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El informe analiza la coyuntura política y económica en Chile durante el período de mayo a diciembre de 2006, destacando la muerte de Pinochet y su impacto en la sociedad. Se presenta un balance crítico de los primeros nueve meses del gobierno de Michelle Bachelet, abordando la movilización estudiantil y la continuidad de políticas neoliberales. Además, se discuten temas como la reforma previsional, la subcontratación y la problemática Mapuche, evidenciando la exclusión y la injusticia en el sistema actual.

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El informe analiza la coyuntura política y económica en Chile durante el período de mayo a diciembre de 2006, destacando la muerte de Pinochet y su impacto en la sociedad. Se presenta un balance crítico de los primeros nueve meses del gobierno de Michelle Bachelet, abordando la movilización estudiantil y la continuidad de políticas neoliberales. Además, se discuten temas como la reforma previsional, la subcontratación y la problemática Mapuche, evidenciando la exclusión y la injusticia en el sistema actual.

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INFORME DE COYUNTURA TRIMESTRAL


DUODÉCIMO INFORME, PERÍODO MAYO-DICIEMBRE 2006
TACEP N° 12, CHILE, DICIEMBRE 2006
Preparado por el Taller de Análisis de Coyuntura Económica y Política, TACEP.

COYUNTURA POLÍTICA Y ECONÓMICA NACIONAL E INTERNACIONAL


PERIODO MAYO - DICIEMBRE 2006.

Presentación

El presente informe estaba ya listo y por publicarse, cuando ocurrió la muerte de


Pinochet. La forma como se construyó mediáticamente este hecho merece un análisis
aparte y especial. El equipo del TACEP espera poder abocarse a esta tarea en los
próximos meses. Sin embargo, hay que decir al menos dos palabras también ahora, a
las inmediatas, a boca de jarro, como se dispara ante un peligro.

Porque el peligro está en la escenografía, casi wagneriana, con que los cómplices
celebraron la partida de quien orquestó con bombas el acto inicial. Los ojos de todos se
orientaban el martes 12 hacia el sarcófago envuelto en una bandera y adornado con
banda presidencial, colocado sobre una cureña que rodaba tirada por seis caballos y
escoltada por el caballo sin jinete que el difunto habría montado, entre el transfondo
imponente de la Escuela Militar y las filas de cadetes que le rendían máximos honores
militares…

Y los honores no fueron sólo militares. También los hubo religiosos. Más de una docena
de curas habían representado – más que rezado - una misa y un responso, y los días
anteriores hasta el Cardenal Arzobispo de Santiago se había impuesto el deber de
contradecir la decisión del Gobierno y desarmarle su escenario, para devolverle al
difunto – y sobre todo a sus cómplices que siguen vivos - la seguridad del pacto que
tradicionalmente la cruz ha sellado con la espada.
2

Porque ese pacto estuvo desde el comienzo con él, aunque con la sordina de otro
Cardenal, más digno que éste, quien por lo menos tuvo entonces el valor de armar un
cerco de protección en torno a las víctimas inmediatas que la violencia de Estado se
tomó para imponer el actual sistema económico y social excluyente. Tampoco le
alcanzó para más a aquel dignatario eclesiástico. No pudo ver lo que nosotros ahora
vemos: la complicidad de una clase de aprovechadores, la de quienes estuvieron
también representados – y representando su papel - en esta misa de difuntos, porque
no podían menos de reconocerle y agradecerle a este muerto el acrecentamiento de su
propio poder y riqueza. Tampoco pudo ver aquel Cardenal que el golpe de entonces
quedaría incrustado como enfermedad mortal irreparable, y por generaciones, en el
seno de la sociedad chilena: la enfermedad de la exclusión de grandes mayorías, de la
mentira institucionalizada, de la injusticia hecha sistema y consagrada por más de un
juez, de la denegación de derechos a los trabajadores, de la depredación de mares y
cordilleras, de la insalubridad ambiental, de la falta de esperanza y de ganas o de
empuje entre muchos de los jóvenes que ahora vemos deambular sin destino en
nuestras poblaciones.

Esta es la herencia real dejada por el dictador – y no la de la parafernalia de la Escuela


Militar. Denunciarla una vez más se hace necesario pues no faltan los incautos que
suelen tragarse las mentiras que publicitó la clase dominante al enterrar al dictador
como un héroe, más aún cuando la misma Concertación, dando continuidad al modelo
económico y político institucional, ha legitimado la “obra” de Pinochet y la patronal.

TACEP, Santiago, 14 de diciembre de 2006


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Indice de temas:

I. LOS PRIMEROS NUEVE MESES DE BACHELET. UN BREVE BALANCE CRÍTICO


DESDE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES.

1- Balance político-social.
1.1- La revolución de los pingüinos.
1.2- Las comisiones y la subcontratación.

2- Balance económico-social.
2.1- El aumento de diez por ciento de las pensiones mínimas.
2.2- Bachelet y Chile como potencia agroexportadora.
2.3- Bachelet y la “prometida” reforma previsional.
2.4- Mantención del IVA en 19%: se mantiene la injusticia.
2.5- Nuevas políticas para enfocar la pobreza.

3- Balance ecológico-social.
3.1- Aprobación del proyecto minero Pascua Lama: ¿Con quién está Bachelet?
3.2- El Caso CELCO: El papelón de las papeleras.
3.3- Endesa – Colbún colonizan la Patagonia.
3.4- Ministerio de Medioambiente. Más de lo mismo.

4.- Conclusión: Cultivando la explosión social.

II. APRONTES SOBRE LA FLEXIBILIZACIÓN LABORAL EN CHILE

III. GOBERNANZA ALGO MÁS QUE UN TÉRMINO.

IV. PROBLEMÁTICA MAPUCHE


4.1. Elementos externos
4.2. Elementos internos
4.3 Perspectivas

V. CRISIS ECOLÓGICA MUNDIAL –REPERCUSIONES Y PERSPECTIVAS PARA


CHILE

VI. EFERVESCENCIA EN LOS ANDES: ENTRE LA REFUNDACIÓN DEMOCRÁTICA Y


EL CONTINUISMO NEOLIBERAL
5.1 La pelea por el carácter de la integración
5.2. Los procesos de refundación democrática (Venezuela, Bolivia y Ecuador)
5.3. Colombia y Perú: La carta de los populismos autoritarios

Apéndice: Las Grandes Empresas Transnacionales En la Globalización Neoliberal


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I. LOS PRIMEROS NUEVE MESES DE BACHELET. UN BREVE BALANCE CRÍTICO


DESDE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES.

En el TACEP Nº 11, sosteníamos que la implementación de este modelo


excluyente se ha sostenido y se sostendrá sobre dos ejes fundamentales: por un lado,
el Estado seguirá desarrollando estrategias de contención de la pobreza, por la vía de
una masiva distribución de planes sociales y de subsidios (a la contratación de jóvenes,
a la asistencia alimentaria a las poblaciones afectadas y movilizadas, etc., fuente por lo
demás de robo de fondos para financiar campañas electorales y corrupción); por el
otro, el Estado sigue reforzando el sistema represivo institucional a través del triple eje
de la judicialización y de la criminalización del conflicto social (apuntando al control de
las poblaciones pobres) y de la militarización policial por ahora – no solo del perímetro
de La Moneda – sino de todo el territorio, principalmente el mapuche («amenaza
terrorista, asociación delictuosa»), desde el primer día de gobierno del “nuevo Chile”.
Veamos si estas tendencias se han mantenido

1- Balance político-social.

Según la agenda de los primeros 100 días de gobierno de Michelle Bachelet, tres
ejes constituían la principal tarea política: la reforma de los sistemas previsional y
electoral binominal, y la aprobación del proyecto de subcontratación. Sin embargo, a
poco andar el gobierno debió afrontar el conflicto con los estudiantes secundarios,
principal crisis política y social de estos nueve meses de gestión, reabriéndose
nuevamente.

1.1- La revolución de los pingüinos.

Todo comenzó el 25 de abril de 2006, con una marcha para protestar por la
demora en la entrega del pase escolar. Los estudiantes caminaron pacíficamente hacia
el ministerio de Educación, pero antes de llegar fueron fuertemente repelidos por las
Fuerzas Especiales. Era un tibio anuncio de lo que vendría, porque los secundarios
sumaron otro reclamo: el excesivo precio de la Prueba de Selección Universitaria.
Consideran discriminatorio este examen que determina el ingreso a la universidad. El
concepto de desigualdad ya comenzaba a sonar en los oídos de los estudiantes. En el
Mineduc, el ministro Zilic cuestionaba a los secundarios y esgrimía que “el gobierno no
negocia bajo presiones”. Argucia argumentativa que fue devastada rápidamente por el
movimiento estudiantil, que por primera vez en 16 años de transición logró golpear la
estructura del poder. Anclada en las prácticas políticas de la Concertación, La Moneda
ocupó los recursos retóricos para subestimar las manifestaciones y para satanizar a los
estudiantes, reclamando por los destrozos y exigencias.
Pero 15 días después y frente a la pasividad política del gobierno, cerca de 2 mil
estudiantes marcharon en Santiago y en regiones del país, para sumar a sus dos
primeras demandas, dos más: revisión de la Jornada Escolar Completa y la derogación
de la LOCE. Nuevamente, Carabineros en coordinación con la Intendencia
Metropolitana y el ministerio del Interior reprimió la movilización y se registraron más
de 900 detenidos.
5

El conflicto se agudizó y Zilic, casi desesperado y cansado frente a las protestas,


anunció en respuesta a las demandas estudiantiles becas para la PSU a los dos quintiles
más vulnerables. El 17 de mayo en otra marcha en Santiago, sin la autorización de la
Intendencia, se registraron desmanes y detenidos, y otra vez en el discurso de
gobierno remarcó los hechos de violencia y se negó a negociar bajo presiones. 48
horas después, los estudiantes radicalizan su postura y el Instituto Nacional, el
Confederación Suiza, el Liceo de Aplicación y José Victorino Lastarria son tomados por
sus alumnos. Exigen que la Presidenta se refiera al conflicto estudiantil en el discurso
del 21 de mayo en el Congreso Pleno.
La presidenta Bachelet, ante el Congreso Pleno omitió la movilización y sólo le
dedicó algunas líneas de su discurso cuestionando a los encapuchados con el slogan de
que “la democracia se ganó a cara descubierta” (cierto: dialogando con la dictadura
desde el Plan Jarpa, abril de 1983). Astutamente, los estudiantes modificaron su
movilización y se volcaron a sus colegios en paros reflexivos y tomas, demostrando que
la verdadera democracia a cara descubierta es propiedad de ellos. El gran error de la
Presidenta fue omitir el conflicto y satanizarlo una y otra vez. Al subestimar la
representación y poder de los estudiantes, La Moneda sucumbió ante la estrategia
clásica de la Concertación, es decir, no considerar la disidencia ni la movilización.
Como la coalición de gobierno ha continuado la estrategia de despolitización de la
ciudadanía ideada por la dictadura, el Ejecutivo proyectó que el movimiento de
protesta sería rápidamente aplacado por la escasa cobertura mediática y por la apatía
de la política tradicional. Sin embargo, los estudiantes remecieron la estructura del
poder, porque sintonizaron con las aspiraciones mayoritarias de la sociedad, que vio
en las demandas de los secundarios una protesta contra la desigualdad y la
desesperanza tan anidada en la gran mayoría de los chilenos.
Después de 8 días de tomas y de tiras y aflojas con el gobierno, los estudiantes
convocaron a un paro nacional. Lo que empezó con “no negociamos bajo presión” y
que pasó a “no aceptamos los paros”, terminó con una convocatoria amplia para
dialogar. Hasta tal extremo llegó la muestra de democracia real que los estudiantes
dieron al país, que las vocerías eran revocables y nada se resolvía fuera de la
asamblea. Absolutamente sobrepasado por la política estudiantil, el gobierno trató
incansablemente de deslegitimar la protesta social y entregar una solución de parche.
El paro nacional de los secundarios del 30 de mayo fue acompañado por algunas
manifestaciones callejeras, que terminaron con la brutal intervención de Carabineros.
La movilización estudiantil sacudió al gobierno y en cadena nacional la
Presidenta anunció las medidas para acabar con el conflicto. Lo cierto es que la
mandataria apelando al lenguaje clásico de los economistas, simplemente comunicó
que el aporte anual extra para la educación sería de 72.000 millones de pesos - 133
millones de dólares. Esto es una respuesta mezquina considerando las riquezas que
Chile posee. Las autoridades abusan del lenguaje y ocupan espacios de ficción para
comunicar sus medidas, pero esconden y manipulan la verdad.
Y, como punto final de estas medidas, Bachelet anunció la creación de un
Consejo Asesor Presidencial, para hacernos creer que su gobierno escucha a la
ciudadanía. La verdad es que no lo hace y quedó demostrado con la “revolución de los
pingüinos”. Los estudiantes levantaron una demanda justa y razonable y en nuestro
Mayo del 2006, los estudiantes pidieron solamente lo que es posible, puesto que en
6

Chile existen los recursos suficientes para alcanzar una educación de calidad. No
obstante, el movimiento recibió como respuesta la incapacidad del gobierno para
hacer frente a este grave conflicto.

