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Estudios

Agrarios
número 19 2002

Revista de la
Procuraduría Agraria

PROCURADURÍA
AGRARIA
ESTUDIOS AGRARIOS
AÑO 8. NÚM. 19, NUEVA ÉPOCA ENERO-ABRIL 2002

DIRECTORIO
María Teresa Herrera Tello
SECRETARIA DE LA REFORMA AGRARIA
Jesús Mario Garza Guevara
SUBSECRETARIO DE POLÍTICA SECTORIAL
Gilberto José Hershberger Reyes
SUBSECRETARIO DE ORDENAMIENTO DE LA PROPIEDAD RURAL
Isaías Rivera Rodríguez
PROCURADOR AGRARIO
Carlos Alberto Morales Rizzi
SUBPROCURADOR GENERAL
Joaquín Contreras Cantú
DIRECTOR EN JEFE DEL REGISTRO AGRARIO NACIONAL
Wendy Quintero Gallardo
DIRECTORA GENERAL Y DELEGADA FIDUCIARIA ESPECIAL DEL FIFONAFE

CONSEJO EDITORIAL: Ramón Valdivia Alcalá, José Félix Hoyo Arana. Jaime Matus Gardea,
Rosario Pérez Espejo, Roberto Escalante Semerena, Sergio Sarmiento Silva, Natividad
Gutiérrez Chong, Fernando Lozano, Carlos Durand Alcántara, Gisela Espinosa Damián,
Vicente Javier Aguirre Moreno, Othón Baños Ramírez, Reyna Moguel Viveros, Ernesto
Camou Healy, Boris Marañón. María Cristina Núñez Madrazo. Andrés Fábregas Puig,
Hubert C. de Grammont. Guillermo Zepeda Lecuona. Pedro Antonio Villezca Becerra, Félix
Vélez Fernández Várela, Jonathan Molinet Malpica, Margarita Flores de la Vega. Thierry
Linck, Klaus Deininger, José Luis Ávila Martínez, Gustavo Gordillo de Anda. Alberto Reyes
Ibarra. José Luis Krafft Vera, Jesús Velasco Mata, Félix Arredondo Ortega. Cassio Luiselli,
Carlos Zolla Luque.

DIRECCIÓN Y EDICIÓN
Director General de Estudios y Publicaciones: Francisco Javier Bravo Ramírez
Editores: Alberto Mc Lean y Sobeida Romanos
Formación: PECOCA Impresos, S.A de C.V.

Estudios Agrarios, Revista de la Procuraduría Agraria es una publicación cuatrimestral.


Certificado de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo Núm. 003330/95. Certificado de
Licitud de Título Núm. 9107. Certificado de Licitud de Contenido Núm. 6427. Distribuida por
la Procuraduría Agraria. Editor responsable: José Luis Monroy Flores.
Las opiniones vertidas en los artículos firmados son responsabilidad exclusiva de sus
autores y no reflejan necesariamente el criterio editorial de la revista, ésta se reserva el
derecho de modificar los títulos. Los artículos sin firma corresponden al equipo de
redacción de la Dirección General de Estudios y Publicaciones de la Procuraduría Agraria.
Toda reproducción total o parcial deberá mencionar la fuente.

La correspondencia debe dirigirse a:


Dirección General de Estudios y Publicaciones E-mail: [email protected]
Revista Estudios Agrarios Consúltenos en Internet:
Procuraduría Agraria http://www.pa.gob.mx
Palacio Nacional, Patio Central, Cuarto piso
Col. Centro, C.P. 06000, México, D.F.
Teléfonos: 5522 7528. 5522 2004, 5518 6912, 5542 1322
Fax: 5522 2004, 55186912

DR © 2002 Procuraduría Agraria


Motolinía 11. Col. Centro, C.P. 06000. México. D.F.

ISSN 1405-2466

Esta edición consta de 2,500 ejemplares y se terminó de imprimir en el mes de agosto de


2002 en PECOCA Impresos. S.A. de C.V., México, D.F.
Índice

Editorial 5

Apropiación del territorio


y gestión de recursos
forestales. Estudio de
caso en ejidos de Marqués
de Comillas, Selva
Lacandona, Chiapas 9
Conrado Márquez Rosano

Efectos de los derechos


de propiedad rurales en
el mercado de tierras y
acceso al crédito 41
Nuria Torroja Mateu

El rancho se nos llenó


de viejos: crisis del agro
y migración internacional
en Zacatecas 81
Francis Mestries Benquet
Recomposiciones de la economía
campesina, titulación agraria y
reestructuración de las clientelas
rurales en Los Tuxtlas, Veracruz 137
Eric Léonard y Rafael Palma

Política agraria neoliberal y la


desincorporación de Tabamex en la
región productora de tabaco en Nayarit 181
Jesús Madera Pacheco

Contratistas en mercados hortícolas


de exportación en México:
Funciones económicas 215
Boris Marañon

Encuentro Latinoamericano y del


Caribe Políticas de Tierra 235

II Coloquio Internacional: "El Desarrollo


Rural de México en el siglo xxI" 241

Bibliograrias 247
Editorial

Ponernos a reflexionar sobre temas


esenciales que. están sucediendo en
el sector rural (migración, financia-
miento, estructura social, conflictos,
envejecimiento, feminización, medio
ambiente, desarrollo rural) es una
tarea estimulante para los mexicanos.
Dicha preocupación no sólo se centra
en el gobierno, ni necesariamente
desde ahí se obtienen las mejores
soluciones a la compleja problemática
agraria, puesto que el interés —y la
consecuente participación de los
distintos actores— hace de éste un
asunto insoslayable para todos y cada
uno de los habitantes del territorio
nacional, preocupados por la situa-
ción que se vive en el campo y por
obtener respuestas claras. Obviamente éstas no serán definitivas,
pues el campo se transforma día con día, pero de menos sí
tendentes hacia un mejor escenario, con claras oportunidades de
progreso.
Es en este marco, precisamente, donde se centra esta Revista,
dando cabida a toda una gama de opiniones que se vierten respecto
de los temas del agro; otorgando espacio a las diversas opiniones
de quienes estudian y se preocupan por el desarrollo rural y
estimulando su participación en la suma de esfuerzos que,
colectivamente, buscan resolver los problemas nuevos y añejos del
campo mexicano.
Es así, como en el presente número ofrecemos algunos de los
trabajos que participaron en el VI Premio Estudios Agrarios y IV
Certamen Investigación Agraria 2001 y que, aunque no ganaron, sí
obtuvieron mención especial o fueron recomendados para ser
publicados en la Revista Estudios Agrarios. El Jurado Calificador,
puso énfasis en el estímulo que esto representa para los estudiosos e
investigadores de la cuestión rural, así como en el hecho de
continuar con la promoción y difusión de esto concursos, que
representan la magnífica oportunidad de abrevar para un fin
común.
En primer término, aparece el texto "Apropiación del territorio y
gestión de recursos forestales. Estudio de caso en ejidos de
Marqués de Comillas, Selva Lacandona, Chiapas" de Conrado
Márquez Rosano —mención especial del Jurado—, el cual trata
acerca de las modalidades de apropiación territorial y de los
diferentes sistemas de derechos de propiedad y normas de gestión
de recursos comunes que se presentan al interior de las
comunidades campesinas en siete ejidos de población mestiza e
indígena de la subregión de Marqués de Comillas, en la Selva
Lacandona, Chiapas. El análisis plantea un problema de gestión del
patrimonio natural de colectividades locales, en el contexto del
marco jurídico e institucional vigente, así cómo de las políticas que
inciden en la apropiación de la tierra y sus recursos.
Por su parte, Nuria Torroja presenta en "Efectos de los derechos
de propiedad rurales en el mercado de tierras y acceso al crédito"
un estudio estadístico donde trata de evaluar el efecto de los

6 E STUDIOS A GRARIOS
certificados PROCEDE en los mercados de tierras y crediticio. Para
ello, analiza las diferencias entre algunos tipos de propiedad
(privada, ejidal con y sin certificados de derechos parcelarios), así
como su comportamiento respecto de los apoyos crediticios.
En "El rancho se nos llenó de viejos: migración internacional y
crisis del agro en Zacatecas", Francis Mestries aborda el fenómeno
de la problemática migratoria de dicha entidad, la cual es muy
compleja porque involucra factores económicos estructurales,
sociales y culturales, además de las constantes sangrías
demográficas que, lejos de provocar la pérdida de muchas
comunidades por extinción de su población, ha logrado conservar
rasgos de sus formas de vida y cultura campesinas, construyendo
"comunidades transnacionales" que mezclan simbióticamente
habitas y estrategias prácticas de mejoramiento individual, con
patrones colectivos de identidad cultural con fuertes significados
simbólicos. Algo que destaca, es el hecho de que se ha empezado a
evitar el agotamiento de los flujos de remesas en las regiones de
fuerte expulsión, pues se ha puesto el énfasis en el mejoramiento
de la calidad de vida de la población, lo que las vuelve más
atractivas para los migrantes "retornados".
Eric Léonard y Rafael Palma en "Recomposiciones de la eco-
nomía campesina, titulación agraria y reestructuración de las
clientelas rurales en Los Tuxtlas, Veracruz", ofrecen un estudio
acerca de las relaciones existentes entre la propiedad agraria y la
captación de recursos de origen extra-local, desligados de la
producción agropecuaria, al tiempo que intentan identificar bajo
qué modalidades se construyen dichas relaciones, tanto en el
ámbito de las unidades domésticas como en el de las comunidades
campesinas. Asimismo, proporciona evidencias documentadas de
los procesos mediante los cuales, quienes detentan títulos agrarios,
han logrado afianzar su control sobre recursos aparentemente
desvinculados de las esferas de la producción agropecuaria y la
regulación agraria, apoyándose en una investigación de campo
realizada en la parte central del municipio de San Andrés Tuxtla,
Veracruz.
En "Política agraria neoliberal y la desincorporación de TABAMEX
en la región productora de tabaco en Nayarit", Jesús Madera explica

E DITORIAL 7
cómo el modelo de crecimiento aplicado en el cultivo del tabaco, ha
traído como consecuencia disparidades a nivel sectorial como
regional, las cuales se traducen —por un lado— en una
concentración creciente de la riqueza en unas cuantas empresas de
carácter transnacional principalmente, y por el otro, en una
agudización creciente de las condiciones de vida de la población
dedicada a las actividades del campo en Nayarit. Aunque
enfocado al caso de la desincorporación de TABAMEX, el trabajo
discute la política agraria neoliberal implementada en la región
productora de tabaco en la entidad, a fin de lograr una mayor
comprensión de los problemas de reproducción campesina en la
zona, así como de los impactos que dicha política ha traído en el
bienestar de los productores y sus familias.
A su vez, Boris Marañon, en su artículo "Contratistas en
mercados hortícolas de exportación en México: funciones
económicas", analiza el rol económico de los intermediarios de los
mercados agrícolas de exportación, resaltando el importante papel
que éstas desempeñan en la organización del mercado de trabajo,
así como en el abasto de mano de obra a los productos.
Finalmente, se presentan las semblanzas del Encuentro
Latinoamericano y del Caribe Políticas de Tierra y del II Coloquio
Internacional "El Desarrollo Rural de México en el siglo xxI".

8 E STUDIOS A GRARIOS
Apropiación del
territorio y gestión
de recursos forestales.
Estudio de caso en
ejidos de Marqués
de Comillas, Selva
Lacandona, Chiapas*

Conrado Márquez Rosano**

Introducción

A pesar de las diferentes políticas


de protección y conservación de
la Selva Lacandona en el Estado
de Chiapas, que han producido
más conflictos sociales que resul-
tados, la tendencia al deterioro de
los recursos naturales y la pérdida
de la cubierta forestal y de la bio-
diversidad en la región se mantie-
ne a lo largo de las últimas cuatro
décadas; con la salvedad de las
áreas naturales protegidas. Esto
significa que al parecer no se ha
comprendido cabalmente los fac-
tores que determinan la dinámica
social de apropiación y deterioro
de los recursos naturales en la
región, por lo que las acciones
*Este trabajo concursó en la VI edición del
gubernamentales por impedir este Premio Estudios Agrarios 2001, y recibió mención
último han sido ineficaces. En el especial por parte del jurado calificador.
** Coordinador de la Maestría en Desarrollo
Rural Regional de la Universidad Autónoma de
Chapingo.
presente trabajo se plantea el estudio de las modalidades de
apropiación territorial, así como de los diferentes sistemas de
derechos de propiedad y normas de gestión de recursos comu-
nes que se presentan al interior de las comunidades campe-
sinas. El análisis se plantea como un problema de gestión del
patrimonio natural de colectividades locales, en el contexto del
marco jurídico e institucional vigente, así como de las políticas
que inciden en la apropiación de la tierra y sus recursos.
Para tratar de comprender este complejo proceso, se analizan
las diferentes modalidades de apropiación de la tierra y los
recursos naturales, así como las respuestas campesinas a la
primera fase del Plan Piloto Forestal, en siete ejidos de pobla-
ción mestiza e indígena de la subregión de Marqués de Comi-
llas, en la selva Lacandona.
Con esta perspectiva se espera hacer una contribución al
esclarecimiento de la dinámica de deterioro de la selva y a la
formulación de estrategias de desarrollo sustentable.

Importancia del sector social en el aprovechamiento


y apropiación de los recursos forestales en México

De acuerdo con varios autores 1 el 80% del total de las tierras


forestales en México son de propiedad social; ejidos y comuni-
dades. Para el caso de la Región de la Selva Lacandona, prácti-
camente la totalidad de las áreas forestales pertenecen a los
ejidos y a los bienes comunales lacandones. En la subregión de
Marqués de Comillas la totalidad del área se encuentra bajo la
forma de propiedad ejidal.
A escala nacional se estiman entre 7,200 y 8,400 los ejidos y
comunidades que cuentan con recursos forestales, de los
cuales se calcula que más del 30% son indígenas. Se indica
también que 4,000 de estos núcleos agrarios cuentan con
recursos forestales aprovechables. Sin embargo, menos del 30
por ciento (2,100 de 7,200) de las comunidades referidas realiza
un aprovechamiento forestal de tipo comercial (Suárez, 1989
citado por Cabarle et al, 1997), siendo que más del 50% de la
población de las regiones forestales vive en extrema pobreza

1 Ver datos del Programa Forestal y de Suelos, 1996 citado por Cabarle, Chapela y Madrid, en: El manejo
forestal comunitario en México y sus perspectivas de sustentabilidad, Merino (Coord.) 1997. Segura (2000)
señala igualmente que el 80% de la superficie forestal pertenece al sector social.

10 E STUDIOS A GRARIOS
(Segura, 2000). Por lo que se plantea la necesidad de analizar
las limitaciones que enfrenta el desarrollo sustentable de la
actividad forestal en el sector social.
En el marco legal vigente, en la Ley Forestal modificada en
1997, se establece que "la propiedad de los recursos forestales
(...) corresponde a los ejidos, las comunidades o las personas
físicas o morales que sean propietarios de los terrenos donde
aquéllos se ubiquen. Los procedimientos establecidos por esta
ley no alterarán el régimen de propiedad de dichos terrenos."
(Art. 3°); indicándose también en el artículo 19 bis 4 que "las
autorizaciones en materia forestal sólo se otorgarán a los
propietarios de los terrenos y a las personas legalmente
facultadas por aquellos (...)
El ejercicio de los derechos de propiedad y posesión de los
terrenos en los que se localicen los recursos forestales a que se
refiere esta ley, se sujetará a lo establecido en la Ley Agraria y
demás disposiciones aplicables."
Por otra parte, en la Ley Agraria de 1992 (artículo 59) se
establece que es nulo el parcelamiento en bosques y selvas
tropicales, por lo que las áreas forestales deberán quedar
obligadamente bajo el régimen de tierras de uso común. En el
artículo 74 se indica que el reglamento interno de los ejidos y
comunidades "regulará el uso, aprovechamiento, acceso y
conservación de las tierras de uso común del ejido, incluyendo
los derechos y obligaciones de ejidatarios y avecindados
respecto de dichas tierras". Dicho reglamento deberá ser
formulado y aprobado por la asamblea ejidal, igualmente dicha
asamblea deberá resolver la "delimitación, asignación y destino
de las tierras de uso común así como su régimen de
explotación" (artículos 22 y 23).
Los anteriores ordenamientos establecen claramente que los
terrenos forestales se manejarán como un recurso común, y que
en caso de su explotación por parte de los ejidos o comu-
nidades, el titular del permiso de aprovechamiento será el ejido
en su conjunto. Esto plantea el problema de la organización
interna del ejido para el aprovechamiento de los recursos fo-
restales, así como definir el reglamento y normas para la gestión
de estos recursos, además de las consideraciones técnicas
implicadas en el programa de manejo forestal.

AN Á L I S I S 11
La importancia del estudio de las modalidades
de apropiación territorial y de los recursos forestales

El análisis de la subregión de Marqués de Comillas como una


zona de colonización reciente que implica un dinámico proceso
social en la definición de las modalidades de apropiación te-
rritorial en el ámbito de cada ejido, así como de los recursos que
en él se encuentran, nos plantea las siguientes preguntas:

• ¿Qué normas y regímenes de derechos de propiedad se


construyen en este proceso más allá de la definición
formal de la propiedad ejidal? ¿Cuál es su dinámica, y
tendencias?
• ¿Qué impactos desencadena en el ambiente natural y en
la sociedad regional?
• ¿Quiénes se aprovechan de los recursos forestales y de
que manera?
• ¿Es posible modificar las dinámicas socioeconómicas de
apropiación en la perspectiva del desarrollo
sustentable?

La colonización, en el contexto de la frontera agrícola, implica


el establecimiento de sociedades locales nuevas a partir de los
recursos culturales (conocimientos, saber hacer y representa-
ciones) y organizativos de los migrantes, que expresan el origen
sociocultural de esta población. Implica también la construcción
de los sistemas normativos y regímenes de derechos de
propiedad que regulan la apropiación individual y colectiva, así
como el manejo y acceso a los recursos ubicados en el territorio
apropiado por la sociedad local. En otras palabras el estableci-
miento de modos de apropiación social de los recursos, como lo
indican Weber y Reveret (1993); 2 lo cual plantea a los grupos
migrantes el problema de la construcción de las normas de

2 J. Weber y J.P. Reveret (1993) proponen cinco niveles de apropiación: las representaciones, los usos posibles
de los recursos, las modalidades de acceso a los recursos y de control del acceso, la transferencia de los
derechos de acceso a los recursos, y la repartición y/o división de los recursos o los frutos que se obtienen de
ellos.

12 E STUDIOS A GRARIOS
manejo (a partir de criterios técnicos y sociales), cuando el
conocimiento que tienen de los recursos naturales es limitado.
Al respecto, ya varios autores han destacado el papel positivo
de las instituciones locales para la gestión de los recursos fo-
restales como recursos comunes; señalando que el buen estado
de los mismos y su manejo sustentable se relaciona con la
capacidad de las sociedades locales para establecer un control
sobre los mismos, mediante instituciones, normas y dispositivos
de vigilancia y sanción para quienes no cumplan con las normas
establecidas. Estos autores cuestionan también la fatalidad de la
"tragedia de los comunes" planteada por Hardin en 1968, y la
explicación fácil de atribuir fundamentalmente al crecimiento de
la población la causa de la deforestación, sin negar la presión
que esta pudiera ejercer sobre los recursos (Ostrom, 1990 y
1998, Agrawal, 1995).
Por otra parte, para abordar estas cuestiones nos parece perti-
nente retomar el enfoque territorial propuesto por Linck (1988
y 1991) en el que destaca la necesidad de poner mayor énfasis
en la dimensión comunitaria de las agriculturas campesinas.
Considerando "no sólo su carácter familiar sino también y sobre
todo la existencia de una organización del trabajo específica,
coherente en la escala de la comunidad rural y de su base
territorial y de mantenimiento: el terruño". Este autor plantea que
el estudio de las relaciones de cooperación (y conflicto) que
entablan los campesinos en la producción de sus condiciones de
existencia en el ámbito de la comunidad, muy bien podrían
constituir una importante base para un entendimiento mejor de
su organización económica y la evolución de sus estructuras
sociales.
Además, se plantea complementar el estudio de la comunidad
campesina, con el análisis de las modalidades de integración
de la agricultura campesina a la sociedad global, considerando
tres géneros de relaciones: la difusión (y el tipo) del cambio téc-
nico, la difusión de nuevas relaciones mercantiles y el papel ju-
gado por el Estado en la integración de la agricultura campesina.
En este sentido, nos preguntamos de manera particular si los
ejidos estudiados en la región de Marqués de Comillas han
tenido la capacidad de establecer relaciones de cooperación pa-
ra apropiarse de sus recursos forestales y regular su aprové-
chamiento. O si por el contrario las comunidades han perdido el

AN Á L I S I S 13
control de los mismos y ha predominado el "libre acceso" o la
apropiación privada de estos recursos. Igualmente nos deman-
damos en que medida las acciones del Plan Piloto Forestal, así
como las de otros actores (PROCEDE, SEMARNAP, Gobierno
del Estado, entre otros), así como el mercado, han afectado las
dinámicas de apropiación de los recursos forestales en la región.

Antecedentes y contexto
de la subregión Marqués de Comillas

La Subregión Marqués de Comillas es una de las áreas que


conforman la región de la Selva Lacandona, en el Municipio de
Ocosingo, tiene una superficie global de 197,266 hectáreas. Se
localiza entre los 90° 20' 00" y 91° 00' 00" de longitud oeste y
16° 04' 30" y 16° 37' 00" de latitud norte, al Oriente del Estado
de Chiapas. Sus límites quedan perfectamente definidos por
elementos naturales y por la línea fronteriza con el vecino país
de Guatemala: por el lado Noreste está rodeada por el Río
Salinas y Chixoy, por el lado Noroeste limita con la reserva de la
biosfera Montes Azules y la comunidad Lacandona, siendo los
Ríos Lacantún y Chajul el límite natural, y por el Sur tiene como
límite la línea fronteriza entre México y Guatemala (fig. 1).
En la Subregión Marqués de Comillas predominan los terrenos
ondulados con pendientes de no más del 15%, con un rango
altitudinal que se ubica entre los 150 y 300 msnm. Por lo que se
puede considerar a ésta subregión como la mayor llanura que se
encuentra enclavada en la Región de la Selva Lacandona, ca-
racterizada por zonas de lomeríos con pequeñas áreas de bajos
inundables y llanuras aluviales. Esta condición orográfica la
hace susceptible de sufrir una transformación radical de su
paisaje mediante la deforestación a favor de la ganadería y la
agricultura, como ha ocurrido en Tabasco.
Debido a sus características topográficas, con grandes su-
perficies de vega de río en las márgenes del Salinas, Lacantún
y Chajul; además de su importancia petrolera y geopolítica
(frontera con Guatemala) fue elegida como área prioritaria en
el período de colonización de los trópicos. (Plan de Manejo
Forestal, 1996).

14 E STUDIOS A GRARIOS
Figura 1
Localización de la subregión Marqués de Comillas

92° 91°
18° 18°

TABASCO

a 1

I
GUATEMALA
17° 17°
2 b

3 IV
PETEN
d
II

4
V
VI
A III
5 B C

16° 16°
92° 91°

Subregiones de la Selva Lacandona Ciudades Monumentos

I ZONA NORTE 1. PALENQUE a. Palenque

II COMUNIDAD LACANDONA 2. OCOSINGO b. Tonina

III MÁRQUES DE COMILLAS 3. ALTAMIRANO c. Yaxchilán

IV CAÑADAS 4. LAS MARGARITAS d. Bonampak

V MARGARITAS 5. COMITÁN

VI RIBMA (Reserve Integral de la Biosfera

“Montes Azules”)

En la década de los sesenta, durante el gobierno del presi-


dente Díaz Ordaz, hubo un primer intento de promover la colo-
nización que no prosperó debido a su aislamiento. Durante el

AN Á L I S I S 15
periodo del gobierno del presidente Echeverría se promovió ma-
sivamente la colonización ejidal en los trópicos y en particular de
esta región.
El proceso de colonización se inició por los años setenta y fue
uno de los más rápidos en verificarse, estableciéndose en 1974
los primeros núcleos de población. Como en ese entonces la
región estaba incomunicada por vía terrestre, el patrón de asen-
tamiento siguió la ribera de los ríos Lacantún y Salinas. En 1986
la colonización fue prácticamente concluida con un último asen-
tamiento, en el cual se ubicó a indígenas zoques reacomodados
de la zona de erupción del volcán Chichonal. Desde el punto de
vista agrario, en la actualidad la región está ocupada en su
totalidad por 36 ejidos.

Cuadro 1
Factores que promovieron el proceso de colonización
en Marqués de Comillas
PERIODO CAUSAS ORIGEN DESTINO

1970-1960 • Política de colonización dirigida por el • Diferentes regiones • Ribera de los


Estado (creación de los principales del país: Chiapas, ríos Lacantún
NCPE Oaxaca, Guerrero, y Salinas.
Tabasco.
Michoacán,
Veracruz,
1980-1986 • Presiones sociales y pelucas por falla
Campeche, Sinaloa,
de tierras en otros Estados • Zona centro
Hidalgo,
• Construcción de la carretera fronteriza y y fronteriza
Puebla, Chihuahua,
puente boca Lacantún,
Tamaulipas,
• Política da fortalecimiento da la Zacatecas,
Soberanía Nacional. Aguascalientes,
• Ejecución de proyectos hidroeléctricos Edo. de México
que expulsaron a población de las y Distrito Federal.
áreas de inundación.

1982 • Agudización del con nido social • Guatemala • Ejidos de la


en Guatemala ribera del río
Lacantún

1964 • Desaloja resultado del deslinde de la • San Javier • Flor de Cacao


Comunidad Lacandona. y zona aledaña y Quetzalcoatl

1984-1987 • Reubicación de los refugiados • Guatemala • Quintana Roo


por conflictos políticos. y Campeche

1986 • Problemas (sociales agrarias en • Damnificados • La Nueva


Nuevo Francisco León. zoques Unión.
del volcán
Chichonal
ubicados en Nuevo
Francisco León.

FUENTE: Tomado de Arreola. 1996.

16 E STUDIOS A GRARIOS
La población presenta una gran diversidad cultural: mestizos
e indígenas provenientes de diversas regiones y estados del
país: Oaxaca, Guerrero, Puebla, Veracruz, Tabasco, entre los
principales; así como del estado de Chiapas con sus etnias
Choles, Tzeltales, Zoques, Tojolobales y mestizos de las zonas
costeras y de los valles centrales. Esta diversidad en los orí-
genes y cultura de la población que colonizó la zona, se refleja
en diferentes estrategias colectivas de apropiación del territorio y
sus recursos. Sin embargo, esta diversidad cultural, en ciertos
casos en que se presenta al seno mismo de la comunidad, ha
dificultado que al interior de algunos ejidos se pongan de
acuerdo para regular las formas de apropiación de la tierra y los
recursos. Esto deriva en muchos de los casos en alianzas fa-
miliares y grupales al interior de los ejidos, para disputarse la
hegemonía y los órganos de gobierno ejidal, y en casos extre-
mos en el parcelamiento total de las tierras ejidales ("para que
cada quién trabaje a gusto por su lado y a su modo", según
expresión de campesinos de la zona).
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 1990,
se reporta una población total de 15,111 habitantes para la sub-
región, y para mediados de 1998 ésta se incrementó a 23,231
habitantes, un incremento de más del 50% de la población en
menos de una década, con una tasa de crecimiento del 5.5%
anual. Con excepción de dos comunidades, Benemérito de las
Américas (con 7,537 habitantes, una tercera parte del total a
nivel subregional) y Zamora Pico de Oro (con 1,718), cabeceras
de los nuevos municipios, la mayoría de las poblaciones de la
subregión cuentan con menos de 1000 habitantes por
localidad. 3
La economía agrícola de la región es en gran parte de
subsistencia. En las parcelas se establece en un primer mo-
mento la milpa, y de allí la situación evoluciona o bien hacia el
mantenimiento de la misma (rotando dentro de la parcela) o bien
como primer paso para el establecimiento de pasturas para de-
sarrollar la producción de ganado bovino. La economía familiar
se complementa con el uso de los montes que quedan (maderas
para uso doméstico, palmas, leña y caza).

3 Datos del censo realizado para la creación de los nuevos municipios: Benemérito de las Américas y
Marqués de Comillas.

AN Á L I S I S 17
En el caso de la producción de ganado vacuno, ésta es de
carácter extensivo, con pasturas por lo general poco estables,
en un modelo productivo que copia (en peores condiciones
económicas) del Norte de Chiapas y Tabasco. La cría de cerdos
y aves de corral se ha venido dando solamente en los solares, y
se destina para el consumo familiar.
La actividad ganadera recibió fuertes apoyos económicos
durante los años de 1975 al 85 facilitando su crecimiento
acelerado debido al impulso de los subsidios dedicados a este
sector y también dado los orígenes culturales de los propios
ejidatarios que ven en esta actividad un mayor beneficio econó-
mico y una forma de ahorro. A partir de 1995 FONAES ha
financiado nuevamente la ganadería en la zona.
En la década de los ochenta, en la región se implementaron
proyectos para la producción de cacao, arroz y hule, con
créditos blandos para el caso del cacao. Estos proyectos fraca-
saron casi en su totalidad. De lósanos 1981 a 1983 se inició a
gran escala la introducción de las plantaciones de cacao, plan-
tándose cerca de 3,000 ha. En la actualidad quedan en baja
producción cerca de 550 hectáreas, para 1987-88 se promovió
el cultivo del cardamomo, quedando algunas hectáreas de esta
especie con buenos rendimientos pero sin mercado. Para los
años 1989-91 se establecieron cerca de 1,000 hectáreas de
hule, de las cuales la mayor parte se han perdido por falta de
atención o quemado, subsistiendo algunas plantaciones repre-
sentativas de lo que fue el programa.
En la actualidad en Marqués de Comillas, destacan las si-
guientes actividades productivas: cultivos de granos básicos con
fines de autoconsumo, como el maíz, fríjol y arroz; cultivos co-
merciales como el chile jalapeño, cacahuate y chigua 4 como
línea de producción para la obtención de ingresos económicos
de corto plazo; y las actividades de ganadería bovina y ovina en
forma extensiva, como fuentes de ahorro y capitalización a
mediano plazo. También se han realizado aprovechamientos
forestales para uso doméstico (construcción y leña) y con fines
comerciales de manera irregular.

4 La chigua es la semilla de calabaza.

18 E STUDIOS A GRARIOS
Tendencias de cambio en el uso del suelo

Podemos ubicar dos períodos, de acuerdo a la dinámica de


colonización y correspondientes a dos etapas en las políticas
gubernamentales para la región:

1970-1986. Fomento de la colonización y poblamiento de la


frontera.
Con el objetivo inicial de la "marcha al trópico", para
resolver demandas agrarias y reacomodos poblacionales
y finalmente por consideraciones geopolíticas para
establecer población en la zona fronteriza ante el conflicto
centroamericano.

1986-1993. Prioridad en la conservación de la selva.


Concertación inicial para acordar medidas de conser-
vación que derivaron, a partir de 1989, en un ecologismo
autoritario.

Ya se hizo referencia a las diferentes fases de la colonización


de esta zona, la cual se dio en gran medida como una política
particular para la subregión de Marqués de Comillas. Esto a
diferencia de las otras subregiones de la selva Lacandona;
donde se trató de frenar la colonización espontánea con los
decretos de la comunidad Lacandona de 1972 y de la Reserva
de la Biosfera Montes Azules de 1978, a partir de (os cuales se
va estableciendo como prioridad para toda la región las políticas
de conservación.
Con base en el estudio del cambio de uso del suelo, realiza-
do por el Instituto de Geografía de la UNAM, para el ordena-
miento ecológico de la región Lacandona (citado por Arreola,
1996). observaremos las tendencias en el cambio de uso del
suelo para estos períodos y el ritmo de los mismos (fig. 2).

AN Á L I S I S 19
Figura 2
Cambio de uso de suelo en Marqués de Comillas

30000.0

20000.0
Hectáreas

10000.0

0.0

-10000.0

-20000.0

-30000.0

-40,000.0

-50000.0

-60000.0
1974-86 1986-93 1974-93

Agricultura 3265.5 2528.4 5794.0

Pastizal 6510.8 3894.2 10405.0

Acahual arbustivo 116017 6445.9 18047.6

Acahual arboreo -720.8 19722.6 19001.8

Vegetación Hidrófila -6341.2 -429.6 -6770.8

Selvas -16023.9 -33649.3 -49673.2

Como se puede constatar, de acuerdo con esta fuente, durante


el período de colonización 1970-86 disminuyeron las áreas de
vegetación natural en más de 22,000 hectáreas: vegetación
hidrófila de las zonas bajas y vegas de ríos (más de 6,300 ha) y
selvas (alrededor de 16,000 ha); a favor de las áreas agrícolas y
de pastizal. También destaca un uso relativamente intensivo de
los acahuales, pues no se permite su maduración como acahua-
les arbóreos con un ciclo de descanso más largo, predominando
los acahuales arbustivos de pocos años de descanso. Estos
cambios expresan una dinámica de ampliación de la frontera
agrícola reflejo de la colonización.
Por otra parte, durante el período 1986-93 se implemento
una política conservacionista más agresiva por parte del gobier-
no federal y estatal, en la que a partir de 1989 se estableció una
"veda forestal", así como adiciones y reformas a la ley de eco-
logía del estado para regular las quemas, 5 además de una

5 Ver la Nueva Legislación Ecológica del Estado de Chiapas (Gobierno del Estado de Chiapas, 1992). En
particular el decreto del Gobierno Estatal del 4 de octubre de 1989 que restringe y suspende los permisos
para los aprovechamientos forestales y faunísticos en las zonas de amortiguamiento de la Reserva de la
Biosfera Montes Azules de los municipios de Ocosingo y Margaritas, así como las adiciones y
modificaciones a la ley de ecología del estado del 5 de febrero de 1992, en el que se establece como

20 E STUDIOS A GRARIOS
política de veto a cualquier programa de apoyo a la ganadería
bovina en la Selva Lacandona.
Sin embargo, en este período de siete años de 1986 a 1993,
al contrario de los resultados esperados por estas medidas, se
registra una deforestación más acentuada de vegetación natural,
las cuales fueron de áreas de selva casi en su totalidad. A
diferencia del período anterior se aprecia un incremento notable
de los acahuales arbóreos en casi 20,000 ha. Al parecer, una
buena parte de los desmontes realizados durante este período
se efectuaron más en la lógica de establecer la posesión como
parcelas individuales de los terrenos del ejido; pues el incre-
mento de la superficie agropecuaria fue 35% menor que durante
el período anterior de 1974-86. Poco más de 6,400 ha de
superficie destinada a la producción agropecuaria (agricultura y
pastizal) se incrementaron entre 1986-93, a diferencia de las
más de 9,700 ha entre 1974-86.
Como un balance general de los dos períodos (1974-1993) se
registra una pérdida de vegetación natural de más de 56,400 ha
(88% corresponden a diferentes tipos de selvas) en un lapso de
19 años.
Respecto de los ritmos en que se presentaron estos cambios
en el uso del suelo tenemos que las selvas se han deforestado a
una tasa de 1.72% anual de 1974 a 1993. Sin embargo, el ritmo
de deforestación se acentúa entre 1986 y 1993 a una tasa de
3.3% anual, superior al 2.0% estimada para el Sureste del país.
Por otra parte, la superficie agropecuaria 6 se incrementó, entre
1986 y 1993, a una tasa de 7.26% anual.

obligación el solicitar permiso para realizar quemas agropecuarias a la autoridad municipal, además de
otros requisitos.
6 Por superficie agropecuaria, se comprende la suma de la superficie agrícola cultivada y la superficie de
pastos, sin incluir los acahuales (áreas de descanso).

AN Á L I S I S 21
Cuadro 2
Tasas de deforestación y de crecimiento de la superficie agropecuaria
en Marqués de Comillas 1974-1993

74-86 86-93 74-93

Selvas -0.79 -3.30 -1.72

Vegetación -1.07 -3.30 -1.90


Natural

Agropecuaria 31.72 7,26 22.12

El cálculo de las Tasas se hizo con base en los dalos de IG-UNAM-SEMARNAP, 1996, citado por Arreola,
1996. Donde r=[(Sup.Final/Sup.Inicial)1/ t –1]100

La problemática forestal previa al Plan Piloto de 1995

Con las reformas a la Ley Forestal de 1986 y en el contexto de


una iniciativa gubernamental por la conservación de la Selva
Lacandona, es que se realiza un primer esfuerzo por organizar
los aprovechamientos forestales en Marqués de Comillas. Uno
de los logros de esta iniciativa fue la promoción de la definición
de áreas forestales permanentes en 17 de los ejidos existentes
en 1987. Estas áreas sumaron una superficie de 47,614 ha de
selva, que corresponde al 23.8% de la superficie de Marqués de
Comillas, y 29.6% de las 160,868 ha de selva que se registraron
en 1986 en esta subregión (PASECOP-SEDUE, 1992). Sin em-
bargo, este primer esfuerzo se vio frustrado debido a las contra-
dicciones que enfrentó con el Gobierno de Absalón Castellanos
quién estableció el control de gran parte de los aprovecha-
mientos forestales en Chiapas mediante la empresa Corporación

22 E STUDIOS A GRARIOS
de Fomento (CORFO), y posteriormente con la "veda forestal"
establecida por el gobierno de Patrocinio González Garrido. 7
Como parte de las tensiones que se generaron en los ejidos
por estas políticas contradictorias que se determinaban al mar-
gen de la población local, estalló un conflicto en julio de 1991, al
intentar una comisión gubernamental (integrada por funcionarios
federales y servidores públicos del estado) decomisar madera
cortada sin autorización oficial. 8 Como respuesta a este conflicto
y para hacer frente a la represión, es que se constituye el
Movimiento Campesino Regional Independiente (MOCRI).
En 1994, al calor de la insurrección zapatista y para reducir la
presión social de la población, el gobierno da marcha atrás a la
"veda forestal" y autoriza un permiso de contingencia para
aprovechar la madera en Marqués de Comillas; otorgando un
permiso global de 54,000 m3 de madera (entre caoba y corrien-
tes tropicales) para el conjunto de la región, con lo que se
estimuló la corta de árboles sin ningún control. Estimándose que
se cortaron alrededor de 100,000 m3 de madera de caoba y
cedro, 85% más del volumen autorizado. 9
Es hasta mayo de 1995, en el marco de una reunión entre la
SEMARNAP y organizaciones campesinas de la selva, que se
acuerda regularizar los aprovechamientos forestales en la región
conforme a la ley, para lo cual se realizarían los estudios res-
pectivos para la formulación y autorización de los planes de
manejo forestal. Es así como se crea el espacio político para
intentar transferir la experiencia del Plan Piloto Forestal de
Quintana Roo a la convulsiva realidad de Marqués de Comillas.
Durante 1995 y 1996, se realizan los estudios en dos etapas, un
primer paquete de 6 ejidos y posteriormente un segundo grupo
de 15, resultando un total de 21 ejidos. En los planes de manejo
se alcanza a incorporar una superficie de 28,513 ha al Plan
Piloto Forestal de Marqués de Comillas. Superficie equivalente
al 59.9% de las 47,614 ha que se habían definido como áreas
forestales permanentes en 1987.

7 Sobre el tema de la veda forestal del gobierno de P. González Garrido, ver a Villafuerte, ed. al, 1997.
8 Los campesinos retuvieron a los funcionarios durante 8 días y en respuesta el gobierno decidió la
detención de 303 manifestantes. Para más detalles ver Caso 5 de la Unión de Ejidos Fronteriza del Sur,
Márquez de Comillas. En: «Con un pueblo vivo en tierra negada. Un ensayo sobre los derechos humanos y
el conflicto agrario en Chiapas» del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, 1994.
México. Pp. 154-157.
9 Pablo Müench, comunicación personal.

AN Á L I S I S 23
Sin embargo, las condiciones habían cambiado entre 1987 y
1995, lo cual se reflejó en la respuesta de los ejidos al nuevo
Plan Piloto Forestal. La imposibilidad de realizar el aprovecha-
miento forestal por la veda impuesta por el gobierno del estado,
devaluó estos recursos a nivel local, presentándose casos de
tala clandestina, incendios provocados y cambios de uso del
suelo. Aunado a esto, y en el marco de las reformas al Artículo
27 y nueva Ley Agraria de 1992 que crearon expectativas para
la apropiación individual de la tierra ejidal, es que se fue
acentuando el parcelamiento de los ejidos, incluso de las áreas
forestales, a pesar de que esta misma ley considera nulo este
último. Proceso que se vio reforzado a partir de 1996 con el
financiamiento a la ganadería por parte de FONAES.
Durante el período 1995-2000, el gobierno procura el resta-
blecimiento de la presencia institucional, ante la crisis social y
política regional que se agudiza en 1994 con el levantamiento
zapatista. En esta perspectiva, el impulso en 1995 del Plan Pilo-
to Forestal se constituye como una iniciativa de la SEMARNAP
para restablecer dicha presencia institucional e intentar regular
los aprovechamientos forestales y el cambio de uso del suelo,
que habían escapado del control gubernamental.
Posteriormente en 1997-98 se impulsa la remunicipalización
por parte del Gobierno de Albores Guillen, que en la subregión
se concreta con la creación de los dos municipios, lo cual tam-
bién agrega una nueva fuente de disputa política que complica
la implementación del Plan Piloto Forestal.

Formas de apropiación territorial y respuesta de los ejidos


al PPF

Para analizar las diferentes formas de apropiación y la respuesta


de los ejidos al Plan Piloto Forestal, abordaremos el estudio de
siete ejidos de la ribera del Lacantún que fueron de los primeros
que participaron en dicho Plan.
Como apropiación territorial se entiende el proceso en el
que una colectividad establece el control de una porción del
espacio para hacerlo suyo, con el fin de usufructuar sus recur-

24 E STUDIOS A GRARIOS
sos y organizar las actividades económicas que le permitan su
reproducción.
Los modos o formas que adquiere la apropiación del territorio
tiene una dimensión subjetiva referida a las representaciones
que el grupo social tiene del territorio ocupado y sus recursos,
así como de las posibles modalidades de utilización, acceso y
distribución que considera legítimas, con base en sus conoci-
mientos, experiencia previa, sistema de valores, y su cultura.
Dichas formas adquieren una dimensión concreta en los usos
que la población local le da a los recursos, y en las prácticas
mediante las cuales se realiza el aprovechamiento de dichos
usos, las cuales expresan también las técnicas e instrumentos
utilizados en la apropiación de los recursos. Existe también una
dimensión abstracta, aunque no menos real, en las formas de
apropiación referida a las normas y reglas e instituciones que la
colectividad local establece para acceder a los recursos del
territorio, para la distribución de los mismos, y para legitimar el
usufructo y la propiedad entre sus miembros, además de las
formas de organización del trabajo que se establecen para la
apropiación social (Weber y Reveret, 1993; Godelier, 1984).
Estas formas de apropiación territorial se ven influidas por las
características del territorio mismo y de los recursos que con-
tiene (distribución, cantidad y calidad de los mismos), la diná-
mica demográfica (que establece la abundancia o escasez
relativa de los recursos en relación con la población); también, y
de manera relevante, por el contexto económico en particular de
los mercados, y de políticas públicas en el que está inmersa la
sociedad local, como lo veremos en los casos estudiados.
Es en esta perspectiva que consideramos pertinente analizar
la forma en que cada ejido ha definido las formas de apropiación
y acceso a la tierra, su parcelamiento y la definición de áreas de
uso común, así como las formas de acceso a los recursos natu-
rales del ejido, más allá del régimen de tenencia ejidal de la
tierra. Al respecto se considera que el parcelamiento de los eji-
dos y la pérdida del control de las tierras de uso común y los
recursos que contiene por parte de la comunidad ejidal, estable-
cen condiciones que favorecen la deforestación y el deterioro de
los recursos.
Se tienen como estudios de caso los primeros seis ejidos que
se incorporaron al Plan Piloto Forestal, más uno de los ejidos

AN Á L I S I S 25
vecinos que se incorporó posteriormente. Cinco de los cuales se
ubican en la ribera del río Lacantún en la porción más próxima a
la frontera con Guatemala: Adolfo López Mateos (ALM), Playón
de la Gloria (PG), Boca de Chajul (BCH), Galacia (GAL) y
Reforma Agraria (RA). Los otros dos se encuentran más hacia el
interior de la subregión pero colindantes con algunos de los
ejidos anteriores: Belisario Domínguez (BD) y La Flor del Mar-
qués (FM). Una caracterización general de los mismos se tiene
en el cuadro 3.

Figura 3
Proporción de las tierras parcelarias y las de uso común en ejidos de
Marqués de Comillas (Márquez, 1999)

De esta información se observa que los 5 ejidos de la rivera


se fundaron desde la década de los setenta, mientras que los
que se ubican más al interior (BD y FM) se establecieron en los
ochenta. La colonización inicial de la ribera del Lacantún se de-
bió a la mejor calidad de las tierras y a que eran tierras más
accesibles por la vía fluvial, en un contexto de ausencia total de
caminos. También se aprecia en la información de este cuadro
una dotación diferencial de tierras, pues a tres ejidos (ALM, GAL

26 E STUDIOS A GRARIOS
y RA) se les dotó de 50 ha por ejidatario, mientras que al resto
se les dotó de sólo 20. Esto se correlaciona con los datos de
densidad de población.
En la figura 3 se aprecia la proporción relativa de las tierras
parceladas y las de uso común en estos 7 ejidos, en los que se
aprecia diferentes grados de parcelamiento de facto (o "econó-
mico" como lo definen las autoridades agrarias), encontrándose
tres tipos de regímenes de derechos sobre la tierra: donde
predomina el parcelamiento (mayor al 75% de la superficie eji-
dal) en donde se encuentran los ejidos ALM, BD y FM; un régi-
men mixto de apropiación (PG y BCH), en el que se presenta un
parcelamiento mayor del 50% pero menor del 75% y un tipo en
el que predominan las tierras de uso común, en donde el par-
celamiento es menor al 50% de las tierras del ejido (RA y GAL).
Comparando la superficie de tierras de uso común de estos
siete ejidos con la superficie forestal incorporada al Plan Piloto,
observáremos que los ejidos parcelados (ALM, BD, FM) mantie-
nen aún importantes áreas forestales que se incorporaron a los
programas de manejo. La posibilidad de aprovechar legalmente
la madera de sus predios, seguramente motivó esta decisión.
Además de que en los ejidos más recientes (fundados en la
década de los ochenta como BD y FM), el usufructo directo de la
tierra por parte de los ejidatarios aún es incipiente y disperso,
dado el carácter moderadamente accidentado de su topografía,
pues estos dos ejidos no tienen terrenos de vega.
Si bien en estos ejidos se reconoce el derecho a las 20 ha
por ejidatario, el hecho de que en las áreas forestales aún no se
hayan trazado las parcelas, ni se encuentren en usufructo indi-
vidual, les permite aprovecharlas de manera colectiva junto con
el área de uso común. Cabe agregar que estos dos ejidos man-
tienen la cohesión comunitaria que caracterizó a muchos de los
ejidos de reciente creación en la Selva Lacandona.

AN Á L I S I S 27
Cuadro 3
Información básica e índice de parcelación de siete ejidos
de Marqués de Comillas

EJIDO A LÓPEZ BELISARI0 BOCA DE FLOR DE GALACIA PLAYÓN REFORMA


MATEOS DOMÍNGUEZ CHAJUL MARQUÉS DE LA AGRARIA
GLORIA

Año de fundación 1963 1981 1975 1985 1974 1976 1963


1979 1976

Año de la
Res Pres

"dotación" 1963 1985 1981 1985 1976 1981 1963

"ampliación" 1988 1984

Número 1963-37 1985-50 1981-51 1985-51 1976-45 1981-45 1963-40


de ejidatrios 1988-22 1984-90

(Año-total) Total -59 Total -141 1995-35

1999-56 1999-50 1999-117 1999-27 1999-50 1999-49 1999-40

Superficie (ha) 3012 1241 3810 880 2600 1 300 2160

Dotación por 50 20 20 20 50 20 50
ejidatario

Población (1998) 273 191 421 101 149 178 200

Densidad 9.1 15.4 11.1 11.5 5.7 13.7 9.3


de Población:
hab/km_

Índice de 98 B5 62 83 38 69 40
parcelación
% del territorio
Bienes comunes % 2 15 38 17 62 31 60

Fuente: Elaboración propia con base en: Trabajo de campo, 1999; Universo de trabajo de la SRA, 1993:
Memoria del Plan de manejo forestal de 6 ejidos de Marqués de Comillas. Mayo de 1996: y Programa de
Manejo Forestal para 15 ejidos de la zona de Marqués de Comillas; Ocosingo, Chiapas. Polígono II.
Palenque, Chiapas, junio de 1997.

28 E STUDIOS A GRARIOS
Cuadro 4
Superficie forestal, volumen fustal cortable (VFC en m3/ha), y la
posibilidad anual de corta en ejidos de Marqués de Comillas

EJIDO A LÓPEZ BELISARI0 BOCA FLOR DE GALACIA PLAYÓN REFORMA


MATEOS DOMÍNGUEZ DE MARQUÉS AGRARIA
DE LA
CHAJUL GLORIA

Bienes comunes % de la 2 15 38 17 62 31 60
superficie del ejido
Superficie forestal (ha) 1959 720 1 074 700 2 047 400 1 173
programa PPF

Total y anual 98.0 36.0 53.7 35.0 102.4 20.0 58.7


Volumen “Preciosas” 4.568 16.543 4.568 4.568 4.568 4.568 4.568
forestal (caoba) (% (3.2) (13.2) (3.2) (3.2) (3.2) (3.2) (3.2)
cortable del total)
(VFC) (m3/ha)
Total 142.928 125.651 59.560 121.303 106.248 98.983 122.313

3 “Preciosas” 116.3 154.8 11.3 37.1 48.1 23.1 12.3


VFC m (caoba)
posibilidad
anual I.C.
Total 3, 693.5 1, 176.1 832.9 1, 103.9 2, 287.4 514.7 1, 837.7
26%
“Preciosas” 2.08 3.1 0.1 1.4 1.0 0.5 0.3
VFC m3 (caoba)
posibilidad
anual por Total 65.0 23.5 7.0 40.9 56.5 10.5 45.9
ejidatario
Volumen de madera
extraída (1996-98):
“Preciosas” 331.4 399.7 0.0 40.6 0.0 80.3 0.0
Corrientes 0.0 0.0 0.0 57.6 0.0 0.0 0.0

Fuente: Elaboración propia con base en: Trabajo de campo, 1999; Memoria del Plan de Manejo Forestal de 6 Ejidos en
Marqués de Comillas. Mayo de 1996; Programa de Manejo Forestal para 15 ejidos de la zona de Marqués de Comillas;
Ocosingo, Chiapas. Polígono II. Palenque, Chiapas, junio de 1997, e informe sobre el Plan Piloto Forestal Marqués de
Comillas 1999, SEMARNAP, Delegación Chiapas.

AN Á L I S I S 29
Por otra parte, los demás ejidos que tienen un área forestal
de uso común significativa, decidieron destinarla a los progra-
mas de aprovechamiento forestal, con la excepción del ejido de
Reforma Agraria, el cual implementa una estrategia de desarro-
llo del ecoturismo.

Figura 4
Porcentaje de las tierras de uso común y porcentaje de tierras
incorporadas al plan piloto forestal en ejidos de Marqués de Comillas

100
80
60 COMÚN
40 %SUP-PPI
20
0
ALM BD FM PG BCH RA GA

En el cuadro 4 se aprecia un resumen de la información ge-


nerada por el Plan Piloto, en la que se indican las hectáreas
definidas como áreas forestales permanentes incorporadas a los
programas de manejo, el volumen fustal cortable (VFC) en
m3/ha, así como la posibilidad anual de corta total y por ejida-
tario. En estos datos se observa la desigual distribución entre los
ejidos del volumen del arbolado y de la calidad del mismo, como
se aprecia en el VFC expresado en m3/ha, y en la posibilidad
anual en m3 por ejidatario, tanto del total del arbolado como de

30 E STUDIOS A GRARIOS
las maderas preciosas (caoba principalmente), como se muestra
en la figura 5.
Figura 5
Volumen fustal cortable anual por ejidatario

70.0 3.5
60.0 3.0
50.0 2.5
M3/AÑO

40.0 2.0
TOTAL
30.0 1.5 PRECIOSAS
20.0 1.0
10.0 0.5
0.0 0.0
M BD FM PG CH RA AL
AL B G

El mejor rodal lo encontramos en Belisario Domínguez, tiene


uno de los mayores VFC y aunado a eso tiene la mayor cantidad
de caoba por hectárea, 16.543 m3, que equivalen a 13.2% del
total del volumen, cuando el promedio de los 21 ejidos del PPF
registra 4.7%. En el otro extremo tenemos a Boca de Chajul con
el menor VFC y con un rodal que cuenta con menos de 1 m3/ha
de caoba, al igual que Reforma Agraria, si bien este último
presenta un VFC más elevado.
Al referir estas cantidades proporcionalmente por ejidatario,
encontramos que en función del volumen de caoba, que es la
madera de mayor valor y que no tiene problemas de mercado,
los ejidos con mayores recursos son: Belisario Domínguez,
Adolfo López Mateos y Flor de Marqués, lo cual coincide con los
ejidos parcelados. Seguramente esta relativa riqueza los ha
motivado a participar en el Plan Piloto, desarrollando la acción
colectiva a nivel de grupos familiares (como es el caso de ALM)
o a nivel de todo el ejido (como en BD y FM).
Es a partir de esta información, que autoriza legalmente el
aprovechamiento de dichos volúmenes de madera, que los eji-

AN Á L I S I S 31
datarios en lo particular y los ejidos como colectividades, toman
sus decisiones sobre las estrategias a seguir para aprovechar
mejor sus recursos y definir sus actividades económicas.
En el cuadro 5 se muestra las diferentes modalidades de
apropiación de la superficie forestal y las formas en que se orga-
nizan los ejidos para hacer efectivo el aprovechamiento, además
de indicar que otro tipo de recursos o actividades realizan para
obtener ingresos de las áreas arboladas. Podemos observar que
existen tres modalidades de apropiación de los recursos
forestales:

1. Apropiación individual sobre una parcela de selva, la


cual no es reconocida por la Ley Agraria. Que se
presenta en ALM y BCH. La falta de cohesión comu-
nitaria en ALM se expresa en la organización de cuatro
grupos de trabajo para realizar el aprovechamiento, no
sin dificultades para ponerse de acuerdo respecto del
volumen que le corresponde a cada grupo. En el caso
de Boca de Chajul, ante la pobreza relativa de sus
recursos, y ante el incendio que se presentó en la zona
en 1998, prácticamente han desistido de aprovechar el
poco volumen de madera que tienen autorizado; lo que
se refleja en el hecho de que permanecen 16 de los 75
ejidatarios que ingresaron al PPFMC en 1995-96, de
un total de 117.
2. Régimen mixto: bien común de usufructo colectivo y
fracciones parceladas de selva. Es la forma que pre-
domina en la zona y se observa en BD, FM y PG. Es
interesante notar que en dos de los ejidos que se asu-
men como “parcelados”, en los hechos realicen una
apropiación semicolectiva.
3. Recurso común: el recurso forestal se aprovecha como
un recurso en tierras de uso común propiedad del con-
junto del ejido. Esta modalidad se aprecia en Galacia y
Reforma Agraria. Si bien estos ejidos hasta septiembre
de 1999 no habían realizado ningún aprovechamiento,
debido en parte a la pobreza relativa de sus recursos
forestales, han optado por estrategias de aprovecha-
miento diferentes al resto.

32 E STUDIOS A GRARIOS
Cuadro 5
Modalidades de apropiación de los recursos forestales en ejidos
del Plan Piloto Forestal de Marqués de Comillas

EJIDO A LÓPEZ BELISARI0 BOCA DE FLOR DE GALACIA PLAYÓN REFORMA


MATEOS DOMÍNGUEZ CHAJUL MARQUÉS DE LA AGRARIA
GLORIA

Bienes comunes 2 15 38 17 62 31 60
% del ejido

Derechos de Apropiación Recurso bajo Apropiación Recurso bajo Recurso Recurso Recurso
propiedad sobre individual (1) régimen mixto individual (1) régimen común (3) bajo régimen común (3)
la superficie (2) mixto (2) mixto (2)
forestal de ejido

Modalidad del Organización Organización Ninguna Organización Ninguna, Organización Ninguna.


aprovechamiento por grupos colectiva del debido a la colectiva del el ejido pretende colectiva del No se
forestal con el familiares o trabajo para pobreza trabajo para realizar un trabajo para interesan
PPF. por afinidad. los recursos relativa del los recursos aprovechamiento los recursos por el
comunes y recurso y las comunes y integral, comunes y momento.
distribución en complicaciones distribución mediante distribución
especie de las para en efectivo productos con en efectivo
utilidades aprovecharlo. de las mayor valor de las
(madera utilidades. agregado. El utilidades.
motoaserrada). ejido ya compró
un aserradero
móvil.

Colecta de Este ejido


Otros recursos mariposas de Colecta de ha optado
del área forestal colores. mariposas por una
aprovechados. de colores. estrategia
basada
en el
ecoturismo
y manejo
de la fauna
silvestre.

(1) Apropiación individual sobre una parcela de selva, la cual no es reconocida por la Ley Agraria.
(2) Régimen mixto; bien común de usufructo colectivo y fracciones parceladas de selva.
(3) Recurso común: el recurso forestal se aprovecha como un recurso en tierras de uso común propiedad del ejido.

Fuente: Elaboración propia con base en trabajo de campo realizado en septiembre de 1999.

AN Á L I S I S 33
Cuadro 6
Situación de las áreas forestales en 1993,
en siete ejidos de Marqués de Comillas

EJIDO A LÓPEZ BELISARI0 BOCA DE FLOR DE GALACIA PLAYÓN REFORMA


MATEOS DOMÍNGUEZ CHAJUL MARQUÉS DE LA AGRARIA
GLORIA

Bienes comunes 2 15 38 17 62 31 60
% de la superficie
del ejido

Situación Superficie >50% >50% >50% >50% >75% >50% >50%


del Arbolada
Recurso Tipo de
Forestal Zona Zona de Zona de Zona de Zona de Zona de Zona de Zona de
1993 según la fragmen- fragmentación defores- deforestación conservación defores- defores-
Defores- tación tación (gradual) tación tación
tación* (gradual) (gradual) (gradual)

Grado de Medio Medio Bajo Bajo Muy Bajo Bajo Bajo


deforestación

1 Nota: De acuerdo con el trabajo de Arreola, 1996, que hace referencia a la situación preva-
leciente en 1993: las zonas de fragmentación, si bien presentaban más del 50% de superficie
forestal, no presentan ningún polígono forestal, interno de continuidad mayor a 2,500 ha. Las
zonas de deforestación, además de contar con más del 50% de la superficie de selvas, forman
parte de polígonos mayores a las 2.500 ha, y en la que la de forestación se presenta de manera
gradual en los bordes del polígono. Las zonas de conservación cuentan con más del 75% de su
superficie forestal.

