MÓDULO II
MARCO NORMATIVO
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Prof. Gil Maria Janet
Lic. Gomez Daniela
Universidad de
LA PUNTA
Les damos la bienvenida a este segundo módulo, destinado a orientarlos en el
conocimiento y la aplicación del marco normativo nacional y provincial que
fundamenta el derecho a la educación de las personas con discapacidad y/o con
dificultades específicas del aprendizaje.
El objetivo de este módulo es brindar herramientas conceptuales y legales que
permitan comprender la importancia de una educación inclusiva, basada en el
reconocimiento de los derechos de todos los estudiantes. En este marco, cobra
especial relevancia el principio de accesibilidad, entendido no solo como el acceso
físico y material, sino también como la adecuación pedagógica, comunicacional y
actitudinal necesaria para garantizar la participación plena de cada estudiante en su
proceso de aprendizaje.
Para ello, se propone el análisis y la reflexión sobre las normativas vigentes que
sustentan las prácticas pedagógicas orientadas a la equidad.
Para comenzar, los/as invitamos a la lectura y estudio de los siguientes
documentos:
∙ Ley 26206. Ley de educación nacional.
∙ Ley 26378. Ley de personas con discapacidad.
∙ Ley 27378. Ley Simple: dificultades específicas del aprendizaje.
∙ Resolución Nacional CFE N° 311/16.
∙ Resolución Provincial N°120- ME 2020.
∙ Resolución Provincial N°270- ME 2021.
Se realizó un breve recorrido histórico de la discapacidad, analizando sus distintas
concepciones y modos de abordaje a lo largo del tiempo. Se caracterizaron especialmente
el modelo médico rehabilitador y el modelo social, como miradas y lógicas de intervención
que se desarrollan en el siglo XX.
Se profundizó en el modelo social de la discapacidad, haciendo foco en la identificación de
barreras, prácticas desadaptativas que pueden ser causa de exclusión. Se destacó como
la inclusión y aceptación de la diversidad por parte de la sociedad son fundamentales para
garantizar la participación plena de las personas con discapacidad.
Asimismo, se invitó a reflexionar sobre la inclusión más allá del acceso al empleo,
considerando otros ámbitos clave para una vida plena. Como así también pensar en más
allá de un empleo para la inclusión en la sociedad de las personas con discapacidad.
Por último se subrayó la importancia del acceso a la educación de calidad como un
derecho, reconociendo su papel como un puente para el desarrollo de los múltiples
talentos de cada persona y el aprendizaje a lo largo de la vida.
Los niños, niñas y adolescentes con discapacidad
tienen los mismos derechos y necesidades básicas
que todos los demás: crecer en entornos seguros,
acceder a una educación de calidad, participar
activamente en su comunidad y desarrollar al
máximo sus capacidades. Para que estos derechos
se hagan realidad, es fundamental que el sistema
educativo no solo los reconozca, sino que también
cree las condiciones para su efectivo ejercicio.
Sabemos que aún persisten barreras sociales,
culturales y pedagógicas que dificultan el acceso pleno a la educación. Sin embargo,
también existen estrategias, normativas y herramientas concretas que orientan nuestra
tarea como docentes y nos comprometen a garantizar una educación inclusiva desde un
enfoque de derechos. En este marco, el Estado tiene la responsabilidad indelegable de
adoptar las medidas necesarias para asegurar la participación plena y en igualdad de
condiciones de todos los estudiantes.
Una de las dimensiones clave para garantizar estos derechos es la accesibilidad, que
debe ser entendida en sentido amplio: no solo física, sino también comunicacional,
pedagógica, digital y actitudinal. Sin accesibilidad, la inclusión no es posible. Asegurarla
es una tarea colectiva que atraviesa nuestras prácticas cotidianas, desde la planificación
hasta la evaluación.
En este camino, el sistema educativo argentino ha avanzado significativamente gracias a
un marco normativo robusto, que toma como referencia la Convención sobre los Derechos
de las Personas con Discapacidad y que se materializa en diversas leyes y resoluciones
que respaldan y guían la labor docente.
