Estudios Agrarios: Revista de La
Estudios Agrarios: Revista de La
Agrarios
número 19 2002
Revista de la
Procuraduría Agraria
PROCURADURÍA
AGRARIA
ESTUDIOS AGRARIOS
AÑO 8. NÚM. 19, NUEVA ÉPOCA ENERO-ABRIL 2002
DIRECTORIO
María Teresa Herrera Tello
SECRETARIA DE LA REFORMA AGRARIA
Jesús Mario Garza Guevara
SUBSECRETARIO DE POLÍTICA SECTORIAL
Gilberto José Hershberger Reyes
SUBSECRETARIO DE ORDENAMIENTO DE LA PROPIEDAD RURAL
Isaías Rivera Rodríguez
PROCURADOR AGRARIO
Carlos Alberto Morales Rizzi
SUBPROCURADOR GENERAL
Joaquín Contreras Cantú
DIRECTOR EN JEFE DEL REGISTRO AGRARIO NACIONAL
Wendy Quintero Gallardo
DIRECTORA GENERAL Y DELEGADA FIDUCIARIA ESPECIAL DEL FIFONAFE
CONSEJO EDITORIAL: Ramón Valdivia Alcalá, José Félix Hoyo Arana. Jaime Matus Gardea,
Rosario Pérez Espejo, Roberto Escalante Semerena, Sergio Sarmiento Silva, Natividad
Gutiérrez Chong, Fernando Lozano, Carlos Durand Alcántara, Gisela Espinosa Damián,
Vicente Javier Aguirre Moreno, Othón Baños Ramírez, Reyna Moguel Viveros, Ernesto
Camou Healy, Boris Marañón. María Cristina Núñez Madrazo. Andrés Fábregas Puig,
Hubert C. de Grammont. Guillermo Zepeda Lecuona. Pedro Antonio Villezca Becerra, Félix
Vélez Fernández Várela, Jonathan Molinet Malpica, Margarita Flores de la Vega. Thierry
Linck, Klaus Deininger, José Luis Ávila Martínez, Gustavo Gordillo de Anda. Alberto Reyes
Ibarra. José Luis Krafft Vera, Jesús Velasco Mata, Félix Arredondo Ortega. Cassio Luiselli,
Carlos Zolla Luque.
DIRECCIÓN Y EDICIÓN
Director General de Estudios y Publicaciones: Francisco Javier Bravo Ramírez
Editores: Alberto Mc Lean y Sobeida Romanos
Formación: PECOCA Impresos, S.A de C.V.
ISSN 1405-2466
Editorial 5
Bibliograrias 247
Editorial
6 E STUDIOS A GRARIOS
certificados PROCEDE en los mercados de tierras y crediticio. Para
ello, analiza las diferencias entre algunos tipos de propiedad
(privada, ejidal con y sin certificados de derechos parcelarios), así
como su comportamiento respecto de los apoyos crediticios.
En "El rancho se nos llenó de viejos: migración internacional y
crisis del agro en Zacatecas", Francis Mestries aborda el fenómeno
de la problemática migratoria de dicha entidad, la cual es muy
compleja porque involucra factores económicos estructurales,
sociales y culturales, además de las constantes sangrías
demográficas que, lejos de provocar la pérdida de muchas
comunidades por extinción de su población, ha logrado conservar
rasgos de sus formas de vida y cultura campesinas, construyendo
"comunidades transnacionales" que mezclan simbióticamente
habitas y estrategias prácticas de mejoramiento individual, con
patrones colectivos de identidad cultural con fuertes significados
simbólicos. Algo que destaca, es el hecho de que se ha empezado a
evitar el agotamiento de los flujos de remesas en las regiones de
fuerte expulsión, pues se ha puesto el énfasis en el mejoramiento
de la calidad de vida de la población, lo que las vuelve más
atractivas para los migrantes "retornados".
Eric Léonard y Rafael Palma en "Recomposiciones de la eco-
nomía campesina, titulación agraria y reestructuración de las
clientelas rurales en Los Tuxtlas, Veracruz", ofrecen un estudio
acerca de las relaciones existentes entre la propiedad agraria y la
captación de recursos de origen extra-local, desligados de la
producción agropecuaria, al tiempo que intentan identificar bajo
qué modalidades se construyen dichas relaciones, tanto en el
ámbito de las unidades domésticas como en el de las comunidades
campesinas. Asimismo, proporciona evidencias documentadas de
los procesos mediante los cuales, quienes detentan títulos agrarios,
han logrado afianzar su control sobre recursos aparentemente
desvinculados de las esferas de la producción agropecuaria y la
regulación agraria, apoyándose en una investigación de campo
realizada en la parte central del municipio de San Andrés Tuxtla,
Veracruz.
En "Política agraria neoliberal y la desincorporación de TABAMEX
en la región productora de tabaco en Nayarit", Jesús Madera explica
E DITORIAL 7
cómo el modelo de crecimiento aplicado en el cultivo del tabaco, ha
traído como consecuencia disparidades a nivel sectorial como
regional, las cuales se traducen —por un lado— en una
concentración creciente de la riqueza en unas cuantas empresas de
carácter transnacional principalmente, y por el otro, en una
agudización creciente de las condiciones de vida de la población
dedicada a las actividades del campo en Nayarit. Aunque
enfocado al caso de la desincorporación de TABAMEX, el trabajo
discute la política agraria neoliberal implementada en la región
productora de tabaco en la entidad, a fin de lograr una mayor
comprensión de los problemas de reproducción campesina en la
zona, así como de los impactos que dicha política ha traído en el
bienestar de los productores y sus familias.
A su vez, Boris Marañon, en su artículo "Contratistas en
mercados hortícolas de exportación en México: funciones
económicas", analiza el rol económico de los intermediarios de los
mercados agrícolas de exportación, resaltando el importante papel
que éstas desempeñan en la organización del mercado de trabajo,
así como en el abasto de mano de obra a los productos.
Finalmente, se presentan las semblanzas del Encuentro
Latinoamericano y del Caribe Políticas de Tierra y del II Coloquio
Internacional "El Desarrollo Rural de México en el siglo xxI".
8 E STUDIOS A GRARIOS
Apropiación del
territorio y gestión
de recursos forestales.
Estudio de caso en
ejidos de Marqués
de Comillas, Selva
Lacandona, Chiapas*
Introducción
1 Ver datos del Programa Forestal y de Suelos, 1996 citado por Cabarle, Chapela y Madrid, en: El manejo
forestal comunitario en México y sus perspectivas de sustentabilidad, Merino (Coord.) 1997. Segura (2000)
señala igualmente que el 80% de la superficie forestal pertenece al sector social.
10 E STUDIOS A GRARIOS
(Segura, 2000). Por lo que se plantea la necesidad de analizar
las limitaciones que enfrenta el desarrollo sustentable de la
actividad forestal en el sector social.
En el marco legal vigente, en la Ley Forestal modificada en
1997, se establece que "la propiedad de los recursos forestales
(...) corresponde a los ejidos, las comunidades o las personas
físicas o morales que sean propietarios de los terrenos donde
aquéllos se ubiquen. Los procedimientos establecidos por esta
ley no alterarán el régimen de propiedad de dichos terrenos."
(Art. 3°); indicándose también en el artículo 19 bis 4 que "las
autorizaciones en materia forestal sólo se otorgarán a los
propietarios de los terrenos y a las personas legalmente
facultadas por aquellos (...)
El ejercicio de los derechos de propiedad y posesión de los
terrenos en los que se localicen los recursos forestales a que se
refiere esta ley, se sujetará a lo establecido en la Ley Agraria y
demás disposiciones aplicables."
Por otra parte, en la Ley Agraria de 1992 (artículo 59) se
establece que es nulo el parcelamiento en bosques y selvas
tropicales, por lo que las áreas forestales deberán quedar
obligadamente bajo el régimen de tierras de uso común. En el
artículo 74 se indica que el reglamento interno de los ejidos y
comunidades "regulará el uso, aprovechamiento, acceso y
conservación de las tierras de uso común del ejido, incluyendo
los derechos y obligaciones de ejidatarios y avecindados
respecto de dichas tierras". Dicho reglamento deberá ser
formulado y aprobado por la asamblea ejidal, igualmente dicha
asamblea deberá resolver la "delimitación, asignación y destino
de las tierras de uso común así como su régimen de
explotación" (artículos 22 y 23).
Los anteriores ordenamientos establecen claramente que los
terrenos forestales se manejarán como un recurso común, y que
en caso de su explotación por parte de los ejidos o comu-
nidades, el titular del permiso de aprovechamiento será el ejido
en su conjunto. Esto plantea el problema de la organización
interna del ejido para el aprovechamiento de los recursos fo-
restales, así como definir el reglamento y normas para la gestión
de estos recursos, además de las consideraciones técnicas
implicadas en el programa de manejo forestal.
AN Á L I S I S 11
La importancia del estudio de las modalidades
de apropiación territorial y de los recursos forestales
2 J. Weber y J.P. Reveret (1993) proponen cinco niveles de apropiación: las representaciones, los usos posibles
de los recursos, las modalidades de acceso a los recursos y de control del acceso, la transferencia de los
derechos de acceso a los recursos, y la repartición y/o división de los recursos o los frutos que se obtienen de
ellos.
12 E STUDIOS A GRARIOS
manejo (a partir de criterios técnicos y sociales), cuando el
conocimiento que tienen de los recursos naturales es limitado.
Al respecto, ya varios autores han destacado el papel positivo
de las instituciones locales para la gestión de los recursos fo-
restales como recursos comunes; señalando que el buen estado
de los mismos y su manejo sustentable se relaciona con la
capacidad de las sociedades locales para establecer un control
sobre los mismos, mediante instituciones, normas y dispositivos
de vigilancia y sanción para quienes no cumplan con las normas
establecidas. Estos autores cuestionan también la fatalidad de la
"tragedia de los comunes" planteada por Hardin en 1968, y la
explicación fácil de atribuir fundamentalmente al crecimiento de
la población la causa de la deforestación, sin negar la presión
que esta pudiera ejercer sobre los recursos (Ostrom, 1990 y
1998, Agrawal, 1995).
Por otra parte, para abordar estas cuestiones nos parece perti-
nente retomar el enfoque territorial propuesto por Linck (1988
y 1991) en el que destaca la necesidad de poner mayor énfasis
en la dimensión comunitaria de las agriculturas campesinas.
Considerando "no sólo su carácter familiar sino también y sobre
todo la existencia de una organización del trabajo específica,
coherente en la escala de la comunidad rural y de su base
territorial y de mantenimiento: el terruño". Este autor plantea que
el estudio de las relaciones de cooperación (y conflicto) que
entablan los campesinos en la producción de sus condiciones de
existencia en el ámbito de la comunidad, muy bien podrían
constituir una importante base para un entendimiento mejor de
su organización económica y la evolución de sus estructuras
sociales.
Además, se plantea complementar el estudio de la comunidad
campesina, con el análisis de las modalidades de integración
de la agricultura campesina a la sociedad global, considerando
tres géneros de relaciones: la difusión (y el tipo) del cambio téc-
nico, la difusión de nuevas relaciones mercantiles y el papel ju-
gado por el Estado en la integración de la agricultura campesina.
En este sentido, nos preguntamos de manera particular si los
ejidos estudiados en la región de Marqués de Comillas han
tenido la capacidad de establecer relaciones de cooperación pa-
ra apropiarse de sus recursos forestales y regular su aprové-
chamiento. O si por el contrario las comunidades han perdido el
AN Á L I S I S 13
control de los mismos y ha predominado el "libre acceso" o la
apropiación privada de estos recursos. Igualmente nos deman-
damos en que medida las acciones del Plan Piloto Forestal, así
como las de otros actores (PROCEDE, SEMARNAP, Gobierno
del Estado, entre otros), así como el mercado, han afectado las
dinámicas de apropiación de los recursos forestales en la región.
Antecedentes y contexto
de la subregión Marqués de Comillas
14 E STUDIOS A GRARIOS
Figura 1
Localización de la subregión Marqués de Comillas
92° 91°
18° 18°
TABASCO
a 1
I
GUATEMALA
17° 17°
2 b
3 IV
PETEN
d
II
4
V
VI
A III
5 B C
16° 16°
92° 91°
V MARGARITAS 5. COMITÁN
“Montes Azules”)
AN Á L I S I S 15
periodo del gobierno del presidente Echeverría se promovió ma-
sivamente la colonización ejidal en los trópicos y en particular de
esta región.
El proceso de colonización se inició por los años setenta y fue
uno de los más rápidos en verificarse, estableciéndose en 1974
los primeros núcleos de población. Como en ese entonces la
región estaba incomunicada por vía terrestre, el patrón de asen-
tamiento siguió la ribera de los ríos Lacantún y Salinas. En 1986
la colonización fue prácticamente concluida con un último asen-
tamiento, en el cual se ubicó a indígenas zoques reacomodados
de la zona de erupción del volcán Chichonal. Desde el punto de
vista agrario, en la actualidad la región está ocupada en su
totalidad por 36 ejidos.
Cuadro 1
Factores que promovieron el proceso de colonización
en Marqués de Comillas
PERIODO CAUSAS ORIGEN DESTINO
16 E STUDIOS A GRARIOS
La población presenta una gran diversidad cultural: mestizos
e indígenas provenientes de diversas regiones y estados del
país: Oaxaca, Guerrero, Puebla, Veracruz, Tabasco, entre los
principales; así como del estado de Chiapas con sus etnias
Choles, Tzeltales, Zoques, Tojolobales y mestizos de las zonas
costeras y de los valles centrales. Esta diversidad en los orí-
genes y cultura de la población que colonizó la zona, se refleja
en diferentes estrategias colectivas de apropiación del territorio y
sus recursos. Sin embargo, esta diversidad cultural, en ciertos
casos en que se presenta al seno mismo de la comunidad, ha
dificultado que al interior de algunos ejidos se pongan de
acuerdo para regular las formas de apropiación de la tierra y los
recursos. Esto deriva en muchos de los casos en alianzas fa-
miliares y grupales al interior de los ejidos, para disputarse la
hegemonía y los órganos de gobierno ejidal, y en casos extre-
mos en el parcelamiento total de las tierras ejidales ("para que
cada quién trabaje a gusto por su lado y a su modo", según
expresión de campesinos de la zona).
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 1990,
se reporta una población total de 15,111 habitantes para la sub-
región, y para mediados de 1998 ésta se incrementó a 23,231
habitantes, un incremento de más del 50% de la población en
menos de una década, con una tasa de crecimiento del 5.5%
anual. Con excepción de dos comunidades, Benemérito de las
Américas (con 7,537 habitantes, una tercera parte del total a
nivel subregional) y Zamora Pico de Oro (con 1,718), cabeceras
de los nuevos municipios, la mayoría de las poblaciones de la
subregión cuentan con menos de 1000 habitantes por
localidad. 3
La economía agrícola de la región es en gran parte de
subsistencia. En las parcelas se establece en un primer mo-
mento la milpa, y de allí la situación evoluciona o bien hacia el
mantenimiento de la misma (rotando dentro de la parcela) o bien
como primer paso para el establecimiento de pasturas para de-
sarrollar la producción de ganado bovino. La economía familiar
se complementa con el uso de los montes que quedan (maderas
para uso doméstico, palmas, leña y caza).
3 Datos del censo realizado para la creación de los nuevos municipios: Benemérito de las Américas y
Marqués de Comillas.
AN Á L I S I S 17
En el caso de la producción de ganado vacuno, ésta es de
carácter extensivo, con pasturas por lo general poco estables,
en un modelo productivo que copia (en peores condiciones
económicas) del Norte de Chiapas y Tabasco. La cría de cerdos
y aves de corral se ha venido dando solamente en los solares, y
se destina para el consumo familiar.
La actividad ganadera recibió fuertes apoyos económicos
durante los años de 1975 al 85 facilitando su crecimiento
acelerado debido al impulso de los subsidios dedicados a este
sector y también dado los orígenes culturales de los propios
ejidatarios que ven en esta actividad un mayor beneficio econó-
mico y una forma de ahorro. A partir de 1995 FONAES ha
financiado nuevamente la ganadería en la zona.
En la década de los ochenta, en la región se implementaron
proyectos para la producción de cacao, arroz y hule, con
créditos blandos para el caso del cacao. Estos proyectos fraca-
saron casi en su totalidad. De lósanos 1981 a 1983 se inició a
gran escala la introducción de las plantaciones de cacao, plan-
tándose cerca de 3,000 ha. En la actualidad quedan en baja
producción cerca de 550 hectáreas, para 1987-88 se promovió
el cultivo del cardamomo, quedando algunas hectáreas de esta
especie con buenos rendimientos pero sin mercado. Para los
años 1989-91 se establecieron cerca de 1,000 hectáreas de
hule, de las cuales la mayor parte se han perdido por falta de
atención o quemado, subsistiendo algunas plantaciones repre-
sentativas de lo que fue el programa.
En la actualidad en Marqués de Comillas, destacan las si-
guientes actividades productivas: cultivos de granos básicos con
fines de autoconsumo, como el maíz, fríjol y arroz; cultivos co-
merciales como el chile jalapeño, cacahuate y chigua 4 como
línea de producción para la obtención de ingresos económicos
de corto plazo; y las actividades de ganadería bovina y ovina en
forma extensiva, como fuentes de ahorro y capitalización a
mediano plazo. También se han realizado aprovechamientos
forestales para uso doméstico (construcción y leña) y con fines
comerciales de manera irregular.
18 E STUDIOS A GRARIOS
Tendencias de cambio en el uso del suelo
AN Á L I S I S 19
Figura 2
Cambio de uso de suelo en Marqués de Comillas
30000.0
20000.0
Hectáreas
10000.0
0.0
-10000.0
-20000.0
-30000.0
-40,000.0
-50000.0
-60000.0
1974-86 1986-93 1974-93
5 Ver la Nueva Legislación Ecológica del Estado de Chiapas (Gobierno del Estado de Chiapas, 1992). En
particular el decreto del Gobierno Estatal del 4 de octubre de 1989 que restringe y suspende los permisos
para los aprovechamientos forestales y faunísticos en las zonas de amortiguamiento de la Reserva de la
Biosfera Montes Azules de los municipios de Ocosingo y Margaritas, así como las adiciones y
modificaciones a la ley de ecología del estado del 5 de febrero de 1992, en el que se establece como
20 E STUDIOS A GRARIOS
política de veto a cualquier programa de apoyo a la ganadería
bovina en la Selva Lacandona.
Sin embargo, en este período de siete años de 1986 a 1993,
al contrario de los resultados esperados por estas medidas, se
registra una deforestación más acentuada de vegetación natural,
las cuales fueron de áreas de selva casi en su totalidad. A
diferencia del período anterior se aprecia un incremento notable
de los acahuales arbóreos en casi 20,000 ha. Al parecer, una
buena parte de los desmontes realizados durante este período
se efectuaron más en la lógica de establecer la posesión como
parcelas individuales de los terrenos del ejido; pues el incre-
mento de la superficie agropecuaria fue 35% menor que durante
el período anterior de 1974-86. Poco más de 6,400 ha de
superficie destinada a la producción agropecuaria (agricultura y
pastizal) se incrementaron entre 1986-93, a diferencia de las
más de 9,700 ha entre 1974-86.
Como un balance general de los dos períodos (1974-1993) se
registra una pérdida de vegetación natural de más de 56,400 ha
(88% corresponden a diferentes tipos de selvas) en un lapso de
19 años.
Respecto de los ritmos en que se presentaron estos cambios
en el uso del suelo tenemos que las selvas se han deforestado a
una tasa de 1.72% anual de 1974 a 1993. Sin embargo, el ritmo
de deforestación se acentúa entre 1986 y 1993 a una tasa de
3.3% anual, superior al 2.0% estimada para el Sureste del país.
Por otra parte, la superficie agropecuaria 6 se incrementó, entre
1986 y 1993, a una tasa de 7.26% anual.
obligación el solicitar permiso para realizar quemas agropecuarias a la autoridad municipal, además de
otros requisitos.
6 Por superficie agropecuaria, se comprende la suma de la superficie agrícola cultivada y la superficie de
pastos, sin incluir los acahuales (áreas de descanso).
AN Á L I S I S 21
Cuadro 2
Tasas de deforestación y de crecimiento de la superficie agropecuaria
en Marqués de Comillas 1974-1993
El cálculo de las Tasas se hizo con base en los dalos de IG-UNAM-SEMARNAP, 1996, citado por Arreola,
1996. Donde r=[(Sup.Final/Sup.Inicial)1/ t –1]100
22 E STUDIOS A GRARIOS
de Fomento (CORFO), y posteriormente con la "veda forestal"
establecida por el gobierno de Patrocinio González Garrido. 7
Como parte de las tensiones que se generaron en los ejidos
por estas políticas contradictorias que se determinaban al mar-
gen de la población local, estalló un conflicto en julio de 1991, al
intentar una comisión gubernamental (integrada por funcionarios
federales y servidores públicos del estado) decomisar madera
cortada sin autorización oficial. 8 Como respuesta a este conflicto
y para hacer frente a la represión, es que se constituye el
Movimiento Campesino Regional Independiente (MOCRI).
En 1994, al calor de la insurrección zapatista y para reducir la
presión social de la población, el gobierno da marcha atrás a la
"veda forestal" y autoriza un permiso de contingencia para
aprovechar la madera en Marqués de Comillas; otorgando un
permiso global de 54,000 m3 de madera (entre caoba y corrien-
tes tropicales) para el conjunto de la región, con lo que se
estimuló la corta de árboles sin ningún control. Estimándose que
se cortaron alrededor de 100,000 m3 de madera de caoba y
cedro, 85% más del volumen autorizado. 9
Es hasta mayo de 1995, en el marco de una reunión entre la
SEMARNAP y organizaciones campesinas de la selva, que se
acuerda regularizar los aprovechamientos forestales en la región
conforme a la ley, para lo cual se realizarían los estudios res-
pectivos para la formulación y autorización de los planes de
manejo forestal. Es así como se crea el espacio político para
intentar transferir la experiencia del Plan Piloto Forestal de
Quintana Roo a la convulsiva realidad de Marqués de Comillas.
Durante 1995 y 1996, se realizan los estudios en dos etapas, un
primer paquete de 6 ejidos y posteriormente un segundo grupo
de 15, resultando un total de 21 ejidos. En los planes de manejo
se alcanza a incorporar una superficie de 28,513 ha al Plan
Piloto Forestal de Marqués de Comillas. Superficie equivalente
al 59.9% de las 47,614 ha que se habían definido como áreas
forestales permanentes en 1987.
7 Sobre el tema de la veda forestal del gobierno de P. González Garrido, ver a Villafuerte, ed. al, 1997.
8 Los campesinos retuvieron a los funcionarios durante 8 días y en respuesta el gobierno decidió la
detención de 303 manifestantes. Para más detalles ver Caso 5 de la Unión de Ejidos Fronteriza del Sur,
Márquez de Comillas. En: «Con un pueblo vivo en tierra negada. Un ensayo sobre los derechos humanos y
el conflicto agrario en Chiapas» del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, 1994.
México. Pp. 154-157.
9 Pablo Müench, comunicación personal.
AN Á L I S I S 23
Sin embargo, las condiciones habían cambiado entre 1987 y
1995, lo cual se reflejó en la respuesta de los ejidos al nuevo
Plan Piloto Forestal. La imposibilidad de realizar el aprovecha-
miento forestal por la veda impuesta por el gobierno del estado,
devaluó estos recursos a nivel local, presentándose casos de
tala clandestina, incendios provocados y cambios de uso del
suelo. Aunado a esto, y en el marco de las reformas al Artículo
27 y nueva Ley Agraria de 1992 que crearon expectativas para
la apropiación individual de la tierra ejidal, es que se fue
acentuando el parcelamiento de los ejidos, incluso de las áreas
forestales, a pesar de que esta misma ley considera nulo este
último. Proceso que se vio reforzado a partir de 1996 con el
financiamiento a la ganadería por parte de FONAES.
Durante el período 1995-2000, el gobierno procura el resta-
blecimiento de la presencia institucional, ante la crisis social y
política regional que se agudiza en 1994 con el levantamiento
zapatista. En esta perspectiva, el impulso en 1995 del Plan Pilo-
to Forestal se constituye como una iniciativa de la SEMARNAP
para restablecer dicha presencia institucional e intentar regular
los aprovechamientos forestales y el cambio de uso del suelo,
que habían escapado del control gubernamental.
Posteriormente en 1997-98 se impulsa la remunicipalización
por parte del Gobierno de Albores Guillen, que en la subregión
se concreta con la creación de los dos municipios, lo cual tam-
bién agrega una nueva fuente de disputa política que complica
la implementación del Plan Piloto Forestal.
24 E STUDIOS A GRARIOS
sos y organizar las actividades económicas que le permitan su
reproducción.
Los modos o formas que adquiere la apropiación del territorio
tiene una dimensión subjetiva referida a las representaciones
que el grupo social tiene del territorio ocupado y sus recursos,
así como de las posibles modalidades de utilización, acceso y
distribución que considera legítimas, con base en sus conoci-
mientos, experiencia previa, sistema de valores, y su cultura.
Dichas formas adquieren una dimensión concreta en los usos
que la población local le da a los recursos, y en las prácticas
mediante las cuales se realiza el aprovechamiento de dichos
usos, las cuales expresan también las técnicas e instrumentos
utilizados en la apropiación de los recursos. Existe también una
dimensión abstracta, aunque no menos real, en las formas de
apropiación referida a las normas y reglas e instituciones que la
colectividad local establece para acceder a los recursos del
territorio, para la distribución de los mismos, y para legitimar el
usufructo y la propiedad entre sus miembros, además de las
formas de organización del trabajo que se establecen para la
apropiación social (Weber y Reveret, 1993; Godelier, 1984).
Estas formas de apropiación territorial se ven influidas por las
características del territorio mismo y de los recursos que con-
tiene (distribución, cantidad y calidad de los mismos), la diná-
mica demográfica (que establece la abundancia o escasez
relativa de los recursos en relación con la población); también, y
de manera relevante, por el contexto económico en particular de
los mercados, y de políticas públicas en el que está inmersa la
sociedad local, como lo veremos en los casos estudiados.
Es en esta perspectiva que consideramos pertinente analizar
la forma en que cada ejido ha definido las formas de apropiación
y acceso a la tierra, su parcelamiento y la definición de áreas de
uso común, así como las formas de acceso a los recursos natu-
rales del ejido, más allá del régimen de tenencia ejidal de la
tierra. Al respecto se considera que el parcelamiento de los eji-
dos y la pérdida del control de las tierras de uso común y los
recursos que contiene por parte de la comunidad ejidal, estable-
cen condiciones que favorecen la deforestación y el deterioro de
los recursos.
Se tienen como estudios de caso los primeros seis ejidos que
se incorporaron al Plan Piloto Forestal, más uno de los ejidos
AN Á L I S I S 25
vecinos que se incorporó posteriormente. Cinco de los cuales se
ubican en la ribera del río Lacantún en la porción más próxima a
la frontera con Guatemala: Adolfo López Mateos (ALM), Playón
de la Gloria (PG), Boca de Chajul (BCH), Galacia (GAL) y
Reforma Agraria (RA). Los otros dos se encuentran más hacia el
interior de la subregión pero colindantes con algunos de los
ejidos anteriores: Belisario Domínguez (BD) y La Flor del Mar-
qués (FM). Una caracterización general de los mismos se tiene
en el cuadro 3.
Figura 3
Proporción de las tierras parcelarias y las de uso común en ejidos de
Marqués de Comillas (Márquez, 1999)
26 E STUDIOS A GRARIOS
y RA) se les dotó de 50 ha por ejidatario, mientras que al resto
se les dotó de sólo 20. Esto se correlaciona con los datos de
densidad de población.
En la figura 3 se aprecia la proporción relativa de las tierras
parceladas y las de uso común en estos 7 ejidos, en los que se
aprecia diferentes grados de parcelamiento de facto (o "econó-
mico" como lo definen las autoridades agrarias), encontrándose
tres tipos de regímenes de derechos sobre la tierra: donde
predomina el parcelamiento (mayor al 75% de la superficie eji-
dal) en donde se encuentran los ejidos ALM, BD y FM; un régi-
men mixto de apropiación (PG y BCH), en el que se presenta un
parcelamiento mayor del 50% pero menor del 75% y un tipo en
el que predominan las tierras de uso común, en donde el par-
celamiento es menor al 50% de las tierras del ejido (RA y GAL).
Comparando la superficie de tierras de uso común de estos
siete ejidos con la superficie forestal incorporada al Plan Piloto,
observáremos que los ejidos parcelados (ALM, BD, FM) mantie-
nen aún importantes áreas forestales que se incorporaron a los
programas de manejo. La posibilidad de aprovechar legalmente
la madera de sus predios, seguramente motivó esta decisión.
Además de que en los ejidos más recientes (fundados en la
década de los ochenta como BD y FM), el usufructo directo de la
tierra por parte de los ejidatarios aún es incipiente y disperso,
dado el carácter moderadamente accidentado de su topografía,
pues estos dos ejidos no tienen terrenos de vega.
