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Módulo II P1

El documento detalla la evolución histórica de la Educación Inicial en Argentina, desde sus inicios en 1823 con la creación de instituciones benéficas hasta la formalización y expansión del sistema educativo en el siglo XX. Se destacan figuras clave como Bernardino Rivadavia y Domingo F. Sarmiento, así como leyes significativas como la Ley Simini de 1946, que promovió la obligatoriedad y gratuidad de la educación preescolar. A lo largo de las décadas, la educación inicial ha experimentado cambios en su enfoque pedagógico, pasando de una perspectiva asistencial a una más centrada en el desarrollo integral del niño y su socialización.

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El documento detalla la evolución histórica de la Educación Inicial en Argentina, desde sus inicios en 1823 con la creación de instituciones benéficas hasta la formalización y expansión del sistema educativo en el siglo XX. Se destacan figuras clave como Bernardino Rivadavia y Domingo F. Sarmiento, así como leyes significativas como la Ley Simini de 1946, que promovió la obligatoriedad y gratuidad de la educación preescolar. A lo largo de las décadas, la educación inicial ha experimentado cambios en su enfoque pedagógico, pasando de una perspectiva asistencial a una más centrada en el desarrollo integral del niño y su socialización.

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INSTITUTO DE

CAPACITACIÓN LABORAL
Y FORMACIÓN
PROFESIONAL

MÓDULO II
Antecedentes Históricos de la Educación Inicial

El Nivel Inicial, en la República Argentina, desde sus orígenes, se perfila con una identidad
confusa y a veces contradictoria. Las oposiciones “asistencial / educativo”, “socialización /
educación” se han manifestado en su evolución histórica.

La Educación Inicial se introduce en el país, ligada a proyectos políticos liberales de


modernización. Es Bernardino Rivadavia, quien impulsa la creación de las primeras
instituciones destinadas a niños menores de seis años, influenciado por la visita que había
realizado en Londres a las Escuelas Infantiles organizadas por Robert Owen. Nace, así, en
1823, la “Casa de Expósitos” y el “Colegio de Huérfanos”, bajo el control de la “Sociedad de
Beneficencia”. Su principal objetivo era benéfico/asistencial, destinado a los “niños de las
clases menesterosas”, el aporte pedagógico en estas primeras experiencias fue realizado por
María Sánchez de Mendeville.

Domingo F. Sarmiento, se ocupa también de la educación preescolar, impactado por las


instituciones educativas destinadas a la primera infancia que había conocido en Francia, “Salas
de Asilo" y “Cunas Públicas" que, acorde a su proyecto de “civilización", consideró como “la
última mejora que la instrucción pública ha recibido”.
En su viaje posterior a los Estados Unidos, vuelve a interesarse por este Nivel Educativo y
establece un vínculo epistolar entre Juana Manso (docente por la que sentía gran respeto) y las
educadoras norteamericanas María Peabody de Mann y su hermana Elizabeht Peabody, que le
transmite las experiencias en su Jardín de Infantes de Boston. Juana Manso, se interesa por
ellas y adhiere a las ideas del pedagogo alemán Federico Froebel. Hizo varias publicaciones,
registrando sus principios sobre Educación Inicial, vinculada estrechamente a la creatividad,
incorporando, la educación artística: Música, canto, baile y dibujo en los Jardines de Infantes.

En 1869, Sarmiento contrata a las maestras norteamericanas Fanny Wood y Fanny Dudley,
para la Escuela Normal de San Juan. Un año más tarde, el Ministerio de Educación de la
Nación las convoca para la creación de un Jardín de Infantes en la Capital Federal: llegaron a
funcionar dos jardines, antes de que comience la epidemia de fiebre amarilla, en la que murió
Fanny Wood en 1871.
También por la mediación de Sarmiento fue contratada, en Estados Unidos, Sara Chamberlain
de Eccleston, que llegó al país en 1883, con la misión de crear el Departamento Infantil de la
Escuela Normal de Paraná para 30 alumnos (sólo se matricularon 15).

