Estrés postraumático, estrategias de intervención
RESUMEN
El presente trabajo pretende ofrecer una visión global e integradora de las
distintas opciones terapéuticas de las que se dispone en la actualidad, tanto a
nivel psicoterapéutico como farmacológico, para el tratamiento de los
pacientes que presentan un trastorno por estrés postraumático. Se presentan
los aspectos básicos de los tratamientos más utilizados e incluye la descripción
de los enfoques psicoeducativos, la terapia cognitivo-conductual, la hipnosis
clínica, la terapia de grupo/grupos de apoyo, la terapia familiar, el enfoque
psicodinámico, las terapias psicodinámicas, los tratamientos farmacológicos y
las terapias alternativas/holísticas/naturales. Se destaca la necesidad de, ante
un trastorno por definición tan complejo y multidimensional, abordar una
intervención a múltiples niveles, tanto individual como socialmente e
integrando, cuando las circunstancias así lo requieran, las intervenciones
psicoterapéuticas y farmacológicas.
Palabras clave: Estrés postraumático, enfoque psicoeducativo, terapia
cognitivo conductual, hipnosis, terapia grupo, terapia familiar.
Tabla de Contenido
Estrés postraumático es un trastorno (TEPT) de salud psicológica.
Muchas técnicas y estrategias, a menudo de enfoques teóricos
contrapuestos, se han utilizado para su abordaje terapéutico.
En mi opinión, ninguna estrategia, considerada de forma aislada, puede
ser etiquetada como superior al resto. En cuanto a su efectividad para
todo tipo de pacientes o bajo todo tipo de circunstancias.
Además, parece evidente que la elección de una técnica sobre otra
dependerá, en buena medida, de la propia formación teórica y práctica
del profesional de la salud mental. En todo caso, y reconociendo la
multidimensionalidad y complejidad del trastorno, parece aconsejable,
en la mayoría de las ocasiones, optar por un enfoque ecléctico,
adaptable a las circunstancias del paciente en la medida de lo posible.
A continuación se presenta una breve revisión de algunas de las
modalidades terapéuticas comúnmente utilizadas en la actualidad.
Enfoque psicoeducativo en estrés postraumático
El enfoque psicoeducativo implica promocionar al paciente/familia
información básica sobre su enfermedad, síntomas básicos y diversas
estrategias de afrontamiento.
Esta primera categoría de tratamientos incluye compartir información
básica con el sujeto. A través de libros, artículos y otros documentos de
interés. Permitiendo al paciente adquirir nociones esenciales de
conceptos relacionados con el trastorno como conocimientos de
psicofisiología. Introducción al concepto de respuesta de estrés.
Conocimientos jurídicos básicos relacionados con el problema (como por
ejemplo en casos de violación, delincuencia, etc.).
A nivel familiar incluye la enseñanza de estrategias de afrontamiento y
habilidades de solución de problemas. Para facilitar la relación con la
persona afectada por el trastorno.
El enfoque psicoeducativo, a nivel familiar, parece reducir
considerablemente las sensaciones de estrés, confusión y ansiedad.
Síntomas que suelen producirse dentro de la estructura familiar y que
pueden llegar a desestructurarla, ayudando de manera significativa en
la recuperación del paciente.
En todo caso, es importante destacar la necesidad de un enfoque
colaborativo. Donde, tanto paciente como terapeuta, compartan
información relevante, en una y otra dirección, facilitando de esta
manera el proceso terapéutico.
Estrés postraumático y Terapia Cognitivo Conductual
Surgida a partir de la Segunda Guerra Mundial. Originariamente, bajo el
concepto de codificación de la conducta. Se fundamentaba en sus
primeros orígenes en técnicas de naturaleza básicamente conductista,
basados en los trabajos de Pavlov y Skinner.
Posteriormente, con la incorporación de los trabajos de autores como
Bandura y más recientemente Ellis, Beck, Meichenbaum o Cautela. La
codificación de la conducta ha ido «asimilando» a su repertorio de
técnicas de intervención las estrategias y procedimientos de la
Psicología Cognitiva. Basada en la modificación de patrones de
pensamiento distorsionado y el entrenamiento en habilidades de
solución de problemas, manejo de ansiedad e inoculación de estrés.
Tanto por el número de estrategias eficaces de intervención disponibles
como por la propia naturaleza multi-dimensional del trastorno; el
enfoque cognitivo-conductual parece especialmente adecuado en el
abordaje psicoterapéutico de este tipo de trastornos.
