Universidad Técnica de Manabí
Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas
Departamento de Procesos Químicos, Alimentos y
Biotecnología
Carrera de Ingeniería Química
Trabajo Autónomo
Tema
Macromoléculas
Integrantes
Andrade García Milena Nayelli
Intriago Valencia Ingrid Gema
Masaquiza Solórzano Belén Elizabeth
Vera Vera Kerly Nohelia
Asignatura
Bioquímica
Docente
Ing. Ramón E. Cevallos C.
Carbohidratos
Los carbohidratos, también conocidos como hidratos de carbono o glúcidos, son biomoléculas
orgánicas fundamentales compuestas por carbono, hidrógeno y oxígeno. Representan una de
las principales fuentes de energía para el organismo humano y desempeñan un papel estructural
y funcional esencial en numerosos procesos metabólicos y fisiológicos. Comprender qué son los
carbohidratos desde el punto de vista médico permite establecer estrategias nutricionales y
terapéuticas en el manejo de diversas enfermedades.
Los carbohidratos pueden clasificarse según su estructura química, grado de polimerización,
función metabólica y digestibilidad. Esta clasificación permite diferenciar entre carbohidratos
simples y carbohidratos complejos, así como identificar carbohidratos saludables con beneficios
comprobados para la salud metabólica y cardiovascular. (Clínica Universidad de Navarra, s.f.).
Clasificación
Los hidratos de carbono se clasifican en dos grupos:
1. Carbohidratos simples: son aquellos azúcares que tienen una absorción rápida y
aportan al organismo, solamente energía. Estos son los:
a) Monosacáridos. Son los hidratos de carbono con la estructura más simple. La glucosa, la
galactosa y la fructosa son hexosas (debido a que poseen 6 átomos de carbono en sus
fórmulas).
Glucosa. También se denomina dextrosa y es el carbohidrato más importante para el
organismo, ya que es su principal fuente de energía, se halla en las frutas y en la miel.
Galactosa. Se encuentra en la leche y se produce por la hidrólisis de la lactosa, también
constituye una fuente energética.
Fructosa. Su sinónimo es levulosa y es considerada el azúcar de las frutas.
b) Disacáridos. Se constituyen por dos a diez moléculas de glucosa. Los tipos de disacáridos
son:
Sacarosa. Es la unión de una molécula de glucosa y una de fructosa mediante un enlace
dicarbonílico. La sacarosa es el azúcar de mesa, se extrae principalmente de la caña de
azúcar y de la remolacha.
Lactosa. Químicamente está formada por una molécula de glucosa y una de galactosa.
Este disacárido se encuentra en la leche y es denominado el azúcar de la leche.
Maltosa. Es el azúcar de la malta y se constituye de dos moléculas de glucosa.
c) Oligosacáridos. Es la combinación de tres a nueve moléculas de monosacáridos, estos
se unen mediante enlaces glucosídicos. No tienen la capacidad de solubilizarse en agua
y tampoco tienen sabor dulce. La fuente que los proporcionan es de origen animal
principalmente, y escasamente de origen vegetal.
En este grupo se incluyen: las maltodextrinas (que se obtienen mediante hidrólisis
parcial del almidón y son muy empleadas como edulcorantes y modificadores de
texturas de productos alimenticios), la maltotriosa y la rafinosa (constituida por tres
glucosas), la estaquiosa (formada por cuatro) y la verbascosa (compuesta por cinco).
2. Carbohidratos complejos: son los polisacáridos. Estos azúcares se absorben de forma
lenta, por lo tanto, el tiempo de digestión es más prolongado y se comportan como
energía de reserva. Existen varios tipos de polisacáridos, pero los más relevantes son:
• Almidón. Se conoce como fécula, está compuesto de varias moléculas de glucosa
vinculadas por uniones lineales, es el carbohidrato más abundante en la nutrición y se
halla en los granos de cereales, leguminosas, tubérculos, etc.
• Glucógeno. Es un polisacárido que actúa como reserva de hidratos de carbono en los
animales. Su lugar de almacenamiento es el hígado (como reserva de glucosa) y el tejido
muscular (como combustible para la actividad muscular).