Si bien en estos ejidos se reconoce el derecho a las 20 ha
por ejidatario, el hecho de que en las áreas forestales aún no se
hayan trazado las parcelas, ni se encuentren en usufructo indi-
vidual, les permite aprovecharlas de manera colectiva junto con
el área de uso común. Cabe agregar que estos dos ejidos man-
tienen la cohesión comunitaria que caracterizó a muchos de los
ejidos de reciente creación en la Selva Lacandona.
AN Á L I S I S 27
Cuadro 3
Información básica e índice de parcelación de siete ejidos
de Marqués de Comillas
Año de la
Res Pres
Dotación por 50 20 20 20 50 20 50
ejidatario
Índice de 98 B5 62 83 38 69 40
parcelación
% del territorio
Bienes comunes % 2 15 38 17 62 31 60
Fuente: Elaboración propia con base en: Trabajo de campo, 1999; Universo de trabajo de la SRA, 1993:
Memoria del Plan de manejo forestal de 6 ejidos de Marqués de Comillas. Mayo de 1996: y Programa de
Manejo Forestal para 15 ejidos de la zona de Marqués de Comillas; Ocosingo, Chiapas. Polígono II.
Palenque, Chiapas, junio de 1997.
28 E STUDIOS A GRARIOS
Cuadro 4
Superficie forestal, volumen fustal cortable (VFC en m3/ha), y la
posibilidad anual de corta en ejidos de Marqués de Comillas
Bienes comunes % de la 2 15 38 17 62 31 60
superficie del ejido
Superficie forestal (ha) 1959 720 1 074 700 2 047 400 1 173
programa PPF
Fuente: Elaboración propia con base en: Trabajo de campo, 1999; Memoria del Plan de Manejo Forestal de 6 Ejidos en
Marqués de Comillas. Mayo de 1996; Programa de Manejo Forestal para 15 ejidos de la zona de Marqués de Comillas;
Ocosingo, Chiapas. Polígono II. Palenque, Chiapas, junio de 1997, e informe sobre el Plan Piloto Forestal Marqués de
Comillas 1999, SEMARNAP, Delegación Chiapas.
AN Á L I S I S 29
Por otra parte, los demás ejidos que tienen un área forestal
de uso común significativa, decidieron destinarla a los progra-
mas de aprovechamiento forestal, con la excepción del ejido de
Reforma Agraria, el cual implementa una estrategia de desarro-
llo del ecoturismo.
Figura 4
Porcentaje de las tierras de uso común y porcentaje de tierras
incorporadas al plan piloto forestal en ejidos de Marqués de Comillas
100
80
60 COMÚN
40 %SUP-PPI
20
0
ALM BD FM PG BCH RA GA
30 E STUDIOS A GRARIOS
las maderas preciosas (caoba principalmente), como se muestra
en la figura 5.
Figura 5
Volumen fustal cortable anual por ejidatario
70.0 3.5
60.0 3.0
50.0 2.5
M3/AÑO
40.0 2.0
TOTAL
30.0 1.5 PRECIOSAS
20.0 1.0
10.0 0.5
0.0 0.0
M BD FM PG CH RA AL
AL B G
AN Á L I S I S 31
datarios en lo particular y los ejidos como colectividades, toman
sus decisiones sobre las estrategias a seguir para aprovechar
mejor sus recursos y definir sus actividades económicas.
En el cuadro 5 se muestra las diferentes modalidades de
apropiación de la superficie forestal y las formas en que se orga-
nizan los ejidos para hacer efectivo el aprovechamiento, además
de indicar que otro tipo de recursos o actividades realizan para
obtener ingresos de las áreas arboladas. Podemos observar que
existen tres modalidades de apropiación de los recursos
forestales:
32 E STUDIOS A GRARIOS
Cuadro 5
Modalidades de apropiación de los recursos forestales en ejidos
del Plan Piloto Forestal de Marqués de Comillas
Bienes comunes 2 15 38 17 62 31 60
% del ejido
Derechos de Apropiación Recurso bajo Apropiación Recurso bajo Recurso Recurso Recurso
propiedad sobre individual (1) régimen mixto individual (1) régimen común (3) bajo régimen común (3)
la superficie (2) mixto (2) mixto (2)
forestal de ejido
(1) Apropiación individual sobre una parcela de selva, la cual no es reconocida por la Ley Agraria.
(2) Régimen mixto; bien común de usufructo colectivo y fracciones parceladas de selva.
(3) Recurso común: el recurso forestal se aprovecha como un recurso en tierras de uso común propiedad del ejido.
Fuente: Elaboración propia con base en trabajo de campo realizado en septiembre de 1999.
AN Á L I S I S 33
Cuadro 6
Situación de las áreas forestales en 1993,
en siete ejidos de Marqués de Comillas
Bienes comunes 2 15 38 17 62 31 60
% de la superficie
del ejido
1 Nota: De acuerdo con el trabajo de Arreola, 1996, que hace referencia a la situación preva-
leciente en 1993: las zonas de fragmentación, si bien presentaban más del 50% de superficie
forestal, no presentan ningún polígono forestal, interno de continuidad mayor a 2,500 ha. Las
zonas de deforestación, además de contar con más del 50% de la superficie de selvas, forman
parte de polígonos mayores a las 2.500 ha, y en la que la de forestación se presenta de manera
gradual en los bordes del polígono. Las zonas de conservación cuentan con más del 75% de su
superficie forestal.
Fuente: Elaboración propia con base en: ARREÓLA M,. A. 1996. Marginación y uso del suelo en
Marqués de Comillas, Chiapas. Mecanoscrito. MCDRR-UACH. San Cristóbal de las Casas,
Chiapas; Trabajo de campo, 1999; y Universo de trabajo de la SRA,1993.
34 E STUDIOS A GRARIOS
En el caso de Galacia, gestionaron un financiamiento para un
aserradero móvil que les permitiera valorizar mejor sus
recursos forestales, en donde predominan las llamadas
"corrientes tropicales". En el caso de Reforma Agraria, como
ya se comentó, han optado por promover un aprovecha-
miento ecoturístico y de manejo de fauna silvestre, como
estrategia para allegarse de recursos aprovechando su
imagen conservacionista.
AN Á L I S I S 35
Agraria de 1992 acentuaron la tendencia al parceIamiento de los
ejidos que ya se venía presentando en la región, extendiéndose
el reparto incluso a las áreas forestales, para poner en práctica
una distribución equitativa de la superficie ejidal; pues algunos
ejidatarios ya se habían apropiado de manera individual de la
totalidad de la superficie que les correspondía “según su
derecho”, desmontándola con el fin de establecer potreros.
En este contexto llega el PROCEDE con la normativa de
reconocer los derechos individuales únicamente sobre las áreas
desmontadas, como "parcelamiento económico", y como lo esta-
blece la Ley Agraria (art. 59) solo reconocer las áreas forestales
como áreas de uso común. Esto implicaba formalizar una
apropiación desigual de la tierra, premiando a tos ejidatarios
más depredadores, por lo que en muchos de los ejidos no se
aceptó este programa. Al respecto, algunos ejidatarios co-
mentaron "hay que vengan cuando nos hallamos emparejado",
lo que pudiera interpretarse como que se aceptaría el programa,
cuando ya se haya desmontado prácticamente la totalidad de la
superficie que le corresponde a cada quién.
Esta situación de parcelamiento de facto que se presenta en
muchos de los ejidos, 10 ha limitado la implementación del Plan
Piloto Forestal en la región; pues legalmente el titular de los
permisos de aprovechamiento forestal es el ejido representado
por el comisariado ejidal, cuando en la práctica son grupos de
ejidatarios (en muchos de los casos con vínculos familiares), y
que conservan aún áreas forestales significativas, los que real-
mente realizan el aprovechamiento.
10 Parcelamiento que se acentúa ante la viabilidad económica del cambio de uso del suelo en favor de la
ganadería, a diferencia de Campeche y Quintana Roo que presentan mayores limitantes para la agricultura
y la ganadería.
36 E STUDIOS A GRARIOS
Conclusiones
AN Á L I S I S 37
conservacionismo a ultranza sin alternativas para la población
local, al parecer sólo provoca el conflicto social y la defores-
tación. Esta es quizás la principal lección de esta historia, pues
aún en ejidos parcelados, la expectativa del aprovechamiento fo-
restal ha inducido la organización de grupos de ejidatarios, e in-
cluso ejidos completos, con el fin de establecer áreas forestales
permanentes.
38 E STUDIOS A GRARIOS
Bibliografía
AN Á L I S I S 39
Memoria del Plan de Manejo Forestal de 6 ejidos de Marqués
deComillas. Palenque, Chiapas, Mayo de 1996 .
40 E STUDIOS A GRARIOS
Efectos de los
derechos de propiedad
rurales en el mercado
de tierras y acceso al
crédito*
42 E STUDIOS A GRARIOS
Agrario Nacional y son necesarios para celebrar libremente
contratos de asociación, renta, aparcería o mediería de acuerdo
a lo que establece el artículo 79 de la Ley Agraria:
"El ejidatario puede aprovechar su parcela directamente o
concederá otros ejidatarios o terceros el uso o usufructo,
mediante aparcería, mediería, asociación arrendamiento o
cualquier otro acto jurídico no prohibido por la ley, sin necesidad
de autorización de la asamblea o de cualquier autoridad. Asi-
mismo, podrá aportar sus derechos de usufructo a la formación
de sociedades tanto mercantiles como civiles."
Adicionalmente, los certificados de derechos parcelarios
permiten hacer contratos de asociación o aprovechamiento.
Cuando estos contratos impliquen el uso de tierras ejidales por
terceros tendrán una duración acorde al proyecto productivo
correspondiente, no mayor a treinta años, pero pueden ser
prorrogables. “Los ejidatarios pueden formar uniones de ejidos,
asociaciones rurales, de interés colectivo y cualquier tipo de
sociedades mercantiles o civiles o de cualquier otra naturaleza
que no estén prohibidas por la ley”. 2
Los ejidatarios pueden enajenar sus derechos parcelarios a
otros ejidatarios o avecindados del mismo núcleo de población, 3
sin embargo, la ley no menciona que estas tierras se puedan
vender a personas que no pertenecen a la localidad. Por otro
lado, el cónyuge y los hijos del enajenante, en ese orden, tienen
derecho del tanto, es decir, ellos tienen preferencia para
comprar la propiedad y si no están de acuerdo con la venta
pueden cancelarla en un término de treinta días a partir de la
notificación de venta ante el comisariado ejidal.
Para que esta enajenación sea válida se debe expresar, por
escrito, la conformidad de las partes ante dos testigos y se debe
notificar al Registro Agrario Nacional (RAN) para que expida los
nuevos certificados. No obstante, en la práctica se llevan a cabo
este tipo de transacciones, incluso con personas ajenas al ejido,
sin ningún testigo ni notificación al RAN.
Al igual que los certificados de derechos agrarios de las
tierras de uso común, los certificados parcelarios se pueden
otorgar en garantía ante instituciones de crédito o de aquellas
personas con las que tengan relaciones de asociación o
comerciales. Asimismo, en caso de incumplimiento, el acreedor
podrá quedarse con el usufructo de estas tierras durante el
AN Á L I S I S 43
plazo pactado y al finalizar este plazo deberá regresársela al
ejidatario.
Los derechos parcelarios se pueden perder por la cesión
legal de estos derechos o por la renuncia a ellos, en cuyo caso
se entienden como cedidos a favor del núcleo de población.
Cabe aclarar que aunque un ejidatario haya cedido o enajenado
sus derechos parcelarios puede seguir teniendo la misma
calidad de ejidatario, si aún tiene derechos sobre las tierras de
uso común. Otra forma en que una persona puede apropiarse
de las tierras de un ejidatario es cuando posee las tierras
ejidales de manera pacífica, en concepto de titular de los dere-
chos de ejidatario, durante un período de cinco años, si la
posesión es de buena fe, o de diez si fuera de mala fe. En este
caso, este posesionario adquiere los mismos derechos que
cualquier ejidatario sobre su parcela. 4
Es importante mencionar que los predios certificados con
estos documentos están exentos de impuesto predial. Este tipo
de derechos de propiedad se posee de forma voluntaria, ya que
los ejidatarios pueden aspirar a tener un título de dominio pleno
si cuentan con la aprobación de la asamblea ejidal.
44 E STUDIOS A GRARIOS
300 hectáreas si se destina al cultivo de plátano, caña de
azúcar, café, henequén, hule, palma, vid, olivo, quina, vai-
nilla, cacao, agave, nopal o árboles frutales o 100 hec-
táreas si se destina a cultivos distintos a los mencionados
anteriormente. La equivalencia de una hectárea de riego
es por dos de temporal, cuatro de agostadero de buena
calidad y, ocho de monte o agostadero en terrenos
áridos.
b) Se considera pequeña propiedad forestal la superficie de
tierras forestales de cualquier clase que no exceda de
800 hectáreas.
c) Se considera pequeña propiedad ganadera la superficie
de tierras ganaderas que no exceda la cantidad necesaria
para mantener hasta quinientas cabezas de ganado
mayor o su equivalente en ganado menor, conforme a las
equivalencias que determine y publique la Secretaría de
Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural.
AN Á L I S I S 45
Por otro, las tierras ejidales con certificados de derechos par-
celarios también tienen limitados los derechos de transacción,
puesto que, a pesar de que puede hacer tratos libremente sólo
las pueden enajenar dentro del mismo núcleo de población. Al
igual que los ejidatarios sin certificados, no tienen perfecta
seguridad en la tenencia de la tierra ya que pueden perderlas si
durante 5 años la trabaja otra persona si es de buena fe o 10 si
es de mala fe.
Por último, la pequeña propiedad agrícola es la que tiene
mayores derechos de transacción y seguridad en la propiedad,
ya que se puede hacer libremente cualquier tipo de transacción.
Asimismo, existe casi perfecta seguridad en las tierras privadas,
aunque existe un límite al número de hectáreas que pueden
poseer y, si no se cumple, el gobierno las puede expropiar. 7 Los
tipos de propiedad descritos anteriormente pueden localizarse
en una gráfica de acuerdo a sus derechos de transacción y
seguridad en la tenencia de la tierra (ver cuadro 1).
Cuadro 1
Derechos de propiedad en México
7 Sobre el tema de la veda forestal del gobierno de P. Garrido, ver a Villafuente, et al. 1997
46 E STUDIOS A GRARIOS
Dado que las características de estos tipos de propiedad son
muy distintas, se espera que el mercado de tierras y de crédito
traten de forma distinta a los propietarios rurales. A continuación
se analiza el comportamiento de los tratos agrarios, su formali-
zación, el valor de la tierra y el acceso al crédito según el tipo de
propiedad. Para ello, se utilizan los datos del "Estudio Sectorial
Sobre Políticas de Tierra" realizado por la Procuraduría Agraria
y el Banco Mundial en octubre del 2000. En el apéndice se
describe la forma en que se utilizaron estos datos.
Tratos
En las propiedades rurales se pueden hacer tratos para trabajar
la tierra de otros (recibir tierras) o que otros trabajen la tierra
propia (dar tierras). Estos tratos pueden ser préstamos, 8
contratos de aparcería, 9 por regalías o renta. 10 Los datos
indican que el 45% de los entrevistados hacen algún tipo de
trato, de ellos, el 12% de los ejidatarios con título PROCEDE
reciben tierras prestadas para trabajarlas, mientras que el 1% de
los que no tienen título trabajan tierras prestadas.
Cuadro 2
Tipo de Tratos
8 "Los préstamos son aquellos tratos en donde no se establece una contraprestación a cambio del
usufructo de la tierra, esto no significa que la persona que explota la tierra al final de la cosecha no
comparta el producto con el dueño de la tierra, o que este último no participe en algunas labores
productivas" (PA, 1998).
9 La aparcería son los tratos agrarios donde el pago por el usufructo de la tierra se determina como una
parte o proporción de la cosecha.
10 "Se considera renta a aquellos tratos donde el monto del pago por el usufruc0to de la tierra se establece
con toda precisión desde el principio, independientemente de los resultados productivos que se obtengan,
generalmente este pago se realiza en dinero y por adelantado" (PA. 1998).
AN Á L I S I S 47
Por otro lado, los contratos de renta en los ejidos con PRO-
CEDE son significativamente mayores cuando los ejidatarios
dan tierra que cuando la reciben, lo cual indica que la mayoría
de estos tratos se hacen con propietarios privados. Lo ante-
rior es consistente con los datos de los propietarios privados,
ya que el 59% recibe tierras en renta, mientras que sólo el
0.5% da en renta.
En los ejidos con PROCEDE, el 6% recibe tierras me-
diante este tipo de tratos y 4% da tierras para que otros las
trabajen. En cambio, los propietarios privados no declararon
muchos tratos de aparcería ni de préstamo.
En el cuadro 2 aparece que en los ejidos sin PROCEDE
los contratos por regalías ocupan el 37% cuando dan tierra,
sin embargo, este dato puede no reflejar la realidad ya que la
mayoría de estos contratos se encontraron en un ejido que
tiene minas de arena explotadas por empresas privadas. Esto
indica que para dar tierras a otros lo importante son las
características del terreno, no el tipo de propiedad, ni los
certificados. Sin embargo, al eliminar estos datos de la mues-
tra (ver cuadro 3) se obtuvo que la mayoría de los tratos son
de préstamo (2%).
Cuadro 3
Tipo de tratos
Sin Procede
Recibir Dar
Préstamo 1% 2%
ds (0.01) (0.02)
Aparcería 1% 0. 1 %
ds (0.01) (0.00)
Renta 0.1% 0.6%
ds (0.00) (0.01)
Algún Trato 2% 3%
48 E STUDIOS A GRARIOS
Los derechos de propiedad no son el único factor determi-
nante para que una persona decida hacer tratos, la calidad de la
propiedad y las características del propietario también influyen
en el momento de tomar la decisión. Por ejemplo, las personas
preferirán tomar tierras en renta si tienen riego y son planas. En
cambio, si quieren darles un uso no agrícola preferirán las que
se encuentran en zonas conurbadas o que tienen otro recurso
para explotar como minas o bosques maderables.
Asimismo, la edad y el sexo de los propietarios y de sus hijos
influirá en la decisión de rentare no sus tierras. La probabilidad
de que las mujeres ejidatarias y los ejidatarios de edad avanza-
da den sus tierras en renta es mayor. Por otro lado, si el ejida-
tario tiene hijos mayores de 15 años que se puedan encargar de
las tierras disminuye la probabilidad de darlas en renta.
Todas estas variables 11 influyen en la decisión de dar o re-
cibir tierras mediante algún trato. Sin embargo, para poder hacer
conclusiones respecto al tipo de propiedad es necesario aislar
los efectos de la heterogeneidad en las tierras y propietarios,
para ello se utilizó el análisis de regresión. A continuación se
presentan los resultados de dicho análisis, donde se analizan los
tratos de aparcería, renta y contrato por regalías (cuadro 4). En
primer lugar, aparece la información de los que hacen algún tipo
de trato con la en segundo y tercer lugar se encuentran los
datos de los que dan 12 y de los que reciben 13 tierra, por último,
se analiza el comportamiento en tres etapas a través de un
probit ordenado. 14 Es importante mencionar que el análisis de
regresión fue corregido por estratos y por conglomerados,
siendo la segunda la corrección más estricta (ver apéndice). De
este análisis puede concluirse que los ejidos hacen menos tratos
que los propietarios privados, sin embargo, los ejidos con
certificado PROCEDE hacen más tratos que los ejidos sin título.
Al ver los coeficientes, el efecto de tener certificado de derechos
parcelarios casi elimina la desventaja de ser ejidatario, lo cual
11 La variable dependiente es igual a uno si se hace algún tipo de trato con el predio o cero si no se hacen
tratos.
12 En este caso, la variable dependiente es igual a uno si se dan tierras para que otra persona las trabaje y
cero si se reciben tierras o si no se hacen tratos.
13 Para los que reciben tierra, la variable dependiente es igual a uno si se reciben tierras y cero si dan
tierras o no hacen tratos.
14 El probit ordenado resume la información ya que podemos ordenar el grado de rentar de la siguiente
manera: si reciben tierra, no hacen tratos o dan tierra para que otros la trabajen. Este método toma el valor
de menos uno cuando el propietario recibe tierras mediante algún trato, cero cuando no lleva a cabo ningún
trato y uno cuando da sus tierras para que otro las trabaje.
AN Á L I S I S 49
sugiere que las personas prefieren hacer tratos con propiedades
que tienen certificados o títulos.
Por otro lado, la probabilidad de que los ejidatarios den
tierras mediante algún trato es mayor que si fueran propietarios
privados, pero tienen menor probabilidad de recibir tierra, es de-
cir, de rentar tierra para trabajarla (ver cuadro 4). Sin embargo,
al diferenciar a los ejidatarios, podemos ver que en los ejidos
con PROCEDE hay más tratos, tanto al dar como al recibir
tierras en renta. Prefieren dar en renta sus tierras y no recibir
tierras para trabajarlas.
Al analizar las características distintivas del propietario se
encontró que la probabilidad de que las mujeres ejidatarias
hagan tratos es mayor. Generalmente dan la tierra para que
otros la trabajen, ya que tienen menor probabilidad de recibir
tierras que los demás ejidatarios. Por otro lado, a mayor edad
de los ejidatarios también dan más tierras en renta y reciben
menos. Lo anterior se puede explicar por el hecho de que las
personas con menor fuerza física, es decir, ancianos y mujeres,
prefieren dar en renta sus tierras y no recibir tierras para
trabajarlas.
50 E STUDIOS A GRARIOS
Cuadro 4
Variable dependiente Hace tratos =1 Da tierras mediante Recibe tierras de Recibir =-l Nada=0
algún trato =1 otros =1
Dar =l
Prob >F 0.20 0.00 0.23 0.00 0.00 0.00 0.05 0.00
Tipo de corrección C E C E C E C E
Ejido -1.358 *** *** 0.446 -2.326 *** *** 1.307 *** ***
Mujeres 0.971 *** *** 1.485 *** *** -2.362 *** *** 1.159 *** ***
Hijo hombre mayor de 15 años 0.642 *** *** 0.737 ** ** -0.359 -0.681 ** **
Hijo hombre
con secundaria terminada -0.697 *** *** 0.640 *** *** 0.032 0.314
Riego
1.596 *** *** 1.136 ** *** -0.677 ***
Agostadero
0.016 0.039 0.278 ***
Bosque
4.618 *** *** 3.676 *** *** 1.565 *** ***
Minas de arena
5.723 *** *** 7.466* ** *** 4.924 *** ***
Varios tipos de propiedad
1.164 *** *** 1.545 ** *** 0.201
Ladera
0.077 0.206 0.194
Cerro
0.577 0.668 * ** 0.714 * *
Combinación de pendientes
-0.077 -1.708 ** *** -0.116
Conurbado
-1.401 *** *** 0.201 1.594 *** ***
Constante
0.170 -3.961 *** ***
Corte 1 0.761 * **
AN Á L I S I S 51
El hecho de que los ejidatarios tengan hijos hombres mayores
de 15 años o que hayan terminado la secundaria también influye
en las decisiones de dar o recibir tierra mediante algún trato. La
probabilidad de dar tierras es menor cuando se tienen hijos ma-
yores de 15 años ya que pueden ayudar al padre a trabajarlas,
siendo innecesario que se las dé a otra persona. En cambio,
esta variable tiene el signo contrario en el caso de los que re-
ciben renta, aunque no es significativa. Es importante mencionar
que se vuelve significativa cuando se toman en cuenta los hijos
mayores de 18 años, lo cual indica que cuando los hijos hom-
bres son mayores de edad la familia trabaja más tierras de las
que tiene. Por otro lado, cuando los hijos hombres terminaron la
secundaria la probabilidad de dar tierras en renta aumenta y la
probabilidad de recibir disminuye, esto puede ser porque los
hijos prefieren dedicarse a actividades ajenas al campo.
Por último, la calidad de la propiedad también influye en los
tratos, específicamente las tierras que tienen riego son más
deseables. Sin embargo, los datos sugieren que sí la propiedad
es bosque, minas o varios tipos de propiedad la probabilidad de
hacer tratos es mayor que sí es tierra de labor, lo cual indica
que el mercado de tierras es más importante en actividades no
agrícolas. Aunque estos datos no fueron incluidos para los que
reciben tierras, sí podemos decir que el efecto está predomi-
nado por los que dan en renta, puesto que las variables siguen
la misma dirección de los tratos en general.
Formalización de Tratos
52 E STUDIOS A GRARIOS
realizan, ya que declararon que el 72% de sus contratos de
renta los hacían de esta manera. Con esto vemos que los
certificados Procede sí han contribuido a la formalización de los
tratos, aunque todavía no se hacen tantos como si fueran
propietarios privados, a pesar de que no existen restricciones
legales.
Cuadro 5
Tratos escritos (renta y regalías)
ds (0.2215)
ds (0.0248)
ds (0.1210)
AN Á L I S I S 53
este resultado es que los propietarios no tienen confianza en
que las autoridades podrán resolver los problemas rápida y
eficazmente. Sin embargo, para tener una conclusión más sólida
se debe estudiar más a fondo la eficacia de las autoridades en
el sector agrario.
Cuadro 6
Tratos con familiares
Valor de la tierra
54 E STUDIOS A GRARIOS
darlas en renta, al que venderían sus tierras y al que las com-
prarían. En esta pregunta muchos encuestados no contesta-
ron y generalmente el precio declarado era el precio regional.
En promedio, los ejidatarios con PROCEDE declararon
que el valor de rentar una hectárea de sus tierras era de
$1,156, mientras que estarían dispuestos a pagar $1,687 por
tomar en renta tierras como las suyas (ver cuadro 7). En el
caso de los ejidos sin certificado parcelario la varianza en las
respuestas fue mayor y los promedios indican que rentarían
una hectárea de tierra a $23,966 mientras que pagarían
$11,055. En el caso de los propietarios privados las cifras se
parecen más a los ejidos con PROCEDE y la varianza
también es menor que los ejidos sin certificados.
Los precios de compra y venta fueron más caros en los
ejidos sin Procede, seguidos de los propietarios privados y
los ejidos con certificados parcelarios. A diferencia de los
precios de renta, los precios declarados por los propietarios
privados son significativamente mayores a los de los ejidos
con PROCEDE.
Cuadro 7
Valor promedio de la tierra
AN Á L I S I S 55
Como puede observarse en el cuadro 7, los que declararon
cifras más altas fueron los ejidos sin PROCEDE, posiblemente
porque en estos lugares existen menos transacciones y no
conocen el verdadero valor. Es importante observar que son los
datos que tienen mayor varianza. Debido a lo anterior, se ana-
lizaron solamente los datos proporcionados por las personas
que actualmente realizan tratos de aparcería o renta (ver cuadro
8). Cabe señalar que en esta submuestra no se incluyeron los
tratos por regalías ya que la mayoría se encuentran en el ejido
que tiene minas de arena, cosa que eleva el valor de la tierra
por arriba del resto de la muestra.
En el cuadro 8 la varianza de los datos de los ejidatarios sin
título sigue siendo la más grande, pero disminuye notablemente
en los precios de compra y venta. Con esta submuestra puede
verse que el valor de compra y venta de la tierra es menor en
los ejidos sin PROCEDE, seguido por los ejidos con títulos y los
propietarios privados. Por otro lado, el valor de la pequeña pro-
piedad sigue siendo significativamente mayor al de las tierras
ejidales certificadas.
Cuadro 8
Valor promedio cuando hacen tratos 1
56 E STUDIOS A GRARIOS
Para explicar el efecto del PROCEDE en el valor de la tierra
se utilizó el análisis de regresión con cada uno de los precios
declarados. En los cuadros 9 y 10 se presenta el análisis de
regresión para el valor de renta y el valor de compra o venta,
respectivamente. En ambos casos, la variable dependiente es el
valor de la tierra y se analizan de tres formas: con los datos
proporcionados por todos los ejidatarios, tomando en cuenta
únicamente los datos de las personas que hacen tratos y,
tomando en cuenta los datos de todos los propietarios cercanos
a los lugares donde se hacen tratos. Al estudiar una submuestra
se corre el riesgo de autoselección, dado que solamente se
escogen los datos de los que sí hacen tratos, sin embargo, al
hacer esto se eliminan los datos de las personas que no tienen
información del mercado de tierras y se pueden obtener datos
que reflejen el verdadero valor de la tierra.
En este caso, se controló la localización de la propiedad, las
características físicas del terreno y la inversión que se ha
realizado en él. Las características de localización incluidas en
el análisis son si el terreno está en el norte, centro o sur de
México, si está en zona conurbada y la lejanía del predio a la
casa. Con respecto a las características físicas del predio, las
cuales son determinantes para su valor ya que un terreno de
mejor calidad debe valer más. La calidad de la propiedad se
evalúa a través del riego, si es tierra de labor, agostadero,
bosque, minas o una combinación, si el terreno es plano, ladera,
cerro o tiene varias pendientes y su fertilidad. El último grupo de
variables explicativas del valor de la tierra son las inversiones
realizadas en el terreno, como nivelación de terrenos, acceso a
pozos, canales, caminos y electricidad.
