REIVINDICACIÓN DEL ROL DE LA MUJER GUITARRISTA EN LA
HISTORIA DE LA MÚSICA EN COLOMBIA
Por Lorena Rueda Gómez
¿Sabías que el registro más antiguo de música escrita para guitarra en
Colombia pertenecía a mujer? Este artículo está lejos de ser un texto feminista...
Es por ello por lo que, sin dejar de ser la musa romántica, como ha venido
siendo hermosamente la mujer hace eones, históricamente es el primer
referente, del que se conservan pruebas, que inspira a generaciones enteras de
compositores y guitarristas colombianos a expandirse en los pininos de la
música colombiana.
El hallazgo de los facsímiles data de la época de la colonia, en un cuadernillo
manuscrito que tenía “Música para guitarra de mi Señora Doña Carmen
Cayzedo” o, su nombre completo, María del Carmen Cayzedo y Jurado (1818-
1879). Era una santafereña de la alta alcurnia de la capital, hija del general
Domingo Cayzedo y Sanz de Santamaría quien fue un militar activo en la guerra
de la independencia, en varias ocasiones vicepresidente del país e incluso
presidente encargado entre 1830 y 1831, casado con la sevillana Juana Jurado
Bertendona. Esta es, grosso modo, la estirpe de nuestra querida en mención,
que nos hace ya intuir el alto estatus social y político en el que se desenvolvió
desde niña.
En efecto, María del Carmen recibió una esmerada educación en la que era
imprescindible la formación musical por arraigada costumbre de la élite y, a
sazón de su tiempo, era mucho más asequible la guitarra que el piano,
siendo muy natural escuchar resonar asiduamente los bordones de su
instrumento en el Palacio de San Carlos, donde vivía por aquellos días. Dado
el contexto y entre algunas conjeturas, se infiere que su maestro fue el
antioqueño Francisco Londoño (1805-1854), un hijo de esclavos libertos que
además de sastre y compositor, es el primer guitarrista importante del que se
tiene noticia en nuestro país.
Esta serendipia es una muestra de la
música en boga de la época. El repertorio
de este compendio incluye 24 piezas, en
las que se destacan tres contradanzas: La
vencedora, La libertadora y La trinitaria. La
primera sonaría el 7 de agosto de 1819 en
la batalla de Boyacá, cuando ya fue
inminente la victoria del ejército criollo; la
segunda fue compuesta para recibir en su
entrada triunfal a los héroes
independentistas en diferentes ciudades, y
la tercera la llevaba consigo Simón Bolívar,
siendo su preferida para amenizar las
celebraciones en su honor.
Tal fue la trascendencia de estas obras,
que en 1955 el maestro pamplonés Oriol Rangel (1916-1977) hizo un arreglo
para piano de La vencedora, y años más tarde, cuando el cuadernillo llega a
manos del Patronato Colombiano de Artes y Ciencias, en aras de intentar una
reinterpretación que le devolviese el sonido a prominente joya, la institución
encarga de ello al maestro antioqueño Blas Emilio Atehortúa (1943-2020), quien
orquestó la mitad de las danzas y en 1977, interpretó y dirigió sus arreglos con
la Orquesta Filarmónica de Bogotá en un homenaje a la primera dama de ese
momento doña Cecilia Caballero de López. Luego, el maestro Atehortúa, elige
algunas de estas danzas en su versión y hace una suite como parte de su
catálogo personal que lleva por nombre Música para el tiempo de la Gran
Colombia, Op. 76 (1978), para guitarra, cuerdas y otros instrumentos. Esta suite
también la graba el guitarrista y compositor tolimense Gentil Montaña (1942-
2011), quien fue sin lugar a duda, uno de los íconos worldwide que llevó la
música para guitarra en ritmos colombianos a un altísimo nivel en escenarios
internacionales.
Esta tradición de educación musical a las señoritas de la élite se mantuvo
durante mucho tiempo en la idiosincrasia colombiana. No obstante, el
background prohibido que está siempre en concomitancia con estas costumbres
y parafernalias tradicionales, hizo que muchos otros talentos femeninos o negros
se fueren formando académicamente a escondidas, como es el caso de la
increíble pianista Teresita Gómez (1943-), o que incluso se atrevieran a innovar
como en el caso de Jacqueline Nova (1935-1975), pionera de la música
electroacústica en Colombia.
Cuando se asume la osadía de inmiscuirse en la disciplina que se dedica a
estudiar acontecimientos del pasado, existe la inmensa responsabilidad de
utilizar estos recursos que la historia nos provee y disponerlos a servir a la
posteridad. Aunque de manera muy sucinta, este texto pretende contribuir a la
revelación del aguerrido papel que ha tenido la mujer a través de los tiempos
en el sublime arte de Euterpe.