ABLW (Adapted Baby Led Weaning)
Niños con Dificultades a la Hora de la Alimentación
Algunas dificultades de la alimentación surgen directamente de diferencias anatómicas,
mientras que otras derivan de tratamientos médicos o quirúrgicos, o de experiencias traumáticas
a la hora de alimentarse. Algunas dificultades son resultado de la simple falta de alimentación
oral en las primeras semanas y meses.
- Dificultades Neuromotrices y del Desarrollo: por ej.: niños con síndrome de Noonan,
síndrome de Down, síndrome de Williams, síndrome de Prader-Willi. También niños
nacidos a pretérmino, especialmente aquellos nacidos a muy temprana edad; niños con
lesiones cerebrales de nacimiento, y otras dificultades neuromusculares específicas. Los
niños con problemas neuromotrices y/o del desarrollo suelen tener dificultades con la
postura, estabilidad al sentarse, movimientos de mano-a-boca, coordinación de la
respiración y la deglución, movimientos de la lengua, masticación y/o deglución.
- Compromiso Cardiorespiratorio.
- Problemas Anatómicos y/o Estructurales.
- Problemas Digestivos e Intolerancias o Alergias Alimentarias: por ej.: reflujo
gastroesofágico. La asociación de la comida con dolores o molestias digestivas puede
llevar al niño a la selectividad alimentaria o a una limitación de la ingesta a lo mínimo
necesario.
- Problemas Sensoriales: respuestas sensoriales fuertes sensibilidad baja a las comidas
están asociadas a desórdenes que afectan el tono muscular, ya sea hipertonía como
hipotonía.
- Aversión a la Comida Inducida por Trauma: el miedo a la comida, a comer o a ser
alimentado muchas veces se manifiesta como un rechazo a los alimentos ofrecidos. Esto
puede llevar al desarrollo de una “disfagia condicionada”, que es la dificultad en la
deglución que no tiene una causa médica subyacente.
- Alimentación con Sonda.
Alimentación en Niños con Dificultades a la Hora de la Alimentación
→ Optimización de la Alimentación en los Primeros 6 Meses de Vida: los bebés con un riesgo
aumentado de dificultades neuromotrices y/o del desarrollo se ven beneficiados con la lactancia
materna, no sólo por los constituyentes activos de la leche materna, sino también por el acto de
lactar en sí mismo. A través de la activación frecuente de músculos faciales específicos, la
lactancia actúa como un programa de ejercicios oromotores, optimizando los movimientos de la
lengua, el modelado del paladar, y el espacio disponible de los dientes para salir.
→ Paso a la Alimentación Complementaria: el paso a la alimentación complementaria incluye
no sólo nuevos sabores sino también una diversificación de las texturas, lo que requiere una
serie de movimientos orales diferentes a aquellos necesarios para lactar. Estos movimientos se
desarrollan espontáneamente, pero pueden estar retrasados o desarrollarse de manera atípica en
niños con dificultades neuromotrices y/o del desarrollo.
- Compartir la comida en familia es una gran forma para aprender cómo abordar comidas
presentadas de diferentes maneras. Un enfoque en donde el niño coma solo significa
que puede formar parte de la comida en familia, uniéndose a las conversaciones y
aprendiendo habilidades sociales desde pequeño.
- Enfoque dual: alimentación autónoma y alimentos que requieren masticación.
- Apoyo profesional: la composición del equipo profesional va a estar determinada por la
dificultad o el diagnóstico del bebé, y probablemente varíe con el tiempo según las
necesidades y el progreso que se logre.
- El énfasis en las primeras semanas de alimentación complementaria está en la
exploración y aprendizaje de las nuevas comidas, y el desarrollo de habilidades de
alimentación, no tanto en la ingesta de alimentos. La leche humana o la fórmula infantil
cubren todas o casi todas las necesidades nutricionales del bebé por varios meses a
partir de la introducción de alimentos sólidos.
- Programa de pre-alimentación + Plan de alimentación terapéutica + Desarrollo de
habilidades base
* Desarrollo de Habilidades para Alimentarse por Sí Mismo: es importante
fomentar el desarrollo de estas habilidades desde el nacimiento. Hay 3 áreas en
las que hacer enfoque para asegurarse que el bebé está listo para explorar
alimentos sólidos: dominio de habilidades de alimentación temprana, desarrollo
de fuerza del tronco, y estimulación sensorial.
