LA CONVERSIÓN EN EL CAMINO DE DAMASCO
Examinaremos el acontecimiento de Saulo. Considerando las
narraciones de San Lucas, y las breves alusiones de Pablo en sus
cartas, con el fin de descubrir su sentido existencial y su riqueza
como revelación.
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Pablo debió de volver a Jerusalén en alguna peregrinación anual en las grandes fiestas (sobre todo
Pascua), allí frecuento probablemente la sinagoga helenística de los libertos (Hch 6,9) y tropezó con
la novedad de los primeros cristianos, que perturbaban con su presencia la vida de la comunidad
judía.
Los cristianos Judeo-helenistas (judíos de lengua griega) criticaban los sacrificios y el templo,
denunciando además la persistente infidelidad de los judíos a la Torah, la muerte de los profetas e
incluso de la Jesús, el Mesías (Hch 7,[Link]-53). Los judíos reaccionaron persiguiéndolos y
lapidando a Esteban, condenado ante el Sanedrín por crimen de lesa(Proviene del latín "laesa", que
significa "dañada" u "ofendida". Se utiliza para referirse a algo que ha sido gravemente vulnerado).
Religión (Dt 13,2-6).
Los cristianos, así perseguidos, se refugiaron en las ciudades vecinas, llevando la Buena Nueva a
Samaría y Judea (Hch 8,1) llegando hasta Damasco (9,1), Fenicia, Chipre y Antioquía (11,19).
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PABLO PERSEGUIDOR
Pablo asiste y asiente a la muerte de Esteban (Hch 7,58: 8,1), sin participar en ella activamente. En
sus cartas nunca lo menciona. En cambio Lucas, con un rasgo de profunda teología, relaciona
ambas figuras, sugiriendo que la conversión de uno es fruto de la oración y el martirio de otro.
***La muerte de San Esteban marcó un punto de inflexión en la Iglesia primitiva, ya que la persecución que
siguió a su martirio ayudó a la dispersión de los cristianos por diversas regiones, lo que paradójicamente
contribuyó a una mayor difusión del Evangelio. Su fiesta se celebra el 26 de diciembre.
En Hch 8,3, Pablo aparece ya como uno de los mas celosos emisarios del Sanedrín, que, al parecer,
tenía jurisdicción sobre los judíos de la diáspora y podía tomar medias disciplinarias concretas
contra el culpable de desviacionismo doctrinal, ordenando eventualmente su extradición (Hch 8,3;
9, 1-2; 22,4, 26,9 ss; Ga 1,13, Flp 3,6). De esta actitud de celo intolerante, hasta dar muerte a los
que amenazan la fe hebrea, ya hay constancia en el Antiguo Testamento (Nm15: 1R 19,10.14: 1M
2,24).
Pablo se situó decididamente en esta línea por diversos motivos:
El Sanedrín suprema autoridad religiosa, había condenado a muerte a Jesús.
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La maldición de la ley (Ga 3,13) según la Escritura, pesaba sobre Jesús crucificado.
Sus ideales fariseos estaban amenazados por las criticas de Esteban contra el templo, la elección
divina del pueblo y la Torah. El cristianismo era una peligrosa apostasía (el acto de abandonar
públicamente o renunciar a la religión que se profesaba) y se hacia preciso extirparla con todas las
fuerzas.
A unos doce kms de Damasco se encuentra un monumento mandado a construir por Pablo VI en
memoria de Pablo apóstol. Su conversión es el hecho mas grande de la historia de los orígenes de a
Iglesia. Lc lo relata tres veces para señalar su importancia, presentándolo como una gran teofanía al
estilo del AT (Hch 9; 22; 26), junto con las alusiones de las cartas, son nuestros únicos testimonios
para conocer aquel acontecimiento imprevisto y gratuito que transformó la vida de Pablo.
La arrolladora experiencia de Cristo resucitado marcó para siempre la vida, la teología y el rostro
interior de Pablo. Fue algo eminentemente interior, y es imposible explicarla adecuadamente (Hc
9,7 y 22,9) sus acompañantes percibieron algo, pero él solo vio y oyó.
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EXPERIENCIA UNICA
Lucas nos la presenta como:
Luz deslumbradora y cegadora, que envuelve y llena. Es característica de las teofanías(una
teofanía es un evento en el que Dios (o una deidad) se revela de manera tangible, visible o audible a
las personas.) propias del Ser Trascendente (Jn 8,12). En su comparación todo lo demás parecen
tinieblas.
