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Titulo I Del Arbitraje

El Título I del arbitraje establece que el sistema arbitral es un mecanismo alternativo para resolver conflictos mediante acuerdo mutuo de las partes, ya sea a través de arbitraje administrado o independiente. Se detallan las condiciones para la validez del convenio arbitral, la capacidad de las partes para someterse al arbitraje, y los procedimientos para la presentación de demandas y designación de árbitros. Además, se regulan aspectos como la renuncia al convenio arbitral, la posibilidad de dictar medidas cautelares y la constitución del tribunal arbitral.

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Titulo I Del Arbitraje

El Título I del arbitraje establece que el sistema arbitral es un mecanismo alternativo para resolver conflictos mediante acuerdo mutuo de las partes, ya sea a través de arbitraje administrado o independiente. Se detallan las condiciones para la validez del convenio arbitral, la capacidad de las partes para someterse al arbitraje, y los procedimientos para la presentación de demandas y designación de árbitros. Además, se regulan aspectos como la renuncia al convenio arbitral, la posibilidad de dictar medidas cautelares y la constitución del tribunal arbitral.

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TITULO I DEL ARBITRAJE

Validez del sistema arbitral

Art. 1.- El sistema arbitral es un mecanismo alternativo de solución de


conflictos al cual las partes pueden someter de mutuo acuerdo, las
controversias susceptibles de transacción, existentes o futuras para
que sean resueltas por los tribunales de arbitraje administrado o por
árbitros independientes que se conformaren para conocer dichas
controversias.

Arbitraje administrado o independiente

Art. 2.- El arbitraje es administrado cuando se desarrolla con sujeción


a esta Ley y a las normas y procedimientos expedidos por un centro
de arbitraje, y es independiente cuando se realiza conforme a lo que
las partes pacten, con arreglo a esta Ley.

Arbitraje de equidad o derecho

Art. 3.- Las partes indicarán si los árbitros deben decidir en equidad o
en derecho, a falta de convenio, el fallo será en equidad. Si el laudo
debe expedirse fundado en la equidad, los árbitros actuarán conforme
a su leal saber y entender y atendiendo a los principios de la sana
crítica. En este caso, los árbitros no tienen que ser necesariamente
abogados. Si el laudo debe expedirse fundado en derecho, los árbitros
deberán atenerse a la ley, a los principios universales del derecho, a
la jurisprudencia y a la doctrina. En este caso, los árbitros deberán ser
abogados.

Capacidad para acudir al arbitraje

Art. 4.- Podrán someterse al arbitraje regulado en esta Ley las


personas naturales o jurídicas que tengan capacidad para transigir,
cumpliendo con los requisitos que establece la misma. Para que las
diferentes entidades que conforman el sector público puedan
someterse al arbitraje, además de cumplir con los requisitos que
establece esta Ley, tendrán que cumplir los siguientes requisitos
adicionales: a) Pactar un convenio arbitral, con anterioridad al
surgimiento de la controversia; en caso de que se quisiera firmar el
convenio una vez surgida la controversia, deberá consultarse al
Procurador General del Estado, dictamen que será de obligatorio
cumplimiento; b) La relación jurídica a la cual se refiere el convenio
deberá ser de carácter contractual; c) En el convenio arbitral deberá
incluirse la forma de selección de los árbitros; y, d) El convenio
arbitral, por medio del cual la institución del sector público renuncia a
la jurisdicción ordinaria, deberá ser firmado por la persona autorizada
para contratar a nombre de dicha institución. El incumplimiento de los
requisitos señalados acarreará la nulidad del convenio arbitral.

Definición de convenio arbitral

Art. 5.- El convenio arbitral es el acuerdo escrito en virtud del cual las
partes deciden someter a arbitraje todas las controversias o ciertas
controversias que hayan surgido o puedan surgir entre ellas respecto
de una determinada relación jurídica, contractual o no contractual. El
convenio arbitral deberá constar por escrito y, si se refiere a un
negocio jurídico al que no se incorpore el convenio en su texto,
deberá constar en un documento que exprese el nombre de las partes
y la determinación inequívoca del negocio jurídico a que se refiere. En
los demás casos, es decir, de convenios arbitrales sobre las
indemnizaciones civiles por delitos o cuasidelitos, el convenio arbitral
deberá referirse a los hechos sobre los que versará el arbitraje. La
nulidad de un contrato no afectará la vigencia del convenio arbitral.
No obstante haber un juicio pendiente ante la justicia ordinaria en
materia susceptible de transacción, las partes podrán recurrir al
arbitraje, en este caso, conjuntamente solicitarán al Juez competente
el archivo de la causa, acompañando a la solicitud una copia del
convenio arbitral y, de hallarse pendiente un recurso, deberán,
además, desistir de él.

Otras formas de someterse al arbitraje

Art. 6.- Se entenderá que existe un convenio arbitral no sólo cuando


el acuerdo figure en un único documento firmado por las partes, sino
también cuando resulte de intercambio de cartas o de cualquier otro
medio de comunicación escrito que deje constancia documental de la
voluntad de las partes de someterse al arbitraje.

