"TransmisiÓn Y Pase: Notas De Un Pasador"
(*) Escuela Freudiana De Buenos Aires. Agosto De 1994.
Laura Rosa D´agostino
Guiarán estas notas los siguientes enunciados, que hago propios:
-No hay Otro del Otro.
-El análisis es eficacia de discurso.
Preliminares:
¿Tengo que hacer historia? ¿O que contar historia?
Yendo y viniendo sobre los interrogantes, las dudas, el deseo, la causa que mueve a la
transmisión, me encuentro nuevamente con un escrito de Oscar Massotta del año 1977, que
leyera él ante los miembros de la Escuela Freudiana de París en Buenos Aires el 28 de junio
de 1974.(1)
Él también dudaba sobre si tenía en esa oportunidad, por ejemplo, que hablar de los avatares
de la Asociación Psicoanalítica Argentina, filial local de la Asociación Psicoanalítica
Internacional, lo cual no era su deseo, pero considerando que ésta innegablemente tenía que
ver con las cuestiones prehistóricas de la Fundación de la Escuela Freudiana. Tampoco
contaré la historia de la Institución oficial, o lo haré sólo a desgarrones y para sugerir que
Lacan tiene razón: la SAMCDA (Sociedad de Asistencia Mutua contra el Discurso Analítico,
nombre con el que peyorativamente se refería a la IPA), es esta razón lacaniana la que nos
impulsó a fundarnos. Sin embargo ha sido menos el resultado de una oposición que de un
fenómeno tangencial".
Retomo. ¿Cómo hablar del Pase, hoy, a 20 años de la Fundación de la Escuela Freudiana de
Buenos Aires..., a 9 años de su Refundación, habiendo sido el Pase y las nominaciones
motivos de renuncias y también de escisión? ¿Cómo decir algo, hoy, cuando por ejemplo los
tres nombres puestos en juego en la primera carilla del escrito de Massotta,... él mismo,
Lacan, Pichón Rivière..., ya han muerto. ¿O será por eso?
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Las que hoy son estas notas comenzaron a ser garabateadas en junio de 1989, cuando aún
no había sido invitada a ser pasadora y el Cartel Transitorio de Pase no se había expedido
sobre el procedimiento para instituir el mecanismo del mismo y así propiciar los lugares de
funcionamiento de la Escuela.
Pero el mensaje invertido, que claramente retornó desde el Otro meses después, hacia
mediados de 1989, se recortaba fantasmáticamente en el marco de mi análisis con un analista
off de Escuela (off de Escuela Freudiana de Buenos Aires). (Incluyo este dato porque como se
verá no es cualquiera.)
A partir de las preguntas iniciales, observé que "contar la historia" es también "hacer la
historia", y más allá de la lectura atenta de los documentos, notificaciones, proposiciones,
correos, entrevistas, testimonios, actas, etcétera, que hicieron las veces de material
bibliográfico para estas notas, propongo que la transmisión y clínica psicoanalítica entran en
juego en su más puro sentido en las mismas.
Es necesario situar el contexto en que mi trabajo como pasadora tuvo lugar. En agosto de
1985, el 3 exactamente, los miembros de la Escuela Freudiana de Buenos Aires firmamos el
"Acta de refundación".(2) Breve escrito: diez renglones con título incluido, que fuera producido
como resultado del trabajo efectuado a partir de las renuncias, escisión, disolución, que se
dieran en la Escuela Freudiana de Buenos Aires, a partir del año 1981, año del Tercer
Encuentro del Campo Freudiano en Buenos Aires. En varias jornadas de trabajo fueron leídos
y discutidos proyectos y propuestas de refundación, que elaboraron muchos miembros de la
Escuela, de a uno o en grupos formados a tal fin.