A continuación se presenta, de forma esquemática, las técnicas de
intervención potenciales, desde una perspectiva cognitivo-conductual:
Técnicas de relajación/control de la activación emocional
La relajación progresiva de Jacobson.
El entrenamiento autógeno.
La meditación.
Técnicas de respiración.
Técnicas de Biofeedback.
Desensibilización sistemática, técnicas de exposición e
inundación y técnicas operantes
Procedimientos operantes básicos:
Reforzamiento positivo.
Reforzamiento negativo.
Castigo positivo.
Castigo negativo.
Extinción.
Técnicas operantes para desarrollar y mantener conductas:
Moldeamiento.
Desvanecimiento.
Encadenamiento.
Técnicas para reducir y eliminar conductas:
Reforzamiento diferencial.
Coste de respuesta.
Tiempo fuera.
Saciación.
Sobrecorrección.
Sistemas de Organización de Contingencias:
Economía de fichas.
Contratos de contingencias.
Técnicas de condicionamiento encubierto y técnicas de
autocontrol
Para planificación ambiental:
Control de estímulos.
Contratos de contingencias.
Entrenamiento/empleo respuestas alternativas.
Técnicas de programación conductual:
Autorrefuerzo.
Autocastigo.
Para facilitar cambio de conducta:
Auto-observación.
Autorregistro.
Tareas terapéuticas entre sesiones.
Técnicas de reestructuración cognitiva
Terapia Racional-Emotiva de Ellis.
Terapia Cognitiva de Beck.
Entrenamiento en Autoinstrucciones de Meichenbaum.
Reestructuración racional sistemática de Goldfried y Goldfried.
Para habilidades de enfrentamiento
Inoculación de Estrés de Meichenbaum.
Entrenamiento manejo de ansiedad de Suinn y Richardson.
Desensibilización de autocontrol de Goldfried.
Modelado encubierto de Cautela.
Técnicas de resolución de problemas
Terapia de Resolución de problemas de D’Zurilla y Goldfried.
Técnica de resolución de problemas interpersonales de Spivack y
Shure.
Hipnosis Clínica en estrés postraumático
Dejando aparte posibles recelos que entre ciertos sectores de la
comunidad científica levanta el concepto de hipnosis (acrecentada por la
imagen pública que de ella se tiene). Lo cierto es que las estrategias
hipnóticas, aplicadas por un profesional con la debida cualificación y en
conjunción con otras técnicas de intervención, han mostrado un
potencial terapéutico relevante en el tratamiento del trastorno
por estrés postraumático.
Primera fase
En la fase inicial de la intervención, la hipnosis puede ser especialmente
eficaz para estabilizar al paciente. Proporcionándole estrategias de
autocontrol emocional y manejo del estrés/control de activación.
Ayudándole a través del aprendizaje de sencillas técnicas de auto-
hipnosis a generalizar las habilidades adquiridas en la consulta a su vida
cotidiana.
El estado hipnótico es un momento especialmente adecuado para
proporcionar sugestiones hipnóticas y posthipnóticas. Estados que
incrementen su autoestima y su sensación de seguridad/control.
Facilitan el afrontamiento de los recuerdos más dolorosos. Permitiendo
combatir síntomas comunes asociados con el Trastorno de Estrés
Postraumático, como el insomnio, agresividad, ira, la excesiva
activación emocional o la ansiedad generalizada.
Este incremento del autocontrol emocional por parte del paciente, a
través de la hipnosis como estrategia de control del estrés, le permitirá
beneficiarse de otras estrategias de intervención posteriores.
Segunda fase
En una segunda fase, varias técnicas pueden ser utilizadas para la
integración y resolución de los recuerdos traumáticos. En este contexto,
el paciente puede aprender a modular la distancia cognitiva y emocional
hacia el evento traumático y los recuerdos asociados.
Por otro lado, la hipnosis puede servir como estrategia para poder
acceder a recuerdos dolorosos y traumáticos que pueden estar
influyendo en el estado presente del sujeto y de los que, en ocasiones,
no es consciente, han sido reprimidos.
Técnicas imaginativas, proyectivas y de reestructuración cognitiva
pueden ser especialmente útiles en este proceso.
Finalmente, los objetivos terapéuticos se dirigirían a la consecución de
una integración funcional y adaptativa de las experiencias traumáticas
en la vida del paciente. También a la adquisición de nuevas técnicas de
afrontamiento.
