C- EQUILIBRIO HÍDRICO
Las sustancias hidrofóbicas, aquellas que repelen el agua, desempeñan un papel fundamental en el
desarrollo de nuevos materiales con propiedades mejoradas .
Qué son las sustancias hidrofóbicas?
Los materiales hidrofóbicos son aquellos que se basan en el concepto químico de la hidrofobicidad, es
decir, la capacidad de la sustancia para repeler el agua.
La hidrofobia es un término derivado del griego “hydro”, que significa agua, y “phobos”, que significa
miedo. Las sustancias hidrofóbicas están compuestas por moléculas no polares que repelen las masas
de agua y atraen a otras moléculas neutras y a los disolventes no polares.
Ejemplos de estas moléculas son los alcanos, los aceites y las grasas en general.
Las gotas de agua en las superficies hidrofóbicas tienen una forma característica a la que se denomina
efecto loto, por la apariencia que presenta el agua en una hoja de loto.
Este tipo de superficies que se dan en la naturaleza, como las alas de las mariposas o las plumas de los
patos, que se utilizan como referencia para la creación e innovación en materiales hidrofóbicos.
Para entender el comportamiento de una superficie frente al agua, hay que medir su ángulo de contacto,
que proporcionará información sobre la energía de interacción entre la superficie y el líquido Las
sustancias hidrofóbicas se caracterizan por tener un ángulo de contacto con el agua superior a
90º. No obstante, también existen materiales superhidrófobos, que poseen ángulos superiores a 150º
y cuyas las superficies se resisten a ser mojadas.
Los tres pilares de la bioquímica del agua
La química del agua se basa en la distribución de cargas entre sus átomos (los cuales están unidos por
enlaces covalentes, que sin ser de los más fuertes en la química sí que tienen una solidez considerable
en comparación con otras fuerzas moleculares). El quid de la cuestión se encuentra en el hecho de que
aunque a modo global el agua tiene una carga neutra (ya que no tiene ni falta ni exceso de electrones o
protones), localmente los electrones se encuentran distribuidos asimétricamente: la mayor fuerza
atractiva del oxígeno hace que haya una mayor concentración de densidad electrónica entorno a él, lo
cual genera una cierta carga negativa entorno a él y el efecto contrario alrededor de los hidrógenos.
Esta es la base de tres pilares de la química del agua:
1.-Los puentes de hidrógeno
La distribución asimétrica de las cargas permite que el oxígeno de una molécula de agua (que tiene una
cierta carga negativa) se una al hidrógeno (que tiene una cierta carga positiva) de otra molécula
generando lo que se denomina “puente de hidrógeno”. Aunque la fuerza de estos enlaces es unas veinte
veces menor al de un enlace covalente, la gran abundancia tanto de agua como de grupos hidrógeno y
oxígeno en las biomoléculas hace que estas uniones tengan un papel esencial en la bioquímica.
2.-El agua, ese disolvente no tan universal
El agua funciona bien como disolvente porque la distribución asimétrica de cargas le permite disolver
multitud de sustancias con una cierta naturaleza orgánica, como pueden ser los aminoácidos o los
azúcares. Sin embargo, no hay que olvidar que no existen los disolventes universales ya que cada
sustancia tiene unas propiedades químicas que la hacen un potencial buen disolvente para unas sustancias
y malo para otras. Esto explica por qué no podemos disolver en el agua sustancias con una química muy
diferente a ella (como puede ser un cristal de silicio o el aceite de oliva), pero sí que funciona muy bien
con líquidos como el alcohol, ya que este está formado por etanol que es una molécula bastante similar
al H2O.
3.-Moléculas hidrofóbicas e hidrofílicas
Las limitaciones químicas del agua generan la división entre moléculas hidrofílicas (iones o moléculas
polares que gracias a la distribución asimétrica de cargas en el H2O pueden ser disueltas en ella) y las
moléculas hidrofóbicas (como las grasas que son insolubles en el agua). Las moléculas hidrofóbicas
tienden a juntarse entre ellas y las hidrofílicas hacen lo mismo; esto permite la creación de estructuras
como la membrana celular, formada por una bicapa molecular hidrofóbica rodeada por un medio
hidrofílico. Y gracias a esta compartimentalización las células pueden funcionar correctamente.
Diferencia entre hidrofílico e hidrofóbico
Los diferencia entre materiales hidrofílicos e hidrofóbicos es que los materiales hidrófilos son amantes
del agua o atractivos para el agua. Las moléculas hidrofílicas atraen el agua. Por otro lado, los materiales
hidrófobos son repelentes al agua o repelen el agua. Las moléculas hidrofóbicas repelen el agua.
