACV varía según su tipo y el tiempo transcurrido desde
el inicio de los síntomas. En los ACV isquémicos, si se detectan dentro de las
primeras 4.5 horas, se puede administrar un medicamento llamado alteplasa, que
actúa como trombolítico para disolver el coágulo. En casos seleccionados, se
realiza una trombectomía mecánica, mediante un procedimiento endovascular
para extraer físicamente el trombo. (American Stroke Association, 2023).
En los ACV hemorrágicos, el tratamiento se enfoca en controlar la presión
arterial, detener el sangrado, y, si es necesario, drenar el hematoma o reparar el
vaso roto mediante cirugía neurovascular. En ambos casos, se requiere ingreso
inmediato a una unidad especializada en accidentes cerebrovasculares (stroke
unit).
Una vez superada la fase aguda, el paciente debe ser incorporado a un
programa de rehabilitación interdisciplinaria que incluye:
 Fisioterapia motora, para recuperar la movilidad. 
 Terapia ocupacional, para readaptar actividades cotidianas.
 Logopedia o terapia del lenguaje, en casos de afasia o disfagia.
 Apoyo psicológico y social, tanto para el paciente como para su cuidador.
Este tratamiento integral debe iniciarse lo antes posible y continuar en el
hogar, donde el cuidador familiar desempeña un papel central. La orientación
profesional a este cuidador es esencial para garantizar la eficacia del tratamiento
posthospitalario.
Importancia del Cuidado Post-ACV
El periodo posterior al ACV es una etapa crítica en la evolución del
paciente, ya que se enfrenta a secuelas físicas, cognitivas y emocionales que
afectan su funcionalidad e independencia. Es en esta fase donde el rol del
cuidador familiar adquiere un valor fundamental. Sin embargo, muchos familiares
no cuentan con la preparación necesaria para atender a un paciente con
dependencia, lo cual puede provocar complicaciones como úlceras por presión,
infecciones urinarias, caídas, desnutrición, ansiedad, o abandono del tratamiento.
De acuerdo con Ospina Manuel y Torres Hoswar (2021), el éxito del
cuidado domiciliario está directamente relacionado con el nivel de educación y
orientación que reciba el cuidador. Las intervenciones educativas basadas en guías
prácticas, acompañamiento del personal de salud y talleres comunitarios han
demostrado ser eficaces para mejorar la calidad del cuidado, reducir la carga del
cuidador y prevenir reingresos hospitalarios.
Además, el cuidado post-ACV no debe centrarse únicamente en el
paciente, sino también en el bienestar del cuidador, quien puede experimentar una
“crisis de cuidado”, caracterizada por fatiga, aislamiento y estrés. La
implementación de un plan de orientación estructurado, como el propuesto en esta
investigación, permite brindar apoyo emocional, herramientas prácticas y
empoderamiento al entorno familiar, favoreciendo la recuperación integral del
paciente y promoviendo una convivencia sana, segura y funcional.
Cuidados Post-ACV
Los cuidados posteriores a un ACV implican una serie de intervenciones
dirigidas a prevenir complicaciones, promover la recuperación funcional y
mantener la calidad de vida del paciente. Estos cuidados incluyen:
 Movilización y cambios posturales: para prevenir úlceras por presión y
mejorar la circulación.
 Higiene personal y alimentación asistida: que requieren técnicas
adecuadas de manipulación y conocimientos básicos de nutrición.
 Prevención de caídas, manejo de medicamentos y control de signos de
alarma.
De acuerdo con Ospina Manuel y Torres Hoswar (2021), la educación
del cuidador es un pilar en el proceso de rehabilitación domiciliaria. Los autores
señalan que “los cuidadores que reciben formación adecuada muestran mayores
niveles de competencia, disminución del estrés y reducción de eventos adversos
en el hogar” (p. 39).
Rol de la Familia en el Cuidado
La familia constituye el primer entorno de apoyo para el paciente con
ACV. La participación activa y consciente de sus miembros puede marcar la
diferencia en el pronóstico y la adaptación del individuo a sus nuevas
condiciones de vida. Vega María y Rangel Patricia (2020) destacan que “la
orientación a los familiares en el entorno comunitario favorece la adherencia al
tratamiento, la prevención de recaídas y la integración del paciente a la vida
cotidiana” (p. 88).
Impacto emocional del ACV en el paciente y la familia
