Andahuaylas, un lugar representativo del mundo andino
La ciudad de Andahuaylas es una de las ciudades con una historia profunda y
milenaria, es por eso por lo que les explicare él porque es un lugar representativo
y majestuoso del mundo andino.
El ministerio de cultura menciona que antes de la llegada de los incas, esta
región estuvo habitada por culturas preincaicas como la Chanka, un pueblo
guerrero que dominó gran parte del actual territorio de Apurímac. Los chankas
fueron reconocidos por su valentía, organización militar y resistencia frente a los
incas, especialmente durante el reinado de Pachacútec. Según las crónicas,
protagonizaron una de las batallas más épicas en la historia del Tawantinsuyo:
la batalla de Yahuar Pampa, donde los chankas fueron finalmente derrotados por
las fuerzas incas lideradas por Pachacútec y su hermano Cápac Yupanqui. Esta
victoria permitió la consolidación del dominio incaico en la región.
Tras la conquista inca, Andahuaylas fue integrada al imperio como parte de la
región del Chinchaysuyo. Durante esta etapa, se desarrollaron importantes
obras hidráulicas, terrazas de cultivo y caminos que aún hoy son visibles en
varias zonas rurales del territorio andahuaylino. La agricultura, basada en
productos como la papa, el maíz y la quinua, alcanzó un alto nivel de
organización, mientras que la lengua quechua se afianzó como medio de
comunicación y expresión cultural.
Con la llegada de los españoles en el siglo XVI (1701-1800), Andahuaylas, como
muchas otras regiones del Perú, fue escenario de conflictos, abusos y
reconfiguraciones políticas. El dominio español significó la imposición de nuevas
estructuras sociales, religiosas y económicas. Las encomiendas y la
evangelización católica transformaron profundamente la vida de los pueblos
originarios. Sin embargo, la resistencia indígena no desapareció. Existen
registros de múltiples levantamientos y actos de rebelión, tanto en el periodo
colonial como en las guerras de independencia.
Durante las batallas por la independencia del Perú a inicios del siglo XIX (1801-
1900), la región de Andahuaylas participó activamente mediante el apoyo a los
movimientos patriotas. Tras la independencia, se reorganizó el mapa político del
Perú y se consolidó el departamento de Apurímac, al cual pertenece la provincia
de Andahuaylas.
En el siglo XX (1901-2000), Andahuaylas atravesó múltiples transformaciones
sociales y políticas. La reforma agraria impulsada en la década de 1960 y los
conflictos sociales de las décadas siguientes marcaron su desarrollo económico
y cultural. A pesar de las dificultades, el pueblo andahuaylino mantuvo vivas sus
costumbres, su idioma quechua y sus valores ancestrales.
Según el mapa geografico del Perú, Andahuaylas limita al norte con la región
Ayacucho, al este con la provincia de Chincheros, al sur con la provincia de
Abancay, y al oeste con la región Cusco. La provincia de Andahuaylas se ubica
en la parte noroccidental del departamento de Apurímac, en la región sur del
Perú. Su geografía andina es diversa y compleja, conformada por valles
interandinos, mesetas, quebradas, ríos y altas cordilleras. El territorio
andahuaylino se extiende aproximadamente por 3,983 kilómetros cuadrados y
se encuentra a una altitud promedio de 2,926 metros sobre el nivel del mar,
aunque existen zonas que superan los 4,000 m s. n. m. y otras que descienden
por debajo de los 2,500 m.
Andahuaylas es la capital de Apurimac, también conocida como la “ciudad de
los celajes”, por los atardeceres coloridos que se observan en su cielo,
especialmente en época seca. Su provincia está conformada por 19 distritos,
entre ellos destacan Talavera, San Jerónimo, Pacucha, Kishuará, Pampachiri,
entre otros. Cada uno presenta características geográficas y culturales
particulares, aunque comparten un mismo origen andino y una estrecha relación
con la tierra y las actividades agrícolas y ganaderas.