En 1884, se sanciona la Ley de Educación Común Nº 1420, inspirada en el Proyecto educativo


de la “generación del 80”. Se incorpora en ella al Jardín de Infantes al sistema educativo
argentino.
Comienza la formación de profesoras para el nivel en la Escuela Normal de Paraná, a cargo de
Sara Eccleston (1886). Al finalizar 1891, había egresados del Kindergarten Normal 13
profesoras, alumnas de Sara Eccleston. Algunas regresaban a sus provincias de orígenes para
instalar en ellas los primeros Jardines de Infantes. En este sentido, en 1887, Antoinette Choate
crea el primer Jardín en Santa Fe, en 1896 María E. Gutiérrez y María J. Rodríguez en
Santiago del Estero. En 1898 Rosario Vera Peñaloza crea el primer Jardín de Infantes en la
Rioja y Pía Didoménico en Jujuy. Más tarde, Custodia Zuloaga lo inicia en Mendoza.
Este grupo de docentes, discípulas de Clara Eccleston, colaboran con ella en la difusión de los
beneficios de la educación preescolar, en una época de crisis de la misma, ya que desde el
Ministerio de Educación se cuestionaba su valor educativo y el costo que ocasionaba. Se crea
entonces, la “Unión Froebeliana Argentina” (1893), y la “Asociación Internacional de
Kindergarten” de Buenos Aires en 1899.
Desde la asociación, una “Comisión Pro Difusión de Jardines de Infantes”, edita libros, publica
revistas dicta conferencias; hasta lograr el reconocimiento que esperaban que culminó con la
creación del Profesorado Nacional de la especialidad que hoy lleva el nombre de Sara
Chamberlain de Ecleston. Desde la Asociación Pro difusión de Jardines de Infantes, Rosario
Vera Peñaloza, se dedica también a la investigación. Realiza un estudio profundo de los
materiales didácticos froebelianos y montessorianos y los adapta a la realidad educativa
argentina, e incorpora a los mismos la posibilidad de utilizarlos con creatividad.
Surge así, el “Material Didáctico Argentino Verapeñaloziano”, que consiste en las “Variaciones
de los Dones de Froebel” y constituye el primer intento hacia una pedagogía propia del Nivel
Inicial.

En las primeras décadas del siglo XX, la evolución cuantitativa de las instituciones preescolares
es lenta, y dirigida a sectores sociales altos, se crean los “Jardines de Infantes Modelo”, como
el de la Escuela Argentina Modelo (1918), el Jardín de Infantes Mitre (1939), que
posteriormente se convertiría en el departamento de aplicación del Profesorado Sara CH. De
Eccleston y el Jardín de Infantes del Jockey Club (1929).

Desde el socialismo, en 1903, se había creado el “Centro Unión y Labor para el Progreso
Femenino y la Protección del Niño”, de orientación montessoriana. En 1915, Sara Justo y
Matilde de Ciampi, miembros del centro, visitan en Italia la Escuela Montessori. En 1926, María
Montessori, llega a la Argentina y dicta conferencias en la Universidad de La Plata.

A mediados de siglo, comienza la expansión del Nivel Inicial y por lo tanto su democratización.
Ejemplo de ello son la sanción de Leyes Provinciales de Educación Preescolar y la labor
emprendida en instituciones del Nivel desde la Fundación Eva Perón.
En este sentido, la Ley de la Provincia de Buenos Aires N° 5096 de 1946, conocida como Ley
Simini de Educación Preescolar, representa un destacado aporte legal a la educación Inicial, de
vanguardia para la época. Se acentúa en ella la concepción pedagógica del Nivel, y la
necesidad de su universalización, ya que declara la “obligatoriedad y gratuidad para niños
desde los 3 a los 5 años”. (Legislación posterior: Ley N° 5650/1951, modifica la obligatoriedad y
la declara voluntaria).
A partir de la Ley Simini, se organiza la Rama Inicial de la Provincia de Buenos Aires, bajo la
conducción del Profesor Jaime Glattstein, como primer Inspector General de los Jardines de
Infantes.
El Nivel adquiere autonomía definitiva, con la creación de la Dirección General de Escuelas y
Cultura, por Ley Provincial, en 1965. En la década del 60, continúa la expansión y el desarrollo
de los Jardines de Infantes en todo el país.

