Infección del sitio quirúrgico
Infección: invasión y multiplicación de microorganismo en el cuerpo.
Bacteriemia: presencia de bacteria en la sangre.
Sepsis: Respuesta inflamatoria en el cuerpo ante una infección.
SIRS: síndrome de respuesta inflamatoria sistémica.
Contaminación: alteraciones de un medio o cultivo por crecimiento de microorganismos no deseados.
HISTORIA
Las primeras medidas activas para luchar contra las infecciones asociadas a la cirugía se deben a
Hipócrates 460 a 377 a.C ya utilizaba vinagre para irrigar las heridas abiertas y cubría para evitar
danos mayores, Holmes y Semmelweis en 1846 estudiaron la alta mortalidad de las mujeres
hospitalizadas con fiebre puerperal en las maternidades de Viena. A raíz de la muerte de un
colega tras participar en la necropsia de una paciente infectada, postularon que la infección se
transmitía de una manera directa e instauraron el uso obligatorio de guantes y el cambio de
ropa, lo que redujo la mortalidad materna en 1846 Más adelante, tras el descubrimiento de las
bacterias por Pasteur, Lister en 1867 publica Principios de antisepsia, que revolucionó la
práctica de la cirugía. La aplicación de técnicas de asepsia permitió disminuir la tasa de
infecciones en cirugía electiva del 90 al 10%.
A pesar de los avances aparecidos en las técnicas, los materiales quirúrgicos, los antibióticos y
los métodos de esterilización, un número importante de procedimientos quirúrgicos
desembocan en este tipo de complicación. Entre las causas que motivan esto se postulan el
aumento global de la actividad quirúrgica (en Estados Unidos se estima que al día se realizan
más de un millón de procedimientos quirúrgicos), la creciente resistencia antibiótica, la
extensión del espectro de población operable a pacientes cada vez más seniles y con
pluripatología, y la realización de procedimientos más complejos, como trasplantes, prótesis
entre otros.
EN VENEZUELA:
Estudio en el Hospital Universitario de Caracas (2019): La prevalencia de infecciones postoperatorias
fue de 4.69% en los servicios de Cirugía (I, II y III). La mayoría de las infecciones ocurrieron tras cirugías
de emergencia (87.50%), como apendicectomías y colecistectomías. Los microorganismos más
frecuentemente aislados fueron E. coli, Enterococcus sp. y Klebsiella pneumoniae.
Estudio en el Hospital Dr. Miguel Pérez Carreño (2019-2021): La incidencia global de infección de sitio
quirúrgico fue de 9.77%. La mayoría de las infecciones fueron en cirugías de emergencia 1 (10.7%),
especialmente en trauma abdominal y obstrucción intestinal. El microorganismo aislado con mayor
frecuencia fue E. coli
Estudio en el Hospital Vargas de Caracas: La tasa de infección del sitio quirúrgico fue del 19%. Los
factores asociados a un mayor riesgo de infección fueron la estancia hospitalaria prolongada y la
duración de la intervención quirúrgica.
ISQ (DEFINICION)
Una ISQ es aquella infección relacionada con el procedimiento operatorio que ocurre en la incisión
quirúrgica o cerca de ella durante el periodo de vigilancia.
El desarrollo de una ISQ se relaciona con tres factores:
a) El grado de contaminación microbiana de la herida durante la operación.
b) La duración del procedimiento.
c) Factores del hospedador como diabetes, desnutrición, obesidad, supresión inmunitaria y
varios otros estados patológicos subyacentes.
GUÍAS CLÍNICAS DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE CIRUJANOS (2DA EDICIÓN)
Introducción:
Todo procedimiento quirúrgico representa en mayor o menor grado una ruptura de los mecanismos de
defensa primarios del organismo. Esta apertura genera una puerta de entrada para que patógenos
ingresen a las zonas asépticas del organismo humano y puedan comenzar una infección. Es posible
corregir que la Infección de la Herida Operatoria, o del Sitio de Intervención Quirúrgico, son problemas
que están presentes desde el comienzo de la disciplina quirúrgica.