Art. 7.- El convenio arbitral, que obliga a las partes a acatar el laudo
que se expida, impide someter el caso a la justicia ordinaria. Cuando
las partes hayan convenido de mutuo acuerdo someter a arbitraje sus
controversias, los jueces deberán inhibirse de conocer cualquier
demanda que verse sobre las relaciones jurídicas que las hayan
originado, salvo en los casos de excepción previstos en esta Ley. En
caso de duda, el órgano judicial respectivo estará a favor de que las
controversias sean resueltas mediante arbitraje. Toda resolución a
este respecto deberá ser notificada a las partes en el término de dos
días.

Renuncia al convenio arbitral

Art. 8.- Las partes pueden de mutuo acuerdo renunciar por escrito al
convenio arbitral que hayan celebrado, en cuyo caso cualquiera de
ellas puede acudir con su reclamación al órgano judicial competente.
Se entenderá, sin embargo, que tal renuncia existe cuando
presentada por cualquiera de ellas una demanda ante un órgano
judicial, el demandado no opone, al contestar la demanda, la
excepción de existencia del convenio arbitral. En el evento de haber
sido propuesta esta excepción, el órgano judicial respectivo deberá
sustanciarla y resolverla, corriendo traslado a la otra parte y
exigiendo a los litigantes la prueba de sus afirmaciones dentro de los
tres días subsiguientes a la fecha en que se haya notificado el
traslado. Aceptada la excepción deberá ordenarse el archivo de la
causa, en caso contrario, ejecutoriado el auto dictado por el juez, se
sustanciará el proceso según las reglas generales.

Medidas cautelares

Art. 9.- Los árbitros podrán dictar medidas cautelares, de acuerdo con
las normas del Código de Procedimiento Civil o las que se consideren
necesarias para cada caso, para asegurar los bienes materia del
proceso o para garantizar el resultado de éste. Los árbitros pueden
exigir una garantía a quien solicite la medida, con el propósito de
cubrir el pago del costo de tal medida y de la indemnización por
daños y perjuicios a la parte contraria, si la pretensión fuera
declarada infundada en el laudo. La parte contra quien se dicte la
medida cautelar podrá pedir la suspensión de ésta, si rinde caución
suficiente ante el tribunal. Para la ejecución de las medidas
cautelares, los árbitros siempre que las partes así lo estipularen en el
convenio arbitral, solicitarán el auxilio de los funcionarios públicos,
judiciales, policiales y administrativos que sean necesarios sin tener
que recurrir a juez ordinario alguno del lugar donde se encuentren los
bienes o donde sea necesario adoptar las medidas. Si nada se
estableciere en el convenio arbitral acerca de la ejecución de las
medidas cautelares, cualquiera de las partes podrá solicitar a los
jueces ordinarios que ordenen la ejecución de estas medidas,
sujetándose a lo establecido en el párrafo dos (2) y tres (3) de este
artículo, sin que esto signifique renuncia al convenio arbitral.

Demanda arbitral

Art. 10.- La demanda se presentará ante el director del centro de


arbitraje correspondiente o ante el árbitro o árbitros independientes
que se hubieren establecido en el convenio. La demanda contendrá:

1. La designación del centro o del árbitro ante quien se la propone.

2. La identificación del actor y la del demandado.


3. Los fundamentos de hecho y de derecho, expuestos con claridad y
precisión.

4. La cosa, cantidad o hecho que se exige.

5. La determinación de la cuantía.

6. La designación del lugar en que debe citarse al demandado, y la


del lugar donde debe notificarse al actor.

7. Los demás requisitos que la ley exija para cada caso. Se deberán,
además, cumplir los requisitos señalados en el artículo 68 del Código
de Procedimiento Civil. A la demanda se acompañará necesariamente
el instrumento en que conste el respectivo convenio arbitral o copia
auténtica de éste. Adicionalmente, se adjuntarán las pruebas y se
solicitará la práctica de las diligencias probatorias que justifiquen lo
aducido en la demanda.

Citación y contestación de la demanda arbitral

Art. 11.- Presentada la demanda, el director del centro de arbitraje, o


si fuere el caso, el árbitro o árbitros independientes previa su
posesión conforme lo establecido en el artículo 17, calificarán la
demanda y mandarán a citar a la otra parte, debiendo practicarse la
diligencia de citación dentro de los cinco días subsiguientes,
concediéndole el término de diez días para que conteste con los
mismos requisitos exigidos por el Código de Procedimiento Civil para
la contestación de la demanda. Adicionalmente, se adjuntarán las
pruebas y se solicitará la práctica de las diligencias probatorias, que
justifiquen lo aducido en la contestación. El silencio se considerará
como negativa pura y simple de los fundamentos de la demanda. Si al
actor le fuere imposible determinar el domicilio del demandado, la
citación se hará mediante dos publicaciones en un diario de amplia
circulación en el lugar en donde se sigue el arbitraje y en el domicilio
del demandado. Si el demandado no compareciere en el término de
diez (10) días después de la última publicación, este hecho se tendrá
como negativa pura y simple de los fundamentos de la demanda. La
imposibilidad de determinación del domicilio del demandado deberá
justificarse con arreglo a las normas del Código de Procedimiento
Civil.

