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Ensayo El Paradigma Positivista en Sus Vertientes

El ensayo reflexiona sobre el paradigma positivista y sus vertientes, incluyendo el positivismo clásico, neopositivismo y postpositivismo, destacando su influencia en la investigación científica. Se discuten las críticas a la simplificación de la realidad social y la importancia de considerar contextos históricos y subjetividades en el estudio de fenómenos sociales. Además, se aboga por un enfoque más holístico y contextualizado en las ciencias sociales, reconociendo las limitaciones del positivismo y la necesidad de integrar diversas corrientes epistemológicas.
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Ensayo El Paradigma Positivista en Sus Vertientes

El ensayo reflexiona sobre el paradigma positivista y sus vertientes, incluyendo el positivismo clásico, neopositivismo y postpositivismo, destacando su influencia en la investigación científica. Se discuten las críticas a la simplificación de la realidad social y la importancia de considerar contextos históricos y subjetividades en el estudio de fenómenos sociales. Además, se aboga por un enfoque más holístico y contextualizado en las ciencias sociales, reconociendo las limitaciones del positivismo y la necesidad de integrar diversas corrientes epistemológicas.
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Ensayo Reflexivo sobre el Paradigma Positivista

El paradigma positivista ha sido una influencia dominante en la investigación científica


desde el siglo XIX, ofreciendo un enfoque riguroso y sistemático para el estudio de fenómenos
tanto naturales como sociales. A lo largo de su evolución, el positivismo ha generado varias
vertientes que buscan adaptar y expandir sus principios fundamentales. Entre las principales
vertientes se destacan el positivismo clásico, el neopositivismo y el postpositivismo. Estas
corrientes no solo comparten una base empírica común, sino que también reflejan la evolución
del pensamiento científico y la necesidad de superar las limitaciones inherentes al positivismo
original.

El positivismo clásico, fundado por Auguste Comte, enfatiza la observación empírica y la


búsqueda de leyes generales que gobiernen los fenómenos (Comte, 1857). El neopositivismo,
representado por el Círculo de Viena, introduce la verificación lógica y el análisis lingüístico como
herramientas para validar el conocimiento científico (Ayer, 1936). Por último, el postpositivismo,
aunque mantiene una base empírica, incorpora una mayor reflexión crítica y cuestionamiento de
los supuestos teóricos y metodológicos del positivismo clásico, reconociendo las limitaciones de
la objetividad y la importancia de los contextos históricos y culturales (Guba y Lincoln,
1994).Estas vertientes, aunque diversas en sus enfoques, comparten el objetivo común de
mejorar la comprensión de la realidad a través de métodos científicos rigurosos y sistemáticos.

Antes de comenzar a reflexionar sobre el positivismo y sus vertientes de manera más


profunda, es importante entender el término paradigma. ¿Porque le decimos paradigma? Un
paradigma es una forma de estandarizar una situación, de hecho, el término fue usado por Gage
(cit. Por Shulman, 1989) como una forma de referirse la manera de pensar o cómo abordar una
investigación siguiendo un modelo, y a su vez, esta manera o pauta conducir hacia el desarrollo
de una teoría. Por otro lado, se atribuye a Kuhn (1971) en su obra “estructura de las revoluciones
científicas” quien acuñó y extendió su uso en la investigación, según él, un paradigma es la
expresión de un compromiso de una comunidad de estudiosos, el cual no tiene difusión ni
formulación, pero ésta comunidad lo usa como método de investigación utilizándolo dentro de
determinado marco conceptual.

Ahora si es posible que nos adentremos en las vertientes, y para ello es importante
basarnos sólidamente en el paradigma positivista y sus características principales, las mismas
son las siguientes:
en la forma de una ciencia universal formulada matemáticamente deducible desde el número
más reducido posible de axiomas, un sistema que asegura el cálculo de la aparición de todos
los sucesos”.

Los principales postulados de la vertiente analítico-elementalista del positivismo son:

Reducción: Los fenómenos sociales se reducen a variables cuantificables y


observables. Este enfoque busca simplificar la complejidad de la realidad social para poder
analizarla de manera más manejable. Según Horkheimer (1993), esta reducción es una
característica clave del positivismo, ya que permite la aplicación de métodos científicos a las
ciencias sociales.