Un hito fundamental en este proceso es la Resolución CFE N.º 311/16, construida de
forma federal y participativa, que establece criterios claros para el acompañamiento de las
trayectorias escolares de estudiantes con discapacidad. Esta resolución garantiza
condiciones para su promoción, acreditación, certificación y titulación, y marca un antes y
un después en la forma de pensar la inclusión escolar.
En este módulo abordaremos las principales normativas nacionales que todo equipo
docente debe conocer y comprender. Posteriormente, profundizaremos en la Resolución
CFE Nº 311/16, y finalmente analizaremos dos resoluciones clave en el contexto de San
Luis: la Resolución Nº 270/2021 para nivel primario y la Resolución Nº 120/2020 para nivel
secundario. Todas estas normativas constituyen herramientas fundamentales para orientar
nuestras prácticas, garantizar derechos y construir una escuela verdaderamente inclusiva.
Sancionada el 14 de diciembre de 2006, la Ley de Educación Nacional tiene por objeto
regular el ejercicio del derecho de enseñar y aprender consagrado en el artículo 14 de la
Constitución Nacional y en los tratados internacionales de derechos humanos
incorporados a ella. Según este artículo:
“Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes
que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de
navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y
salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de
usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su
culto; de enseñar y aprender.”
La ley 26.206 reafirma que la educación y el conocimiento son un bien público y un
derecho personal y social y que el Estado es el principal responsable de garantizar una
educación integral, permanente y de calidad para todos y todas asegurando condiciones
de igualdad, gratuidad y equidad con participación de familias y de las organizaciones
sociales.
Entre los fines y objetivos de la política educativa nacional, el ART 11 establece, entre
otros, los siguientes principios fundamentales:
● Garantizar la inclusión educativa a través de políticas universales que respeten las
diferencias individuales, culturales , sociales y regionales.
● Eliminar las desigualdades sociales, económicas y territoriales en el acceso ,
permanencia y egreso del sistema educativo.
● Promover condiciones de equidad y accesibilidad para todos los estudiantes con
especial atención a los sectores más vulnerables.
● Reconocer y valorar la diversidad, incluyendo la atención educativa a estudiantes
con discapacidad.
En sintonía con la sanción de la Ley de Educación Nacional, en el año 2006 se adoptó la
Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), aprobada por
la Asamblea General de las Naciones Unidas. En Argentina, esta Convención fue
ratificada y elevada a rango legal mediante la Ley N.º 26.378 en el año 2008.
Su propósito principal es promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de
igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por parte de las
personas con discapacidad, así como fomentar el respeto por su dignidad inherente.
La Convención reconoce que las personas con discapacidad tienen los mismos derechos
que cualquier otra persona, entre ellos:
➔ Derecho a la vida
➔ Derecho a la educación inclusiva
➔ Derecho al trabajo libremente elegido
➔ Derecho a una vida independiente
➔ Derecho a la salud
➔ Derecho a la no discriminación
Para garantizar estos derechos, la CDPD insta a los Estados Parte a modificar o eliminar
cualquier barrera que restrinja su ejercicio, a través de los siguientes principios generales:
a) Respeto por la dignidad inherente, la autonomía individual, la libertad de tomar
decisiones y la independencia de las personas.
b) No discriminación.
c) Participación e inclusión plena y efectiva en la sociedad.
d) Respeto por la diferencia y aceptación de la discapacidad como parte de la diversidad
humana.
e) Igualdad de oportunidades.
f) Accesibilidad.
g) Igualdad entre hombres y mujeres.
h) Respeto por el desarrollo evolutivo de niñas y niños con
discapacidad y su derecho a preservar su identidad.
Uno de los aportes más significativos de la Convención es el
reconocimiento del derecho de las personas con discapacidad a
recibir educación en las mismas escuelas que el resto de la
población. Esto significa que el Estado tiene la responsabilidad
de asegurar una educación de calidad, inclusiva, integral y
equitativa, garantizando condiciones de accesibilidad y la
implementación de ajustes razonables.
