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Tema para Mi Reeplazo

El ritmo es la sucesión regular de elementos en el tiempo y el espacio, presente en diversas formas de arte y en la naturaleza. En música, el ritmo organiza sonidos y silencios, siendo fundamental para la composición y la danza, y se articula a través de elementos como pulso, acento y compás. Además, el movimiento consciente asociado al ritmo mejora habilidades cognitivas y motoras, beneficiando especialmente a niños con necesidades especiales.

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Tema para Mi Reeplazo

El ritmo es la sucesión regular de elementos en el tiempo y el espacio, presente en diversas formas de arte y en la naturaleza. En música, el ritmo organiza sonidos y silencios, siendo fundamental para la composición y la danza, y se articula a través de elementos como pulso, acento y compás. Además, el movimiento consciente asociado al ritmo mejora habilidades cognitivas y motoras, beneficiando especialmente a niños con necesidades especiales.

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RITMO MUSICAL

TEMA 14

¿Qué es el ritmo?

Se denomina ritmo a la sucesión regular y recurrente de elementos, marcada por


eventos opuestos o diferentes que se despliegan en el tiempo o el espacio. En
otras palabras, el ritmo es un flujo de movimiento cuyo orden interno puede percibirse y
reproducirse.

El ritmo es un principio organizador que se encuentra de distintas maneras en todas las


formas de arte. Hay ritmo en la música, la danza, la arquitectura, la poesía y en toda
la literatura. El filósofo griego Platón lo definió como “el orden en el movimiento”. El
término ritmo proviene del griego rhytmós, que significa “simetría” o “movimiento regular
y recurrente”.

En el ámbito de la música, el ritmo se manifiesta como la organización de los sonidos


en el tiempo y es fundamental para componer. En las artes visuales, por otro lado, se
refiere a una repetición de elementos como formas, colores y líneas que, aunque estén
fijos, producen una sensación de movimiento.

Hay ritmo en la actividad humana y en la naturaleza en general. En la lengua hablada,


en nuestras acciones cotidianas e incluso en la forma en que caminamos se puede
percibir el ritmo. Se habla también de ritmos biológicos para hacer referencia a ciclos
naturales como los patrones de crecimiento, los latidos cardíacos o el comportamiento
animal.

De hecho, todo en el universo está marcado por el ritmo: desde las oscilaciones de las
partículas subatómicas, las más pequeñas de la materia, hasta fenómenos
astronómicos como las pulsaciones estelares, la trayectoria de los cometas o el choque
de los agujeros negros.
Los patrones rítmicos, presentes en todos los fenómenos que implican una sucesión de
eventos regulares, son tan fundamentales que incluso determinan nuestra forma de
comprender el tiempo.

Elementos del ritmo

Los elementos principales del ritmo son:

 Pulso. Es cada unidad de una secuencia rítmica. Puede ser regular o irregular,
acelerado o ralentizado.
 Acento. Es el énfasis que se imprime a un pulso, es decir, a un elemento dentro de
una secuencia o patrón.
 Compás. Es el modo de organizar los pulsos en grupos.
 Tempo. Es la velocidad o la frecuencia de las repeticiones de un patrón rítmico. Se
mide en pulsaciones por minuto (ppm).
 Duración. En música, es el tiempo que transcurre desde que comienza un sonido
hasta que termina.

Ritmo musical

El ritmo es el elemento que conecta la música con el baile.


En la música, el ritmo se define como una sucesión de sonidos y silencios,
reiterados a lo largo del tiempo, que forman un patrón. Se trata de una noción tan
fundamental que precede incluso a la melodía y la armonía.

Lo que da forma al ritmo en la música se denomina métrica, una idea que proviene de
la poesía. La métrica es la organización de los sonidos y los silencios en una línea de
tiempo, según un patrón regular que acentúa o da énfasis a ciertos pulsos. Por lo
general, el acento más fuerte recae sobre el primer pulso del compás.

La métrica se clasifica de acuerdo con la forma en que se organiza el tiempo en un


compás. Según el modo de dividir el tiempo, existen:
 Métrica simple. Es aquella en la que el pulso está dividido en partes iguales
(medios, cuartos, octavos, etc.). Es el tipo de métrica que se presenta comúnmente
en la música occidental.
 Métrica compuesta. Es aquella en la que el pulso se divide en partes desiguales.
Otorga complejidad y riqueza a las composiciones. La samba y algunos géneros del
jazz emplean métricas compuestas (5/4, por ejemplo).