1.2- Las comisiones y la subcontratación.

Dos grandes temas político-sociales también fueron derivados a comisiones. Se


trata de la reforma previsional y de la modificación del sistema electoral binominal.
Dos anclajes más de la estructura neoliberal y antidemocrática que heredó la
dictadura.
En la comisión previsional a cargo de Mario Marcel, ex director de Presupuesto
durante el gobierno de Ricardo Lagos, hay una amplia representación de los centros de
estudios íntimamente ligados al gran empresariado como el CEP y Libertad y
Desarrollo y de la derecha política, todos los cuales siempre han respaldado el sistema
de capitalización individual y, en consecuencia, sólo podemos esperar modificaciones
menores e insustanciales al sistema de las AFPs. Al convocar a estos representantes, la
Concertación nuevamente echa por la borda la posibilidad de una modificación
sustancial al actual sistema previsional. Los trabajadores quedaron sin representación y
curiosamente dos reconocidos expertos, que ponían en tela de juicio la competencia
de la industria y el poder oligopólico de las AFPs como Salvador Valdés y Manuel
Riesco, quedaron excluidos, frustrándose además todo el esfuerzo del Juntos Podemos
de “participar” a través de este último.
Si sólo un 30% de los puestos de trabajo en Chile son catalogados como
“decentes”, si el 80% de los chilenos obtiene mensualmente menos de 350 mil pesos y
si los empleadores no pagan las cotizaciones de sus trabajadores, porque la Inspección
del Trabajo no puede fiscalizar, cualquier modificación al sistema de las AFPs no tendrá
éxito. Se requiere de una cirugía mayor, que implique una reestructuración total del
actual patrón de concentración de la riqueza que bien representan las AFPs.
Ese mismo esquema se mantendrá incólume con el anunciado proyecto de
subcontratación que fue aprobado recientemente en el Congreso. Para poder
anunciarlo en su discurso del 21 de mayo, Bachelet, a través del ministro del Trabajo
Osvaldo Andrade, comprometió el veto presidencial para modificar los aspectos de la
ley que no gustaban a la derecha.
Este proyecto es de suma importancia para atacar decididamente la precariedad
laboral y la escandalosa situación de más de 500 mil chilenos que se ven sometidos a
miserables condiciones de trabajo. El ex senador José Ruiz di Giorgio, calificó a la
subcontratación como “la esclavitud moderna”. Coherentemente, la derecha se opuso
a la ley, además de algunos parlamentarios democristianos. La Historia vuelve a
repetirse. Por ello, el gobierno llegó a un acuerdo (¡¡otro más!!) con los senadores
Allamand y Longueira, respectivamente, para asegurar los votos de la oposición al
proyecto de ley. Una vez más, la Concertación ha consolidado la “demodura” y la
“dictacracia”, donde la ciudadanía, los trabajadores y las aspiraciones de la mayoría
de los chilenos son desplazados a un tercer y cuarto plano. Para el gobierno de
Bachelet, más vale anunciar una ley insustancial el 21 de mayo que la real protección
de los trabajadores.
7

Sobre la fascinación en los empresarios y el gobierno chilenos por la


“flexiguridad” del modelo danés de mercado laboral, se hablará en párrafo aparte (ver
II).

2- Balance económico-social.

2.1- El aumento de diez por ciento de las pensiones mínimas.

Una medida anunciada con grandilocuencia y amplia cobertura mediática, fue el


aumento en un diez por ciento de las pensiones mínimas. Esta medida fue presentada
como un gran esfuerzo y una muestra del compromiso social de la Concertación. Sin
embargo, en la gran mayoría de los casos esto no significó nada más que un paliativo
menor despreciable. Nadie con menos de 150 mil pesos mensuales puede enfrentar
sus gastos mensuales con un mínimo de dignidad y el aumento de las pensiones
mínimas en 10 por ciento no permite a las personas llegar a ese nivel de ingreso.

2.2- Bachelet y Chile como potencia agroexportadora.

Según su programa de Gobierno, Michelle Bachelet intenta profundizar la actual


estrategia de desarrollo, basada en la exportación de recursos naturales y en la
entrega del excedente económico a los grupos económicos y a las transnacionales. La
presidenta pretende constituir a Chile en una potencia agroexportadora a nivel
mundial.
Hay una marcada tendencia hacia el fortalecimiento de las actividades
económicas intensivas en recursos naturales como la agroindustria y la salmonicultura,
además de la búsqueda de nuevos TLCs para abrir aún más nuestra economía a los
mercados internacionales.
Frente a esta estrategia de desarrollo, la reforma a la actual institucionalidad
ambiental a través de un nuevo Ministerio del Medio Ambiente y de una
Superintendencia Ambiental tendrá pocos efectos en la defensa de nuestro patrimonio
ambiental, ya que no está en la lógica de las futuras autoridades la sustentabilidad
como ente rector del desarrollo económico del país. De hecho no se contempla en la
agenda oficial la aplicación de royalties a las actividades extractivas de RR.NN.

2.3- Bachelet y la “prometida” reforma previsional.

Hoy, el 50% de los afiliados a las AFPs recibirían una jubilación menor a la
asistencial, que
bordea los 40 mil pesos mensuales. Por lo tanto, el Estado se verá en la obligación de
surtir de subsidios a los millones de chilenos que han entregado parte de sus sueldos a
un sistema de administración que ha lucrado sin parar desde 1981. Las AFPs se han
convertido en uno de los sectores económicos más dinámicos con una rentabilidad del
25% anual. Esas enormes ganancias se explican por los elevados cobros de
administración pagados por los cotizantes, que superan el 13%, y por la escasa
competencia que existe en este sistema.
8

Es muy difícil que en ese contexto se logren avances importantes para los
trabajadores, y menos aún será posible una reforma importante del sistema de
capitalización individual, a fin de que la gran mayoría de los trabajadores se encuentre
protegido en el período de retiro.

2.4- Mantención del IVA en 19%: se mantiene la injusticia.

A las pocas semanas de haber asumido Bachelet fuimos sorprendidos por la


decisión del ministro Andrés Velasco de mantener la tasa del IVA en 19%,
argumentando que esto es necesario para financiar el programa social de Bachelet, en
especial lo referido a las mejoras en las pensiones mínimas. Esta decisión deja al
descubierto, nuevamente, la nula voluntad por parte de la Concertación de hacerse
cargo de la desigualdad en nuestro país, la que se encuentra amparada
fundamentalmente en nuestra injusta estructura tributaria.
Hoy en día la recaudación fiscal recae principalmente en los impuestos
indirectos, que gravan al consumo, siendo el más importante el IVA que explica casi el
50% de toda la recaudación. Este impuesto grava mucho más fuerte en términos
relativos a aquellos grupos que destinan la mayor cantidad de su ingreso al consumo,
es decir, a los más pobres. Por otro lado, el impuesto a la renta de las empresas (1ª
categoría) sólo aporta con el 17% de la recaudación. En otras palabras los más pobres
de este país terminan financiando al aparato estatal, o lo que es peor los pobres se
financian a sí mismos. Y como los pobres son pobres, pobre es la educación, la salud y
la vivienda social que se pueden proveer a sí mismos.

2.5- Nuevas políticas para enfocar la pobreza.

El Gobierno, a través de la ministra de Mideplan Clarissa Hardy, anunció la


renovación de la antigua Ficha CAS (determinada y hecha en dictadura por Odeplan,
en la época del subdirector Miguel Kast, Chicago Boy tan venerado como Jaime
Guzmán) por la nueva Ficha de Protección Social. Después de 16 años, se trata de
avanzar en la reformulación de una herramienta heredada de la dictadura para “medir
y reducir” la pobreza y la indigencia.
La nueva Ficha de Protección Social intenta visualizar “todas” las dimensiones de
la pobreza, especialmente en lo que se refiere a la vulnerabilidad: enfermedades
crónicas e invalidantes, pertenencia a pueblos originarios, calidad de los empleos,
considerando, además, las diferencias regionales y la educación, variables relevantes
que permiten caracterizar la capacidad generadora de ingresos. La antigua Ficha CAS
en cambio, se enfocaba demasiado en la tenencia de ciertos bienes (refrigerador,
lavadores, etc.), consideraba la educación como un elemento aislado y carecía de un
enfoque regional: típico enfoque neoliberal
Aún queda pendiente sincerar las cifras de pobreza en nuestro país, producto de
una forma metodológica que subestima sistemáticamente el número de pobres. A
través de una línea de pobreza que recoge dos veces el valor de una canasta básica de
alimentos, y que alcanza un valor de 43.712 pesos, no se da cuenta de la real dimensión
de la pobreza en nuestro país. Si se considera una cifra en base a las necesidades
básicas, de 131 mil pesos por persona al mes, el porcentaje de personas que no logra
9

cubrir adecuadamente sus necesidades en la sociedad moderna y compleja de hoy,


ascendería a más del 70% de la población. Por lo tanto, llegó la hora de sincerarnos
como sociedad y establecer nuevos estándares para medir la pobreza, la indigencia y
las “personas en situación de calle” en nuestro país (último invento para desarrollar
programas de “protección social”).

3- Balance ecológico-social.

Michelle Bachelet menciona al medioambiente como uno de los ejes principales


de su gestión de gobierno, con la creación del ministerio del ramo como punta de
lanza. Sin embargo, durante los primeros nueve meses de su administración, una serie
de acontecimientos hicieron que la promesa hecha ante todo el país, en orden a que
“ningún proyecto de inversión podrá pretender hacerse rentable a costa del
medioambiente”, haya terminado siendo nada más que letra muerta.

3.1- Aprobación del proyecto minero Pascua Lama: ¿Con quién está Bachelet?

“Estoy contigo”, rezaba el slogan de campaña de la actual presidenta, frase que


se transformó en una broma cruel (No “Estoy ni ahí contigo”, es el verdadero slogan)
para los miles de habitantes del valle del Huasco que, el pasado 13 de junio, vieron
cómo la CONAMA, aprobaba el proyecto de la compañía minera Canadiense Barrick
Gold en la zona de los glaciares andinos de la Tercera Región. El proyecto fue
tenazmente resistido por la comunidad de Vallenar, de Alto del Carmen y diversas
localidades de esa zona, con una arraigada tradición agrícola y un promisorio
desarrollo turístico, actividades que se ven amenazadas por el daño que provocará la
extracción del oro que se encuentra en el subsuelo andino.
La aprobación del proyecto es la última de una serie de decisiones de los
gobiernos de la Concertación que estuvieron desde el principio a favor de Barrick: por
eso se firmó en el gobierno de Frei un protocolo específico para Pascua Lama y
adicional al Tratado Minero Chileno - Argentino; por eso Lagos permitió la
presentación de un plan de manejo de glaciares durante su gobierno e hizo la vista
gorda a una serie de irregularidades del proyecto, como la firma de un acuerdo
externo entre la empresa y una parte de los afectados, por 60 millones de dólares
siempre y cuando no hicieran objeciones a la propuesta.
La explotación de Pascua Lama implica para el caso chileno un serio riesgo de
contaminación de los tres glaciares que surten los cursos de agua del valle, donde se
desarrolla una importante actividad agrícola. Además, un proyecto con fecha de
término como éste no representa ninguna oportunidad real de desarrollo, tal como lo
han querido plantear las autoridades de Gobierno. Por otra parte, se están poniendo en
peligro más de 8 mil empleos agrícolas y la salud de personas que costará enormes
cantidades de dinero, además del sufrimiento corporal y moral que muchas
enfermedades asociadas al desarrollo minero traen.