Art. 12.- Si el demandado tuviere su domicilio fuera del lugar de


arbitraje, se le concederá un término extraordinario para que conteste
la demanda, el que no podrá exceder del doble del ordinario. Al
contestar la demanda, el demandado podrá reconvenir
exclusivamente sobre la misma materia del arbitraje siempre y
cuando su pretensión pueda, conforme al convenio arbitral,
someterse al arbitraje. En este caso se concederá al actor el término
de diez días para que conteste la reconvención. A la reconvención y
su contestación se deberá adjuntar las pruebas y solicitar las
diligencias probatorias que justifiquen lo aducido en éstas.

Modificación de la demanda o contestación

Art. 13.- Las partes podrán modificar la demanda, la contestación a


ésta, la reconvención a la demanda, o la contestación a ésta, por una
sola vez, en el término de cinco días luego de presentada cualquiera
de éstas. Las partes tendrán el término de tres días para contestar
cualquiera de las modificaciones, en cuyo caso no correrán los
términos que estuvieren transcurriendo.

Art. 14.- Si el demandado, una vez citado con la demanda no


compareciere al proceso, su no comparecencia no impedirá que el
arbitraje continúe su curso.

Audiencia de mediación

Art. 15.- Una vez contestada o no la demanda o la reconvención, el


director del centro de arbitraje o el árbitro o árbitros independientes
notificarán a las partes, señalando día y hora para que tenga lugar la
audiencia de mediación a fin de procurar un avenimiento de las
partes. En la audiencia podrán intervenir las partes, sus apoderados o
representantes y podrán concurrir con sus abogados defensores. Esta
audiencia se efectuará con la intervención de un mediador designado
por el director del centro de arbitraje o el tribunal independiente,
quien escuchará las exposiciones de los interesados, conocerá los
documentos que exhibieren y tratará de que lleguen a un acuerdo
que ponga término a la controversia, lo cual constará en un acta que
contendrá exclusivamente lo convenido por las partes y no los
incidentes, deliberaciones o propuestas realizadas en la audiencia. El
acta en la que conste la mediación total o parcial de la controversia
tiene efecto de sentencia ejecutoriada y de cosa juzgada y se
ejecutará del mismo modo que las sentencias de última instancia,
siguiendo la vía de apremio, sin que el juez ordinario acepte
excepción alguna ni sea necesario iniciar un nuevo juicio. Si
concurriere una sola de las partes será escuchada y se anotará la
ausencia de la otra, a la que se declarará en rebeldía, lo que será
tomado en cuenta para la condena en costas.

Designación de árbitros

Art. 16.- De no existir acuerdo total en la audiencia de mediación, el


director del centro de arbitraje enviará a las partes la lista de árbitros,
para que de común acuerdo designen en el término de tres días los
árbitros principales y el alterno que deban integrar el tribunal. Los
acuerdos parciales a que arriben las partes en la audiencia de
mediación serán aprobados conforme a lo previsto en el artículo
anterior. Las partes, de común acuerdo, podrán designar árbitros de
fuera de la lista presentada por el respectivo centro. Las partes
podrán acordar expresamente y por escrito que sea un solo árbitro el
que conozca de la controversia. Este árbitro tendrá su alterno. Si las
partes no efectuaren la designación de alguno o varios árbitros o no
se pusieren de acuerdo en ella, la designación se hará por sorteo,
para lo cual el director del centro de arbitraje notificará a las partes a
fin de que, en la fecha y hora que se señale y ante el presidente del
centro de arbitraje, se efectúe el sorteo, de cuya diligencia se sentará
el acta respectiva, quedando en esta forma legalmente integrado el
tribunal de arbitraje. En tratándose de arbitraje independiente, las
partes designarán en el convenio arbitral al árbitro o árbitros
principales y al alterno que deban integrar el tribunal. Si las partes no
se pusieren de acuerdo para nombrar todos los árbitros, los
designados, una vez posesionados, nombrarán a los que faltaren. En
el evento de que el árbitro o árbitros independientes no aceptaren o
no se posesionaren de su cargo y los árbitros posesionados no se
pusieren de acuerdo en el nombramiento de los árbitros que faltaren,
cualquiera de las partes podrá pedir la designación de éstos al
director del centro de arbitraje más cercano al domicilio del actor.
Dicha designación se la hará conforme a lo establecido en el presente
artículo.

Constitución del Tribunal

Art. 17.- El Tribunal se constituirá con tres árbitros principales y un


alterno, quien intervendrá inmediatamente en el proceso en caso de
falta, ausencia o impedimento definitivo de un principal. Los árbitros
designados, dentro de tres días de haber sido notificados, deberán
aceptar o no el cargo. Si guardan silencio se entenderá que no
aceptan. Una vez aceptada la designación, los árbitros serán
convocados por el director del centro para tomar posesión de sus
cargos ante el presidente del centro de arbitraje y procederán a la
designación del presidente y del secretario del tribunal de lo cual se
sentará la respectiva acta. El presidente designado dirigirá la
sustanciación del arbitraje y actuará como secretario del tribunal la
persona designada por el tribunal de entre los constantes en la lista
de secretarios del centro de arbitraje. Para el caso de árbitros
independientes el tribunal se posesionará ante un notario y actuará
como secretario la persona designada por los propios árbitros.

