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Abdías

El libro de Abdías, el más corto del Antiguo Testamento, se centra en la destrucción de Edom y su relación conflictiva con Judá, originada en la rivalidad entre Jacob y Esaú. Se cree que Abdías escribió poco después de un ataque edomita a Jerusalén, posiblemente durante el reinado de Joram, y su mensaje profético incluye la condena de Edom por su trato hacia Israel. La profecía de Abdías se cumplió con la eventual desaparición de Edom de la historia tras la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C.
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Abdías

El libro de Abdías, el más corto del Antiguo Testamento, se centra en la destrucción de Edom y su relación conflictiva con Judá, originada en la rivalidad entre Jacob y Esaú. Se cree que Abdías escribió poco después de un ataque edomita a Jerusalén, posiblemente durante el reinado de Joram, y su mensaje profético incluye la condena de Edom por su trato hacia Israel. La profecía de Abdías se cumplió con la eventual desaparición de Edom de la historia tras la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C.
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Abdías

‫עזבדיה‬
Nada se conoce con seguridad acerca del autor. Otras referencias del AT a
hombres con este nombre no parecen referirse a este profeta. Sus menciones
frecuentes de Jerusalén, Judá y Sión sugieren que pertenecía al reino del sur (10-
12. 17, 21). Abdías fue probablemente un contemporáneo de Elías y Eliseo.
La fecha de escritura es igualmente difícil de determinar, aunque se sabe que
está ligada al ataque edomita contra Jerusalén descrito en los v.v 10-14. Al
parecer Abdías escribió poco después del ataque. Hubo cuatro invasiones
significativas de Jerusalén en la historia del AT:
1. Por Sisac, rey de Egipto, 925 a.C. durante el reinado de Roboam (1 R
14:25, 26; 2 Cr 12).
2. Por los filisteos y árabes entre el 848-841 a.C. durante el reinado de Joram
de Judá (2 Cr 21:8-20).
3. Por Joás, rey de Israel, 790 a.C. (2 R 14; 2 Cr 25.
4. Por Nabucodonosor, rey de Babilonia, en la caída de Jerusalén en 586 a.C.
De estas cuatro, sólo la segunda y la cuarta probablemente encajan con la
información histórica. La segunda es preferible, debido a que la descripción de
Abdías no indica la destrucción total de la ciudad, la cual se llevó a cabo bajo el
ataque de Nabucodonosor. Además, aunque los edomitas estaban involucrados en
la destrucción de Jerusalén por manos de Nabucodonosor (Sal 137; Lm 4:21), es
significativo que Abdías no menciona a los babilonios por nombre (como todos los
demás profetas que escribieron acerca de la caída de Jerusalén), ni hay referencia
alguna a la destrucción del templo o a la deportación del pueblo; de hecho, los
cautivos parecen haber sido llevados al SO, no al E hacía Babilonia (20).
El profeta Abdías escribió el libro más corto del Antiguo Testamento (1:1). Su
nombre en hebreo significa “Siervo del Señor” y era común en tiempos antiguos.
Tal vez él fue uno de los maestros mencionados en 2 Cr 17:7. El tema del libro de
Abdías es la destrucción de la nación de Edom, que eran descendientes de Esaú,
hijo de Isaac y Rebeca (Gn 25:24–26).
El motivo para escribir este libro fue una invasión de Jerusalén. Durante la historia
de Judá hubo cinco invasiones. El contexto de Abdías se desarrolló en la época de
la invasión filistea y la de las tribus de Arabia en el año 845 a.C. (Am 1:6–8),
durante el reinado de Joram (853–841 a.C.). En este tiempo Edom se rebeló
contra Judá (2 Cr 21:8, 16, 17). Basado en estos sucesos, la obra de Abdías pudo
haber sido el primer escrito profético.
Durante la larga historia de Judá y Edom hubo muchos conflictos entre ellos. La
razón de esto, mucho antes que fueran naciones, fue la rivalidad entre Jacob, el
antepasado de Judá y Esaú, el antepasado de Edom (Gn 25:23–26; 27:41).
Después del Éxodo de Egipto, Edom rehusó permitirle a Moisés que pasara por su
territorio (Nm 20:14–21).
El Libro de Abdías enfatiza la verdad del pacto de Dios con Abraham y sus
descendientes en que al que te maldiga, maldeciré (Gn 12:3a). La gente de Edom
rechazó la bendición mesiánica que venía por Abraham y en su lugar experimentó
la maldición debido al trato cruel que le dieron a los israelitas. Es interesante notar
cómo se cumple este mensaje contra Edom. Durante el período entre los dos
testamentos, los nabateos desplazaron a Edom. Por algún tiempo, Edom se llamó
Idumea (Mr 3:7–8); fue conquistado por la dinastía hasmoneana. Un personaje
prominente de los idumeos fue el Herodes que gobernó durante la vida de Jesús y
los apóstoles. Edom desapareció de la historia después del año 70 d.C.
Tanto los judíos como los gentiles que confíen en Cristo como su salvador anticipa
la época cuando el reino será del Señor (1:21b; Mt 6:10).
Contexto Histórico de Abdías
Los edomitas tienen su origen en Esaú, el primogénito (gemelo) de Isaac y