El ACV no solo afecta el estado físico del paciente, sino también tiene
un impacto profundo a nivel emocional, tanto en él como en su entorno familiar.
Según Morales Hannah y Landaeta Elysa (2021), alrededor del 50% de
los pacientes post-ACV presentan síntomas depresivos en los primeros seis
meses, debido a la pérdida de autonomía, la frustración, los cambios en la
comunicación y la percepción de inutilidad o carga hacia la familia.
Por su parte, los familiares que asumen el rol de cuidadores también
enfrentan síntomas de estrés, ansiedad, depresión y aislamiento social. De
acuerdo con Rivas y Briceño (2020), este fenómeno se conoce como “crisis de
cuidado”, y puede manifestarse como irritabilidad, agotamiento físico,
trastornos del sueño y dificultades económicas.
La orientación profesional no debe limitarse a aspectos técnicos; debe
incluir herramientas de apoyo emocional, contención, escucha activa y
prevención del agotamiento del cuidador, para preservar su salud mental y
mejorar la calidad de vida familiar en general.
Educación para la Salud
La educación para la salud, según la OPS (2023), “es un proceso
sistemático mediante el cual se proporciona información y se desarrollan
habilidades que permiten a las personas adoptar conductas saludables y
participar activamente en su bienestar”. En el contexto post-ACV, la educación
debe orientarse hacia la comprensión de la enfermedad, el manejo práctico del
paciente y el fortalecimiento emocional del cuidador.
Fases del ACV y su recuperación
La recuperación de un ACV pasa por varias fases: aguda, subaguda y
crónica. En la fase crónica, que ocurre posterior al alta hospitalaria, los cuidados
recaen en gran medida en el entorno familiar. De acuerdo con García Francisca
y Mejías Lorena (2020), los primeros seis meses son cruciales para la
recuperación neurológica, por lo que el acompañamiento familiar y el
cumplimiento de las recomendaciones médicas resultan fundamentales.
Cuidado en el hogar
El cuidado domiciliario incluye actividades básicas como: cambios
posturales, higiene, administración de medicamentos, vigilancia de signos de
alarma (como somnolencia excesiva o debilidad súbita), apoyo emocional y
estimulación cognitiva. El familiar cuidador debe ser orientado para desempeñar
estas funciones con seguridad y conocimiento.
Martínez Jose y Alvarado Mario (2022) señalan que “los cuidadores
informales, al no contar con formación profesional, requieren planes educativos
accesibles y adaptados a su contexto, para evitar complicaciones en el paciente
y sobrecarga emocional en ellos mismos” (p. 71).
Educación para la salud y orientación familiar
La educación para la salud es clave en la promoción del autocuidado y el
empoderamiento de los familiares. Según la OPS (2023), “la educación en salud
es un proceso deliberado para capacitar a las personas en el conocimiento,
habilidades y actitudes necesarias para mejorar su salud y la de su entorno”.
En el contexto de pacientes post-ACV, esta educación debe incluir:
 Técnicas básicas de movilización.
 Identificación de signos de alarma.
 Medidas de prevención de úlceras por presión e infecciones.
 Uso correcto de dispositivos médicos.
 Apoyo emocional y psicológico.
 Comunicación enfermera–familia.
La comunicación efectiva entre el profesional de enfermería y el cuidador
familiar es un componente central en el éxito del cuidado. Según Hernández
Alfredo y Ramírez Jose (2021), “una comunicación clara, empática y basada en el
respeto mutuo permite transmitir conocimientos, reducir temores y fomentar la
adherencia a las recomendaciones”.
Apoyo comunitario en salud
El cuidado de un paciente con discapacidad por ACV no debe limitarse al
ámbito familiar. La participación comunitaria es esencial para crear redes de
apoyo, facilitar el acceso a recursos y disminuir el aislamiento del paciente y su
familia. Programas liderados por el personal de enfermería, promotores de salud y
consejos comunales pueden contribuir activamente al éxito de la rehabilitación
domiciliaria.
Educación sanitaria comunitaria como herramienta clave
Es una estrategia fundamental para fortalecer el rol del cuidador informal.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2023), capacitar
a las familias de pacientes con enfermedades crónicas reduce la incidencia de