Con el paso de los años y el progreso tecnológico se reafirma las medidas preventivas para evitar el
desarrollo de una Infección en el Sitio Quirúrgico (ISQ). Sin embargo, a pesar de casi dos siglos de
desarrollo en esta área, la ISQ continúa siendo uno de los principales factores de aumento de
morbimortalidad en pacientes quirúrgicos. De hecho, las tasas de ISQ no parecen ir en descenso en los
últimos años sino más bien se mantienen estables. Entre las causas que motivan este fenómeno se
postula el aumento de la actividad quirúrgica a nivel mundial, la creciente resistencia antibiótica, la
extensión del espectro de operación realizable a pacientes cada vez mayores, con mayor cantidad de
comorbilidades.
La ISQ tiene importantes consecuencias no sólo en el aumento de la morbimortalidad del paciente sino
que también aumenta todo tipo de costos asociados, prolonga el tiempo de hospitalización, aumenta la
probabilidad de reingreso a pabellón, aumenta el tiempo de inactividad laboral, entre otros efectos
negativos no sólo para el paciente, sino también para el médico y la institución clínica.
Manual de enfermedades quirúrgicas UCH (2020)
AGENTES CAUSALES DE ISQ
Bases del conocimiento quirúrgico y apoyo en trauma. SALVADOR DUBOIS(5taEdicion)
PATOGENIA DE LA INFECCION (Defensas del hospedador)
PIEL: Las enfermedades de la piel Ejm: eccema y dermatitis) se acompañan del crecimiento excesivo de
los microorganismos comensales y las alteraciones de la barrera conducen de modo invariable a la
introducción de estos microbios.
RESPIRATORIO: Las vías respiratorias poseen varios mecanismos de defensa del hospedador que, bajo
circunstancias normales, facilitan la conservación de la esterilidad en los bronquios distales y los
alvéolos. En las vías respiratorias superiores, el moco de éstas atrapa las partículas grandes, incluidos los
microbios. A continuación, células epiteliales ciliadas llevan este moco a las vías respiratorias superiores
y a la bucofaringe, en donde se elimina el moco con la tos. Las partículas más pequeñas que llegan a las
vías respiratorias inferiores se eliminan mediante los macrófagos alveolares pulmonares. Cualquier
proceso que atenúe estas defensas del hospedador puede propiciar el desarrollo de bronquitis o
neumonía.
VÍAS UROGENITALES Y BILIARES: Las vías urogenitales y biliares, conductos pancreáticos y vías
respiratorias distales carecen de una microflora residente en personas sanas, aunque es posible que
haya microbios si se afectan estas barreras por una enfermedad (p. ej., neoplasia, inflamación, cálculos o
cuerpo extraño), o se introducen microorganismos a partir de una fuente externa (p. ej., catéter urinario
o aspiración pulmonar).
VÍAS GASTROINTESTINAL: En contraste, en muchas partes del tubo digestivo se encuentran cantidades
considerables de microbios, con cifras elevadas en la bucofaringe y en la región colorrectal distal,
aunque difieren los microorganismos específicos.
Cabría suponer que la totalidad del tubo digestivo estuviera poblada por los microbios que se
encuentran en la bucofaringe, pero no sucede así. Esto se debe a que después de ingerirse, estos
microorganismos casi siempre se destruyen en el ambiente muy ácido y de mínima motilidad del
estómago durante la fase inicial de la digestión. Por consiguiente, la mucosa gástrica contiene cifras
pequeñas de microbios. Esta población aumenta en presencia de medicamentos o estados patológicos
que reducen la acidez gástrica. Los microbios que no se destruyen en el estómago pasan al intestino
delgado, en donde se lleva a cabo cierto grado de proliferación microbiana, de tal forma que en el íleon
terminal se encuentran alrededor de 105 a 108 CFU/ml.
