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Manierismo

El Manierismo es un estilo artístico que surgió en Italia entre el final del Alto Renacimiento y el inicio del Barroco, caracterizado por una nueva sensibilidad estética que cuestiona los ideales de belleza clásicos. Este estilo se manifiesta en la exageración de formas, el uso de colores extraños y una búsqueda de complejidad y virtuosismo, tanto en la pintura como en la escultura y la arquitectura. Artistas destacados de esta época incluyen a pintores como Correggio y Bronzino, escultores como Giambologna, y arquitectos como Andrea Palladio.

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Manierismo

El Manierismo es un estilo artístico que surgió en Italia entre el final del Alto Renacimiento y el inicio del Barroco, caracterizado por una nueva sensibilidad estética que cuestiona los ideales de belleza clásicos. Este estilo se manifiesta en la exageración de formas, el uso de colores extraños y una búsqueda de complejidad y virtuosismo, tanto en la pintura como en la escultura y la arquitectura. Artistas destacados de esta época incluyen a pintores como Correggio y Bronzino, escultores como Giambologna, y arquitectos como Andrea Palladio.

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Manierismo

El Manierismo es un estilo artístico que predominó en Italia desde el final del


Alto Renacimiento (1530) hasta los comienzos del período Barroco, hacia el
año1600.

Las formas renacentistas, entendidas como el afán por la correcta imitación de


lo clásico estaban casi agotadas a fines de 1530. En su lugar nos encontramos
con una nueva sensibilidad estética a la que llamamos manierismo y que
cuestiona los ideales de belleza como hasta entonces se habían entendido.

La palabra manierismo, en sí misma, es engañosa. Procede del vocablo italiano


maniera, que hace referencia a la tendencia de algunos artistas de segundo
orden a efectuar sus obras "a la manera de" los grandes autores del
Renacimiento. Así, en círculos independientes, como las cortes privadas de
ciertos príncipes y algunos núcleos de intelectuales, se patrocinó un arte
exagerado, críptico a veces, sólo apto para iniciados y paladares exquisitos,
capaces de apreciar los significados ocultos de la violación y retorcimiento de
las reglas pictóricas.

Las figuras humanas toman la apariencia cristalizada de los objetos como si


fueran víctimas de una metamorfosis mágica, mientras que los objetos se
animan con una expresión humana abstraída y revisten el aspecto irónico,
caricatural, de monstruos nuevos y deformes. Una gracia cruel e inhumana
tuerce los miembros, los empequeñece, los alarga, los curva según la
necesidad del estilo dentro de la angustia de una búsqueda formal primordial.
Una elegancia exagerada llena de expresividad, una “máscara humana”
creada, según el método abstracto e ideal de los clásicos, por espíritus
inquietos e imaginaciones caprichosas. Fantasías extrañas aparecen en su
universo figurativo poblado de adolescentes equívocos, de criaturas
andróginas, de ancianos demoníacos y poseídos, que revelan, con sus
actitudes ambiguas un erotismo exacerbado y reprimido. Los colores no
remiten a la naturaleza, sino que son extraños, fríos, violentamente
enfrentados entre sí. Las obras se caracterizan por el culto casi obsesivo al
estilo y a la elegancia formal, por la búsqueda de la variedad y de la
complejidad, por un virtuosismo extremo en la ejecución y por el anhelo de una
belleza “artificial”. En cuanto a lo formal utilizaron recursos tales como la
anamorfosis, los escorzos y la línea serpentinata.

Las antiguas definiciones de los modos de expresión formal del manierismo se


adaptan al retrato psicológico, que insiste en el “artificio”, “la licencia fuera de
toda regla”, el “carácter abstracto de las actitudes”, la “manera fantasiosa” y
así sucesivamente. La inquietud espiritual de los manieristas encuentra el
modo de dar también libre curso a su extravagancia por medio de verdaderas
invenciones decorativas, donde las formas toman aspectos extraños e
inesperados, lo que provoca una transposición continua de los datos naturales,
como algo equivalente a la metáfora.

La arquitectura Manierista llevó a resaltar lo decorativo sobre lo estructural,


romper con los principios de proporción y armonía, pensando los edificios para
ser vistos desde múltiples puntos de vista, plasmar ciertos efectos de
claroscuro en las fachadas, al mismo tiempo que dinámicos, manipular los
espacios para engañar a la vista.

La arquitectura se fue haciendo poco a poco escenográfica, introduciendo


además el lujo y la magnificencia, mientras que los edificios quedaron
integrados en un paisaje urbano o natural (jardines); esto es, se perciben ya los
cambios que después promovería la irrupción del Barroco.

En las esculturas podemos ver con claridad un elemento clave del Manierismo
“la figura serpentinata”: es un recurso que se utiliza para componer el cuerpo
humano, donde las extremidades van en una dirección y el torso en otra,
generando una posición retorcida como de letra “s” o serpentina, que otorga
movimiento y gracia a la figura. De ésta manera los artistas acaban por
destruir el noble balanceo del «contrapposto» (uno de los valores más
sagrados del renacimiento clásico) marcando que la dinámica y la fluidez de la
línea en movimiento, son más importantes que la coherencia anatómica.

Entre los artistas de esta época podemos mencionar

Pintores: Correggio, Rosso Fiorentino, Bronzino, Arcimboldo, y los Carracci


Escultores: Jacopo Sansovino, Baccio Bandinelli, Juan de Bolonia (Giambologna)
y los Leoni.

Arquitectos: Giulio Romano, Andrea Palladio, Pellegrino Tibaldi y Giacomo della


Porta.

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