• Celulosa. Está formado por varias hileras o cadenas lineales de glucosa, se constituyen
en el principal polisacárido de sostén estructural de las plantas. También se utiliza para
fabricar papel.
• Pectina, mucílago, agar. Se relacionan con polímeros derivados de azúcares y tienen un
uso muy notable en la industria alimenticia por su capacidad gelificante. (Mollinedo
Patzi & Benavides Calderón, 2014).
Estructura química de los carbohidratos
Según la Universidad Abierta y a Distancia de México (2023), los carbohidratos son
polihidroxialdehídos o polihidroxicetonas; es decir, cadenas de carbonos con un grupo carbonilo
(C=O). De acuerdo con su posición dentro de la molécula, puede ser un grupo funcional aldehído
(si está en los extremos de la molécula) o cetona (en cualquier otra posición).
Además, poseen varios grupos hidroxilo (-OH) unidos al esqueleto, formado por los otros átomos
de carbono (ver figura 1). Estos compuestos, al estar formados por carbono, hidrógeno y
oxígeno, antiguamente, se pensaron que eran algún tipo de combinación de carbono y agua (de
ahí que recibieron el nombre de hidratos de carbono); sin embargo, hoy en día, se sabe que
algunos carbohidratos pueden contener nitrógeno, fósforo o azufre.
Figura 1. Esquema que representa estructuras de los monosacáridos.
[Se señala el grupo aldehído (aldosa) y cetona (cetosa).]
Los carbohidratos generalmente se representan de forma lineal utilizando la proyección de
Fischer, que considera la distribución espacial (estereoquímica) de todos los átomos de carbono
asimétricos.
En un medio acuoso, los monosacáridos con cinco o más átomos de carbono en su cadena suelen
encontrarse en forma de estructuras cíclicas (en anillo), en las que el grupo carbonilo forma un
enlace covalente con el oxígeno de un grupo hidroxilo perteneciente a la misma cadena (ver
figura 2). Estas estructuras cíclicas de cinco y seis átomos de carbono suelen ser más estables
que sus homólogos de cadena abierta.
La estructura cíclica de los carbohidratos se representa mediante la proyección de Haworth, en
la que se muestra el anillo como si fuera plano (aunque en la realidad no lo es). Los átomos de
carbono en los carbohidratos se numeran empezando por el extremo de la cadena más próximo
al grupo carbonilo (ver figura 2).
Figura 2. Representación lineal y cíclica de un monosacárido (glucosa)
Recomendaciones nutricionales y ejemplos de carbohidrato
La ingesta diaria recomendada de carbohidratos en adultos representa entre el 45 % y el 60 %
del total calórico, priorizando carbohidratos saludables y limitando los azúcares simples a menos
del 10 %. El consumo de fibra dietética debe ser al menos de 25-30 g diarios.
A continuación, se presentan algunos ejemplos de carbohidrato clasificados según su calidad
nutricional:
Ejemplos de carbohidratos saludables
• Quinoa, mijo, avena integral
• Lentejas, guisantes, garbanzos
• Manzana, pera, naranja con piel
• Verduras como zanahoria, brócoli, calabaza
Ejemplos de carbohidratos simples no saludables
• Bollería industrial
• Refrescos azucarados
• Dulces, caramelos y cereales refinados
Trastornos asociados al metabolismo de los carbohidratos
Algunos trastornos metabólicos y genéticos afectan la correcta utilización de los carbohidratos:
• Diabetes mellitus: alteración en la secreción o acción de la insulina.
• Intolerancia a la lactosa: déficit de lactasa intestinal.
• Galactosemia: error congénito del metabolismo de la galactosa.
• Glucogenosis: enfermedades hereditarias de almacenamiento de glucógeno.
La evaluación clínica, pruebas bioquímicas y estudios genéticos permiten el diagnóstico y
manejo adecuado de estas condiciones, muchas de las cuales requieren intervención dietética
específica. (Clínica Universidad de Navarra, s.f.).