Fuente: Elaboración propia con base en: ARREÓLA M,. A. 1996. Marginación y uso del suelo en
Marqués de Comillas, Chiapas. Mecanoscrito. MCDRR-UACH. San Cristóbal de las Casas,
Chiapas; Trabajo de campo, 1999; y Universo de trabajo de la SRA,1993.

34 E STUDIOS A GRARIOS
En el caso de Galacia, gestionaron un financiamiento para un
aserradero móvil que les permitiera valorizar mejor sus
recursos forestales, en donde predominan las llamadas
"corrientes tropicales". En el caso de Reforma Agraria, como
ya se comentó, han optado por promover un aprovecha-
miento ecoturístico y de manejo de fauna silvestre, como
estrategia para allegarse de recursos aprovechando su
imagen conservacionista.

Estas diversas modalidades expresan la heterogeneidad de


condiciones sociales y ambientales de la región, las cuales
quedan ocultas ante la noción de que en la región encontramos
únicamente ejidos y de que la selva en general tiene una gran
riqueza.
Otro aspecto interesante a observar es el estado de las áreas
forestales en estos ejidos en el año de 1993, antes de su
incorporación al PPFMC, el cual se muestra en el cuadro 6. De
acuerdo con el trabajo de Arreola (1996), se aprecia que
coinciden dos de los ejidos con mayor parcelamiento (ALM y
BD), con la zona de fragmentación de la superficie forestal.
Por otra parte, el ejido Galacia —que ha mantenido el mayor
porcentaje de su superficie como área de uso común— se ubica
en una zona de conservación. Los demás ejidos se encuentran
en una situación intermedia en la que se presenta cierta
deforestación gradual (un ejido parcelado, dos con régimen
mixto y uno donde predominan las tierras de uso común).
Si bien la escala en que se hizo el trabajo de Arreola (1996)
pudiera presentar errores de precisión, no deja de apreciarse la
tendencia de que la apropiación individual y el consecuente
parcelamiento de las áreas forestales se correlaciona con una
mayor deforestación y fragmentación de estas áreas. Lo cual
habría que cotejar en futuros trabajos.
Otro aspecto que también relaciona la deforestación con el
parcelamiento, fue el intento de implementar el Programa de
Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares
(PROCEDE) en la zona de Marqués de Comillas.
Dado que al interior de los ejidos prevalece el criterio de un
reparto equitativo del derecho a la tierra, expresado en que
todos los ejidatarios tienen derecho a la misma superficie como
se establece en la resolución presidencial. Las reformas a la Ley

AN Á L I S I S 35
Agraria de 1992 acentuaron la tendencia al parceIamiento de los
ejidos que ya se venía presentando en la región, extendiéndose
el reparto incluso a las áreas forestales, para poner en práctica
una distribución equitativa de la superficie ejidal; pues algunos
ejidatarios ya se habían apropiado de manera individual de la
totalidad de la superficie que les correspondía “según su
derecho”, desmontándola con el fin de establecer potreros.
En este contexto llega el PROCEDE con la normativa de
reconocer los derechos individuales únicamente sobre las áreas
desmontadas, como "parcelamiento económico", y como lo esta-
blece la Ley Agraria (art. 59) solo reconocer las áreas forestales
como áreas de uso común. Esto implicaba formalizar una
apropiación desigual de la tierra, premiando a tos ejidatarios
más depredadores, por lo que en muchos de los ejidos no se
aceptó este programa. Al respecto, algunos ejidatarios co-
mentaron "hay que vengan cuando nos hallamos emparejado",
lo que pudiera interpretarse como que se aceptaría el programa,
cuando ya se haya desmontado prácticamente la totalidad de la
superficie que le corresponde a cada quién.
Esta situación de parcelamiento de facto que se presenta en
muchos de los ejidos, 10 ha limitado la implementación del Plan
Piloto Forestal en la región; pues legalmente el titular de los
permisos de aprovechamiento forestal es el ejido representado
por el comisariado ejidal, cuando en la práctica son grupos de
ejidatarios (en muchos de los casos con vínculos familiares), y
que conservan aún áreas forestales significativas, los que real-
mente realizan el aprovechamiento.

10 Parcelamiento que se acentúa ante la viabilidad económica del cambio de uso del suelo en favor de la
ganadería, a diferencia de Campeche y Quintana Roo que presentan mayores limitantes para la agricultura
y la ganadería.

36 E STUDIOS A GRARIOS
Conclusiones

Consideramos que los diferentes contextos ambientales y


sociales, así como las variantes en la conformación social e
histórica de los ejidos, apuntan a una diversidad de formas de
apropiación territorial que va más allá de la aparente homo-
geneidad en la forma de tenencia ejidal de la tierra. En este
sentido, la forma en que cada ejido resuelve las modalidades de
cooperación en el trabajo y de apropiación de sus recursos, será
una resultante específica de sus condiciones concretas.
Lo anterior es importante considerarlo al momento de definir
las políticas de fomento agropecuario y forestal en la región, en
la perspectiva de promover el desarrollo sustentable, pues
políticas cuya intención explícita es la de fomentar una utili-
zación sustentable de los recursos y/o su conservación, pueden
tener resultados contrarios, como es el caso de la “veda forestal”
de 1989-93. También es el caso de marcos legales que igual-
mente pretenden proteger las áreas forestales, como la limita-
ción para el parcelamiento de las mismas señalado en la Ley
Agraria, pero que al aplicarse a la realidad de Marqués de
Comillas vía PROCEDE, se convierten en su contrario al motivar
el desmonte como una vía de hacer reconocer derechos
parcelarios.
Uno de los mayores retos para el desarrollo regional sus-
tentable en la Selva Lacandona, es precisamente reconocer su
diversidad y complejidad, para que de esta manera se puedan
definir políticas y programas flexibles que tengan principios
claros, pero que cuenten con un conjunto de instrumentos
que se vayan adaptando a la heterogénea realidad social y
ambiental.
De acuerdo con las primeras experiencias del Plan Piloto
Forestal en 1986-89, y los resultados no sin grandes dificultades
de los primeros años de su implementación a partir de 1995-96,
se aprecia que los ejidos se disponen en mayor medida a la
conservación de las áreas de selva cuando tienen la posibilidad
real de su aprovechamiento económico, sea por la vía de la
extracción de madera o mediante otras alternativas como el
ecoturismo. Y por el contrario, la veda forestal impuesta y el

AN Á L I S I S 37
conservacionismo a ultranza sin alternativas para la población
local, al parecer sólo provoca el conflicto social y la defores-
tación. Esta es quizás la principal lección de esta historia, pues
aún en ejidos parcelados, la expectativa del aprovechamiento fo-
restal ha inducido la organización de grupos de ejidatarios, e in-
cluso ejidos completos, con el fin de establecer áreas forestales
permanentes.

38 E STUDIOS A GRARIOS
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40 E STUDIOS A GRARIOS
Efectos de los
derechos de propiedad
rurales en el mercado
de tierras y acceso al
crédito*

Nuria Torroja Mateu**

En México, desde la Revolución,


han coexistido diversas formas de
tenencia de la tierra. Por un lado, ha
existido la propiedad comunal y los
derechos de usufructo y, por otro, la
propiedad privada. Antes de 1992
existían tres tipos de propiedad
rural, la propiedad ejidal, la comunal
y la pequeña propiedad agrícola,
ganadera y forestal. Sin embargo,
para esta fecha se observa un
fuerte incremento de la población
rural: la mayoría de los productores
rurales eran minifundistas, la
productividad en el campo era baja,
al igual que la inversión y, los tratos

* Este trabajo concursó en la VI edición del Premio


Estudios Agrarios 2001, habiendo recomendado el
jurado calificador su publicación.
**Actualmente se desempeña como servidor público
en SEDESOL.
de renta, aparcería y venta eran comunes, a pesar de su prohi-
bición. Por ello, en 1992 se reformó el Artículo 27 constitucional
con el fin de dar autonomía al ejido y reconocer los derechos
individuales de los ejidatarios.
Para reconocer los derechos individuales era indispensable
expedir certificados de propiedad y registrarlos ante un registro
público, por lo que, se creó el Programa de Certificación de
Derechos Ejidales y Titulación de Solares (PROCEDE). Como
resultado de la naturaleza voluntaria del programa, en la
actualidad la propiedad ejidal está dividida en parcelas ejidales
certificadas, propiedad de uso común certificada y propiedad
ejidal no regularizada. Adicionalmente, los propietarios ejidales
con certificado pueden acceder al dominio pleno, para adquirir
los mismos derechos que la propiedad privada.
El objetivo de este estudio es evaluar el efecto de los certifica-
dos Procede en el mercado de tierras y el mercado crediticio.
Para ello, se analizan las diferencias entre la propiedad priva-
da, la propiedad ejidal con certificados de derechos parcelarios
y la propiedad ejidal sin certificados. A continuación se descri-
ben los derechos y obligaciones que confieren estos títulos de
propiedad.

Ejidos sin certificado

El artículo noveno de la Ley Agraria establece que los nú-cleos


de población ejidales o ejidos tienen personalidad jurídica y
patrimonio propio y son propietarios de las tierras que les han
sido dotadas o de tas que hubieren adquirido por cualquier otro
título. Los ejidatarios que no tienen certificados precisos para la
validación de sus tierras pueden hacer tratos, pero no se puede
comprobar la propiedad, lo cual dificulta a las autoridades la
aplicación de la justicia.

Tierras ejidales con certificado de derechos parcelarios

Las personas que tengan certificados de derechos parcelarios


tienen el derecho de aprovechamiento, uso y usufructo de sus
parcelas. 1 Estos títulos deben estar inscritos ante el Registro

1 Ley Agraria, 2001. artículo 76.

42 E STUDIOS A GRARIOS
Agrario Nacional y son necesarios para celebrar libremente
contratos de asociación, renta, aparcería o mediería de acuerdo
a lo que establece el artículo 79 de la Ley Agraria:
"El ejidatario puede aprovechar su parcela directamente o
concederá otros ejidatarios o terceros el uso o usufructo,
mediante aparcería, mediería, asociación arrendamiento o
cualquier otro acto jurídico no prohibido por la ley, sin necesidad
de autorización de la asamblea o de cualquier autoridad. Asi-
mismo, podrá aportar sus derechos de usufructo a la formación
de sociedades tanto mercantiles como civiles."
Adicionalmente, los certificados de derechos parcelarios
permiten hacer contratos de asociación o aprovechamiento.
Cuando estos contratos impliquen el uso de tierras ejidales por
terceros tendrán una duración acorde al proyecto productivo
correspondiente, no mayor a treinta años, pero pueden ser
prorrogables. “Los ejidatarios pueden formar uniones de ejidos,
asociaciones rurales, de interés colectivo y cualquier tipo de
sociedades mercantiles o civiles o de cualquier otra naturaleza
que no estén prohibidas por la ley”. 2
Los ejidatarios pueden enajenar sus derechos parcelarios a
otros ejidatarios o avecindados del mismo núcleo de población, 3
sin embargo, la ley no menciona que estas tierras se puedan
vender a personas que no pertenecen a la localidad. Por otro
lado, el cónyuge y los hijos del enajenante, en ese orden, tienen
derecho del tanto, es decir, ellos tienen preferencia para
comprar la propiedad y si no están de acuerdo con la venta
pueden cancelarla en un término de treinta días a partir de la
notificación de venta ante el comisariado ejidal.
Para que esta enajenación sea válida se debe expresar, por
escrito, la conformidad de las partes ante dos testigos y se debe
notificar al Registro Agrario Nacional (RAN) para que expida los
nuevos certificados. No obstante, en la práctica se llevan a cabo
este tipo de transacciones, incluso con personas ajenas al ejido,
sin ningún testigo ni notificación al RAN.
Al igual que los certificados de derechos agrarios de las
tierras de uso común, los certificados parcelarios se pueden
otorgar en garantía ante instituciones de crédito o de aquellas
personas con las que tengan relaciones de asociación o
comerciales. Asimismo, en caso de incumplimiento, el acreedor
podrá quedarse con el usufructo de estas tierras durante el

2 ídem, 2001, articulo 50.


3 ídem, 2001, articulo 80.

AN Á L I S I S 43
plazo pactado y al finalizar este plazo deberá regresársela al
ejidatario.
Los derechos parcelarios se pueden perder por la cesión
legal de estos derechos o por la renuncia a ellos, en cuyo caso
se entienden como cedidos a favor del núcleo de población.
Cabe aclarar que aunque un ejidatario haya cedido o enajenado
sus derechos parcelarios puede seguir teniendo la misma
calidad de ejidatario, si aún tiene derechos sobre las tierras de
uso común. Otra forma en que una persona puede apropiarse
de las tierras de un ejidatario es cuando posee las tierras
ejidales de manera pacífica, en concepto de titular de los dere-
chos de ejidatario, durante un período de cinco años, si la
posesión es de buena fe, o de diez si fuera de mala fe. En este
caso, este posesionario adquiere los mismos derechos que
cualquier ejidatario sobre su parcela. 4
Es importante mencionar que los predios certificados con
estos documentos están exentos de impuesto predial. Este tipo
de derechos de propiedad se posee de forma voluntaria, ya que
los ejidatarios pueden aspirar a tener un título de dominio pleno
si cuentan con la aprobación de la asamblea ejidal.

Pequeña propiedad agrícola, ganadera y forestal

La pequeña propiedad rural está dentro del régimen de propie-


dad privada inscrita ante el Registro Público de la Propiedad.
Este tipo de propiedad tiene derechos ilimitados, es decir, se
puede enajenar, hipotecar, rentar y hacer cualquier tipo de tratos
o sociedades con ella. Asimismo, sus propietarios tienen la
obligación de pagar el impuesto predial correspondiente. Este
tipo de propiedad no se puede poseer de forma ilimitada puesto
que, como dice el Artículo 27 constitucional, “En los Estados
Unidos Mexicanos quedan prohibidos los latifundios”.
La pequeña propiedad rural puede ser agrícola, ganadera o
forestal y los límites dependen de sus características: 5

a) Se considera pequeña propiedad agrícola la superficie de


tierras agrícolas de riego o humedad que no excedan los
siguientes límites o sus equivalentes en otras clases de
tierras: 150 hectáreas si se destina al cultivo de algodón,

4 ídem, 2001, articulo 60.


5 ídem. 2001, artículos 117-121.

44 E STUDIOS A GRARIOS
300 hectáreas si se destina al cultivo de plátano, caña de
azúcar, café, henequén, hule, palma, vid, olivo, quina, vai-
nilla, cacao, agave, nopal o árboles frutales o 100 hec-
táreas si se destina a cultivos distintos a los mencionados
anteriormente. La equivalencia de una hectárea de riego
es por dos de temporal, cuatro de agostadero de buena
calidad y, ocho de monte o agostadero en terrenos
áridos.
b) Se considera pequeña propiedad forestal la superficie de
tierras forestales de cualquier clase que no exceda de
800 hectáreas.
c) Se considera pequeña propiedad ganadera la superficie
de tierras ganaderas que no exceda la cantidad necesaria
para mantener hasta quinientas cabezas de ganado
mayor o su equivalente en ganado menor, conforme a las
equivalencias que determine y publique la Secretaría de
Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural.

Asimismo, las tierras que hayan sido mejoradas con obras de


riego, drenaje, nivelación o cualesquiera otras ejecutadas por
sus dueños continuarán computándose conforme a la clase o
coeficiente de agostadero anteriores a la mejora.

Los efectos de los derechos de propiedad en el mercado de


tierras y acceso al crédito

Siguiendo a Hoff (1993), la propiedad ejidal sin certificados, la


tierra ejidal con certificados de derechos parcelarios y la
pequeña propiedad se encuentran en puntos diferentes tanto de
derechos de transacción, como de seguridad en la propiedad. 6
Por un lado, las tierras ejidales sin certificado tienen limitados
sus derechos de transacción puesto que no tienen un título que
les facilite y de transparencia a los tratos. Adicionalmente, la
seguridad en la propiedad no es plena puesto que los derechos
no están asignados individualmente, lo que dificulta la aplicación
de la ley.

6 Por superficie agropecuaria se comprende la suma de la superficie agrícola cultivada y la superficie de


pastos, sin incluir los acahuales (áreas de descanso).

AN Á L I S I S 45
Por otro, las tierras ejidales con certificados de derechos par-
celarios también tienen limitados los derechos de transacción,
puesto que, a pesar de que puede hacer tratos libremente sólo
las pueden enajenar dentro del mismo núcleo de población. Al
igual que los ejidatarios sin certificados, no tienen perfecta
seguridad en la tenencia de la tierra ya que pueden perderlas si
durante 5 años la trabaja otra persona si es de buena fe o 10 si
es de mala fe.
Por último, la pequeña propiedad agrícola es la que tiene
mayores derechos de transacción y seguridad en la propiedad,
ya que se puede hacer libremente cualquier tipo de transacción.
Asimismo, existe casi perfecta seguridad en las tierras privadas,
aunque existe un límite al número de hectáreas que pueden
poseer y, si no se cumple, el gobierno las puede expropiar. 7 Los
tipos de propiedad descritos anteriormente pueden localizarse
en una gráfica de acuerdo a sus derechos de transacción y
seguridad en la tenencia de la tierra (ver cuadro 1).

Cuadro 1
Derechos de propiedad en México

7 Sobre el tema de la veda forestal del gobierno de P. Garrido, ver a Villafuente, et al. 1997

46 E STUDIOS A GRARIOS
Dado que las características de estos tipos de propiedad son
muy distintas, se espera que el mercado de tierras y de crédito
traten de forma distinta a los propietarios rurales. A continuación
se analiza el comportamiento de los tratos agrarios, su formali-
zación, el valor de la tierra y el acceso al crédito según el tipo de
propiedad. Para ello, se utilizan los datos del "Estudio Sectorial
Sobre Políticas de Tierra" realizado por la Procuraduría Agraria
y el Banco Mundial en octubre del 2000. En el apéndice se
describe la forma en que se utilizaron estos datos.

Tratos
En las propiedades rurales se pueden hacer tratos para trabajar
la tierra de otros (recibir tierras) o que otros trabajen la tierra
propia (dar tierras). Estos tratos pueden ser préstamos, 8
contratos de aparcería, 9 por regalías o renta. 10 Los datos
indican que el 45% de los entrevistados hacen algún tipo de
trato, de ellos, el 12% de los ejidatarios con título PROCEDE
reciben tierras prestadas para trabajarlas, mientras que el 1% de
los que no tienen título trabajan tierras prestadas.

Cuadro 2
Tipo de Tratos

Con Procede Sin Procede Propietario privado Todos


Recibir Dar Recibir Dar Recibir Dar Recibir Dar
Préstamo 12% 4% 1% 2% 0.0% 1% 2% 2%
ds (0.04) (0.01) (0.01) (0.02) (0.00) (0.01) (0.01) (0.01)
Aparcería 6% 4% 1% 1% 1% 0% 2% 1%
ds (0.03) (0.04) (0.01) (0.00) (0.01) (0.00) (0.01) (0.01)
Renta 0.2% 5% 1% 1% 59% 0.5% 18% 1%
ds (0.00) (0.05) (0.00) (0.01) (0.22) (0.01) (0.12) (0.01)
Regalías 0.1% 37% 0.0% 20%
ds (0.00) (0.28) (0.00) (0.14)
Algún trato 19% 14% 2% 39% 60% 1% 23% 23%
Ningún Trato 81% 86% 98% 61% 40% 99% 77% 77%
Total 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%

ds: desviación estándar


FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre políticas de tiara", 2000.

8 "Los préstamos son aquellos tratos en donde no se establece una contraprestación a cambio del
usufructo de la tierra, esto no significa que la persona que explota la tierra al final de la cosecha no
comparta el producto con el dueño de la tierra, o que este último no participe en algunas labores
productivas" (PA, 1998).
9 La aparcería son los tratos agrarios donde el pago por el usufructo de la tierra se determina como una
parte o proporción de la cosecha.
10 "Se considera renta a aquellos tratos donde el monto del pago por el usufruc0to de la tierra se establece
con toda precisión desde el principio, independientemente de los resultados productivos que se obtengan,
generalmente este pago se realiza en dinero y por adelantado" (PA. 1998).

AN Á L I S I S 47
Por otro lado, los contratos de renta en los ejidos con PRO-
CEDE son significativamente mayores cuando los ejidatarios
dan tierra que cuando la reciben, lo cual indica que la mayoría
de estos tratos se hacen con propietarios privados. Lo ante-
rior es consistente con los datos de los propietarios privados,
ya que el 59% recibe tierras en renta, mientras que sólo el
0.5% da en renta.
En los ejidos con PROCEDE, el 6% recibe tierras me-
diante este tipo de tratos y 4% da tierras para que otros las
trabajen. En cambio, los propietarios privados no declararon
muchos tratos de aparcería ni de préstamo.
En el cuadro 2 aparece que en los ejidos sin PROCEDE
los contratos por regalías ocupan el 37% cuando dan tierra,
sin embargo, este dato puede no reflejar la realidad ya que la
mayoría de estos contratos se encontraron en un ejido que
tiene minas de arena explotadas por empresas privadas. Esto
indica que para dar tierras a otros lo importante son las
características del terreno, no el tipo de propiedad, ni los
certificados. Sin embargo, al eliminar estos datos de la mues-
tra (ver cuadro 3) se obtuvo que la mayoría de los tratos son
de préstamo (2%).

Cuadro 3
Tipo de tratos

Sin Procede
Recibir Dar

Préstamo 1% 2%
ds (0.01) (0.02)
Aparcería 1% 0. 1 %
ds (0.01) (0.00)
Renta 0.1% 0.6%
ds (0.00) (0.01)

Algún Trato 2% 3%

Ningún 98% 97%


Trato

Total 100% 100%

ds: desviación estándar


FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio
sectorial sobre políticas de tierra", 2000.

48 E STUDIOS A GRARIOS
Los derechos de propiedad no son el único factor determi-
nante para que una persona decida hacer tratos, la calidad de la
propiedad y las características del propietario también influyen
en el momento de tomar la decisión. Por ejemplo, las personas
preferirán tomar tierras en renta si tienen riego y son planas. En
cambio, si quieren darles un uso no agrícola preferirán las que
se encuentran en zonas conurbadas o que tienen otro recurso
para explotar como minas o bosques maderables.
Asimismo, la edad y el sexo de los propietarios y de sus hijos
influirá en la decisión de rentare no sus tierras. La probabilidad
de que las mujeres ejidatarias y los ejidatarios de edad avanza-
da den sus tierras en renta es mayor. Por otro lado, si el ejida-
tario tiene hijos mayores de 15 años que se puedan encargar de
las tierras disminuye la probabilidad de darlas en renta.
Todas estas variables 11 influyen en la decisión de dar o re-
cibir tierras mediante algún trato. Sin embargo, para poder hacer
conclusiones respecto al tipo de propiedad es necesario aislar
los efectos de la heterogeneidad en las tierras y propietarios,
para ello se utilizó el análisis de regresión. A continuación se
presentan los resultados de dicho análisis, donde se analizan los
tratos de aparcería, renta y contrato por regalías (cuadro 4). En
primer lugar, aparece la información de los que hacen algún tipo
de trato con la en segundo y tercer lugar se encuentran los
datos de los que dan 12 y de los que reciben 13 tierra, por último,
se analiza el comportamiento en tres etapas a través de un
probit ordenado. 14 Es importante mencionar que el análisis de
regresión fue corregido por estratos y por conglomerados,
siendo la segunda la corrección más estricta (ver apéndice). De
este análisis puede concluirse que los ejidos hacen menos tratos
que los propietarios privados, sin embargo, los ejidos con
certificado PROCEDE hacen más tratos que los ejidos sin título.
Al ver los coeficientes, el efecto de tener certificado de derechos
parcelarios casi elimina la desventaja de ser ejidatario, lo cual

11 La variable dependiente es igual a uno si se hace algún tipo de trato con el predio o cero si no se hacen
tratos.
12 En este caso, la variable dependiente es igual a uno si se dan tierras para que otra persona las trabaje y
cero si se reciben tierras o si no se hacen tratos.
13 Para los que reciben tierra, la variable dependiente es igual a uno si se reciben tierras y cero si dan
tierras o no hacen tratos.
14 El probit ordenado resume la información ya que podemos ordenar el grado de rentar de la siguiente
manera: si reciben tierra, no hacen tratos o dan tierra para que otros la trabajen. Este método toma el valor
de menos uno cuando el propietario recibe tierras mediante algún trato, cero cuando no lleva a cabo ningún
trato y uno cuando da sus tierras para que otro las trabaje.

AN Á L I S I S 49
sugiere que las personas prefieren hacer tratos con propiedades
que tienen certificados o títulos.
Por otro lado, la probabilidad de que los ejidatarios den
tierras mediante algún trato es mayor que si fueran propietarios
privados, pero tienen menor probabilidad de recibir tierra, es de-
cir, de rentar tierra para trabajarla (ver cuadro 4). Sin embargo,
al diferenciar a los ejidatarios, podemos ver que en los ejidos
con PROCEDE hay más tratos, tanto al dar como al recibir
tierras en renta. Prefieren dar en renta sus tierras y no recibir
tierras para trabajarlas.
Al analizar las características distintivas del propietario se
encontró que la probabilidad de que las mujeres ejidatarias
hagan tratos es mayor. Generalmente dan la tierra para que
otros la trabajen, ya que tienen menor probabilidad de recibir
tierras que los demás ejidatarios. Por otro lado, a mayor edad
de los ejidatarios también dan más tierras en renta y reciben
menos. Lo anterior se puede explicar por el hecho de que las
personas con menor fuerza física, es decir, ancianos y mujeres,
prefieren dar en renta sus tierras y no recibir tierras para
trabajarlas.

50 E STUDIOS A GRARIOS
Cuadro 4

Variable dependiente Hace tratos =1 Da tierras mediante Recibe tierras de Recibir =-l Nada=0
algún trato =1 otros =1
Dar =l

Observaciones 616 616 616 558

Prob >F 0.20 0.00 0.23 0.00 0.00 0.00 0.05 0.00
Tipo de corrección C E C E C E C E

Ejido -1.358 *** *** 0.446 -2.326 *** *** 1.307 *** ***

Con Procede 0.882 *** *** 0.870 * *** 0.812 ** -0.492 **

Total de ha poseídas -0.001 0.029 ** -0.001 ** * 0.000

Edad del ejidatario -0.013 0.019 *** -0.020 ** 0.026 ** ***

Mujeres 0.971 *** *** 1.485 *** *** -2.362 *** *** 1.159 *** ***

Hijo hombre mayor de 15 años 0.642 *** *** 0.737 ** ** -0.359 -0.681 ** **

Hijo hombre
con secundaria terminada -0.697 *** *** 0.640 *** *** 0.032 0.314

Riego
1.596 *** *** 1.136 ** *** -0.677 ***
Agostadero
0.016 0.039 0.278 ***
Bosque
4.618 *** *** 3.676 *** *** 1.565 *** ***
Minas de arena
5.723 *** *** 7.466* ** *** 4.924 *** ***
Varios tipos de propiedad
1.164 *** *** 1.545 ** *** 0.201
Ladera
0.077 0.206 0.194
Cerro
0.577 0.668 * ** 0.714 * *
Combinación de pendientes
-0.077 -1.708 ** *** -0.116
Conurbado
-1.401 *** *** 0.201 1.594 *** ***
Constante
0.170 -3.961 *** ***
Corte 1 0.761 * **

Corte 2 3.965 *** ***

C. corregido por conglomerados.


E corregido por estratos.
*** [P>ItI]<=0.0I
** 0.01< [P>ItI] < = 0.05
* 0.05 < [P>ItI] < = 0.01

El porcentaje, media y desviación estándar de las variables se presentan en el apéndice.


FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre políticas de tierra”, 2000.

AN Á L I S I S 51
El hecho de que los ejidatarios tengan hijos hombres mayores
de 15 años o que hayan terminado la secundaria también influye
en las decisiones de dar o recibir tierra mediante algún trato. La
probabilidad de dar tierras es menor cuando se tienen hijos ma-
yores de 15 años ya que pueden ayudar al padre a trabajarlas,
siendo innecesario que se las dé a otra persona. En cambio,
esta variable tiene el signo contrario en el caso de los que re-
ciben renta, aunque no es significativa. Es importante mencionar
que se vuelve significativa cuando se toman en cuenta los hijos
mayores de 18 años, lo cual indica que cuando los hijos hom-
bres son mayores de edad la familia trabaja más tierras de las
que tiene. Por otro lado, cuando los hijos hombres terminaron la
secundaria la probabilidad de dar tierras en renta aumenta y la
probabilidad de recibir disminuye, esto puede ser porque los
hijos prefieren dedicarse a actividades ajenas al campo.
Por último, la calidad de la propiedad también influye en los
tratos, específicamente las tierras que tienen riego son más
deseables. Sin embargo, los datos sugieren que sí la propiedad
es bosque, minas o varios tipos de propiedad la probabilidad de
hacer tratos es mayor que sí es tierra de labor, lo cual indica
que el mercado de tierras es más importante en actividades no
agrícolas. Aunque estos datos no fueron incluidos para los que
reciben tierras, sí podemos decir que el efecto está predomi-
nado por los que dan en renta, puesto que las variables siguen
la misma dirección de los tratos en general.

Formalización de Tratos

Otra forma de medir los beneficios de la política de titulación es


a través de la utilización de los títulos para formalizar los tratos.
En este sentido se encontró que solamente 5 tratos de aparcería
fueron hechos por escrito y ningún propietario privado declaró
haber formalizado un trato de aparcería. Con esto vemos que
los contratos de aparcería siguen teniendo una tendencia
informal. El cuadro 5 muestra que los ejidos sin PROCEDE
tienen el 30% de los contratos de renta o regalías por escrito,
todos ellos corresponden al contrato por regalías en el ejido que
tiene minas de arena ya que ningún trato de renta fue
formalizado. Mientras que el 45% de los contratos de renta
hechos por los ejidos con PROCEDE sí se formalizaron, los
propietarios privados siguen siendo los que más tratos escritos

52 E STUDIOS A GRARIOS
realizan, ya que declararon que el 72% de sus contratos de
renta los hacían de esta manera. Con esto vemos que los
certificados Procede sí han contribuido a la formalización de los
tratos, aunque todavía no se hacen tantos como si fueran
propietarios privados, a pesar de que no existen restricciones
legales.

Cuadro 5
Tratos escritos (renta y regalías)

Porcentaje de Tratos escritos

Con Procede 45%

ds (0.2215)

Sin Procede 30%

ds (0.0248)

Propietarios Privados 72%

ds (0.1210)

ds: desviación estándar


FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre
políticas de tierra", 2000.

Al analizar los tratos con familiares (ver cuadro 6) encontra-


mos que en los ejidos con PROCEDE, el 87% de los préstamos
se hacen a familiares, el 39% de los tratos de aparcería también
se hacen con la familia y sólo el 13% de los contratos de renta.
En cambio, los propietarios privados no nacen contratos de
aparcería con familiares, solamente el 11 % de los contratos de
renta son con la familia, mientras que los préstamos general-
mente se hacen con ellos. Como podemos ver, los ejidos con
PROCEDE hacen más tratos de aparcería y renta con la familia
que los ejidos sin PROCEDE y los propietarios privados. Esto
contradice la hipótesis de que los derechos de propiedad sus-
tituyen la confianza en los familiares por obligación ante la
autoridad e incentiva a que se hagan más transacciones con
personas ajenas a la familia. Una de las posibles razones de

AN Á L I S I S 53
este resultado es que los propietarios no tienen confianza en
que las autoridades podrán resolver los problemas rápida y
eficazmente. Sin embargo, para tener una conclusión más sólida
se debe estudiar más a fondo la eficacia de las autoridades en
el sector agrario.

Cuadro 6
Tratos con familiares

Préstamo Aparcería Renta

Familiares Otros Familiares Otros Familiares Otros

Con 87% 13% 39% 61% 13% 87%


Procede
ds (0.1600) (0.1600) (0.0791) (0.0791) (0.1336) (0.1336)

Sin 39% 61% 2% 98% 5% 95%


Procede
ds (0.1151) (0.1151) (0.0317) (0.0317) (0.0559) (0.0559)

Propietario 67% 33% 0% 100% 11% 89%


Privado
ds (0.0409) (0.0409) (0.0000) (0.000) (0.0650) (0.0650)

ds: desviación estándar


FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre políticas de tierra". 2000.

Valor de la tierra

Se esperaba que con el programa de titulación se incremen-


tara el valor de la tierra, por ello, en la encuesta se preguntó
cuál sería el precio que estarían dispuestos a pagar y a recibir
por un terreno como el suyo. Esta pregunta se hizo tanto para
el precio de renta como para el de venta, de tal manera que se
preguntaron cuatro precios por hectárea: el que pagarían por
recibir en renta tierras como las suyas, el que cobrarían por

54 E STUDIOS A GRARIOS
darlas en renta, al que venderían sus tierras y al que las com-
prarían. En esta pregunta muchos encuestados no contesta-
ron y generalmente el precio declarado era el precio regional.
En promedio, los ejidatarios con PROCEDE declararon
que el valor de rentar una hectárea de sus tierras era de
$1,156, mientras que estarían dispuestos a pagar $1,687 por
tomar en renta tierras como las suyas (ver cuadro 7). En el
caso de los ejidos sin certificado parcelario la varianza en las
respuestas fue mayor y los promedios indican que rentarían
una hectárea de tierra a $23,966 mientras que pagarían
$11,055. En el caso de los propietarios privados las cifras se
parecen más a los ejidos con PROCEDE y la varianza
también es menor que los ejidos sin certificados.
Los precios de compra y venta fueron más caros en los
ejidos sin Procede, seguidos de los propietarios privados y
los ejidos con certificados parcelarios. A diferencia de los
precios de renta, los precios declarados por los propietarios
privados son significativamente mayores a los de los ejidos
con PROCEDE.

Cuadro 7
Valor promedio de la tierra

Recibir Tierras Dar Tierras Compra Venta

Con Procede 1,687 1,157 12,196 14,357

ds (390.55) (202.57) (3969.70) (4797.33)

Sin Procede 11,057 23,967 67,294 76,852


ds (4989.71) (11559.51) (27485.71) (34952.76)

Propietario Privado 1,555 1.966 44,867 45,871

ds (136.64) (254.65) (11894.97) (12086.74)

TOTAL 5,870 12,375 51,587 57,559

ds (2341.64) (5407.24) (19859.83) (23463.52)

ds: desviación estándar


FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre políticas de tierra", 2000.

AN Á L I S I S 55
Como puede observarse en el cuadro 7, los que declararon
cifras más altas fueron los ejidos sin PROCEDE, posiblemente
porque en estos lugares existen menos transacciones y no
conocen el verdadero valor. Es importante observar que son los
datos que tienen mayor varianza. Debido a lo anterior, se ana-
lizaron solamente los datos proporcionados por las personas
que actualmente realizan tratos de aparcería o renta (ver cuadro
8). Cabe señalar que en esta submuestra no se incluyeron los
tratos por regalías ya que la mayoría se encuentran en el ejido
que tiene minas de arena, cosa que eleva el valor de la tierra
por arriba del resto de la muestra.
En el cuadro 8 la varianza de los datos de los ejidatarios sin
título sigue siendo la más grande, pero disminuye notablemente
en los precios de compra y venta. Con esta submuestra puede
verse que el valor de compra y venta de la tierra es menor en
los ejidos sin PROCEDE, seguido por los ejidos con títulos y los
propietarios privados. Por otro lado, el valor de la pequeña pro-
piedad sigue siendo significativamente mayor al de las tierras
ejidales certificadas.

Cuadro 8
Valor promedio cuando hacen tratos 1

Recibir Tierras Dar Tierras Compra Venta

Con Procede 9I8 1,693 12,667 17,791

ds 220.52 398.50 5661.73 7280.24

Sin Procede 3,701 3.787 8,763 8,349

ds 1 126.76 1095.71 1 148.44 1449.34

Propietario Privado 1,717 2,275 58,020 59,733

ds 55.57 45.60 2377.64 1809.36

1 Tratos de aparcería o renta ds: desviación estándar


FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre políticas de tierra", 2000.

56 E STUDIOS A GRARIOS
Para explicar el efecto del PROCEDE en el valor de la tierra
se utilizó el análisis de regresión con cada uno de los precios
declarados. En los cuadros 9 y 10 se presenta el análisis de
regresión para el valor de renta y el valor de compra o venta,
respectivamente. En ambos casos, la variable dependiente es el
valor de la tierra y se analizan de tres formas: con los datos
proporcionados por todos los ejidatarios, tomando en cuenta
únicamente los datos de las personas que hacen tratos y,
tomando en cuenta los datos de todos los propietarios cercanos
a los lugares donde se hacen tratos. Al estudiar una submuestra
se corre el riesgo de autoselección, dado que solamente se
escogen los datos de los que sí hacen tratos, sin embargo, al
hacer esto se eliminan los datos de las personas que no tienen
información del mercado de tierras y se pueden obtener datos
que reflejen el verdadero valor de la tierra.
En este caso, se controló la localización de la propiedad, las
características físicas del terreno y la inversión que se ha
realizado en él. Las características de localización incluidas en
el análisis son si el terreno está en el norte, centro o sur de
México, si está en zona conurbada y la lejanía del predio a la
casa. Con respecto a las características físicas del predio, las
cuales son determinantes para su valor ya que un terreno de
mejor calidad debe valer más. La calidad de la propiedad se
evalúa a través del riego, si es tierra de labor, agostadero,
bosque, minas o una combinación, si el terreno es plano, ladera,
cerro o tiene varias pendientes y su fertilidad. El último grupo de
variables explicativas del valor de la tierra son las inversiones
realizadas en el terreno, como nivelación de terrenos, acceso a
pozos, canales, caminos y electricidad.
Cuando se incluyen los datos proporcionados por todos los
entrevistados el valor de renta de una hectárea en los ejidos con
PROCEDE es menor al valor en los ejidos no certificados. En
cambio, cuando se hace la regresión solamente con las perso-
nas que hacen tratos de aparcería, renta o por regalías el signo
cambia, lo cual indica que las tierras ejidales con título valen
más que las que no lo tienen y que los ejidos valen menos que
los predios privados.

AN Á L I S I S 57
Al analizar el precio al que estarían dispuestos a vender una
hectárea de tierra como la suya se encontró que el tipo de
propiedad no es significativo. En cambio, al estudiar el precio al
que comprarían su propiedad se encontró que en los ejidos con
PROCEDE la tierra vale menos. Sin embargo, esto puede ser
producto de que las personas no conocen el valor de la tierra.
Por ello, al seleccionar únicamente a las personas que hacen
algún trato encontramos que la pequeña propiedad vale más
que la tierra ejidal y que la tierra en los ejidos certificados vale
más que en los no certificados. Lo anterior apoya la hipótesis de
que los certificados parcelarios han servido para que la tierra
valga más.
Por otro lado, se encontró que la propiedad en el norte y en el
centro del país vale más que en el sur, lo que se puede deber a
que en estas regiones existe mayor seguridad y caminos que
facilitan la comercialización. Al igual que en el caso del valor de
renta, la tierra con bosques y minas vale más que la tierra de
labor, lo cual muestra que el capital en estas tierras es mayor
porque, además de la tierra, se tienen árboles o arena.

58 E STUDIOS A GRARIOS
Cuadro 9
Valor de renta de la tierra
Variable dependiente Precio mínimo por hectárea Precio máximo por hectárea
Todos Sólo entre Sólo en áreas Todos Sólo entre Solo en áreas
personas donde se hacen personas que donde se
que hacen tratos (1) hacen tratos hacen tratos
tratos (1) (1) (1)
Observaciones 427 88 108 413 89 104
R^2 0.2785 0.2181 0.23 0.854 0.5716 0.5784
Tipo de corrección C C C C C
Ejido 4653.17 -49998.54 ** -42668.07 ** 6281.98 -24072.27 ** -18249.03 *

Con Procede -2818.51 54080.28 *** 53943.07 *** -21654.35 *** 4592.94 -5129.22

Norte de México 17741.98 -40092.99 ** -14387.2 16415.66 -4178194 ** -34723.93 **

Centro de México 7795.83 -24575.14 * -6712.673 1 6762.57 * -4014.64 -6008.70

Riego 32170.03 *** 17462.81 7390.248 26861.01 *** 53778.70 ** 52062.00 **

Conurbado 21963.83 * -28795.26 ** -10315.05 63035.03 *** 2455,70 8625.40

Lejanía del predio 781.76 1140.50 553.4367 -552.24 -2480.47 * -1401.42

Agostadero 661.37 -342.44 21590.06 39486.51 * 4745.98 11025.56

Bosque 41051.35 ** 10756I.20 *** 83939.44 *** 341935.30 *** 488693.20 *** 478278.70
***

Minas de arena 120972.50 *** 137767.10 *** 127669.2 *** 34573 .51 * 92038.84 *** 79386.03
***

Combinación de Tierras -25009.95 -47340.24 * -46430.26 ** 4275.64 66169,31 ** 53318.44


***

Fértil 18242.52 ** -27745.60 -21242.44 28I41.59 *** 17186.85 16728.59

No fértil 11513.50 -86345.17 ** -75383.45 ** 27054.43 *** 13042.98 21606.42 *

Varios tipos de fertlidad 14690.34 -10574.32


Ladera 6077.96 2387.98 -3227.36 -18666.84 ** 12487.49 * 10582.49

Cerro 39773.97 136396.60 *** 125169.2 *** -33998.87 ** -26259.98 ** -28391.07 ***

Varias pendientes 53381.47 128077.60 *** 119826.2 *** 45767.27 76148.36 *** 73725.1 2 ***

Ganadería 5016.20 419.83 -543.9528 -11321.29 *** -24577.47 *** -17657.64 ***

Varias actividades -10550.82 -24946.26 -23326.7 -10441.07 17451.31 13704.82

Terreno nivelado 3313.11 3021.87 10396.19 -3362.36 29288.84 *** 22374.88 ***

Acceso a pozo -93251.81 ** -167917.40*** -165439.2 *** 46997.09 * 66462.81 *** 66959.90 ***

Canales 74100.91 * -68818.55 *** -44032.81 *** -30795.18 -49372.71 ** -36183.83 **

Frutales -24350.25 24101.44 -4559.70 63263.96 ***

Caminos -89594.89 * -40352.07 *** -32319.4 *** 153071.50 ** -15126.63 * -19684.90 ***

Electricidad 54299.40 *** 93492.79 ** 67805.44 * -79020.22 * 96982.09 *** 87296.32 ***

Tratos ( 1) -1169.54 69113.17 *** 5230.85 ** 12873.62

Constante -24990.4 1 93881.17 ** -26371.49 * 21037.39

(1) Tratos de aparcería, renta o por regalías C: corregido por conglomerados


***[P>ItI]<=0.0I ** 0.01< [P>ItI] < = 0.05 * 0.05 < [P>ItI] < = 0.01
El porcentaje, media y desviación estándar de las variables se presentan en el Anexo 1
FUENTE: Elaboración propia con datos del “Estudio sectorial sobre políticas de tierra”, 2000.

AN Á L I S I S 59
Cuadro 10
Valor de compra y venta de la tierra

Variable Precio máximo por hectárea Precio mínimo por hectárea


dependiente

Sólo entre Sólo en áreas Sólo entre Sólo en áreas


Todos personas que donde se hacen Todos personas que donde se hacen
hacen tratos(1) tratos(1) hacen tratos(1) tratos(1)

Observaciones 372 88 106 360 80 94


R^2 0.3635 0.3592 0.3571 0.2651 0.2508 0.2537

Tipo de
corrección C C C C

Ejido 338.12 -6710.60 * -4057.996 2015.13 319.53 643.47

Con Procede -2150.30 *** 3062.02 3287.786 -5829.23 *** 7820.49 *** 5910.46 ***

Norte de México 1359.00 -16059.82 ** -10521.91 ** 3893.68 -3058.46 1283.72

Centro de México 1186.91 1331.43 2359.545 2698.08 -2568.11 607.37

Riego 4054.45 *** 14363.02 ** 13466.58 ** 3790.59 ** 2393.52 * 1435.52

Conurbado 4501.06 ** -2315.03 -1777.618 11614.53 -7778.85 ** -755.86

Lejanía del predio 146.74 103.24 -26.08216 469,84 *** 465.47 ** 621.78 ***

Agostadero 679.28 7389.30 I2870.39 ** 1435.07 -1416.39 1059.81

Bosque 41 97.42 23222.63 *** 21314.2 *** 4856.20 14507.81 *** 7673.77 **

Minas de arena 16256.36 *** 30617.40 *** 30718.11 *** 22803.13 ** 15930.56 *** 13211.88 ***

Combinación 1851.56 14854.87 * 16354.77 ** -6679.01 -12695.76 *** -14634,20 ***


de Tierras

Fértil 2029.83 *** -4078.22 .2000.144 2805.92 *** -10647.14 -11623.84

No Fértil 3O8O.6O -11412.16 * -10902.06 ** 6292.08 .1940467 ** - 17332.67 *

Varios tipos -10073.74 ** -7765 32


de fertilidad

Ladera 1836.15 3415.83 8698.177 * 6805.01 ' 1611.48 *** -605.27

Cerro 4652.33 17665.95 *** IÍ845.23 *** 4236.51 27928.11 *** 26596.34 ***

Varias pendientes 1 1533.59 22900.39 *** 21339.78 *** 39182.10 ** 63395.79 *** 62354.08 ***

Ganadería 915.61 -1128.95 -1247.95 *** 125.19 3049.92 * 4191.44 ***

Varias -713.62 2187.09 1014.968 -1342.11 36.61 361.08


actividades

Terreno nivelado -1192.93 * -120.93 1269.347 -2393.03 -3319.61 * -3969.66 *

Acceso a pozo -10S8645 * -19483.85 *** -19234.18 *** -21344.43 ** -32659.67 *** -32228.55 ***

Canales 7530.93 -13261. 82 ** -9995,31 ** 15966.19 ** -11280.54 *** -4512.20 **

Frutales -3211.64 ** -3005.482 -11135.48 * -4960.74 **

Caminos -6977.07 132SM.37 *** 13723.36 *** -8200.05 -3263.45 ** -4513.30 ***

Electricidad 1511.89 -5445.34 -6752.784 -5763.57 5 183.33 -1420.20

Tratos (1) -745,80 571.5361 164.54 8478.27

Constante -3718.04 * 7704.7 -9111.65 ' * 1169047

(1) Tratos de aparcería, renta o por regalías C: corregido por conglomerados


***[P>ItI]<=0.0I ** 0.01< [P>ItI] < = 0.05 * 0.05 < [P>ItI] < = 0.01
El porcentaje, media y desviación estándar de las variables se presentan en el Anexo 1
FUENTE: Elaboración propia con datos del “Estudio sectorial sobre políticas de tierra”, 2000.

60 E STUDIOS A GRARIOS
El 35% de los entrevistados ha recibido crédito alguna vez en
su vida, por un lado, el 69.5% de los propietarios privados ha
recibido préstamos y, por otro, solamente 46% de ejidatarios lo
ha recibido. Para poder comparar el crédito en ejidos certifica-
dos y no certificados fue necesario estudiar únicamente los cré-
ditos recibidos después de la llegada del PROCEDE. Dado que
no todos los ejidos se incorporaron al PROCEDE en el mismo
año la fecha base de análisis se estableció por municipio, de
esta manera se compararon los créditos recibidos después de
la incorporación del ejido con Procede en cada uno de los
municipios estudiados. Así, se encontró que el 58.45% de los
propietarios privados recibieron crédito en este período, mien-
tras que sólo el 8.42% de los ejidatarios con título y 1.26% de
los ejidatarios sin certificado lo recibieron (ver cuadro 11).

Cuadro 11
Crédito después de PROCEDE

Porcentaje de crédito en cada


tipo de propiedad

Con Procede 8.42%


ds (0.0558)
Sin Procede 126%
ds (0.0087)
Propietario Privado 58.45%
ds (0.1954)

ds: desviación estándar


FUENTE: Elaboración propia con datos del “Estudio sectorial sobre políticas
de tierra”, 2000.

Acceso al crédito

Para estudiar el comportamiento del crédito más a fondo se


utilizó el análisis de regresión. En el cuadro 12 se analiza todo el
crédito, posteriormente se analizan las características de los
créditos, por ello en los cuadros 13 y 14 solamente aparecen los
datos de las personas que sí obtuvieron crédito En el primero se
describe el plazo y la garantía de los créditos y, en el segundo
los créditos institucionales, gubernamentales y de BANRURAL.

AN Á L I S I S 61
Las variables explicativas pueden dividirse en cuatro grupos:
tipo de propiedad, características del propietario, localización del
predio y características de la propiedad. El tipo de propiedad
distingue a los ejidos de la propiedad privada y a los ejidos con
certificado PROCEDE de los que no lo tienen. Se espera que la
propiedad privada sea la que tenga más acceso a créditos,
seguida de la propiedad ejidal con certificado. Por otro lado, los
ejidos con PROCEDE deben tener más acceso a crédito de
largo plazo, con la tierra como garantía que los ejidatarios que
no tienen certificados. Sin embargo, el título PROCEDE es un
certificado de usufructo, el cual no es aceptado por los bancos
privados, ya que no les conviene tener como garantía algo que
no podrán vender si se necesita. Es por esto que los ejidatarios
con certificado no deberán tener más acceso a créditos de la
banca privada que los ejidatarios no regularizados.
Solamente se consideraron dos características del propietario,
el número de hectáreas que posee y la actividad a que se dedi-
ca. Los propietarios con más tierra tienen forma de respaldar
créditos mayores, además de que pueden obtener mayores in-
gresos, por esto es que tendrán mayor acceso a los prestamos.
Adicionalmente las personas con propiedades mayores deben
tener más acceso a crédito de largo plazo. En la actividad a la
que se dedica se consideró la ganadería y la agricultura. Esta
variable medirá la preferencia de los bancos al momento de
otorgar créditos.
La localización del predio también es un factor importante por
el cual se debe controlar en el análisis, ya que puede ser que los
bancos prefieran dar crédito a alguna región. Puede esperarse
que el gobierno prefiera otorgar crédito en el sur dado que son
los estados con más problemas económicos y sociales. De igual
manera, será más fácil que los bancos den crédito si el predio se
encuentra en zonas conurbadas que si está en zonas rurales.
Por último, las características de la propiedad también se
tomaron en cuenta porque si la tierra es de mejor calidad segu-
ramente será más fácil obtener créditos, créditos formales, de
largo plazo y en los que se necesite la tierra como garantía. Las
variables utilizadas para controlar por la calidad de la propiedad
fueron el riego; si la tierra es de agostadero, bosque, o una com-
binación; si está en terreno plano, ladera, cerro o tiene varias
pendientes; si es muy fértil, fértil, no fértil o tiene varios tipos de
fertilidad; si se utiliza para la agricultura o la ganadería; y si es
un terreno nivelado.

62 E STUDIOS A GRARIOS
Al hacer el análisis de los créditos recibidos después de la
llegada de PROCEDE se corroboró que los ejidos tienen menos
acceso a crédito que la pequeña propiedad y que los ejidatarios
sin certificado parcelario tienen menos acceso que si tuvieran
títulos. Como puede observarse en el cuadro 12, las variables
de calidad de la tierra no ayudan a mejorar el modelo, sino que
lo empeoran, por lo que podemos decir que estas variables no
son determinantes para explicar el comportamiento del crédito.
Sin embargo, los datos sugieren que las tierras de labor, planas
y con riego facilitan la obtención de créditos, mientras que estar
en zonas conurbadas, con bosque o tener varias pendientes
disminuyen la probabilidad de acceder a crédito.
Al estudiar el crédito no sólo es importante el acceso a éste,
sino que también se deben conocer sus características, tales
como el plazo, las garantías y la institución acreditante.
El crédito de avío, es decir, aquel que sirve para cubrir los
costos de operación y su duración es menor o igual a un año,
fue considerado como crédito de corto plazo. Por otro lado, el
crédito refaccionario por varios años para el pago de inversio-
nes fue considerado como crédito de largo plazo. En este
sentido, los resultados del cuadro 13 muestran que los créditos
de corto plazo tienen más probabilidad de ser adquiridos por
pequeños propietarios que por ejidatarios, sin embargo, la dife-
rencia entre los ejidos no es significativa. El crédito de largo
plazo parece no estar determinado por el tipo de propiedad, sin
embargo en el norte y centro del país hay menos presencia de
créditos que en el sur. De esta manera vemos que los
certificados PROCEDE no han contribuido a que los ejidatarios
tengan mayor acceso a crédito de largo plazo.

AN Á L I S I S 63
Cuadro 12
Crédito después de la llegada de PROCEDE

Variable dependiente Crédito recibido después de la llegada de procede =1


Observaciones 658 626

Prob > F 0.0085 0.3749

Tipo de corrección C E C E

Ejido -2.452 *** *** -0.884 *** ***

Con Procede 0.862 ** *** 0.898 ** ***

Norte de México -1.017 ** ***

Centro de México -0.555 **

Total de ha poseídas 0.002 * **

Riego 1.257 *** ***

Conurbado -2.491 ** ***

Agostadero -0.144

Bosque -1.204 **

Combinación de tierras -9.348 *

Ladera -0.167

Cerro -0.019

Varias pendientes -1.427 * **

Fértil 0.198

No fértil 0.200

Varios tipos de fertilidad 2.525 * **

Ganadera -0.0 II

Terreno nivelado 2.157 *** ***

Constante 0.213 -0.947 * ***

C: corregido por conglomerados E: Corregido por estratos

***[P>ItI]<=0.0I ** 0.01< [P>ItI] < = 0.05 * 0.05 < [P>ItI] < = 0.01

El porcentaje, media y desviación estándar de las variables se presentan en el Apéndice.

FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre políticas de tierra". 2000.

64 E STUDIOS A GRARIOS
Un factor que determina el tipo de crédito es la extensión de
la propiedad, así mientras una persona tiene más hectáreas
tendrá más crédito de largo plazo. Asimismo, el hecho de tener
un terreno nivelado es importante para tener acceso a crédito
de largo plazo más que de corto. Con esto puede verse que las
características de la tierra son más importantes para tener
acceso a créditos de largo plazo que de corto plazo y también
son más importantes que el tipo de propiedad.
Por otro lado, los propietarios privados tienen mayor acceso
a créditos en los que se necesita dar como garantía la tierra, en
cambio el certificado parece no tener importancia en este tipo
de créditos (ver cuadro 13). Por el lado de los créditos sin ga-
rantía sí podemos asegurar que los ejidatarios con PROCEDE
reciben más este tipo de créditos que los ejidatarios sin título.
Con esto vemos que el certificado ha contribuido más a obtener
créditos en los que no se necesita garantía que en los que sí se
necesita. Esto se debe a que los certificados contribuyen a que
el ejidatario no pueda ser despojado de sus tierras fácilmente, lo
que da más seguridad a los prestamistas informales. Sin em-
bargo, a un prestamista no le convendrá pedir como garantía las
tierras ejidales, ya que los certificados de derechos parcelarios
sólo permiten que se otorgue cómo garantía el usufructo de la
tierra y el negocio de un prestamista es el dinero, no trabajar las
tierras.
Las características de la tierra también determinan el tipo de
crédito que pueden recibir los propietarios, los créditos con
garantía es más probable tenerlos si las tierras tienen riego, son
muy fértiles y el propietario se dedica a la agricultura. En cam-
bio, estos requisitos no son necesarios para obtener un crédito
que no necesita garantías, sin embargo, es más fácil obtener
créditos sin garantía sí los predios están en zonas conurbadas.

AN Á L I S I S 65
Cuadro 13
Tipo de crédito

Crédito de corto Crédito de largo Crédito con garantía Sin garantía = 1


plazo = 1 plazo = 1 tierra = 1
Valor dependiente
(menor a 1 año) (mayor a 1 año)

Observaciones 122 103 127 152


Prob > F 0.0868 0.0000 0.2689 0.1696
Tipo de corrección C E C E C E C E

Ejido -5.040 *** *** 1.643 -2.748 ** *** 0.203

Con Procede -0. 842 17.667 -0.222 1.537 **

Norte de México 1.056 -11.870 *** *** 0.839 -0.985 *

Centro de México 0.124 -3.296 *** -0. 9 70 2.875 ***

Total de ha poseídas -0.032 ** 0.018 *** *** -0.023 * -0.005

Riego 0.079 8.978 *** *** 1.327 ** ** -0.732

Conurbado -1.294 1.O25 ***

Agostadero 31.667 8.607 *** 0.375 1.173 * *

Bosque

Combinación de
tierras

Ladera -1.018 ** 0.472 *** ** -0.124 -0.340

Cerro -0.947 * -0. 245 0.364 0.038

Varias pendientes 5.906 *** *** -2.761 *** *** 0.822

Fértil -1.281 -2.733 -0.188

No fértil 0.521

Varios tipos de
fertilidad

Ganadera -0.430 3.010 *** *** -2.691 *** *** 0. 182

Terreno nivelado -1.896 * *** 17.711 *** *** -0.123 -0.408

Constante 8.355 ** *** -22.197 *** *** 5.174 ** *** -0.389

C: corregido por conglomerados E: Corregido por estratos

***[P>ItI]<=0.0I ** 0.01< [P>ItI] < = 0.05 * 0.05 < [P>ItI] < = 0.01

El porcentaje, media y desviación estándar de las variables se presentan en el Apéndice.

FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre políticas de tierra". 2000.

66 E STUDIOS A GRARIOS
Además del tipo de crédito, es necesario conocer las institu-
ciones acreditantes de créditos rurales. Por ello, primero se
analizó el crédito institucional, para de esta manera poder saber
en qué proporción las personas tienen acceso a crédito infor-
mal. Se consideró crédito institucional al crédito otorgado por el
gobierno, bancos privados e instituciones públicas como BAN-
RURAL. Posteriormente, se dividió en crédito gubernamental
que agrupa los créditos otorgados por el INI, SEDESOL, FIRA,
BANRURAL y el gobierno, ya sea a nivel federal, estatal o muni-
cipal. Por último, se analizaron créditos otorgados por Banrural.
No se pudieron ver las características de los créditos bancarios,
puesto que después de la llegada del PROCEDE solamente se
registraron 5 casos de préstamos bancarios, dos de ellos fueron
préstamos a propietarios privados, dos más a ejidatarios sin
título y, el último, a un ejidatario con certificado parcelario.
A diferencia de lo esperado, los ejidos tienen mayor acceso
a créditos institucionales que informales (ver cuadro 16), sin
embargo es importante recordar que el 99% de los créditos
institucionales son del gobierno, mientras que sólo un 1% son
bancarios. Por un lado, los ejidos tienen menor probabilidad de
recibir créditos y, por otro, tienen mayor probabilidad de recibir
créditos institucionales. Esto quiere decir que la mayoría de los
créditos en el sector rural son informales y que los propietarios
privados tienen más acceso a ellos que los ejidatarios.
Al separar el crédito gubernamental y el de BANRURAL
también se encontró que los ejidos tienen más acceso a estos
créditos, sin embargo, la diferencia entre ejidatarios certificados
y no certificados no es significativa en ningún caso. Lo cual
sugiere que el gobierno no utiliza el crédito como incentivo para
que los ejidos se regularicen. Adicionalmente, el hecho de que
los ejidos tengan más acceso al crédito que los propietarios
privados indica que los ejidos continúan teniendo privilegios
políticos.
Por otro lado, tener crédito institucional es más probable mien-
tras mayor es la propiedad del entrevistado, cuando el terreno
tiene riego y está nivelado. En cambio, la probabilidad de recibir
crédito gubernamental es menor cuando la propiedad está en
zona conurbada, está en el cerro o no es fértil. El crédito pro-
porcionado por BANRURAL se comporta de la misma forma
que el gubernamental.