En la década siguiente, se replantea la extensión de la educación Inicial hacia los más


pequeños, que ya había sido considerada en los planes sociales y educativos de 1945 a 1955.
La realidad y necesidad de la madre trabajadora, es contemplada con la sanción (1973) de la
Ley Nacional que crea un Instituto de Jardines Maternales Zonales, un primer intento en el
paso de la “guardería” al Jardín Maternal. Esta Ley Nacional no ha sido reglamentada hasta la
fecha.

En los años siguientes, la situación política en época del gobierno militar, no contribuye a la
expansión del Nivel. La implementación de currículo tecnicistas, comienza a restringir la libertad
de expresión y creatividad que se había alcanzado en los Jardines de Infantes.

En la etapa democrática, reiniciada a partir de 1983, la pedagogía del Nivel recibe la influencia
de concepciones psicológicas y sociales como las tendencias no-directivistas y de autogestión,
que desdibujan los contenidos educativos propios del mismo.

La Ley Federal de Educación, sancionada en abril de 1993, establece como primer eslabón del
Sistema Educativo Nacional, al Nivel Inicial, incorporando al mismo, al Jardín Maternal “para
niños menores de tres años”, lo que implica su reconocimiento pedagógico. También establece
la obligatoriedad del último año del Jardín de Infantes, que responde a un criterio de equidad y
democratización educativa; teniendo presente, en este sentido el respeto del ciclo completo del
Jardín de Infantes (3 a 5 años).
Se aprueban entonces, los C.B.C., revitalizando los contenidos propios del Nivel Inicial con el
objetivo de asegurar el derecho inalienable de todo niño a apoderarse de los conocimientos
propios de su edad.

Concepciones Pedagógicas de esta etapa:


El Reglamento General para Jardines de Infantes (1947) se refiere a "las actividades didácticas
para el hacer, el sentir, el pensar" en el Jardín de Infantes.
El pensamiento pedagógico de la época estaba vinculado con pensar al Jardín como Hogar
Educativo teniendo en cuenta que al decir educativo no habría propósito ni transmisión pasiva
del saber "la formación inicial cuando el niño llegue a los 6 años será el resultado lógico y
natural de la experiencia vivido en el lúdico e intenso intermedio de los 3 años anteriores".
Toma luego como tema central los motivos del lenguaje, indicando contenidos para 3, 4 y 5
años que son centrados en una "Unidad Didáctica" para "evitar la dispersión de energías”.
"Cada actividad didáctica constituye un medio y no un fin. Un medio para lograr el desarrollo
integral del ser, posible únicamente si se asegura la concurrencia de todos los factores
educativos".
Las concepciones pedagógicas a que hace referencia se caracterizan por una concepción
dinámica y activa del aprendizaje, donde importa el hacer, el sentir y el pensar, que resultan
vigentes aún hoy así como el planeamiento didáctico en unidades respetando los intereses y
necesidades infantiles, con contenidos seleccionados por el docente.
Las actividades principales eran ocupaciones manuales y los materiales didácticos de las
tendencias mencionadas. El juego, se reconoce como capacidad y necesidad de la infancia, es
utilizado como recurso para motivar, conseguir silencio, amenizar clases, etc. En esta etapa no
se llegó a incluir el juego en la propuesta didáctica.

