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La Personalidad...

El documento aborda el estudio de la personalidad, destacando su estructura, características y los factores que la determinan, incluyendo el modelo de los Grandes Cinco. Se exploran diferentes tipos de personalidad y sus clasificaciones, así como la influencia del temperamento y el carácter en la formación de la personalidad. Finalmente, se discuten los componentes del temperamento y su relación con la herencia genética y las experiencias de vida.
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La Personalidad...

El documento aborda el estudio de la personalidad, destacando su estructura, características y los factores que la determinan, incluyendo el modelo de los Grandes Cinco. Se exploran diferentes tipos de personalidad y sus clasificaciones, así como la influencia del temperamento y el carácter en la formación de la personalidad. Finalmente, se discuten los componentes del temperamento y su relación con la herencia genética y las experiencias de vida.
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Universidad Tecnológica De Santiago

UTESA

Nombre: Miguel Angel Tejeda.

Tema: La Personalidad.

Matricula: 2-21-6031

Asignatura: Relaciones Humanas.

Profesor: Marcia León Martes.


Introducción

Este bloque temático se dedica al estudio de la personalidad considerada


ampliamente, pues aborda las dos orientaciones y objetivos básicos que
tradicionalmente, y aún en la actualidad, han venido caracterizando su
conceptuación y estudio. Se trata, específicamente, por un lado, del estudio de
la estructura de la personalidad, de sus rasgos y, por otro, de los procesos o
dinámica de la personalidad, o exploración del modo en que esos rasgos se
despliegan y desarrollan en las situaciones en las que las personas actúan.

Partiendo de un modelo internalista de la personalidad, en donde se enfatiza el


origen interno en la explicación de la conducta, en detrimento de los factores
externos o situacionales, el estudio de los rasgos ha estado caracterizado
tradicionalmente por un objetivo esencial, la exploración de cuántos cuáles son
los rasgos o propiedades que conforman la personalidad.
La Personalidad.

La personalidad es un aspecto que todos poseemos, el cual nos diferencia de


las demás personas y nos convierte en alguien único. Por lo tanto, tiene un rol
de gran importancia en el desarrollo personal de un individuo; por eso y más es
importante conocer qué es la personalidad y tipos de personalidad que existen.

En este sentido, la personalidad es el factor que describe las conductas de las


personas. La misma, sigue los rasgos y las características de cada individuo, así
como la forma de pensar; esta ciencia está a cargo de profesionales
en Psicología y es conocida en el campo como psicología de la personalidad y
tipos de personalidad.

Del mismo modo, la personalidad es un factor que se estudia desde hace


muchos años atrás y ha venido evolucionando significativamente estos últimos
años, gracias a nuevos aportes e investigaciones científicas. De tal manera, que
hoy en día se conocen muchos más aspectos profundos sobre la personalidad y
cómo funciona.
Características de la personalidad.
La personalidad es conocido por ser un patrón funcional el cual es coherente
consigo mismo, el cual suele estar consolidado y resistente al cambio. Sin
embargo, este trabaja de manera distinta a la hora de enfrentar diversas
situaciones, ya que al ser algo interiorizado del individuo, no depende tanto de
los factores externos.

Hay que tener en cuenta, que los elementos de la personalidad de una persona
se definen por diversos factores y no solo por una situación determinada. Por lo
tanto, esto varía dependiendo del estilo de vida, motivaciones y creencias, lo que
deriva en un amplio concepto de personalidad y tipos de personalidad.

Otras Características de la Personalidad.


Son aquellas características permanentes que describen el comportamiento de
un individuo. En la medida que más consistentes sean y con más frecuencia se
presente la característica en diferentes situaciones, más importante se vuelve al
describir al individuo. Existen 16 factores de la personalidad que son fuentes del
comportamiento de una persona.

1. Reservado vs. Extrovertido

2. Menos inteligente vs. Más inteligente

3. Sumiso vs. Dominante

4. Afectado por sentimientos vs. Estable emocionalmente

5. Serio vs. Alegre y afortunado

6. Egoísta vs. Consciente

7. Tímido vs. Aventurado

8. Realista vs. Sensitivo

9. Confiado vs. Suspicaz

10. Práctico vs. Imaginativo


11. Directo vs. Astuto

12. Seguro de sí mismo vs. Aprensivo

13. Conservador vs. Experimentador

14. Dependiente del grupo vs. Autosuficiente

15. Sin control vs. Controlado

16. Relajado vs. Tenso

Componentes de la personalidad.

Conforme a la escuela y el modelo de pensamiento del psicoanálisis,


especialmente de los estudios de Sigmund Freud (1856-1939), la personalidad
de los individuos está conformada por tres factores importantes que operan en
conjunto y por separado:

 El Yo. También conocido como lo consciente o la consciencia, es el


componente de nuestra mente del cual más percepción tenemos, ya
que está constantemente diciéndonos dónde estamos y haciendo qué,
o cómo estamos. Ello implica tanto la percepción del mundo externo,
como los pensamientos y el mundo interior. Su función es brindarnos
un-Principio de realidad respecto a la existencia.

 El SuperYo. Comprendido como el conjunto de interiorizaciones que


definen el «deber ser» sobre a nosotros mismos, es decir, es la
instancia en donde se encuentran grabadas las leyes existenciales,
sociales, culturales, etc., que provienen del exterior, y que sirven para
brindarnos un-Principio de perfeccionamiento respecto de nosotros
mismos.

 El Ello. Identificado como el inconsciente de Freud (aunque no son


sinónimos), se refiere al contenido bloqueado o reprimido de nuestra
mente, que se vincula con nuestras necesidades primarias y biológicas,
como la alimentación, la reproducción, etc. Está encargado de
brindarnos el Principio del placer.

Factores de la personalidad.
Conforme al modelo de los Grandes Cinco (Big Five, en inglés), todas las
personalidades están determinadas por una serie de factores que se dan en
distinta proporción en cada individuo. Estos cinco factores son:

 Factor O (de Openness o apertura). Se refiere al grado de apertura


que un individuo presenta respecto a las nuevas experiencias, al
cambio y la variedad, e incluso la curiosidad. Los individuos dotados de
gran apertura son inquietos, imaginativos, originales y deseosos
de valores no convencionales. Su polo opuesto lo constituyen sujetos
más conservadores en lo social y en la vida, que prefieren el ámbito
familiar y las experiencias más controladas.