En la investigación de Yaja Ramos, uno de los lugares naturales más
importantes del territorio es la laguna de Pacucha, considerada para él una joya,
una de las más grandes y hermosas de la región andina. Esta laguna no solo es
una fuente de biodiversidad, sino también un atractivo turístico y un recurso
clave para la economía local, gracias a la pesca artesanal, en especial de trucha.
El clima de Andahuaylas varía según la altitud, predominando el clima templado
en los valles y un clima frío seco en las zonas más altas. La temporada de lluvias
se da entre noviembre y marzo, mientras que los meses secos —de abril a
octubre— son los más propicios para las labores agrícolas y las festividades
tradicionales.
En cuanto su geología, el suelo de Andahuaylas es mayormente fértil y apto
para el cultivo de productos alimenticios como la papa, el maíz, la quinua, la oca,
entre otros. Esto ha favorecido desde hace mucho la vida agrícola y el
asentamiento de diversas civilizaciones andinas.
La flora de Andahuaylas refleja la maravilla natural de los Andes centrales. En
las zonas altas, rsalta el ichu (Stipa ichu), también conocido como pasto puna,
una clase resistente al frío que cubre extensas áreas de puna y sirve de alimento
al ganado. En las quebradas y laderas, se hallan especies como el quenual
(Polylepis), un árbol nativo de los Andes que puede crecer a más de 4,000
metros de altitud y que desempeña un rol fundamental en la conservación del
suelo y del agua.
También destacan especies como el molle (Schinus molle), cuyas hojas y frutos
tienen propiedades medicinales, y el eucalipto, introducido durante la época
republicana, hoy ampliamente cultivado por su valor económico. En los valles
templados se desarrollan árboles frutales como el durazno, la manzana, el
chirimoyo y el palto, lo cual favorece la agricultura.
Además, Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre menciona que
Andahuaylas es rica en plantas medicinales utilizadas ancestralmente por las
comunidades quechuas. Entre ellas se encuentran la muña. Por eso
Andahuaylas demuestra tener una flora eficaz.
Entre los mamíferos más característicos se encuentra la vicuña, especie
emblema de la sierra peruana, que habita las zonas altas y cuya fibra es
altamente valorada por su calidad. También habitan el zorro andino, el venado,
el cuy silvestre, y, en algunas zonas de difícil acceso, se han reportado
avistamientos del gato andino, especie en peligro de extinción.
En cuanto a aves, el cóndor andino es uno de los animales más resaltantes y
simbólicos, representando la conexión espiritual entre el hombre y el cielo en la
cosmovisión andina. Otras aves importantes son el quilico, la perdiz serrana, la
gallareta, el picaflor andino, así como otras especies de patos silvestres que
habitan en lagunas como la de Pacucha.
También se pueden encontrar reptiles como lagartijas serranas y algunos
anfibios nativos, como ranas de altura, que cumplen un papel esencial en el
equilibrio ecológico. En los cuerpos de agua dulce, como riachuelos y lagunas,
habita la trucha, una especie introducida, pero de gran importancia económica
y gastronómica.
El ganado doméstico es otro componente esencial de la fauna andahuaylina.
Llamas, alpacas, ovejas y cuyes forman parte del paisaje rural y constituyen
recursos fundamentales para las familias campesinas. No solo son fuente de
carne y fibra, sino que también tienen valor cultural y económico.
Andahuaylas es una provincia rica en manifestaciones culturales que reflejan la
identidad viva del mundo andino. Sus costumbres y tradiciones, muchas de ellas
de origen prehispánico, se han conservado y adaptado a lo largo de los siglos,
manteniéndose como pilares fundamentales de la vida comunitaria. Estas
expresiones culturales abarcan festividades religiosas, rituales agrícolas,
danzas típicas, ferias populares y ceremonias en honor a la naturaleza.
