Nacimiento de la modernidad europea.
El renacimiento supone el inicio de la modernidad en Europa y, además, supone una serie
de cambios importantes:
Crisis del orden feudal. La nobleza se sustituye por la burguesía y nacen nuevos
modos de producción, como el capitalismo y el mercantilismo. La economía urbana
suplantaría poco a poco a la rural.
Crisis religiosa. En el siglo XII aparece la reforma protestante y más tarde la reacción
católica con la contrarreforma. Europa se divide en países católicos y países
protestantes, hay guerras internas. Inquisición y persecuciones a filósofos y
científicos. Sin embargo, esto contribuye al surgimiento de la separación entre Iglesia
y Estado, el libre pensamiento y la secularización.
Crisis política y cultural. Desaparece la idea medieval del Estado (subordinado a la
Iglesia) a favor de los nuevos Estados con más poder e independencia. Con la nueva
ciencia desaparece la cosmovisión medieval y se pasa del teocentrismo al
antropocentrismo, es decir, lo humano interesa más que lo divino.
Contexto filosófico – científico.
1. Retorno a los clásicos. Se descubren nuevos textos y hay mayor interés en escuelas
clásicas como el epicureísmo, el estoicismo, pitagóricos, científicos clásicos…
Además, se leen e interpretan por sí mismos, independientemente de su
compatibilidad religiosa.
2. Escepticismo renacentista. El clásico se reinterpreta desde las circunstancias
concretas del Renacimiento: las disputas religiosas, los descubrimientos geográficos
y la crítica del aristotelismo. El filósofo portugués Francisco Sánchez será el precursor
de la duda metódica cartesiana.
Durante el Renacimiento, los pensadores se interesaron por el estudio de la naturaleza,
cuestionando la visión medieval del cosmos. Francis Bacon criticó la filosofía aristotélica,
argumentando que obstaculizaba el progreso de las investigaciones científicas. Propuso
reformar las ciencias utilizando un nuevo método basado en la inducción, que consistía en
estudiar la naturaleza a través de la observación de casos específicos para identificar
patrones. Bacon defendió que este enfoque permitiría dominar la naturaleza, impulsar
avances técnicos y mejorar la sociedad.
DESCARTES.
Representante del racionalismo -> se puede conocer la realidad a través del uso de la razón
(facultad presente en todos los seres humanos). Con ello, defiende la subjetividad y se
opone al escepticismo.
René Descartes es fundamental para la filosofía moderna por centrarse en el sujeto como
punto de partida para la reflexión filosófica, lo que marca un giro respecto al pensamiento
anterior. Además de ser filósofo, Descartes fue matemático y científico, admirando la
precisión de las matemáticas, que contrastaba con las incertidumbres de la filosofía, se
propuso descubrir un camino firme y seguro para encontrar la verdad que nos permitiese
avanzar en la filosofía con las mismas garantías que nos ofrecen las matemáticas. El camino
ha de basarse en la luz de la razón. Descartes es considerado un racionalista ya que afirma
el poder de la razón para encontrar la verdad.
Según Descartes, la ciencia solo podrá avanzar de manera firme y segura si somos capaces
de encontrar un punto de partida absolutamente indudable sobre el cual no pueda haber
ninguna incertidumbre ni controversia. Por eso, el primer objetivo del pensamiento
cartesiano consiste en encontrar estas verdades indudables, cimientos sobre los que
edificar todo lo que podemos conocer.
La duda metódica.
La duda metódica consiste en eliminar todos los saberes y creencias que tengan la mínima
posibilidad de ser falsos con tal de no correr el riesgo de aceptar algo como valido siendo
falso. Por ello, Descartes propone eliminar todos aquellos conocimientos que no sean
absolutamente indudables.
Esto significa que no podemos aceptar ningún conocimiento basado en los sentidos,
puesto que nuestros sentidos nos engañan a menudo. Tampoco deberíamos fiarnos del
mundo que nos rodea y que parece construir una realidad, ya que, en ocasiones, cuando
estamos soñando, el mundo parece muy real y es simplemente una ilusión. Además,
Descartes cree que, si buscamos certezas absolutas, ni siquiera nos podemos fiar de los
razonamientos, porque a menudo cometemos errores cuando razonamos.