En este sentido, la accesibilidad se constituye como un eje transversal de toda la
Convención, y se desarrolla especialmente en el Artículo 9, que establece la obligación de
los Estados de adoptar medidas que aseguren el acceso, en igualdad de condiciones, al
entorno físico, la información, la comunicación, las tecnologías y todos los servicios
públicos, con énfasis particular en el sistema educativo.
En el ámbito escolar, esto implica eliminar barreras de diversa índole:
➔ Arquitectónicas: como rampas, baños accesibles, señalética adecuada,
circulación segura.
➔ Comunicacionales: uso de intérpretes de lengua de señas, materiales accesibles,
apoyos visuales, tecnologías asistivas.
➔ Pedagógicas: flexibilización del currículo, estrategias didácticas diversificadas,
utilización de TIC accesibles.
➔ Actitudinales: fomentando una cultura institucional basada en el respeto a la
diversidad y la no discriminación.
La accesibilidad, por lo tanto, no se limita a lo físico, sino que constituye una condición
imprescindible para la participación plena y efectiva de todos los estudiantes. Debe estar
garantizada desde el diseño mismo de cada propuesta educativa. Solo así, la inclusión
deja de ser una declaración de principios para convertirse en una práctica concreta,
sostenida y transformadora.
Un ejemplo directo de lo expresado se encuentra en el Artículo 24 de la Ley N.º
26.378, que establece:
Con miras a hacer efectivo este derecho sin discriminación y sobre la base de la
igualdad de oportunidades, los Estados Partes asegurarán un sistema de educación
inclusivo a todos los niveles que:
● Garantice que las personas con discapacidad no queden excluidas del
sistema general de educación, ni de la enseñanza gratuita y obligatoria.
● Permita el acceso a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad
y gratuita, en igualdad de condiciones con las demás personas, en la
comunidad en que vivan.
● Asegure la realización de ajustes razonables en función de las necesidades
individuales.
● Preste el apoyo necesario a las personas con discapacidad, en el marco del
sistema general de educación, para facilitar su formación efectiva.
● Establezca medidas de apoyo personalizadas y eficaces en entornos que
favorezcan el máximo desarrollo académico y social, de conformidad con el
objetivo de la plena inclusión.”
Además, los Estados Parte deben garantizar que las personas con discapacidad
adquieran habilidades para la vida y el desarrollo social, fomentando su participación
plena en la comunidad educativa. Para ello, es necesario emplear diversos sistemas de
comunicación (verbales, no verbales, visuales, auditivos o escritos), así como formatos
accesibles que faciliten el aprendizaje y el desarrollo integral.
Para construir entornos accesibles y verdaderamente inclusivos, no solo debemos
identificar y eliminar barreras, sino también promover configuraciones de accesibilidad,
que comprenden tres dimensiones fundamentales:
● Apoyos.
● Diseño Universal.
● Ajustes Razonables.
Estas configuraciones deben implementarse en función de cada situación concreta, con el
objetivo de garantizar el ejercicio pleno de derechos para todas las personas.
Apoyos
Todos necesitamos apoyo en algún momento de nuestras vidas. Dar y recibir apoyo es
parte de nuestra experiencia humana. Sin embargo, algunos apoyos —como los
requeridos por personas con discapacidad— continúan siendo marginales en los diseños
sociales actuales.
El apoyo es la asistencia brindada a una persona para que pueda realizar actividades
cotidianas y participar plenamente en la sociedad. Puede adoptar diversas formas:
● Personas (asistentes personales, ILSA, perro guía)
● Elementos (sillas de ruedas, bastones, dispositivos ortopédicos)
● Tecnologías (lectores de pantalla, tableros de comunicación, aplicaciones con
voz sintética).
Por ejemplo, una persona con discapacidad visual puede utilizar un bastón y señales
podotáctiles para desplazarse de forma autónoma. En muchos casos, el acceso al
apoyo adecuado es esencial para garantizar la dignidad, la autonomía y la inclusión.
Los apoyos, además, deben respetar la autodeterminación de la persona, permitiéndole
ejercer control sobre su vida, sus decisiones y su participación.
