MARCOS REFERENCIAL
MARCO TEÓRICO
El marco teórico que se presenta a continuación se desarrolla mediante una
revisión exhaustiva de fuentes secundarias, incluidas revistas académicas, artículos y
documentos seleccionados por su rigor metodológico, relevancia teórica y contribuciones
significativas al tema de estudio. Se considerarán publicaciones de revistas indexadas en
bases de datos reconocidos, informes de organizaciones especializadas y estudios
previos relevantes en los ámbitos indígena, ancestral y de plantas rituales o medicinales.
Esta revisión facilita el análisis de diversas perspectivas teóricas y epistemológicas
fundamentales para comprender el uso y manejo de plantas rituales en contextos
indígenas.
Cada planteamiento teórico establece conexiones y discrepancias con otros
enfoques, vinculándolos con las aportaciones de las autoridades indígenas que
acompañan el proceso desde la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la
Amazonía Colombiana (OPIAC). Esta articulación permite profundizar en los conceptos,
proporcionando una comprensión de las posturas adoptadas en el proceso investigativo y
su pertinencia para el estudio.
Este enfoque facilita una articulación clara entre las teorías y su aplicación en el
estudio del uso y manejo de plantas rituales desde las prácticas ancestrales. Asimismo,
examina cómo estas prácticas han sido estigmatizadas por narrativas históricas y
contemporáneas que afectan la identidad cultural de los pueblos indígenas de Colombia,
en particular en la región amazónica.
Para analizar los usos rituales de las plantas en la Amazonía colombiana, resulta
crucial entender la relación entre el conocimiento indígena y el conocimiento científico
occidental, aspectos que, como señalan Bennett (2020, p. 46) y Kopenawa y Albert (2013,
p. 52), han sido abordados en numerosos estudios etnográficos. Esta brecha epistémica
no solo refleja diferencias en los métodos de comprensión y uso del entorno natural, sino
también en las ontologías que subyacen a cada sistema de conocimiento, tal como lo
explica Descola (2013, p. 89). Según el análisis de Henare, Holbraad y Wastell (2007, p.
14), el conocimiento indígena atribuye a las plantas un rol que excede lo funcional,
posicionándolas como entidades con propiedades espirituales y terapéuticas esenciales
en la práctica ritual, una perspectiva frecuentemente relegada en el ámbito científico
occidental.
A pesar de iniciativas recientes para integrar saberes ancestrales en
investigaciones científicas, como la de Jackson (2021, p. 7) observan que persiste una
desigualdad estructural en la valoración y legitimación de estos conocimientos. Además,
Wright (2018, p. 15) y Smith (2012, p. 56) argumentan que esta asimetría no solo impide
un verdadero intercambio epistémico, sino que refuerza una elevación en la que el
conocimiento indígena es visto como menos riguroso o válido. Como resultado, la
epistemología indígena sigue en desventaja en los espacios académicos, donde aún
enfrenta barreras para ser reconocida como equivalente al conocimiento científico.
¨Siempre habrá una subordinación de la cultura más débil a la más fuerte y lo que
se observa es un uso sobre la parte de interés, lo demás corre el riesgo de ser
excluido. Por lo tanto, el diálogo intercultural sólo es posible mantenerlo desde una
de las culturas, de hecho, desde la más “fuerte” (Acosta-M & Mendoza, 2007, pág.
108)
Por ello, resulta fundamental para los pueblos indígenas y el equipo del presente
estudio identificar y plasmar los elementos más significativos en torno al tema, con el fin
de lograr un equilibrio entre las metodologías y conceptualizaciones formales e informales
de ambas culturas. Este enfoque busca generar un intercambio efectivo entre las dos
formas de pensamiento y construcción de conocimiento. Para las comunidades indígenas,
la integralidad en el manejo del territorio es esencial para el desarrollo de sus planes de
vida, cuyo propósito es avanzar en la construcción de mecanismos efectivos de
ordenamiento y coordinación, garantizando la complementariedad a través de los
Sistemas de Conocimientos Propios.
¨El abordaje nuestro, desde lo que hemos entendido, desde nuestras
metodologías propias, es darle un abordaje integral; no es la planta, no es el uso,
no es lo ritual. Sino que precisamente en el abordaje integral (…) de lo que en el
camino estamos haciendo, tiene que ver con lo que los pueblos indígenas hemos
dicho: Sistemas de conocimiento, sistemas de gobierno, manejo del territorio¨
(Flórez - Lider Indígena OPIAC, 2024).
CONOCIMIENTO PROPIO
El conocimiento propio indígena, como lo describe Castro Suárez y Galán
Rodríguez en "Conocimiento y manejo del bosque. Los Uitotos en la Amazonia
colombiana", (Castro Suárez & Galán Rodríguez, 2003), se fundamenta en una relación
íntima y holística con el entorno natural, construido a lo largo de generaciones a través de
la experiencia vivida, la tradición oral y las prácticas culturales. Este conocimiento no solo
se enfoca en aspectos técnicos o prácticos, sino que incluye un saber propio ancestral e
integral donde la naturaleza y el ser humano están profundamente interconectados.
El conocimiento propio indígena es un sistema de saberes que emerge de la
interacción directa con el territorio. Este saber se transmite oralmente y se desarrolla a
través de la observación de los ciclos naturales, la flora y la fauna, así como mediante la
participación en rituales y ceremonias. Este conocimiento no se limita a aspectos
científicos o empíricos, sino que incluye un componente espiritual y cultural que lo
diferencia de las epistemologías occidentales. Para los pueblos Uitotos, por ejemplo, el
bosque no es solo un espacio físico, sino un ser vivo que contiene memoria y sabiduría.