Tabla de comparación entre hidrofílico e hidrofóbico
Parámetro de
Hidrofílico Hidrofóbico
comparación
Significa amante del agua o tener una Significa ser resistente al agua o
Sentido
fuerte inclinación hacia el agua. evitar el agua.
Las moléculas hidrófilas se Las moléculas hidrófobas se denominan
Moléculas
denominan hidrófilos. hidrófobas.
Interacción con Las moléculas hidrofílicas atraen el Las moléculas hidrofóbicas repelen el
el agua agua. agua.
Las moléculas hidrofílicas son
Polaridad Los hidrófobos no son polares.
polares.
La disolución de las moléculas La disolución de las moléculas
Reacción hidrófilas en agua es una reacción hidrófilas en agua es una reacción
exotérmica. endotérmica.
Qué es hidrofílico?
La palabra Hydro significa agua. La palabra ‘filica’ se deriva de la palabra ‘filia’ que significa amistad.
Así, la palabra hidrófila significa amar el agua.
Las moléculas hidrófilas que se conocen como hidrófilas son moléculas que atraen el agua. Las moléculas
hidrofílicas son de naturaleza polar.
Ejemplos de sustancias hidrofílicas:
Hay una gran cantidad de sustancias hidrófilas, como almidón, sal, azúcar, queratina, proteína, algodón,
celulosa, lana, sílice, alcoholes, éteres de polietilenglicol, alcohol polivinílico, gelatina, inulina, goma guar,
albúmina, quitosano, xantano. goma, agarosa, pectina, agar, dextrano, algina, carragenina y así
sucesivamente.
MOLÉCULAS ANTIPÁTICAS Y FORMACIÓN DE MICELAS
Micelas
El carácter anfipático o anfifílico de muchos lípidos (ver Propiedades de los lípidos) hace que, como
dedujo Langmuir en 1917, “las moléculas de aceite de una monocapa estén orientadas de modo que sus
grupos o cabezas polares se encuentren en contacto con el agua, mientras que sus partes lipídicas
apolares se proyectan en el aire, donde están en contacto con las unidades lipídicas de sus vecinas”.
Esta la razón por la que el aceite se extiende sobre el agua formando una capa de una sola molécula de
grosor (monocapa).
En disoluciones acuosas las moléculas anfifílicas forman micelas en las que los grupos polares están en
la superficie y las partes apolares quedan inmersas en el interior de la micela en una disposición que
elimina los contactos desfavorables entre el agua y las zonas hidrófobas y permite la solvatación de los
grupos de las cadenas polares. En otro tipo de medios, las moléculas anfifílicas se pueden organizar
como micelas inversas.
Micela micela inversa
Modelo molecular de una micela
La formación de micelas es un proceso cooperativo, el ensamblaje de pocas moléculas no puede proteger
las colas hidrófobas del contacto con el agua; en consecuencia, las disoluciones acuosas de anfífilos no
forman micelas hasta que su concentración no sobrepasa un valor, la concentración micelar crítico
(CMC), por encima del cual casi todo el anfífilo adicional se agrega para formar micelas. El valor de la
CMC depende del tipo de molécula, concretamente de su balance lipofilia/hidrofilia, y así moléculas con
regiones hidrófobas largas tienen valores de CMC más bajos ; de las características de la disolución
(fuerza iónica) y de la temperatura.
Las moléculas anfipáticas con una cola hidrófoba única -ácidos grasos libres, lisofosfolípidos,
monacilgliceroles, ácidos biliares, jabones y detergentes- forman micelas esféricas o elipsoides debido
a su forma cónica (la cabeza hidratada de la molécula es más ancha que la cola). En los lípidos anfipáticos
biológicos, como glicerofosfolípidosy esfingolípidos, las dos colas hidrófobas hacen que estas moléculas
tengan una forma más o menos cilíndrica. Los requerimientos estéricos del empaquetamiento de estas
moléculas entre sí dan estructuras similares a discos que en realidad son extensas hojas de grosor
bimolecular, bicapas. Una micela es una estructura limitada, normalmente de diámetro menor que 20
nm, mientras que una bicapa lipídica puede tener dimensiones macroscópicas de hasta 1 mm. Las bicapas,
con proteínas asociadas, son la base estructural de las membranas biológicas.
Micela bicapa
Las micelas pueden incluir distintos tipos de lípidos y formar así micelas mixtas. Este tipo de micelas
son importantes en la digestión y en la absorción intestinal de los lípidos de la dieta.