Además, según la cantidad de partes iguales por compás, existen:

 Métrica binaria. Es aquella en la que cada compás se divide en dos partes iguales.
Genera sensación de constancia y regularidad. Un ejemplo de este tipo de métrica
está en la Marcha Radetzky, de Johann Strauss (padre), que tiene compases de 2/4.
 Métrica ternaria. Es aquella en la que cada compás se divide en tres partes iguales.
Es la métrica del vals y del minueto, que se expresa en compases de 3/4.
 Métrica cuaternaria. Es aquella en la que cada compás se divide en cuatro partes
iguales, es decir, cuatro tiempos o pulsos. Está presente en la mayoría de la música
popular, en compases de 4/4.

Por otro lado, el ritmo es el elemento que conecta la música con el baile, que puede
entenderse como una respuesta corporal a los pulsos sonoros. La estructura rítmica
determina con qué intensidad, velocidad y fluidez se ejecuta el movimiento.

Ritmo y melodía

El ritmo musical se articula a partir de silencios y sonidos de diferentes duraciones, que


suelen ser representados por figuras musicales como redondas, blancas, negras o
corcheas. La organización de los sonidos en el tiempo crea patrones rítmicos que
dan forma a la melodía.

La manera en que se estructuran el ritmo y la melodía, y la relación entre ellos,


responde a contextos culturales. Por ejemplo, en la música occidental, los patrones
rítmicos suelen poner énfasis en la continuidad de la melodía, mientras que en algunas
tradiciones orientales pueden ser asimétricos y complejos.
Por su parte, en la música popular, la búsqueda constante de nuevas expresiones
musicales a través del tiempo ha propiciado el surgimiento de términos para describir
formas específicas de estructurar las melodías, tales como riff, que se refiere a los
motivos melódicos que se repiten, o solo, que define las improvisaciones virtuosas de
un solista.

Los Beneficios del Movimiento Consciente

Cuando la práctica rítmica se combina con un movimiento lento e integrado, y


especialmente cuando se utiliza en correlación con la respiración, los beneficios se
magnifican. El impacto positivo del movimiento consciente en las habilidades cognitivas,
físicas y emocionales ha sido bien documentado en la investigación, con beneficios físicos
que incluyen la mejora de la coordinación, la conciencia corporal y la estabilidad postural.

El movimiento consciente también potencia la concentración y la atención, aumenta la


memoria y mejora el conjunto de habilidades mentales denominadas “habilidades de la
función ejecutiva”, que incluyen la capacidad de planificar, organizar y mantenerse
centrado en las tareas mientras se resisten a las distracciones. Aumenta la mielinización
entre los dos hemisferios cerebrales, lo que permite un procesamiento integrador en todo
el cerebro, y alivia el estrés, lo que se traduce en una mejor escucha, comprensión y
retención de conceptos.3

Incluso hay beneficios musicales. El movimiento consciente aumenta el procesamiento


auditivo y la capacidad de respuesta, y contribuye al desarrollo del sistema vestibular u
oído interno, que interviene no sólo en el equilibrio y la orientación espacial, sino también
en el procesamiento del lenguaje y la discriminación de sonidos. Con estas ventajas, el
movimiento consciente es especialmente beneficioso para los niños con necesidades
especiales, como los que padecen TDAH, trastornos de procesamiento sensorial,
ansiedad y autismo.4

Progresión del Desarrollo


En un proceso conocido como “progresión del desarrollo”, los niños utilizan primero los
músculos más grandes de su cuerpo, como los brazos y las piernas, antes de desarrollar
la fuerza y la destreza de las manos. En las clases de música, la motricidad fina se
desarrolla tras una base de movimiento grueso de todo el cuerpo, que puede integrarse
con conceptos musicales que mejoran la discriminación auditiva. Los alumnos pueden
aprender a interiorizar el pulso mediante movimientos como caminar, balancearse,
rebotar, saltar, correr, dar patadas, dar golpecitos con los pies y balancear los brazos al
ritmo de una pieza musical.

