5.
Los libros de
Samuel
Bibliografía:
G. RAVASI. Samuele. In Nuovo Dizzionario di Teologia Biblica. Torino, 1988. p. 1412-1420.
A. ROLLA. I libri di Samuele. In: Il messaggio della salvezza, 3.
B. COSTACURTA. Con la cetra e la fíonda Roma, 1994.
5.1. TEXTO Y TITULO:
Originariamente los dos libros de Samuel se encontraban unidos en la Biblia hebrea, es decir que
formaban un único libro. La división actual pertenece a la versión de los LXX, seguramente porque para
la traducción se utilizaron dos rollos.
En la versión de los LXX los dos libros de Samuel se unen en un solo bloque narrativo con los libros de
los Reyes; el conjunto de los cuatro se llama "libros de los Reinos".
La Vulgata conserva la división seguida por los LXX. El nombre actual de los libros de Samuel refleja la
opinión talmúdica de un escrito judío que atribuye la composición de estos libros, al menos la gran parte
de ellos, al último de los jueces que es Samuel. El título se revela impropio, porque ni Samuel escribió el
libro, ni ocupa un puesto de primer plano. Los libros de Samuel hablan de la finalización del período de
los Jueces hasta la institución de la monarquía.
5.2. ESTRUCTURA DE LOS LIBROS DE SAMUEL
Podemos sintetizar el contenido de los libros de Samuel en siete escenas:
5.2.1. 1SAM 1-7:
Tiene como principal protagonista a Samuel que se presenta como salvador para Israel; su origen es de
una mujer estéril que ha sido escuchada por Dios, y es llamado para una vocación específica. En el
capítulo primero se relatan los hechos con que Ana, la madre de Samuel, pide a Dios un hijo. El capítulo
3 constituye la escena en que se nos relata el nacimiento espiritual de Samuel, es decir, el relato de su
vocación.
5.2.2. 1SAM 8-15:
Se abre, se desarrolla y se cierra con dos actores: Samuel y Saúl. Siempre se contraponen aquí las
victorias de Saúl y el rechazo por parte de Samuel para la instauración de la monarquía.
5.2.3. 1SAM 16 - 2SAM 1:
Es la escena más rica donde actúan personajes diversos: David, Goliat, Jonatán, Abigail. David todavía
no es rey, se sobrepone a Saúl, existen dos ungidos, mas David que será rey y que Dios ha rechazado a
Saúl. Este cuadro concluye con la muerte suicida de Saúl en el monte Gelboé.
5.2.4. 2SAM 2-6:
David comienza a ser rey. Establece su primera capital en Hebrón, gobierna sobre Judá durante 7 años
al cabo de los cuales es proclamado también rey de las tribus del norte. Jerusalén es elegida por David
como ciudad capital1, se traslada el arca y se establece el aparato monárquico.
5.2.5. 2SAM 7-12:
Son los capítulos que encierran el más profundo mensaje teológico. Se desarrolla el tema de la promesa
de una dinastía Davídica que se prolongará a través de los tiempos. En esta escena es, igualmente,
donde tienen lugar los relatos del pecado de David con Betsabé.
5.2.6. 2SAM 13-20:
En esta escena se narran las consecuencias del pecado de David, la revuelta de Absalón; aquí notamos
todas las debilidades del reino de David.
5.2.7. 2SAM 21-24:
Es un cuadro muy heterogéneo que entronca la historia de David con la de Salomón. Aquí aparecen seis
relatos principales:
Síntesis de datos diversos (21,1-14)
Primera lista de los oficiales de David (21,15-22)
Un relato idéntico al Salmo 18 (c. 22)
El testamento de David (23,1-7)
Segunda lista de los oficiales de David (23,8-39)
Datos varios: el censo, peste, construcciones, altares (c. 24)
5.3. 1SAM 12:
EL PASO DE LOS JUECES A LA MONARQUÍA
1SA 12:1 Samuel dijo a todo Israel:
«Ya véis que os he atendido en todo lo que me habéis pedido y he
puesto un rey sobre vosotros. 1SA 12:2 En adelante, el rey marchara delante
de vosotros. Cuanto a mí, he envejecido y encanecido, y mis hijos entre
vosotros están. He andado delante de vosotros desde mi juventud hasta hoy.