Diseño Universal
Según el Artículo 2 de la CDPD, el Diseño Universal se define como:
“El diseño de productos, entornos, programas y servicios que de manera anticipada
respondan a la diversidad de necesidades de las personas sin requerir adaptaciones
posteriores.”
Este enfoque busca anticipar la diversidad,
contemplando desde el inicio cómo se desplazan,
aprenden, se comunican o interactúan las distintas
personas.
Por ejemplo, diseñar un edificio con rampas, ascensores,
baños accesibles y puertas amplias permite que todas
las personas puedan acceder sin necesidad de
modificaciones futuras. Esto no solo es más inclusivo,
sino también más eficiente y menos costoso.
Incorporar la perspectiva de discapacidad y accesibilidad desde el inicio de toda propuesta
—política, programa o diseño— es un paso clave hacia una sociedad libre de barreras.
Ajustes Razonables
Los ajustes razonables, también definidos en el Artículo 2 de la CDPD, son:
“Modificaciones y adaptaciones necesarias y adecuadas que no impongan una carga
desproporcionada, y que se requieran en una situación concreta para garantizar a una
persona con discapacidad el goce o ejercicio, en igualdad de condiciones con las demás,
de todos los derechos humanos.”
A diferencia del diseño universal —que apunta a colectivos—, los ajustes razonables se
orientan a situaciones individuales. Se aplican cuando una persona necesita una
modificación específica para poder participar, aprender o desarrollarse en igualdad de
condiciones.
Ejemplos:
● Acordar una jornada laboral adaptada para una persona con discapacidad
intelectual.
● Utilizar pictogramas en un espacio recreativo para facilitar la comprensión de una
persona con discapacidad psicosocial.
● El cumplimiento de los ajustes razonables es obligatorio y constituye una
herramienta para prevenir la discriminación y garantizar la inclusión efectiva
En el 2016 se sanciona la Ley 27.306 que declara de Interés Nacional el abordaje
integral e interdisciplinario de los sujetos que presentan Dificultades Específicas del
Aprendizaje (DEA). Su objeto principal es garantizar el derecho a la educación de
los niños, niñas, adolescentes y adultos que presenten DEA.
Se entiende por DEA: alteraciones de base neurobiológica que afectan los
procesos cognitivos relacionados con el lenguaje, la lectura, la escritura y/o el
cálculo matemático, con implicaciones leves, moderadas o graves en el ámbito
escolar. Estas condiciones requieren adecuaciones accesibles y ajustes razonables
para favorecer la inclusión efectiva.
La Ley 27.306 contempla:
● Capacitación docente para detectar tempranamente los indicios de DEA.
● Adecuaciones pedagógicas y tecnológicas para la continuidad
pedagógica y el despliegue del potencial de cada estudiante.
● Coordinación federal a cargo del Consejo Federal de Educación.
● Cobertura de tratamientos a través del Programa Médico Obligatorio
(PMO).
A nivel nacional, nos guían los lineamientos de la Resolución CFE Nº 311/16, que
orienta también las resoluciones ministeriales provinciales vigentes en San Luis. La
Resolución N° 311/16, aprobada en la 77° Asamblea del Consejo Federal de
Educación, establece:
● Propiciar condiciones para la inclusión en el sistema educativo argentino.
● Acompañar las trayectorias escolares de estudiantes con discapacidad.
● Aprobar el Anexo I "Promoción, acreditación, certificación y titulación de
los estudiantes con discapacidad".
La norma incluye también:
● Anexo II: "Ejes prioritarios para la elaboración de un Proyecto
Pedagógico Individual (PPI)".
● Anexo III: "Observaciones sobre las configuraciones de apoyo del Anexo
II".
● Anexo IV: "Informe de desarrollo de capacidades, saberes específicos y
competencias adquiridas".
Enfoque y principios de la 311/16
➔ Modelos sociales de la discapacidad.
La resolución hace hincapié en interpretar y atender a las personas con
discapacidad desde el contexto en el que están inmersas, antes que
focalizarse únicamente en sus características individuales. De este modo, se
invita a identificar cómo el entorno puede facilitar su participación de acuerdo
con su capacidad.
➔ Apoyo y ajustes razonables.