Aislamiento: Se aíslan las variables para estudiar sus efectos de manera individual.
Este método permite identificar y analizar la influencia de cada variable sin la interferencia de
otras. Como menciona Bulygin (2006), este aislamiento es esencial para establecer
relaciones causales claras y precisas.

Experimentación: Se utiliza experimentos controlados para establecer relaciones


causales. La experimentación controlada es fundamental para el positivismo, ya que permite
la verificación de hipótesis y la obtención de resultados replicables. Según Horkheimer, (cit.
por Espínola, 2022), los experimentos controlados son una herramienta poderosa para
comprender las relaciones causales en los fenómenos sociales.

Sin embargo, esta manera o modelo de investigación ha generado ciertas críticas


puesto que se le acuso de hacer una visión simplista y muy reduccionista de la realidad, sobre
todo de la social, así como ignorar los diversos contextos que conlleva el hecho observado,
así como dejar de lado y sin consideración la subjetividad de los actores en dicho hecho.

Vertiente racionalista crítica

Por otra parte, consideremos la vertiente racionalista crítica, la cual conserva la base
empírica del positivismo, sin embargo, ahora se introduce un mayor grado de reflexión crítica
y cuestionamiento. Sus principales características son:

Cuestionamiento de los supuestos, es decir, los supuestos, tanto teóricos como


metodológicos del positivismo clásico son cuestionados, en ese sentido, Guba y Lincoln
(1994), explican que este cuestionamiento permite un enfoque más profundo y menos
dogmático, abriendo espacio para nuevas interpretaciones y metodologías.
Revisando lo antes expuesto, podemos deducir que el paradigma positivista fue realizado
para las ciencias exactas y se ha erigido como un modelo al que deben aspirar las ciencias
sociales, aplicando para ello la rigurosidad científica y cuantitativa a los fenómenos sociales con
el propósito de alcanzar un nivel muy similar de objetividad y precisión de conocimiento, y en
este sentido, como investigadores tenemos que adoptar las implicaciones de este método a las
ciencias sociales, y para ello es importante cumplir primero con la cuantificación de lo cualitativo,
donde buscaremos transformar los fenómenos sociales que son inherentemente cualitativos, en
datos cuantificables mediante la operacionalización de conceptos y la construcción de
indicadores.

En segundo lugar, la experimentación, donde realizaremos experimentos controlados en


entornos artificiales para aislar variables y establecer relaciones causales y por último, realizar
una configuración matemática, en donde utilizaremos modelos matemáticos para representar y
analizar los fenómenos sociales.

Críticas al monismo metodológico

Es importante mencionar, que aun cuando el positivismo ha sido usado como método de
investigación desde hace mucho tiempo, y aun cuando ha resultado de muchísima utilidad, ha
recibido innumerables críticas, como por ejemplo la reducción de la complejidad, minimizando
los fenómenos sociales a variables cuantificables que pueden llevar a simplificar excesivamente
la realizada y dejando perder información que puede ser más que relevante en el estudio del
caso de estudio investigado. También se habla de ignorar el contexto donde se desarrollan los
fenómenos sociales, sabiendo que estos siempre están profundamente arraigados a la historia,
la cultura y la sociedad que los enmarca específicamente.

Además existe la subjetividad del investigador, por mucho que pretendamos que el
investigador mantiene su objetividad absoluta, la misma es difícil de alcanzar, tal como lo explica
Weber, 1904, “los elementos más íntimos de la personalidad, los juicios de valor últimos y
supremos que determinan nuestra acción y confieren sentido y significado a nuestra vida, son
percibidos por nosotros como algo objetivamente válido”, en otras palabras, siempre tendremos
la influencia de nuestras propias creencias y valores.

Y luego tenemos las limitaciones de la experimentación, ya que no todos los fenómenos


sociales pueden ser objeto de llevarlos a ser experimentados, de hecho, esto puede resultar
éticamente cuestionable o prácticamente imposible.
aún cuando existen relaciones causa efecto entre los fenómenos. Sin embargo, las leyes
generales son enunciados universales que expresan relaciones constantes y necesarias entre
variables. Estas leyes permiten predecir la ocurrencia de ciertos eventos, explicar cómo y porqué
ocurren los eventos y controlar las variables independientes para producir cambios en las
independientes. De esta manera, al encontrar una Ley General que subsume un caso particular,
se logra explicar por qué ese caso se produce de esa manera y no de otra.