1SA 12:3 Aquí me tenéis. Atestiguad contra mí delante de Yahveh y
delante de su ungido.
¿De quién he tomado yo el buey o de quién he tomado el asno?
¿A quién he atropellado u oprimido?
¿Quién me ha sobornado para que cerrara los ojos? Yo os lo restituiré.»
1SA 12:4 Respondieron:
«No nos has atropellado ni oprimido, y nada has recibido de nadie.»
1SA 12:5 El les dijo:
1
Jerusalén hasta la época no era una ciudad judía. David la elige como capital y la conquista a los Jebuseos. Esto
representa además un hábil procedimiento político porque elige una ciudad neutra: no está en el sur ni el Norte.
«Yahveh es testigo contra vosotros, y su ungido es testigo hoy de que
vosotros no habéis encontrado nada en mis manos.»
Respondieron: «Es testigo.»
1SA 12:6 Dijo entonces Samuel al pueblo: «Testigo es aquel Yahveh que
suscitó a Moisés y Aarón y que hizo subir a vuestros padres del país de Egipto.
1SA 12:7 Presentaos ahora para que yo pleitee con vosotros ante Yahveh y
para recordaros todos los beneficios que Yahveh ha llevado a cabo en favor
vuestro y de vuestros padres.
SITUACIÓN DE SALVACIÓN:
1SA 12:8 Cuando Jacob entró en Egipto, los egipcios los oprimieron y vuestros
padres clamaron a Yahveh. Entonces Yahveh envió a Moisés y Aarón que
sacaron a vuestros padres de Egipto y los puso en este lugar.
PECADO – CASTIGO (CONSECUENCIAS):
1SA 12:9 Pero ellos olvidaron a Yahveh su Dios, y él los entregó en manos de
Sísara, jefe del ejército de Jasor, en manos de los filisteos y del rey de Moab,
que combatieron contra ellos.
ARREPENTIMIENTO :
1SA 12:10 Clamaron a Yahveh diciendo: "Hemos pecado, porque hemos
abandonado a Yahveh y servido a los Baales y a las Astartés. Pero ahora,
líbranos de las manos de nuestros enemigos y te serviremos."
NUEVA SITUACIÓN DE SALVACIÓN:
1SA 12:11 Envió entonces Yahveh a Yerubbaal, a Baraq, a Jefté y a Samuel, os
ha librado de los enemigos que os rodeaban y habéis vivido en seguridad.
¿NUEVA SITUACIÓN DE PECADO?:
1SA 12:12 Pero, en cuanto habéis visto que Najás, rey de los ammonitas,
venía contra vosotros, me habéis dicho: "¡No! Que reine un rey sobre
nosotros," siendo así que vuestro rey es Yahveh, Dios vuestro. 1SA 12:13
Aquí tenéis ahora al rey que os habéis elegido. Yahveh ha establecido un rey
sobre vosotros. 1SA 12:14
Si teméis a Yahveh y le servís,
si escucháis su voz y no os rebeláis contra las órdenes de Yahveh;
si vosotros y el rey que reine sobre vosotros seguís a Yahveh vuestro Dios,
está bien.
1SA 12:15 Pero si no escucháis la voz de Yahveh,
si os rebeláis contra las órdenes de Yahveh, entonces la mano de Yahveh
pesará sobre vosotros y sobre vuestro rey.
1SA 12:16 Una vez más, quedaos para ver este gran prodigio que Yahveh
realiza a vuestros ojos. 1SA 12:17 ¿No es ahora la cosecha del trigo? Pues
bien, voy a invocar a Yahveh para que haga tronar y llover. Reconoced y ved
el gran mal que habéis hecho a los ojos de Yahveh, a pedir un rey para
vosotros.» 1SA 12:18 Invocó Samuel a Yahveh, que hizo tronar y llover aquel
mismo día, y todo el pueblo cobró mucho temor a Yahveh y a Samuel.
1SA 12:19 Dijo todo el pueblo a Samuel: «Suplica a Yahveh tu Dios en
favor de tus siervos, para que no muramos; hemos colmado nuestros
pecados pidiendo en rey para nosotros.»