3.2- El Caso CELCO: El papelón de las papeleras.


10

El desastre del Río Cruces, con miles de cisnes valdivianos muertos en su


superficie, se transformó en el icono del mal manejo ambiental del Gobierno anterior.
No ha habido recuperación alguna del santuario durante el actual gobierno, y ninguno
de los compromisos, públicos y privados, en orden a reparar el daño y restituir este
nicho ecológico único en el mundo, se ha cumplido. Pese a la responsabilidad de la
planta de celulosa, propiedad del consorcio de Anacleto Angelini, el Gobierno no ha
cursado ninguna sanción en contra de la empresa. Muy por el contrario, el Ejecutivo no
tardó en autorizar una nueva planta de Celulosa, esta vez en el río Itata, al norte de la
Octava Región. El Complejo Industrial y Forestal Nueva Aldea, también propiedad de
Angelini, obtuvo su aprobación pese a tener graves errores en la presentación del
proyecto.
Evidentemente, lo esperable era la revocación inmediata de los permisos de
funcionamiento, hasta que los gruesos abusos por sobre las ya permisivas condiciones
de operación, fueran corregidos. Esto al menos pensó la Corte de Apelaciones de
Valdivia, decisión que fue finalmente revocada por la Corte Suprema, mediante la
presentación de un estudio abiertamente adulterado, tal como han reconocido los
propios ejecutivos de la firma, en lo que llamaron “un error”.
Pese a que se demostró hasta la saciedad el impacto de los desechos industriales
de la producción de celulosa1, actualmente se proyecta un ducto al mar, para
descargar en el océano exactamente los mismos riles que destruyeron el santuario
Carlos Andwanter del río Cruces.
El ducto submarino está proyectado para desembocar a la altura de Mehuín,
donde los pescadores artesanales de la zona han presentado una tenaz y unánime
resistencia (incluso enfrentándose con la Armada que protegía a los “consultores” de
los “estudios” del ducto), la misma que mostraron años atrás cuando se proyectaba
recién instalar una planta de celulosa. Ellos temen, y con razón, que la descarga de
riles en el mar virtualmente aniquile su fuente laboral, y los hunda aún más en la
precaria situación que vive la pesca artesanal en Chile que los tiene en la pobreza e
indigencia.

3.3- Endesa – Colbún colonizan la Patagonia.

Desde que la firma española Endesa y Colbún (los Matte) anunciaron, el año
pasado, su propuesta de construir cuatro enormes represas sobre los ríos Baker y
Pascua se encontró con la oposición de aquellas comunidades que nuevamente ven
amenazado su patrimonio natural y su fuente laboral, alzando la voz para protestar,
especialmente tras el desenfadado respaldo que las máximas autoridades de gobierno
dieron al proyecto, como el ex ministro Rodríguez Grossi y la actual ministra Secretaria
General de la Presidencia, Paulina Veloso.
Este proyecto inundará miles de hectáreas, y buena parte de ellas corresponde a
bienes nacionales de uso público, como ríos, lagos y predios fiscales. Endesa, en
contrapartida, ha pretendido reconocer como legítimas sólo las oposiciones de los
1
El estudio de la Universidad Austral encargado por la CONAMA establece que la empresa sobrepasó
reiteradamente los limites máximos de contaminantes cloratos, ácidos resinicos, sodio, y las temperaturas
de los residuos descargados al río Cruces lo que afectó sus sedimentos, desapareciendo la vegetación de
la que se alimentaban cisnes, taguas y otras especies.
11

colonos cuyos terrenos serán eventualmente inundados, descalificando a todas las


demás. Endesa actúa con la prepotencia propia de una enorme transnacional, y lleva
adelante, sin pausa y sin prisa, una agenda no declarada, frente no sólo a la
indiferencia, sino con el entusiasta apoyo de la administración Bachelet (la construcción
por el MOP de la futura Carretera Austral contigua a las líneas de transmisión de
Transelec es una clara muestra). Sólo queda esperar que una comunidad valerosa
como la de esa zona, que logró detener otra aberración ambiental como el proyecto
Alumysa, sea nuevamente capaz de lograr la protección que debiera obtener del
gobierno que le dijo “estoy contigo”.

3.4- Ministerio de Medioambiente. Más de lo mismo.

Una de las principales promesas de la Presidenta Bachelet en materia ambiental,


y que se ratificó en su discurso del 21 de mayo, es la creación del Ministerio del Medio
Ambiente. En este sentido se envió al Congreso Nacional un proyecto de ley que crea
el cargo de Presidente de la CONAMA y le confiere el rango de Ministro de Estado. Sin
embargo, este proyecto, así como algunas precisiones de fondo a la intención del
Gobierno en materia ambiental, plantean una serie de dudas acerca de la real eficacia
de esta reforma institucional.
Cabe la duda acerca de la capacidad que tenga el gobierno de enfrentar dos
desafíos simultáneos. Por un lado, la creación del ministerio con todas las tareas
administrativas y constitucionales, a cargo de la figura de Presidente de la CONAMA, y
por otro lado, seguir velando por la protección ambiental y de las comunidades de tal
forma de ir cumpliendo las recomendaciones que el Informe de la OCDE fijó para Chile
en materia ambiental. El desafío se agudiza al constatar que el proyecto de Ley no
contempla nuevos recursos financieros para la CONAMA. Tampoco se contemplan, o
por lo menos no quedan claras, las verdaderas atribuciones políticas de la presidencia
de la CONAMA, salvo su papel coordinador. Por lo tanto un presidente de la CONAMA
que carezca de la capacidad para influir políticamente, es sólo un arreglo cosmético
para continuar con el estado de devastación ambiental.
De lo bueno podemos destacar el retiro del Proyecto de Ley Larga de Pesca, que
es una lápida para los menguados recursos pesqueros chilenos y para los 60 mil
pescadores artesanales que subsisten al borde de la indigencia a lo largo del litoral.
Otra señal positiva son las sanciones iniciadas contra algunas plantas de salmonicultura
que fueron sorprendidas produciendo más de lo permitido. Nada se ha hecho por
subsanar una serie de irregularidades al interior de la industria salmonera en su
conjunto, donde miles de obreros trabajan diariamente en condiciones precarias y con
bajos sueldos, vulnerando sus derechos laborales, sin mencionar los graves y diversos
impactos medioambientales que tiene esta actividad, como la fuga masiva de salmones,
el uso de antibióticos que afectan la salud humana, la aplicación de fungicidas
prohibidos en los países desarrollados, la degradación del fondo marino y el fomento a
la aparición de mareas rojas, por nombrar sólo algunas.
Si a todas estas realidades detalladas anteriormente, se suman otras arrastradas
de las desastrosas administraciones anteriores, como la reducción de la biomasa de las
principales pesquerías, una pésima Ley de Bosque Nativo a punto de aprobarse en el
Senado, la tala ilegal de alerce, el caso de La Farfana y el sometimiento a la hediondez
12

permanente de Pudahuel y Maipú, la desafectación de suelos agrícolas y la expansión


urbana hacia las zonas de interés silvoagropecuarias en Santiago, la exposición
permanente de trabajadoras temporeras a pesticidas altamente tóxicos, etcétera,
parece evidente el profundo desprecio que tienen por la problemática del
medioambiente, los empresarios, la derecha, la Concertación y sus gobiernos, con su
concepción ultra productivista y favorable a los grupos económicos.
Pero lo más grave es la profundización de un patrón de acumulación que
consiste en la conversión acelerada de capital natural en capital financiero concentrado
en corporaciones y grupos económicos que operan precisamente en los sectores que
explotan intensamente el medio ambiente y sus recursos como denunció el Informe
País Estado del Medio Ambiente en Chile 2006, Geo Chile, U.CH.

4.- Conclusión: Cultivando la explosión social.

Este panorama para nada alentador que nos dejan tras de sí los primeros nueve
meses del gobierno de Bachelet viene a completar un cuadro desolador después de 16
años de aplicación de políticas económicas ortodoxas por parte de los gobiernos de la
Concertación.
Los estudiantes secundarios con su retiro del Consejo Asesor Presidencial
vuelven a ocupar la agenda política y las pautas de los medios de comunicación y
vuelven a romper con la apatía, a remecer la estructura del poder y exigen acabar con
la pésima enseñanza que reciben.
Sus futuras movilizaciones reinstalarán una gran demanda social, porque la
desigualad, la exclusión y la desesperanza es transversal en nuestro país. La
“revolución de los pingüinos”, es simplemente la primera gran manifestación del
malestar, agravio y exasperación que se incuba en la sociedad chilena.
Los estudiantes pudieron manifestarse porque quieren y tienen mucho que ganar
y poco que perder. Ciertamente, es difícil que se materialicen brotes de insatisfacción
social que logren romper con la actual estructura política y económica del país, pero no
es descabellado pensar que existen razones de sobra para que muchos chilenos se
levanten en protesta frente a la precaria situación en la que viven.
Hoy en base a una estimación sensata de la pobreza, más de un 80% de los
chilenos se las arregla más o menos, mal o muy mal para vivir en una sociedad
moderna y compleja como la nuestra.
La consecuencia del modelo implantado en Chile ha provocado que nuestro país
sea una de las sociedades más desiguales del planeta. Tomando en cuenta sólo la
distribución de los ingresos entre el 20% más rico y el 20% más pobre, tenemos que
los primeros reciben 18,3 veces más ingresos que los últimos. Como lo informa la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico la clase media chilena
recibe una de las peores distribuciones de ingreso del mundo (un poco más del 30%),
que nos llevan a dudar seriamente acerca de la existencia hoy en día de este grupo
social, por lo menos de la manera como lo conocimos hace un tiempo atrás.
A nuestro juicio, actualmente existe en Chile además, una doble condición de la
injusticia, la que no sólo se traduce en una mal distribuida riqueza o producción de
bienes (zapatos, alimentos, libros, automóviles, etcétera), sino también en la desigual
distribución de los males del progreso (basuras, contaminación tóxica, depredación de
13

ambientes naturales, enfermedades psicológicas, etcétera). Además, las extensas


jornadas laborales de más de 10 horas diarias, el millón de chilenos que recibe 130 mil
pesos al mes y los elevados porcentajes de pobreza e indigencia, pueden ser causa
suficiente de un gran estallido social. Es una realidad que simplemente los
empresarios, la derecha, la Concertación y sus gobiernos no quieren mirar.