Estrategias como los ensayos encubiertos o la potenciación del propio
autoconcepto irían encaminados en esta dirección.
La hipnosis clínica, en mi opinión, constituye una estrategia terapéutica
potencialmente eficaz, fácilmente compatible con otras técnicas de
intervención y que no debería ser excluida a priori por desconocimiento,
prejuicios o falta de formación especializada.
Terapias Psicodinámicas en estrés postraumático
La escuela dinámica, que subraya la importancia de los pensamientos,
los sentimientos y la historia pasada del cliente. Así como la necesidad
de descubrir nuestro propio interior para cambiar la personalidad, ha
surgido de la teoría psicoanalítica de Freud.
Aunque relativamente pocos los partidarios del análisis clásico hoy en
día, la filosofía freudiana sigue siendo compartida, en mayor o menor
media, por toda una serie de escuelas terapéuticas englobadas bajo el
concepto de terapias psicodinámicas.
Las terapias psicodinámicas se centran en los conflictos emocionales
causados por el evento traumático, particularmente los relacionados con
experiencias tempranas.
A través de la expresión de las diversas emociones y pensamientos
asociados al evento. En un ambiente empático y seguro. El paciente
adquiere una mayor sensación de seguridad y autoestima, desarrolla
maneras efectivas de pensar y de afrontar la experiencia traumática y
las intensas emociones asociadas que emergen durante el proceso
terapéutico.
El objetivo es incrementar la conciencia (insight) de los conflictos
intrapersonales y su resolución. El paciente es guiado hacia el desarrollo
de una autoestima reforzada, mayor autocontrol y una nueva visión de
su integridad personal y autoconfianza.
Duración
El psicoanálisis más tradicional implica diversas sesiones semanales, de
entre 45 y 50 minutos, durante períodos de entre 2 y 7 años.
Es precisamente esta larga duración lo que ha provocado que a la luz de
la formulación original se hayan originado diversas variaciones del
método original, de duración más limitada.
La psicoterapia psicodinámica breve, por ejemplo, comprende entre una
y dos sesiones semanales durante un promedio de 12 a 20 sesiones.
En definitiva, el terapeuta psicodinámico pretende un cambio de largo
alcance. Busca reestructurarla personalidad básica cambiando la forma
en que una persona contempla la vida y reacciona ante ella. Ayudando a
las personas a desarrollar una visión adecuada de sí mismas y a tomar
conciencia de las poderosas fuerzas psicológicas enterradas
profundamente en su inconsciente.
Estrés postraumático y Terapias de Grupo
La terapia de grupo es considerada una opción terapéutica efectiva. En
la medida que permite al paciente compartir sus recuerdos traumáticos
en un ambiente de seguridad, cohesión y empatía proporcionada por los
otros pacientes y el propio terapeuta.
Compartir la propia experiencia y afrontar directamente la ira, ansiedad
y culpa, a menudo asociadas a los recuerdos traumáticos, permite a
muchos pacientes afrontar de forma eficaz sus recuerdos, sus
emociones e integrarlos de forma adaptativa en su vida cotidiana.
A pesar de que existen una gran variedad de aproximaciones grupales al
tratamiento del trauma. En general, la terapia de grupo pretende
alcanzar los siguientes objetivos terapéuticos:
Estabilizar las reacciones, tanto a nivel físico como psíquico, frente
a la experiencia traumática.
Explorar, compartir y afrontar emociones y percepciones.
Aprender estrategias efectivas de afrontamiento ante el estrés.
Grupos de autoayuda
En cuanto a los grupos de autoayuda y apoyo para los pacientes y las
familias con enfermedades mentales, afortunadamente van haciéndose
progresivamente más comunes.
Aun en el caso de que no se encuentren dirigidos por profesionales de la
salud mental, su valor terapéutico es indudable. En la medida que
proporcionan a los miembros del mismo un apoyo emocional
considerable.
Compartir experiencias, éxitos, fracasos, información y recursos son
algunas de las posibilidades que ofrecen estos grupos.
El hecho de unirse permite, además, una mayor efectividad en la lucha
por erradicar los estigmas que aún permanecen en la sociedad sobre las
personas con problemas psicológicos.