Lípidos
Los lípidos son un grupo de principios inmediatos muy heterogéneo desde un punto de vista
molecular pero que mantienen una característica común: la solubilidad en disolventes orgánicos
y la insolubilidad en medio acuoso. Participan en funciones orgánicas diversas como la
estructural(membranas), depósitos energéticos, y hormonal o señalización celular. Atendiendo
a su composición se clasifican en lípidos simples y lípidos complejos. (Argüeso Armesto R1,)
Grupos funcionales comunes en lípidos:
Los lípidos, la diversa clase de moléculas biológicas insolubles en agua, deben sus propiedades
y funciones a la presencia de grupos funcionales específicos:
Grupo Carboxilo (-COOH): Presente en los ácidos grasos, los bloques constructores de muchos
lípidos. Es un grupo ácido que puede liberar un protón.
Grupo Hidroxilo (-OH): Se encuentra en el glicerol (la "columna vertebral" de grasas y aceites),
en alcoholes de cadena larga (en ceras) y en esteroides (como el colesterol).
Enlace Éster (-COO-): Formado cuando un ácido graso se une a un alcohol. Es esencial en la
estructura de:
• Acilglicéridos (grasas y aceites), donde los ácidos grasos se unen al glicerol.
• Fosfolípidos, donde los ácidos grasos y un grupo fosfato se unen al glicerol.
• Ceras, formadas por un ácido graso de cadena larga y un alcohol de cadena larga.
Grupo Fosfato (−PO42−): Exclusivo de los fosfolípidos. Este grupo es polar, confiriendo a los
fosfolípidos su carácter anfipático, crucial para la formación de membranas celulares.
Enlace Amida (-CONH-): Característico de los esfingolípidos, donde un ácido graso se une a una
esfingosina.
Clasificación de los Lípidos
Los lípidos son un grupo diverso de moléculas orgánicas insolubles en agua, esenciales para la
vida. Se clasifican principalmente en:
• Grasas Saturadas: Compuestas por ácidos grasos saturados, que tienen solo enlaces
simples entre átomos de carbono.
Esto permite un empaquetamiento compacto, lo que las hace sólidas a temperatura
ambiente (ej., mantequilla, grasa animal).
• Grasas Insaturadas (Aceites): Contienen ácidos grasos insaturados, que poseen uno o
más dobles enlaces en su cadena de carbono.
Estos dobles enlaces crean "quiebres" que impiden un empaquetamiento compacto,
resultando en que sean líquidas a temperatura ambiente (ej., aceite de oliva, girasol).
Se subdividen en monoinsaturadas (un doble enlace) y poliinsaturadas (dos o más
dobles enlaces, como los omega-3 y omega-6).
• Fosfolípidos: Lípidos con un grupo fosfato, lo que les da una "cabeza" polar hidrofílica y
"colas" hidrofóbicas, haciéndolos componentes clave de las membranas biológicas.
Incluyen glicerofosfolípidos (con glicerol) y esfingofosfolípidos (con esfingosina,
abundantes en la mielina).
• Esteroides: Caracterizados por una estructura de cuatro anillos de carbono fusionados.
• Esteroles: Un tipo de esteroide con un grupo hidroxilo. El colesterol es el más
importante en animales, esencial para membranas y precursor de hormonas y vitamina
D. También incluyen hormonas esteroides (sexuales, corticosteroides), ácidos biliares y
Vitamina D.
Lípidos en la Dieta: Fuentes, Beneficios y Deficiencias
Los lípidos son macronutrientes vitales que proporcionan energía, forman estructuras celulares
y son precursores de hormonas. La calidad de los lípidos que consumimos impacta directamente
nuestra salud.
Grasas Saturadas
• Sólidas a temperatura ambiente, con solo enlaces simples en sus cadenas.
• Principalmente en carnes grasosas, lácteos enteros (mantequilla, queso), y en aceite de
coco/palma.
• Fuente concentrada de energía, soporte estructural de membranas celulares, ayuda en
la absorción de vitaminas liposolubles. Algunas pueden tener propiedades
antimicrobianas (ej. ácido láurico).