Escuchar y responder a patrones rítmicos a través del movimiento conduce a la capacidad


de traducir los símbolos de la página en ritmos auditivos, es decir, ritmos que son
escuchados en la mente. La audición interna de los ritmos nos ayuda a crear música con
un fuerte sentido del pulso y la fluidez; practica la fijación del tempo o tiempo “contando”
un compás que oye en su mente está auditando. La práctica temprana de la dirección
aumenta la audición; los alumnos que dirigen tanto en triple como en doble métrica
aprenderán por contraste la “sensación” de estos diferentes patrones métricos. Los
alumnos pueden utilizar la motricidad gruesa para dirigir utilizando todo el cuerpo
mediante una combinación de movimientos en función de la métrica, que pueden incluir el
movimiento de los brazos desde el lateral del cuerpo, a lo ancho a los lados, a la posición
de oración y por encima de la cabeza

Desarrollar la Fluidez Rítmica

aprender el concepto de pulso, que puede compararse con los latidos del corazón, antes
que el concepto de duración, a menudo empezando con negras y pasando después a
blancas. Pero el énfasis en el propio pulso, normalmente a través de las palmas, no
incorpora el movimiento hacia o desde el pulso, que es lo que marca la diferencia entre
una interpretación metonímica y una rítmica y musical. Como un niño saltando a la cuerda,
el pulso sería la cuerda golpeando el suelo, pero el movimiento hacia y desde este pulso
se produce en un movimiento circular. La sensación de avanzar hacia el siguiente tiempo
fuerte da energía a muchas piezas
Un concepto fundamental de la eurítmica Dalcroze es que la fluidez musical se produce al
sentir tres partes del compás: anacrusa (preparación), crusa (el compás) y metacrusa
(seguimiento). Dalcroze también decía que los tiempos tienen tres cualidades: tiempo,
espacio y energía.5 El movimiento es una forma ideal de sentir el espacio entre pulsos
porque los alumnos pueden experimentar cómo sus cuerpos deben prepararse, rápida o
lentamente, para cada pulso.

Alineando la Respiración y el Cuerpo

Los cantantes y los instrumentistas de viento y metal utilizan la respiración como un


componente natural e intuitivo de las decisiones de fraseo y forma. Lastimosamente, los
pianistas podemos hacer música sin tener en cuenta la respiración en absoluto, lo que
significa que a menudo perdemos esta oportunidad de sentir la forma de la frase y la
estructura rítmica en nuestro cuerpo desde el principio. Toda respiración puede
practicarse en correlación con el movimiento consciente y la práctica rítmica; en el flujo de
brazos mencionado anteriormente

Movimiento Transversal

Los terapeutas ocupacionales se refieren a la actividad de mover una parte del cuerpo
hacia el otro lado del cuerpo como movimiento “transversal” o “cruzando la línea media”.
La “línea media” es una línea vertical imaginaria que separa las mitades izquierda y
derecha del cuerpo. Los niños que tienen dificultades para cruzar esta línea suelen tener
dificultades para leer, escribir y sincronizar las habilidades motoras finas y gruesas. El
movimiento transversal refuerza las vías de las células nerviosas que unen ambos lados
del cerebro a través del corpus callosum.6 Estos ejercicios, que pueden utilizarse como
“pausas cerebrales” a mitad de una lección, son especialmente beneficiosos para la
integración cerebral y ayudan a desarrollar la coordinación y la concentración.

Si aprovechamos la inclinación natural de moverse y responder con curiosidad a la


música que escuchan, podemos ayudarles a interiorizar su comprensión del pulso, el
gesto rítmico y el flujo musical desde el inicio de su estudio de la música.
La educación física se vale a menudo de la música y del ritmo para sus actividades.
La relación entre el ritmo y la motricidad se basa en la capacidad de interpretar
patrones rítmicos y convertirlos en movimientos. En este proceso, interactúan
varias partes y sistemas del cuerpo para mantener la coordinación y el equilibrio (como
el sistema nervioso central o el sistema músculoesquelético).

La educación física emplea la música y el ritmo para facilitar el entrenamiento. El cuerpo


responde al ritmo y lo traduce en tensiones y distensiones musculares, que no
solamente desarrollan la capacidad de respuesta ante estímulos externos, sino que
también promueven la expresión corporal, una habilidad fundamental para la práctica
de disciplinas como la danza o el teatro.

También muchas actividades deportivas como el aeróbic, el ejercicio por circuitos, el tae
bo y otras formas de boxeo recreativo se sirven de la música para potenciar la
experiencia y el rendimiento. La inclusión de música en el entrenamiento físico estimula
la disposición y el ánimo durante la práctica y refuerza la conexión entre la mente y el
cuerpo.

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