Rebeca (Gn 25:24-26), quien luchó con Jacob aún mientras estaban en el vientre
(Gn 25:22). El nombre de Esaú quiere decir "velludo", porque él era "todo velludo
como una pelliza" (Gn 25:25). Él también es llamado Edom, lo cual quiere decir
"rojo", debido a la venta de su primogenitura a cambio de algo de "guiso rojo" (Gn
25:30). Él mostró un menosprecio por las promesas de pacto al casarse con dos
mujeres cananeas (Gn 26:34) y más adelante con la hija de Ismael (Gn 28:9). Le
encantaba estar afuera y después que la bendición de su padre le fue robada por
Jacob, fue destinado a permanecer siendo un hombre de los espacios abiertos
(Gn 25:27; 27:38-40). Esaú se estableció en una región que en su mayor parte
estaba constituida por montañas escabrosas al S del Mar Muerto (Gn 33:16; 36:8,
9; Dt 2:4, 5) llamada Edom (gr: "Idumea"), el área de 64 Km de ancho la cual se
extiende aproximadamente 160 km al S del Golfo de Akaba. La legendaria
Carretera del rey, una ruta de caravana esencial uniendo a África del Norte con
Europa y Asia, pasa a lo largo de la meseta oriental (Nm 20:17). La lucha y
nacimiento de Jacob y Esaú (Gn 25) forman el contexto definitivo de la profecía de
Génesis [Link] "Dos naciones hay en tu seno". Sus descendientes respectivos,
Israel y Edom, fueron enemigos perpetuos. Cuando Israel salió de Egipto, Edom
negó a su hermano Jacob el paso por en medio de su tierra, localizada al S del
Mar Muerto (Nm 20:14-21). No obstante, Israel fue instruido por Dios a ser amable
con Edom (Dt 23:7, 8). Abdías, habiendo recibido una visión de Dios, fue enviado
a describir sus crímenes y a pronunciar destrucción total sobre Edom por su trato
hacia Israel.
Los edomitas se opusieron a Saúl (1043-1011 a.C.) y fueron sujetos bajo David
(1011-971 a.C.) y Salomón (971-931 a.C.). Pelearon en contra de Josafat (873-
848 a.C.) y exitosamente se rebelaron en contra de Joram (853-841 a.C.). Fueron
conquistados una vez más por Judá bajo Amasías (796-767 a.C.), pero volvieron a
ganar su libertad durante el reinado de Acaz (735-715 a.C.). Más tarde Edom fue
controlado por Asiria y Babilonia; en el quinto siglo a.C. los edomitas fueron
forzados por los nabateos a dejar su territorio. Se mudaron a la zona de Palestina
del sur y llegaron a ser conocidos como los edomitas. Herodes el Grande, un
edomita, se convirtió en rey de Judea bajo Roma en el 37 a.C. En un sentido, la
enemistad entre Esaú y Jacob continuó en el intento de Herodes por asesinar a
Jesús. Los edomitas participaron en la rebelión de Jerusalén en contra de Roma y
fueron derrotados junto con los judíos por Tito en el 70 d.C. De manera irónica, los
edomitas aplaudieron la destrucción de Jerusalén en el 586 a.C. (Sal 137:7) pero
murieron tratando de defenderla en el 70 d.C. Después de ese entonces ya no se
volvió a oír de ellos. Tal como Abdías predijo, ellos serían cortados "para siempre"
(v. 10); y "ni aun resto quedará de la casa de Esaú" (v. 18).
Cumplimiento de la profecía de Abdías
Abdías predijo que los idumeos serían “talados para siempre” “como si no
hubieran sido” (10, 16, 18); que un remanente de Judá sería salvo, y que el reino
del Dios de Judá aún prevalecería (17, 19, 21).
Dentro de cuatro años del incendio de Jerusalén, Edom fue invadida y asolada,
582 a.C., por los mismos babilónicos a quienes ellos habían ayudado contra
Jerusalén. Los nabateos se apoderaron de Edom. Los pocos idumeos que
restaban quedaron circunscritos a una región sur de Judea, en donde subsistieron
durante cuatro siglos como enemigos activos de los judíos. En el 126 a.C fueron
sojuzgados por Juan Hircano, unos de los gobernantes macabeos. Se les obligó a
circuncidarse, y fueron absorbidos dentro del estado judío. Cuando Palestina fue
conquistada por los romanos en el 63 a.C., éstos entregaron al mando de Judea a
los Herodes, una familia idumea. Esto fue el final de los idumeos. Con la
destrucción de Jerusalén en el 70 d.C., desaparecieron de la historia.
El verso 21 del Libro de Abdías, contiene una referencia profética de Cristo y Su
Iglesia. “Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el
reino será de Jehová.” Estos “salvadores” (también llamados “libertadores” en
muchas versiones) son los apóstoles de Cristo, ministros de la Palabra, y
especialmente los predicadores del Evangelio en estos últimos días. Ellos son
llamados “salvadores,” no porque ellos obtengan nuestra salvación, sino porque
ellos predican la salvación a través del Evangelio de Cristo y nos muestran el
camino para obtener esa salvación. Ellos, y la Palabra predicada por ellos, son los
medios por los que “las buenas nuevas” de salvación son llevadas a todos los
hombres. Mientras que Cristo es el Único Salvador, quien vino para comprar esa
salvación y siendo Él el autor de ella; la presencia de los salvadores y liberadores
del Evangelio será más y más evidente mientras más se acerca el final de los
tiempos.

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