1.
Introducción
La Revolución Rusa fue un proceso político, social y económico que transformó
radicalmente la estructura del imperio ruso, derribando al zarismo y dando lugar al
primer Estado socialista de la historia. Este proceso estuvo marcado por dos
momentos claves en el año 1917: la Revolución de Febrero y la Revolución de
Octubre.
La Revolución Rusa tuvo un enorme impacto en el siglo XX, sirviendo como
inspiración para otros movimientos comunistas y cambiando el curso de la
geopolítica mundial.
2. Contexto histórico
A comienzos del siglo XX, Rusia era un imperio gobernado por una monarquía absoluta
bajo el zar Nicolás II. Aunque era uno de los países más extensos del mundo, sufría
un enorme atraso económico y social en comparación con las potencias europeas
occidentales.
Economía agraria: La mayoría de la población eran campesinos que vivían en
condiciones miserables.
Industrialización parcial: Existían focos industriales (como en San
Petersburgo), pero la clase obrera era pequeña y sufría duras condiciones
laborales.
Represión política: No existían libertades políticas y los opositores eran
perseguidos por la policía secreta zarista (Ojrana).
3. Causas de la Revolución
a) Desigualdad social
La sociedad rusa estaba fuertemente estratificada.
La nobleza y la Iglesia Ortodoxa poseían enormes extensiones de tierra.
Campesinos y obreros carecían de derechos y vivían en extrema pobreza.
b) Crisis política
El régimen zarista se mantenía autoritario y no aceptaba reformas democráticas.
La Duma (parlamento) tenía un rol simbólico sin poder real.
c) Fracaso militar en la Primera Guerra Mundial
Rusia participó en la guerra desde 1914 y sufrió numerosas derrotas frente a
Alemania.
Millones de soldados murieron o desertaron.
El frente interno se deterioró, con hambre y descontento generalizado.
d) Activismo revolucionario
Grupos como los mencheviques, socialrevolucionarios y bolcheviques (liderados
por Lenin) comenzaron a organizar protestas, huelgas y a difundir ideas
socialistas.