La pretensión de universalidad y univocidad del lenguaje científico.

Cuando hablamos de la universalidad del lenguaje científico, nos referimos a la idea de un


lenguaje comprensible y utilizable por cualquier persona capacitada, más allá de su origen
cultural o lingüístico, un lenguaje que trasciende las barreras idiomáticas de la comunicación
científica entre científicos, tal como lo expresan LLacer y Ballesteros (2012), quienes explican
que “El lenguaje de la ciencia es un lenguaje de tipo formalizado, frente a otros de carácter
natural, y al igual que los lenguajes técnicos se caracteriza por su especificidad”, es decir, es un
idioma universal y a la vez, específico, por otro lado, la univocidad en el positivismo es un
concepto desafiante y presenta ciertas dificultades, y esto se debe a que el positivismo en su
versión más estricta tiende a rechazar metadiscusiones sobre el lenguaje y a centrarse en la
verificación empírica de los resultados.

En este sentido, un lenguaje científico univoco, tiene un significado único y preciso, libre
de ambigüedades y metáforas, cuyo fin sería eliminar cualquier término o concepto que no
pudiera ser verificado empíricamente, consistente a lo largo de todas las disciplinas científicas y
que se interese en la lógica formal, la matematización de las ciencias, cuyo objetivo sea crear
lenguajes artificiales más precisos y unívocos que los lenguajes naturales.

Tanto la universalidad como la univocidad del lenguaje científico son relevantes para
alcanzar una comunicación universal, pues siendo una empresa global, la investigación de
diferentes países y culturas es esencial, aunado a los experimentos replicables a otros
investigadores, es decir, un lenguaje universal preciso y de fácil reproducibilidad. Asimismo, la
terminología debe prever un lenguaje especializado para referirse a conceptos de forma
operativa y clara, que permitan medir y evaluar los conceptos específicos y finalmente, un
proceso de revisión por pares ayuda a garantizar la calidad y claridad de publicaciones
científicas.

Más allá de los esfuerzos de la universalidad y la univocidad del lenguaje, existen desafíos
como lo es la evolución constante de términos y del lenguaje mismo como tal, por lo que traducir
generan los fenómenos. Se puede observar una creciente dificultad para abordar fenómenos
complejos tales como la conciencia, la belleza o el significado, los cuales son difíciles de captar
mediante la observación directa, lo que limita la capacidad de la ciencia para abordarlos.

De lo antes expuesto, la presunción universalista aplicable a todos los casos, puede llevar
una simplificación excesiva de la realidad ignorando las particularidades de cada contexto, por lo
que necesario es recordar que la presunción universalista desde la perspectiva estrictamente
positivista, es un concepto bastante complejo, incluso contradictorio, pues se caracteriza por
centrarse en un derecho positivo y en normas vigentes, por lo tanto, relativas a cada sociedad y
momento histórico. En este sentido, la universalidad implica la existencia de principios válidos
para todos los seres humanos independientemente de su contexto cultural e histórico, en otras
palabras, la idea de que existe leyes generales y atemporales que gobiernan todos los
fenómenos, en ese sentido, Comte (1857), indica que "el objetivo principal del positivismo es
descubrir las leyes invariables que gobiernan tanto el mundo natural como el social."

Es pertinente mencionar que las consecuencias de esta tendencia son las limitaciones en
la comprensión de fenómenos complejos por la dificultad al explicar que no son fácilmente
observables o medibles, perdiendo de vista la importancia de los contextos históricos, sociales y
culturales en la configuración, según Geertz (1973), "la ciencia social debe centrarse en la
interpretación de contextos culturales y sociales, ya que estos son fundamentales para
comprender el significado de las acciones humanas", si falta de atención a éstos y se reduce la
creatividad, la capacidad de los científicos a formular nuevas hipótesis y teorías se ve limitada.
Por ello, para superar estas limitaciones es necesario encontrar un equilibrio, entre la
construcción de teorías abstractas y la verificación empírica, es decir que se promueva el
equilibrio entre la teoría y la observación, ya que al reconocer que la ciencia no tiene todas las
respuestas y que hay preguntas que pueden quedar fuera de su alcance, se estaría promoviendo,
el enriquecimiento de la observación de la realidad.