Cuando se incluyen los datos proporcionados por todos los
entrevistados el valor de renta de una hectárea en los ejidos con
PROCEDE es menor al valor en los ejidos no certificados. En
cambio, cuando se hace la regresión solamente con las perso-
nas que hacen tratos de aparcería, renta o por regalías el signo
cambia, lo cual indica que las tierras ejidales con título valen
más que las que no lo tienen y que los ejidos valen menos que
los predios privados.
AN Á L I S I S 57
Al analizar el precio al que estarían dispuestos a vender una
hectárea de tierra como la suya se encontró que el tipo de
propiedad no es significativo. En cambio, al estudiar el precio al
que comprarían su propiedad se encontró que en los ejidos con
PROCEDE la tierra vale menos. Sin embargo, esto puede ser
producto de que las personas no conocen el valor de la tierra.
Por ello, al seleccionar únicamente a las personas que hacen
algún trato encontramos que la pequeña propiedad vale más
que la tierra ejidal y que la tierra en los ejidos certificados vale
más que en los no certificados. Lo anterior apoya la hipótesis de
que los certificados parcelarios han servido para que la tierra
valga más.
Por otro lado, se encontró que la propiedad en el norte y en el
centro del país vale más que en el sur, lo que se puede deber a
que en estas regiones existe mayor seguridad y caminos que
facilitan la comercialización. Al igual que en el caso del valor de
renta, la tierra con bosques y minas vale más que la tierra de
labor, lo cual muestra que el capital en estas tierras es mayor
porque, además de la tierra, se tienen árboles o arena.
58 E STUDIOS A GRARIOS
Cuadro 9
Valor de renta de la tierra
Variable dependiente Precio mínimo por hectárea Precio máximo por hectárea
Todos Sólo entre Sólo en áreas Todos Sólo entre Solo en áreas
personas donde se hacen personas que donde se
que hacen tratos (1) hacen tratos hacen tratos
tratos (1) (1) (1)
Observaciones 427 88 108 413 89 104
R^2 0.2785 0.2181 0.23 0.854 0.5716 0.5784
Tipo de corrección C C C C C
Ejido 4653.17 -49998.54 ** -42668.07 ** 6281.98 -24072.27 ** -18249.03 *
Con Procede -2818.51 54080.28 *** 53943.07 *** -21654.35 *** 4592.94 -5129.22
Bosque 41051.35 ** 10756I.20 *** 83939.44 *** 341935.30 *** 488693.20 *** 478278.70
***
Minas de arena 120972.50 *** 137767.10 *** 127669.2 *** 34573 .51 * 92038.84 *** 79386.03
***
Cerro 39773.97 136396.60 *** 125169.2 *** -33998.87 ** -26259.98 ** -28391.07 ***
Varias pendientes 53381.47 128077.60 *** 119826.2 *** 45767.27 76148.36 *** 73725.1 2 ***
Ganadería 5016.20 419.83 -543.9528 -11321.29 *** -24577.47 *** -17657.64 ***
Terreno nivelado 3313.11 3021.87 10396.19 -3362.36 29288.84 *** 22374.88 ***
Acceso a pozo -93251.81 ** -167917.40*** -165439.2 *** 46997.09 * 66462.81 *** 66959.90 ***
Caminos -89594.89 * -40352.07 *** -32319.4 *** 153071.50 ** -15126.63 * -19684.90 ***
Electricidad 54299.40 *** 93492.79 ** 67805.44 * -79020.22 * 96982.09 *** 87296.32 ***
AN Á L I S I S 59
Cuadro 10
Valor de compra y venta de la tierra
Tipo de
corrección C C C C
Con Procede -2150.30 *** 3062.02 3287.786 -5829.23 *** 7820.49 *** 5910.46 ***
Lejanía del predio 146.74 103.24 -26.08216 469,84 *** 465.47 ** 621.78 ***
Bosque 41 97.42 23222.63 *** 21314.2 *** 4856.20 14507.81 *** 7673.77 **
Minas de arena 16256.36 *** 30617.40 *** 30718.11 *** 22803.13 ** 15930.56 *** 13211.88 ***
Cerro 4652.33 17665.95 *** IÍ845.23 *** 4236.51 27928.11 *** 26596.34 ***
Varias pendientes 1 1533.59 22900.39 *** 21339.78 *** 39182.10 ** 63395.79 *** 62354.08 ***
Acceso a pozo -10S8645 * -19483.85 *** -19234.18 *** -21344.43 ** -32659.67 *** -32228.55 ***
Caminos -6977.07 132SM.37 *** 13723.36 *** -8200.05 -3263.45 ** -4513.30 ***
60 E STUDIOS A GRARIOS
El 35% de los entrevistados ha recibido crédito alguna vez en
su vida, por un lado, el 69.5% de los propietarios privados ha
recibido préstamos y, por otro, solamente 46% de ejidatarios lo
ha recibido. Para poder comparar el crédito en ejidos certifica-
dos y no certificados fue necesario estudiar únicamente los cré-
ditos recibidos después de la llegada del PROCEDE. Dado que
no todos los ejidos se incorporaron al PROCEDE en el mismo
año la fecha base de análisis se estableció por municipio, de
esta manera se compararon los créditos recibidos después de
la incorporación del ejido con Procede en cada uno de los
municipios estudiados. Así, se encontró que el 58.45% de los
propietarios privados recibieron crédito en este período, mien-
tras que sólo el 8.42% de los ejidatarios con título y 1.26% de
los ejidatarios sin certificado lo recibieron (ver cuadro 11).
Cuadro 11
Crédito después de PROCEDE
Acceso al crédito
AN Á L I S I S 61
Las variables explicativas pueden dividirse en cuatro grupos:
tipo de propiedad, características del propietario, localización del
predio y características de la propiedad. El tipo de propiedad
distingue a los ejidos de la propiedad privada y a los ejidos con
certificado PROCEDE de los que no lo tienen. Se espera que la
propiedad privada sea la que tenga más acceso a créditos,
seguida de la propiedad ejidal con certificado. Por otro lado, los
ejidos con PROCEDE deben tener más acceso a crédito de
largo plazo, con la tierra como garantía que los ejidatarios que
no tienen certificados. Sin embargo, el título PROCEDE es un
certificado de usufructo, el cual no es aceptado por los bancos
privados, ya que no les conviene tener como garantía algo que
no podrán vender si se necesita. Es por esto que los ejidatarios
con certificado no deberán tener más acceso a créditos de la
banca privada que los ejidatarios no regularizados.
Solamente se consideraron dos características del propietario,
el número de hectáreas que posee y la actividad a que se dedi-
ca. Los propietarios con más tierra tienen forma de respaldar
créditos mayores, además de que pueden obtener mayores in-
gresos, por esto es que tendrán mayor acceso a los prestamos.
Adicionalmente las personas con propiedades mayores deben
tener más acceso a crédito de largo plazo. En la actividad a la
que se dedica se consideró la ganadería y la agricultura. Esta
variable medirá la preferencia de los bancos al momento de
otorgar créditos.
La localización del predio también es un factor importante por
el cual se debe controlar en el análisis, ya que puede ser que los
bancos prefieran dar crédito a alguna región. Puede esperarse
que el gobierno prefiera otorgar crédito en el sur dado que son
los estados con más problemas económicos y sociales. De igual
manera, será más fácil que los bancos den crédito si el predio se
encuentra en zonas conurbadas que si está en zonas rurales.
Por último, las características de la propiedad también se
tomaron en cuenta porque si la tierra es de mejor calidad segu-
ramente será más fácil obtener créditos, créditos formales, de
largo plazo y en los que se necesite la tierra como garantía. Las
variables utilizadas para controlar por la calidad de la propiedad
fueron el riego; si la tierra es de agostadero, bosque, o una com-
binación; si está en terreno plano, ladera, cerro o tiene varias
pendientes; si es muy fértil, fértil, no fértil o tiene varios tipos de
fertilidad; si se utiliza para la agricultura o la ganadería; y si es
un terreno nivelado.
62 E STUDIOS A GRARIOS
Al hacer el análisis de los créditos recibidos después de la
llegada de PROCEDE se corroboró que los ejidos tienen menos
acceso a crédito que la pequeña propiedad y que los ejidatarios
sin certificado parcelario tienen menos acceso que si tuvieran
títulos. Como puede observarse en el cuadro 12, las variables
de calidad de la tierra no ayudan a mejorar el modelo, sino que
lo empeoran, por lo que podemos decir que estas variables no
son determinantes para explicar el comportamiento del crédito.
Sin embargo, los datos sugieren que las tierras de labor, planas
y con riego facilitan la obtención de créditos, mientras que estar
en zonas conurbadas, con bosque o tener varias pendientes
disminuyen la probabilidad de acceder a crédito.
Al estudiar el crédito no sólo es importante el acceso a éste,
sino que también se deben conocer sus características, tales
como el plazo, las garantías y la institución acreditante.
El crédito de avío, es decir, aquel que sirve para cubrir los
costos de operación y su duración es menor o igual a un año,
fue considerado como crédito de corto plazo. Por otro lado, el
crédito refaccionario por varios años para el pago de inversio-
nes fue considerado como crédito de largo plazo. En este
sentido, los resultados del cuadro 13 muestran que los créditos
de corto plazo tienen más probabilidad de ser adquiridos por
pequeños propietarios que por ejidatarios, sin embargo, la dife-
rencia entre los ejidos no es significativa. El crédito de largo
plazo parece no estar determinado por el tipo de propiedad, sin
embargo en el norte y centro del país hay menos presencia de
créditos que en el sur. De esta manera vemos que los
certificados PROCEDE no han contribuido a que los ejidatarios
tengan mayor acceso a crédito de largo plazo.
AN Á L I S I S 63
Cuadro 12
Crédito después de la llegada de PROCEDE
Tipo de corrección C E C E
Agostadero -0.144
Bosque -1.204 **
Ladera -0.167
Cerro -0.019
Fértil 0.198
No fértil 0.200
Ganadera -0.0 II
***[P>ItI]<=0.0I ** 0.01< [P>ItI] < = 0.05 * 0.05 < [P>ItI] < = 0.01
FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre políticas de tierra". 2000.
64 E STUDIOS A GRARIOS
Un factor que determina el tipo de crédito es la extensión de
la propiedad, así mientras una persona tiene más hectáreas
tendrá más crédito de largo plazo. Asimismo, el hecho de tener
un terreno nivelado es importante para tener acceso a crédito
de largo plazo más que de corto. Con esto puede verse que las
características de la tierra son más importantes para tener
acceso a créditos de largo plazo que de corto plazo y también
son más importantes que el tipo de propiedad.
Por otro lado, los propietarios privados tienen mayor acceso
a créditos en los que se necesita dar como garantía la tierra, en
cambio el certificado parece no tener importancia en este tipo
de créditos (ver cuadro 13). Por el lado de los créditos sin ga-
rantía sí podemos asegurar que los ejidatarios con PROCEDE
reciben más este tipo de créditos que los ejidatarios sin título.
Con esto vemos que el certificado ha contribuido más a obtener
créditos en los que no se necesita garantía que en los que sí se
necesita. Esto se debe a que los certificados contribuyen a que
el ejidatario no pueda ser despojado de sus tierras fácilmente, lo
que da más seguridad a los prestamistas informales. Sin em-
bargo, a un prestamista no le convendrá pedir como garantía las
tierras ejidales, ya que los certificados de derechos parcelarios
sólo permiten que se otorgue cómo garantía el usufructo de la
tierra y el negocio de un prestamista es el dinero, no trabajar las
tierras.
Las características de la tierra también determinan el tipo de
crédito que pueden recibir los propietarios, los créditos con
garantía es más probable tenerlos si las tierras tienen riego, son
muy fértiles y el propietario se dedica a la agricultura. En cam-
bio, estos requisitos no son necesarios para obtener un crédito
que no necesita garantías, sin embargo, es más fácil obtener
créditos sin garantía sí los predios están en zonas conurbadas.
AN Á L I S I S 65
Cuadro 13
Tipo de crédito
Bosque
Combinación de
tierras
No fértil 0.521
Varios tipos de
fertilidad
***[P>ItI]<=0.0I ** 0.01< [P>ItI] < = 0.05 * 0.05 < [P>ItI] < = 0.01
FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre políticas de tierra". 2000.
66 E STUDIOS A GRARIOS
Además del tipo de crédito, es necesario conocer las institu-
ciones acreditantes de créditos rurales. Por ello, primero se
analizó el crédito institucional, para de esta manera poder saber
en qué proporción las personas tienen acceso a crédito infor-
mal. Se consideró crédito institucional al crédito otorgado por el
gobierno, bancos privados e instituciones públicas como BAN-
RURAL. Posteriormente, se dividió en crédito gubernamental
que agrupa los créditos otorgados por el INI, SEDESOL, FIRA,
BANRURAL y el gobierno, ya sea a nivel federal, estatal o muni-
cipal. Por último, se analizaron créditos otorgados por Banrural.
No se pudieron ver las características de los créditos bancarios,
puesto que después de la llegada del PROCEDE solamente se
registraron 5 casos de préstamos bancarios, dos de ellos fueron
préstamos a propietarios privados, dos más a ejidatarios sin
título y, el último, a un ejidatario con certificado parcelario.
A diferencia de lo esperado, los ejidos tienen mayor acceso
a créditos institucionales que informales (ver cuadro 16), sin
embargo es importante recordar que el 99% de los créditos
institucionales son del gobierno, mientras que sólo un 1% son
bancarios. Por un lado, los ejidos tienen menor probabilidad de
recibir créditos y, por otro, tienen mayor probabilidad de recibir
créditos institucionales. Esto quiere decir que la mayoría de los
créditos en el sector rural son informales y que los propietarios
privados tienen más acceso a ellos que los ejidatarios.
Al separar el crédito gubernamental y el de BANRURAL
también se encontró que los ejidos tienen más acceso a estos
créditos, sin embargo, la diferencia entre ejidatarios certificados
y no certificados no es significativa en ningún caso. Lo cual
sugiere que el gobierno no utiliza el crédito como incentivo para
que los ejidos se regularicen. Adicionalmente, el hecho de que
los ejidos tengan más acceso al crédito que los propietarios
privados indica que los ejidos continúan teniendo privilegios
políticos.
Por otro lado, tener crédito institucional es más probable mien-
tras mayor es la propiedad del entrevistado, cuando el terreno
tiene riego y está nivelado. En cambio, la probabilidad de recibir
crédito gubernamental es menor cuando la propiedad está en
zona conurbada, está en el cerro o no es fértil. El crédito pro-
porcionado por BANRURAL se comporta de la misma forma
que el gubernamental.
AN Á L I S I S 67
Por último, al estudiar el crédito institucional de acuerdo al ti-
po de garantías aceptadas se encontró que el 27% de los ejida-
tarios con PROCEDE necesitan la tierra como garantía. Como
puede verse en el cuadro 15 la mayoría de los créditos ejidales
no necesitan garantía para ser adquiridos, en cambio, los pro-
pietarios privados no reciben créditos institucionales sin garan-
tía. BANRURAL, por su parte, discrimina a los ejidatarios sin
PROCEDE, puesto que ellos no necesitan garantías mientras
que el 50% de los ejidatarios con certificado dan garantías para
obtener crédito de BANRURAL.
Cuadro 15
Tipo de garantías en el crédito institucional
68 E STUDIOS A GRARIOS
Cuadro 16
Crédito Institucional
Bosque
Combinación de tierras
(1) No se pudieron analizar las características de los créditos bancarios por separado, puesto que después
de la llegada del Procede solamente se registraron 5 casos de préstamos bancarios.
C: corregido por conglomerados. E: Corregido por estratos
***[P>ItI]<=0.0I ** 0.01< [P>ItI] < = 0.05 * 0.05 < [P>ItI] < = 0.01
El porcentaje, media y desviación estándar de las variables se presentan en el Apéndice.
FUENTE: Elaboración propia con datos del "Estudio sectorial sobre políticas de Tierra". 2000.
AN Á L I S I S 69
Conclusiones, recomendaciones y limitaciones del estudio
Conclusiones
70 E STUDIOS A GRARIOS
En cuanto al valor de la tierra, se encontró discrepancia en-
tre las respuestas de todos los ejidatarios y las respuestas sólo
de los que hacen tratos de aparcería, renta o por regalías, esto
se debe a que los que hacen tratos tienen más información de
cuánto vale la tierra. De esta manera se concluye que las tierras
ejidales con certificado valen más que las que no lo tienen y que
los ejidos valen menos que los predios privados, tanto en el
valor de renta como en el de compra y venta. De esta manera,
los certificados parcelarios, aunque no tienen todos los
derechos de propiedad, sirven para elevar el valor de la tierra.
Los datos apuntan a que el mercado de tierras es más
importante en actividades no agrícolas, ya que, por un lado, en
las tierras de labor hay menor probabilidad de hacer tratos,
sobretodo si no tienen riego, por otro, estas tierras valen menos
que los bosques, minas y otros tipos de tierra. Lo anterior
sugiere que el sector agrícola en México no es muy valorado, si
no tiene la infraestructura necesaria, sobretodo de riego. El
hecho de que el sector agrícola no sea valorado no es nada
nuevo, puesto que la participación de este sector en el PIB ha
decrecido de 6.3% en 1988 a 5.3% en 1999 (Ortiz, 2000).
El análisis del crédito también dio resultados importantes
puesto que se corroboró la hipótesis de que los ejidos tienen
menos acceso a crédito que la pequeña propiedad y que los
ejidatarios sin certificado parcelario tienen menos acceso que si
tuvieran títulos. Adicionalmente, los propietarios privados tienen
mayor acceso a créditos que necesitan la tierra como garantía,
en cambio, los ejidos certificados no tienen más acceso a este
tipo de crédito que los ejidatarios no regularizados. Por el lado
de los créditos sin garantía sí se puede afirmar que los
certificados han ayudado a tener más de estos créditos.
Las características de la tierra también son importantes para
determinar el tipo de crédito al que se tiene acceso. Por un lado,
una persona que tiene más hectáreas y riego tiene menos
crédito de corto plazo y más de largo. Por otro, si se poseen
tierras con riego, muy fértiles y agrícolas es más factible obtener
un crédito que necesite a la tierra como garantía. En cambio,
estos requisitos no son necesarios para obtener un crédito sin
garantías.
A diferencia de lo esperado, los ejidos tienen mayor acceso a
créditos institucionales que informales, sin embargo, es impor-
tante mencionar que el 99% de éstos son proporcionados por el
gobierno, con lo cual vemos que los ejidos siguen teniendo
AN Á L I S I S 71
preferencia en la asignación de recursos gubernamentales. Por
un lado, se dijo que los propietarios privados tienen más acceso
al crédito y, por otro, que tienen menos crédito institucional, lo
cual lleva a pensar que la mayoría del crédito privado se obtiene
de manera informal. Adicionalmente, no se encontró diferencia
entre los créditos otorgados a ejidos certificados y ejidos sin
estos títulos, lo cual indica que el gobierno no utiliza el crédito
como incentivo para que los ejidos se regularicen. Asimismo, las
instituciones gubernamentales, incluso BANRURAL, otorgaron
créditos sin pedir garantías.
Los certificados PROCEDE han contribuido a que se hagan
más tratos, que éstos sean formales y que el valor de la tierra
sea mayor. Sin embargo, los certificados no han contribuido a
tener más acceso al crédito institucional ni a que exista un
mayor mercado de tierras, lo cual hace que los beneficios de
tener tierras certificadas no sean tan considerables como se
esperaba. El análisis del presente trabajo da evidencia de que la
reforma del Artículo 27 constitucional ha incentivado la inversión
a través de los tratos, no del crédito.
Recomendaciones
72 E STUDIOS A GRARIOS
las adquieran mayor valor y los propietarios tengan mayor
probabilidad de recibir créditos.
Por otro lado, debemos recordar que uno de los beneficios
del programa de certificación de ejidos fue crear un registro pú-
blico de la propiedad el cual garantiza el apoyo de la autoridad
para que los tratos y transacciones se cumplan eficazmente. Por
ello, es importante que dicho registro permanezca actualizado y,
se deben crear incentivos para que esto suceda. Una forma para
incentivar el uso y actualización de los certificados es a través
de los créditos gubernamentales, al pedirlos como garantía de
préstamo. Actualmente, el gobierno no utiliza el crédito como
incentivo para que los ejidos se regularicen, esto puede ser
perjudicial puesto que al no tener beneficios de estar certificado,
se pueden perder los incentivos a mantener al día el registro
agrario de la propiedad. Adicionalmente, se debe promover la
formalización de los tratos y transacciones.
AN Á L I S I S 73
Bibliografía
74 E STUDIOS A GRARIOS
Apéndice
Muestra
15 Los Distritos de Desarrollo Rural son determinados por SAGARPA. con base en sus características
agropecuarias.
AN Á L I S I S 75
Cuadro 1
Estratos
Superficie parcelada
Superficie total regularizada
Cuadro 2
Núcleos agrarios entrevistados
Estrato Estado Municipio Procede Núcleo Agrario Ejidatarios Privados
Si Campo Verde 14
Sinaloa Sinaloa No 13
El Mezquital
Temp/PareFrec/sinMinif Si 11
Toltepec
Veracruz Ilamatlán No 14
Amatepec II
Si Blanca Flor 16
Quintana Roo Othón P. Blanco No Alvaro Obregón 14
Si Paso de Carretas 15
T emp/ ParceF rec /c o nM Í ni f Guanajuato Huanimaro No Otates 16
TOTAL 341
76 E STUDIOS A GRARIOS
Estragos, conglomerados y ponderados.
V(x m.a.s. )aa V(x) + n-1 S (Ns / N)2 (xs - x)2 (2)
AN Á L I S I S 77
separar los ejidos sin certificado de los que tienen PROCEDE. Aunque
esto se hizo en dos etapas diferentes puede obtenerse la probabili-
dad como si se hubiera estratificado al principio, de esta manera se
tendrían 22 estratos. Cochran 16 (1980, p. 165) llama a este tipo de
selección estratificación en dos direcciones, que simplemente quiere
decir que hay dos criterios. En el cuadro 3 se presenta la probabilidad
de elegir cada estrato.
Cuadro 3
Probabilidad de los estratos
Ejidos
Estrato
Con Procede Sin Procede Total
2476 1570 4046
Temp/ParceFrec/sinMinif 8.52% 5.40% 13.92%
81 25 106
Riego Frec/PareeFrec/sinMinif 0.28% 0.09% 0.36%
459 98 557
Riego gener/TUC/sinMinif 1.58% 0.34% 1.92%
105 44 149
RiegoFrec/TUC/conMinif 0.36% 0.15% 0.51%
78 E STUDIOS A GRARIOS
entrevistados en el mismo lugar también permite conocer las carac-
terísticas distintivas de cada localidad. En la encuesta analizada en
este trabajo los conglomerados son, primero los municipios y después
los ejidos.
Las personas que viven dentro de un conglomerado generalmente
tienen comportamiento y características similares. Esto se acentúa en
zonas rurales, puesto que las condiciones agroclimáticas, los precios
locales y los aspectos culturales son los mismos. Adicionalmente,
existen comportamientos y características dentro de los conglomera-
dos que pueden escapar al encuestador, lo cual hace difícil que estas
características se puedan controlar al momento de hacer el análisis.
Por ello, la varianza es artificialmente menor y no se obtiene tanta
información como si se escogieran personas de diferentes lugares
(Deaton 1998, p. 14).
Cuando los encuestados tienen probabilidades de selección dis-
tintas los estimadores estarán sesgados. Para corregir el sesgo deben
ponderarse los datos para que reflejen el verdadero comportamiento de
la población (Deaton 1998, p. 44).
En una población con N individuos, donde todos tienen la misma
probabilidad de ser seleccionados (pi), se escoge una muestra de
tamaño n. Los encuestados con valores pequeños de pi tienen menor
probabilidad ex ante de ser seleccionados y estarán subrepresentados
respecto a aquellos con probabilidades más altas. Para corregir esta
desproporción se deben asignar ponderadores (w), los cuales deben
estar inversamente relacionados a la probabilidad, así para cada
entrevistado el ponderador (wi) adecuado será:
wi = (n Pi)-1 (3)
AN Á L I S I S 79
Por otro lado, al agregar el problema de los conglomerados también
se debe tomar en cuenta el peso que tienen los entrevistados en la
localidad. El análisis por conglomerados generalmente se hace
encuestando (Deaton p. 52) a un número fijo de personas en cada
localidad seleccionada, sin importar si la localidad es grande o
pequeña. Para construir los ponderadores se debe tomar en cuenta
esta característica. Sea wic el ponderador del individuo i en el
conglomerado c, pic la probabilidad de seleccionar un conglomerado, n
el número de localidades seleccionadas, pic la probabilidad de
pertenecer al conglomerado y m el número de personas dentro de la
localidad, entonces:
Cuadro 4
Ponderadores
80 E STUDIOS A GRARIOS
El rancho se nos llenó
de viejos: crisis del
agro y migración
internacional en
Zacatecas*
Introducción
La migración internacional en
Zacatecas es un fenómeno tan
profundamente arraigado que no
se puede entender la economía
y la demografía de este estado sin
colocarla en el centro del análisis.
La mayoría de los municipios y de
los hogares dependen en grado
mayor o menor de los recursos de
esta migración laboral, cuyas
remesas constituyen el principal
generador de ingresos después
del sector agropecuario, mismo
que se encuentra en crisis. La
tradición migratoria en Zaca-
tecas es añeja, ha generado una
82 E STUDIOS A GRARIOS
pobreza en el estado provocaron graves epidemias de tifo y
otras enfermedades que despoblaron hasta la capital (BAZAR-
TE, 1997) y empujaron a muchos a abandonar el estado, cau-
sando penuria de mano de obra en las minas. Esto se refleja en
una tasa de crecimiento demográfico negativa, la más baja de
todas las ciudades del país entre 1895 y 1910 (ROSENZWEG,
1965). En el agro dominaban las grandes haciendas graneras y
ganaderas con peones acasillados que abastecían a los centros
mineros de suministros, pero que nunca pudieron satisfacer las
necesidades alimenticias de la población, por lo que Zacatecas
tenía que importar parte de sus alimentos.
La crisis agrícola, simultánea a la crisis minera, generó tam-
bién desempleo y hambre en el campo, y consiguientes presio-
nes migratorias (MÁRQUEZ, 1990).
La construcción del ferrocarril del centro al norte del país en
la década de 1880 y su interconexión con el ferrocarril norte-
americano también en construcción, tuvieron un impacto decisi-
vo en la aceleración de los flujos migratorios de Zacatecas,
cuando llegó a esta ciudad en 1884, al crear un dinámico mer-
cado laboral en ambos países, al facilitar la huida de los peones
de las haciendas, al abaratar los costos de la migración al norte,
al difundir la información sobre oportunidades laborales, y al
disminuir riesgos y distancias. Propició la migración hacia Cd.
Juárez, terminal del ferrocarril a la frontera norte. Muchos
operarios migrantes contratados en las vías mexicanas eran
“reenganchados” al llegar a la frontera por las compañías
ferrocarrileras de Estados Unidos. Zacatecas ya figuraba entre
los principales estados productores de braceros (MÁRQUEZ,
1990).
Al quebrar la columna vertebral del sistema hacendario en
Zacatecas, y al traer muerte, epidemias, destrucción, desem-
pleo y hambre a Zacatecas, escenario prominente de sus bata-
llas, la Revolución detonó una oleada migratoria sin preceden-
tes, que se dirigió a nuevos estados de la Unión Americana,
California, Texas y la región de los Grandes Lagos. Los migran-
tes mexicanos encontraban fácilmente trabajo y pocas trabas
para su ingreso, ya que Estados Unidos había entrado a la Pri-
mera Guerra Mundial y necesitaba brazos.
En los años 1920, la bonanza minera en Zacatecas y los
primeros repartos de tierra a los campesinos (“fraccionamien-
tos”), así como las deportaciones de ¡legales en el país vecino
al terminar la guerra, redujeron el flujo, e incluso trajeron de
AN Á L I S I S 83
regreso a obreros y mineros atraídos por la oferta de empleos,
pero la Guerra Cristera, que tuvo en el estado uno de sus
principales campos de batalla, forzó a muchos campesinos
situados entre dos fuegos a una nueva diáspora, atraídos
también por el auge económico norteamericano de esa década,
que mantuvo alta la demanda de mano de obra mexicana,
preferida a la europea que fue suspendida a principios de los
veinte, y propició el establecimiento de las primeras colonias de
zacatecanos en las grandes ciudades americanas, como los
Ángeles y Chicago, donde laboraban en la industria acerera y
empacadora y en los ferrocarriles (muchos llegaron allí siguien-
do el trabajo del “traque” o ferrocarril). Surgen pues las primeras
comunidades "hijas" asentadas en medio urbano en fechas tem-
pranas. Sin embargo, la Gran Depresión de 1929 desencadenó
desempleo masivo y deportaciones en masa en Estados Uni-
dos, obligando a muchos a regresar, pero una nueva crisis mi-
nera en su estado natal en 1930 volvió crítica su situación, por
lo que el gobierno local aceleró la Reforma Agraria en esta
década, "recampesinizando" a parte de los trabajadores asala-
riados y migrantes (MOCTEZUMA, 1993).