AN Á L I S I S 67
Por último, al estudiar el crédito institucional de acuerdo al ti-
po de garantías aceptadas se encontró que el 27% de los ejida-
tarios con PROCEDE necesitan la tierra como garantía. Como
puede verse en el cuadro 15 la mayoría de los créditos ejidales
no necesitan garantía para ser adquiridos, en cambio, los pro-
pietarios privados no reciben créditos institucionales sin garan-
tía. BANRURAL, por su parte, discrimina a los ejidatarios sin
PROCEDE, puesto que ellos no necesitan garantías mientras
que el 50% de los ejidatarios con certificado dan garantías para
obtener crédito de BANRURAL.

Cuadro 15
Tipo de garantías en el crédito institucional

Con Procede Sin Procede Propietario privado


Crédito Banrural Crédito Banrural Crédito Banrural
Institucional Institucional Institucional
Garantía 27% 50% 5% 0% 58% 58%
Tierra
ds (0.1786) (0.2419) (0.0383) (0.000) (0.0451) (0.0468)
Otras 6% 4% 1% 1% 1% 0%
Garantías
ds (0.0366) (0.0666) (0.0000) (0.0000) (0.0432) (0.0458)

Ninguna 64% 41% 94% 100% 0% 0%


Garantía
Regalías ds (0.1 650) (0.2223) (0. 0383) (0.0000) (0. 0039) (0. 0023)

ds: desviación estándar


FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre políticas de tierra", 2000.

68 E STUDIOS A GRARIOS
Cuadro 16
Crédito Institucional

Variable dependiente Crédito Institucional =1 Crédito gubernamental= 1 Crédito Banrural = 1


(gobierno, bancos (gobierno, INI, SEDESOL
privados) (1) Banrural)

Observaciones 148 148 152


Prob > F 0.0292 0.0035 0.6667
Tipo de corrección C E C E C E
Ejido 5.317 *** *** 4.072 *** *** 2.449 *** ***

Con Procede -0.131 -0.076 0.369

Norte de México 1.218 ** 0.615 -2.883 ***

Centro de México 0.316 -0.088 -0.851

Total de ha poseídas 0.003 ** *** 0.022 *** *** 0.044 ** ***

Riego 3.016 ** *** 1.840 * *** 4.104 ** ***

Conurbado -2.719 ** *** -1.802 ** -2.894 * ***

Agostadero 3.360 ** 1.841 * 0.928

Bosque

Combinación de tierras

Ladera 0.101 0.504 -0.036

Cerro -2.049 *** -27.304 -57.415

Varias pendientes 1 .008 ***

Fértil -1.186 *** *** 1.003 0.054 *

No fértil -4.527 *** *** -1.502 * -4.101 *** ***

Varios tipos de fertilidad

Ganadera 0.652 ** ** -0.530 -1.564 ***

Terreno nivelado 2.773 ** *** 2.343 * *** 2.427 ** ***

Constante -4.059 ** *** -4.804 ** *** -3.298 ** ***

(1) No se pudieron analizar las características de los créditos bancarios por separado, puesto que después
de la llegada del Procede solamente se registraron 5 casos de préstamos bancarios.
C: corregido por conglomerados. E: Corregido por estratos
***[P>ItI]<=0.0I ** 0.01< [P>ItI] < = 0.05 * 0.05 < [P>ItI] < = 0.01
El porcentaje, media y desviación estándar de las variables se presentan en el Apéndice.
FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre políticas de Tierra". 2000.

AN Á L I S I S 69
Conclusiones, recomendaciones y limitaciones del estudio

Conclusiones

En México, los tratos como préstamos, contratos de aparcería,


por regalías o renta son comunes, ya que el 45% de los
entrevistados hacen algún tipo de trato. Se pudo probar que los
ejidos hacen menos tratos que los propietarios privados y, que
los ejidatarios con certificado hacen más tratos que los ejidata-
rios sin títulos, lo cual indica que los certificados han incentivado
los tratos, aunque siguen siendo menores a los de los propieta-
rios privados. Asimismo, la probabilidad de que los ejidatarios
den tierras mediante algún trato (para que otros las trabajen) es
mayor que si fueran propietarios privados, en cambio, tienen
menor probabilidad de recibir tierra, es decir, de rentar tierra
para trabajarla. Lo anterior muestra que los ejidatarios prefieren
trabajar en actividades no agrícolas y dar en renta sus tierras.
Adicionalmente, los ejidos con PROCEDE dan y reciben más
tierras mediante algún tipo de trato, lo cual sugiere que la
seguridad en la tenencia de la tierra incentiva la actividad econó-
mica en la región. Por último, se encontró que las personas que
más probabilidad tienen de dar en renta sus tierras son las
mujeres, los ancianos, los ejidatarios que tienen hijos hombres
menores de 15 años y los ejidatarios que tienen hijos con la
secundaria terminada.
Al analizar la formalización de los tratos se encontró que los
contratos de aparcería siguen siendo principalmente informales,
mientras que los contratos de renta se hacen por escrito en más
del 30% de los casos. Los propietarios privados son los que
más tienden a formalizar los contratos de renta, seguidos de los
ejidos con PROCEDE. Sin embargo, en los ejidos sin PROCE-
DE no se presentó ningún caso de tratos de renta por escrito,
los únicos contratos por escrito fueron contratos por regalías
hechos con empresas privadas. Aunque los ejidatarios certifica-
dos formalizan sus tratos en mayor proporción que los no regu-
larizados, no lo hacen con la misma frecuencia de los propieta-
rios privados, siendo que tienen los mismos derechos. Puede
decirse que los ejidatarios todavía no aprovechan al máximo las
ventajas de tener certificados.
Por otro lado, tos tratos con familiares no han decrecido en
los ejidos con PROCEDE, de hecho, son más frecuentes que
entre los ejidatarios sin certificados y los propietarios privados.

70 E STUDIOS A GRARIOS
En cuanto al valor de la tierra, se encontró discrepancia en-
tre las respuestas de todos los ejidatarios y las respuestas sólo
de los que hacen tratos de aparcería, renta o por regalías, esto
se debe a que los que hacen tratos tienen más información de
cuánto vale la tierra. De esta manera se concluye que las tierras
ejidales con certificado valen más que las que no lo tienen y que
los ejidos valen menos que los predios privados, tanto en el
valor de renta como en el de compra y venta. De esta manera,
los certificados parcelarios, aunque no tienen todos los
derechos de propiedad, sirven para elevar el valor de la tierra.
Los datos apuntan a que el mercado de tierras es más
importante en actividades no agrícolas, ya que, por un lado, en
las tierras de labor hay menor probabilidad de hacer tratos,
sobretodo si no tienen riego, por otro, estas tierras valen menos
que los bosques, minas y otros tipos de tierra. Lo anterior
sugiere que el sector agrícola en México no es muy valorado, si
no tiene la infraestructura necesaria, sobretodo de riego. El
hecho de que el sector agrícola no sea valorado no es nada
nuevo, puesto que la participación de este sector en el PIB ha
decrecido de 6.3% en 1988 a 5.3% en 1999 (Ortiz, 2000).
El análisis del crédito también dio resultados importantes
puesto que se corroboró la hipótesis de que los ejidos tienen
menos acceso a crédito que la pequeña propiedad y que los
ejidatarios sin certificado parcelario tienen menos acceso que si
tuvieran títulos. Adicionalmente, los propietarios privados tienen
mayor acceso a créditos que necesitan la tierra como garantía,
en cambio, los ejidos certificados no tienen más acceso a este
tipo de crédito que los ejidatarios no regularizados. Por el lado
de los créditos sin garantía sí se puede afirmar que los
certificados han ayudado a tener más de estos créditos.
Las características de la tierra también son importantes para
determinar el tipo de crédito al que se tiene acceso. Por un lado,
una persona que tiene más hectáreas y riego tiene menos
crédito de corto plazo y más de largo. Por otro, si se poseen
tierras con riego, muy fértiles y agrícolas es más factible obtener
un crédito que necesite a la tierra como garantía. En cambio,
estos requisitos no son necesarios para obtener un crédito sin
garantías.
A diferencia de lo esperado, los ejidos tienen mayor acceso a
créditos institucionales que informales, sin embargo, es impor-
tante mencionar que el 99% de éstos son proporcionados por el
gobierno, con lo cual vemos que los ejidos siguen teniendo

AN Á L I S I S 71
preferencia en la asignación de recursos gubernamentales. Por
un lado, se dijo que los propietarios privados tienen más acceso
al crédito y, por otro, que tienen menos crédito institucional, lo
cual lleva a pensar que la mayoría del crédito privado se obtiene
de manera informal. Adicionalmente, no se encontró diferencia
entre los créditos otorgados a ejidos certificados y ejidos sin
estos títulos, lo cual indica que el gobierno no utiliza el crédito
como incentivo para que los ejidos se regularicen. Asimismo, las
instituciones gubernamentales, incluso BANRURAL, otorgaron
créditos sin pedir garantías.
Los certificados PROCEDE han contribuido a que se hagan
más tratos, que éstos sean formales y que el valor de la tierra
sea mayor. Sin embargo, los certificados no han contribuido a
tener más acceso al crédito institucional ni a que exista un
mayor mercado de tierras, lo cual hace que los beneficios de
tener tierras certificadas no sean tan considerables como se
esperaba. El análisis del presente trabajo da evidencia de que la
reforma del Artículo 27 constitucional ha incentivado la inversión
a través de los tratos, no del crédito.

Recomendaciones

Como vimos anteriormente, el valor de la tierra es mayor a medi-


da que los títulos otorgan más derechos de propiedad, por ello
deben crearse las condiciones para que los certificados confie-
ran más derechos. En realidad, los únicos derechos que no dan
los certificados parcelarios y que sí tienen la propiedad privada
es el derecho a decidir libremente a quién se puede vender y
con quién se pueden hacer sociedades. Este derecho no sólo es
importante para hacer transacciones sino también para poder
utilizar la tierra como garantía de préstamos bancarios, ya que a
las instituciones bancarias no les interesa el usufructo de la
propiedad, sino su valor comercial.
Los resultados indicaron que las tierras de labor y planas
valen menos que los bosques, minas u otro tipo de propiedad.
Sin embargo, los datos también indican que las características
de la propiedad son importantes para adquirir créditos así como
para aumentar el valor de la tierra. Específicamente, los terrenos
que tienen infraestructura, sobre todo riego son los que valen
más y los que tienen más acceso al crédito. Por ello, es impor-
tante apoyar este tipo de inversiones para que las tierras agríco-

72 E STUDIOS A GRARIOS
las adquieran mayor valor y los propietarios tengan mayor
probabilidad de recibir créditos.
Por otro lado, debemos recordar que uno de los beneficios
del programa de certificación de ejidos fue crear un registro pú-
blico de la propiedad el cual garantiza el apoyo de la autoridad
para que los tratos y transacciones se cumplan eficazmente. Por
ello, es importante que dicho registro permanezca actualizado y,
se deben crear incentivos para que esto suceda. Una forma para
incentivar el uso y actualización de los certificados es a través
de los créditos gubernamentales, al pedirlos como garantía de
préstamo. Actualmente, el gobierno no utiliza el crédito como
incentivo para que los ejidos se regularicen, esto puede ser
perjudicial puesto que al no tener beneficios de estar certificado,
se pueden perder los incentivos a mantener al día el registro
agrario de la propiedad. Adicionalmente, se debe promover la
formalización de los tratos y transacciones.

Limitaciones del estudio

A lo largo del análisis se han presentado conclusiones res-pecto


al número de tratos, su formalización, valor de la tierra y acceso
al crédito, suponiendo que los certificados PROCEDE han
contribuido a dar mayor seguridad a los ejidatarios. Sin em-
bargo, es importante hacer un análisis del funcionamiento de los
Tribunales Agrarios para saber si, efectivamente, los certificados
han contribuido a la seguridad en la tenencia de la tierra.
Por otro lado, los resultados obtenidos demuestran las ven-
tajas de los ejidatarios con certificados sobre los que aún no han
regularizado su propiedad. No obstante, para poder afirmar que
el programa de certificación de derechos parcelarios debe seguir
vigente se debe hacer un análisis costo beneficio, que demues-
tre que las ventajas del programa son mayores a los costos.
Otro aspecto importante a considerar es que se utilizó una
muestra pequeña y estratificada, por lo que se tuvieron que
utilizar métodos estadísticos para que fuera representativa. En
este estudio se utilizó una muestra de 341 ejidatarios y 63
propietarios privados, localizados en 13 municipios del país.

AN Á L I S I S 73
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México, 1998.

SRA, Catálogo Interinstitucional de Núcleos Agrarios, CINA,


enero de 2001. http://www.sra.gob.mx/sraweb/procede,
31 de enero de 2001.

——, La Transformación Agraria: Origen, Evolución, Retos y


Testimonios, Secretaría de la Reforma Agraria, México,
1998.

74 E STUDIOS A GRARIOS
Apéndice

En este trabajo se utilizaron los datos de la encuesta "Estudio


Sectorial Sobre Políticas de Tierra", realizada por la Procuraduría
Agraria y el Banco Mundial en octubre del 2000. En esta sección se
describe la metodología de muestreo empleada para seleccionar a
los encuestados y la forma en que se utilizaron los datos para hacer
el análisis.

Muestra

Es importante conocer la metodología de muestreo empleada pa-


ra poder aplicar los datos de forma correcta. A continuación se
describe la técnica de muestreo de la encuesta “Estudio Sectorial
sobre Políticas de Tierra”.
Para la selección de las áreas de estudio se partió de los 193
Distritos de Desarrollo Rural (DDR), 15 los cuales se agruparon en
11 estratos de acuerdo a tres variables:

• Superficie de labor irrigada. Esta variable mide el porcentaje


de tierra con sistema de riego en la superficie total de labor.
• Superficie parcelada. El objetivo de esta variable es dife-
renciar a los DDR donde la mayoría de las tierras son de
uso común de aquellos donde los ejidos decidieron parcelar
la mayoría de sus tierras.
• Fraccionamiento y minifundio. Con esta variable se buscaba
diferenciar los DDR con predios menores de cinco hectáreas
y divididos en tres o más fracciones de aquellos con predios
mayores a cinco hectáreas y conformados en una sola
unidad.

A cada una de estas variables se le asignaron puntos para pos-


teriormente poder clasificar los DDR y hacer la selección. En el
cuadro 1 se describen las fórmulas utilizadas y la asignación del
puntaje.
Una vez estratificada la población se seleccionó aleatoriamente
al menos un municipio de cada estrato. Por último, en cada mu-
nicipio se eligieron un ejido con PROCEDE y otro sin certificado,
también de forma aleatoria. En el cuadro 2 se muestran los estratos
obtenidos, los núcleos agrarios seleccionados y el número de en-
trevistados en cada ejido.

15 Los Distritos de Desarrollo Rural son determinados por SAGARPA. con base en sus características
agropecuarias.

AN Á L I S I S 75
Cuadro 1
Estratos

Superficie de labor irrigada

Superficie de labor irrigada


Superficie total de labor
Riego Generalizado Riego Frecuente Temporal
80%- 100% 60%-79% 0%-59%
Superficie parcelada

Superficie parcelada
Superficie total regularizada

Parcelamiento Parcelamiento Tierras de uso


generalizado frecuente común

80%-100% 50%-79% 0-49%


Fraccionamiento o minifundio

Sujetos con hasta 5 hectáreas


Total con tierra parcelada

Minifundio Sin minifundio

FUENTE: Procuraduría Agraria, 2000.

Cuadro 2
Núcleos agrarios entrevistados
Estrato Estado Municipio Procede Núcleo Agrario Ejidatarios Privados

Si Campo Verde 14
Sinaloa Sinaloa No 13
El Mezquital
Temp/PareFrec/sinMinif Si 11
Toltepec
Veracruz Ilamatlán No 14
Amatepec II
Si Blanca Flor 16
Quintana Roo Othón P. Blanco No Alvaro Obregón 14

Temp/TUC/sinMinif Zacatecas Concepción del Oro Si Concepción del Oro 15


Mazapil No Francisco Villa 5

Temp/ParceGener/sinMinif Tabasco Nacajuca Si Taxco y Vainilla 5


No Simón Bolívar 13

RiegoFrec/ParceFrec/sínMinif Sinaloa El Fuerte Si Palo Verde 16


No Jipago 16

Riego Frec/TU C/sinMinif Sonora Etchojoa Si Bacobampo III 16


Riegogener/ParceFrec/sinMinif Baja California Mexicali No Adolfo López Mateos 19

Riego gener/TUC/sinMinif Baja Los Cabos Si San Vicente 15


California Sur No Caduaño 14

Si Paso de Carretas 15
T emp/ ParceF rec /c o nM Í ni f Guanajuato Huanimaro No Otates 16

Temp/ParceGener/conMinif Tlaxcala Huamantla Si Los Pilares 13


No Francisco 1. Madero 13

Temp/TUC/conMinif Oaxaca San Juan Bautista Si Guadalupe los Obos 17


Cuicatlán No San Pedro 10
Chicozapotes
RiegoFrec/TUC/conMinif Coahuila Viesca Si La Mancha 17
No Viesca 14

TOTAL 341

FUENTE: Procuraduría Agraria, octubre 2000.


Estratos, conglomerados y ponderadores

76 E STUDIOS A GRARIOS
Estragos, conglomerados y ponderados.

Como podemos ver, el muestreo no fue hecho de manera aleatoria y


representativa, lo que puede causar sesgos si se utiliza la información
agregada. La muestra se estratificó, de tal manera que no todos los
ejidos encuestados tienen la misma representatividad a nivel nacional,
sin embargo, existen formas estadísticas para tratar este tipo de datos
como los ponderadores y la corrección por conglomerados.
A veces es importante conocer las características de un grupo espe-
cífico, aunque éste sea más pequeño. Para garantizar que este grupo
esté incluido en la muestra es necesario estratificar a la población y
escoger aleatoriamente la muestra de cada estrato. De esta forma, se
asegura que todos los estratos se encuentren representados en los
resultados de la encuesta. Como consecuencia, la probabilidad de
seleccionar un grupo poco relevante en la población será mayor.
Deaton (1998) dice que la estratificación reduce la varianza cuando
los datos son significativamente diferentes entre los estratos y cuando
la variación dentro de los estratos no es mucha. Si no se estratifica, de
todos modos la varianza dependerá de las diferencias de los sectores,
pero existirá un componente adicional ya que en diferentes muestras
los porcentajes de encuestados en cada estrato serán distintos. Sea xs
la media del estrato s, la varianza en una muestra estratificada será:

V(x) = S (ns /n)2 V(xs) (1)

Sin embargo, en una muestra no estratificada no sólo se incorpora la


variabilidad entre los estratos sino que aparece un nuevo componente
que mide la variabilidad entre la selección de cada estrato. De esta
manera, la varianza de una muestra aleatoria simple (m.a.s.) será
(Deaton, 1998, p, 50):

V(x m.a.s. )aa V(x) + n-1 S (Ns / N)2 (xs - x)2 (2)

Cuando la probabilidad de selección es diferente entre los entrevis-


tados, cada respuesta representa un porcentaje diferente en la po-
blación. Por ello, cuando se trata de calcular estimadores de la pobla-
ción es necesario ponderar los datos de tal manera que reflejen las
proporciones poblacionales. Deaton (1998, p. 15) dice que la regla
para ponderar es a través del recíproco de la probabilidad de ser
seleccionado.
La muestra fue seleccionada en tres etapas: primero estratos, des-
pués municipios y por último ejidos. Como podemos ver, en realidad
se estratificó dos veces, la primera con las características de riego,
parcelamiento y minifundio, mientras que la segunda se hizo al

AN Á L I S I S 77
separar los ejidos sin certificado de los que tienen PROCEDE. Aunque
esto se hizo en dos etapas diferentes puede obtenerse la probabili-
dad como si se hubiera estratificado al principio, de esta manera se
tendrían 22 estratos. Cochran 16 (1980, p. 165) llama a este tipo de
selección estratificación en dos direcciones, que simplemente quiere
decir que hay dos criterios. En el cuadro 3 se presenta la probabilidad
de elegir cada estrato.

Cuadro 3
Probabilidad de los estratos

Ejidos
Estrato
Con Procede Sin Procede Total
2476 1570 4046
Temp/ParceFrec/sinMinif 8.52% 5.40% 13.92%

Temp/TUC/sinMinif 4461 2853 7314


15.34% 9.81% 25.16%
3245 1930 5175
Temp/ParceGener/sinMinif 11.16% 6.64% 17.80%

81 25 106
Riego Frec/PareeFrec/sinMinif 0.28% 0.09% 0.36%

805 176 981


Riego Frec/TUC/sinMinif 2.77% 0.61% 3.37%

594 207 801


Riego gener/ParceFrec/sinMinif 2.04% 0.71% 2.76%

459 98 557
Riego gener/TUC/sinMinif 1.58% 0.34% 1.92%

3372 2120 5492


Temp/Parce Frec/conMinif 11.60% 7.29% 18.89%

366 172 538


Temp/Parce Gener/conMinif 1.26% 0.59% 1.85%

2019 1895 3914


Temp/TUC/conMinif 6.94% 6.52% 13.46%

105 44 149
RiegoFrec/TUC/conMinif 0.36% 0.15% 0.51%

17983 11090 29073


Total 61.85% 38.15%

FUENTE: Elaboración propia con datos de SAGAR y RAN, octubre 2000.

Por otro lado, un conglomerado es un grupo de encuestados que


pertenecen a una misma localidad, lo cual hace que compartan carac-
terísticas y que los datos estén correlacionados. Al seleccionar una
muestra en etapas los datos no se distribuyen aleatoriamente en el
espacio y están agrupados geográficamente. Este tipo de muestreo
además de disminuir los costos de transacción al encontrar varios

16 Cochran, William, Técnicas de Muestreo. Compañía Editorial Continental. México. 1980.

78 E STUDIOS A GRARIOS
entrevistados en el mismo lugar también permite conocer las carac-
terísticas distintivas de cada localidad. En la encuesta analizada en
este trabajo los conglomerados son, primero los municipios y después
los ejidos.
Las personas que viven dentro de un conglomerado generalmente
tienen comportamiento y características similares. Esto se acentúa en
zonas rurales, puesto que las condiciones agroclimáticas, los precios
locales y los aspectos culturales son los mismos. Adicionalmente,
existen comportamientos y características dentro de los conglomera-
dos que pueden escapar al encuestador, lo cual hace difícil que estas
características se puedan controlar al momento de hacer el análisis.
Por ello, la varianza es artificialmente menor y no se obtiene tanta
información como si se escogieran personas de diferentes lugares
(Deaton 1998, p. 14).
Cuando los encuestados tienen probabilidades de selección dis-
tintas los estimadores estarán sesgados. Para corregir el sesgo deben
ponderarse los datos para que reflejen el verdadero comportamiento de
la población (Deaton 1998, p. 44).
En una población con N individuos, donde todos tienen la misma
probabilidad de ser seleccionados (pi), se escoge una muestra de
tamaño n. Los encuestados con valores pequeños de pi tienen menor
probabilidad ex ante de ser seleccionados y estarán subrepresentados
respecto a aquellos con probabilidades más altas. Para corregir esta
desproporción se deben asignar ponderadores (w), los cuales deben
estar inversamente relacionados a la probabilidad, así para cada
entrevistado el ponderador (wi) adecuado será:

wi = (n Pi)-1 (3)

El ponderador es el inverso de la probabilidad ex ante de ser


seleccionado entre el número de entrevistados que comparten la
probabilidad.
Al aplicar ponderadores a los estratos puede considerarse cada
estrato como una muestra separada, así tenemos que el ponderador
en cada estrato s es el siguiente:

wis = (ns pis) -1 (4)

Como wis es sólo la ponderación del encuestado en cada sector


después hay que multiplicarlo por el factor Ns/N para asignar el peso
de cada estrato en la población. En este trabajo se hizo en un solo
paso debido a que se tiene la información completa de cuántos ejidos
hay en la población, así pudimos sacar el peso que representa cada
ejido en la población total.

AN Á L I S I S 79
Por otro lado, al agregar el problema de los conglomerados también
se debe tomar en cuenta el peso que tienen los entrevistados en la
localidad. El análisis por conglomerados generalmente se hace
encuestando (Deaton p. 52) a un número fijo de personas en cada
localidad seleccionada, sin importar si la localidad es grande o
pequeña. Para construir los ponderadores se debe tomar en cuenta
esta característica. Sea wic el ponderador del individuo i en el
conglomerado c, pic la probabilidad de seleccionar un conglomerado, n
el número de localidades seleccionadas, pic la probabilidad de
pertenecer al conglomerado y m el número de personas dentro de la
localidad, entonces:

wic = ((pc n) (pic m)) -1 (5)

Este ponderador reúne la información de un conglomerado, si adicio-


nalmente tenernos estratos deberá ponderarse de acuerdo al número
de conglomerados en cada estrato y de acuerdo al número de estratos
en la población.
Los conglomerados y estratos se ponderaron a través del programa
estadístico utilizado, y los ponderadores utilizados son el inverso de la
probabilidad de elegir cada estrato entre el número de entrevistados
que comparten el estrato. En el cuadro 4 se muestran los ponderados
utilizados en cada ejido.

Cuadro 4
Ponderadores

Con Procede Sin Procede

Temp/ParceFrec/sinMinif 5.87 9.26


Temp/TUC/sinMinif 3.26 5.10

Temp/ParceGener/sinMinif 8.96 15.06


RiegoFrec/ParceFrec/sinMinif 1162.92
RieeoFrec/TUC/sinMini f 36.12
Riego gener/ParceFrec/sinMinif 48.94 140.45
Riego gener/TUC/sinMinif 63.34 296.66
Temp/ParceFrec/conMinif 8.62 13.71
Temp/ParceGener/conMinif 79.43 169.03
Temp/TUC/conMinif 14.40 15.34
RiegoFrec/TUC/conMi nif 276.89 660.75
RiegoFrec/TUC/conMi nif 276.89 660.75

FUENTE: Elaboración propia con datos de SAGAR y RAN, octubre 2000

80 E STUDIOS A GRARIOS
El rancho se nos llenó
de viejos: crisis del
agro y migración
internacional en
Zacatecas*

Francis Mestries Benquet**

Introducción

La migración internacional en
Zacatecas es un fenómeno tan
profundamente arraigado que no
se puede entender la economía
y la demografía de este estado sin
colocarla en el centro del análisis.
La mayoría de los municipios y de
los hogares dependen en grado
mayor o menor de los recursos de
esta migración laboral, cuyas
remesas constituyen el principal
generador de ingresos después
del sector agropecuario, mismo
que se encuentra en crisis. La
tradición migratoria en Zaca-
tecas es añeja, ha generado una

* Este trabajo concursó en la VI edición del


Premio Estudios Agrarios 2001, habiendo
recomendado el jurado calificador su
publicación.
** Profesor e investigador de la Universidad
Autónoma Metropolitana Azcapotzalco.
cultura migratoria profundamente interiorizada en los individuos
y las comunidades, y por eso la explicación de los crecientes
flujos migratorios actuales al norte no admiten causas sencillas y
unívocas.

La emigración, una costumbre añeja constructora de caminos


y puentes

Zacatecas ha sido llamada en la Colonia la "colonizadora del


norte", desde que a fines del siglo XVI sirvió de base para
evangelizar y colonizar el norte de la Nueva España. Así fueron
zacatecanos los que fundaron las ciudades de Saltillo, San Luis
Potosí y Santa Fe de Nuevo México, y que contribuyeron a la
fundación de Monterrey, y fue en gran medida la plata zaca-
tecana la que financiaba los sueldos de los presidios del norte;
fue también la pericia minera zacatecana la que creó los
minerales de Parral, Chihuahua y otros, provocando desde el
siglo XVII escasez de mano de obra en las minas de Zacatecas
(ESPARZA, 1990).
La migración de los mineros no se detuvo en el siglo XIX con
la ocupación de casi la mitad del territorio nacional en el norte
por Estados Unidos, dado que la cultura mexicana en California,
Nuevo México y Arizona se mantuvo viva, y los nexos entre las
poblaciones mexicanas de ambos lados de la frontera no se
rompieron, sirviendo de apoyo al proceso migratorio (COLME-
NARES, 1991): los trabajadores mineros zacatecanos siguieron
llegando a las minas de Arizona y Nuevo México, donde ocupa-
ron puestos calificados, atraídos por los altos sueldos y mejores
condiciones de trabajo. La economía zacatecana, mientras tan-
to, inició un lento declive desde la derrota militar de su goberna-
dor García Salinas por las huestes de Santa Ana en los años
1830, viéndose amputada de la provincia de Aguascalientes y
truncado su proyecto de desarrollo industrial (textil) a mediados
del siglo por la competencia de los estados vecinos. La minería
se atrasó tecnológicamente, a pesar de haber pasado a manos
del capital inglés, y entró en crisis a fines del Porfiriato, lo que
provocó cierres de minas y un proceso de modernización y de
concentración del capital bajo la batuta de inversionistas extran-
jeros (Estados Unidos), con su secuela de despidos masivos de
mineros. Por otro lado, el rezago social y el aumento de la

82 E STUDIOS A GRARIOS
pobreza en el estado provocaron graves epidemias de tifo y
otras enfermedades que despoblaron hasta la capital (BAZAR-
TE, 1997) y empujaron a muchos a abandonar el estado, cau-
sando penuria de mano de obra en las minas. Esto se refleja en
una tasa de crecimiento demográfico negativa, la más baja de
todas las ciudades del país entre 1895 y 1910 (ROSENZWEG,
1965). En el agro dominaban las grandes haciendas graneras y
ganaderas con peones acasillados que abastecían a los centros
mineros de suministros, pero que nunca pudieron satisfacer las
necesidades alimenticias de la población, por lo que Zacatecas
tenía que importar parte de sus alimentos.
La crisis agrícola, simultánea a la crisis minera, generó tam-
bién desempleo y hambre en el campo, y consiguientes presio-
nes migratorias (MÁRQUEZ, 1990).
La construcción del ferrocarril del centro al norte del país en
la década de 1880 y su interconexión con el ferrocarril norte-
americano también en construcción, tuvieron un impacto decisi-
vo en la aceleración de los flujos migratorios de Zacatecas,
cuando llegó a esta ciudad en 1884, al crear un dinámico mer-
cado laboral en ambos países, al facilitar la huida de los peones
de las haciendas, al abaratar los costos de la migración al norte,
al difundir la información sobre oportunidades laborales, y al
disminuir riesgos y distancias. Propició la migración hacia Cd.
Juárez, terminal del ferrocarril a la frontera norte. Muchos
operarios migrantes contratados en las vías mexicanas eran
“reenganchados” al llegar a la frontera por las compañías
ferrocarrileras de Estados Unidos. Zacatecas ya figuraba entre
los principales estados productores de braceros (MÁRQUEZ,
1990).
Al quebrar la columna vertebral del sistema hacendario en
Zacatecas, y al traer muerte, epidemias, destrucción, desem-
pleo y hambre a Zacatecas, escenario prominente de sus bata-
llas, la Revolución detonó una oleada migratoria sin preceden-
tes, que se dirigió a nuevos estados de la Unión Americana,
California, Texas y la región de los Grandes Lagos. Los migran-
tes mexicanos encontraban fácilmente trabajo y pocas trabas
para su ingreso, ya que Estados Unidos había entrado a la Pri-
mera Guerra Mundial y necesitaba brazos.
En los años 1920, la bonanza minera en Zacatecas y los
primeros repartos de tierra a los campesinos (“fraccionamien-
tos”), así como las deportaciones de ¡legales en el país vecino
al terminar la guerra, redujeron el flujo, e incluso trajeron de

AN Á L I S I S 83
regreso a obreros y mineros atraídos por la oferta de empleos,
pero la Guerra Cristera, que tuvo en el estado uno de sus
principales campos de batalla, forzó a muchos campesinos
situados entre dos fuegos a una nueva diáspora, atraídos
también por el auge económico norteamericano de esa década,
que mantuvo alta la demanda de mano de obra mexicana,
preferida a la europea que fue suspendida a principios de los
veinte, y propició el establecimiento de las primeras colonias de
zacatecanos en las grandes ciudades americanas, como los
Ángeles y Chicago, donde laboraban en la industria acerera y
empacadora y en los ferrocarriles (muchos llegaron allí siguien-
do el trabajo del “traque” o ferrocarril). Surgen pues las primeras
comunidades "hijas" asentadas en medio urbano en fechas tem-
pranas. Sin embargo, la Gran Depresión de 1929 desencadenó
desempleo masivo y deportaciones en masa en Estados Uni-
dos, obligando a muchos a regresar, pero una nueva crisis mi-
nera en su estado natal en 1930 volvió crítica su situación, por
lo que el gobierno local aceleró la Reforma Agraria en esta
década, "recampesinizando" a parte de los trabajadores asala-
riados y migrantes (MOCTEZUMA, 1993).
No obstante, M. DE LA PEÑA notaba en 1940 que Zaca-
tecas sufría una verdadera sangría poblacional, al tener el más
bajo porcentaje de adultos en edad productiva, por la elevada
mortalidad y la fuerte emigración, y al tener la más alta pro-
porción de nativos residentes fuera del estado (26,6% de la
población estatal), debido en su opinión, a la decadencia minera
y a la dependencia de la agricultura de temporal, aunque
reconocía cierta recuperación poblacional entre 1935 y 1945 a
consecuencia de la Reforma Agraria (DE LA PEÑA, 1948).
El ingreso de la Unión Americana a la Segunda Guerra
Mundial inicia la tercera fase de la migración mexicana al norte,
imponiéndose las necesidades de la economía de aquel país a
la sociedad mexicana, en aras del esfuerzo bélico: exportación
de materias primas y fuerza de trabajo mexicanas para suplir a
los hombres llamados a filas. Por ello se firmó el Convenio
Bracero en 1942, que organizaba y regulaba la migración la-
boral mexicana hacia los campos agrícolas y las vías de tren
del país vecino, mediante cuotas anuales de trabajadores
distribuidas entre los estados, transporte asegurado, contratos
laborales de 45 días, alojamiento y alimentación garantizados,
salario mínimo y seguro social. Lejos de terminar con la victoria
aliada de 1945, los convenios se renuevan año con año hasta

84 E STUDIOS A GRARIOS
incorporar cerca de 4,700 000 trabajadores mexicanos en 22
años de convenios, con derrames anuales de 25 millones de
dólares, en promedio. Sin embargo, los braceros eran explo-
tados, el trabajo era muy pesado, los salarios menores a los de
los trabajadores nativos, y sus condiciones de vida eran pési-
mas, además de que los gobiernos americano y mexicano les
retenían parte de su salario y estaban bajo estrecha vigilancia
para impedir su organización y su huida al final del contrato. Sin
embargo esto no impidió la emigración ilegal y la dispersión
geográfica y di versificación laboral de los migrantes. En tales
condiciones de trabajo y de vida, el objetivo de los braceros era
claro: trabajar duro, y no gastar casi nada para reunir un peque-
ño peculio y regresar a su tierra. En su mayoría jornaleros y
campesinos, usaban estos ahorros para invertir en su parcela y
para la subsistencia familiar.
En Zacatecas, llegaron muchos contratistas chicanos de las
compañías norteamericanas a enganchar braceros para el ferro-
carril y los "fields", y el gobierno local por su lado negoció y ob-
tuvo altas cuotas de braceros, 25 000 en promedio cada año,
sumando 390 000 entre 1951 y 1964 (8.9% de la migración legal
nacional), es decir el 5° lugar nacional según C. RAMÍREZ
(1995, 119-21), aunque ocupaba el 4° lugar en relación a su
PEA agrícola (ROBLES, 1989, 132). En los años 1940, el Pro-
grama fue tan masivo que llegó a provocar el semi-abandono de
parcelas, pero en la década siguiente, sequías recurrentes y
crisis agrícolas provocaron subempleo rural y engrosaron las
filas de los braceros (RAMÍREZ, 1995). La emigración se vio
impulsada también por la terminación de la carretera paname-
ricana al norte. Es de notar que el gobierno local privilegió la
zona de los cañones, al sur del estado, donde predominaba la
pequeña propiedad privada y donde existía una vieja tradición
de migración interna a Guadalajara, quizá porque oficialmente
les estaba prohibido a los ejidatarios reclutarse de braceros
(aunque muchos lo hacían) (RAMÍREZ, 1995).
Los efectos socio-económicos del Programa fueron, por un
lado, la escasez de jornaleros agrícolas (en el Cañón de
Juchipila, 48% de los peones se fueron en 1944), el caudal de
remesas (estimados en $2 400 000 en los siete meses en los 10
principales municipios expulsores en 1944), lo que mejoraba sin
duda el nivel de vida de las familias rurales, pero por otro lado
desataba inflación, sobre todo en los precios de los terrenos,
casas y aperos de labranza (AGN, 1980), y ciertos cambios

AN Á L I S I S 85
culturales favorables a la modernización de la agricultura
campesina: en palabras de un exbracero, citado en una carta de
Salvador Castro Rivera al secretario de Agricultura Marte
Gómez: "Allí (en Estados Unidos) se ha hecho mucho, porque
ellos han trabajado. Nosotros podemos hacer otro tanto.
Queremos trabajar aquí, hemos visto lo que hay que hacer y
sabemos como hacerlo" (AGN, op. cit.).11 Por otro lado, se
extendieron las redes de los zacatecanos en Estados Unidos
hasta lugares en donde no habían incursionado, como la Costa
Este, Florida y San Francisco, siguiendo las labores del "tra-
que". Junto con la obtención de permisos de residencia por
algunos braceros recurrentes a principios de los años 1960, que
se quedaron allá, esto permitió la constitución de circuitos
migratorios que sirvieron de pasarela a la emigración ilegal
cuando Estados Unidos puso fin al Programa en 1964, a raíz de
la mecanización de varias cosechas importantes y de la caída
consecuente de la demanda de braceros en los campos califor-
nianos: ésta se convirtió, de ahí en adelante, en la forma prin-
cipal de migrar, llegando a niveles similares a los flujos legales
anteriores, a fines de los años sesenta.
En síntesis, el Programa Bracero amplificó y modificó el flujo
migratorio, al volver temporal la migración, al "ruralizarla", por
sus orígenes y sus destinos ocupacionales, y al legalizarla: la
migración estacional se constituyó en una actividad comple-
mentaria y funcional a la economía campesina.
En los años 1970, el estallido de la crisis agrícola nacional y
la pauperización de los campesinos provocó un amplio y
combativo movimiento campesino por la tierra, encabezado en
Zacatecas por el Frente Popular de Zacatecas, que logró el
reparto de algunos latifundios ganaderos; para hacer frente a la
crisis de granos, el Estado impulsó la modernización de la
agricultura campesina, mediante créditos, mecanización, pre-
cios de garantía y sistema de comercialización oficial. La
migración temporal, no obstante, siguió creciendo, y en mayor
medida la migración permanente, en razón del desplazamiento
de los migrantes del trabajo agrícola a las industrias y los
servicios en las ciudades de Estados Unidos. Al encontrar tra-
bajos más estables, grupos de migrantes zacatecanos legali-
zaron su estancia y se establecieron allí, llevando a su familia

1 Según el Segundo Informe del Gobernador Reynoso: "los trabajadores contratados iban animados con
marcado espíritu de ahorro, y a su regreso procuraban adquirir implementos de labranza, y algunas veces
también compraban fracciones de terreno o casas-habitación para sus familias (RAMÍREZ y VEGA,
1990:67).

86 E STUDIOS A GRARIOS
(algunos incluso crearon su propio negocio en el sector
terciario), ya que la sobrevaluación del peso a principios de los
años 80's hacía poco atractivo la migración temporal.
La crisis de 1982 desató una nueva oleada migratoria de
ilegales al ensanchar la diferencia salarial entre los dos países,
y los programas de ajuste estructural, al restringir o suprimir los
apoyos y subsidios estatales a la agricultura campesina, so-
cavaron su rentabilidad y obligaron a los labradores a financiar
su producción con los "migradolares". La Ley IRCA o Simpson-
Rodino de 1986, destinada a combatir la emigración ilegal a
Estados Unidos, hizo más difícil el cruce de la línea, pero
también permitió la amnistía de más de 2 millones de "mojados",
lo que dio un fuerte impulso a la migración establecida, ya que
muchos nuevos residentes se llevaron a su familia a partir de la
Ley de Reunificación familiar de 1990. Dio vuelo también a toda
una industria de falsificación de documentos, y a mafias de
contratistas que lucraban con los indocumentados, atraídos por
la posibilidad de amnistía. Estos incluían ahora también a
jóvenes citadinos, maestros y mujeres. Otro de los resultados de
la Ley IRCA fue la caída de las entradas de remesas a Zaca-
tecas, que fue resentida gravemente por las economías locales.
La depresión de la economía americana a fines de los años
ochenta y principios de los noventa, provocó, como lo había
hecho antes en la historia de este país, un repunte de los
sentimientos anti-inmigrantes latinos en Estados Unidos, y el
reforzamiento sin precedentes de la vigilancia policiaca en la
frontera desde 1993, así como nuevas leyes persecutorias de
los migrantes, como la Ley 187 en California y la Ley Federal de
Reforma de la Inmigración Ilegal y de Responsabilidad del
Inmigrante en 1996, que aumenta las penas a los indocumenta-
dos, cárcel incluido, les niega el acceso a casi todos los servi-
cios públicos, restringe los apoyos estatales a los inmigrantes
legales, y persigue a los patrones empleadores de “sin papeles”.
El resultado ha sido una ola sin precedentes de naturalización
de migrantes residentes (500 000 mexicanos desde 1996) y la
prolongación de la estancia de los ilegales (y no, como se pen-
saba, su retorno masivo), acentuando la tendencia a la migra-
ción permanente (TRIGUEROS y RIVERA, 1998, 183-184), el
drástico incremento de los costos y riesgos del cruce de la línea
para los indocumentados, que cambiaron sus rutas de acceso a
los desiertos de Arizona, y la proliferación de mafias de polleros,
con lo que ha aumentado dramáticamente el número de muertes

AN Á L I S I S 87
accidentales, asaltos, asesinatos y violaciones. Pero no se ha
desalentado la migración ilegal que se recuperó desde 1998 y
alcanzó cifras históricas. Se demuestra así la dificultad de
controlar los flujos migratorios cuando la globalización abre las
fronteras a los flujos de capitales, de mercancías y altos ejecu-
tivos, difunde informaciones y pautas de consumo hasta tugares
más remotos, acentúa las brechas económicas y sociales entre
países y dentro de cada país, mina la rentabilidad de las
pequeñas empresas dedicadas al mercado, interno y agudiza la
inestabilidad económica de los países más débiles, y mientras
exista una demanda de fuerza de trabajo barata y flexible en el
país más fuerte para las tareas pesadas, sucias, repetitivas y de
baja calificación.
En Zacatecas, una nueva crisis minera a principios de los
años noventa sembró desempleo y quiebras en la pequeña y
mediana minería; por otro lado, la producción agropecuaria de
básicos (maíz, frijol, carne) resintió fuertemente la apertura
comercial y las importaciones de alimentos, así como la cance-
lación del crédito y de casi todos los precios de garantía, cau-
sando crisis de carteras vencidas, caída de los rendimientos y
reducción de superficies sembradas, lo que agravó las presio-
nes migratorias, cada vez más permanentes, acentuadas por un
ciclo de sequías durante seis años consecutivos.
En suma, la problemática migratoria de Zacatecas es muy
compleja porque imbrica factores económicos estructurales, fac-
tores sociales y factores culturales: un aparato económico ca-
rente de diversificación productiva, centrado históricamente en
sectores extractivos primarios (minería, agricultura, ganadería)
sujetos a fuertes fluctuaciones y desprovistos de encadenamien-
tos productivos (procesamiento de minerales y de alimentos),
con rezagos tecnológicos y condiciones agroecológicas desfa-
vorables en el agro, ha sido incapaz de generar suficientes em-
pleos y salarios decentes, originando altas tasas de desempleo
y subempleo, y bajos ingresos.
Por otra parte, la larga tradición migratoria del estado ha
producido una cultura de la migración en torno al mito del dólar
fácil y de pautas de consumo del primer mundo, y sofisticadas
redes migratorias que minimizan el costo monetario y psicológi-
co de la "ida al norte" y mantienen en comunicación permanente
familias y comunidades divididas entre los dos países. En estas
condiciones, el "sueño americano" parece al alcance de la mano
de los jóvenes, aunque a veces se convierta en pesadilla.

88 E STUDIOS A GRARIOS
De las estrategias de sobrevivencia al habitus en las
comunidades transnacionales

Antes de pasar al estudio de las condiciones concretas de la


migración a E.U.A., es menester plantear el modelo teórico y los
conceptos clave que nos ayuden a arrojar luz sobre la imbrica-
ción contradictoria de racionalidades económicas (estrategias de
reproducción social) y de lógicas culturales en el comportamien-
to de los migrantes, desarrollada en el último capítulo.
Aunque importantes, los factores económicos son insuficien-
tes para explicar un fenómeno que se ha convertido en un modo
de vida de muchos zacatecanos, independientemente de su
situación de empleo, de ingresos o de actividad económica; de
hecho la mayoría de los migrantes internacionales mexicanos
tienen un empleo en su estado y no son parte de la población
más marginada, además la migración no se agotó en los
periodos de desarrollo económico, como en las décadas de los
años 50's y 60's, sino que incluso creció. Tenemos que echar
mano de teorías que otorgan un peso importante a factores
culturales y sociales.
El modelo teórico más adecuado para entender la lógica de
la migración campesina nos parece ser el de las estrategias de
reproducción social, desarrollado por ORLANDINA DE OLI-
VEIRA, MARIELLE PEPIN y VAN ÍA SALLES, inspirándose de
CHAYANOV y de su teoría de la economía campesina: se trata
de "un conjunto de labores realizadas por la unidad doméstica
campesina para contrarrestar su posición desventajosa frente al
mercado y permitir su sobrevivencia", según M. PEPIN y T.
RENDÓN, y comprende tres tipos de actividades: producir bie-
nes y servicios para el autoconsumo, producir bienes y servicios
para el mercado, y vender fuerza de trabajo fuera del predio,
aunque estas estrategias pueden tener un carácter contradicto-
rio, como la migración que también promueve mecanismos que
limitan o dificultan la producción campesina, al retirar en forma
permanente o temporal la fuerza de trabajo requerida en el
predio (OLIVEIRA, PEPIN y SALLES, 1989, 28). Estas estrate-
gias se presentan en forma combinada, cuando no son incom-
patibles, y no excluyen otras como organizarse para la lucha por
la tierra (SALLES, 1989, 133-139).

AN Á L I S I S 89
Sin embargo, las estrategias no implican forzosamente una
elección racional individual, en función de costos y beneficios,
puesto que éstas no son siempre concientes: Chayanov observa
en el campesinado "la existencia de un conjunto de acciones
orientadas por motivos conscientes o no, desplegadas por las
familias para garantizar su supervivencia" (OLIVEIRA et al. op.
cit., subrayado nuestro). En efecto, los campesinos no están en
condiciones económicas para poder decidir libremente cual es la
mejor forma, la más redituable, de invertir sus escasos recursos,
ni de escoger la estrategia que corresponda siempre a sus inte-
reses objetivos a largo plazo. La noción de “habitus” social de
BOURDIEU nos permite afinar este concepto de estrategias:
"El habitus es un sistema socialmente constituido de disposi-
ciones adquiridas mediante aprendizaje y mediante la práctica,
siempre orientado hacia funciones prácticas" (BOURDIEU y
WACQUANT, 1995, 83); estas disposiciones "son adquiridas por
los agentes mediante la interiorización de un tipo determinado
de condiciones sociales y económicas, y encuentran, en una
trayectoria determinada de cada campo, una oportunidad más o
menos favorable de actualizarse" (Ibid., 70). Sin embargo no es
invariable: "El habitus no es el destino que algunas veces se ha
creído ver en él. Siendo un producto de la historia, es un siste-
ma abierto de disposiciones, enfrentado de continuo a experien-
cias nuevas y en consecuencia, afectado sin cesar por ellas. Es
perdurable pero no inmutable" (Ibid., 92). Pero ¿Que tan racio-
nales son las estrategias que origina él habitus? según BOUR-
DIEU "las estrategias son líneas de acción objetivamente
orientadas que los agentes sociales construyen sin cesar en la
práctica y que se definen en el encuentro entre habitus y una
coyuntura particular del campo" 2
(Ibid., 89). Así el habitus "genera estrategias que pueden estar
objetivamente conformes con los intereses objetivos de sus
autores sin haber sido concebidas expresamente con este fin"
(BOURDIEU, 1990,141). Pero el habitus racional (en términos
económicos) "no puede construirse ni desarrollarse sino cuando

2 Un campo es "una red o configuración de relaciones objetivas entre posiciones. Estas se definen(...) por
su situación actual y potencial en la estructura de la distribución de las diferentes especies de poder (o de
capital), cuya posesión implica el acceso a las ganancias específicas que están en juego dentro del campo
(artístico, religioso, económico, etc.). La jerarquía de las diferentes formas de capital (económico, cultural,
social, simbólico) se modifica en los diferentes campos". Sin embargo, "en tanto que campo de fuerzas
actuales v potenciales, el campo es igualmente campo de luchas por la conservación v transformación de la
configuración de dichas fuerzas. Como estructura de relaciones objetivas entre posiciones de fuerza, el
campo subyace y orienta las estrategias mediante las cuales ¡os ocupantes de dichas posiciones intentan,
individual o colectivamente, salvaguardar o mejorar su posición e imponer ei principio de jerarquización más
favorable a sus propios productos" BOURDIEU y WACQUANT, op. cit, pp. 64-65 y 68 ).

90 E STUDIOS A GRARIOS
existen ciertas condiciones de posibilidad en particular econó-
micas, y que la conducta racional (...) es el producto de una
condición definida por la posesión de la cantidad mínima de
capital económico y social necesaria para percibir y aprovechar
las "oportunidades potenciales" formalmente ofrecidas a todo el
mundo". (BOURDIEU y WACQUANT, 85-86). Sin embargo, el
habitus no está forzosamente reñido con estrategias racionales:
"las orientaciones sugeridas por el habitus pueden acompañarse
de cálculos estratégicos de costos y beneficios tendientes a
llevar al nivel de la conciencia aquellas operaciones que el
habitus efectúa conforme a su propia lógica. Además, los pe-
riodos de crisis, en los cuales los ajustes rutinarios de las
estructuras subjetivas y objetivas son brutalmente trastornados,
constituyen una clase de circunstancias donde la elección
racional puede predominar, por lo menos entre aquellos agen-
tes que pueden, por así decirlo, darse el lujo de ser racionales"
(ídem, 91).
Así, la "propensión a la migración" se puede entender como
un habitus social, un "estilo de vida", en un estado de larga tradi-
ción migratoria como Zacatecas, estilo que produce estrategias
individuales y colectivas contradictorias, no siempre "razona-
bles" en términos de BOURDIEU, porque mezcla dos sistemas
de valores, dos esquemas de acción, el tradicional, con su énfa-
sis en la economía moral (conductas de prestigio, ayuda mutua,
trueque, importancia del valor de uso) y el moderno, regido por
la racionalidad capitalista, puesto que el migrante es un campe-
sino arrojado bruscamente al sistema económico competitivo del
país del norte. Haciendo un símil con el caso de los campesinos
argelinos expulsados del campo por la administración colonial
francesa, retomamos unas observaciones de BOURDIEU: "de-
masiado inseguros de sí mismos y de su situación, (los campe-
sinos argelinos) actuaban como si quisieran conjuntar las venta-
jas de los dos sistemas, de manera que uno los veía perseguir
fines tradicionales mediante medios modernos, o a la inversa,
perseguir fines modernos con medios tradicionales, o, más para-
dójico aún, perseguir fines mutuamente incompatibles por perte-
necer a dos lógicas opuestas" (BOURDIEU y SAYAD: 1964,
165). Así, vemos a los migrantes zacatecanos trabajar duro todo
el año en el otro lado, y derrochar en unos días de fiesta en su
pueblo de origen sus ahorros para lucir sus mejores galas
cabalgando un caballo fino y emborracharse con sus amigos
locales, o bien mantener a toda costa su parcela, aunque no la

AN Á L I S I S 91
trabajen, y gastarse sus ahorros especiales en lugar de inver-
tirlos en ella. Es decir, el capital económico, que impone sus
reglas del juego al migrante en posición subordinada en el país
del norte, sirve para incrementar su capital simbólico (Luis MAR-
TÍNEZ, 2000) en otro campo, el de la economía moral de su
pueblo o comunidad.
Por otro lado, los valores y las prácticas locales son fuerte-
mente impactadas por el proceso migratorio: "Este se ha con-
vertido en una tradición y un modo de vida que "obliga" a emi-
grar sobre todo a los jóvenes. Ir al norte ha venido a ser en los
últimos años un rito de paso" (ALARCÓN, 1988, 350); los jove-
nes están sujetos a una intensa presión social de sus familias y
amigos para emigrar, pues es la única vía para acceder a los
bienes de consumo duraderos considerados ya parte del estatus
social. Como dice ENRIQUE MAZA, "la migración en Zacatecas
ya no es reversible, ya es cultural, casi por orgullo personal"
(MAZA, 1998, 143).
Así la migración internacional se reproduce no sólo porque
contribuye a elevar permanentemente el nivel de aspiraciones
sino porque es un medio para adquirir prestigio social, que se
gana entre los jóvenes dando prueba de valor e iniciativa cru-
zando de mojado la frontera, gastando ostentosamente en las
vueltas al pueblo, e invirtiendo en obras públicas o asistencia
social en la comunidad de origen, mediante la organización de
clubes de migrantes. La "ida pa'l norte" de los jóvenes a veces
obedece también a una voluntad de adquirir autonomía econó-
mica y de librarse de la autoridad patriarcal: en este caso no se
puede hablar de una estrategia familiar.
Otra herramienta teórica que ayuda a entender la migración
es el concepto de redes que es, "según Barnes, un campo so-
cial constituido por relaciones entre personas (...) Cada red se
compone de familias nucleares, no de individuos, vecinas (¿em-
parentadas?) entre sí que practican el intercambio recíproco
sistemáticamente entre ellas en pie de igualdad, de bienes y
servicios" (LOMNITZ, 1998:71-74), como una extensión de la
familia ampliada. Las redes intercambian, según Larissa LOM-
NITZ, información, entrenamiento y ayuda para el empleo,
préstamos de dinero y objetos, servicios (hospedaje, cuidados a
niños y enfermos, ayuda mutua), apoyo emocional y moral, y
bienes compartidos en común. Las redes migratorias son sis-
temas de información y de apoyo a los migrantes ilegales para
ayudarles a pasar y a instalarse en el país receptor y a conse-

92 E STUDIOS A GRARIOS
guir trabajo. Las constituyen los migrantes legales en las comu-
nidades "hijas" de Estados Unidos y en sus comunidades de
origen. Se estructuran en todo un circuito migratorio que incluye
comunidades filiales intermedias en la frontera del lado mexica-
no y otras en territorio americano, que sirven de "etapas" al mi-
grante, antes de llegar a la "comunidad hija" donde lo acogen
familiares y amigos y le consiguen trabajo.
Nacidas de las tendencias gregarias de los migrantes mexi-
canos de agruparse por su pueblo de origen en asentamientos
estadounidenses, las comunidades filiales son extensiones de
los pueblos de origen, de los cuales reproducen los usos y cos-
tumbres, y con los cuales están en contacto permanente me-
diante los medios de comunicación a distancia y el constante ir y
venir de los migrantes, al grado de que algunos autores hablan
de "comunidades transterritoriales" (MOCTEZUMA, 2000, 86),
de "circuito migrante transnacional" o de "espacio social trans-
nacional" (ROUSE, 1994): "Los migrantes establecieron vínculos
tan estrechos entre comunidades de origen y lugares de destino
en el país del norte, que se creó un espacio multilocal que
atraviesa las fronteras nacionales, el cual constituye su espacio
vital primario donde organizan sus vidas y orquestan sus
acciones". Guardando las proporciones, los migrantes viven en
el extranjero como si vivieran en la misma comunidad y a la in-
versa, los habitantes de la comunidad viven como si estuvieran
en el extranjero", en palabras de Rouse (MOCTEZUMA, op. cit.).
Es decir, "en los migrantes, las comunidades de origen y de des-
tino mantienen una identidad porosa, en la que, a un mismo
tiempo y en espacios distintos sobrevive el pasado y el presen-
te, lo tradicional y lo moderno, lo rural y lo urbano, lo campesino
y lo proletario, envolviendo en un todo único las distintas
prácticas y percepciones aparentemente contradictorias por no
evolucionar de acuerdo a la lógica de la modernidad," según ese
mismo autor (MOCTEZUMA, op. cit., 84). La migración interna-
cional no es pues un fenómeno lineal que empieza y termina
(...), es un proceso constante, como un movimiento permanente
de personas que se desplazan de un país a otro integrando
económicamente familias, comunidades y regiones. El estudio
de este tejido que construyen los migrantes a través de sus
redes de parentesco, compadrazgo y vecindad, permite obser-
var claramente que la población ha creado un gran sistema
económico internacional compuesto por los migrantes y sus
familias, a través del cual fluyen recursos y servicios de muy

AN Á L I S I S 93
diversa índole" (GONZÁLEZ, 1996, 12). Este modelo recalca la
orientación bidireccional de (os flujos de personas, de bienes y
de dinero, y la influencia cultural recíproca que ejercen comuni-
dades de origen y de destino unas sobre las otras. En este
sistema, las comunidades de origen siguen siendo "el corazón
espiritual de las comunidades transnacionales" (KEARNEY,
1996), adonde regresan periódicamente migrantes temporales y
permanentes, para buscar un estatus social negado en el país
receptor por la discriminación racial y por su estatus de prole-
tarios precarios y explotados, para descansar de la ruda labor
en fábricas y campos estadounidenses, para ayudar, organi-
zados en clubes, a mejorar los servicios públicos de sus pueblos
o apoyar a sus paisanos desamparados, y para alimentar sus
fuentes de identidad cultural, que les sirvan dé cemento para
enfrentar mejor las duras condiciones de vida y trabajo en la
Unión Americana.

Un estado en declive demográfico, marginado socialmente

El estado de Zacatecas sufre una sangría demográfica, que se


refleja en una tasa de crecimiento de la población de sólo 0,8 a
0,9% anual, pese a que su natalidad es muy superior al prome-
dio del país, lo que lo ubica junto al Distrito Federal entre los
estados en declive demográfico: a este ritmo, el estado tardará
85 años en duplicar su población (INEGI, 1997). Su saldo migra-
torio neto (diferencia entre los flujos de inmigración y de migra-
ción) es fuertemente negativo: -30,5%, según el censo del INEGI
(2000), o sea el 2° más negativo del país. La mitad de sus 56
municipios muestran tasas negativas, en especial los de la re-
gión de los Cañones al sur del estado, debido a la fuerte emi-
gración que sufren, y otros, también expulsores, presentan tasas
muy bajas de crecimiento (de O a 1,7% anual), como los de
Jerez y Villanueva en el centro-sur (INEGI, 1997, y ENADID,
1992), que serán estudiados aquí. Esto está ocasionando un
envejecimiento ineluctable de la población de estos municipios.