Una de las principales costumbres en Andahuaylas es la celebración de fiestas
patronales, donde se combinan elementos católicos traídos por los españoles
con símbolos y rituales propios de la cosmovisión andina. Entre las más
representativas destaca la fiesta de San Jerónimo, que se celebra con gran
devoción en el distrito del mismo nombre durante la última semana de
septiembre. Esta festividad incluye misas, procesiones, ferias artesanales y
gastronómicas, además de danzas, como los Negrillos y las Huaylas.
Otra celebración importante de Andahuaylas es el Carnaval Andahuaylino,
reconocido por su colorido y alegría. Durante esta festividad, que se realiza en
febrero, las comunidades compiten con comparsas, bailes, música en vivo y
decoraciones florales. El juego con agua, la pintura y la yunza (corte del árbol
adornado con regalos) son parte fundamental de esta celebración, que
representa la fertilidad de la tierra y la unión entre los pueblos.
La agricultura sigue siendo una actividad central en Andahuaylas, y muchas de
sus costumbres giran en torno a los ciclos agrícolas. Una de las prácticas más
sagradas es el pago a la Pachamama, que se realiza en agosto. Esta
ceremonia consiste en ofrecer alimentos, hojas de coca, chicha y otros
productos a la Madre Tierra como señal de respeto y gratitud por los frutos
recibidos. Es un acto espiritual que reafirma la relación armónica entre el ser
humano y la naturaleza.
Asimismo, se practican rituales durante la siembra y la cosecha, en los que se
pide permiso y bendición a los apus o espíritus de las montañas. Las labores
comunales, conocidas como faenas o ayni, también forman parte del modo de
vida andahuaylino. Estas implican trabajo colectivo en beneficio de todos,
basadas en la reciprocidad, el apoyo mutuo y la solidaridad.
En las danzas de Andahuaylas el uso del traje típico es otro elemento importante
de la identidad cultural. Las mujeres visten polleras de colores vivos, mantas,
sombreros decorados y blusas bordadas, mientras que los varones suelen
utilizar ponchos y sombreros andinos. Estas vestimentas no solo cumplen una
función estética, sino que comunican la procedencia y el estatus social de quien
las porta.
La gastronomía de Andahuaylas es la expresión más viva de su identidad
cultural, profundamente ligada a la tierra, al calendario agrícola y a las
costumbres ancestrales. Sus platos se caracterizan por el uso de insumos
autóctonos de los Andes como la papa, el maíz, el cuy, la oca, la quinua, la carne
de alpaca y hierbas aromáticas que aportan sabor y valor medicinal. Se dice que
la cocina andahuaylina no solo alimenta el cuerpo, sino que también forma parte
de rituales festivos, celebraciones religiosas y reuniones familiares, siendo un
reflejo del entorno natural y del espíritu comunitario.
Uno de los platos más representativos es el cuy chactado, preparado con cuyes
criados en casa, que son adobados con hierbas y fritos bajo piedra caliente. Se
sirve acompañado de papas nativas, ensalada y ají molido. Este plato es
considerado un manjar y suele prepararse en fechas especiales o cuando hay
visitas importantes.
El mondongo andahuaylino es otro de los emblemas culinarios de la región. Se
trata de un guiso espeso elaborado con carne de res, mondongo (panza), maíz
pelado, hierbas andinas como el huacatay, ají panca y ajos, que se cocina
lentamente hasta lograr una textura suave y un sabor intenso. Se sirve
tradicionalmente en celebraciones y festividades religiosas.
Otro plato típico es la pachamanca, una técnica ancestral de cocción en tierra
caliente, en la que se cocinan carnes de res, cerdo, cuy, junto con papas, habas,
camote y humitas, todo ello sazonado con hierbas locales como chincho y
huacatay. La Pachamanca no solo es comida sino también un agradecimiento a
la Pachamama (madre tierra), y suele prepararse de forma comunitaria.
En las zonas altoandinas, es muy común el consumo de sopas energéticas,
como el caldo de cabeza de carnero o el chairo, preparado con papas, carne
seca (charqui), chuño, mote y verduras. Estos platos son nutritivos y adecuados
para combatir el frío de la sierra.