Hubo escritos que "leían" la historia de los diez años de Escuela, concluían y proponían. José
Zuberman relataba las condiciones de inclusión de la letra lacaniana y de la fundación de la
Escuela Freudiana en el año 1974 del siguiente modo: "... Se pasa a discutir la condición
misma del analista con una práctica analítica cuyas variables no son tiempo y dinero
(encuadre) sino otras bien distintas; deseo y discurso".(3)
Otros, que sin puntuar la historia, leían y sugerían aquello a que la Escuela "invitaba", Isidoro
Vegh, escribía: "Cuando desde la Escuela se reunió a sus miembros ante la comunidad
psicoanalítica para decir de sus diez años de funcionamiento, invitamos a una pulsación de
discusión y fundación. Alternancia que serviría para deshacer las instancias cristalizadas y
relanzar las que sirvieran al fin primero que la Escuela hizo propio: consagrada al desarrollo
del psicoanálisis, que obtenga también su consecuencia: la formación del analista como efecto
de su praxis".(4)
También hubo quienes prefirieron resignificar "no hacia dónde", sino "desde dónde" se dirige
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la Escuela: Domb - Piegari - Popovici - Staude - Zuberman.(5)
La contundente reflexión del párrafo siguiente así lo manifiesta: "La dirección de la Escuela,
decimos, no es ni menos que aquello que hace posible que haya Escuela, es decir que crea
las condiciones de posibilidad para llevar a cabo sus objetivos: la producción psicoanalítica".
Diferenciaban Lugares de Trabajo y Lugares de Decisión o Comisión Directiva, apareciendo
en el impreso de referencia la letra "C" antecediendo cada espacio de funcionamiento, lo que
en una primera lectura admitía tanto suponer Cartel como Comisión. (Fueron y son Carteles,
tal como en el Acta del 7 de enero de 1985, de Convocatoria y Resoluciones, reconstruida por
Roberto Rúbens, consta.) (Esta propuesta fue aprobada ante Asamblea del 14 de agosto de
1985.) Otra presentación firmada por Centurión, Kovalovsky, Levin, Marrone y Tomasin,
"Propuesta de Entrada a todos los miembros de la Escuela" (6) –que se aprobó en Asamblea
el 25 de setiembre de 1985–, priorizó acertadamente el modo de articulación posible entre
quien pidiera la entrada a la Escuela y las distintas cuestiones que preocupaban y ocupaban
al conjunto de sus miembros: Clínica- Carteles – Nominaciones - Enseñanza – Transmisión,
etcétera. El espacio de bisagra sería el cartel, ámbito de discusión, conclusión y producción,
que de atollarse en el camino cuenta con la disponibilidad de cualquier otro analista,
convocado en posición de plus un, a efectos de desenredar las cuerdas, cuando por su
posición no permiten el anudamiento adecuado para que el trabajo prosiga. Siendo éste el
único eje de la reunión, el número de miembros oscila entre cuatro y seis.
A lo largo de sus cuatro carillas, enuncia los diferentes modos de aquél que solicitare la
entrada a la Escuela; lo haría con relación "a un proyecto de trabajo". Así, la admisión sería al
mismo, al proyecto, instancia propiciatoria que lanza hacia adelante, promueve.
Los firmantes se ven llevados a explicitar que "La entrada no es el Pase" y también, "La
entrada es efecto de discurso. Sin embargo no garantiza, ni la permanencia, ni la producción,
ni la autorización, ni el Pase, ni el reconocimiento de los miembros entre sí y por los otros".
Pase y Carteles no son formaciones del inconsciente. Hacen a la situación de los analistas
respecto de su deseo, la situación del mismo en la producción y la extensión en el campo
psicoanalítico.
Otro escrito, firmado por Coriat - Flesler - Hes - Karp - Meroni - Rodríguez Ponte, (7) dice
respecto de las nominaciones: "Para que la Máquina del Pase y de las Nominaciones
comience a trabajar, proponemos: … ".
Sugieren un modo de elección del jurado. El primero, elegido en una asamblea de la Escuela,
sobre la base del reconocimiento personal y quienes, merced al reconocimiento público de
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esta elección, sean los primeros AME –Analistas Miembros de la Escuela).
Con respecto a cómo se otorgaría la nominación de AME, sugieren que sean "aquellos que
hayan dado prueba en el escenario público... en lo que se refiere al trabajo realizado en la
producción de analistas y en la producción de la teoría psicoanalítica".
