INFORME DE LECTURA SENTENCIA C-221 de 1994
SHIRLEY MARCELA AGUDELO ZAPATA
CC 22189159
FACULTAD DE DERECHO
TECNOLOGICO DE ANTIOQUIA
ABRIL 2025
VALDIVIA ANTIOQUIA
ANALISIS
La Sentencia C-221 de 1994 de la Corte Constitucional de Colombia marcó un hito en
el debate sobre la política de drogas en el país. En esta sentencia, la Corte declaró
inconstitucional la penalización de la posesión de dosis personal de drogas, basándose en el
derecho al libre desarrollo de la personalidad consagrado en la Constitución de 1991. Este
derecho, según la Corte, implica que los individuos tienen la autonomía para decidir sobre su
propio cuerpo y estilo de vida, siempre y cuando no afecten a otros.
La Corte hizo una distinción clave entre el consumo personal y el tráfico de drogas,
argumentando que, mientras el tráfico representa un riesgo para la sociedad y justifica la
intervención estatal, el consumo privado no debería ser penalizado. Además, la Corte aplicó el
principio de proporcionalidad, considerando que la penalización del consumo personal era
desproporcionada y que existían alternativas como programas de salud pública para abordar el
problema del consumo.
Aunque la sentencia no legalizó el consumo de drogas, despenalizó la posesión de
dosis personal, dejando al legislador definir los límites de esta cantidad. También precisó que
el consumo en espacios públicos o que afecte a terceros sigue siendo sancionado. Esto llevó a
un enfoque más centrado en la salud pública y la reducción de daños, pero la implementación
de la sentencia ha generado debates sobre la definición de "dosis personal" y el equilibrio entre
la salud pública y los derechos individuales.
EN UN TEXO EVIDENCIE LA FORMA COMO EL JUEZ RESUELVE LA COLISION
ENTRE LOS PRINCIPIOS CONSAGRADOS EN LOS ART. 16 y 49 DE LA
CONSTITUCION POLITICA DE COLOMBIA
En la sentencia C-221 de 1994, la Corte Constitucional de Colombia analiza el conflicto entre
dos derechos fundamentales. Por un lado, el artículo 16 defiende la autonomía personal,
permitiendo que cada individuo tome decisiones sobre su vida, su cuerpo y su salud, incluyendo
el consumo de sustancias psicoactivas. Por otro lado, el artículo 49 reconoce el derecho a la
salud y establece la obligación del Estado de protegerlo mediante políticas de prevención y
tratamiento del consumo de drogas, incluso a través de su prohibición por los riesgos que
representan.
Frente a esta colisión, el juez constitucional resuelve que el Estado debe garantizar el
derecho a la libre personalidad sin dejar de promover la salud pública. La Corte argumenta que
la despenalización del porte de dosis personal no implica fomentar el consumo, sino respetar
la autonomía individual, siempre que no afecte a terceros. Concluye que penalizar este
consumo es inconstitucional, ya que limita un derecho fundamental sin una justificación estatal
válida. De este modo, se propone un enfoque más humano y preventivo, centrado en el
tratamiento de las adicciones y no en la sanción penal, estableciendo así un precedente clave
en la interpretación de los derechos constitucionales en Colombia.
EVIDENCIE MEDIANTE LOS MEJORES ARGUMENTOS LA POSIBILIDAD DE
HALLAR UNA RESPUESTA CORRECTA QUE PUEDA SER APLICABLE AL
CASO DE LA SENTENCIA
Tres argumentos basados en las teorías de Dworkin, Hart y el marco constitucional
colombiano respaldan la idea de que, en este caso, sí es posible hallar una respuesta correcta,
al armonizar principios jurídicos y derechos fundamentales.
Primer argumento: Según Dworkin, el derecho no solo se compone de reglas, sino
también de principios. En casos difíciles, el juez debe buscar la mejor solución conforme al
sistema de derecho. En la sentencia C-221, la Corte aplica principios fundamentales como la
autonomía personal y la dignidad humana, lo que hace que su decisión sea la correcta, al
armonizarla con los valores fundamentales de la Constitución.