Deficiencia: Rara, ya que el cuerpo puede sintetizarlas. Una restricción general de grasas puede
llevar a deficiencias de vitaminas liposolubles y problemas en la piel o fatiga.
Grasas Insaturadas
Líquidas a temperatura ambiente, con uno o más dobles enlaces. Se dividen en monoinsaturadas
y poliinsaturadas.
Monoinsaturadas (AGM): Aceite de oliva, aguacates, frutos secos.
Poliinsaturadas (AGP):
• Omega-6: Aceites vegetales (maíz, girasol, soja), nueces.
• Omega-3: Pescados grasos (salmón, sardinas), semillas de chía/lino, nueces.
Mejoran la salud cardiovascular (reducen colesterol LDL y triglicéridos), poseen propiedades
antiinflamatorias (omega-3), cruciales para la función cerebral y la absorción de nutrientes.
Deficiencia: Aunque rara, la falta de ácidos grasos esenciales (omega-3 y omega-6) puede causar
dermatitis, alopecia y afectar el desarrollo neurológico en niños.
Fosfolípidos
Lípidos complejos con un grupo fosfato, esenciales para la estructura de las membranas
celulares.
Lecitina de soja, yema de huevo, hígado, carnes, pescados, cereales integrales y legumbres.
Son el componente principal de las membranas celulares, esenciales para la salud hepática
(previenen la acumulación de grasa), y contribuyen a la función cerebral y la memoria.
Deficiencia: Puede llevar a esteatosis hepática (hígado graso) y disfunción, además de afectar la
función cerebral.
Esteroides (Colesterol)
Lípidos derivados del esterano. El colesterol es el más relevante en la dieta.
Exclusivamente en alimentos de origen animal como yema de huevo, vísceras, mariscos, carnes
rojas y lácteos enteros.
Componente vital de las membranas celulares animales. Es el precursor de hormonas esteroides
(sexuales, corticosteroides), vitamina D y ácidos biliares. Crucial para la salud cerebral.
Deficiencia: Extremadamente rara, ya que el cuerpo puede sintetizar todo el colesterol que
necesita. Niveles muy bajos suelen deberse a condiciones médicas subyacentes, no a la dieta.
Proteínas.
Las proteínas son macromoléculas presentes en las células que coordinan múltiples funciones
vitales. También se conocen como polipéptidos.
Estas macromoléculas se encuentran en toda la materia viva. De hecho, podemos nutrirnos con
ellas a través del consumo de productos animales como carnes, huevos y lácteos. Los granos,
frutos secos y cereales también contienen proteínas, aunque su valor nutricional es menor.
Las proteínas están formadas por cadenas de compuestos orgánicos llamados aminoácidos. Por
ende, contienen principalmente carbono, oxígeno, hidrógeno y nitrógeno. Algunas veces
pueden contener elementos como azufre, magnesio, fósforo, hierro o cobre.
El proceso de formación de las proteínas se llama síntesis de proteínas, y se lleva a cabo en los
ribosomas del citoplasma celular. Es allí donde se constituyen las cadenas de aminoácidos
(Coelho, s.f.).
Clasificación de las proteínas
Las proteínas se clasifican en:
• Proteínas globulares: Aquellas que están presentes en hormonas y anticuerpos. Por
ejemplo: albúminas, enzimas, gluteninas, prolaminas y la hormona tirotropina.
• Proteínas fibrosas: Aquellas que ayudan a dar resistencia y elasticidad a los tejidos. Por
ejemplo: queratina, elastina, colágeno y fibroina.
• Conjugadas o heteroproteínas: Son las que se forman por una parte proteica y otra no
proteica. Esta parte se llama grupo prostético, y puede contener lípidos, azúcares, ácido
nucleico o un ión inorgánico. Por ejemplo, las glicoproteínas son hiperproteicas porque
tienen un azúcar adherido, es decir, hay un enlace que une a la proteína con el azúcar.