Obligación de cumplir el encargo de árbitro


Art. 18.- Aceptado por los árbitros el cargo de tales, éstos tienen la
obligación irrestricta de cumplir las funciones que la presente Ley les
asigna, debiendo responder a las partes, en caso de incumplimiento
de sus funciones por los daños y perjuicios que su acción u omisión
les causare, a menos que se trate de un impedimento justificado. Si
un árbitro dejase de constar en la lista mencionada en el artículo 40
continuará actuando como tal hasta la resolución de la controversia
conocida por el tribunal que integra.

Inhabilidades para ser árbitro

Art. 19.- No podrán actuar como árbitros las personas que carezcan
de capacidad para comparecer por sí mismas en juicio. Son causas de
excusa de los árbitros las previstas en el Código de Procedimiento
Civil para los jueces. El árbitro que conociera que está incurso en
inhabilidad para ejercer su cargo notificará inmediatamente al
director del centro de arbitraje o a las partes que lo designaron para
que procedan a reemplazarlo.

Reemplazo de árbitros

Art. 20.- En caso de que los árbitros designados estuvieran


comprendidos en una de las inhabilidades previstas en el artículo
anterior, se hará una nueva designación siguiendo el procedimiento
previsto por el artículo 16, excluyendo a los árbitros inhabilitados. Si
por muerte, excusa justificada o cualquier otra causa llega a faltar
definitivamente alguno de los árbitros, lo reemplazará el alterno quien
se principalizará. Se designará entonces otro alterno, en la misma
forma establecida en el artículo 16.

Recusación de árbitros

Art. 21.- Son causas de recusación de los árbitros las previstas en el


Código de Procedimiento Civil para los jueces. Si actuare en el
tribunal quien estuviere impedido de hacerlo, podrá ser recusado por
la parte interesada. La recusación deberá ser resuelta: a) En el caso
de un tribunal colegiado, por aquellos no comprendidos en la
demanda de recusación. Si éstos no se pusieren de acuerdo, la
recusación deberá ser resuelta por el director del centro; b) En el caso
de que la recusación recayere sobre todos los árbitros, ésta deberá
ser resuelta por el director del centro; c) En el caso de tribunal
unipersonal la recusación deberá ser resuelta por el director del
centro. Para su reemplazo se procederá en la misma forma
establecida en el artículo 16; d) Para el caso de arbitraje
independiente la recusación deberá ser resuelta por los miembros del
tribunal que no han sido recusados; y, e) Si fuere tribunal unipersonal
o si la recusación recayere en todos los árbitros, ésta deberá ser
resuelta por el director del centro de arbitraje más cercano al
domicilio del actor. Los árbitros nombrados por acuerdo de las partes
sólo podrán ser recusados por causales desconocidas al tiempo del
nombramiento o sobrevenientes a la designación.

Audiencia de sustanciación

Art. 22.- Una vez constituido el tribunal, se fijará día y hora para la
audiencia de sustanciación en la que se posesionará el secretario
designado, se leerá el documento que contenga el convenio arbitral y
el tribunal resolverá sobre su propia competencia. Si el tribunal se
declara competente ordenará que se practiquen en el término que el
tribunal señale las diligencias probatorias solicitadas en la demanda,
contestación, reconvención, modificación y contestación a ésta,
siempre que fueren pertinentes, actuaciones que deberán cumplirse
durante el término señalado por el tribunal arbitral. Si las partes se
encontraren presentes en la audiencia podrán precisar las
pretensiones y los hechos en las que ésta se fundamenta.

Diligencia para mejor proveer

Art. 23.- Si antes de la expedición del laudo, el tribunal o las partes


estiman que se necesitan otras pruebas o cualquier otra diligencia
para el esclarecimiento de los hechos, de oficio o a petición de parte
podrá ordenar que se practiquen señalando día y hora.

Audiencia en estrados

Art. 24.- Una vez practicadas las diligencias probatorias el tribunal


señalará día y hora para que las partes presenten sus alegatos en
audiencia en estrados si es que lo solicitan.

Duración del arbitraje

Art. 25.- Una vez practicada la audiencia de sustanciación y declarada


la competencia del tribunal, éste tendrá el término máximo de ciento
cincuenta días para expedir el laudo. El término podrá prorrogarse, en
casos estrictamente necesarios, hasta por un período igual, ya por
acuerdo expreso de las partes, ya porque el tribunal lo declare de
oficio.

Art. 26.- El laudo y demás decisiones del Tribunal se expedirán por


mayoría de votos. Las resoluciones deberán firmarlas todos los
árbitros; el que no estuviere conforme con la opinión de los demás
anotará su inconformidad a continuación de la resolución anterior y
consignará su voto salvado, haciendo constar sus fundamentos.
Firma de los árbitros

Art. 27.- Si uno de los miembros del tribunal se rehusare o estuviere


inhabilitado para firmar el laudo o cualquier otra providencia o
resolución, el secretario anotará este particular y firmarán los demás,
sin que esta circunstancia anule o vicie la resolución.