Palabra de vocación y de revelación, pidiendo ser escuchada. Aquí reside lo esencial de la
experiencia religiosa y mística en orden a una colaboración consiente y no solo a una adhesión
emotiva, entusiasta, poco racional.
El protagonista absoluto es el Señor resucitado. Irrumpe de improviso con su poder y gracia en la
vida del perseguidor y lo transforma en el amigo más grande, en el apóstol más ferviente . En
ninguno de los milagros realizados por Jesús durante su vida terrenal se manifestó tan vivamente
como el Kyrios, El Señor.
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Así le llama Pablo, fruto de la experiencia que está viviendo. El acontecimiento de Damasco fue para
él un puro don, inmerecido (1Tm 1,12ss) Pablo no buscaba a Cristo; estaba convencido de servir a
Dios con entrega, autenticidad y afán combatiéndolo. Cristo lo buscó, alcanzó y conquistó.
JESUS EL KYRIOS
*** Las palabras que Jesús dirige a Saulo, son ante todo una autorevelación : Jesús, el crucificado, el
maldito, a quien perseguía, ésta ante él y le interpela con un afecto no frenado por el sufrimiento***
Jesús se le manifiesta como:
El viviente: Jesús está vivo, resucitado. Aunque se encuentra ya en la gloria, sigue presente en la
historia, especialmente en su comunidad, identificado con ella y en ella también perseguido.
El Señor. Le ha alcanzado y hecho prisionero, le interroga y le habla con autoridad. ¡Levántate!,
como hacia Yahvé con los profetas y el Jesús terreno con los discípulos. Pablo debe seguirle sin
saber a dónde, sin preguntar nada, sin ver nada, debe dejarse guiar de la mano, con la docilidad
de un cordero, donde quiere el Señor, donde él está presente. Pablo es prisionero de Cristo (2Co
10,3ss, Ef 3,1)
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Así, desde su primera respuesta, Pablo aparece ya convertido, vuelto todo él a Cristo, abandonado a
él ciegamente (de hecho a quedado ciego); está dando un sí total a Cristo sin saber qué va a
suceder; lo acepta como Señor y protagonista de su vida. ¿Qué he de hacer, Señor ( Hch 22,10)
Durante tres días su vida está totalmente ocupada, invadida por aquella luz; todo lo demás
permanecía en oscuridad.
Cuando tenemos turbia la vista, cuando los ojos se nublan, necesitamos ir a la luz. Y Cristo ha dicho: “Yo soy la luz del
mundo” (Jn 8,12): “el que me sigue no camina a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida”. A veces, nos faltan
respuestas como un chico que pensando, no encontraba respuesta: “¿es posible que si Dios me quería rápido, me haya
creado lento?, ¿por qué no empezó por ahí?” En realidad, quizá no quiere el Señor que perdamos la paz, pues si él
quiere ya sabe transformarnos de golpe, como a Pablo.
Otra veces estas luces son precisamente cambiar la manera de mirar nuestra vida, no pretender una realidad distinta
sino ver que Jesús ilumina mi realidad, sólo se trata de mirarla de otro modo. Señalaba uno que pasarse la vida
luchando “contra” los propios defectos, es tiempo perdido. “Cuando deje de ser egoísta, podré empezar a amar”, así no
empezaré a amar nunca. Si me digo: “voy a empezar a amar…” entonces el amor irá pulverizando el egoísmo que me
corroe. No es que tengamos muchos defectos; en realidad practicamos pocas virtudes, y así el horno interior está
apagado. Y, claro, en un alma semivacía pronto empieza a multiplicarse la hojarasca.
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Pasó Pablo tres días sin ver, sin comer y sin beber… para favorecer esa conversión de corazón, y no se volvió manso
sino que siguió apasionado, pero de la verdad y del amor de Jesús. Su amor a la ley judaica se transmutó por unas
ansias por la Ley de Cristo. Efectivamente, había cambiado de camino, pero no de alma. Este es el cambio que Dios
espera del hombre: que luchemos por el espíritu, como hasta ahora hemos peleado por dominar; que nos empeñemos
en ayudar a los demás, como deseábamos que todos nos sirvieran. No que echemos agua al moscatel de nuestro
espíritu, sino que se convierta en vino que conforte y no emborrache.