Cuáles son los niveles de pH del cuerpo humano?
El pH se define como la acidez o la basicidad de un medio o solución acuosa. Su escala se mide de 0 a
14, siendo 7 el punto neutro, de 0 hasta 6.9 los ácidos y a partir de 7 las bases.
El pH del cuerpo es diferente en cada parte, y no siempre debe ser de nivel 7. Cada parte del
organismo tiene su equilibrio, y debemos entender por qué debemos de mantener esos equilibrios.
Como siempre, al romper cualquier equilibrio, estamos haciendo trabajar a nuestros diferentes
organismos para volver a encontrar el equilibrio, por tanto le estamos pidiendo al cuerpo un extra no
necesario.
Estos son lo niveles de ph recomendados en los diferentes medios del cuerpo humano:
Tabla de pH del cuerpo humano
Sustancia Niveles de pH aproximados
Orina 4.5-8
Sangre 7.35-7.45
Saliva 7.-7.4
Piel 4.5-5.75
Como se puede ver, en general los niveles de ph del cuerpo tienden a ser más alcalinos que ácidos , es
por ello que los últimos estudios sobre salud indican que acercarnos en general a valores más alcalinos
puede prevenir algunas enfermedades.
Como única excepción nos encontramos el pH de la piel, que crea un manto ácido protector para evitar
agresiones a la epidermis. En este caso además vemos como los bebes tienen un pH de piel aún menor
ya que no han terminado de crear un buen manto ácido sobre su piel y de ahí que tengan una piel más
delicada y sensible a los agentes exteriores.
BALANCE DEL AGUA EN EL ORGANISMO HUMANO
BALANCE HÍDRICO
El balance hídrico es la relación entre la ingesta y la pérdida de líquidos. Se debe mantener este
equilibrio hídrico para evitar el riesgo de deshidratación, en cualquier época del año y beber aunque
aparentemente no se tenga sed.
Un balance adecuado es fundamental y debe ser equilibrado, es decir, la cantidad de líquido que entra
en el cuerpo debe ser la misma cantidad que se elimina.
El agua, que constituye de media el 60% del peso corporal, es el mayor componente del cuerpo humano.
Es fundamental para vivir y no podemos vivir más de unos días sin ella.
El agua desempeña múltiples funciones en el cuerpo: con ella se construyen las células y fluidos
corporales; actúa como medio de reacción, como disolvente y como reactivo. Además, es la encargada
de transportar los nutrientes y ayuda a eliminar los residuos corporales a través de la orina. Es
fundamental para controlar la temperatura corporal mediante la evaporación del sudor.
Contenido total de agua en el cuerpo
El agua representa de media el 60% del peso corporal en los hombres adultos, y el 50-55% en las
mujeres (EFSA 2010; IOM 2004). Esto significa que, en un hombre de peso medio (70 kg), el contenido
de agua corporal es de unos 42 litros.
Este valor medio varía entre individuos, principalmente por las diferencias que existen en la composición
del cuerpo: mientras que el contenido de agua en la masa corporal magra es constante en los mamíferos,
con
un 73%, los tejidos adiposos (la grasa corporal) tienen sólo un 10% de agua (Peronnet et al. 2012;
Sawka et al. 2005; Wang et al. 1999). Así pues, la masa relativa a la grasa corporal influye
directamente en la cantidad total de agua del cuerpo. Esto explica la influencia de la edad, el sexo y la
forma física en el contenido total de agua en el cuerpo: las mujeres y las personas mayores tienen un
menor contenido total de agua en el cuerpo, debido a que su proporción de masa magra es menor. En
cambio, los atletas tienen un contenido total de agua corporal relativamente alto
Contenido en agua de los distintos órganos
El agua se distribuye por el cuerpo y los órganos. El contenido en agua de los distintos órganos depende
de su composición y varía desde un 83% en la sangre hasta sólo un 10% en los tejidos adiposos (Figura
1).
Distribución entre los compartimientos del cuerpo
El agua se distribuye por el cuerpo entre dos compartimientos principales: intracelular y extracelular.
El compartimiento intracelular es el mayor, y representa aproximadamente dos tercios del agua
corporal. El compartimento extracelular, que representa aproximadamente un tercio del agua corporal,
incluye el líquido plasmático y el líquido intersticial (Armstrong 2005; Marieb y Hoehn 2007) (Figura
2). El líquido plasmático y el líquido intersticial tienen una composición electrolítica similar, donde los
iones más abundantes son el sodio y el cloruro (IOM 2004; Marieb y Hoehn 2007; Robertson y Berl
1996).