Se establece que el sistema educativo debe garantizar el acompañamiento de
las trayectorias escolares de los/as estudiantes con discapacidad, mediante un
trabajo consensuado entre niveles y modalidades, y propiciando ajustes
razonables en función de las necesidades individuales de cada estudiante.
Puntos principales de la Resolución 311/16
1) Matriculación como derecho.
Dentro de la orientación de las trayectorias escolares obligatorias se
establece que al comenzar tienen derecho a ser inscriptos en educación
inicial común al igual que el resto de la población.
2) Escucha activa y participación familiar.
Se promueve la participación activa de la familia, informando sobre las
decisiones relacionadas con la trayectoria escolar del estudiante,
facilitando acuerdos y comunicación periódica acerca de su evolución y
evaluación.
3) Identificación de barreras como principio y como método.
En la etapa inicial de interacción entre los estudiantes con el contexto
institucional surgirá un primer análisis acerca de las posibles barreras
institucionales, culturales y didácticas al acceso a la participación, la
comunicación y al aprendizaje de los estudiantes con discapacidad.
En caso que se requiera se diseñarán e implementarán estrategias para
la prevención, detección y atención educativa de trastornos del desarrollo
o discapacidad en la primera infancia en el contexto donde los/as
niños/as se encuentren.
4) Rol de la modalidad especial para la inclusión en las escuelas
comunes:
Las jurisdicciones proporcionarán el apoyo y acompañamiento de la
modalidad de educación especial para mejorar la inclusión.
5) Apoyos para las instituciones educativas:
para garantizar un óptimo desarrollo de la trayectoria escolar de los/as
niñas con discapacidad dentro de las instituciones los mismos contarán
con posibilidad apoyos necesarios para el desarrollo de su trayecto en el
nivel, contar con propuestas específicas a partir de identificación de
barreras a efecto de minimizar estas.
6) Proyecto pedagógico individual (PPI) se elaborará en función de las
necesidades del estudiante, promoviendo su desarrollo integral y
tendiendo a favorecer su inclusión social y educativa.
La planificación y desarrollo del PPI será responsabilidad de los equipos
educativos correspondientes, quienes informarán y acordarán con las
familias las metas y responsabilidades de cada una de las partes a fin
que el estudiante con discapacidad desarrolle sus aprendizajes sin
perder de vista el diseño curricular jurisdiccional, en vistas a que el
mismo no implique un currículum paralelo. Los proyectos personalizados
deben actualizarse periódicamente sobre la base de metas factibles y
estar redactados en un lenguaje claro.
Pasaje de nivel inicial a primario y de primario a secundario:.
Respecto del pasaje de primaria a secundaria, se indica que todos los estudiantes
con discapacidad que certifican el nivel primario, aunque sus aprendizajes hayan
guardado escasa referencia con el diseño curricular jurisdiccional del nivel
primario, ingresarán al nivel secundario. Es decir, el estudiante que apruebe lo que
su proyecto pedagógico individual propone debe pasar a secundaria.
Promoción, acreditación y certificación:
La trayectoria escolar deberá de ser documentada mediante un instrumento formal
de evaluación del grado/año ciclo correspondiente, en igualdad de condiciones y
sin discriminación
Los estudiantes que hayan contado con un PPI contarán con calificaciones en su
boletín, en concordancia a lo propuesto en este, el cual da cuenta de su trayectoria
escolar. Además este habilita a recibir la certificación del nivel al igual que el resto
de la población escolar.
El Proyecto Pedagógico Individual (PPI) es una herramienta clave para garantizar
el aprendizaje, la participación y la inclusión educativa y social de los estudiantes.
Si bien fue diseñado originalmente para estudiantes con discapacidad, también
puede aplicarse a aquellos que requieran configuraciones de apoyo específicas,
como quienes presentan Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA) o Altas
Capacidades.
El objetivo es diseñar una propuesta pedagógica que esté alineada, en la medida
de lo posible, con el diseño curricular jurisdiccional, realizando las menores
modificaciones [Link] PPI debe ser un documento vivo y flexible, que se
actualice de forma periódica y contenga:
Datos y fechas de contacto de los actores involucrados.