Muchas personas viven resucitados: una ciega que reparte alegría en un hospital de cancerosos; un pianista ciego que
toca para asilos de ancianos; jóvenes que gastan el tiempo que no tienen en despertar minusválidos… Dedícate a
repartir resurrección… basta con chapuzarse en el río de tus propias esperanzas para salir de él chorreando amor a los
demás.
ANANÍAS
La segunda parte del relato se centra en el relato de Ananías y su función eclesial. Pablo es ya de
Cristo, pero Cristo aquí en la tierra está presente en su Iglesia, y Pablo todavía no forma parte de
ella, entrará a través del ministerio bautismal de Ananías. Así pues, un desconocido de quien no se
volverá hablar en el NT, acepta a Saulo en la Iglesia.
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Ananías está en relación de familiaridad con Cristo resucitado: Le habla, le objeta… Tiene también
sus prejuicios, su temores, pero ello no impide que Jesús se le haga presente sirviéndose de él para
aquel gran momento. Por su mediación se expresa genuinamente la iglesia. Pablo convertido a
Cristo, entra a formar parte de su comunidad histórica.
***Tomó Pablo alimento y recobró las fuerzas. Estuvo algunos días con los discípulos de Damasco, y en
seguida se puso a predicar en las sinagogas que Jesús era el Hijo de Dios. Todos los que le oían quedaban
atónitos y decían: «¿No es éste el que en Jerusalén perseguía encarnizadamente a los que invocaban ese
nombre, y no ha venido aquí con el objeto de llevárselos atados a los sumos sacerdotes?**
DENSIDAD DE LA EXPERIENCIA DE DAMASCO
En esta experiencia de Pablo cabe evidenciar cinco contenidos fundamentales:
I. Fe en Cristo como Mesías e Hijo de Dios, su salvador
Pablo experimenta la presencia soberana de Cristo en la historia y en su vida, inicia la comunión
indisoluble con él como su Señor (Kyrios aparece 55 veces en Pablo) y se gloriará de ser su esclavo.
II. Iniciativa divina
Tiene conciencia de la iniciativa divina, de la gratuidad de la salvación y de la omnipotencia de su
gracia, experimentada personal y poderosamente. (1Co 15,10).
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III. El poder de la Cruz
Intuye el poder la cruz, es decir la locura de Dios, que lleva a cabo cosas grandes en la historia de la
salvación con instrumentos humanamente inadecuados y perdedores.
La cruz, hasta aquel momento signo de una condena que convertía a Jesús en un ajusticiado, un
maldito y un fracasado, se revela como fuerza y sabiduría de Dios, siendo así:
Escandalo para los judíos, necedad para los gentiles…Porque la necedad divina es mas sabia que la
sabiduría de los hombres y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres.
(1Co 1,23-25)
IV. Unidad entre Cristo y los suyos
Capta la unidad profunda, misteriosa y realísima entre Cristo y los suyos. Él vive misteriosamente
presente en la historia a través de ellos y en ellos. Es el misterio de la Iglesia cuerpo de Cristo.
V. Proclamación del acontecimiento
Siente la necesidad de dar a conocer a todos lo experimentado por él personalmente: ¡Ay de mí, si
no evangelizo! (1Co 9,16) La pertenencia a Cristo se convierte en misión para dar a conocer a su
Señor a todos. Contrasta así con la presencia misteriosa y tremenda del mal. Esta dimensión se hace
más clara en el segundo y tercer relato de Sn Lucas, y sobre todo en la misión en el templo. (Hch
22,17-21).
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Pablo nunca narra por extenso su conversión. Sus cartas son ocasionales y están motivadas por
problemas y situaciones circunstanciales. Pero suelen hacer algunos alusiones breves, y preciosas,
interpretando teológicamente aquel acontecimiento y esclareciendo su significado profundo. Son
rasgos de una biografía teológica, como es de esperar de él, merecedora de toda atención.