Desde la perspectiva del conocimiento propio indígena, la realidad no se divide en
categorías como lo hace la epistemología occidental (natural vs. sobrenatural, humano vs.
naturaleza). La realidad es un todo interrelacionado donde los seres humanos, los
animales, las plantas y los espíritus están en constante interacción. Los Uitotos
consideran que el bosque tiene una vida propia y que la salud del entorno natural está
directamente ligada a la salud de la comunidad humana. La realidad, entonces, se
entiende como una totalidad dinámica donde el bienestar depende de mantener el
equilibrio entre todos los elementos.
El conocimiento indígena se construye a través de la experiencia directa y la
participación en actividades comunitarias. El proceso de aprendizaje es colectivo y se
basa en la observación, la escucha y la repetición. Los ancianos son los principales
transmisores del saber, pero todos los miembros de la comunidad participan en la
construcción de conocimiento a través de sus interacciones cotidianas con el entorno. En
este sentido, el conocimiento es acumulativo y evolutivo, adaptándose a los cambios en el
ambiente y las necesidades de la comunidad.
Los métodos de construcción de conocimiento incluyen la observación directa, la
práctica repetitiva y la transmisión oral. Los rituales y ceremonias también juegan un papel
crucial, ya que permiten conectar a los individuos con los seres espirituales que habitan el
bosque y que son considerados fuentes de conocimiento. El uso de plantas rituales es
fundamental en este proceso, ya que se cree que estas plantas poseen sabiduría
ancestral que solo puede ser entendida a través de su manejo adecuado dentro de
contextos rituales.
En el conocimiento propio indígena, el sujeto no es un individuo aislado, sino que
se define en relación con la comunidad y el entorno natural. El individuo adquiere su
identidad a través de su conexión con el territorio, los antepasados y los espíritus que
habitan el mundo natural. La comunidad y la naturaleza son elementos constitutivos del
sujeto, y el bienestar individual no puede entenderse sin el bienestar colectivo. Esto
contrasta con la visión individualista del sujeto que prevalece en las epistemologías
occidentales.
La relación entre el ser humano y la naturaleza es de reciprocidad y respeto. Los
pueblos indígenas amazónicos, como los Uitotos, consideran que el ser humano no es
dueño de la naturaleza, sino un guardián o cuidador de ella. El conocimiento propio
enseña que los recursos naturales deben ser utilizados con moderación y siempre con un
profundo respeto hacia los seres que habitan el bosque. Esta visión se basa en la
creencia de que la naturaleza tiene agencia propia y que cualquier desequilibrio en su
manejo puede tener consecuencias negativas tanto para el entorno como para la
comunidad humana.
Este enfoque holístico del conocimiento indígena desafía las nociones
occidentales de separación entre la naturaleza y la cultura, proponiendo una visión
integrada y respetuosa del mundo natural.
En el marco de la investigación de Claudia Diyanira Duarte Duarte titulada "Los
pueblos indígenas de la Amazonía colombiana: una exploración de su representación
política" (Duarte, 2021). Indica que se aborda el conocimiento propio indígena en un
contexto político y social que resalta la importancia de la identidad cultural y la
participación en las decisiones que afectan sus territorios.
El conocimiento propio de los pueblos indígenas de la Amazonía colombiana se
describe como un conjunto de saberes profundamente entrelazados con su ley de origen,
tradiciones y conexión con el territorio. Este conocimiento no solo está basado en la
experiencia directa con el entorno natural, sino que también se relaciona con su
organización política y social, lo que fortalece su identidad y capacidad de
autodeterminación dentro de su territorio ancestral.
La realidad, desde la perspectiva de este conocimiento, se entiende de manera
holística, donde la naturaleza, los seres humanos, y los seres espirituales son parte de un
todo interconectado. Esta visión integral influye directamente en la manera en que los
pueblos indígenas perciben su participación política y su relación con el Estado. Su
realidad está definida por el equilibrio entre lo natural, lo humano y lo espiritual, que se
refleja en sus prácticas culturales y políticas.
La construcción del conocimiento propio indígena se realiza a través de un
proceso colectivo que incluye la oralidad, la observación del entorno y la participación en
rituales comunitarios. Según (Duarte, 2021), estos saberes no son únicamente teóricos,
sino que están imbuidos en las prácticas diarias y son fundamentales para la cohesión y
la supervivencia de la comunidad, en especial en el contexto de la representación política
y la defensa de sus territorios.
Los métodos de construcción del conocimiento en estas comunidades incluyen la
transmisión oral de saberes entre generaciones, el aprendizaje práctico en la relación con
la tierra, y los rituales que permiten una comprensión profunda de la interdependencia
entre los seres vivos y su entorno. Además, se destaca cómo estos métodos son
esenciales para la preservación de la cultura y juegan un papel clave en las estrategias de
resistencia frente a las políticas estatales que amenazan sus territorios (Duarte, 2021).
El sujeto, desde esta perspectiva, no es visto como un individuo aislado, sino como
parte de una red de relaciones que incluye a la comunidad, la naturaleza y los seres
espirituales. En el contexto de la representación política, el sujeto indígena se define por
su capacidad para defender los derechos colectivos de su pueblo y garantizar la
pervivencia de su cultura frente a las influencias externas, como el Estado y las
corporaciones extractivas.
