Clausura del Trienio Jubilar Diocesano
ARQUIDIÓCESIS DE TUXTLA
CELEBRACIÓN DEL
OFICIO DIVINO
Celebración de laudes
Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo
INVITATORIO
V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Ant. A Cristo el Señor, el pan de vida, venid, adorémosle.
Aleluya.
Salmo 99
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
"El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades."
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A Cristo el Señor, el pan de vida, venid, adorémosle.
Aleluya.
2
HIMNO
Sin dejar la derecha de su Padre,
y para consumar su obra divina
el sumo Verbo, que ha venido al mundo
llega al fin a la tarde de su vida.
Antes de ser, por uno de los suyos,
dado a quienes la muerte le darían,
en el vital banquete del cenáculo
se dio a los suyos como vianda viva.
Se dio a los suyos, bajo dos especies,
en su carne y su sangre sacratísimas,
a fin de alimentar en cuerpo y alma
a cuantos hombres en este mundo habitan.
Se dio, naciendo, como compañero;
comiendo, se entregó como comida;
muriendo, se empeñó como rescate;
reinando, como premio se nos brinda.
Hostia de salvación, que abres las puertas
celestes de la gloria prometida:
fortalece y socorre nuestras almas,
asediadas por fuerzas enemigas.
Glorificada eternamente sea
la perpetua Deidad, que es una y trina,
y que ella finalmente nos conceda,
en la patria sin fin, vida infinita. Amén.
3
SALMODIA
Ant. 1. Alimentaste a tu pueblo con manjar de ángeles y les
enviaste pan desde el cielo. Aleluya.
Salmo 62, 2-9
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Ant. Alimentaste a tu pueblo con manjar de ángeles y les
enviaste pan desde el cielo. Aleluya.
Ant. 2. Los sacerdotes consagrados ofrecen a Dios incienso
y panes. Aleluya.
Cántico. Dn 3, 57-88. 56
4
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
5
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
No se dice Gloria al Padre.
Ant. Los sacerdotes consagrados ofrecen a Dios incienso y
panes. Aleluya.
Ant. 3. Al vencedor le daré del maná escondido y un
nombre nuevo. Aleluya.
Salmo 149
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
6
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Ant. Al vencedor le daré del maná escondido y un nombre
nuevo. Aleluya.
LECTURA BREVE Ml 1,11
Desde el oriente hasta el poniente es grande mi nombre entre
las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a mi nombre
y una oblación pura, porque mi nombre es grande entre las
naciones -dice el Señor de los ejércitos-.
RESPONSORIO BREVE
V. Sacas pan de los campos. Aleluya, aleluya.
R. Sacas pan de los campos. Aleluya, aleluya.
V. Y el vino que alegra el corazón del hombre.
R. Aleluya, aleluya.
7
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sacas pan de los campos. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant.: Yo soy el pan vivo bajado del cielo; todo el que coma
de este pan vivirá eternamente. Aleluya.
Cántico de Zacarías Lc 1, 68-79
EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Bendito sea el Señor, el Dios de Israel,
porque ha visitado a su pueblo, con su salvación.
Dios ha suscitado, una fuerza de salvación
en la casa de su siervo David,
según lo había dicho en tiempos antiguos
por medio de los profetas, profetas que hablaban por Él.
De los enemigos, nuestro Dios nos rescatará,
y de aquellos que nos odian también,
recordando su alianza y sus juramentos,
será fiel a sus promesas, promesas que le hizo Abraham.
Dios va a concedernos que libres y sin temor,
y arrancados de los que hacen mal
unidos en su Reino, le estemos sirviendo
con santidad y justicia, por siglos y siglos sin fin.
Y a ti niño te llamarán profeta del Señor,
porque prepararás sus caminos
pregonando la paz y el perdón.
En su misericordia, nuestro Dios nos visitará
como sol que nos ilumina
guiándonos por senderos de paz.
8
Gloria al Padre eterno
gloria a Dios Hijo Jesús
gloria al Espíritu Santo
por los siglos y siglos sin fin.
Ant.: Yo soy el pan vivo bajado del cielo; todo el que coma de
este pan vivirá eternamente. Aleluya.
PRECES
Oremos, hermanos, al Señor Jesús, pan de vida, y digamos
llenos de gozo:
Dichosos los invitados a comer el pan en tu reino.
- Cristo Jesús, sacerdote de la alianza nueva y eterna, que
sobre el altar de la cruz presentaste al Padre el sacrificio
perfecto, enséñanos a ofrecerlo contigo en el sacrificio
eucarístico.
- Cristo, Señor nuestro, rey supremo de justicia y de paz, que
consagraste el pan y el vino como símbolo de tu propia
oblación, enséñanos a ofrecernos contigo al Padre en el
sacrificio eucarístico.
- Cristo Jesús, verdadero adorador del Padre, cuyo sacrificio
ofrece tu Iglesia desde la salida del sol hasta el ocaso, reúne
en tu cuerpo a los que alimentas de un mismo pan.
- Cristo, Señor nuestro, maná bajado del cielo, que alimentas
a tu Iglesia con tu cuerpo y con tu sangre, fortalécenos con
este alimento en nuestro camino hacia el Padre.