No obstante, M. DE LA PEÑA notaba en 1940 que Zaca-
tecas sufría una verdadera sangría poblacional, al tener el más
bajo porcentaje de adultos en edad productiva, por la elevada
mortalidad y la fuerte emigración, y al tener la más alta pro-
porción de nativos residentes fuera del estado (26,6% de la
población estatal), debido en su opinión, a la decadencia minera
y a la dependencia de la agricultura de temporal, aunque
reconocía cierta recuperación poblacional entre 1935 y 1945 a
consecuencia de la Reforma Agraria (DE LA PEÑA, 1948).
El ingreso de la Unión Americana a la Segunda Guerra
Mundial inicia la tercera fase de la migración mexicana al norte,
imponiéndose las necesidades de la economía de aquel país a
la sociedad mexicana, en aras del esfuerzo bélico: exportación
de materias primas y fuerza de trabajo mexicanas para suplir a
los hombres llamados a filas. Por ello se firmó el Convenio
Bracero en 1942, que organizaba y regulaba la migración la-
boral mexicana hacia los campos agrícolas y las vías de tren
del país vecino, mediante cuotas anuales de trabajadores
distribuidas entre los estados, transporte asegurado, contratos
laborales de 45 días, alojamiento y alimentación garantizados,
salario mínimo y seguro social. Lejos de terminar con la victoria
aliada de 1945, los convenios se renuevan año con año hasta
84 E STUDIOS A GRARIOS
incorporar cerca de 4,700 000 trabajadores mexicanos en 22
años de convenios, con derrames anuales de 25 millones de
dólares, en promedio. Sin embargo, los braceros eran explo-
tados, el trabajo era muy pesado, los salarios menores a los de
los trabajadores nativos, y sus condiciones de vida eran pési-
mas, además de que los gobiernos americano y mexicano les
retenían parte de su salario y estaban bajo estrecha vigilancia
para impedir su organización y su huida al final del contrato. Sin
embargo esto no impidió la emigración ilegal y la dispersión
geográfica y di versificación laboral de los migrantes. En tales
condiciones de trabajo y de vida, el objetivo de los braceros era
claro: trabajar duro, y no gastar casi nada para reunir un peque-
ño peculio y regresar a su tierra. En su mayoría jornaleros y
campesinos, usaban estos ahorros para invertir en su parcela y
para la subsistencia familiar.
En Zacatecas, llegaron muchos contratistas chicanos de las
compañías norteamericanas a enganchar braceros para el ferro-
carril y los "fields", y el gobierno local por su lado negoció y ob-
tuvo altas cuotas de braceros, 25 000 en promedio cada año,
sumando 390 000 entre 1951 y 1964 (8.9% de la migración legal
nacional), es decir el 5° lugar nacional según C. RAMÍREZ
(1995, 119-21), aunque ocupaba el 4° lugar en relación a su
PEA agrícola (ROBLES, 1989, 132). En los años 1940, el Pro-
grama fue tan masivo que llegó a provocar el semi-abandono de
parcelas, pero en la década siguiente, sequías recurrentes y
crisis agrícolas provocaron subempleo rural y engrosaron las
filas de los braceros (RAMÍREZ, 1995). La emigración se vio
impulsada también por la terminación de la carretera paname-
ricana al norte. Es de notar que el gobierno local privilegió la
zona de los cañones, al sur del estado, donde predominaba la
pequeña propiedad privada y donde existía una vieja tradición
de migración interna a Guadalajara, quizá porque oficialmente
les estaba prohibido a los ejidatarios reclutarse de braceros
(aunque muchos lo hacían) (RAMÍREZ, 1995).
Los efectos socio-económicos del Programa fueron, por un
lado, la escasez de jornaleros agrícolas (en el Cañón de
Juchipila, 48% de los peones se fueron en 1944), el caudal de
remesas (estimados en $2 400 000 en los siete meses en los 10
principales municipios expulsores en 1944), lo que mejoraba sin
duda el nivel de vida de las familias rurales, pero por otro lado
desataba inflación, sobre todo en los precios de los terrenos,
casas y aperos de labranza (AGN, 1980), y ciertos cambios
AN Á L I S I S 85
culturales favorables a la modernización de la agricultura
campesina: en palabras de un exbracero, citado en una carta de
Salvador Castro Rivera al secretario de Agricultura Marte
Gómez: "Allí (en Estados Unidos) se ha hecho mucho, porque
ellos han trabajado. Nosotros podemos hacer otro tanto.
Queremos trabajar aquí, hemos visto lo que hay que hacer y
sabemos como hacerlo" (AGN, op. cit.).11 Por otro lado, se
extendieron las redes de los zacatecanos en Estados Unidos
hasta lugares en donde no habían incursionado, como la Costa
Este, Florida y San Francisco, siguiendo las labores del "tra-
que". Junto con la obtención de permisos de residencia por
algunos braceros recurrentes a principios de los años 1960, que
se quedaron allá, esto permitió la constitución de circuitos
migratorios que sirvieron de pasarela a la emigración ilegal
cuando Estados Unidos puso fin al Programa en 1964, a raíz de
la mecanización de varias cosechas importantes y de la caída
consecuente de la demanda de braceros en los campos califor-
nianos: ésta se convirtió, de ahí en adelante, en la forma prin-
cipal de migrar, llegando a niveles similares a los flujos legales
anteriores, a fines de los años sesenta.
En síntesis, el Programa Bracero amplificó y modificó el flujo
migratorio, al volver temporal la migración, al "ruralizarla", por
sus orígenes y sus destinos ocupacionales, y al legalizarla: la
migración estacional se constituyó en una actividad comple-
mentaria y funcional a la economía campesina.
En los años 1970, el estallido de la crisis agrícola nacional y
la pauperización de los campesinos provocó un amplio y
combativo movimiento campesino por la tierra, encabezado en
Zacatecas por el Frente Popular de Zacatecas, que logró el
reparto de algunos latifundios ganaderos; para hacer frente a la
crisis de granos, el Estado impulsó la modernización de la
agricultura campesina, mediante créditos, mecanización, pre-
cios de garantía y sistema de comercialización oficial. La
migración temporal, no obstante, siguió creciendo, y en mayor
medida la migración permanente, en razón del desplazamiento
de los migrantes del trabajo agrícola a las industrias y los
servicios en las ciudades de Estados Unidos. Al encontrar tra-
bajos más estables, grupos de migrantes zacatecanos legali-
zaron su estancia y se establecieron allí, llevando a su familia
1 Según el Segundo Informe del Gobernador Reynoso: "los trabajadores contratados iban animados con
marcado espíritu de ahorro, y a su regreso procuraban adquirir implementos de labranza, y algunas veces
también compraban fracciones de terreno o casas-habitación para sus familias (RAMÍREZ y VEGA,
1990:67).
86 E STUDIOS A GRARIOS
(algunos incluso crearon su propio negocio en el sector
terciario), ya que la sobrevaluación del peso a principios de los
años 80's hacía poco atractivo la migración temporal.
La crisis de 1982 desató una nueva oleada migratoria de
ilegales al ensanchar la diferencia salarial entre los dos países,
y los programas de ajuste estructural, al restringir o suprimir los
apoyos y subsidios estatales a la agricultura campesina, so-
cavaron su rentabilidad y obligaron a los labradores a financiar
su producción con los "migradolares". La Ley IRCA o Simpson-
Rodino de 1986, destinada a combatir la emigración ilegal a
Estados Unidos, hizo más difícil el cruce de la línea, pero
también permitió la amnistía de más de 2 millones de "mojados",
lo que dio un fuerte impulso a la migración establecida, ya que
muchos nuevos residentes se llevaron a su familia a partir de la
Ley de Reunificación familiar de 1990. Dio vuelo también a toda
una industria de falsificación de documentos, y a mafias de
contratistas que lucraban con los indocumentados, atraídos por
la posibilidad de amnistía. Estos incluían ahora también a
jóvenes citadinos, maestros y mujeres. Otro de los resultados de
la Ley IRCA fue la caída de las entradas de remesas a Zaca-
tecas, que fue resentida gravemente por las economías locales.
La depresión de la economía americana a fines de los años
ochenta y principios de los noventa, provocó, como lo había
hecho antes en la historia de este país, un repunte de los
sentimientos anti-inmigrantes latinos en Estados Unidos, y el
reforzamiento sin precedentes de la vigilancia policiaca en la
frontera desde 1993, así como nuevas leyes persecutorias de
los migrantes, como la Ley 187 en California y la Ley Federal de
Reforma de la Inmigración Ilegal y de Responsabilidad del
Inmigrante en 1996, que aumenta las penas a los indocumenta-
dos, cárcel incluido, les niega el acceso a casi todos los servi-
cios públicos, restringe los apoyos estatales a los inmigrantes
legales, y persigue a los patrones empleadores de “sin papeles”.
El resultado ha sido una ola sin precedentes de naturalización
de migrantes residentes (500 000 mexicanos desde 1996) y la
prolongación de la estancia de los ilegales (y no, como se pen-
saba, su retorno masivo), acentuando la tendencia a la migra-
ción permanente (TRIGUEROS y RIVERA, 1998, 183-184), el
drástico incremento de los costos y riesgos del cruce de la línea
para los indocumentados, que cambiaron sus rutas de acceso a
los desiertos de Arizona, y la proliferación de mafias de polleros,
con lo que ha aumentado dramáticamente el número de muertes
AN Á L I S I S 87
accidentales, asaltos, asesinatos y violaciones. Pero no se ha
desalentado la migración ilegal que se recuperó desde 1998 y
alcanzó cifras históricas. Se demuestra así la dificultad de
controlar los flujos migratorios cuando la globalización abre las
fronteras a los flujos de capitales, de mercancías y altos ejecu-
tivos, difunde informaciones y pautas de consumo hasta tugares
más remotos, acentúa las brechas económicas y sociales entre
países y dentro de cada país, mina la rentabilidad de las
pequeñas empresas dedicadas al mercado, interno y agudiza la
inestabilidad económica de los países más débiles, y mientras
exista una demanda de fuerza de trabajo barata y flexible en el
país más fuerte para las tareas pesadas, sucias, repetitivas y de
baja calificación.
En Zacatecas, una nueva crisis minera a principios de los
años noventa sembró desempleo y quiebras en la pequeña y
mediana minería; por otro lado, la producción agropecuaria de
básicos (maíz, frijol, carne) resintió fuertemente la apertura
comercial y las importaciones de alimentos, así como la cance-
lación del crédito y de casi todos los precios de garantía, cau-
sando crisis de carteras vencidas, caída de los rendimientos y
reducción de superficies sembradas, lo que agravó las presio-
nes migratorias, cada vez más permanentes, acentuadas por un
ciclo de sequías durante seis años consecutivos.
En suma, la problemática migratoria de Zacatecas es muy
compleja porque imbrica factores económicos estructurales, fac-
tores sociales y factores culturales: un aparato económico ca-
rente de diversificación productiva, centrado históricamente en
sectores extractivos primarios (minería, agricultura, ganadería)
sujetos a fuertes fluctuaciones y desprovistos de encadenamien-
tos productivos (procesamiento de minerales y de alimentos),
con rezagos tecnológicos y condiciones agroecológicas desfa-
vorables en el agro, ha sido incapaz de generar suficientes em-
pleos y salarios decentes, originando altas tasas de desempleo
y subempleo, y bajos ingresos.
Por otra parte, la larga tradición migratoria del estado ha
producido una cultura de la migración en torno al mito del dólar
fácil y de pautas de consumo del primer mundo, y sofisticadas
redes migratorias que minimizan el costo monetario y psicológi-
co de la "ida al norte" y mantienen en comunicación permanente
familias y comunidades divididas entre los dos países. En estas
condiciones, el "sueño americano" parece al alcance de la mano
de los jóvenes, aunque a veces se convierta en pesadilla.
88 E STUDIOS A GRARIOS
De las estrategias de sobrevivencia al habitus en las
comunidades transnacionales
AN Á L I S I S 89
Sin embargo, las estrategias no implican forzosamente una
elección racional individual, en función de costos y beneficios,
puesto que éstas no son siempre concientes: Chayanov observa
en el campesinado "la existencia de un conjunto de acciones
orientadas por motivos conscientes o no, desplegadas por las
familias para garantizar su supervivencia" (OLIVEIRA et al. op.
cit., subrayado nuestro). En efecto, los campesinos no están en
condiciones económicas para poder decidir libremente cual es la
mejor forma, la más redituable, de invertir sus escasos recursos,
ni de escoger la estrategia que corresponda siempre a sus inte-
reses objetivos a largo plazo. La noción de “habitus” social de
BOURDIEU nos permite afinar este concepto de estrategias:
"El habitus es un sistema socialmente constituido de disposi-
ciones adquiridas mediante aprendizaje y mediante la práctica,
siempre orientado hacia funciones prácticas" (BOURDIEU y
WACQUANT, 1995, 83); estas disposiciones "son adquiridas por
los agentes mediante la interiorización de un tipo determinado
de condiciones sociales y económicas, y encuentran, en una
trayectoria determinada de cada campo, una oportunidad más o
menos favorable de actualizarse" (Ibid., 70). Sin embargo no es
invariable: "El habitus no es el destino que algunas veces se ha
creído ver en él. Siendo un producto de la historia, es un siste-
ma abierto de disposiciones, enfrentado de continuo a experien-
cias nuevas y en consecuencia, afectado sin cesar por ellas. Es
perdurable pero no inmutable" (Ibid., 92). Pero ¿Que tan racio-
nales son las estrategias que origina él habitus? según BOUR-
DIEU "las estrategias son líneas de acción objetivamente
orientadas que los agentes sociales construyen sin cesar en la
práctica y que se definen en el encuentro entre habitus y una
coyuntura particular del campo" 2
(Ibid., 89). Así el habitus "genera estrategias que pueden estar
objetivamente conformes con los intereses objetivos de sus
autores sin haber sido concebidas expresamente con este fin"
(BOURDIEU, 1990,141). Pero el habitus racional (en términos
económicos) "no puede construirse ni desarrollarse sino cuando
2 Un campo es "una red o configuración de relaciones objetivas entre posiciones. Estas se definen(...) por
su situación actual y potencial en la estructura de la distribución de las diferentes especies de poder (o de
capital), cuya posesión implica el acceso a las ganancias específicas que están en juego dentro del campo
(artístico, religioso, económico, etc.). La jerarquía de las diferentes formas de capital (económico, cultural,
social, simbólico) se modifica en los diferentes campos". Sin embargo, "en tanto que campo de fuerzas
actuales v potenciales, el campo es igualmente campo de luchas por la conservación v transformación de la
configuración de dichas fuerzas. Como estructura de relaciones objetivas entre posiciones de fuerza, el
campo subyace y orienta las estrategias mediante las cuales ¡os ocupantes de dichas posiciones intentan,
individual o colectivamente, salvaguardar o mejorar su posición e imponer ei principio de jerarquización más
favorable a sus propios productos" BOURDIEU y WACQUANT, op. cit, pp. 64-65 y 68 ).
90 E STUDIOS A GRARIOS
existen ciertas condiciones de posibilidad en particular econó-
micas, y que la conducta racional (...) es el producto de una
condición definida por la posesión de la cantidad mínima de
capital económico y social necesaria para percibir y aprovechar
las "oportunidades potenciales" formalmente ofrecidas a todo el
mundo". (BOURDIEU y WACQUANT, 85-86). Sin embargo, el
habitus no está forzosamente reñido con estrategias racionales:
"las orientaciones sugeridas por el habitus pueden acompañarse
de cálculos estratégicos de costos y beneficios tendientes a
llevar al nivel de la conciencia aquellas operaciones que el
habitus efectúa conforme a su propia lógica. Además, los pe-
riodos de crisis, en los cuales los ajustes rutinarios de las
estructuras subjetivas y objetivas son brutalmente trastornados,
constituyen una clase de circunstancias donde la elección
racional puede predominar, por lo menos entre aquellos agen-
tes que pueden, por así decirlo, darse el lujo de ser racionales"
(ídem, 91).
Así, la "propensión a la migración" se puede entender como
un habitus social, un "estilo de vida", en un estado de larga tradi-
ción migratoria como Zacatecas, estilo que produce estrategias
individuales y colectivas contradictorias, no siempre "razona-
bles" en términos de BOURDIEU, porque mezcla dos sistemas
de valores, dos esquemas de acción, el tradicional, con su énfa-
sis en la economía moral (conductas de prestigio, ayuda mutua,
trueque, importancia del valor de uso) y el moderno, regido por
la racionalidad capitalista, puesto que el migrante es un campe-
sino arrojado bruscamente al sistema económico competitivo del
país del norte. Haciendo un símil con el caso de los campesinos
argelinos expulsados del campo por la administración colonial
francesa, retomamos unas observaciones de BOURDIEU: "de-
masiado inseguros de sí mismos y de su situación, (los campe-
sinos argelinos) actuaban como si quisieran conjuntar las venta-
jas de los dos sistemas, de manera que uno los veía perseguir
fines tradicionales mediante medios modernos, o a la inversa,
perseguir fines modernos con medios tradicionales, o, más para-
dójico aún, perseguir fines mutuamente incompatibles por perte-
necer a dos lógicas opuestas" (BOURDIEU y SAYAD: 1964,
165). Así, vemos a los migrantes zacatecanos trabajar duro todo
el año en el otro lado, y derrochar en unos días de fiesta en su
pueblo de origen sus ahorros para lucir sus mejores galas
cabalgando un caballo fino y emborracharse con sus amigos
locales, o bien mantener a toda costa su parcela, aunque no la
AN Á L I S I S 91
trabajen, y gastarse sus ahorros especiales en lugar de inver-
tirlos en ella. Es decir, el capital económico, que impone sus
reglas del juego al migrante en posición subordinada en el país
del norte, sirve para incrementar su capital simbólico (Luis MAR-
TÍNEZ, 2000) en otro campo, el de la economía moral de su
pueblo o comunidad.
Por otro lado, los valores y las prácticas locales son fuerte-
mente impactadas por el proceso migratorio: "Este se ha con-
vertido en una tradición y un modo de vida que "obliga" a emi-
grar sobre todo a los jóvenes. Ir al norte ha venido a ser en los
últimos años un rito de paso" (ALARCÓN, 1988, 350); los jove-
nes están sujetos a una intensa presión social de sus familias y
amigos para emigrar, pues es la única vía para acceder a los
bienes de consumo duraderos considerados ya parte del estatus
social. Como dice ENRIQUE MAZA, "la migración en Zacatecas
ya no es reversible, ya es cultural, casi por orgullo personal"
(MAZA, 1998, 143).
Así la migración internacional se reproduce no sólo porque
contribuye a elevar permanentemente el nivel de aspiraciones
sino porque es un medio para adquirir prestigio social, que se
gana entre los jóvenes dando prueba de valor e iniciativa cru-
zando de mojado la frontera, gastando ostentosamente en las
vueltas al pueblo, e invirtiendo en obras públicas o asistencia
social en la comunidad de origen, mediante la organización de
clubes de migrantes. La "ida pa'l norte" de los jóvenes a veces
obedece también a una voluntad de adquirir autonomía econó-
mica y de librarse de la autoridad patriarcal: en este caso no se
puede hablar de una estrategia familiar.
Otra herramienta teórica que ayuda a entender la migración
es el concepto de redes que es, "según Barnes, un campo so-
cial constituido por relaciones entre personas (...) Cada red se
compone de familias nucleares, no de individuos, vecinas (¿em-
parentadas?) entre sí que practican el intercambio recíproco
sistemáticamente entre ellas en pie de igualdad, de bienes y
servicios" (LOMNITZ, 1998:71-74), como una extensión de la
familia ampliada. Las redes intercambian, según Larissa LOM-
NITZ, información, entrenamiento y ayuda para el empleo,
préstamos de dinero y objetos, servicios (hospedaje, cuidados a
niños y enfermos, ayuda mutua), apoyo emocional y moral, y
bienes compartidos en común. Las redes migratorias son sis-
temas de información y de apoyo a los migrantes ilegales para
ayudarles a pasar y a instalarse en el país receptor y a conse-
92 E STUDIOS A GRARIOS
guir trabajo. Las constituyen los migrantes legales en las comu-
nidades "hijas" de Estados Unidos y en sus comunidades de
origen. Se estructuran en todo un circuito migratorio que incluye
comunidades filiales intermedias en la frontera del lado mexica-
no y otras en territorio americano, que sirven de "etapas" al mi-
grante, antes de llegar a la "comunidad hija" donde lo acogen
familiares y amigos y le consiguen trabajo.
Nacidas de las tendencias gregarias de los migrantes mexi-
canos de agruparse por su pueblo de origen en asentamientos
estadounidenses, las comunidades filiales son extensiones de
los pueblos de origen, de los cuales reproducen los usos y cos-
tumbres, y con los cuales están en contacto permanente me-
diante los medios de comunicación a distancia y el constante ir y
venir de los migrantes, al grado de que algunos autores hablan
de "comunidades transterritoriales" (MOCTEZUMA, 2000, 86),
de "circuito migrante transnacional" o de "espacio social trans-
nacional" (ROUSE, 1994): "Los migrantes establecieron vínculos
tan estrechos entre comunidades de origen y lugares de destino
en el país del norte, que se creó un espacio multilocal que
atraviesa las fronteras nacionales, el cual constituye su espacio
vital primario donde organizan sus vidas y orquestan sus
acciones". Guardando las proporciones, los migrantes viven en
el extranjero como si vivieran en la misma comunidad y a la in-
versa, los habitantes de la comunidad viven como si estuvieran
en el extranjero", en palabras de Rouse (MOCTEZUMA, op. cit.).
Es decir, "en los migrantes, las comunidades de origen y de des-
tino mantienen una identidad porosa, en la que, a un mismo
tiempo y en espacios distintos sobrevive el pasado y el presen-
te, lo tradicional y lo moderno, lo rural y lo urbano, lo campesino
y lo proletario, envolviendo en un todo único las distintas
prácticas y percepciones aparentemente contradictorias por no
evolucionar de acuerdo a la lógica de la modernidad," según ese
mismo autor (MOCTEZUMA, op. cit., 84). La migración interna-
cional no es pues un fenómeno lineal que empieza y termina
(...), es un proceso constante, como un movimiento permanente
de personas que se desplazan de un país a otro integrando
económicamente familias, comunidades y regiones. El estudio
de este tejido que construyen los migrantes a través de sus
redes de parentesco, compadrazgo y vecindad, permite obser-
var claramente que la población ha creado un gran sistema
económico internacional compuesto por los migrantes y sus
familias, a través del cual fluyen recursos y servicios de muy
AN Á L I S I S 93
diversa índole" (GONZÁLEZ, 1996, 12). Este modelo recalca la
orientación bidireccional de (os flujos de personas, de bienes y
de dinero, y la influencia cultural recíproca que ejercen comuni-
dades de origen y de destino unas sobre las otras. En este
sistema, las comunidades de origen siguen siendo "el corazón
espiritual de las comunidades transnacionales" (KEARNEY,
1996), adonde regresan periódicamente migrantes temporales y
permanentes, para buscar un estatus social negado en el país
receptor por la discriminación racial y por su estatus de prole-
tarios precarios y explotados, para descansar de la ruda labor
en fábricas y campos estadounidenses, para ayudar, organi-
zados en clubes, a mejorar los servicios públicos de sus pueblos
o apoyar a sus paisanos desamparados, y para alimentar sus
fuentes de identidad cultural, que les sirvan dé cemento para
enfrentar mejor las duras condiciones de vida y trabajo en la
Unión Americana.
94 E STUDIOS A GRARIOS
Tasas de crecimiento demográfico total anual promedio
en Zacatecas y en el país
AN Á L I S I S 95
(INEGI,1997). En la década de los 90's, su situación empeoró
pues descendió al 6° lugar entre las entidades más marginadas.
Esta problemática se agrava en el campo donde sólo 31% de la
población ocupada recibía ingresos superiores al salario mínimo
en 1990. Sin duda esta pauperización de la mayoría de la
población está relacionada con altos índices de subempleo y
desempleo: este último alcanzaba 4% de la PEA en 1992, 3 el
mayor del país junto con Guerrero (El Sol de Zacatecas, 12-11-
92), como consecuencia, entre otros, de la desaparición de
empleos industriales en la "década perdida" de los 80's. En
efecto, Zacatecas quedó fuera de los corredores industriales
orientados a la exportación que estableció el modelo secundario
exportador implantado desde 1986. Esta tendencia que se
agudizó en los años 90's, con una pérdida adicional de 5,7% de
empleos manufactureros hasta 1995 (INEGI, 1997). Lo corro-
bora también el aumento en el mismo lapso de los trabajadores
familiares sin pago, de 6,8% al 16% de la PEA, y la alta
proporción de los que laboran menos de 35 horas a la semana
(28,8%) —los subempleados— que junto con los desempleados,
alcanzan 30,4% de la PEA total (Ibid.). Sólo 26,13% de la
población tiene derecho al Seguro Social, debido a que apenas
36% de la población ocupada es asalariada, el estado tiene la
tercera tasa de participación laboral más baja del país (GOB. DE
ZAC., 99, 22).
Otro indicio de la pauperización creciente de la población,
sobre todo a partir de la crisis de 1994-95, es que las mujeres
aumentaron su participación en las actividades agrícolas de 13
a casi 18% de su ocupación total (INEGI,1997), lo que puede
reflejar la pérdida de sus empleos en otros sectores, o la
presión para incorporarse al trabajo de su parcela o como
jornaleras agrícolas, ante la mayor necesidad económica o la
mayor migración de los hombres. Por otro lado, paralelamente
al descenso de la población empleada de obreros y empleados,
se observa entre 1990 y 95 un aumento de 4,7% de los
empleos en el comercio y de trabajadores ambulantes, eviden-
ciando una expansión de la economía informal. En síntesis,
aumentó la pobreza en Zacatecas en la década pasada, al
extenderse a nuevos sectores sociales.
3 J. M. PADILLA rechazaba esta cifra oficial y la calculaba .en 14% (El Sol de Zacatecas, op. cit).
96 E STUDIOS A GRARIOS
A nivel municipal, las comunidades de mayor marginación se
encuentran en el semidesierto zacatecano del noreste, de don-
de se originan los principales flujos de migración hacia otros
estados del país (Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Jalisco,
Aguascalientes. Distrito Federal), en el este (Pinos), y en el
oeste y en el sur del estado de donde sale el principal flujo
migratorio hacia los Estados Unidos. En el sureste, Jerez, princi-
pal municipio expulsor a Estados Unidos, clasificado por CONA-
PO como de baja marginación, cuenta no obstante con 68,5%
de su población ocupada con ingresos inferiores a dos salarios
mínimos, y su vecino, el municipio de Villanueva, también alta-
mente expulsor, presenta índices de mayor atraso: cuenta con
46,8% de habitantes sin drenaje en sus viviendas, con 59% de
éstas en condiciones de hacinamiento, y con casi 75% de
población rural (CONAPO, 1990).
AN Á L I S I S 97
primario, que produce sólo 23,7% del PIB estatal. Predomina el
minifundismo tanto en la tenencia privada como ejidal, en
particular en las regiones centro-sur y de los Cañones (MES-
TRIES, 1994,183-184), y los rendimientos agrícolas y gana-
deros son muy bajos (Ibid., 184) y con tendencia a deteriorarse.
Los cultivos tradicionales están en declive: así, el frijol, principal
cultivo con 60% de la superficie y 80 000 productores, como
consecuencia de la desaparición de CONASUPO, del interme-
diarismo 4 y de la apertura masiva a las importaciones, ha per-
dido superficie, su producción cayó en más de 100 000 ton entre
1994 y 98 con lo que Zacatecas está en riesgo de perder su
condición de primer productor nacional (SAGAR-Zac., 1999).
Estos son los frutos de una política deliberada de "reconver-
sión productiva" de las autoridades, que afectó a 40 municipios
frijoleros de Zacatecas y de otros estados como Chihuahua y
San Luis Potosí, ocasionando que se dejaran de sembrar 600
000 hectáreas entre 1995 y 1996 y que la producción nacional
cayera 11% en el ciclo primavera-verano de 1995, con lo que el
gobierno justificó importaciones masivas de 100 000 ton en
1996, aduciendo mañosamente los estragos de la sequía
(JORNADA, 29-04-96). Se trata de una tendencia duradera,
pues de 1990 al 97 la producción nacional, cayó -4,25% anual.
El maíz ha sufrido igualmente bajas de superficie y rendimien-
tos, aunque menos drásticos, por lo que su producción se ha
contraído también (SAGAR-Zac., 1999).