Flp 3,1-14: Alcanzado por Cristo
El contexto es altamente polémico, y el tono inicial combativo y duro. Pablo ataca a algunos
judaizantes fanáticos de la circuncisión, que demuestran gran celo en oponérsele y les llama
despectivamente “perros” (como ellos llamaban a los paganos) Es gente que pretende tener el
Espíritu del Señor, pero se apoyan (se gloría) orgullosamente en la naturaleza humana, en haber
nacidos judíos, estar circuncidados y ser el pueblo elegido con todos sus privilegios.
Pablo se vera forzado a bajar a su mismo terreno y hablar de sí mismo en primera persona. Pero su
experiencia personal tiene valor paradigmático para todo cristiano. Puesto que ellos se ufanan de
sus privilegios humanos, expondrá el también los suyos, pero para borrarlos a continuación. Helos
aquí:
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Tres motivos de orgullo por nacimiento:
- Circuncisión: el signo de pertenencia al pueblo elegido;
- Raza: judío de sangre pura de la estirpe de Israel, tribu de Benjamín;
- Costumbres: religiosas y sociales de los judíos: hebreo de hebreos.
Tres motivos de orgullo adquirido mediante un esfuerzo coherente con la herencia recibida de
nacimiento:
- Fariseo: elección estricta de observancia de la Torah;
- Irreprensible: adhesión total a la Ley y por tanto conciencia de ser justo en cuanto a la ley.
- Celoso: hasta perseguir los enemigos de la fe.
Esta es la imagen cabal y perfecta de un judío ejemplar e íntegro, autentico y sincero, entregado sin
reservas al Dios de los padres.
Un cambio radical
Tras el encuentro con Cristo en Damasco, sobreviene el gran viraje (vv. 7-8) Una revolución interior,
una inversión radical de valores, expresada con una antinomia hirientemente significativa:
“ganancia-perdida” Pablo se ha dado cuenta de un gran error, lo antes estimado como ganancia, era
una realidad una pérdida.
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**El encuentro con Cristo le hace ver su incomprensión radical anterior de la voluntad de Dios, de
su designio de salvación; Dios era diverso, contrario a lo que había pensado**
Por eso su vida queda revolucionada:
El centro de gravedad era antes la Ley. Su observancia le producía paz. Ahora ha pasado a ser
Cristo. El le pide amar y comprometerse por él.
Todo lo demás, incluso ciertas cosas buenas, como la educación judía, los esfuerzos por observar
la ley…, es no sólo desdeñable, sino nocivo: le había llevado a perseguir a Jesús, al orgullo, la
autosuficiencia espiritual ante Dios y ante los demás.
Ante Cristo, todo palidece: no sólo el pasado judío, sino cualquier otro valor material o espiritual
(como la gloria, el honor, o la estima), religioso o filosófico, griego o judío. Fuera de Cristo, nada
tiene ya valor, es basura.
Para conquistar a Cristo
Desde aquel momento la relación con Cristo ocupa totalmente a Pablo (VV 8-14); le urge a
conocerlo cada vez más. Es un conocimientos mediante comunión existencial con él. Es preciso
vivirlo en cada momento, en las diversas situaciones, en las fatigas apostólicas como comunión con
su pasión. Así experimentará luego la fuerza salvífica de su resurrección (cf 2Co 4,10; Ga 6,17)La
muerte es el punto es el punto final de esta conformación con Cristo; ella le permitirá alcanzarlo en
la Resurrección (10-11)
Asesor: Aurora Ortega Ruiz 13
Su vida se describe así en el v. 12 como una carrera sin parar. Pablo desea ardientemente llegar y
aferrar a Cristo mediante una toma de posesión al estilo de la experimentada, camino de Damasco,
cuando Cristo lo agarro de improviso y para siempre.
1Co 9,1-2: He visto al Señor
En el ardor de la diatriba, Pablo evoca fugazmente el momento fundacional de su apostolicidad:
¿No soy yo apóstol? ¿Acaso no he visto yo a Jesús, Señor nuestro?
El encuentro con Cristo fue una experiencia excepcionalmente directa, no puramente física, sino el
desvelamiento de la gloria del Kyrios. Fue conocerlo y experimentarlo como Señor, lo mismo que en
las apariciones del Resucitado a la Magdalena, por ejemplo. La visión permanece impresa en el
corazón de Pablo y lo ha transformado.