9
- Cristo Jesús, huésped invisible de nuestro banquete, que
estás junto a la puerta y llamas, entra en nuestra casa y cena
con nosotros.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Pidamos al padre, como Cristo nos enseñó, nuestro pan de
cada día: Padre nuestro.
Oración
Señor nuestro Jesucristo, que en este sacramento admirable nos
dejaste el memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal
modo los sagrados misterios de tu cuerpo y de tu sangre, que
experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu
redención. Tú que vives y reinas.
10
oficio divino en la hora de laudes
Domingo XVII de Tiempo Ordinario
INVITATORIO
V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca
que nos salva. Aleluya.
SALMO 94: Invitación a la alabanza divina
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.
11
Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso».»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
HIMNO
Es verdad que las luces del alba,
del día de hoy
son más puras, radiantes y bellas,
por gracia de Dios.
Es verdad que yo siento en mi vida,
muy dentro de mí,
que la gracia de Dios es mi gracia,
que no merecí.
Es verdad que la gracia del Padre,
en Cristo Jesús,
es la gloria del hombre y del mundo
bañados en luz.
Es verdad que la Pascua de Cristo
es pascua por mí,
que su muerte y victoria me dieron
eterno vivir.
Viviré en alabanzas al Padre,
que al Hijo nos dio,
y que el Santo Paráclito inflame
nuestra alma en amor. Amén.
12
SALMODIA
Ant. 1 Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar
tu fuerza y tu gloria. Aleluya.
- Salmo 62 -
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansias de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a las sombras de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 1 Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar
tu fuerza y tu gloria. Aleluya.
13
Ant. 2 En medio de las llamas, los tres jóvenes unánimes
cantaban: "Bendito sea el Señor." Aleluya.
Cántico. Dn. 3,57-88. 56
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Angeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieve, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
14
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzadlo, por los siglos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 2 En medio de las llamas, los tres jóvenes unánimes
cantaban: "Bendito sea el Señor." Aleluya.
15
Ant. 3 Que el pueblo de Dios se alegre por su Rey. Aleluta
-Salmo 149-
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 3 Que el pueblo de Dios se alegre por su Rey.
Aleluya.
16
LECTURA BREVE Ap 7, 10.12
¡La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono,
y del Cordero! La bendición, y la gloria, y la sabiduría, y la
acción de gracias, y el honor, y el poder, y la fuerza son de
nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
V. Tú que estás sentado a la derecha del Padre.
R. Ten piedad de nosotros.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Si vosotros, siendo malos como sois, sabéis dar cosas
buenas a vuestros hijos, ¿con cuánta mayor razón dará
vuestros Padre desde el cielo el Espíritu Santo a quienes lo
pidan?
Cántico de Zacarías Lc 1, 68-79
EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Bendito sea el Señor, el Dios de Israel,
porque ha visitado a su pueblo, con su salvación.
Dios ha suscitado, una fuerza de salvación
en la casa de su siervo David,
según lo había dicho en tiempos antiguos
por medio de los profetas, profetas que hablaban por Él.
17
De los enemigos, nuestro Dios nos rescatará,
y de aquellos que nos odian también,
recordando su alianza y sus juramentos,
será fiel a sus promesas, promesas que le hizo Abraham.
Dios va a concedernos que libres y sin temor,
y arrancados de los que hacen mal
unidos en su Reino, le estemos sirviendo
con santidad y justicia, por siglos y siglos sin fin.
Y a ti niño te llamarán profeta del Señor,
porque prepararás sus caminos
pregonando la paz y el perdón.
En su misericordia, nuestro Dios nos visitará
como sol que nos ilumina
guiándonos por senderos de paz.
Gloria al Padre eterno
gloria a Dios Hijo Jesús
gloria al Espíritu Santo
por los siglos y siglos sin fin.
Ant. Si vosotros, siendo malos como sois, sabéis dar cosas
buenas a vuestros hijos, ¿con cuánta mayor razón dará
vuestros Padre desde el cielo el Espíritu Santo a quienes lo
pidan?
PRECES
Glorifiquemos al Señor Jesús, luz que alumbra a todo hombre
y sol de justicia que no conoce el ocaso, y digámosle:
Tú que eres nuestra vida y nuestra salvación,
Señor, ten piedad.
18
- Señor del universo, al darte gracias por el nuevo día que
ahora empieza, te pedimos que el recuerdo de tu santa
resurrección sea nuestro gozo durante este domingo.
- Que tu Espíritu Santo nos enseñe a cumplir tu voluntad, y
que tu sabiduría dirija hoy todas nuestras acciones.
- Que al celebrar la eucaristía de este domingo tu palabra nos
llene de gozo, y que la participación en el banquete de tu
amor haga crecer nuestra esperanza.
- Que sepamos contemplar las maravillas que tu generosidad
nos concede, y vivamos durante todo el día en acción de
gracias.
Se pueden añadir algunas intenciones libres peticiones
Digamos ahora todos juntos la oración que Cristo
nos enseñó: Padre nuestro.
Oración
Oh Dios, protector de los que en ti esperan, sin ti nada es fuerte
ni santo; multiplica sobre nosotros los signos de tu
misericordia, para que, bajo tu guía providente, de tal modo
nos sirvamos de los bienes pasajeros, que podamos adherirnos
a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo.
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