94 E STUDIOS A GRARIOS
Tasas de crecimiento demográfico total anual promedio
en Zacatecas y en el país

1960-70 1970-80 1980-90 1960-90 1990-95

Zacatecas 1 .5% 1 .8% 1 .2% 1 .5% 0.8%

Nacional 3.2% 3.2% 2.0% 2.9% 1.8%

El aumento poblacional de Zacatecas ha sido, desde déca-das,


alrededor de la mitad del promedio nacional, lo que colocó al
estado como el de menor crecimiento del país, y esta brecha
histórica, que había tendido a resorberse en los decenios de los
setenta y ochenta, volvió a ahondarse en los noventa. Casi 11%
de los zacatecanos (148 000 personas) residen en otro estado o
país (INEGI, 2000). También su densidad poblacional es de las
más bajas del país (18 habitantes / km2).
La propensión a expulsar población de muchos municipios
zacatecanos se correlaciona en primera instancia con la pobre-
za, los rezagos sociales, el subdesarrollo económico y la disper-
sión poblacional: el hecho de que 58% de la población residía
en 1995 en pueblos menores de 5 000 habitantes y de que 54%
de los zacatecanos vivía en el campo (INEGI, 1996), dificultan
la instalación de servicios públicos y la atención social, sobre
todo si a la dispersión se agrega la incomunicación. Zacatecas
presenta bajos niveles educativos (casi 45% de la población
mayor de 15 años no había terminado la primaria), habitacio-
nales (31,4% de los ocupantes de vivienda no tenían drenaje, y
62% vivían en condiciones de hacinamiento (CONAPO, 1995), y
de ingresos: 74% de la población ocupada tenía remuneracio-
nes de sólo hasta 2 salarios mínimos, de los cuales 24,4% no
recibían remuneración a pesar de trabajar (CONAPO, 1995,
INEGI, 1997).
Estas cifras colocaban a Zacatecas en el 8° lugar de margi-
nación del país en 1990, abarcando más de 70% de su pobla-
ción en situación de pobreza al percibir sólo hasta dos salarios
mínimos (PADILLA: Sol de Zacatecas, 30-08-93) y a 21% en
situación de indigencia, con ingresos de hasta un salario mínimo

AN Á L I S I S 95
(INEGI,1997). En la década de los 90's, su situación empeoró
pues descendió al 6° lugar entre las entidades más marginadas.
Esta problemática se agrava en el campo donde sólo 31% de la
población ocupada recibía ingresos superiores al salario mínimo
en 1990. Sin duda esta pauperización de la mayoría de la
población está relacionada con altos índices de subempleo y
desempleo: este último alcanzaba 4% de la PEA en 1992, 3 el
mayor del país junto con Guerrero (El Sol de Zacatecas, 12-11-
92), como consecuencia, entre otros, de la desaparición de
empleos industriales en la "década perdida" de los 80's. En
efecto, Zacatecas quedó fuera de los corredores industriales
orientados a la exportación que estableció el modelo secundario
exportador implantado desde 1986. Esta tendencia que se
agudizó en los años 90's, con una pérdida adicional de 5,7% de
empleos manufactureros hasta 1995 (INEGI, 1997). Lo corro-
bora también el aumento en el mismo lapso de los trabajadores
familiares sin pago, de 6,8% al 16% de la PEA, y la alta
proporción de los que laboran menos de 35 horas a la semana
(28,8%) —los subempleados— que junto con los desempleados,
alcanzan 30,4% de la PEA total (Ibid.). Sólo 26,13% de la
población tiene derecho al Seguro Social, debido a que apenas
36% de la población ocupada es asalariada, el estado tiene la
tercera tasa de participación laboral más baja del país (GOB. DE
ZAC., 99, 22).
Otro indicio de la pauperización creciente de la población,
sobre todo a partir de la crisis de 1994-95, es que las mujeres
aumentaron su participación en las actividades agrícolas de 13
a casi 18% de su ocupación total (INEGI,1997), lo que puede
reflejar la pérdida de sus empleos en otros sectores, o la
presión para incorporarse al trabajo de su parcela o como
jornaleras agrícolas, ante la mayor necesidad económica o la
mayor migración de los hombres. Por otro lado, paralelamente
al descenso de la población empleada de obreros y empleados,
se observa entre 1990 y 95 un aumento de 4,7% de los
empleos en el comercio y de trabajadores ambulantes, eviden-
ciando una expansión de la economía informal. En síntesis,
aumentó la pobreza en Zacatecas en la década pasada, al
extenderse a nuevos sectores sociales.

3 J. M. PADILLA rechazaba esta cifra oficial y la calculaba .en 14% (El Sol de Zacatecas, op. cit).

96 E STUDIOS A GRARIOS
A nivel municipal, las comunidades de mayor marginación se
encuentran en el semidesierto zacatecano del noreste, de don-
de se originan los principales flujos de migración hacia otros
estados del país (Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Jalisco,
Aguascalientes. Distrito Federal), en el este (Pinos), y en el
oeste y en el sur del estado de donde sale el principal flujo
migratorio hacia los Estados Unidos. En el sureste, Jerez, princi-
pal municipio expulsor a Estados Unidos, clasificado por CONA-
PO como de baja marginación, cuenta no obstante con 68,5%
de su población ocupada con ingresos inferiores a dos salarios
mínimos, y su vecino, el municipio de Villanueva, también alta-
mente expulsor, presenta índices de mayor atraso: cuenta con
46,8% de habitantes sin drenaje en sus viviendas, con 59% de
éstas en condiciones de hacinamiento, y con casi 75% de
población rural (CONAPO, 1990).

La crisis de la producción agropecuaria

El sector agropecuario zacatecano enfrenta una generalización


y profundización de su crisis estructural, que en los años 80 sólo
afectaba a algunos sectores. Esto provoca el progresivo aban-
dono de la agricultura y procesos de regresión tecnológica en el
sector, que tienden a convertir a la migración temporal en mi-
gración permanente, y a relegar cada vez más una forma de
reproducción social anclada en la economía campesina por otra
fincada en la proletarización o semiproletarización de las nuevas
generaciones en el extranjero. Así, la migración, de ser el sostén
de la agricultura campesina, se está volviendo una opción de
empleo y de vida alternativa y un vector de descampesinización.
Este proceso se acentuó en los últimos años debido a la
devaluación del peso frente al dólar entre 1994 y 1996, que
multiplicó por 2,5 el poder adquisitivo de las remesas, y a la
erosión del salario real y de los precios agrícolas, los cuales
están cada vez más alineados sobre los precios internacionales,
más bajos que los precios internos.
El estado de Zacatecas, a pesar de tener terrenos poco-
favorables para la agricultura (sólo 1,3 millones de hectáreas
aptas sobre un total de 7, y sólo 10% de su superficie agrícola
tiene riego), concentra aún casi 40% de su PEA en el sector

AN Á L I S I S 97
primario, que produce sólo 23,7% del PIB estatal. Predomina el
minifundismo tanto en la tenencia privada como ejidal, en
particular en las regiones centro-sur y de los Cañones (MES-
TRIES, 1994,183-184), y los rendimientos agrícolas y gana-
deros son muy bajos (Ibid., 184) y con tendencia a deteriorarse.
Los cultivos tradicionales están en declive: así, el frijol, principal
cultivo con 60% de la superficie y 80 000 productores, como
consecuencia de la desaparición de CONASUPO, del interme-
diarismo 4 y de la apertura masiva a las importaciones, ha per-
dido superficie, su producción cayó en más de 100 000 ton entre
1994 y 98 con lo que Zacatecas está en riesgo de perder su
condición de primer productor nacional (SAGAR-Zac., 1999).
Estos son los frutos de una política deliberada de "reconver-
sión productiva" de las autoridades, que afectó a 40 municipios
frijoleros de Zacatecas y de otros estados como Chihuahua y
San Luis Potosí, ocasionando que se dejaran de sembrar 600
000 hectáreas entre 1995 y 1996 y que la producción nacional
cayera 11% en el ciclo primavera-verano de 1995, con lo que el
gobierno justificó importaciones masivas de 100 000 ton en
1996, aduciendo mañosamente los estragos de la sequía
(JORNADA, 29-04-96). Se trata de una tendencia duradera,
pues de 1990 al 97 la producción nacional, cayó -4,25% anual.
El maíz ha sufrido igualmente bajas de superficie y rendimien-
tos, aunque menos drásticos, por lo que su producción se ha
contraído también (SAGAR-Zac., 1999).
En cambio, la producción de chile seco, 2° producto comer-
cial de Zacatecas, el cual es el principal abastecedor a nivel
nacional, ha duplicado su superficie y registrado aumentos en
rendimientos, con lo que su producción pasó de 16 000 ton en
1994 a casi 40 000 en 1998 (SAGAR-Zac., 1999). Aún mayor ha
sido el crecimiento de la superficie de avena, multiplicada por
siete, y de su producción que creció casi seis veces (con lo que
sus rendimientos muestran tendencia a la baja), evidenciando
una notable "ganaderización" de la agricultura. Sin embargo los
cultivos no tradicionales, como los frutícolas, que a nivel
nacional muestran un gran dinamismo tanto en su producción
como en sus exportaciones, fueron afectados por la crisis, y su
crecimiento se desaceleró pasando de 236,857 ton en 1993 a
sólo 271,353 ton en 1996: se redujo la superficie y la producción

4 "Los coyotes arrebatan literalmente a los productores sus cosechas a precios de hambre" (A. MEJÍA
HARO, diputado P.R.D., cit. por Carmen GONZÁLEZ, IMAGEN, 20/06/99).

98 E STUDIOS A GRARIOS
de vid (30% y 15% respectivamente entre 1985 y 1990 (ESPI-
NOZA,1991) y desaparecieron casi todas las vitivinícolas, y la
producción de durazno se desplomó en 50%, a pesar de un
avance en superficie, como resultado de una caída estrepitosa
de sus rendimientos, de 2,25 ton a 1,16 ton por hectárea en
promedio estatal, "lo que contribuyó a intensificar la emigración
en la principal zona productora, Jerez" (PADILLA, 1998, 108). El
durazno, que era una alternativa comercial para los productores
minifundistas y que se expandió en el municipio de Jerez en los
años ochentas gracias en parte a la inversión productiva de las
remesas de los migrantes (MESTRIES, 1994,188-189), entró en
crisis debido a problemas de calidad, de bajo nivel tecnológico,
de escasez de agua y heladas tempranas, de bajos precios
provocados por el intermediarismo comercial, a la falta de
organización de los productores y la competencia de la produc-
ción de otros estados y de Estados Unidos (GARCÍA GUZMÁN
et al., 1989). Encontramos un panorama aún más desolador en
et caso de la guayaba, del que Zacatecas es el 2° productor
nacional, y que es el principal cultivo del Cañón de Juchipila:
riegos insuficientes por el encarecimiento del costo de la energía
para el bombeo, granizadas devastadoras, 5 y precios irrisorios
fijados por los intermediarios, que se aprovechan de las sobre-
producciones estacionales y de la caída de la demanda (CRU-
CEN-Chapingo, 1993), con lo que los productores a menudo
prefieren tirar la fruta. En consecuencia, la producción se hundió
de 54 000 toneladas en 1994 a sólo 13 500 ton en 1998. 6
La ganadería bovina que según las declaraciones oficiales,
es la verdadera vocación productiva de Zacatecas, ha perdido
mucho de su importancia en el estado, desde que entró en
crisis a mediados de los ochenta: su peso relativo en el PIB
sectorial cayó a menos de la mitad, de 40% en 1980 a 18,5% en
1993 (PADILLA, 1998); desde entonces se ha mantenido casi

5 Así, en 1997-98, una helada devastadora afectó el 85% de la superficie de guayabo; éstas pérdidas no
recibieron repuestas al 100% por AGROASEMEX los productores, que obtuvieron sólo $25 por árbol
dañado (IMAGEN, 10 y 20/ 01/ 98).
6 En contraste, cabe recordar la prosperidad de la agricultura jerezana a principios de siglo: "Las huertas
jerezanas eran famosas por sus productos y su belleza (...) Había en las cercanías magníficas haciendas
agrícolas y ganaderas con tro jes enormes, establos y caballerizas, presas, tanques, acequias y
canales(...)-Se iniciaba ya el uso de maquinaria agrícola, abonos, la rotación de cultivos y la selección de
semillas; se importaban sementales y se establecían industrias agropecuarias: molinos de trigo, jaboneras,
aserraderos, etc.(...). Las tierras aledañas las poseían pequeños propietarios muy numerosos, gente de
clase media y pobre de Jerez y de las pobladas rancherías como El Cargadero, etc.(...). Además, en
aquellos tiempos el trabajo (de los peones) era permanente todo el año y ahora es completamente
aleatorio", y recibían, aparte de su salario, raciones de maíz, frijol y chile, derecho de agostadero, casa y
leña, y un pedazo de tierra para sembrar su milpa (DEL HOYO, 1949).

AN Á L I S I S 99
estancada, pues el valor de su producción de carne sólo creció
6% entre 1993 y 1996 (INEGI, 1999). Está aquejada por altos
índices de sobrepastoreo (la carga animal por hectárea rebasa
en 300% el coeficiente de agostadero) y por escasez de agua,
debido a su insuficiente infraestructura, que provoca en años de
sequía la muerte de miles de animales, y en general por su baja
tecnificación. Además sufre también de problemas de comercia-
lización y mercado: bajos precios de la carne por la caída de la
demanda interna y por el intermediarismo, desplome de 3/4 par-
tes de las exportaciones de Estados Unidos (de 80 000 cabezas
a principios de los ochentas a 20 000 en 1992-1993), y tiene
problemas de financiamiento bancario caro y escaso, y de crisis
de carteras vencidas (MESTRIES, 1995). Los productores de
leche han sido afectados por el cierre de las pasteurizadoras.
La crisis ganadera tiene implicaciones sociales particularmente
graves porque la ganadería zacatecana está constituida esen-
cialmente por pequeños rancheros privados con hatos de 16
cabezas en promedio (GOB. DE ZAC. 1999,14), por ejidos y por
las poblaciones, que concentran la mayor parte del ganado, a
diferencia de los estados del norte cuya ganadería está aca-
parada por grandes ganaderos (MARTÍNEZ ARTEAGA.1989,
59-60); además, estos pequeños ganaderos se dedican princi-
palmente a la cría de becerros y a la ganadería de doble
propósito, que son las partes más riesgosas y menos rentables
del proceso productivo. Esta pequeña ganadería se desarrolló
gracias al financiamiento de las remesas de los emigrantes,
más que a los préstamos bancarios, privados o públicos; por
tanto su reproducción está estrechamente asociada al flujo
migratorio internacional: el ganado constituía para los migrantes
una caja de ahorro viva, una "cuenta bancaria en patas", pero
tiende a perder este rol con la caída de los precios de la carne.
El financiamiento y aseguramiento de la producción agro-
pecuaria se ha reducido como piel de zapa desde que BAN-
RURAL "se adelgazó" y reestructuró su política crediticia. Si
bien es cierto que hasta 1992, la tasa de recuperación de los
créditos otorgados a los campesinos era bajísima, esto obede-
cía a factores políticos como la corrupción y el intercambio de
votos por deudas, más que a factores climáticos; la reorienta-
ción de la política de BANRURAL ha favorecido sólo a los pro-
ductores que "han constituido unidades rentables, de tamaño
considerable (...) o a los que han logrado eficientar sus pro-
cesos productivos" (SERRATO: SOL DE ZACATECAS, 28-08-

100 E STUDIOS A GRARIOS


94), dejando fuera a más del 80% de los productores, aún
cuando se consideró inviables económicamente "sólo" el 60%
de ellos, por su mínima superficie (SORIANO: SOL DE ZACA-
TECAS, 19-06-94). Así en 1994, el banco sólo cubrió la siembra
de 13,000 ha de un millón de hectáreas sembradas, benefi-
ciando a 1,500 productores en lugar de 12 000 que acreditaba
antes (SERRATO: SOL DE ZACATECAS, 24-08-94). El sistema
financiero, por otro lado, discrimina a los ejidatarios, de los
cuales sólo entre 8 y 26% de ellos recibieron crédito, mientras
de 30 a 40% de los pequeños propietarios (o obtuvieron, según
una encuesta parcial (SAINTE FLEUR.1993), ya los cultivos
más importantes, pues, según la misma encuesta, sólo 28,5%
de los frijoleros obtuvieron crédito, frente a 34,5% de los pro-
ductores de forrajes y 37,5% de los fruticultores. La cobertura
del seguro agrícola es aún más raquítica, pues sólo 4% de los
ejidos recibieron crédito con seguro agrícola en 1994 (INEGI,
1994), dejando a los campesinos totalmente indefensos ante las
sequías que provocaron año con año pérdidas mayores al 50%
de la superficie sembrada, y a los ganaderos en el trance de
perder la mayoría de sus hatos. Por lo demás, los montos
crediticios de BANRURAL por productor eran muy insuficientes
(promedio de $300 ha en 1993), lo que lleva a muchos campe-
sinos a subsidiar su producción vía las remesas de sus hijos
migrantes. Desde 1994, el PROCAMPO ha llegado a la mayoría
de los productores en particular a los que no eran sujetos de
crédito por ser de autoconsumo, pero sus montos per capita
son muy bajos, por lo que no ha servido en general para
financiar la producción, sino para subsidiar el consumo; y por
tanto no constituye una alternativa financiera a las remesas de
la migración.
En resumidas cuentas, el sector agropecuario zacatecano
sufre desde hace una década los embates de una crisis sin
precedentes, y son contados los rubros que escapan a esta
situación, como algunos enclaves hortícolas de riego dedicados
al chile y al ajo, este último mayormente para la exportación, y
como los forrajes. La función social del campesinado como
abastecedor de granos básicos está en entredicho, y las
alternativas de reconversión hacia cultivos no tradicionales y la
exportación han sido la excepción y no fueron siempre exitosas.
Esto es consecuencia de una política consciente del Estado, que
no sólo ha retirado sus apoyos y subsidios, sino que ha
obstaculizado los intentos de cambio productivo, mediante una

AN Á L I S I S 101
apertura comercial indiscriminada e incoherente. Aunado a esto,
Zacatecas ha sufrido los embates devastadores de la sequía
desde 1994, agravados por una fuerte nevada en 1997 que
acabó con muchos árboles y cactáceas resistentes a la sequía
(8 800 ha de nopal arrasadas); en seis años 1 250 000 ha de
frijol, maíz y avena entre otros cultivos, han sido afectadas por la
sequía, amenazando la subsistencia de 120 000 agricultores
según declaraciones del gobernador R. Monreal (LA JORNADA,
29-09-2000). Ya en 1999, éste alertaba sobre el aumento de la
migración provocada por esta sequía: "Ejidos y comunidades
habitadas por ancianos y niños, escasez de agua y de alimen-
tos: alrededor de 250 000 habitantes necesitan de apoyo urgen-
te." (REFORMA, 20/ 05/99).
Aún las zonas de riego no están libres de problemas, pues los
mantos freáticos se encuentran a gran profundidad, lo que
encarece los costos de extracción, los cuales se vieron incre-
mentados además por la supresión del subsidio a la electricidad
y por la ineficiencia de los sistemas de riego usados por los
productores que causan mucho desperdicio de agua y energía
(SÁNCHEZ ESPINO, CNA-Zac.); además los acuíferos sufren
un proceso de abatimiento rápido (un metro al año en prome-
dio), debido a la sobrexplotación y a la sequía; por ello el estado
es considerado de veda para la perforación de pozos por la
Comisión Nacional del Agua (CÓRDOBA, CNA-Zac.). En un
estado donde los distritos de riego por presas son escasos, y
donde las lluvias se hacen del rogar, una de las pocas técnicas
seguras para los campesinos, se ve amenazada por el deterioro
ambiental.

Dimensiones y rasgos de la migración internacional

Zacatecas es el estado más expulsor de fuerza de trabajo del


país, pues combina muy altas tasas de migración internacional y
de migración interna (CORONA, 1993: 762). Según este autor,
su saldo migratorio neto acumulado en 1990 era negativo en
-48%, lo que significa que de cada 148 personas nacidas en esa
entidad, 100 residían todavía en esa entidad, 35 vivían en otros
estados y 13 en Estados Unidos (Ibid.). Según la Encuesta so-
bre migración en la frontera norte (EMIF), el estado aportaba
6,8% de los migrantes mexicanos a la Unión Americana (5°
lugar nacional), mientras representaba sólo 1,6% de la población

102 E STUDIOS A GRARIOS


del país (COLEF, 1994). Acorde con la ENADID (1992), el
estado tenía la 2a tasa más alta de emigración interna (32,1%) y
la 1a de emigración internacional (7,74% ), de los cuates 3,98%
eran emigrantes y 3,76% migrantes de retorno.
La migración internacional se incrementó en Zacatecas en la
última década, pues mientras en 1990 uno de cada cinco traba-
jadores se dirigía a Estados Unidos (E.M.E.Z.,1992), en la 2a
mitad de los años noventa, uno de cada cuatro hogares registró
al menos un miembro migrando al país vecino (TUIRÁN, RE-
FORMA, 1998), y MOCTEZUMA observaba que el flujo anual de
migrantes internacionales pasó en un año de 22 000 a 29 000
personas (REFORMA, 4/07/98). Un estudio reciente señala que
la emigración laboral al norte se ha multiplicado por 2,5 veces
entre 1990 y 1996 (DELGADO y RODRÍGUEZ, 2000, 372). Si se
compara el número de migrantes laborales con la población ocu-
pada en Zacatecas, se nota que, no sólo es la más alta del país,
sino que la tasa se duplicó entre 1990 y 1997 (Ibid); Esta alta
dependencia de la PEA de los empleos en la economía norte-
americana se confirma con el hecho que el estado tiene el más
alto porcentaje de hogares que reciben remesas (12,2%), para
los cuales éstas representan en promedio 69,6% de sus
ingresos y para 50% de ellos es su única fuente de ingreso (Ibid:
373).
Los zacatecanos han surcado todos los rumbos de la tierra,
tragando fronteras: llegaron hasta-Alaska, Canadá, Europa y
Asia, como los migrantes de Villa de Coz que fueron contrata-
dos en El Paso para trabajar en las ciudades petroleras de
Arabia Saudita de peones y albañiles. En Estados Unidos, se
estiman en 680 000, según cifras oficiales (casi la mitad de la
población del estado), que radican sobré todo en California, en
la gran Los Ángeles, y en Chicago, donde han formado comu-
nidades "hijas". Es el estado que cuenta con más clubes de
residentes organizados: 200 en toda la Unión Americana (MOC-
TEZUMA, 2000b).
Zacatecas es también el estado que tiene la más alta pro-
porción de municipios fuertemente expulsores. Si bien la emi-
gración ha tendido a extenderse a todo el territorio estatal y a
volverse principalmente internacional, desde los años ochenta
(DELGADO, 1989), se ha conformado cierta especialización de
las regiones por lugares de destino: la migración interna, a me-
nudo definitiva, se concentra en las regiones más marginadas
del semidesierto (noreste), donde la población es tan pobre que

AN Á L I S I S 103
no alcanza a juntar los ahorros necesarios para irse a Estados
Unidos, y se dirige a Saltillo, Monterrey, Chihuahua, Aguasca-
lientes y Guadalajara (ESPAÑA.1993). En cambio, la migración
internacional se origina en regiones de desarrollo intermedio,
pero de economía poco diversificada y bajos niveles de bienes-
tar y de ocupación, con agricultura minifundista y predominio de
la pequeña propiedad (PADILLA.1994). El riego no parece ser
un factor que incida sobre las tasas de migración internacional.
Son las regiones del centro sur (Jerez, Villanueva), los Cañones
de Juchipila y Tlaltenango al sur, de la Sierra Madre occidental
al oeste (Valparaíso, Sombrerete) y del centro (Fresnillo, Río
Grande), las que aportan las mayores cohortes al norte (PADI-
LLA.1994 y 1998). Últimamente también las regiones paupé-
rrimas del este (Pinos) y del noreste (Concepción del Oro) están
expulsando fuerza de trabajo hacia E.U.A., así como la capital,
lo que refleja una generalización de la migración internacional.
Los que migran son esencialmente hombres jóvenes (90%)
con educación primaria, en particular entre los migrantes tem-
porales, mientras el índice de masculinidad disminuye a 65% en
la migración permanente, lo que indica un flujo de mujeres que
se van en plan de reunificación familiar. Sin embargo, última-
mente las mujeres pasaron de ser 8% a 12% de los migrantes
laborales totales entre los años 1980 y 1990, uno de los por-
centajes más altos en el país, y los hijos (adolescentes) pasa-
ron de ser 16,3% a 22,5% del total, lo que se tradujo en una
disminución de la edad promedio de los emigrantes de 32 a
29.8 años (DELGADO y RODRÍGUEZ, op. cit: 377).
Por otro lado, la migración zacatecana, después de haber sido
eminentemente temporal hasta los años setenta, se volvió cre-
cientemente permanente a partir de 1987 y de la Ley I.R.C.A.:
ésta aumentó 60% entre 1986 y 1990 para llegar a 12% del total
de migrantes internos y externos (UAZ-EM.EZ,1992); pero cre-
ció aún más en los años noventa hasta equiparar ahora a la mi-
gración de retorno, con 13 152 personas al año, debido a la ma-
yor participación de la emigración familiar en los flujos migrato-
rios (DELGADO y RODRÍGUEZ, op. cit., 376). Asimismo, los
tiempos de estancia fuera, de los migrantes laborales se han
alargado a un año entre los años 1980 y 1990, indicio de "un
cambio de perfil ocupacional de los migrantes en E.U.A., de la
crisis de su producción campesina y del aumento del costo de
oportunidad de la migración de retorno" (Ibid. 377). Esto podría
augurar una peligrosa tendencia al despoblamiento de las zonas

104 E STUDIOS A GRARIOS


con mayores tasas y tradición migratorias, como se infiere del
hecho de que la sangría poblacional en estos municipios se
multiplicó tres veces entre las dos últimas décadas (Ibid.: 377).
Según fuentes recientes, 57,6% de los migrantes internacio-
nales tienen menos de 25 años, de los cuales casi 5% son niños
(INEGI, 2000). Esta tendencia se confirma con el examen de
las causas de la migración citadas en el censo: los motivos fa-
miliares vienen en primer lugar (29%), duplicando los motivos
laborales (Ibid.).
El campo sigue siendo el principal vivero de migrantes, pues-
to que 64.8% de ellos procedían del sector agropecuario, que
alberga sólo menos de 40% de la PEA estatal, y que 51.7% de
ellos provenían de localidades no urbanas (CANTÚ y MORENO,
1994; COLEF-EMIF,1994). Esto se relaciona con la falta de
servicios, la crisis agrícola y la escasez de ciudades intermedias
que atraigan y ocupen a los expulsados del campo. Según una
encuesta amplia en el sector ejidal, más de 30% de los ejidata-
rios había migrado en alguna ocasión, casi la mitad de los cua-
les a E.U.A., y 15% había emigrado permanentemente (GORDI-
LLO, DE JANVRY y SADOULET, 1999,72).
Los migrantes se dirigen tradicional y principalmente a Cali-
fornia (casi la mitad), a Texas.(20%), llinois (casi 9%), Utah (casi
7%), Arizona, Colorado y Nuevo México (PADILLA.1998 y CO-
NAPO.1997). Se nota ahora una mayor dispersión en el terri-
torio norteamericano, debido a la saturación del mercado de
trabajo de los migrantes ilegales en las ciudades californianas y
al mayor control de la frontera de San Diego por la "Migra". Los
puntos de paso preferidos por los zacatecanos son Cd. Juárez,
Mexicali, Tijuana y Nuevo Laredo (BUSTAMANTE,1997), siendo
el factor de proximidad y de menor vigilancia el que explica la
preferencia por el primer punto.
El perfil ocupacional de los migrantes zacatecanos en E.U.A.
se puede dividir en dos grandes grupos: los que tienen muchos
años de residencia, poseen visas de residentes y han encon-
trado trabajos fijos y mejorado su formación profesional, ya no
laboran en la agricultura, sino en la industria o los servicios en
puestos calificados, y a veces tienen sus propias empresas
(MAZA, 1998,1), en donde emplean a sus paisanos ilegales.
Otro grupo va y viene por periodos de uno a dos años, es ilegal
y trabaja en empleos inestables en la industria, la construcción y
los pequeños servicios, como ayudantes, artesanos, peones,

AN Á L I S I S 105
albañiles, jardineros, veladores, percibiendo salarios no mayo-
res a 1 000 DI al mes (UAZ EMEZ.1992).
En Zacatecas el impacto de las remesas de los migrantes in-
ternacionales sobre la economía local es crucial: su monto glo-
bal ha ascendido de 150 millones de DI a principios de los 1990,
a 240 millones en 1994 (IMAGEN, 27/03/97), y a 350 o 360
millones de DI en 1997 (MOCTEZUMA, 4/07/98), lo que repre-
senta un aumento de 75% con respecto a 10 años antes; actual-
mente son del orden de 370 millones al año. Este incremento en
la década pasada muestra que las medidas de reforzamiento de
la vigilancia fronteriza por parte del SNI no parecen haber desa-
lentado a los ilegales a irse o a regresar de E.U.A. En términos
comparativos, las remesas migratorias representaban en 1996
10% de los ingresos totales del estado y superaban sus partidas
presupuéstales federales en 160% (GOB. DE ZAC., 1999, 45).
Eran superiores en 1994 y 95 al PIB estatal de la minería o de la
industria, y alcanzaban en promedio más de la mitad del PIB
agropecuario, el segundo sector económico más importante
(elaboración propia en base a datos del INEGI: 1999) Significan
6 a 7% del total de remesas recibidas por el país, las cuales han
estado aumentando también al ritmo de 15% anual desde 1996,
alcanzando 5 627 millones de DI en 1998 (BANXICO,1995-99). 7
Aunque el monto global de remesas que llegan a Zacate-
cas se antoja multimillonario, los montos" individuales por mi-
grante son bajos: 105 DI al mes, o sea poco más de $900 en
promedio, según DELGADO y RODRÍGUEZ, aunque para otras
encuestas son menores: de 600 a 700 DI al año para los mu-
nicipios más receptores de divisas (PADILLA, 2000, 369).
Antes la gente entraba de ilegal y no invertía en E.U.A., todo
lo mandaba acá, porque no sabían si la Migra no los iba a
agarrar; pero con la legalización, la gente pudo entrar y salir, y
empezó a comprar casita y carro nuevo allá, y por eso dejó de
entrar tanto dólar a México; últimamente les han arreglado los
papeles hasta a las familias, o sea que en lugar de mandar
dinero se están llevando a las familias para allá. Es posible in-
cluso que el gobierno gabacho, que no echa puntada sin hebra,
se dijo: "estos migrantes están saqueando a Estados Unidos
pues se llevan todo el dinero para acá, mejor nos los traemos

7 Estas cifras no reflejan el total de las aportaciones monetarias de los migrantes internacionales, pues no
incluyen los ahorros traídos por los "retornados" y las divisas que no se cambian en bancos ni en casas de
cambio, las cuales pueden estimarse en 15 o 20% más según nuestros cálculos.

106 E STUDIOS A GRARIOS


para que trabajen e invierten aquí, así el dinero se queda en el
país." (CALDERA, Jerez, junio 2000).
Los montos de remesas varían mucho según el tipo de mi-
grantes: los "establecidos" mandan poco y los ilegales recientes
o recurrentes no envían tampoco mucho por el costo elevado de
la migración indocumentada: 2 500 DI en pago al coyote, según
nuestro informante H. CALDERA. Así, la migración temporal se
ha convertido hoy en una "actividad de refugio", con altos costos
para los migrantes y sus familias, pues "al descontar sus gastos
(de viaje, de cruce, etc.) el remanente es comparativamente ba-
jo, y los costos psicológicos altos" (ARROYO et al., 1991,141).
Por otra parte, los montos varían hasta en tres veces más
cuando el emigrante es jefe de hogar que cuando es un hijo no
casado, con menor responsabilidad moral; así la mayor partici-
pación de jóvenes en la migración ha incidido en menores mon-
tos y frecuencia de envíos a las familias, con los consiguientes
efectos negativos sobre la producción agropecuaria y las
economías locales (DELGADO y RODRÍGUEZ, op. cit.,379).
El uso de las remesas es distinto según se trata de las
remesas corrientes o de los ahorros traídos por los migrantes de
regreso: las primeras se destinan en más de 90% al gasto diario
(alimentos, medicinas, ropa, transporte), destacándose los gas-
tos de salud, lo que refleja un deterioro de la cobertura de salud
pública en Zacatecas (Ibid., 378) y en el país en general. En
menor medida se usan para la construcción de vivienda, los
gastos de producción de la parcela, y para la educación de los
hijos. Con la crisis los gastos de subsistencia han incrementado
su participación (CORNELIUS, 1990). Las remesas especiales
(ahorros) se invierten en camionetas, 8 signo ineludible de presti-
gio social y herramienta de trabajo, en aparatos electrodomés-
ticos y en ahorros en el banco, que permiten a la familia dispo-
ner de un ingreso seguro. En lugar de servir como antes en
inversiones productivas en la producción agropecuaria (compra
de ganado, de tierra, de yuntas, de tractor, o de granjas de
ganado menor), han sido frecuentes ahora los casos en que han
sido utilizadas para saldar deudas con los "coyotes", los usu-
reros o los bancos, debido a las amenazas de embargos que la
crisis de carteras vencidas desató en el agro en los años
noventa (MESTRIES,1995). Las compras especulativas de

8 Zacatecas es uno de los estados con más carros "chocolates" o ilegales.

AN Á L I S I S 107
tierras y la creación de pequeños comercios, de microindustrias
o de negocios de prestamista, que permitían a la familia cam-
pesina cambiar de actividad o de residencia, se han vuelto
excepcionales. Ya en 1990 W. CORNELIUS recalcaba la poca
canalización de los ahorros migratorios a la inversión productiva
(CORNELIUS, 1990). Por otro lado, el derroche de las remesas
especiales en fiestas, apuestas y gastos suntuarios en aras de
prestigio social se puede entender como una forma de consumo
ritual, que reafirma los vínculos culturales y ostenta el "éxito" del
migrante en su comunidad de origen. En suma, la reducción del
peso de las remesas en el financiamiento de las condiciones
de reproducción de la población rural parece sugerir que "el
binomio migración-producción campesina ha perdido relieve
como pilar de la estrategia de subsistencia de amplios sectores
de la población zacatecana. El fuerte deterioro que manifiesta
dicha forma de producción erosiona las bases locales de arraigo
económico del emigrante, con su consecuente efecto en el
debilitamiento de la funcionalidad de la migración internacional
como factor de equilibrio de la economía regional." (DELGADO
y RODRÍGUEZ, op. cit, 376).
Sin embargo, las inversiones colectivas de los clubes de
migrantes residentes en el norte juegan un papel cada vez más
importante en las comunidades de origen, al mejorar su infra-
estructura vial, de salud, de educación, sus actividades deporti-
vas, culturales, religiosas y festivas y al ayudar a las personas
necesitadas, mediante la canalización de recursos a menudo
complementadas por partidas de los ayuntamientos del gobierno
local y del gobierno federal (Programa 3 por 1) (MESTRIES,
1998). Esto muestra el arraigo de los migrantes a su terruño, su
nivel de organización, y el potencial de inversión que repre-
sentan las remesas cuando se juntan para financiar obras de
beneficio social, más que inversiones productivas, y mitigar el
proceso de expulsión definitiva que sufren muchos pueblos y
comunidades rurales zacatecanas.

Dinámica migratoria y raíces culturales

Para entender las causas del fenómeno migratorio en el medio


campesino, hay que ponderar múltiples factores: la literatura al
respecto menciona los que se relacionan con las condiciones de
reproducción social del campesinado (estructura sociodemo-

108 E STUDIOS A GRARIOS


gráfica y relación hombre / tierra, formas de tenencia, calidad de
la tierra, financiamiento a la producción, tecnología empleada,
costos y precios, comercialización, demanda), los determinantes
del mercado laboral en las zonas de expulsión y atracción
(salarios, calificación requerida, oferta de empleos, estatus y
ramas de actividad, condición legal de trabajo y política migra-
toria del país receptor), los costos del viaje (transporte, "co-
yote"), y los factores. culturales (tradición y cultura migratoria,
existencia de redes sociales, grado de "NORTEÑIZACIÓN" 9 de
la cultura local, sin olvidar los indicadores macroeconómicos
nacionales (inflación, tasa de cambio, desempleo). Mientras
unos factores detonan el proceso migratorio (jornales e ingresos
agrícolas bajos, tiempo muerto del ciclo agrícola, falta de
créditos, contrataciones en la economía receptora, sequías, cri-
sis económicas), otros lo reproducen en forma ampliada (cam-
bios tecnológicos agrícolas, modificación de pautas de consumo
y de aspiraciones, creación de redes migratorias, estabilización
laboral del migrante en el país receptor), y otros más convierten
a la migración en un modo de vida (legalización y cambio de
perfil ocupacional hacia la industria o los servicios en el lugar de
destino, migración familiar —de mujeres—, conversión de la
migración en un "habitus" social).
A su vez, según el modelo de R. MINES (1981) de las etapas
de maduración de las comunidades expulsoras (el ciclo de vida
pueblerina, el ciclo de vida de los migrantes de retorno y el ciclo
de vida de los migrantes definitivos), el impacto de la migración
sobre las actividades agrícolas y las comunidades de origen
varía si es temporal, de retorno, o permanente, definitiva; si es
individual o familiar, si es fuente complementaria o preponde-
rante de ingresos para las familias: si la migración es temporal,
de retorno y por relevos, contribuye a la reproducción simple o
ampliada de la economía campesina como una estrategia de la
unidad doméstica, subsidiando sus gastos productivos o diarios,
a la manera de una "muleta", o incluso como fondo de ahorro
para la educación de los hijos, para abrir un pequeño comercio,
ampliar la escala de producción o introducir mejoras tecno-

9 "Por norteñización" hacemos referencia al proceso mediante el cual ciertas localidades


especialmente rurales que están socialmente cohesionadas, se han especializado en la producción y
reproducción de trabajadores migrantes internacionales (...). Implica transformaciones profundas en
todos los ámbitos de la vida social, de tal manera que la economía, los procesos políticos, la cultura y
muy especialmente la organización social no pueden ser entendidas sin hacer referencia a la
migración internacional" (ALARCÓN, 1988,339).

AN Á L I S I S 109
lógicas, nuevos cultivos. En cambio si es permanente, la gente
migra más joven, empiezan a salir al norte las mujeres también,
los ilegales consiguen papeles más temprano, las remesas se
usan más para comprar tierras o casas en el pueblo y menos
para la subsistencia familiar, ocasionando especulación e infla-
ción, y las redes sociales tienden a orientarse más por estilos de
vida migrantes que por las normas del pueblo finalmente, se
asientan más familias en Estados Unidos y tienen hijos norte-
americanos, los regresos son menos frecuentes, las remesas
escasean, impactando gravemente la economía local, y la
agricultura se descuida o se convierte en jardinería para los
jubilados que regresan del norte: la emigración acaba por
desestructurar los vínculos sociales de la comunidad y la
organización productiva y cultural de la familia campesina, al-
provocar falta de brazos en la unidad campesina de producción,
escasez de jornaleros y encarecimiento del jornal, desinterés de
los jóvenes por las labores del campo, lo que frena (a transición
generacional y provoca el abandono progresivo de las tierras, la
reducción de la superficie sembrada y la renta o venta de las
tierras, y la comunidad se convierte en lugar de descanso para
migrantes vacacionistas o jubilados (CORNELIUS, 1990; GOLD-
RING, 1992,332); la migración entonces en lugar de capitalizar
la tierra la descapitaliza, pues propicia la liquidación de activos y
la fuga de capitales hacia otro país o a la ciudad, y la comunidad
vive "bajo transfusión" permanente hasta que se agotan las
remesas por reunificación familiar y cambio de residencia,
provocando entonces el colapso de la economía local y la
expulsión definitiva de la población.
Hemos tratado de rastrear algunos de estos indicadores, sin
pretender ser exhaustivo, guiándonos por el modelo de MINES,
en las entrevistas que realizamos en 1993/94, 1998 y 2000 en
comunidades de los municipios de Jerez (El Cargadero, El
Durazno, Tetillas y Jerez), de Villanueva (Francisco Murguía,
Tayahua y El Salto), en Fresnillo, y mediante encuestas realiza-
das por otros autores en estos municipios y en Los Cañones
(CHAPINGO CRUCEN: "Encuesta sobre ganadería bovina y
migración", 1989; FERNANDO ROBLEDO:"EI Cañón de Tlalte-
nango: perfil sociodemográfico y económico de una región
especializada en migración internacional"; JAVIER COLMENA-
RES: "Causales de la migración y su impacto en las comu-
nidades de origen: norte del municipio de Villanueva" y LAURA

110 E STUDIOS A GRARIOS


MÁRQUEZ: "Repercusiones de la migración internacional en la
familia zacatecana: El Cargadero, Jerez, Zac.").
Los motivos de la migración más comúnmente mencionadas
por los migrantes o sus familiares son los salarios bajos (de $20
a $30/día en 1993/94 y $80 en el 2000), que no sólo son 7
veces más bajos que en Estados Unidos en el mismo sector de
actividad sino que no alcanzan a cubrir el costo de la canasta
básica en México. A esto se agrega el subempleo que afecta a
los campesinos y aun más a los jornaleros, que consiguen
trabajo menos de seis meses al año: para ellos la migración
interna a los campos de tabaco de Nayarit que siempre han
realizado no es suficiente, y la migración internacional es una
cuestión de sobrevivencia (RAMONA GARCÍA, esposa de
jornalero de Villanueva). Entre los campesinos, los bajos
precios de sus productos como el durazno, la guayaba, el frijol,
el maíz, la avena, el chile y el ganado que atribuyen al
intermediarismo y a la supresión de los precios de garantía, son
las razones principales invocadas de su diáspora, aunado a los
altos costos de producción, en particular de la electricidad para
bombeo, en el caso de los productores de riego, produciendo
un "efecto tijera" costos/precios que los asfixia económica-
mente: "Sin el dinero de las remesas tendríamos pérdidas,
porque ya no hay precio de garantía al frijol, y el chile lo vendo
a muy bajo precio a intermediarios de la Central de Abastos.
Además, ya no soy acreditado de BANRURAL desde 1990 por
estar en cartera vencida." (Ejidatario de El Barril, Fresnillo). Así,
la migración como fuente de financiamiento de la agricultura
campesina frijolera de riego ha sustituido las carencias de la
banca de fomento oficial "adelgazada" por el Estado. Otro
ejidatario se quejaba: "Antes, en el programa bracero, la gente
se iba por hambre. Ahora, la gente se va al norte porque se
gana mucho más allá: trabajé seis meses en mi parcela para
levantar 500 kg de frijol y lo vendí a $2 300/ton y el maíz a
$600/ton. En Estados Unidos gana uno lo mismo en un mes.
Por eso ya no quiere uno sembrar."(JOSÉ CARRILLO, ejido
Francisco Murguía, 1993). Tampoco se ven perspectivas de
mejoramiento con el TLC: "Se va a ir más gente para el norte
en el futuro, porque el libre comercio antes que ayudarnos, nos
acabó. Amenos que los gringos y canadienses pongan fábricas
en Zacatecas"(Ibid.). Las maquiladoras aparecen como la
salvación, pero no dan señales de interés por Zacatecas.

AN Á L I S I S 111
En este tenor, un argumento recurrente es la falta de
empleos no agrícolas en los pueblos, que refleja la pobre
diversificación productiva del interior zacatecano. Las crisis y
devaluaciones no son un detonador de la migración en el
campo, pero sí contribuyen a mejorar el nivel de ingresos de las
familias que reciben remesas, al aumentar sustancialmente su
poder adquisitivo.
Las redes sociales son una palanca poderosa para facilitar la
migración: todos los caso estudiados tienen una tradición
migratoria que se remonta al Programa Bracero, 60 años atrás,
si no es que antes, y las contrataciones sirvieron para establecer
familias residentes en "comunidades filiales" en la frontera y del
otro lado: los hijos de los braceros se fueron de ilegales con
ayuda de redes familiares o de paisanos, organizadas en
pueblos cercanos a Los Ángeles, como Azusa y Pomona,
Anaheim y Fulington donde abundan los jerezanos, Glendale y
Compton, lugar de asentamiento de los de Villanueva, que de
áreas agrícolas fueron absorbidas por el gran Los Ángeles,
Oakland para los de Saín Alto (MOCTEZUMA, 2000), y barrios
de Chicago como el que se conoce como Tayahuita por los
originarios de Tayahua. En la región de Los Ángeles los zaca-
tecanos habían organizado 43 clubes de ayuda a sus pueblos
de origen en 1990, que agrupaban a 40 000 de un total de 400
000 residentes en la zona, oriundos de 31 municipios de los 56
que cuenta Zacatecas (MESTRIES, 1998,175); ahora son alre-
dedor de 60. Por otro lado, las redes se nutrieron también de
eslabones intermedios como grupos de paisanos establecidos
en la frontera: así los oriundos de Villanueva instalados en
Nogales, Sonora, sirvieron de "pasarela" a sus paisanos para
cruzar la línea. Las colonias de zacatecanos en Los Ángeles han
fundado un gran número de negocios (comercio, hotelería, radio,
otros servicios) donde contratan a sus paisanos recién llegados,
o los recomiendan en empresas de "anglos" donde laboran. Por
otro lado, la migración internacional fue a menudo la consecuen-
cia de migraciones internas que la precedieron y la acompaña-
ron hasta los años setenta, a Guadalajara, México, Torreón y
Sonora, actuando en estos últimos casos como etapas de una
trayectoria migratoria hacia Estados Unidos.
Casi todos los migrantes usaron "coyotes", cuyos "honorarios"
casi se decuplicaron en treinta años (de 300 DI en los años
1970 a 2 000 o 2 500 DI hoy); a mediados de los años noventa
se dispararon los costos, con el pretexto de la mayor vigilancia

112 E STUDIOS A GRARIOS


en la frontera y de la persecución contra los "polleros", que se
han organizado a menudo en verdaderas mafias: "Ahora veo
muy mal lo que están haciendo los coyotes: están cobrando ya
un dineral, aparte dejan la gente tirada y eso no se vale, ahí se
mueren nada más con el calor del desierto. Yo, cuando fui co-
yote en los 70, les llevaba comida y agua y les tenía una casa
en San Diego, los pasaba por un campo militar gringo porque
tenía contratado al capitán, y nada más me agarraron una vez,
los pasaba con dinero o sin dinero, y cuando cobraban su
primer cheque les decía que primero lo mandaran a su familia, o
los llevaba a sus familiares que me pagaban y que ya les tenían
un trabajo." (HERIBERTO CALDERA, ex coyote, El Durazno).
Así, los coyotes han pasado de ser migrantes o redes que
ayudaban a sus paisanos mediante compensación económica, a
ser organizaciones de negocios que buscan la máxima
ganancia.
Los migrantes entrevistados se dirigen principalmente a Los
Ángeles y California donde la colonia zacatecana tiene más de
80 años, a Chicago, Illinois, casi tan antigua, y en tercer lugar a
Arizona, también de añeja presencia zacatecana, y a Nevada;
luego siguen los estados de Washington y Kansas y al último,
Colorado, Utah, Oregon, Montana, Idaho y Wyoming. La primera
corriente migratoria a las grandes ciudades del oeste y del norte
se ha insertado en el mercado laboral urbano (servicios e
industria). Hay otra corriente que de California sigue los ciclos
estacionales de cosecha hasta Oregon y Washington, o hacia
Arizona, Colorado, Idaho, Montana y Wyoming. Un nicho recien-
te en el mercado laboral secundario para los mexicanos son los
empleos en casinos y hoteles de los centros turísticos de Utah y
Nevada. La agricultura ha perdido importancia como fuente de
empleo, incluso para los jornaleros zacatecanos, y se nota una
creciente urbanización y terciarización de los empleos, sin que
esto signifique siempre mejores salarios y prestaciones, sobre
todo en el sector servicios donde abundan los trabajos inesta-
bles, de baja calificación y clandestinos.
Últimamente se han instalado en Zacatecas contratistas
norteamericanos para reclutar trabajadores para las fábricas
del norte, casi siempre trabajadores sin calificación dispuestos
a trabajar largas jornadas y a aceptar salarios mínimos, con el
visto bueno de las autoridades estadounidenses y la bendición
del gobierno local (comunicación personal de F. ROBLEDO,
2000).

AN Á L I S I S 113
Si pasamos ahora a indagar los cambios provocados por la
migración de retorno y por relevos en la organización familiar del
trabajo de la unidad campesina, observamos que, gracias a la
existencia de familias numerosas (son comunes las de 10 hijos),
se da primero una nueva división interna del trabajo que se basa
en la rotación entre el jefe del hogar y sus hijos en las salidas al
norte: el padre inicia el proceso migratorio, regresa cada año en
los meses "pico" del ciclo agrícola, luego cuando crece el hijo, o
lo sustituye en el trabajo de la parcela, con el tiempo se lo lleva,
o a la hija mayor, que poco a poco va sustituyéndolo en las idas
al norte y se queda más tiempo allá, mientras, los demás hijos
estudian y ayudan en la parcela, posteriormente éstos se van
también por largas temporadas y el padre va espaciando sus
idas al norte con la edad, para encargarse de la parcela con el
hijo menor, que retomará la parcela a la muerte del padre: "Al
enviar al hijo mayor a trabajar fuera se logra aumentar el
excedente económico de la familia, por la vía de la reducción del
consumo familiar en su ausencia y de sus ahorros en dólares,"
(MESTRIES,1994,187). Pero esta estrategia campesina no
siempre es posible, porque la inserción de los migrantes en
trabajos "de planta" en Estados Unidos no les permite
ausentarse más de dos meses al año. Entonces es la madre la
que se encarga de la parcela mientras su esposo se va de
bracero, cuando los hijos son todavía chicos, la mujer puede
luego ayudarse en los trabajos del campo con sus hijos
menores (desde los 12 años) o contratar trabajadores o pedir
ayuda a varones entre sus parientes. Una práctica muy común
también es rentar la parcela a un mediería o un aparcero,
Zacatecas presentaba el porcentaje más alto de superficie ejidal
en mediería o aparcería del país según el INEGI (1991). Estos
contratos de aparcería son anuales para evitar que el mediero
cree derechos sobre la parcela. En todo caso, con la migración
de sus maridos, las mujeres trabajan más, ya sea en la parcela,
ya sea, además, de pizcadoras en las cosechas locales, porque
en los primeros meses hay que cubrir la deuda contratada para
pagar al coyote y mantener a la familia mientras llegan las
primeras remesas.
Este aumento de responsabilidades de la mujer no se
traduce en su "empoderamiento" en el núcleo familiar: sigue
subordinada al esposo a quien consulta para cualquier decisión
importante por teléfono (LAURA MÁRQUEZ, comunicación
personal).

114 E STUDIOS A GRARIOS


Ahora bien, estas estrategias campesinas que buscan man-
tener la complementariedad entre la producción agrícola y el
empleo asalariado en el extranjero se ven trastocadas por el
paso de la comunidad al ciclo de vida de los migrantes defini-
tivos, cuando los hijos deciden quedarse y hacer su vida del otro
lado. Este paso esta determinado por varios factores: el inicio
de la migración permanente, masiva y familiar se produce des-
pués de la legalización de los migrantes como residentes, o con
su inserción en empleos fijos en la Unión Americana en los
servicios, o la industria, con el aumento de su nivel de califi-
cación y de su manejo del inglés, y por tanto con la obtención
de mejores salarios, mientras la migración temporal recurrente
está asociada a trabajos estacionales o precarios en la agricul-
tura, la agroindustria, los servicios personales, la construcción o
la microindustria, en condición de indocumentados y de desco-
nocimiento del idioma inglés. La salida de la mujer para juntarse
con su marido, el nacimiento de hijos en E.U.A. y la inversión en
vivienda propia en ese país coronan esta fase.
En cuanto a la relación entre tipo de agricultura y modalidad
migratoria, se observa una correlación entre la migración perma-
nente y masiva con regiones de tierras fértiles (de humedad o
de riego parcial) y de tecnologías semimodernas (Jerez, Taya-
hua), lo que se antoja paradójico pues ahí habría bases de
arraigo productivo de la población, o zonas de tierras pobres de
agostadero y orientadas a la ganadería: en este caso las con-
diciones poco propicias a la agricultura y los bajos requerimien-
tos en mano de obra de esta ganadería extensiva explicarían el
éxodo masivo de la población. La migración permanente está
también asociada al predominio de la pequeña propiedad
ranchera, subdividida al infinito por el mecanismo de la herencia:
"El aislamiento y la práctica de una agricultura extensiva pueden
explicar el hecho de que las sociedades rancheras estén
marcadas por una fuerte movilidad social y geográfica de sus
miembros: múltiples presiones se ejercen sobre los rancheros
para abrir nuevos frentes pioneros o emigrar a Estados Unidos y
a las ciudades mexicanas. (...) Las sociedades rancheras se
caracterizan por una elevada movilidad tanto social como geo-
gráfica: en cuanto a la primera, la división de los ranchos entre
un número relativamente grande de herederos llega a condenar
a los hijos menos afortunados a la condición de medieros, y por
otro lado la movilidad geográfica ha marcado toda la historia de
las sociedades rancheras, que a través de sus mudanzas,

AN Á L I S I S 115
buscan alcanzar o no perder una posición socioeconómica a la
medida de sus pautas culturales."(BARRAGÁN, 1999, 5-16). Así
la presión sobre la tierra más fuerte entre los pequeños propie-
tarios podría explicar que los que migran más son ellos, segui-
dos por los ejidatarios y los peones agrícolas (TRIGUEROS,
1994, 348). Por otro lado la migración permanente está correla-
cionada con la antigüedad de la tradición migratoria.
El caso más impresionante es sin duda Jerez, tierra de
tradición ranchera, donde se estima que la mitad de la población
vive en Estados Unidos y donde casi no existe una familia que
no tenga un miembro trabajando en ese país, al grado que en
los años ochenta fue el municipio con el mayor índice migratorio
a la Unión Americana del país (CORREA, 2000). En la
comunidad de El Cargadero, los migrantes representan 63,7%
de la PEA, y de éstos 51% son definitivos y 41% temporales
(LAURA MÁRQUEZ). Así pues, la migración permanente superó
a la migración temporal en Jerez desde fines de los anos
ochenta, a raíz de las legalizaciones de la Ley Simpson-Rodino.
En Tayahua, Villanueva, se estima que 40% de la población
adulta masculina migra, la mitad en forma permanente y la otra
de temporales. En Los Cañones, cuna de los rancheros zaca-
tecanos, 40% de los productores entrevistados por el CRUCEN
migraban, en proporción importante de forma permanente.
La migración permanente y el éxodo masivo de los jóvenes,
está provocando una aguda escasez de mano de obra (jorna-
leros, medieros) para las labores agrícolas. Las tierras se rentan
a fuereños, se descuidan por la edad avanzada de los dueños y
la falta de trabajadores, o de plano se dejan de cultivar. "Hay
escasez de mano de obra porque se van todos al norte. Aquí y
en este rancho se ha dejado nomás lo que no sirve, hay veces
que necesito un peón, y me dicen: "Yo ya no trabajo", o se en-
cuentra sólo los que están "chuecos". Las trocas salen cargadas
de puras mujeres solas porque los otros andan en el norte
casados. Ya subió el jornal por eso mismo a $80 o $100 diarios.
La mayoría de la gente que se va se quedan allá: en este
rancho se ve gente pero casi todos son medieros de otros
ranchos o estados que vienen aquí a trabajar. El rancho se nos
llenó de viejos, por eso la familia que tiene su parcela y no la
puede sembrar consigue gente quien la siembre: la renta o la da
"al partido" 10 Con el PROCAMPO, mucha gente que está en

10 Forma de medieria en la que se dividen en partes ¡guales los frutos de ia cosecha entre propietario y
mediero.

116 E STUDIOS A GRARIOS


Estados Unidos le da la parcela a quien quiera sembrar y le deja
toda la cosecha, y él se queda con el PROCAMPO." (CAL-
DERA, El Durazno). Pero también los ilegales alargan sus
estancias fuera: "Ahora ha dejado también de haber movimiento
porque antes venían, y con una o dos semanas de trabajo en
Estados Unidos pagaban un coyote, ahora necesitan meses
para reunir los $2 500 DI que cobra. Usted cree que alguien que
gana 300 DI por semana, con lo que tiene que pagar de comida,
de renta, etc., ¿cuánto tiempo necesita trabajar para el coyote?.
Por eso mismo la gente no viene si no tiene papeles" (Ibid.). La
prolongación de las estancias de los ilegales por razones de
riesgo y costo del cruce, por lo demás, impulsa la tendencia a la
reunificación familiar en E.U.A., con lo que se fortalece el
repunte de la migración permanente y el despoblamiento.
El abandono de la actividad agrícola y el asentamiento de las
familias en otro país ha desencadenado un proceso de ventas
de tierras ejidales, legal o ilegal. Al contrario de lo que ocurría
antes, cuando los migrantes temporales eran a menudo los que
acaparaban parcelas, hoy se empieza a dar el proceso inverso:
"Ya no hay nadie quien quiera trabajar la tierra a medias. Ya
están vendiendo los campesinos migrantes parcelas acá, y
baratas las dan, las compran los comerciantes y los ganaderos
que ya rentaban los agostaderos ejidales a los ejidatarios sin
ganado. Esto ahora es más fácil porque el PROCEDE nos dio
títulos parcelarios" (MARTINA VALLE, El Salto, 1993). Pero la
venta no siempre es factible por falta de compradores: "Hay
ejidatarios que no quieren trabajar la tierra y andan viendo a
quien le venden su parcela, ahora que piensan que se puede
(luego de las reformas al Artículo 27), pero no encuentran
compradores. Algunos migrantes definitivos, cuando supieron
de la reforma, se regresaron para vender su tierra, pero ya la
estaban labrando otros como medieros y habían creado
derechos: los migrantes les ganaron el juicio y los sacaron. Los
derechos del agostadero común se venden a $17 000/ha".
(ELPIDIÓ SANTILLÁN, Tayahua, 1993). Así, la nueva Ley
Agraria facilita la migración al no obligar al ejidatario a trabajar
personalmente la tierra, que puede arrendar sin riesgo de
perderla (CORNELIUS y MYHRE, 1998), salvo cuando es por
más de 10 años, tiempo necesario para crear derechos por
parte del ocupante de buena fe.