 Factor E (de Extraversion o extroversión). La extroversión se refiere


a un alto grado de sociabilidad y de interés por situaciones sociales,
por la compañía de otros y la tendencia a evitar la soledad. Los
individuos extrovertidos requieren de estimulación social constante y
están muy volcados al mundo externo, a diferencia de sus opuestos,
los introvertidos, que le rehúyen a las situaciones sociales, se sienten a
gusto en su mundo interior y suelen valorar la soledad.

 Factor C (de Conscientiousness o responsabilidad). Alude al


autocontrol, la planificación y el compromiso, tanto en la organización
como la ejecución de las tareas. También se la conoce como “voluntad
de logro” y los individuos que la poseen en altas dosis suelen ser los
llamados workaholics o adictos al trabajo, que manifiestan altísimos
grados de compromiso con las tareas emprendidas. Por el contrario,
sus opuestos son personas poco confiables y poco comprometidas,
informales o laxos con sus principios morales.
 Factor A (de Agreeableness o amabilidad). Se refiere a las
tendencias interpersonales, específicamente a la empatía y la
capacidad de vínculo con el otro. Las personas con alto nivel de
amabilidad tienden a ser consideradas, altruistas, confiadas
y solidarias, mientras que las personas con baja amabilidad tienden a
relacionarse de maneras más hostiles.

 Factor N (de Neuroticism o neuroticidad). Este último rasgo tiene


que ver con la inestabilidad emocional fruto de ansiedad, preocupación
y percepciones catastróficas de las cosas, que son consecuencia de la
imposibilidad de la mente de prever y controlarlo todo. Las personas
con alto nivel de neuroticidad suelen ser ansiosas, estresadas, poco
sociables, y pueden incurrir a menudo en la depresión, la irritabilidad o
la vulnerabilidad. Por el contrario, los bajos niveles de este rasgo
tienden a personalidades más estables, menos preocupadas por el
control y más relajadas.

Tipos de Personalidad.

Existen muchas y muy diversas formas de clasificación de la personalidad,


dependiendo del enfoque psicológico o psicoanalítico y del método específico
que se emplee para comprenderla. Por citar un ejemplo, el psicoanalista Carl
Gustav Jung (1875-1961) propuso una clasificación de 8 tipos de personalidad,
que son:

 Pensamiento-introvertido. Aquellas personalidades que están más


interesadas por las ideas que por los hechos, es decir, por su realidad
interior que por los demás. Son propensas a las reflexiones, los
pensamientos abstractos o los desafíos teóricos.

 Sentimental-introvertido. Personalidades contenidas en su propio


mundo emocional, poco propensas a lidiar con el mundo exterior, pero
capaces de hacerlo a partir de lo emotivo, en lugar de lo reflexivo del
caso anterior. Son propensas al apego, pero en un círculo íntimo y
cerrado.
 Sensación-introvertido. Típica de artistas y creadores, esta es la
personalidad más preocupada por la experiencia subjetiva del ser, lo
cual puede conducirlos a vivir en un mundo irreal, construido a su propia medida.

 Intuición-introvertido. La típica personalidad de los soñadores, es decir, de quienes


están más pendientes de lo que pasará, lo que podría pasar o lo que les gustaría que
pasara, que con el presente real. Están, a su manera, en contacto con su contenido
inconsciente y pueden ser talentosos creadores.

 Pensamiento-extrovertido. Aquellas personalidades más interesadas en los hechos y


en el afuera, que su mundo interno, sobre todo como fuente de teorías y reflexiones,
ya que se vincula racionalmente con el mundo. Sus emociones y sensaciones son, por
ende, reprimidas, y suele descuidar sus vínculos socio-afectivos.

 Sentimiento-extrovertido. Es el perfil de las personas más empáticas, sociales y


ajustadas al entorno comunitario, típicas de aquellos a quienes gusta cuidar de los
demás o que se sienten bien protegiendo a terceros. Su actividad intelectual se
enmarca necesariamente en lo que sienten.

 Sensación-extrovertido. Se vincula con lo real a partir de las sensaciones que le


evoca, es decir, prestando mucho interés a lo que el entorno real y los demás le hacen
sentir. Es la personalidad típica de quienes viven en busca del placer, y por lo tanto
suelen buscar nuevos estímulos constantemente.

 Intuición-extrovertido. La personalidad del aventurero, de quien cambia de


perspectivas una vez que consigue el objetivo deseado, pero nunca para de moverse.
Suelen ser carismáticos y entusiasman a terceros con sus ideas, siéndole fiel a
su intuición más que a sus sentimientos y sus razonamientos.

Los 4 rasgos que determinan la personalidad.


1. Personalidad promedio.

En este primer grupo encajarían todos aquellos con altos niveles tanto de
neuroticismo como de extroversión y una apertura baja. Unos rasgos que
definirían los rasgos de una personalidad con tendencias emocionales
inestables a su vez que extrovertidas y cerradas. De acuerdo con los
investigadores, aquí encajarían las personalidades promedio.

2. Personalidad reservada.

Unos altos niveles de estabilidad emocional unida a un carácter poco


abierto o neurótico caracterizaría a este segundo grupo de personas,
entre las cuales destacarían muchas personalidades
agradables y concienzudas.

3. Personalidad egocéntrica.

Mucha extraversión, pero poca franqueza, amabilidad y escrupulosidad. Así


serían las personas cuya personalidad destaca por estar centrada en sí
mismas. Unas características que, de acuerdo a los investigadores, harían
que estos individuos resultaran poco agradables de cara a los demás.

4. Modelo a seguir.

Poco de lo malo (neuroticismo) y mucho de lo bueno (extraversión, apertura,


amabilidad y escrupulosidad). Así son las personas con una personalidad
que encaja en los considerados como “modelos a seguir”. Un rasgo que, de
acuerdo con esta nueva investigación, predominaría entre las mujeres y que
además podría cultivarse con la edad.