Genio Maligno.
El "genio maligno" de Descartes es una figura hipotética que engaña nuestros sentidos y
pensamientos, creando dudas sobre todo lo que sabemos. Su propósito es llevar al filósofo
a cuestionar incluso su propia existencia.
A través de este escepticismo radical, Descartes llega a la conclusión de que, aunque todo
pueda ser dudoso, el hecho de dudar demuestra que él existe como ser pensante: "Pienso,
luego existo".
Tras haber encontrado la primera verdad absoluta e indudable, se le ha de poner nombre,
el cual Descartes le llamará “El cogito cartesiano”.
La primera verdad absoluta incuestionable encontrada por Descartes es el cogito:
Yo pienso, y por lo tanto yo tengo necesariamente que existir.
Según Descartes, el cogito es una verdad que se capta directamente mediante la intuición.
Es una idea clara y distinta, lo cual no es posible confundirla con ninguna otra idea
diferente, porque se alcanza mediante la intuición, de manera recta e inmediata.
Una idea será verdadera si puede captarse de manera clara y distinta mediante la intuición
directa, tal y como sucede con el cogito.
1ª verdad evidente: existencia como pensamiento, sustancia pensante.
El pensamiento piensa ideas.
Ideas adventicias. Aquellas ideas que provienen del exterior, es decir, de la
experiencia sensorial o del entorno. El mundo es dudoso.
Ideas Facticias. Construidas por la imaginación a partir de otras ideas, se forman
combinando conceptos preexistentes (Idea de sirena).
Ideas Innatas. Son las menos numerosas pero las más importantes (Idea de Dios).
Son conceptos que están presentes en la mente humana desde el nacimiento y no
provienen de la experiencia.
A partir de la Idea de Dios, Descartes quiere demostrar la existencia real de Dios.
1. Idea de un ser perfecto e infinito. Descartes no puede ser la causa (es finito
e imperfecto). Solo algo perfecto e infinito puede ser la causa de algo
perfecto e infinito.
2. Descartes no ha podido crearse a sí mismo. Dios es el creador de todo.
3. Argumento Ontológico. En la mente no nos cabe que pueda haber un ser
superior a Dios y, por tanto, Dios debe existir y tener la existencia entre las
cualidades. Este argumento se basa en la idea de que Dios es una verdad que
ya está en nuestra mente desde el nacimiento.
Idea de Dios. Dios es el ser más completo, el ser mayor y es perfecto, es
decir, no le falta nada. En nuestra mente existe la idea de un ser supremo,
perfecto e infinito (Dios), pero, como seres finitos e imperfectos, no
podríamos haber creado esa idea por nosotros mismos.
Principio de causalidad. Como la idea de Dios es infinita y perfecta, no
pudo haber sido causada por un ser finito e imperfecto como nosotros.
Idea de perfección. Solo un ser perfecto puede haber causado la idea de
perfección, Dios. Dios jamás será el creador del mal.
Estas tres ideas confirman y defienden que Dios existe. Si Dios existe, desaparece el Genio
Maligno porque Dios no lo va a permitir. Dios es bueno y veraz.
La idea de un ser infinito.
La idea de Dios corresponde al de un ser infinito, todopoderoso, omnisciente, perfecto y
eterno. La intuición me permite reconocer esta idea, la cual está presente en mi conciencia
de manera clara y distinta. ¿De dónde procede esta idea que tengo en mi interior?
Para demostrar la existencia de Dios.
Dios como el ser todopoderoso que me ha creado. Yo, que soy finito, imperfecto y
limitado (porque dudo), jamás habría podido crear la idea de un ser infinito y
perfecto. Si existe en mi interior la idea de un ser infinito, es necesario que el origen
de esa idea proceda de una causa infinita. Pensando que provengo de mis padres,
me doy cuenta que ellos solo han creado mi cuerpo, pero yo no soy simplemente
cuerpo, porque mi verdadera realidad consiste en ser una cosa que piensa. Sin duda
me ha tenido que crear alguien mucho más poderosos que yo mismo, que ha de ser
Dios.