Transacción

Art. 28.- En el caso de que el arbitraje termine por transacción, ésta


tendrá la misma naturaleza y efectos de un laudo arbitral debiendo
constar por escrito y conforme al artículo 26 de esta Ley.

Conocimiento del laudo

Art. 29.- Las partes conocerán del laudo en audiencia, para el efecto
el tribunal señalará día y hora en la cual se dará lectura del laudo y
entregará copia a cada una de las partes.

Inapelabilidad de los laudos

Art. 30.- Los laudos arbitrales dictados por los tribunales de arbitraje
son inapelables, pero podrán aclararse o ampliarse a petición de
parte, antes de que el laudo se ejecutoríe, en el término de tres días
después de que ha sido notificado a las partes. Dentro de este mismo
término los árbitros podrán corregir errores numéricos, de cálculo,
tipográficos o de naturaleza similar. Las peticiones presentadas
conforme a lo establecido en este artículo serán resueltas en el
término de diez días contados a partir de su presentación. Los laudos
arbitrales no serán susceptibles de ningún otro recurso que no
establezca la presente Ley.

Nulidad de los laudos

Art. 31.- Cualquiera de las partes podrá intentar la acción de nulidad


de un laudo arbitral, cuando:

a) No se haya citado legalmente con la demanda y el juicio se ha


seguido y terminado en rebeldía. Será preciso que la falta de citación
haya impedido que el demandado deduzca sus excepciones o haga
valer sus derechos y, además, que el demandado reclame por tal
omisión al tiempo de intervenir en la controversia;

b) No se haya notificado a una de las partes con las providencias del


tribunal y este hecho impida o limite el derecho de defensa de la
parte;
c) Cuando no se hubiere convocado, no se hubiere notificado la
convocatoria, o luego de convocada no se hubiere practicado las
pruebas, a pesar de la existencia de hechos que deban justificarse;

d) El laudo se refiera a cuestiones no sometidas al arbitraje o conceda


más allá de lo reclamado; o,

e) Cuando se hayan violado los procedimientos previstos por esta Ley


o por las partes para designar árbitros o constituir el tribunal arbitral.
Del laudo arbitral podrá interponerse ante el árbitro o tribunal arbitral,
acción de nulidad para ante el respectivo presidente de la corte
superior de justicia, en el término de diez días contado desde la fecha
que éste se ejecutorió.

Presentada la acción de nulidad, el árbitro o tribunal arbitral dentro


del término de tres días, remitirán el proceso al presidente de la corte
superior de justicia, quien resolverá la acción de nulidad dentro del
término de treinta días contados desde la fecha que avocó
conocimiento de la causa. La acción de nulidad presentada fuera del
término señalado se tendrá por no interpuesta y no se la aceptará a
trámite.

Quien interponga la acción de nulidad, podrá solicitar al árbitro o


tribunal arbitral que se suspenda la ejecución del laudo, rindiendo
caución suficiente sobre los perjuicios estimados que la demora en la
ejecución del laudo pueda causar a la otra parte. El árbitro o tribunal
arbitral, en el término de tres días, deberán fijar el monto de la
caución, disponiendo la suspensión de la ejecución del laudo. La
caución deberá constituirse dentro del término de tres días, contados
a partir de esta notificación.

Ejecución del laudo

Art. 32.- Ejecutoriado el laudo las partes deberán cumplirlo de


inmediato. Cualquiera de las partes podrá pedir a los jueces
ordinarios, que ordenen la ejecución del laudo o de las transacciones
celebradas, presentando una copia certificada del laudo o acta
transaccional, otorgada por el secretario del tribunal, el director del
centro o del árbitro o árbitros, respectivamente con la razón de estar
ejecutoriada. Los laudos arbitrales tienen efecto de sentencia
ejecutoriada y de cosa juzgada y se ejecutarán del mismo modo que
las sentencias de última instancia, siguiendo la vía de apremio, sin
que el juez de la ejecución acepte excepción alguna, salvo las que se
originen con posterioridad a la expedición del laudo.

Rechazo de incidentes
Art. 33.- No podrán aceptarse en el curso del proceso incidentes que
promuevan las partes, para retrasar el trámite o entorpecer cualquier
diligencia. Las peticiones que en tal sentido se presentaren serán
rechazadas con multa de diez a cien salarios mínimos vitales
generales, que será fijada por el árbitro o árbitros.

Confidencialidad del proceso arbitral

Art. 34.- Las partes sin perjuicio de los derechos de terceros, podrán
convenir en la confidencialidad del procedimiento arbitral, en este
caso podrán entregarse copias de lo actuado solamente a las partes,
sus abogados o al juez que conozca el recurso de nulidad u otro
recurso al que las partes se hayan sometido.

Lugar del arbitraje

Art. 35.- De no constar en el convenio, las partes podrán determinar


libremente el lugar del arbitraje, y de no llegarse a un acuerdo podrá
optarse por el lugar de los efectos del acto o contrato materia del
arbitraje o el del domicilio del demandante a elección de éste, en
caso de no existir tribunal de arbitraje en uno de los referidos lugares,
deberá acudirse al de la localidad más próxima. El Tribunal
competente podrá, salvo acuerdo en contrario de las partes, reunirse
en cualquier lugar que estime apropiado para celebrar deliberaciones
entre sus miembros, para oír a los testigos, a los peritos o las partes y
para examinar cosas, lugares, evidencias o documentos. Estas
diligencias deberán ser notificadas a las partes, de acuerdo con lo
establecido en esta Ley.