II. APRONTES SOBRE LA FLEXIBILIZACIÓN LABORAL EN CHILE

Lo que se busca cada vez que se habla de flexibilizar el mercado y las relaciones
laborales, es eliminar y cambiar sustancialmente las leyes y regulaciones que
consagran la defensa de los derechos e intereses de los trabajadores, para dejarlas
expuestas a las exigencias del mercado.
Se obtiene este objetivo en cuatro tiempos: 1) eliminando el salario mínimo,
ajustado en teoría al costo de la vida, y determinando su monto según la productividad
de cada empresa y/o por la oferta y demanda de mano de obra existentte en el
mercado de trabajo; 2) contratando personal temporal de corta duración, absuelto de
cargas sociales o cualquier costo salarial extra; 3) disponiendo de trabajadores
polifuncionales que realicen distintas tareas y funciones y subcontratando a otra
empresa externa (tercerización); y 4) variando los tiempos totales de trabajo, para
redistribuirlos según conveniencia empresarial, de forma mensual o anual.
La Central Unitaria de Trabajadores CUT, a través de una carta abierta rechazó
las intenciones de “importar” el modelo danés, argumentando que entre Dinamarca y
Chile existen grandes diferencias por lo que no se puede aplicar mecánicamente el
modelo. Además, según la CUT, para copiar dicho esquema laboral, el Estado chileno
debería en primer lugar, garantizar la salud, la educación de calidad y la protección
social gratuitamente a todos los chilenos.
Por su parte, la Central Autónoma de Trabajadores, CAT, emitió un comunicado
en donde desafía al ministro Velasco a “importar el modelo danés completo a nuestro
país”. Esto incluiría, según esta organización, “que la seguridad social esté a cargo del
Estado y de las empresas, un pago del 100 por ciento de la remuneración al
trabajadores mientras dure su cesantía”.
La Confederación de la Producción y el Comercio (CPC, liderada, todavía, por
Hernán Sommerville) se pronunció totalmente a su favor. Es decir, la Confederación
que reúne a todo y el gran empresariado chileno, no sólo está feliz sino que considera
de primera importancia que el gobierno introduzca cambios a la ley laboral que
permitan que las relaciones entre empresarios y trabajadores se flexibilicen, para
aumentar el crecimiento económico del país. Es más, dirigentes de la CPC
manifestaron a la prensa, su conformidad con el viaje que hizo el Ministro de Hacienda,
Andrés Velasco, a Dinamarca con el fin de interiorizarse más a fondo y conocer en
terreno el modelo de “flexiguridad” existente en ese país.
Flexibilidad laboral implica generar políticas que favorecen las necesidades
empresariales con el fin de obtener más trabajo por menos costos. Se trata, finalmente,
de dar más libertad al empresariado para que pueda emplear y despedir al trabajador
de acuerdo a sus necesidades productivas. Con esto no se obtiene más empleo, sino
que una mayor inestabilidad laboral: lo que quedaba de estabilidad laboral se esfuma
casi por completo. Aumenta la oferta de trabajos con salarios aún más bajos y variables
14

de los ya existentes. Los trabajadores y trabajadoras pueden ser contratados cuando la


empresa lo necesite y despedidos, también, cuando ésta lo necesite.
Se está estudiando el término de las indemnizaciones por años de servicio, que
ya fue reducido en tiempos de la dictadura militar a un máximo de 5 años y, luego, fue
aumentada a un máximo de 11 años con los gobiernos de la Concertación.
Entendemos, con la flexibilidad laboral, que si los empleadores pueden contratar y
despedir trabajadores cuando quieran y como quieran, las indemnizaciones “ya no
serán necesarias”.
Debemos señalar que el modelo Danés de “flexiguridad” tiene como principales
características una ley fuerte en seguridad social, lo que se traduce, en términos
gruesos, en una política estatal en que se subsidia la salud, vivienda, educación y un
consistente subsidio de cesantía por un máximo de 4 años que recibe cada trabajador
que pierde su empleo; si bien no se pagan indemnizaciones, las personas que quedan
sin trabajo pueden sobrevivir, hasta encontrar un nuevo empleo, gracias a este
subsidio de desempleo que corresponde al 80% de los ingresos antes percibidos.
Además, respaldados por una política obligatoria de reinserción laboral.
Otros puntos que deben ser tomados en cuenta, que diferencia el modelo de
sociedad entre Chile y Dinamarca son:

Los trabajadores daneses tienen una jornada de 37 horas semanales y entre 5 a 6


semanas de vacaciones al año. En cambio en Chile, se trabajan 45 horas a la
semana legalmente y se otorgan 3 semanas de vacaciones para quienes tienen
contrato indefinido.
En Dinamarca, se le da gran importancia a la capacitación y la certificación de
competencias laborales. En Chile, el 75% de la fuerza laboral no ha completado
la Enseñanza Media y sólo el 10% ha recibido capacitación.
El Seguro de Cesantía danés tiene una tasa de reemplazo de cerca del 80% de la
renta del trabajador y dura hasta 4 años, con amplias políticas de reinserción
laboral financiadas por el Estado. En el caso chileno, el Seguro de Cesantía tiene
baja cobertura y apenas alcanza a cubrir necesidades mínimas por un corto
tiempo.
En el país Danés, cerca del 80% de los trabajadores están sindicalizados y
realizan negociación colectiva sectorial, en cambio en Chile, la tasa de
sindicalización lamentablemente apenas supera el 11% y la negociación
colectiva está fuertemente restringida, por lo que no supera el 8%.

III. GOBERNANZA ALGO MÁS QUE UN TÉRMINO.

El término inglés governance, que se traduce por “gobernanza”, no es lo mismo


que gobierno, pues se refiere a la relación entre la sociedad civil y el Estado, entre los
mandatarios y los mandados, el gobierno y los gobernados, acentuando la idea de
credibilidad, tanto de los políticos como de las instituciones de gobierno. Las vías hacia
una mejor credibilidad y legitimación del gobierno pasan por una administración que
se responsabiliza y da cuenta de sus actos ante la ciudadanía, y se caracteriza por la
15

transparencia, la receptividad, la verdadera participación, la construcción de poder en


agrupaciones de la sociedad civil y la consulta pública.
Más allá de las teorías sobre “gobernanza”, interesa saber lo que la gente percibe
respecto a ella en las diversas instancias de gobierno, y en particular en las
municipalidades. Para ello, analizaremos los resultados de una encuesta del Centro de
Estudios Públicos CEP realizado el segundo semestre del año 1995 que aparecen en el
siguiente gráfico

INSTITUCIÓN CON MAYOR CAPACIDAD PARA


RESOLVER PROBLEMAS

10 9,1 4,4
26,9 62,4

24,3
27,7 43,1

MUNICIPIO JUNTA DE VECINOS


GOBIERNO NACIONAL IGLESIA
INTENDENCIA REGIONAL NO SABE NO CONTESTA
PARLAMENTARIOS DEL DISTRITO PARTIDOS POLITICOS

Tal como se puede apreciar en el gráfico, más de un 60 por ciento de las opiniones
recogidas manifestó que el municipio es la institución que tiene mayor capacidad para
resolver los problemas locales. En segundo lugar aparece la Junta de Vecinos con 43
por ciento; en tercer lugar, en empate, aparecen el gobierno nacional conjuntamente
con la Iglesia. Con menores preferencias relativas aparecen la Intendencia Regional,
los parlamentarios del distrito y los partidos políticos. Estos antecedentes reflejan que
el municipio es efectivamente percibido como una instancia de resolución de
problemas, con mayor gravitación que las juntas de vecinos, el Gobierno nacional, la
Iglesia, los parlamentarios del distrito y otras instituciones.
Lo anterior significa que a pesar de la reducida importancia presupuestaria que
tiene el sector municipal en el contexto del sector público como un todo, sin embargo,
por el tipo de servicios que otorga y la cercanía a sus usuarios, tiene gran gravitación
en el quehacer político y social del país.
Pero analizando los resultados de las anteriores elecciones municipales del año
2004, y comparándolos con los resultados de las elecciones parlamentarias 2005 y
presidenciales recientes del año 2005 para la primera vuelta y el 2006 para la segunda
vuelta, podemos ver los siguientes resultados:
16

8
7
6
5
4
3
2
1
0
Presidente Presidente
Concejales Alcaldes Diputados Senadores
(1 V) (2 V)

Nulos 6,95 5,45 5,33 4,98 2,5 2,16


Blancos 3,97 2,73 3,07 2,96 1,18 0,67

Nuestro supuesto es que los votos nulos y blancos significan sobre todo un castigo a
la institución, aunque no negamos que hay otras variables que también inciden en tal
comportamiento electoral. En este gráfico podemos observar que la mayor cantidad de
votos nulos y blancos se concentran en los concejales, luego en el alcalde, después en
los parlamentarios y en último término en la votación presidencial. Si nuestro supuesto
es correcto, esta votación estaría señalando un mayor descontento hacia la
administración local del municipio.
En consecuencia, habría una disparidad entre lo que el 62,4% de la gente cree
sobre la posibilidad que tiene la institución municipal para resolver las distintas
problemáticas, por un lado, y la sanción que la gente le da al municipio por no ser
capaz de resolver sus problemas de manera asistencial con mayor rapidez y
efectividad.
Por ello, la gestión de los municipios como administradores tiende al ser mal
evaluada, no obstante considerar que el municipio como institución debería ser el
encargado de gobernar y dar una solución a las problemáticas. La gestión de los
municipios y/o gobiernos locales se realiza en un escenario en el que aparecen los
siguientes elementos: territorio, población, organización comunitaria, capacidad
económica y autoridad. La autoridad está en manos del gobierno local ubicado en la
municipalidad. Las principales herramientas de evaluación municipal las constituyen el
Diagnóstico del municipio y el Presupuesto Municipal, como principal instrumento en
el área de las Finanzas Municipales. Pero la autoridad de gobierno municipal parece no
generar “gobernanza”, esto es, mayor participación o acercamiento de la gente.

IV. PROBLEMÁTICA MAPUCHE

Los conflictos entre el Pueblo Mapuche y las empresas mineras reeditan en la


actualidad los que el pueblo mapuche ha tenido históricamente, desde la época
española y durante toda la existencia del Estado chileno. A la actitud decidida de los
17

mapuches, responde ahora el Estado enviando fuerzas policiales para proteger a las
empresas. La situación actual es otro episodio más en la secuencia del proceso
desatado por el Estado Chileno hace más de un siglo. En esta secuencia hay que
mencionar la invasión del territorio mapuche, la imposición de reducciones, la división
de las comunidades y la venta de las tierras, y agregar que las leyes indígenas no
reconocen la existencia del pueblo mapuche.
En la desestructuración actual del pueblo mapuche influyen elementos externos
e internos. Entre los primeros, están los proyectos o megaproyectos, tanto forestales
como energéticos, que condicionan al pueblo mapuche. Entre los elementos internos,
están los conflictos entre comunidades y su propia visión del uso y dominio de la tierra.

4.1. Elementos externos

Las demandas del pueblo mapuche son reivindicaciones históricas al Estado


chileno: ser reconocido como pueblo originario dotado de su correspondiente
autonomía. La constante degradación social, económica y ambiental que viven las
comunidades y sus tierras ha puesto urgencia a la búsqueda de soluciones.
Frente al aumento y fuerza que han cobrado las movilizaciones de los mapuches,
la actitud de las autoridades políticas ha consistido en el uso de la represión, echando
mano den forma desmedida de las fuerzas policiales y apoyando las exigencias de las
empresas. Pero las autoridades ha intentado principalmente ocultar y deformar este
nuevo movimiento reivindicativo, generando un escenario apropiado para el
despliegue de una estrategia política y represiva que les permita desarticular a las
comunidades más activas.
El gobierno ha insistido en eludir su responsabilidad al dar a entender que los
conflictos son particulares entre comunidades y empresas. Y en esta situación, su papel
ha sido mantener el orden político destinando un amplio contingente policial. Bajo esta
alegación formal, lo que finalmente ha hecho ha sido proteger los bienes y actividades
de las empresas.
Además, el gobierno no reconoce ni que los conflictos se hayan agudizado, ni
que los mapuches deben ser considerados como nuevos interlocutores a carta cabal. Al
contrario, legitima el actual modelo económico y con ello el desarrollo forestal y
energético, base de los actuales conflictos. Para el gobierno los conflictos que surjan
de este desarrollo deben resolverse sin entorpecer los proyectos. Y resolver estos
problemas debería ser una función principal de la gestión de la Corporación de
Desarrollo Indígena (CONADI), organismo que desde hace tiempo ya no cuenta con
legitimidad ante los mapuches, por su papel en el conflicto Ralco.
La fórmula gubernamental es por todos sabida y consiste en generar mesas de
diálogo y consensos entre las partes en conflicto. Pero esta fórmula ya no convence a
los mapuches, porque si bien en el terreno el conflicto es con las empresas, en el fondo
es con el Estado chileno, ya que es éste el que debe devolver las tierras y reconocer el
pueblo mapuche.
Las empresas forestales dicen no ser causantes de la situación actual y que
corresponde al Estado dar una solución. Ello significa que los mapuche deben o bien
integrarse al actual modelo neoliberal, o bien ser reprimidos, con el fin de resguardar
la inversión y la propiedad privada.
18

Se han presentado muchas denuncias en las zonas de conflicto, donde el


gobierno ha dispuesto un mayor control policial. Esto lo vemos reflejado en primer
lugar, en el aumento de la dotación policial. Se han enviado Fuerzas Especiales de
Carabineros y grupos que trabajan en inteligencia política, en los cuales se ha
identificado personal de la Policía de Investigaciones, Fuera de ello, se han instalado
controles carreteros y vigilancia de las comunidades.
Las comunidades y sus actuales dirigentes, no pretenden retractar la denuncia
de su situación social y de la discriminación actual en la sociedad chilena. Ellos no
quieren detenerse hasta lograr la detención de los mega proyectos que atentan contra
su supervivencia económica y cultural y la recuperación de sus tierras.