* Programa de Pre-Alimentación: es un plan de ejercicios terapéuticos en apoyo a
la alimentación, basado en un análisis de los movimientos de los labios,
mejillas, mandíbula y lengua. Utiliza una variedad de técnicas, incluyendo
ejercicios orales y dispositivos de transición, y está diseñado para facilitar la
percepción sensorial oral y el desarrollo de habilidades, y para promover las
habilidades base necesarias para una alimentación segura antes de que estas
habilidades deban ser puestas en práctica con los alimentos. El plan de pre-
alimentación debería comenzar antes de la introducción de alimentos sólidos,
pero probablemente continúe junto con el plan de alimentación terapéutica. El
objetivo es que el bebé sea capaz de lograr una disociación de los labios, lengua
y mandíbula.
* Plan de Alimentación Terapéutico: utilizar la comida de manera personalizada
para ayudar al bebé a desarrollar sus habilidades de alimentación es
“alimentación terapéutica”. Un plan de alimentación terapéutica comienza en el
nacimiento, o tan pronto como las dificultades en la alimentación seas
identificadas. Su propósito es ayudar a los bebés a adquirir las habilidades
necesarias para una alimentación segura y una nutrición adecuada, al igual que
comportamientos a la hora de la comida culturalmente apropiados. El plan
inicialmente se enfocará en la ingesta segura de líquidos, por medio de lactancia
materna o fórmula, y luego se comienza a trabajar en el desarrollo de
habilidades para la ingesta de alimentos sólidos. Las técnicas de alimentación
terapéutica utilizadas en la infancia temprana pueden consistir de simples
cambios en las posiciones del bebé o la mamá para asistir la lactancia materna o
la alimentación con fórmula. Pero, a medida que los alimentos sólidos son
introducidos, deberán abordar habilidades de masticación, con alimentos
cortados en formas específicas, junto con la ubicación estratégica de esas
comidas en las encías.
La configuración de la hora de comer es tan importante para el aprendizaje del bebé como lo es
la comida misma. El bebé necesita estar cómodo, ser capaz de alcanzar la comida con facilidad
y ser libre de concentrarse en lo que está haciendo. También necesita estar acompañado cuando
come.
- Minimizar distracciones: el ambiente a la hora de comer debería ser tranquilo,
especialmente para niños con hipersensibilidad a estímulos externos o que se distraen
con facilidad.
Alimentos para el Aprendizaje:
Para los bebés que están aprendiendo a comer utilizando sus manos, el tamaño, forma y textura
de un alimento es al menos tan importante como su color y sabor. Diferentes texturas demandan
diversas habilidades de masticación y proveen nuevos tipos de recompensa y retroalimentación.
Mientras tanto, una diversidad de formas y tamaños alientan la destreza manual, al igual que la
práctica de los mordiscos, la masticación, y la graduación de la mandíbula y la apertura de la
boca.
En el ABLW, los alimentos y las bebidas son seleccionados por los desafíos que ofrecen a la
hora de comer, y son utilizados de manera terapéutica, con el objetivo de mejorar las habilidades
actuales del bebé y facilitar el aprendizaje de la próxima habilidad más compleja.
El ABLW introduce grandes trozos de comida desde el principio, pasando luego a trozos más
pequeños a medida que la destreza y las habilidades orales del bebé mejoran, e incorporando
alimentos grandes otra vez a medida que aprende a afrontar formas y texturas más complejas.
→ Starter Strips and Food Teethers: un bastón de comida es una buena primera forma para que
el bebé pueda agarrar porque es fácil para él tomarlo con las manos y cabe perfectamente entre
sus encías para masticar. El largo ideas es de 5 a 7cm; esto permite que parte del bastón actúe
como “mango” que el bebé pueda agarrar y el resto que sobresale de su puño pueda
mordisquearlo. El bastón debería ser de 1 a 2,5cm, de manera que pueda ocupar todo su puño a
la vez que sus manos pueden cerrarse alrededor del bastón por completo. Esto le permitirá
agarrarlo con mayor facilidad y controlarlo de manera más efectiva.