Idioma del arbitraje

Art. 36.- Los procedimientos arbitrales se seguirán en castellano. En


caso de existir documentos en otros idiomas se presentarán
traducidos de conformidad con la ley.

Normas supletorias

Art. 37.- En todo lo que no esté previsto en esta Ley, se aplicarán


supletoriamente las normas del Código Civil, Código de Procedimiento
Civil o Código de Comercio y otras leyes conexas, siempre que se
trate, de arbitraje en derecho.

Procedimiento

Art. 38.- El arbitraje se sujetará a las normas de procedimiento


señaladas en esta Ley, al procedimiento establecido en los centros de
arbitraje, al determinado en el convenio arbitral o al que las partes
escojan, sin perjuicio de las normas supletorias que sean aplicables.
Organización de centros de arbitraje

Art. 39.- Para facilitar la aplicación de la presente Ley, las cámaras de


la producción, asociaciones, agremiaciones, fundaciones e
instituciones sin fines de lucro, podrán organizar centros de arbitraje,
mismos que podrán funcionar previo registro en el Consejo de la
Judicatura. La comprobación de la falta de cumplimiento de los
requisitos establecidos en la presente Ley y su reglamento, por parte
de un centro de arbitraje dará lugar a la cancelación del registro y
prohibición de su funcionamiento. Los centros de arbitraje existentes
previos a la vigencia de esta Ley también deberán registrarse, sin
perjuicio de continuar con su normal funcionamiento. Los centros de
arbitraje deberán contar con una sede dotada de elementos
administrativos y técnicos necesarios para servir de apoyo a los
juicios arbitrales y para dar capacitación a los árbitros, secretarios y
mediadores que se designen de acuerdo con esta Ley.

Nota: Inciso primero reformado por Disposición Reformatoria Décimo


Sexta de Ley No. 0, publicada en Registro Oficial Suplemento 506 de
22 de mayo del 2015.

Art. 40.- Todo centro de arbitraje tendrá su propio reglamento que


deberá regular al menos, los siguientes asuntos:

a) La manera de formular las listas de árbitros, secretarios y


mediadores, las que tendrán una vigencia no superior a dos años, los
requisitos que deben reunir las personas que las integren, y las
causas de exclusión de ellas;

b) Tarifas de honorarios para árbitros, secretarios y mediadores y la


forma de pago de éstas;

c) Tarifas para gastos administrativos y la forma de pago de éstas;

d) Forma de designar al director del centro, sus funciones y


facultades; y,

e) Código de ética para los árbitros, secretarios y mediadores.

Arbitraje internacional

Art. 41.- Sin perjuicio de lo dispuesto en los tratados internacionales


un arbitraje podrá ser internacional cuando las partes así lo hubieren
pactado, siempre y cuando se cumplan cualquiera de los siguientes
requisitos:

a) Que las partes al momento de la celebración del convenio arbitral,


tengan sus domicilios en estados diferentes;
b) Cuando el lugar de cumplimiento de una parte sustancial de las
obligaciones o el lugar en el cual el objeto del litigio tenga una
relación más estrecha, esté situado fuera del estado en que, por lo
menos una de las partes, tiene su domicilio; o,

c) Cuando el objeto del litigio se refiera a una operación de comercio


internacional que sea susceptible de transacción y que no afecte o
lesione los intereses nacionales o de la colectividad.

Regulación

Art. 42.- El arbitraje internacional quedará regulado por los tratados,


convenciones, protocolos y demás actos de derecho internacional
suscritos y ratificados por el Ecuador. Toda persona natural o jurídica,
pública o privada, sin restricción alguna es libre de estipular
directamente o mediante referencia a un reglamento de arbitraje todo
lo concerniente al procedimiento arbitral, incluyendo la constitución,
la tramitación, el idioma, la legislación aplicable, la jurisdicción y la
sede del tribunal, la cual podrá estar en el Ecuador o en país
extranjero. Para que el Estado o las instituciones del sector público
puedan someterse al arbitraje internacional se estará a lo dispuesto
en la Constitución y leyes de la República. Para que las diferentes
entidades que conforman el sector público puedan someterse al
arbitraje internacional se requerirá la autorización expresa de la
máxima autoridad de la institución respectiva, previo el informe
favorable del Procurador General del Estado, salvo que el arbitraje
estuviere previsto en instrumentos internacionales vigentes. Los
laudos dictados dentro de un procedimiento de arbitraje internacional
tendrán los mismos efectos y serán ejecutados de la misma forma
que los laudos dictados en un procedimiento de arbitraje nacional.

Nota: Inciso último derogado por Disposición Derogatoria Décimo


Tercera de Ley No. 0, publicada en Registro Oficial Suplemento 506 de
22 de Mayo del 2015 . Nota: Artículo reformado por Disposición
Derogatoria Segunda de Ley No. 0, publicada en Registro Oficial
suplemento 309 de 21 de Agosto del 2018 .