4.2 Elementos Internos

Más allá, de los conflictos que se originan entre los mapuches y el Estado,
también debemos decir los distintos conflictos internos que se han provocado, como la
percepción que tienen ahora de la tierra, en cuanto, la mayoría de las tierras
compradas por la CONADI ha sido entregada de forma comunitaria. El problema viene
de que no existe un mecanismo de repartición de las tierras de uso y tampoco de
distribución de las pérdidas y utilidades económicas entre los miembros de las
comunidades.
De aquí se originan diversos conflictos internos, como por ejemplo el de la
comunidad de Cauñicu en la Octava región, en donde la comunidad tuvo que enfrentar
un conflicto interno. El problema se origina en no saber cómo distribuir la tierra, ni
quién se hacia cargo de ella. El lonko Huenupe, en este caso, tomó posesión individual
de las tierras entregadas por la CONADI y se las apropió para su familia. Como
consecuencia de esto, en julio de 2002 un grupo de pehuenches de la comunidad
mapuche de Cauñicu, ubicada en el Valle del Queuco, sector Alto Bío-Bío, dio muerte a
Agustina Huenupe Pavian y Francisco Huenupe Pavian en su propia casa, utilizando
para ello armas de fuego y elementos contundentes, dejando además una docena de
lesionados, entre hombres, mujeres y niños.
La constante degradación social, económica y ambiental que viven las
comunidades y sus tierras, ha puesto urgencia a la búsqueda de soluciones.

4.3. Perspectivas

En la actualidad, se dispone de cuatro perspectivas chilenas para el abordaje de


la problemática indígena.
1.- La recogida en el Informe y Recomendaciones de la Comisión de Verdad
Histórica y Nuevo Trato, del gobierno de Chile, presentado el año 2003, la cual fue
encargada por Ricardo Lagos y presidida por Patricio Aylwin. Este informe hace la
recomendación del reconocimiento de los derechos territoriales indígenas y el fin del
Fondo de Tierras, para terminar con las reclamaciones por la vía de una Comisión de
Reparación, que atenderá sólo los casos de tierras usurpadas de Títulos de Merced.
Además, cabe recalcar que los resultados emitidos por esta comisión tienen tal grado
de ambigüedad que no pueden dar una solución. En el prólogo de un libro de José
Bengoa, La Comunidad Reclamada, de 2005, la ahora presidenta Michelle Bachelet
19

señala: “el fracaso de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato ha debilitado aún
mas la institucionalidad interétnica en Chile. No hay, ni para hablar de mecanismos
válidos de medición”. Por lo tanto, no hay una política clara para dar solución definitiva
al a conflicto de las tierras para el pueblo mapuche.
2.- La propuesta del Instituto Libertad y Desarrollo o de la derecha neoliberal,
Sus análisis fueron evolucionando desde incipientes críticas respecto a la gestión de
CONADI y del gobierno frente a los conflictos de tierras, donde rechazan la propia
existencia de políticas indígenas, hasta llegar al año 2003 con una completa e inédita
re-elaboración conceptual del pensamiento conservador neoliberal chileno. Esta
institución sugiere que los recursos destinados a la compra de tierras, sean
reorientados hacia el desarrollo social, coincidiendo con la corriente más
conservadora del indigenismo tradicional chileno.
3.- Además, están las doctrinas jurídicas penales desarrolladas y aplicadas en el
procesamiento a dirigentes y comuneros mapuches, que a través de diversas
normativas criminalizan y sancionan duramente las reclamaciones territoriales, sin
garantizar el debido proceso ni juicio justo a dirigentes y representantes indígenas,
como lo han denunciado organizaciones indígenas, de derechos humanos y
observadores internacionales.
4.- La posición del Pueblo Mapuche, es sumamente variada, puesto que hay
distintas voces, - instituciones u organizaciones y representaciones - que participan en
la toma de decisiones. La CONADI ha tenido parte en que surja un gran conflicto de
gobernabilidad, pues los mapuche consideran que esta institución es lejana a sus
requerimientos. Se originan conflictos de distintos tipos: ya sea de los dirigentes con
los lonkos, ya sea acerca de los mecanismos de acción para la recuperación de las
tierras, como los denominados hecho violentos, quema de fundos, camiones, etc. Hay,
pues, distintas posiciones en cuanto a las formas de solucionar conflictos, pero todos
tienen un solo objetivo final: la defensa de los derechos humanos, la recuperación de
sus tierras y el respeto que se les debe como Pueblo.

V. CRISIS ECOLÓGICA MUNDIAL – REPERCUSIONES Y PERSPECTIVAS PARA


CHILE

Parece estar fuera de discusión el que el Mundo se acerca o atraviesa una crisis
de orden ecológico junto con una crisis que podríamos denominar energética.
En el último medio año, pero sobre todo en los últimos meses, se han venido
sucediendo una serie e hechos de gran relevancia para los temas de la Ecología y la
Energía, tanto a nivel internacional como a nivel nacional.
En la Ecología, es la problemática del Cambio Climático lo que ha acaparado la
atención y la preocupación de todo tipo de gente: ya sea porque la cumbre recién
realizada en Nairobi (Kenya), continuación de la de Kyoto y Montreal, entregó un
pronóstico bastante alarmante sobre las perspectivas que este fenómeno ofrece a la
población mundial de mantenerse los actuales niveles de consumo y vida; como
porque casi simultáneamente se hizo público en Gran Bretaña el informe que sobre
esta materia elaboró –a petición del gobierno- un comité de expertos encabezado por
un connotado economista (Nicholas Stern), tras el trabajo de un año. Este informe, de
700 páginas, conocido desde entonces como “Informe Stern”, echa por tierra toda
20

duda que podría concebirse acerca de la inexistencia o falta de base científica del
fenómeno del calentamiento global, y muestra en forma sobria y dramática el oscuro
destino que espera a diversas regiones del planeta, de no actuarse ahora mismo. El
Informe sostiene que el costo de la inacción será equivalente a perder el 5% del
producto mundial al año, y que puede crear millones de refugiados porque sus
ciudades y hogares pueden resultar dañados por sequías o inundaciones. Por otro
lado, pueden verse afectados el acceso al agua potable, la producción de alimentos, la
sanidad y el medio ambiente, al tiempo que millones de personas sufrirán hambrunas.
Tanto el Primer Ministro británico como el Secretario General de la ONU usaron
–para referirse al tema- un vocabulario que hasta hace poco parecía reservado a los
más furiosos “ecologistas”, y no ocultaron que de no actuarse ahora, las consecuencias
serían catastróficas.
Sin embargo, la solución de este grave problema está lejos de ser sencilla. Entre
otras muchas dificultades, nos encontramos con las siguientes:

1. Los principales países contaminantes (y por tanto, contribuyentes al cambio


climático global) son los países capitalistas altamente desarrollados, que en
general muestran poco interés concreto en reducir drásticamente sus emisiones
(incluso el más contaminante de todos –EE.UU.- ni siquiera ha ratificado el
protocolo de Kyoto y no se atiene a las reglas de éste, cosa que sí pretende
hacer prácticamente todo el resto del mundo). A este factor es preciso agregar
que –según las previsiones científicas- los principales perjudicados con el
cambio climático serán en un principio (en realidad, se puede afirmar que ya lo
son, si se consideran las catástrofes meteorológicas que se han repetido los
últimos años en Asia, Centroamérica y otras zonas pobres) los países más pobres
de Asia, África y América Latina. Sin embargo, son justamente estos países los
que menos pueden influir sobre el curso del fenómeno, ya sea por su bajísimo
nivel de emisión, como por sus reducidos medios de defensa y combate frente a
los desastres que experimentarán.

2. La reducción misma de las emisiones es muy difícil, a menos que: a) se


cambien radicalmente las fuentes energéticas (abandonando los combustibles
fósiles), pero a todas luces no hay tiempo ni condiciones materiales para ello; ó
b) se reduzca radicalmente el consumo de energía en todo el mundo, pero en
especial en los países desarrollados. Esto último implicaría una política
voluntaria y declarada de decrecimiento económico, que ningún político estará
dispuesto a impulsar, y que incluso tropezaría con una fuerte resistencia dentro
de las mismas poblaciones.

Así y todo, la fuerza de los hechos hará que los distintos “responsables” y los
pueblos en una segunda etapa tomen conciencia y comiencen a aceptar que el futuro
no podrá seguir siendo el baile de derroche al que estamos acostumbrados hoy día.
Pero será un proceso lento y difícil y de incierto resultado final.
Ahora bien, Chile no está al margen el problema del Cambio Climático. De
hecho, el Estado chileno participó de Kyoto y de los distintos acuerdos y protocolos
internacionales sobre el tema. Incluso se ha dotado de una organización mínima al
21

interior de la CONAMA (con participación de representantes de distintas instituciones


del país) que no sólo ha entregado informes parciales a la ONU cumpliendo con sus
compromisos en esta materia, sino que ha elaborado recientemente una “Estrategia
Nacional de Cambio Climático”, con tres Ejes temáticos:

1. Adaptación a los Impactos del Cambio Climático


2. Mitigación de las emisiones e Gases de Efecto Invernadero
3. Creación y Fomento de Capacidades Técnico-científicas de Cambio Climático.

La relevancia del problema para Chile queda bien expuesta en el siguiente


párrafo del citado documento: “Chile posee zonas costeras bajas; zonas áridas y
semiáridas; áreas susceptibles a la deforestación o erosión, a los desastres naturales, a la
sequía y la desertificación; áreas urbanas altamente contaminadas, y ecosistemas frágiles.
Por ello, gran parte de las consecuencias previstas por el Panel Intergubernamental de
Expertos sobre Cambio Climático de la ONU podrían ocurrir o estar ya sucediendo en el
país”.
En lo que respecta a la Energía, la situación no es mucho mejor, aunque bastante
más controvertida. Sabemos por supuesto que las fuentes de los principales
combustibles (petróleo y gas natural) se hallan desigualmente repartidas por el planeta
y son objeto de permanentes negociaciones, pactos, disputas y guerras. Sabemos
también que sectores crecientes de especialistas auguran para pronto una disminución
paulatina en la disponibilidad de estos dos recursos naturales (el llamado peak del
petróleo). Esta posición –que en los medios oficiales y gobernantes gozaba de poca
estimación- está también comenzando a abrirse paso. Es así como el organismo
especializado más importante de los países capitalistas desarrollados (la Agencia
Internacional de la Energía, AIE) advirtió en un muy reciente Informe Anual que “el
futuro que enfrentamos hoy es de una energía, sucia, insegura y cara”, prevé un aumento
en la demanda mundial de energía de 53% para los próximos 25 años, y no visualiza
otra solución a este problema que la inversión en plantas nucleares.
Sin embargo, no se requiere de ningún informe para constatar en la práctica
cotidiana la importancia que está adquiriendo este factor en nuestras vidas y en la
política nacional e internacional. Desde la guerra en Irak y todos sus efectos
colaterales, pasando por la cuasi-guerra contra Irán, hasta los forcejeos y amenazas
contra Venezuela, y las interminables negociaciones, acuerdos y desencuentros en
nuestra propia América del Sur, todo nos recuerda con claridad que el factor
energético ha pasado a ocupar un lugar que aparentemente no está dispuesto a ceder.
En Chile, en particular, está en marcha una intensa discusión –reducida eso sí a
las esferas de gobierno y de las grandes empresas, y muy coyunturalmente a los
políticos de todos los partidos y en grado mínimo a la población- acerca de un
“modelo energético” para el futuro. A raíz del campanazo que significara los sucesivos
cortes de gas desde Argentina, la preocupación de estos sectores se ha centrado en
cómo remplazar esta fuente poco confiable y agotable de energía. Y se han barajado
dos alternativas fundamentales: la hidroeléctrica (para la que Chile cuenta con
inmejorables condiciones naturales, y que además muestra en fase muy avanzada una
serie de proyectos concretos de gran envergadura –especialmente en la provincia de
22