La relación entre el ser humano y la naturaleza en los pueblos indígenas
amazónicos se basa en el respeto mutuo y la reciprocidad. Duarte (2021) explica que esta
relación es un pilar fundamental en la defensa de los derechos territoriales y ambientales
de las comunidades, ya que la tierra no solo es un recurso material, sino un ente vivo con
el que se mantiene una conexión espiritual y cultural.
En el estudio "Sistema de Salud Indígena: Aproximaciones al Pensamiento y
Conocimiento de la Gente de Centro (Amazonas-Colombia)" de Johnny Jefferson Ramírez
(2021), se realiza un análisis profundo sobre el conocimiento propio indígena y su relación
con la salud, la naturaleza, y el bienestar comunitario en la región del Amazonas
colombiano. A continuación, se exploran diferentes aspectos del conocimiento propio
indígena, basados en esta investigación:
El conocimiento propio indígena, según Ramírez (2021), se define como un
conjunto de saberes y prácticas transmitidas de generación en generación que están
profundamente conectadas con el entorno natural y la vida espiritual de la comunidad.
Este conocimiento es holístico, pues abarca no solo aspectos medicinales y de salud, sino
también saberes relacionados con la vida cotidiana, el manejo de recursos y la cohesión
social, siendo fundamental para la identidad y la sobrevivencia de las comunidades
indígenas del Amazonas.
Desde la perspectiva del conocimiento indígena, la realidad se concibe de forma
integral, donde los seres humanos, la naturaleza y los espíritus forman parte de una
unidad inseparable. (Ramírez, 2021) explica que, para los pueblos indígenas de la Gente
de Centro, la salud y la enfermedad no solo están ligadas al cuerpo físico, sino también a
la armonía con el entorno natural y espiritual. La realidad, por tanto, está marcada por el
equilibrio de estas relaciones, lo que determina el bienestar individual y colectivo.
La construcción de conocimiento dentro de las comunidades indígenas
amazónicas, es un proceso colectivo y práctico que se basa en la observación, la
experiencia y la participación en la vida comunitaria. El conocimiento no es estático, sino
dinámico, y se va enriqueciendo a través del diálogo constante con la naturaleza y la
tradición oral. De esta manera, los pueblos indígenas construyen y consolidan su
conocimiento propio, que es esencial para enfrentar los desafíos tanto internos como
externos (Ramírez, 2021).
Los métodos de construcción de conocimiento entre las comunidades de la Gente
de Centro, según Ramírez, incluyen la observación directa de la naturaleza, la
participación en rituales comunitarios, y la transmisión oral de saberes entre
generaciones. El aprendizaje se da a través de la convivencia con el entorno natural,
donde las plantas, los animales y los elementos naturales tienen un papel crucial. Los
rituales y la conexión espiritual también son fundamentales para comprender y mantener
el equilibrio necesario para la vida en comunidad.
El sujeto, desde el conocimiento propio indígena, no es visto como un individuo
separado, sino como parte de una red interconectada de relaciones que incluyen a la
comunidad, los antepasados, los seres espirituales y la naturaleza. Ramírez destaca que,
en el contexto de la salud, el sujeto se concibe como un ser integral cuya salud depende
no solo del bienestar físico, sino también de su conexión con el mundo espiritual y la
naturaleza (Ramírez, 2021).
En el saber ancestral de los pueblos indígenas amazónicos, la relación entre el ser
humano y la naturaleza es de respeto mutuo y reciprocidad. (Ramírez, 2021) señala que
esta relación es esencial para el mantenimiento del equilibrio y la salud dentro de la
comunidad. La naturaleza no es vista como un recurso a explotar, sino como un ser vivo
con el cual se debe mantener una relación armónica, en la que cada acción humana tiene
repercusiones en el entorno natural y espiritual.
Este análisis del conocimiento propio indígena subraya la importancia de los
saberes ancestrales en la vida diaria de las comunidades indígenas, especialmente en su
sistema de salud, que está profundamente enraizado en su relación con la naturaleza y la
espiritualidad.
En conclusión, la integralidad del territorio sustenta la responsabilidad, la
interdependencia y conectividad entre los seres, para los pueblos indígenas todo está
interrelacionado, y los seres humanos y no humanos hacen parte de un todo para el
equilibrio entre hombre-mujer, gente y territorio, territorio y madre tierra.
¨Cómo se entiende ese tejido relacional, que se entiende como vida; pero ¿cómo
lo entendemos distinto? Entonces…la planta no tiene nada de malo (…) es parte
de la educación, del respeto, del aprender e incluso de cómo se construye esa
complementariedad entre los hombres y las mujeres¨ (Preciado - Asesor OPIAC,
2024).
De igual manera, el proceso de conocimiento empírico que fue desarrollado por las
diferentes culturas de la sociedad, el cual fue perfeccionado, documentado o
especializado por algunas culturas, tiene una relevancia fundamental para el
posicionamiento de los sistemas de conocimientos propios y metodologías indígenas en el
mundo formal o académico, sin embargo, para las comunidades indígenas, su sistema de
conocimiento propio se basa en el desarrollo de las prácticas ancestrales y la trasmisión
de sus saberes a través de la oralidad e interconexión con la naturaleza. De ahí la
importancia de las plantas sagradas y/o rituales para estos pueblos y sus comunidades,
en donde las mismas logran ser parte del proceso de integralidad, como instrumentos de
pensamiento, palabra y acción, siendo parte fundamental de la vida, la formación del ser y
el fortalecimiento de la identidad cultural.