1SA 12:20 Pero Samuel dijo al pueblo: «No temáis. Cierto que habéis hecho
esta maldad. Pero ahora, no os alejéis de Yahveh y servidle con todo vuestro
corazón, 1SA 12:21 y no os apartéis en pos de los que no son nada, que no
sirven ni salvan porque no son nada. 1SA 12:22 Pues Yahveh no rechazará a
su pueblo por el honor de su gran nombre, porque Yahveh se ha dignado
hacer de vosotros su pueblo. 1SA 12:23 Por mi parte, lejos de mí pecar contra
Yahveh dejando de suplicar por vosotros y de enseñaros el camino bueno y
recto.
1SA 12:24 Sólo a Yahveh temeréis y le serviréis fielmente, con todo vuestro
corazón, porque habéis visto esta cosa grandiosa que ha realizado en medio
de vosotros. 1SA 12:25 Pero si os portáis mal, pereceréis, vosotros y vuestro
rey.»
Habíamos visto que la conquista de la tierra es el don de Dios; más que de conquista, teológicamente, se
habla de un recibir la tierra. Los israelitas se sedentarizan, se instalan, pero todo es un proceso porque
es el comienzo de una vida nueva.
Israel era un pueblo errante, nómada; teológicamente el desierto es el momento en el que Dios ama,
enseña, guía y prueba a su pueblo. Israel conoce la época de los jueces que son jefes de tipo
carismático que lo libran del asecho de los demás pueblos. Así, poco a poco, Israel va tomando
conciencia de las implicaciones de ser pueblo elegido.
A partir de 1Sam nos encontramos en un punto crítico de la historia de Israel pues se quiere pasar de un
tipo de jefe carismático a un tipo de juez institucional. Samuel es el último juez y ahora debe retirarse
porque el pueblo quiere tener un rey como los otros pueblos.
Samuel era un juez ya anciano, escogido por Dios y ungido por Elí; Samuel antes de irse ofrece por
última vez su voz profético; comprende el sentido de los acontecimientos de pecado y de gracia que se
dan en el paso de los jueces a los reyes.
Los primeros cinco versículos del cap. 12 son el testimonio de la inocencia de Samuel, pues juzgó con
justicia sin haber tomado nada de nadie. Está en contra de la monarquía. Samuel está mostrando su
inocencia al rey, ya ungido, y tiene como principal testigo al mismo rey.
El cap. 8 contiene un discurso en el que se hace ver la figura del rey como aquel que tomará. Con
Samuel que no ha tomado nada Israel continua en posesión de aquello que Dios le ha donado; con el rey
que tomará todo Israel se verá desposeído.
«He aquí el fuero del rey que va a reinar sobre vosotros. Tomará vuestros
hijos y los destinará a sus carros y a sus caballos y tendrán que correr delante
de su carro.
Los empleará como jefes de mil y jefes de cincuenta; les hará labrar sus
campos, segar su cosecha, fabricar sus armas de guerra y los arreos de sus
carros.
Tomará vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas. Tomará
vuestros campos, vuestras viñas y vuestros mejores olivares y se los dará a
sus servidores. Tomará el diezmo de vuestros cultivos y vuestras viñas para
dárselo a sus eunucos y a sus servidores. Tomará vuestros criados y criadas,
y vuestros mejores bueyes y asnos y les hará trabajar para él (1Sam 8,11-16).
En 12,6-11 Samuel hace un relato de la protección de Yavé sobre el pueblo; en los momentos críticos de
la historia siempre ha colocado su mano para proteger a Israel. Jamás Israel podrá decir que Dios no ha
acudido en su ayuda. Esta parte es como un "recordar" histórico de las maravillas que ha obrado Dios
en favor de Israel.
La razón para que el pueblo de Israel pida un rey se encuentra a partir del v. 12. Najás viene con los
Ammonitas para atacar a Israel. El pecado de Israel al pedir un rey es su desconfianza en Yavé; muchas
veces los habían atacado los pueblos vecinos, y nunca Yavé los había abandonado.
Es más, Israel no se siente seguro con su Dios. Los otros pueblos tenían dioses visibles; Yavé es
poderoso pero es invisible. Por tanto, el pueblo busca seguridades de tipo humano.
