EFECTOS 79
erior o anterior de actos nulos o anulables) hay du-
da de que la acción revocatoria es procedente porque
os efectos de la cesación de pagos son idénticos en la
quiebra y en la liquidación sin ella; se trata de bienes
que deben ingresar en la liquidación; de lo que se
rata también en el procedimiento del art. 41, se-
gunda parte, es de mantener la integridad patrimo-
nial y la igualdad de los acreedores, y la revocación
de actos que se hayan realizado en desmedro de tales
principios y de la intangibilidad del patrimonio es
un efecto claramente relativo a los bienes y al des-
apoderamiento de éstos.
. , RETENCIÓN DE LA CORRESPONDENCIA.
El art. 53 de la ley de quiebras establece cine al
dicta. rse la quiebra se dispondrá la retención dé la
correspondencia epistolar y telegráfica del fallido,
la que deberá ser abierta por el liquidador en presen-
cia de aquél, o por el juez en su ausencia, y se entre-
gará al fallido la que fuere puramente personal.
Determinar si esta medida es' procedente en ca-
so de liquidación Sin quiebra dependerá de 4a apre-
ciación de sus alcances: es decir, si se trata .de un
efecto Personalo patrimonial. ,
La solución nó es.sencilla; ya que se halla: en
juego hasta la garantía constitucional de la inviola-
bilidad y el secreto de los papeles privados.
Yadarola y Di Lella consideran que se trata de
"un efecto de naturaleza personalísima que cae fuera
de los fundamentos y finalidades de la institución, la
80 LIQUIDACIÓN .SIN QUIEBRA
que excluye todas las medidas de ese carácter". Por
lo tanto, estiman improcedente la. retención de la
correspondencia.
Nosotros creemos que la determinación del efec-
to personal o patrimonial se halla estrechamente vin- •
culado con el objeto que persigue la regla del art. 53,
inc. 1 de la ley de quiebras.
Según 0.rione: "la correspondencia epistolar y
telegráfica del fallido puede suministrar datos inte-
resantes para juzgar su conducta comercial, estable-
cer las causas que lo han llevado a la quiebra y des-
cubrir si existe ocultación de créditos u otros hechos
dolosos"".
Para Di Lella "es un derivado directo y necesa-
rio del concepto -de que el fallido es un defraudador;
es el efecto inmediato de presumirlo delincuente, en
igual forma en que lás legislaciones del pasado, ex-
trañas y propias, ordenaban la ridiculización públi-
ca, la detención o las pesadas y rigurosas sanciones
contra su persona. Nadie puede negar que estas me-
didas fueron y son, en lo que subsiste de ellas, un re:
sultado- de 'esa presunción de mala fe y de fraude'.
Si aceptamos este criterio, indudablemente no
podría existir retención de la correspondencia. Pero
pensamos que la cosa no debe llevarse a ese extremo;
es necesario modernizar antiguos conceptos que pe-
san como lastre en las definiciones; y hay que hacer:-
lo para que el derecho no sea una de esas "ramas
del saber que eliminan 'mal, y que están, en cual-
11 Exposición y crítica de la ley de quiebras, t. 1, p. 171.
12 Ob. cit., ps. 193 y ss.
EFECTOS 81
quier momento en que se las toma, completamente
cargadas, incrustadas de elementos que debieran ha-
ber sido eliminados", como con agudeza señalaba
Vaz Ferreira".
La necesidad de retener la correspondencia epis-
tolar y telegráfica dimana del art. 73 de la ley de
quiebras, que establece como medida consiguiente a
la liquidación sin declaración de quiebra la ocupa-
ción de los papeles del fallido. Pero no porque el
liquidado sea un delincuente o se presuma que lo es,
sino porque siendo necesario que el liquidador se
interiorice de los negocios del deudor hasta en sus
mínimos detalles precisa de toda la información a
ello tendiente. Es decir, la retención de la correspon-
dencia persigue un objetivo más realista que consiste
en facilitar la, información. La que sea puramente
personal será entregada al deudor. Es decir, que exis-
te una interferencia en el secreto epistolar, pero de-
rivada de la necesidad referida y de que la liquida-
ción es un procedimiento bajo la autoridad judicial.
Eximirlo de la retención no es convalidar la buena
fe del deudor, como creen algunos autores, sino pri-
var al liquidador dé fuentes informativas valiosas,
especialmente atendi'endo a que la que se retiene en
la práctica es la dirigida al deudor y que, tal como
dice Obarrio, responde a un doble interés: primero,
"el de suministrar datos precisos referidos a las cau-
sas de la falencia, y segundo, porque puede servir y
sirve eficazmente para determinar la verdadera si-
tuación de los negocios del deudor común"".