Aysén), y la nuclear (en la que Chile tiene poquísima experiencia y no cuenta con
ninguna condición especialmente favorable para su implementación).
Las centrales hidroeléctricas planificadas en Aysén son muy cuestionadas por el
efecto negativo de las grandes represas que requieren. Hace unos días, sin embargo,
el Ministro de OO.PP. planteó la necesidad imperiosa de que las empresas que
pretenden levantar dos grandes centrales en valle del río Baker modifiquen sus
proyectos y en vez de planificar la inundación de extensos terrenos, decidan utilizar
otro tipo de central “con menor nivel de inundación”. Esto se conseguiría con
centrales llamadas “de paso”, que se utilizan con éxito en países como Noruega.
Queda por ver si resultan tan eficientes y lucrativas como las convencionales, y si el
gobierno y los sectores interesados (incluida la población de la zona) aceptarán de
buen grado esta solución al problema.
Las centrales nucleares presentan muy graves desventajas. Resumidamente: a)
son altamente peligrosas, porque aunque juren que las técnicas y construcciones
modernas tienen una probabilidad de falla de una en mil millones, no hay principio
científico alguno que garantice que esa falla no se vaya a producir mañana; a eso
habria que agregar que ese nivel de seguridad no toma en cuenta las fallas humanas ni
los sabotajes voluntarios; b) son de difícil venta al público: si hoy día se produce un
inusitado revuelo por centrales hidroeléctricas en Aysén, no quiero ni imaginar lo que
significaría ofrecerles a los ayseninos cambiarlas por una central nuclear, y se puede
asegurar sin riesgo de equivocarse que ninguno de los proponentes de una central
nuclear van a vivir en las cercanías de ésta; c) son tremendamente caras, y no tienen
ninguna posibilidad de instalación sin una fuerte inversión del Estado; este costo sube
en la medida que aumentan las dificultades por los puntos a) y b); d) demoran
fácilmente 10 años en construirse, requieren materia prima para operar que no se
encuentra en cualquier lugar ni en abundancia, y que tenderá a acabarse y
encarecerse en la misma medida que todo el mundo se decida a construir dicho tipo de
plantas, como pretenden los sectores interesados en EEUU, Europa, China, América
Latina, etc. e) por último, tampoco resuelven el problema del agotamiento del petróleo
en lo que respecta al transporte (terrestre, marítimo, aéreo).
Es claro que la ecuación energética no es de fácil solución, ni para el mundo ni
para Chile en particular. Al igual que con la crisis ecológica, en este caso se cruzan
factores “filosóficos” (qué tipo de vida necesitamos o queremos llevar), económicos
(cuánto queremos crecer, si es que), financieros (de dónde sacar la plata para las
enormes inversiones a considerar), políticos (quién y desde dónde provee las materias
primas, los equipos, los técnicos), ambientales (cómo se afecta el medio ambiente y el
hábitat humano, qué destino tendrán los desechos), de propiedad (quién hace las
inversiones, quién controla la operación, quién se embolsa las ganancias, si las hay), y
por supuesto técnicos.
Y en el caso de la Energía, se pueden aplicar perfectamente gran parte de los
dos factores desfavorables que mencionamos en el apartado de la Ecología.
En noviembre tuvo también lugar la presentación del informe bi-anual de la
prestigiosa organización WWF Internacional sobre el estado de los ecosistemas del
planeta. Este informe (”Planeta Vivo 2006”) es el resultado de dos años de estudio
sobre datos de 2003. Sus resultados reafirman las conclusiones de los informes
anteriores: desde finales de los años `80 los pueblos de la Tierra han estado utilizando
23

anualmente más recursos del planeta de los que éste podía regenerar en cada año. El
informe en cuestión resume sus resultados a través de dos indicadores: el “índice del
planeta vivo” que pretende medir la evolución de la biodiversidad del planeta a través
del estudio de 1313 especies de vertebrados en todo el mundo. Constata que entre
1970 y 2003 la población de vertebrados se ha reducido en un tercio. El otro indicador
es la “Huella Ecológica”, que mide las necesidades de tierra y agua biológicamente
productiva que requieren los humanos para producir en forma sustentable en el tiempo
todo lo que consumen y para absorber en forma sustentable todo lo que desechan (ya
sea como basura o como contaminación). Los resultados son nuevamente
preocupantes: en el mundo hay una capacidad disponible de 1,8 hectáreas por
persona, pero producimos-consumimos-desechamos a un ritmo de 2,2 hectáreas por
persona. Es decir, estamos gastando más de lo que se renueva naturalmente, y a este
ritmo, en el año 2050 estaríamos necesitando el equivalente de dos veces la capacidad
biológica del planeta.
De todos estos estudios surge la pregunta ¿nos vamos a enfrentar al colapso de
la civilización humana? En este Informe, así como en el Informe Stern y otros ya
citados, se afirma que no necesariamente, si es que se invierte desde ahora el rumbo
que lleva el planeta, lo que implicaría tomar decisiones políticas desde ya.
En otros sectores, por ahora minoritarios, se sostiene que lisa y llanamente ya no
hay tiempo para revertir lo hecho y nos dirigimos al precipicio. Otros sectores
intermedios reconocen que aún es tiempo de cambiar la dirección de la marcha, pero
que las dificultades para cambiar el curso (decisiones drásticas al más alto nivel
político, conciencia y convencimiento en todos los sectores de la necesidad de cambiar
de modo de vida, limitar o eliminar el crecimiento “económico”, coordinación a nivel
internacional, etc. etc.) son tan significativas, que va a ser prácticamente imposible
enmendar el rumbo adecuadamente, y que serán los propios humanos (desde los jefes
de Estado hasta el último campesino del lugar más apartado) los que experimentarán
en carne propia el choque probablemente violento con la realidad natural, sin la
necesaria preparación, y con resultados que oscilarán entre el colapso en diversas
esferas de la vida y el “sálvese quien pueda” en que algunos saldrán malparados y
otros saldrán a flote con más o menos heridas.
Ahora bien, desde el punto de vista de las organizaciones sociales de base, no
cabe otra alternativa ante este difícil panorama que en primer lugar contribuir al
conocimiento, difusión y comprensión del problema, para en un segundo momento
proponerse la organización por la base de las medidas necesarias y adecuadas para
combatirlo, o al menos, contrarrestarlo. Hay toda una serie de medidas que al respecto
se pueden proponer e impulsar, pero su examen escapa a los límites de este análisis.

Resumiendo, y poniendo las cosas en perspectiva: creemos poder sostener que


a nivel mundial y de Chile en particular estamos mal preparados para enfrentar los
retos que la crisis ecológica y la crisis energética nos están presentando.
Fundamentalmente, porque el sistema capitalista de libremercado pone las prioridades
al revés y no permite que los pueblos visualicen e identifiquen sus genuinos intereses y
necesidades, impidiendo la búsqueda y realización de las soluciones adecuadas.
24

VI. EFERVESCENCIA EN LOS ANDES: ENTRE LA REFUNDACIÓN


DEMOCRÁTICA Y EL CONTINUISMO NEOLIBERAL

En los últimos 5 años, los países de la vertiente andina de la América del Sur, se
han convertido en la sub-región más convulsionada del continente, sin lugar a dudas.
Protagonistas centrales de la efervescencia son los movimientos populares, que
alcanzan en estos países diversa configuración y envergadura, pero que en todos ellos
han ido adquiriendo mayor fuerza e ingerencia en el desarrollo de los hechos. Desde la
resistencia extendida a las políticas neoliberales, los movimientos sociales andinos han
ido alcanzando una proyección política nacional cada vez más decisiva y determinante.
Este panorama ha puesto en tensión a las clases dominantes en la sub-región y, a
la cabeza de todas ellas, al imperialismo norteamericano. Este último, en particular,
advertido del riesgo que la “mancha de aceite bolivariana” se extienda por toda la
zona, poniendo en cuestión su hegemonía, ha reordenado sus fuerzas y redefinido su
estrategia en cada país y en el conjunto del área, apuntando a desestabilizar los
procesos encabezados por los movimientos populares, a dividir a los que aún no
consolidan una alternativa política propia y a cooptar, estigmatizar y clientelizar a los
que recién parten.
Aislar y derrotar el ejemplo de Venezuela y Bolivia, caricaturizar a sus
gobernantes, impedir a toda costa que se produzca una polarización antineoliberal
masiva en cada país, poner en crisis los procesos de integración suramericanos,
fortalecer la dependencia comercial y financiera de la economía norteamericana, son
algunos de los objetivos centrales de las maniobras imperialistas en esta sub-región de
América Latina. La disputa ha sido y sigue siendo muy intensa.

5.1. La pelea por el carácter de la integración

En el plano sub-regional y de las relaciones internacionales, las iniciativas han


dado cuenta de dos perspectivas distintas. Por un lado, las que privilegian la
liberalización comercial y financiera, de corte neoliberal; y por otro, las que se
proponen un enfoque más integral, de complementación de fuerzas y esfuerzos para un
desarrollo que atienda las necesidades económicas y sociales más básicas de los
pueblos.
El triunfo electoral reciente en Colombia y Perú de los candidatos respaldados
por las fuerzas neoliberales, Álvaro Uribe y Alan García, favoreció la aprobación
parlamentaria en esos países de los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos.
Está pendiente, sin embargo, el trámite de su aprobación ahora por el congreso
norteamericano; como paso determinante para su entrada en vigor. El contundente
resultado adverso al gobierno de Bush de las elecciones que renovaron parcialmente
ambas cámaras en noviembre pasado, ha postergado una eventual aprobación de estos
TLC cuando menos a junio del 2007. La victoria del partido demócrata podría significar
la modificación de estos TLC, con la inclusión de cláusulas ambientales y laborales e
incluso derivar en el rechazo definitivo de ambos TLC, en la medida que se reforzarán
las posiciones proteccionistas.
En Ecuador, las marchas y ocupaciones de caminos del movimiento indígena
en abril de este año en contra del TLC con los EE.UU. y por la expulsión de la
25