Así, los motivos por los que pueblo pide un rey son dos:
Dios es invisible, es impredecible, por ello desconfían de él.
Quieren ser como los otros pueblos.
La tentación de ser como los otros pueblos es la tentación de ser normales a los ojos humanos. No se
dan cuenta que la elección divina es un don que separa y que pide la obediencia del pueblo hacia Dios.
En 12,12-15 encontramos una denuncia de Samuel sobre estos dos aspectos del pecado. Esta
acusación está ratificada en un signo: la tempestad. Este signo es ante todo la confirmación de Dios
sobre la palabra de un hombre justo y es el punto de arranque para que el pueblo reconozca su pecado
al pedir un rey; se expresa esta segunda dimensión con la expresión "el pueblo tuvo temor de Dios".
De otro lado el signo de la tempestad2 revela la inutilidad de Baal, a quien los pueblos cananeos
adoraban como el señor de las cosechas Y del campo. Baal no sirve de nada frente al poder de Dios.
Se abre, no obstante, una puerta de salvación. El reconocimiento del pecado por el "temor de Dios"
hace posible que Dios deje una vía de salvación, el rey será instrumento de salvación en cuanto siga la
ley de Dios y lleve al pueblo por esta misma ley.
El rey será salvación para el pueblo en cuanto que el pueblo se separe del motivo del pecado y si no ven
al rey como Dios. El rey no se puede convertir en Dios; es, en cambio, el lugarteniente de Dios. Si el
pueblo es fiel a Dios el rey será bendición para el pueblo, mas si el pueblo es infiel con su rey
encontrarán la perdición.
Es justamente David quien encarnará la realeza verdadera; él es un rey pastor que reconoce en Dios su
unción y su poder. David es figura del Mesías, potente en la pequeñez, inocente perseguido, perdonado
por su tenaz y continua búsqueda de Dios en respuesta su gratuita y eterna elección.
2
La tempestad tiene lugar durante la época de la cosecha cuando es imposible que llueva en Israel. Conlleva por tanto la
destrucción de los granos de trigo que ya están listos para ser recogidos.
La realeza en Israel que es signo de pecado y de perdón no debe ser sustitución de Dios sino
señalización de su presencia. Dios trasforma una elección de separación y de abandono en signo de su
presencia y de su iniciativa de amor3.
5.4. TEMAS TEOLÓGlCOS DE LOS LIBROS DE SAMUEL
La riqueza teológica de los libros de Samuel es inmensa; sin embargo, hacemos elección y
determinamos tres puntos principales que nos ayudan a comprender el mensaje teológico de Samuel: la
alianza "Mesiánica" con la casa de David, la elección del último, el juicio sobre el pecado.
5.4.1. La alianza mesiánica con la casa de David
El texto fundamental sobre este postulado está en 2Sam 7 (coincide con el salmo 89). Al deseo de
David de construir un templo en Jerusalén, Natán opone la inesperada elección de Dios. El Señor más
que se encuadrado en el espacio sagrado de una “casa” prefiere estar en la historia construyendo una
“casa” dinástica para David. Así se construye una de las grandes líneas de la teología bíblica: “Yavé te
hará grande, porque hará una casa para ti el Señor” (2Sam 7,11). No sólo se presenta la revelación
de Dios en la historia del hombre, sino que se dan las pautas para entender el mesianismo, porque este
texto constituye la base de la esperanza del pueblo de Israel. En el interior de este hilo dinástico se ve
la promesa del “Hijo de David” perfecto, que es verdaderamente Enmanuel, presencia suprema de Dios
en la Historia.
5.4.2. La elección del último
Las extrañas elecciones de Dios que hacen privilegio sobre el débil, el menor, la
estéril, el pobre, son una constante en la Biblia. Este tipo de elección está
desarrollado particularmente en la teología Deuteronomista que se vale de él
casi como un emblema.
En el libro de Samuel hay varias escenas que nos ayudan a entender esta
visión:
La escena entre David y Goliat (1Sam 17,40-51) que, en su vigorosa
presentación, parece ser una demostración simbólica de la tesis. Un guerrero
frente al pastor..., un gigante delante de un pequeño, un ideal humano, frente a
un ideal divino. El discurso que se contiene en los vv. 45 - 47, es como una
profesión de fe que transforma a Dios en aliado del hombre.