También destaca pesque de quinua, una especie de mazamorra salada de
quinua cocida con leche, queso y a veces con huevo. Este alimento es
considerado una fuente de energía y es altamente valorado por su contenido
nutritivo.
Andahuaylas también se caracteriza por el ámbito de los postres, se preparan
delicias como el pan de casa, las rosquitas hechas a base de maíz o trigo, y los
dulces de membrillo o zapallo. Son comunes durante festividades religiosas o
reuniones familiares.
Entre las bebidas, la más tradicional es la chicha de jora, elaborada con maíz
fermentado. Esta bebida tiene un valor simbólico y ritual, y es común verla en
fiestas y celebraciones comunales. También se consume la chicha de quinua y
la chicha morada, preparadas con ingredientes naturales, sin aditivos ni
conservantes.
En las alturas se suele preparar mate de muña, de eucalipto o de coca, no solo
como bebida caliente sino también como medicina natural contra los males
estomacales, la altura o el resfriado.
La comida en Andahuaylas no es solo un medio de subsistencia, sino también
un canal de transmisión cultural. Las recetas y técnicas de preparación se
heredan de generación en generación, principalmente por vía materna, y están
profundamente relacionadas con el ciclo agrícola, las estaciones y los rituales.
Los ingredientes usados en la cocina de Andahuaylas son, en su mayoría,
cultivados localmente, lo que refuerza el vínculo entre la tierra, la alimentación
y la comunidad.
La provincia de Andahuaylas no solo destaca por su riqueza natural y cultural,
sino también por haber sido cuna de personajes históricos que marcaron la
historia regional y nacional del Perú. Algunos de estos personajes fueron líderes
indígenas que enfrentaron el dominio incaico o español, mientras que otros se
destacaron en los campos de la política, la educación, la cultura o las ciencias
sociales. Su legado continúa siendo recordado con respeto y orgullo por los
habitantes de Andahuaylas.
Anccohuayllo: El caudillo chanka
Uno de los personajes más emblemáticos de Andahuaylas es Anccohuayllo,
líder del pueblo chanka, una de las civilizaciones más importantes de los Andes
centrales antes de la expansión inca. Se le atribuye haber encabezado la
resistencia contra el Imperio Inca en el siglo XV, especialmente durante la
batalla de Yawar Pampa (Campo de Sangre), donde los chankas fueron
finalmente derrotados por las fuerzas de Pachacútec. Sin embargo, la figura de
Anccohuayllo representa hasta hoy la valentía, la identidad indígena y el espíritu
de resistencia del pueblo andahuaylino.
José María Arguedas: Hijo adoptivo de Andahuaylas
Aunque nació en Andahuaylas, José María Arguedas es considerado uno de los
más grandes intelectuales del Perú y una figura clave del indigenismo
latinoamericano. Escritor, antropólogo y educador, Arguedas vivió su infancia en
la ciudad de San Juan de Luca, independencia peruana también impactaron a
esta región. Es considerada una mártir por haber servido como informante de
los patriotas frente a los realistas españoles. Fue ejecutada por negarse a
revelar información sobre los insurgentes, convirtiéndose en un símbolo de
coraje y sacrificio en la historia del Perú.
Domingo Zamora: Líder campesino
Originario del distrito de Kishuará, Domingo Zamora fue un campesino y
dirigente agrario que luchó por los derechos de los trabajadores del campo a
inicios del siglo XX. Su activismo influyó en los primeros movimientos sociales
del Perú rural y en la posterior reforma agraria. Zamora es recordado por haber
enfrentado con valentía a los terratenientes, defendiendo el acceso a la tierra y
la dignidad de los campesinos andahuaylinos.
Estos personajes demuestran defender el derecho andino y formar parte de
Andahuaylas, es algo memorable, el simple hecho de caracterizar a
Andahuaylas como su hogar. Entonces, se resalta que Andahuaylas es una
ciudad con una gran riqueza cultural de pies a cabeza.