Expansión de la Educación Inicial:


La evolución de las instituciones destinadas a brindar Educación Inicial en la Argentina se
produce durante el Siglo XX y sin duda a mediados del mismo alcanza su punto culminante, en
el contexto histórico de la sanción de la Ley Simini de la Provincia de Buenos Aires.
En su primera lectura podemos identificar dos periodos en la Educación Formal para la primera
infancia:
 Primer momento (de 1884 a 1945)
Aparece una tendencia estable en la Matrícula del Nivel que denominamos “Período de
Institucionalización de la Educación Inicial”. Comprende la creación de los primeros Jardines de
Infantes, en el marco del proyecto Educativo de la "Generación del `80" y llevado a cabo por los
"Normalistas". Este Nivel Educativo no se universaliza. En las primeras décadas del siglo XX la
función asistencial y social adquiere prioridad.

 Segundo momento (de 1945 hasta la actualidad)


La denominamos “Período de Expansión de la Educación Inicial”. En este período, hay una
primera etapa (1945 a 1960) de gran impulso, ligado al proyecto político social de crecimiento
industrial y extensión de la educación de la década 1945-1955.
En la década del `60, las Provincias de Tucumán, Córdoba y Buenos Aires fueron centros de
investigación y puesta en marcha de innovaciones educativas en el Nivel.
El movimiento de la Escuela Nueva y el Jardín de Infantes
En la década del 60, ya superada internacionalmente la etapa de postguerra, se observa un
proceso de desarrollo y tecnificación, y los sistemas educativos experimentan una explosión de
alumnado. Esta expansión educativa, genera importantes innovaciones.

En los EE.UU., cobra auge la Escuela Nueva, que había comenzado a difundirse en las
primeras décadas del siglo XX encarnando el espíritu pragmático norteamericano. John Dewey
y Kilpatrick, sus máximos exponentes, dan vida a los conceptos de participación, actividad y
experiencia, colocando al niño y su aprendizaje como eje del proceso educativo.

En nuestro país a partir de los aportes de la Psicología y de la influencia de la Escuela Nueva


norteamericana, se gesta un movimiento renovador, que es acogido por el Jardín de Infantes.

Las bases teóricas, de la Educación Inicial en esta década, se fundan en la Escuela Nueva, la
Psicología y la influencia incipiente de la Psicología Genética, que comienzan a tender sólidas
raíces en el Nivel Inicial. En la Argentina de los años sesenta, en un clima de retorno
democrático, y el auge internacional de los Jardines de Infantes, se ofrecen condiciones
favorables para la segunda etapa de expansión de los establecimientos iniciales y su matrícula.

Década del 70
La generación pedagógica del 70 es una generación polémica, creativa, decisiva. Conflictuada
por el agotamiento de un Sistema Educativo, cuya necesidad de transformación es alarmante.
En una época impregnada de ideologías y replanteos sobre la Cultura Nacional, se intentó
buscar soluciones y propuestas pedagógicas propias. Se ahondaba en los problemas
nacionales y latinoamericanos, con producción teórica nacional. La tendencia predominante de
la década anterior había sido DIDÁCTISTA. Mientras que en ésta década, la característica
denominante es SOCIOLÓGICA, difundiéndose planteos políticos-educativos referidos a la
educación como liberadora de opresiones sociales y políticas. También, la influencia
PSICOLOGISTA es notoria a partir de los planteos tomados del Psicoanálisis, de gran auge en
la década y de la Psicología Genética, que en este momento tiene en nuestra media mayor
difusión en los ámbitos docentes. Hacia el fin de la década esta realidad cambias
substancialmente dada los acontecimientos políticos de los golpes de estado en Argentina y
resto de Latinoamérica.