Podemos pensar en otra escena: en el principio se contrasta la figura de la
orgullosa Peniná con Ana, la estéril. La elección de David (1Sam 16,7):
David el pequeño olvidado aún por su padre.
Una más, la oposición de Saúl contra David.
3
B. COSTACURTA. Con la cetra... p. 37s.
Hay todavía, una última escena: David que huye en el desierto perseguido por toda la armada de Saúl.
Y, por último, cuando David alcanza el cúlmen de su gloria, el escritor se preocupa de subrayar también
su debilidad.
5.4.3. El Juicio sobre el pecado
Es curioso que la narración de 1-2Sam se centre tanto sobre el pecado de David. La vida de David en
esta narración está recorrida por dos grandes escenas de pecado. El primero es aquel de los cap. 11 -
12, construidas hábilmente a nivel literario en nueve escenas en las que intervienen siempre dos actores:
11,1-5 David y Betsabé
11,6-13 David y Urías
11,14-17 David y Joab
11,18-25 David y Joab
11,26-27 David y Betsabé
12,1-14 David y Natán
12,15-16 David y Dios
12,17-23 David y los ministros
12,24-25 David y Betsabé
Podríamos aquí recordar algunos puntos de la Exégesis de la Escena de David - Urías - Betsabé:
David es el rey y, mientras los otros están en batalla, el se queda en Jerusalén descansando y
durmiendo hasta tarde: ha perdido su identidad, se le ha olvidado cuál es la condición para ser Rey
de Israel, lugarteniente de Dios.
Por la falta de identidad comienza a trabajar la "tentación".
Notar la contraposición entre David y Urías: David ha perdido su identidad, Urías la tiene viva y la
actúa. En el momento es más rey Urías que el mismo David.
David quiere violentar la ley, por justificar su pecado.
La primera solución es querer solucionar las cosas por propia cuenta, pero las consecuencias del
pecado no se puede ocultar.
Comienza la dinámica en la que se activa el mecanismo arrollador del pecado: compromiso propio,
compromiso de otros, se va enredando gente y gente y se van sucediendo más acciones.
Dios no quiere la muerte de David.
El único camino es el del reconocimiento, por eso Dios busca que David reconozca su pecado. El
método utilizado por Dios es un RIB, es decir, un juicio en el que no hay ni acusador ni acusado,
sino una especie de denuncia velada en la que David, tomando primera una posición contra otro, se
dé luego cuenta que es la misma posición que debería haber tomado consigo mismo. Tú eres ese
hombre.
Una segunda escena de pecado se presenta en 2Sam 24. El censo que realiza David (vv. 1-9) es visto
como un acto de orgullo de parte de David. La peste (vv. 10- 1 5) es el juicio de Dios sobre el pecado del
Rey, luego la súplica y la conversión de David culminan en la construcción de un altar que anticipa el
templo salomónico (vv. 16,25). En las palabras de David encontramos un fuerte sentido de pecado: "He
pecado mucho en cuanto he hecho, pero ahora, Señor, perdona la iniquidad de tu siervo, porque “yo he
cometido una grande locura" (v. 10). Aquí se introduce el principio de la responsabilidad personal en el
pecado: " Yo he pecado, yo he sido inicuo; ¿pero, estas ovejas que han hecho? Tu mano se pose sobre
mí, sobre la casa de mi padre". (v. 17)
6. Los libros de
los Reyes
BIBLIOGRAFÍA:
A. ROLLA. I LIBRI DEI RE. IN: IL MESSAGGIO DELLA SALVEZZA 3. TORINO, 1988. P. 189-199.
J.L. SICRE. PROFETISMO EN ISRAEL. ESTELLA, 1992.
A.A.V.V. LA BIBBIA VISUAL. CASALE MONTEFERRATO, 1992.
6.1. NOTAS INTRODUCTORIAS
Según lo que hemos visto hasta ahora, los libros de los Reyes pertenecen igualmente a la obra
deuteronomista y abarcan los hechos comprendidos entre los últimos días de David hasta la deportación
del Reino de Judá en el año 586.