complicaciones y mejora la adherencia al tratamiento.
Hernández Yohan y Salazar Antonio (2020) destacan que los talleres y
planes educativos locales son efectivos no solo en transmitir conocimientos
técnicos, sino también en fortalecer los lazos comunitarios y el compromiso
colectivo con la salud. Además, cuando se diseñan teniendo en cuenta el contexto
cultural, social y económico de la comunidad, su impacto es más duradero.
En este sentido, el desarrollo de un plan de orientación desde la enfermería
comunitaria, como el que plantea esta investigación, no solo empodera al cuidador
familiar, sino que lo convierte en un agente activo del cuidado, capaz de actuar
con criterio, seguridad y empatía en la atención del paciente con ACV en el hogar.
Además de los aspectos clínicos, funcionales y educativos vinculados al
accidente cerebrovascular, resulta imprescindible considerar otras dimensiones
que influyen directamente en el proceso de atención y recuperación del paciente.
Entre ellas destacan los factores socioculturales que condicionan el acceso al
cuidado, los principios bioéticos que orientan la relación cuidador–paciente, y la
neuroplasticidad como fundamento biológico de la rehabilitación post-ACV.
Estos elementos amplían la comprensión integral del fenómeno y fortalecen el
enfoque holístico necesario para fundamentar la propuesta del presente estudio.
Factores Socioculturales como Condicionantes del Cuidado Post-ACV
El contexto sociocultural influye significativamente en la forma en que las
personas enfrentan la enfermedad y el proceso de cuidado. En comunidades
vulnerables, como sectores populares o zonas rurales, factores como el bajo nivel
educativo, la limitada alfabetización en salud, las condiciones de pobreza, el
desempleo y el débil acceso a servicios médicos especializados generan
condiciones adversas que dificultan la atención adecuada de pacientes con
enfermedades crónicas como el accidente cerebrovascular (ACV).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022), los
determinantes sociales de la salud son aquellos factores estructurales y
comunitarios que inciden en la probabilidad de enfermar y en la posibilidad de
recuperarse. En el caso del ACV, estas condiciones no solo influyen en el riesgo
de padecer un evento cerebrovascular, sino también en el pronóstico posterior, ya
que muchas familias no cuentan con los recursos económicos, emocionales ni
informativos para asumir correctamente el rol de cuidadores.
En ese sentido, se hace necesaria la implementación de intervenciones
educativas comunitarias, como el plan de orientación propuesto en esta
investigación, que se adapten a las realidades socioculturales del entorno, utilicen
un lenguaje claro y brinden herramientas prácticas accesibles para todos.
Principios Bioéticos en el Cuidado de Pacientes con ACV
El cuidado de personas con secuelas neurológicas implica consideraciones
éticas importantes que deben guiar la práctica profesional y familiar. Los
principios bioéticos fundamentales autonomía, beneficencia, no maleficencia y
justicia ofrecen un marco moral para tomar decisiones en situaciones clínicas
complejas. De acuerdo con Beauchamp y Childress (2019), la autonomía implica
respetar las decisiones del paciente, siempre que esté en capacidad cognitiva de
tomarlas. La beneficencia obliga al cuidador a actuar siempre en función del
bienestar del paciente; la no maleficencia implica evitar todo daño innecesario
físico, emocional o psicológico; y la justicia exige equidad en el acceso a recursos,
servicios y atención.
Cuando se educa al cuidador sobre estas dimensiones éticas, se promueve
un trato digno, respetuoso y humano hacia el paciente. Además, se refuerza la idea
de que el cuidado no solo es técnico, sino también profundamente ético y
humanitario.
Neuroplasticidad y la Posibilidad de Recuperación Post-ACV
Uno de los conceptos clave en la rehabilitación de pacientes con ACV es
la neuroplasticidad, definida como la capacidad del sistema nervioso para
reorganizarse, formar nuevas conexiones neuronales y compensar áreas dañadas.
Esta propiedad biológica del cerebro explica por qué es posible recuperar
funciones motoras, sensoriales o del lenguaje incluso meses después del evento.
Kolb y Gibb (2017) destacan que la neuroplasticidad es más efectiva