Tratamiento farmacológico en estrés postraumático
Probablemente, la siguiente cita del Dr. Friedman, extraída de un
artículo sobre la aproximación psicofarmacológica al tratamiento del
trastorno por estrés postraumático resume bastante bien algunos de
los desafíos a los que es preciso enfrentarse en este momento:
«Existen muchos retos para escribir un artículo sobre la farmacoterapia
del trastorno por estrés postraumático (TEPT). El problema más obvio es
que la literatura publicada sobre ensayos clínicos es demasiado escasa
e inconsistente para que cualquiera pueda hacer recomendaciones de
fiar. Segundo, lo que nosotros entendemos actualmente sobre la
psicobiología del Trastorno estrés postraumático es tan complicado que
es difícil predecir que clases de fármacos pueden tener la expectativa
de mejorar y qué grupo de síntomas. Tercero, seleccionar el mejor
fármaco implica tener en cuenta la realidad clínica que el paciente con
TEPT usualmente exhibe con un espectro de diagnóstico comorbido (por
ejemplo, depresión, ansiedad, trastornos de ansiedad, y dependencia o
abuso de agentes químicos). A pesar de estas muchas consideraciones,
los psiquiatras deben sumergirse en el mar de las incertezas actuales y
tomar las decisiones más inteligentes que puedan sobre qué drogas o
qué fármacos prescribir a sus pacientes con TEPT«. (Friedman, 1990)
Efectos de la terapia basada en fármacos
La terapia farmacológica actual puede reducir la ansiedad, depresión e
insomnio. A menudo asociados al propio trastorno por estrés
postraumático, y en algunos casos puede ayudar a aliviar el estrés y el
bloqueo emocional asociado a los recuerdos de la experiencia
traumática.
Diversos tipos de drogas antidepresivas han demostrado su eficacia en
algunos ensayos clínicos y otros tipos de sustancias han mostrado
resultados prometedores.
Ahora bien, hasta este momento, ninguna droga en particular ha
emergido como el tratamiento definitivo y suficiente por sí misma para
tratar eficazmente el amplio espectro de sintomatología asociada al
trastorno por estrés postraumático.
Medicaciones
El tratamiento farmacológico para el estrés postraumático indica que
diferentes medicaciones pueden afectar a los múltiples síntomas
presentes. Por ejemplo:
Clonidine ha demostrado reducir los síntomas de hiperactivación.
Propranolol, Clonazepam, y Alprazolam parecen regular la ansiedad y los
ataques de pánico.
Fluoxetine puede reducir las conductas de evitación y la depresión
puede ser tratada a través de antidepresivos tricíclicos y SSRI. (Vargas &
Davidson, 1993).
Como concluye el propio Dr. Friedman:
«Sin embargo, los pacientes necesitan el tratamiento hoy mismo. No
pueden esperar a que toda la investigación esté completa. Para resumir,
lo que recomiendo es comenzar con un agente antiadrenérgico. Si los
síntomas persisten, como suele ocurrir, después de una valoración
óptima, el fármaco siguiente a recetar es un SSRI. Si en los pacientes
aparece insomnio o agitación, como suele ocurrir, la elección siguiente
es añadir trazadona a la hora de acostarse. Si todavía siguen dándose
síntomas clínicos significativos, después de una prueba de 8-10
semanas de duración del SSRI en su dosis óptima, es el momento de
recomenzar«. (Friedman, 1990)
Es importante destacar que la farmacoterapia por sí misma como única
estrategia de intervención es raramente suficiente para provocar una
remisión completa de los problemas asociados al trastorno de estrés
postraumático (Vargas & Davidson, 1993).
Si bien la medicación, por sí sola, no parece probable que se constituya
como herramienta única, si aparece como claramente útil para el alivio
sintomático del trastorno. De forma que posibilite al paciente
beneficiarse de otras estrategias de intervención posteriores, como la
psicoterapia.
Terapia familiar en estrés postraumático
La terapia familiar es similar a la terapia de grupo. En la medida en que
su foco de interés fundamental es la interacción entre las personas; sin
embargo, difiere en algunos aspectos importantes.
Primero, un grupo no tiene un pasado, una historia o un futuro común;
en cambio, la familia si los tiene y es en buena medida el factor
determinante del éxito en la terapia.
En segundo lugar, el rol del terapeuta familiar, en la mayoría de los
casos, es más directivo. El terapeuta de grupo suele actuar más como
un facilitador de procesos y dinamizador del grupo.
Pero, quizá la diferencia más importante sea que el objetivo final del
terapeuta familiar sea la de fortalecer al grupo en sí mismo, a la vez que
a sus miembros individuales, mientras que la meta de la terapia de
grupo es que el propio grupo se autodisuelva cuando sus miembros
individuales hayan resuelto sus conflictos.