Elementos de la personalidades (Temperamento,


Y El Caracter).
El temperamento.
Los seres humanos poseen una herencia genética que determina varios rasgos
y aspectos fisiológicos en el cuerpo. El temperamento es la expresión de un
proceso neurológico que determina algunas características de comportamiento,
cognición y emociones. Por lo tanto, representa los aspectos psicofisiológicos
heredados al individuo.

Investigaciones científicas sugieren que es posible comenzar desde el embarazo


el análisis del temperamento y se resaltan 6 características importantes a tener
en consideración para llevarlo a cabo, que son:

1. El nivel de actividad del infante (movimiento de articulaciones y


extremidades)
2. La adaptabilidad (rapidez de adaptación del infante en ausencia de
sus padres o tutores)
3. Tendencias de huida o aproximación (curiosidad del infante sobre
objetos o personas en particular)
4. La atención (tiempo de enfoque del infante sobre objetos o
personas en particular)
5. La ritmicidad en que el infante realiza sus necesidades básicas
6. La sensibilidad cognitiva (nivel de comodidad ante estimulaciones
sensoriales).
Componentes del temperamento.
Para Pittaluga (1970) existen componentes dentro del temperamento:

El sistema endocrino, el plasma sanguíneo, la constitución orgánica, la


estructuración del sistema nervioso y su situación neuropsíquica derivada.
Con respecto al temperamento correlacionado con el funcionamiento endocrino,
los antiguos griegos hablaban de 4 tipos: sanguíneo, melancólico, colérico y
flemático.

En la misma línea argumental que Pittaluga, Kretschmer expone sus


investigaciones sobre padecimientos psiquiátricos y propone tres categorías de
constitución corporal ligadas a distintivos
temperamentales: pícnico, leptosómico y atlético. La triada encaja con dos tipos
temperamentales estudiados por Kretschmer, los ciclotímicos y los
esquizotímicos.

Los pícnicos encajan en los ciclotímicos, que se caracterizan por los cambios de
humor. Mientras que los leptosómicos y atléticos están dentro de los
esquizotímicos, que presentan tendencias de frialdad y sensibilidad.

Kretschmer enfatiza que estos tipos morfológicos y psicológicos solo se


presentaran en esencia y es probable que haya combinaciones arbitrarias entre
los tipos morfológicos y psicológicos.
El carácter
El concepto de carácter se refiere a toda característica de la personalidad
influida por el medio (la educación, la cultura y las experiencias que ha vivido y
vive el individuo). Entre esas características se encuentran las normas sociales,
el lenguaje y los comportamientos distintivos del sujeto.

El francés René Le Senne, creador de la caracterología, defiende la existencia


de ocho tipos de carácter que se basan en la presencia y/o ausencia de tres
propiedades constitutivas básicas de la persona:

1. Emotividad – disposición o aptitud de ser conmovido o


impresionado por sucesos de pequeña importancia. Los
emotivos (distinguidos con la letra “E”) se conmueven fácilmente,
presentando enojo, tristeza, alegría, etcétera. Los no emotivos
(distinguidos con la letra “nE”) permanecen indiferentes y sin
afectación ante sucesos emotivos.

2. Actividad – disposición del individuo para actuar. Los


activos (diferenciados con la letra “A”) se caracterizan por estar en
constante movimiento y responden inmediatamente ante cualquier
estimulo. Por contra, los inactivos (diferenciados con la letra “nA”) se
desalientan ante cualquier estimulo dirigido a ellos o no
simplemente no actúan.

3. Repercusión – Existen dos tipos: Primarios o secundarios. Los


primarios (“P”) responden cuando la repercusión de un
acontecimiento es inmediato, pero no origina cambios a futuro. En
los secundarios (“S”) la repercusión no es inmediata, trae cambios
posteriores y el sujeto tiende a pensar en el acontecimiento.

Los tipos caracterológicos.

Por medio de la combinación entre la emotividad (“E” o “nE”), la actividad (“A” o


“nA”) y la repercusión (“P” o “S”); Le Senne identifica los ocho tipos
caracterológicos que puede presentar una persona:
1. Apático: (nE, nA, S)
2. Amorfo: (nE, nA, P)
3. Flemático: (nE, A, S)
4. Sanguíneo: (nE, A, P)
5. Apasionado: (E, A, S)
6. Colérico: (E, A, P)
7. Sentimental: (E, nA, S)
8. Nervioso: (E, nA, P)

De forma similar a la conclusión de Kretschmer sobre las formas de


temperamento, Le Senne mantiene que no existen ejemplos puros para cada
tipo de carácter y que más bien existen combinaciones en todas las personas.
Sin negar que puede haber predominancia de un tipo sobre otro u más.

Los Sentimientos y Las Emociones.

Aunque muchas veces estos términos son usados de forma indiferente como
sinónimos, la realidad es los sentimientos y emociones no son iguales. Cada
uno tiene sus propias características definitorias,

Por un lado, las emociones son definidas por la neurociencia como respuestas
orgánicas responsables de la creación de reacciones bioquímicas a nivel
cerebral, las cuales provocan una alteración en el estado físico del individuo.

Por su parte, los sentimientos son reacciones y asociaciones mentales que


parten desde las emociones y tienen un componente subjetivo fundamentado en
nuestras experiencias personales. En este sentido, la diferencia entre ambos
conceptos se encuentra en que las emociones son reacciones biológicas ante un
estímulo y las emociones son simples percepciones mentales ante dichos
estímulos.

¿Qué son los sentimientos?

Los sentimientos son experiencias mentales, las cuales tienen su origen en


la forma que se interprete el estado de nuestro organismo. Por tanto, aparecen
después de que el cerebro procesa las emociones.
Algunos especialistas consideran que los sentimientos son el producto de la
evaluación realizada a una emoción. En consecuencia, existe un factor
cognitivo presente en todos los sentimientos. Por ejemplo, cuando una persona
siente la emoción de miedo, puede razonar el sentimiento de sufrimiento al ser
consciente de que el miedo le ha paralizado. Otro ejemplo cuando una persona
se emociona ante una pieza de música, ésta le puede derivar a sentir
sentimientos como: alegría, tristeza, melancolía.

¿Qué son las emociones?