También contienen agua otros compartimentos, tales como la linfa, el líquido ocular y el líquido
cefalorraquídeo, por ejemplo. Estos compartimentos componen un volumen relativamente pequeño de
agua, y suele considerarse que forman parte del líquido intersticial (Marieb y Hoehn 2007).
Absorción
y distribución del agua en el cuerpo
Tras ser ingerida, el agua es absorbida por el tracto gastrointestinal. Entra en el sistema vascular, va
a los espacios intersticiales, y es transportada a cada célula (Figura 3). El agua intracelular supone el
65% del contenido total de agua en el cuerpo.
Equilibrio hídrico corporal
Con una temperatura ambiente moderada y un nivel de actividad moderado, el agua corporal permanece
relativamente constante. El equilibrio hídrico corporal, definido como la diferencia neta entre la suma
de la ingesta de agua más la producción endógena de agua, menos la suma de las pérdidas (EFSA 2010),
está rigurosamente controlada para responder a los cambios de consumo y las pérdidas y mantener la
homeostasis (Grandjean y Campbell 2004).
Las pérdidas de agua se producen principalmente a través de la orina, el sudor, pérdidas insensibles
(piel y pulmones) y las heces. La producción de agua metabólica compensa sólo una pequeña parte de
estas pérdidas, que por lo tanto deben compensarse mediante la ingesta de alimentos y líquidos en la
dieta para alcanzar el equilibrio hídrico
Pérdidas de líquidos corporales
Las principales fuentes de pérdida de agua del cuerpo son la orina y el sudor. Estas pérdidas varían
considerablemente en función del consumo de líquidos, la dieta, la actividad física y la temperatura. El
cuerpo también pierde agua insensiblemente a través de la piel, los pulmones (respiración), y las heces
Pérdidas de agua insensibles
Las pérdidas de agua insensibles, así denominadas porque el individuo no suele percibirlas, incluyen el
agua que se pierde por la evaporación en la piel y por la respiración
Aporte de agua al cuerpo
Para compensar la pérdida diaria de agua, es necesario un aporte de agua. El cuerpo produce una pequeña
cantidad de agua a partir de su actividad metabólica, pero la mayoría de los aportes de agua vienen de
la dieta (alimentos y líquidos).
Producción de agua metabólica
El agua metabólica es producida por la oxidación de los sustratos con contenido en hidrógeno o de los
nutrientes que generan energía (IOM 2004). La oxidación de los lípidos es la que más agua produce por
gramo
La regulación y el mantenimiento del equilibrio hídrico corporal
A pesar de las continuas pérdidas de agua y de las grandes variaciones en la ingesta de agua y sal, el
cuerpo humano tiene generalmente la capacidad para mantener una constancia precisa del contenido de
agua: se calcula que el agua corporal total varía menos de un 1% en 24 horas (Cheuvront et al. 2004).
Esto es de vital importancia para el mantenimiento de una composición constante del líquido
extracelular, necesario para que las células funcionen correctamente. El agua corporal es controlada,
por una parte por la ingesta de líquidos estimulada por la sed, y por otra parte por la excreción renal
del agua
Conclusión
El agua es el mayor componente del cuerpo humano, y se distribuye por todos los tejidos. La regulación
del equilibrio hídrico corporal es, por lo tanto, fundamental para mantener la homeostasis. A pesar de
unas pérdidas constantes, el cuerpo humano regular eficazmente su equilibrio hídrico, gracias a un fino
control del volumen y la concentración de orina.
Esto explica la amplia variedad de ingesta de líquidos observada en individuos sanos. Sin embargo, las
consecuencias para la salud a largo plazo de una baja o alta ingesta de líquidos no han sido demasiado
investigadas. Las pruebas preliminares parecen indicar que una baja ingesta de líquidos crónica puede
influir en la salud del riñón, ya que puede asociarse con un declive más rápido de la función renal y un
mayor riesgo de enfermedad renal crónica.
Por lo tanto, hacen falta más estudios para evaluar la ingesta diaria óptima de líquidos para evitar
enfermedades o mejorar la salud, y emitir directrices precisas sobre la ingesta de agua en adultos, pero
también en otros grupos demográficos, tales como los niños, las mujeres embarazadas y lactantes, los
adultos mayores y los habitantes de climas cálidos.
Tabla 6 se resumen las recomendaciones de ingesta de agua de cuatro autoridades internacionales.