Los bastones de inicio no están destinados a la alimentación, sino que permiten que el bebé
experimente el sabor y textura de alimentos reales a la vez que practica la masticación por
medio de movimientos mandibulares reflexivos. El movimiento repetitivo de masticar sobre
bastones firmes alternando de cada lado de la boca aumenta la fuerza de la mandíbula.
Utilizar vegetales crudos como bastones de inicio es una gran idea, sobre todo cuando se cortan
dejando sus lados lisos para que puedan ser bien colocados entre las encías del bebé.
En esta etapa, el bebé no es capaz de masticar o escupir trozos de comida, así que si es capaz de
morder a través de vegetales crudos, una opción más segura es ofrecer mordedores que sean
alimentos, como un hueso de mango.
Los bastones de inicio y los alimentos de masticación proveen una excelente retroalimentación
sensorial, asistiendo en el proceso de mapeo de la boca. También son útiles para fomentar la
lateralización de la lengua. La práctica temprana y frecuente con estas comidas contribuye al
desarrollo de una masticación eficiente y una alimentación segura. Esto es de gran importancia
en bebés con un desarrollo motor oral atípico, que suelen tragar las comidas antes de que estas
estén bien masticadas, generando preocupación por posible atragantamiento y mala digestión.
→ Purés, Untables y Alimentos Pisados: mientras que los purés y los alimentos pisados no son
considerados necesarios en el BLW, juegan un importante rol en la fase de transición
característica del ABLW. Utilizar comidas blandas permite a los bebés que requieren un nivel
extra de apoyo en la alimentación, a alimentarse por sí mismos desde el principio en lugar de ser
alimentados con cuchara.
Los purés y alimentos pisados pueden ser de consistencias variadas. Los purés finos,
semilíquidos pueden ser utilizados en una cuchara precargada o en un chupete alimentador, pero
pueden ser frustrantes para el bebé. Una textura más viscosa puede ser mejor. Los purés
semilíquidos también se pueden beber con un vaso o con una pajilla, mientras que purés más
espesos pueden utilizarse como dips para mejorar la destreza y sentar las bases para el uso de
cubiertos. Las comidas blandas hechas puré y comidas untables ofrecen texturas más
interesantes y avanzadas, al igual que las comidas compuestas, como arroz y porotos pisados.
No todos los bebés requieren una fase de transición que incluya el uso de purés, pero aquellos
que lo hagan deberán introducir alimentos más grumosos lo más temprano posible, para
promover la masticación y reducir la probabilidad de dificultades a la hora de comer a largo
plazo.
Los alimentos blandos pisados de manera que queden trozos del mismo proporcionan una
transición útil para los bebés que no están listos para morder y masticar, ya que crean conciencia
de la variación de textura dentro de la boca. También pueden ayudar a estimular la lengua para
empezar a mover la comida hacia las superficies de masticación. Se pueden ofrecer inicialmente
en una cuchara precargada o en un chupete alimentador, y luego sobre un palto o la bandeja de
la silla del niño para que pueda explorar el alimento y llevarlo a su boca. Esto lo ayudará a
coordinar sus movimientos, al principio tomando un puñado de puré usando toda su mano, y
gradualmente, con práctica, haciendo movimientos más pequeños y precisos con sus dedos,
hasta lograr movimientos en pinza.
- Dips: sumergir los alimentos en un dip es una habilidad útil, precursora al uso de
utensillos, que promueve la destreza manual y la habilidad de cerrar los labios. Los
bastones de inicio, los sólidos que se derriten con forma de bastón, y algunas comidas
resistentes con forma de bastón pueden utilizarse como alimentos para sumergir
(dipper). El dip puede ser cualquier tipo de puré dulce o salado, preparación untable o
alimentos pisados blandos. El dipper se puede ofrecer precargado, ya sea que el
cuidador lo tome con su mano o sumergidos en el dip para que el bebé lo agarre.
Al inicio, el dipper sólo es un medio para que el bebé introduzca el dip en su boca, pero
a medida que sus habilidades para morder se desarrollan, el bebé será capaz de comer el
dipper también, introduciendo una mezcla de sabores y texturas.
→ Alimentos Grandes: una buena manera de expandir el repertorio de alimentos del bebé y
trabajar en las habilidades de masticación, movimientos de amplitud de la mandíbula y tamaño
de la mordida es ofreciendo alimentos grandes para mordisquear. Los alimentos grandes tienen
la ventaja que no pueden introducirse enteros a la boca fácilmente. Además, los alimentos que
requieren ser tomados con las 2 manos ayudan al bebé en la práctica de usar ambas manos en el
eje medio, algo particularmente difícil en niños con problemas de neurodesarrollo.