Por consiguiente, entre las herramientas para el análisis de interdependencia funcionales


y sus implicaciones, encontramos la operacionalización de los sistemas de variables, clave para
analizar independencias funcionales. Cabe destacar, que este enfoque implica la precisa
identificación de variables, las cuales pueden influir en el fenómeno estudiado y en el
establecimiento de relaciones entre ellas y el hecho de estudio, ya sean, causales, correlativas
o de otro tipo, y construir modelos matemáticos o estadísticos que representen estas relaciones.
Entre los beneficios de este enfoque se encuentra tener una visión holística que permite
comprender como interactúan las diferentes partes de un sistema de predicción, que facilita que
Sin embargo, es importante, recordar que el lenguaje científico también tiene sus
limitaciones, cómo son los sesgos cognitivos, pues el lenguaje puede influir en la forma en que
percibimos y entendemos la realidad, así como que existen limitaciones ya que no todos los
conceptos pueden ser expresados de manera precisa y objetiva.

Por lo tanto, cabe destacar que el análisis de interdependencias funcionales, la eliminación


del análisis categorial y el peso de las convenciones formales del lenguaje son 3 aspectos claves
de la investigación científica que han moldeado nuestra comprensión del mundo. Sin embargo,
es importante reconocer las limitaciones de estos enfoques y buscar un equilibrio entre la
precisión y la complejidad coma y entre la universalidad y la particularidad.

A lo largo de nuestros estudios, tanto de pregrado como de postgrado, hemos podido


encontrarnos constantemente con una visión objetivista de la realidad social y, aunque esta
concepción ha sido la dominante en las Ciencias Sociales, hemos podido observar que la misma
presenta limitaciones significativas al momento de estudiar a la sociedad en su conjunto.
Coincidimos con Márquez, (2013), En que la tendencia a concebir la sociedad como un sistema
externo e independiente de los individuos (Guba, 1991; González Rey, 2000; Corbetta, 2007).,
representaba el modelo predominante a nivel teórico y metodológico que se nos presentaba. La
utilización de métodos cuantitativos y la búsqueda de generalizaciones universales reflejaban
esta perspectiva, qué pretendía explicar los fenómenos sociales partiendo de variables objetivas
y medibles. Esta visión, aunque útil en muchos aspectos, nos llevó a comprender que algo
estaba faltando para completar el abordaje de la complejidad de la realidad social considerando
la importancia de considerar las subjetividades y las acciones individuales. Márquez, (2013).

Fue así cómo entendimos que dicha perspectiva tiende a reducir esta complejidad y
desconoce a los individuos como parte de la realidad y hemos podido observar, tanto en
investigaciones individuales como en grupales, que esta visión no tomaba en cuenta la diversidad
de experiencias y significados que construimos los seres humanos al interactuar con nuestro
entorno social. Asimismo, pudimos valorar, de una manera más cercana, la necesidad de
comprender los fenómenos sociales desde una perspectiva más holística y contextualizada. Es
por ello, que se puede reconocer, y contextualizar, a otras corrientes epistemológicas como el
constructivismo social, la teoría crítica y a la fenomenología ya que ofrecen alternativas más
adecuadas para abordar la complejidad que el hecho social representa. En cuanto al principio
de verificación empírica y la crítica popperiana él mismo sostiene que un enunciado es científico
solo si puede ser verificado a través de la observación y la experimentación. Esta idea ha sido
fundamental en la concepción tradicional de la ciencia.
procesos cognitivos de cada persona, enfocándose en los significados que otorga y el
conocimiento qué intercambia en su interacción con otros.

En nuestro caso específico, abordaremos el tema desde nuestra perspectiva como


doctorandas de Ciencias de la Educación. La racionalidad instrumental, entendida como la
aplicación de la lógica se manifiesta en la evaluación estandarizada, la gestión por resultados, la
implementación de currículos prefabricados y la reducción de la autonomía docente. Weber,
(1922), en su análisis de la burocracia, ya señalaba los peligros de la racionalización, que lleva
a una pérdida de sentido y a una deshumanización de las relaciones sociales.