cuando el paciente es estimulado adecuadamente con terapias físicas, cognitivas y
emocionales. Sin embargo, para que estas terapias funcionen, es imprescindible
que los cuidadores reciban una formación clara y práctica, ya que son quienes
ejecutan muchas de las actividades diarias de estimulación en el hogar.
Este enfoque optimista refuerza la importancia de capacitar a los
cuidadores familiares como agentes de rehabilitación continua, dándoles
conocimientos básicos sobre cómo acompañar ejercicios, aplicar rutinas seguras y
fomentar el progreso del paciente desde el hogar, con la guía del personal de
enfermería.
El cuidador informal
El cuidador informal es una figura clave en el proceso de recuperación del
paciente con ACV. De acuerdo con Navarrete Daniela y Torres Andres (2021), el
cuidador informal es aquella persona del entorno del paciente, generalmente un
familiar, que asume la responsabilidad del cuidado continuo sin recibir
remuneración ni contar con formación profesional en salud. Esta persona realiza
actividades esenciales como alimentación, higiene, movilización, control de
medicamentos y contención emocional. La falta de conocimientos puede
ocasionar prácticas inadecuadas que comprometan la recuperación del paciente o
generen sobrecarga física y emocional en el cuidador.
Sobrecarga del cuidador
Según Zarit Steven, Reever Karen y Bach-Peterson Julie (1980), la
sobrecarga del cuidador se refiere al estrés físico, psicológico y social que
experimentan quienes brindan atención constante a personas dependientes.
En el caso de los pacientes post-ACV, esta sobrecarga puede manifestarse
en ansiedad, fatiga crónica, depresión, aislamiento social y afectación de la salud
física del cuidador. Por ello, Briceño Ana y Herrera Carla (2022) afirman que la
orientación educativa temprana reduce significativamente el nivel de sobrecarga al
ofrecer herramientas prácticas y apoyo emocional.
Educación para el autocuidado
La educación en salud tiene como propósito principal fomentar el
autocuidado en los individuos y su entorno. Patiño Cristian (2019) sostiene que
educar al cuidador sobre aspectos clave del proceso de recuperación, no solo
mejora la calidad de vida del paciente, sino que permite al cuidador asumir su rol
con mayor seguridad. Esta educación debe ser clara, accesible, participativa y
contextualizada a las condiciones socioculturales del entorno comunitario.
Modelo de Enfermería Comunitaria
El modelo de enfermería comunitaria enfatiza el papel activo del
profesional de enfermería como agente promotor de salud en entornos no
hospitalarios. Hernández Martha y Gutiérrez Jose (2020) afirman que la enfermera
comunitaria debe establecer vínculos con las familias, identificar necesidades
educativas y diseñar estrategias que permitan la prevención de complicaciones y
la rehabilitación en casa. En el caso de pacientes con ACV, el apoyo profesional
en el hogar contribuye a una recuperación más segura, evitando hospitalizaciones
innecesarias.
Envejecimiento y riesgo de ACV
El ACV está directamente relacionado con el envejecimiento y las
enfermedades crónicas. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS,
2023), la mayoría de los eventos cerebrovasculares se presentan en personas
mayores de 60 años, con comorbilidades como hipertensión arterial, diabetes
mellitus o dislipidemia. Esto implica que, en el entorno familiar, muchas veces los
cuidadores también son adultos mayores con limitaciones propias, lo que refuerza
la necesidad de implementar planes educativos sencillos, prácticos y adaptados a
la realidad del hogar.
Teoría de Enfermería
Callista Roy: El modelo de adaptación.
Es una teoría que se enfoca en el cuidado holístico del paciente, fue
desarrollado por la enfermera teórica Callista Roy en la década de 1970 y se basa
en la idea de que el objetivo de la enfermería es ayudar al paciente a adaptarse a
su entorno.
La enfermería comunitaria, combina conocimientos de la salud pública con
otras teoría de la enfermería profesional utilizada para proteger y aumentar la
salud de los individuos de la comunidad, donde el individuo y la familia en el
contexto de la enfermería consiste en cuidados centrados en la familia dentro de la
comunidad. La familia es el lugar donde se construye la identidad individual y