En cambio, la producción de chile seco, 2° producto comer-
cial de Zacatecas, el cual es el principal abastecedor a nivel
nacional, ha duplicado su superficie y registrado aumentos en
rendimientos, con lo que su producción pasó de 16 000 ton en
1994 a casi 40 000 en 1998 (SAGAR-Zac., 1999). Aún mayor ha
sido el crecimiento de la superficie de avena, multiplicada por
siete, y de su producción que creció casi seis veces (con lo que
sus rendimientos muestran tendencia a la baja), evidenciando
una notable "ganaderización" de la agricultura. Sin embargo los
cultivos no tradicionales, como los frutícolas, que a nivel
nacional muestran un gran dinamismo tanto en su producción
como en sus exportaciones, fueron afectados por la crisis, y su
crecimiento se desaceleró pasando de 236,857 ton en 1993 a
sólo 271,353 ton en 1996: se redujo la superficie y la producción
4 "Los coyotes arrebatan literalmente a los productores sus cosechas a precios de hambre" (A. MEJÍA
HARO, diputado P.R.D., cit. por Carmen GONZÁLEZ, IMAGEN, 20/06/99).
98 E STUDIOS A GRARIOS
de vid (30% y 15% respectivamente entre 1985 y 1990 (ESPI-
NOZA,1991) y desaparecieron casi todas las vitivinícolas, y la
producción de durazno se desplomó en 50%, a pesar de un
avance en superficie, como resultado de una caída estrepitosa
de sus rendimientos, de 2,25 ton a 1,16 ton por hectárea en
promedio estatal, "lo que contribuyó a intensificar la emigración
en la principal zona productora, Jerez" (PADILLA, 1998, 108). El
durazno, que era una alternativa comercial para los productores
minifundistas y que se expandió en el municipio de Jerez en los
años ochentas gracias en parte a la inversión productiva de las
remesas de los migrantes (MESTRIES, 1994,188-189), entró en
crisis debido a problemas de calidad, de bajo nivel tecnológico,
de escasez de agua y heladas tempranas, de bajos precios
provocados por el intermediarismo comercial, a la falta de
organización de los productores y la competencia de la produc-
ción de otros estados y de Estados Unidos (GARCÍA GUZMÁN
et al., 1989). Encontramos un panorama aún más desolador en
et caso de la guayaba, del que Zacatecas es el 2° productor
nacional, y que es el principal cultivo del Cañón de Juchipila:
riegos insuficientes por el encarecimiento del costo de la energía
para el bombeo, granizadas devastadoras, 5 y precios irrisorios
fijados por los intermediarios, que se aprovechan de las sobre-
producciones estacionales y de la caída de la demanda (CRU-
CEN-Chapingo, 1993), con lo que los productores a menudo
prefieren tirar la fruta. En consecuencia, la producción se hundió
de 54 000 toneladas en 1994 a sólo 13 500 ton en 1998. 6
La ganadería bovina que según las declaraciones oficiales,
es la verdadera vocación productiva de Zacatecas, ha perdido
mucho de su importancia en el estado, desde que entró en
crisis a mediados de los ochenta: su peso relativo en el PIB
sectorial cayó a menos de la mitad, de 40% en 1980 a 18,5% en
1993 (PADILLA, 1998); desde entonces se ha mantenido casi
5 Así, en 1997-98, una helada devastadora afectó el 85% de la superficie de guayabo; éstas pérdidas no
recibieron repuestas al 100% por AGROASEMEX los productores, que obtuvieron sólo $25 por árbol
dañado (IMAGEN, 10 y 20/ 01/ 98).
6 En contraste, cabe recordar la prosperidad de la agricultura jerezana a principios de siglo: "Las huertas
jerezanas eran famosas por sus productos y su belleza (...) Había en las cercanías magníficas haciendas
agrícolas y ganaderas con tro jes enormes, establos y caballerizas, presas, tanques, acequias y
canales(...)-Se iniciaba ya el uso de maquinaria agrícola, abonos, la rotación de cultivos y la selección de
semillas; se importaban sementales y se establecían industrias agropecuarias: molinos de trigo, jaboneras,
aserraderos, etc.(...). Las tierras aledañas las poseían pequeños propietarios muy numerosos, gente de
clase media y pobre de Jerez y de las pobladas rancherías como El Cargadero, etc.(...). Además, en
aquellos tiempos el trabajo (de los peones) era permanente todo el año y ahora es completamente
aleatorio", y recibían, aparte de su salario, raciones de maíz, frijol y chile, derecho de agostadero, casa y
leña, y un pedazo de tierra para sembrar su milpa (DEL HOYO, 1949).
AN Á L I S I S 99
estancada, pues el valor de su producción de carne sólo creció
6% entre 1993 y 1996 (INEGI, 1999). Está aquejada por altos
índices de sobrepastoreo (la carga animal por hectárea rebasa
en 300% el coeficiente de agostadero) y por escasez de agua,
debido a su insuficiente infraestructura, que provoca en años de
sequía la muerte de miles de animales, y en general por su baja
tecnificación. Además sufre también de problemas de comercia-
lización y mercado: bajos precios de la carne por la caída de la
demanda interna y por el intermediarismo, desplome de 3/4 par-
tes de las exportaciones de Estados Unidos (de 80 000 cabezas
a principios de los ochentas a 20 000 en 1992-1993), y tiene
problemas de financiamiento bancario caro y escaso, y de crisis
de carteras vencidas (MESTRIES, 1995). Los productores de
leche han sido afectados por el cierre de las pasteurizadoras.
La crisis ganadera tiene implicaciones sociales particularmente
graves porque la ganadería zacatecana está constituida esen-
cialmente por pequeños rancheros privados con hatos de 16
cabezas en promedio (GOB. DE ZAC. 1999,14), por ejidos y por
las poblaciones, que concentran la mayor parte del ganado, a
diferencia de los estados del norte cuya ganadería está aca-
parada por grandes ganaderos (MARTÍNEZ ARTEAGA.1989,
59-60); además, estos pequeños ganaderos se dedican princi-
palmente a la cría de becerros y a la ganadería de doble
propósito, que son las partes más riesgosas y menos rentables
del proceso productivo. Esta pequeña ganadería se desarrolló
gracias al financiamiento de las remesas de los emigrantes,
más que a los préstamos bancarios, privados o públicos; por
tanto su reproducción está estrechamente asociada al flujo
migratorio internacional: el ganado constituía para los migrantes
una caja de ahorro viva, una "cuenta bancaria en patas", pero
tiende a perder este rol con la caída de los precios de la carne.
El financiamiento y aseguramiento de la producción agro-
pecuaria se ha reducido como piel de zapa desde que BAN-
RURAL "se adelgazó" y reestructuró su política crediticia. Si
bien es cierto que hasta 1992, la tasa de recuperación de los
créditos otorgados a los campesinos era bajísima, esto obede-
cía a factores políticos como la corrupción y el intercambio de
votos por deudas, más que a factores climáticos; la reorienta-
ción de la política de BANRURAL ha favorecido sólo a los pro-
ductores que "han constituido unidades rentables, de tamaño
considerable (...) o a los que han logrado eficientar sus pro-
cesos productivos" (SERRATO: SOL DE ZACATECAS, 28-08-
AN Á L I S I S 101
apertura comercial indiscriminada e incoherente. Aunado a esto,
Zacatecas ha sufrido los embates devastadores de la sequía
desde 1994, agravados por una fuerte nevada en 1997 que
acabó con muchos árboles y cactáceas resistentes a la sequía
(8 800 ha de nopal arrasadas); en seis años 1 250 000 ha de
frijol, maíz y avena entre otros cultivos, han sido afectadas por la
sequía, amenazando la subsistencia de 120 000 agricultores
según declaraciones del gobernador R. Monreal (LA JORNADA,
29-09-2000). Ya en 1999, éste alertaba sobre el aumento de la
migración provocada por esta sequía: "Ejidos y comunidades
habitadas por ancianos y niños, escasez de agua y de alimen-
tos: alrededor de 250 000 habitantes necesitan de apoyo urgen-
te." (REFORMA, 20/ 05/99).
Aún las zonas de riego no están libres de problemas, pues los
mantos freáticos se encuentran a gran profundidad, lo que
encarece los costos de extracción, los cuales se vieron incre-
mentados además por la supresión del subsidio a la electricidad
y por la ineficiencia de los sistemas de riego usados por los
productores que causan mucho desperdicio de agua y energía
(SÁNCHEZ ESPINO, CNA-Zac.); además los acuíferos sufren
un proceso de abatimiento rápido (un metro al año en prome-
dio), debido a la sobrexplotación y a la sequía; por ello el estado
es considerado de veda para la perforación de pozos por la
Comisión Nacional del Agua (CÓRDOBA, CNA-Zac.). En un
estado donde los distritos de riego por presas son escasos, y
donde las lluvias se hacen del rogar, una de las pocas técnicas
seguras para los campesinos, se ve amenazada por el deterioro
ambiental.
AN Á L I S I S 103
no alcanza a juntar los ahorros necesarios para irse a Estados
Unidos, y se dirige a Saltillo, Monterrey, Chihuahua, Aguasca-
lientes y Guadalajara (ESPAÑA.1993). En cambio, la migración
internacional se origina en regiones de desarrollo intermedio,
pero de economía poco diversificada y bajos niveles de bienes-
tar y de ocupación, con agricultura minifundista y predominio de
la pequeña propiedad (PADILLA.1994). El riego no parece ser
un factor que incida sobre las tasas de migración internacional.
Son las regiones del centro sur (Jerez, Villanueva), los Cañones
de Juchipila y Tlaltenango al sur, de la Sierra Madre occidental
al oeste (Valparaíso, Sombrerete) y del centro (Fresnillo, Río
Grande), las que aportan las mayores cohortes al norte (PADI-
LLA.1994 y 1998). Últimamente también las regiones paupé-
rrimas del este (Pinos) y del noreste (Concepción del Oro) están
expulsando fuerza de trabajo hacia E.U.A., así como la capital,
lo que refleja una generalización de la migración internacional.
Los que migran son esencialmente hombres jóvenes (90%)
con educación primaria, en particular entre los migrantes tem-
porales, mientras el índice de masculinidad disminuye a 65% en
la migración permanente, lo que indica un flujo de mujeres que
se van en plan de reunificación familiar. Sin embargo, última-
mente las mujeres pasaron de ser 8% a 12% de los migrantes
laborales totales entre los años 1980 y 1990, uno de los por-
centajes más altos en el país, y los hijos (adolescentes) pasa-
ron de ser 16,3% a 22,5% del total, lo que se tradujo en una
disminución de la edad promedio de los emigrantes de 32 a
29.8 años (DELGADO y RODRÍGUEZ, op. cit: 377).
Por otro lado, la migración zacatecana, después de haber sido
eminentemente temporal hasta los años setenta, se volvió cre-
cientemente permanente a partir de 1987 y de la Ley I.R.C.A.:
ésta aumentó 60% entre 1986 y 1990 para llegar a 12% del total
de migrantes internos y externos (UAZ-EM.EZ,1992); pero cre-
ció aún más en los años noventa hasta equiparar ahora a la mi-
gración de retorno, con 13 152 personas al año, debido a la ma-
yor participación de la emigración familiar en los flujos migrato-
rios (DELGADO y RODRÍGUEZ, op. cit., 376). Asimismo, los
tiempos de estancia fuera, de los migrantes laborales se han
alargado a un año entre los años 1980 y 1990, indicio de "un
cambio de perfil ocupacional de los migrantes en E.U.A., de la
crisis de su producción campesina y del aumento del costo de
oportunidad de la migración de retorno" (Ibid. 377). Esto podría
augurar una peligrosa tendencia al despoblamiento de las zonas
AN Á L I S I S 105
albañiles, jardineros, veladores, percibiendo salarios no mayo-
res a 1 000 DI al mes (UAZ EMEZ.1992).
En Zacatecas el impacto de las remesas de los migrantes in-
ternacionales sobre la economía local es crucial: su monto glo-
bal ha ascendido de 150 millones de DI a principios de los 1990,
a 240 millones en 1994 (IMAGEN, 27/03/97), y a 350 o 360
millones de DI en 1997 (MOCTEZUMA, 4/07/98), lo que repre-
senta un aumento de 75% con respecto a 10 años antes; actual-
mente son del orden de 370 millones al año. Este incremento en
la década pasada muestra que las medidas de reforzamiento de
la vigilancia fronteriza por parte del SNI no parecen haber desa-
lentado a los ilegales a irse o a regresar de E.U.A. En términos
comparativos, las remesas migratorias representaban en 1996
10% de los ingresos totales del estado y superaban sus partidas
presupuéstales federales en 160% (GOB. DE ZAC., 1999, 45).
Eran superiores en 1994 y 95 al PIB estatal de la minería o de la
industria, y alcanzaban en promedio más de la mitad del PIB
agropecuario, el segundo sector económico más importante
(elaboración propia en base a datos del INEGI: 1999) Significan
6 a 7% del total de remesas recibidas por el país, las cuales han
estado aumentando también al ritmo de 15% anual desde 1996,
alcanzando 5 627 millones de DI en 1998 (BANXICO,1995-99). 7
Aunque el monto global de remesas que llegan a Zacate-
cas se antoja multimillonario, los montos" individuales por mi-
grante son bajos: 105 DI al mes, o sea poco más de $900 en
promedio, según DELGADO y RODRÍGUEZ, aunque para otras
encuestas son menores: de 600 a 700 DI al año para los mu-
nicipios más receptores de divisas (PADILLA, 2000, 369).
Antes la gente entraba de ilegal y no invertía en E.U.A., todo
lo mandaba acá, porque no sabían si la Migra no los iba a
agarrar; pero con la legalización, la gente pudo entrar y salir, y
empezó a comprar casita y carro nuevo allá, y por eso dejó de
entrar tanto dólar a México; últimamente les han arreglado los
papeles hasta a las familias, o sea que en lugar de mandar
dinero se están llevando a las familias para allá. Es posible in-
cluso que el gobierno gabacho, que no echa puntada sin hebra,
se dijo: "estos migrantes están saqueando a Estados Unidos
pues se llevan todo el dinero para acá, mejor nos los traemos
7 Estas cifras no reflejan el total de las aportaciones monetarias de los migrantes internacionales, pues no
incluyen los ahorros traídos por los "retornados" y las divisas que no se cambian en bancos ni en casas de
cambio, las cuales pueden estimarse en 15 o 20% más según nuestros cálculos.
AN Á L I S I S 107
tierras y la creación de pequeños comercios, de microindustrias
o de negocios de prestamista, que permitían a la familia cam-
pesina cambiar de actividad o de residencia, se han vuelto
excepcionales. Ya en 1990 W. CORNELIUS recalcaba la poca
canalización de los ahorros migratorios a la inversión productiva
(CORNELIUS, 1990). Por otro lado, el derroche de las remesas
especiales en fiestas, apuestas y gastos suntuarios en aras de
prestigio social se puede entender como una forma de consumo
ritual, que reafirma los vínculos culturales y ostenta el "éxito" del
migrante en su comunidad de origen. En suma, la reducción del
peso de las remesas en el financiamiento de las condiciones
de reproducción de la población rural parece sugerir que "el
binomio migración-producción campesina ha perdido relieve
como pilar de la estrategia de subsistencia de amplios sectores
de la población zacatecana. El fuerte deterioro que manifiesta
dicha forma de producción erosiona las bases locales de arraigo
económico del emigrante, con su consecuente efecto en el
debilitamiento de la funcionalidad de la migración internacional
como factor de equilibrio de la economía regional." (DELGADO
y RODRÍGUEZ, op. cit, 376).
Sin embargo, las inversiones colectivas de los clubes de
migrantes residentes en el norte juegan un papel cada vez más
importante en las comunidades de origen, al mejorar su infra-
estructura vial, de salud, de educación, sus actividades deporti-
vas, culturales, religiosas y festivas y al ayudar a las personas
necesitadas, mediante la canalización de recursos a menudo
complementadas por partidas de los ayuntamientos del gobierno
local y del gobierno federal (Programa 3 por 1) (MESTRIES,
1998). Esto muestra el arraigo de los migrantes a su terruño, su
nivel de organización, y el potencial de inversión que repre-
sentan las remesas cuando se juntan para financiar obras de
beneficio social, más que inversiones productivas, y mitigar el
proceso de expulsión definitiva que sufren muchos pueblos y
comunidades rurales zacatecanas.
AN Á L I S I S 109
lógicas, nuevos cultivos. En cambio si es permanente, la gente
migra más joven, empiezan a salir al norte las mujeres también,
los ilegales consiguen papeles más temprano, las remesas se
usan más para comprar tierras o casas en el pueblo y menos
para la subsistencia familiar, ocasionando especulación e infla-
ción, y las redes sociales tienden a orientarse más por estilos de
vida migrantes que por las normas del pueblo finalmente, se
asientan más familias en Estados Unidos y tienen hijos norte-
americanos, los regresos son menos frecuentes, las remesas
escasean, impactando gravemente la economía local, y la
agricultura se descuida o se convierte en jardinería para los
jubilados que regresan del norte: la emigración acaba por
desestructurar los vínculos sociales de la comunidad y la
organización productiva y cultural de la familia campesina, al-
provocar falta de brazos en la unidad campesina de producción,
escasez de jornaleros y encarecimiento del jornal, desinterés de
los jóvenes por las labores del campo, lo que frena (a transición
generacional y provoca el abandono progresivo de las tierras, la
reducción de la superficie sembrada y la renta o venta de las
tierras, y la comunidad se convierte en lugar de descanso para
migrantes vacacionistas o jubilados (CORNELIUS, 1990; GOLD-
RING, 1992,332); la migración entonces en lugar de capitalizar
la tierra la descapitaliza, pues propicia la liquidación de activos y
la fuga de capitales hacia otro país o a la ciudad, y la comunidad
vive "bajo transfusión" permanente hasta que se agotan las
remesas por reunificación familiar y cambio de residencia,
provocando entonces el colapso de la economía local y la
expulsión definitiva de la población.
Hemos tratado de rastrear algunos de estos indicadores, sin
pretender ser exhaustivo, guiándonos por el modelo de MINES,
en las entrevistas que realizamos en 1993/94, 1998 y 2000 en
comunidades de los municipios de Jerez (El Cargadero, El
Durazno, Tetillas y Jerez), de Villanueva (Francisco Murguía,
Tayahua y El Salto), en Fresnillo, y mediante encuestas realiza-
das por otros autores en estos municipios y en Los Cañones
(CHAPINGO CRUCEN: "Encuesta sobre ganadería bovina y
migración", 1989; FERNANDO ROBLEDO:"EI Cañón de Tlalte-
nango: perfil sociodemográfico y económico de una región
especializada en migración internacional"; JAVIER COLMENA-
RES: "Causales de la migración y su impacto en las comu-
nidades de origen: norte del municipio de Villanueva" y LAURA
AN Á L I S I S 111
En este tenor, un argumento recurrente es la falta de
empleos no agrícolas en los pueblos, que refleja la pobre
diversificación productiva del interior zacatecano. Las crisis y
devaluaciones no son un detonador de la migración en el
campo, pero sí contribuyen a mejorar el nivel de ingresos de las
familias que reciben remesas, al aumentar sustancialmente su
poder adquisitivo.
Las redes sociales son una palanca poderosa para facilitar la
migración: todos los caso estudiados tienen una tradición
migratoria que se remonta al Programa Bracero, 60 años atrás,
si no es que antes, y las contrataciones sirvieron para establecer
familias residentes en "comunidades filiales" en la frontera y del
otro lado: los hijos de los braceros se fueron de ilegales con
ayuda de redes familiares o de paisanos, organizadas en
pueblos cercanos a Los Ángeles, como Azusa y Pomona,
Anaheim y Fulington donde abundan los jerezanos, Glendale y
Compton, lugar de asentamiento de los de Villanueva, que de
áreas agrícolas fueron absorbidas por el gran Los Ángeles,
Oakland para los de Saín Alto (MOCTEZUMA, 2000), y barrios
de Chicago como el que se conoce como Tayahuita por los
originarios de Tayahua. En la región de Los Ángeles los zaca-
tecanos habían organizado 43 clubes de ayuda a sus pueblos
de origen en 1990, que agrupaban a 40 000 de un total de 400
000 residentes en la zona, oriundos de 31 municipios de los 56
que cuenta Zacatecas (MESTRIES, 1998,175); ahora son alre-
dedor de 60. Por otro lado, las redes se nutrieron también de
eslabones intermedios como grupos de paisanos establecidos
en la frontera: así los oriundos de Villanueva instalados en
Nogales, Sonora, sirvieron de "pasarela" a sus paisanos para
cruzar la línea. Las colonias de zacatecanos en Los Ángeles han
fundado un gran número de negocios (comercio, hotelería, radio,
otros servicios) donde contratan a sus paisanos recién llegados,
o los recomiendan en empresas de "anglos" donde laboran. Por
otro lado, la migración internacional fue a menudo la consecuen-
cia de migraciones internas que la precedieron y la acompaña-
ron hasta los años setenta, a Guadalajara, México, Torreón y
Sonora, actuando en estos últimos casos como etapas de una
trayectoria migratoria hacia Estados Unidos.
Casi todos los migrantes usaron "coyotes", cuyos "honorarios"
casi se decuplicaron en treinta años (de 300 DI en los años
1970 a 2 000 o 2 500 DI hoy); a mediados de los años noventa
se dispararon los costos, con el pretexto de la mayor vigilancia
AN Á L I S I S 113
Si pasamos ahora a indagar los cambios provocados por la
migración de retorno y por relevos en la organización familiar del
trabajo de la unidad campesina, observamos que, gracias a la
existencia de familias numerosas (son comunes las de 10 hijos),
se da primero una nueva división interna del trabajo que se basa
en la rotación entre el jefe del hogar y sus hijos en las salidas al
norte: el padre inicia el proceso migratorio, regresa cada año en
los meses "pico" del ciclo agrícola, luego cuando crece el hijo, o
lo sustituye en el trabajo de la parcela, con el tiempo se lo lleva,
o a la hija mayor, que poco a poco va sustituyéndolo en las idas
al norte y se queda más tiempo allá, mientras, los demás hijos
estudian y ayudan en la parcela, posteriormente éstos se van
también por largas temporadas y el padre va espaciando sus
idas al norte con la edad, para encargarse de la parcela con el
hijo menor, que retomará la parcela a la muerte del padre: "Al
enviar al hijo mayor a trabajar fuera se logra aumentar el
excedente económico de la familia, por la vía de la reducción del
consumo familiar en su ausencia y de sus ahorros en dólares,"
(MESTRIES,1994,187). Pero esta estrategia campesina no
siempre es posible, porque la inserción de los migrantes en
trabajos "de planta" en Estados Unidos no les permite
ausentarse más de dos meses al año. Entonces es la madre la
que se encarga de la parcela mientras su esposo se va de
bracero, cuando los hijos son todavía chicos, la mujer puede
luego ayudarse en los trabajos del campo con sus hijos
menores (desde los 12 años) o contratar trabajadores o pedir
ayuda a varones entre sus parientes. Una práctica muy común
también es rentar la parcela a un mediería o un aparcero,
Zacatecas presentaba el porcentaje más alto de superficie ejidal
en mediería o aparcería del país según el INEGI (1991). Estos
contratos de aparcería son anuales para evitar que el mediero
cree derechos sobre la parcela. En todo caso, con la migración
de sus maridos, las mujeres trabajan más, ya sea en la parcela,
ya sea, además, de pizcadoras en las cosechas locales, porque
en los primeros meses hay que cubrir la deuda contratada para
pagar al coyote y mantener a la familia mientras llegan las
primeras remesas.
Este aumento de responsabilidades de la mujer no se
traduce en su "empoderamiento" en el núcleo familiar: sigue
subordinada al esposo a quien consulta para cualquier decisión
importante por teléfono (LAURA MÁRQUEZ, comunicación
personal).
AN Á L I S I S 115
buscan alcanzar o no perder una posición socioeconómica a la
medida de sus pautas culturales."(BARRAGÁN, 1999, 5-16). Así
la presión sobre la tierra más fuerte entre los pequeños propie-
tarios podría explicar que los que migran más son ellos, segui-
dos por los ejidatarios y los peones agrícolas (TRIGUEROS,
1994, 348). Por otro lado la migración permanente está correla-
cionada con la antigüedad de la tradición migratoria.
El caso más impresionante es sin duda Jerez, tierra de
tradición ranchera, donde se estima que la mitad de la población
vive en Estados Unidos y donde casi no existe una familia que
no tenga un miembro trabajando en ese país, al grado que en
los años ochenta fue el municipio con el mayor índice migratorio
a la Unión Americana del país (CORREA, 2000). En la
comunidad de El Cargadero, los migrantes representan 63,7%
de la PEA, y de éstos 51% son definitivos y 41% temporales
(LAURA MÁRQUEZ). Así pues, la migración permanente superó
a la migración temporal en Jerez desde fines de los anos
ochenta, a raíz de las legalizaciones de la Ley Simpson-Rodino.
En Tayahua, Villanueva, se estima que 40% de la población
adulta masculina migra, la mitad en forma permanente y la otra
de temporales. En Los Cañones, cuna de los rancheros zaca-
tecanos, 40% de los productores entrevistados por el CRUCEN
migraban, en proporción importante de forma permanente.
La migración permanente y el éxodo masivo de los jóvenes,
está provocando una aguda escasez de mano de obra (jorna-
leros, medieros) para las labores agrícolas. Las tierras se rentan
a fuereños, se descuidan por la edad avanzada de los dueños y
la falta de trabajadores, o de plano se dejan de cultivar. "Hay
escasez de mano de obra porque se van todos al norte. Aquí y
en este rancho se ha dejado nomás lo que no sirve, hay veces
que necesito un peón, y me dicen: "Yo ya no trabajo", o se en-
cuentra sólo los que están "chuecos". Las trocas salen cargadas
de puras mujeres solas porque los otros andan en el norte
casados. Ya subió el jornal por eso mismo a $80 o $100 diarios.
La mayoría de la gente que se va se quedan allá: en este
rancho se ve gente pero casi todos son medieros de otros
ranchos o estados que vienen aquí a trabajar. El rancho se nos
llenó de viejos, por eso la familia que tiene su parcela y no la
puede sembrar consigue gente quien la siembre: la renta o la da
"al partido" 10 Con el PROCAMPO, mucha gente que está en
10 Forma de medieria en la que se dividen en partes ¡guales los frutos de ia cosecha entre propietario y
mediero.
AN Á L I S I S 117
La ausencia de los ejidatarios ha entorpecido las labores de
regularización de la tenencia del PROCEDE, de modo que las
autoridades agrarias en Jerez decidieron suspender temporal-
mente los derechos de los ejidatarios ausentes para que se
tome como quórum legal en las asambleas sólo a los campe-
sinos asistentes" (EL SOL DE ZACATECAS, 6-10-93). Los
campesinos se han convertido en "danzantes de la agricultura".
Sin embargo, la reducción del caudal de remesas que su-
frieron las zonas de migración permanente a raíz de la reunifica-
ción familiar y de la amnistía de 1987, y de la crisis californiana
de principios de los años noventa, ha propiciado procesos reac-
tivos en las tierras más fértiles: se ha mantenido la producción o
se ha buscado diversificarla hacia los forrajes, la porcicultura y
las hortalizas, como en El Cargadero, porque las remesas "ya
no alcanzan".
En efecto, los montos de remesas por migrante cayeron
drásticamente; de 200 a 500 DI/mes, a sólo $50 o 100 DI/mes
cuando se pasó de la migración temporal a la migración
permanente entre los años ochenta y noventa. Este dato tiene
que relacionarse con la diferencia en el monto de tas remesas
que mandan los jefes de hogar, de 250 a 400 Dimes, y las que
mandan los hijos (50 a 100 Dl/mes). Esto tiene que ver con la
diferencia, de compromisos que adquieren los migrantes, según
su lugar de residencia: "Los hijos migrantes mandan $1,200 o
1,500 DI al año a sus familiares, pero casi todo se lo gastan allá:
de 5 DI que ganan se gastan 4 y mandan uno. Ha caído mucho
la entrada de dólares al pueblo porque muchos se llevaron a su
familia, y por la escasez de trabajo allá, y porque los jóvenes
agarraron otras costumbres, se volvieron consumistas: hay poco
muchacho que llega aquí con algunos centavos, la mayoría llega
hasta mal vestido" (ALFONSO VALADEZ, Tayahua).
En palabras de H. CALDERA: "Los que arreglaron sus pa-
peles con la amnistía vienen a las fiestas, pero ahora se miden
porque invirtieron allá en vehículo nuevo, casa, y tienen que
andar dando abonos de lo que compraron". Incluso se empezó a
dar en Jerez, que recibía en los años ochentas 20% de las
remesas del estado, fuga de capitales: "Las ganancias de la
fruticultura, cuando las hay, se las llevan los migrantes (perma-
nentes) para Estados Unidos" (ENCARNACIÓN BAÑUELOS,
Jerez, 1994). La economía local sólo se revitaliza cuando llegan
los cheques de los jubilados del sistema de pensiones norte-
americano. Muchos pueblos ya dependen de estos ingresos,
AN Á L I S I S 119
pobres; los jornaleros, aún cuando son migrantes temporales
más recurrentes que los campesinos, no logran ahorrar mucho
más allá de los gastos de construcción de su casa (BENITO
SANTILLÁN, Villanueva).