Principios de la cirugía-Schwartz(10maEdicion)
Bases del conocimiento quirúrgico y apoyo en trauma. SALVADOR DUBOIS(5taEdicion)
Fisiopatología
La principal vía de transmisión de patógenos es la directa, sea por inoculación durante el procedimiento
quirúrgico o en el postoperatorio. Puede haber transmisión por vía hematógena cuando existen focos
pre-existentes, y muy excepcionalmente transmisión por aire en algunas circunstancias. La vía de
transmisión directa ocurre durante la intervención quirúrgica. Dada la transgresión de la piel y las
distintas barreras mecánicas del organismo, zonas normalmente estériles del cuerpo pueden
comprometerse con la microbiota local de otras regiones colonizadas del organismo o bien con flora
exógena, propia de las manos del cirujano o del material quirúrgico contaminado. Durante el periodo
postoperatorio se puede desarrollar una ISQ por la mala manipulación de la herida quirúrgica, por
tejidos desvitalizados o infectados y por el uso inadecuado de catéteres y/o drenajes.
Este proceso va a depender de:
Cantidad de inóculo bacteriano presente en el sitio quirúrgico.
Tipo y virulencia del organismo agresor.
Mecanismos de defensa del huésped.
Respuesta inflamatoria
Factores de riesgo.
Manual de enfermedades quirúrgicas UCH (2020)
Según el mecanismo de defensas:
Bases del conocimiento quirúrgico y apoyo en trauma. SALVADOR DUBOIS(5taEdicion)
Según el mecanismo de respuesta inflamatoria: Los parámetros inflamatorios son indicadores
bioquímicos que reflejan una respuesta del sistema inmunológico frente a una agresión, como ocurre en
las infecciones de sitio quirúrgico
Principios de la cirugía-Schwartz(10maEdicion)
Factores de riesgo:
Endógeno: atributos individuales de cada paciente que pueden ser difícil de controlar en
el preoperatorio (edad avanzada comorbilidad etc)
Exógeno: características generales sobre las que pueden influir el cirujano o el sistema
sanitario
Importancia de cada factor de riesgo:
Obesidad: El riesgo crece debido a la necesidad de incisiones más extensas, intervenciones más
prolongadas, la mala vascularización del tejido subcutáneo y las alteraciones de la
farmacocinética de los antibióticos profilácticos en el tejido graso
Edad: La incidencia de infecciones de heridas quirúrgicas es más alta en los individuos mayores
de 60 años. Las razones que explicarían la relación de la edad avanzada con el riesgo de ISQ son
multifactoriales: cambios fisiológicos asociados al envejecimiento, enfermedades crónicas,
neoplasias, alteraciones nutricionales y mayor tasa de hospitalización prolongada. En estos
pacientes están disminuidas las reservas funcionales, especialmente las cardíacas y pulmonares.
Estado Nutricional: Es conocida la relación entre desnutrición proteica e inmunodepresión. La
malnutrición deprime la producción de anticuerpos, la función de las células fagocíticas y los
niveles de complemento. También afecta la respuesta mediada por linfocitos T de manera
adversa, lo cual se asocia con un aumento de la susceptibilidad a las infecciones por virus y
hongos.
Diabetes: El 85 % de los estudios halla una estadística significativa entre diabetes e ISQ, que es
la complicación postoperatoria más frecuente del diabético operado y es de 3 a 4 veces superior
que en los no diabéticos. Niveles promedio de glucosa superiores a 200-230 mg/dl durante la
intervención predispone a las infecciones bacterianas y fúngicas; las alteraciones vasculares
motivan isquemia, hipoxia y limitan los mecanismos de defensa del organismo.
Neoplasias: La cirugía oncológica obtiene las tasas más altas de ISQ después del trasplante, pero
diversos estudios no hallan una correlación independiente entre neoplasia e infección. La
neoplasia puede incrementar el riesgo de complicaciones infecciosas postoperatorias debido a
la propia enfermedad, como la alteración del sistema de defensa del paciente y las
complicaciones primarias del tumor (ruptura barrera cutáneo-mucosa)
Tabaquismo: La nicotina retrasa la cicatrización por un efecto vasoconstrictor y la reducción de
la capacidad de transporte de oxígeno por la sangre
Principios de la cirugía-Schwartz(10maEdicion)
Clasificación bacteriológica de las heridas quirúrgicas
La infección de la herida quirúrgica guarda relación directa con el tipo de herida quirúrgica que se
maneja, por tanto conviene conocer esta clasificación bacteriológica de las heridas, pues con base en
ella es posible emitir diagnóstico y pronóstico más fehacientes, o emplear algunas medidas terapéuticas
que incluso eviten el desarrollo de la infección, como puede ser dejar sin suturar una herida
contaminada y esperar la cicatrización por segunda intención o efectuar un cierre primario diferido una
vez que se resuelva el foco de contaminación. Otra alternativa consiste en colocar un drenaje efectivo,
lo cual evita la acumulación de secreciones sépticas. En el informe quirúrgico debe asentarse el
diagnóstico del tipo de herida que se manejó.