¨Las múltiples plantas endémicas que se encuentran en las numerosas montañas
de arenisca de la Amazonía colombiana tienen usos curiosos o son fuente de
creencias interesantes sobre el origen mitológico. Los payes se deleitan
especialmente narrando sus conocimientos sobre estas plantas que, por ser raras
o muy locales, naturalmente han atraído la atención de los indígenas¨ (Evans
Shultes & Raffauf, 2004)
Los saberes de la cultura indígena de la Amazonía dan sentido al equilibrio
mediante la interrelación espiritual que emana de la Ley de Origen, el Deber y Derecho
Mayor, la Ley Natural, el Derecho Propio y la Palabra de Vida de cada pueblo. Estos
principios constituyen la armonía y la reciprocidad a través del conocimiento y las
prácticas de los saberes ancestrales. Evans Schultes y Raffauf, parafraseados por
Martínez-Francés (2007), señalan que:
¨El poder individual sobre el conocimiento y el uso de las plantas que ostenta el
chamán, taita, sinchi, curaca o payés de la Amazonía noroccidental, es una
creencia que persiste fuertemente en Sudamérica; siendo incluso más intensa en
esta parte que en el resto de la cuenca amazónica¨ (Martínez-Francés, 2007, pág.
6).
Los mandatos que fueron otorgados desde el origen, y por medio de ellos a cada
pueblo le fue designado un lugar de nacimiento y crecimiento, en donde el territorio es
sagrado de manera integral, y sus ritos y elementos sagrados de gobernanza y
relacionamiento son inmodificables. (Mesa Permanente De Concertación Con Los
Pueblos Y Organizaciones Indigenas, 2024). Según el Mayor Aniceto Tanimuka, del
pueblo Tanimuka del Clan Tigre, expresa: ¨la historia es una sola, la palabra es una sola,
el pensamiento es uno solo, el camino es uno solo¨ (Tanimuka - Mayor Indígena OPIAC,
2024)
El carácter ancestral del territorio, es posible a través de unificar la vida, la palabra,
el pensamiento y el hacer, en un todo, dando sentido de pertenencia a un pueblo. Pues
hay una conexión con lo que los rodea, y en esa relación, cada uno tiene una función; no
solo la planta de la coca o el Yagé, todo tiene una razón, está cumpliendo una función
fundamentalmente para la vida¨ (Preciado - Asesor OPIAC, 2024)
Vasco cómo se citó en (Vieco et al., 2000) plantea que,
¨El territorio no es sólo ni principalmente un espacio geográfico, un globo de
terreno, una parte de la naturaleza, sino también y sobre todo el vasto conjunto de
relaciones que una sociedad ha establecido con ese espacio a través de su
historia y como resultado de su acción; conjunto del cual las relaciones
directamente económicas -de propiedad y producción- constituyen sólo una parte.
Y (sólo así) pudo comprenderse que las relaciones que se daban por medio del
pensamiento y de la palabra eran igualmente importantes y esenciales en la
conformación de esa territorialidad¨
SISTEMAS DE CONOCIMIENTO
El uso milenario de las plantas sagradas y/o rituales por parte de los pueblos y
comunidades indígenas ha constituido, a lo largo del tiempo, un valor inigualable en la
esfera pública, tanto a nivel nacional como internacional, en los ámbitos cultural,
académico y político. No obstante, el autorreconocimiento del valor ancestral-cultural por
parte de los pueblos amazónicos de Colombia y Latinoamérica ha permitido posicionar y
reivindicar el papel significativo de sus sistemas de conocimiento y su confluencia con los
principios de vida. Estos principios establecen un equilibrio y armonía territorial con el
entorno y con todo lo que lo habita. William Robles señala que, "este territorio alberga una
diversidad cultural difícilmente equiparable a otras latitudes. Cada uno de estos pueblos
indígenas mantiene patrones culturales específicos que aún perviven en la actualidad"
(Robles González, 2019, pág. 60)
Es así que el manejo, uso, protección y administración del territorio amazónico por
parte de los 64 pueblos indígenas que lo conforman se expresa en numerosas
tradiciones, prácticas, rituales y mandatos culturales, entregados por el Ser creador. Esto
"está sustentado en las narraciones e historias de origen de cada pueblo" (Mesa
Permanente De Concertación Con Los Pueblos Y Organizaciones Indigenas, 2024, pág.
11), y actualmente es apropiado y transmitido por los diferentes pueblos a través de sus
propios sistemas. de conocimiento.
Es importante considerar, como lo señala la Organización del Tratado de
Cooperación Amazónica (OTCA), que el fenómeno de aculturación y la pérdida de
tradiciones "están atentando gravemente contra la reserva de conocimientos que estas
culturas indígenas han logrado acumular a través de una experiencia milenaria". Uno de
los aspectos más significativos de este saber ancestral es la utilización de las plantas
medicinales” (Organización del Tratado de Cooperación Amazónica, 2016, pág. 17). A
través de este saber se lleva a cabo el ejercicio de gobierno y administración del territorio,
lo que contribuye a la pervivencia y sostenibilidad del conocimiento, la memoria y, en
consecuencia, de la identidad cultural.