Producción de analistas. Este punto, tomado en una de sus acepciones, la de guiar el análisis
de los analistas hasta el final, me ha interrogado insistentemente y se ha manifestado como
propio de otros en ocasión de la Jornada de Trabajo que a tal fin convocó a los miembros de
la Escuela Freudiana de Buenos Aires, durante 1993 –Jornada sobre la nominación de los
AME–, punto en relación con si la nominación de Analista Miembro de la Escuela debía ser
otorgada a aquellos practicantes del Psicoanálisis que condujeran el análisis de sus
analizantes, de algunos por lo menos, hasta el final, articulada a su vez a la pregunta que
Silvia Wainzstein propuso en su trabajo leído en las Jornadas de la Escuela Freudiana de
Buenos Aires en julio de 1991, sobre si un analista que no ha arribado al fin de su propio
análisis puede, aun así, conducir a otros hasta ese punto.
En cuanto a la nominación de Analista de la Escuela –AE– se establece que "sean aquellos
que han dado pruebas, sobre la base del testimonio personal frente a un Jurado calificado, de
que la autorización que se dieron a sí mismos como analistas es válida".
En la página 107 del libro Refundación se transcribe el "Acta de refundación" y las
Resoluciones de la Jornada del 3 de agosto de 1985, algunas de las cuales incluyo en estas
notas.
-Se fija el 14 de agosto de 1985 para resolver acerca de las propuestas presentadas.
(las indicadas por mí con referencia 5 y 6).
-Se aprueba el acta del 3 de agosto de 1985.
-Se establece la caducidad de los documentos de 1974, 1979, 1981.
-Se establece la caída de todas las nominaciones producidas hasta la fecha.
-Se fija una Jornada de Trabajo de los miembros de la EFBA, sobre el tema Pase y
Nominaciones, para el día 18 de enero de 1986.
Es, entonces, en este marco de Renuncias, Disolución y Refundación de la Escuela Freudiana
de Buenos Aires que se habla, discute y propone cómo poner en marcha el Pase.
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1986, 87, 88... todavía en la Escuela Freudiana de Buenos Aires polemizábamos sobre cómo
avanzar en este controvertido tiempo de la Refundación.
Los otros dos son Carteles y Seminario.
Dice Rolando Karothy, Presidente de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, en el correo del
mes de abril de 1988: "Es por ello que esta Comisión Directiva ha decidido tomar el toro por
las astas para posibilitar así un momento de concluir, tal como lo resolvió la Asamblea de la
Escuela Freudiana de Buenos Aires el 13 de enero de 1988 ".
Se trata de la decisión de formalizar el llamado a elecciones entre el 4 y el 8 de abril para el
Cartel Transitorio de Pase y el Jurado de Nominaciones de Analistas Miembros de la Escuela.
"En fecha próxima se darán a conocer los resultados de estas elecciones." (8)
Articulando las evidentes demandas y deseos (toro) de los miembros de EFBA y por qué no
de la comunidad analítica.
Articulando demanda y deseo, se tomó el toro por las astas y se formalizó la constitución el
Cartel Transitorio de Pase, cuya modalidad de funcionamiento fue dada a conocer en el
escrito del 11 de octubre de 1989. (9)
Hago un corte. J. Lacan dice que al comienzo del análisis se trata del pasaje de la extensión a
la intensión por la vía de la transferencia, y al final del análisis, cuando el analizante pasa a la
función analista, cumple con el retorno de la intensión a la extensión.
Me parece interesante que a esta altura digamos algo acerca de la palabra Pase.
Propongo que Pase es la sustantivación del verbo pasar, sustantivación que se hace posible,
en este contexto, por la acción eficaz de un sujeto que llamamos pasante. Esto es: el que
pasa.
Por un lado, pasa a la función analista aquel que según las definiciones ya ha arribado al final
del análisis. De una función analizante a otra función, función analista.
Por otro lado, aquel que pide testimoniar ante un Jurado de Nominación sobre este pasaje,
ése sí, cumple con el retorno de la intensión a la extensión a que se refiere Lacan.
Obviamente acá se plantea otra cuestión, no sólo se trata de pedir testimoniar, y hacerlo, sino
además de que ese testimonio sea sancionado por el Jurado, en términos de que allí hubo
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pase de una función a otra.
De ese Pase, Pasaje, se habrá hecho entonces transmisión.
El pasaje de una función a otra es constitutivo del final del análisis, de cualquier análisis,
independientemente de que se trate de un practicante del psicoanálisis o no. Se trata de
funciones, no de empiria.