Es útil si los alimentos son presentados de manera que sean fáciles de agarrar. Por ejemplo, se
puede dejar parte de la cáscara de la fruta, o se puede colocar el alimento en una taza o vaso
pequeño que el niño pueda tomar.
Los alimentos de tamaño intermedio y chatos, que requieren ser tomados con 2 manos, como
una rodaja de fruta o un disco de choclo, promueven un agarre diferente y ayudan en el
aprendizaje de modular la amplitud de la mordida. Alimentos chatos de mayor tamaño, como
rodajas de sandía, o que necesitan ser mordidos en lugar de mordisqueados, como un sándwich,
requieren de habilidades más complejas y serán introducidos más adelante.
→ Bastones Sólidos Blandos: los primeros alimentos que se le ofrecen al bebé para ingerir son
bastones de alimentos que son lo suficientemente firmes para que el bebé sostenga, pero lo
suficientemente blandos para que pueda morderlos y masticarlos con un mínimo esfuerzo.
Los bastones sólidos blandos deben tener las mismas medidas que los bastones de inicio, por las
mismas razones. Los alimentos resbaladizos pueden hacerse más fáciles de sostener si se pasan
por pan rallado, semillas de chía o lino trituradas, o dejando parte de la piel. También se puede
cortar la comida con cortadores ondulados para que sean más fáciles de sostener.
Una vez que el bebé ha desarrollado la habilidad de tomar mordiscos de la comida y mover los
trozos desde el centro de su boca hacia las encías, los sólidos blandos pueden volverse parte de
sus comidas regulares y estará listo para introducir texturas más complejas.
→ Sólidos que se Derriten: los sólidos que se derriten son snacks crujientes, como los cereales
de desayuno, que vienen en diferentes tamaños, formas y sabores, y se disuelven fácilmente en
unos segundos cuando entran en contacto con la saliva. Si bien no son recomendados como
parte de la alimentación cotidiana por ser ultraprocesados, tienen beneficios terapéuticos para
bebés con dificultades en la alimentación. También permiten la introducción de alérgenos
potenciales, como lácteos y maní, de forma segura. Las mejores opciones son aquellas que son
nutricionalmente más densas, con un buen aporte de vitaminas y minerales y pocos o ningún
aditivo artificial.
Los sólidos que se derriten con forma de bastón permiten practicar las mordidas, lo que ayuda a
fortalecer la mandíbula y manejar su amplitud. La textura crujiente incentiva al bebé a realizar
mordidas repetitivas, lo que es importante para aprender a masticar, mientras que el hecho que
se disuelvan con facilidad significa que los trozos que ingresan a la boca representan un bajo
riesgo de atragantamiento. Estos alimentos también suelen comportarse de manera predictible,
con un sabor consistente, lo que significa que probablemente sean más aceptados que otros
alimentos.
Además de ser útiles para morder con la parte anterior de la boca, los sólidos que se derriten
pueden ser posicionados sobre las encías para ayudar con la masticación sostenida y la
desensibilización de la superficie interna de las mejillas (para fomentar la aceptación de
comidas más grumosas). Asimismo, por ser crujientes, los sólidos que se derriten proveen una
gran retroalimentación sensorial. Esto hace que comerlos sea divertido, a la vez que aumentan la
percepción sensorial de la boca.
→ Bastones Resistentes: los alimentos resistentes, que tienen una textura elástica, son perfectos
para el desarrollo de la fuerza de la mandíbula y la percepción sensorial, al igual que la
coordinación de los movimientos de las manos y la boca. En un esfuerzo por morder los
bastones, el bebé lo tomará entre sus encías y tirará con sus manos, estirando el bastón. Al
mismo tiempo, el bebé va a tender a mover su lengua hacia el alimento, favoreciendo la
movilidad lateral de la lengua.
A medida que la fuerza de su mandíbula aumenta, el niño será capaz de mantener su agarre
hasta que el alimento se desgarre y obtenga un trozo pequeño. Con práctica, el niño será capaz
de progresar a alimentos que brindan mayor resistencia.