Occidental Petroleum Company terminaron por generar el clima político necesario


como para que el vacilante gobierno de Alfredo Palacio tomara la determinación de
caducar el contrato de la “Oxy” mientras el parlamento modificaba la ley de
hidrocarburos, elevando la tasa impositiva en beneficio del estado. Así las cosas,
Washington unilateralmente dio por cerrado el proceso, en mayo del 2006, sin haber
llegado a acuerdos definitivos entre los equipos negociadores de ambos países. El
triunfo de Rafael Correa en las recientes elecciones presidenciales en Ecuador hace
del todo improbable que las negociaciones para un TLC con los EE.UU. puedan
restablecerse. Y lo más probable es que queden definitivamente canceladas.
En el plano sub-regional, el resultado de esto fue la fractura en los hechos de la
Comunidad Andina de Naciones, al desmontarse las políticas proteccionistas del
mercado andino. En estas circunstancias, Venezuela procedió a comunicar su retiro del
bloque, al mismo tiempo que su incorporación como miembro pleno del MERCOSUR.
Para cubrir la imagen de su crisis, los miembros de la CAN invitaron entonces
a Chile a reintegrarse al pacto, lo que se concretó en estos meses. Lo más significativo
que derivó de ello fue la apertura de negociaciones para nuevos TLC, pero esta vez
entre Chile y Perú por un lado y Chile y Colombia, por otro; ambos ya concluidos y en
punto de ratificación. En definitiva, un afianzamiento de las relaciones comerciales y
financieras entre estos países, en el más puro esquema neoliberal.
A partir de ello y por boca del canciller mexicano Luis Derbez, el imperialismo
ha esbozado incluso la idea de una “Comunidad del Pacífico”, en torno a un eje
“México-Colombia-Chile”, para articular a toda la vertiente andina de los países
latinoamericanos y rivalizar con el eje “Venezuela-Brasil-Argentina” que desde el
Atlántico, aspira a ser el núcleo unificador de la región suramericana.
La perspectiva contrapuesta, se hizo presente a través del planteamiento por el
nuevo mandatario boliviano, Evo Morales, de los Tratados de Comercio de los Pueblos
(TCP). Con ello vino a aportar elementos a la llamada Alternativa Bolivariana de las
Américas (ALBA), marco en el cual Bolivia suscribió a fines de abril importantes
acuerdos con Venezuela y Cuba, no sólo en materia comercial, sino que en una amplia
gama de temas económicos, sociales, culturales, políticos, militares, tecnológicos, etc.
Un espaldarazo trascendente a esta línea estratégica de integración regional y que
fortalece a cada uno de los países involucrados, pero en particular al nuevo gobierno
boliviano.
En el plano de los movimientos sociales, en estos meses siguieron realizándose
esfuerzos de articulación regional de sus fuerzas: indígenas, migrantes, cristianos,
campesinos, redes temáticas de ONGs, movimientos autogestionarios, etc.,
multiplicaron sus encuentros en distintas ciudades suramericanas; tanto en reuniones
de carácter sectorial, como en foros multisectoriales –como las Cumbres de los Pueblos
o Foros Sociales. En ellos, va cristalizando una conciencia supranacional de la
militancia y van surgiendo iniciativas y propuestas cada vez más concretas que apuntan
a levantar una perspectiva de desarrollo nacional y regional alternativa a la del
capitalismo neoliberal; que interpela abiertamente los acuerdos y procesos
intergubernamentales.

5.2. Los procesos de refundación democrática (Venezuela, Bolivia y Ecuador)


26

En los ámbitos nacionales, están en primer lugar, los procesos en que el


movimiento popular ha logrado entronizar gobiernos que han emprendido una
refundación democrática del estado y reformas económicas y sociales de vasto
alcance, para atender los problemas más agudos de su población y recuperar un grado
de soberanía económica en la conducción del país. Son procesos de impronta
revolucionaria, aunque no lleguen por el momento –y quizás no llegarán por un largo
período- a romper los marcos del capitalismo de estado.
Es el caso de Venezuela, desde hace ya más de 8 años, en que con el liderazgo
de Hugo Chávez, el movimiento popular venezolano ha logrado darse una nueva
Constitución y emprender importantes transformaciones. En lo económico se trata de
ampliar las bases del crecimiento más allá de la riqueza petrolera controlada por el
estado, re-industrializar el país, dar espacio al fortalecimiento del sector de
cooperativas y de la pequeña producción popular, avanzar hacia la seguridad
alimentaria. En lo social, las “misiones” han sido el mecanismo para avanzar en la
resolución de problemas de educación, salud, desarrollo comunitario, seguridad
social, etc., pasando por encima del burocratismo del aparato público. El impulso de
los Consejos Comunales ha marcado un nuevo paso en la dirección de incentivar la
participación y fortalecer la construcción de un poder popular.
Con el viento a favor del precio del petróleo, la economía venezolana ha
continuado su ciclo expansivo y el apoyo popular de Chávez se ha extendido desde los
sectores más pobres hacia segmentos de las capas medias. Todo lo que explica la
contundente nueva victoria electoral que prolonga su mandato por 6 años más, que
permitirán avanzar en la consolidación del proceso de cambios.
En Bolivia, el gobierno de Evo Morales en corto lapso ha dado tres pasos
históricos, decretando la nacionalización de los hidrocarburos, instalando la Asamblea
Constituyente y promulgado una nueva ley agraria; hitos que han abierto procesos de
confrontación de intereses que serán decisivos en el curso futuro de los
acontecimientos.
A partir del 1º de mayo, se ha abierto un proceso de negociación con las
transnacionales que operan en el sector de hidrocarburos y también con el gobierno
argentino, a fin de recuperar un mayor margen de ingresos para el estado boliviano y
asegurar la continuidad de las inversiones necesarias para un más pleno
aprovechamiento de sus recursos gasíferos.
Tras la reciente suscripción de contratos de operación con 10 petroleras
extranjeras, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) se está centrando
ahora en obtener el 51% de las empresas mixtas Transredes, Chaco y Andina, así como
de las privadas Petrobrás-Refinación y la Compañía Logística de Hidrocarburos.
27

Con Kirchner se logró primero un acuerdo que aumentó el precio del gas que
importan los argentinos en un 56 %, a 5 dólares el millón de BTU (unidad térmica
británica). Más recientemente, se pactó avanzar en la integración energética entre
ambos países, aumentando los 7,7 millones de m3/diarios de gas que Bolivia bombea a
Argentina hasta 27,7 millones de m3/diarios en 2010, con una fórmula para ajustar en
adelante la tarifa y una inversión conjunta (YPFB-ENARSA) para materializar un
gasoducto del nordeste argentino.
Con Petrobrás no se ha alcanzado acuerdo en relación a dos refinerías, que
adquirió en licitación en 1999, las que desea mantener bajo su control o vender la
totalidad de sus acciones. Esta controversia derivó el 15 de septiembre pasado en la
dimisión del anterior ministro boliviano de Hidrocarburos, Andrés Solís Rada. Con la
petrolera brasileña también queda pendiente la negociación para fijar el nuevo precio
del gas boliviano exportado a Brasil, que actualmente es de cuatro dólares por millón
de BTU.
En cuanto a la Asamblea Constituyente, sus deliberaciones avanzan en medio de
la controversia acerca del carácter de la misma, aunque aún no inician el trabajo de
elaboración de una nueva Constitución. Mientras el MAS afirma el carácter originario y
fundante de la Asamblea, la oposición intenta limitar su jurisdicción a lo que
determinen los poderes actuales del Estado. Un capítulo nuevo de esta misma pugna
por el reglamento de debates se ha provocado en torno al quórum necesario para la
aprobación de sus resoluciones, en el que el MAS impuso un quórum mixto: de mayoría
simple para la aprobación de cada artículo y de dos tercios para el texto final y
completo de nueva Constitución; lo que ha desatado una huelga de hambre de los
opositores.
La nueva ley agraria, por otra parte, significa un golpe mortal a la
oligarquía terrateniente. El 87 % de las tierras está en manos solamente del 7% de
propietarios de dotaciones agrícolas. Los campesinos tienen solamente 4 millones de
hectáreas, el 13 %. En el oriente boliviano persiste el latifundio, prohibido por la ley, y
existen propiedades que no cumplen con una función económica o social, aquella que
según las leyes permiten detentar las tierras. Según los anuncios oficiales, se revertirán
al Estado más del 10% de las 106.700 millones de hectáreas del país, las mismas que
son consideradas "improductivas" por parte del gobierno
La victoria de Rafael Correa en Ecuador abrirá camino a un escenario
similar al de Bolivia, con un movimiento popular un poco menos estructurado en lo
político, pero con bases sociales que han demostrado una gran fortaleza y capacidad
de resistencia organizada en los años anteriores. La victoria se alcanzó gracias a la
unidad de los sectores populares, de la izquierda y de los movimientos sociales, a su
capacidad de atraer a las capas medias y de entre todos impedir las maniobras de
fraude que en Ecuador quisieron reiterarse
El programa de Correa contempla como medidas fundamentales la convocatoria
a una Asamblea Constituyente y la renegociación de los contratos con las
transnacionales que operan en el sector de hidrocarburos, al mismo tiempo que no
renovar en 2009 el convenio que permite la presencia militar de EEUU en la base de
Manta.
28

Algunos componentes comunes de la maniobra desestabilizadora del


imperialismo en estos países son, por un lado, el aliento de proyectos de “autonomías”
bajo caudillos locales que amenazan con el separatismo de regiones ricas en recursos
(Zulia en Venezuela, Santa Cruz y Tarija en Bolivia, Guayaquil, en Ecuador). Por otro
lado, la división y enfrentamiento entre distintos sectores sociales populares a partir
del ejercicio en provecho propio de partes del aparato del estado, que revive el
proceso de descomposición social precedente al triunfo electoral del movimiento
popular (choque entre mineros y cooperativistas en Huanuni, Bolivia, por ejemplo). Y
en tercer lugar, la acción corruptora y burocrática de elementos enquistados en las
instituciones estatales, a falta de un contingente mayor de funcionarios profesionales
comprometidos con la ética que debe acompañar la conformación de una nueva
institucionalidad.
Complejos desafíos que los movimientos populares de Venezuela y Bolivia están
enfrentando y que deberá enfrentar igualmente el pueblo ecuatoriano, que exigen dar
continuidad y profundidad a la movilización, y la ampliación y consolidación de la
alianza social y política en cada país, que pueda dar sustento a los proyectos de
desarrollo nacional que encaran y a la construcción de nuevos Estados que vayan más
allá de la democracia representativa, hacia una verdadera democracia participativa,
plurinacional, pluricultural, inclusiva.

5.3. Colombia y Perú: La carta de los populismos autoritarios


En Colombia como en Perú, ante movimientos populares bastante menos
estructurados tanto en lo social como en lo político, se impusieron en las recientes
elecciones presidenciales los candidatos que contaban con el respaldo imperial,
Álvaro Uribe y Alan García. Uno con mayor ventaja que el otro, pero ambos
enfrentando por primera vez candidaturas surgidas de una incipiente reagrupación
política de los movimientos populares y con una oferta programática de gobierno muy
similar, a pesar de provenir de fuerzas aparentemente diversas.
Uribe y García encabezan maquinarias políticas corruptas dispuestas a ejercer el
clientelismo mezclado con la represión como instrumentos básicos de gobierno.
Provistos de un discurso populista y aparentemente respetuoso de las formalidades
democráticas, promueven en los hechos un programa ampliamente neoliberal, que
refuerza el proceso de financiarización de las economías, da mayores ventajas a la
inversión extranjera, profundiza la privatización de los recursos mineros y petroleros y
se empeña en la ratificación del TLC por el congreso norteamericano.
Administrando las holguras que dan los altos precios de las materias primas,
estos gobiernos las usarán para cooptar y dividir a las fuerzas opositoras, mientras no
vacilarán en enfrentar las movilizaciones sociales a punta de represión. Ángulo
específico de la militarización que ampara una mayor presencia de los EEUU será la
continuación del “combate al narcoterrorismo” que ambos mandatarios suscriben. La
prórroga del programa de preferencias arancelarias para las economías andinas
(APTDEA) se estaría concediendo por un año más, a cambio justamente de seguir
endosando la política de criminalización y erradicación de los cultivos de coca que
promueve el gobierno de EEUU.
Los desafíos de los movimientos populares en Colombia y Perú pasan en lo
inmediato por consolidar su estructuración social y política; que permita ir más allá de
29

la resistencia, a la capacidad de constituirse en alternativas sólidas de gobierno y de


poder.
En Colombia, el Polo Democrático Alternativo permitió alcanzar una votación
histórica jamás alcanzada por la izquierda en elecciones presidenciales e instalarse
como segunda fuerza política. Pero deberá superar las tendencias a la disgregación
que surgen de la amplitud de sensibilidades políticas que se han agrupado en su seno;
al tiempo que hacer una eficaz labor de oposición parlamentaria. Por otro lado, los
movimientos sociales colombianos, que han venido en proceso de articulación y
politización creciente, deberán superar el debilitamiento sistemático que les causa la
represión paramilitar amparada por el estado.
En Perú, el bloque PNP-UPP, altamente improvisado en las vísperas de la
elección presidencial, se quebró poco después de ellas y está por verse si sirve como
base para la conformación de una alternativa política sólida del movimiento popular
antineoliberal. El liderazgo de Ollanta Humala se presenta más bien precario y la
unidad de los movimientos sociales parece ser un proceso más incipiente y complejo.
El papel de los pueblos indígenas, de los productores cocaleros y de los campesinos y
pobladores afectados por la minería parece tener la mayor relevancia en ese proceso;
todavía muy distante de los sectores sociales de los grandes centros urbanos. Una
fragmentación social que se reflejó claramente en las mismas elecciones
presidenciales y que se repetiría en las próximas elecciones regionales y municipales.
Las movilizaciones estudiantiles y las demás, de las que se habla en otra parte de
este informe, muestran que también en Chile, las clases dominantes están ya topándose
con un sujeto popular que empieza a constituirse. América del Sur está en ebullición en
todos sus rincones.
30