13 CARLOS VAZ FERREIRA, Moral para intelectuales, Losada, p. 61.
14 Estudios sobre la quiebra, n9 66.
8 — Annich6stegui
82 LIQUIDACIÓN SIN QUIEBRA
No deben descartarse además otros factores de
consideración: a) se supone que la correspondencia
comercial que se le dirija estará vinculada con su
patrimonio a liquidar; b) que la buena fe juzgada
tiene valor formal y que, pese a ello, pueden existir
actos que, desconocidos hasta entonces, aparezcan
cometidos por el deudor, de modo que, sin que el
objetivo esencial sea el descubrir actos dolosos, éstos
pueden descubrirse porque la sentencia no ha otor-
gado al deudor "patente de honradez"; c) que ope-
rado el desapoderamiento corresponde que sea el
liquidador quien posea las informaciones completas
vinculadas con el giro comercial, ya que, por más
buena fe que el deudor liquidado tenga, una vez dic-
tada la declaración se desentenderá de sus antiguos
acreedores y de los papeles de su comercio en vías de
ejecución final, no siendo lógico que el representante
de la masa se halle privado de informaciones, docu-
mentos, etc., que puede recabar de la correspon-
dencia.
La norma constitucional garantiza la inviolabi-
lidad y secreto de los papeles privados conforme a
las leyes que reglamentan su ejercicio, y la de quie-
bra, en este punto, es una de ellas. La divulgación
de tales secretos por parte del liquidador o juez en el
caso del art. 53, inc. 1 de la ley de quiebras se halla
protegida, en cuanto a lo que sea puramente perso-
nal, por la regla del art. 156 del Cód. Penal.
EPEcros 83
4. INHIBICIÓN.
Quien ha estudiado con mayor profundidad la
institución creada por el art. 41, segunda parte, de
la ley de quiebras, Nicolás Di Leila (h.), advierte ser
partidario de la cautela de inhibición general en la
liquidación sin quiebra, pero cree que la actual es-
tructura legal que la regla impide que aquélla se
decrete.
De la investigación jurisprudencial realizada
por dicho autor, relatada en la nota 233 bis de su obra
Liquidación sin quiebra, se desprende que, al menos
hacia 1948, existía una verdadera desorientación en
cuanto a la aplicación 'de la medida.
Dicho autor piensa que la inhibición "no sólo in-
cide directamente sobre los bienes, sino sobre la per-
sona del comerbante""*.
La solución ha de hallarse ateniéndonos al fin
que persigue ese modo cautelar. No importa ningu-
na sanción personal, no es una pena, ni lesiona la
capacidad del deudor en cuanto a su persona. No
puede tampoco decirse que se trate de una disposi-
ción nacida exclusivamente del auto de quiebra; no
figura en el título xv (arts. 104 a 122 de la ley de
quiebras) sino en la regla del art. 53, inc. 5.
Discrepamos con la opinión dé quienes afirman
que la ley 11.719 no permite disponer la inhibición
en los casos de liquidación sin quiebra. Por el con-
trario, la norma del art. 73 autoriza su adopción tan-
to en lo que se refiere al desapoderamiento como en
.15 Ob. cit., p. 200.
84 LIQUIDACIÓN SIN QUIEBRA
aquellas precauciones que deben adoptarse "para
evitar la trasferencia" de los bienes raíces y "cual-
quier malversación", según está prescrito en el inc.
4 del art. >73.
No puede verse a la inhibición solamente en di-
mensión de futuro. Ha de ser vista como cautela de
la ejecución colectiva, de la liquidación, que debe
hallarse respaldada por medios efectivos que eviten y
disminuyan los riesgos.
En dos aspectos podría criticarse- el aplicar la
inhibición al liquidado: en lo referente al crédito y
en la indisponibilidad de bienes raíces que adquiera.
En lo referente al crédito, no creemos que la
inhibición pueda acarrear un mayor desconcepto
comercial que la liquidación misma.
Con respecto a la indisponibilidad, ella configu-
ra una precaución respecto a inmuebles que, conoci-
dos o no como de propiedad del deudor, deben ser
liquidados; y si el deudor es tan afortunado que ape-
nas .dispuesta la liquidación se halle en estado de
adquirir inmuebles, o los reciba por herencia u otro
título, la inhibición no coarta en definitiva el dere-
cho a disponer libremente de ellos, aunque deba re-
querir el levantamiento judicial de la medida para
poder escriturarlos. No se trata de ninguna restric-
ción irrazonable de la libre disposición de los bienes
futuros. Como prevención, trata de asegurar bienes
presentes y en forma eficaz. Es cierto que puede ejer-
cerse la acción revocatoria para evitar la "trasferen-
cia de aquéllos y cualquier malversación" ex post
facto . . ., pero esto no es nada práctico, y existiendo
EFECTOS 85
un modo que evita demoras, pleitos, gastos y riesgos,
es preferible ello y no litigar.