→ Progresando a Alimentos Más Firmes y Nuevas Formas: A medida que las habilidades
motrices y orales del bebé se van desarrollando, texturas más firmes y formas más complejas
pueden ser introducidas, junto con bastones de alimentos que requieran más masticación. Un
poco después, se podrán introducir alimentos que dejan migas, como galletitas. Una vez que el
niño ha tenido mucha práctica agarrando purés y bastones, estará listo para progresar a trozos
pequeños de alimento que pueden colocarse enteros en la boca.
→ Trozos Pequeños de Alimentos: Los trozos pequeños de alimentos son una buena manera de
practicar el agarre de pinza, además de las habilidades de masticación finas. El tamaño exacto
del trozo de comida va a depender de la textura del alimento, la destreza actual del bebé, y sus
habilidades para masticar y mover la comida dentro de su boca.
Los primeros trozos pequeños de comida usualmente son sólidos blandos, que pueden aplastarse
fácilmente con la presión suave de las encías del bebé. Estos alimentos requieren un esfuerzo
mínimo para masticar y es menos probable que queden pegados a la lengua, produciendo
arcadas. Los trozos pequeños de alimentos sólidos que se derriten son otra opción, ya que son
fáciles de agarrar con la mano y se disuelven rápidamente dentro de la boca.
Los alimentos redondos y firmes, como las uvas, deben evitarse porque pueden causar asfixia.
Los arándanos y las arvejas pueden ser pisados para que sean más seguros, pero usualmente son
ofrecidos más adelante, ya que requieren un agarre en pinza más sofisticado y un mayor nivel de
habilidades orales para manejarlos con seguridad, además de que necesitan ser bien masticados
antes de tragar.
Tomar pequeños trozos de comida con la mano y llevarlos a la boca es una habilidad compleja.
En bebés con un desarrollo típico, esta habilidad suele presentarse a los 9 meses, pero como
requiere un movimiento y control delicado del pulgar y el dedo índice, una puntería exitosa
hacia la boca, y manipulación oral controlada, puede que necesite ciertas modificaciones para
bebés con retraso en el desarrollo o movimiento limitado. Por ejemplo, puede resultar más fácil
para el bebé, al inicio, tomar el trozo de alimento de la palma del cuidador, a medio camino
entre el plato o bandeja y su boca, en lugar de tomarlo directamente del plato/bandeja. También
podría beneficiarse si el cuidador ayuda a sostener su mano desde abajo para dirigir la comida a
su boca. Evitar las comidas resbalosas ayuda a reducir la frustración.
Los primeros intentos del bebé para agarrar los pequeños trozos de comida de una superficie
plana usualmente implican hincar el dedo y hurgar la comida. A medida que desarrolla mayor
fuerza del tronco y estabilidad, esto va a estar acompañado de un aumento del control muscular
y fuerza en sus manos, permitiéndole agarrar la comida con sus dedos en lugar de toda su mano,
y eventualmente evolucionando a un agarre de pinza, utilizando sólo el pulgar y el dedo índice.
El cuidador puede ayudar al desarrollo del agarre de pinza sosteniendo la muñeca del bebé
cuando toma la comida. Esto ayuda a estabilizar la muñeca, permitiendo un movimiento más
delicado de los dedos. El cuidador también puede ofrecer el trozo de comida entre su propio
pulgar y dedo índice, haciendo que el bebé tenga que utilizar movimientos más precisos con los
dedos para agarrarlo. Colocar el trozo de comida en un recipiente pequeño es otra forma de
ayudar al bebé a prender a aislar sus dedos para agarrar algo pequeño. A medida que el bebé
mejora su habilidad para agarrar alimentos de la mano del cuidador y comienza a tomarlos del
plato/bandeja, la introducción de una compotera pequeña o un plato con bordes altos puede ser
de ayuda. En lugar de empujar la comida sobre todo el plato/bandeja, el bebé será capaz de usar
sus dedos para empujarla contra los bordes de la compotera/plato, haciendo que sea más fácil de
agarrar.
Los trozos pequeños de comida pueden ser ofrecidos en un tenedor precargado. Esto demanda
menos del bebé en términos de movimientos motores finos de las manos y dedos, y le permite
trabajar en la habilidad de quitar el alimento del tenedor con sus labios, encías o dientes.
