UNIDAD 9.
EL IDEALISMO TRASCENDENTAL DE INMANUEL KANT (1724-1804)
Kant es un filósofo prusiano del siglo XVIII que ocupa un lugar privilegiado en la historia de la filosofía
por dos motivos: 1) consigue superar la oposición entre racionalismo y empirismo mediante una
síntesis entre ambas, y 2) representa la cumbre del pensamiento ilustrado, cuyo lema era Sapere
aude, atrévete a pensar haciendo uso de tu razón de manera autónoma y crítica. En sus obras, Kant
somete a crítica la razón, tanto en su uso teórico como en el práctico, y trata de responder a las que
considera las preguntas fundamentales de la filosofía: ¿Qué puedo conocer?, ¿Qué debo hacer? y ¿Qué
me cabe esperar? Destacan: Crítica de la razón pura, Crítica de la razón práctica y Crítica del juicio.
I. EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO
Kant denomina a su filosofía “Idealismo trascendental”, centrada en las condiciones que hacen
posible el conocimiento. Al estudio de estas condiciones dedica su Crítica de la razón pura, obra en
la que trata de responder a la pregunta ¿Qué puedo conocer?, investiga cuáles son las condiciones que
hacen posible el conocimiento científico y si la metafísica es posible como ciencia.
En esta obra lleva a cabo su “revolución copernicana”, que consiste en centrarse en el sujeto de
conocimiento (sujeto trascendental, no empírico) y no en el objeto de conocimiento, y que supone
una síntesis entre el empirismo y el racionalismo: “si bien todo nuestro conocimiento comienza
con la experiencia, no todo se origina en ella”. Para Kant hay elementos del conocimiento (estructuras)
que los aporta todo sujeto al conocer y que son previos e independientes de la experiencia. Estos
elementos o formas a priori del conocimiento son, como veremos, las condiciones de posibilidad de todo
conocimiento.
[Link] de juicios. (¿Cuáles son los juicios científicos?)
Como el conocimiento se expresa en juicios, comienza su investigación analizando los tipos de juicios
que existen para distinguir cuáles son los juicios propiamente científicos.
1. Juicios analíticos a priori (relaciones de ideas en Hume): el predicado está implícito en el sujeto
(analíticos), por lo que no aumentan nuestros conocimientos (son explicativos), y son universales y
necesarios, ya que su verdad se puede conocer con independencia de la experiencia (a priori).
2. Juicios sintéticos a posteriori (cuestiones de hecho en Hume): el predicado no está contenido en
el sujeto (sintéticos), por lo que amplían nuestro conocimiento (extensivos/ampliativos), y no son
universales ni necesarios, ya que su verdad sólo puede ser conocida por la experiencia ( a posteriori).
3. Juicios sintéticos a priori: el predicado no está implícito en el sujeto, por lo que añaden
información al sujeto (extensivos/ampliativos), y además son universales y necesarios, ya que su
verdad puede ser conocida con independencia de la experiencia (a priori). Para Kant, estos son los
juicios que se pueden considerar propiamente científicos y los encontramos tanto en las Matemáticas
(“7+5=12”: aritmética; “la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos": geometría) como en
la Física (“todo lo que empieza a existir tiene una causa”), que son para Kant las ciencias modélicas.
2. Facultades que intervienen en el conocimiento (¿Cómo son posibles los juicios sintéticos
a priori?)
A continuación, Kant se pregunta cómo son posibles los juicios sintéticos a priori, cuáles son sus
condiciones trascendentales, es decir, cuál es el elemento a priori de los mismos. Descubrirá que
estas condiciones, que aportan necesidad y universalidad a los juicios científicos, las aporta el sujeto
a la hora de conocer. Para ello analiza las tres facultades que intervienen en el conocimiento: la
sensibilidad, el entendimiento y la razón. (“Todo nuestro conocimiento comienza con los sentidos,
pasa de éstos al entendimiento, y termina en la razón”). A cada una de estas facultades dedica un
apartado de su Crítica.
1. En la “estética trascendental” estudia la sensibilidad (facultad pasiva de recibir
representaciones sensibles:sensaciones:impresiones sensibles), descubre las formas a priori de esta
facultad, sus condiciones, que son las intuiciones puras de espacio y tiempo (ordenan los datos
caóticos de las sensaciones), y señala cómo estas hacen posibles los juicios sintéticos a priori en las
Matemáticas: el espacio posibilita la geometría y el tiempo, la aritmética.