En suma, el tránsito a la migración permanente, familiar y
masiva ha socavado las bases de reproducción social y econó-
mica de muchas comunidades rurales, pero este paso fue pre-
cedido por la crisis de la economía agrícola local y por el fracaso
de los intentos de reinserción productiva y de modernización
agrícola de muchos migrantes permanentes "retornados". Es la
falta de condiciones de rentabilidad de las inversiones en el
campo (y en otros sectores) que explica el "desarraigamiento"
actual de los campesinos.
La cultura de la migración es el otro elemento que actúa a
nivel de las identidades colectivas e impulsa el proceso migra-
torio: se difunde con más facilidad entre los jóvenes, quienes,
por la ausencia de los padres, no han sido socializados en torno
al amor a la tierra y a la transmisión de saberes en las prácticas
agrícolas, lo que provoca su desinterés por la agricultura y por la
comunidad entre ellos (ZENDEJAS, 1999). También se produce
un relajamiento de las relaciones de autoridad paterna sobre los
hijos: "Los hijos se van al norte porque quieren, no porque uno
lo desee o los obligue" nos decía un ejidatario de Francisco
Murguía (JOSÉ CARRILLO, 1994). Su nivel de aspiraciones
cambia también, y anhelan un empleo urbano mejor remunerado
y más seguro: es más, a menudo los estudios para ellos signi-
fican poder emigrar al norte en mejores condiciones y encontrar
un buen trabajo (LÓPEZ CASTRO,1988). Así, su proyecto de
vida se trasladó a otro ámbito territorial, y están también ansio-
sos del prestigio social que confiere lanzarse a la aventura del
norte.
El "habitus" migratorio también se difunde entre las mucha-
chas solteras que sufren del abandono de sus madres o por sus
esposos, que a menudo rehacen su vida al otro lado, de la
desarticulación familiar provocada por la larga migración, y que
ven a sus hermanas mayores, comprometidas con migrantes
que las embarazan a su vuelta al pueblo, se van y a veces no
regresan a casarse. Ahora salen al norte ellas también, casadas
con migrantes o solteras, pues desean una vida de mayor
comodidad, trabajo menos duro y oportunidades más equitativas
de desarrollo personal que en su pueblo, o simplemente salen a
buscar marido, debido a la escasez de hombres jóvenes en sus
11 Han instituido en Estados Unidos el Día del Zacatecano, oficialmente reconocido por las autoridades de
E.U.A.
AN Á L I S I S 121
los más apegados a su terruño: "En el Programa Bracero me iba
a trabajar 6 me- ses o un año y me venía a México porque no
quería perder la parcela ejidal, ni llevarme mi familia para allá.
Desde la ley Simpson-Rodino, legalicé mi situación, y
legalmente podría llevarme a mi familia, pero no quiero y
además ya no he en-contrado fácilmente trabajo allá. Por otro
lado, he trabajado más de 20 años en Estados Unidos y tengo
60 años, y estoy esperando mi jubilación, que es a los 62 años y
a los 10 años de trabajo". (JUAN GARCÍA, El Salto, 1993). En
efecto, los mi-grantes de la tercera edad suelen regresarse a
vivir de su jubilación, pues en los "Estates" no les alcanza, y
aquí tienen su casa.
Otro informante, jornalero ilegal nos da otras razones de pe-
so: "No pienso regresar a Estados Unidos, porque a veces me
voy para allá y mi familia pasa hambre aquí porque no les puedo
mandar dinero, pues no hay trabajo allá, incluso para los mexi-
canos residentes, porque los patrones prefieren contratar ilega-
les para pagarles menos. Además es muy duro, uno no conoce
a nadie, no sabe inglés y se tiene que esconder meses por
temor a la "migra". Nunca quise llevarme a mis hijos a vivir allá,
porque se echan a perder, caen en la vagancia y en la droga,
ellos van a estudiar aquí y luego se irán a conocer allá". (BE-
NITO SANTILLÁN, Villanueva).
Así, aún en el caso de la migración permanente, se da final-
mente circularidad, 12 pues unos van y otros vienen constan-
temente, y no se rompe completamente el cordón umbilical, por-
que los migrantes adultos no pierden su identidad, no hay acul-
turación total, porque el fortalecimiento de su cultura y religión
de origen les permite cohesionarse para enfrentarse mejor a
otra cultura, otros valores, a los prejuicios raciales que los discri-
minan, y porque además migran, todas proporciones guardadas,
a otro "pequeño México" (en el caso de California) donde se
sienten en casa y hablan su idioma, comen sus guisados y
escuchan su música (norteña). Sin embargo, es justo señalar
que los hijos de migrantes nacidos o criados en el norte sufren
un proceso agudo de aculturación: no se adaptan a las dificul-
tades de la vida en el rancho de sus padres, viven un desgarra-
miento interno por su pertenencia a dos culturas antagónicas, y
12 Por "circularidad de la migración se entiende el proceso por el cual un migrante alterna estancias entre
México y Estados Unidos durante más de seis meses, en los cuales puede permanecer en su lugar de
residencia o en el de su familia y en el lugar de su trabajo hasta que la edad, el éxito o el fracaso lo obligan
a establecer su residencia en algún punto de su ruta circular" (J. BUSTAMANTE, 1997, 243).
Conclusiones
AN Á L I S I S 123
En síntesis. Zacatecas, a pesar de la crisis de su economía y
de las constantes sangrías demográficas que ha sufrido, no ha
perdido muchas comunidades por extinción de su población, y
ha logrado conservar rasgos de su forma de vida y cultura
campesinas, y mantenerlos más allá de las fronteras, constru-
yendo "comunidades trasnacionales" que mezclan simbiótica-
mente "habitus" y estrategias prácticas de mejoramiento indivi-
dual, con patrones colectivos de identidad cultural con fuertes
significados simbólicos.
AN Á L I S I S 125
——, y WACQUANT, L., Respuestas por una antropología refle-
xiva, México, Gríjalvo, 1995.
AN Á L I S I S 127
DE OLIVEIRAO y SALLES Vania, "Acerca del estudio de los
grupos domésticos con un enfoque socio-demográfico" en
Grupos domésticos y reproducción cotidiana, México, El
Colegio de México, Coordinación de Humanidades de la
UNAM/M.A. Porrúa, 1989.
AN Á L I S I S 129
——, Development and migration: comparative análisis of two
Mexican circuits, Comisión of Study of International
Migration and Cooperative Economic Development, Paper
No. 37, Whashington, D.C., 1993.
AN Á L I S I S 131
——, "El Barzón o la radicalización de los medianos y grandes
productores agrícolas" en Sociológica No. 28, México,
UAM-Azcapotzalco, mayo-agosto, 1995.
AN Á L I S I S 133
ROSENZWEG, F., "El desarrollo económico de México de 1877
a 1911 en El trimestre económico No. 127, México, Julio-
septiembre de 1965.
AN Á L I S I S 135
Recomposiciones de la
economía campesina,
titulación agraria y
reestructuración de las
clientelas rurales en
Los Tuxtlas, Veracruz*
AN Á L I S I S 139
más desventajosa con los mercados de trabajo y padece hoy en
día los más altos índices de marginación social y económica en
una región de por sí afamada por su pobreza. A medida que se
avanza hacia el sur, las densidades de población bajan gra-
dualmente (de 120 a unos 75 habitantes rurales/km2) y el déficit
en comunicaciones de todo tipo se va matizando; conjun-
tamente con las intervenciones del Estado en las décadas de
1970 y 1980 (crédito agrícola, promoción del uso de agro-
químicos, apoyos a la comercialización, etc.), esta situación
potenció la expresión de ganancias de productividad, cierta
acumulación entre los beneficiarios de estas políticas y una
paulatina diversificación hacia la ganadería bovina o diversos
cultivos comerciales (estropajo, frutales).
1 Por el puerto de Coatzacoalcos. las empresas MASECA y MINSA recurren desde 1995 a importaciones
masivas de maíz amarillo comprado en el mercado internacional en los meses de septiembre a noviembre.
Las existencias de grano así constituidas tienen un efecto depresor sobre los precios interiores al momento
de la cosecha en la zona sur del estado de Veracruz, el Istmo de Tehuantepec y el estado de Chiapas.
Figura 1
8000 30 000
7000
25 000
6000
20 000
5000
4000 15 000
3000
10 000
2000
5 000
1000
0 0
19901991199219931994199519961997199819992000
Frijol Maíz temporal Maíz humedad
Ganado (/10 has) Tabaco Estropajo
AN Á L I S I S 141
Esta gráfica evidencia una erosión del valor agregado obte-
nido por hectárea de 70 % para el cultivo de maíz y la ganadería
bovina y de casi 60 % para el frijol. Pero si afectamos a la mano
de obra familiar un nivel de remuneración equivalente al salario
jornalero en vigor en la región, la caída del margen monetario
resulta mucho más pronunciada: alcanza et 77,5 % para el
cultivo de frijol y resulta en una ganancia nula o negativa en el
caso del maíz de temporal para los dos últimos años (27.5 y 95
pesos por hectárea en 1999 y 2000 respectivamente). Si los
cultivos comerciales como el tabaco y el estropajo no han
sufrido una depreciación similar durante el mismo periodo, las
variaciones erráticas de sus precios y los costos financieros de
su realización, en un contexto de fuertes restricciones y elevado
costo de oportunidad en el acceso a los créditos de avío, han
hecho de ellos alternativas muy riesgosas, inaccesibles para los
campesinos que están fuera de los canales de asociación con el
sector privado. De hecho, la superficie sembrada de estropajo,
que había alcanzado varios miles de hectáreas en los años
1997 1998, se encuentra reducida a niveles anecdóticos desde
2000 y el cultivo de tabaco negro, después de haber atraído una
multitud de inversionistas y experimentado un boom entre 1996
y 1998, ha sufrido desde entonces un notable retroceso y ha
vuelto a ser la especialidad de sus operadores tradicionales: una
media docena de grandes cultivadores privados y los 400
agremiados de la Unión de ejidos de San Andrés Tuxtla
(Léonard y Mackinlay, 2000). 2
En estas condiciones, la única producción que aún procura
niveles de remuneración del trabajo satisfactorios y permanece
accesible a la mayoría no capitalizada de la población cam-
pesina ha sido la instalación de pastizales, para alquilarlos o
conseguir un contrato de cría a medias con ganaderos. La re-
conversión en la ganadería enfrenta sin embargo serios obs-
táculos. En primer lugar porque su rentabilidad también ha ido
mermando ante el estancamiento del precio de la carne y el
aumento continuo del costo de sus insumos (cercas de alambre,
productos veterinarios, herbicidas). Luego, y de manera vincu-
lada con la tendencia anterior, porque ofrece muy bajos niveles
de remuneración por unidad de superficie: en 2000, éstos no
representaban ni la mitad de lo que otorgaba el cultivo de maíz;
2 La superficie regional de tabaco negro, que había pasado de unas 750 hectáreas a principios de la
década a cerca de 3 500 ha en 1998. ha retrocedido a un nivel cercano a tas 2000 ha en los dos últimos
años.
3 Lo cual alimenta un eficaz sistema de extracción del excedente campesino: desde 1996, el maíz
comprado a la cosecha a un precio que varia entre $ 1.00y$ 1,10/kg, en pago a los anticipos realizados
durante el ciclo de cultivo, es vendido cuatro o cinco meses después, con frecuencia a los mismos actores,
con una ganancia del 50 al 100%.
AN Á L I S I S 143
Cuadro 1
Reconversión productiva en el espacio de referencia según los datos
del PROCAMPO 1995-2000 (ciclo de temporal)
4 Aplicando a la población de la zona estudiada (que agrupaba en 1995 el 66.7% del total de la población
rural de San Andrés Tuxtla) la tasa promedio de crecimiento rural en el municipio entre 1995 y 2000 (+ 4,9
%).
5 De acuerdo con los indicadores construidos por el Consejo Nacional de Población (CONAPO), San
Andrés Tuxtla ocupaba en 1990 el lugar número 88 entre los 1403 municipios del país en cuanto a
marginación (UNAM/IIE, 2000).
AN Á L I S I S 145
El desarrollo de las transferencias directas y localizadas, en
forma de subsidios a los hogares, representa un fenómeno aún
más novedoso y estructurante en las dinámicas socioeconó-
micas. Casi inexistentes en 1990, fuera de programas muy
limitados y puntuales, implementados por el DIF municipal, los
subsidios directos, dirigidos a los grupos más afectados por el
proceso de desregulación económica, constituyen hoy en día el
eje principal de la política social y económica en las zonas más
marginadas, primero con la implementación del Programa de
apoyo para el campo (PROCAMPO) en 1994, y luego con la
puesta en marcha del Programa educación, salud y alimenta-
ción (PROGRESA) en la zona, a principios de 1998. Conjunta-
mente, representaban en 2000 transferencias cercanas a los 26
millones de pesos, es decir más del 40 % de los ingresos
directos generados por las actividades agropecuarias (cuadro
2). A esta fecha, estos subsidios beneficiaban a 3 224 pro-
ductores en el caso de PROCAMPO y a 8 032 madres de
familia para PROGRESA, es decir, respectivamente el 30 y el
75% del total de hogares de la zona.
Si bien PROCAMPO se concibió como un apoyo destinado a
compensar la erosión de los precios de los granos básicos pro-
vocada por la integración al espacio económico norteamericano,
y apunta al mantenimiento de la actividad agrícola mediante
incentivos atribuidos por unidad de superficie cultivada ($
778/ha en 2000, equivalentes al 45% del valor agregado obte-
nido de un cultivo de maíz de temporal), 6 PROGRESA propor-
ciona a las madres de familia un ingreso disociado de la organi-
zación económica del hogar, condicionado solamente al cuidado
sanitario y la asistencia escolar de sus hijos, especialmente las
niñas. Cuando el cheque de PROCAMPO se entrega una o dos
veces al año, en ocasión de cada ciclo agrícola (y muchas ve-
ces con no poco retraso), PROGRESA cobra la forma de becas
bimestrales, que podían alcanzar en 2000 un monto de hasta 1
260 pesos, es decir, una suma equivalente al 75% del valor
agregado que procura un cultivo de maíz y constituye un
ingreso estable y regular, siempre y cuando los beneficiarios
cumplan con los requisitos de asistencia a los centros de salud
y la escuela. Además de las transferencias directas, PRO-
6 Aunque desde 1996, la cláusula que condicionaba la entrega del subsidio al cultivo de granos básicos ha
sido cancelada, a manera de incentivar la eficiencia económica de los agricultores y alentar los procesos de
reconversión productiva.
AN Á L I S I S 147
Cuadro 2
* Extrapolación para la zona a partir del total municipal, en base a una captación promedio del 36,75% en
los años 1994-2000
*" Inversiones de 1994.
*** Proyecto de presupuesto 2001.
Nota: el ingreso agropecuario está calculado en base a la hipótesis de una continuidad en los itinerarios
técnicos y no incluye las producciones realizadas a escala del solar doméstico (pequeña producción de
frutas y hortalizas, cría de aves y cerdos).
Fuentes: INEGI, Censo Agropecuario 1991; SAGAR, DDR 009;
SEDESOL Veracruz; DIF San Andrés Tuxtla ; H. Ayuntamiento de San Andrés Tuxtla.
AN Á L I S I S 149
de inserción en estos mercados y los apremios que rodean la
actividad de los migrantes —en particular en el caso de los
trabajadores indocumentados en Estados Unidos— impiden los
vaivenes que se observaban anteriormente; los migrantes sue-
len permanecer varios años alejados, al grado que aún no se
observan retornos notables de Estados Unidos. En segundo
término, esta migración genera ingresos y remesas mucho más
importantes para las familias que tuvieron la posibilidad de
financiar la inserción laboral de alguno de sus miembros. Por
último, y ahí reside lo más relevante, los movimientos que se
producen hoy en día constituyen un fenómeno muy reciente y
explosivo en cuanto a su magnitud: si consideramos la estruc-
tura demográfica que evidencian el Conteo de Población de
1995 y el Censo General de Población y Vivienda de 2000 a
nivel del conjunto del municipio de San Andrés, no menos del
10% de la población masculina de entre 15 y 34 años, la más
productiva, han dejado la región durante el último lustro, y la
proporción de los integrantes de este grupo de edades entre el
total de adultos ha disminuido en cerca de 11% entre 1990 y
2000.
Cuadro 3
Evolución de los niveles de población por edad
y por sexo en el municipio de San Andrés Tuxtla
entre 1990 y 2000
15-34
Total Total 15-34
15-34 años/
Total 15-34 15-34 años/ Total
años Total
años años adultos
adultos
124110 43671 21480 59,30% 22191 59.44%
1990
Fuentes: INEGI, Censo General de Población 1990; Conteo de Población y Vivienda 1995; Censo General
de Población 2000
Rangos
1995 de edad 2000
+ 85
75-79
Hombres 68306 Mujeres 68910 Hombres 68322 Mujeres 72735
Excedente femenino 65-69 Excedente femenino
20-34 años = 4.76% 20-34 años = 20.55%
55-59
45-49
35-39 +14.1%
+4.3% +15.3%
+4.8% 25-29 +21.1%
+5.3% +25.3%
15-19 +11.9%
5-9
10000 8000 6000 4000 2000 0 2000 4000 6000 8000 10000 10000 8000 6000 4000 2000 0 2000 4000 6000 8000 10000
Fuentes : INEGI, Conteo de Población y Vivienda 1995 y Censo General de Población 2000.
8 Encuesta MORESO, IRD/CIESAS. A. Quesnel, R. Palma, A. del Rey y P. Sebille, véase Quesnel y del Rey
(2001).
AN Á L I S I S 151
diferentes programas sociales. Sobre todo, si el nivel de las
remesas se ha mantenido durante el año 2000 (y las dinámicas
observadas apuntan hacia su incremento), la producción
agropecuaria realizada fuera del solar doméstico habría
representado para esta fecha tan sólo el 43% del ingreso total
de los hogares, siendo el complemento aportado en partes
equivalentes por los programas sociales y los migrantes.
Más allá de las aproximaciones que conlleva este tipo de
cálculos, estas cifras evidencian un cambio de registro
fundamental en las bases de la reproducción socioeconómica
de las familias rurales tuxtlecas: la economía campesina ha
dejado de descansar en las actividades agropecuarias para
depender en un grado mayor de transferencias de origen
exterior, desvinculadas de la producción. Esta tendencia genera
además sus propios efectos acumulativos: conforme se incre-
mentan las salidas migratorias y los niveles de escolarización a
raíz del PROGRESA, la fuerza de trabajo familiar disponible
para las labores agrícolas disminuye y aumenta su costo de
oportunidad; se reducen así aun más los márgenes monetarios
de las actividades agropecuarias —y las posibilidades de
reconversión hacia producciones intensivas en trabajo— y se
refuerza la dependencia hacia las transferencias exteriores.
Por otra parte, y a diferencia de los flujos de capitales que
proveían anteriormente los proyectos de desarrollo productivo y
los créditos públicos, estas transferencias han dejado de transi-
tar principalmente por organizaciones corporativas (asociaciones
ganaderas, uniones de productores) vinculadas con el ejido,
para depender directamente de la organización familiar, como el
caso de los programas focalizados como PROGRESA o los
ingresos de la migración. Esta evolución postula una revisión de
las relaciones que mantienen las familias campesinas con su
localidad y los poderes que operan ahí. Conjuntamente con las
reformas a la Ley Agraria, apunta hacia el debilitamiento del
ejido en cuanto organización y espacio privilegiados de regula-
ción social, política y económica. En las partes siguientes, exa-
minaremos los términos de esta reformulación de las relaciones
individuo-ejido y de las atribuciones de la organización ejidal, en
referencia a los nuevos recursos que sustentan la reproducción
de las familias rurales.
AN Á L I S I S 153
pastizales, con el fin de estimular los procesos de reconversión
productiva. Por último, y este es el punto más relevante, los
apoyos que en teoría se atribuyen a un productor están
afectados en la práctica a una parcela: para agilizar el manejo
administrativo y el seguimiento del programa, la entrega del
subsidio está condicionada a la presentación del certificado
parcelario o, en su defecto, de un contrato de arrendamiento
formal; estas condiciones abren campo a la reapropiación del
recurso por los titulares de las parcelas, en detrimento de los
campesinos que realmente las trabajan (Léonard, 2000).
La paulatina concentración de los recursos de PROCAMPO
se puede comprobar a través de las estadísticas que establece
el propio programa: en las localidades de la zona, el número de
beneficiarios ha disminuido en un 37% entre 1995 y 2000,
cuando la superficie subsidiada registraba una leve progresión,
de tal suerte que el nivel relativo del subsidio captado por cada
beneficiario ha aumentado en dos terceras partes durante el
periodo considerado (cuadro 4). Esta concentración resulta más
pronunciada en las partes más capitalizadas de la región —zona
tabacalera y áreas de expansión ganadera, donde respectiva-
mente el 51 y el 39% de los beneficiarios iniciales han sido
excluidos del padrón de PROCAMPO— que en las zonas mar-
ginadas, donde el cultivo de maíz sigue constituyendo la base
casi exclusiva de la organización productiva y fa disminución del
número de beneficiarios ha sido de 28%.
Superficie
subsidiada 7635.25 8036 7896.16 7978.35 7974.45 + 4.44 %
has has has has has
AN Á L I S I S 155
Cabe preguntarse en qué medida esta evolución correspon-
de a la construcción de una renta sobre la tierra en beneficio de
los titulares de un certificado agrario. Hoy en día, los acuerdos
de arrendamiento de tierras, ya sean escritos o —más comun-
mente— verbales, e incluso los préstamos entre familiares,
incluyen una cláusula mediante la cual el usufructuario renuncia
al cobro del subsidio de PROCAMPO en beneficio del titular
legal de la parcela. En 2000, el arriendo de una hectárea a un
campesino sin tierra para cada uno de los dos ciclos anuales de
cultivo (de temporal y de humedad) y la captación del subsidio
representaban el 73% del valor agregado que se podía obtener
de dos cultivos sucesivos de maíz; en 1995 esta renta se
elevaba sólo al 35 % del mismo valor. Ahora bien, si consi-
deramos niveles de remuneración del trabajo aplicado al cultivo
del maíz equivalentes al salario jornalero vigente en la zona, la
renta de la tierra y la captación de PROCAMPO resultan su-
mamente más provechosos que el cultivo de la misma. Los
ingresos así recaudados equivalían en 2000 al 21.5 % del valor
promedio de la tierra, 9 es decir un nivel de remuneración del
capital muy por encima del que ofrecían los principales bancos
de la plaza.
9
Según su calidad agronómica y su ubicación en relación con los caminos y las fuentes de agua, el valor de
una hectárea oscila entre 6 000 (en las partes accidentadas y mal comunicadas) y 25 000 pesos (en la zona
tabacalera), véase Almeida (2000).
AN Á L I S I S 157
Huelga decir que las modalidades de información acerca de
la Encasen indujeron un sesgo en el establecimiento del padrón
de beneficiarios del subsidio. Según los datos que proporciona
la encuesta levantada en 1999 ante 117 jefes de familia de la
zona de estudio (MORESO, op. cit), los hogares que disponen
de un título agrario, que representan el 44 % del total de fami-
lias rurales conformaban el 40,4% de los beneficiarios de
PROGRESA; las familias sin tierra proporcionaban el 59,6 % de
los beneficiarios y el 56 % de las familias campesinas. En otros
términos, el disponer o no de un título de propiedad no consti-
tuye, en Los Tuxtlas, ningún factor discriminante para la atribu-
ción del subsidio. Más aún, si examinamos más a detalle la
posición social de los hogares sin tierra beneficiados con el
programa, observamos que el 70% de ellos tiene filiación directa
con un titular agrario, cuando una mayoría (el 53%), de las
familias sin tierra que carece de tal parentesco (que son las más
marginadas y desde el punto de vista del acceso a las activida-
des productivas) no reciben PROGRESA.
Estos datos sugieren que la disposición de un título agrario o
en su defecto, de una cercanía social fuerte (filiación, compa-
drazgo) con un titular, han fungido como un factor importante de
acceso a PROGRESA, por mucho que éste se apoye en una so-
fisticada metodología para evitar precisamente el sesgo común
a los proyectos sociales (como fue, por ejemplo, PRONASOL)
que grupos menos necesitados aprovechen las mediaciones
entre agencias gubernamentales y organizaciones locales para
"colarse" entre los beneficiarios. Si bien PROGRESA no cae de
lleno en este sesgo, la situación que impera en Los Tuxtlas
evidencia la capacidad de los grupos de poder tradicionales a
apropiarse, aunque sea parcialmente, de los recursos públicos
que fluyen hacia las localidades rurales. Sugiere así mismo que
la tenencia de la tierra constituye todavía un poderoso factor de
estructuración de los clientelismos a escala local y familiar.
12 El mismo autor menciona incluso un caso en que el responsable de la "asociación de padres de familia"
que administra las escuelas de la localidad es un ejidatario sin hijos escolarizados.
AN Á L I S I S 159
consensuadas en la asamblea ejidal. El proceso electoral, en
este caso no tiene otra función que legitimar los procedimientos
internos de designación de los puestos de representación por
los ejidatarios aunque,.cabe mencionarlo, éstos han adoptado
un matiz mucho más democrático -y polémico- con la irrupción
del pluripartidismo en las arenas políticas locales. Así mismo, las
autoridades ejidales asumen en la mayoría de los poblados las
tareas de colectar las contribuciones monetarias destinadas al
mantenimiento de las infraestructuras sociales y organizan las
faenas correspondientes.
Como lo detallaremos en la parte siguiente, la reforma del
ejido parece haber afectado sólo en forma superficial los siste-
mas de gobierno local. Esta situación se ve claramente a través
del estatuto legal reservado a las zonas urbanizadas —donde
se concentran los servicios públicos— a raíz del programa de
certificación ejidal y titulación de los lotes urbanos. Afínales del
año 2000, 12 (el 36%) de los 33 ejidos que habían integrado el
PROCEDE habían resuelto no regularizar la tenencia de su
zona urbana, la cual seguía administrada, de facto, por las
autoridades ejidales. Si agregamos a esta suma los ejidos que
aún no completaban los trámites de regularización agraria,
observamos que la mitad de los ejidos de la zona (20 de 41),
que agrupaban al 37% de las localidades y al 40% de la
población, conservaban formalmente el control administrativo de
sus zonas urbanizadas. Siguiendo las conclusiones hechas por
Azuela (op. cit.: 498) a mediados de la década pasada, esta
mitad de las comunidades ejidales seguía funcionando en
buena medida como enclaves corporativos, segregados de las
instituciones políticas municipales -y según nuestras propias
observaciones, gran parte de la otra mitad, aunque procediera a
la titulación de su zona urbana y su incorporación al catastro
municipal, tampoco había modificado fundamentalmente su
sistema de gobierno.
AN Á L I S I S 161
garantía ineludible para acceder a los créditos. Aún cuando
conocidos o parientes ya establecidos en Estados Unidos se
ofrecen para adelantar parte de la inversión —por un costo
mucho menor— dicho apoyo se condiciona con frecuencia a
garantías de solvencia que sólo la propiedad de una tierra
ofrece. El título agrario se ha convertido, pues, en un recurso
central para acceder al mercado de trabajo estadounidense.
Llaman por otra parte la atención las dificultades que en-
frentan los nativos de Los Tuxtlas para moverse dentro de estos
mercados laborales. Esta característica es particularmente evi-
dente tratándose del trabajo clandestino en Estados Unidos,
pero se observa también entre los diferentes corredores de
maquila de la frontera norte: el cambio de un puesto de trabajo
a otro pasa frecuentemente por un regreso previo a la comu-
nidad campesina, una nueva contratación y un nuevo viaje, con
los costos aferentes que éstos implican. Como lo mencionamos
en un trabajo anterior (Léonard, 1999), el ingreso y la movilidad
dentro de los mercados "emergentes" de trabajo, ya sean
nacionales o internacionales, son complicados por su fuerte
segmentación, la distancia estructural y cultural entre los grupos
y sectores sociales implicados en la negociación laboral y, de
manera general, por la asimetría de información que padecen
los trabajadores oriundos de zonas rurales, singularmente las
indígenas: el dominio deficiente que los migrantes ejercen sobre
los sistemas extralocales de información los ubica en una
situación de incertidumbre que limita su capacidad a moverse
de manera autónoma en estos mercados.