1Co 15,8-10 Se me apareció a mí como a un abortivo
Evocando a los corintios las apariciones pascuales, Pablo se expresa así:
…luego se apareció a Santiago; más tarde a todos los apóstoles. Y en último término se me
apareció también a mí, como un abortivo. Pues yo soy el último de los apóstoles, indigno del
nombre de apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Dios. Más por la gracia de Dios no ha sido
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Su vida se describe así en el v. 12 como una carrera sin parar. Pablo desea ardientemente llegar y
aferrar a Cristo mediante una toma de posesión al estilo de la experimentada, camino de Damasco,
cuando Cristo lo agarro de improviso y para siempre.
1Co 9,1-2: He visto al Señor
En el ardor de la diatriba, Pablo evoca fugazmente el momento fundacional de su apostolicidad:
¿No soy yo apóstol? ¿Acaso no he visto yo a Jesús, Señor nuestro?
El encuentro con Cristo fue una experiencia excepcionalmente directa, no puramente física, sino el
desvelamiento de la gloria del Kyrios. Fue conocerlo y experimentarlo como Señor, lo mismo que en
las apariciones del Resucitado a la Magdalena, por ejemplo. La visión permanece impresa en el
corazón de Pablo y lo ha transformado.
1Co 15,8-10 Se me apareció a mí como a un abortivo
Evocando a los corintios las apariciones pascuales, Pablo se expresa así:
…luego se apareció a Santiago; más tarde a todos los apóstoles. Y en último término se me
apareció también a mí, como un abortivo. Pues yo soy el último de los apóstoles, indigno del
nombre de apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Dios. Más por la gracia de Dios no ha sido
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estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Dios que
ésta conmigo
Hace una enumeración de seis apariciones (tres grupos: a los doce, a los apóstoles, a quinientos
hermanos; y tres a particulares: a Pedro, Santiago, a Pablo), como testimonio múltiple y convergente
de la relevancia irrefutable de la resurrección de Cristo. Pablo se coloca en último lugar. Pero su
experiencia tiene la misma dignidad e idénticas consecuencias. Es la última de las consecutivas de
la misión apostólica.
De aquellas apariciones del Resucitado Pablo no sabe hablar de manera desapasionada:
Evoca su pasado de perseguidor para hacer ver que todo ha sido una gracia inmerecida.
Concibe la imagen extraña de un aborto para hacer entrever su nacimiento repentino de la fe,
inesperado, prematuro, no normal.
Deja entrever su respuesta entusiasta y generosa a la gracia , polemizando con quienes no le
ponían en el mismo plano que a los otros apóstoles.
Ga 1,15-17: Ha revelado en mí a su Hijo
Pablo dice a los Gálatas que ha recibido el Evangelio sin la menor intervención humana,
directamente de Dios. En este contexto habla de su conversión, o mejor de su vocación:
Mas cuando, Aquel que me separó desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien
revelar en mí a su Hijo para que le anunciase entre los gentiles . . . .
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Fue una decisión libre e inescrutable de Dios, que abarcó su vida desde el primer instante, aunque
sólo se consumió tiempo después, al enviarle como apóstol para anunciar el Evangelio.
En el centro queda un hecho preciso: la revelación del Hijo, la revelación de un misterio oculto,
inaccesible a la mera capacidad cognoscitiva humana (se refiere a todo lo relacionado con el acto de
conocer, la percepción, la comprensión o el procesamiento mental de información.)
Fue la anticipación de la revelación definitiva de los últimos tiempos. Penetró en el corazón e Pablo
y ocupó el centro de su vida. No necesitó mas aclaraciones, la guardo celosamente en sí mismo y se
convirtió en la base de su primera evangelizadora.
La experiencia de la conversión desemboca en la misión. Como sucedió en Pentecostés (Hch 2) En la
misma ciudad de Damasco, en un ambiente primeramente asombrado, hostil y desconfiado, Pablo
anuncia a Cristo, sin más apoyos ni seguridades que él mismo, con la libertad del convertido. El
anuncio es lo esencial, lo indispensable. Jesús, Dios mismo, nos ha alcanzado, nos ha aferrado, ha
caminado con nosotros, ha muerto por nosotros…La reacción judía no se hace esperar, y Pablo
debe huir (Hch 9,23).
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Desde Damasco se encamina a Arabia (Ga 1,17) territorio no bien definido, que
podía comprender parte de la actual Jordania del norte y del reino de los nabateos.