AN Á L I S I S 117
La ausencia de los ejidatarios ha entorpecido las labores de
regularización de la tenencia del PROCEDE, de modo que las
autoridades agrarias en Jerez decidieron suspender temporal-
mente los derechos de los ejidatarios ausentes para que se
tome como quórum legal en las asambleas sólo a los campe-
sinos asistentes" (EL SOL DE ZACATECAS, 6-10-93). Los
campesinos se han convertido en "danzantes de la agricultura".
Sin embargo, la reducción del caudal de remesas que su-
frieron las zonas de migración permanente a raíz de la reunifica-
ción familiar y de la amnistía de 1987, y de la crisis californiana
de principios de los años noventa, ha propiciado procesos reac-
tivos en las tierras más fértiles: se ha mantenido la producción o
se ha buscado diversificarla hacia los forrajes, la porcicultura y
las hortalizas, como en El Cargadero, porque las remesas "ya
no alcanzan".
En efecto, los montos de remesas por migrante cayeron
drásticamente; de 200 a 500 DI/mes, a sólo $50 o 100 DI/mes
cuando se pasó de la migración temporal a la migración
permanente entre los años ochenta y noventa. Este dato tiene
que relacionarse con la diferencia en el monto de tas remesas
que mandan los jefes de hogar, de 250 a 400 Dimes, y las que
mandan los hijos (50 a 100 Dl/mes). Esto tiene que ver con la
diferencia, de compromisos que adquieren los migrantes, según
su lugar de residencia: "Los hijos migrantes mandan $1,200 o
1,500 DI al año a sus familiares, pero casi todo se lo gastan allá:
de 5 DI que ganan se gastan 4 y mandan uno. Ha caído mucho
la entrada de dólares al pueblo porque muchos se llevaron a su
familia, y por la escasez de trabajo allá, y porque los jóvenes
agarraron otras costumbres, se volvieron consumistas: hay poco
muchacho que llega aquí con algunos centavos, la mayoría llega
hasta mal vestido" (ALFONSO VALADEZ, Tayahua).
En palabras de H. CALDERA: "Los que arreglaron sus pa-
peles con la amnistía vienen a las fiestas, pero ahora se miden
porque invirtieron allá en vehículo nuevo, casa, y tienen que
andar dando abonos de lo que compraron". Incluso se empezó a
dar en Jerez, que recibía en los años ochentas 20% de las
remesas del estado, fuga de capitales: "Las ganancias de la
fruticultura, cuando las hay, se las llevan los migrantes (perma-
nentes) para Estados Unidos" (ENCARNACIÓN BAÑUELOS,
Jerez, 1994). La economía local sólo se revitaliza cuando llegan
los cheques de los jubilados del sistema de pensiones norte-
americano. Muchos pueblos ya dependen de estos ingresos,

118 E STUDIOS A GRARIOS


situación que pone en entredicho la viabilidad económica a
futuro de su economía.
Por otra parte, ha cambiado el uso de las remesas sustan-
cialmente: en los años 1970-80, tas remesas corrientes (envia-
das) se dedicaban al gasto familiar y a los gastos de producción
de la parcela, e incluso alcanzaban para comprarse una camio-
neta o ampliar la casa. En los años noventas, se destinaron en
más de 90% al gasto familiar, a consecuencia de la crisis eco-
nómica y de la contracción de los envíos. Las remesas espe-
ciales cambiaron también: antes servían para invertir en la tierra
(compra de tierra, de ganado fino, implantación de huertas
frutícolas en Jerez, compra de tractor y equipos, o bien para
instalar otros negocios (tienda) o para construir o comprar una
casa. Ahora, sirven sobre todo para comprar aparatos electrodo-
mésticos (LAURA MÁRQUEZ), para la educación de los hijos, y
en menor medida, en las zonas de emigración temporal y de
cultivos de riego, para inversión productiva (compra de tractor,
perforación de pozos y compra de bomba, en Fresnillo y Río
Grande, o instalación de granjas porcícolas en El Cargadero).
Las remesas especiales llegaron en los años ochenta a
apalancar incipientes procesos de acumulación, frustrados por
la crisis de 1994: "Después de vivir 20 años en Estados Unidos,
con mis ahorros me compré en 1986 unos terrenos (para
forrajes y para ganado) en Jerez. En 1989 regresé con mis
ahorritos y me sostuve hasta 1991, hasta que pedí prestado al
banco porque acabé con lo que traía y quería ampliar mi
explotación. Me endrogué tanto que caí en cartera vencida con
la crisis de diciembre. Pero yo soy de los pocos que han
invertido aquí, y digo que si todos los migrantes hicieran lo
mismo la gente tuviera trabajo y no sería necesario emigrar a
Estados Unidos, porque la gente se va porque no hay trabajo"
(H. CALDERA).
La inversión de las remesas especiales, asimismo, permitió
en Los Cañones el desarrollo de una pequeña ganadería que
servía de inversión fácilmente "liquidable" en caso necesario por
los migrantes (GOLDRING). Estas inversiones "en pequeño"
indujeron un proceso de diferenciación social, pues, mientras el
promedio de hatos bovinos por productor en la región era de 10
cabezas, los migrantes más antiguos y más recurrentes tenían
hatos mayores a 20 cabezas (elaboración propia de datos del
CRUCEN). Las tiendas de los pueblos son a menudo propiedad
de exmigrantes. Sin embargo, para muchos es difícil salir de

AN Á L I S I S 119
pobres; los jornaleros, aún cuando son migrantes temporales
más recurrentes que los campesinos, no logran ahorrar mucho
más allá de los gastos de construcción de su casa (BENITO
SANTILLÁN, Villanueva).
En suma, el tránsito a la migración permanente, familiar y
masiva ha socavado las bases de reproducción social y econó-
mica de muchas comunidades rurales, pero este paso fue pre-
cedido por la crisis de la economía agrícola local y por el fracaso
de los intentos de reinserción productiva y de modernización
agrícola de muchos migrantes permanentes "retornados". Es la
falta de condiciones de rentabilidad de las inversiones en el
campo (y en otros sectores) que explica el "desarraigamiento"
actual de los campesinos.
La cultura de la migración es el otro elemento que actúa a
nivel de las identidades colectivas e impulsa el proceso migra-
torio: se difunde con más facilidad entre los jóvenes, quienes,
por la ausencia de los padres, no han sido socializados en torno
al amor a la tierra y a la transmisión de saberes en las prácticas
agrícolas, lo que provoca su desinterés por la agricultura y por la
comunidad entre ellos (ZENDEJAS, 1999). También se produce
un relajamiento de las relaciones de autoridad paterna sobre los
hijos: "Los hijos se van al norte porque quieren, no porque uno
lo desee o los obligue" nos decía un ejidatario de Francisco
Murguía (JOSÉ CARRILLO, 1994). Su nivel de aspiraciones
cambia también, y anhelan un empleo urbano mejor remunerado
y más seguro: es más, a menudo los estudios para ellos signi-
fican poder emigrar al norte en mejores condiciones y encontrar
un buen trabajo (LÓPEZ CASTRO,1988). Así, su proyecto de
vida se trasladó a otro ámbito territorial, y están también ansio-
sos del prestigio social que confiere lanzarse a la aventura del
norte.
El "habitus" migratorio también se difunde entre las mucha-
chas solteras que sufren del abandono de sus madres o por sus
esposos, que a menudo rehacen su vida al otro lado, de la
desarticulación familiar provocada por la larga migración, y que
ven a sus hermanas mayores, comprometidas con migrantes
que las embarazan a su vuelta al pueblo, se van y a veces no
regresan a casarse. Ahora salen al norte ellas también, casadas
con migrantes o solteras, pues desean una vida de mayor
comodidad, trabajo menos duro y oportunidades más equitativas
de desarrollo personal que en su pueblo, o simplemente salen a
buscar marido, debido a la escasez de hombres jóvenes en sus

120 E STUDIOS A GRARIOS


pueblos: "La mujer por lo general se queda a cuidar el hogar,
pero a veces ya no aguanta la pobreza y se va a seguir su
esposo en Estados Unidos, se va con conocidos, pero a veces
se va sola: una joven de 17 años me pidió una vez que la lle-
vara, no tenía papeles ni permiso de sus padres, ni pasaporte.
Le aconsejé que primero consiguiera estos papeles, porque
hay muchos coyotes que abusan de las mujeres, violan, ro-
ban, matan, son verdaderos hampones" (ALFONSO VALADEZ,
Tayahua).
A pesar de la honda tradición machista de Jerez, sus mucha-
chas también se van a probar suerte solas en el país de los
"cueros de rana". "Aquí en este rancho ve usted a las mucha-
chas sin novio todo porque los muchachos jóvenes, en cuanto
tantean con sus parientes en Estados Unidos, si les pueden dar
trabajo, se los llevan para allá. Entonces, las que tienen allá
parientes se las llevan también y al rato regresan casadas, con
jerezanos o de otros estados." (H. CALDERA). Muchas triunfan
profesionalmente en la Unión Americana, pero siguen muy
apegadas a su familia paterna, a quien mandan religiosamente
remesas y visitan regularmente. A pesar de los efectos deses-
tructuradores sobre la organización familiar y social de las
comunidades, la migración permanente no se convierte siempre
en definitiva, debido a la fuerza de la cultura "matriotera", muy
arraigada en Jerez. Los migrantes permanentes regresan cada
año a Jerez para Navidad y las fiestas de abril, donde participan
activamente, individual y colectivamente por medio de sus
clubes, que reproducen la cultura y los cultos religiosos locales
en sus barrios y colonias de Norteamérica 11 y apoyan
financiera-mente la organización de las festividades en su
comunidad de origen (fiesta de la Virgen de la Soledad y del
Santo Niño de Atocha que tiene sus capillas en el norte, quema
de Judas, danza de la Morisma) (MONTOYA, 1996), con lo que
refuerzan tradiciones que se iban perdiendo. Su pueblo nativo
se ha con-vertido para ellos de un lugar de trabajo a un tugar de
diversión y de intercambio social y matrimonial. Por ello, muchos
tienen doble residencia, y conservan su casa en México, aunque
son pocos los que regresan a reinstalarse, y aún la tierra
conserva para muchos un valor simbólico, tierra prometida
donde sueñan poder descansar de su dura labor una vez
jubilados y disfrutar de la tranquilidad del campo; los viejos son

11 Han instituido en Estados Unidos el Día del Zacatecano, oficialmente reconocido por las autoridades de
E.U.A.

AN Á L I S I S 121
los más apegados a su terruño: "En el Programa Bracero me iba
a trabajar 6 me- ses o un año y me venía a México porque no
quería perder la parcela ejidal, ni llevarme mi familia para allá.
Desde la ley Simpson-Rodino, legalicé mi situación, y
legalmente podría llevarme a mi familia, pero no quiero y
además ya no he en-contrado fácilmente trabajo allá. Por otro
lado, he trabajado más de 20 años en Estados Unidos y tengo
60 años, y estoy esperando mi jubilación, que es a los 62 años y
a los 10 años de trabajo". (JUAN GARCÍA, El Salto, 1993). En
efecto, los mi-grantes de la tercera edad suelen regresarse a
vivir de su jubilación, pues en los "Estates" no les alcanza, y
aquí tienen su casa.
Otro informante, jornalero ilegal nos da otras razones de pe-
so: "No pienso regresar a Estados Unidos, porque a veces me
voy para allá y mi familia pasa hambre aquí porque no les puedo
mandar dinero, pues no hay trabajo allá, incluso para los mexi-
canos residentes, porque los patrones prefieren contratar ilega-
les para pagarles menos. Además es muy duro, uno no conoce
a nadie, no sabe inglés y se tiene que esconder meses por
temor a la "migra". Nunca quise llevarme a mis hijos a vivir allá,
porque se echan a perder, caen en la vagancia y en la droga,
ellos van a estudiar aquí y luego se irán a conocer allá". (BE-
NITO SANTILLÁN, Villanueva).
Así, aún en el caso de la migración permanente, se da final-
mente circularidad, 12 pues unos van y otros vienen constan-
temente, y no se rompe completamente el cordón umbilical, por-
que los migrantes adultos no pierden su identidad, no hay acul-
turación total, porque el fortalecimiento de su cultura y religión
de origen les permite cohesionarse para enfrentarse mejor a
otra cultura, otros valores, a los prejuicios raciales que los discri-
minan, y porque además migran, todas proporciones guardadas,
a otro "pequeño México" (en el caso de California) donde se
sienten en casa y hablan su idioma, comen sus guisados y
escuchan su música (norteña). Sin embargo, es justo señalar
que los hijos de migrantes nacidos o criados en el norte sufren
un proceso agudo de aculturación: no se adaptan a las dificul-
tades de la vida en el rancho de sus padres, viven un desgarra-
miento interno por su pertenencia a dos culturas antagónicas, y

12 Por "circularidad de la migración se entiende el proceso por el cual un migrante alterna estancias entre
México y Estados Unidos durante más de seis meses, en los cuales puede permanecer en su lugar de
residencia o en el de su familia y en el lugar de su trabajo hasta que la edad, el éxito o el fracaso lo obligan
a establecer su residencia en algún punto de su ruta circular" (J. BUSTAMANTE, 1997, 243).

122 E STUDIOS A GRARIOS


en este choque no se sienten "ni de aquí ni de allá", caen en
hábitos consumistas y no pocos pierden sus referentes mora-
les, trayendo el uso de drogas y los pleitos de las "gan-
gas"(pandillas) de "cholos"(jóvenes delincuentes chicanos) a la
comunidad. Entonces, la pregunta es: ¿por cuánto tiempo se
mantendrá el arraigo a la cultura de origen entre los migrantes?

Conclusiones

Si bien aquí se ha mostrado la fuerza simbólica del sueño


americano, a menudo ilusorio pero siempre eficaz como motor
de las expectativas de los campesinos zacatecanos, existe
también entre los expatriados muy enraizado otro sueño, el de
reinstalarse en México para vivir tranquilamente de sus ahorros.
Este sueño está siendo cultivado por las organizaciones de
migrantes residentes en Estados Unidos, que mantienen viva,
en parte de esta población, la memoria colectiva, las costumbres
vernáculas y los ritos sagrados y profanos, preservando su
vínculo afectivo con su comunidad de origen. Una consecuencia
de ello ha sido evitar el agotamiento de los flujos de remesas en
las regiones de fuerte expulsión, al canalizarse al mejoramiento
de la calidad de vida de la población, lo que las hace más
atractivas para los migrantes "retornados";

La ruptura del vínculo tradicional entre estructura


económica y migración "no se ha traducido en un
proceso de expulsión en sentido estricto, o sea de
desvinculación total de quienes emigran", "debido a la
existencia de un complejo tejido de redes sociales que
ha dado lugar a un conjunto de comunidades filiales y
a una creciente organización social de los emigrantes
en Estados Unidos". Es este "fortalecimiento de las
relaciones de solidaridad entre la comunidad migrante
y de ésta con los lugares de origen", en tanto
"expresión de una cultura del emigrante de apego a
sus raíces comunitarias e identidad nacional, lo que
ha permitido mantener un incesante flujo de remesas"
(DELGADO y RODRÍGUEZ, op. cit, 380).

AN Á L I S I S 123
En síntesis. Zacatecas, a pesar de la crisis de su economía y
de las constantes sangrías demográficas que ha sufrido, no ha
perdido muchas comunidades por extinción de su población, y
ha logrado conservar rasgos de su forma de vida y cultura
campesinas, y mantenerlos más allá de las fronteras, constru-
yendo "comunidades trasnacionales" que mezclan simbiótica-
mente "habitus" y estrategias prácticas de mejoramiento indivi-
dual, con patrones colectivos de identidad cultural con fuertes
significados simbólicos.

124 E STUDIOS A GRARIOS


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AN Á L I S I S 135
Recomposiciones de la
economía campesina,
titulación agraria y
reestructuración de las
clientelas rurales en
Los Tuxtlas, Veracruz*

Eric Léonard y Rafael Palma**

Desde hace unos veinte años, y


con un ritmo acelerado desde
principios de la década de 1990,
las dinámicas sociales observa-
bles en amplias zonas rurales
de la República mexicana, tanto
a escala de las comunidades
campesinas como a nivel de los
grupos domésticos, presentan
una doble tendencia, aparente-
mente contradictoria por un la-
do, conforme las principales ac-
tividades agropecuarias sufrían
una dramática merma de su
rentabilidad, la reproducción de
la economía campesina se ha
* Este trabajo concursó en la VI edición del
Premio Estudios Agrarios 2001, habiendo reco-
mendado el jurado calificador su publicación.
*** Investigadores de CIESAS-Golfo.
vuelto crecientemente dependiente de recursos provenientes de
organizaciones e instituciones exteriores a las localidades ru-
rales (proyectos y subsidios sociales focalizados hacía sec-
tores particulares del territorio y de la población, remesas de los
migrantes); por otro, la tenencia de la tierra y los derechos
civiles asociados con ella (participación a los órganos locales de
gobierno) permanecen en el centro de las dinámicas locales de
control, apropiación y administración de los recursos estraté-
gicos y son el principal objeto de confrontación entre actores,
sean individuales o colectivos.
Esta reiteración a la esfera agraria de los determinantes de la
reproducción socioeconómica y la dinámica de los poderes, a
pesar de los trastornos del marco macroeconómico y del re-
troceso de las actividades productivas, no deja de plantear
varias preguntas: ¿Qué relaciones existen entre la propiedad
agraria y la captación de recursos de origen extralocal, en su
esencia desvinculados de la producción agropecuaria?; ¿Bajo
qué modalidades se construyen estas relaciones, tanto a nivel
de las unidades domésticas como al de las comunidades cam-
pesinas?; ¿Qué incidencia sobre estas relaciones han tenido las
reformas constitucionales del estatuto del ejido y el Programa de
Certificación de los Derechos Ejidales y Titulación de Solares
(PROCEDE)?
Este trabajo apunta a proporcionar elementos de respuestas
a estas preguntas, evidenciando y documentando los procesos
mediante los cuales los detentores de títulos agrarios han
logrado afianzar su control sobre recursos aparentemente
desvinculados de las esferas de la producción agropecuaria y la
regulación agraria. Prestaremos atención particular a la manera
en que el PROCEDE, más allá de la diversidad de sus expre-
siones y sus resultados, ha sido instrumento de ciertos grupos
de actores para reforzar o alterar los mecanismos de regulación
social y económica que operan a escala familiar y local, en
referencia a los cambio estructurales que han afectado a la
economía campesina en el curso de la década pasada.
Nos apoyaremos en una investigación de campo realizada
en la parte central del municipio de San Andrés Tuxtla, al sur del
estado de Veracruz. El espacio de referencia está poblado por
cerca de 56 000 habitantes y 10 675 familias, que se reparten
en 68 localidades rurales ubicadas en 41 ejidos y un gran nú-
mero de muy pequeñas propiedades, residuos del reparto de las
tierras del Común de San Andrés a finales del siglo XIX. Este

138 E STUDIOS A GRARIOS


espacio se caracteriza por sus altas densidades de población
(cerca de 135 habitantes rurales/km2) y su larga historia agraria.
A diferencia de las zonas bajas que rodean el macizo volcánico
de Los Tuxtlas, que fueron pobladas principalmente a raíz de
proyectos privados o públicos de fomento agropecuario
(desarrollo del cultivo de la caña de azúcar a finales del siglo
XIX, reparto agrario cardenista, colonización de la franjas cos-
teras del Sotavento en la décadas de 1950 y 1960), el área de
estudio conforma una zona de antigua agricultura campesina,
donde la regulación social sigue descansando en la superposi-
ción de sistemas de normas que proceden, por una parte, de la
antigua organización comunitaria y, por otra, de la organización
ejidal heredada del reparto agrario postrevolucionario. Esta dua-
lidad. se expresa en complementariedades y/o contradicciones,
dependiendo de los contextos locales de articulación con los
mercados (de productos, de trabajo, de proyectos y servicios
institucionales) y de la desigual presión demográfica sobre los
recursos productivos. Estas características nos brindan la
oportunidad de analizar los cambios provocados en los siste-
mas locales de organización socioeconómica por las políticas
de desregulación económica y las reformas del estatuto del
ejido en distintos contextos de un mismo espacio geográfico y
político.
A grandes rasgos, el área que referimos se divide en tres
zonas principales, con características socioeconómicas bien
diferenciadas. La primera corresponde al espacio más próximo
a la carretera panamericana" y a las conurbaciones de San
Andrés Tuxtla, Sihuapan-Calería y Catemaco; se trata de una
zona muy poblada (entre 180 y 280 habitantes rurales/km2) que
presenta características de fuerte di versificación en cuanto a
actividades económicas, con la presencia de una cuenca de
producción de tabaco negro para el mercado internacional de
puros y la temprana participación de una franja importante de la
población activa en los mercados urbanos locales y nacionales
de trabajo. Un segundo espacio, situado inmediatamente al sur
del anterior, presenta densidades de población comparables
(entre 140 y 200 habitantes rurales/km2), pero ha permanecido
durante largas décadas en una situación de enclave, lo cual
propició la constitución de mercados cautivos en manos de un
pequeño número de intermediarios comerciales y políticos, y la
permanencia de una economía asentada fundamentalmente en
el cultivo de milpa; esta zona ha sufrido una articulación tardía y

AN Á L I S I S 139
más desventajosa con los mercados de trabajo y padece hoy en
día los más altos índices de marginación social y económica en
una región de por sí afamada por su pobreza. A medida que se
avanza hacia el sur, las densidades de población bajan gra-
dualmente (de 120 a unos 75 habitantes rurales/km2) y el déficit
en comunicaciones de todo tipo se va matizando; conjun-
tamente con las intervenciones del Estado en las décadas de
1970 y 1980 (crédito agrícola, promoción del uso de agro-
químicos, apoyos a la comercialización, etc.), esta situación
potenció la expresión de ganancias de productividad, cierta
acumulación entre los beneficiarios de estas políticas y una
paulatina diversificación hacia la ganadería bovina o diversos
cultivos comerciales (estropajo, frutales).

La evolución de los ingresos campesinos en una década de


regulación de los mercados: los subsidios a la pobreza y las
remesas al rescate de la producción agropecuaria

En el conjunto de estos espacios y para la inmensa mayoría


de los hogares campesinos, la década de 1990 ha significado un
dramático derrumbe de los ingresos generados por las activi-
dades productivas. Este fenómeno, común en la mayor parte de
las zonas campesinas del país y del sector ejidal (Davis, 2000),
ha cobrado una relevancia particular en Los Tuxtlas, al grado de
poner en tela de juicio la viabilidad de las economías locales.
Con la desregulación del comercio agropecuario y la liberaliza-
ción de las importaciones de maíz, 1 la eliminación de los sub-
sidios a los precios de los productos e insumos de la agricultura,
la desincorporación o la liquidación de las paraestatales agrió-
industriales que operaban en la región (TABAMEX, CONASU-
PO), la virtual cancelación del acceso a los créditos bancarios
fuera del sector tabacalero —y en este caso bajo modalidades
muy restrictivas— y las perturbaciones macroeconómicas de los
años 1994-1995, las actividades agropecuarias han padecido
condiciones de fuerte inestabilidad y, para la mayoría de ellas,

1 Por el puerto de Coatzacoalcos. las empresas MASECA y MINSA recurren desde 1995 a importaciones
masivas de maíz amarillo comprado en el mercado internacional en los meses de septiembre a noviembre.
Las existencias de grano así constituidas tienen un efecto depresor sobre los precios interiores al momento
de la cosecha en la zona sur del estado de Veracruz, el Istmo de Tehuantepec y el estado de Chiapas.

140 E STUDIOS A GRARIOS


una merma drástica de su rentabilidad. La figura 1 proporciona
un panorama de la evolución del valor agregado obtenido por
hectárea explotada para los principales cultivos anuales practi-
cados en la región y para la cría de ganado bovino, partiendo de
la hipótesis de una continuidad en los itinerarios técnicos a lo
largo de la década considerada.

Figura 1

Evolución del valor agregado obtenido por unidad de superficie


para las principales actividades agropecuarias practicadas en
Los Tuxtlas 1990-2000 (en pesos de 2000)

8000 30 000
7000
25 000
6000
20 000
5000

4000 15 000
3000
10 000
2000
5 000
1000

0 0
19901991199219931994199519961997199819992000
Frijol Maíz temporal Maíz humedad
Ganado (/10 has) Tabaco Estropajo

Fuentes: SAGAR, DDR 009, San Andrés Tuxtla y encuestas personales.

AN Á L I S I S 141
Esta gráfica evidencia una erosión del valor agregado obte-
nido por hectárea de 70 % para el cultivo de maíz y la ganadería
bovina y de casi 60 % para el frijol. Pero si afectamos a la mano
de obra familiar un nivel de remuneración equivalente al salario
jornalero en vigor en la región, la caída del margen monetario
resulta mucho más pronunciada: alcanza et 77,5 % para el
cultivo de frijol y resulta en una ganancia nula o negativa en el
caso del maíz de temporal para los dos últimos años (27.5 y 95
pesos por hectárea en 1999 y 2000 respectivamente). Si los
cultivos comerciales como el tabaco y el estropajo no han
sufrido una depreciación similar durante el mismo periodo, las
variaciones erráticas de sus precios y los costos financieros de
su realización, en un contexto de fuertes restricciones y elevado
costo de oportunidad en el acceso a los créditos de avío, han
hecho de ellos alternativas muy riesgosas, inaccesibles para los
campesinos que están fuera de los canales de asociación con el
sector privado. De hecho, la superficie sembrada de estropajo,
que había alcanzado varios miles de hectáreas en los años
1997 1998, se encuentra reducida a niveles anecdóticos desde
2000 y el cultivo de tabaco negro, después de haber atraído una
multitud de inversionistas y experimentado un boom entre 1996
y 1998, ha sufrido desde entonces un notable retroceso y ha
vuelto a ser la especialidad de sus operadores tradicionales: una
media docena de grandes cultivadores privados y los 400
agremiados de la Unión de ejidos de San Andrés Tuxtla
(Léonard y Mackinlay, 2000). 2
En estas condiciones, la única producción que aún procura
niveles de remuneración del trabajo satisfactorios y permanece
accesible a la mayoría no capitalizada de la población cam-
pesina ha sido la instalación de pastizales, para alquilarlos o
conseguir un contrato de cría a medias con ganaderos. La re-
conversión en la ganadería enfrenta sin embargo serios obs-
táculos. En primer lugar porque su rentabilidad también ha ido
mermando ante el estancamiento del precio de la carne y el
aumento continuo del costo de sus insumos (cercas de alambre,
productos veterinarios, herbicidas). Luego, y de manera vincu-
lada con la tendencia anterior, porque ofrece muy bajos niveles
de remuneración por unidad de superficie: en 2000, éstos no
representaban ni la mitad de lo que otorgaba el cultivo de maíz;

2 La superficie regional de tabaco negro, que había pasado de unas 750 hectáreas a principios de la
década a cerca de 3 500 ha en 1998. ha retrocedido a un nivel cercano a tas 2000 ha en los dos últimos
años.

142 E STUDIOS A GRARIOS


era entonces necesario disponer de una superficie cercana a las
15 hectáreas —por solamente 4,5 ha en 1990 y 7,5 ha en
1995— para obtener de la cría de ganado un ingreso equiva-
lente al salario mínimo (12 000 pesos anuales, o sea unos $40
por jornada de trabajo). En la zona estudiada, a diferencia de lo
que ocurre en las partes más bajas del Trópico veracruzano, el
tamaño reducido de los predios —menos 6,5 hectáreas por
ejidatario en promedio, según los datos del RAN— limita así
drásticamente el progreso de la ganadería.
Las estadísticas establecidas por la administración agrope-
cuaria, evidencian así una dinámica muy lenta de reconversión
productiva en las tierras antes dedicadas al cultivo de granos
básicos: entre 1995 y 2000, solamente el 2,4% del área bene-
ficiada con PROCAMPO ha pasado a ser utilizado para cultivos
comerciales, cuando el 15 % ha sido incorporado al espacio
pastoral (cuadro 1). Esta situación también refleja la posición
central que sigue ocupando el maíz en la economía de las co-
munidades campesinas ante la ausencia de sistemas institu-
cionalizados de crédito, el cultivo de maíz permanece como el
principal medio de acceso y de pago a los préstamos de los
agiotistas locales y a las redes de intercambio reciproco; 3
mediante la engorda de puercos, el maíz es asimismo, la forma
más barata y accesible de capitalización y ahorro familiar. Esta
escasa reconversión agrícola resulta muy alejada de las
expectativas que los expertos habían puesto en el proceso de
desregulación del sector agropecuario y refleja la situación de
estancamiento productivo en el que se encuentra el campo
tuxtleco.

3 Lo cual alimenta un eficaz sistema de extracción del excedente campesino: desde 1996, el maíz
comprado a la cosecha a un precio que varia entre $ 1.00y$ 1,10/kg, en pago a los anticipos realizados
durante el ciclo de cultivo, es vendido cuatro o cinco meses después, con frecuencia a los mismos actores,
con una ganancia del 50 al 100%.

AN Á L I S I S 143
Cuadro 1
Reconversión productiva en el espacio de referencia según los datos
del PROCAMPO 1995-2000 (ciclo de temporal)

Año Sup. Maíz Frijol Pastos Forestal* Cultivos


subsidiada comerciales
**

1995 9032.75 ha 98% 2% _ - -

2000 9394 ha 82,4% 0,25% 12,7% 2,25% 2,4%

* La reconversión forestal corresponde a la implementación de un programa de plantación de cedro rojo


(Cedrela odorata) por parte de la SAGAR; durante los primeros 7-8 años de desarrollo de los árboles, la
superficies concernidas son empleadas como pastizales, para la cría de ganado.
** Tabaco, hortalizas, frutales y caña de azúcar.
Fuente: SAGAR, Distrito de Desarrollo Rural 009, San Andrés Tuxtla.

Si aplicamos estas tasas de reconversión al conjunto del


área cultivada, el valor agregado actualizado (pesos de 2000)
de la producción desarrollada fuera del solar doméstico, que
incluye los salarios redistribuidos en la zona en pago de mano
de obra, habría pasado de 155,3 millones de pesos en 1990 a
solamente 62,5 millones en 2000, es decir una caída del 60 %, a
pesar del auge relativo al cultivo del tabaco negro; tan sólo en
los cinco últimos años, después de la crisis financiera de
1994/95, el derrumbe habría alcanzado el 53,5 %. Relativa-
mente a la población rural, el ingreso per capita correspondiente
a la producción agropecuaria habría pasado de 3 100 pesos en
1990 a 2 410 pesos en 1995 y $1 071 en 2000, una disminución
de 65.5 % en diez años y de 55.5 % en el último lustro. 4

4 Aplicando a la población de la zona estudiada (que agrupaba en 1995 el 66.7% del total de la población
rural de San Andrés Tuxtla) la tasa promedio de crecimiento rural en el municipio entre 1995 y 2000 (+ 4,9
%).

144 E STUDIOS A GRARIOS


Una economía bajo transfusión de recursos exteriores

En contraste con la evolución decreciente de los flujos de ca-


pital vinculados con las actividades agropecuarias (inversiones y
remuneración de la producción), las transferencias asociadas
con las políticas de reducción de la marginación han aumentado
dramáticamente en el transcurso de la década pasada. Al figurar
la región de Los Tuxtlas, y el municipio de San Andrés en par-
ticular, entre las zonas prioritarias para las políticas de combate
a la pobreza, 5 la casi totalidad de las localidades de la zona se
han beneficiado, a partir de 1994-1995, con un flujo continuo de
inversiones públicas en materia de desarrollo social y subsidios
a los grupos más vulnerables. En particular, los recursos
afectados al desarrollo de infraestructuras sociales mediante las
partidas presupuéstales del Ramo 033 (escuelas, centros de
salud, suministro de agua y drenaje, luz y alumbrado público) se
han sextuplicado en términos reales, al pasar de 2,4 a casi 15,5
millones de pesos entre 1990 y 2000. Cabe insistir en el hecho
que estos recursos son asignados a organizaciones locales de
pobladores, quienes participan tanto en la definición de los
proyectos, como en la administración logística y financiera de su
realización y la gestión ulterior de los bienes públicos creados
(recolección de fondos y organización de las faenas para su
mantenimiento). Cada localidad cuenta así con un número
variable de comités encargados del fomento y la administración
de los diferentes servicios públicos (comité de padres de familia
para las escuelas, comités de obras públicas, de salud, de agua,
etc.), designados por la población mediante distintas modalida-
des. Los recursos asignados a la realización y el mantenimiento
de estas infraestructuras constituyen una fuente apreciable de
ingresos para los pobladores de las localidades rurales, tanto en
forma de remuneración por servicios especializados (albañiles,
proveedores de materiales), como bajo la modalidad de preben-
das a los integrantes de los comités.

5 De acuerdo con los indicadores construidos por el Consejo Nacional de Población (CONAPO), San
Andrés Tuxtla ocupaba en 1990 el lugar número 88 entre los 1403 municipios del país en cuanto a
marginación (UNAM/IIE, 2000).

AN Á L I S I S 145
El desarrollo de las transferencias directas y localizadas, en
forma de subsidios a los hogares, representa un fenómeno aún
más novedoso y estructurante en las dinámicas socioeconó-
micas. Casi inexistentes en 1990, fuera de programas muy
limitados y puntuales, implementados por el DIF municipal, los
subsidios directos, dirigidos a los grupos más afectados por el
proceso de desregulación económica, constituyen hoy en día el
eje principal de la política social y económica en las zonas más
marginadas, primero con la implementación del Programa de
apoyo para el campo (PROCAMPO) en 1994, y luego con la
puesta en marcha del Programa educación, salud y alimenta-
ción (PROGRESA) en la zona, a principios de 1998. Conjunta-
mente, representaban en 2000 transferencias cercanas a los 26
millones de pesos, es decir más del 40 % de los ingresos
directos generados por las actividades agropecuarias (cuadro
2). A esta fecha, estos subsidios beneficiaban a 3 224 pro-
ductores en el caso de PROCAMPO y a 8 032 madres de
familia para PROGRESA, es decir, respectivamente el 30 y el
75% del total de hogares de la zona.
Si bien PROCAMPO se concibió como un apoyo destinado a
compensar la erosión de los precios de los granos básicos pro-
vocada por la integración al espacio económico norteamericano,
y apunta al mantenimiento de la actividad agrícola mediante
incentivos atribuidos por unidad de superficie cultivada ($
778/ha en 2000, equivalentes al 45% del valor agregado obte-
nido de un cultivo de maíz de temporal), 6 PROGRESA propor-
ciona a las madres de familia un ingreso disociado de la organi-
zación económica del hogar, condicionado solamente al cuidado
sanitario y la asistencia escolar de sus hijos, especialmente las
niñas. Cuando el cheque de PROCAMPO se entrega una o dos
veces al año, en ocasión de cada ciclo agrícola (y muchas ve-
ces con no poco retraso), PROGRESA cobra la forma de becas
bimestrales, que podían alcanzar en 2000 un monto de hasta 1
260 pesos, es decir, una suma equivalente al 75% del valor
agregado que procura un cultivo de maíz y constituye un
ingreso estable y regular, siempre y cuando los beneficiarios
cumplan con los requisitos de asistencia a los centros de salud
y la escuela. Además de las transferencias directas, PRO-

6 Aunque desde 1996, la cláusula que condicionaba la entrega del subsidio al cultivo de granos básicos ha
sido cancelada, a manera de incentivar la eficiencia económica de los agricultores y alentar los procesos de
reconversión productiva.

146 E STUDIOS A GRARIOS


GRESA tiene la virtud de permitir el acceso a servicios médicos
y, eventualmente, medicinas gratuitos, lo cual reviste una
importancia notable para los hogares campesinos si se toma en
cuenta el costo estructural particularmente elevado de la salud
en las localidades de la región (Escobar, 2000: 271).
Cabe resaltar aquí la situación muy peculiar que goza el
municipio de San Andrés respecto de PROGRESA, tanto en lo
que toca a su cobertura espacial, como en cuanto al número de
sus beneficiarios. En voces de los propios responsables
regionales del Programa, San Andrés representa un caso inédito
a nivel nacional de concentración del recurso: no menos de 121
de las 124 congregaciones rurales reconocidas por el INEGI,
varias de ellas conurbadas con la cabecera municipal, 7 y 12 141
familias, es decir el 64 % de los hogares censados en 2000
fuera de dicha cabecera, figuran en el padrón de beneficiarios;
esta proporción sube al 70% de la familias en las localidades de
menos de 2 500 habitantes. Tal concentración explica que el
monto total derramado por PROGRESA en la zona en 2000
equivalga a casi la mitad del valor agregado proveniente del
cultivo de granos básicos y a la cuarta parte del valor agregado
total del sector agropecuario (cuadro 2). Conjuntamente, los
diferentes programas sociales constituían entonces el 40% del
ingreso total que percibían los hogares campesinos (contra 13%
en 1995 y solamente 1,5% en 1990) fuera de las remesas
provenientes de la emigración laboral.

7 Cuando el Programa es oficialmente exclusivo de las zonas rurales.

AN Á L I S I S 147
Cuadro 2

Evolución de los ingresos provenientes de la producción agropecuaria


y de los programas y proyectos sociales en el espacio de referencia
1990-2000 (en miles de pesos de 2000)

1990 1995 2000 Variación


1990/2000

Valor agregado 143 465 120901.6 34 200.3 - 76.2%


cultivos básicos

VA cultivos comerciales 6 409.8 10385 26 367.6 + 311.4%

Valor agregado ganadería 5431.1 3 305.7 1 968.4 - 63.75%

Total VA sector agropecuario 155 305.8 134 62 - 59.75%


592.3 536.3

Ramos 026 y 033 2 360.5* 6 456.2* 15409.4** + 552.8%


o equivalente

Recursos PROCAMPO - 13 311.1 12358 -

Recursos PROGRESA - - 13489.4 -

Total Programas sociales 2360.5 19 767.4 41 256.7 +1647.8%

Ingreso total 157 666.3 154 103 - 34.17%


359.6 793

Total per capita (pesos) $3 100 $2 775 $ 1 778 -43.51%

Programas sociales/Ingreso 1.5% 12.82% 39.75%


total

* Extrapolación para la zona a partir del total municipal, en base a una captación promedio del 36,75% en
los años 1994-2000
*" Inversiones de 1994.
*** Proyecto de presupuesto 2001.
Nota: el ingreso agropecuario está calculado en base a la hipótesis de una continuidad en los itinerarios
técnicos y no incluye las producciones realizadas a escala del solar doméstico (pequeña producción de
frutas y hortalizas, cría de aves y cerdos).
Fuentes: INEGI, Censo Agropecuario 1991; SAGAR, DDR 009;
SEDESOL Veracruz; DIF San Andrés Tuxtla ; H. Ayuntamiento de San Andrés Tuxtla.

148 E STUDIOS A GRARIOS


Resulta interesante resaltar la incidencia que han tenido es-
tos programas sobre las dinámicas de surgimiento de “nuevas
localidades” rurales y de creación de agencias municipales. La
extensión del PROGRESA a ciertas zonas ejidales ahora
integradas al espacio urbano de San Andrés Tuxtla, así como el
incremento sensible de los recursos correspondientes al Ramo
033, han motivado nuevas reivindicaciones de parte de sus po-
bladores relativamente a su adscripción como congregaciones
rurales y no como colonias urbanas, cuando antes esta si-
tuación significaba el acceso a un mayor número de servicios
públicos. Desde el Conteo de Población y Vivienda de 1995 y
con un vigor reforzado en el Censo General de 2000, estas
congregaciones o las que habían sido absorbidas por los polos
rurales de Sihuapan-Calería y Comoapan han vuelto a surgir en
los registros oficiales del INEGI como localidades independien-
tes, con las prerrogativas que esto conlleva en términos de
negociación y atribución de proyectos sociales.
El desarrollo rápido de las migraciones a grandes distancias
y de larga duración representa otro fenómeno estructurante de
las dinámicas contemporáneas de reorganización social y
económica en el campo tuxtleco. Las migraciones laborales no
constituyen ninguna novedad para las familias de la región: en
la zona más densamente poblada y mejor comunicada, cercana
a las principales conurbaciones y a la carretera panamericana,
constituyen una realidad social desde, por lo menos, la década
de 1970 y han absorbido una gran parte del excedente demo-
gráfico de las dos últimas generaciones. Sin embargo, estas
migraciones se producían en un espacio relativamente restringi-
do, circunscrito a los mercados laborales del Sotavento veracru-
zano (Corredor Industrial Coatzacoalcos-Minatitlán, cuencas de
producción intensiva de caña y de pina de las zonas bajas de la
región), el Puerto de Veracruz y la Ciudad de México, y bajo la
modalidad de movimientos pendulares, que otorgaban el man-
tenimiento de vínculos fuertes, tanto con las comunidades cam-
pesinas como con la producción agropecuaria.
La migración que se ha desarrollado desde mediados de la
década de 1990 está dirigida hacia "mercados emergentes"
muy distantes —los centros maquiladores de la frontera norte y
Estados Unidos— e impone ajustes radicales en la organiza-
ción socioeconómica de los grupos domésticos. En primer lu-
gar, implica ausencias muy prolongadas de la fuerza de trabajo
joven: las distancias involucradas, los costos más importantes

AN Á L I S I S 149
de inserción en estos mercados y los apremios que rodean la
actividad de los migrantes —en particular en el caso de los
trabajadores indocumentados en Estados Unidos— impiden los
vaivenes que se observaban anteriormente; los migrantes sue-
len permanecer varios años alejados, al grado que aún no se
observan retornos notables de Estados Unidos. En segundo
término, esta migración genera ingresos y remesas mucho más
importantes para las familias que tuvieron la posibilidad de
financiar la inserción laboral de alguno de sus miembros. Por
último, y ahí reside lo más relevante, los movimientos que se
producen hoy en día constituyen un fenómeno muy reciente y
explosivo en cuanto a su magnitud: si consideramos la estruc-
tura demográfica que evidencian el Conteo de Población de
1995 y el Censo General de Población y Vivienda de 2000 a
nivel del conjunto del municipio de San Andrés, no menos del
10% de la población masculina de entre 15 y 34 años, la más
productiva, han dejado la región durante el último lustro, y la
proporción de los integrantes de este grupo de edades entre el
total de adultos ha disminuido en cerca de 11% entre 1990 y
2000.

Cuadro 3
Evolución de los niveles de población por edad
y por sexo en el municipio de San Andrés Tuxtla
entre 1990 y 2000

Población total Población masculina Población femenina

15-34
Total Total 15-34
15-34 años/
Total 15-34 15-34 años/ Total
años Total
años años adultos
adultos
124110 43671 21480 59,30% 22191 59.44%
1990

1995 1 36628 49124 24229 57.47% 24895 57.43%

2000 141645 47296 21698 52.09% 25598 54.26%

Variación + 13.65% + 8.30% + 1.01% -12.15% + 15.35% -8.71%


1990/2000

Variación + 2.80% - 3.72% -10.45% -9.36% + 2.82% -5.52%


1995/2000

Fuentes: INEGI, Censo General de Población 1990; Conteo de Población y Vivienda 1995; Censo General
de Población 2000

150 E STUDIOS A GRARIOS


Figura 2
Evolución de la estructura demográfica por edad
y sexo en el municipio de San Andrés Tuxtla
1995-2000

Rangos
1995 de edad 2000
+ 85
75-79
Hombres 68306 Mujeres 68910 Hombres 68322 Mujeres 72735
Excedente femenino 65-69 Excedente femenino
20-34 años = 4.76% 20-34 años = 20.55%
55-59
45-49

35-39 +14.1%
+4.3% +15.3%
+4.8% 25-29 +21.1%
+5.3% +25.3%
15-19 +11.9%
5-9

10000 8000 6000 4000 2000 0 2000 4000 6000 8000 10000 10000 8000 6000 4000 2000 0 2000 4000 6000 8000 10000

Fuentes : INEGI, Conteo de Población y Vivienda 1995 y Censo General de Población 2000.

Una encuesta realizada durante el verano de 1999 a 161


familias campesinas de la región 8 muestra que 57,6% de los
hogares dotados con tierra y 36,2 % de los campesinos sin
tierra recibían ingresos por concepto de remesas; para estos
dos grupos considerados en su conjunto, el monto promedio
anual de estas transferencias se elevaba respectivamente a 5
190 y 2 940 pesos por familia. Si ampliamos estos resultados a
los 10 675 hogares del área contemplada (Conteo de Población
1995), tomando en cuenta la proporción de titulares agrarios
que registra el RAN en las localidades de esta zona, los ingre-
sos aportados por los migrantes habrían representado para
entonces cerca de 42 millones de pesos, es decir, una suma
ligeramente superior al total transferido en 2000 a través de los

8 Encuesta MORESO, IRD/CIESAS. A. Quesnel, R. Palma, A. del Rey y P. Sebille, véase Quesnel y del Rey
(2001).

AN Á L I S I S 151
diferentes programas sociales. Sobre todo, si el nivel de las
remesas se ha mantenido durante el año 2000 (y las dinámicas
observadas apuntan hacia su incremento), la producción
agropecuaria realizada fuera del solar doméstico habría
representado para esta fecha tan sólo el 43% del ingreso total
de los hogares, siendo el complemento aportado en partes
equivalentes por los programas sociales y los migrantes.
Más allá de las aproximaciones que conlleva este tipo de
cálculos, estas cifras evidencian un cambio de registro
fundamental en las bases de la reproducción socioeconómica
de las familias rurales tuxtlecas: la economía campesina ha
dejado de descansar en las actividades agropecuarias para
depender en un grado mayor de transferencias de origen
exterior, desvinculadas de la producción. Esta tendencia genera
además sus propios efectos acumulativos: conforme se incre-
mentan las salidas migratorias y los niveles de escolarización a
raíz del PROGRESA, la fuerza de trabajo familiar disponible
para las labores agrícolas disminuye y aumenta su costo de
oportunidad; se reducen así aun más los márgenes monetarios
de las actividades agropecuarias —y las posibilidades de
reconversión hacia producciones intensivas en trabajo— y se
refuerza la dependencia hacia las transferencias exteriores.
Por otra parte, y a diferencia de los flujos de capitales que
proveían anteriormente los proyectos de desarrollo productivo y
los créditos públicos, estas transferencias han dejado de transi-
tar principalmente por organizaciones corporativas (asociaciones
ganaderas, uniones de productores) vinculadas con el ejido,
para depender directamente de la organización familiar, como el
caso de los programas focalizados como PROGRESA o los
ingresos de la migración. Esta evolución postula una revisión de
las relaciones que mantienen las familias campesinas con su
localidad y los poderes que operan ahí. Conjuntamente con las
reformas a la Ley Agraria, apunta hacia el debilitamiento del
ejido en cuanto organización y espacio privilegiados de regula-
ción social, política y económica. En las partes siguientes, exa-
minaremos los términos de esta reformulación de las relaciones
individuo-ejido y de las atribuciones de la organización ejidal, en
referencia a los nuevos recursos que sustentan la reproducción
de las familias rurales.

152 E STUDIOS A GRARIOS


La captación de los ingresos de origen extra-local: hacia una
refuncionalización de los títulos agrarios

En esta parte, indagaremos acerca de la manera en que los


flujos de recursos de origen exterior a las localidades campe-
sinas (subsidios, proyectos sociales, remesas) son apropiados,
administrados y eventualmente redistribuidos por ciertos grupos
de actores de estas localidades. Veremos en particular qué
relaciones existen entre la distribución de los títulos agrarios y la
atribución de estos recursos, así como la manera en que la
organización ejidal, a través de sus diversos órganos de gobier-
no (asamblea, comisariado y consejo de vigilancia), procura
investir nuevos ámbitos de competencia, aún cuando éstos
escapan formalmente a sus atribuciones legales, ahora restrin-
gidas a la regulación agraria. Para este fin, consideraremos
sucesivamente los principales recursos que intervienen en el
sustento de las economías locales: los subsidios directos y
focalizados hacía los grupos vulnerables (PROCAMPO y
PROGRESA), los programas de desarrollo de infraestructuras
sociales y las transferencias realizadas por los migrantes.

Los avatares de PROCAMPO:


¿la construcción de una renta sobre la tierra?

La puesta en marcha del Programa de apoyo para el campo


(PROCAMPO), a finales de 1993, respondía a la preocupación
de aminorar los efectos depresores que se esperaban del
proceso de apertura y desregulación del sector agropecuario.
Revestía la forma de un subsidio directo al cultivo de granos
básicos, atribuido por unidad de superficie cultivada, cuyo monto
único se reevaluaba año con año para compensar la inflación.
En el transcurso del periodo en que el programa ha operado,
estos objetivos han sufrido sin embargo varias alteraciones. En
primer lugar, los incrementos anuales del subsidio no han sido
suficientes para mantener su valor, entre 1993 y 2000, éste ha
disminuido un 33 % en términos reales. En segundo lugar, el
número de cultivos susceptibles de beneficiarse con el subsidio,
inicialmente restringido a los cereales, el frijol y las oleaginosas,
ha sido ampliado, a partir de 1996, a más de 200, entre ellos los

AN Á L I S I S 153
pastizales, con el fin de estimular los procesos de reconversión
productiva. Por último, y este es el punto más relevante, los
apoyos que en teoría se atribuyen a un productor están
afectados en la práctica a una parcela: para agilizar el manejo
administrativo y el seguimiento del programa, la entrega del
subsidio está condicionada a la presentación del certificado
parcelario o, en su defecto, de un contrato de arrendamiento
formal; estas condiciones abren campo a la reapropiación del
recurso por los titulares de las parcelas, en detrimento de los
campesinos que realmente las trabajan (Léonard, 2000).
La paulatina concentración de los recursos de PROCAMPO
se puede comprobar a través de las estadísticas que establece
el propio programa: en las localidades de la zona, el número de
beneficiarios ha disminuido en un 37% entre 1995 y 2000,
cuando la superficie subsidiada registraba una leve progresión,
de tal suerte que el nivel relativo del subsidio captado por cada
beneficiario ha aumentado en dos terceras partes durante el
periodo considerado (cuadro 4). Esta concentración resulta más
pronunciada en las partes más capitalizadas de la región —zona
tabacalera y áreas de expansión ganadera, donde respectiva-
mente el 51 y el 39% de los beneficiarios iniciales han sido
excluidos del padrón de PROCAMPO— que en las zonas mar-
ginadas, donde el cultivo de maíz sigue constituyendo la base
casi exclusiva de la organización productiva y fa disminución del
número de beneficiarios ha sido de 28%.

154 E STUDIOS A GRARIOS


Cuadro 4
Evolución de la distribución de los subsidios a la producción agrícola
(PROCAMPO) en los ejidos del espacio de referencia 1995-2000

Años 1995 1997 1998 1999 2000 Variación


1995/2000
0

Superficie
subsidiada 7635.25 8036 7896.16 7978.35 7974.45 + 4.44 %
has has has has has

No. 5133 3889 3291 3313 3224 - 37.2 %


Productores
beneficiados

Superficie 1,49 2,07 2.40 2.41 2.47 + 66.3 %


media por has has has has has
beneficiario

Monto $ 1417 $ 1672 $ 1810 $ 1859 $ 1922 + 35.6 %


promedio por
beneficiario
(en $ de 2000)

Fuente: SACAR, Distrito de Desarrollo Rural 009, San Andrés Tuxtla.

AN Á L I S I S 155
Cabe preguntarse en qué medida esta evolución correspon-
de a la construcción de una renta sobre la tierra en beneficio de
los titulares de un certificado agrario. Hoy en día, los acuerdos
de arrendamiento de tierras, ya sean escritos o —más comun-
mente— verbales, e incluso los préstamos entre familiares,
incluyen una cláusula mediante la cual el usufructuario renuncia
al cobro del subsidio de PROCAMPO en beneficio del titular
legal de la parcela. En 2000, el arriendo de una hectárea a un
campesino sin tierra para cada uno de los dos ciclos anuales de
cultivo (de temporal y de humedad) y la captación del subsidio
representaban el 73% del valor agregado que se podía obtener
de dos cultivos sucesivos de maíz; en 1995 esta renta se
elevaba sólo al 35 % del mismo valor. Ahora bien, si consi-
deramos niveles de remuneración del trabajo aplicado al cultivo
del maíz equivalentes al salario jornalero vigente en la zona, la
renta de la tierra y la captación de PROCAMPO resultan su-
mamente más provechosos que el cultivo de la misma. Los
ingresos así recaudados equivalían en 2000 al 21.5 % del valor
promedio de la tierra, 9 es decir un nivel de remuneración del
capital muy por encima del que ofrecían los principales bancos
de la plaza.

Los filtros de la distribución de PROGRESA

Si la apropiación de PROCAMPO por los propietarios de tie-


rra resulta lógica tratándose de un recurso destinado a sostener
la producción agrícola, la intervención de la organización ejidal
en la asignación de los apoyos de PROGRESA requiere de un
análisis detallado. En sus planteamientos operativos, PROGRE-
SA procura sustituir las formas tradicionales de asignación de
los recursos públicos, mediatizadas por organizaciones corpora-
tivas o territoriales, por un vínculo directo entre los beneficiarios
potenciales por una parte y las administraciones encargadas del
programa (Secretaria de Desarrollo Social, Secretaría de Salud,
Secretaría de Educación Pública) por otra, minimizando las
mediaciones entre estas partes. Sin embargo, en la práctica,
resulta difícil disociar los objetivos de extrema focalización del
programa y su necesaria localización, es decir, su tránsito por

9
Según su calidad agronómica y su ubicación en relación con los caminos y las fuentes de agua, el valor de
una hectárea oscila entre 6 000 (en las partes accidentadas y mal comunicadas) y 25 000 pesos (en la zona
tabacalera), véase Almeida (2000).

156 E STUDIOS A GRARIOS


formas locales de organización que están estructuradas por
relaciones de fuerza y de poder a las que los beneficiarios
potenciales están sometidos de una o de otra forma.
El caso de San Andrés Tuxtla resulta sumamente interesante
para ejemplificar este hecho. Como lo vimos, San Andrés consti-
tuye un caso particular, tal vez único, en cuanto a concentración
de los recursos del programa y su extensión a una parte consi-
derable (64%) de los hogares rurales. Esta situación difícilmente
se puede entender sin referencia a la importancia geopolítica
que los poderes públicos, a lo largo de la historia reciente, le
han prestado a la región de Los Tuxtlas y a la fuerte erosión que
había sufrido el partido oficial en los años previos al inicio de
PROGRESA; sin duda, la preocupación —compartida al más
alto nivel del ejecutivo federal— por mantener a Los Tuxtlas en
el regazo del institucionalismo ha incidido en la ampliación del
padrón de beneficiarios al mayor número de familias, así como
en la forma en que la información estratégica relativa a la
implementación del programa ha circulado entre la población
campesina.
El hecho es que la encuesta (Encaseh) 10 que sirvió de base
a la elaboración del padrón de beneficiarios, fue notificada por el
DIF municipal a los agentes que ofrecían las mayores garantías
de habilidad política: en las localidades donde el PRD tenía una
fuerte presencia electoral, no fueron las autoridades locales
competentes —los agentes municipales— las que difundieron la
información entre la población, sino las autoridades ejidales que
profesaban, en su mayoría, su lealtad al PRI. A diferencia de lo
ocurrido en otras zonas del país (Escobar, 2000), estas autori-
dades fueron informadas de la finalidad de la encuesta. De tal
suerte que al levantarse la Encaseh, la casi totalidad de los
familiares de ejidatarios había sido avisada de su realización —y
varios de ellos de su propósito— cuando muchos avecindados
sin parentesco directo con un ejidatario ignoraban hasta su
existencia. 11

10 Encuesta sobre las características socioeconómicas de los hogares.


11 Varios avecindados entrevistados en diferentes localidades de la zona de estudio no fueron encuestados
por no estar presentes al momento de la Encaseh, ya sea porque laboraban en su milpa, o bien por haber
migrado en busca de trabajo temporal; en ausencia del jefe de hogar, las esposas se negaron a contestar
las preguntas de un extraño.

AN Á L I S I S 157
Huelga decir que las modalidades de información acerca de
la Encasen indujeron un sesgo en el establecimiento del padrón
de beneficiarios del subsidio. Según los datos que proporciona
la encuesta levantada en 1999 ante 117 jefes de familia de la
zona de estudio (MORESO, op. cit), los hogares que disponen
de un título agrario, que representan el 44 % del total de fami-
lias rurales conformaban el 40,4% de los beneficiarios de
PROGRESA; las familias sin tierra proporcionaban el 59,6 % de
los beneficiarios y el 56 % de las familias campesinas. En otros
términos, el disponer o no de un título de propiedad no consti-
tuye, en Los Tuxtlas, ningún factor discriminante para la atribu-
ción del subsidio. Más aún, si examinamos más a detalle la
posición social de los hogares sin tierra beneficiados con el
programa, observamos que el 70% de ellos tiene filiación directa
con un titular agrario, cuando una mayoría (el 53%), de las
familias sin tierra que carece de tal parentesco (que son las más
marginadas y desde el punto de vista del acceso a las activida-
des productivas) no reciben PROGRESA.
Estos datos sugieren que la disposición de un título agrario o
en su defecto, de una cercanía social fuerte (filiación, compa-
drazgo) con un titular, han fungido como un factor importante de
acceso a PROGRESA, por mucho que éste se apoye en una so-
fisticada metodología para evitar precisamente el sesgo común
a los proyectos sociales (como fue, por ejemplo, PRONASOL)
que grupos menos necesitados aprovechen las mediaciones
entre agencias gubernamentales y organizaciones locales para
"colarse" entre los beneficiarios. Si bien PROGRESA no cae de
lleno en este sesgo, la situación que impera en Los Tuxtlas
evidencia la capacidad de los grupos de poder tradicionales a
apropiarse, aunque sea parcialmente, de los recursos públicos
que fluyen hacia las localidades rurales. Sugiere así mismo que
la tenencia de la tierra constituye todavía un poderoso factor de
estructuración de los clientelismos a escala local y familiar.

La organización ejidal frente a los proyectos de infraestructuras


sociales

Encontramos un cuadro muy parecido respecto de la


administración de los recursos afectados a la realización de
infraestructuras sociales —el Ramo 033 del presupuesto
federal—. Para los años anteriores a la implementación del

158 E STUDIOS A GRARIOS


Programa de certificación de los derechos agrarios, Azuela
(1995) ha mostrado cómo, en las principales localidades rurales
de Los Tuxtlas (siete de ellas incluidas en nuestra muestra), los
no ejidatarios se encontraban" excluidos de la gestión de los
bienes públicos del poblado y, en general, de toda forma de
participación en lo que constituyen verdaderas comunidades
políticas, mientras que los [...] propietarios de tierra [eran] los
únicos que [participaban] en dicha gestión" (op. cit.:486). A pe-
sar de que los equipamientos que soportan la prestación de los
servicios públicos (escuelas, abastecimiento en agua potable,
alumbramiento público, centros de salud) han sido construidos y
son mantenidos con la participación del conjunto de la pobla-
ción, tanto mediante prestación de faenas como por coopera-
ción financiera, Azuela observaba que las autoridades ejidales
aseguraban directamente la gestión de algunas de estas infra-
estructuras y designaban a los responsables de los comités
encargados de las otras. 12
Cabe preguntarse si la implementación del PROCEDE por
una parte, el fuerte incremento de los recursos afectados a tales
obras durante la segunda mitad de los años 1990 por otra, han
alterado la situación que imperaba en 1995. Desde entonces,
las reformas a la Ley Agraria han contribuido a restringir las
competencias de las autoridades ejidales al ámbito agrario,
mientras que la política de descentralización fortalecía institucio-
nes de gobierno local como la agencia municipal, ahora sujeta al
sufragio universal y teóricamente independiente de la esfera
ejidal. Sin embargo, y aunque no contemos al respeto con una
información sistematizada del conjunto de los ejidos de la zona
considerada, las entrevistas realizadas en una decena de pobla-
dos indican una tendencia marcada hacia la retención de la
administración local por los órganos de gobierno del ejido
(asamblea ejidal y comisariado).
En la gran mayoría de los casos, tanto los agentes muni-
cipales como los integrantes de los comités encargados de la
realización de los bienes públicos financiados mediante el Ramo
033 (sistemas de agua potable, drenaje, luz pública, caminos,
centros de salud) o de su posterior mantenimiento, así como de
la gestión de otros servicios del carácter social (como las tien-
das CONASUPO o los teléfonos rurales, por ejemplo), son
electos en asambleas comunitarias, pero en base a propuestas

12 El mismo autor menciona incluso un caso en que el responsable de la "asociación de padres de familia"
que administra las escuelas de la localidad es un ejidatario sin hijos escolarizados.