Heridas limpias (tipo I) Gran parte de las heridas quirúrgicas corresponden a esta clasificación, sobre
todo en el caso de cirugía programada, cuando se lleva a cabo una preparación óptima del enfermo en
el preoperatorio y se siguen las normas y procedimientos de asepsia y antisepsia ya tratados antes, así
como en intervenciones quirúrgicas en las que no se expone la luz de conducto orgánico alguno, como
tracto digestivo, genital o urinario. Los indicadores de infección en este tipo de herida son menores de
3% de todos los casos de infección posoperatoria, y la presencia de infección en este tipo de heridas
limpias se debe en general a defectos de técnica quirúrgica o transgresiones en las normas de
esterilización, asepsia y antisepsia.
Heridas limpias contaminadas (tipo II) Son aquellas en las que se procede de acuerdo con normas
estrictas de asepsia y antisepsia en cirugía programada o de urgencia, pero en las cuales se abre un
conducto u órgano potencialmente contaminado, como el colédoco en el caso de exploración de vías
biliares, el estómago si se lleva a cabo antrectomía o piloroplastia, pelvis renal si se realiza por ejemplo
una pielolitotomía, y muchas otras cirugías. Los indicadores establecen que menos de 10% de este tipo
de pacientes debería infectarse, y cuando esto ocurre, generalmente se debe a microflora endógena
Heridas contaminadas Tipo lll
Son aquellas heridas en donde existe contacto de gérmenes patógenos con los tejidos intervenidos, por
ejemplo, en caso de apendicectomía por apendicitis aguda fl emonosa, herida traumática con evolución
mayor de 6 horas, colecistectomía por piocolecisto, salpingooforectomía por salpingitis puru lenta,
etcétera. Los indicadores muestran una tasa de infección hasta de 20%, es decir, en dos de cada diez
pacientes operados bajo estas condiciones. Heridas sépticas o sucias (tipo IV) En estas heridas existe
material séptico como pus, materia fecal, lodo en contacto con la herida, como ocurriría en caso de una
herida traumática en el campo contaminada con tie rra, de una apendicitis perforada con absceso
peritoneal, de una perforación intestinal por Salmonella con derrama miento de contenido intestinal en
la cavidad abdominal, etcétera. Los indicadores establecen que la infección quirúrgica en este tipo de
heridas ocurre hasta en 40% de los enfermos. En el caso de que estos indicadores sean rebasados, se
deberán revisar los lineamientos establecidos y el apego o descuido de ellos en el proceso de atención
medicoquirúr gica, para encontrar las fallas que provocan este aumento en el índice de infecciones.
Asimismo, esta clasifi cación bacteriológica de las heri das permitirá llevar a cabo medidas terapéuticas
oportunas y establecerá un pronóstico que oriente al enfermo y a sus familiares respecto de la evolución
posoperatoria y de sus consecuencias, favorables o desfavorables. Infecciones de tejidos blandos superfi
ciales Las heridas quirúrgicas pueden presentar grados variables de contaminación e infl amación desde
la piel, el tejido adi poso subcutáneo, aponeurosis y músculo, que llegan a me nudo hasta la supuración.
Según el agente causal pueden presentarse diferencias en el aspecto local del tejido infl amado, en la
cantidad y tipo de secreción, olor de la misma y color, datos que en muchas ocasiones orientan
clínicamente acerca del agente etiológico.