Las emociones, por el contrario, no surgen de un razonamiento cognitivo, sino


que son respuestas biológicas. Esta respuesta es de carácter neuronal y da pie
a múltiples reacciones químicas que afectan a la forma en que las personas se
sienten. Constituyen un medio de responder ante los estímulos por parte del
organismo. Tales estímulos pueden ser visuales, olfativos, auditivos, táctiles o
gustativos. Por ejemplo, oler humo al dormir puede generar una respuesta de
miedo ante la posibilidad de que sera señal de que está ocurriendo un incendio

Las emociones como el miedo tienen la capacidad de generar múltiples


reacciones en cadena que son dirigidas por cerebro. En este mecanismo tiene
una gran importancia la adrenocorticótropa, una hormona que incrementa la
segregación de cortisol y es conocida por ser la hormona del estrés. Cuando se
produce cortisol, aumenta la cantidad de insulina en la sangre, lo que prepara al
cuerpo para huir como parte del instinto de supervivencia.

Sentimientos y emociones: La conexión.

La conexión entre estos dos conceptos radica en el hecho de que los


sentimientos son el resultado de mezclar las emociones con el pensamiento.
Se teoriza que las emociones se transforman en sentimientos cuando las
personas se hacen conscientes de ellas y se emite un juicio al respecto.
Sentimientos vs. Emociones.

Las siguientes claves pueden ayudar a entender de forma precisa


las diferencias entre sentimientos y emociones:

 Las emociones son transitorias, pero los sentimientos pueden


prolongarse tanto como la mente consciente decida dedicar tiempo
a pensarlos.
 El origen de las emociones es inconsciente y rápido, pero los
sentimientos necesitan más tiempo para manifestarse debido a que
se debe esperar la intervención de la consciencia.
 En todos los casos las emociones se manifiestan primero, pues no
pueden surgir sentimientos sin una emoción que los preceda.
 Al tratarse de reacciones psicofisiológicas, aparecen de manera
automática y espontánea, fuera de nuestro control. Por el contrario,
los sentimientos pueden regularse mediante el pensamiento.

 La intensidad de las emociones es más alta. Dada la complejidad de


los sentimientos y la capacidad de la conciencia para intervenir, la
intensidad de estos es menor.

Ejemplos de diferencias entre sentimientos y emociones

En psicología se considera que estos son los ejemplos de las cuatro emociones
básicas:

 Alegría.
 Tristeza.
 Ira.
 Miedo.
Por su parte, los siguientes son los ejemplos más comunes de sentimientos en
los humanos:

 Amor.
 Odio.
 Felicidad.
 Pérdida o duelo

Conocimiento de si.

El conocimiento de sí mismo o autoconocimiento es el saber que adquirimos


sobre nosotros mismos. En la antigua Grecia Sócrates declaró que la vida no
examinada no valía la pena vivirla, para él ser sabios o conocernos a nosotros
mismos era lo mismo.

La vida ética, la vida buena, la vida feliz, aquella que vale la pena vivir, depende
del conocimiento que tenemos de nosotros mismos.

¿Qué es la autoconciencia?

Lo que llamamos conciencia¹ es una de las cosas más difíciles de describir y es,
tal vez, el término más revisado. Porque cambia según los resultados que van
arrojando las investigaciones científicas y filosóficas.

No obstante, podemos decir que por su etimología del latín conscientia, derivado
de cum, con, y scientia, conocimiento, se remite a un cierto saber con, siendo
así la conciencia el saber algo dándose uno cuenta de que se sabe. Los filósofos
también llaman conciencia al yo mismo, es decir, lo que se siente estar dentro
de nuestra propia mente.

La conciencia es el conocimiento que tenemos de nosotros mismos y de todo lo


que nos rodea. Así, somos conscientes de una variedad de cosas, como las
personas, los árboles, las aves y un montón de objetos alrededor nuestro, y de
sus características como forma, textura o color y de los hechos relacionados
como la caída de las hojas de los árboles.
Pero, a veces, también somos conscientes de nosotros mismos, de nuestras
características y de los acontecimientos que ocurren dentro de nosotros. Nos
damos cuenta si estamos incómodos o pensando en lo que tenemos que hacer
el día siguiente. Ahora bien, la autoconciencia es precisamente el
reconocimiento de esa conciencia, es la experiencia que tenemos de nosotros
mismos.

La conciencia además de reflexionar sobre las cosas también es capaz de


reflexionar sobre sí misma, y a esto es lo que llamamos autoconciencia, es decir,
el conocimiento que tenemos de nosotros mismos. Dicho de otra manera, es la
capacidad que tenemos de mirar nuestro interior, y la capacidad de
reconocernos a nosotros mismos como individuos separados del medioambiente
y de otros individuos.

¿De qué somos conscientes cuando somos conscientes de nosotros


mismos?

La autoconciencia es uno de los rasgos más asombrosos de nuestra mente. Es


el sentimiento de que nuestras experiencias están ligadas al yo corporal, como
una entidad unitaria: el yo. En principio, se trata de una experiencia
esencialmente personal, cuando somos conscientes de nosotros mismos somos
conscientes del yo.

Con el yo identificamos nuestra personalidad y su característica fundamental es


la conciencia de la propia identidad personal.

El yo lo podemos entender como sustancia pensante y por tanto como entidad


permanente y autónoma (Descartes); como un flujo siempre cambiante de
estados o eventos mentales (Hume); como el sujeto de conocimiento y
conciencia (Kant); y como un patrón de actos (realizado por una conciencia de
un cuerpo) y no como un sujeto (Sartre).

Si bien no tenemos certeza acerca de qué somos conscientes cuando somos


conscientes de nosotros mismos, sí podemos saber cómo nos manifestamos a
nosotros mismos (Kant).
La reproducción prohibida (La reproduction interdite) de Rene Magritte, 1937.

Conocerse a sí mismo.

Precisamente, cuando hablamos del conocimiento de sí mismos aludimos a la


manera como nos manifestamos a nosotros mismos, un tipo particular de
conocimiento, generalmente de tipo emocional o psicológico.