El leacling case en la materia es el fallo de la
Cámara Comercial de la Capital en el juicio "Pillado
López" (15 de julio de 1937)". Creemos que allí se
encuentra condensada la buena doctrina: a) "el auto
acordando la liquidación sin quiebra del deudor tie-
ne, con relación a los bienes presentes, el mismo al-
cance que el desapoderamiento ocasionado a raíz de
la resolución de quiebra"; b) "en virtud de esa cir-
cunstancia deben tomarse con relación a ellos las
medidas acordadas por los arts. 75 y 73 de la ley";
c) "que la inhibición general decretada no tiene otra
finalidad que hacer efectivo el desapropio en cuanto
afecte a los bienes poseídos al día de la declaración
judicial y determinar en garantía de los acreedores
la inalterabilidad objetiva de su patrimonio'''.
Nos parece que los riesgos e inconvenientes que
pueda acarrear la inhibición en cuanto cautela los
bienes deben ser soportados por el deudor, no como
una sanción personal o una restricción indebida de su
capacidad, sino como medio de posibilitar con certe-
za la liquidación de sus bienes, al que él, aun de bue-
na fe, ha dado lugar". A pesar de que . . . el des-
apropio de los bienes del deudor en este caso es
limitado a los bienes actuales, a fin de hacerlo efec-
tivo, procede la inhibición general del deudor hasta
tanto se determine el activo por lo menos"".
10 Publicado en "J. A.", t. 59, p. 248.
17 Conf. Cám. Com. Cap., 24/3/52, "J. A.", t. 1952-111, p. 56.
18 JUAN D. Pozzo, La liquidación sin quiebra y la inhibición del deu-
dor, nota en "J. A.", t. 59, p. 248.
IRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA
_BIBLIOTECA
86 LIQUIDACIÓN SIN QUIEBRA
La inhibición debe ser entendida no corno un
derivado de la inhabilitación o interdicción caracte-
rística de la quiebra, sino corno un medio apto y
eficaz de aseguramiento de los bienes presentes des-
apoderados. De ninguna manera pueden compro-
meterse los bienes de la liquidación, "los que cons-
tituyen una masa cuya existencia se remonta a la
convocatoria de acreedores' y que la inhibición, en
lo relativo a los bienes ,raíces, cautela o asegura.
Puede decirse que tal inhibición no tiene efectos ha-
cia el futuro. "No sufre ninguna inhibición respecto
de los bienes futuros", expresa un fallo de la Supre-
ma Corte bonaerense.
El fiscal Britos, de quien hemos dicho ser uno
de los constructores de la institución a través de su
labor como fiscal de la Cámara Comercial de la Ca-
pital, en el caso "Pillado López", al que hemos alu-
dido, se mostró acérrimo enemigo de la inhibición
en los casos del art. 41, segunda parte, de la ley de
quiebras. Consideró en su dictamen que "sería cuan-
do menos ilógico que si el juez encuentra esa buena
fe y acuerda el beneficio por «auto motivado», tenga
a la vez el derecho de desvirtuarlo todo, inhibiendo
al beneficiario. Esto importaría desconfiar de él y
tratarlo como la ley trata al fallido, en bien de los
acreedores". Este argumento no tiene la Importan-
cia. que aparenta la expresión; en primer lugar por-
que la riqueza moderna, el activo o capital de los
comerciántes, no se halla fundamentalmente cons-
tituida por inmuebles; en segundo término, porque
19 CáM. Com. Cap., sala A, 28/5/54, "J. A.", t. 1955-II, p. 298.
EFECTOS 87
la inhibición no crea una interdicción ni tiene que
ver necesariamente con la buena fe del deudor; sus
efectos o alcances son meramente aseg,urativos de
la consecuencia principal de la liquidación, que es
el desapoddamiento, venta y distribución del pro-
ducto de los bienes presentes. Por último, y del mis-
mo modo como lo ha establecido la jurisprudencia,
creemos que una vez conocidos e inventariados los
bienes a liquidar no existe razón para mantener la
anotación, la cual nunca podría 'exceder de tres .años
desde que se decretó la medida, pues no sería justo
colocar en peor condición al liquidado que al que-
brado casual".