Luego de que el niño haya aprendido a manipular sólidos blandos y sólidos que se derriten, va a
estar preparado para progresar a texturas más firmes.
Una vez que el bebé puede manipular más de un tamaño, forma y textura, es una buena idea
variarlos ocasionalmente para que gane experiencia intercambiando entre diferentes formatos y
diferentes técnicas. Esto puede ayudarlo a afinar sus habilidades y, con el tiempo, manipular un
plato con alimentos diversos. Ofrecer el mismo alimento en diferentes tamaños y formas es
también valioso, ya que esto va a ayudar al niño a reconocer los alimentos que conoce incluso
cuando se presentan de forma diferente.
→ Alimentos para Beber: en los primeros meses de alimentación complementaria, los bebés
pueden continuar recibiendo todo el líquido que necesitan de la leche materna o fórmula, pero
aprender a beber de un vaso (y luego de una pajilla) tiene grandes beneficios, especialmente
para bebés con dificultades motoras orales. Beber de un vaso también es beneficioso para bebés
que fueron alimentados por sonda por un largo período y que pueden tener dificultades lactando
o alimentándose con biberón.
Puede que tome un tiempo hasta que los bebés que siguen el ABLW comiencen a comer.
Ofrecer bebidas fortificadas o espesadas es una buena manera de proveer nutrientes y calorías
extra mientras sus habilidades para alimentarse por sí mismo se ponen al día. Mezclar los
alimentos en un smoothie es una buena manera de introducir alérgenos como lácteos o tahini a
la dieta del bebé que no es capaz de manipular sólidos.
Las primeras bebidas ofrecidas en un vaso usualmente son leche materna o fórmula infantil.
Otros líquidos aceptables pueden ser purés diluidos con leche materna o fórmula, smoothies
bien licuados, yogurt bebible, o sopas homogéneas. Si bien algunos bebés toleran mejor líquidos
tibios, los líquidos fríos proveen mayor retroalimentación sensorial, permitiéndole al bebé sentir
mejor cómo se comporta el líquido en su boca. Para los bebés que necesitan ayuda para tolerar
un mayor rango de texturas, los alimentos ofrecidos en vaso pueden espesarse gradualmente.
No para todos los bebés es fácil deglutir líquidos, especialmente de un vaso abierto. La leche,
agua y otros líquidos son más difíciles de controlar y pueden escaparse de la boca con más
facilidad. Se pueden derramar fuera de la boca, haciendo que el acto de beber se vuelva
cansador, o pueden pasar a la vía aérea, causando tos o aspiración. Los líquidos finos son los
más difíciles de controlar, y una solución es espesarlos. Esto se puede hacer con avena, purés, o
espesantes. El grado de espesamiento se irá reduciendo gradualmente a medida que las
habilidades orales del bebé se van perfeccionando.
Transición a Sólidos:
El ABLW difiere del BLW en la existencia de una fase de transición en la cual el bebé ayudado
mientras desarrolla las habilidades que necesita para alimentarse por su cuenta. Esta fase de
transición se caracteriza por una variedad de intervenciones terapéuticas, incluyendo la
facilitación y el uso de dispositivos puente, además de técnicas de alimentación específicas y el
uso de vasos y pajillas.
→ Conseguir Permiso: un elemento fundamental de los ejercicios de pre-alimentación y las
intervenciones terapéuticas de alimentación es la necesidad de ser receptivo con el bebé y
conseguir su cooperación voluntaria para aquello que se le pide hacer. Este concepto de permiso
es parte del enfoque Get Permission desarrollado por la terapista ocupacional Marsha Dunn
Klein. Este enfoque permite favorecer la autonomía del niño mientras se fomenta la conexión,
confianza y comunicación consistente entre el niño y el adulto. Para usar este enfoque al
alimentar con cuchara, el cuidador apoya la comida sobre los labios del bebé y espera a que el
niño de permiso al inclinarse hacia la comida o abriendo la boca.
Conseguir permiso puede requerir repetidos intentos y mucho tiempo y paciencia, pero la
confianza que se crea es clave para un progreso más rápido.
→ Facilitación: la facilitación es una técnica comúnmente utilizada como parte del ABLW.
Actúa como un andamio que le permite al bebé estar a cargo de su propia alimentación incluso
si todavía no tiene las habilidades para hacerlo.