social de las personas (donde se da el aprendizaje social y psicológico del
individuo). Donde resulta importante citar que el presente trabajo se fundamenta
en la teoría de Callista Roy.
El modelo de adaptación se basa en la idea de que las personas son seres
biopsicosociales en constante interacción con su entorno. Esta interacción crea
una necesidad continua de adaptación para mantener la integridad y la salud. El
modelo define a la persona como un ser holístico que se enfrenta constantemente a
estímulos (internos o externos) que exigen una respuesta adaptativa.
Roy identificó cuatro modos de adaptación principales en los que las
personas responden al entorno:
 Modo fisiológico-físico
 Modo de autoconcepto-grupo
 Modo de función de rol
 Modo de interdependencia
El Modelo de Adaptación de Roy incluye varios componentes clave que
ayudan a las enfermeras a evaluar y promover la adaptación del paciente en
diversos contextos clínicos. Estos componentes incluyen los estímulos, los modos
de adaptación y el proceso de adaptación
Bases Legales
Las bases legales representan el sustento jurídico que orienta, regula y
legitima las acciones propuestas dentro de una investigación, especialmente en el
ámbito de la salud pública y comunitaria. Constituyen el conjunto de normas,
leyes, principios éticos y disposiciones constitucionales que garantizan el respeto
a los derechos fundamentales del ser humano, en especial cuando este se
encuentra en situación de vulnerabilidad por enfermedad o discapacidad. En el
contexto de la enfermería, estas normativas establecen los deberes y atribuciones
del profesional, así como las condiciones necesarias para promover la salud,
prevenir enfermedades y fomentar el autocuidado, tanto a nivel individual como
colectivo.
Como lo señalan Rangel Paul y Mendoza Ingrid (2021), “toda acción de
enfermería debe estar enmarcada dentro de un marco legal que respalde su
pertinencia, legitimidad y coherencia con los principios de equidad, justicia social
y acceso universal a la salud” (p. 92). En este sentido, el desarrollo de un plan de
orientación dirigido a familiares de personas con ACV, como el que propone esta
investigación, debe contar con una base legal sólida que lo sustente, especialmente
por tratarse de una intervención comunitaria enfocada en el apoyo a cuidadores no
profesionales y en la atención de pacientes con secuelas neurológicas.
En Venezuela, existen diversas leyes que avalan la promoción de
estrategias educativas en salud, como lo son: la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (1999), que garantiza el derecho a la salud como un
bien social y una responsabilidad del Estado; la Ley Orgánica de Salud (1998),
que regula el funcionamiento del sistema público nacional de salud; la Ley para
Personas con Discapacidad (2007), que exige la formación y orientación de los
cuidadores familiares; la Ley del Ejercicio de la Profesión de Enfermería (2005),
que establece la responsabilidad del profesional de enfermería en la educación y
promoción del bienestar; y el Código Deontológico del Profesional de Enfermería
(2008), que refuerza los valores éticos en el actuar profesional, promoviendo la
cooperación, la educación y el respeto a la dignidad humana.
Estas normativas en su conjunto respaldan legal y éticamente la ejecución
de planes de orientación como el que se plantea en esta investigación, permitiendo
una acción sanitaria integral, justa participativa y centrada en el ser humano, en
concordancia con los principios de gratuidad, solidaridad, universalidad,
corresponsabilidad e inclusión.
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Gaceta Oficial N° 36.860, de fecha 30 de diciembre de 1999
Artículo 83, capitulo V cita: “La salud es un derecho social
fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como
parte del derecho a la vida. El Estado promoverá y desarrollará
políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar
colectivo y el acceso a los servicios. Todas las personas tienen
derecho a la protección de la salud, así como el deber de
participar activamente en su promoción y defensa, y el de cumplir
con las medidas sanitarias y de saneamiento que establezca la ley,
de conformidad con los tratados y convenios internacionales
suscritos y ratificados por la República.” (P. 35).