La década del 80
Estuvieron marcados intensamente por la experiencia autoritaria de la mitad de la década
anterior y el regreso al ejercicio de la democracia. Las ideas de libertad, democracia y
autoritarismo, tuvieron gran influencia en ámbito educativo. Se cuestionaron metodologías,
actitudes, y concepciones del rol docente.
Ante la rigidez del período anterior, hubo una gran atracción hacia tendencias educativas no
directivistas, con influencia del pensamiento piagetiano de la Escuela de Barcelona.
Con una interpretación psicologista, se cuestionaron aspectos como: la planificación didáctica,
los contenidos educativos y el rol del docente como responsable del proceso de enseñanza
aprendizaje. Se intentó llevar a las aulas propuestas psicogenéticas sin la adecuada
implementación didáctica. La escuela, como la sociedad, buscaba su punto de equilibrio entre
el autoritarismo y la libertad.
En los Jardines de Infantes, se acentúo el predominio de principios psicológicos sobre los
pedagógicos. Comienza a aplicarse así el juego, como actividad diaria que no tiene otra
prioridad que jugar libremente. Con contenidos y objetivos ocasionales. El docente, que actúa,
como "facilitador del aprendizaje" debe escuchar y aceptar las propuestas de los alumnos.
Al finalizar la década comienzan reacciones contra estas tendencias, que sin contradecir la
concepción constructivista del aprendizaje, replantean el posicionamiento del docente del Nivel
como planificador y conductor del proceso.

El jardín maternal y el jardín de infantes: la relación con pares y la socialización recíproca.


El área de las relaciones sociales del niño es una de las dimensiones más importantes del
desarrollo infantil.
El niño es un ser social desde su nacimiento, que se conoce a sí mismo a través del
conocimiento de los otros y que se integra a la sociedad aprendiendo a vivir en compañía de
los demás.
En los primeros años las relaciones sociales se establecen con las personas más próximas,
ampliándose, luego, a nuevos individuos, grupos e instituciones.
El Jardín Maternal y el Jardín de Infantes son instituciones educativas extra familiares
importantísimas para los primeros momentos de la subjetivación. Esta, implica una dinámica,
donde el niño a la vez que se constituye como diferencia (singularización), se integra en la
cultura a la que pertenece (socialización).
En esta etapa del desarrollo los procesos de socialización y singularización (eje que atraviesa
el programa de la materia) son sumamente importantes dado que suponen el primer momento
en que el niño se inserta en un contexto extra familiar.
Ahora… ¿Qué entendemos por Educación inicial, Jardín Maternal y de Infantes?, ¿Qué
características adopta la socialización en el nivel materno infantil?, ¿Cómo se desarrollan la
relación con pares y la socialización recíproca en el contexto del Jardín Maternal y de Infantes?

Acerca de la Educación Inicial:


El ministerio de Educación de la Nación Argentina establece que a este nivel le compete la
atención de la población infantil desde el nacimiento hasta los 6 años de edad inclusive, que
por recibir al niño en estos primeros momentos de su vida, este tránsito configura una
experiencia importante e irrepetible en la historia personal, en algunos casos decisiva, respecto
del logro de futuros aprendizajes y de trayectorias escolares completas.
Presenta clara intencionalidad pedagógica brindando una formación integral que abarca los
aspectos sociales, afectivo-emocionales, cognitivos, motrices y expresivos del niño. Estos
aspectos se encuentran entrelazados, conformando subjetividades que se manifiestan en
modos personales de ser, hacer, pensar y sentir. Por ello, presenta características propias en
las estrategias escolares que se diferencian notablemente de los niveles posteriores. Los
chicos de esta edad encuentran oportunidad de realizar experiencias educativas en un
ambiente flexible, tanto en la disposición y uso de espacios como en la organización de tiempos
y agrupamiento de los alumnos.
El juego en el nivel inicial es el principio que orienta la acción educativa ya que promueve la
interacción entre lo individual y lo social, entre lo subjetivo y lo objetivado. El Ministerio de
Educación de la Nación entiende al juego como un producto de la cultura, afirmando que a
jugar se aprende, lo que implica recuperar dos dimensiones sustantivas:
- el valor intrínseco que tiene para el desarrollo de las capacidades representativas, de la
imaginación, de la comunicación y de la comprensión de la realidad y,
- la importancia de su presencia en las actividades del Jardín a través de sus distintos
formatos: juego simbólico, juego dramático, juegos tradicionales, juegos de construcción,
juegos matemáticos y otros, que se desarrollan en el espacio de la sala y en espacios
abiertos.