La facilitación requiere que el cuidador sea muy receptivo a las señales más sutiles del bebé y
conseguir su permiso en cada etapa. Aunque al inicio el bebé y el cuidador van a sostener la
comida juntos, el cuidador no debe guiar los movimientos del bebé o colocar el alimento en su
boca sin su permiso. El objetivo es que con el tiempo el cuidador intervenga menos,
permitiéndole al bebé alimentarse por sí sola sin ayuda tan pronto como sea posible.
La facilitación les permite a los bebés que no son capaces de llevar la comida a sus bocas,
experimentar sensaciones orales y comenzar a practicar las habilidades necesarias para
alimentarse.
→ Dispositivos Puente: los dispositivos puente son utensillos que proveen apoyo a los bebés
que enfrentan dificultades alimentarias durante la transición a la alimentación independiente.
Esto se logra porque ayudan al bebé a llevar la comida a su boda con mayor facilidad, haciendo
que el proceso sea menos trabajoso e incrementando las chances de que algo del alimento sea
consumido. También pueden ayudar a los bebés con problemas sensoriales, que todavía no están
listos para tocar la comida con sus dedos o manos. Los dispositivos puente consisten de
cucharas precargadas, chupetes alimentadores, paletas heladas de alimentos, y pajillas
congeladas.
- Cucharas Precargadas: una cuchara precargada es una cuchara con la que el cuidador
recoge el alimento antes de ofrecérselo al bebé para que agarre y lleve a su boca por sí
mismo. De esta manera permiten que los bebés con dificultades motrices o aversión
táctil puedan llevar comida a su boca. Es importante que la cuchara sea adecuada para
que el bebé pueda manipular.
Las cucharas inicialmente se precargan con purés finos, para reducir el riesgo de que el
bebé haga arcadas con una nueva textura. Luego la viscosidad irá progresando
gradualmente, hasta ofrecer purés con grumos y purés con texturas mixtas
eventualmente.
- Chupetes Alimentadores: la ventaja de los chupetes alimentarios es que, además de
ayudar al bebé a llevar alimentos a su boca, les permite practicar masticar y
mordisquear. Los chupetes alimentarios también son útiles para practicar la masticación
resistiva, en donde el bebé toma el chupete entre sus encías mientras tira con sus manos,
de la misma manera que lo haría con un trozo de carne o pan. También son beneficiosos
para bebes con problemas de neurodesarrollo, que con frecuencia son capaces de tomar
un mordisco de un alimento, pero se les dificulta masticarlo.
- La cantidad de alimento que entra dentro del chupete es usualmente una cucharada.
Inicialmente, es importante llenar el chupete por completo y utilizar comidas que van a
pasar a través de los agujeros con facilidad. A medida que las habilidades de
masticación del bebé mejoran, el cuidador puede introducir purés suaves que requieran
una mayor fuerza de mandíbula. Pronto, el bebé estará listo para alimentos como frutas
blandas y, eventualmente, trozos de pollo, que requieren ser masticados más veces para
romperlos lo suficiente como para que pasen a través de los agujeros. A la hora de elegir
alimentos para bebés con riesgo de atragantamiento es importante evitar alimentos que
liberan líquidos finos, como por ejemplo las naranjas.
- Paletas y Pajillas Heladas: las paletas y pajillas heladas son útiles para ayudar a los
bebés a practicar sus movimientos mano-boca y su masticación. También pueden ser
ayudar a calmar las encías de los bebés que están dentando. Las paletas de leche
materna o fórmula infantil son buenas maneras para comenzar, ya que el sabor es
familiar. Sin embargo, es importante tener en cuenta que puede que los bebés con
antecedentes de aspiración no sean capaces de tolerar paletas heladas que se derriten en
un líquido fino. Las paletas heladas deben ser cortas y delgadas, para que el bebé pueda
agarrarlas y entren en su boca.
Las pajillas heladas se hacen utilizando una pajilla de silicona reutilizable,
originalmente diseñada para líquidos espesos. La pajilla se corta a la mitad y se llena
con un puré liso, homogéneo, y luego se congela. A medida que el bebé muerde la
pajilla, el puré se derrite y gotea. Las pajillas congeladas favorecen la práctica de la
masticación sostenida, morder y tirar, y el movimiento lateral de la lengua cuando se
colocan a un lado de la boca.