Es esencial tener presente que los sistemas de conocimiento de los pueblos
indígenas de la Amazonia colombiana tienen un carácter holístico y desde ahí, se tejen las
prácticas de respeto hacía la naturaleza, la gobernabilidad, la comprensión de las
dimensiones o mundos, e interconexión con los ciclos naturales y de espiritualidad (Mesa
Permanente de Concertación con los Pueblos y Organizaciones Indígenas, 2024),
generando interdependencia con todas las formas de vida. ¨Esas plantas nos ayudan a
nosotros a formar sistemas de gobierno, a ordenar nuestro territorio, a vivir en paz hombre
y naturaleza, ese equilibrio que se ha encontrado, a esas normas ambientales e incluso al
tema espiritual¨ (Flórez - Lider Indígena OPIAC, 2024)
Si se observa detenidamente, el Conocimiento Propio es uno solo; sin embargo, la
relación con el territorio, la manera en que las plantas guían y las interacciones entre las
personas, la naturaleza, los espíritus y los ancestros configuran entendimientos, prácticas,
usos y manejos diferenciados. Estas particularidades se expresan en la cotidianidad de
cada comunidad, creando una amalgama de sistemas de conocimiento que se conectan
bajo un mismo tronco.
NARRATIVAS
La palabra tiene un poder esencial para los pueblos indígenas, pues a través de
ella que se logra llevar el pensamiento al territorio, es la forma como la gente logra
territorializar su gobernabilidad sobre lo que lo rodea, en armonía con la ley de vida. Y es
ahí donde la función de las plantas rituales y/o sagradas se vuelve crucial, no solo a nivel
espiritual, sino a nivel de ordenamiento y equilibrio; ¨El ordenamiento territorial es el
ordenamiento de todas estas relaciones que están en desorden: ordenamiento de los
mecanismos de toma de decisión, ordenamiento de las jurisdicciones, ordenamiento de
los intereses en conflicto, ordenamiento de la reproducción social¨ (Vieco et al., 2000, pág.
82)
¨La expresión jííbibiri ojibie duano1, que quiere decir "mambeadero". Mambear
coca, según he podido entender, no quiere decir pintarse la boca de verde, no es
simplemente echarse mambe de coca a la boca. La palabra de coca, la palabra de
tabaco es la palabra de la ley de la vida, es palabra de consejo. Mambear coca se
refiere justamente a lo que hay que hacer para construir este ordenamiento¨ (Vieco
et al., 2000, pág. 177).
Parafraseando a Vieco, Franky, & Echeverri se puede apreciar que La historia de
los pueblos amazónicos ha tenido la pervivencia a través de la trasmisión oral, por medio
de la cual se ha mantenido la relación con los seres espirituales, la unidad y formación del
ser indígena, y la integralidad para el manejo del territorio a través de la Ley de origen y
los mitos de la creación; porque ¨Dentro del territorio está la educación, la salud, la vida
de los pueblos. El territorio es entendido como un alimento milenario del cual debemos
cuidar¨ (Vieco et al., 2000, pág. 100)
Por lo tanto, se considera que ¨El mito es, en definitiva, el que recoge la historia de
un mundo que fue transformado para que el hombre viviera y para que hiciera uso de él
con ciertas restricciones que se advierten en los mitos de origen¨ (Gómez P, 2011, pág.
363). Y sin esa palabra, no habría la garantía de vida e integralidad del territorio, pues es
1
En lengua Huitoto.
está la que le otorga movimiento a una parte del sistema de conocimientos, articulándose
con el uso de las plantas rituales. Porque ¨Uno se pone a mambear para poner en
movimiento el sistema de conocimiento y eso es mucho más que la hoja de coca (…) es
una manera de conocer la vida, es una manera de proteger la vida¨ (Preciado - Asesor
OPIAC, 2024)
PLANTAS RITUALES
En diversas esferas de la sociedad se ha mencionado que el uso tradicional de las
plantas para el tratamiento de enfermedades o males, se ha ido disminuyendo y que los
pueblos están optando por la medicina occidental, dejando sus saberes ancestrales de
lado, sin embargo, creemos que por el contrario este uso ha logrado trascender a
diferentes esferas de la sociedad, unas con una apuesta negativa e inadecuada, y otras
desde una apuesta reivindicativa de las tradiciones aborígenes.
La creencia en estos fenómenos aparentes ha dado lugar a un sincretismo cultural
que, con el tiempo, ha permitido la propagación de narrativas estigmatizantes y
peyorativas sobre las prácticas de producción, uso y manejo de las plantas rituales de los
pueblos indígenas. Este proceso se enmarca en lo que Pierre Bourdieu denomina
violencia simbólica, ya que tales discursos distorsionan y degradan el conocimiento
ancestral, imponiendo categorías externas que desvirtúan su valor cultural y espiritual
(Bourdieu, 1991, p. 14). En un contexto de colonialidad, como plantea Aníbal Quijano,
este sincretismo se convierte en una herramienta de dominación que margina a los
saberes indígenas, al tiempo que descontextualiza y minimiza su relevancia, facilitando la
creación de interpretaciones erróneas y sesgadas sobre las prácticas rituales (Quijano,
2000, pp. 201-246). No obstante, como señala Mónica Pérez, ¨El uso popular de plantas
medicinales, (…) más allá de estar en vía de extinción, como aseguran algunas personas,
es un proceso absolutamente vivo y dinámico, que se nutre de la continua interacción con
esos otros saberes¨ (Pérez Rúa, 2007, pág. 70)
Pero detrás de este suceso de apropiación de las practicas propias de los pueblos
indígenas, por parte de otros actores o sectores de la sociedad, viene desarrollándose un
inadecuado manejo a los saberes ancestrales de la Amazonía, pues ¨La manera como se
construye la relación con la planta, que otra gente construye esa relación rompe, no con
un ritual, rompe con un sistema de conocimiento¨ (Preciado - Asesor OPIAC, 2024). Y
esto está perjudicando el valor ancestral de los conocimientos propios de los pueblos ante
el Estado y el reconocimiento del significado cultural milenario que hace parte de los
sistemas de conocimiento de los pueblos de la Amazonía.