Complemento
Generalmente, este tipo de terapia es utilizada como complemento
necesario a otras estrategias terapéuticas más directamente asociadas
con la sintomatología del trastorno por estrés postraumático, no
siendo considerada como una estrategia suficiente, por sí misma, para
un tratamiento eficaz del trastorno.
Las estrategias terapéuticas abarcan una variedad de objetivos, desde
los más ambiciosos que tratan de intervenir sobre la familia en su
conjunto, desde una perspectiva sistémica y global, hasta los más
centrados en ofrecer estrategias, información y pautas de actuación
concretas a los miembros de la familia de pacientes para que lo apoyen
durante el proceso terapéutico, potenciando la comunicación entre las
familias y reduciendo posibles focos de tensión.
Estrés postraumático y terapias alternativas, holísticas y
naturales
Bajo este concepto, por definición amplio y global y que despierta no
pocos recelos entre algunos sectores, se esconden todo un conjunto de
métodos, técnicas, filosofías y procedimientos con mayor o menor apoyo
científico que pueden ser utilizados, en solitario o en conjunción con
otros, para el tratamiento de los problemas asociados al trastorno
por estrés postraumático.
A continuación se presenta una breve definición de algunas de las más
comunes:
Acupuntura
Método terapéutico milenario, y parte integrante de la medicina
tradicional china basado en el uso de agujas para prevenir y tratar las
enfermedades, estimulando los «canales energéticos» del cuerpo.
Aromaterapia
Sistema amplio de masajes a través de aceites naturales adaptados a
fines específicos. Los aceites esenciales utilizados son destilados
aromáticos extraídos de plantas medicinales que concentran sus
principales virtudes.
Ejercicios para Superar el Estrés Postraumático
A continuación, se describen varios ejercicios basados en la evidencia
que pueden ser útiles en el tratamiento del Estrés postraumático.
1. Ejercicios de Respiración Diafragmática
La respiración diafragmática, también conocida como respiración
abdominal, puede ayudar a reducir la ansiedad y la hiperactivación
fisiológica. Este tipo de respiración implica la expansión del abdomen en
lugar del pecho al inhalar.
2. Relajación Muscular Progresiva (RMP)
La RMP implica tensar y luego relajar diferentes grupos musculares del
cuerpo. Este ejercicio ayuda a reducir la tensión muscular y la ansiedad.
3. Mindfulness o Atención Plena
El mindfulness consiste en centrar la atención en el momento presente
de manera no crítica. Este enfoque puede ayudar a las personas con EPT
a reducir la rumiación y la evitación.
4. Ejercicio Físico Regular
La actividad física regular puede mejorar el estado de ánimo y reducir
los síntomas de EPT. Ejercicios como caminar, correr, nadar o practicar
yoga pueden ser beneficiosos.
Los ejercicios descritos anteriormente pueden ser herramientas
efectivas en el manejo del estrés postraumático. Sin embargo, es
importante recordar que cada individuo es único y puede responder de
manera diferente a estos ejercicios. La supervisión de un profesional de
la salud mental es esencial para asegurar una intervención adecuada y
personalizada. El uso combinado de estos ejercicios con terapia
cognitivo-conductual y, en algunos casos, medicación, puede
proporcionar un enfoque integral y eficaz para el tratamiento del EPT.
EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing)
Es, relativamente, un nuevo enfoque psicoterapéutico desarrollado por
la psicóloga norteamericana Francine Shapiro que combina elementos
de la terapia de exposición, terapia cognitivo-conductual y determinados
patrones de movimiento ocular y sonidos que generan una alteración del
foco de atención, lo que facilitara, en teoría, el acceso y procesamiento
de los recuerdos traumáticos.
Herboterapia
Uso de plantas y extractos vegetales para el tratamiento de trastornos
específicos a partir de sus propiedades medicinales o nutritivas.
Homeopatía y estrés postraumático
Término derivado de los vocablos griegos homeo (similar) y pathos
(sufrimiento). Usa remedios preparados a partir de sustancias que se
presentan en la naturaleza para tratar a toda la persona, estimulando la
tendencia del cuerpo a curarse por sí mismo. Utiliza dosis muy concretas
de sustancias que en masivas dosis producen efectos similares a
aquellos producidos por la enfermedad a tratar.