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Manual de enfermedades quirúrgicas UCH (2020)
TIPOS DE INFECCIONES EN EL SITIO QUIRURGICO
• Infección superficial: Ocurre los 30 días después de la cirugía. Compromete únicamente la piel y los
tejidos blandos subcutáneos a la incisión. Mínimo una de las siguientes condiciones:
a) Drenaje purulento, con o sin confirmación microbiológica por la incisión superficial
b) Aislamiento del microorganismo en un fluido o tejido
c) Mínimo uno de los siguientes signos o síntomas de infección: dolor, inflamación, eritema, calor o que
el cirujano haya abierto deliberadamente la herida quirúrgica, excepto si el cultivo es negativo, y
diagnóstico de IHQ por el cirujano.
• Infección profunda: Envuelve tejidos blandos profundos y se da en las siguientes condiciones:
a) Drenaje purulento de esta zona, sin que comprometa infecciones de órgano y espacio del sitio
operatorio.
b) Dehiscencia de suturas profundas espontáneas o deliberadamente por el cirujano cuando el paciente
tiene, al menos, uno de los siguientes signos o síntomas: fiebre (> 38 ºC), dolor localizado, irritabilidad
ala palpación, a menos que el cultivo sea negativo. Absceso u otra evidencia de infección que afecte la
incisión profunda al examen directo, durante una reintervención, por histopatología o examen
radiológico.
• Infecciones de órgano o espacio: La infección puede relacionarse con la cirugía y compromete
cualquier órgano o espacio diferente de la incisión, que fue abierto o manipulado durante el
procedimiento quirúrgico. Mínimo una de las siguientes condiciones:
a) Drenaje purulento que es sacado de un órgano o espacio por la incisión.
b) Microorganismos aislados de un cultivo tomado en forma aséptica de un líquido o tejido relacionado
con órgano y espacio.
c) Un absceso u otra evidencia de infección que envuelva el órgano o el espacio, encontrado en el
examen directo durante reintervención, por histopatología o examen radiológico. Diagnóstico de
infección de órgano y espacio por el cirujano que lo está atendiendo.
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PERÍODOS DE VIGILANCIA PARA LAS ISQ PROFUNDAS O DE
ÓRGANO/ESPACIO RECOMENDADOS EN EL SISTEMA DE LOS CDC
(MODIFICACIÓN DE 2015)
VIGILANCIA 30 DIAS
Apendicectomía
Colecistectomía
Esplenectomía
Laparotomía exploradora
Cirugía de ovario
VIGILANCIA 90 DIAS
Herniorrafia
Implantación de marcapasos
Prótesis de cadera y rodilla
Fusión espinal
Craneotomía
Reducción abierta de fractura
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VIGILANCIA DE ISQ E INDICE DE RIESGO
La vigilancia de la infección postoperatoria permite detectar los factores de riesgo y
elaborar estrategias para minimizarlas. El índice NNIS (VIGILANCIA NACIONAL DE
INFECCIONES NOSOCOMIALES) es el más empleado en la actualidad para calcular la
tasa previsible de ISQ, es específico para cada intervención y las clasifica combinando los
siguientes factores:
Clasificación de la herida quirúrgica: se evalúa si la herida es limpia,
limpia/contaminada, contaminada o sucia, cada una con un nivel de riesgo diferente.
Puntuación de la Americana de Anestesiología (ASA): evalúa el estado físico del
paciente antes de la cirugía.
Duración de la cirugía: cirugías más largas generalmente asociadas a un mayor riesgo.
GUÍAS CLÍNICAS DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE CIRUJANOS (2DA EDICIÓN)
Manifestaciones clínicas
Eritema: enrojecimiento localizado en el sitio de la incisión.
Dolor: persistente o creciente en el área quirúrgica.
Edema: hinchazón en tejidos cercanos a la herida.
Calor local: aumento de temperatura en la zona afectada.
Secreción purulenta: drenaje de pus, a menudo con mal olor.
Dehiscencia de la herida: separación de los bordes de la incisión.
Fiebre: elevación de la temperatura corporal, especialmente en infecciones profundas.
Abscesos: acumulaciones de pus detectables por examen físico o imagenología.
Adenopatías regionales: ganglios linfáticos inflamados cerca del sitio quirúrgico.