Las proteínas se componen de cadenas lineales de aminoácidos. Los aminoácidos se unen
mediante los llamados enlace peptídico. Estos se forman al unir un grupo amino (NH2) de un
aminoácido y un grupo carboxilo (COOH) del aminoácido siguiente.
Una cadena formada de enlaces peptídicos recibe el nombre de cadena polipeptídica, y una o
más cadenas de polipéptidos forman una proteína. Por esta razón, a las proteínas también se
les conoce como cadenas polipeptídicas.
Se pueden distinguir cuatro niveles estructurales de las proteínas:
• Estructura primaria: Se establece por el número y el orden de los aminoácidos
presentes.
• Estructura secundaria: Se refiere al plegado que adquiere la cadena polipeptídica,
debido a fuerzas intramoleculares como los puentes de hidrógeno. Por ejemplo, forma
de hélice o de hoja plegada.
• Estructura terciaria: Se refiere a la tridimensionalidad que adquiere la cadena
polipeptídica. De esta tridimensionalidad dependen la función e interacción de las
proteínas con el organismo.
• Estructura cuaternaria: Se produce cuando se juntan varias cadenas polipeptídicas
entre sí, es decir, contienen al menos dos cadenas polipeptídicas. Son características de
proteínas más complejas.
Enzimas
Las enzimas son moléculas que funcionan acelerando reacciones químicas dentro de los
sistemas vivos. Esta actividad se conoce como catálisis. La mayoría de las enzimas son proteínas
indispensables para la vida, pues son las responsables de que sucedan todas las
transformaciones químicas necesarias para sostener el metabolismo de los organismos vivos,
como la degradación de los nutrientes para obtener energía (Salcedo, 2025).
Estructura de las enzimas
La mayoría de las enzimas son proteínas con una estructura más o menos esférica. Se trata de
cadenas de aminoácidos que se pliegan sobre sí mismas hasta conseguir una conformación
globular. Pueden tener tamaños muy variables (entre 50 y 3.000 aminoácidos) y dedican una
pequeña parte de su estructura exclusivamente a la actividad catalítica. Esta parte se denomina
centro activo.
La molécula que se transforma gracias a la reacción química catalizada por una enzima se llama
sustrato, y encaja de manera muy precisa en el centro activo.
¿Cómo funcionan las enzimas?
Las enzimas actúan reduciendo la energía de activación necesaria para desencadenar las
reacciones químicas.
Las sustancias requieren cierta cantidad de energía para alcanzar un estado “activado”, es decir,
para estar listas para reaccionar. En presencia de enzimas, la cantidad de energía necesaria para
activarlas es menor que en ausencia de ellas. Como resultado, la reacción química acaba
ocurriendo a una velocidad mayor.
Las enzimas tienen distintos mecanismos para disminuir la energía de activación. Por ejemplo,
pueden crear un ambiente favorable dentro de la estructura enzimática, para que las sustancias
a reaccionar se encuentren más fácilmente.
Clasificación de las enzimas
Las enzimas se pueden agrupar en función del tipo de reacción química que catalizan de la
siguiente manera:
• Oxidorreductasas: Catalizan reacciones denominadas reacciones redox (o reacciones de
óxido-reducción), que involucran la transferencia de electrones o de átomos de
hidrógeno de un sustrato a otro. Por ejemplo, la enzima lactato deshidrogenasa (LDH)
abunda en los músculos y participa en la metabolización de la glucosa para obtener
energía.
• Transferasas: Catalizan la transferencia de un grupo químico específico (diferente del
hidrógeno), de un sustrato a otro. Por ejemplo, la enzima glucoquinasa abunda en el
hígado y tiene una función clave en el proceso de obtención de energía química a partir
de los alimentos.
• Hidrolasas: Catalizan reacciones de hidrólisis, esto es, la ruptura de moléculas orgánicas
mediante moléculas de agua. Por ejemplo, la enzima lactasa se encuentra en el intestino
delgado y rompe en dos partes el azúcar de los lácteos (lactosa).
• Liasas: Catalizan reacciones de ruptura sin utilizar agua, especialmente sobre enlaces
químicos entre átomos de carbono. Por ejemplo, la enzima aldolasa forma parte de las
vías metabólicas que degradan carbohidratos dentro de las células (glucólisis).
