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La Sanidad Que Viene de Dios 26-08-2014

El documento enfatiza que Dios ofrece sanidad espiritual y física a través de la fe en Su Palabra, destacando la importancia de escuchar, obedecer y mantener la fe en las promesas divinas. Se presentan pasos para recibir sanidad, incluyendo la atención a la Palabra de Dios, la humildad, la fijación en las promesas y la internalización de estas en el corazón. La conclusión resalta que buscar a Dios y Su Palabra es esencial para experimentar milagros y transformación personal.
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La Sanidad Que Viene de Dios 26-08-2014

El documento enfatiza que Dios ofrece sanidad espiritual y física a través de la fe en Su Palabra, destacando la importancia de escuchar, obedecer y mantener la fe en las promesas divinas. Se presentan pasos para recibir sanidad, incluyendo la atención a la Palabra de Dios, la humildad, la fijación en las promesas y la internalización de estas en el corazón. La conclusión resalta que buscar a Dios y Su Palabra es esencial para experimentar milagros y transformación personal.
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LA SANIDAD QUE VIENE DE DIOS 26-07-2014

Jeremías 33:6 “He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y
de verdad”.

Introducción: La Biblia nos asegura que Dios nos provee sanidad espiritual y física, y que esta es completa. La
Biblia nos dice y nos muestra que Dios si sana. Pero esta sanación interna y externa tiene que ver con la
conversión… con la verdadera fe. La fe bíblica se relaciona directamente con la palabra de Dios. “Así que la fe
es por el oír y el oír, por la Palabra de Dios”. Romanos 10:17. María le dijo al ángel del Señor “Hágase
conmigo conforme a tu palabra” Lucas 1:38

Este es el secreto de la fe Bíblica : La fe Bíblica se forma dentro del alma escuchando la Palabra de Dios, y se
expresa pidiendo el cumplimiento de lo que Dios ha dicho. Y para creer, necesitamos escudriñar, escuchar
atentamente la Palabra de Dios.

¿Es posible tener sanidad física aquí y ahora?

La Biblia nos asegura que si es posible. La bendita palabra de Dios es tan completa y perfecta, que no sólo nos
provee fe, nuevo nacimiento y alimento espiritual, sino que además, obra milagrosamente en nuestra salud y
fortaleza física. ¿Cómo…? ¿De qué manera puede actuar la Palabra para sanidad física…?

La respuesta a estas interrogantes nos la da la misma palabra de Dios en Proverbios 4:20-23 “Hijo mío, está
atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu
corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada,
guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”.

Dios promete sanidad física y espiritual a sus hijos, es decir, a quienes hemos nacido de nuevo, aceptando por
fe la sangre sanadora de Nuestro Señor Jesús. Ahora veamos los pasos para tener sanidad:

1. Está atento a mis palabras : Es necesario atender a la Palabra de Dios, no solamente implica escucharla.
También implica actuar conforme a ella, obedecerla.
Veamos sólo un ejemplo en Marcos 10:46-52
“Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo
de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar
voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase,
pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó
llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su
capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo:
Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y
seguía a Jesús en el camino”.
2. Inclina tu oído: Es tener humildad. Debemos ser sumisos ante la enseñanza de la Palabra, debemos estar
dispuestos a que Dios nos enseñe.

Mateo 15:21-28
“Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de
aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente
atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le
rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las
ovejas pérdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor,
socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo:
Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces
respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde
aquella hora.
En Mateo 23:12 Dice “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

3. No se aparten tus ojos: Es necesario mantener los ojos fijos en la Palabra de Dios, en sus promesas sin
mirar el caso de otros creyentes que no han obtenido sanidad. Cuando uno quita su vista de la Palabra y la
fija en las sanidades frustradas, la fe vacila y esto hace que no recibamos nuestra sanidad.
Santiago 1:6-8 “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar,
que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que
recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”.

4. Guárdalas en medio de tu corazón : “Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto
delante de sus ojos… ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy
Jehová tu sanador” Éxodo 15:26
La Palabra usada aquí como “medicina”, se refiere tanto a nivel espiritual como físico.

Conclusión: Para obtener un milagro hay que ir a la fuente, a la Palabra de Dios. Jesús nos prometió que
quienes lo buscáramos, lo encontraríamos. Y que en esa búsqueda nos sorprenderá con grandes cosas.

“Señor Jesucristo, entiendo que te necesito. Gracias por amarme tanto que moriste en la cruz por mis pecados.
Reconozco que te necesito para dejar atrás lo que no es bueno y realizar un cambio total. Por eso me
arrepiento y te abro hoy la puerta de mi vida como mi único Señor y Salvador. Te pido que me transformes en
una mejor persona. ¡Gracias por perdonar mis pecados y darme la vida eterna! A partir de hoy entiendo que
todo cambió para mí, y lo que Dios tiene preparado para mi lo acepto en el nombre de Nuestro Señor
Jesucristo. Amén y amen”.

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