Argumento antropológico. Definiendo a Dios como el ser más grande que puede
pensarse, es indudable que Dios tiene que existir, porque por lo contrario sería
posible imaginar un ser aún más grande. Con tal de no contradecir la definición, es
preciso concluir que Dios de verdad existe como un ser infinito y perfecto en la
realidad.
Descartes, tras aplicar su duda metódica, encuentra en el cogito, la primera verdad
indudable: su existencia como sujeto pensante. Sin embargo, aún no puede asegurar la
realidad del mundo exterior. Para evitar el solipsismo (solo mi pensamiento es real), recurre
a la existencia de Dios, quien no puede permitir que yo viva engañado. Dios no puede
consentir que las cosas que percibo con claridad y distinción resulten ser falsas. Esto
permite a Descartes rechazar de forma definitiva la hipótesis del genio maligno y afirmar
con confianza que el mundo exterior no puede ser una ilusión. Según Descartes, la
existencia de un Dios infinitamente bondadoso sirve de garantía para afirmar la realidad
del mundo que me rodea y para descartar todo peligro de caer en el solipsismo y el
escepticismo.
Una vez demostrada la existencia de un Dios infinitamente bueno, Descartes concluye que
todo lo que se percibe con claridad y distinción es verdadero. Sin embargo, esto plantea el
problema del error humano.
Para explicarlo, Descartes distingue entre entendimiento y voluntad.
El entendimiento, limitado, solo capta ideas claras y distintas.
La voluntad, ilimitada, puede aceptar ideas confusas.
El error surge cuando la voluntad admite como válidas que no deberían aceptarse. Así, para
evitar equivocaciones, debemos aceptar solo lo que percibimos con total claridad y
distinción.
Método cartesiano.
El método cartesiano busca alcanzar verdades firmes e indudables mediante el uso
sistemático de la razón, sin depender de la autoridad de los antiguos. La razón es el factor
que nos lleva al conocimiento.
Descartes distingue dos maneras que tiene la razón de conocer: la intuición, que capta
verdades evidentes de forma clara y distinta, y la deducción, que encadena razonamientos
para alcanzar verdades más complejas. Desde la intuición se puede llegar a la deducción.
1. Evidencia. La base de todos nuestros saberes debe estar formada por unas
verdades evidentes, claras y distintas, que pueden captarse mediante la
intuición.
2. Análisis. Dividir la cuestión completa que queramos estudiar en partes más
sencillas, de manera que podamos estudiarlos separadamente y de forma
individual.
3. Síntesis: Una vez estudiado el problema se ha de reconstruir para dar una
respuesta completa la cuestión.
4. Repaso: Para asegurarnos de que no hemos cometido ningún error, es necesario
repasar con cuidado todo el proceso que hemos seguido.
Descartes propone aplicar este método racional, inspirado en la geometría, a todas las
ciencias para garantizar el conocimiento seguro.
Descartes consideró que su método era el camino más seguro para alcanzar la verdad en
cualquier disciplina, ya que todas las ciencias forman parte de un único saber universal. A
diferencia de Aristóteles, Descartes afirmaba que todas las ramas del conocimiento podían
investigarse con el mismo método racional. Comparaba el saber con un árbol, donde las
distintas ciencias surgen de un tronco común. Así, su método podía aplicarse por igual en
cualquier campo de investigación científica o filosófica.
La sustancia.
En la metafísica cartesiana, la sustancia es aquello que existe y no necesita nada excepto de
sí mismo (o excepto de Dios). Cada sustancia está caracterizada por una serie de atributos.
Además, estos atributos pueden manifestarse bajo modos (cualidades cambiantes).
La realidad se compone de tres sustancias:
1. Sustancia infinita (Dios): Aplicando la definición cartesiana, nos damos cuenta
que Dios es el único ser que existe por sí mismo y que no necesita de nada más
para existir. No experimente cambios, por lo que no tiene modos.