AN Á L I S I S 159
consensuadas en la asamblea ejidal. El proceso electoral, en
este caso no tiene otra función que legitimar los procedimientos
internos de designación de los puestos de representación por
los ejidatarios aunque,.cabe mencionarlo, éstos han adoptado
un matiz mucho más democrático -y polémico- con la irrupción
del pluripartidismo en las arenas políticas locales. Así mismo, las
autoridades ejidales asumen en la mayoría de los poblados las
tareas de colectar las contribuciones monetarias destinadas al
mantenimiento de las infraestructuras sociales y organizan las
faenas correspondientes.
Como lo detallaremos en la parte siguiente, la reforma del
ejido parece haber afectado sólo en forma superficial los siste-
mas de gobierno local. Esta situación se ve claramente a través
del estatuto legal reservado a las zonas urbanizadas —donde
se concentran los servicios públicos— a raíz del programa de
certificación ejidal y titulación de los lotes urbanos. Afínales del
año 2000, 12 (el 36%) de los 33 ejidos que habían integrado el
PROCEDE habían resuelto no regularizar la tenencia de su
zona urbana, la cual seguía administrada, de facto, por las
autoridades ejidales. Si agregamos a esta suma los ejidos que
aún no completaban los trámites de regularización agraria,
observamos que la mitad de los ejidos de la zona (20 de 41),
que agrupaban al 37% de las localidades y al 40% de la
población, conservaban formalmente el control administrativo de
sus zonas urbanizadas. Siguiendo las conclusiones hechas por
Azuela (op. cit.: 498) a mediados de la década pasada, esta
mitad de las comunidades ejidales seguía funcionando en
buena medida como enclaves corporativos, segregados de las
instituciones políticas municipales -y según nuestras propias
observaciones, gran parte de la otra mitad, aunque procediera a
la titulación de su zona urbana y su incorporación al catastro
municipal, tampoco había modificado fundamentalmente su
sistema de gobierno.

La migración a larga distancia: las relaciones complejas entre tenencia de la


tierra y la captación de remesas

Como lo vimos, la migración a larga distancia y de larga


duración constituye, en Los Tuxtlas, un fenómeno muy reciente,
explosivo por su magnitud, y que esta, en la actualidad, todavía

160 E STUDIOS A GRARIOS


en una fase de estructuración. Sus expresiones son fuertemente
marcadas por los contextos locales y las características de los
lazos sociales de toda índole propios de cada localidad: a
escasos kilómetros de distancia encontramos poblados donde
una proporción considerable de los jóvenes adultos está ins-
talada en Estados Unidos o en la frontera norte, y otros donde la
movilidad laboral aún se desarrolla en un ámbito espacial res-
tringido. Por otro lado, debido a su carácter reciente, el impacto
económico de esta migración resulta difícil de medir mediante
técnicas de encuesta de tipo aleatorio; si bien un boom de la
construcción es notable en las localidades del primer tipo, la
cuantificación de las remesas a nivel de los hogares campe-
sinos plantea serias dificultades (prioridad dada al pago de los
créditos contratados para financiar la migración, periodicidad y
montos irregulares de los envíos, variabilidad de los destina-
tarios en un mismo grupo doméstico —madre, padre o esposa
del migrante, etc. ).
Ciertas características de esta movilidad permiten sin embar-
go, apuntar tendencias generalizares y estructurantes. En primer
lugar, la migración a larga distancia requiere de la movilización
de un capital social y monetario sin relación con el costo de los
movimientos anteriores hacia las cuencas de empleo del sur de
Veracruz o del centro del país. Para ingresar al mercado de
trabajo estadounidense, por mucho el más rentable, el bajo
grado de consolidación de la migración tuxtleca, la inexistencia
de una diáspora organizada y de un capital social de fácil
acceso allende la frontera, llevan a los candidatos a recurrir
sistemáticamente a organizaciones clandestinas —los llamados
"polleros" o "coyotes"—, contratadas desde su localidad de
origen, que los "encuadran" hasta su futuro puesto de trabajo. Si
bien este tipo de organización permite minimizar los riesgos de
fracaso al paso de la frontera y en la búsqueda de un empleo,
su costo resulta prohibitivo si consideramos la productividad del
trabajo agrícola en la región: en 2000, los migrantes tenían que
sufragar una inversión de entre 1 200 y 2000 dólares, es decir el
valor de 10a 17 toneladas de maíz o el valor agregado obtenido
del cultivo de 7 a 11 hectáreas de milpa. En la gran mayoría de
los casos, estas sumas son movilizadas recurriendo a agiotistas
locales, sometiéndose a tasas de interés que varían entre el 15
y el 20% mensual. Ante la incapacidad de los sistemas de
producción locales de generar ingresos suficientes para cubrir
estos costos monetarios, el título parcelario funge como una

AN Á L I S I S 161
garantía ineludible para acceder a los créditos. Aún cuando
conocidos o parientes ya establecidos en Estados Unidos se
ofrecen para adelantar parte de la inversión —por un costo
mucho menor— dicho apoyo se condiciona con frecuencia a
garantías de solvencia que sólo la propiedad de una tierra
ofrece. El título agrario se ha convertido, pues, en un recurso
central para acceder al mercado de trabajo estadounidense.
Llaman por otra parte la atención las dificultades que en-
frentan los nativos de Los Tuxtlas para moverse dentro de estos
mercados laborales. Esta característica es particularmente evi-
dente tratándose del trabajo clandestino en Estados Unidos,
pero se observa también entre los diferentes corredores de
maquila de la frontera norte: el cambio de un puesto de trabajo
a otro pasa frecuentemente por un regreso previo a la comu-
nidad campesina, una nueva contratación y un nuevo viaje, con
los costos aferentes que éstos implican. Como lo mencionamos
en un trabajo anterior (Léonard, 1999), el ingreso y la movilidad
dentro de los mercados "emergentes" de trabajo, ya sean
nacionales o internacionales, son complicados por su fuerte
segmentación, la distancia estructural y cultural entre los grupos
y sectores sociales implicados en la negociación laboral y, de
manera general, por la asimetría de información que padecen
los trabajadores oriundos de zonas rurales, singularmente las
indígenas: el dominio deficiente que los migrantes ejercen sobre
los sistemas extralocales de información los ubica en una
situación de incertidumbre que limita su capacidad a moverse
de manera autónoma en estos mercados.
Estas condiciones plantean la necesidad de espacios socia-
les donde se puedan realizar el encuentro entre los así llamados
modos "expertos" y "locales" de conocimiento; los choques y
acoplamientos entre marcos epistemológicos y culturales
contrastantes; [...] y la transformación del conocimiento [...] en la
interfase entre las instituciones [exteriores y los] grupos
"receptores"" (Long, 1996 : 38). Para los trabajadores migrantes
de Los Tuxtlas, la síntesis entre modos "expertos" y "locales" de
conocimiento, que produce la información "útil", fácil y rápi-
damente utilizable para moverse dentro de los mercados lejanos
de trabajo, se realiza principalmente a nivel de interfases social
y geográficamente ubicadas: en la comunidad de origen o a
nivel de grupos estrechamente vinculados con ella. Ahí se
sintetiza el conocimiento relativo a la oferta segmentada de
trabajo y a las diferentes redes migratorias, se obtienen las re-

162 E STUDIOS A GRARIOS


comendaciones y los financiamientos necesarios. Existe, pues,
una fuerte territorialización de los mercados de la información
útil del conocimiento práctico.
Estas condiciones apuntan hacia una "refuncionalización" de
la localidad rural y de las organizaciones que ahí operan en el
nuevo espacio económico que define la migración. Como lo
vimos en el caso de la captación y la gestión de los recursos del
Ramo 033, las interfases entre las sociedades locales y las
administraciones e instituciones de toda índole que interactúan
con ellas están ocupadas, en su mayoría, por actores que
relevan del ejido en cuanto organización corporativa territoriali-
zada. El comisariado y, más aún, la asamblea ejidal permane-
cen como los espacios privilegiados donde se ventilan las
informaciones estratégicas relativas tanto a las oportunidades
de trabajo como a las redes que regulan su acceso, los meca-
nismos de financiamiento, etc., que determinan la capacidad de
los actores locales a sacar provecho de la ampliación de su
universo laboral. Desde luego, estos espacios no son los únicos
en poder proporcionar información útil, pero, en la situación
actual de construcción y estructuración aún incompletas de las
redes locales de migrantes, ofrecen sin duda una alternativa
fácilmente localizable para acceder a ella.
La posesión de un título agrario o, en su defecto, una fuerte
proximidad social con los titulares constituyen, pues, recursos
valiosos para acceder en las mejores condiciones a los merca-
dos laborales "emergentes" de la frontera norte y de Estados
Unidos. Fundamentan en contraparte vínculos de dependencia
entre los jóvenes migrantes y sus padres o colaterales dotados
en tierra que han financiado o facilitado su movilidad- una deuda
que puede ser moral, pero sobre todo económica cuando el
título agrario funge como garantía de un préstamo. La encuesta
levantada en 1999 evidencia así una mayor participación de las
familias dotadas en tierra en la migración de larga distancia pero
también, en forma general, en el conjunto de los mercados
extraregionales de trabajo: éstas cuentan en promedio con 1,2
miembros fuera de la región por solamente 0,5 en el caso de los
hogares sin tierra; esta situación se traduce a su vez en apor-
taciones más importantes a los ingresos de la familia (+ 40%).
Las diferencias relacionadas con el estatuto agrario de la familia
resultan aún más pronunciadas si excluimos de la muestra las
localidades más cercanas a los centros urbanos de la región: en
contextos estrictamente rurales, el número de miembros emigra-

AN Á L I S I S 163
dos es casi cuatro veces superior en el caso de familias con
tierra y su aportación financiera lo es en un 76,5 % lo cual
sugiere que, debido a su mayor número, los migrantes que
proceden de un hogar con tierra son menos solicitados y su
capacidad de ahorro individual es por lo tanto superior.
Este breve bosquejo evidencia las relaciones que existen
entre la posesión de un título agrario y la capacidad de las
familias campesinas a apropiarse de los ingresos provenientes
de organizaciones exteriores a su localidad: de factor de pro-
ducción, la tierra ha pasado a convertirse en un recurso político
central para la captación de estos capitales. A partir de la
muestra de 117 familias rurales encuestadas en 1999 obser-
vamos que el total promedio de transferencias captadas por
concepto de subsidios directos (PROGRESA y PROCAMPO) y
de remesas es dos veces más importante en el caso de los
hogares que poseen un título agrario —esta diferencia es
solamente de 70% si incorporamos a la muestra las 44 familias
instaladas a la periferia urbana y que han sufrido un proceso
mucho más precoz de inserción en los mercados no agrícolas
de trabajo. Esta brecha de ingresos aparecería mucho mayor de
poder contabilizarse las transferencias vinculadas con los
diferentes proyectos, tanto sociales como productivos, que
implementan a nivel local agencias gubernamentales, ONGs,
iglesias, etc. —como lo vimos con la administración de los
recursos del Ramo 033. Si consideramos la evolución que se ha
dado en la composición de los ingresos campesinos desde
mediados de los años 1990, el título agrario aparece como un
factor central de la reproducción económica de los hogares
rurales, ya no tanto por el control del espacio productivo al que
remite, sino porque determina en amplia medida el acceso a los
recursos organizativos e informativos que ofrece la localidad
rural.
Si bien la organización social de los grupos campesinos
rebasa en forma creciente el marco territorial de la antigua
comunidad campesina para adaptarse a los contornos de los
espacios reticulares, transfronterizos, que sirven de soporte a
las estrategias de reproducción social de sus miembros, esta
organización conserva una fuerte polarización hacia el territorio
de origen. La regulación del acceso a los proyectos sociales o a
la migración en Los Tuxtlas muestra que los flujos de informa-
ción que determinan en gran medida la naturaleza y el sentido
de las relaciones entre actores son social y geográficamente

164 E STUDIOS A GRARIOS


orientados: convergen hacia la comunidad territorial y se
concentran a nivel de un número limitado de espacios sociales,
donde se produce el conocimiento práctico relativo a los
mercados de trabajo, las redes de migración, los subsidios y
proyectos que manan de organizaciones extralocales.

Reforma del ejido y reafirmación de la organización ejidal.


Una lectura del PROCEDE a la luz de las recomposiciones
económicas

Lo anterior evidencia la necesidad de analizar las modalidades


de implementación del PROCEDE y sus diversas expresiones
en las localidades de la zona en referencia a las recomposi-
ciones que han afectado a los ingresos campesinos y a los
espacios donde se organiza el acceso a las transferencias de
origen extralocal. Resulta patente que el proceso de (re)formu-
lación de los derechos agrarios está en el centro de dinámicas
económicas que rebasan por mucho a las implicaciones que
tiene la distribución de la tierra sobre la sola producción
agropecuaria. La clarificación y el reconocimiento legal de los
estatutos individuales que implica el PROCEDE, tanto en el
ámbito agrario como en el de los derechos civiles —con la
definición de categorías ciudadanas (ejidatarios, posesiónanos,
avecindados, residentes sin reconocimiento legal) que remiten a
distintas arenas sociales de representación y gobierno (asam-
blea ejidal, junta de pobladores) —, tiene implicaciones directas
sobre el balance de poderes a escala local y doméstica, así
como sobre los mecanismos de regulación socioeconómica que
operan en estos diferentes niveles. En particular, el programa de
certificación agraria puede incidir en forma considerable en el
funcionamiento de los mercados locales de la información
estratégica, a través de las modalidades de composición y
operación de los órganos legales de representación y gobierno
Antes de examinar el impacto que el PROCEDE ha tenido
sobre las formas de gobierno local, cabe detenemos brevemente
sobre los sistemas de normas que han fundamentado la
regulación social, política y agraria hasta los cambios legales de
la última década. A raíz del reparto agrario que tuvo lugar en la
zona entre 1925 y 1940 básicamente, prevaleció en los ejidos un
sistema de tenencia "mancomunada" que dejaba abierto el

AN Á L I S I S 165
acceso a las tierras de cultivo y a los recursos de uso común al
conjunto de los jefes de familia de cada localidad, en los límites
impuestos por el espacio disponible y los derechos de uso crea-
dos por la ocupación paulatina de este espacio. La persistencia
de estas normas tuvo dos efectos directos sobre la dinámica
agraria: en primer lugar, motivó fuertes tasas de crecimiento
poblacional durante las tres décadas que siguieron la dotación
de tierras, al vincular la capacidad de acumulación de cada
familia con el número de brazos que podía movilizar para la
apertura de nuevas tierras de cultivo y su explotación;13 en
segundo lugar, favoreció la pulverización de la tenencia de la
tierra —o cuando menos de su usufructo— a la vez que
generaba una fuerte diferenciación en la apropiación del recurso
en beneficio de los actores que disponían de relaciones
privilegiadas con las autoridades administrativas y los grandes
comerciantes de la cabecera municipal, independientemente de
su estatuto legal (Léonard, 2000).
En términos de categorías y derechos ciudadanos, el
sistema mancomunado de tenencia permitió el desarrollo de un
grupo importante de campesinos con acceso a la tierra sin
reconocimiento legal, los "comuneros", cuya figura resultó muy
difundida a lo largo de las sierras veracruzanas (véase Nuñez,
2000). El gobierno local estaba, sin embargo, ejercido
formalmente por los únicos ejidatarios, a través de sus órganos
representativos, la asamblea y el comisariado ejidal, aún
cuando las arenas políticas locales siguieron funcionando, hasta
bien entrada la década de 1970, como mercados cautivos,
controlados por un puñado de líderes agraristas reunidos en la
Liga de Comunidades Agrarias de Los Tuxtlas y asociados con
los comerciantes monopolistas de San Andrés (Léonard, op.
cit.): si bien comuneros y ejidatarios compartían las mismas
obligaciones en términos de faenas y contribuciones a los "gas-
tos del ejido", sólo los segundos beneficiaban de una represen-
tación y un voto en los órganos formales de gobierno local.
Estas características se pueden analizar como el producto
de la superposición de dos sistemas de normas que funcionaron
de manera complementaria durante las tres o cuatro primeras
décadas de existencia de los ejidos por una parte, las institu-
ciones y regias resultantes del marco jurídico legal de la
regulación agraria y del marco administrativo de la regulación
política, que otorgaban a la organización ejidal y a los ejidatarios
un monopolio en el ejercicio del gobierno local; por otra, las nor-

166 E STUDIOS A GRARIOS


mas relativas a las lógicas de regulación de tipo "comunitario",
que legitimaban el a la organización ejidal y a los ejidatarios un
monopolio en el ejercicio del gobierno local; por otra, las normas
relativas a las lógicas de regulación de tipo "comunitario", que
legitimaban el ejercicio de presiones igualitarias los mecanismos
de redistribución que operaban a través del acceso abierto a la
tierra, la organización de fiestas públicas, las prácticas de
brujería, etc. La superposición de dos registros legales permitía
en particular trasponer y resolver a escala de la comunidad
campesina las tensiones, particularmente agrarias, que el creci-
miento demográfico iba generando a nivel de los grupos domés-
ticos, en la administración del patrimonio familiar. 13 Recíproca-
mente, legitimaba el ejercicio monopolice del poder por los
líderes agrarios a través de los órganos oficiales de gobierno del
ejido y sus prolongaciones corporativas (la Liga de Comunida-
des Agrarias de Los Tuxtlas).
Las complementariedades entre estos dos registros se con-
virtieron en conflictos de intereses cuando la implementación del
proyecto "echeverrista" de regulación estatal del agro, a princi-
pios de la década de 1970 —con la instalación de empresas
paraestatales (TABAMEX, CONASUPO), la oferta de créditos
baratos y la introducción de nuevos medios de producción
(herbicidas, abonos químicos, tractores) —, potenció la ruptura
de los mercados locales cautivos así como fuertes ganancias de
productividad en el trabajo agrícola. La pulverización de la
tenencia de" la tierra limitaba drásticamente los beneficios que
los ejidatarios podían sacar de la concentración a su favor de
los apoyos públicos: la expresión de las ganancias de producti-
vidad requería de un aumento en el tamaño de las unidades de
producción (es decir de un mayor control sobre el espacio agra-
rio), a la vez que potenciaba la administración de las tensiones
intergeneracionales a nivel del grupo doméstico y de la unidad
de producción familiar, sin referir a las arenas comunitarias de
regulación social.

13
Esta función se tradujo, en varías localidades de la zona de estudio, por la delimitación de un espacio
asignado a los campesinos cuyo acceso a la tierra se encontraba cerrado por la saturación y la
pulverización del patrimonio-tierra de su familia; generalmente restringido a terrenos cerriles de baja
productividad, este espacio se podía cultivar mediante una contribución modesta a la tesorería del ejido.

AN Á L I S I S 167
En los espacios de mayor intensidad de la intervención
estatal —como en la zona tabacalera, donde TABAMEX había
sido precedida por un proyecto de desarrollo del cultivo del
plátano— o en el sur de la región —donde la menor presión
demográfica había permitido el acaparamiento de una porción
considerable del territorio por una pequeña élite ganadera—
estas contradicciones desembocaron en el cuestionamiento
radical de la tenencia mancomunada por parte de los ejidatarios:
en la segunda mitad de los años setenta, y a un ritmo creciente
durante la década de ochenta, se desarrolló ahí un proceso
legal de parcelamiento, a veces violento pero ratificado por la
administración agraria, que llevó a la redistribución igualitaria del
espacio productivo entre los únicos poseedores de un título
ejidal y a la evicción de los "comuneros" de la tenencia de la
tierra. El parcelamiento permitió a los ejidatarios circunscribir al
ámbito doméstico los juegos de clientelización relativos al
acceso a los recursos. Significativamente, estos poblados son
los que presentan los mayores índices de participación a la
migración a larga distancia, así como una mejor dotación en
infraestructuras sociales y niveles más altos de bienestar.
En cambio, en un núcleo de comunidades ubicadas en el centro
de la zona de referencia, donde el bajo nivel de los ingresos
familiares, vinculado con la " microfundización " de la estructura
agraria y el aislamiento geográfico e institucional, no permitían
administrar a nivel del grupo doméstico las tensiones interge-
neracionales relativas al acceso a los recursos productivos,
obligando a los jefes de familia a apelar para este fin a los
mecanismos "comunitarios" de regulación social, perduraron y
se acrecentaron las tensiones entre registros ejidal y comu-
nitario de normas, sin que una alternativa económica viable
permitiera resolverlas y romper el statu quo. 14 Este pluralismo
legal, cada vez más conflictivo, se ha prolongado hasta
principios de los años noventa y los cambios constitucionales a
la Ley Agraria, 15 mientras que la situación social y económica de
las familias campesinas se precarizaba con el retiro de los es-
casos apoyos estatales y la apertura creciente de los mercados

14 En los espacios más cercanos y mejor comunicados con la cabecera municipal y la red de carreteras, la
incorporación creciente de los jóvenes a los mercados urbanos de trabajo (del corredor petrolero de
Coatzacoalcos-Minatitlán, del Puerto de Veracruz o de la Ciudad de México), ofrecía en cambio una
alternativa de reproducción socioeconómica para la población desplazada de la tenencia de la tierra, a la
vez que la mayor densidad de proyectos y subsidios productivos proveía los ejidatarios en recursos
económicos que podían redistribuir a escala doméstica.
15 Las tensiones en torno a la apropiación de los recursos de toda índole a contrario a reforzar el pluralismo
normativo, como lo evidencian el recurso frecuente a la brujería en estos poblados o la proliferación de los
movimientos religiosos, en parte para premunirse contra los ataques de los brujos.

168 E STUDIOS A GRARIOS


agrícolas. En 1995, estas comunidades presentaban los grados
de marginación más altos de la región, con un índice promedio
de 1.04 que los ubica en situación de extrema pobreza. Aplicado
en estos dos contextos, el programa de certificación de los
derechos agrarios ha llevado a formalizar sistemas divergentes
de tenencia de la tierra y representación política. En el primer
caso, el PROCEDE se concluyó rápidamente y no indujo
cambios notables en la estructura agraria, en la medida en que
las normas legales atribuyen a la asamblea ejidal y a cada
ejidatario las decisiones centrales en el desarrollo del programa,
como la incorporación al mismo y la definición de su contenido
práctico (el registro de los derechos de los usuarios no
ejidatarios. la definición del estatuto legal atribuido a los nuevos
posesionarios, la regularización de la tenencia en la zona
urbana), éste resultó en un mero trámite de validación de los
procesos recientes de apropiación del espacio productivo y de
las arenas políticas por los ejidatarios. Si bien se registró un
aumento promedio de 17 % en el número de titulares, este
incremento se debió principalmente al registro formal de anti-
guas cesiones entre vivos que se habían dado a nivel de la
generación ahora mayor de 50 años. Para estos ejidos, los
datos del Registro Agrario Nacional evidencian la concentración
de la propiedad agraria en manos de sólo una tercera parte de
los jefes de familia y en beneficio de los grupos de mayor edad -
los titulares tienen 54 años en promedio (véase el cuadro 6 y la
figura 3).
En el segundo contexto, la certificación fue objeto de fuertes
impugnaciones y resultó en un proceso largo y doloroso de
aclaración de los estatutos y los derechos individuales, no sólo
en el ámbito agrario sino también en el de los derechos civiles.
El anuncio del programa reactivó las pugnas latentes que
oponían, por una parte, los ejidatarios con escasa dotación en
tierra, quienes veían en él la ocasión de procederá una
redistribución de las tierras a su favor, tal como había ocurrido
en otras comunidades de la región y, por otra, los ejidatarios y
avecindados mejor acomodados, quienes reclamaban la regu-
larización de las apropiaciones existentes, apelando al registro
de las normas "comunitarias" para aglutinar en torno suyo al
conjunto de los pequeños posesiónanos sin derecho legal.
Huelga decir que dicha pugna adoptó en gran medida los
contornos de las fracturas intergeneracionales y permeó las
relaciones intradomésticas. Ante la alianza de los detentores

AN Á L I S I S 169
tradicionales del poder local y de los "comuneros" sin derecho
legal, los ejidatarios fueron incapaces de restringir los procesos
decisionales al ámbito de sus propias organizaciones (la
asamblea ejidal y el comisariado) e impedir su transposición a
las arenas domésticas y comunitaria.
La resolución del conflicto a favor del primer grupo, por mu-
cho el más numeroso, si bien fue marcada por acontecimientos
violentos en varios poblados, 16 permitió devolverle temporal-
mente cierta cohesión a comunidades que amenazaban con
dislocarse ante la presión demográfica. El PROCEDE resultó,
pues, en la titulación de la mayoría (60% en promedio) de los
jefes de familia. En los ejidos más densamente poblados, el
padrón de titulares se incrementó hasta en 150% (115% en
promedio), principalmente en beneficio de los menores de 50
años, quienes representan cuatro de cada cinco nuevos pose-
sionanos. El promedio de edad de los titulares aparece así
inferior de diez años al que se observa en los ejidos del primer
contexto (ibid.).
El registro masivo de nuevos posesiónanos dista, sin embar-
go, mucho de proceder de mecanismos igualitarios de regu-
lación social: a diferencia del caso anterior, donde el parce-
lamiento había tenido por objeto principal la redistribución del
espacio productivo, la certificación en la mayoría de estas
comunidades ha ratificado los mecanismos de discriminación en
el acceso a la tierra y su acumulación por algunas familias. 17 De
manera algo paradójica, la distribución de la tierra entre los
titulares aparece así más desigual en los ejidos donde se
incrementó fuertemente el número de posesiónanos: en 10
comunidades de la zona en las que se registró un aumento
global del 68% en el número de titulares, 18 los 40% menos
dotados en tierra sólo controlan sólo 14,5% del territorio, cuando
los 20 % con mayores predios detienen 41% del mismo; en
cambio, en 12 ejidos 19 que presentan características opuestas
de muy escasa apertura de los sistemas de tenencia de la tierra

16 Éstos tomaron con frecuencia el aspecto de conflictos políticos postelectorales, como el que ocurrió en
el ejido Cuesta Amarilla en 1994, en ocasión de los comicios municipales, y llevó a la expulsión violenta de
unas 25 familias y el incendio de sus casas. En este caso, la fractura política entre PRI y PRD reflejaba la
pugna que existía entre el cacique local y gran parte de los ejidatarios en torno al parcelamiento de las
tierras ejidales.
17 La negación de una proporción apreciable de los ejidatarios a incorporarse al programa resulta
mayormente de su inconformidad ante el rechazo de proceder al parcelamiento de las tierras en una base
igualitaria y en beneficio de los únicos ejidatarios.
18 Se trata de los ejidos Cuesta Amarilla, Cebadilla Chica y Cebadilla Grande, Chuniapan de Abajo. Los
Naranjos, El Popotal, Ricardo Flores Magón, Soyata-La Redonda y Tulapan.
19 Los ejidos Apixita, El Bebedero, Bodegas de Totoltepec, Buenavista, Cerro Amarillo, Cerro Las Iguanas,
Comoapan, Coyoltepec. Francisco I. Madero, Ohuilapan. El Remolino y Salto de Eyipantla.

170 E STUDIOS A GRARIOS


(con solo un 15% de incremento en el número de titulares), la
repartición de la propiedad entre los detentares de un título
agrario aparece menos inequitativa, con el 23% de la superficie
en manos de los 40% menos dotados y el 31,5% de la misma
controlada por los dos deciles más acomodados (figura 4). Esto
no significa por ello que exista una mayor equidad en el acceso
al recurso en las comunidades donde los ejidatarios han rete-
nido las tierras este simple hecho demuestra lo contrario.

Figura 4
Distribución de la propiedad entre titulares agrarios en distintos
contextos de expresión del PROCEDE

4.1-Situaciones de retención de la tierra por los ejidatarios

En contexto de densidad alta En contexto de densidad mediana

Ejido Ohuilapan Ejido Bodegas de Totoltepec


100 100
% de la superficie total titulada

% de la superficie total titulada

90 90
80 densidad aparente densidad aparente
80 135 hab/km
301 hab/km
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
10 10
% de los titulares % de los titulares
0 0
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

4.2- Situaciones de apertura de la tenencia de la tierra

En contexto de densidad alta En contexto de densidad mediana


Ejido Cuesta Amarilla Ejido Tulapan
100 100
% de la superficie total titulada
% de la superficie total titulada

90 90
densidad aparente densidad aparente
80 80
240 hab/km 98 hab/km
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
10 10
% de los titulares % de los titulares
0 0
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Fuente: Registro Agrario Nacional

AN Á L I S I S 171
El punto al que queremos llegar es el siguiente: en forma
general, el proceso de certificación ha contribuido a legitimar y
hasta cierto punto fortalecer los sistemas de gobierno que ope-
raban a nivel local —y con ellos los sistemas de normas que
regulan el acceso a los recursos estratégicos—, independiente-
mente de las normas establecidas por la legislación y la
administración agraria. Cuando uno de los puntos focales de las
reformas a la Ley Agraria residía en la democratización del ejido
y el debilitamiento de sus órganos corporativos de regulación
política y económica (Baitenmann, 1998), la situación en Los
Tuxtlas apunta más bien hacia su escasa incidencia sobre estos
procesos políticos.
En los ejidos donde el PROCEDE ha formalizado la apro-
piación del espacio productivo por los antiguos ejidatarios, se
han consolidado sistemas de gobierno y representación política
de tipo censitario (Azuela, cit.: 499): al igual que en las demo-
cracias europeas de la primera mitad del siglo XIX, la propiedad
determina los derechos ciudadanos y fundamenta la desigual-
dad política. Esta desigualdad se manifiesta en las prerrogativas
ejercidas por la asamblea y el comisariado ejidal en las princi-
pales áreas de la vida pública (control de la información estra-
tégica relativa a los proyectos gubernamentales y privados de
desarrollo social y económico, gestión de los bienes públicos,
designación de los candidatos a los puestos de representación,
véase infra). En la mayoría de los poblados que se encuentran
en esta situación, los nuevos posesiónanos han sido integrados
con igualdad de derechos en la asamblea ejidal, pero son los
únicos que han visto ampliarse sus derechos cívicos. Los demás
avecindados permanecen confinados en una posición de ciu-
dadanos de segundo rango, sin capacidad de participación real
a las arenas donde se ventilan las informaciones y se toman las
decisiones estratégicas.

172 E STUDIOS A GRARIOS


Paradójicamente, la situación no es muy diferente en los
ejidos donde se incrementó en forma considerable el número de
titulares agrarios. Si bien la apertura de la tenencia de la tierra
significó el debilitamiento de los ejidatarios en tanto corporación
organizada, no significó una apertura equivalente de los siste-
mas de gobierno local. Organizaciones como la asamblea ejidal
o el comisariado han permanecido bajo el control reforzado de
los detentores tradicionales del poder (cabecillas de la CNC y de
los comités locales del PRI), sin que su funcionamiento se altere
en forma notable. A manera de contener el surgimiento de
nuevos actores políticos en las arenas locales, los nuevos
posesiónanos se han visto atribuir derechos cívicos limitados en
materia de gestión de la "cosa pública": pueden asistir a las
asambleas ejidales y, eventualmente, opinar en ellas, pero en la
casi totalidad de los casos no se les ha concedido derecho de
voto.
Significativamente, es en estos ejidos que se han mani-
festado las oposiciones más fuertes a la titulación de los solares
urbanos: cuando solamente una tercera parte de las comu-
nidades de la región no ha procedido a la regularización de su
zona urbana, esta proporción sube al 50% entre los ejidos
donde se registraron los mayores incrementos en el número de
sujetos agrarios (por 23% en los contextos de retención de la
tenencia por los ejidatarios). De esta manera, las zonas habita-
cionales de los ejidos y los servicios e infraestructuras que ahí
se ubican (sistemas de agua potable, escuelas, centros de
salud, iglesias, salones comunitarios) permanecen segregados
del ámbito de competencia de las autoridades municipales para
depender principalmente del ejido y de los órganos tradicio-
nales de gobierno local; con ello, estos órganos afianzan su
preeminencia en las funciones de intermediación con las orga-
nizaciones extralocales. La apertura del sistema de tenencia
agraria coincide aquí con un control reforzado de los detentores
tradicionales del poder sobre las arenas políticas locales: la
asamblea ejidal opera con frecuencia como una cámara de
validación de procesos decisionales no democráticos.

AN Á L I S I S 173
Más allá de las diferencias que caracterizan el acceso de las
diferentes categorías de ciudadanos a los espacios de gobierno
local, las asambleas y los comisariados ejidales conservan en
estos dos contextos prerrogativas que contradicen las primicias
de democratización contenidas en las reformas a la Ley Agraria:
siguen ejerciendo funciones esenciales de mediación en la
implementación a nivel local de las políticas y proyectos socia-
les, intervienen en la gestión de los bienes y servicios de ca-
rácter público (organización de las faenas y las colectas de
fondos destinadas a su mantenimiento, designación de los
administradores de las casetas de telefonía rural o de las tien-
das CONASUPO), y organizan la cooptación de los candidatos a
los principales cargos de representación (la agencia municipal,
los comités de gestión de las escuelas y centros de salud) antes
de someterlos al sufragio popular. 20 En varias comunidades, el
presidente del comisariado integra estatutariamente el patronato
de obras públicas encargado de la realización de las infraes-
tructuras financiadas mediante el Ramo 033.

20 En estos procesos de regulación sociopolítica en torno a la gestión de los asuntos públicos de la


comunidad, los clivajes partidarios entre PRI y PRD suelen borrarse a favor de la cooptación de candidatos
que proceden del grupo de los ejidatarios o de sus parientes cercanos; eventualmente, contienden dos
planillas con afiliaciones partidarias distintas, pero no se cuestionan los mecanismos de su designación.

174 E STUDIOS A GRARIOS


Consideraciones finales

En Los Tuxtlas al igual que en una mayoría de las zonas


campesinas del país, el proceso de titulación agraria ha
revestido una importancia política que rebasa por mucho el
valor económico, en tanto factor de producción, de las tierras
involucradas. Este hecho es indisociable de las mutaciones que
ha experimentando la economía campesina cuando menos
desde principios de la década de 1990. La merma, acelerada
desde 1995, de los ingresos provenientes de las producciones
agropecuarias y su sustitución parcial por las remesas de los
migrantes y los subsidios sociales han participado de la
reorganización dejas economías familiares en base a un archi-
piélago de espacios físicos y sociales de actividad (Quesnel y
del Rey, op. cit). Lejos de corresponder a una desarticulación de
las comunidades campesinas, este proceso evidencia el lugar
central que siguen ocupando las localidades rurales para la
captación, el procesamiento y la ventilación de las informa-
ciones estratégicas relativas a las dinámicas de los nuevos
mercados de trabajo, los múltiples proyectos de lucha contra la
pobreza o de desarrollo local, etc, la inserción de las familias
campesinas en los nuevos espacios de actividad abiertos por la
"globalización" de la economía pasa por la "internalización" de
las normas y códigos propios del funcionamiento de de estos
espacios, es decir por la (re)localización de los procesos de
organización y conocimiento (véase Long, op. cit).
Al haber constituido por décadas la principal forma de orga-
nización y representación de los intereses locales, el ejido se
encuentra en el centro de estos procesos de relocalización del
cambio global, es en interacción con las instituciones y órganos
de gobierno que proceden del ejido que se construyen y
recomponen las interfases de mediación entre las sociedades
locales y las agencias, proyectos y redes extralocales que pro-
veen una parte creciente de los ingresos campesinos. En lugar
de disolverse como lo anunciaban varios analistas de los cam-
bios a la Ley Agraria, el ejido cobra una nueva dimensión en los
procesos de mediación entre los intereses locales —diversos y
encontrados— y los mercados económicos y políticos extralo-
cales. En este contexto, la implementación del programa de
certificación agraria debe ser analizada en referencia a las

AN Á L I S I S 175
dinámicas de construcción de las interfases entre las socieda-
des locales y las organizaciones extralocales y a los procesos
de construcción del poder político que derivan de la apropiación
de dichas interfases.
El ejemplo de Los Tuxtlas muestra que los grupos de inte-
reses que controlaban el poder local antes de los cambios a la
Ley Agraria han sabido adaptarse a estos cambios e instrumen-
tar el programa de certificación para legitimar y, en varios casos,
consolidar este poder. El ejido permanece en la actualidad como
una institución irremplazable para los diferentes actores locales
en sus estrategias tanto económicas como políticas de enlace
con la sociedad "global". Esto explica a su vez porque las po-
sibilidades de tránsito hacia un sistema de tenencia privada son
desdeñadas por estos actores, tanto en su modalidad individual
como colectiva: más allá de los riesgos de fiscalización de la
propiedad agraria, lo que está en juego es la exclusión indivi-
dual o la disolución de un recurso central para las estrategias de
extraversión de las familias rurales. La situación actual reviste
en cambio varias ventajas : "formaliza la mercantilización [near-
commodity status] de la propiedad ejidal, al permitir a los miem-
bros del ejido vender y comprar [sus tierras], sin que su estatuto
y sus derechos como ejidatarios aparezcan amenazados, es
decir, que la significación económica y política de su derecho de
propiedad no ha sido afectada [...] La estructura del ejido
permanece, y con ella la posibilidad de ganancia económica y
política, cuando menos para los líderes y sus asociados"
(Goldring, 1998: 170).

176 E STUDIOS A GRARIOS


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180 E STUDIOS A GRARIOS


Política agraria
neoliberal y la
desincorporación
de Tabamex en la
región productora
de tabaco en Nayarit

Jesús Madera Pacheco*

La agricultura es una de las


actividades predominantes en
la economía nayarita, 1 en
donde sus cultivos más im-
portantes se encuentran vin-
culados a la exportación, co-
mo es el caso del tabaco, en
el pacífico norte; el café, en
tierras templadas; la caña de
azúcar, en los valles; así co-
mo frutales y hortalizas. Aun-
que aún gran parte de los

1 De acuerdo con estimaciones propias basadas en información del Sistema de Cuentas Nacionales del
INEGI, si bien se observa que la participación de la agricultura al PIB nayarita ha sufrido un descenso, ya
que mientras en 1975 ésta era del 25%, para el año de 1993, su participación era sólo del 17%; también
puede observarse que el ritmo de crecimiento de la actividad agrícola, es siempre superior al conjunto de la
economía nayara. A manera de ejemplo, para el periodo 1988-1993, la agricultura crece a una tasa del
13.07%, mientras que la tasa de crecimiento registrada por el total de la economía es de únicamente un
5.21% (cálculos en base a información estadística del SCN del INEGI para los años 1975, 1980, 1985, 1988
y 1993).

* Licenciado en Economía por la UAN, y maestro en Desarrollo Regional por El Colegio de la Frontera
Norte. Actualmente se desempeña como profesor e investigador de la Universidad Autónoma de
Nayarit.
ejidos nayaritas siguen sembrando productos básicos como
maíz y frijol, principalmente en tierras de temporal.
No obstante la importancia de la agricultura —y con ella, del
cultivo de tabaco en la región de Nayarit, hasta la fecha el
modelo de crecimiento aplicado en este sector ha traído como
consecuencia disparidades, tanto en el ámbito sectorial como
de las regiones. Estas disparidades se traducen por un lado en
una concentración creciente de la riqueza en sólo unas cuantas
empresas de carácter transnacional principalmente, y por el
otro lado, en una agudización creciente de las condiciones de
vida de la población dedicada a las actividades del campo en la
región de Nayarit.
De esta forma, en este trabajo se discutirá en particular la
política agraria neoliberal implementada en la región productora
de tabaco en Nayarit (concretada con la desincorporación de
Tabamex), a fin de lograr un mayor entendimiento de los proble-
mas de la reproducción campesina en la zona tabacalera na-
yarita. Se discutirán además, los impactos de dicha política en
el bienestar de los productores de tabaco y sus familias.
Así, en este documento se trata de dar respuesta a pre-
guntas como: ¿Cuál ha sido la tendencia en la política agraria
regional en México? ¿Qué papel jugaban el Estado y las
organizaciones de productores de tabaco en Nayarit, antes de
la implementación de políticas agrarias neoliberales en México?
¿Qué papel juegan hoy el Estado y los productores de tabaco
vía su organización de productores? y finalmente, ¿cuáles son
las expectativas en los niveles de bienestar de los campesinos
productores de tabaco -y sus familias- en la región tabacalera
de Nayarit?

La producción de tabaco en Nayarit

La economía del estado de Nayarit tiene una estructura basa-


da fundamentalmente en el sector agrícola, además de que en
buena parte, la agricultura es el soporte de las principales ac-
tividades industriales y de comercio en la entidad. Los prin-
cipales cultivos en Nayarit, de acuerdo a su valor de producción
son el tabaco (24% del total), el maíz (17%), el frijol (13%) y la
caña de azúcar (10%); por lo que no es casualidad que los
principales giros industriales en la entidad sean el beneficio del

182 E STUDIOS A GRARIOS


tabaco, la molienda de azúcar y la producción manufacturada
de harina de maíz. 2
Asimismo, la estructura comercial de Nayarit es de carácter
minorista y se concentra alrededor de las ciudades que, a
excepción de Tepic, tienen una dinámica impulsada por las
labores agrícolas que se desarrollan en sus alrededores. En
estas condiciones se encuentran las ciudades de Santiago
Ixcuintla, Tecuala, Acaponeta, Tuxpan y Compostela, quienes
en conjunto, agrupan mas del 40% del personal ocupado en
establecimientos comerciales, mientras que Tepic ocupa otro
40% y el 20% que falta, se distribuye entre los 13 municipios
restantes (Castellón, 1997).
No obstante que el cultivo de tabaco en la región de Nayarit
data desde 1927 (al menos en forma industrial), desde media-
dos de la década de 1970, comienza a darse una recomposición
y diversificación en la estructura de cultivos al interior del estado
de Nayarit. Esta diversificación se refleja en un proceso de
"desplazamiento" de cultivos tradicionales: principalmente gra-
nos básicos como maíz y frijol; por cultivos más rentables y des-
tinados a la exportación. Entre ellos se destacan el cultivo de
tabaco, seguido de frutales como mango, plátano y melón; así
como hortalizas, café y caña de azúcar. Dicho proceso de
diversificación y sustitución de cultivos en Nayarit, fue también
acompañado por la introducción de infraestructura de riego;
principalmente en las zonas costeras y los valles centrales que
constituyen la principal zona productora de tabaco en la región
nayarita.
Sin embargo, en gran medida, es a partir del presente siglo
cuando en los fumadores de cigarro inicia un nuevo orden en las
preferencias por aromas suaves; lo cual favorece notablemente
al estado de Nayarit, ya que por sus condiciones climáticas so-
bre todo, las tierras nayaras, eran las adecuadas para el cultivo
de tabacos claros (de aromas suaves). 3
Por ejemplo, hasta 1897 el tabaco se cultivaba en 22 de los
entonces 27 estados del país: los estados de mayor producción
eran Oaxaca (3,194 ton), Veracruz (1,786 ton), Jalisco (983 ton),
Nayarit (726 ton), Michoacán (556 ton), Chiapas (382 ton), y

2 Una estimación de Castellón (1997) muestra que estas tres actividades en conjunto, emplean al 47% del
total de la fuerza de trabajo utilizada en las actividades industriales.
3 Si bien la producción de cigarrillos no es el único uso que se le puede dar al tabaco, si es éste el más
rentable. Como bien lo señala un administrativo de cigarrera La Moderna: "Hay otros usos del tabaco, no
sólo el del cigarrillo; pero no hay ningún negocio como el cigarrillo" (Conferencia dentro del marco del I
simposium, Sociedad y región: Tabaco en Nayarit. 6 de abril del 2000. UAN).

AN Á L I S I S 183
Sinaloa (255 ton). De esta manera, mientras que a fines del si-
glo pasado la región de Nayarit participaba con menos del 19%
de la producción nacional, para 1925 significaba 41 % de esta y
32% de la superficie cultivada, cifras de participación que siguen
aumentando vertiginosamente para situarse en 1930 en 52% y
42% respectivamente, y en 67% y 58% para 1940 (INEGI/TABA-
MEX, 1989: 40-43). Así también en estos últimos años, alrede-
dor del 90% de la superficie cultivada, como de la producción
obtenida de tabaco a nivel nacional, se localizan en la región de
Nayarit. Hasta el momento de realizar este trabajo, se estaba
cultivando tabaco en once de los veinte municipios que confor-
man al estado de Nayarit. 4
En Nayarit se siembran cuatro variedades distintas de tabaco.
Se siembra el tabaco "burley semi sombra" y "burley sombra
mata", se siembran también los tabacos 'Virginia verde sarta" y
'Virginia sarta sol". La variedad de tabaco a sembrar, está de
acuerdo a la calidad y variedad del suelo. Como dice el Ing.
Héctor González:

"...el suelo es el que dice que tipo de variedad es la que se


va a utilizar; el suelo principalmente, pero hay otros factores"
(Pacheco, 1995: 23). Precisamente entre esos otros factores
habría que agregar las características de la mano de obra,
pero sobre todo, la enseñanza y práctica del cultivo que en
forma tradicional se ha venido dando en las familias
tabacaleras nayaritas.”

La transición hacia una economía de mercado:


la política agraria a partir de 1982

Antes de entrar en materia, habría que empezar señalando


que el neoliberalismo como ideología contiene significados,
ideas y valores basados en los principios sociales del liberalis-
mo. En teoría el liberalismo es una política en la que el Estado
no interviene del todo en las actividades comerciales de la
sociedad, sino que simplemente las regula; de este modo, se
limita todo el intervencionismo por parte del Estado, se abre la

4 Según información estadística proporcionada por la ARIC (Asociación Rural de Interés Colectivo) de
productores de tabaco en Nayarit.

184 E STUDIOS A GRARIOS


economía a un esquema de libre competencia y se abren
también las fronteras comerciales.
En México, hasta antes de la llegada del neoliberalismo a las
esferas del poder se consideraba que el desarrollo y la base del
crecimiento debía ser la inversión pública. Sin embargo, a partir
del Plan Nacional de Desarrollo 1983-1988 se hizo manifiesto
que en lo consecutivo seria la inversión privada, nacional y
extranjera la que, se convertiría en el pivote del desarrollo
nacional. De esta manera entonces, el nacionalismo que había
marcado los programas para el desarrollo del país era
abandonado en aras de hacer de los mecanismos del mercado
los soportes de la estrategia de desarrollo (Kato y Huerta, 1996:
3-4).
Así, desde principios de los ochenta se empieza a hablar en
las esferas gubernamentales de una reforma del papel del
Estado 5 con respecto a la agricultura. Esta reforma se orienta
hacia una nueva estrategia de desarrollo, que desde una
perspectiva global, descansa en las ventajas comparativas
regionales, entre las que pueden señalarse las de localización y
las de índole geopolítica, entre otras (Benavente y West, 1992).
Junto a estas reformas, organismos internacionales empiezan a
culpar al Estado como responsable de la crisis por su manejo
"tradicional de la política", sobre todo en lo referente a su
excesiva intervención en el área agrícola, en la sobreprotección
de áreas no rentables de la economía, y en el mantenimiento de
una política proteccionista frente al exterior, etcétera.
De este modo, a partir de 1982 hay un cambio radical en la
estrategia de planeación y desarrollo, se propone entonces
realizar una transformación económica en la cual el eje central
es los mecanismos de asignación de recursos propios del
mercado y el retiro de la intervención del Estado en la
economía.
Así pues, entre las principales reformas al "agro" en materia
jurídica durante el gobierno de Miguel de la Madrid, podemos
encontrar: a) se declara culminado el proceso de reparto
agrario; b) se da la posibilidad de optar por la terminación del
régimen ejidal por parte de la mayoría de la asamblea ejidal, y

5 El papel del Estado dentro del ámbito de la-economía, es un punto que ha sido abordado desde
diferentes perspectivas; sin embargo, en el presente trabajo, se considera que su intervención se requiere
no sólo en las primeras etapas del desarrollo sino durante todo el proceso, ya que la "historia nos enseña
que el capitalismo es un sistema intrínsecamente inestable y que de tanto en tanto, hay que salvarlo de si
mismo..." (Thurow, 1992: 277).

AN Á L I S I S 185
de acceder al dominio propio de las tierras; c) se posibilita que
los comuneros y ejidatarios transfieran la propiedad de sus
predios en forma temporal o permanente, esto es, se les
posibilita para arrendar la parcela, fragmentar y ceder a terceros
el uso de las tierras comunales, así como para enajenar a otro
ejidatario su parcela sin mayores trámites, estableciendo como
límite a la concentración de la tierra un 5% de la superficie ejidal
total; d) se establecen los procedimientos para que se desarro-
llen diferentes formas de asociación de productores (con capita-
les privados); esto es, se permite la formación de Sociedades
Mercantiles por acciones; y e) se posibilita la participación de
empresas extranjeras en la explotación directa de las tierras. 6
Sin embargo la política neoliberal en México, 7 y para este
caso particular con referencia a la agricultura, se concreta
realmente en el periodo de gobierno del presidente Salinas de
Gortari (1989-94). Durante este periodo, las tres líneas básicas
para crecer que se encuentran propuestas en el Plan Nacional
de Desarrollo, son: i) la estabilización continua de la economía,
ii) la ampliación de disponibilidad de recursos para la inversión
productiva y, iii) la modernización económica. Donde se plantea
además que esta última, sería inconcebible sin la modernización
de la empresa pública, ya que juega un papel esencial en la
promoción del desarrollo. Por lo que para atender con "eficacia"
sus funciones, la empresa pública se sujetaría a un profundo
proceso de modernización estructural, y concentrada en las
áreas estratégicas prioritarias para el desarrollo de su actividad
(Poder Ejecutivo Federal, 1989: 6-8).
Así pues, desde un principio el gobierno del presidente
Salinas de Gortari reafirmó su postura sobre el nuevo modelo
económico en la agricultura. En su administración, se trataría
básicamente de: a) eliminar subsidios indiscriminados y pro-
mover subsidios "selectivos" o "dirigidos"; b) eliminar una buena
parte de la intervención gubernamental liberalizando precios
(excepto maíz y frijol); c) reducir el rol de las paraestatales en el

6 Plan Nacional de Desarrollo 1983-1988, principalmente los apartados sobre Desarrollo Rural Integral y
Reforma Agraria Integral. También en este plan, se enunciaban ya acciones bastante definidas respecto a
las empresas públicas. Se decía que para lograr una administración pública paraestatal eficiente, se
pondrían en práctica lineamientos y criterios que determinen la creación, adquisición, fusión liquidación o
venta de empresas públicas (SPP, 1983: 178).
7 A manera de resumen, puede decirse que las políticas neoliberales en México, van encaminadas a reducir
la participación del Estado en la economía, y dejar esta última cada vez más bajo la lógica de operar del
mercado. Así pues, la política neoliberal ha estado enfocada a la consecución de tres rubros centrales:
finanzas públicas sanas, apertura económica y privatización.

186 E STUDIOS A GRARIOS


mercadeo, almacenamiento y procesamiento de productos
agropecuarios; d) descentralizar y reducir funciones de la SARH
y de otras dependencias gubernamentales, y ello, dentro del
marco de un nuevo, más amplio y eficiente programa de inver-
siones públicas en la agricultura (Moguel y Bartra, 1995: 176-
177).
De esta forma, la política agrícola que inicia en 1982 y es
vigente hasta la fecha, se enmarca dentro de una modificación
de la intervención del Estado en el sector rural, que se
manifiesta en la privatización de las instituciones de apoyo al
agro. 8 Como resultado de dicha política, diversas instituciones
se han reestructurado reduciendo sus ámbitos de actividad, por
ejemplo: Conasupo y Banrural; en tanto que otras simplemente
han desaparecido, tenemos entre ellas Inmecafé, Anagsa, y la
que más interesa para el presente estudio: Tabamex.

La participación del Estado en la rama del tabaco, en la región


de Nayarit

Dentro del contexto planteado anteriormente, el esquema


propuesto por los gobiernos neoliberales en nuestro país ha
buscado la negociación entre los productores y los industriales,
tratando de eliminar cada vez más la intermediación estatal
como mecanismo regulador del mercado del tabaco. En ese
sentido, y para entender mejor el papel del Estado como
instrumentador de políticas de desarrollo regional, hemos
dividido la participación de éste en la rama tabacalera en la
región de Nayarit en tres periodos: un periodo previo a la
nacionalización del tabaco, un segundo periodo en el cual operó
Tabamex, y un tercer periodo posterior a la desaparición de
Tabamex. En cada uno de estos periodos se analizará el papel
del Estado y la organización de los productores.

8 Durante el periodo de gobierno de Echeverría (1970-1976) se incrementa el número y rango de


acción de las instituciones gubernamentales: para 1976 se encontraban operando en el sector
agropecuario 367 organismos o entidades de todo tipo...entre ellas, 118 empresas de participación
estatal mayoritaria (Fritscher. 1989: 1981). Sin embargo, para 1982 había sólo 94 paraestatales
dependientes de la SARH, en 1990 había 20, y se planeaba la liquidación de 11 más (Moguel y
Bartra, 1995: 180). En general, mayores detalles sobre las reformas neoliberales de la economía
mexicana, pueden verse en Calva (1995: 114-119).

AN Á L I S I S 187
El periodo anterior a Tabamex

Hasta antes de la conformación de Tabacos Mexicanos (Taba-


mex), la producción de tabaco en el estado de Nayarit era
financiada por compañías de los monopolios internacionales del
tabaco, destacándose la participación de Tabaco en Rama
(Tersa). 9 De hecho, es con la aparición de esta compañía en el
año de 1927, cuando, empieza a darse de manera industrial la
producción de tabaco en las tierras nayaras. Así, se comienza a
desechar los tradicionales planteros de coamiles, se introducen
nuevas variedades de tabaco, y se inicia su compra por
kilogramo en lugar de por cargas.
En el cuadro 1, se puede apreciar cómo a pesar de las
fluctuaciones habidas en el cultivo del tabaco durante el periodo
de Tersa (de 1930 a 1970), la superficie cosechada se incre-
menta en poco más del doble, creciendo a una tasa promedio
del 1.68%. Por su parte, en la producción este incremento fue
mucho más notorio, ya que pasó de 10,492 ton en 1930, a
68,569 ton en 1970; es decir, creció a una tasa del 3.7%.
Incrementos debidos en buena medida a la bondad de las
tierras y climas de la región tabacalera nayarita, pero sobre to-
do, al cuidado casi artesanal de las familias campesinas en el
cultivo del tabaco.

Cuadro 1
Superficie de tabaco, rendimiento y producción
antes Tabamex (1930-1970) México

Año Sup. cosechada (has) Producción (ton) Rendimiento


(ton/ha)

1930 21,396 10,492 0.49


1940 21,068 23,745 1.13
1950 34,995 35,000 1.00
1960 43,759 72,035 1.34
1970 43,085 68,569 1.59

Fuente: Tomado de Chumacero, 1985.

9 Filial de la transnacional British American Tobacco Co.

188 E STUDIOS A GRARIOS


Sin embargo, la influencia de las compañías tabacaleras
transnacionales rebasó de manera rápida los ámbitos estricta-
mente técnico agrícolas para llegar al terreno de la dominación
económica y política en la entidad. En lo económico, contaban
con un complejo productivo que les permitía dominar en la
región nayara, desde el control de calidad en los planteros y en
los trabajos de campo (a través de los inspectores de campo
encargados de brindar las asesorías técnicas), hasta la elabora-
ción de cigarrillos y su posterior distribución y venta. En lo
político, ejercían un control a todos los niveles, desde ejidos,
comités regionales de campesinos, e incluso corrompiendo fun-
cionarios estatales y federales. Se comienza a exigir el uso de
fertilizantes, insecticidas y fungicidas con cargo al productor,
aparecen también los representantes de las empresas con
excesivo poder para contratar o dejar de hacerlo, agentes que
exigían altos precios por la planta que se entregaba a los
productores, y a llevar parcelas a medias, etcétera. 10
En reconocimiento a la reforma de los años cuarenta, y to-
mando en consideración la propiedad ejidal prevaleciente en las
tierras nayaritas, la cual en caso de "incumplimiento" por parte
del campesino productor de tabaco, hacía difícil recuperar la
inversión al no poder embargarse las tierras ejidales; durante su
operación, Tabaco en Rama (Tersa) adopta un sistema de
garantía que salvaba dicho obstáculo jurídico, el cual estaba
basado en la integración de "grupos solidarios" en los ejidos.
Estos grupos solidarios, estaban formados por cinco o más
productores de tabaco; cuyas tierras eran colindantes, o bien,
cercanas unas de otras (sobre todo para facilitar el control del
trabajo en los grupos, por parte de los inspectores de campo).
Pero más que ser grupos solidarios de producción, dichos
grupos eran un instrumento de esta compañía a través del cual
en caso de pérdida de algún ejidatario, los demás integrantes
del grupo tenían que responder para recuperar la deuda
contraída. De esta manera, las compañías tabacaleras asegura-
ban el nunca tener pérdidas. 11

10 Para una revisión más detallada sobre la participación del capital internacional del tabaco en la vida
política del campo nayarita, puede verse a Gascón (1989) y a Chumacero (1985); también a Castellón
(1997: 5).
11 Posteriormente, se han presentado experiencias similares en otras regiones, aunque sus objetivos
originales y su organización, son diferentes; por ejemplo en el caso de La Laguna a principios de la década
de 1970, donde bajo un esquema de ejido colectivo, se crearon empresas ejidales que obtenían
financiamiento por parte del Banco Agrario de dicha región. Su principal objetivo era que el ejido se
desarrollara con mayores posibilidades técnicas por: a) la reunión que se hace de grupos actualmente
dispersos, b) integración de un área más amplia para explotar con las ventajas técnicas y económicas
inherentes, c) realizar con más eficiencia ciertos trabajos y, d) diversificar las actividades agropecuarias, en

AN Á L I S I S 189
Así pues durante este periodo, el papel del Estado a través
de la política en materia del tabaco, consistía en dejar a los
campesinos tabacaleros sujetos a las decisiones de empresas
transnacionales, y a las situaciones políticas que, en buena me-
dida esas mismas empresas creaban. Existía un control abso-
luto por parte de las empresas, quienes a través del contrato de
habilitación, obligaban a los campesinos a realizar labores fuera
de tiempo, con la consecuente pérdida de su cosecha y por
ende, de sus ingresos. Además, al momento de la recepción de
tabaco en las plantas desvenadoras, se hacía una clasificación
arbitraria del producto y pesajes irregulares del mismo; y si
alguien demostraba inconformidad, se ejercían severas repre-
salias en su contra, entre ellas el retiro de la habilitación (Maldo-
nado, 1977: 22). 12
En el año de 1965, mientras que en el mercado internacional
el kilogramo de tabaco se cotizaba en 17 pesos, las compañías
que operaban en Nayarit —entre ellas Tersa— compraban el
kilogramo de tabaco a sólo 3.50 pesos (Domingo, 1985: 147).
De este modo, y en un momento en que la situación se torna
crítica para los campesinos tabacaleros nayaritas, se funda en el
año de 1966 la Sociedad Cooperativa del Tabaco en Palma
Grande, un ejido costero del municipio de Tuxpan Nayarit, que
había decidido buscar nuevos mercados para su producción de
tabaco.
De esta manera y además apoyada económicamente y con
auxilio en sus gestiones por el gobierno del estado de Nayarit
(encabezado por el gobernador, el Dr. Gascón Mercado), la
Cooperativa de Palma Grande logra cultivar tabaco de manera
independiente, al margen de las compañías extranjeras que
operaban en la región, y de su comercialización. Así, al operar

la búsqueda por alejarse de un esquema algodonero de monocultivo (Restrepo y Eckstein, 1979). Sin
embargo, la experiencia demostró que no todos los integrantes de la empresa. trabajaban de manera
semejante, y no obstante ello, todos recibían anticipos iguales, y una parte proporcional de los excedentes;
lo cual disminuía los incentivos de los campesinos responsables y trabajadores, quienes decidían mejor
retirarse de la empresa, y obtener financiamiento de manera individual. Esta es otra de las cosas que hacen
diferente a estas experiencias, de la que abordamos en nuestro trabajo, ya que en los campesinos
tabaqueros de la región de Nayarit, no existe la posibilidad de trabajar de manera individual, como dice el
Ing. Héctor de la ARIC: "Ningún productor puede sembrar independientemente de las empresas [pues no
habría quien le compre su producción, ya que las empresas no compran el tabaco, si previo no existe un
contrato de habilitación o financiamiento]...Por eso nadie siembra tabaco si no es que ya tiene un contrato
de venta." (Pacheco, 1995: 29).
12 Otro ejemplo de la influencia ejercida por las empresas tabaqueras durante este periodo, es el expuesto
por Domingo (1985: 148), quien afirma que el monopolio (refiriéndose al grupo formado por Tersa) no
solamente compra a quien quiere, cuando quiere y al precio que quiere. También liquida a los que intentan
zafarse de su yugo, negándoles el crédito necesario para el avío y la siembra, el cultivo y la
cosecha...Quien no se somete a sus mandatos, se queda sin crédito, sin comprador, sin mercado. Se
queda, pues, con su tabaco, su independencia y...su hambre.