¨Hablamos de nuestras plantas rituales y todo su manejo territorial, la inspiración
que nos da estás plantas, estos elementos sagrados que nos dio desde un
comienzo el padre creador a cada pueblo para el manejo del cuerpo, del cuidado
del territorio, el cuidado de la familia, el cuidado de la comunidad y todo lo que nos
rodea; y como nos interrelacionamos, de mane física, espiritual con nuestros
territorios¨. (Román - Lideresa Indígena OPIAC, 2024)
Es preciso tener presente que las plantas rituales y/o sagradas son un eje
fundamental en la interconexión con los fundamentos de vida, principios espirituales, de
gobierno y cultura para los pueblos y organizaciones indígenas, pues ¨estas plantas nos
orientan, nos direccionan, nos guían y nos siguen acompañando e inspirando y
conectando con esa palabra que nos dejó el creador, con ese espíritu; es como el cordón
umbilical que nos guía a través de la palabra¨ (Román - Lideresa Indígena OPIAC, 2024)
Para concluir, cabe señalar que, los pueblos indígenas han buscado desde hace
décadas, otorgarles un reconocimiento real a sus sistemas de conocimiento propio e
iniciativas metodológicas indígenas, sin embargo, la dificultad de traducir la forma de
entender el mundo desde la lengua de los diferentes pueblos amazónicos, conlleva en un
arduo camino:
¨Cual es el punto en el que se puede construir un mayor entendimiento, y en ese
punto sabemos que hay unas dificultades; una dificultad por ejemplo es, que esté
idioma no tiene una manera de expresar lo que realmente es (…) es muy difícil de
explicar qué es eso de sagrado o ritual¨ (Preciado - Asesor OPIAC, 2024)
Las plantas rituales y/o sagradas hacen parte de la integralidad del mundo
indígena, y para que sea posible la pervivencia de la misma, es necesario posicionar la
esencialidad que poseen los saberes ancestrales entorno al uso y manejo de las plantas
para los pueblos amazónicos.
¨Esa planta está en el origen y está aquí (…) todo esto es la biodiversidad,
esa biodiversidad está viva, no se trata de separar las plantas, los animales, sino
es como esa biodiversidad somos todos y como nos relacionamos, y eso está en
el origen, pero el origen está aquí mismo¨ (Preciado - Asesor OPIAC, 2024)
USO DE PLANTAS RITUALES
Ahora bien, los pueblos de la Amazonía colombiana tienen cierta afinidad cultural
por determinadas plantas, no todos cultivan o usan las mismas plantas rituales en sus
ceremonias o vida cotidiana; esto debido a que ¨Cada pueblo tiene su historia de las
plantas (…) eso es parte del sistema de conocimiento¨ (Preciado - Asesor OPIAC, 2024).
Desde el origen de los tiempos a los pueblos indígenas se les fue entregado por el
Creador y Creadora de vida, el territorio, y con ello la administración, manejo, uso y
cuidado del mismo:
¨La selva es un lugar que tiene Dueños y como tal deben ser tratados, pero
esto requiere de la configuración de ciertos códigos que permitan entablar un
diálogo, diálogo que no puede ser asumido por cualquier humano que se inserta
en medio de la selva; son códigos que fueron delegados por sus héroes culturales,
que no sólo dejaron en sus historias las formas de apelar al mundo, sino también
la forma de hacer uso de él para un bien colectivo¨ (Gómez P, 2011, pág. 363)
Para comprender el uso de las plantas rituales, es esencial partir desde lo propio,
desde aquello que es originario del mundo indígena, para captar plenamente el papel que
desempeñan estas plantas de uso ritual y/o sagrado en la vida de los pueblos amazónicos
y del mundo. Es fundamental tener presente que el conocimiento propio de los pueblos es
ancestral y se encuentra en movimiento en cada una de las acciones o pensamientos de
cada uno de sus gentes.
¨Es imposible que una cultura nuestra (…) se haya quedado estancada en
el tiempo, pues no se ha quedado estancada, y hablando de plantas; hay plantas,
que al igual que los demás, para alimentarnos, plantas que pueden servir de
proteína, plantas que pueden servir para el alimento (…) nosotros también nos
alimentamos, hay plantas medicinales. Lo mismo que en las otras culturas de allá,
que ellos la convirtieron en pasta, en inyecciones (…) ese es su conocimiento;
pero nosotros también tenemos plantas para el tema de uso medicinal¨ (Flórez -
Lider Indígena OPIAC, 2024)
Los pueblos indígenas de la Amazonía no solo interactúan con las plantas desde
una perspectiva funcional o utilitaria, sino que estos ocupan un lugar central en su sistema
de conocimiento propio y las prácticas espirituales. Las plantas sagradas representan
mucho más que recursos naturales, son guías y mediadoras que conectan el mundo
terrestre con el espiritual.
Este vínculo se evidencia en la forma en que cada planta y su uso específico se
integran a los rituales y actividades diarias, otorgando equilibrio y sentido de pertenencia
al territorio. Así, el conocimiento sobre las plantas no es fijo ni unidimensional, sino que se
transforma y enriquece constantemente a través de las experiencias y vivencias de cada
comunidad, lo cual permite una adaptación continua a los cambios del entorno y las
dinámicas culturales.
Este saber ancestral es un testimonio vivo de la resiliencia y adaptación de los
pueblos amazónicos frente a los desafíos que impone la modernidad. La transmisión de
estos conocimientos, de una generación a otra, no solo permite la pervivencia de las
prácticas tradicionales, sino que también reafirma su autonomía cultural y la identidad
territorial.