En el ámbito educativo, esta racionalización se traduce en una creciente burocratización,


que limita la creatividad y la capacidad de los docentes para responder a las necesidades
individuales de sus estudiantes. Sobre la racionalidad formal e instrumental, Weber, (1922),
afirmaba: La burocracia es la expresión organizativa del principio de racionalidad formal, en el
cual residiría la originalidad histórica de las sociedades capitalistas modernas frente a otros tipos
de sociedades. Pero toda racionalidad formal o técnica es una racionalidad material. Los
instrumentos son siempre manejados por alguien y al servicio de un fin determinado. Rodríguez,
s/f) p.3

Por su lado, Adorno y Horkheimer denuncian la instrumentalización de la razón y la cultura


de masas como características distintivas de la sociedad industrial avanzada. La educación, en
este contexto, se convierte en un instrumento de reproducción social, transmitiendo los valores
y las normas de la clase dominante. La industria cultural, al producir bienes culturales
estandarizados y masificados, limita la capacidad crítica de los individuos y fomenta la
conformidad. La aplicación de estas ideas al ámbito educativo nos permite comprender cómo la
racionalidad instrumental contribuye a la homogeneización de los aprendizajes y a la pérdida de
la dimensión crítica de la educación.

Frente a la visión instrumental de la educación, es necesario recuperar una concepción


más humanista y crítica. En este sentido, Freire, (1970), en su obra "Pedagogía del Oprimido",
propone una educación liberadora que permita a los estudiantes desarrollar su conciencia crítica
y transformar su realidad. Giroux, (1997), por su parte, defiende la importancia de la educación
como un espacio de producción cultural y de lucha por la justicia social. Apple, (1.990), en sus
análisis sobre el poder y el conocimiento, muestra cómo los currículos y los materiales educativos
están impregnados de ideología y cómo es necesario desnaturalizarlos para promover una
educación más equitativa.
• Pluralismo metodológico: La ciencia contemporánea reconoce la diversidad de
métodos y enfoques, y no se limita a los modelos positivistas o neopositivistas. Las ciencias
sociales, por ejemplo, a menudo utilizan métodos cualitativos que no se ajustan estrictamente a
los criterios de verificación del neopositivismo.

• Énfasis en la teoría: Aunque el empirismo sigue siendo fundamental, se reconoce


cada vez más el papel de las teorías en la construcción del conocimiento científico. Las teorías
no solo describen los fenómenos, sino que también guían la investigación y la interpretación de
los datos.

• Preocupaciones éticas y sociales: Los científicos son cada vez más conscientes
de las implicaciones sociales de su trabajo. La ética de la investigación, la responsabilidad social
de los científicos y la relación entre ciencia y sociedad son temas de gran relevancia en la
actualidad.

Por consiguiente, si bien dichas corrientes han sido fundamentales para el desarrollo de
la ciencia moderna, la filosofía de la ciencia contemporánea se caracteriza por un mayor
pluralismo, un reconocimiento de la complejidad de la realidad y una creciente sensibilidad hacia
las dimensiones sociales y éticas de la investigación científica

Esto nos hizo recordar, investigaciones sobre la teoría Socio cultural de Lev Vygotsky que
realizamos unos cuantos años atrás, y como, anteriormente nadie lo había oído nombrar, ni había
publicaciones electrónicas sobre él, su teoría se nos pareció bastante a la epistemología genética
de Piaget, pero con paradigmas diferentes. Asimismo, y continuando con el parafraseo a Álvarez-
Gallou, (2003), la teoría crítica, surge como una crítica a la sociedad, suele buscar otras
alternativas de análisis para conocer e interpretar los conceptos e incluso develar definiciones
desconocidas por el propio investigador. En lo relativo a la fenomenología, Husserl, (2011), la
define como la doctrina universal de las esencias en la que la ciencia de la esencia del
conocimiento encuentra su lugar. El método de la crítica del conocimiento es el método
fenomenológico.

En este sentido, Popper, (1.986), Criticó el principio de la verificación empírica y propuso


el principio de falsación: el cual establece que una teoría científica es válida mientras no sea
refutada por la evidencia empírica. “Se contrastan las teorías científicas deduciendo
consecuencias de ellas. Y se rechazan aquellas teorías que implican una sola consecuencia
falsa. Es decir, una proposición es científica sólo si puede ser falsada por experiencia.” (Blanco,
s/f) p. 87. De igual manera este autor destacó la importancia de las inferencias lógica-deductivas
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