TEMA 18.
LOS PROCESOS PENALES
1. El proceso ordinario.
a. El proceso ordinario por delitos.
b. El procedimiento abreviado.
c. El juicio rápido.
d. El juicio por delitos leves.
e. Proceso por aceptación de decreto.
f. Proceso ante jurado.
2. Procesos especiales.
a. Enjuiciamiento de Diputados y Senadores.
b. Enjuiciamiento de delitos de calumnia e injuria.
c. El proceso de menores.
1. EL PROCESO ORDINARIO POR DELITOS
El proceso ordinario por delitos es el procedimiento común o "estándar" de la Ley de
Enjuiciamiento Criminal. Encuentra su regulación en los arts. 757, 600 y ss. LECrim.
Será el procedimiento aplicable a todos aquellos delitos con penas superiores a 9 años
de privación de libertad.
Está compuesto por una fase de instrucción, donde se realizan todas las actuaciones
tendentes a preparar el juicio; una fase intermedia; y una fase de juicio oral, en la que
se presentan y valoran las pruebas. Una vez concluido el juicio oral se dictará
sentencia, que será recurrible en apelación o casación.
2. EL PROCEDIMIENTO ABREVIADO
En el procedimiento abreviado, la instrucción es asignada siempre al Juez de
Instrucción, aunque el enjuiciamiento se divide entre los Juzgados de lo Penal y la
Audiencia Provincial, dependiendo de si el delito está castigado con menos de 5 de
prisión o más. Estructura similar a la del procedimiento ordinario, aunque con menor
duración de la instrucción. Se regula en los arts. 750 y ss. LECrim.
Su ámbito de aplicación son aquellos delitos con penas privativas de libertad inferiores
a 9 años de prisión o cualesquiera de otra naturaleza, cualquiera que sea su cuantía y
duración.
Sus caracteres esenciales son la rapidez y la reducción de trámites. Sistema de
garantías en el que favorece los intereses de la víctima y mantenimiento del mismo
abogado del detenido todo el proceso. Ampliación de funciones de la PJ y del MF.
3. EL JUICIO RÁPIDO
En el juicio rápido, la instrucción está a cargo de los Juzgados de Instrucción de
guardia, con enjuiciamiento de un Juzgado de lo Penal a menos que se conforme con el
Juzgado de guardia. Procedimiento pensado para dar una respuesta rápida a
conductas delictivas menores mediante un proceso sencillo. Consta de la fase de
investigación policial, la fase de diligencias urgentes, la fase de preparación de juicio
oral y el juicio oral conforme a las reglas del procedimiento abreviado. Se regula en los
arts. 795 y ss. LECrim.
El ámbito de aplicación son aquellos delitos con penas inferiores a 5 años de privación
de libertad con las siguientes condiciones:
o Proceso incoado en virtud de atestado policial.
o Acusado detenido por la PJ y puesto a disposición del Juzgado de Guardia.
o Delitos flagrantes o de instrucción sencilla.
o Aun sin serlo, se persigue algunos de los delitos del art. 795.1 y 2, como el robo
o la violencia doméstica.
Como caracteres esenciales, el juicio rápido es susceptible de ser transformado en
procedimiento abreviado si las diligencias iniciales no son suficientes. Gran
intervención de la PJ por las investigaciones. Concentración de actos en el tiempo.
Fomento de la conformidad del acusado con la pena sugerida por el Juez de guardia
mediante reducción automática de dicha pena. Frecuentes acuerdos acusado - Juez.
4. EL JUICIO POR DELITOS LEVES
Lo conoce el Juez de Instrucción. No existe fase de instrucción como tal, sino que el
Juez de Instrucción recibe el acto de iniciación y da comienzo al juicio oral.
Dependiendo del tipo de delito del que se trate, o se celebra inmediatamente el juicio
oral en el que se practican todas las pruebas, o se practica atestado y emplazamiento
del imputado para un día posterior. El Fiscal no tiene por qué personarse, en cuyo caso
el Juez impone una pena no solicitada. Se regula en los arts. 962 y ss. LECrim.
Su ámbito de aplicación es el de todos los delitos leves. Se caracteriza esencialmente
por la oralidad y la concentración de las actuaciones con práctica de las pruebas en
una sola vista. No se exige intervención de abogado ni procurador. Fomento de los
acuerdos judiciales y del sobreseimiento si tiene poca entidad.
5. PROCESO POR ACEPTACIÓN DE DECRETO
Su finalidad es la creación de un título penal de ejecución, que no puede llevar una
pena privativa de libertad y frente al cual el acusado puede mostrar su conformidad o
rechazo. Su formulación compete al MF una vez hechas las diligencias de instrucción, y
la acción civil sólo puede limitarse a la reparación del daño [art. 803 bis a) LECrim].
Respecto a su ámbito de aplicación encontramos dos requisitos:
o El delito debe tener una pena de multa, trabajos en beneficio de comunidad o
privación del permiso de conducir, o pena privativa de libertad inferior a 1 año
y que se pueda suspender.
o No se puede con menores, reincidentes ni ausentes.
Sus caracteres esenciales son el control judicial del decreto, pudiendo aceptarlo o
rechazarlo. Notificación de su creación al acusado. Carácter voluntario de aceptación.
Validez de resolución judicial firme, con efecto de cosa juzgada y sin recurso si es
aceptado por el acusado.
6. PROCESO ANTE JURADO.
El autor de la Ley del Jurado ha optado por implantar el modelo de jurado anglosajón,
que se caracteriza porque los ciudadanos deciden mediante un veredicto inmotivado y
limitado a declarar la inocencia o la culpabilidad sobre los hechos, mientras que los
Jueces técnicos aplican el derecho y deciden la pena.