Las áreas de autoconocimiento que más importan en la vida son aquellas


relacionadas con el núcleo psicológico interno del yo. Por ejemplo, ¿Qué tipo de
persona nos atrae de manera característica en el amor? ¿cuáles son nuestros
talentos en el trabajo?, ¿qué patrones de conducta difíciles presentamos en las
relaciones?, ¿cómo reaccionamos ante la crítica?, ¿cómo lidiamos con la
frustración?, ¿qué tipo de gusto tenemos?, ¿podemos distinguir entre nuestras
emociones pasajeras y nuestros pensamientos más racionales?

Si podemos responder a estos y otros problemas de manera sólida, entonces


podemos hablar sobre nosotros mismos con un grado adecuado de
autoconocimiento.

Formas para controlar Las Emociones.

Para aprender a controlar las emociones. nuestros psicólogos recomiendan:

La persona con problemas de autocontrol emocional sabe que su comportamiento


emocional es inapropiado, pero no es capaz de controlarlo. Cuando la alteración
emocional se incremente, es favorable que la persona tenga herramientas
psicológicas y que adquiera habilidades para reducirla y controlar sus
emociones.
La capacidad de autocontrol es fundamental para promover y mantener buenas
relaciones y es una de las competencias que más se valoran en los entornos
sociales y en las empresas.

Las siguientes habilidades generales pueden ayudar a mantener el


autocontrol emocional ([Link]. el control de la ira):

 aprender a decir «no» (asertividad)


 mantener una actitud positiva que conduzca a un mayor control sobre
uno mismo y su estado de ánimo
 Evitar complacer a todo el mundo
 Fomentar la comunicación de los pensamientos y sentimientos
 Mindfulness
 Técnicas de respiración
En ocasiones hay que considerar buscar ayuda terapéutica. En el Centro
Manuel Escudero, durante la terapia desarrollamos:

 Dotar a la persona con problemas de autocontrol emocional de


conocimientos, habilidades y herramientas básicas que les permitan
afrontar con tranquilidad situaciones conflictivas o complicadas.
 Proporcionar conocimientos básicos que permitan incrementar el
bienestar, la calidad de vida personal y la salud emocional y de las
personas de su entorno.
 Incrementar la capacidad de gestión del estrés.
 Optimizar la capacidad de adaptación a situaciones nuevas con
tranquilidad.
 Incrementar la capacidad de rendir mejor en situaciones de tensión.

Algunas prácticas para tener en cuenta:

 Piensa en las cosas buenas que has logrado y valora tus


capacidades: aumentar tu autoestima incrementa la capacidad de
autocontrol emocional.
 Equilibra tu razón y tus emociones: equilibra tus emociones con
la razón. Cuando vamos a tomar una decisión nuestros patrones
mentales tienden a llevarnos por un camino emocional más que
racional y lógico. Esto nos ayudará a mantener el control emocional
en todas las situaciones.
 Ten paciencia contigo mismo. Conseguir un autocontrol emocional
real requiere un proceso que puede ser largo. Empieza con cambios
pequeños y con un entrenamiento diario guiado por un psicólogo
especialista.
 Practica técnicas de relajación o meditación de forma regular.
Date tiempo y recuerda que todo tiene su flujo natural y un proceso
para ser cumplido.
El Autoestima.

La autoestima es la valoración que hace una persona de sí misma. Puede ser


una valoración negativa, o positiva en función del valor que da a sus ideas, y
pensamientos.

La autoestima es un término muy ligado al autoconcepto. Pero en este caso


está más relacionada con la valoración subjetiva que tiene alguien sobre sí
mismo.
La autoestima se origina a través de las experiencias vividas, del aprendizaje y
de lo que opinan los demás respecto a uno mismo. No obstante, está
relacionada con la valoración personal que uno hace, no con el poder adquisitivo
que pueda tener.

Desde la niñez se va formando la autoestima. Es en esa época cuando uno se


va adquiriendo el concepto de su propia persona, sus ideas, pensamientos y
valoraciones.

Es una etapa de la vida muy importante y será de gran influencia en etapas


posteriores. Esto, ya que habrán quedado almacenados eventos o
circunstancias que marcarán en el futuro.

La autoestima se compone de todo aquello que pensamos sobre nosotros


mismos, del juicio de valor que hacemos sobre ello y de cómo nos influye este a
la hora de actuar.

Cómo se puede mejorar la autoestima.

Estos son algunos ejercicios que podrás poner en práctica para mejorar la
autoestima:

 Pregúntate el origen: Siéntate, toma papel y lápiz y empieza a anotar


todo lo que se te ocurra en relación a tu baja autoestima. ¿De dónde
surgen esas valoraciones propias? Indaga, no tengas miedo a la hora de
hacerte preguntas. Todos estos datos te serán de gran ayuda para saber
los motivos.

 Actúa: Aunque lo hagas mal, debes atreverte a actuar. La baja autoestima


impide muchas veces hacer las cosas que a uno le gustaría, y eso genera
más frustración todavía. No importa fallar a la primera, lo importante es
enfrentarse a las situaciones. Así es cómo se potencia la autoestima. Los
resultados no son tan importantes, sino tomar acción.
 Céntrate en tus valores: Si pones pasión, lucha, entrega y esfuerzo en
tratar de conseguir algo y al final, por algún motivo no lo logras, debes
pensar que tus valores están intactos. Por ejemplo, si te entrenas cada día
para participar en una carrera, y mejoras tu alimentación, pero no ganas,
tus valores y cómo has afrontado la situación siguen estando en ti. Debes
sentirte orgulloso por ello, y podrás utilizarlos en otras situaciones.
 Descubre tus puntos fuertes: ¿En qué eres bueno? Todo el mundo
destaca en algo, tiene un don, o hace algo que le gusta por encima de
otras cosas. Si te centras tanto en todo lo negativo de tu vida, es el
momento de valorar aquello en lo que eres bueno. Reconocer tus
fortalezas te será de gran ayuda.

Ejemplos de autoestima.

A continuación mostraremos algunos ejemplos de autoestima:

 Los maestros y profesores son esenciales para conseguir que desde


pequeños desarrollemos una alta autoestima.
 Alguien con autoestima alta reconoce que puede equivocarse, pero no
tiene miedo de equivocarse.
 Una persona con autoestima baja, necesita siempre que otra persona le
ayude en sus decisiones.
 Otro ejemplo de autoestima baja, se da en aquellas personas que todo el
rato sienten la necesidad de contentar a los demás. Piensan que, de lo
contrario, no los querrán.