Ayer decía Víctor Iunguer que la "Proposición del 9 de octubre" pide mucho... y dice poco, o
es insuficiente, si pensamos el final del análisis como travesía del fantasma o destitución
subjetiva; tal vez se aclare más cuando agregamos que no se trata necesariamente de un
practicante del psicoanálisis.
Vayamos a los discursos. La escritura de los cuatro discursos me viene bien en esta ocasión,
porque como sabemos Lacan escribe en ellos la posición analizante y la posición analista.
Es en el cuarto de vuelta que hace pasar el a, objeto causa, desde el lugar de la verdad al
lugar del agente, donde el pasaje queda escrito.
Recordemos que son cuatro lugares, cuatro términos, y por ende cuatro discursos.
Cada discurso toma el nombre de término que ocupa el lugar del agente.
Los escribe en forma de metáfora.
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agente Otro S sujeto (barra sobre S)
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verdad producción a plus de goce
S1 significante amo
S2 saber
A los efectos de estas notas tomamos dos de ellos. El del analizante y el del analista.
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Discurso del analizante o de la histérica Discurso del analista
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S S1 a S (barra sobre S)
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a S2 S2 S1
En el lugar del agente, S, sujeto dividido El a, ahora en el lugar del agente,
entre lo que dice y lo que sabe, sostenido dirige al sujeto; la producción es S1
por el resto, a, que causa su división. Se (significante amo), interpretación, y
dirige al S1, y la producción, S2, remite al remite al S2, saber inconsciente, en el a, causa.
lugar de la verdad.
Leamos en los cuadrípodos el cuarto de vuelta, que girando de izquierda a derecha promueve
el a al lugar del agente.
Movimiento que desaloja al sujeto y desarma la fórmula del fantasma que podemos leer de
manera vertical en el primer par de la escritura del discurso del analizante o de la histérica.
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SS?a
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Destitución subjetiva, caída del fantasma, tiempo en el que el sujeto puede hacer caer el
objeto que lo fija. Esto es, del ser del objeto a la letra del sujeto.
El análisis del analista no es un requisito profesional, es una condición discursiva por la que el
analizante deviene analista.
Observo que, entre otras, seguramente estuvo presente esta afirmación en la base de la
modificación que el Cartel Transitorio de Pase hizo sobre la elección de los pasadores.
Dice el escrito del 11 de octubre de 1989... "La función del pasador, soporte real del
dispositivo, apunta a hacer pasar al Jurado, por medio de su testimonio, la original e inédita
experiencia del fin del análisis, que el pasante le ha transmitido".
Más adelante: "El analizante en cuestión se halla por lo tanto en posición de desuponer el
sujeto al saber. Esta desuposición del sujeto al saber del Otro implica también un tiempo de
desapropiación del saber".
En este movimiento queda advertido de que el saber no tiene propiedad, que el saber del Otro
en radical exterioridad sujeto, cualquiera que sea el que esté en posición de tal. Es así que
está en las mejores condiciones para "dejar pasar con la mayor humildad el testimonio del
pasante y el saber que le es implícito".
Hubo modificaciones respecto del dispositivo tal cual lo planteó Lacan.
En la época del maestro, eran los analistas de los posibles pasadores quienes sugerían los
nombres de éstos para tal función.
En la propuesta de la EFBA, se abría una lista de psicoanalistas propuestos y autopropuestos.
Éstos, los de la lista, tendrían entrevistas con dos de los miembros del Cartel Transitorio de
Pase, quienes a su vez relatarían a los otros miembros de dicho Cartel, cuestiones de estas
entrevistas. En este relato se trataba de dar cuenta de la posición del entrevistado en su
propio análisis, es decir, si había cierta advertencia del engaño del sujeto supuesto al saber en
la transferencia y por lo tanto si se podía leer el tiempo de duelo que esta caída conlleva.
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Éstas serían las condiciones de posibilidad para que éste, el pasador, dejara pasar la caída
del Otro, que el pasante diría en su relato.
Entre todos los entrevistados, más precisamente entre aquellos en que se hubiera acordado
en estas cuestiones, se elegiría uno por supuesto, que entonces pasaría a formar parte del,
ahora sí, Jurado de Pase y Pominaciones.
Esta modificación, a mi juicio, conlleva en acto la afirmación de que el psicoanálisis y las
instituciones –Escuela, agrupaciones, etcétera– no son necesariamente coincidentes.