2. Sustancia pensante: Consiste en la actividad mental. También puede decirse
que es la conciencia, el yo o el alma. Todos estos términos hacen referencia a
una misma realidad, que es mi capacidad para pensar, imaginar, sentir, dudar o
desear. Esta sustancia es inmaterial y existe independientemente del cuerpo, con
el pensamiento como su atributo principal.
3. Sustancia extensa: Se identifica con la materia. El atributo que la caracteriza es
la extensión, puesto que todo lo que es material ocupa algún lugar en el espacio.
Los modos que puede adoptar la sustancia extensa son la figura y el movimiento
de los objetos materiales. Sus modos incluyen la figura y el movimiento de los
objetos materiales.
Estas tres sustancias son distintas, pero todas tienen en común el hecho de existir por sí
mismas.
Mecanicismo y determinismo.
En el siglo XVII, los avances científicos promovieron la idea de que la naturaleza sigue leyes
fijas y deterministas. Según Descartes, el universo funciona como una máquina o reloj,
donde todo lo material se comporta de manera mecánica y predecible, siguiendo las leyes
de la física. Este mecanicismo no solo se aplica a los objetos inanimados, sino también a los
seres vivos. Descartes consideraba a los animales como complejas máquinas sin conciencia
ni alma, simplemente sistemas mecánicos formados por materia.
Dualismo antropológico.
El dualismo antropológico de Descartes sostiene que el ser humano está compuesto por
dos sustancias completamente distintas:
El cuerpo. Es material y sigue las leyes físicas. Sujeto al determinismo y al desgaste,
es decir, muere con el paso del tiempo, por tanto, está sujeto a las leyes naturales.
El alma. Es inmaterial, libre e inmortal. Como principio consciente y espiritual, posee
libre albedrío y no está determinada por las leyes de la física. Capacidad para tomar
decisiones y actuar de manera autónoma. No muere con el cuerpo y continúa
existiendo tras la muerte.
El problema central del dualismo cartesiano es la interacción entre estas dos sustancias:
¿cómo se relacionan lo material y lo inmaterial? Descartes intentó explicarlo en ocasiones
con metáforas, pero nunca ofreció una respuesta satisfactoria, lo que dejó este tema como
un dilema en la filosofía moderna.
Ética / moral provisional.
En sus escritos éticos, sostiene que la verdadera felicidad se logra cuando la voluntad
domina las pasiones del cuerpo, ya que el alma es libre y el cuerpo es material y mecánico.
Aunque podría haber utilizado su método para desarrollar una ética sistemática, nunca lo
hizo. Sin embargo, propuso una "moral provisional" que pudiera utilizarse hasta que
hubiera una teoría ética completa y adecuadamente elaborada con normas básicas:
1. Seguir fielmente las leyes y las costumbres del país en que se vive.
2. Ser decidido y resuelto en las acciones, manteniendo con firmeza las decisiones
adoptadas.
3. Asumir el orden del mundo y los vaivenes de la fortuna intentando más bien modificar
los propios deseos que cambiar la realidad.
RACIONALISMO DE SPINOZA.
La sustancia es una sola.
Descartes junto a otros filósofos, entre Leibniz y Spinoza, defendieron el racionalismo, la
idea de que la razón puede alcanzar un conocimiento seguro. La filosofía de Spinoza se
diferencia de la cartesiana en su concepción de la sustancia: mientras Descartes
identificaba tres sustancias, Spinoza sostenía que solo existe una, que es Dios y la
naturaleza. Esta sustancia tiene infinitos atributos, pero solo percibimos dos: el
pensamiento y la extensión, lo que implica que cuerpo y alma son una misma realidad.
Ética racionalista.
Spinoza también desarrolló una ética racional en su obra, en la que introduce el concepto
de conatus, el impulso básico que los empuja a continuar existiendo. El éxito en este deseo
genera alegría, y el fracaso, tristeza.
Spinoza es determinista, creyendo que todas las cosas que suceden responden a causas
concretas y prefijadas. La verdadera felicidad se logra al comprender la realidad como una
consecuencia necesaria del orden natural, viendo el mundo desde la perspectiva de Dios.