TITULO II DE LA MEDIACION

Art. 43.- La mediación es un procedimiento de solución de conflictos


por el cual las partes, asistidas por un tercero neutral llamado
mediador, procuran un acuerdo voluntario, que verse sobre materia
transigible, de carácter extrajudicial y definitivo, que ponga fin al
conflicto.

Art. 44.- La mediación podrá solicitarse a los centros de mediación o a


mediadores independientes debidamente autorizados. Podrán
someterse al procedimiento de mediación que establece la presente
Ley, sin restricción alguna, las personas naturales o jurídicas, públicas
o privadas, legalmente capaces para transigir. El Estado o las
instituciones del sector público podrán someterse a mediación, a
través del personero facultado para contratar a nombre de la
institución respectiva. La facultad del personero podrá delegarse
mediante poder.

Art. 45.- La solicitud de mediación se consignará por escrito y deberá


contener la designación de las partes, su dirección domiciliaria, sus
números telefónicos si fuera posible, y una breve determinación de la
naturaleza del conflicto.

Art. 46.- La mediación podrá proceder:

a) Cuando exista convenio escrito entre las partes para someter sus
conflictos a mediación. Los jueces ordinarios no podrán conocer
demandas que versen sobre el conflicto materia del convenio, a
menos que exista acta de imposibilidad de acuerdo o renuncia escrita
de las partes al convenio de mediación. En estos casos cualesquiera
de ellas puede acudir con su reclamación al órgano judicial
competente. Se entenderá que la renuncia existe cuando presentada
una demanda ante un órgano judicial el demandado no opone la
excepción de existencia de un convenio de mediación. El órgano
judicial deberá resolver esta excepción corriendo traslado a la otra
parte y exigiendo a los litigantes la prueba de sus afirmaciones en el
término de tres días contados desde la notificación. Si prosperare esta
excepción deberá ordenarse el archivo de la causa, caso contrario se
sustanciará el proceso según las reglas generales;

b) A solicitud de las partes o de una de ellas; y,

c) Cuando el juez ordinario disponga en cualquier estado de la causa,


de oficio o a petición de parte, que se realice una audiencia de
mediación ante un centro de mediación, siempre que las partes lo
acepten. Si dentro del término de quince días contados desde la
recepción por parte del centro de la notificación del juez, no se
presentare el acta que contenga el acuerdo, continuará la tramitación
de la causa, a menos que las partes comuniquen por escrito al juez su
decisión de ampliar dicho término.

Art. 47.- El procedimiento de mediación concluye con la firma de un


acta en la que conste el acuerdo total o parcial, o en su defecto, la
imposibilidad de lograrlo. En caso de lograrse el acuerdo, el acta
respectiva contendrá por lo menos una relación de los hechos que
originaron el conflicto, una descripción clara de las obligaciones a
cargo de cada una de las partes y contendrán las firmas o huellas
digitales de las partes y la firma del mediador. Por la sola firma del
mediador se presume que el documento y las firmas contenidas en
este son auténticas. El acta de mediación en que conste el acuerdo
tiene efecto de sentencia ejecutoriada y cosa juzgada y se ejecutará
del mismo modo que las sentencias de última instancia siguiendo la
vía de apremio, sin que el juez de la ejecución acepte excepción
alguna, salvo las que se originen con posterioridad a la suscripción
del acta de mediación. Si el acuerdo fuere parcial, las partes podrán
discutir en juicio únicamente las diferencias que no han sido parte del
acuerdo. En el caso de que no se llegare a ningún acuerdo, el acta de
imposibilidad firmada por las partes que hayan concurrido a la
audiencia y el mediador podrá ser presentada por la parte interesada
dentro de un proceso arbitral o judicial, y esta suplirá la audiencia o
junta de mediación o conciliación prevista en estos procesos. No
obstante, se mantendrá cualquier otra diligencia que deba realizarse
dentro de esta etapa en los procesos judiciales, como la contestación
a la demanda en el juicio verbal sumario. En los asuntos de menores y
alimentos, el acuerdo a que se llegue mediante un procedimiento de
mediación será susceptible de revisión por las partes, conforme con
los principios generales contenidos en las normas del Código de la
Niñez y Adolescencia y otras leyes relativas a los fallos en estas
materias.

Art. 48.- La mediación prevista en esta Ley podrá llevarse a cabo


válidamente ante un mediador de un centro o un mediador
independiente debidamente autorizado. Para estar habilitado para
actuar como mediador independiente o de un centro, en los casos
previstos en esta Ley, deberá contarse con la autorización escrita de
un centro de mediación. Esta autorización se fundamentará en los
cursos académicos o pasantías que haya recibido el aspirante a
mediador. El centro de mediación o el mediador independiente tendrá
la facultad para expedir copias auténticas del acta de mediación.

Art. 49.- Quien actúe como mediador durante un conflicto queda


inhabilitado para intervenir en cualquier proceso judicial o arbitral
relacionado con el conflicto objeto de la mediación, ya sea como
árbitro, abogado, asesor, apoderado o testigo de alguna de las partes.
Además, por ningún motivo podrá ser llamado a declarar en juicio
sobre el conflicto objeto de la mediación.