El psicoanálisis es eficacia de discurso sostenido por el que en posición de analista se ofrezca
para soportar la Demanda que la causa, independientemente de la filiación en el campo que
circunscriba su praxis. De no ser así, la que por esos tiempos me ofreciera su oreja y diván,
que como dije estaba en el off de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, por razones obvias,
no habría propuesto mi nombre como pasadora.
Vayamos ahora a la invitación: Uno de los miembros del Cartel Transitorio de Pase se
comunicó conmigo telefónicamente para decirme que alguien había propuesto mi nombre
como pasadora.
Mi primera respuesta fue: "La verdad, no lo pensé". Sin abusar en simpleza de lectura sobre la
negación freudiana, debería haber contestado "La verdad, no lo pensé", pero no exactamente
en el sitio de pasadora en el cual estaba siendo propuesta, sino en lo que en la trama de mi
propio análisis se me evidenciaba del deser del objeto fantasmático.
Sitúo los 3 diferentes momentos en los que participé, después del llamado telefónico y mi
aceptación:
Primer momento: Las entrevistas con los miembros del Cartel Transitorio.
Segundo momento: Entrevistas con el pasante
Tercer momento: El comentario al jurado.
Primer momento
Tomé la decisión de no leer ninguna bibliografía sobre el tema hasta después de haber tenido
las entrevistas. Como dije, en las mismas se trataría de pesquisar la posición subjetiva en la
que me encontraba. Cierta posición de advertencia subjetiva. Si bien es cierto que acuerdo
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con que estudiando psicoanálisis uno no se psicoanaliza, en ese momento consideré mejor
acudir a la cita dispuesta a hablar.
Se habló del análisis. De mi análisis.
Los trazos que recorto de aquéllas puedo ubicarlos en dos puntos.
1. Un relato, reconstrucción sobre el rasgo que me había llevado a pedir análisis a la que era
mi analista; tenía que ver con su nombre de circulación profesional.
2. Y el relato sobre el punto preciso en que había interrumpido mi análisis anterior.
Interrupción que califiqué de necesaria, en lo que di en llamar el pasaje de lo efímero a lo
finito. Quedó mi análisis anterior. Interrupción que califiqué de necesaria.
Para el tiempo de la invitación, entonces ya me encontraba pudiendo producir el relato de esa
letra.
Después de las entrevistas con los miembros de la CTP se abrió un tiempo de impasse, hasta
el llamado en el que se me comunicó que había resultado sorteada para el Pase de Fulano de
Tal.
El anonimato de los pasadores
Se había decidido la absoluta reserva sobre quiénes eran los que cumplían esa función. Ésta
caía sobre la lista completa, aun en momentos en que éstos no estaban en función de tales.
Los nombres eran conocidos por los miembros del jurado y por el pasante, quien a su vez
podía recusar el nombre de alguno de los dos que resultaren en el sorteo. Asimismo, el
nombre del otro pasador podía ser dado a conocer en el marco de las entrevistas del pasante
con el pasador como "un dato más", lo que por esto mismo excluía cualquier posibilidad de
intercambio y/o comentario.
La secuencia incluía, entonces, que a partir de la comunicación al pasador del resultado del
sorteo, éste y el pasante acordaban el modo particular en que se decidieran trabajar. Después
de los encuentros que el pasador considerara suficientes como para ofrecer al jurado su
testimonio, daba por suspendida esta etapa del procedimiento y comunicaba al jurado que ya
estaba en condiciones de hacerlo.
De modo descriptivo, diré que he sido sorteada en tres oportunidades, absolutamente
diferentes entre sí. El trabajo fue incómodo, en el mejor sentido, quiero decir interrogante.
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Como no sabíamos de qué se trataba, se trató de lo que pasó.
Segundo momento: Las entrevistas con el pasante
En estas entrevistas todos sabíamos manifiestamente de qué se iba a hablar, pero en los
intersticios del discurso podría ubicarse o no ese tiempo de destitución subjetiva que daría
cuenta del pasaje de una posición a otra.
Por un lado el pasante relataba, ejemplificaba, situaba en su propia producción teórica, es
decir en sus escritos, el tema del fin del análisis y del Pase como "evidencia" de su posición.