Alteración de parámetros inflamatorios: leucocitosis, elevación de PCR, VSG o procalcitonina.
NOTA: La técnica quirúrgica debe incluir una hemostasia meticulosa y el suave manejo de los tejidos;
evitar las suturas a tensión, los tejidos necróticos y la creación de hematomas o seromas; evitar la
isquemia y la hipoxia de los tejidos; utilizar la electrocoagulación juiciosamente y minimizar los
materiales extraños.
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Diagnostico:
Clínica
Análisis de sangre: leucocitosis con neutrofilia
Estudio del exudado (tinción Gram, cultivo y antibiograma)
Hemocultivos: sepsis
Rx
Ecografía y TAC: abscesos profundos.
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TRATAMIENTO
Control del origen
El principal precepto del tratamiento de una enfermedad infecciosa quirúrgica indica drenar todo el
material purulento, desbridar el tejido desvitalizado, infectado y los desechos, eliminar cuerpos extraños
del sitio de infección, o todo lo anterior, además de suprimir la causa subyacente de la infección.23 Una
acumulación de 2 líquido purulento discreta y aislada (es decir, un absceso)
amerita drenaje mediante la inserción percutánea de un tubo de drenaje o un método quirúrgico con
incisión y drenaje. Una fuente constante de contaminación (p. ej., perforación intestinal) o la presencia
de una infección agresiva que se disemina con rapidez (como una infección necrosante de tejido blando)
requieren de manera invariable una intervención quirúrgica radical y oportuna para eliminar el material
contaminado y el tejido infectado (como desbridamiento radical o amputación) y eliminar la causa inicial
de la infección (p. ej., resección intestinal).
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USO APROPIADO DE LA PROFILAXIS
Por definición, la profilaxis se instituye entre el tiempo inmediato anterior al procedimiento quirúrgico y
durante éste; en la inmensa mayoría de los casos sólo se requiere una dosis de un antibiótico y
únicamente para ciertos tipos de intervenciones (véase Infecciones del sitio quirúrgico). Sin embargo, en
las personas en las que se efectúan procedimientos prolongados y complejos, cuya duración excede la
semivida sérica del medicamento, deben administrarse una o varias dosis adicionales del
antimicrobiano.25 No existen pruebas que indiquen que el suministro de dosis posoperatorias de un
antimicrobiano proporcionen un beneficio adicional y no debe fomentarse esta práctica, ya que es
costosa y se acompaña de índices mayores de resistencia microbiana.
Principios de la cirugía-Schwartz(10maEdicion)
Principios de la cirugía-Schwartz(10maEdicion)
La terapéutica empírica comprende el uso de uno o varios antibióticos cuando es elevado el riesgo de
una infección qui- rúrgica, con base en el proceso patológico subyacente (p. ej., apendicitis perforada), o
cuando ocurre una contaminación con- siderable durante la operación (p. ej., preparación inadecuada
del intestino o fuga notable del contenido del colon). Por supuesto, la profilaxis se transforma en
tratamiento empírico en los casos en que aumenta de manera notoria el riesgo de infección por los
datos transoperatorios. Asimismo, muchas veces se instituye tra- tamiento empírico en sujetos muy
graves en los que se identificó un posible sitio de infección y hay septicemia grave o choque septicémico.
Siempre el tratamiento empírico debe limitarse a un curso corto del fármaco (tres a cinco días) y
suprimirse tan pronto como sea posible con base en los datos microbiológicos (esto es, la ausencia de
cultivos positivos) aunado a mejorías del curso clínico del individuo.
Bases del conocimiento quirúrgico y apoyo en trauma. SALVADOR DUBOIS(5taEdicion)
Bases del conocimiento quirúrgico y apoyo en trauma. SALVADOR DUBOIS(5taEdicion)
PREPARACIÓN DEL PACIENTE Y AMBIENTE QUIRÚRGICO:
La prevención, consta de tres aspectos fundamentales:
1)Profilaxis antimicrobiana
2)Preparación de la piel
3)Normotermia peri operatoria
Preparación de la piel
El examen físico preoperatorio incluye, especialmente, evaluar la piel del sitio operatorio y de la espalda,
ya que puede ameritar anestesia epidural, ó como parte del Servicio de Analgesia Post Operatoria
(SAPO). Debe observarse bien la presencia de: cicatrices previas, lunares, verrugas, erosiones, ó
cualquier alteración. Hacer énfasis en aquellas personas con tatuajes, o piercing que pudieran ocultar
cualquier lesión, o contaminación localizada. La preparación de la piel comienza con instruir al paciente
a ducharse el día de la intervención, con jabón antibacterial, generalmente 1-2 horas antes
de pasar al área quirúrgica.