→ Beber de Vasos sin Tapa y Pajillas: beber de vasos sin tapa y pajillas es una importante
habilidad para bebés con poco tono muscular o anomalidades estructurales de la cavidad oral.
Ambas técnicas utilizan los músculos de los labios, las mejillas y la lengua, lo que será útil para
el habla y la alimentación.
- Beber de Vasos sin Tapa: beber de un vaso sin tapa es una habilidad compleja, que
requiere estabilidad de la mandíbula, al igual que retracción y ahuecamiento de la
lengua. Los bebés pueden comenzar a beber de un vaso sin tapa a partir de los 6 meses.
Pequeños sorbos de líquido al final de las comidas, una vez que el bebé ha perdido el
interés en la comida, es una buena manera para empezar.
Los vasos con escotadura pueden ser inclinadas sin que toquen la nariz del bebé y
permite al cuidador observar y controlar la cantidad de líquido que recibe el bebé.
Algunos bebés pueden utilizar por sí mismos el recipiente medidor de los remedios.
En general, el vaso debería ser pequeño y ligero para que el bebé pueda levantarlo e
inclinarlo con facilidad. Sin embargo, algunos bebés con poco tono muscular pueden
manipular de mejor manera vasos más pesados, ya que les otorgan una mejor
retroalimentación para guiar sus movimientos.
Muchos bebés van a encontrar los líquidos espesados o purés finos más fáciles de
manipular al principio. Inicialmente, el vaso es sostenido, o al menos guiado, por el
cuidador. Esto permite una transición rápida a líquidos finos. Sin embargo, cuando el
bebé comienza a beber del vaso de manera independiente, volver a una consistencia tipo
néctar reduce el riesgo de aspiración. Mientras que el niño aprende a controlar el flujo
de líquido, el vaso debe llenarse al menos hasta la mitad, de manera que el bebé no
requiera inclinar su cabeza hacia atrás para beber. Esto permite proteger las vías aéreas.
- Beber de Pajillas: a partir de los 7 a 9 meses, beber de una pajilla también es posible.
Esto utiliza diferentes técnicas de aquellas para tomar de un vaso, incluyendo
movimientos aislados de los labios, y una mayor activación de los músculos de las
mejillas, al igual que retracción de la lengua y estabilidad de la mandíbula.
→ Técnicas Terapéuticas: existen muchas técnicas terapéuticas utilizadas por terapistas, 3 de las
cuales van particularmente bien con el ABLW. El enfoque Sensorial Oral Secuencial (SOS),
creado por la psicóloga Kay Toomey, está diseñado para bebés y niños con problemas
sensoriales que impiden la tolerancia a ciertos alimentos, colores o texturas. Este enfoque utiliza
una jerarquía de habilidades de alimentación típicas del desarrollo, comenzando cuando el niño
se sienta más cómodo. Por ejemplo, el primer paso puede ser ayudar al bebé a tolerar que la
comida esté en su plato/bandeja, el siguiente tomar la comida con su mano, y el tercer paso que
esté de acuerdo en oler la comida (con el eventual objetivo de que voluntariamente consumirá
algo del alimento). El terapista o cuidador lentamente trabajará en subir en la jerarquía de
acuerdo con cuán cómodo se sienta el bebé. Es posible que el bebé se encuentre en diferentes
niveles de la jerarquía con diferentes comidas.
Otra técnica útil es el “encadenamiento de alimentos”, desarrollada por la patóloga del habla
Cheri Fraker. En este método, se crean cadenas o enlaces de un alimento a otro con el objetivo
de expandir el repertorio de comidas del bebé. El primer alimento en la cadena es uno que el
bebé ya conoce; el segundo alimento es similar al primero, pero levemente diferente en una o
más características, como la forma, tamaño o color.
La terapista ocupacional Marsha Dunn Klein desarrolló la técnica “alrededor del bowl”. En esta
técnica se colocan 2 alimentos en lados opuestos de un bowl o plato, uno que le guste al bebé y
otro que es nuevo o que le gusta menos. Se ofrece primero el alimento preferido y luego el
menos preferido, registrando la reacción del bebé. Si reacciona de manera negativa, se gira
“alrededor del bowl” y se vuelve al alimento preferido, lentamente impulsando al bebé a
incorporar una nueva comida o textura, sin presionarlo.