Autoestima Positiva o Alta.

Las personas que tienen una autoestima alta son personas seguras de sí
mismas que tienen la capacidad de vivir y disfrutar de su vida de una forma sana
y equilibrada, manteniendo una actitud positiva ante los desafíos y lo distintos
retos que se les presentan. Tener una autoestima alta quiere decir tener una
imagen positiva de uno mismo, lo cual es muy importante para afrontar la vida
con positividad, sacar lo mejor de tu personalidad y ser totalmente
independiente. En el siguiente artículo de Psicología Online, vamos a
enumerar cuáles son las características de personas con autoestima alta.
Características De Personas Con Autoestima Alta y Positiva.

 Saben qué cosas pueden hacer bien y qué pueden mejorar.


 Se sienten bien consigo mismas.
 Expresan su opinión ante los demás.
 No temen hablar con otras personas.
 Saben identificar y expresar sus emociones a otras personas.
 Participan en las actividades que se desarrollan en su entorno, centro de
estudio, de trabajo...
 Les gustan los retos y no les temen.
 Se valen por sí mismas ante las situaciones que se les presentan, implica
dar y pedir apoyo.
 Se interesan por los otros con sentido de ayuda y están dispuestos a
colaborar con las demás personas, sin críticas negativas.
 Son creativas y originales, inventan cosas, se interesan por realizar tareas
desconocidas, aprenden actividades nuevas, se implican en ello.
 Luchan por alcanzar lo que quieren.
 Disfrutan de las cosas divertidas de la vida, tanto de la propia como de la
de los demás. Se alegran de que a los demás les vaya bien.
 Comparten con otras personas sus sentimientos.
 Se aventuran en nuevos objetivos.
 Son organizadas y ordenadas en sus actividades.
 Preguntan cuando no saben algo, no tienen miedo a preguntar.
 Defienden su posición ante los demás, de forma asertiva.
 Reconocen sus errores cuando se equivocan. No les molesta que digan
sus cualidades, pero no les gusta que los adulen.
 Conocen sus cualidades y tratan de sobreponerse a sus defectos.
 Son responsables de sus actos.
 Son líderes naturales.

Indicios Negativos que identifican una autoestima


deficiente.
Antes de analizar los elementos que conforman a una persona con baja
autoestima, es importante aprender a definir las bases de la misma. En primer
lugar, nos cuestionamos cuáles son las características de la autoestima, cómo la
podemos definir y qué diferencia la autoestima baja y alta.
La autoestima hace referencia a un constructo psicológico, como una propiedad
individual, basado en cuánto nos valoramos a nosotros mismos. La autoestima
está basada en la autoimagen y en la capacidad de querernos y apreciarnos.
En este sentido, una persona con baja autoestima es aquella que
presenta dificultades para poder apreciar todas aquellas características que la
hacen especial.

Cuando alguien tiene baja autoestima suele pensar que no es suficiente y que
no tiene las capacidades necesarias para poder desenvolverse correctamente,
ya sea en el trabajo o en las relaciones personales.
Aun así, la mayoría de personas suelen pensar que tener la autoestima baja no
es tan importante, pero lo cierto es que puede desencadenar más problemas
que es esencial solucionar a tiempo.

Características principales de las personas con baja autoestima.

La baja autoestima puede facilitar la aparición de muchos trastornos y problemas


psicológicos. Aquí vamos a descubrirte un listado con las características de
personas con autoestima baja más habituales:

 Son indecisos, tienen dificultades para tomar decisiones, tienen miedo


exagerado a equivocarse. Sólo toman una decisión cuando están
completamente seguros de obtener resultados al 100%.
 Piensan que no pueden, que no saben nada, que no lo van a conseguir.
 No se valoran, ni sus talentos ni sus posibilidades. Ven sus talentos
pequeños, en cambio los de los otros los ven grandes e incluso
exagerados.
 Tienen miedo a lo nuevo y evitan los riesgos.
 Son muy ansiosos y nerviosos, lo que les lleva a evitar situaciones que
les dan angustia y temor.
 Son muy pasivos, evitan tomar la iniciativa.
 Son personas aisladas, tímidas y casi no tienen amigos o muy pocos.
 No les gusta compartir con otras personas sus sentimientos.
 Evitan participar en las actividades que se realizan en su centro de estudio
o de trabajo.
 Temen hablar con otras personas de cualquier tema, se sienten
continuamente evaluados.
 Dependen mucho de otras personas para hacer sus tareas o realizar
cualquier actividad.
 Se dan por vencidas antes de realizar o iniciar cualquier actividad.
 No están satisfechas consigo mismas, piensan que no hacen nada bien.
 No conocen sus emociones, por lo que no pueden expresarlas.
 Debido a que no tienen valor, les cuesta aceptar que las critiquen.
 Les cuesta reconocer cuando se equivocan.
 Manejan muchos sentimientos de culpa cuando algo sale mal.
 Ante resultados negativos buscan la culpabilidad en otros.
 Creen que son los feos, los ignorantes y que todos los demás lo hacen
mejor que ellos.
 Se alegran ante los errores de otros porque así ellos se sienten mejor.
 No se preocupan por su estado de salud.
 Son pesimistas, creen que todo les saldrá mal.
 Buscan líderes para hacer las cosas.
 Creen que son personas poco interesantes.
 Creen que causan mala impresión en los demás.
 Sienten que no controlan su vida.
 No les gusta esforzarse porque no creen en su capacidad.
 Les cuesta obtener sus metas.

Síntomas de baja autoestima.


¿Cómo saber si tengo baja autoestima? A continuación, te mostraremos los
principales síntomas de las personas con baja autoestima.