5. ALIMENTOS.
El deudor liqúidado puede contratar libremen-
te, ejercer el comercio, adquirir y disponer de los
bienes; el desapropio no alcanza los bienes futuros
sino los presentes. No se halla afectado por las san-
ciones personales que caracterizan al quebrado. La
razón humanitaria en la cuál se funda la regla del
art. 66 de la ley de quiebras, en favor del fallido no
existe en el caso del deudor favorecido por la solución
preventiva de la liquidación sin quiebra; "no están
en el mismo desamparo patrimonial", ha dicho la
Cámara Comercial'. Sería además injusto que un
comerciante que queda con sus saldos liquidados, sin
20 Cáffi. Com. Cap., 24/3/52, "J. A.", t. 1952-111, p. 56.
21 Fallo del 7/9/45, en "J. A.", t. 1945-111, p. 822.
88 LIQUIDACIÓN SIN QUIEBRA
sanción personal, sin incapacidad alguna, deba aún
estar a expensas de la masa con la que ha de pagarse
a los acreedores.
6. EFECTOS EN RELACIÓN CON CIERTOS CONTRATOS.
El auto que declara la liquidación sin quiebra
tiene los mismos alcances patrimoniales que el auto
de quiebra. Es decir, el desapropio produce como
efecto que todos los bienes presentes del deudor for-
man la masa que ha de responder a los acreedores.
Sin embargo, queremos hacer una breve refe-
rencia a tres contratos: mandato, compraventa y lo-
cación.
Se ha dicho que los mandatos otorgados al
deudor en caso de liquidación sin quiebra no quedan
concluidos, ya que en ese caso el liquidado no sufre
ninguna interdicción.
No obstante, los mandatos, de índole comercial,
se suponen otorgados intuitu personae y también en,
atención al crédito mercantil del mandatario; si bien
la primera característica puede mantenerse pese al
desequilibrio y a la declaratoria de liquidación, nos
parece que el segundo elemento induce a pensar que,
tal como en caso de falencia, el contrato concluye,.
siendo un efecto del desequilibrio y de que por el
auto declarativo de liquidación el deudor pierde la
libre administración de los bienes que tiene hasta
entonces; si bien el liquidado no queda incapacitado
ni interdicto, el cambio operado en su situación pa-
trimonial aconseja aceptar la caducidad del manda-
EFECTOS 89
to y si él representado. o Comitente quiere ratificar..
la confianza dispensada ál deudor, deberá otorgarle
un nuevo poder..
En cuanto a los inaridatós. conferidos por el deu-
dor, caducan los que, como en caso de quiebra, tienen
por objeto derechos patrimoniales, ya que lo. qué 'él
deudor no puede hacer por sí, ,debido al desapropio,
no puede hacerlo mediante la actuación del apo-
derado.. , • •
En cúánto al Contrato de compraventa, .si , el
deudor es el vendedor lá solución depende de qué la
venta se. haya perfeccionado o no' . "Los -bienes que
no hayan dejado de ser propiedad del fallido deben
entrar en la liquidación, es decir, que se procederá a
su venta dentro del procedimiento de la falencia,
haya o no contraído el fallido a su respecto el com-
promiso de venderlos, pues es sabido que la sola pro-
mesa de venta no es suficiente para sustraerlos de su
patrimonio sino que es necesaria la tradición, y si
son inmuebles, la escritura pública; por lo tanto, el
actor que, en el caso, reclama la escrituración del
bien mencionado (obligación de hacer) no está en
situación privilegiada con respecto a los demás acree-
dores de la quiebra por obligaciones de dar, tanto
con respecto a los demás acreedores de la quiebra
por obligación de dar, tanto con respecto a la escritu-
ración en sí, como con respecto a la suma adelantada
a cuenta del precio del inmueble", según lo ha esta-
blecido la Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Comercial de la Capital'. Si el liquidado es com-
22 Sala A, 8/3/63, en "J. A.", t. 1963-111, p. 140.
7 — Amuchástegui
90 LIQUIDACIÓN SIN QUIEBRA
prador, y si el vendedor quiere voluntariamente
cumplir con su prestación, no podrá negarse la sin-
dicatura a ello; el vendedor "quedará sujeto a la ley;
el dividendo y el importe de su crédito será satisfe-
cho en moneda de quiebra"".
23 El deudor queda desapoderado de sus bienes al ordenarse la liqui-
dación de su patrimonio, aunque se decida posteriormente recién si quedará
sometido a la liquidación sin quiebra o a la quiebra. Los efectos patrimo-
niales de uno y otro son los mismos respecto a los acreedores anteriores a
la liquidación y al desapoderamiento y en relación a los bienes de esa
época (Cám. Com. Cap., C, 31/8/61, en "L. L.", t. 106, p. 596).