En el núcleo de los libros se comprende la historia de los reinos con sus respectivas caídas. El titulo
actual del libro se debe a San Jerónimo, quien lo adoptó para la versión de la Vulgata de acuerdo al
contenido de los libros.
6.2. SUMARIO
A grandes rasgos la obra se divide en tres partes. Colocaremos cada una de ellas con las subdivisiones
más importantes.
6.2.1. LA HISTORIA DE SALOMÓN (1RE 1-11)
Últimos hechos de David: Su vejez (1,1-4), Salomón proclamado rey por voluntad de su padre (1,5-
10), últimas instrucciones de David a Salomón (2, 1 -11).
Primeros años del reino de Salomón: drásticas medidas contra los adversarios políticos (2,1246).
Salomón se casa con la hija de un faraón egipcio (3,1). Esta parte comprende también la piedad con
que Salomón comenzó su reinado y la petición de sabiduría que hace a Dios con el objetivo de
gobernar bien a Israel, se destaca igualmente su gran fama, riqueza y potencia (3,2-4,34).
La construcción del templo y del palacio del rey: sus preparativos, la construcción del templo y del
palacio real, el mobiliario de ambos; la consagración del templo con el transporte del arca. En esta
última ocasión Salomón pronuncia un gran discurso (8,14-21). una plegaria pública (8,22-53).
Apogeo y ocaso del reino de Salomón: trabajos públicos y comerciales del reino (9,20-28), la visita de
la reina de Saba (10,1-13), riquezas del rey y esplendor de su palacio (10,14-29), nefasta influencia
de las mujeres extranjeras sobre Salomón (11,1-13), enemigos externos (11,14-25), hostilidad de
Jeroboam (1 1,26-40), por fin, Salomón muere después de reinar 40 años (1 1,41-43).
6.2.2. HISTORIA DE LOS DOS REINOS DIVIDIDOS (1RE 2 - 2RE 17)
Cisma político y religioso (1Re 12,1-24). Después de la muerte de Salomón la diez tribus del Norte se
organizan en un reino independiente, bajo la guía de Jeroboam, de tal manera que Roboam, hijo del
rey difunto, sólo gobierna sobre las tribus de Judá y Benjamín. El cisma político es seguido
rápidamente del cisma religioso.
Historia propiamente dicha de los dos reinos ( 1Re 12,25-16,34). Se realizan en esta parte, de una
manera esquemática las anotaciones sobre cada rey, pasando de un rey de Judá a uno o más
contemporáneos del reino de lsrael.
Historia de Elías y Eliseo (IRe 17 - 2Re 13). Abandonando el tono esquemático de la narración de los
reyes, el autor pasa a describir con lujo de detalles las escenas correspondientes a las vidas de Elías
y Eliseo. En esta época se suceden varios reyes en el norte pero son protagonistas Ajab y su esposa
Jezabel quienes se oponen rotundamente al profeta del Carmelo. A partir de 2Re 2 se dedica toda la
atención al profeta Eliseo, se narran todo los prodigios, sus intervenciones en las cuestiones políticas
de la época y su papel en la revuelta de Jehú.
Se vuelve a la historia de los dos reinos (2Re 14-17), hasta llegar a la caída de Samaría en manos de
Asiria. Este relato está acompañado de algunas reflexiones sobre la infidelidad de Israel.
6.2.3. HISTORIA DEL REINO DE JUDÁ HASTA EL EXILIO (2RE 18-25)
El libro se detiene con evidente complacencia sobre la figura del rey Ezequías. Esto es ciertamente
debido a la rigurosa fidelidad y mística del soberano y a sus múltiples relaciones con el profeta Isaías. A
él suceden los impíos reyes Manasés y Amón que introducen en el reino la idolatría; no obstante ésta
última fue eliminada de la reforma que hizo el rey Josías que se inspira en el libro de la ley encontrado en
el templo de Jerusalén.
El Reino, sin embargo, vive los últimos sucesos que lo llevan al final: el rey Joacaz después de tres
meses de gobierno fue destituido por el Faraón Necao y conducido prisionero a Egipto en donde muere,
después sucede la conquista de Jerusalén por parte de Nabucodonosor,, el rey Joaquín fue deportado a
Babilonia junto con los importantes de la nación. El fin definitivo fue causado de la insensata acción del
rey Sedecías: Nabucodonosor destruye la capital y deportó a Babilonia muchos ciudadanos. El libro se
cierra con el asesinato del gobernador babilonio en Judea y la liberación del rey Joaquín después de
muchos años de exilio en Babilonia.