190 E STUDIOS A GRARIOS


directamente con una empresa Checoslovaca, la Cooperativa
de Palma Grande logra obtener un precio de venta de su tabaco
equivalente al triple del que pagaban las compañías estable-
cidas en la entidad. 13
De manera que en la búsqueda de nuevos mercados, el
surgimiento y la movilización campesina para operar indepen-
dientemente de las empresas tabacaleras que significó la Coo-
perativa de Palma Grande, hizo posible romper con el monopo-
lio que de hecho representaban las cigarreras.
Entre los "supuestos logros" que se obtuvieron, podemos
señalar: un incremento de alrededor del 100% en el precio de
compra a los campesinos, el compromiso de revisar antes de
cada cosecha los precios del tabaco, la sustitución de importa-
ciones por producto nacional y el establecimiento de límites a los
contratos de 4 ha para ejidatarios y de 12 para pequeños
propietarios —con el objeto de evitar acaparamientos— (Gas-
cón, 1989: 96-100). Además, para vigilar el cumplimiento de los
acuerdos anteriores, se crea el Comité Nacional del Tabaco, el
cual funcionaría con representantes de la Secretaría de Agri-
cultura y Ganadería, de Industria y Comercio, del Departamento
de Asuntos Agrarios y Colonización, de los Gobiernos Esta- tales
involucrados en el cultivo (Nayarit, Oaxaca y Veracruz), de la
Confederación Nacional Campesina y de las empresas
tabacaleras.
Entre las funciones de este Comité, se encontraban las de
examinar, ponderar y proponer soluciones a los problemas que
surgieran entre las partes contratantes en la producción y
compraventa de tabaco, así como también coordinar los
diferentes aspectos del cultivo (Maldonado, 1977: 23; y Gascón,
1989: 99).
Aparentemente estos logros, darían solución al problema
tabacalero, pero en la práctica no fue así, y la situación de los
campesinos tabaqueros seguía deteriorándose. Varios autores
confirman lo anterior, por ejemplo Chumacero (1985: cuadro
p.43), en referencia al aspecto económico, demuestra como de
1966 a 1972 los costos del cultivo en Nayarit habían aumentado
entre 52% y 74%, ocasionando que las utilidades por hectárea
para los productores, se redujeran entre 20% y 74% para el
mismo periodo, dependiendo del tipo de tabaco plantado. Otro

13 El proceso que sigue esta Cooperativa para lograr operar de manera independiente, así como la
problemática que de esta movilización surge, puede verse en Gascón (1989), especialmente los capítulos
del 11 al 16. También se puede ver a Chumacero (1985).

AN Á L I S I S 191
ejemplo es el hecho de que la mencionada revisión de costos y
precios que se había "logrado" a partir del movimiento de la
Cooperativa de Palma Grande en 1966, no se llevó nunca a la
práctica en virtud de la negativa de las empresas. Por lo que no
obstante que en 1967 y principios de 1971, el precio de los ciga-
rrillos aumenta, los precios del tabaco se mantuvieron estables
de 1966 a 1972; contrario a lo sucedido con los costos, los cua-
les seguían incrementándose (Maldonado, 1977: 23).
Además, el Comité Nacional del Tabaco por su parte,
tampoco operó nunca en la práctica. Pues como señala Chuma-
cero (1985), las determinaciones tomadas por dicho Comité
debían ser acordadas por unanimidad, lo cual nunca se lograba
a causa de la permanente oposición de los representantes
empresariales, particularmente en lo relativo al aumento del
precio de compra del tabaco.
Las empresas seguían pues, controlando todas las labores
del cultivo y determinando no sólo los precios y costos del
tabaco, sino también las zonas de producción. Así pues, en
virtud de la incidencia negativa (política, económica y social-
mente) de estas empresas extranjeras en la vida de las regio-
nes tabacaleras, hizo necesario la toma de medidas radicales
en el asunto, y se decide entonces nacionalizar el tabaco.

192 E STUDIOS A GRARIOS


El surgimiento de Tabamex

No quisieron las empresas entender que tenían


que cambiar de actitud y nació Tabamex para
sustituirlas en el campo, en la producción del
tabaco.
Chumacero, 1985.

A mediados de 1972, se creó en Nayarit la Asociación Ejidal


de Producción Agropecuaria "General Esteban Baca Calde-rón".
A través de esta asociación, los campesinos tabaqueros
solicitaban mejores precios para su producción, mayores recur-
sos de habilitación, distribución equitativa de las áreas de
siembra en beneficio de verdaderos ejidatarios y la eliminación
de toda serie de medidas arbitrarias adoptadas por las empre-
sas en detrimento de la situación económica y social de los
tabaqueros. 14
De esta forma, como resultado de la problemática planteada
en el apartado anterior, y en respuesta al movimiento que se
generó a raíz de la creación de la Asociación de tabaqueros en
Nayarit. En noviembre de 1972, con la participación del Go-
bierno Federal, se crea formalmente la paraestatal Tabacos
Mexicanos S.A.
Tabamex aparece pues como una respuesta del Estado frente
a los conflictos que se habían entablado entre campesinos y
empresas cigarreras. En este sentido, y en el contexto de los
movimientos campesinos del periodo 1970-1976 (o como res-

14 Entre las demandas que hacían los campesinos tabacaleros, se encontraban no sólo reivindicaciones de
carácter económico, sino también demandas en contra del capital monopolico transnacional representado
por Tersa, e incluso de manera más directa, demandas sobre directivos y trabajadores de Tersa. Por
ejemplo en los planteamientos que se le hacen al presidente Echeverría, el día 19 de septiembre de 1972
después de la marcha que realizaron un grupo de 500 productores de tabaco provenientes de todos los
estados tabacaleros (entre ellos Nayarit, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Jalisco y Michoacán) por el Paseo de
la Reforma, se encuentran: 1) se demanda la desaparición de Tersa por inoperante y por los métodos
gorilescos de represión utilizados por Fernando Soni Andrade y sus capataces, 2) contratación directa con
las empresas y, 3) que el gobierno vigile la distribución de las áreas de cultivo para que el mercado de
trabajo que es atractivo, lo trabajen los genuinos ejidatarios. En general, mayores detalles sobre el
movimiento tabacalero que da pie a la creación de Tabamex, pueden revisarse en: SARH (1982),
especialmente en las páginas 279 a la 287.

AN Á L I S I S 193
puesta a estos), 15 la estrategia política del Estado en el agro fue
la creación de empresas públicas.
De acuerdo con el artículo 3° del Acta de Constitución de
Tabamex, ésta queda conformada por acciones de tres tipos, de
las cuales el 52% corresponden al Gobierno Federal, 24% a las
compañías cigarreras, y el restante 24% a la Confederación
Nacional Campesina (CNC) y a los productores de tabaco orga-
nizados. Tanto en el Decreto, como en su Acta de Constitución,
quedan claras las funciones que habría de cubrir Tabamex. 16
Con su intervención el Estado se convierte en mediador en-
tre productores y compañías tabacaleras. Tabamex, se respon-
sabiliza de brindar crédito, asistencia y supervisión técnicas,
insumos y servicios agrícolas a los productores. Además, se
constituye en el canal único de comercialización tanto en el
mercado nacional e internacional; impulsando de esta forma el
cultivo de tabaco, así como la investigación agrotecnológica en
dicha rama.
Durante el funcionamiento de Tabamex, los límites de los
contratos de habilitación se reducen a 4 hectáreas, aplicables
tanto a ejidatarios como a pequeños propietarios, con lo cual se
permitía garantizar el acceso a una mayor cantidad de campe-
sinos. También se elimina el sistema de "grupos solidarios"
instrumento creado por las empresas extranjeras y se adopta un
sistema de cumplimiento individual de contratos.
A raíz de la creación de Tabamex, los precios oficiales del
tabaco se incrementaron en un 148% entre los años de 1975 y
1980; con lo cual se mejoraron un poco las condiciones de vida
de los campesinos nayaritas. 17 A manera de ejemplo, en los dos
primeros ciclos agrícolas de operación de Tabamex, los
campesinos obtuvieron una utilidad neta por hectárea de más
de $7,400 que era un 40% superior a la obtenida en el último
ciclo de producción con Tersa (Chumacero, 1985: 49). Tabamex
adquirió también el 60% de las desvenadoras y exportadoras de

15 Un recuento de los numerosos movimientos campesinos y estallidos de violencia en el agro, se puede


ver por ejemplo en: Bartrá (1985).
16 En el anexo IV de SARH (1982), se puede consultar una copia del Acta de constitución y organización
de Tabamex; pp.353-359. También en Chumacero (1985: 275-279), se puede consultar un resumen del
Decreto de creación de Tabamex.
17
Tabamex no sólo permitió una redistribución económica de los beneficios del financiamiento a un mayor
número de campesinos, sino que logró además, extender las atenciones sociales hacia las zonas
tabacaleras del estado. Un ejemplo de ello, es que consiguió el otorgamiento del Seguro Social, seguro
agrícola y programas de empleo rural a más de 17,000 productores (Castellón, 1998: 4). De esta forma, en
lo social, la presencia de Tabamex, fue la presencia del Estado benefactor mexicano en los campos
tabaqueros nayaritas; donde estaba Tabamex, estaban el Seguro Social -hasta antes inconcebido para los
campesinos tabacaleros de la región de Nayarit-, el seguro agrícola, las obras de empedrado, la
construcción de plazoletas y de obras de vivienda logradas con el esfuerzo conjunto de productores y la
voluntad política de los gobernantes de ese momento (Castellón, 1997: 6-9).

194 E STUDIOS A GRARIOS


tabaco en la región de Nayarit; el restante 40%, se lo quedaron
las transnacionales.
Durante el periodo de operación de Tabamex, aproximada-
mente un 97% de los productores de tabaco en la región de
Nayarit eran considerados ejidatarios, lo cual se veía reflejado
en la existencia de políticas de desarrollo hacia este sector de la
población nayarita. Se puede observar incluso, que además de
sus actividades de orden técnico-económico (entre ellas las
funciones de habilitación y comercialización del tabaco produ-
cido en la región), Tabamex consideró también el aspecto social,
estableciendo tiendas populares CONASUPO-TABAMEX en
ejidos de Nayarit, así como bibliotecas ejidales en coordina-ción
con el Fondo de Cultura Económica. Asimismo, conjunta-mente
con la Secretaría de Salubridad y Asistencia, se llevaban a cabo
programas para la construcción de letrinas sanitarias en las
comunidades rurales tabacaleras. Finalmente, se constituyó
también un Fideicomiso para la construcción de obras de bene-
ficio social, tales como escuelas, parques deportivos y caminos
(Maldonado, 1977: 26). 18
Además, en el mismo Decreto de su formación se establecía
con claridad un aspecto muy importante, que es el de la
seguridad social, el cual no sólo atañía a los campesinos pro-
ductores sino también a los trabajadores asalariados que partici-
paban en el proceso productivo. En el Artículo 9, se señala que
"la empresa [o sea Tabamex] asumirá la obligación de inscribir y
cubrir las cuotas correspondientes a los servicios del Instituto
Mexicano del Seguro Social, conforme a los estudios que sobre
el particular se han realizado para el total de los campesinos y
trabajadores asalariados dedicados a la producción de tabaco
en el país".
Para concluir este apartado, hay que destacar que a partir
de un análisis de la producción de tabaco en la región nayarita,
se observa que desde principios de la década de 1980 —en
coincidencia con la implementación en México de políticas
encaminadas hacia una liberalización del campo y de la econo-
mía en general—, la producción de tabaco en Nayarit muestra
una tendencia a la baja.

18 Este carácter de política social cubierto por Tabamex, también pudo constatarse durante el trabajo de
campo para la realización de tesis de Maestría en Desarrollo Regional; a través de pláticas y entrevistas
personales con ejidatarias y tabaqueros de la subregión formada por los municipios de Acaponeta y
Tecuala, en el estado de Nayarit.

AN Á L I S I S 195
Lo anterior puede observarse en el cuadro 2; donde el cam-
bio en la superficie cultivada pasa de 30,347 ha en el periodo
1972-73 —primer ciclo de operación de Tabamex—, a 38,375 ha
en el periodo 1979-80, en el cual se logra la superficie cultivada
más alta y a partir del cual empieza a reducirse esta superficie
hasta alcanzar solamente las 19,865 ha en el periodo 1989-90
el más bajo en la historia de Tabamex, y también el último ciclo
de operación de dicha paraestatal.
Esta reducción en la superficie cultivada, obedece en gran
medida a las profundas modificaciones (jurídicas, económicas y
sociales) que desde la década de 1980, ha venido sufriendo el
campo mexicano. Cambios que se enmarcan dentro de las
políticas de liberalización y privatización del agro en México,
entre ellos se encuentran por ejemplo: la reforma agraria, el
rápido desmantelamiento del proteccionismo y la contracción de
los instrumentos de fomento productivo, así como de apoyos y
subsidios que tradicionalmente venía recibiendo el sector agrí-
cola, entre otras, que implicaban además una reducción en la
intervención del Estado. 19

19
Los cambios más importantes de las reformas al Articulo 27, pueden verse en Mackinlay (1994: 117-
123); también puede verse en Morales (1996: 22).

196 E STUDIOS A GRARIOS


Cuadro 2
Superficie de tabaco, productores habilitados y
producción en la época de Tabamex (1972-1990)
Nayarit-Jalisco

Ciclo Sup. cosechada Producción Rendimiento Núm. de


(ha) (ton) (ton/ha) productores

1972-1973 30,347.00 49,545.00 1.63 10,915


1973-1974 31,985.00 60,080.00 1.88 12,041
1974-1975 30,015.00 43,662.00 1.45 11,522
1975-1976 31,239.00 56,794.00 1.82 12,598
1976-1977 3 Í, 085.00 45,063.00 1.45 13,238
1977-1978 34,041.00 57,744.00 1.70 14,052
1978-1979 36,029.00 58,606.00 1.63 15,134
1979-1980 38,375.00 59,571.00 1.55 15,163
1980-1981 33,906.00 53,673.00 1.58 14,243
1981-1982 34,805.00 59,558.00 1.71 14,814
1982-1983 31,657.00 43,757.00 1.38 14,130
1983-1984 28,511.00 38,784.00 1.36 13,583
1984-1985 26,841.00 39,102.00 1.46 13,658
1985-1986 36,202.00 56,443.00 1.56 17,100
1986-1987 25,136.00 32,896.00 1.31 n.d.
1987-1988 32,826.00 52,979.00 1.61 n.d.
1988-1989 26,440.00 47,039.00 1.78 n.d.
1989-1990 19,865.00 28,458.00 1.43 n.d.

Fuente: Tomado de Mackinlay, 1998.

Al respecto, Long (1998: 45) señala que el sector agrario


mexicano sufre en la actualidad una amplia reestructuración
económica y organizativa que se sigue de la adopción de
políticas neoliberales, las cuales, buscando promover el desa-
rrollo agrícola, proponen minimizar el papel del Estado a favor
del mercado. La implementación de tales políticas implica una
cantidad de medidas que afectan profundamente el tejido de la
vida rural. Dichas medidas incluyen: el desmantelamiento de la
legislación proteccionista diseñada con el fin de abrir la eco-
nomía a la inversión extranjera, y de forzar a los productores y
empresarios mexicanos a competir sobre la base de "ventajas
comparativas" en los mercados internacionales, etcétera.

AN Á L I S I S 197
El retiro del Estado de la actividad tabacalera y la reaparición en
escena del capital monopólico trasnacional

Como ya fue señalado antes, desde principios de los años


de 1980 empieza a notarse una reducción en la superficie
cultivada de tabaco en la región de Nayarit. Sin embargo, el
punto más bajo de dicha reducción se observa en los dos
primeros ciclos agrícolas después de la desincorporación de
Tabamex, por ejemplo, en 1990-91 se cosechan solamente
13,960.25 hectáreas. También el número de productores se
ve reducido considerablemente, pasando de 17,100 produc-
tores en el ciclo 1985-86, a sólo 6,346 en el ciclo 1990-91,
incrementándose luego a 10,988 en el ciclo 1996-97, y
11,912 en el pasado ciclo 1999-2000, lo que significa una re-
ducción aproximada en el número de productores "bene-
ficiados" con la habilitación del cultivo, de poco más del 60%
en el primer periodo señalado, y de un 35.7% y 30.3% en los
otros dos periodos que se mencionan.

Cuadro 3
Superficie de tabaco, productores habilitados y producción
después de Tabamex (1990-1999) Nayarit

Ciclo Sup. cosechada Producción Rendimiento Núm. de


(has) (ton) (ton/ha) productores

1990-1991 13,960.25 19,986.79 1.43 6,346


1991-1992 15,072.00 23,246.40 1.54 6,851
1992-1993 31,567.25 54,014.17 1.71 14,349
1993-1994 25,829.50 49,170.23 1.90 11,820
1994-1995 19,622.25 40,700.00 2.07 9,250
1995-1996 20,'363.00 40,993.00 2.01 9,317
1996-1997 22,468.00 36,932.40 1.64 10,988
1997-1998 29,604.25 58,877.50 1.99 n.d.
1998-1999 24,840.75 45,160.53 1.82 10,939
1999- 2000(*) 21,595.00 42,410.00 1.96 11,912

FUENTE: ARIC de productores de tabaco en Nayarit. Información para varios años.


(*) Carlos Humberto Suárez. Conferencia: "Estrategia productiva de Cigarrera La Moderna"
I. Simposium: ”Sociedad y Región: Tabaco en Nayarit".Tepic: Nay. 6 abril del 2000.

198 E STUDIOS A GRARIOS


El hecho de que los primeros dos ciclos agrícolas después
de la privatización de Tabamex no fueran nada buenos, puede
encontrar una explicación primero en el desorden que preva-
lecía por la profunda reestructuración que estaba sufriendo la
cadena agroindustrial de) tabaco en su conjunto, y luego, por el
fenómeno meteorológico conocido como "el niño", el cual en
enero de 1992 azotó las costas nayaritas e inundó cerca de la
mitad de la superficie cultivada de tabaco.
Sin embargo, y después de haberse, conseguido una relativa
normalización de la situación política generada por la desapa-
rición de Tabamex, en el ciclo 1992-93 se incrementan la super-
ficie habilitada. Mackinlay (1998) asocia tal incremento con la
competencia fuerte que existe entre las empresas habilitadoras
en la zona por controlar las mejores tierras tabacaleras, más que
por el interés de dichas empresas en elevar sus volúmenes de
producción de tabaco. Así, parece natural que esta situación
haya generado una sobreproducción de tabaco en el ámbito
nacional que para agravar aún más la situación, coincide con un
aumento de los inventarios en el mundo; por lo que la superficie
y el número de productores habilitados comienzan a bajar de
nueva cuenta, los cuales inician su recuperación hasta el ciclo
1996-97, debido en gran medida a la baja en los inventarios
Internacionales, así como a problemas climatológicos en Esta-
dos Unidos y Brasil.
Hasta hace poco tiempo, en México el apoyo en cuestiones
de producción y organización social a los productores rurales
era considerado como una obligación del gobierno. La interven-
ción externa hacia los agricultores y en general hacia las comu-
nidades rurales estaba monopolizada por un Estado patrimonial
que encasillaba la vida rural de acuerdo a políticas y programas
previamente establecidos dentro del aparato burocrático del
país. Nos encontramos ahora en el tránsito de un Estado pro-
ductor, interventor, patrimonial y todopoderoso, a un Estado re-
gulador y arbitral, que intenta fomentar la actividad económica y
la propiedad privada individual, asociada y corporativa en todas
las esferas de la producción y de los servicios (Bautista, 1996).
En este tránsito del que hablamos, se hacia necesario un
adelgazamiento del Estado, que incluyó aparte de los recortes
de personal, la desaparición de grandes instituciones estatales
como Tabacos Mexicanos (TABAMEX), Instituto Mexicano del
Café (INMECAFE), la Comisión Nacional de Zonas Áridas (CO-
NAZA) y otras más. Esto es, comienza a darse en este periodo

AN Á L I S I S 199
un proceso de privatización de la agricultura y de las asesorías
que por parte del gobierno recibían los campesinos en México,
el cual es definido como un traspaso de atribuciones del go-
bierno a las "organizaciones de productores" y a los productores
mismos. Precisamente entre los mejores ejemplos de lo anterior,
se encuentran las desapariciones de Inmecafé y Tabamex.
Sin embargo, la cuestión ahora es que dicho retiro del go-
bierno y "traspaso" de atribuciones a las organizaciones y los
productores, está relacionada con la forma abrupta e indis-
criminada en que tuvo lugar. Así por ejemplo, y aunque tampoco
cabe la generalización, autores como Diego Quintana (1996),
señala que bajo un panorama del campo mexicano caracte-
rizado por fracasos productivos debidos a la imposición buro-
crática, el control político y organizativo ejercido sobre ejidos y
comunidades agrarias a través de los promotores de la SRA, los
malos manejos e ineficiencia imperante en las instituciones
oficiales de crédito y de riego y, el control y la corrupción; el
retiro del gobierno se ve con buenos ojos (por parte de inves-
tigadores y quizá productores no minifundistas, o de regiones
desarrolladas) y se presentaba deseable el que los productores
y sus organizaciones se liberaran de él y tomaran bajo sus
propias manos su desarrollo, así como los diferentes apoyos y
servicios requeridos para la producción agropecuaria. El pro-
blema sin embargo, es que dicho retiro se dio "...en forma a-
brupta y desorganizada, dejando a los productores sin —cuando
menos— el mal apoyo de la época del Estado patrimonial,
habiendo las instituciones desaparecidas creado un vacío, una
ausencia difícil de llenar a corto plazo" (Diego Quintana, 1996:
93-94).
En este contexto, desde finales de la pasada década, la
actividad tabacalera se inserta en un nuevo patrón de creci-
miento, determinado finalmente por las leyes generales del
proceso de acumulación capitalista que opera en las esferas
internacionales. Tabamex desaparece del escenario del tabaco
en el año de 1989, a raíz de la política de modernización del
Estado mexicano, que implicó la desaparición de la mayor parte
de las empresas de participación estatal. Con ello, la producción
del tabaco vuelve a ser controlada en todas sus fases por las
compañías cigarreras privadas.
Con la desincorporación de la paraestatal Tabamex, el Es-
tado, centro de la negociación en la producción de tabaco, ha
tenido una función cada vez más marginal. Ahora, es en la

200 E STUDIOS A GRARIOS


negociación directa entre los productores y sus organizaciones
con los industriales y empresas comercializadoras, a veces con
la intermediación del gobierno estatal —pero sólo como eso,
como ente mediador y no como ejecutor o instrumentador de
las políticas del tabaco— donde se resuelven o agudizan los
conflictos.
En la actualidad la producción de tabaco en Nayarit, está
financiada por empresas privadas que son quienes contratan el
cultivo. Se traía de un grupo de cuatro empresas cigarreras de
capital extrarregional: La Moderna, Cigarrera la Tabacalera
Mexicana (Cigatam), Tabacos del Pacífico Norte (TPN), y
DIMON. 20 Aunque en las tres comunidades de los municipios de
Acaponeta y Tecuala que abarca nuestro estudio, solamente se
encuentran operando las tres primeras de estas cuatro empre-
sas; quienes a raíz de la des incorporación de Tabamex, se
hacen cargo de las funciones que hacen referencia sobre todo a
la habilitación y compra de la producción. En general, estas
empresas se rigen por las mismas políticas. Todas pagan a
precios iguales, todas ofrecen los mismos servicios, bajo el
mismo tabulador y bajo las mismas condiciones de contratación.
En el cuadro 4 se puede observar la distribución de la
producción de tabaco entre estas empresas, en la región estu-
diada para el ciclo de producción 1998-99. Además, se aprecian
también las diferencias en el predominio de una u otra empresa
al interior de cada una de las comunidades. Por ejemplo, en la
comunidad de Sayulilla la empresa predominante es cigarrera
La Moderna con un control del 70.4% de la superficie cultivada
en dicha comunidad, mientras que la que menos superficie
habilita es Tabacos del Pacífico Norte (TPN), con el 5.2% de la
superficie total. En contraparte se encuentra el caso de Cama-
lotita, donde la distribución por empresas es un poco más homo-
génea, aunque (TPN) es la que controla la mayor parte de la
superficie cultivada (48.2%), seguida por La Moderna con el
39.3%, y el resto de la superficie es manejada por Tadesa. O
bien, el caso extremo en que la superficie cultivada es contro-
lada por una sola empresa, y no existe opción por parte de los
campesinos para elegir con que empresa trabajar. Este es el

20 La Moderna es filial de la British American Tobacco Co.; Cigatam es filial de la Phillip Morris; TPN de la
Universal Leaf Tobacco Co.; y Exarmex, quien a partir del ciclo 1995-96 cambió de nombre a Dimon México
S.A. de C.V. (Dimon), como resultado de la fusión de las compañías Dibrell Brothers Inc y A.C. Monk, y la
compra de las acciones de The Austin Co., de la cual Exarmex era filial (nota al pie. Mackinlay, 1998: 97).

AN Á L I S I S 201
caso de La Haciendilla, donde Tadesa cubre la superficie total
de cultivo en dicha comunidad.

Cuadro 4
Producción de tabaco por empresas en tres comunidades
de Nayarit, 1998-1999.

Empresa

La Moderna Tadesa TPN Dimon Total

Ha % Ha % Ha % Ha % Has. %

Total 900.50 70.41 312.00 24.39 66.50 5.20 - - 1.279.00 100


municipio de
Acaponeta
162.00 59.34 79.50 29.12 31.50 11.54 - - 273.00 100
Savulilla
La - - 21.00 100.0 - - - - 21.00 100
Haciendilla
Total 330.00 32. 3S I48.50 14.57 540.75 53.05 1.019.25 100
municipio de
Tecuala
Camalotita 105.00 39.29 33.50 12.54 128.75 48.18 267.25 100

Total Nayarit 9.341.50 37.45 I0.478.25 42.01 2.955.25 11.85 2.06575 8.28 24.840.75 100

Fuente: ARIC de productores de Tabaco en Nayarit.

Junto con este reducido grupo de empresas cigarreras, en abril


de 1990 surge también en Nayarit la Asociación Rural de Interés
Colectivo de Productores (ARIC) de Tabaco "Esteban Baca Cal-
derón"; aunque más bien, se trató de un cambio de denomina-
ción de la antes Unión de Productores. Dicha asociación surgió
como la figura jurídica que representaría a los agricultores
dedicados al cultivo de tabaco, en su relación con las empresas
privadas involucradas en el financiamiento y compra de la
producción tabacalera a raíz de la desaparición de Tabamex. 21
La creación de la ARIC en sustitución de la Unión de Pro-
ductores (UP), se debió a la necesidad de una figura asociativa

21
Información mecanografiada, proporcionada por la ARIC de Productores de
Tabaco en Nayarit, 1995.

2020 E STUDIOS A GRARIOS


regional con capacidad jurídica para recibir los bienes de Taba-
mex, requisito que la UP no cumplía al ser una ramificación de
una organización nacional: la CNC.
Al igual que con Tersa, en la actualidad las empresas pri-
vadas retoman el sistema basado en los "grupos solidarios"
para recuperar la inversión que por concepto de habilitación,
otorgan a los productores. La dependencia que existe en los
productores de tabaco hacia la habilitación recibida por las
empresas cigarreras que operan en la región de Nayarit, limita
en mucho la capacidad de gestión de su organización; por lo
que se considera necesaria su consolidación, así como también
que los tabaqueros tengan otras opciones de financiamiento.
Existen también otros problemas estructurales y coyuntura-
les. Uno de ellos es la debilidad de la propia organización de los
productores de tabaco en la entidad, que en este nuevo con-
texto neoliberal, ha tenido una participación incipiente aún. 22 Al
respecto, el presidente de la asociación de productores de ta-
baco en Nayarit (ARIC) 23 señala el hecho de que los
tabaqueros se encuentran ligados y dependiendo de decisiones
unilaterales y de corto plazo de las empresas cigarreras,
reflejados en contratos anualizados y la no existencia de
programas para el siguiente año. Así mismo, también manifiesta
su inquietud por que bajo este nuevo esquema de
modernización de la actividad tabacalera, aparentemente, lo
que en realidad está sucediendo es que en mayor medida los
costos sean absorbidos por los productores, mientras que los
beneficios lo son por las empre-sas cigarreras. ¿Cómo?, puede
ser por ejemplo a través de la conformación de grupos
solidarios y el hecho de que cada vez los ingresos de los
tabaqueros se ven más reducidos, así como por la inseguridad
misma de quedarse sin la habilitación el próximo ciclo.

22 Sobre el papel de las organizaciones de productores con el retiro del Estado, es un punto que aborda
muy bien Mendoza Zazueta, quien dice que "...el retiro del sector público federal de actividades que fueron
sustantivas, dejó vacíos institucionales que no han sido llenados por las organizaciones o por la propia
sociedad rural... Pensamos que dicho retiro sería automáticamente cubierto por las instancias que para ello
estaban ya operando [entre ellas la labor de las organizaciones de productores]... Sin embargo, este vacío
institucional ahí quedó, no fue llenado..." (Mendoza, 1997: 37).

23 Entrevista con el Presidente de la ARIC de Productores de Tabaco en Nayarit. Abril del 2000.

AN Á L I S I S 203
Recordemos pues que desde que desaparece Tabamex en
1989 y las empresas cigarreras retoman la función de habilitar y
comprar la producción de tabaco, cambia la forma de organizar
la producción de dicho cultivo. Se sigue trabajando con grupos,
a los cuales hoy se les denomina "grupos solidarios", a través de
los cuales las empresas aseguran poder recuperar su inversión.
Por ejemplo, un productor de Sayulilla señala que en el ciclo de
producción pasado (1999-00), su grupo estaba conformado por
6 productores de los cuales, 3 obtuvieron pérdidas; por lo que
para cubrir la deuda de esas personas, la empresa que los
habilitaba dispuso de los 6,800 pesos que él había obtenido de
ganancia, y que servirían para el sustento de su familia durante
la temporada que no se cultiva tabaco.
Así pues, a pesar del tiempo transcurrido, los impactos de la
ausencia de la intervención estatal no dejan de sentirse entre
los campesinos tabaqueros. A través de acercamientos a las
comunidades productoras de tabaco visitadas en la región de
estudio, se detectaron los siguientes problemas que afectan a
los productores de tabaco y sus familias: el establecimiento de
calidades en el pago del tabaco, la insuficiencia de las habilita-
ciones, los altos costos de producción y las asesorías técnicas
inadecuadas.
En primer lugar, las empresas han establecido calidades
para el pago del tabaco, a diferencia de Tabamex, que operaba
pagando el tabaco a un mismo precio. Por ejemplo, para el ciclo
1994-95 existían un total de 13 calidades oscilando entre los
$1.89 y los 8.30 pesos entre la calidad de más bajo precio y la
mejor pagada. También se observan diferencias entre las varie-
dades de tabaco cultivadas. Este número de calidades, se ha
venido incrementando constantemente, de modo que en el ciclo
de producción 1996-97 las empresas privadas, establecen un
total de 21 calidades, donde el precio por kilogramo de tabaco
va desde los 3.246 a los 15.649 pesos, entre la calidad más
baja y la más alta; también en variación de acuerdo al tipo de
tabaco.
Asi mismo en el periodo 1999-2000, los precios negociados
por calidad para el tabaco 'Virginia hornos seco", tienen 27
calidades (el precio por kilogramo de tabaco seco, varía entre
los 7.69 y los 25.73 pesos); para la variedad de tabaco 'Virginia
sarta sol", se establecieron 13 calidades, variando el precio
entre los $4.81 y los $14.78. Finalmente, para las variedades
"burley semi sombra y burley sombra mata", se establecieron 17

204 E STUDIOS A GRARIOS


calidades de tabaco, y los precios van desde los 6.22 pesos,
hasta los 19.67 pesos para la calidad mejor pagada (información
estadística proporcionada por la ARIC de productores de tabaco
en Nayarit).
El segundo de los problemas encontrados, se refiere a la
insuficiencia de las habilitaciones. La habilitación es fundamen-
tal para el desarrollo de esta actividad, debido a que los pro-
ductores no disponen de los recursos (monetarios principal-
mente) que les permitan cultivar de manera independiente; así
como tampoco cuentan con una organización fuerte que los
respalde o puedan recibir dicha habilitación que necesitan de
otra fuente —diferente a las empresas cigarreras—, además de
que debido a la organización oligopsónica de los compradores
de su producción que existe, no les significa ventajas el cambiar
de una empresa habilitadora a otra. Al respecto, en una entre-
vista que la Dra. Lourdes Pacheco hace al Ing. Héctor González
(responsable del Área Técnica de la ARIC de productores de
tabaco en Nayarit), éste dice:

"Actualmente, ningún productor puede sembrar indepen-


dientemente de las empresas. Ahorita hay algunos que
pudieran decir: pues yo echo una hectárea por mi cuenta,
pero no sería rentable para el productor porque de todos
modos tiene que buscar a otro productor para que se lo
compre. Si yo planto por mi cuenta, tengo que dárselo a
usted, como usted tiene crédito, para que a usted se lo
compren las empresas. Sería un negocio fuera de lo
normal. Por eso, nadie siembra tabaco sino es que ya
tiene un contrato de venta. A nadie le dan planta, ni in-
sumos, ni dinero si no firma un convenio [con alguna de
las empresas cigarreras: habilitadoras y compradoras de
la producción de tabaco]" (Pacheco, 1995: 29).

De este modo, en una encuesta realizada en tres comuni-


dades productoras de tabaco en la región norte de Nayarit, se
encontró que poco más del 60% de los campesinos entre-
vistados expresaron que la habilitación recibida durante la
operación de Tabamex era suficiente para cubrir los costos de
producción del cultivo de tabaco; y el 33% opinó que esta
habilitación no alcanzaba a cubrir dichos costos (ver cuadro 5).
Pero todos coincidían en una cosa, con Tabamex, el productor

AN Á L I S I S 205
recibía el pago de un jornal por el simple hecho de que éste
fuera a inspeccionar la producción a su parcela.
En contraparte, el 78.6% mencionó que la habilitación
recibida en la actualidad era insuficiente, y sólo el 11.9% opinó
que ésta sí era suficiente para cubrir los costos de producción.
El 9.5% restante, se conforma por aquellos productores que no
sabían o no contestaron si la habilitación recibida en la actua-
lidad era suficiente o no, donde buena parte de esta proporción
que lo desconoce, se debe al hecho de que ahora se encuen-
tran trabajando en el esquema de los módulos (en la comuni-
dad de Sayulilla), en donde la habilitación es manejada por el
grupo a través de un administrador del módulo, y no de manera
individual.

Cuadro 5
Suficiencia o insuficiencia de la habilitación recibida para
el cultivo del tabaco en Nayarit

Durante Tabamex Después de Tabamex

Núm. % Núm. %

Suficiente 20 60.6% 5 11.9%


Insuficiente 11 33.3% 33 78.6%
no sabe, o no contesto 2 6.1% 4 9.5%

Total 33 100% 42 100%

Fuente: Encuesta realizada en tres comunidades productoras de tabaco en Nayarit Marzo-abril de 1999

De este modo, quienes señalan que la habilitación recibida es


insuficiente para completar los costos de producción que
implica el cultivo del tabaco, tienen que recurrir a una diversidad
de estrategias, por ejemplo el pedir dinero prestado a amigos
y/o familiares, y la empresa se lo repone la siguiente semana.
Entre otras estrategias están: la venta de algún producto (frijol,
chile u otra cosa) para obtener ingresos que les permita ajustar
los costos de producción del tabaco, o bien, recurrir al trabajo
familiar en su cultivo; emplearse como jornaleros o tener que

206 E STUDIOS A GRARIOS


poner de sus escasos ahorros (si los hay) para completar los
costos de producción del cultivo de tabaco (información reca-
bada en las visitas a campo y entrevistas en tres comunidades
productoras de tabaco en la región de Nayarit. Marzo-abril de
2000).
Otro y quizá el más extremista de los cambios que ha traído
consigo la adopción de nuevas políticas en el campo tabacalero
nayarita, es el retiro de las empresas cigarreras de algunas
comunidades tabacaleras, entre ellas, por ejemplo, La Hacien-
dilla. En las visitas de campo a esta comunidad, se encontró que
ese año (2000) ya no fue habilitada por ninguna de las empre-
sas cigarreras que operan en la región. El argumento central fue
que los productores de dicha comunidad no eran rentables para
seguir siendo habilitados, debido a cuestiones de productividad,
altos costos de producción (que finalmente son absorbidos por
el productor, pues estos se le descuentan al final de su "liquida-
ción") y problemas por la distancia y acceso a la comunidad (al-
rededor de 6 kilómetros de terrecería desde la carretera federal
que conduce a los principales centros urbanos de la zona).
De tal manera que los campesinos de dicha comunidad (hasta
el ciclo agrícola 1998-99 productores de tabaco), se dedican
ahora a sembrar productos para el autoconsumo: maíz y frijol,
así como también se ocupan en la producción y venta de carbón
y madera. Así pues, se acabó el tabaco para esta comunidad,
sin embargo la interrogante ahora es: y cuando se acabe el
monte, ¿qué...?.

AN Á L I S I S 207
Conclusiones

No obstante el tiempo transcurrido desde la desaparición de la


participación estatal de la actividad tabacalera —una de las
actividades más importantes en la economía del estado de
Nayarit—, este es un tema que ha sido poco abordado, y del
cual quedan aún muchas interrogantes sin responder. Sobre
todo acerca de cuál es el impacto que este retiro ha tenido en
las familias tabacaleras y sus estrategias para hacer frente a los
cambios que dicho retiro trae consigo.

En este nuevo contexto de políticas neoliberales, la política


agraria, y particularmente la política de la rama tabacalera, ha
sido definida como una acción encaminada a adaptar las rela-
ciones sociales agrarias al modo de producción que se encuen-
tra imperando en el resto de la economía. Esto es, se trata de
una transición provocada de un esquema de producción protegi-
do, a otro más libre y flexible dentro de un también nuevo con-
texto de mercado internacional, que ha traído consigo la privati-
zación de la actividad tabacalera, a raíz de la desincorporación
de Tabamex en 1989.
En este sentido, el proceso de retiro de la participación del
Estado de la actividad tabacalera en la región nayarita, ten-
dríamos que verlo como un proceso que no es negativo en sí
mismo, sino que más bien, el problema central radica en que el
Estado no contribuyó a que ese "vacío institucional" (creado con
el retiro del Estado) del que nos hablan tanto Diego Quintana
(1996) como Mendoza (1997), fuera cubierto de manera eficien-
te por la organización de productores que para ello estaba
prevista: la ARIC de Productores de Tabaco en Nayarit.
Además, con el retiro de Tabamex se ha incrementado la
proporción de productores que consideran insuficiente la habili-
tación recibida por las nuevas empresas cigarreras, donde para
poder completar los costos de producción que implica dicho
cultivo, en ocasiones se tiene que recurrir a otras alternativas
entre las que se encuentran la venta de otros productos agrí-
colas (chile, frijol, etc.), préstamos de dinero con parientes y
amigos, etcétera.
La investigación realizada en tres comunidades de la región
tabacalera nayarita, nos sugiere que la habilitación juega un

208 E STUDIOS A GRARIOS


papel central en la definición de este fenómeno (el que no se
haya llenado ese vacío institucional), así como en la determina-
ción o no para seguir cultivando tabaco. Sin embargo, cabe
aclarar también que a pesar de esta importancia esencial de la
habilitación, en el presente trabajo no contamos con elementos
suficientes para hacer un análisis profundo de ésta y su impacto
en la organización social de los productores de tabaco en las
comunidades tabacaleras nayaritas; lo cual podría plantearse
como objeto de futuras investigaciones en la materia.
Así planteado, a través de la habilitación, las empresas
cigarreras pueden asegurar su abastecimiento de materia prima
a bajos precios, pueden ejercer un control directo no sólo sobre
la producción, sino también sobre los productores mismos. No
debemos olvidar lo que se señalaba anteriormente, donde
decíamos que dada la configuración actual del mercado de
tabaco en la región tabacalera nayarita, ningún productor puede
cultivar tabaco de manera independiente. Esto es, nadie siem-
bra tabaco si previo no existe la firma de un contrato con una de
las empresas cigarreras que operan en la región, donde a
cambio de recibir una habilitación que esta empresa le propor-
cionará, el productor se compromete a vender de manera
integra su producción a esa empresa.
En cambio, para los campesinos productores de tabaco, la
habilitación significa por un lado la posibilidad de seguir produ-
ciendo tabaco, esto es, de seguir desarrollando una actividad
que se ha convertido en una tradición cultural, donde los hijos
"heredan" de sus padres el conocimiento de dicho cultivo. Pero
por otro lado, para estos campesinos la habilitación también
significa la posibilidad de tener acceso a medios que como
productores de otro cultivo no pudieran gozar, por ejemplo el se-
guro social (para ellos y su familia) y el derecho a pensionarse
algún día.
De esta manera, puede sugerirse que la dependencia exis-
tente por parte de los productores hacia la habilitación recibida
por las empresas cigarreras, limita en gran medida la capacidad
de gestión de la organización de productores de tabaco, por lo
que en dicha organización habría de empezarse planteando la
necesidad de encontrar opciones diferentes de financiamiento
de la producción de tabaco en esta región.
Por otro lado, también se observa en la presente investi-
gación la necesidad que tienen los campesinos productores de
tabaco en las comunidades analizadas, de lograr una mejor

AN Á L I S I S 209
competitividad y eficiencia productiva en sus tierras de cultivo, a
la vez que superar los niveles de "subsistencia" en que se
encuentran, y que se han agravado desde la desaparición de
Tabamex, en gran medida por el retiro de políticas sociales de
desarrollo que eran llevadas a cabo por dicha paraestatal en las
comunidades tabacaleras. Por ejemplo el empedrado de calles y
reparación de caminos vecinales, la construcción de escuelas,
plazuelas y bibliotecas, el funcionamiento de tiendas de abasto
popular en coordinación con la Conasupo, y el derecho a
Seguro Social, entre otras.
Así pues, estas políticas han tenido efectos no sólo en la
producción de tabaco, sino también en las familias campesinas
dedicadas a tal actividad. Finalmente, habría que agregar, el
hecho de que el retiro de la participación estatal en la rama del
tabaco en la región de estudio, significó no sólo la privatización
de esta actividad, sino también el retiro de políticas sociales
para el desarrollo que estaban siendo cubiertas por Tabamex.

210 E STUDIOS A GRARIOS


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214 E STUDIOS A GRARIOS


Contratistas en
mercados
hortícolas de
exportación en
México: funciones
económicas*

Boris Marañón**

Este artículo analiza el desempeño


de los contratistas en los mercados
laborales agrícolas de exportación
en México, tema casi ausente en la
literatura especializada, en la que
generalmente se destaca que ellos
realizan prácticas fraudulentas con
la mano de obra contratada al no
cumplir con los compromisos acor-
dados en cuanto a salarios y condi-
ciones laborales, quedando en un
segundo plano su aporte en la
organización del mercado laboral y
en abastecimiento de mano de obra
a los productores. *El autor agradece los valiosos comenta-
rios de Kim Sánchez.
** Instituto Mexicano de Tecnología del
Agu (IMTA). Correo electrónico
[email protected]
Por tanto, el objetivo del presente documento es destacar el
rol económico de los intermediarios que suministran mano de
obra extralocal a la horticultura sinaloense, un sector productivo
que sobresale en México por su tradición exportadora, liderazgo
tecnológico y organizativo (Lara y de Grammont 1999; Schwen-
tesius y Gómez 1998; Pollack y Calvin l995), y en el que el
tomate rojo, con 22,534 ha en 1996-1997 es el principal pro-
ducto hortícola (SACAR, 1998). Se establecen y discuten las
diferencias existentes entre el contratista foráneo y el camio-
netero local, ya que el primero se ocupa principalmente del
reclutamiento, transporte (a distancia) y supervisión de la fuerza
de trabajo, y el segundo, además del reclutamiento y transporte
(a distancia y local), provee la vivienda y se encarga de realizar
labores de supervisión y ocasionalmente pago de salarios.
La información sobre los contratistas ha sido obtenida a
través de doce entrevistas realizadas en Oaxaca en 1998 y en
Sinaloa en enero del 2000. 1

El contratista y sus funciones económicas

El contratista es un agente que organiza el mercado laboral,


recluta mano de obra y la pone a disposición de los producto-
res (SARH: 1990: 390). Según Fisher (1953), quien realizó un
exhaustivo estudio sobre el mercado agrícola californiano, los
contratistas presentan tres rasgos comunes. Primero, son res-
ponsables de suministrar mano de obra —función básica e
indispensable— y servicios colaterales necesarios para ponerla
a disposición del productor (:49). Segundo, los aspectos
salariales y contractuales son negociados entre el contratista y
el empresario, lo cual establece un techo a los ofrecimientos que
hace el primero a los trabajadores. Tercero, si bien las deci-
siones sobre los salarios son tomadas principalmente por el
empresario, éste no tiene ningún encargado de manejar las
relaciones laborales en el campo. El desempeño de estos roles
supone una delegación de autoridad por parte del productor, el
cual sin embargo, puede retener el control de ciertas decisiones
estratégicas como, determinar la fecha en que se debe realizar
el trabajo, la cantidad de producción diaria (de acuerdo a la

1 El trabajo de campo se realizó en el marco del proyecto "Empresas, mercados de trabajo y migración",
IIS-UNAM.

216 E STUDIOS A GRARIOS


programación de envíos de la empresa) y el lugar en el que
debe realizarse el trabajo (Fisher 1951:78-79).
Si bien el abastecimiento de mano de obra es la función
básica e indispensable de todo contratista, éste puede realizar
otros papeles tales como supervisión directa, vigilancia y control
de producción, pago de salarios y compensaciones, manteni-
miento del campamento, y actividades menores, como abasteci-
miento de agua para las cuadrillas (: 78).
Estudios más recientes sobre el mercado laboral en Califor-
nia sostienen que estas funciones básicas se mantienen inalte-
rables (Vaupel y Martin 1986: 2) y que los contratistas habían
crecido en importancia, pues a principios de los noventa contra-
taban a una cuarta parte de los trabajadores agrícolas del es-
tado (Villarejo y Runsten 1993: 26).
A diferencia de California, donde los contratistas surgieron a
principios del siglo pasado (Fisher 1953), en Sinaloa estos
agentes tienen una historia relativamente reciente que se re-
monta a los años setentas, aunque fue en los ochentas cuando
aumentó su importancia por un lado, ante el crecimiento de la
demanda de mano de obra al expandirse la superficie cultivada
con hortalizas, 2 y por otro, como un mecanismo utilizado por los
empresarios para incrementar la oferta de mano de obra y con
ello mantener los costos salariales ante los intentos de organi-
zación de los jornaleros (Krippner 1999).
Algunos estudios realizados sobre el mercado laboral agrí-
cola mexicano se ocupan de los contratistas en general, entre
ellos Astorga (1985), Vaneckere (1988), SARH (1990), des-
tacando sus funciones básicas de reclutamiento y transporte de
fuerza de trabajo y su importancia en cuanto al abasteci-miento
de mano de obra en diversos cultivos, pero ninguno analiza de
manera específica sus funciones. Una excepción es el trabajo
de Sánchez (en prensa) el que estudia a los "capitanes" de
Tenextepango, Morelos, como intermediarios sociales, desta-
cando que ellos abastecen a los productores de mano de obra
indígena para la cosecha de ejote y además están en-cargados
de la supervisión, suministro de crédito y hospedaje, entre otros
servicios.
No obstante, no hay estudios sistemáticos sobre los contra-
tistas en mercados laborales hortícolas de exportación. Nueva-
mente, la excepción en el notable esfuerzo realizado por SEDE-

2 De las entrevistas con intermediarios de los Valles de Oaxaca, se desprende que adquirieron una
creciente importancia como proveedores de mano de obra desde mediados de los ochenta.

AN Á L I S I S 217
SOL (1996) para mostrar las características de la intermediación
de los camioneteros en Sinaloa, en el que se sostiene que ellos,
además de proveer personal, asumen la función de mayordomo
y suministran vivienda y crédito a los jornaleros (: 8-12).
Con esta misma orientación el presente trabajo pretende
mostrar la importancia de estos intermediarios en el funciona-
miento del mercado laboral hortícola en Sinaloa. Enfatizando las
diferencias existentes entre ellos según el tipo de servicios pres-
tados, y evaluar hasta qué grado hay una división de autoridad
con el patrón para el manejo de las relaciones laborales. Para
esto se analizará tanto a los contratistas oaxaqueños como a los
camioneteros locales de Sinaloa de Leyva, municipio de
Sinaloa.
Los empresarios sinaloenses se abastecen de fuerza de tra-
bajo migrante (que viaja contratada o por su cuenta) de otras
entidades o localidades del estado y la que reside en los valles
de Sinaloa (SEDESOL, s/f).
Aunque no hay estadísticas precisas, SEDESOL estimó que
entre 1993 y 1995 los albergues en los que PRONJAG realiza-
ba su trabajo social, tenían una capacidad promedio para
103,485 jornaleros, a los que se debe agregar otros 5,080 que
pueden tener hospedaje en campamentos no incorporados a
dicho programa. 3
Se estima que el 26.5% procede de Oaxaca y 26.5% de Sinaloa,
mientras que Guerrero aporta el 32.5%.
Aunque no hay datos disponibles, es posible sostener que la
mayoría de los migrantes externos vienen enganchados, siendo
poco significativa la proporción de los que vienen por su cuenta,
dados los altos costos de los pasajes, además la migración tien-
de a ser familiar. Respecto a la cantidad de jornaleros contrata-
dos por contratistas y camioneteros tampoco hay información
precisa, pero sin duda alguna se trata de cifras elevadas. Tan
soto 75 contratistas de los Valles Centrales y Juxtlahuaca re-
clutaron a 31,611 jornaleros en 1997. 4 En Sinaloa, en enero del
2000 habían 3,845 camioneteros, cuyo rol es de gran impor-

3 Pero la población puede ser mayor a la estimada en función de la capacidad instalada de los albergues, si
se considera la alta rotación de las familias jornaleras, muchas de las cuales se quedan sólo los cuatro
meses establecidos en el contrato y luego retornan a sus pueblos. A esta cantidad habría que añadir los
trabajadores que viven en los albergues construidos por los camioneteros, sobre los que no hay cifras
exactas.
4 Información proporcionada por Hubert Cartón de Grammont.

218 E STUDIOS A GRARIOS


tancia, si se considera que cada uno puede llevar diariamente
como mínimo, entre 25 y 30 trabajadores. 5
Una vez establecida la significación cuantitativa de estos dos
tipos de intermediarios, se analizarán las características de sus
actividades.

Los contratistas de Oaxaca

Estos agentes, realizan su función entre septiembre y mayo, de


la siguiente manera:

Reclutamiento

Inicia cuando el contratista recibe desde Sinaloa un pedido


telefónico de una cantidad aproximada de trabajadores por parte
del encargado de la empresa. Procede a solicitar por la radio
regional y aparatos de sonido, mano de obra para trabajar en un
campo determinado de Sinaloa, dando a conocer las condicio-
nes del contrato (informal), consistentes en nivel de salarios (45
pesos en 1998-99), forma de pago, duración de la jornada, con-
diciones de alojamiento en el campamento de la empresa (un
cuarto dotado de luz eléctrica; agua y leña para preparar los
alimentos), pasaje de ida y vuelta y dos comidas en cada viaje,
comprometiéndose la empresa a pagar el retorno si el jornalero
permanece en el campo un mínimo de 120 días. Los interesa-
dos, indígenas, jefes de familia solos o con sus familias, jóvenes
solos, acuden a la casa del contratista para anotarse o si viven
en otras comunidades se acercan a la casa de un apuntador
designado como tal por el intermediario. Cuando la lista ha sido
completada con cuarenta personas, principalmente amigos y
parientes, el contratista se comunica con el patrón en Sinaloa, le
avisa que ya concluyó el reclutamiento y que envíe el camión.
Luego, el patrón le informa la fecha de llegada del vehículo y el
contratista, a su vez, hace conocer a los jornaleros el día y fugar
de partida.

5 Información proporcionada por un dirigente de la Alianza Regional de Transportistas de Personal al


Campo de Guasave. El Fuerte, Ahome y Sinaloa de Leyva, 27 de enero del 2000.

AN Á L I S I S 219
Transporte

Los jornaleros se desplazan de sus comunidades hacia el punto


de reunión (generalmente el jardín principal de una cabecera
municipal) en medios de transporte (camionetas de redila) cuyo
pago puede ser asumido por ellos o por los contratistas. Una
vez en el punto de concentración esperan el momento de par-
tir, el cual puede retrasarse varias horas ó a veces días si el
camión no llega, 6 viéndose obligados a esperar y dormir a la
intemperie y comer tan sólo tortillas con sal, ya que la mayoría
de ellos no tiene dinero y el contratista no hace adelantos
monetarios.
Durante el viaje que se prolonga más de treinta horas, el
grupo de cuarenta personas tiene al propio contratista o a su
apuntador como el representante para que atienda cualquier
problema referente a las comidas pactadas o a enfermedades
de los pasajeros, así como a dificultades que puedan presen-
tarse en los controles policiales o militares.

Alojamiento y supervisión

En Sinaloa, ya en el campamento, el contratista se contacta con


el encargado de administrar los alojamientos para que éste
asigne los cuartos a los jornaleros. Luego se ocupa de ver que
se instalen y cuenten con los servicios prometidos, que incluyen
compras a crédito —el, cual debe ser cancelado al recibir el
primer pago— con el aval de la empresa en una de las tiendas
del campamento. 7
En el campo, el contratista se convierte en mayordomo, 8 y
supervisa el trabajo de los jornaleros organizados en cuadrillas
para el corte de jitomate o también el lo realiza, cargo por el que
puede recibir un pago mayor (generalmente tiempo y medio).
Cotidianamente el contratista recibe las quejas de los jornaleros
respecto a salarios, condiciones de trabajo y de vida, y trata de

6 Sólo los contratistas grandes tienen la posibilidad de contratar los servicios de transporte regional, en la
ciudad de Oaxaca. en caso que el patrón no mande la unidad de transporte requerida.
7 El contratista y su familia, al igual que los jornaleros, vive en el campamento.
8 Sólo los contratistas grandes dejan de desempeñar esta labor.

220 E STUDIOS A GRARIOS


interceder ante el patrón para encontrar soluciones, con resulta-
dos muy variables.
De manera frecuente surgen conflictos debido a que se está
pagando un salario menor al prometido, porque había un trato
de pago por tarea y no por día, por descuentos que los jorna-
leros consideran arbitrarios, por la falta de pago de aguinaldos y
liquidaciones. Si ocurren accidentes fatales, los desacuerdos
giran en torno a la indemnización para los deudos porque el em-
presario puede no estar dispuesto a pagarla, y tampoco a
sufragar el de transporte de los restos al pueblo de origen.
Cuando concluye la temporada, los jornaleros le hacen saber
al contratista que ya quieren regresar a sus pueblos, éste hace
una nueva lista y pide el camión al patrón para concretar el
retorno de quienes ya tienen como mínimo cuatro meses traba-
jando. Este es otro tema de conflicto, porque a veces el contra-
tista no cumple con este compromiso y sostiene que el patrón no
da el dinero correspondiente.

Barreras de entrada, costos y beneficios

No existe ninguna barrera legal para ser contratista tal como


requerir autorización, realizar un depósito de garantía, o estar
bajo el control de alguna oficina gubernamental estatal o federal.
Cualquier persona puede dedicarse a esta actividad, si tiene
la capacidad de movilizar recursos personales de tipo cultural y
económico. Lo primero implica gozar de cierto prestigio ante la
comunidad y tener procedencia indígena —ya que la población
migrante lo es— y manejar tanto el idioma nativo como el
español para comunicarse con los jornaleros y los empresarios.
Lo segundo, ser confiable para un empresario sinaloense y que
éste le solicite mano de obra, y disponer de una pequeña masa
de capital de trabajo (entre 500 a 1,000 pesos por camión), que
puede no ser devuelta al final de la temporada, para financiar los
gastos de reclutamiento consistentes en viajes y comidas en los
pueblos, llamadas telefónicas a Sinaloa, anuncios radiales, pago
al apuntador, pago del traslado de los jornaleros desde sus
comunidades al punto de partida.
Los costos de transporte al noroeste (pasajes y comidas) son
cubiertos por la empresa de manera directa. En Sinaloa, al
contratista se le puede hacer un pago por la gente que llevó,
designarlo como mayordomo para el corte y ganar algo más que

AN Á L I S I S 221
los jornaleros, y devolver lo gastado en el reclutamiento. Pero la
característica central al respecto es que no hay nada institucio-
nalizado, no hay una regla general: la distribución de costos y
beneficios depende de la relación entre cada empresario y
contratista, relación asimétrica en la que el segundo ocupa una
posición subordinada.
Por llenar y llevar el camión un contratista puede recibir entre
800 y 1,000 pesos. En el campo generalmente se desempeña
como mayordomo y puede ganar más que un jornalero (hasta
medio jornal). Igualmente, el contratista puede pagarle de
manera discrecional una comisión al apuntador por su apoyo en
él reclutamiento, pero no necesariamente lo hace; asimismo es
capaz de desconocer los gastos que realizó para conseguir la
fuerza de trabajo, argumentando que le ha conseguido empleo.
Así, se reproduce la asimetría entre empresario y contratista
(situación que también se registra entre un contratista grande y
otros pequeños que le abastecen de mano de obra).
Esta falta de claridad en las reglas del juego es muy
frecuente entre empresarios y contratistas pequeños, que
movilizan menos de 5 camiones, siendo mayores las probabili-
dades de que se devuelvan los gastos y se conceda una com-
pensación y en general
que se respeten los compromisos con intermediarios que su-
peran dicha escala de operación.
Cuando concluye la temporada, la relación laboral entre
contratista y empresario también se extingue. El intermediario
vuelve a su pueblo a dedicarse a la agricultura de temporal y/o
al comercio en pequeña escala. 9

9 Un caso excepcional es el de un contratista grande que anualmente lleva más de 60 camiones a


diferentes empresas, quien ha sido contratado por una de ellas como empleado permanente, recibiendo su
remuneración también cuando está en Oaxaca. Este mismo agente viaja en avión y no se hospeda en el
campamento correspondiente, sino en una habitación para huéspedes ubicada en la sección administrativa
de la empresa.