En caso de liquidación sin quiebra el deudor queda liberado de todos
los efectos personales que acarrea la falencia, puede ejercer el comercio
y no sufre ninguna inhibición respecto de los bienes futuros, pero está
inhibido de realizar acuerdos —nulos— que afecten el principio de la
igualdad de los acreedores (S. C. Buenos Aires, 24/6/52, en "J. A.", t. 1952-
III, p. 355; Cám. iCom. Cap., 28/5/54, en "J. A.", t. 1955-11, p. 298).
El deudor puede contratar u obligarse libremente pero sin comprome-
ter los bienes de la liquidación, los que constituyen una masa cuya exis-
tencia se remonta a la convocatoria de acreedores Se acuerda al deudor el
beneficio de la remisión y liberación de los saldos no cubiertos por la reali-
zación de los bienes que constituyen la masa de la liquidación sin quiebra
(Cám. Com. Cap., A, 28/5/54, en "J. A.", t. 1955-11, p. 298).
En lo tocante a la disposición Y administración de sus bienes, el estado
de falencia implica para el deudor, desde la fecha de la sentencia respec-
tiva. el nacimiento de una incapacidad de derecho (Cám. Com. Cap., A,
8/3/63, en "J. A.", t. 1963-111, p. 140).
En caso de liquidación sin quiebra rigen para los contratos bilaterales
los arts. 113 y 114 de la ley de quiebras, por lo que la situación prevista
por el inc. 5 del art. 157 del C. de Com. —ley 11.729— comprende tanto
la situación emergente de la declaración de quiebra como la de la liquida-
ción judicial sin declaración en quiebra (Cám. Apel. del Trab. Cap., sala
21, 16/11/48, en "J. A.", t. 1949-1, p. 375).
ídem, 11/5/66, diario "J. A.", 10/6/66.
La declaración de liquidación sin quiebra de los bienes de una sucesión
importa la de los bienes de sus sucesores, que mantenían la unidad del giro
comercial, que al no haber practicado inventario confundieron sus patri-
monios con el de la sucesión (S. C. Buenos Aires, 24/6/52, en "J. A.",
t. 1952-111, p. 355).
EFECTOS 91
En cuanto al contrato de locación, es de aplica-
ción la norma del art. 113 de la ley de quiebras, es
decir, si el quebrado o liquidado fuere el locatario,
tanto el locador como el liquidador podrán exigir la
rescisión del contrato; no solicitada dicha rescisión,
será la masa quien continúe como inquilino. Las le-
yes de emergencia en materia de locaciones urbanas
no han introducido modificaciones acerca de estas
situaciones.
Si el deudor liquidado fuere el locador la loca-
ción continuará produciendo sus efectos y al ven-
derse el bien quien lo adquiera deberá respetar los
derechos adquiridos. con mbtivo de convenios de lo-
cación.
"El locador tiene derecho a pedir que la loca-
ción con el fallido sea rescindida, correspondiendo al
juez de la quiebra decidir tal materia y disponer la
restitución del bien loca do", ha establecido la Cáma-
ra en lo Comercial". Dicha rescisión es procedente
aun cuando no se hayan vendido todos los bienes
existentes en el local ocupado por el deudor, ya que
el derecho a recuperar el bien por parte del propieta-
rio no está condicionado al cumplimiento de aquel
requisito". También ha admitido la jurisprudencia
que el régimen de emergencia en materia de locacio-
nes urbanas no ha modificado los alcances del art.
113, inc. 1 de la ley de quiebras".
24 Sala B, 9/9/60, "L. L.", t. 102, p. 544.
25 Cám. Coro. Cap., 20/12/60., "J. A.", t. 1961-II, p. 633; "G. F.",
t. 232, p 98.
26 Cám, Apel. Rosario, sala II, 11/4/61, "J uris", t. 19, p. 119.
.
.
CAPÍTULO
EL CASO DE SOCIEDADES CON SOCIOS DE
RESPONSABILIDAD ILIMITADA
1. LAS DIVERSAS CORRIENTES DE OPINIÓN.
- Hemos visto cuales son. los alcánce-s" del art. 41,
segunda parte, ,en cuanto al desajjoderamientp• de
los bienes.
Merece capítulo. aparte:el caso de las sociedades
que tengan socios cuya responsabilidad sea Solidaria
e ilimitada. • • '
Se trata de saber si el desapoderamiento de la
sociedad alcanza también a los bienes particulares
de esos socios.
La doctrina y la jurisprudencia se hallan divi-
didas.
, Malagarrigai oPina.que-es aplicable él ai-t. 6 de
la ley de quiebras, es decir, que "la declaración de
quiebra dé .una sociedad colectiva- o en comandita
constituye en estado de quiebra a todos los socios so-
lidarios que la componen". Es ésa la jurisprudencia
1 Ob. cit., p. 409.
94 LIQUIDACIÓN SIN QUIEBRA
de la Cámara Comercial', aunque no la de la jus-
ticia de paz de la Capital'.