Estas condiciones plantean la necesidad de espacios socia-
les donde se puedan realizar el encuentro entre los así llamados
modos "expertos" y "locales" de conocimiento; los choques y
acoplamientos entre marcos epistemológicos y culturales
contrastantes; [...] y la transformación del conocimiento [...] en la
interfase entre las instituciones [exteriores y los] grupos
"receptores"" (Long, 1996 : 38). Para los trabajadores migrantes
de Los Tuxtlas, la síntesis entre modos "expertos" y "locales" de
conocimiento, que produce la información "útil", fácil y rápi-
damente utilizable para moverse dentro de los mercados lejanos
de trabajo, se realiza principalmente a nivel de interfases social
y geográficamente ubicadas: en la comunidad de origen o a
nivel de grupos estrechamente vinculados con ella. Ahí se
sintetiza el conocimiento relativo a la oferta segmentada de
trabajo y a las diferentes redes migratorias, se obtienen las re-
AN Á L I S I S 163
dos es casi cuatro veces superior en el caso de familias con
tierra y su aportación financiera lo es en un 76,5 % lo cual
sugiere que, debido a su mayor número, los migrantes que
proceden de un hogar con tierra son menos solicitados y su
capacidad de ahorro individual es por lo tanto superior.
Este breve bosquejo evidencia las relaciones que existen
entre la posesión de un título agrario y la capacidad de las
familias campesinas a apropiarse de los ingresos provenientes
de organizaciones exteriores a su localidad: de factor de pro-
ducción, la tierra ha pasado a convertirse en un recurso político
central para la captación de estos capitales. A partir de la
muestra de 117 familias rurales encuestadas en 1999 obser-
vamos que el total promedio de transferencias captadas por
concepto de subsidios directos (PROGRESA y PROCAMPO) y
de remesas es dos veces más importante en el caso de los
hogares que poseen un título agrario —esta diferencia es
solamente de 70% si incorporamos a la muestra las 44 familias
instaladas a la periferia urbana y que han sufrido un proceso
mucho más precoz de inserción en los mercados no agrícolas
de trabajo. Esta brecha de ingresos aparecería mucho mayor de
poder contabilizarse las transferencias vinculadas con los
diferentes proyectos, tanto sociales como productivos, que
implementan a nivel local agencias gubernamentales, ONGs,
iglesias, etc. —como lo vimos con la administración de los
recursos del Ramo 033. Si consideramos la evolución que se ha
dado en la composición de los ingresos campesinos desde
mediados de los años 1990, el título agrario aparece como un
factor central de la reproducción económica de los hogares
rurales, ya no tanto por el control del espacio productivo al que
remite, sino porque determina en amplia medida el acceso a los
recursos organizativos e informativos que ofrece la localidad
rural.
Si bien la organización social de los grupos campesinos
rebasa en forma creciente el marco territorial de la antigua
comunidad campesina para adaptarse a los contornos de los
espacios reticulares, transfronterizos, que sirven de soporte a
las estrategias de reproducción social de sus miembros, esta
organización conserva una fuerte polarización hacia el territorio
de origen. La regulación del acceso a los proyectos sociales o a
la migración en Los Tuxtlas muestra que los flujos de informa-
ción que determinan en gran medida la naturaleza y el sentido
de las relaciones entre actores son social y geográficamente
AN Á L I S I S 165
acceso a las tierras de cultivo y a los recursos de uso común al
conjunto de los jefes de familia de cada localidad, en los límites
impuestos por el espacio disponible y los derechos de uso crea-
dos por la ocupación paulatina de este espacio. La persistencia
de estas normas tuvo dos efectos directos sobre la dinámica
agraria: en primer lugar, motivó fuertes tasas de crecimiento
poblacional durante las tres décadas que siguieron la dotación
de tierras, al vincular la capacidad de acumulación de cada
familia con el número de brazos que podía movilizar para la
apertura de nuevas tierras de cultivo y su explotación;13 en
segundo lugar, favoreció la pulverización de la tenencia de la
tierra —o cuando menos de su usufructo— a la vez que
generaba una fuerte diferenciación en la apropiación del recurso
en beneficio de los actores que disponían de relaciones
privilegiadas con las autoridades administrativas y los grandes
comerciantes de la cabecera municipal, independientemente de
su estatuto legal (Léonard, 2000).
En términos de categorías y derechos ciudadanos, el
sistema mancomunado de tenencia permitió el desarrollo de un
grupo importante de campesinos con acceso a la tierra sin
reconocimiento legal, los "comuneros", cuya figura resultó muy
difundida a lo largo de las sierras veracruzanas (véase Nuñez,
2000). El gobierno local estaba, sin embargo, ejercido
formalmente por los únicos ejidatarios, a través de sus órganos
representativos, la asamblea y el comisariado ejidal, aún
cuando las arenas políticas locales siguieron funcionando, hasta
bien entrada la década de 1970, como mercados cautivos,
controlados por un puñado de líderes agraristas reunidos en la
Liga de Comunidades Agrarias de Los Tuxtlas y asociados con
los comerciantes monopolistas de San Andrés (Léonard, op.
cit.): si bien comuneros y ejidatarios compartían las mismas
obligaciones en términos de faenas y contribuciones a los "gas-
tos del ejido", sólo los segundos beneficiaban de una represen-
tación y un voto en los órganos formales de gobierno local.
Estas características se pueden analizar como el producto
de la superposición de dos sistemas de normas que funcionaron
de manera complementaria durante las tres o cuatro primeras
décadas de existencia de los ejidos por una parte, las institu-
ciones y regias resultantes del marco jurídico legal de la
regulación agraria y del marco administrativo de la regulación
política, que otorgaban a la organización ejidal y a los ejidatarios
un monopolio en el ejercicio del gobierno local; por otra, las nor-
13
Esta función se tradujo, en varías localidades de la zona de estudio, por la delimitación de un espacio
asignado a los campesinos cuyo acceso a la tierra se encontraba cerrado por la saturación y la
pulverización del patrimonio-tierra de su familia; generalmente restringido a terrenos cerriles de baja
productividad, este espacio se podía cultivar mediante una contribución modesta a la tesorería del ejido.
AN Á L I S I S 167
En los espacios de mayor intensidad de la intervención
estatal —como en la zona tabacalera, donde TABAMEX había
sido precedida por un proyecto de desarrollo del cultivo del
plátano— o en el sur de la región —donde la menor presión
demográfica había permitido el acaparamiento de una porción
considerable del territorio por una pequeña élite ganadera—
estas contradicciones desembocaron en el cuestionamiento
radical de la tenencia mancomunada por parte de los ejidatarios:
en la segunda mitad de los años setenta, y a un ritmo creciente
durante la década de ochenta, se desarrolló ahí un proceso
legal de parcelamiento, a veces violento pero ratificado por la
administración agraria, que llevó a la redistribución igualitaria del
espacio productivo entre los únicos poseedores de un título
ejidal y a la evicción de los "comuneros" de la tenencia de la
tierra. El parcelamiento permitió a los ejidatarios circunscribir al
ámbito doméstico los juegos de clientelización relativos al
acceso a los recursos. Significativamente, estos poblados son
los que presentan los mayores índices de participación a la
migración a larga distancia, así como una mejor dotación en
infraestructuras sociales y niveles más altos de bienestar.
En cambio, en un núcleo de comunidades ubicadas en el centro
de la zona de referencia, donde el bajo nivel de los ingresos
familiares, vinculado con la " microfundización " de la estructura
agraria y el aislamiento geográfico e institucional, no permitían
administrar a nivel del grupo doméstico las tensiones interge-
neracionales relativas al acceso a los recursos productivos,
obligando a los jefes de familia a apelar para este fin a los
mecanismos "comunitarios" de regulación social, perduraron y
se acrecentaron las tensiones entre registros ejidal y comu-
nitario de normas, sin que una alternativa económica viable
permitiera resolverlas y romper el statu quo. 14 Este pluralismo
legal, cada vez más conflictivo, se ha prolongado hasta
principios de los años noventa y los cambios constitucionales a
la Ley Agraria, 15 mientras que la situación social y económica de
las familias campesinas se precarizaba con el retiro de los es-
casos apoyos estatales y la apertura creciente de los mercados
14 En los espacios más cercanos y mejor comunicados con la cabecera municipal y la red de carreteras, la
incorporación creciente de los jóvenes a los mercados urbanos de trabajo (del corredor petrolero de
Coatzacoalcos-Minatitlán, del Puerto de Veracruz o de la Ciudad de México), ofrecía en cambio una
alternativa de reproducción socioeconómica para la población desplazada de la tenencia de la tierra, a la
vez que la mayor densidad de proyectos y subsidios productivos proveía los ejidatarios en recursos
económicos que podían redistribuir a escala doméstica.
15 Las tensiones en torno a la apropiación de los recursos de toda índole a contrario a reforzar el pluralismo
normativo, como lo evidencian el recurso frecuente a la brujería en estos poblados o la proliferación de los
movimientos religiosos, en parte para premunirse contra los ataques de los brujos.
AN Á L I S I S 169
tradicionales del poder local y de los "comuneros" sin derecho
legal, los ejidatarios fueron incapaces de restringir los procesos
decisionales al ámbito de sus propias organizaciones (la
asamblea ejidal y el comisariado) e impedir su transposición a
las arenas domésticas y comunitaria.
La resolución del conflicto a favor del primer grupo, por mu-
cho el más numeroso, si bien fue marcada por acontecimientos
violentos en varios poblados, 16 permitió devolverle temporal-
mente cierta cohesión a comunidades que amenazaban con
dislocarse ante la presión demográfica. El PROCEDE resultó,
pues, en la titulación de la mayoría (60% en promedio) de los
jefes de familia. En los ejidos más densamente poblados, el
padrón de titulares se incrementó hasta en 150% (115% en
promedio), principalmente en beneficio de los menores de 50
años, quienes representan cuatro de cada cinco nuevos pose-
sionanos. El promedio de edad de los titulares aparece así
inferior de diez años al que se observa en los ejidos del primer
contexto (ibid.).
El registro masivo de nuevos posesiónanos dista, sin embar-
go, mucho de proceder de mecanismos igualitarios de regu-
lación social: a diferencia del caso anterior, donde el parce-
lamiento había tenido por objeto principal la redistribución del
espacio productivo, la certificación en la mayoría de estas
comunidades ha ratificado los mecanismos de discriminación en
el acceso a la tierra y su acumulación por algunas familias. 17 De
manera algo paradójica, la distribución de la tierra entre los
titulares aparece así más desigual en los ejidos donde se
incrementó fuertemente el número de posesiónanos: en 10
comunidades de la zona en las que se registró un aumento
global del 68% en el número de titulares, 18 los 40% menos
dotados en tierra sólo controlan sólo 14,5% del territorio, cuando
los 20 % con mayores predios detienen 41% del mismo; en
cambio, en 12 ejidos 19 que presentan características opuestas
de muy escasa apertura de los sistemas de tenencia de la tierra
16 Éstos tomaron con frecuencia el aspecto de conflictos políticos postelectorales, como el que ocurrió en
el ejido Cuesta Amarilla en 1994, en ocasión de los comicios municipales, y llevó a la expulsión violenta de
unas 25 familias y el incendio de sus casas. En este caso, la fractura política entre PRI y PRD reflejaba la
pugna que existía entre el cacique local y gran parte de los ejidatarios en torno al parcelamiento de las
tierras ejidales.
17 La negación de una proporción apreciable de los ejidatarios a incorporarse al programa resulta
mayormente de su inconformidad ante el rechazo de proceder al parcelamiento de las tierras en una base
igualitaria y en beneficio de los únicos ejidatarios.
18 Se trata de los ejidos Cuesta Amarilla, Cebadilla Chica y Cebadilla Grande, Chuniapan de Abajo. Los
Naranjos, El Popotal, Ricardo Flores Magón, Soyata-La Redonda y Tulapan.
19 Los ejidos Apixita, El Bebedero, Bodegas de Totoltepec, Buenavista, Cerro Amarillo, Cerro Las Iguanas,
Comoapan, Coyoltepec. Francisco I. Madero, Ohuilapan. El Remolino y Salto de Eyipantla.
Figura 4
Distribución de la propiedad entre titulares agrarios en distintos
contextos de expresión del PROCEDE
90 90
80 densidad aparente densidad aparente
80 135 hab/km
301 hab/km
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
10 10
% de los titulares % de los titulares
0 0
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100
90 90
densidad aparente densidad aparente
80 80
240 hab/km 98 hab/km
70 70
60 60
50 50
40 40
30 30
20 20
10 10
% de los titulares % de los titulares
0 0
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100
AN Á L I S I S 171
El punto al que queremos llegar es el siguiente: en forma
general, el proceso de certificación ha contribuido a legitimar y
hasta cierto punto fortalecer los sistemas de gobierno que ope-
raban a nivel local —y con ellos los sistemas de normas que
regulan el acceso a los recursos estratégicos—, independiente-
mente de las normas establecidas por la legislación y la
administración agraria. Cuando uno de los puntos focales de las
reformas a la Ley Agraria residía en la democratización del ejido
y el debilitamiento de sus órganos corporativos de regulación
política y económica (Baitenmann, 1998), la situación en Los
Tuxtlas apunta más bien hacia su escasa incidencia sobre estos
procesos políticos.
En los ejidos donde el PROCEDE ha formalizado la apro-
piación del espacio productivo por los antiguos ejidatarios, se
han consolidado sistemas de gobierno y representación política
de tipo censitario (Azuela, cit.: 499): al igual que en las demo-
cracias europeas de la primera mitad del siglo XIX, la propiedad
determina los derechos ciudadanos y fundamenta la desigual-
dad política. Esta desigualdad se manifiesta en las prerrogativas
ejercidas por la asamblea y el comisariado ejidal en las princi-
pales áreas de la vida pública (control de la información estra-
tégica relativa a los proyectos gubernamentales y privados de
desarrollo social y económico, gestión de los bienes públicos,
designación de los candidatos a los puestos de representación,
véase infra). En la mayoría de los poblados que se encuentran
en esta situación, los nuevos posesiónanos han sido integrados
con igualdad de derechos en la asamblea ejidal, pero son los
únicos que han visto ampliarse sus derechos cívicos. Los demás
avecindados permanecen confinados en una posición de ciu-
dadanos de segundo rango, sin capacidad de participación real
a las arenas donde se ventilan las informaciones y se toman las
decisiones estratégicas.
AN Á L I S I S 173
Más allá de las diferencias que caracterizan el acceso de las
diferentes categorías de ciudadanos a los espacios de gobierno
local, las asambleas y los comisariados ejidales conservan en
estos dos contextos prerrogativas que contradicen las primicias
de democratización contenidas en las reformas a la Ley Agraria:
siguen ejerciendo funciones esenciales de mediación en la
implementación a nivel local de las políticas y proyectos socia-
les, intervienen en la gestión de los bienes y servicios de ca-
rácter público (organización de las faenas y las colectas de
fondos destinadas a su mantenimiento, designación de los
administradores de las casetas de telefonía rural o de las tien-
das CONASUPO), y organizan la cooptación de los candidatos a
los principales cargos de representación (la agencia municipal,
los comités de gestión de las escuelas y centros de salud) antes
de someterlos al sufragio popular. 20 En varias comunidades, el
presidente del comisariado integra estatutariamente el patronato
de obras públicas encargado de la realización de las infraes-
tructuras financiadas mediante el Ramo 033.
AN Á L I S I S 175
dinámicas de construcción de las interfases entre las socieda-
des locales y las organizaciones extralocales y a los procesos
de construcción del poder político que derivan de la apropiación
de dichas interfases.
El ejemplo de Los Tuxtlas muestra que los grupos de inte-
reses que controlaban el poder local antes de los cambios a la
Ley Agraria han sabido adaptarse a estos cambios e instrumen-
tar el programa de certificación para legitimar y, en varios casos,
consolidar este poder. El ejido permanece en la actualidad como
una institución irremplazable para los diferentes actores locales
en sus estrategias tanto económicas como políticas de enlace
con la sociedad "global". Esto explica a su vez porque las po-
sibilidades de tránsito hacia un sistema de tenencia privada son
desdeñadas por estos actores, tanto en su modalidad individual
como colectiva: más allá de los riesgos de fiscalización de la
propiedad agraria, lo que está en juego es la exclusión indivi-
dual o la disolución de un recurso central para las estrategias de
extraversión de las familias rurales. La situación actual reviste
en cambio varias ventajas : "formaliza la mercantilización [near-
commodity status] de la propiedad ejidal, al permitir a los miem-
bros del ejido vender y comprar [sus tierras], sin que su estatuto
y sus derechos como ejidatarios aparezcan amenazados, es
decir, que la significación económica y política de su derecho de
propiedad no ha sido afectada [...] La estructura del ejido
permanece, y con ella la posibilidad de ganancia económica y
política, cuando menos para los líderes y sus asociados"
(Goldring, 1998: 170).
AN Á L I S I S 177
ESCOBAR, A., 2000 - PROGRESA y cambio social en el campo
en México, en E. Valencia Lomelí et al (coords.), Los
dilemas de la política social, ¿Cómo combatir la po-
breza?, México, Universidad de Guadalajara - ITESO -
Universidad Iberoamericana: 257-82.
AN Á L I S I S 179
QUESNEL, A. y del Rey, A., 2001 - La construction d'une
économie familiale d'archipel. Mobilité et recompositions
des relations intergénérationnelles en milieu rural
mexicain, comunicación al XXIV Congreso general de
población de la UIESP, Salvador, Brasil, 18-25 de agosto
de 2001.
1 De acuerdo con estimaciones propias basadas en información del Sistema de Cuentas Nacionales del
INEGI, si bien se observa que la participación de la agricultura al PIB nayarita ha sufrido un descenso, ya
que mientras en 1975 ésta era del 25%, para el año de 1993, su participación era sólo del 17%; también
puede observarse que el ritmo de crecimiento de la actividad agrícola, es siempre superior al conjunto de la
economía nayara. A manera de ejemplo, para el periodo 1988-1993, la agricultura crece a una tasa del
13.07%, mientras que la tasa de crecimiento registrada por el total de la economía es de únicamente un
5.21% (cálculos en base a información estadística del SCN del INEGI para los años 1975, 1980, 1985, 1988
y 1993).
* Licenciado en Economía por la UAN, y maestro en Desarrollo Regional por El Colegio de la Frontera
Norte. Actualmente se desempeña como profesor e investigador de la Universidad Autónoma de
Nayarit.
ejidos nayaritas siguen sembrando productos básicos como
maíz y frijol, principalmente en tierras de temporal.
No obstante la importancia de la agricultura —y con ella, del
cultivo de tabaco en la región de Nayarit, hasta la fecha el
modelo de crecimiento aplicado en este sector ha traído como
consecuencia disparidades, tanto en el ámbito sectorial como
de las regiones. Estas disparidades se traducen por un lado en
una concentración creciente de la riqueza en sólo unas cuantas
empresas de carácter transnacional principalmente, y por el
otro lado, en una agudización creciente de las condiciones de
vida de la población dedicada a las actividades del campo en la
región de Nayarit.
De esta forma, en este trabajo se discutirá en particular la
política agraria neoliberal implementada en la región productora
de tabaco en Nayarit (concretada con la desincorporación de
Tabamex), a fin de lograr un mayor entendimiento de los proble-
mas de la reproducción campesina en la zona tabacalera na-
yarita. Se discutirán además, los impactos de dicha política en
el bienestar de los productores de tabaco y sus familias.
Así, en este documento se trata de dar respuesta a pre-
guntas como: ¿Cuál ha sido la tendencia en la política agraria
regional en México? ¿Qué papel jugaban el Estado y las
organizaciones de productores de tabaco en Nayarit, antes de
la implementación de políticas agrarias neoliberales en México?
¿Qué papel juegan hoy el Estado y los productores de tabaco
vía su organización de productores? y finalmente, ¿cuáles son
las expectativas en los niveles de bienestar de los campesinos
productores de tabaco -y sus familias- en la región tabacalera
de Nayarit?
2 Una estimación de Castellón (1997) muestra que estas tres actividades en conjunto, emplean al 47% del
total de la fuerza de trabajo utilizada en las actividades industriales.
3 Si bien la producción de cigarrillos no es el único uso que se le puede dar al tabaco, si es éste el más
rentable. Como bien lo señala un administrativo de cigarrera La Moderna: "Hay otros usos del tabaco, no
sólo el del cigarrillo; pero no hay ningún negocio como el cigarrillo" (Conferencia dentro del marco del I
simposium, Sociedad y región: Tabaco en Nayarit. 6 de abril del 2000. UAN).
AN Á L I S I S 183
Sinaloa (255 ton). De esta manera, mientras que a fines del si-
glo pasado la región de Nayarit participaba con menos del 19%
de la producción nacional, para 1925 significaba 41 % de esta y
32% de la superficie cultivada, cifras de participación que siguen
aumentando vertiginosamente para situarse en 1930 en 52% y
42% respectivamente, y en 67% y 58% para 1940 (INEGI/TABA-
MEX, 1989: 40-43). Así también en estos últimos años, alrede-
dor del 90% de la superficie cultivada, como de la producción
obtenida de tabaco a nivel nacional, se localizan en la región de
Nayarit. Hasta el momento de realizar este trabajo, se estaba
cultivando tabaco en once de los veinte municipios que confor-
man al estado de Nayarit. 4
En Nayarit se siembran cuatro variedades distintas de tabaco.
Se siembra el tabaco "burley semi sombra" y "burley sombra
mata", se siembran también los tabacos 'Virginia verde sarta" y
'Virginia sarta sol". La variedad de tabaco a sembrar, está de
acuerdo a la calidad y variedad del suelo. Como dice el Ing.
Héctor González:
4 Según información estadística proporcionada por la ARIC (Asociación Rural de Interés Colectivo) de
productores de tabaco en Nayarit.
5 El papel del Estado dentro del ámbito de la-economía, es un punto que ha sido abordado desde
diferentes perspectivas; sin embargo, en el presente trabajo, se considera que su intervención se requiere
no sólo en las primeras etapas del desarrollo sino durante todo el proceso, ya que la "historia nos enseña
que el capitalismo es un sistema intrínsecamente inestable y que de tanto en tanto, hay que salvarlo de si
mismo..." (Thurow, 1992: 277).
AN Á L I S I S 185
de acceder al dominio propio de las tierras; c) se posibilita que
los comuneros y ejidatarios transfieran la propiedad de sus
predios en forma temporal o permanente, esto es, se les
posibilita para arrendar la parcela, fragmentar y ceder a terceros
el uso de las tierras comunales, así como para enajenar a otro
ejidatario su parcela sin mayores trámites, estableciendo como
límite a la concentración de la tierra un 5% de la superficie ejidal
total; d) se establecen los procedimientos para que se desarro-
llen diferentes formas de asociación de productores (con capita-
les privados); esto es, se permite la formación de Sociedades
Mercantiles por acciones; y e) se posibilita la participación de
empresas extranjeras en la explotación directa de las tierras. 6
Sin embargo la política neoliberal en México, 7 y para este
caso particular con referencia a la agricultura, se concreta
realmente en el periodo de gobierno del presidente Salinas de
Gortari (1989-94). Durante este periodo, las tres líneas básicas
para crecer que se encuentran propuestas en el Plan Nacional
de Desarrollo, son: i) la estabilización continua de la economía,
ii) la ampliación de disponibilidad de recursos para la inversión
productiva y, iii) la modernización económica. Donde se plantea
además que esta última, sería inconcebible sin la modernización
de la empresa pública, ya que juega un papel esencial en la
promoción del desarrollo. Por lo que para atender con "eficacia"
sus funciones, la empresa pública se sujetaría a un profundo
proceso de modernización estructural, y concentrada en las
áreas estratégicas prioritarias para el desarrollo de su actividad
(Poder Ejecutivo Federal, 1989: 6-8).
Así pues, desde un principio el gobierno del presidente
Salinas de Gortari reafirmó su postura sobre el nuevo modelo
económico en la agricultura. En su administración, se trataría
básicamente de: a) eliminar subsidios indiscriminados y pro-
mover subsidios "selectivos" o "dirigidos"; b) eliminar una buena
parte de la intervención gubernamental liberalizando precios
(excepto maíz y frijol); c) reducir el rol de las paraestatales en el
6 Plan Nacional de Desarrollo 1983-1988, principalmente los apartados sobre Desarrollo Rural Integral y
Reforma Agraria Integral. También en este plan, se enunciaban ya acciones bastante definidas respecto a
las empresas públicas. Se decía que para lograr una administración pública paraestatal eficiente, se
pondrían en práctica lineamientos y criterios que determinen la creación, adquisición, fusión liquidación o
venta de empresas públicas (SPP, 1983: 178).
7 A manera de resumen, puede decirse que las políticas neoliberales en México, van encaminadas a reducir
la participación del Estado en la economía, y dejar esta última cada vez más bajo la lógica de operar del
mercado. Así pues, la política neoliberal ha estado enfocada a la consecución de tres rubros centrales:
finanzas públicas sanas, apertura económica y privatización.
AN Á L I S I S 187
El periodo anterior a Tabamex
Cuadro 1
Superficie de tabaco, rendimiento y producción
antes Tabamex (1930-1970) México
10 Para una revisión más detallada sobre la participación del capital internacional del tabaco en la vida
política del campo nayarita, puede verse a Gascón (1989) y a Chumacero (1985); también a Castellón
(1997: 5).
11 Posteriormente, se han presentado experiencias similares en otras regiones, aunque sus objetivos
originales y su organización, son diferentes; por ejemplo en el caso de La Laguna a principios de la década
de 1970, donde bajo un esquema de ejido colectivo, se crearon empresas ejidales que obtenían
financiamiento por parte del Banco Agrario de dicha región. Su principal objetivo era que el ejido se
desarrollara con mayores posibilidades técnicas por: a) la reunión que se hace de grupos actualmente
dispersos, b) integración de un área más amplia para explotar con las ventajas técnicas y económicas
inherentes, c) realizar con más eficiencia ciertos trabajos y, d) diversificar las actividades agropecuarias, en
AN Á L I S I S 189
Así pues durante este periodo, el papel del Estado a través
de la política en materia del tabaco, consistía en dejar a los
campesinos tabacaleros sujetos a las decisiones de empresas
transnacionales, y a las situaciones políticas que, en buena me-
dida esas mismas empresas creaban. Existía un control abso-
luto por parte de las empresas, quienes a través del contrato de
habilitación, obligaban a los campesinos a realizar labores fuera
de tiempo, con la consecuente pérdida de su cosecha y por
ende, de sus ingresos. Además, al momento de la recepción de
tabaco en las plantas desvenadoras, se hacía una clasificación
arbitraria del producto y pesajes irregulares del mismo; y si
alguien demostraba inconformidad, se ejercían severas repre-
salias en su contra, entre ellas el retiro de la habilitación (Maldo-
nado, 1977: 22). 12
En el año de 1965, mientras que en el mercado internacional
el kilogramo de tabaco se cotizaba en 17 pesos, las compañías
que operaban en Nayarit —entre ellas Tersa— compraban el
kilogramo de tabaco a sólo 3.50 pesos (Domingo, 1985: 147).
De este modo, y en un momento en que la situación se torna
crítica para los campesinos tabacaleros nayaritas, se funda en el
año de 1966 la Sociedad Cooperativa del Tabaco en Palma
Grande, un ejido costero del municipio de Tuxpan Nayarit, que
había decidido buscar nuevos mercados para su producción de
tabaco.
De esta manera y además apoyada económicamente y con
auxilio en sus gestiones por el gobierno del estado de Nayarit
(encabezado por el gobernador, el Dr. Gascón Mercado), la
Cooperativa de Palma Grande logra cultivar tabaco de manera
independiente, al margen de las compañías extranjeras que
operaban en la región, y de su comercialización. Así, al operar
la búsqueda por alejarse de un esquema algodonero de monocultivo (Restrepo y Eckstein, 1979). Sin
embargo, la experiencia demostró que no todos los integrantes de la empresa. trabajaban de manera
semejante, y no obstante ello, todos recibían anticipos iguales, y una parte proporcional de los excedentes;
lo cual disminuía los incentivos de los campesinos responsables y trabajadores, quienes decidían mejor
retirarse de la empresa, y obtener financiamiento de manera individual. Esta es otra de las cosas que hacen
diferente a estas experiencias, de la que abordamos en nuestro trabajo, ya que en los campesinos
tabaqueros de la región de Nayarit, no existe la posibilidad de trabajar de manera individual, como dice el
Ing. Héctor de la ARIC: "Ningún productor puede sembrar independientemente de las empresas [pues no
habría quien le compre su producción, ya que las empresas no compran el tabaco, si previo no existe un
contrato de habilitación o financiamiento]...Por eso nadie siembra tabaco si no es que ya tiene un contrato
de venta." (Pacheco, 1995: 29).
12 Otro ejemplo de la influencia ejercida por las empresas tabaqueras durante este periodo, es el expuesto
por Domingo (1985: 148), quien afirma que el monopolio (refiriéndose al grupo formado por Tersa) no
solamente compra a quien quiere, cuando quiere y al precio que quiere. También liquida a los que intentan
zafarse de su yugo, negándoles el crédito necesario para el avío y la siembra, el cultivo y la
cosecha...Quien no se somete a sus mandatos, se queda sin crédito, sin comprador, sin mercado. Se
queda, pues, con su tabaco, su independencia y...su hambre.
13 El proceso que sigue esta Cooperativa para lograr operar de manera independiente, así como la
problemática que de esta movilización surge, puede verse en Gascón (1989), especialmente los capítulos
del 11 al 16. También se puede ver a Chumacero (1985).