1. Discurso interior negativo.


Una de las características de la autoestima baja es el discurso interior negativo.
A lo largo de un solo día pasan por tu mente tantas ideas y pensamientos que, al
final de la jornada, solo recuerdas algunos de ellos. Sin embargo, si algo define
la esencia de la baja autoestima es el tono negativo de ese diálogo interior.
Un diálogo interior que, a su vez, produce sentimientos y emociones
desagradables como la desconfianza, el miedo o la inseguridad. Uno de los
pensamientos que condiciona a una persona con baja autoestima es el "no
puedo". Así pues, el carácter limitante está muy presente en el discurso
psicológico de quien duda de su propia capacidad.
Si estás en este punto, esto puede llevarte a tirar la toalla incluso antes de haber
luchado por los objetivos que son realmente importantes para ti. El pensamiento
negativo conduce a la desmotivación inicial ante los nuevos retos porque la
ilusión se apaga pronto al compás del miedo.

2. Miedo al qué dirán.


Otra de las características de las personas con autoestima baja es
tener demasiado en cuenta la opinión de los demás. Una persona con
autoestima baja pone gran parte de su seguridad en la aprobación del entorno
cercano. Por esta razón, uno de los temores más persistentes es el temor a qué
dirán los demás.
El juicio ajeno se convierte en elemento de vulnerabilidad. Una baja autoestima
puede notarse en aspectos tan sencillos como evitar mostrar ciertas opiniones
propias o quedar siempre a la expectativa de que los otros tomen las decisiones
del tiempo libre, por ejemplo, qué película ver en el cine.
Las personas con baja autoestima también suelen idealizar la actitud de quienes
proyectan una mayor seguridad en sí mismos.
Caen en la idealización porque personalizan los miedos en primera persona y
asignan al otro unas cualidades de perfección absoluta. Todo ser humano tiene
temores y dudas, esto no es lo que determina la baja autoestima, Lo que
realmente condiciona este nivel de amor propio es el tipo de respuesta que la
persona ofrece ante esta situación emocional.

3. Autocrítica y falta de objetividad.


Las personas con baja autoestima son hipercríticas consigo mismas, puesto
que exageran sus defectos e ignoran sus virtudes. Desde esta perspectiva, no
son conscientes de todo el potencial que tienen como seres humanos únicos e
irrepetibles.

En este sentido, el individuo puede alimentar esta posición existencial al fijarse


en exceso en la huella de un fracaso previo, o simplemente, busca la seguridad
crónica en una zona de confort donde todo resulta previsible, pero poco
emocionante. Al buscar esta zona de confort de un modo casi crónico, no asume
retos importantes, ya que el peso del miedo al fracaso es un freno tan importante
como ese "no puedo" descrito anteriormente.

Sin embargo, esta actitud lleva a la persona a creencias limitantes como "no
tengo suerte" cuando en realidad, es ella misma la que se condiciona con una
actitud negativa. Por esta razón, es muy importante salir de este círculo de
negatividad y recordar que todo ser humano puede, por medio de su inteligencia,
voluntad y creatividad, transformar las circunstancias externas gracias a la
capacidad de resiliencia.

4. Desconfianza y miedo al fracaso.


A las persona con baja autoestima les cuesta aceptar los elogios que reciben,
tiene una actitud de desconfianza ante estos mensajes positivos. Además, en
ciertos momentos, se comportan como si buscasen la invisibilidad social, es
decir, adoptan un rol de segundo plano para no llamar la atención de los demás.
La causa de este comportamiento es el miedo al fracaso y ese temor al qué
dirán.
Las personas inseguras y con baja autoestima se comportan como si fuesen un
personaje antagonista en su propia vida, en lugar de ser protagonistas en
mayúsculas de la película.
¿Cómo mejorar o aumentar la autoestima?

Cuando una persona tiene la autoestima baja no se quiere, no se


acepta y no valora sus cualidades que muchas veces no será capaz ni
de verlas. Probablemente deje de acudir a encuentros sociales, deje de
probar cosas nuevas y de enfrentarse a retos por miedo a no
conseguirlos ya que seguramente crea que no será capaz de lograrlo y
le falte seguridad en su día a día.
Tecnicas para aumentar el Autoestima.

Busca y encuentra el origen de tu baja autoestima.

Como te diría un buen arquitecto, no se puede empezar la casa por el


tejado, así que para poder mejorar tu autoestima, primero tendrás que
encontrar el origen de todo. ¿Un consejo para ello? pregúntate por lo
menos hasta en tres ocasiones el “¿por qué?” de tus miedos.

¿Por qué me da miedo ir a la entrevista de trabajo? Porque no me van


a coger. ¿Por qué creo que no me van a coger? Porque no soy
competente. ¿Por qué creo que no soy competente? Porque de
pequeño suspendía mucho y me decían que nunca iba a conseguir
nada laboralmente hablando. ¡Bingo! Ahí lo tienes.

Hazlo, inténtalo, aunque puedas fracasar.

El ser humano tiende a evitar y a no enfrentarse a lo que teme y le


provoca miedo, esta es la salida más sencilla, rápida y fácil a corto
plazo ya que elimina la ansiedad que la situación provoca.

Pues bien, ahora se sabe que el principal enemigo de


nuestra autoestima baja es, sencillamente, no hacer nada. Y es que se
ha comprobado que la autoestima no depende del resultado de tus
actos. Depende simplemente de que actúes. De esta forma la
autoestima aumenta cuando te enfrentas a las circunstancias, y
disminuye cuando las evitas. Así de sencillo.
Sustituye tus objetivos por valores.

A veces no conseguir objetivos muy marcados y deseados puede llevar


a frustrarnos y a sentir que no valemos para nada, esto no pasa cuando
son los valores y no los objetivos lo que marcan nuestra dirección en la
vida.

Vamos a verlo con un ejemplo concreto: imagínate que te estás


preparando una oposición, llevas meses y meses estudiando y
haciendo menos planes de ocio; en este caso tus valores son el
esfuerzo, la perseverancia, la superación persona l, la capacidad de
sacrificio, la fuerza de voluntad y la responsabilidad entre otros.

Si finalmente no apruebas el examen y no consigues la plaza, los


valores que sí has mantenido durante esta etapa de tu vida siempre
van a estar ahí para que te sientas m uy orgullos@ de ello. Así que
como dice el refrán: “lo importante no es ganar, sino participar”

Identifica tus fortalezas.