Di Lella, dentro de aquella corriente que lla-
maremos de amplia responsabilidad, expresa que "la
liquidación judicial de la sociedad comprende, ade-
más de los bienes sociales, los bienes particulares de
los socios con responsabilidad ilimitada y solidaria";
2 Cám. Com. Cap., 28/2/36, "L. L.", t. 11, p. 1011; 11/3/40, "L. L.",
t. 18, p. 53; y "J. A.", t. 70, p. 53. Según el art. 6 de la ley de quiebras,
si ja quiebra de la sociedad colectiva o en comandita implica la quiebra
de los socios solidarios, es forzoso entender lo mismo "sólo respecto de
los bienes" cuando está de por medio una liquidación sin quiebra. Ésta,
en cuanto afecta patrimonialmente a la sociedad, influye sobre los bienes
pertenecientes a los socios solidarios. Por eso el desapoderamiento de
tales socios con respecto a sus bienes, dispuesto por la ley para el caso de
quiebra —arts. 73 y 74—, funciona igualmente en la liquidación sin
quiebra ("Recondo y Cía.", Cám. Com. Cap., 11/3/40, "J. A.", t. 70, p. 52).
Declarada la liquidación sin quiebra de la sociedad, situación que
importa la liquidación de los bienes del socio colectivo, los acreedores de
la sociedad concurren en la liquidación de ros bienes particulares del socio
con los acreedores particulares de éste (ídem).
Una vez decretada la liquidación sin quiebra, los efectos de ésta son
exactamente iguales a los del auto de quiebra, en lo referente al desa-
poderamiento patrimonial del deudor, y alcanzan a los socios componentes
todas aquellas medidas que derivan de un auto judicial de quiebra (Cám.
Com. Cap., 26/2/36, en "L. L.", t. 2, ,p. 1011).
Si se hizo lugar a la liquidación sin quiebra de la sociedad no puede
declararse la quiebra de los socios, sino que corresponde aplicarles el pro-
cedimiento de declaración sin quiebra (Cám. 2 Apel. Rosario. "J. A.",
t. 52, p. 654).
El deudor queda desapoderado de sus bienes al ordenarse la liquida-
ción de su patrimonio aunque recién posteriormente se decida si quedará
sometido a la liquidación sin quiebra .so a la quiebra. Los efectos patri-
moniales de uno u otro son los mismos respecto a los acreedores anteriores
a la liquidación y al desapoderamiento, y en relación a los bienes de esa
época (Cám. Nac. Apel. Com., sala C, 31/8/61, "L. L.", t. 106, p. 596).
3 Cám. Nac. Paz, sala tu, 12/7/50. en "J. A.", t. 1950-1V, p. 290.
En este fallo se dejó establecido que se considera deudor sólo a la sociedad
cuya liquidación se dispuso y que, aun aceptando la tesis de que la liqui-
SOCIEDADES CON 'SOCIOS DE RESPONSABILIDAD ILIMITADA 95
"las medidas consiguientes al auto de liquidación se
aplican idénticamente a los socios solidarios; los so-
cios carecen del derecho de excusión que les reco-
noce, para las .situaciones normales, el art. 443 del
Cód. de Comercio'''.
Considero que el desapoderamiento de los socios
solidarios no significa sanción personal alguna, pues
aquél no puede abarcar sino los bienes presentes, en-
tendiendo que son de estricta aplicación los arts. 6
y 74 de la ley de quiebras'.
Yadarola' no admite que tratándose de la liqui-
dación judicial pueda alterarse la responsabilidad de
los socios solidarios, como no se altera existiendo con-
cordato. Admitirlo sería injusto, ilógico y también
inmoral, especialmente si comparamos la situación
con la subsistencia de las fianzas otorgadas por ter-
ceros.
Castillo señalaba que "la presentación del deu-
dor y la oferta del concordato demuestran que la
sociedad no podrá hacer frente a sus obligaciones
dación sin quiebra constituye en estado de quiebra a los socios colectivos,
es de observar que mientras los terceros acreedores de la sociedad no hayan
exigido el cumplimiento de todas las garantías (de todos los bienes que
responden solidariamente al pago de las obligaciones sociales), mientras
el juez no haya declarado el concurso o el estado de liquidación sin quiebra
de cada uno de los socios, ese estado no tiene por qué presumirse. Ade-
más, es perfectamente posible que la masa de los bienes sociales haya
bastado al pago de las deudas sociales, lo cual hace innecesario el con-
curso o la quiebra del socio, individualmente considerado. .
