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CONTRATO DE TRANSACCION ~ COSA JUZGADA ~ EJECUCION DE SENTENCIA ~
HOMOLOGACION ~ RETROACTIVIDAD DE LA LEY ~ SENTENCIA
Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala H(CNCiv)(SalaH)
Fecha: 31/05/1996
Partes: Sucheyre, Raúl c. Pérez, Irma.
Publicado en: LA LEY1997-B, 740
Cita: TR LALEY AR/JUR/3588/1996
Sumarios:
1 . -- Las llamadas sentencias homologatorias tienen por objeto contemplar la seguridad jurídica y la estabilidad
de los derechos, si bien no deciden litigios y la propia ley no prevé una forma determinada, ni de proceso ni de
acto final. Así, son tales los pronunciamientos que dan por terminado el proceso frente al desistimiento del
derecho (art. 305, Cód. Procesal) o el que convalida la transacción del objeto litigioso (art. 308, Cód. Procesal),
casos en los cuales el magistrado se limita a examinar si el acto o el contrato procede por la naturaleza del
derecho en litigio, es decir, si se trata de un derecho disponible, dictando una providencia o una sentencia
interlocutoria, según que se homologue o no la transacción.
2 . -- Concretada la homologación, los pactos realizados por las partes adquieren fuerza de cosa juzgada, lo que
los torna incontrovertibles, al tiempo que sus efectos se retrotraen a la fecha de su celebración.
3 . -- De conformidad con lo dispuesto por el art. 1197 del Cód. Civil, los convenios celebrados por las partes
tienen para éstas fuerza de ley. Luego, su posterior homologación habilita su ejecución, sin que ello importe un
requisito de eficacia, pues de otro modo se estaría contrariando lo dispuesto por los arts. 837 y 838 del Cód.
Civil.
Texto Completo:
2ª Instancia. -- Buenos Aires, mayo 31 de 1996.
Considerando: Apela la accionada la decisión del a quo que homologó el convenio de desocupación
suscripto por ambas partes.
La jurisprudencia y la doctrina se hallan contestes en que las llamadas sentencias homologatorias tienen por
objeto contemplar la seguridad jurídica y la estabilidad de los derechos, si bien no deciden litigios y la propia
ley no prevé una forma determinada, ni de proceso ni de acto final. Tales, los pronunciamientos que dan por
terminado el proceso frente al desistimiento del derecho (art. 305, Cód. Procesal) o el que convalida la
transacción del objeto litigioso (art. 308, Cód. Procesal). En los casos mencionados, el magistrado se limita a
examinar si el acto o el contrato procede por la naturaleza del derecho en litigio, es decir, si se trata de un
derecho disponible, dictándose una providencia o una sentencia interlocutoria, según que se homologue o no, la
transacción..." (conf. Fenochietto-Arazi, "Códigos..." t. 1, p. 606, parág. 1).
Es decir que, concretada la homologación, los pactos realizados por las partes mediante --en el caso-- el
convenio de desocupación, adquieren fuerza de cosa juzgada, lo que los torna incontrovertibles, al tiempo que
sus efectos se retrotraen a la fecha de su celebración (conf. doctrina fallo CNCiv., sala B, 9/11/78, ED, 82-337).
Ello es así, pues de conformidad con lo dispuesto por el art. 1197 del Cód. Civil los convenios celebrados
por las partes tienen para éstas fuerza de ley. Luego, su posterior homologación habilita su ejecución, sin que
ello importe un requisito de eficacia pues de otro modo se estaría contrariando lo dispuesto por los arts. 837 y
838 del Cód. Civil.
Desde ese ángulo entonces el planteo realizado por la accionada no puede ser acogido favorablemente
puesto que las palabras utilizadas en la cláusula 5 (ver fs. 2 vta.), no pueden ser interpretadas del modo que la
apelante pretende sin contrariar el principio contenido en el art. 1198 del Cód. Civil según el cual: "Los
contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe y de acuerdo con lo que verosímilmente las
partes entendieron o pudieron entender obrando con cuidado y previsión...".
En efecto, pretender como lo hace la accionada que el acuerdo obrante a fs. 2/2 vta., el que, se repite, ya
resultaba plenamente eficaz entre las partes desde la fecha de su suscripción, sólo sería susceptible de ser
homologado judicialmente si fuera presentado por el locador y el locatario en forma conjunta aparece como un
despropósito, pues, bastaría con la negativa de uno de ellos a cumplimentar tal extremo, --en el caso quien se
comprometió a desocupar en tiempo el inmueble--, para que la contraparte quede en estado de total
desprotección, cuando lo que buscó con el mentado acuerdo fue precisamente ejecutar su derecho en forma
efectiva y con prontitud.
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Además en tal caso ello importaría un marcado desequilibrio entre las prestaciones a las que cada una de
ellas se obligó (doctrina art. 1198, Cód. Civil), lo que no resulta verosímil en atención a la finalidad de tales
pactos.
Por lo demás y como lo menciona el a quo en la decisión apelada, la conducta asumida por la recurrente
también se opone a al clara disposición contenida en el art. 47 de la ley 21.342, lo que corrobora una vez más la
solución a la que se arriba.
En virtud de lo expuesto el tribunal resuelve: Confirmar el fallo apelado, con costas (arts. 68 y 69, Cód.
Procesal) -- Marcelo J. Achával. -- Elsa Gatzke Reinoso de Gauna. -- Claudio M. Kiper.
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Información Relacionada
Citas Legales:
ley 21.342 (Adla, XXXVI-C, 1979).
Nota a fallo:
Xanthos; ~ Convenios de desocupación, vigencia y homologación
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