Como resultado de esta síntesis entre los datos que nos proporciona la experiencia sensible
(sensaciones: materia del conocimiento) y las formas a priori que impone el sujeto a la hora de conocer
estos datos (espacio y tiempo: forma del conocimiento) tenemos los fenómenos (= lo que se
aparece, se muestra al sujeto).
2. En la “analítica trascendental” estudia el entendimiento (facultad activa de comprender los
fenómenos refiriéndolos a conceptos y relacionándolos en juicios), descubre sus formas a priori, sus
condiciones, que son los conceptos puros o categorías (se trata de conceptos del objeto en general
y son 12 en total: sustancia, causalidad, existencia...), y señala cómo estos conceptos puros hacen
posible los juicios sintéticos a priori en Física.
Kant distingue los conceptos puros o categorías de los conceptos empíricos porque, a diferencia de
estos últimos, que formamos por abstracción y son a posteriori, están vacíos de contenido, ya que se
llenan con los datos de la sensibilidad.
Las categorías solo se pueden aplicar a lo percibido por la sensibilidad en el espacio y el tiempo, es
decir, a los fenómenos. Si aplicamos las categorías a objetos de los que no tenemos experiencia
sensible estaríamos haciendo un uso ilegítimo de ellas, que es, como veremos, lo que sucede en la
Metafísica. Solo podemos conocer los objetos tal y como son para nosotros (fenómenos), no los
noúmenos, los objetos como son en sí mismos. El conocimiento surge de la unión entre sensibilidad y
entendimiento: “Sin la sensibilidad no nos sería dado objeto alguno, y sin el entendimiento ningún
objeto sería pensado. Los pensamientos sin contenidos son vacíos; las intuiciones sin conceptos son
ciegas”.
(¿Es posible la metafísica como ciencia?)
3. En la “dialéctica trascendental” estudia la razón (facultad de unificar los juicios del
entendimiento en juicios cada vez más generales que abarquen y expliquen un mayor número de
fenómenos), descubre las ideas trascendentales de la razón, Alma, Mundo y Dios, y señala cómo
la Metafísica es imposible como ciencia.
Para Kant la Metafísica es una tendencia natural e inevitable de la razón, que tiende a la búsqueda
de lo incondicionado, de las síntesis últimas de todos los fenómenos (el “ideal de la razón”). En
esta búsqueda crea las ideas de Alma, Mundo y Dios con el fin de unificar todos nuestros conocimientos.
Así, el Alma pretende unificar los fenómenos de la experiencia interna, el Mundo, los de la experiencia
externa, y Dios, tanto los fenómenos internos como externos. Pero estos objetos, si bien podemos
pensarlos, no podemos conocerlos porque están más allá de la experiencia sensible y, por tanto, no
podemos aplicarles legítimamente las categorías.
La Metafísica (especulativa) ha fracasado porque ha hecho un uso dogmático de la razón, sin crítica,
es decir, ha creído que puede conocerlo “todo”, incluso aquellos objetos de los que no tenemos
experiencia, que no cumplen con las condiciones de posibilidad del conocimiento (“el afán de acrecentar
nuestro conocimiento no ve límites”). Al traspasar los límites de la experiencia, la Metafísica cae en
paralogismos (acerca del Alma) antinomias (acerca del Mundo) y argumentos lógicamente
incorrectos (acerca de Dios).
A pesar de esta conclusión negativa, Kant reconoce que estas ideas trascendentales tienen una función
regulativa (no constitutiva=aplicar las categorías de manera ilegítima=ilusión
trascendental): señalan los límites que no se pueden traspasar en la investigación científica y nos
estimulan a seguir investigando. Además, estas ideas (la inmortalidad del Alma, la libertad y la existencia
de Dios) son para Kant las condiciones de posibilidad de la vida moral, los “postulados de la razón
práctica”, de los que se ocupará en su estudio del uso práctico de la razón (Problema de la Ética).
Así, el uso práctico de la razón ampliará el uso teórico de la misma. En palabras de Kant: “tuve que
suprimir el saber para dejar sitio a la fe”.