222 E STUDIOS A GRARIOS


Los camioneteros de Sinaloa

Reclutamiento

Inicia con el pedido de mano de obra por parte de un agricultor


local o de su encargado. Se hace un contrato con un agricultor
o con el encargado de la empresa, para que el camionetero
lleve un determinado número de cuadrillas, de 25 a 30 personas
cada una, que realiza una labor precisa (siembra, cultivo, corte)
en una superficie definida. La temporada empieza en octubre y
termina en mayo.
El contratista recluta trabajadores mayormente foráneos, es-
pecialmente de estados cercanos, entre ellos Chihuahua (Sierra
Tarahumara), Durango y Zacatecas. Se prefiere a los indígenas
del noroeste que a los del sudeste (Oaxaca) por el menor costo
de transporte desde sus comunidades de origen (3,000 pesos
contra 15,000-25,000 pesos por camión); 10 porque traen menos
niños menores de 14 años lo que facilita cumplir con el regla-
mento de transporte, el cual establece que no se pueden trans-
portar niños a los campos; y finalmente, porque los indígenas
del noroeste son menos propensos a escarparse a otros alber-
gues y por tanto cumplen con la promesa de quedarse toda la
temporada con el contratista.
No obstante la existencia de una oferta importante de ma-
no de obra local, se prefiere a los indígenas porque aquélla
aparentemente no es disciplinada ni garantiza su asistencia al
trabajo durante toda la temporada, algo que sí hacen los
migrantes, porque tienen como objetivo ahorrar dinero traba-
jando de manera muy intensa.
Al iniciarse la temporada, el camionetero puede llamar por
teléfono a un jornalero conocido y le solicita que reúna gente
que quiera trabajar en Sinaloa de Leyva, o puede recibir una
llamada del mismo preguntándole si ya necesita fuerza de
trabajo. Luego se ponen de acuerdo para que el camionetero los
espere con su vehículo en un lugar y fecha determinados, los
recoge y los lleva hasta dicha localidad. Los jornaleros se des-
plazan a dicho lugar por tren, camión o a pie, si no disponen de
efectivo, asumiendo el intermediario los gastos de las comidas
mientras se inicia el trabajo en el campo.

10 En este apartado todos los datos de salarios y gastos de contratación de los camioneteros corresponden
a la temporada 1999-2000 y están expresados en términos nominales.

AN Á L I S I S 223
Alojamiento

Ya en la localidad, el contratista provee a los jornaleros migran-


tes un hospedaje, asignando a cada familia jornalera un cuarto
en casas precarias denominadas "campitos" o "albergues" cons-
truidas o rentadas por él mismo, y cuyos servicios (agua, luz)
corren también por su cuenta. Además, si en la primera semana
la familia jornalera no tiene efectivo, el contratista puede conce-
derle un préstamo para que compre alimentos. Finalmente, si
algún jornalero está enfermo, el contratista paga los gastos de
medicamentos en caso de que el patrón no haya dado de alta al
trabajador en el Seguro Social, lo cual es bastante frecuente.

Transporte

El contratista lleva todos los días a los trabajadores en su ca-


mión al lugar de trabajo, recogiéndolos entre las 4:30 y 5:00 a.m.
para iniciar la jornada a las 7:00 a.m., la misma que puede con-
cluir a la 1:00 p.m. ya que se trabaja por tarea. Cuando culmina
la jornada los devuelve a sus casas o albergues, de acuerdo con
la procedencia de los jornaleros.

Supervisión

En el campo, el encargado de la empresa hace saber a la cua-


drilla qué superficie le corresponde (generalmente de 10 ha
denominada "tabla") y la actividad que va a desempeñar, y el
"revisador" se asegura que la cuadrilla cumpla la labor acordada
de acuerdo a las instrucciones dadas (si se trata del corte, el
tamaño y grado de maduración del producto).
El "revisador" mantiene estrecha coordinación con el contra-
tista o su representante, en esté caso el mayordomo, en quien
el segundo delega él manejo cotidiano de las relaciones labo-
rales. Además del mayordomo, la cuadrilla está integrada por un
apuntador, un vaciador, una "zorra" (aguador) y los cortadores.
El primero es el responsable de la cuadrilla, supervisa el trabajo,
especialmente las características del corte (tamaño, grado
maduración) y la intensidad de trabajo (por lo cual tiene 5 pesos
de pago adicional). El apuntador se encarga de anotar en una
libreta el número de baldes (cubetas) llenadas por cada corta-

224 E STUDIOS A GRARIOS


dor. El vaciador recoge los baldes llenos y deposita el contenido
en una batanga (tina). La "zorra" se encarga de proveer agua
potable, proporcionada por la empresa, a toda la cuadrilla. Den-
tro de la cuadrilla, la mayoría de sus integrantes son indígenas;
pueden serlo también el mayordomo y el apuntador, pero se
requiere que sean bilingües para comunicarse con el resto de la
cuadrilla, con el intermediario y con el "revisador".
Cualquier reclamo respecto al trabajo de la cuadrilla por par-
te del "revisador" o encargado de la empresa se hace directa-
mente al mayordomo, quien ve como se puede solucionar el
problema, pero el "revisador" no puede hacer un reclamo directo
a los jornaleros. Si algún trabajador enferma, el mayordomo o
contratista se acerca a las oficinas de la empresa para solicitar
un pase que le permita ser atendido en el Seguro Social.
En el campo, el camionetero no realiza actividades manua-
les; es decir, no corta, deshierba ni hila, y se dedica sólo a con-
trolar la asistencia y el rendimiento cotidiano de los jornaleros.
Ya que el mayordomo se encarga de manejar las relaciones
laborales, por su parte el contratista puede regresar al pueblo y
realizar otras actividades en el transcurso de la jornada de
trabajo, pero siempre retorna al campo para saber qué pasó con
la cuadrilla y llevarla de regreso al albergue.

Pago de salarios

Ya que es una costumbre establecida, el camionetero paga en


efectivo a los jornaleros locales sobre una base diaria, con su
propio dinero durante toda la temporada; este adelanto también
puede extenderse a los migrantes durante la primera semana
de trabajo, "financiando al patrón" quien le cancela cada fin de
semana, el día de paga.
El salario de los jornaleros es de 45 pesos (incluyendo el
pago del séptimo día, aguinaldo, prestaciones). No está vincu-
lado al rendimiento individual; las diferencias pueden ser porque
el trabajador menos productivo estuvo enfermo, le tocó un surco
mojado en el que se tardó más en cosechar, o bien el surco es-
tuvo mas cargado de producto para cosechar.
La tarea se fija considerando un rendimiento promedio del
trabajador y cada uno se ve obligado a trabajar intensamente
porque si el rendimiento de la cuadrilla es insatisfactorio, el
"revisador" puede decirle al contratista que ya no quiere a un

AN Á L I S I S 225
jornalero en particular como integrante de la cuadrilla. En este
sentido, la decisión de despedir a un trabajador se toma de
común acuerdo entre ambas partes.

Barreras de entrada, costos y beneficios

A diferencia de los intermediarios procedentes de Oaxaca, los


camioneteros tienen importantes barreras legales para desem-
peñarse como tales, establecidas por la Dirección de Tránsito y
Transportes del estado (DGTyT) entre ellas, conseguir una con-
cesión, acreditar su residencia en el estado, disponer de una
unidad de transporte en buen estado y comprar una póliza de
seguro para viajero. Una vez lograda la concesión, los camione-
teros pasan a ser miembros de una alianza o unión local o
regional de transportistas, que a su vez está afiliada a una de
las centrales nacionales de trabajadores (CNC, CTM, FENOC).
Además, deben contar con un monto significativo de capital
de trabajo para financiar el transporte de los jornaleros desde su
lugar de origen (aprox. 10,000 pesos el primer mes) y unos
5,000 cada semana posterior (para financiar gastos de gasolina,
de ser necesario tos pagos de jornales, mantenimiento del
vehículo, pago de servicios públicos para el albergue, tenencia
del vehículo e impuestos). Además, anualmente debe pagar una
cuota aproximada de 2,500 pesos por concepto de seguro y
otros pagos a la Alianza. También requieren adquirir un camión
usado (alrededor de 35,000-40,000 pesos); construir albergues
para los jornaleros (30,000-35,000 pesos), obtener la concesión
(22,000 pesos).
Sus ingresos están en función de una tarifa establecida por
la autoridad estatal de transporte que alcanza a los 507 pesos
(incluido el IVA), por llevar diariamente una cuadrilla de 25 a 30
personas. Si en el campo se hacen dos tareas en un día, el
camionetero cobra el doble, al igual que los jornaleros. No ha si-
do posible estimar la ganancia mensual de un camionetero, pero
es de suponer que no es muy significativa, considerando los
gastos cotidianos que realiza.
En este caso, se puede apreciar que hay un regular grado de
institucionalización de la actividad del camionetero, pues se han
establecido reglas de acceso y también una tarifa por el servicio
diario. Esto último por tanto reduce la discrecionalidad con la
que el empresario puede tratar a los camioneteros que lo

226 E STUDIOS A GRARIOS


abastecen de mano de obra, la cual, tratándose de los
contratistas oaxaqueños, es muy amplia. Pero en ninguna de
las dos situaciones está normada la relación entre contratistas y
jornaleros.

Comparación entre los contratistas oaxaqueños y los


camioneteros sinaloenses

A primera vista es claro que las funciones económicas de am-


bos agentes son diferentes en número y en la forma en que se
concretan. El camionetero desempeña siete funciones: recluta-
miento, transporte a distancia y local, alojamiento, supervisión,
pago de salarios y provisión dé crédito. Mientras el contratista
se ocupa del reclutamiento, transporte a distancia y supervisión.
Las diferencias no sólo radican en la extensión de sus
funciones, sino también en la forma en que éstas son desem-
peñadas. El contratista se encarga de reclutar y transportar a
distancia con fondos de la empresa. En cambio el camionetero
lo hace, además del transporte cotidiano y alojamiento, con sus
propios recursos.
Ambos se encargan de la supervisión de la mano de obra,
pero el camionetero lo hace a través del mayordomo quien
maneja la cuadrilla sin realizar ninguna actividad física. Lo que
sí hace el contratista, es que corta, deshierba e hila como un
trabajador agrícola cualquiera. De acuerdo con las entrevistas
realizadas, el camionetero tiende a tener un mayor manejo de
las relaciones laborales en el campo y se desenvuelve con
mayor autonomía que el contratista. En otras palabras, siguien-
do a Fisher, el .empresario delega más funciones en el camione-
tero que en el contratista, aunque sigue reteniendo decisiones
estratégicas, entre ellas, la fecha, lugar y actividad a realizar por
la cuadrilla.
Otra diferencia notoria es que el camionetero, para desem-
peñar todas estas funciones, utiliza sus propios recursos finan-
cieros, sus ingresos brutos diarios están en relación con la tarifa
establecida por la autoridad estatal de transportes. En este
sentido, el camionetero se comporta como un microempresario
independiente que provee de servicios laborales a la empresa,
encargándose en buena medida de administrar la fuerza de
trabajo.

AN Á L I S I S 227
Cuadro 1
Síntesis de las funciones económicas de los intermediarios
de Oaxaca y Sinaloa
CONTRATISTA (OAXACA) CAMIONETERO (SINALOA)
FUNCIONES
Reclutamiento Si. Pagado por la empresa. Si. Pagado por él mismo
Transporte distancia Si. Pagado por la empresa. Si. Pagado por él mismo.
Transporte local No. A cargo de la empresa. Si. Pagado por él mismo.
Alojamiento No. A cargo de la empresa. Si. Pagado por el mismo.
Supervisión Si. Se convierte en mayordomo. Si (apoyado por un mayordomo).
Pago de salarios No. Si (a jornaleros locales).
Crédito No. Si (ocasionalmente).
PERFIL SOCIAL
Lugar nacimiento Oaxaca. Sinaloa (o residencia).
Raza Indígena Mestizo.
Idiomas Bilingüe. Español.
Trabajó antes como
jornalero Si. Si.
NIVEL ORGANIZATIVO Asociados a centrales laborales (CTM) Asociados a centrales laborales
como jornaleros pero no como grupo (CNC, CTM y FENOC) como grupo
especifico de interés. especifico de interés: Asociación o
Alianza de Transportistas.

BARRERAS ENTRADA

Sociales Ser indígena y bilingüe Buena "reputación ante empresario


Buena reputación ante empresario. (no se necesita ser indígena ni
bilingüe).

Legales Ninguna. Obtención de concesión.


Documentación y aprobación
examen técnico vehículo.
Póliza de seguro para viajero.
Acta nacimiento, carta no
antecedentes penates y constancia
de domicilio interesado.
Licencia manejo.

Financieras Capital de trabajo para Capital de trabajo para


el reclutamiento local. reclutamiento extra local, transpone
diario, mantenimiento de unidad
transporte y pago de servicios
públicos del albergue. Adquisición
vehículo de transporte, Compra o
renta de "albergue".
Provisión ocasional de crédito.
Pago ocasional de salarios.

INGRESOS Variables. Entre 0 a 25 pesos por cada Fijos. Pago de 507 pesos diarios
persona llevada (el camión tiene por una cuadrilla de 25 a 30
capacidad para 40) y según personas.
negociación especifica con el
empresario.
Además, jornal diario como
mayordomo.

GRADO Nulo. Inexistencia de contrato escrito Regular. Si bien no existe contrato


INTITUCIONALIZACIÓN con el patrón, de normas legales para escrito con el patrón, se han
DE ACTIVIDAD entrar a la actividad, reglas de juego establecido disposiciones legales
sobre la distribución de los costos y para entrar a la actividad y un
beneficios entre empresario y precio fijo por el transporte diario.
contratista. Tampoco está regulada la Tampoco está regulada la relación
relación entre contratistas y jornaleros. entre contratistas y jornaleros.

Fuente: Trabajo de campo; elaboración propia.

228 E STUDIOS A GRARIOS


El contratista, cuando pone la mano de obra a disposición
del empresario y se encarga de supervisarla, lo hace con recur-
sos monetarios de la empresa, desempeñando su papel en una
situación más subordinada, ya que sus principales ingresos pro-
vienen de su labor cotidiana como mayordomo en el campo.
Sin embargo, los dos tipos de intermediarios organizan su
actividad tratando de minimizar costos operativos, así que ge-
neralmente tratan de involucrar a la familia en labores como el
reclutamiento, y en el caso de los camioneteros, de transporte
cotidiano.
Las barreras de entrada para acceder a esta actividad son
también muy diferentes. Para ser contratista los requisitos mayo-
res son sociales: las condiciones de indígena y bilingüe, y contar
con buena reputación ante el empresario. Además, se necesita
un pequeño monto de capital de trabajo (el cual para el nivel de
liquidez de la economía campesina es bastante alto), específica-
mente para el reclutamiento en las comunidades de origen; no
existe ninguna norma legal para desempeñarse como interme-
diario. La situación es inversa tratándose de los camioneteros,
quienes deben cumplir con varios requerimientos legales (con-
cesión, vehículo en buen estado y con documentación completa,
póliza de seguro para viajero, constancia de residencia) y por
tanto se desenvuelve en una actividad intensiva en capital (cir-
culante y fijo). Para el camionetero no es indispensable ser bilin-
güe, le basta que lo sean el mayordomo y el apuntador para co-
municarse con la cuadrilla en su conjunto. Ambos, finalmente,
antes de ingresar a esta actividad se desempeñaron como jorna-
leros en Sinaloa.
A nivel organizativo, las diferencias también son claras. Los
contratistas no están organizados corporativamente, tanto jorna-
leros agrícolas. Por el contrario, los camioneteros sí constituyen
a través de sus asociaciones o alianzas un grupo específico de
presión, que a su vez están afiliadas a las centrales laborales
nacionales.
Para concluir con las diferencias y semejanzas entre camio-
neteros y contratistas, es importante ocuparse sobre el grado de
institucionalización del rol que desempeñan en el mercado labo-
ral. En ambos casos, no existe un contrato formal entre interme-
diarios y patrones y tampoco está normada la relación existente
entre intermediarios y jornaleros. Sin embargo, en el caso de los
camioneteros las reglas de acceso y de distribución de los cos-
tos y beneficios están claras, lo cual no ocurre con los contratis-

AN Á L I S I S 229
tas, ya que al existir un vacío legal, la posibilidad de que el em-
presario actúe discrecionalmente en perjuicio de su contraparte
es muy elevada, considerando la diferente capacidad de nego-
ciación existente entre ellos.
En función de las características de su actividad estos inter-
mediarios tienen, asimismo, diferentes demandas básicas. El
contratista reclama reglas de juego más claras con el patrón, ya
que hay gran discrecionalidad de éste en cuanto a los bene-
ficios, suele no cumplir con los ofrecimientos realizados a los
jornaleros en materia de condiciones de trabajo, vida, salarios y
es renuente a negociar indemnizaciones por fallecimiento que
los deudos consideren razonables. Otra demanda muy frecuente
es la protección contra abusos en los controles federales y
militares durante los viajes. Por el contrario, el camionetero, ya
que su actividad requiere una considerable dotación de capital
de trabajo, solicita créditos blandos para renovar su unidad de
transporte y para mejorar los precarios albergues en los que
viven los jornaleros. Finalmente, también reclama contra la
DGTT por otorgar indiscriminadamente nuevas concesiones
que han tornado la actividad mucho más competitiva y menos
rentable.
Sin embargo, estas particularidades no deben soslayar la
función central que ambos tipos de intermediarios cumplen pa-ra
organizar el mercado de trabajo, reclutando mano de obra y
poniéndola a disposición de los productores. Pero su participa-
ción en la organización del mercado laboral no contribuye a la
estructuración de éste, es decir, a generar empleos más esta-
bles, con mejores salarios y condiciones de trabajo.
En Sinaloa, desde los ochenta, la creciente importancia de
los intermediarios —contratistas o camioneteros— respondió a
una estrategia empresarial de contención de costos y control de
la mano de obra ante intentos de organización por parte de ésta,
promoviendo el incremento de la oferta de trabajadores. De este
modo se podría inducir a una disminución de los salarios reales
(Krippner, 1999). Lo mismo se plantea en algunos estudios de la
agricultura californiana, al sostener además, que la participación
de los contratistas contribuye a establecer relaciones laborales
apoyadas en una flexibilidad cuantitativa de la mano de obra
(salarios bajos, empleos inestables e incremento de la intensi-
dad de trabajo) y a desinformalizar el mercado de trabajo, ya
que se debilita fuertemente la relación entre el empresario y el
trabajador, y erosiona la capacidad de organización y negocia-

230 E STUDIOS A GRARIOS


ción del segundo (Mines y Anzaldua, 1982). Finalmente, no se
debe olvidar que los contratistas analizados no proveen de ma-
no de obra cualquiera, sino de indígena migrante que enfrenta
(Lara, 1998) una situación de discriminación evidenciada en sa-
larios, trato y condiciones de trabajo poco decorosas y una for-
ma de minorización que implica su exclusión en el ámbito labo-
ral como en sus condiciones de vida.

AN Á L I S I S 231
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234 E STUDIOS A GRARIOS


Encuentro
Latinoamericano y
del Caribe
Políticas de Tierra*

Pachuca, Hgo., México


Mayo 19-22 de 2002

Las políticas de tierra están, de


nueva cuenta, en la agenda de los
gobiernos de la región latinoame-
ricana y del Caribe, así como de
las agencias multilaterales. Forman
parte de las estrategias para el
combate a la pobreza y él logro del
desarrollo sustentable.
El Banco Mundial, la FAO, el BID
y la USAID, reconocen que la tierra
es fundamental para los países de
América Latina. Consideran básico
su papel en el desarrollo rural por lo
que asesoran a los gobiernos de
los

*Reseña de la DGEP.
Los países de América Latina en favor de la formalización de
los derechos de propiedad y el funcionamiento de los merca-
dos, entre otros.
En la Hacienda la Concepción, municipio de San Agustín
Tlaxiaca, colindante con la Ciudad de Pachuca, Estado de
Hidalgo, se llevó a cabo el Encuentro Latinoamericano y del
Caribe Políticas de Tierra. Fue organizado y convocado por el
Banco Mundial, el Sector Agrario, a través de la Procuraduría
Agraria, y el Gobierno del Estado de Hidalgo. También contaron
con el apoyo muy puntual de la Agencia Internacional para el
Desarrollo de Estados Unidos, del Banco Interamericano de
Desarrollo, de la Oficina de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación, del Departamento de Desarrollo
Internacional del Reino Unido, del Ministerio de Asuntos
Exteriores de Francia y de la Oficina de Cooperación Técnica de
Alemania.
Asistieron y participaron funcionarios de distintos gobiernos,
investigadores y académicos de universidades nacionales e
internacionales y representantes de organismos multilaterales y
de la sociedad civil, con el objetivo de dar a conocer su
experiencia y opinión sobre las políticas de tierra.
El Banco Mundial actualmente se encuentra elaborando un
documento que revisa las políticas de tierra en el mundo (Land
Policy Research Report), el cual será el eje rector para futuros
proyectos y programas que estos organismos financian en
diversos países. Para ello, ha organizado foros en cuatro
regiones del mundo: África (sede Uganda); Asia (Camboya);
Europa del Este (Hungría); Latinoamérica (México),
Los representantes del Banco Mundial consideraron que la
utilidad del evento fue la calidad de los insumos, opiniones y
experiencias, además de la importancia del consenso alcanzado
en muchas áreas y la ubicación de las políticas de tierra dentro
del proceso de descentralización y democratización del Estado.
Entre tas ideas principales destacan las siguientes:

236 E STUDIOS A GRARIOS


1. La tierra continúa significando la fuente primaria de bien-
estar, generadora de medios de subsistencia, así como el
principal medio para invertir, acumular riqueza y transfe-
rirla entre generaciones.

2. El acceso a la tierra y a otros activos —educación, vivien-


da, tecnología, crédito, etc.— son elementos clave para el
combate a la pobreza y para promover el desarrollo eco-
nómico con equidad. En ese proceso es fundamental la
participación social.

3. Para fortalecer el papel de los mercados de arrenda-


miento, como, mecanismos de acceso a la tierra para la
población de bajos recursos, se requiere mayor seguridad
en los derechos de propiedad, mejorar los mecanismos
para la resolución de los conflictos y mayor acceso a otros
activos. El arrendamiento constituye una estrategia, más
importante en aquellos hogares que no tienen oportuni-
dades de acceder a fuentes de empleo no agrícolas.

4. Existe un nuevo marco socioeconómico y político por lo


que es necesario una redefinición de lo rural. En cada país
de la región latinoamericana el papel de la agricultura
presenta semejanzas pero también diferencias que deben
ser ponderadas tomando en cuenta la complejidad de la
sociedad rural. El campo requiere un nuevo trato que
deberá integrar oportunidades, asegurar cohesión social y
otorgar certidumbre. La modernización real del campo
debe ser incluyente de todos los actores; debemos
reconocer que el éxito de las políticas hacia el sector, en
gran parte, se debe a la movilización campesina.

AN Á L I S I S 237
5. Los derechos de propiedad debidamente definidos, son
condición indispensable para una mayor eficiencia de los
mercados de tierra y permiten mejorar los mecanismos de
acceso a la misma. La equidad y la transparencia son
fundamentales en cualquier sistema de administración de
la tierra. Se debe tomar en cuenta que existen diversas
formas de propiedad y los matices de su concepto.

6. La administración de tierra debe contar con una visión


holística e integral que no sólo proporcione servicios tales
como regularización, registro, catastro, titulación, etc., sino
también acceso a información y análisis integral de la
misma.
Lo anterior ante un contexto caracterizado por la predo-
minancia de apertura de mercado, globalización, des-
centralización, errores heredados de las reformas agra-
rias, deficiencias en el registro y catastro, crecimiento ur-
bano desordenado, desarrollo de los mercados de tierra,
nuevas tecnologías, crisis ambiental y pluralidad, entre
otros.

7. Es necesario integrar el concepto de territorio a la nueva


agenda, tomando en cuenta la importancia de la cultura y
cosmogonía de los indígenas. Ellos hablan de la perte-
nencia a la tierra, de la madre tierra y de la tierra como
legado de sus antepasados y para sus descendientes.
Para ellos la tierra es un activo colectivo y social. Si no se
toma en cuenta esa perspectiva, las intervenciones de
política serán incompletas.

8. Existe una relación entre el conflicto y la tierra. La vio-


lencia está generalizada en los países pobres. Es uno de
los detonadores más fuertes de conflictos y de guerras. La
pobreza y la agricultura están estrechamente vinculadas
porque muchos de los pobres se ubican en zonas rurales.

238 E STUDIOS A GRARIOS


9. Es necesario reconocer que existe una enorme brecha
entre los hombres y las mujeres respecto a la propiedad
de la tierra. Son pocos los países en donde ellas son
propietarias de tierra; el porcentaje mayor en la región es
de sólo 25% de los propietarios. Las preferencias
hereditarias benefician principalmente a los hombres, así
como los programas gubernamentales de redistribución
de la tierra.

10. Los próximos pasos son llevar el diálogo al espacio local,


intercambiar experiencias de políticas de tierra en áreas
indígenas y apoyar alternativas de solución de conflictos.
También es necesario más análisis en los temas donde no
hay consenso, por ejemplo la reforma agraria asistida por
el mercado y la disposición para socializar las ideas.

11. Es posible concluir que la política de tierras debe estar


integrada a una estrategia más amplia de reducción de la
pobreza; el acceso a la tierra requiere de inversión
complementaria para asegurar la competitividad y la
factibilidad política; mejorar la negociación de disputas y
promover la definición política; requiere una nueva
institucionalidad que integre las políticas de tierra a la
agenda, que consolide las experiencia de reformas
agrarias, modernice el sector público, incorpore mercados
y financiamiento, promueva las actividades rurales no
agrícolas y el mejor manejo de recursos naturales.

Los lectores pueden consultar y profundizar en cada uno de los


reportes, comentarios y estudios de caso presentados, a través
de la página de la Procuraduría Agraria: www.pa.gob.mx y la del
Banco Mundial: www.worldbank.org/landworkshops.

AN Á L I S I S 239
II Coloquio
Internacional: "El
Desarrollo Rural de
México en el siglo
XXI"*

Cámara de Diputados
20-22 de marzo de 2002

Principales objetivos del evento:

• Estudiar y analizar las variables del


concepto: desarrollo rural en el siglo
XXI, enfocadas a la globalización,
las nuevas tecnologías y la organi-
zación de productores.
• Analizar las experiencias regiona-
les, y de otros países, en torno al
campo.
• Proponer alternativas de desarrollo,
con base en la visión de los actores.
• Estudiar y analizar las políticas pú-
blicas de regularización y fomento.
• Conocer las propuestas de gobier-
no en torno al desarrollo rural en
México.
* Reseña de la DGEP.
El coloquio se desarrolló durante tres días de trabajo, se pre-
sentaron 50 ponencias tanto en mesas como en paneles, contó
con una asistencia de 300 personas aproximadamente,
destacando estudiantes y funcionarios públicos.
En síntesis, las principales ideas y propuestas que se
plantearon durante el desarrollo del foro fueron:

• Es necesario cambiar la forma de pensar el Desarrollo


Rural, se deben tomar en cuenta las implicaciones de la
globalización, las nuevas tecnologías, el cambio demo-
gráfico, o la migración y la reconversión productiva.
• Lo anterior debe llevarnos a una dignificación del campo
y de la vida rural, revertir la tendencia de los bajos ingre-
sos de los productores; hoy, de cada peso generado en la
agricultura, sólo 35 centavos le corresponden al productor
primario.
• Es necesario prepararse a una mayor apertura comercial
ya que a partir del 2003, sólo tres productos agropecua-
rios tendrán aranceles (maíz, frijol y leche) y no existe
una estrategia clara de gobierno y productores.
• Se debe reconocer el gran potencial de nuestra biodiver-
sidad y diseñar las estrategias con base en los intereses
de la nación.
• Los instrumentos de política agrícola son, todavía,
insuficientes y limitados. Es posible renegociar el TLC
con la finalidad de recibir un trato de iguales. La pro-
puesta que llamó la atención es la de implementar una
política trilateral, es decir, igual en cada país, que permita
la integración.
• Es inminente implementar un rescate financiero del cam-
po al igual que el sector bancario, carretero y otros.

El Consejo Nacional Agropecuario propone que SAGARPA


maneje más presupuesto y que se le transfieran programas
de Desarrollo, operados por otras instituciones, para evitar
duplicidades.

242 E STUDIOS A GRARIOS


Las múltiples propuestas deberán ser rescatadas por la
Comisión Mexicana para el Desarrollo Rural Sustentable,
prevista en la Ley de Desarrollo Rural, a fin de integrarlas a las
políticas públicas.

Panel: contexto internacional

Dra. Blanca Rubio

Analizó las variables del contexto internacional e hizo una


semblanza crítica de los programas sectoriales de la presente
administración.
Afirmó que el campo mexicano tiene que desarrollar sus
estrategias de sobrevivencia y continuidad en la que
denominó: fase agroexportadora neoliberal, donde el claro
dominio de Estados Unidos se expresa en la trasnacio-
nalización como rasgo estructural. Los elevados subsidios
que otorga el gobierno de ese país a sus agricultores les
permite establecer precios deprimidos, que luego imponen en
el mercado internacional y los beneficiados en este proceso
son las em-presas trasnacionales. Destacó el dato de que
México abastece 75% de los insumos que consumen esas
empresas. Demostró que no es verdad que haya crisis en el
campo mexicano, sino una clara forma de dominación de las
trasnacionales.
De los programas sectoriales subrayó que, desde el
diagnóstico habría cuestionamientos porque identifica, como
problemas fundamentales que frenan el desarrollo rural: la
falta de visión empresarial de los campesinos y que las
organizaciones que los aglutinan, son de carácter político y
no productivas. Luego pasó lista a los ejes de las políticas
actuales: apoyo a productores con gestoría, capacitación y
desarrollo de empresas; impulsar cultivos rentables, formas
populares de financiamiento por medio de cajas de ahorro y
la bolsa agropecuaria, así como el adelanto de siete años de
PROCAMPO.

AN Á L I S I S 243
Acotó que en esa corta y miope perspectiva, se deja
intacta la estructura de dominio trasnacional; que la
reconversión no es viable ni tampoco que se empresaricen
los campesinos. Concluyó que, ante el estancamiento de la
sociedad rural, la política vigente no da respuesta a los
problemas reales, que son: hacer rentables los cultivos
básicos; importar, no para competir sino para completar y
diseñar políticas que pongan freno a la voracidad de las
trasnacionales.

Dr. Rafael Ortega

Hizo un recuento de los recursos fitogenéticos con que dis-


pone el país y la forma en que se aprovechan o subutilizan,
la manera en que son apropiados por patentes extranjeras y
el potencial de los mismos. Afirmó que en las condiciones
actuales, los actores sociales del campo están limitados por
la globalización para lograr el desarrollo y que, para ello, se
requiere globalizar la sociedad.
Otro de los participantes planteó tres nudos proble-
maticos: la diversidad cultural y la especificidad microeco-
lógica; que se carece de la formación en conocimiento es-
pecializado en esa pluralidad y, que pretenden convencer
que se trata de una crisis económica cuando en realidad, se
trata de un problema de orden político.
De la cuestión agraria dijo que no están resueltos los
problemas estructurales que pretendía resolver la nueva
legislación agraria y que aún falta la formalización de los
derechos de propiedad, porque los campesinos siguen mar-
ginados del crédito y de los beneficios del desarrollo
institucional del mercado.
Añadió que se debe considerar la complejidad de la
sociedad rural donde la tierra no es una mercancía y
constituye el bien más imperfecto. Los activos campesinos
(traspatio, policultivos, remesas, etcétera) sirven para sos-
tener la economía tradicional. Aunque ya están regularizados

244 E STUDIOS A GRARIOS


los derechos de tres cuartas partes de los núcleos agrarios,
hay que fortalecer la capacidad de negociación de los
campesinos; formalizar los derechos y movilizar los recursos
(vkr.: las remesas de migrantes son dos veces el presu-
puesto destinado al campo).
Por lo tanto se trata de un problema de relaciones de
poder, de un asunto político que debe enfrentar al Estado
esclerótico, para promover el desarrollo de la sociedad rural,
desde una perspectiva multisectorial y multidimensional
superando la negación de la pluralidad.
Los mercados imperfectos implican asimetrías de distinto
tipo que no son transferidas a los precios. Sin embargo, hay
que jugar con las reglas del juego impuestas y sin apologías
románticas, reconstruir el tejido social rural, para conjurar el
riesgo de una salida autoritaria.

Panel: experiencias comparadas

Dr. José Reyes Sánchez

Basó su exposición en el estudio de Alan de Janvri, inves-


tigador de la Universidad de Berkeley quien ha estudiado el
sector ejidal con apoyo de las instituciones agrarias
mexicanas. Los hogares rurales actualmente presentan una
alta diversificación en sus estrategias productivas lo que tiene
que ver no solo con su inserción en la economía no agrícola,
sino, además, con la integración en el mercado laboral de
otros miembros de la familia, además del jefe propiamente
dicho. La evidencia demuestra que existe una relación
inversa entre la pobreza y la participación en actividades no
agrícolas. La probabilidad de que los hogares obtengan
ingresos de las actividades no agrícolas es directamente
proporcional a la educación, a la edad y el género masculino
del jefe de familia e inversamente proporcional a pertenecer a
un grupo étnico, otra variable que incide en uno u otro
sentido es la ubicación regional. El limitado acceso a los

AN Á L I S I S 245
activos productivos, por ejemplo las tierras de riego y el
contexto en el que se usan los recursos, los servicios y las
ofertas de empleos no agrícolas, son factores que inciden
también en la situación de pobreza. De este diagnóstico se
derivan, como aspectos de política, la necesidad de fortalecer
la organización, de proporcionar financiamiento y capitaliza-
ción, promover asistencia técnica y capacitación, el uso de
tecnología apropiada, y manejo adecuado de los recursos
naturales, asimismo señala que las políticas dirigidas al
campo no deben enfocarse únicamente a la agricultura y no
sólo al jefe de la familia.

Dr. Gonzalo Chapela

Esbozó la evolución de la cuestión agraria durante el siglo


XX. Llamó la atención sobre la situación actual del campo
mexicano, en donde las políticas de ajuste estructural han
modificado las relaciones políticas hacia el campo y la mayor
parte de la población rural se mantiene en condiciones
precarias; no hay un relevo generacional entre los titulares de
derechos agrarios y se presentan procesos como la femini-
zación de la agricultura y de la titularidad de los derechos,
procesos a los que ha contribuido la migración. En ese
sentido, la Ley de Desarrollo Rural Sustentable constituye el
marco para la concurrencia institucional, en el que se
acercan e interrelacionan los diferentes actores, favoreciendo
la trasparencia de la relación entre poderes. La ley incluye
elementos ambientales y establece explícitamente, como
prioridad, la soberanía nacional. Su redacción y aprobación
constituyó una experiencia de concertación importante, sin
embargo, considerando el desarrollo rural integral, actual-
mente es necesario revisar el marco jurídico de los aspectos
no agrícolas, por ejemplo en materia de educación y servi-
cios de salud, así como trabajar en la legislación reglamen-
taria, en la aplicación de la ley, y en la participación social.

246 E STUDIOS A GRARIOS


Prontuario Agrario

Rubén Gallardo Zúñiga


Porrúa, primera edición,
México, 2001, 299 pp.

Recientemente, se público por Edi-


torial Porrúa, la obra intitulada
Prontuario Agrario, del autor Rubén
Gallardo Zúñiga, quien además de
desempeñarse como profesor de
Derecho Agrario en la Universidad
Nacional Autónoma de México,
campus Acatlán, ha dedicado muchos
años al servicio público en el Sector
Agrario. Actualmente es Director de
Audiencia Campesina en la Procu-
raduría Agraria.
El autor, contempla como propósito
fundamental de la obra, el que ésta
pueda constituirse en un auxiliar para la búsqueda del co-
nocimiento básico de la materia agraria, hoy frente a una nueva
cultura e institucionalidad.
La obra está dirigida a maestros y estudiantes universitarios,
abogados en el ejercicio de la profesión en la materia, a dirigentes
campesinos que cotidianamente atienden los problemas del campo,
para los servidores públicos del sector, que asumen con diligencia su
responsabilidad y, desde luego, para los hombres y mujeres del
campo, los principales destinatarios de esta disciplina jurídica.
Por su parte, la Lic. Carmen Laura López Almaraz, Magistrada
del Tribunal Superior Agrario, prologó la presente obra, quien con
atingencia refiere que con lenguaje sencillo el autor aborda cada uno
de los temas desarrollados en la misma.
El trabajo de mérito, contiene los apartados: Génesis e
importancia del Artículo 27 constitucional, en el que se tratan
algunos de los aspectos de mayor trascendencia considerados
desde los inicios del siglo XX; de igual forma, se contempla el
capítulo "Hacia el Campo", en el cual se abordan, con preguntas y
respuestas, grandes temas sobre la materia como: Aspectos
generales del Derecho Agrario, su carácter social, tipo de
autoridades existentes desde principio del siglo XX, hasta la
actualidad; Del Ejido y la Comunidad, contemplando los signos
distintivos de ambos regímenes de propiedad; Marco Constitucional
Agrario, en el que se describe la propiedad originaria a favor de la
Nación, su reforma más profunda, la de 1992 y, desde luego, la
apertura para buscar un pleno desarrollo en el sector rural; De la
Procuración de Justicia Agraria; Excedencia de la Propiedad Rural;
Administración e Impartición de Justicia Agraria; Figuras Jurídicas
para la Producción; así como la Conciliación y el Arbitraje.
En concordancia con lo anterior, el autor realiza reflexiones sobré el
Derecho Agrario, visto como parte importante del Derecho Social. El
primero, considerado como el conjunto de normas jurídicas, doctrina y
jurisprudencia de carácter social tendientes a regularizar las diversas
formas de propiedad en el medio rural, así como la producción,
distribución y comercialización de los productos. Por su parte, el
carácter social, se inscribe a partir del origen mismo de esta disciplina,
como lo es la Revolución Mexicana y, a la postre, la conformación de

248 E STUDIOS A GRARIOS


la propiedad social (representada por los ejidos y las comunidades) y,
desde luego, la protección especial que se proporciona en lo
individual y lo colectivo a dichos núcleos de población.
Otro aspecto que el autor estima de mayor importancia, es el
espacio que la obra destina a la nueva institucionalidad agraria; sin
duda, escenarios distintos al tradicional sistema para conocer los
diferentes problemas de los hombres y mujeres del campo mexicano,
antes, con un sentido eminentemente de orden social, actualmente,
bajo una actuación de procuración y administración de justicia
agrarias. Acciones que son desplegadas por la Procuraduría
Agraria y por los Tribunales Agrarios.
Se incluyen asimismo, los, Prontuarios de la Ley Agraria y de
la Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios, en los que se
establecen alfabéticamente los temas y articulado de ambas
disposiciones jurídicas.
Por su importancia y consulta para quienes forman parte del
sector, se incluyen disposiciones jurídicas que inciden en el
quehacer cotidiano de esta materia; por ejemplo: el Artículo 27
constitucional, su origen, las reformas de 1992, sus perspectivas de
desarrollo en el campo mexicano; la Ley Agraria; La Ley
Orgánica de los Tribunales Agrarios, auxiliar fundamental para
lograr la administración e impartición de justicia en la materia; la
Ley General de Asentamientos Humanos, los Reglamentos de la Ley
Agraria en Materia de Ordenamiento de la Propiedad Rural, el de
Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares y el de la
Procuraduría Agraria.

AN Á L I S I S 249
Fronteras interiores.
Chiapas:
una modernidad
particular

Antonio García de León,


Editorial Océano, primera
edición, México,2002

Si bien el texto de García de León es


otro de los muchos que se han
publicado, respecto de Chiapas y la
interpretación de su historia reciente
para explicar el surgimiento de la
rebelión zapatista, el riguroso análisis
histórico que realiza el autor, le confiere
un valor superlativo. Ese trabajo se
aprecia en la minuciosa referencia,
pero también en la forma de
interpretación, que articula el conjunto
de problemas interrelacionados en la
historia regional.
La sintética, pero contundente
forma como inicia el libro, puede dar
muestra de ello: "... la historia
cotidiana de los últimos años en
Chiapas nos revela más bien la presencia de dos formas de rezago
histórico: en lo político y en lo económico... marcada por el
clientelismo y el control vertical y autoritario. Para colmo, siguió
imperando una mirada paternal sobre el mundo indígena,
concepciones directamente heredadas de los cánones implantados
por el orden colonial desde el siglo XVI, apenas barnizadas por los
conceptos que las élites conservadoras y liberales compartieron y
desarrollaron durante el siglo pasado" (p.17).
El enfoque particular para abordar la cuestión agraria también
aporta muchos elementos fundamentales para entender los
procesos actuales:"... el complejo problema de la tierra... conforma
un abigarrado entramado social esencialmente basado en
relaciones injustas que reproducen las estructuras creadas por el
colonialismo español en la región, continuadas por las políticas de
'reforma agraria', y exacerbadas al máximo en los años recientes por
los efectos de la política económica y por la decadencia del
sistema... (resume y condensa) gran parte de la añeja relación
desigual entre las comunidades indígenas históricas y las de
reciente formación, con los propietarios de tierras y ganados y que
reproduce mucho del antiguo conflicto interétnico entre indios y
ladinos... este proceso se complicó aún más por los efectos de una
reforma agraria incompleta, administrada por los propietarios
privados, quienes han detentado el poder político regional como
resultado de la Revolución y del saldo positivo para ellos" (p. 25).
Para colmo señala que:"... la lectura contradictoria que hicieron
campesinos y terratenientes de la reforma al Artículo 27
constitucional, legalizada en enero de 1992. Aparte de que esa
reforma propiciaba la privatización de los ejidos para ajustarse a
las necesidades del TLC y favorecer la inversión privada en el
campo, los atrasados grupos locales de poder la interpretaron
como la luz verde para continuar la agresión impune contra los
campesinos, contando ahora con un mayor apoyo del gobierno
federal y del ejército a sus atávicas acciones de castigo y
desalojo (p. 18). Las modificaciones a la legislación agraria
terminaron, "... por exacerbar el clima de desesperanza en un
campo devastado, cuyos referentes anteriores habían sido
severamente modificados" (p. 23).

252 E STUDIOS A GRARIOS


De igual modo el estudio incluye la perspectiva regionalizada
cuando concluye que: "Los diferentes niveles en que se desarrolla el
enfrentamiento social durante los meses posteriores al estallido
(zapatista), los diversos actores y sujetos que lo conforman y su
impacto en las estructuras de poder locales y nacionales, reflejan de
manera clara el desarrollo de varios procesos de largo aliento que se
venían madurando en Chiapas desde por lo menos 1940, año en
que concluye la relativa reforma agraria cardenista en la región: pues
a partir de los diferentes escenarios micro regionales se pueden
reconstruir los itinerarios de un sistema complejo de conflictos y
procesos" (p. 22)."... muchos elementos de esta larga duración se
vuelven a expresar en este nuevo ciclo, cuando algunos de sus
procesos fundadores son vueltos a activar como el nuevo
crecimiento de la ganadería extensiva (que recuerda el tiempo de las
'mercedes de tierras' del siglo XVI), o de plano son sustituidos por
desarrollos inéditos en la región" (p. 24).
De los diversos elementos que aborda el texto habrá que
subrayar la expansión de las plantaciones de café y de los potreros; la
colonización tutelada de las regiones selváticas en la entidad; el
trabajo de pastoral y de otros agentes religiosos y políticos, como el
de Línea Proletaria, para despolitizar la movilización campesina en la
selva, así como los movimientos magisterial y de productores, entre
otros. Por otra parte, y para explicar el surgimiento del zapatismo,
destaca que hay: "Una permanencia significativa de las estructuras
comunales heredadas de los siglos coloniales... Liderazgos
internos y externos que favorecieron la implantación de un grupo
armado originalmente ajeno a las comunidades... Las reformas
impuestas por el gobierno desde los ochenta, en un contexto de
extrema diferenciación social... La aproximación de las dirigencias y
de amplios sectores comunitarios a experiencias religiosas y
políticas revolucionarias de todo tipo, así como la cercanía de las
acciones insurrectas en Centroamérica que creaban en Chiapas un
imaginario propio, acerca de un posible 'avance revolucionario'" (p.
240 y s.).

AN Á L I S I S 253
El Programa para la
Igualdad de
Oportunidades y No
Discriminación
contra las Mujeres,
PROEQUIDAD y
Memoria de los
Foros de Consulta
Instituto Nacional de la
Mujeres, México, 2002

La pluralidad de ideas y propuestas


que existen en relación con "la
discriminación estructural de las
mujeres y las medidas que el gobierno
debe tomar en contra de ésta"
enriquecen y deben integrarse a la
conformación de la política de género.
Con este objetivo, el Instituto Nacional
de las Mujeres se dio a la tarea de
realizar foros de consulta en toda la
República, que abastecieron de
propuestas para diseñar el Programa
Nacional para la Igualdad de
Oportunidades y no Discriminación
contra las Mujeres, PROEQUIDAD.
La memoria de estos foros sintetiza
la discusión en la que participaron casi
9 mil 500 personas, entre representantes de los poderes Ejecutivo,
Legislativo y Judicial, así como destacados académicos y miembros
de las organizaciones de la sociedad civil. "La pluralidad de visiones
que contiene -no exenta de contradicciones-, así como los retos que
plantea, son factores que forzosamente deben ser tomados en
cuenta para la construcción de cualquier política de género en el
país".
Las memorias presentan los diagnósticos y las propuestas
respecto a la institucionalización de la perspectiva de género y a la
situación de la mujer en múltiples ámbitos: educación, salud,
medios de comunicación, economía, empleo y fomento productivo,
pobreza, derechos humanos, violencia y seguridad pública y la
participación de la mujer en el ejercicio del poder y en la toma de
decisiones. Además de constituir el insumo para la formulación del
PROEQUIDAD, la consulta de estas memorias permite
dimensionar los grandes retos que en materia de género prevalecen
en el país, así como las diferentes perspectivas que forman parte de
la discusión sobre la equidad de género.
El Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y No
Discriminación contra las Mujeres, PROEQUIDAD, plantea
objetivos y líneas estratégicas en una perspectiva temporal: a corto
plazo se orienta prioritariamente a la construcción de una actitud
que incluya la perspectiva de género en el diseño de políticas,
programas y acciones institucionales, necesario para la
conformación de una nueva cultura de tolerancia y de igualdad de
oportunidades. En el mediano plazo se prevén mecanismos de
evaluación así como el fortalecimiento de las acciones, con miras a
alcanzar en el largo plazo los nueve objetivos específicos
planteados: incorporar la perspectiva de género a las tareas de la
administración pública; impulsar un marco jurídico nacional eficiente
en materia de derecho humanos para las mujeres; promover la
igualdad de oportunidades económicas entre hombres y mujeres;
sensibilizar las políticas públicas respecto a las condiciones de
género que inciden en la pobreza; fomentar el aprecio a la
diversidad, la tolerancia y el respeto a las diferencias de género, así
como atender de forma específica a las niñas y las mujeres en
materia educativa; eliminar las desigualdades que impiden a las

256 E STUDIOS A GRARIOS


mujeres alcanzar una salud integral; prevenir, sancionar y erradicar la
violencia contra las mujeres, garantizarla plena participación de las
mujeres en las estructuras de poder y de toma de decisiones, y
fomentar una imagen equilibrada de la mujer en los medios de
comunicación.
Para la instrumentación de dicho programa, el Instituto Nacional de
las Mujeres tendrá que desplegar una estrategia de estrecha
colaboración, y de amplia cobertura, con todas las instituciones de los
distintos niveles de gobierno, de la representación política y de la
sociedad civil. No obstante, la contribución más importante del mismo, y
en el plano de la práctica cotidiana, es peñeren la mesa de discusión la
inaplazable necesidad de crear igualdad de oportunidades, para
hombres y mujeres; en un ambiente de tolerancia y mutua
colaboración, como condición para consolidar la vida democrática de
la nación.

AN Á L I S I S 257
La relación recíproca
entre la participación
ciudadana y la rendición
de cuentas: La
experiencia de los fondos
municipales en el México
Rural Jonathan Fox

Revista Política y Gobierno


Vol. nueve, Núm. 1, Primer
Semestre de 2002
CIDE.A.C., México, pp. 95-
134

Política y Gobierno es una revista


semestral, que publica la División de
Estudios Políticos del Centro de
Investigación y Docencia Económicas
(CIDE). Actualmente su Director es
Gabriel L. Negretto y cuenta con un
Comité y un Consejo editoriales
integrados por estudiosos de corrientes
disciplinarias varias, lo cual la convierte
en un espacio plural de difusión de
estudios sobre ciencia política.
El número que nos ocupa tiene
especial interés para la Revista
Estudios Agrarios ya que incorpora el
artículo La Relación Recíproca entre
la participación ciudadana y la
rendición de cuentas: La experiencia
de los fondos municipales en el México Rural de Jonathan Fox,
académico de la Universidad de California, interesado en el campo
mexicano.
La política social de finales de la década de los ochenta y
principios de los noventa, intentó abatir la pobreza mediante la
aplicación de recursos que serían canalizados a proyectos de
inversión.
J. Fox describe algunas experiencias que encontraron
financiamiento en dos préstamos realizados por el Banco Mundial y
que fueron aplicados a través de los gobiernos municipales. En este
artículo, el autor analiza la relación entre los poderes municipal, estatal
y federal que surge en el proceso de rendición de cuentas en cuatro
de los estados más politizados de la República: Oaxaca, Guerrero,
Hidalgo y Chiapas.
¿Qué son los gobiernos locales?, ¿empiezan y acaban en la
figura municipal?; ¿qué es el capital social y cuánto valor adquiere
su participación en la aplicación de recursos y la rendición de
cuentas?; las instituciones municipales, ¿son el canal propicio para
hacer llegar los recursos destinados a combatir la pobreza?
Las respuestas a estas preguntas, y a muchas otras, son la
invitación a leer este artículo de Jonathan Fox. Sus reflexiones y
planteamientos lo llevan a varias lecciones que los interesados en el
tema agrario, dentro y fuera de las instituciones encargadas de
brindar atención al campo mexicano, no debemos desatender.

260 E STUDIOS A GRARIOS


Uso del tiempo y
aportaciones en los
hogares mexicanos

INEGI, México, 2002 '

La reciente publicación del INEGI es


una importante contribución para dar
cuenta de las condiciones concretas en
que se expresa la diferencia de género.
Pone en evidencia las diferencias entre
los géneros, desde la perspectiva que
permite apreciar lo significativo del
trabajo no remunerado que realizan las
mujeres.
Ésta información obliga a reconocer
que las actividades que no se
intercambian en el mercado tienen gran
importancia para el bienestar humano
y constituyen una valiosa contribución
para la sociedad.
Sin embargo, las estadísticas tradicionales, y actualmente
disponibles, no permiten desarrollar una metodología para su
cuantificación.
Hay que añadir que este esfuerzo muestra el interés y la
preocupación por conocer los cambios que se han producido en las
asignaciones socioculturales, debido a la aplicación de nuevas
políticas macroeconómicas —caída de los salarios reales y
desempleo principalmente— y a la evolución de los estilos de vida
que se refleja en la disminución de la fecundidad, el mejor nivel
educativo, la mayor participación femenina en puestos políticos y en
la toma de decisiones, entre muchos aspectos.
El propósito es ofrecer estadísticas que hagan visible, desde el
ámbito microsocial, el importante trabajo que realizan las mujeres
en el terreno de la reproducción y compararlo con el que
desempeñan los varones. El resultado del análisis de la Encuesta
Nacional sobre Trabajo, Aportaciones y Uso del Tiempo, 1996
(ENTAUT), primera de este tipo en México, tiene la virtud de que
ofrece un proemio metodológico que permite apreciar la valía y
utilidad de los indicadores, así como las limitaciones que ofrece la
misma información.
De las conclusiones, resulta necesario subrayar que las mujeres
que viven en México, participan mucho más que los hombres y
asignan, en promedio, un mayor número de horas a los trabajos
domésticos y al cuidado de los niños. Aquellas que realizan trabajo
extradoméstico laboran doble jornada de trabajo. Las mujeres
dedican menos tiempo a las actividades de recreación y diversión:
desde niñas tienen mayor carga de trabajo doméstico que los
varones. La participación masculina en las labores domésticas y en
el cuidado de los hijos depende de la inserción de su pareja en
actividades extradomésticas. De singular relevancia es que la
encuesta detectó que, los hijos menores de 20 años de edad y que
residen en el hogar de sus padres, reproducen los mismos
comportamientos. Las mujeres contribuyen en mayor proporción
con la totalidad de su ingreso.

262 E STUDIOS A GRARIOS


También destaca que la aportación económica de las mujeres al
gasto común del hogar, representa una cuarta parte del ingreso total,
y constituye un complemento importante. Sin embargo, los resulta-
dos confirman la persistencia de los patrones tradicionales asig-
nados genéricamente a la población femenina a pesar de su
cada vez más significativa inserción en el mercado laboral y mayor
nivel educativo

AN Á L I S I S 263
El Artículo 27
constitucional.
Cambios en el uso del
suelo

Luis E. Chalita Tovar Tomás


Martínez Saldaña Amado
Acosta García Colegio de
Postgraduados, en Ciencias
Agrícolas, México, 2001

A casi diez años de la reforma al


Artículo 27 constitucional, es impor-
tante y necesario realizar estudios
regionales o a otro nivel, que permitan
evaluar y medir el impacto en el medio
rural de dichas reformas. El presente
libro constituye un ejercicio interesante
en este sentido y además aporta
elementos de análisis y metodoló-
gicos de primera importancia.
El trabajo describe la metodología
para la constitución de sociedades
mercantiles inmobiliarias con partici-
pación ejidal y evalúa el pro-yecto de
la inmobiliaria "Fraccionadora La
Piedad, S.A. de C.V.", de propiedad
ejidal, municipio de Cuautitlán Izcalli
en el Estado de México.
Los autores facilitan y describen todos los recursos legales con
los que cuentan los ejidos localizados alrededor de los centros de
crecimiento urbano, en donde sus tierras están fuertemente
presionadas para ser incorporadas al desarrollo urbano. Estos
núcleos agrarios están en la posibilidad de beneficiarse por la
aportación de sus tierras al crecimiento, principalmente las de uso
común, pero se requiere de capital, experiencia y conocimientos
para realizar un buen proyecto inmobiliario que sea de beneficio
social y económicamente adecuado.
En este caso se muestra cómo el marco legal agrario permitió a
32 ejidatarios del ejido La Piedad constituir una inmobiliaria para
aprovechar que el municipio absorbería parte de la inversión
requerida para la urbanización. De acuerdo con la evaluación
financiera, el proyecto genera utilidades que ascienden a 75
centavos por cada peso invertido.
El estudio termina recomendando, entre otras acciones, la
participación del gobierno federal, estatal y municipal para apoyar y
difundir este tipo de proyectos que pueden evitar el fraccionamiento
ilegal y desvían los beneficios a unos cuantos, que generalmente no
son los dueños de las tierras.

266 E STUDIOS A GRARIOS


El enfoque de género
en la producción de
las estadísticas sobre
el trabajo en México.
Una referencia para la
producción de
Información

INMUJERES/UNIFEM
México, 2001, 72 pp.

Este trabajo constituye una importante


contribución para el conocimiento de
las desigualdades de género en
nuestro país. Situación que ha sido
objeto de análisis y discusión, pero
que resulta poco visible ante la falta de
información confiable desde la
misma perspectiva de género.
La construcción de los indicadores
que sirven para este estudio, apunta a
resolver tales ausencias y da cuenta de
la inserción laboral de hombres y
mujeres según lo permite la informa-
ción existente y demuestra el grado de
inequidad que prevalece entre
ambos. Esta construcción es producto
del esfuerzo conjunto del Instituto
Nacional de las Mujeres (INMUJERES); el Instituto Nacional de
Estadística, Geografía e Informática (INEGI); el Fondo de Población
de las Naciones Unidas (FNUAP); la Organización Panamericana y
Mundial de la Salud (OPS/OMS); el Programa de las Naciones
Unidas paja el Desarrollo (PNUD); el Fondo de Desarrollo de las
Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Desarrollo
de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), quienes
organizaron cinco talleres en el marco del proyecto de creación del
Sistema de Indicadores para el Seguimiento de la Situación de la
Mujer (SISESIM). En esos ejercicios se reunió la experiencia de
usuarios y productores nacionales de estadísticas, al tiempo que
fueron creados espacios de discusión y reflexión propicios para
tomar conciencia sobre la importancia de producir y utilizar datos
estadísticos que hagan evidente la situación de las mujeres, su
contribución a la sociedad y sus necesidades específicas.
El trabajo se concibe como un recurso social estratégico con
relación al abanico de oportunidades que brinda una sociedad,
porque si el género es una construcción social que da pie a valores y
creencias acerca de la diferenciación sexual entre hombres y
mujeres, es, desde todo punto de vista, necesaria una mirada
relacional, una mirada que incluya las ideas y percepciones de
ambos acerca de lo que son y deberían ser.
Son muchos los resultados que confirman las tendencias
sospechadas; por ejemplo: sólo una tercera parte de la fuerza de
trabajo, masculina y femenina, cuenta con prestaciones laborales,
sin embargo, las mujeres superan a los hombres en el porcentaje
de la fuerza de trabajo ocupada que no recibe ingresos, pero son
menos que ellos las que ganan cinco salarios mínimos o más. Igual
son diversas las consecuencias de la readecuación de la división
sexual del trabajo ante las modificaciones ocurridas en el mercado y
la familia, pero resulta evidente el incremento de la participación de
las mujeres en el trabajo extradoméstico, como también la
sobrecarga de doble jornada laboral que eso significa.
Sin duda que este documento aportará elementos clarificadores y,
aunque no pretenda una visión acabada del análisis de género,
proporciona un buen panorama de la actual producción de
estadísticas laborales en el país así como del reto que significa
incorporar el enfoque de género en dicha producción.

268 E STUDIOS A GRARIOS


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