Con relación a la actividad lúdica, es necesario reflexionar sobre el tiempo verdadero de juego
que se otorga a los alumnos en la actividad cotidiana. Es importante definir estrategias
pedagógicas que consideren las diferentes modalidades de juego y enseñanza, respetando el
derecho a jugar de los niños a la par que su interés por aprender.
No todos los aprendizajes se pueden realizar a través de juegos, la diferencia la establece la
intervención docente garantizando la finalidad educativa que posibilita a los niños ampliar sus
márgenes de autonomía, cooperación, solidaridad y conocimientos sobre sí mismos, sobre los
otros y sobre el mundo. Incluyen experiencias directas, actividades de conjunto, juego-trabajo,
juego centralizado, talleres y otras alternativas con o sin componente lúdico.
Cabe destacar que el nivel inicial requiere la participación de las familias y otras instituciones
de la comunidad para el logro de sus objetivos. Su finalidad es posibilitar el derecho de todos
los niños a realizar aprendizajes propios de la edad, promover el acceso al conocimiento en
condiciones equitativas desde el nacimiento y garantizar mayor equidad educativa asegurando
la inclusión y calidad de la educación.

El Jardín Maternal y su propuesta


En nuestro medio se designa con el nombre popular de “guardería” a “un conjunto de
instituciones de distinta índole que pueden agruparse según la finalidad que las origina en:
1) Guarderías con una finalidad estrictamente asistencial, ya sea de índole oficial o privada,
pertenecientes a obras de bien común;
2) Guarderías privadas con finalidad de lucro, organizadas como entidades comerciales y, en
sus inicios, sin planificación técnica;
3) Guarderías y salas maternales de organismos estatales y empresas industriales o
comerciales creadas para dar cumplimiento a lo establecido en el orden nacional por la Ley
11.317/25, acerca de la obligatoriedad de crear salas maternales anexas a los lugares de
trabajo para que las madres puedan amamantar a sus hijos y para que estos permanezcan
cuidados mientras dura la jornada de trabajo de sus progenitores”.

El nombre “Guardería” proviene de la proliferación, ante la necesidad de los padres de trabajar


fuera de la casa, de lugares para “guardar” o donde depositar el cuidado de los niños
pequeños. El nombre preferido por los especialistas es el de “Jardín Maternal”, y cuando se
trata de una institución que recibe niños de hasta 5 años de edad se denomina “Jardín
materno-infantil”.

El Jardín Maternal es una institución abierta y con carácter educativo integral, que atiende las
necesidades biopsicosociales de los niños entre los 45 días y los 3 años, y tiende al desarrollo
general de la personalidad. Esta institución, según la definición del Ministerio de Educación de
la Nación Argentina, no se limita a cuidar niños, sino que ejerce una acción educativa
planificada, sustentada en principios pedagógicos de actualidad, favorece el crecimiento y
desarrollo del bebé mediante actividades y estímulos con criterio didáctico y fundamentados en
conocimientos científicos universales y consagrados. Su plan de acción se ocupa de:
- Satisfacer las necesidades biológicas del niño, controladas con rigor científico, referentes
a su alimentación e higiene, así como a su propia profilaxis y a la de todos los
instrumentos y elementos que se utilizan en función de su cuidado.
- Estimular y controlar su estructura psíquica teniendo en cuenta el desarrollo, crecimiento
y madurez de todas las capacidades infantiles.
- Atender sus requerimientos sociales, ya que ello responde a las necesidades de
interacción del niño y a una demanda actual de la familia.
- Atender al desarrollo integral de la personalidad, porque considera que esta tiene un
sentido dinámico que se desarrolla globalmente desde el comienzo de la vida misma.