• Isomerasas: Catalizan reacciones de conversión de isómeros, que son compuestos con
los mismos átomos, pero con diferentes organizaciones espaciales. Por ejemplo, la
enzima glucosa-6-fosfato isomerasa está presente en numerosos seres vivos.
• Ligasas: Catalizan reacciones específicas de unión de dos sustratos. Por ejemplo, la
enzima piruvato carboxilasa participa en rutas metabólicas de construcción de
moléculas complejas a partir de otras más simples (anabolismo).
Ácidos nucleicos
Los ácidos nucleicos son biomoléculas esenciales para la vida, responsables del
almacenamiento, transmisión y expresión de la información genética en todos los organismos
vivos. Estas macromoléculas están formadas por largas cadenas de nucleótidos y se dividen en
dos tipos principales: el ácido desoxirribonucleico (ADN) y el ácido ribonucleico (ARN). Su
descubrimiento revolucionó la biología molecular y permitió comprender cómo se heredan y
ejecutan las instrucciones celulares (Alberts et al., 2022).
El ADN se encuentra principalmente en el núcleo de las células eucariotas y en menor medida
en las mitocondrias, mientras que el ARN se localiza en el núcleo, el citoplasma y los ribosomas.
Ambos cumplen funciones complementarias y coordinadas dentro del ciclo celular.
Estructura química
Cada nucleótido, la unidad básica de los ácidos nucleicos, está formado por tres componentes:
• Una base nitrogenada (purina o pirimidina): adenina (A), guanina (G), citosina (C), timina
(T) o uracilo (U)
• Un azúcar pentosa: desoxirribosa en el ADN y ribosa en el ARN
• Un grupo fosfato, que se une al carbono 5′ del azúcar y participa en la formación del
esqueleto fosfodiéster
Las bases nitrogenadas purinas (A y G) tienen dos anillos, mientras que las pirimidinas (C, T y U)
poseen uno solo. En el ADN, A se aparea con T, y G con C, mediante puentes de hidrógeno. En
el ARN, la uracila reemplaza a la timina (Nelson & Cox, 2021).
Grupos funcionales
Desde el punto de vista químico, los grupos funcionales presentes en los nucleótidos permiten
sus interacciones moleculares:
• Fosfato (–PO₄³⁻): le confiere carga negativa a la molécula, lo que influye en su
interacción con proteínas, metales y solventes.
• Aminas (–NH₂): presentes en las bases nitrogenadas, son responsables de la formación
de puentes de hidrógeno entre bases complementarias.
Estos grupos son clave en la estabilidad del ADN y la eficiencia de las reacciones enzimáticas en
las que participa el ARN (Berg et al., 2019).
Clasificación: ADN y ARN
Ácido desoxirribonucleico (ADN)
Es la molécula de la herencia. Su estructura en doble hélice, descrita por Watson y Crick en 1953,
permite el almacenamiento de grandes cantidades de información genética. El ADN es estable,
autorreplicable y se transmite de célula a célula durante la división celular.
Ácido ribonucleico (ARN)
Es más versátil y menos estable que el ADN. Existen varios tipos:
• ARN mensajero (ARNm): transporta la información desde el ADN al ribosoma
• ARN ribosomal (ARNr): forma parte estructural y funcional del ribosoma
• ARN de transferencia (ARNt): lleva aminoácidos al ribosoma durante la síntesis de
proteínas
Otros ARN, como los microARN, también participan en la regulación génica (Alberts et al., 2022).
Funciones biológicas
• Los ácidos nucleicos participan en procesos celulares fundamentales:
• Almacenamiento genético (ADN)
• Transmisión hereditaria de información
• Regulación génica
• Síntesis de proteínas (transcripción y traducción)
El flujo de información genética sigue el dogma central de la biología molecular: ADN → ARN →
proteína (Lodish et al., 2021). Sin estas moléculas, las células no podrían reproducirse,
especializarse ni responder a estímulos externos.