6.3. CFR. SUBSIDIO: GOBERNANTES DE ISRAEL Y DE JUDÁ
6.4 MENSAJE TEOLÓGICO DE LOS LIBROS DE LOS REYES
6.4.1 Estructura del relato de los reyes
También aquí, lo mismo que en libro de los jueces, el hagiógrafo deuteronomista ha vertido su
pensamiento teológico a través de un marco redaccional, que repite de modo monótono con cada uno de
los reyes. Dicho marco redaccional está compuesto de una introducción, un juicio de valor sobre cada
rey, y una conclusión.
Ya a partir de David, Salomón y Jeroboán, nos topamos con frases estereotipadas sobre la duración de
sus reinados, la sepultura del rey y el nombre del sucesor (I Re: 2 10 – 12; 1141 – 43 ; 14 19 – 20). Pero es sobre
todo, desde Roboam cuando el formulario se hace más uniforme. Así:
Introducción: “Roboam, hijo de Salomón, subió al trono de Judá. Tenía 41 años cuando empezó
a reinar, y reinó diecisiete años en Jerusalén... su madre se llamaba Naamá, amonita” (I Re: 14 21 – 22).
Juicio: (nos encontramos con tres tipos de juicio según el caso). - “Hizo lo que es malo a los ojos
del Señor” . – “Hizo lo que es recto a los ojos del Señor, pero no desaparecieron los altozanos, y el
pueblo continuó ofreciendo sacrificios y perfumes en ellos” (I Re: 15 11 – 14; II Re: 12 3 – 4; 15 3 – 4. 34 – 35). –
“Hizo lo que es recto a los ojos del Señor enteramente, como lo había hecho David, su padre” (II Re:
183; 22 2).
Conclusión: “El resto de los hechos de Roboam, cuanto hizo, ¿no está escrito en el libro de los
Anales de los reyes de Judá?... Durmióse Roboam con su padres y fue sepultado en la ciudad de
David. Le sucedió su hijo Abías” (I Re: 14 29 - 31).
Ahora, la introducción en general consta del nombre del rey; algunas veces se cita el nombre del padre;
duración de su reinado y el año del reinado del colega vecino (esto hasta la caída de Samaría y
desaparición del reino del norte). La introducción es vulnerable a variaciones, según se trate del reino de
Judá o de Israel. Solamente en el primer caso se da el nombre de la madre y la edad del rey en el
momento de subir al trono.
En cuanto al Juicio, la primer a fórmula es la más frecuente: se repite 34 veces; se aplica de manera
invariable a todos loe reyes del norte. Pues este reino se consideraba viciado de raíz, debido al pecado
original de Jeroboam, quien estableció el culto cismático en los Santuarios de Dan y Bethel (I Re: 12 26 -–
33
). Al pecado de Jeroboam se sumó luego el de Ajab, quien introdujo en Israel el culto a Baal,
influenciado por su esposa la fenicia Jezabel (pagana): I Re: 16 31 – 32; 22 53 – 54.
La primera fórmula, aplicada a los reyes de Judá, se refiere al culto yahvista que se daba al Señor en los
altozanos (santuarios provinciales) I Re: 14 23; 15 3; II Re: 16 4., o también a la adopción de los usos
religiosos introducidos por Ajab (II Re: 8 18. 27), así como el culto y sacrificios ofrecidos a los dioses
extranjeros (II Re: 212ss ; 22 21 – 22).
La segunda fórmula se le aplica a seis reyes de Judá (Asá, Josafat, Josías, Amasías, Azarías y Jotán),
son semi-alabados, pues aunque hicieron el bien no desterraron el culto idolátrico antideuteronomista
(Dt: 12).
La tercera fórmula se le aplica a solamente a Ezequías y a Josías, los dos reyes reformadores en el
reino de Judá. Reciben la alabanza de manera total en virtud de haberse ajustado de modo pleno al
canon o prototipo de su padre David (encarnaron el ideal davídico).