Si hay antecedentes, ó susceptibilidad de infección por S. aureus, es recomendable ducha con jabón de
Clorhexidine al 4 %, haciéndole énfasis en que luego de aplicárselo, no debe enjuagarse, sino esperar
que se seque de forma espontánea.
Además, de un adecuado tratamiento de las zonas pilosas adyacentes al sitio quirúrgico, la
recomendación es maltratar y erosionar la piel, lo menos posible, especialmente por el uso de hojillas.
La rasuradora eléctrica ha dado mejores resultados en prevención de ISQ. Existe gran variedad de
productos, para la preparación preoperatoria de la piel, por lo que debemos tener mucho cuidado en
obtener insumos de calidad comprobada, con el soporte tecnológico adecuado, y la aprobación sanitaria
correspondiente.
De los jabones antisépticos, más usados, tenemos los compuestos de Povidona iodada al 4 %, y los
que contienen Gluconato de Clorhexidine al 2, y al 4%.
Existen múltiples publicaciones, que presentan estudios comparativos acerca de su uso, y efectividad.
Los resultados son claramente favorecedores hacia el uso de productos con clorhexidine, por su rapidez
de acción, mayor espectro bacteriano y también más prolongado efecto, hasta 6 horas de iniciado el
acto quirúrgico.
Antes de proceder a preparar la piel, hay que estar seguros que el paciente no es alérgico al producto
que vamos a utilizar. El método es bastante sencillo, se debe cepillar suave y concéntricamente, en
sentido centrífugo desde el ombligo hacia afuera, ó de arriba hacia abajo, cuando no es cirugía
abdominal. Se debe secar bien la zona de piel tratada. Esta zona, debe ser lo suficientemente amplia,
con margen que permita extender la incisión con seguridad, y debe abarcar las zonas más declives para
los posibles drenajes.
Si hay incisiones en diferentes sitios, deben prepararse por separado y usar diferente instrumental
quirúrgico. Es importante dejar secar el antiséptico aplicado, por 2 – 3 min, para que ejerza su efecto
óptimo, y si es alcohol evitar quemaduras por chispa alusar el electro bisturí.
Si es una cirugía extensa, se debe dejar de último las áreas más contaminadas, como las axilas, la zona
genital, periné, y región perianal. Se consideran zonas contaminadas, heridas, orificios fistulosos y, por
supuesto, ostomías que deben ser preparadas antes de lavar la piel con taponamiento con sustancias
antisépticas y cubierto con gasa estéril en cantidad suficiente para contrarrestar el foco de
contaminación.
Normotermia: Se considera normotermia a la temperatura corporal normal, y oscila entre 36 y
37,9 °C. Esta temperatura hay que monitorizarla permanentemente, debido a que, por factores externos
ó del mismo paciente, esta puede variar en segundos.
La hipotermia perioperatoria es la pérdida del calor corporal que hace que se mantenga la temperatura
por debajo de 36°C e incrementa el riesgo de ISQ, debido a que produce vasoconstricción periférica a
nivel de la micro circulación (capilares), reduciendo así el aporte de sangre y oxígeno a los tejidos,
originando una respuesta deficiente a la contaminación tisular mediante la disminución de la producción
de radicales libres en la herida y por alteración de la respuesta inmunitaria de neutrófilos y macrófagos.
PREPARACIÓN DEL ÁREA QUIRÚRGICA:
El área quirúrgica es el sitio del hospital destinado para realizar procedimientos invasivos de alto riesgo,
que no pueden ni deben ser realizados en otras áreas de una institución de salud.