MANEJO DE PLANTAS RITUALES
Las plantas sagradas y los diferentes usos que le dan las diferentes comunidades
de la amazonia colombiana tal como se aprecia en la apertura de El abrazo de la
serpiente (2015), el shaman Cohuino Karamakate observa cómo dos hombres se acercan
en un bote: Theo von Martius, un etnólogo alemán, y Manduca, un indígena local. Von
Martius busca la ayuda de Karamakate para curarse de una enfermedad, llevando un
collar Cohiuna que suscita la sospecha del shaman sobre su origen. A pesar de las
tensiones históricas entre el conocimiento occidental y ancestral, Karamakate decide guiar
a los hombres hacia la yakruna, una planta sagrada.
Este encuentro refleja el complejo diálogo entre la ciencia euroamericana y las
culturas indígenas, cuestionando el derecho de los investigadores a apropiarse de
saberes milenarios. La trama revela las tensiones entre la búsqueda de sanación y la
mercantilización de los conocimientos indígenas, planteando interrogantes sobre la
conservación y el respeto hacia estas comunidades en un contexto donde el conocimiento
ancestral se ve amenazado por políticas comerciales y la apropiación de recursos
naturales.
Las plantas sagradas tienen un papel fundamental en la espiritualidad, cultura y
vida social de los pueblos indígenas de la Amazonía en Colombia. No se ven simplemente
como recursos naturales, sino como componentes esenciales para la conexión con el
mundo espiritual, la preservación de su identidad cultural, la práctica de la medicina
tradicional y el mantenimiento del equilibrio ambiental. Además, estas plantas representan
un principio ético que refleja la resistencia cultural de las comunidades indígenas frente a
influencias externas (Centro de Estudios para la Justicia Social Tierra Digna, 2020)
Las plantas sagradas en las comunidades indígenas tienen un poder metafísico
que va más allá de lo material; se les atribuyen propiedades sobrenaturales que permiten
conocer el interior de las personas. Estas culturas, con saberes ancestrales propios, han
desarrollado formas de vida que integran su relación con la naturaleza, donde las plantas
son fundamentales para la introspección, la sanación y el crecimiento espiritual.
Cada planta posee una personalidad única: algunas representan géneros, otros
elementos naturales, y cada una tiene su forma específica de ser utilizada, ya sea
ingiriéndola, inhalándola o aplicándola sobre la piel. Ejemplos notables son la hoja de
coca, el tabaco y la ayahuasca, que en rituales comunitarios se transforman en
mediadoras entre el hombre y lo divino.
La ayahuasca, conocida como la “Liana del alma”, es central en estas prácticas,
conectando a los individuos con su pasado y brindando visiones que pueden sanar
traumas y liberar el espíritu. En un entorno ritual, bajo la guía de un taita, se experimenta
un viaje profundo que revela verdades ocultas.
Por su parte, el mambe y el ambil, derivados de la hoja de coca y el tabaco, son
considerados compañeros del pensamiento, fomentando la comunicación y la claridad
mental en interacciones sociales. Estas medicinas no son meras sustancias, sino
elementos sagrados que sostienen la identidad y resistencia de los pueblos indígenas
frente a un sistema que a menudo busca deslegitimar sus saberes.
El rapé, un polvo de tabaco y otras plantas, se utiliza para establecer conexiones
espirituales y abrir la mente, facilitando un estado de conciencia elevado. En conjunto,
estas prácticas evidencian un conocimiento profundo de la naturaleza y el ser humano,
legado de ancestros que aún resuena en la vida diaria de estas comunidades, así como lo
indican en:
Así, el uso de plantas sagradas se convierte en un nuevo frente de lucha
por el reconocimiento y la preservación de la identidad cultural de las comunidades
amazónicas en Colombia.
NARRATIVAS ESTIGMATIZANTES
El diseño de narrativas estigmatizantes sobre el uso de plantas sagradas por los
pueblos indígenas, especialmente la coca, refleja un proceso de dominación capitalista y
expropiación de saberes que impacta profundamente estas comunidades. La construcción
de cuentos narrativos no es inocente; responde a un sistema que, bajo el control del
capital y el poder hegemónico, busca apropiarse de conocimientos ancestrales y
reconfigurarlos en productos comercializables, al tiempo que criminaliza y desprestigia las
prácticas tradicionales. Pierre Bourdieu denomina este fenómeno violencia simbólica, una
herramienta mediante la cual los poderes dominantes imponen sus propios significados y
deslegitiman a los saberes indígenas, sometiéndolos a la lógica capitalista y
excluyéndolos de su valor espiritual y cultural originario (Bourdieu, 1991, p. 14).
La colonialidad del poder, descrita por Aníbal Quijano, exponen cómo el
conocimiento eurocéntrico ha sometido a los saberes indígenas, como el uso ritual de la
coca, transformándolo en un objeto de control estatal y criminalización, mientras que su
valor tradicional queda reducido a mercancía cuando pasa por el filtro de la industria
farmacéutica o agroalimentaria (Quijano, 2000, p. 220). Este proceso implica una
expropiación de saberes: el capitalismo, interesado en la comercialización de productos
derivados, desplaza el uso espiritual y cultural de la planta de coca, apropiándose del
conocimiento indígena en términos de rendimiento económico. A medida que el
capitalismo global extiende sus intereses sobre la biodiversidad amazónica y su
conocimiento ancestral, lo hace a costa de los pueblos indígenas, quienes no solo pierden
el control sobre sus propias prácticas, sino que también enfrentan restricciones y
sanciones bajo un sistema legal que prioriza los intereses corporativos.