4 Ob. cit., p. 248.
5 Ob. cit., p. 268.
6 "Boletín de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales", de la Univ.
Nac. de Córdoba, 1942, n9 3, p. 299.
96 LIQUIDACIÓN SIN QUIEBRA
con sus' propios recursos. y entonces procede liquidar
los bienes particulares de los socios'.
García Martínez' considera que lo que se trata
de evitar es que los- socios oculten, vendan o sean eje-
tutados. individualmente en sus 'bienes cuando su
responsabilidad es amplia, ilimitada y solidaria.
2. ARGUMENTOS EN FAVOR DE LA RESPONSABILIDAD
AMPLIA.
La corriente doctrinal de responsabilidad res-
. ,triiigida de los socios solidarios está representada por
Satariowsky9, Cuya posición ha sido superada, espe-
'cialmerité Mediairte el analítico estudio' realizado por
Di Leila en .su conocida obra, en cayo capítulo vi re-
bate con sólidos argumentos- la posición de Sata-
nowsky.
Nosotros creemos
. que la liquidación sin quiebra
de una sociedad abarca los bienes de los :socios co-
lectivos. En primer término, no solamente porque
esa solución se adecúa a la esencia de. las sociedades
colectivas o en comandita, sino porque el hecho de
la liquidación- no puede provocar pomo efecto la
irresponsabilidad de los socios solidarios cuando se
trata casualmente dé un estado de desequilibrio de
7La quiebra en el derecho argeittino, t. 1, p. 229.
El concordato y la quiebra, t. 1, p. 129.
9 La liquidación sin quiebra de la sociedad'' , sus efectos con relación
a los bienes particulares de los socios, en "Boletín del Instituto de Ense-
ñanza Práctica de la Fac. de Derecho y Ciencias Sociales de la. Univ. de
Buenos Aires", n9 22, 1939; repetido, en Estudios de derecho comercial, t.
ir, p. 272.
SOCIEDADES CON SOCIOS DE RESPONSABILIDAD ILIMITADA 97
la sociedad deudora en el cual es aún más necesaria
la subsistencia de ese respaldo que los acreedores han
tenido en cuenta al otorgar los créditos. •
En segundo lugar, el hecho de que el desapode-
ramiento abarqué los bienes particulares de los sociós
no significa ninguna sanción personal sino un•efecto
de índole patrimonial.
El tercer argumento es que así lo determinan
los arts. 73 y 76 de la ley 11.719, cuyo capítulo x, al
que pertenecen tales preceptos, se refiere a "las me-
didas consiguientes a la declaración de quiebra y a
la liquidación sin declaración de quiebrá", especial-
mente el art. 74: "Sise tratase de la quiebra de una
sociedad colectiva u otra en que' existiesen diversos
socios solidarios,'las diligencias prevenidas en él ar-
tículo anterior se practicarán no á-ólo én el estableci-
miento principal de la sociedad, sino eii el domicilio
de cada uño 'de los socios solidarios".
El hecho de que el" art. 74 use solamente la ex-
presión "se tratase de la quiebra de una sociedad
colectiva" y no "se tratase de la quiebra o liquida-
ción sin quiebra, etc." no altera la solución, puesto
que el título x es comprensivo de ambas situaciones,
como lo demuestra la redacción del art. 73, que habla
sólo del "fallido'.', cuándo se está refiriendo también:
al deudor liquidado.
En cuarto término, no "solamente compartiendo
la opinión de Yadarolá y pi Lella de que la liqui-
dación sin quiebra es una verdadera. quiebra . patri-
monial, sino considerándola como una solución pre-
ventiva, que no es quiebra, résulta aplicable al art. 6
de la ley de quiebras, porque la extensión de la res-
98 LIQUIDACIÓN SIN QUIEBRA
ponsabilidad sobre los bienes particulares de los so-
cios solidarios no es sino un efecto patrimonial y no
una- sanción personal. No es óbice para hacer efec-
tiva esa responsabilidad la regla del art. 443 del Có-
digo de Comercio, como sostiene Satanowsky, puesto
que para la ley 11.719, y respecto de los bienes, los
efectos son idénticos en el caso de quiebra que en el
de liquidación sin quiebra: "aplicándose, y sólo res-
pecto de los bienes, las demás disposiciones de la ley
que rigen los efectos de la quiebra declarada", como
lo dice claramente el art. 41, segunda parte.
El beneficio de excusión que otorga el art. 443
del Código de,Comercio no funciona si se acredita la
insolvencia de la sociedad, y no puede decirse que
una sociedad que ha solicitado convocatoria y que no
ha podido obtener un concordato o la homologación
del votado sea realmente solvente.