Incluye: El área prequirúrgica ó de preparación del paciente, pasillos, vestuarios, salas de operaciones
propiamente dichas, depósito de material, equipos y tecnología, central de suministros, baños y zonas
para el descanso del personal, área de recuperación anestésica, área de procesamiento de patología,
faena y manejo de desechos, y material de limpieza de quirófano.
Factores que influyen en el ambiente quirúrgico:
Aire óptimo: Requiere de condiciones físicas que definen lo especializado del área. Cualquiera de las
condiciones que resulte alterada, pone en peligro, la asepsia y antisepsia requeridas para el desarrollo
de la actividad quirúrgica. Consideraremos entonces: el filtrado del aire, la temperatura, la presión y
la humedad.
Humedad: La humedad relativa debe estar entre 50 - 55%, ya que por encima de 55 aumenta la
transpiración y el crecimiento de moho, y por debajo de 50% se produce desecación y deshidratación, lo
que genera partículas contaminantes y también aumenta la carga electrostática (chispas).
Temperatura: El quirófano estándar debe estar entre 16 – 19 ºC. Por debajo de 16º se produce
hipotermia que desencadena vasoconstricción en los tejidos favoreciendo la isquemia y la posible ISQ.Se
considera que a una temperatura mayor a 21ºC hay proliferación bacteriana, y por encima de 23 ºC hay
contaminación.
Distribución Arquitectónica:
En principio hay que mencionar, que el quirófano es un espacio cerrado ubicado en un sitio
independiente pero con comunicación efectiva con todas las áreas críticas del hospital: emergencia,
banco de sangre, farmacia, patología, laboratorio, radiología, recuperación anestésica, y unidad de
cuidados intensivos.
Estrategias de diseño: Las salas de operaciones, deben estar ubicadas lo más céntrico posible dentro del
área quirúrgica, así se logra el aislamiento necesario y coincide con la distribución centrífuga del
aire acondicionado, evitando la contaminación cruzada. Además, permite la clasificación por zonas .
La zona negra: También llamada “Zona no restringida”, es la primera barrera, y es una verdadera
zona de amortiguación y protección entre el ambiente externo y el área restringida. En ella se
realiza todo lo referente a la preparación del paciente. Se inicia la lista de chequeo quirúrgico.
La zona gris: Llamada “Zona semi restringida”, es la segunda barrera, también llamada zona
limpia, deben colocarse alfombras de protección antiséptica en cada comunicación con la zona
blanca. Todo el personal que pase a esta zona, debe ir vestido (sin ropa de calle) con mono, ó
pijama quirúrgico, cubrebotas, gorro y mascarillas, ya que es un área de transición a las salas de
operaciones.
La zona blanca: Es la “Zona restringida”, ya que es el sitio más aséptico de toda el área
quirúrgica, son las salas de operaciones propiamente dichas.
¿Cuándo cambiarse la vestimenta?
Debe cambiarse al haber salido del área quirúrgica, para volver a entrar, cuando se haya ensuciado ó
mojado con cualquier líquido, al haber realizado cambios de cura y haber atendido pacientes
potencialmente contaminados. Cuando se operen casos con riesgo biológico (HIV, Hepatitis) se debe
usar totalmente ropa y lencería descartable, especialmente diseñada para ello, al igual que la mayor
parte del material médico quirúrgico que también debe ser descartable.
El correcto lavado de manos se comienza retirando cualquier prenda, luego se realiza el aseo de las
uñas, las cuales deben ser siempre cortas, y se va humedeciendo progresivamente, desde los
dedoshasta los codos, para impregnar con jabón dedo por dedo, espacios interdigitales, las palmas y
dorso de las manos igual que los antebrazos. Se frota con el cepillo de manera suave y concéntrica de
arriba abajo, de forma enérgica y sin interrumpir el proceso. El enjuague debe realizarse igual de lo
distal a lo proximal. La técnica correcta debe durar entre 2 a 3 minutos y menos de 5, ya que se pueden
producir lesiones dérmicas en las manos o antebrazos por cepillado excesivo.
(Manual Consenso Venezolano de Infecciones Quirúrgicas)