Este artículo respalda la obligación del Estado y los profesionales de salud,


como los enfermeros, a garantizar el acceso a la salud y su promoción. El plan de
orientación propuesto busca elevar la calidad de vida del paciente con ACV y
promover la participación activa de los familiares.
Artículo 84, capitulo V CRBV cita “Para garantizar el derecho a
la salud, el Estado creará, ejercerá la rectoría y gestionará un
sistema público nacional de salud, de carácter intersectorial,
descentralizado y participativo, integrado al sistema de seguridad
social, regido por los principios de gratuidad, universalidad,
integralidad, equidad, integración social y solidaridad. El sistema
público nacional de salud dará prioridad a la promoción de la salud
y a la prevención de las enfermedades, garantizando tratamiento
oportuno y rehabilitación de calidad. Los bienes y servicios
públicos de salud son propiedad del Estado y no podrán ser
privatizados. La comunidad organizada tiene el derecho y el deber
de participar en la toma de decisiones sobre la planificación,
ejecución y control de la política específica en las instituciones
públicas de salud” (pg.35)

Justifica el desarrollo de programas como el presente plan educativo, que


prioriza la prevención de complicaciones y la promoción del autocuidado familiar,
como parte de la atención integral en salud.
Ley Orgánica de la Salud. Gaceta Oficial N° 36.579, de fecha
11 de noviembre de 1998. cita en el Artículo 1TÍTULO I
DISPOSICIONES PRELIMINARES: “Esta Ley regirá todo lo
relacionado con la salud en el territorio de la República. Establecerá
las directrices y bases de salud como proceso integral, determinará
la organización, funcionamiento, financiamiento y control de la
prestación de los servicios de salud de acuerdo con los principios
de adaptación científico-tecnológica, de conformidad y de
gratuidad “(P.2)

Respaldan la planificación y ejecución de estrategias de promoción de salud


basadas en evidencia científica, como el plan de orientación que aquí se propone.
Ley para Personas con Discapacidad Gaceta Oficial N° 38.598
de fecha 5 de enero de 2007. Artículo 9 Trato social y protección
familiar: “Toda persona con discapacidad tiene derecho a recibir
información, formación y orientación que le permita mejorar su
calidad de vida, y a que sus familiares reciban formación adecuada
para atenderla.” (P.1)

Este artículo se vincula directamente con la investigación, ya que los


pacientes post-ACV suelen desarrollar discapacidad parcial o total, y la ley
garantiza educación para sus cuidadores.
Artículo 28 capiyulo IV: “Las personas con discapacidad tienen
derecho a recibir atención integral en los servicios de salud, que
incluya acciones de promoción, prevención, curación,
rehabilitación, habilitación y cuidados paliativos. El Estado, a
través de los órganos y entes competentes, garantizará estos
servicios en todos los niveles de atención (P.24)”.

Este artículo respalda la obligación del Estado de asegurar la rehabilitación


física, funcional y social de personas con secuelas por ACV, quienes pueden
presentar discapacidades motoras, del lenguaje o cognitivas. Justifica el desarrollo
de planes comunitarios orientados a capacitar al entorno familiar como parte
activa del proceso de recuperación, y promueve la equidad en el acceso a los
cuidados desde el primer nivel de atención.

Ley del Ejercicio de la Profesión de Enfermería Gaceta Oficial


N° 38.263, de fecha 1 de septiembre de 2005. capitulo V Artículo
13: “Sin perjuicio de lo que establezcan las disposiciones legales
vigentes, los o las profesionales de la enfermería están obligados a:
1. Respetar en toda circunstancia la vida y a la persona humana,
como el deber principal del enfermero o enfermera. 2. Asistir a los
usuarios y usuarias, atendiendo sólo a las exigencias de su salud, sin
discriminación en la raza, el sexo, el credo, la condición social o
política. 3. Actuar en forma acorde con las circunstancias y los
conocimientos científicos que posean los enfermos o las enfermas
en estados de inconsciencia y de urgencia de la salud que pueden
constituir evidente peligro para la vida de éstos. 4. Prestar su
colaboración a las autoridades en caso de epidemias desastres y
otras emergencias. 5. Proteger al o la paciente, mientras esté a su
cuidado, de tratos humillantes o cualquier otro tipo de ofensas a su
dignidad como ser humano. 6. Ejercer su profesión con
responsabilidad y eficacia cualquiera que sea su ámbito de acción. 7.
Mantenerse actualizado con relación a los avances científicos,
vinculados con el ejercicio profesional de la enfermería”. (P.4)