Dice Halperin: "basta la demostración de la
insuficiencia del haber social para que el beneficio
caiga'''. La Cámara Comercial de la Capital" ha
10 Sociedadys comerciales, 1964, p. 202.
11 30/12/38, en "L. L.", t. 35, p. 675; 4/6/28, en "J. A.", t. 27,
p. 1027. Sin embargo, aun cuando el punto no era materia específica del
fallo, en el caso "Pradere contra Banegas" (7/9/60, en "J. A.", t. 1962-V,
p. 611) la sala B de la Cám. Com. de la Cap, aludió a que los bienes
particulares de los socios sólo responden después de excutidos los bienes
sociales, art. 443, de donde resulta que existiendo bienes de la masa
social no interesa a los terceros la integración que se dispone en los arts.
443 y 447 del Cód. de Com., pero sí a los otros socios que tuvieron que
afrontar obligaciones sociales.
La sala A, había sentado este precedente en el caso "Gandolfi Bolla
y Cía.": La obligación sin limitaciones y solidaria, activa y pasivamente,
que asumen todos los integrantes de una sociedad colectiva, a las resultas
de los negocios sociales, alcanza por igual a los socios administradores que
a los que no lo son (5/6/57, en "J. A.", t. 1957-111, p. 556).
SOCIEDADES CON SOCIOS DE RESPONSABILIDAD ILIMITADA 99
declarado que no es necesario excutir totalmente los
bienes de la sociedad, pues entonces se exageraría in-
justamente el carácter subsidiario de la responsabi-
lidad del socio solidario. Y el aludido autor continúa
expresando que "el beneficio de excusión desaparece
en el caso de quiebra de la sociedad: es la prueba de
la imposibilidad de afrontar el pasivo por su estado
de cesación de pagos y produce la quiebra de los so-
cios solidarios" (art. 6, ley 11.719, de quiebras).
Idéntica solución para el supuesto de convoca-
toria de acreedores por la sociedad.
En quinto lugar, la reserva del art. 42, in fine,
ley de quiebras, que Satanowsky considera necesaria
para que los acreedores puedan accionar contra el so-
cio solidario, y sin la cual no podría hacerse efectiva
la responsabilidad de éste, es aplicable al concordato
pero no a la liquidación de bienes sin declaración de
qüiebra, insíituciones diversas con efectos distintos, y
tan distintos en el orden patrimonial que la liquida-
ción tiene los efectos de la quiebra declarada y no
los del concordato.
Recuérdese que la solución que estudiamos tiene
mucho mayor gravedad para el deudor que el con-
cordato aprobado. "Además, en el caso del concorda-
to, los acreedores pueden esperar aún la reacción
económica de la sociedad. Y sin embargo la ley los
autoriza a ir contra los bienes de los socios solidarios;
en cambio, en la liquidación judicial ninguna reac-
ción es dable esperar ya, pues los negocios y el activo
entran en liquidación, y con mayor motivo, deben
ingresar también los bienes particulares de los socios,
que se obligaron desde un principio a garantizar con
100 LIQUIDACIÓN SIN QUIEBRA
su patrimonio individual las obligaciones sociales"'
El sexto argumento es que la solución de la res-
ponsabilidad restringida lesiona al comercio y al
interés general. Los acreedores 'que han otorgado
crédito a una • sóCiedad colectiva o en .comandita
han tomado en cuenta la :responsabilidad particular
de los socios solidarios y no pueden verse entrampa-
dos por la ley dé quiebras, que trata de morigerar los
efectos de los desequilibrios patrimoniales y no de
agravarlos.
Sería, como ha dicho Yadarola, una solución in--
moral. Realmente, no podría haber existido buena
fe, elemento esencial para conceder la liquidación,
cuando los sócios solidarios se han desentendido de
las consecuencias .de la- cesación de pagos de- la socie-
dad; que ellos. mismos confie8ari .al pedir 'convocato-
ria, si s:us.: respeCtivos patrimoniciTs . no se hallan en
idéntico estado.
Eh séptimo lugar, pensamos que cuando el art.
41 habla de deudor, tratándose de sociedades con so-
cios colectivos, se está refiriendo también a éstos, por-
que de ninguna disposición surge que la liquidación
exime de la responsabilidad solidaria e ilimitada.
Dice Satanowsky. en su trabajo ya citado que la
tendencia. moderna es atenuar los rigores dé la res-
ponsabilidad dé los socios y de las Consecuencias de
la falencia del deudor de buena • fe que así se-
rá—, pero ¿no és suficiente .morigeración la de ex
cluír los efectos personales? El procedimiento qué a
'través de la segunda. parte del. art. 41 introdujo la ley
12 Di LELLA,• ob. cit., p. 261.