Segundo argumento: Hart reconoce que, en situaciones de indeterminación jurídica,
el juez puede interpretar la ley. Aunque no cree en una única respuesta correcta, admite que
puede haber decisiones racionales y coherentes. En este caso, la Corte Constitucional actuó
dentro de una zona gris, eligiendo una interpretación que protege los derechos fundamentales
y se alinea con los valores constitucionales, lo que hace su decisión jurídicamente válida.
Tercer argumento: La Constitución de 1991 pone al ser humano en el centro del
ordenamiento jurídico. La penalización del consumo personal implicaba una injerencia
desproporcionada del Estado. La Corte, al priorizar la dignidad y la libertad, actuó en
coherencia con el bloque de constitucionalidad, lo que refuerza la validez de su decisión.
A partir de estos tres argumentos se concluye que sí es posible hallar una respuesta
correcta en derecho. La sentencia C-221 demuestra cómo los jueces pueden adoptar decisiones
que, lejos de ser arbitrarias, se fundamentan en principios jurídicos, coherencia normativa y
respeto a los derechos fundamentales.
REALIZAR UN ANALISIS DE LOS SALVAMENTOS DE VOTO EXPUESTOS EN LA
SENTENCIA
Los salvamentos de voto en la sentencia C-221 reflejan las disidencias de algunos
magistrados frente a la despenalización del porte de dosis personal. Los puntos clave de sus
preocupaciones incluyen:
Salud Pública: Algunos magistrados argumentaron que la despenalización podría
enviar un mensaje erróneo, sugiriendo que el consumo de drogas sería aceptable, lo que podría
incrementar el uso de sustancias y tener efectos negativos en la salud pública.
Implicaciones Sociales: Otro argumento fue que la despenalización no abordaría de
manera efectiva las causas del narcotráfico ni los problemas sociales asociados, como la
violencia y la criminalidad. Consideraban que la decisión podría ser vista como una falta de
acción contra el narcotráfico.
Derechos Fundamentales vs. Interés Público: Se discutió la tensión entre proteger
los derechos individuales, como la autonomía personal, y la necesidad de políticas públicas
para proteger la salud y seguridad de la sociedad en su conjunto. Algunos magistrados
consideraron que la despenalización socavaba las políticas públicas necesarias.
Compromisos Internacionales: Algunos magistrados señalaron que la
despenalización podría contradecir los compromisos internacionales de Colombia en relación
con el control de drogas, lo que generaba un dilema sobre la soberanía del país y su
responsabilidad internacional.
A pesar de estas preocupaciones, la sentencia ha tenido un impacto significativo,
promoviendo un enfoque más centrado en los derechos humanos y la salud pública, desafiando
así la visión punitiva que predominaba hasta ese momento.
DETERMINE COMO SE RESUELVE LA DESPENALIZACION DE LA DOSIS
MINIMA PERSONAL A PARTIR DE ESAS RESPUESTAS CORRECTAS QUE
HABLAN LOS AUTORES
Ronald Dworkin – Principios Jurídicos: Dworkin sostiene que las decisiones
judiciales deben basarse en principios, no solo en reglas. En la Sentencia C-221, la Corte se
apoya en el derecho al libre desarrollo de la personalidad, un principio constitucional clave.
Según este principio, el consumo privado de drogas no debería ser penalizado, ya que no afecta
a terceros, y respetar la autonomía del individuo es más importante que la intervención del
Estado.
H.L.A. Hart – Zonas Grises: Hart explica que, en ciertas situaciones, las leyes no
proporcionan respuestas claras, lo que deja espacio para la interpretación judicial. La Corte, al
despenalizar la dosis mínima personal, actúa en una zona gris, donde la ley no establece una
respuesta definitiva. La Corte decidió que penalizar el consumo personal sería
desproporcionado, ya que no causa daño directo a la sociedad.
Constitución Colombiana – Protección de Derechos Fundamentales: La
Constitución de 1991 prioriza los derechos fundamentales, como la libertad y la autonomía.
La Corte, al despenalizar la dosis mínima, sigue este principio constitucional, protegiendo la
libertad individual frente a la intervención estatal.
La despenalización de la dosis mínima personal en la Sentencia C-221 se justifica
mediante la aplicación de los principios de autonomía individual de Dworkin, la interpretación
razonada en zonas grises de Hart, y el respeto a los derechos fundamentales establecidos en la
Constitución de 1991.