Este artículo fundamenta el rol activo del profesional de enfermería como


responsable de promover la educación sanitaria a nivel comunitario. En este caso,
orientando a los familiares sobre los cuidados post-ACV.
Código Deontológico de Enfermería de Venezuela Aprobado en
Asamblea Extraordinaria del 27 y 28 de noviembre de 2008
Artículo 65: “El Profesional de Enfermería coordinará y cooperará
con el resto del equipo de salud en beneficio del individuo, familia
y comunidad basándose en el respeto mutuo y en la delimitación de
sus funciones.” (P. 20)
El código deontológico reafirma la necesidad ética de que el enfermero
participe en la educación del cuidador familiar, cooperando con otros actores de
salud y respetando la dignidad del paciente y su entorno.
Definición de Términos Básicos
Según Tamayo Yessica, (2018), la definición de términos básicos “es la
aclaración del sentido en que se utilizan las palabras o conceptos empleados en la
identificación y formulación del problema.” (p.78). Es este sentido, a continuación,
se definen gran parte de los términos que se emplean en el desarrollo de la presente
investigación.
Apoyo educativo: Intervención planificada que proporciona información,
orientación y habilidades prácticas a personas o grupos, con el fin de facilitar la
comprensión de un problema de salud y mejorar la capacidad de afrontamiento.
(Salas & Moreno, 2021)
Apoyo Psicosocial: Intervenciones dirigidas a fortalecer el bienestar emocional y
social del paciente o cuidador, incluyendo escucha activa, contención emocional y
redes de apoyo familiar o comunitario. (UNICEF, 2021)
Calidad de vida: Percepción individual del bienestar físico, mental y social en
relación con la salud, el nivel de independencia y el entorno en el que vive una
persona. (OMS, 2022)
Crisis de Cuidado: Situación en la que el cuidador familiar experimenta
agotamiento físico, emocional o mental, debido a la sobrecarga de
responsabilidades y falta de apoyo, lo cual puede afectar su salud y la del paciente.
(Martínez & Gómez, 2020)
Cuidador Familiar: Persona no profesional, generalmente un familiar directo,
que asume la responsabilidad del cuidado diario de un paciente dependiente,
incluyendo actividades como higiene, alimentación, medicación y
acompañamiento. (Fernández y Salazar, 2020)
Cuidado centrado en la familia: Enfoque de atención en salud que reconoce a la
familia como parte integral del proceso de cuidado, promoviendo su participación
activa en la toma de decisiones y en la rehabilitación del paciente. (Organización
Mundial de la Salud [OMS], 2022)
Cuidado domiciliario: Es el conjunto de actividades de atención que se realizan
en el hogar del paciente con el fin de mantener o mejorar su estado de salud,
prevenir complicaciones y promover la independencia. Incluye aspectos físicos,
emocionales y sociales. (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2022)
Discapacidad: Es toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la
capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se
considera normal para un ser humano. En el caso de pacientes con ACV, puede
afectar la movilidad, el habla o el pensamiento. (Organización Mundial de la Salud
[OMS], 2022)
Educación para la Salud: Proceso estructurado mediante el cual se proporcionan
conocimientos, se desarrollan habilidades y se fortalecen actitudes que permiten a
las personas tomar decisiones informadas sobre su salud. (Organización
Panamericana de la Salud [OPS], 2023)
Fatiga del cuidador: Estado de agotamiento físico y emocional producido por la
carga constante de brindar cuidados prolongados a una persona dependiente, sin
los apoyos adecuados. (Zarit et al., 1980)
Orientación: Proceso educativo y comunicativo por el cual un profesional de
salud transmite información útil, clara y específica a los familiares, para que
puedan desempeñar eficazmente el rol de cuidadores. (Organización Panamericana
de la Salud [OPS], 2023)
Plan educativo: Instrumento didáctico diseñado con el objetivo de transmitir
conocimientos y habilidades sobre un tema específico. En salud, el plan educativo
busca empoderar a pacientes y familiares para mejorar la calidad del cuidado.
(Salazar & Méndez, 2020)
Rehabilitación: Serie de intervenciones terapéuticas diseñadas para ayudar a una
persona a recuperar habilidades físicas, cognitivas o del habla, perdidas a causa de
un ACV. (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2022)
Rol del cuidador: Conjunto de tareas, responsabilidades y funciones asumidas
por una persona encargada del cuidado directo de un individuo con limitaciones
funcionales o dependencia. (Rivas & Mendoza, 2019)
Rol del Profesional de Enfermería: El profesional de enfermería actúa como
cuidador, educador, orientador y defensor de la salud del paciente, promoviendo el
autocuidado, la prevención y la capacitación del entorno familiar. (Código
Deontológico de Enfermería de Venezuela, 2008) Secuelas: Consecuencias o
efectos residuales de una enfermedad, como el ACV, que pueden manifestarse
como debilidad motora, trastornos del lenguaje, pérdida de memoria o dificultad
para deglutir. (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2023).

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