La conclusión del formulario remite a los Hechos de Salomón (I Re: 1141) y a los Anales de los reyes de
Israel y a los anales de los reyes de Judá (I Re: 14 19 . 29), obras que deben ser consultadas por aquellos
que “requieran una mayor información” sobre dichos reyes y reinados. Es curioso, pero los primeros
anales son citados 17 veces y los segundos 15 veces. En la conclusión se incluyen asimismo algunos
datos sobre la muerte y sepultura del rey, así como el nombre de su sucesor.
6.4.2 Cuando el Balance Deuteronomista es pesimista
El Dta en su análisis de los reyes es claramente pesimista. De los 19 reyes de Israel son
condenados todos ellos sin excepción alguna. De los 20 de Judá, sólo se salvan dos: Ezequías y Josías.
Los demás son censurados, a su vez, en mayor o menor grado. Es que, contrario a la época de los
Jueces en la que más bien era el pueblo quien no obedecía a sus caudillos (Jue: 2 17), aquí en la
monarquía son los propios reyes los principales responsables y causantes de la degradación; pues no
sólo pecan ellos, sino que también arrastran al pueblo por tan nefasto camino.
A medida que va avanzando la historia, la situación se va agravando cada vez más. El ministerio de los
profetas y las reformas religiosas de los piadosos Ezequías y Josías sólo consiguen retrazar la caída, la
cual se va tornando inminente e inexorable.
Como lo hemos venido constatando a lo largo y ancho de este estudio, el criterio religioso para el
Deuteronomista para enjuiciar a todos los reyes, ha sido tomado del Deuteronomio. El dogma de la
unicidad de Dios y la ley de un solo y único santuario han sido los dos grandes principios que este autor
ha tenido presentes en el examen de data uno de los reyes.
6.4.3 Elementos redaccionales deuteronomistas presentes en el Libro de los Reyes:
Además del juicio que acompaña a cada rey, el Dta ha distribuido a lo largo del libro de los Reyes
una serie de discursos, profecías, reflexiones personales y retoques redaccionales, los cuales resaltan la
dimensión teológica de los hechos y trazan la dirección de la historia. Veamos alguno de ellos a manera
de ejemplos:
Intervención de Salomón: En el traslado del Arca y la dedicación del Templo ( I Re: 6 1ss) el autor
aprovecha para insertar una extensa intervención de Salomón, la cual consta de tres mojones: *
Discurso (I Re: 8 14 – 21), ** Oración (I Re: 8 22 – 53), *** Bendición (I Re: 8 54 – 61). En la boca de Salomón, el
autor Dta pone una extensa exposición de las claves y principios teológicos que determinan la marcha
de la historia: La presencia de Dios en medio de su pueblo, siempre dispuesto a cumplir su palabra,
bajo la condición de que Israel permanezca en fidelidad; La doctrina de un solo y único santuario; El
reconocimiento del templo de Jerusalén como el santuario nacional para todo Israel (según lo testifica la
presencia de todos los ancianos como los representantes de todo el pueblo).
Respuesta Divina: El oráculo – repuesta de Dios tiene la interpretación deuteronomista de la caída de
La Ciudad Santa. El Señor había elegido a Jerusalén como morada de su Santo Nombre,
comprometiéndose para siempre con el rey David y su dinastía. No obstante, dicha promesa, estaba
condicionada por la fidelidad de Israel. Al ser infiel el pueblo, Dios hizo caer el castigo sobre su ciudad y
sobre él mismo (I Re: 9 1 – 9).
Profecía de Ajías de Siló: Considera que la división del reino no tiene otra causa que el
incumplimiento de la ley (ruptura de la alianza) por parte del rey Salomón (I Re: 1111 - 13. 31 - 39 ).
Oráculo de Ajías de Siló: El Dta una vez más vierte su teología en las palabras de Ajías. El abandono
del Señor por parte de Jeroboam para dar culto a otros dioses, desencadenará la destrucción, no sólo de
la casa de Jeroboam, sino todo el reino de Israel. La muerte de su hijo es ya una señal de que el castigo
por el pecado del rey anunciado por el profeta se cumplirá inevitablemente (I Re: 14 7 - 16).