Además se apoyaba en el tácito de aval que su analista le había dado al dar por terminado su
análisis.
Por otro lado, quiero decir desde el lado del pasador, cuando se le comunicaba el nombre del
pasante, las transferencias que llamaré laterales comenzaban a hacerse oír.
Aparecían dudas previas.
Podría ser oída la caída del Otro, encarnado, tal vez, en aquellos que en mi propia formación
como analista hubieran significado mojones, enfrentamientos, ¿ideales?
¿Y qué de la transferencia con el pasante?
Por suerte fueron "dudas previas".
Dije que en sentido estricto, mi función, la del pasador, era la de dejar pasar la caída del Otro,
a ser leída en el discurso del pasante. Ni siquiera a ser leída "por mí". Otro, que en el análisis,
desde la posición de semblant de a, dirigía la cura del pasante. Otro, que para ese tiempo
también tenía una identidad que no permanecía oculta.
¿Esta identidad introduciría, fantasmáticamente, prejuicios, inquietudes del lado del pasador?
Se evaluaría cada vez.
La serie apoyada en la singularidad de cada caso confirmaría, cada vez, la posición del
pasador, quien a solas con el pasante, causaría sólo con él como testigo este hito del
procedimiento.
Por ende, aun pudiendo ocupar ese lugar, como siempre, no había garantías de que así fuera.
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Dije unas líneas más arriba, "al no saber de lo que se trataba, se trató de lo que pasó".
Tercer momento: relato
El pasador en su relato deja pasar la caída del Otro si la hubo; o bien su decir, excediéndolo
–ya que como dije no opina ni abre juicio–, suspende la producción del movimiento.
De haber habido Pase el producto entregado a la comunidad analítica es la nominación
–Analista de Escuela, AE–.
El pasador en posición de cuarto, respecto de los otros tres, –Pasante - Analista (del pasante)
- Jurado–, cumple con ellos las propiedades borromeicas:
Son necesarios los cuatro para que el dispositivo se sostenga;
Lanzado el mismo, ninguno de los cuatro tiene un estatuto privilegiado.
Para concluir, extraigo de mis notas este texto del que me apropio: "...Un padre extrañado;
porque en la foto, ya no llevaba la gorra.... cayó de su lugar y algo de la transmisión pudo
producirse".
NOTA:
Me referí a dos decisiones que tomé, desde aquel llamado:
Una de ellas fue no leer bibliografía hasta después de las entrevistas con los miembros del
CTP.
La otra, suspender la presentación de estas notas y por lo tanto mantener la consigna de mi
anonimato, hasta que el jurado hubiera cesado en sus funciones.
Consideré que cualquier presentación pública significaba la caída de mi lugar de pasadora.
Agosto de 1994.
NOTAS
(1) Massotta, Oscar: Comentario para la Ecole Freudienne de París, sobre la Fundación de la
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Escuela Freudiana de Buenos Aires, 1977, EFBA, Biblioteca, ficha nº C-94.
(2) Miembros de la EFBA, Refundación, Escuela Freudiana de Buenos Aires, Documentos,
1985.
(3) Zuberman, José : "Diez años de Escuela: La clínica freudiana", Refundación, ibíd..
(4) Vegh, Isidoro: "La disolución de los diez años", Refundación, ibíd.
(5) Domb, Piegari, Popóvici, Staude, Zuberman: "Propuesta para la Dirección de la Escuela
Freudiana de Buenos Aires", Refundación, ibíd..
(6) Centurión, Kovalovsky, Levin, Marrone, Tomasín: "Propuesta de Entrada a todos los
miembros de la EFBA", Refundación, ibíd.
(7) Coriat, Flesler, Hess, Karp, Meroni, Rodríguez Ponte: "Algunas consideraciones y algunas
propuestas en relación a las bases de una posible (y deseada) Refundación de la EFBA",
Refundación, ibíd., pág. 38.
(8) Karothy, Rolando: Correo del mes de abril de 1988, EFBA
(9) Domb, Iunger, Kovalovsky, Marrone, Rabinovich: Cuadernos Sigmund Freud Nº 14, "Sobre
la designación de pasadores en la Escuela Freudiana de Buenos Aries", Cartel Transitorio de
Pase, 11 de octubre de 1989.
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