Homi Bhabha describe este fenómeno a través del mimetismo, un proceso en el
que los pueblos indígenas se ven forzados a adaptar o justificar sus prácticas frente a la
mirada colonial y capitalista que intenta "domesticar" y reconfigurar sus saberes en
términos occidentales y comerciales (Bhabha, 1994). Sin embargo, esta reinterpretación
se convierte en una herramienta de control, en la cual los saberes ancestrales de la coca,
por ejemplo, son trivializados y distorsionados, y su uso espiritual es etiquetado como
"exótico" o incluso "peligroso". Esta narrativa sirve a la propaganda capitalista que, por un
lado, promueve el consumo masivo de derivados de plantas medicinales indígenas en
productos de bienestar y farmacéuticos, mientras que, por otro, condena las prácticas
tradicionales de uso de coca como una amenaza, asociándola exclusivamente. con el
narcotráfico.
Pero detrás de este suceso de apropiación de las practicas propias de los pueblos
indígenas, por parte de otros actores o sectores de la sociedad, viene desarrollándose un
inadecuado manejo a los saberes ancestrales de la Amazonía, pues ¨La manera como se
construye la relación con la planta, que otra gente construye esa relación rompe, no con
un ritual, rompe con un sistema de conocimiento¨ (Preciado - Asesor OPIAC, 2024). Y
esto está perjudicando el valor ancestral de los conocimientos propios de los pueblos ante
el Estado y el reconocimiento del significado cultural milenario que hace parte de los
sistemas de conocimiento de los pueblos de la Amazonía.
La estigmatización de la coca en particular no solo ignora su profundo valor
cultural y espiritual en los saberes propios de los pueblos indígenas, sino que también
forma parte de una estrategia capitalista que explota esta planta, transformándola en un
insumo de la economía extractivista y criminalizándola cuando es utilizada fuera de ese
marco. Así, el sistema hegemónico despliega una propaganda que utiliza el discurso de la
"salud pública" y la "seguridad" para restringir las prácticas tradicionales indígenas y
justificar el control sobre la coca en términos de beneficios económicos. El resultado es
una narrativa que legitima la expropiación de saberes bajo un discurso que desvaloriza las
prácticas indígenas y reconfigura la planta como un recurso capitalizable, ignorando las
profundas implicaciones espirituales y culturales que esta tiene para los pueblos de la
Amazonía.
INVESTIGACIÓN ACCIÓN PARTICIPANTE
La existencia de los pueblos indígenas se sustenta a través de los mandatos
sagrados: Ley de Origen, el Derecho Mayor, el Derecho Propio, la Ley Natural y la
Palabra de Vida, los cuales permiten a los diferentes pueblos tener una visión del mundo,
un manejo territorial propio, tanto de lo material, como de lo espiritual; siendo los sistemas
de conocimientos propios la raíz que garantiza el equilibrio y la armonía de la naturaleza,
el orden y la permanencia de la vida.
Por lo anterior, consideramos que el estudio sobre el uso de las platas rituales en
el marco de las practicas ancestrales, implica un entendimiento de la palabra de aliento de
vida; la cual permite el manejo del territorio, a través del respecto, la conexión e
interdependencia. Las plantas tienen que ser concebidas bajo ese todo, y deben ser vista
desde ese recurso propio que son los sistemas de conocimiento; posicionar los
entendimientos, significados, usos y manejos que le dan los pueblos a dichas plantas es
una responsabilidad para con el reconocimiento de la autonomía, determinación,
territorialización y complementariedad de la vida indígena.
La articulación y apuesta de complementariedad entre la Investigación Acción
Participante (IAP) y los sistemas de conocimiento propio de los pueblos indígenas de la
Amazonía colombiana, es posible a través del ejercicio de compresión colectivo, por
medio de la cual se logra tejer desde la heterogeneidad, las representaciones, signos y
símbolos que comprenden los saberes ancestrales propios de los pueblos.
¨Esta nueva forma de investigar es una vivencia que transforma las
relaciones entre investigador e investigado (…), superando por completo tales
dicotomías, poniendo como prioridad la producción de conocimiento a partir del
diálogo con quienes construyen la realidad, que se entiende como propia de los
sujetos que participan de la construcción de conocimiento social¨ (Calderón &
López Cardona, 2013, pág. 1)
Esta metodología al igual que en el sistema de conocimientos propios, construye
conocimiento a través del ejercicio de enseñanza, por medio del posicionamiento de las
metodologías propias y la ejecución de acciones trasformadoras; las cuales a su vez que
forjan saberes en el ser, trasforman la realidad compartida por las gentes. Como lo señala
Orlando Fals Borda citado por Calderón y López, 2013: ¨la IAP, a la vez que hace hincapié
en la rigurosa búsqueda de conocimientos, es un proceso abierto de vida y de trabajo,
una vivencia, una progresiva evolución hacia la transformación estructural de la sociedad
y de la cultura¨ (Calderón & López Cardona, 2013, pág. 1).
Todo conocimiento para los pueblos indígenas de la Amazonía, vuelve
protagonista a los sujetos, parte de procesos de aprendizaje continuo por medio de los
cuales la interconexión con su entorno y quienes lo habitan, lleva a procesos colectivos de
reflexión y autorreflexión intersubjetiva; logrando llevar el saber ancestral a la vida y el
territorio.
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