Fuentes indirectas en la dieta
Aunque el organismo puede sintetizar nucleótidos a través de rutas metabólicas (como la vía de
novo y la vía de rescate), también es posible obtenerlos de la dieta, especialmente en situaciones
de alta demanda, como el crecimiento, la enfermedad o la reparación tisular.
Los alimentos ricos en células (porque contienen núcleos) son fuentes indirectas de ácidos
nucleicos. Algunos ejemplos son:
• Carnes (res, pollo, hígado)
• Pescado
• Legumbres (lentejas, garbanzos, frijoles)
• Verduras de hoja verde (espinaca, acelga)
• Levaduras (presentes en algunos suplementos)
(Shils et al., 2017)
Beneficios en la dieta
La ingesta de nucleótidos dietarios puede:
• Estimular la respuesta inmune
• Acelerar la cicatrización
• Favorecer la regeneración celular
• Apoyar el desarrollo intestinal en lactantes
Por eso, algunos alimentos funcionales y fórmulas infantiles incluyen nucleótidos añadidos. Su
consumo es seguro, y en ciertas condiciones clínicas puede ser beneficioso (Martínez-Augustín
& González, 2014).
Deficiencia
La deficiencia de ácidos nucleicos es muy rara porque el cuerpo los produce internamente. Sin
embargo, en ciertas enfermedades genéticas, desnutrición severa o en estados de
inmunosupresión, puede existir un déficit en su disponibilidad.
• Esto se puede manifestar como:
• Fallas en la replicación del ADN
• Problemas de división celular
• Alteraciones inmunológicas
• Retraso en la cicatrización y crecimiento
(Lodish et al., 2021)
Conclusiones
1. Los ácidos nucleicos, como el ADN y el ARN, son esenciales para la transmisión y
expresión de la información genética, permitiendo la continuidad de la vida y la
regulación precisa de las funciones celulares. Su estructura específica y su capacidad
para codificar proteínas los convierte en el eje central del dogma molecular.
2. Las proteínas, sintetizadas a partir de la información genética contenida en los ácidos
nucleicos, cumplen funciones estructurales, reguladoras, inmunológicas y enzimáticas.
Son vitales para la integridad celular y la respuesta a estímulos del entorno.
3. Las enzimas, que son proteínas especializadas, actúan como catalizadores biológicos
que aceleran las reacciones metabólicas. Gracias a ellas, los procesos de replicación del
ADN, transcripción del ARN, síntesis de proteínas, degradación de nutrientes y
señalización celular pueden ocurrir de forma rápida y controlada.
4. Los carbohidratos constituyen la fuente primaria de energía para las células, y además
participan en el reconocimiento celular y la estructuración de componentes
extracelulares. Su degradación eficiente es esencial para que la célula obtenga ATP, que
luego es utilizado, entre otros procesos, en la síntesis de ácidos nucleicos.
5. Los lípidos, además de funcionar como reserva energética de alta densidad, son
componentes clave de las membranas celulares, regulan la señalización intracelular y
participan en la síntesis de hormonas. Algunos tipos de lípidos también protegen al ADN
contra el daño oxidativo.
6. La interdependencia entre estas biomoléculas refleja la complejidad y precisión del
metabolismo celular: los carbohidratos aportan la energía necesaria, las enzimas
facilitan las reacciones, los ácidos nucleicos contienen las instrucciones, las proteínas
ejecutan funciones vitales y los lípidos aseguran la integridad estructural y energética.
7. Una dieta equilibrada que contenga proteínas de alta calidad, carbohidratos complejos,
grasas saludables y alimentos ricos en ácidos nucleicos (como legumbres, carnes y
vegetales verdes) favorece la regeneración celular, la función inmunológica y el
mantenimiento del ADN, lo cual es crucial para el bienestar y la prevención de
enfermedades.
8. El conocimiento de estas biomoléculas no solo es importante para comprender los
procesos vitales, sino también para aplicar esos conocimientos en áreas como la
medicina, la nutrición, la biotecnología y la farmacología, lo que convierte a su estudio
en una base esencial de las ciencias de la salud y la vida.
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