A día de hoy sabemos que todos y cada uno de nosotros nacemos con
una serie de cualidades, características innatas o fortalezas que s on
nuestros puntos fuertes, son aquellas habilidades que se te dan
especialmente bien, el problema viene cuando la persona
con autoestima baja no cree que las tenga y además le cuesta
muchísimo identificarlas.
Convierte tus pensamientos negativos en respuestas
racionales.

Nuestro diálogo interno es fundamental a la hora de construir nuestra


autoestima.

En personas con una autoestima sana este diálogo suele ser amable,
positivo y reconfortante. Pero en aquellas personas con la autoestima
baja se convierte en todo lo contrario, aparece una voz que critica,
castiga y desprecia los logros constantemente.

Esta voz interior es irracional y suele interpretar cualquier situación de


la peor forma posible, incluso cuando no haya pruebas objetivas para
llegar a esa conclusión.

¿Qué tenemos que hacer? Detectar esos pensamientos irracionales,


negativos acerca de ti mismo/a y cuestionar su objetividad,
cambiándolos por otros más realistas y objetivos. Tocará ponerlos a
prueba para que tu razón los venza. ¿Es una amen aza real o está
totalmente infundada?
Identifica en qué situaciones aparecen y qué es lo que te dicen
exactamente. Tus pensamientos negativos suelen ser siempre los
mismos, así que ¿de qué manera te hacen interpretar las situaciones?
¿qué emociones te provocan?

Cuanto mejor entiendas las emociones que te causan, menor poder


tendrán sobre ti y es que reconocer la emoción que sientes reduce su
impacto.

Sepárate de tus miedos.

Cuando el miedo aparezca, no lo ignores, no lo bloquees, no lo


distraigas, haciendo como si no existiera, no, ¡deslígate de él!

Es importante que entiendas que no somos lo que pensamos y que


cuando pensamos algo no significa que vaya a ocurrir. ¿O es que
acaso por pensar que te va a tocar la lotería, finalmente te toca? No;
somos meros observadores de nuestros pensamientos.

A nuestra mente le encanta bombardearnos con pensamientos


negativos y tu tarea es dejar de identificarte con ellos, de esta forma
perderán todo su poder.

¿Cómo podemos practicar esto? Cuando el miedo te invada:

1. No bloquees el pensamiento que causa ese miedo. Dale espacio y


siéntelo.

2. Familiarízate con tu miedo. Ponle un nombre e imagínate cómo


sería su forma física (si lo dibujas todavía mejor).

3. Utiliza la técnica del mindfulness para que fluya y se marche.


Puedes imaginarte un manantial de agua que arrastra unas hojas.
Visualiza tu miedo encima de una hoja mientras el rio lo arrastra y
desaparece lentamente. Al principio necesitarás práctica, pero
con tiempo lo conseguirás.
Perdónate a ti mismo, practica la autocompasión .

Para mejorar la autoestima, es fundamental aprender a perdonarnos


por nuestros errores; como decimos en psicología practica la
autocompasión.

La autocompasión está muy relacionada con el autoconcepto (uno de


los cuatro elementos que forman la autoestima) y consiste en tratarte
con la misma empatía con la que tratarías a tu mejor amigo. Esto es,
darte apoyo y ser comprensivo contigo mismo, en lugar de criticarte y
juzgarte constantemente. Implica aprender a calmarte y reconfortarte
para volver a intentarlo, en lugar de castigarte cada vez que cometes
un error.

Hay muchos ejercicios y actividades para desarrollar la


autocompasión, pero el más sencillo es hablarte de la misma forma que
lo harías con un amigo que lo estuviera pasando mal. De esta forma
empezarás a ver tus problemas como algo que estás experimentando, y
no como algo que te define.

¿Le espetarías a un amigo que es un inútil o que no es capaz de hacer


nada bien? Seguramente no, ¿verdad?

Pues ponte las pilas y cada vez que te descubras a ti mismo


castigándote, sustituye tu voz crítica por frases compasivas. Tu
autoestima lo agradecerá.

¡Saca pecho! Aumenta tu confianza con las posturas de poder .

¿Sabías que tu lenguaje corporal no verbal influye en tu estado de


ánimo? Pues sí y mucho. De esta forma, cuando te sientes decaído, lo
expresas (muchas veces sin apenas darte cuenta) encogiendo tu
cuerpo, lo que te hace sentir todavía más deprimido.
Para mejorar esto, intenta utilizar una postura erguida y expansiva
cuando te encuentres triste o abatido. A este tipo de poses (cabeza
elevada, hombros hacia atrás y manos apoyadas en las caderas) se les
llama posturas de poder, y se ha demostrado que mantenerlas durante
solo dos minutos ya es suficiente para reforzar tu confianza, sentirte
mejor y seguro de ti mismo.

Estas posturas son capaces de incrementar los niveles de testosterona


un 20% y disminuir el cortisol (la hormona del estrés y la ansiedad) en
un 25%. En definitiva, habrás conseguido subir tu autoestima y ganar
varios puntos en tu bienestar.

Haz ejercicio.

Los resultados del mayor estudio realizado sobre ejercicio y autoestima


demostraron que, siempre que sea de mediana intensidad, hacer
deporte incrementa la autoestima a corto plazo.

Treinta minutos de ejercicio aeróbico moderado al día son suficientes


para reducir los niveles de cortisol y aumentar tu bienestar gracias a la
liberación de endorfinas. ¡Muévete!

El mundo no gira en torno a ti, piensa más en los demás .

Para sentirte mejor cuando estás un poco bajo de ánimo, deja de


pensar continuamente en ti y en tu malestar e intenta llevar tu atención
hacia fuera. Y es que pensar solo en tus probl emas no te hace ningún
favor, sólo va a empeorar la situación.
Conclusión.
La autoestima es el sentimiento de valoración de nosotros mismos, de nuestra
manera de ser, de quienes somos nosotros, de todo lo que poseemos que forma
parte de nuestra personalidad, además es aprender a querernos y respetarnos y
sobre todo a aceptarnos como somos. Esto depende, también, del ambiente
familiar, social y educativo en el que estemos.

En definitiva, el mejor conocimiento de uno mismo es fundamental para


aceptarnos tal y como somos, dentro de un espíritu de superación.
Bibliografia.

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