La acción del Jardín Maternal está dirigida a una comunidad que se transforma, es un servicio
de educación y socialización tempranas, que indirectamente tiende a educar a los padres
estableciendo contactos con la familia.
Según las Naciones Unidas es “un servicio organizado para cuidar niños que se ven obligados
a pasar fuera de casa una parte del día, siempre que las circunstancias exijan que se complete
la asistencia normal dada en el hogar”.
Los Objetivos son:
- Brindar al niño de 45 días a 3 años las condiciones ambientales, afectivas y de atención,
adecuadas para asegurar su desarrollo integral en todos sus aspectos.
- Darle una solución práctica a las necesidades sociales, económicas y psicológicas de los
padres que trabajan.
- Proporcionar afecto para los pequeños, sin distinciones de ningún tipo, la igualdad de
oportunidades.
- Cuidar el capital humano de que el país dispone.
- Orientar a las futuras madres proporcionándoles la asistencia prenatal y postnatal
adecuada.
- Realizar funciones de extensión permanente, funcionando como Escuela para Padres.
Organizar reuniones, charlas y cursos con la educación de los niños, cuidados, etc.
Difundir conceptos fundamentales de respeto a la personalidad y derechos del niño.

Sobre el Jardín de Infantes


Este segmento de la educación es definido, por la “Dirección Nacional de Información y
Evaluación de la Calidad Educativa del Ministerio de Educación”, como una de las estructuras
del Nivel de Educación Inicial que atiende a niños de 3 a 5 años de edad inclusive.
La Ley de Educación Nacional Nro. 26.206 (sancionada el 14 de Diciembre del 2006) establece
la obligatoriedad de asistencia al último año, mientras que el Estado debe garantizar la sala de
4 para las familias que lo requieran.
Entre los objetivos propuestos para este nivel resalta la socialización, la educación temprana y
la asistencia adecuada. Dentro de los objetivos de la Educación infantil referidos al desarrollo
social, se hace hincapié en estimular hábitos de integración social, de convivencia grupal, de
solidaridad y cooperación y de conservación del medio ambiente.

La acción del Jardín de Infantes se basa en sus rutinas, secuencias estables que le señalan al
niño el ciclo diario (la hora de la merienda, la hora de música, la hora de juego, la hora del
baño, etc.), ya que en esta edad los pequeños requieren indicadores estabilizadores con los
que puedan orientarse y reasegurarse.
Los contextos del Jardín Maternal y de Infantes facilitan en cierta medida el desarrollo de las
relaciones colectivas dado que proporcionan oportunidades para la relación con pares y la
socialización recíproca (aunque no las determina). De todos modos debemos tener en cuenta
que existe mucha variabilidad en el grado, la calidad y la amplitud de la participación social, la
susceptibilidad social y el liderazgo entre pares. En el Jardín Maternal y de Infantes se da el
encuentro con “los otros, los parecidos pero distintos”, como llama Silvia Schlemenson (2000) a
los pares. Según la autora el nuevo espacio de socialización representado por la institución
escolar se constituye como tal por la presencia y la existencia de esos otros niños, sus
semejantes. Sus pares son “sus compañeros quienes iguales pero diferentes, atraen por lo
oculto, por lo distinto, por lo semejante”

Actividades:
1- Armar una línea de tiempo (puede ser en formato papel o digital) teniendo en cuenta los
antecedentes históricos más relevantes de la Educación Inicial y su pedagogía.
SUGERENCIA: Les paso el link de una aplicación llamada “Canva”,
https://www.canva.com/templates/?query=lineas-de-tiempo la cual tiene varios diseños de
“Líneas de tiempo”. No es difícil de usar pero es optativo.
2- ¿Cuáles son las diferencias entre “Jardín Maternal” y “Jardín de Infantes”?

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