Acuerdos metodológicos, contenidos, formas de evaluación y sus
fundamentos.
Registro y justificación de las revisiones planificadas.
Redacción clara y accesible.
También se deben establecer instancias de articulación con equipos
interdisciplinarios del sistema educativo y del ámbito de la salud, asegurando un
abordaje integral. Por último, es necesario definir criterios de evaluación para la
acreditación y promoción de los aprendizajes logrados, considerando el desarrollo
de capacidades del estudiante.
En la provincia de San Luis, la implementación del Proyecto Pedagógico Individual
(PPI) se encuentra regulada por dos resoluciones fundamentales del Ministerio de
Educación: la Resolución N.º 120-ME-2020 y la Resolución N.º 270-ME-2021.
Resolución N.º 120-ME-2020
Esta resolución establece las pautas y procedimientos para la elaboración e
implementación del PPI en el nivel secundario, garantizando el derecho a la
acreditación y certificación de los estudios para los estudiantes con discapacidad que
hayan transitado su trayectoria educativa con un PPI.
Entre sus principales aportes se destacan:
● Aprobación de la certificación del nivel secundario con PPI, a partir de la
cohorte 2017.
● Inclusión de Pautas para la confección del PPI (Anexo I):
➔ Reconocimiento de la individualidad de cada estudiante, previendo que
el PPI contemple;
➢ Las particularidades personales y contextuales.
➢ Las barreras y las variables que participan en la adquisición del
conocimiento.
➔ Contar con los datos de todos los involucrados en el proyecto.
➔ Propuesta curricular: organización de propósitos, contenido por áreas,
incorporar concepto de evaluación de los procesos implementados,
contenidos priori apoyos o ajustes también contempla la incorporación de
conocimientos de la vida cotidiana (higiene, autonomía, entre otros).
➔ El PPI permitirá visualizar las capacidades del estudiante, tanto para
relacionarse como para apropiarse de conocimientos.
● Instructivo para la confección de títulos (Anexo II):
➔ La PROMOCIÓN establece el reconocimiento de saberes, las
evaluaciones de los equipos educativos que participan del proyecto.
➔ La trayectoria del estudiante debe estar documentada en un instrumento
formal, el boletín, que le permitirá acceder a la ACREDITACIÓN.
● El PPI permite visualizar las capacidades del estudiante y facilita la
promoción y acreditación mediante instrumentos formales como el boletín
escolar.
● Establece que el título de nivel secundario se emita desde la institución
educativa donde el/la estudiante cursó el último año.
Resolución N.º 270-ME-2021
Esta normativa amplía la implementación del PPI a los niveles Inicial y Primario,
consolidando una política integral de inclusión educativa en toda la educación
obligatoria de la provincia.
Contempla los siguientes principios y lineamientos:
● El PPI se constituye como un proyecto de acompañamiento pedagógico
centrado en el qué y cómo aprenden los estudiantes.
● Se garantiza que la inclusión escolar se realice en el aula común, sin requerir
la existencia de aulas especiales ni la contratación obligatoria de
profesionales externos.
● Las configuraciones de apoyo deberán ser definidas por las instituciones
escolares en función de las barreras detectadas y los recursos disponibles.
● Cuando se requiera reducción horaria, esta deberá estar justificada en el PPI,
siendo temporal y tendiente a la progresiva inclusión plena.
● La evaluación y calificación de los estudiantes deberá estar en concordancia
con el PPI, y registrarse formalmente en la Libreta de Calificaciones.
● El proceso se formaliza mediante instrumentos como el Acta Acuerdo (Anexo
V) y el Convenio para la inclusión escolar (Anexo VI).
● El PPI puede elaborarse para estudiantes con:
➔ Certificado Único de Discapacidad (CUD),
➔ Informe de profesional matriculado,
➔ Dictamen del CETAAP.
Ambas resoluciones coinciden en que el PPI es una herramienta pedagógica que
debe ser flexible, contextualizada y construida de manera colectiva, involucrando a
docentes, equipos técnicos, familia y el propio estudiante.