AN Á L I S I S 191
ejemplo es el hecho de que la mencionada revisión de costos y
precios que se había "logrado" a partir del movimiento de la
Cooperativa de Palma Grande en 1966, no se llevó nunca a la
práctica en virtud de la negativa de las empresas. Por lo que no
obstante que en 1967 y principios de 1971, el precio de los ciga-
rrillos aumenta, los precios del tabaco se mantuvieron estables
de 1966 a 1972; contrario a lo sucedido con los costos, los cua-
les seguían incrementándose (Maldonado, 1977: 23).
Además, el Comité Nacional del Tabaco por su parte,
tampoco operó nunca en la práctica. Pues como señala Chuma-
cero (1985), las determinaciones tomadas por dicho Comité
debían ser acordadas por unanimidad, lo cual nunca se lograba
a causa de la permanente oposición de los representantes
empresariales, particularmente en lo relativo al aumento del
precio de compra del tabaco.
Las empresas seguían pues, controlando todas las labores
del cultivo y determinando no sólo los precios y costos del
tabaco, sino también las zonas de producción. Así pues, en
virtud de la incidencia negativa (política, económica y social-
mente) de estas empresas extranjeras en la vida de las regio-
nes tabacaleras, hizo necesario la toma de medidas radicales
en el asunto, y se decide entonces nacionalizar el tabaco.
14 Entre las demandas que hacían los campesinos tabacaleros, se encontraban no sólo reivindicaciones de
carácter económico, sino también demandas en contra del capital monopolico transnacional representado
por Tersa, e incluso de manera más directa, demandas sobre directivos y trabajadores de Tersa. Por
ejemplo en los planteamientos que se le hacen al presidente Echeverría, el día 19 de septiembre de 1972
después de la marcha que realizaron un grupo de 500 productores de tabaco provenientes de todos los
estados tabacaleros (entre ellos Nayarit, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Jalisco y Michoacán) por el Paseo de
la Reforma, se encuentran: 1) se demanda la desaparición de Tersa por inoperante y por los métodos
gorilescos de represión utilizados por Fernando Soni Andrade y sus capataces, 2) contratación directa con
las empresas y, 3) que el gobierno vigile la distribución de las áreas de cultivo para que el mercado de
trabajo que es atractivo, lo trabajen los genuinos ejidatarios. En general, mayores detalles sobre el
movimiento tabacalero que da pie a la creación de Tabamex, pueden revisarse en: SARH (1982),
especialmente en las páginas 279 a la 287.
AN Á L I S I S 193
puesta a estos), 15 la estrategia política del Estado en el agro fue
la creación de empresas públicas.
De acuerdo con el artículo 3° del Acta de Constitución de
Tabamex, ésta queda conformada por acciones de tres tipos, de
las cuales el 52% corresponden al Gobierno Federal, 24% a las
compañías cigarreras, y el restante 24% a la Confederación
Nacional Campesina (CNC) y a los productores de tabaco orga-
nizados. Tanto en el Decreto, como en su Acta de Constitución,
quedan claras las funciones que habría de cubrir Tabamex. 16
Con su intervención el Estado se convierte en mediador en-
tre productores y compañías tabacaleras. Tabamex, se respon-
sabiliza de brindar crédito, asistencia y supervisión técnicas,
insumos y servicios agrícolas a los productores. Además, se
constituye en el canal único de comercialización tanto en el
mercado nacional e internacional; impulsando de esta forma el
cultivo de tabaco, así como la investigación agrotecnológica en
dicha rama.
Durante el funcionamiento de Tabamex, los límites de los
contratos de habilitación se reducen a 4 hectáreas, aplicables
tanto a ejidatarios como a pequeños propietarios, con lo cual se
permitía garantizar el acceso a una mayor cantidad de campe-
sinos. También se elimina el sistema de "grupos solidarios"
instrumento creado por las empresas extranjeras y se adopta un
sistema de cumplimiento individual de contratos.
A raíz de la creación de Tabamex, los precios oficiales del
tabaco se incrementaron en un 148% entre los años de 1975 y
1980; con lo cual se mejoraron un poco las condiciones de vida
de los campesinos nayaritas. 17 A manera de ejemplo, en los dos
primeros ciclos agrícolas de operación de Tabamex, los
campesinos obtuvieron una utilidad neta por hectárea de más
de $7,400 que era un 40% superior a la obtenida en el último
ciclo de producción con Tersa (Chumacero, 1985: 49). Tabamex
adquirió también el 60% de las desvenadoras y exportadoras de
18 Este carácter de política social cubierto por Tabamex, también pudo constatarse durante el trabajo de
campo para la realización de tesis de Maestría en Desarrollo Regional; a través de pláticas y entrevistas
personales con ejidatarias y tabaqueros de la subregión formada por los municipios de Acaponeta y
Tecuala, en el estado de Nayarit.
AN Á L I S I S 195
Lo anterior puede observarse en el cuadro 2; donde el cam-
bio en la superficie cultivada pasa de 30,347 ha en el periodo
1972-73 —primer ciclo de operación de Tabamex—, a 38,375 ha
en el periodo 1979-80, en el cual se logra la superficie cultivada
más alta y a partir del cual empieza a reducirse esta superficie
hasta alcanzar solamente las 19,865 ha en el periodo 1989-90
el más bajo en la historia de Tabamex, y también el último ciclo
de operación de dicha paraestatal.
Esta reducción en la superficie cultivada, obedece en gran
medida a las profundas modificaciones (jurídicas, económicas y
sociales) que desde la década de 1980, ha venido sufriendo el
campo mexicano. Cambios que se enmarcan dentro de las
políticas de liberalización y privatización del agro en México,
entre ellos se encuentran por ejemplo: la reforma agraria, el
rápido desmantelamiento del proteccionismo y la contracción de
los instrumentos de fomento productivo, así como de apoyos y
subsidios que tradicionalmente venía recibiendo el sector agrí-
cola, entre otras, que implicaban además una reducción en la
intervención del Estado. 19
19
Los cambios más importantes de las reformas al Articulo 27, pueden verse en Mackinlay (1994: 117-
123); también puede verse en Morales (1996: 22).
AN Á L I S I S 197
El retiro del Estado de la actividad tabacalera y la reaparición en
escena del capital monopólico trasnacional
Cuadro 3
Superficie de tabaco, productores habilitados y producción
después de Tabamex (1990-1999) Nayarit
AN Á L I S I S 199
un proceso de privatización de la agricultura y de las asesorías
que por parte del gobierno recibían los campesinos en México,
el cual es definido como un traspaso de atribuciones del go-
bierno a las "organizaciones de productores" y a los productores
mismos. Precisamente entre los mejores ejemplos de lo anterior,
se encuentran las desapariciones de Inmecafé y Tabamex.
Sin embargo, la cuestión ahora es que dicho retiro del go-
bierno y "traspaso" de atribuciones a las organizaciones y los
productores, está relacionada con la forma abrupta e indis-
criminada en que tuvo lugar. Así por ejemplo, y aunque tampoco
cabe la generalización, autores como Diego Quintana (1996),
señala que bajo un panorama del campo mexicano caracte-
rizado por fracasos productivos debidos a la imposición buro-
crática, el control político y organizativo ejercido sobre ejidos y
comunidades agrarias a través de los promotores de la SRA, los
malos manejos e ineficiencia imperante en las instituciones
oficiales de crédito y de riego y, el control y la corrupción; el
retiro del gobierno se ve con buenos ojos (por parte de inves-
tigadores y quizá productores no minifundistas, o de regiones
desarrolladas) y se presentaba deseable el que los productores
y sus organizaciones se liberaran de él y tomaran bajo sus
propias manos su desarrollo, así como los diferentes apoyos y
servicios requeridos para la producción agropecuaria. El pro-
blema sin embargo, es que dicho retiro se dio "...en forma a-
brupta y desorganizada, dejando a los productores sin —cuando
menos— el mal apoyo de la época del Estado patrimonial,
habiendo las instituciones desaparecidas creado un vacío, una
ausencia difícil de llenar a corto plazo" (Diego Quintana, 1996:
93-94).
En este contexto, desde finales de la pasada década, la
actividad tabacalera se inserta en un nuevo patrón de creci-
miento, determinado finalmente por las leyes generales del
proceso de acumulación capitalista que opera en las esferas
internacionales. Tabamex desaparece del escenario del tabaco
en el año de 1989, a raíz de la política de modernización del
Estado mexicano, que implicó la desaparición de la mayor parte
de las empresas de participación estatal. Con ello, la producción
del tabaco vuelve a ser controlada en todas sus fases por las
compañías cigarreras privadas.
Con la desincorporación de la paraestatal Tabamex, el Es-
tado, centro de la negociación en la producción de tabaco, ha
tenido una función cada vez más marginal. Ahora, es en la
20 La Moderna es filial de la British American Tobacco Co.; Cigatam es filial de la Phillip Morris; TPN de la
Universal Leaf Tobacco Co.; y Exarmex, quien a partir del ciclo 1995-96 cambió de nombre a Dimon México
S.A. de C.V. (Dimon), como resultado de la fusión de las compañías Dibrell Brothers Inc y A.C. Monk, y la
compra de las acciones de The Austin Co., de la cual Exarmex era filial (nota al pie. Mackinlay, 1998: 97).
AN Á L I S I S 201
caso de La Haciendilla, donde Tadesa cubre la superficie total
de cultivo en dicha comunidad.
Cuadro 4
Producción de tabaco por empresas en tres comunidades
de Nayarit, 1998-1999.
Empresa
Ha % Ha % Ha % Ha % Has. %
Total Nayarit 9.341.50 37.45 I0.478.25 42.01 2.955.25 11.85 2.06575 8.28 24.840.75 100
21
Información mecanografiada, proporcionada por la ARIC de Productores de
Tabaco en Nayarit, 1995.
22 Sobre el papel de las organizaciones de productores con el retiro del Estado, es un punto que aborda
muy bien Mendoza Zazueta, quien dice que "...el retiro del sector público federal de actividades que fueron
sustantivas, dejó vacíos institucionales que no han sido llenados por las organizaciones o por la propia
sociedad rural... Pensamos que dicho retiro sería automáticamente cubierto por las instancias que para ello
estaban ya operando [entre ellas la labor de las organizaciones de productores]... Sin embargo, este vacío
institucional ahí quedó, no fue llenado..." (Mendoza, 1997: 37).
23 Entrevista con el Presidente de la ARIC de Productores de Tabaco en Nayarit. Abril del 2000.
AN Á L I S I S 203
Recordemos pues que desde que desaparece Tabamex en
1989 y las empresas cigarreras retoman la función de habilitar y
comprar la producción de tabaco, cambia la forma de organizar
la producción de dicho cultivo. Se sigue trabajando con grupos,
a los cuales hoy se les denomina "grupos solidarios", a través de
los cuales las empresas aseguran poder recuperar su inversión.
Por ejemplo, un productor de Sayulilla señala que en el ciclo de
producción pasado (1999-00), su grupo estaba conformado por
6 productores de los cuales, 3 obtuvieron pérdidas; por lo que
para cubrir la deuda de esas personas, la empresa que los
habilitaba dispuso de los 6,800 pesos que él había obtenido de
ganancia, y que servirían para el sustento de su familia durante
la temporada que no se cultiva tabaco.
Así pues, a pesar del tiempo transcurrido, los impactos de la
ausencia de la intervención estatal no dejan de sentirse entre
los campesinos tabaqueros. A través de acercamientos a las
comunidades productoras de tabaco visitadas en la región de
estudio, se detectaron los siguientes problemas que afectan a
los productores de tabaco y sus familias: el establecimiento de
calidades en el pago del tabaco, la insuficiencia de las habilita-
ciones, los altos costos de producción y las asesorías técnicas
inadecuadas.
En primer lugar, las empresas han establecido calidades
para el pago del tabaco, a diferencia de Tabamex, que operaba
pagando el tabaco a un mismo precio. Por ejemplo, para el ciclo
1994-95 existían un total de 13 calidades oscilando entre los
$1.89 y los 8.30 pesos entre la calidad de más bajo precio y la
mejor pagada. También se observan diferencias entre las varie-
dades de tabaco cultivadas. Este número de calidades, se ha
venido incrementando constantemente, de modo que en el ciclo
de producción 1996-97 las empresas privadas, establecen un
total de 21 calidades, donde el precio por kilogramo de tabaco
va desde los 3.246 a los 15.649 pesos, entre la calidad más
baja y la más alta; también en variación de acuerdo al tipo de
tabaco.
Asi mismo en el periodo 1999-2000, los precios negociados
por calidad para el tabaco 'Virginia hornos seco", tienen 27
calidades (el precio por kilogramo de tabaco seco, varía entre
los 7.69 y los 25.73 pesos); para la variedad de tabaco 'Virginia
sarta sol", se establecieron 13 calidades, variando el precio
entre los $4.81 y los $14.78. Finalmente, para las variedades
"burley semi sombra y burley sombra mata", se establecieron 17
AN Á L I S I S 205
recibía el pago de un jornal por el simple hecho de que éste
fuera a inspeccionar la producción a su parcela.
En contraparte, el 78.6% mencionó que la habilitación
recibida en la actualidad era insuficiente, y sólo el 11.9% opinó
que ésta sí era suficiente para cubrir los costos de producción.
El 9.5% restante, se conforma por aquellos productores que no
sabían o no contestaron si la habilitación recibida en la actua-
lidad era suficiente o no, donde buena parte de esta proporción
que lo desconoce, se debe al hecho de que ahora se encuen-
tran trabajando en el esquema de los módulos (en la comuni-
dad de Sayulilla), en donde la habilitación es manejada por el
grupo a través de un administrador del módulo, y no de manera
individual.
Cuadro 5
Suficiencia o insuficiencia de la habilitación recibida para
el cultivo del tabaco en Nayarit
Núm. % Núm. %
Fuente: Encuesta realizada en tres comunidades productoras de tabaco en Nayarit Marzo-abril de 1999
AN Á L I S I S 207
Conclusiones
AN Á L I S I S 209
competitividad y eficiencia productiva en sus tierras de cultivo, a
la vez que superar los niveles de "subsistencia" en que se
encuentran, y que se han agravado desde la desaparición de
Tabamex, en gran medida por el retiro de políticas sociales de
desarrollo que eran llevadas a cabo por dicha paraestatal en las
comunidades tabacaleras. Por ejemplo el empedrado de calles y
reparación de caminos vecinales, la construcción de escuelas,
plazuelas y bibliotecas, el funcionamiento de tiendas de abasto
popular en coordinación con la Conasupo, y el derecho a
Seguro Social, entre otras.
Así pues, estas políticas han tenido efectos no sólo en la
producción de tabaco, sino también en las familias campesinas
dedicadas a tal actividad. Finalmente, habría que agregar, el
hecho de que el retiro de la participación estatal en la rama del
tabaco en la región de estudio, significó no sólo la privatización
de esta actividad, sino también el retiro de políticas sociales
para el desarrollo que estaban siendo cubiertas por Tabamex.
AN Á L I S I S 211
Castellón Fonseca, Javier (1997). "Tabaco y modernización en Nayarit,
1930-1990". (Mimeo). Tepic, Nay. 13 pp.
——, /TABAMEX (1989). Atlas del tabaco en México., México, D.F. 131
pp.
Kato, Luis y Guadalupe Huerta (1996). "Los limites implícitos del Plan
Nacional de Desarrollo 1995-2000", en El Cotidiano. Núm. 74,
enero-febrero. Pp.3-10.
AN Á L I S I S 213
Maldonado Lee, Gabriel (1977). La mujer asalariada en el sector
agrícola: consideraciones sobre la fuerza de trabajo en el
cultivo del tabaco. STPS. México, D.F. 149 pp.
Boris Marañón**
1 El trabajo de campo se realizó en el marco del proyecto "Empresas, mercados de trabajo y migración",
IIS-UNAM.
2 De las entrevistas con intermediarios de los Valles de Oaxaca, se desprende que adquirieron una
creciente importancia como proveedores de mano de obra desde mediados de los ochenta.
AN Á L I S I S 217
SOL (1996) para mostrar las características de la intermediación
de los camioneteros en Sinaloa, en el que se sostiene que ellos,
además de proveer personal, asumen la función de mayordomo
y suministran vivienda y crédito a los jornaleros (: 8-12).
Con esta misma orientación el presente trabajo pretende
mostrar la importancia de estos intermediarios en el funciona-
miento del mercado laboral hortícola en Sinaloa. Enfatizando las
diferencias existentes entre ellos según el tipo de servicios pres-
tados, y evaluar hasta qué grado hay una división de autoridad
con el patrón para el manejo de las relaciones laborales. Para
esto se analizará tanto a los contratistas oaxaqueños como a los
camioneteros locales de Sinaloa de Leyva, municipio de
Sinaloa.
Los empresarios sinaloenses se abastecen de fuerza de tra-
bajo migrante (que viaja contratada o por su cuenta) de otras
entidades o localidades del estado y la que reside en los valles
de Sinaloa (SEDESOL, s/f).
Aunque no hay estadísticas precisas, SEDESOL estimó que
entre 1993 y 1995 los albergues en los que PRONJAG realiza-
ba su trabajo social, tenían una capacidad promedio para
103,485 jornaleros, a los que se debe agregar otros 5,080 que
pueden tener hospedaje en campamentos no incorporados a
dicho programa. 3
Se estima que el 26.5% procede de Oaxaca y 26.5% de Sinaloa,
mientras que Guerrero aporta el 32.5%.
Aunque no hay datos disponibles, es posible sostener que la
mayoría de los migrantes externos vienen enganchados, siendo
poco significativa la proporción de los que vienen por su cuenta,
dados los altos costos de los pasajes, además la migración tien-
de a ser familiar. Respecto a la cantidad de jornaleros contrata-
dos por contratistas y camioneteros tampoco hay información
precisa, pero sin duda alguna se trata de cifras elevadas. Tan
soto 75 contratistas de los Valles Centrales y Juxtlahuaca re-
clutaron a 31,611 jornaleros en 1997. 4 En Sinaloa, en enero del
2000 habían 3,845 camioneteros, cuyo rol es de gran impor-
3 Pero la población puede ser mayor a la estimada en función de la capacidad instalada de los albergues, si
se considera la alta rotación de las familias jornaleras, muchas de las cuales se quedan sólo los cuatro
meses establecidos en el contrato y luego retornan a sus pueblos. A esta cantidad habría que añadir los
trabajadores que viven en los albergues construidos por los camioneteros, sobre los que no hay cifras
exactas.
4 Información proporcionada por Hubert Cartón de Grammont.
Reclutamiento
AN Á L I S I S 219
Transporte
Alojamiento y supervisión
6 Sólo los contratistas grandes tienen la posibilidad de contratar los servicios de transporte regional, en la
ciudad de Oaxaca. en caso que el patrón no mande la unidad de transporte requerida.
7 El contratista y su familia, al igual que los jornaleros, vive en el campamento.
8 Sólo los contratistas grandes dejan de desempeñar esta labor.
AN Á L I S I S 221
los jornaleros, y devolver lo gastado en el reclutamiento. Pero la
característica central al respecto es que no hay nada institucio-
nalizado, no hay una regla general: la distribución de costos y
beneficios depende de la relación entre cada empresario y
contratista, relación asimétrica en la que el segundo ocupa una
posición subordinada.
Por llenar y llevar el camión un contratista puede recibir entre
800 y 1,000 pesos. En el campo generalmente se desempeña
como mayordomo y puede ganar más que un jornalero (hasta
medio jornal). Igualmente, el contratista puede pagarle de
manera discrecional una comisión al apuntador por su apoyo en
él reclutamiento, pero no necesariamente lo hace; asimismo es
capaz de desconocer los gastos que realizó para conseguir la
fuerza de trabajo, argumentando que le ha conseguido empleo.
Así, se reproduce la asimetría entre empresario y contratista
(situación que también se registra entre un contratista grande y
otros pequeños que le abastecen de mano de obra).
Esta falta de claridad en las reglas del juego es muy
frecuente entre empresarios y contratistas pequeños, que
movilizan menos de 5 camiones, siendo mayores las probabili-
dades de que se devuelvan los gastos y se conceda una com-
pensación y en general
que se respeten los compromisos con intermediarios que su-
peran dicha escala de operación.
Cuando concluye la temporada, la relación laboral entre
contratista y empresario también se extingue. El intermediario
vuelve a su pueblo a dedicarse a la agricultura de temporal y/o
al comercio en pequeña escala. 9
Reclutamiento
10 En este apartado todos los datos de salarios y gastos de contratación de los camioneteros corresponden
a la temporada 1999-2000 y están expresados en términos nominales.
AN Á L I S I S 223
Alojamiento
Transporte
Supervisión
Pago de salarios
AN Á L I S I S 225
jornalero en particular como integrante de la cuadrilla. En este
sentido, la decisión de despedir a un trabajador se toma de
común acuerdo entre ambas partes.
AN Á L I S I S 227
Cuadro 1
Síntesis de las funciones económicas de los intermediarios
de Oaxaca y Sinaloa
CONTRATISTA (OAXACA) CAMIONETERO (SINALOA)
FUNCIONES
Reclutamiento Si. Pagado por la empresa. Si. Pagado por él mismo
Transporte distancia Si. Pagado por la empresa. Si. Pagado por él mismo.
Transporte local No. A cargo de la empresa. Si. Pagado por él mismo.
Alojamiento No. A cargo de la empresa. Si. Pagado por el mismo.
Supervisión Si. Se convierte en mayordomo. Si (apoyado por un mayordomo).
Pago de salarios No. Si (a jornaleros locales).
Crédito No. Si (ocasionalmente).
PERFIL SOCIAL
Lugar nacimiento Oaxaca. Sinaloa (o residencia).
Raza Indígena Mestizo.
Idiomas Bilingüe. Español.
Trabajó antes como
jornalero Si. Si.
NIVEL ORGANIZATIVO Asociados a centrales laborales (CTM) Asociados a centrales laborales
como jornaleros pero no como grupo (CNC, CTM y FENOC) como grupo
especifico de interés. especifico de interés: Asociación o
Alianza de Transportistas.
BARRERAS ENTRADA
INGRESOS Variables. Entre 0 a 25 pesos por cada Fijos. Pago de 507 pesos diarios
persona llevada (el camión tiene por una cuadrilla de 25 a 30
capacidad para 40) y según personas.
negociación especifica con el
empresario.
Además, jornal diario como
mayordomo.
AN Á L I S I S 229
tas, ya que al existir un vacío legal, la posibilidad de que el em-
presario actúe discrecionalmente en perjuicio de su contraparte
es muy elevada, considerando la diferente capacidad de nego-
ciación existente entre ellos.
En función de las características de su actividad estos inter-
mediarios tienen, asimismo, diferentes demandas básicas. El
contratista reclama reglas de juego más claras con el patrón, ya
que hay gran discrecionalidad de éste en cuanto a los bene-
ficios, suele no cumplir con los ofrecimientos realizados a los
jornaleros en materia de condiciones de trabajo, vida, salarios y
es renuente a negociar indemnizaciones por fallecimiento que
los deudos consideren razonables. Otra demanda muy frecuente
es la protección contra abusos en los controles federales y
militares durante los viajes. Por el contrario, el camionetero, ya
que su actividad requiere una considerable dotación de capital
de trabajo, solicita créditos blandos para renovar su unidad de
transporte y para mejorar los precarios albergues en los que
viven los jornaleros. Finalmente, también reclama contra la
DGTT por otorgar indiscriminadamente nuevas concesiones
que han tornado la actividad mucho más competitiva y menos
rentable.
Sin embargo, estas particularidades no deben soslayar la
función central que ambos tipos de intermediarios cumplen pa-ra
organizar el mercado de trabajo, reclutando mano de obra y
poniéndola a disposición de los productores. Pero su participa-
ción en la organización del mercado laboral no contribuye a la
estructuración de éste, es decir, a generar empleos más esta-
bles, con mejores salarios y condiciones de trabajo.
En Sinaloa, desde los ochenta, la creciente importancia de
los intermediarios —contratistas o camioneteros— respondió a
una estrategia empresarial de contención de costos y control de
la mano de obra ante intentos de organización por parte de ésta,
promoviendo el incremento de la oferta de trabajadores. De este
modo se podría inducir a una disminución de los salarios reales
(Krippner, 1999). Lo mismo se plantea en algunos estudios de la
agricultura californiana, al sostener además, que la participación
de los contratistas contribuye a establecer relaciones laborales
apoyadas en una flexibilidad cuantitativa de la mano de obra
(salarios bajos, empleos inestables e incremento de la intensi-
dad de trabajo) y a desinformalizar el mercado de trabajo, ya
que se debilita fuertemente la relación entre el empresario y el
trabajador, y erosiona la capacidad de organización y negocia-
AN Á L I S I S 231
Bibliografía
AN Á L I S I S 233
Villarejo, Don y David Runsten “California’s Agriculture
Dilemma: Higer Production and Lower Wage”,
California Institute For Rural Studies; 1993.
*Reseña de la DGEP.
Los países de América Latina en favor de la formalización de
los derechos de propiedad y el funcionamiento de los merca-
dos, entre otros.
En la Hacienda la Concepción, municipio de San Agustín
Tlaxiaca, colindante con la Ciudad de Pachuca, Estado de
Hidalgo, se llevó a cabo el Encuentro Latinoamericano y del
Caribe Políticas de Tierra. Fue organizado y convocado por el
Banco Mundial, el Sector Agrario, a través de la Procuraduría
Agraria, y el Gobierno del Estado de Hidalgo. También contaron
con el apoyo muy puntual de la Agencia Internacional para el
Desarrollo de Estados Unidos, del Banco Interamericano de
Desarrollo, de la Oficina de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación, del Departamento de Desarrollo
Internacional del Reino Unido, del Ministerio de Asuntos
Exteriores de Francia y de la Oficina de Cooperación Técnica de
Alemania.
Asistieron y participaron funcionarios de distintos gobiernos,
investigadores y académicos de universidades nacionales e
internacionales y representantes de organismos multilaterales y
de la sociedad civil, con el objetivo de dar a conocer su
experiencia y opinión sobre las políticas de tierra.
El Banco Mundial actualmente se encuentra elaborando un
documento que revisa las políticas de tierra en el mundo (Land
Policy Research Report), el cual será el eje rector para futuros
proyectos y programas que estos organismos financian en
diversos países. Para ello, ha organizado foros en cuatro
regiones del mundo: África (sede Uganda); Asia (Camboya);
Europa del Este (Hungría); Latinoamérica (México),
Los representantes del Banco Mundial consideraron que la
utilidad del evento fue la calidad de los insumos, opiniones y
experiencias, además de la importancia del consenso alcanzado
en muchas áreas y la ubicación de las políticas de tierra dentro
del proceso de descentralización y democratización del Estado.
Entre tas ideas principales destacan las siguientes:
AN Á L I S I S 237
5. Los derechos de propiedad debidamente definidos, son
condición indispensable para una mayor eficiencia de los
mercados de tierra y permiten mejorar los mecanismos de
acceso a la misma. La equidad y la transparencia son
fundamentales en cualquier sistema de administración de
la tierra. Se debe tomar en cuenta que existen diversas
formas de propiedad y los matices de su concepto.
AN Á L I S I S 239
II Coloquio
Internacional: "El
Desarrollo Rural de
México en el siglo
XXI"*
Cámara de Diputados
20-22 de marzo de 2002
AN Á L I S I S 243
Acotó que en esa corta y miope perspectiva, se deja
intacta la estructura de dominio trasnacional; que la
reconversión no es viable ni tampoco que se empresaricen
los campesinos. Concluyó que, ante el estancamiento de la
sociedad rural, la política vigente no da respuesta a los
problemas reales, que son: hacer rentables los cultivos
básicos; importar, no para competir sino para completar y
diseñar políticas que pongan freno a la voracidad de las
trasnacionales.
AN Á L I S I S 245
activos productivos, por ejemplo las tierras de riego y el
contexto en el que se usan los recursos, los servicios y las
ofertas de empleos no agrícolas, son factores que inciden
también en la situación de pobreza. De este diagnóstico se
derivan, como aspectos de política, la necesidad de fortalecer
la organización, de proporcionar financiamiento y capitaliza-
ción, promover asistencia técnica y capacitación, el uso de
tecnología apropiada, y manejo adecuado de los recursos
naturales, asimismo señala que las políticas dirigidas al
campo no deben enfocarse únicamente a la agricultura y no
sólo al jefe de la familia.
AN Á L I S I S 249
Fronteras interiores.
Chiapas:
una modernidad
particular
AN Á L I S I S 253
El Programa para la
Igualdad de
Oportunidades y No
Discriminación
contra las Mujeres,
PROEQUIDAD y
Memoria de los
Foros de Consulta
Instituto Nacional de la
Mujeres, México, 2002
AN Á L I S I S 257
La relación recíproca
entre la participación
ciudadana y la rendición
de cuentas: La
experiencia de los fondos
municipales en el México
Rural Jonathan Fox
AN Á L I S I S 263
El Artículo 27
constitucional.
Cambios en el uso del
suelo
INMUJERES/UNIFEM
México, 2001, 72 pp.