El establecimiento por el art. 125 CE de una obligación estatal de instauración del
Jurado, aunque tardía, dio lugar, casi veinte años más tarde, a la promulgación de la
Ley Orgánica 5/1995, de 22 de mayo, del Tribunal del Jurado.
Como regla general, el juicio por Jurado se celebra en el ámbito de la Audiencia
Provincial (art. 1.3). Excepcionalmente y por razones de aforamientos o reglas
especiales de competencia, el Jurado se podrá constituir tanto en los Tribunales
Superiores de Justicia, como en el Tribunal Supremo.
Se llevará a cabo el proceso ante jurado en casos de delitos contra las personas, delitos
cometidos por funcionarios públicos en el ejercicio de sus cargos, delitos contra el
honor y delitos contra la libertad y seguridad.
Los requisitos para ser jurado son:
o Ser español y mayor de edad.
o Encontrarse en el pleno ejercicio de sus derechos políticos, así como saber leer
y escribir.
o No estar impedido para el desempeño de la función.
o Ser vecino de cualquiera de los municipios de la provincia en la que se ha
cometido el delito, toda vez que los jurados se designan en el ámbito de la
Audiencia Provincial.
o No pueden ser jurados los condenados por delito doloso en los términos
expresados en el art. 9.1, ni los procesados y acusados conforme al art. 9.2.
7. ENJUICIAMIENTO DE DIPUTADOS Y SENADORES
La más importante especialidad respecto al enjuiciamiento de Diputados y Senadores
es la que deriva de lo dispuesto en el art. 71.2 CE, según el cual, en todo caso y
cualquiera que sea el delito imputado, esté o no relacionado con la función
parlamentaria, su inculpación o procesamiento requiere la concesión de la preceptiva
autorización de las Cámaras previa petición de suplicatorio. El suplicatorio es la
petición que ha de cursar el Tribunal Supremo a la Cámara Legislativa a que pertenezca
el parlamentario a los efectos de obtener autorización para su enjuiciamiento. Sólo en
el caso de obtener dicha autorización se podrá proceder. En caso contrario, se habrá
de dictar auto de sobreseimiento libre. Se regula en los arts. 750 y ss. LECrim.
Enjuiciamiento de delitos cometidos por cualquier medio de publicación y
difusión Consecuencias: secuestro de los ejemplares de publicación (art.
816) y la investigación de los delitos con ciertas peculiaridades (820 LECrim) y
art. 20 CP.
Enjuiciamiento de delitos cometidos por bandas armadas y elementos
terroristas y rebeldes Excepciona la vigencia de ciertos derechos:
suspensión automática de la función o cargo público, prolongación de la
detención gubernativa hasta 5 días, la incomunicación, la entrada domiciliaria y
en caso de urgencia, la observación de las comunicaciones podrá ser ordenada
por el Ministerio de Interior o el Director de la Seguridad del Estado.
Otras especialidades procesales. Cabe encontrar otras especialidades
procesales, como (1) las previstas en la Constitución (art. 55.1) y en las leyes de
desarrollo (LO 4/1981, de 1 de junio, reguladora de los estados de alarma,
excepción y sitio) para estas situaciones; (2) los delitos electorales (LO 5/1985,
de 19 de junio, del régimen electoral general); y (3) enjuiciamiento de los
delitos de propiedad intelectual (recogidas ciertas especialidades en los arts.
270 y ss. CP y en la Ley de Propiedad Intelectual, RDLeg. 1/1996, de 12 de abril).
8. ENJUICIAMIENTO DE DELITOS DE CALUMNIA E INJURIA
Hay delitos de injuria y calumnia que son públicos y semipúblicos:
Aquellos dirigidos contra la Corona, Instituciones del Estado (Cortes, etc.), el
Gobierno, etc., son de naturaleza pública en todo caso, por lo que podrán ser
perseguidos oficialmente.
Aquellos dirigidos contra funcionarios, autoridad o agente de la misma, tienen
naturaleza semipública, bastando, pues, denuncia de la persona agraviada (art.
215.1 CP).
En los delitos de calumnia e injuria contra particulares, al tratarse de delitos privados,
se exige su iniciación por medio de querella (art. 215.1 CP). Es preceptivo el acto de
conciliación (art. 804 LECrim) al haberse derogado el art. 4º de la Ley 62/1978. Los arts.
805 y ss. LECrim establecen especialidades relativas a la simplicidad de la tramitación
según la naturaleza de los delitos, así como relativas a la prueba y por la misma razón.
9. EL PROCESO DE MENORES
La LO 5/2000, de 12 de enero, regula el proceso penal de menores, previsto para
aquéllos cuya edad esté comprendida entre los 14 y los 18 años. Esta ley tiene un
carácter eminentemente reeducador del menor.
Corresponde conocer de estos procedimientos a los Jueces de Menores, que son
tribunales especializados radicados en el orden jurisdiccional penal (arts. 96 y 97 LOPJ).
La fase de instrucción corresponde al MF, quien ordenará la práctica de las diligencias
que estime necesarias para comprobar el hecho y su autor, así como para determinar
las medidas que debe proponer al Juez de Menores para su imposición en la sentencia.
La fase de audiencia está dividida en actuaciones previas a la vista y en la práctica de la
prueba, recogidas del art. 31 al 34 y se formula de forma oral. A la celebración de la
audiencia asistirán la totalidad de las partes y un representante del equipo técnico. La
presencia del menor puede restringirse por decisión judicial. La audiencia es pública,
sin perjuicio que el Juez dicte lo contrario.
La sentencia se debe pronunciar en un plazo no superior a 5 días (art. 38), aunque el
fallo puede ser anticipado oralmente a la terminación de la audiencia (art. 39.1).
Contra la misma cabe el recurso de apelación ante la Audiencia Provincial (art. 41.1).