Art. 50.- La mediación tiene carácter confidencial.

Los que en ella participen deberán mantener la debida reserva. Las


fórmulas de acuerdo que se propongan o ventilen no incidirán en el
proceso arbitral o judicial subsecuente, si tuviere lugar. Las partes
pueden, de común acuerdo, renunciar a la confidencialidad.

Art. 51.- Si alguna de las partes no comparece a la audiencia de


mediación a la que fuere convocada, se señalará fecha para una
nueva audiencia. Si en la segunda oportunidad alguna de las partes
no comparece, el mediador expedirá la constancia de imposibilidad
de mediación.

Art. 52.- Los gobiernos locales de naturaleza municipal o provincial,


las cámaras de la producción, asociaciones, agremiaciones,
fundaciones e instituciones sin fines de lucro y, en general, las
organizaciones comunitarias, podrán organizar centros de mediación,
los cuales podrán funcionar previo registro en el Consejo Nacional de
la Judicatura. La comprobación de la falta de cumplimiento de los
requisitos establecidos en la presente Ley y su reglamento, por parte
de un centro de mediación dará lugar a la cancelación del registro y
prohibición de su funcionamiento. El Consejo de la Judicatura podrá
organizar centros de mediación pre procesal e intraprocesal.

Nota: Artículo reformado por Ley No. 0, publicada en Registro Oficial


Suplemento 544 de 9 de Marzo del 2009 .

Art. 53.- Los centros de mediación que se establecieren deberán


contar con una sede dotada de elementos administrativos y técnicos
necesarios para servir de apoyo para las audiencias. Los centros que
desarrollen actividades de capacitación para mediadores deberán
contar con el aval académico de una institución universitaria.

Art. 54.- Los reglamentos de los centros de mediación deberán


establecer por lo menos:

a) La manera de formular las listas de mediadores y los requisitos que


deben reunir, las causas de exclusión de ellas, los trámites de
inscripción y forma de hacer su designación para cada caso;

b) Tarifas de honorarios del mediador, de gastos administrativos y la


forma de pago de éstos, sin perjuicio de que pueda establecerse la
gratuidad del servicio;

c) Forma de designar al director, sus funciones y facultades;

d) Descripción del manejo administrativo de la mediación; y,

e) Un código de ética de los mediadores.

Art. 55.- La conciliación extrajudicial es un mecanismo alternativo


para la solución de conflictos. Para efectos de la aplicación de esta
Ley se entenderán a la mediación y la conciliación extrajudicial como
sinónimos.

Art. 56.- Los jueces ordinarios no podrán ser acusados de prevaricato,


recusados, ni sujetos a queja por haber propuesto fórmulas de arreglo
entre las partes en las audiencias o juntas de conciliación.

Art. 57.- En caso de no realizarse el pago de los honorarios y gastos


administrativos conforme a lo establecido en la ley y el reglamento
del centro de mediación este quedará en libertad de no prestar sus
servicios.

TITULO III DE LA MEDIACION COMUNITARIA

Art. 58.- Se reconoce la mediación comunitaria como un mecanismo


alternativo para la solución de conflictos.

Art. 59.- Las comunidades indígenas y negras o afroecuatorianas, las


organizaciones barriales y en general las organizaciones comunitarias
podrán establecer centros de mediación para sus miembros, aun con
carácter gratuito, de conformidad con las normas de la presente Ley.
Los acuerdos o soluciones que pongan fin a conflictos en virtud de un
procedimiento de mediación comunitario tendrán el mismo valor y
efecto que los alcanzados en el procedimiento de mediación
establecido en esta Ley.

Los centros de mediación, de acuerdo a las normas de esta Ley,


podrán ofrecer servicios de capacitación apropiados para los
mediadores comunitarios, considerando las peculiaridades socio-
económicas, culturales y antropológicas de las comunidades
atendidas.

El Consejo de la Judicatura también podrá organizar centros de


mediación comunitaria

Nota: Artículo reformado por Ley No. 0, publicada en Registro Oficial


Suplemento 544 de 9 de Marzo del 20

Art. 60.- La presente Ley por su carácter de especial prevalecerá


sobre cualquier otra que se le opusiere.

Art. 61.- El presidente de la República, en uso de las facultades que le


confiere la Constitución Política, expedirá en el plazo de noventa días
el correspondiente reglamento para la aplicación de esta Ley.

DISPOSICIONES TRANSITORIAS
Art. 62.- Las normas de la presente Ley se aplicarán inclusive a
aquellos convenios arbitrales suscritos con anterioridad a su vigencia,
siempre que el procedimiento arbitral no haya comenzado.

Art. 63.- Las instituciones que cuenten con un centro de mediación


previo a la vigencia de esta Ley, necesitarán registrar al centro, sin
perjuicio de continuar con su normal funcionamiento.

Art. 64.- Hasta que el Consejo Nacional de la Judicatura esté integrado


o tenga sus delegaciones o representaciones en las provincias,
cumplirán las funciones que le asignen esta Ley, las cortes superiores.

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