Masaje
Técnica manual dirigida fundamentalmente a la liberación de la tensión
en los músculos.
Medicina holística
El objetivo es tratar a la persona en su «globalidad». Se parte de la
premisa de que mente, cuerpo y espíritu están íntimamente unidos y
deben ser tratados «conjuntamente». Se utilizan diversas estrategias de
tratamiento alternativas/naturales como la meditación, yoga, plegarias,
ciertas combinaciones dietéticas, vitaminas, minerales hierbas y otros
suplementos dietéticos/naturales, evitando aproximaciones tradicionales
basadas en el uso de fármacos.
Naturopatía
Enfatiza la «curación natural» y emplea tratamientos naturales tales
como dietas, masajes, hidroterapia, ejercicios y asesoramiento.
Programación Neurolinguistica y estrés postraumático
Modelo psicoterapéutico desarrollado en la década de los 70 a partir de
los trabajos de Richard Bandler y John Grinder y fundamentado en el
estudio de la estructura de la experiencia subjetiva. Ha desarrollado
numerosos procedimientos específicos para el trabajo con los traumas
basados en técnicas de carácter imaginativo/encubierto.
Reflexología
Un tipo de masaje, focalizado en «desbloquear» las 7.200 terminaciones
nerviosas concentradas en los pies, con el objetivo de estimular los
propios procesos curativos del cuerpo, y alcanzar un «estado
equilibrado». Usado para el tratamiento de afecciones específicas y
sentimientos generales de malestar.
Remedios florales de Bach
Se preparan con flores de hierbas silvestres, arbustos y árboles. Suelen
utilizarse para dosificar al humor del individuo y su estado mental,
puesto que se sabe que el miedo, la aprehensión y la preocupación
suelen interferir con los procesos curativos del cuerpo.
Shiatsu
Un enfoque basado en el masaje, dirigido a corregir el flujo de la energía
del cuerpo, a través de un tratamiento de contacto corporal. En japonés,
shiatsu significa «presión con los dedos», una presión que sustituye a las
agujas de acupuntura en la estimulación de los canales energéticos.
Tai chi
Sistema tradicional chino basado en un movimiento físico suave, que
permite al individuo canalizar su energía, su fuerza y su poder de modo
más positivo.
Tratamiento nutricional – dietético para estrés postraumático
Se centra en mejorar el estado de ánimo a través de unos buenos
hábitos dietéticos y una suplementación específica de determinados
nutrientes (vitaminas, minerales, sustancias naturales, etc.).
Yoga
Antiguo sistema de posturas corporales, control de respiración y
prácticas de meditación que fomentan el bienestar general y el
equilibrio interior.
Conclusiones
Se ha afirmado que el estrés postraumático puede representar «una de
las más severas e incapacitantes formas de estrés humano conocido»
(Everly, 1995, p. 7).
Afortunadamente, el estrés traumático y sus consecuencias continúan
ganando reconocimiento y las investigaciones recientes son abundantes
en este campo, aunque debe realizarse un mayor volumen de trabajo de
investigación de calidad para alcanzar los resultados de efectividad
deseados.
Tratamientos convenientes para estrés postraumático
Tratamientos potencialmente útiles para el tratamiento del trastorno por
estrés postraumático están disponibles, tanto a nivel psicoterapéutico
como farmacológico.
Los psicofármacos pueden ser utilizados como complemento necesario a
la psicoterapia, especialmente en el tratamiento de los síntomas
asociados al estrés postraumático como la ansiedad generalizada, el
incremento de la activación, los episodios depresivos o el insomnio.
La psicoterapia individual ayuda a restablecer el equilibrio emocional del
paciente, incrementando su sensación de seguridad y control y
afrontando de forma efectiva el impacto de los sucesos traumáticos del
pasado sobre el funcionamiento diario del sujeto.
El apoyo social y familiar, en la mayoría de las ocasiones, se constituye
en un factor esencial para el total restablecimiento del paciente, por lo
que la terapia familiar y el apoyo social son ingredientes necesarios en
el proceso terapéutico.
La detección y reconocimiento del estrés asociado a situaciones
traumáticas es el primer paso para el individuo en su camino para su
total recuperación e integración social.
El tratamiento a través de profesionales con la debida cualificación y
experiencia se constituye como el factor crucial, junto a la propia actitud
y predisposición del paciente, para ayudar a las víctimas a afrontar la
tragedia y continuar con su vida de forma satisfactoria.