Apéndice:

Las Grandes Empresas Transnacionales En la Globalización Neoliberal:

Ya en la década de los 80, el modelo económico neoliberal de libre mercado era


parte de la realidad chilena, venía, como mucho de lo que nos rodea y hace parte de
nuestra vida de habitantes de países subdesarrollados, algunos, con suerte, economías
emergentes, de los países desarrollados, particularmente de la única super o
hiperpotencia mundial existente en el planeta en este momento de la historia de la
humanidad: Estados Unidos de Norteamérica.
El modelo económico neoliberal fue presentado, impuesto y aceptado por el
gobierno de la época, la dictadura militar; luego, fue continuado y profundizado por los
sucesivos gobiernos de la Concertación. Se creía era la solución que permitiría, por fin,
alcanzar el desarrollo a los países pobres y no desarrollados de América Latina y del
resto del mundo. La promesa consistía en que al dejar entrar capitales extranjeros y
permitir la instalación de las transnacionales, previo desmantelamiento de la industria
nacional, en estos países pobres o en desarrollo, habría más trabajo, mayor
producción, más consumo y la pobreza y extrema pobreza desaparecerían como
consecuencia lógica de un “chorreo” que nunca se dio. Era el crecimiento económico,
la reducción del Estado o Estado Subsidiario; es decir, un Estado pequeño, reducido
que sólo se preocupe y ocupe de aquellas tareas y actividades que los privados no
están dispuestos a asumir porque simplemente no les conviene a sus intereses
económicos, y dejar actuar al libre mercado; esto es, que todas las actividades
económicas, en un mundo donde todo se compra y se vende, todas las empresas en sus
respectivos rubros comerciales circulen y se encuentren o desencuentren libremente,
o sea, sin control ni fiscalización alguna por parte del Estado, la receta mágica que nos
permitiría dejar atrás aquella vergonzosa condición de país pobre.
Han pasado más de 20 años y hemos aprendido que en la lógica de la
globalización económica neoliberal de libre mercado, las grandes empresas
transnacionales se instalan en aquellas naciones que les ofrecen las condiciones que
éstas necesitan para poder operar. Se trata de mano de obra barata, leyes laborales
flexibles, materias primas al alcance de la mano y gobiernos dispuestos a proveer
todas las facilidades necesarias para que estas inversiones se queden en un
determinado país y no se vayan a otro. Se entiende, porque al no haber industria
nacional no hay trabajo, si las transnacionales deciden que en otros países las
condiciones de competitividad son superiores no trepidarán en trasladar su capital a
esos países. No es coincidencia que las empresas transnacionales crucen todas las
fronteras que sea necesario para operar en países del tercer mundo o
subdesarrollados; los gobiernos de turno están disponibles para incumplir sus propias
normativas, por ejemplo, medioambientales, situación que no es aceptada en los países
desarrollados o centrales.
Es importante recordar que hasta inicios de la década de 1970, era la dimensión
económica la que estaba supeditada a la dimensión política; esto es, los intereses y
decisiones político sociales eran los que determinaban, principalmente, el curso de la
sociedad y entregaban las directrices al ámbito económico, y todo el quehacer
económico se entendía como un área al servicio de los intereses y necesidades de los
31

seres humanos que componen la sociedad. En teoría, las transacciones de mercancía


daban como resultado un dinero que permitía a la sociedad y obligaba a los gobiernos,
a través del Estado, a crear políticas sociales que permitieran la distribución y
redistribución de la riqueza creada por todos los habitantes de una nación. En la
actualidad y a partir de la imposición del modelo económico neoliberal de libre
mercado, la situación se invierte: es el poder económico y no el poder político el que
domina y controla toda la vida social. De este modo, es la política y los políticos
quienes están al servicio de las grandes transnacionales y de todo el poder
empresarial. Los gobiernos, quiéranlo o no, están al servicio de los intereses del gran
empresariado transnacional, debido a un modelo económico que se implantó bajo el
supuesto que permitiría a los países más pobres lograr derrotar aquella vergonzosa e
indigna situación de subdesarrollo e igualar las envidiables condiciones de vida
existente, aunque no para todos, en el primer mundo. Aquellos alumnos más
destacados y de las mejores familias fueron a Estados Unidos de Norteamérica a
realizar sus estudios de post grado, magíster o doctorados, a las mejores universidades
de ese país, allá les enseñaron que el secreto para terminar con el subdesarrollo era
dejar que el mercado se expresara libremente y sería “la mano invisible” la que
permitiría el equilibrio entre la oferta y la demanda. En este mercado se supone que
libremente concurren empleado y empleador a negociar y lo más importante, bajo
condiciones de total igualdad, es decir, quien no posee capital alguno, según el señor
Adam Smith, está en condiciones totalmente igualitarias respecto de un posible
empleador que es dueño de todo el capital, para negociar y luego decidir libremente
si acepta o rechaza la oferta de este capitalista que necesita un trabajador y este
trabajador que necesita un empleo porque de no encontrar un empleo no sabe cómo
pagará las cuentas y cómo alimentará a su familia.
Fue así que estos destacados profesionales, con diplomas de excelencia
académica, regresaron y, desde la Universidad Católica, principalmente, explicaron a
todo aquel que los quisiera escuchar, que dado que este modelo económico estaba
dando los mejores resultados en los países desarrollados, lo que nosotros debíamos
hacer para equipararnos a ellos en los niveles de desarrollo era copiar el modelo. Y así
se hizo: se desmanteló el Estado, se vendieron las empresas que eran de todos los
chilenos a empresarios privados y sus precios de venta eran, en la mayoría de los
casos, muy inferiores a su precio real; se privatizó la educación, se crearon las AFP, las
Isapres y el Estado ya reducido optó por crear políticas sociales focalizadas hacia los
sectores más deprivados social y económicamente y aquellos que sobrepasaban el
límite exigido para acceder a subvenciones o apoyo directo o indirecto del Estado,
sencillamente, quedaban echados a su suerte. Las leyes laborales fueron adaptadas a
las necesidades de una sociedad altamente compleja y ya ninguna acción legal era
posible contra un empleador que decidiera utilizar servicios profesionales, técnicos, o
sin especialización formal de un trabajador sin mediar contrato alguno.
La globalización neoliberal implica la interdependencia cada vez más estrecha
de las economías entre los distintos países, implica la circulación total de los capitales y
hace que las grandes transnacionales dominen el mundo de la economía, genera una
competencia total, una competencia entre el capital y el trabajo y como el capital
circula libremente a grandes velocidades, los seres humanos son derrotados porque
son menos móviles. En el presente, los mercados financieros en manos de privados,
32

tienen en su poder a muchos países y con ello parte importante del futuro económico
del mundo. Por lo mismo, tienen la prerrogativa de imponer sus normas e intereses a
los distintos Estados, es la empresa privada la que está por sobre el Estado. Las
personas deben vivir en función de las necesidades del mercado y no al revés. La
ideología neoliberal representa los intereses del capital internacional y parte
importante de sus raíces fue definido bajo los acuerdos de Breton Woods en EE. UU el
año 1944, donde se reunieron los aliados occidentales que definieron los principios
que garantizarían la reconstrucción de Europa, en el marco del término de la Segunda
Guerra Mundial, y la formación de un nuevo orden económico mundial, las
instituciones económicas y monetarias que promueven y comandan esta doctrina son el
Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial
de Comercio (OMC) , la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que financian en todo el
planeta a diversos centros de investigación, universidades y fundaciones los que, por
razones obvias, difunden y mejoran el modelo para ser aplicado en todo el orbe y
tienen un séquito de profesionales e intelectuales a su servicio, con el fin de promover
la ideología neoliberal.
El punto principal, como decíamos más arriba, es que la economía prevalece por
sobre la política, así se deja actuar al capital libre de todo contenido social, esto es, de
toda necesidad y sensibilidad humana y espiritual, y la competencia y competitividad
son su fuerza motriz; el libre intercambio no tiene fronteras y permite el permanente
desarrollo del comercio a nivel planetario; la división internacional del trabajo baja el
precio de los salarios e impide una organización sindical lo suficientemente fuerte
como para generar demandas de los trabajadores que puedan ser inmanejables por el
empresariado y los gobiernos. El neoliberalismo económico global exige una moneda
fuerte para su estabilización; la desregulación por parte del Estado (no sólo no
fiscalizar, sino que definitivamente, no tener normas o reglas que obliguen al estado a
cumplir un rol que le era inherente: velar por el cumplimiento de leyes, que ahora son
escasas o inexistentes, que obliguen al empresariado y al comercio a respetar la
condición humana de cada trabajador y consumidor respectivamente); exige también,
las privatizaciones y la liberalización de precios. El Estado subsidiario tiene, dentro de
sus deberes, que arbitrar siempre a favor de las ganancias del capital, lo que resulta en
detrimento de los intereses económicos de los trabajadores. La globalización
neoliberal terminó con el mercado nacional y junto con ello aminoró
considerablemente el rol que cumplían los poderes públicos. En relación a este mismo
tema, Ignacio Ramonet, Director de la publicación mensual “Le Monde Diplomatique”,
en el año 2004 expresó que “ los directivos de estas empresas, así como los de los
grandes grupos financieros y mediáticos, detentan el poder mundial y, por medio de
sus pujantes lobbies (negociaciones), dejan sentir todo su peso sobre las decisiones
políticas. Se puede decir que confiscan la democracia en su provecho”, y agrega: “en
nuestro planeta la quinta parte más rica (20%) de la población dispone del 80% de los
recursos, mientras que la quinta parte más pobre (20%) sólo dispone de menos del
0,5%” , esto significa que podemos decir con toda propiedad, amparados en esta
información, que quienes dirigen las grandes empresas transnacionales presionan e
influyen directamente en los políticos para que legislen en su favor y en los gobiernos
para que se encarguen de la perfecta aplicación de dichas leyes, y podemos, además,
33

creerle al señor Koffi Annan, Secretario General (saliente) de la ONU, cuando dijo, en
el que será uno de sus últimos discursos oficiales, que en el mundo, los últimos 10 años,
los ricos eran mucho más ricos y los pobres mucho más pobres.

Taller de Análisis de Coyuntura Económica y Política, TACEP:

Informaciones en www.cctt.cl y [email protected] En el TACEP participan personas y militantes de


diferentes organizaciones interesados en poner a disposición de los trabajadores y sectores
populares una visión crítica de la realidad nacional e internacional. Si deseas incorporarte a los
grupos de trabajo escríbenos; si deseas colaborar en difundir los Informes Trimestrales,
reprodúcelos parcial o totalmente indicando la fuente. Si no desea continuar recibiendo el
Informe Trimestral, envíenos un e-mail a la dirección indicada solicitando la baja del mail-list.

__________________________________________

Información disponible en el sitio ARCHIVO CHILE, Web del Centro Estudios “Miguel Enríquez”, CEME:
http://www.archivochile.com
Si tienes documentación o información relacionada con este tema u otros del sitio, agradecemos
la envíes para publicarla. (Documentos, testimonios, discursos, declaraciones, tesis, relatos caídos,
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