No conocemos su actividad allí. Pude permanecer unos dos años. Luego vuelve a
Damasco, desde donde se dirige, al parecer también huyendo, a Jerusalén (Ga 1,17-
18).
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PABLO EN JERUSALÉN
Tres años después de su conversión está, pues, Pablo en Jerusalén y permanece allí quince días para
encontrarse personalmente con Pedro, informar y consultarle (Hch 9,26ss; Ga 1,18)
Podemos suponer que recorre los diversos momentos de la vida de Jesús, y sobre todo de su cruz y
resurrección.
Se informaría sobre la vida litúrgica y sacramental de la comunidad de Jerusalén.
Hablaría para solicitar el reconocimiento oficial de su misión apostólica, pues era la finalidad obvia
del viaje.
Probablemente Pablo fue a la sinagoga de los (libertos) y hablo de Cristo con sus antiguos
correligionarios con la pasión y el ardor del convertido. Reapareció entonces en sus interlocutores la
violencia que había lapidado a Esteban. Pablo estuvo a punto de tener idéntico fin (Hch 9,29).
***La palabra "libertos" se refiere a esclavos que habían sido liberados. En este contexto, la "sinagoga de los libertos" era una
congregación judía en Jerusalén formada probablemente por:
Judíos que habían sido esclavos del Imperio Romano y luego liberados.
Descendientes de esos libertos, muchos de los cuales vivían fuera de Israel (en la diáspora) y habían regresado a Jerusalén.
Judíos provenientes de ciudades como Cirene (en Libia), Alejandría (Egipto), Cilicia y Asia Menor (Turquía actual).
Estas personas asistían a una sinagoga particular con costumbres propias, probablemente influenciadas por la cultura griega o romana.
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Justamente en esta situación, mientras estaba orando en el templo, Pablo tuvo una aparición de Jesús,
recordada un decenio después ante la fortaleza Antonia, en el ángulo noroeste del Templo (Hch
22,17-21). El Señor le anuncia que el rechazo de los judíos no impedirá su acción apostólica; será
apóstol de los paganos.
VUELTA A TARSO
Para escapar a la persecución de los judíos helenistas, vuelve a Tarso, su ciudad natal. Tampoco
disponemos información de esta etapa. Permanece en Tarso hasta el año 44/45, cuando Bernabé va a
buscarle por que había mucho que hacer en Antioquía (Hch 11,25).
Conclusiones:
Pablo persigue a los cristianos lleno de celo intolerante que busca dar muerte a quienes a su juicio, amenazan
la fe hebrea.
En su conversión durante el camino a Damasco, el protagonista absoluto es el Señor resucitado, que irrumpe de
improviso, con su poder y su gracia, en la vida del perseguidor y lo transforma en el amigo más grande.
Tras la conversión, Pablo experimenta un cambio profundo y radical, una autentica revolución en su escala de
valores, confesada en sus cartas.
Anuncia a Cristo en Damasco y realiza un prolongado retiro en Arabia. Marcha después a Jerusalén para ser
confirmado por Pedro y Santiago en misión evangelizadora.
Huido posteriormente a Tarso, sale de allí con Bernabé para colaborar en la tarea misionera en Antioquía.
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Orar con San Pablo (Rm 1,1-17)
Ante todo, doy gracias a mi Padre
Yo soy tu siervo, Cristo Jesús por Ti, Señor Jesucristo.
Llamado al apostolado, Quiero servir con mi espíritu
Elegido para predicar el Evangelio de Dios En la predicación de tu evangelio
Que tu Padre había prometido Para comunicar a los otros algún don espiritual
Por sus profetas en las Santas Escrituras. Con el que sean fortalecidos.
He sido llamado a dar la buena noticia Para que entre nosotros podamos consolarnos
de tu vida y muerte, mutuamente por medio de la comunicación de
Y de tu resurrección de entre los muertos, nuestra fe.
Jesucristo, Señor Nuestro..
Este evangelio es el poder de Dios para la
salvación . . .
Por Ti he recibido la gracia del apostolado. Y en Él se revela la justicia de tu Padre.
He sido llamado por Ti.
Hazme crecer en la gracia y paz
De tu Padre, nuestro Padre,
Y tuya, Señor Jesucristo.
Asesor: Aurora Ortega Ruiz 21