POR QUE LOS MATARON Digital
POR QUE LOS MATARON Digital
COMISIONADOS INAI
Adrián Alcalá Méndez
Comisionado Presidente
Norma Julieta Del Río Venegas
Comisionada
Josefina Román Vergara
Comisionada
Blanca Lilia Ibarra Cadena
Comisionada
Equipo Editorial
Edición: Edgar Samuel Rodríguez Ocampo, Kenya Soraya Martínez Ponce,
María Fernanda de León Canizalez.
Diseño editorial y portada: Diego González Hernández.
Acerca de la Autora
Adela Navarro Bello........................................................................................................................... 30
3
ÍNDIC E
Acerca de la Autora
Yohali Reséndiz................................................................................................................................... 48
H
istóricamente el periodismo enfrenta riesgos, desde represión, censu-
ra, agresiones, intimidación e incluso asesinatos. En el mundo entero,
las y los periodistas se exponen cada día a amenazas graves por el simple
hecho de hacer su trabajo: informar al público. Sin embargo, creo firme-
mente que el periodismo de investigación es clave para alcanzar los cam-
bios que sean necesarios en la sociedad.
De acuerdo con Artículo 19, durante los años 2000 al 2024, que abar-
can 5 sexenios, fueron asesinados en México 169 comunicadores de los
cuales 157 eran hombres y 13 mujeres. En los últimos seis años, fueron eje-
cutados 46 periodistas, cuatro más están desaparecidos y 34 trabajadores
de la información han sufrido atentados contra su vida.
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
Este libro nace de una necesidad de visibilizar una realidad más allá de
números y cifras. Frecuentemente escuchamos y leemos en medios sobre
ataques a periodistas, pero resulta prioritario hacerse las preguntas: ¿Por
qué los mataron? ¿Qué investigaban?
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ACERCA DEL AUTOR
ACERCA DEL AUTOR
desde 2020. Leopoldo Maldonado es abogado (Ibero León) y tiene una Maestría
en Derecho de los Derechos Humanos (Ibero CDMX). Como defensor de derechos
humanos durante los últimos 17 años ha trabajado en organizaciones de la sociedad
civil de derechos humanos en México, como el Centro de Derechos Humanos Miguel
Agustín Pro Juárez. Durante sus 11 años en ARTICLE 19, Leopoldo ha contribuido a
la documentación, análisis jurídico y político, defensa y promoción del espacio cívico,
el acceso a la información y la libertad de expresión, tanto en línea como fuera de
ella. También ha consolidado la presencia de la oficina regional dentro de Centro-
américa y Cuba. Ha formado parte del consejo asesor del Mecanismo Federal de
Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas de 2018 a 2019. Ha
publicado en medios de comunicación como Aristegui Noticias, Animal Político, Re-
forma, Proceso y tiene una columna semanal en el medio digital Sin Embargo.
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LAS VIOLENCIAS CONTRA LA PRENSA
EN ESPIRAL ASCENDENTE E IMPARABLE
D
urante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, del 1º de diciembre de
2018 al 31 de marzo de 2024, se registraron 3408 agresiones contra la prensa
(ARTICLE 19). Esto representa un promedio de una agresión cada 14 horas a lo largo
del sexenio1. Así, en el gobierno de López Obrador la violencia no pudo detenerse.
Por el contrario, hubo un incremento porcentual de 62.13% en las agresiones contra
la prensa2, respecto de lo sucedido en el sexenio de Enrique Peña Nieto.
Uno de los cambios en la forma de ejercer la violencia durante este sexenio es preci-
samente el aumento del uso ilegítimo del poder público. La agresión mediante la comu-
nicación oficial fue la más documentada en esta categoría, con 224 casos (6.57% del
total). Esta es una constante que ha traído consigo una normalización de la violencia.
Además, se agudiza cuando los ataques ocurren de forma constante y cotidiana, y
provienen en principio de la tribuna presidencial, pero los repiten todos los niveles de
gobierno y todos los partidos políticos.
2 En el sexenio anterior se contabilizaron durante el mismo período, es decir, los primeros cinco años y el primer
trimestre de 2018, 2102 agresiones. El cambio porcentual se midió con la fórmula = (3408-2102) /2102*100.
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las violencias contra la prensa en espiral ascendente
e imparable
3 Cuando la organización hace referencia a agresiones por el Estado mexicano o a autoridades, se refiere
a las tres categorías de perpetradores: personas funcionarias públicas, fuerzas de seguridad civiles y fuerzas
armadas.
4 Policías o guardias de seguridad contratados directamente por algún gobierno municipal, estatal o el fe-
deral.
6 Año en que se comenzó a documentar el tipo de cobertura de acuerdo con las siguientes categorías: corrup-
ción y política, derechos humanos, protesta o movimientos sociales, sector privado, seguridad y justicia, tierra
y territorio.
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en el ejercicio de su profesión
7 Personas funcionarias públicas con 58 casos; fuerzas de seguridad civiles (policía, guardias, etcétera), 23;
Fuerzas Armadas (Guardia Nacional, Ejército, Marina, etcétera), 6.
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las violencias contra la prensa en espiral ascendente
e imparable
8 Personas funcionarias públicas con 81 casos; seguidas por fuerzas de seguridad civiles (policía, guardias,
etcétera), con 37; y fuerzas armadas (Guardia Nacional, Ejército, Marina, etcétera.), con 3.
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en el ejercicio de su profesión
10 Homicidios: Jorge Celestino Ruiz Vázquez (02-08-2019), María Elena Ferral (30-03-2020), Julio Valdivia
(09-09-2020), Jacinto Romero Flores (19-08-2021) y José Luis Gamboa Arenas (10-01-2022). Desaparición
de Juan Carlos Hinojosa (04-07-2023).
11 En las redacciones, la violencia se materializa en la falta de prestaciones de ley, bajos salarios, horarios
indefinidos, incluso en amenazas de despido si no se atienden las exigencias de hacer coberturas de alto riesgo
sin protocolos de protección. Todo ello genera estrés, incertidumbre y afecta la salud mental y emocional de
las y los periodistas.
12 Desde 2021, ARTICLE 19 pregunta, cuando tiene contacto directo con la víctima, si es posible incorporar
datos estadísticos sobre su situación económica en los análisis de la organización. Para mayor detalle, ver nota
metodológica.
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las violencias contra la prensa en espiral ascendente
e imparable
Por otra parte, de acuerdo con el informe Mujeres periodistas y salas de redacción
(Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 2022), las mujeres periodistas
enfrentan violencias como la segregación horizontal, salarios menores, techos de
cristal, discriminación por funciones como el de cuidadoras, hostigamiento y acoso
sexual13. Según la documentación de ARTICLE 19, en este sexenio se agredió a mu-
jeres periodistas en un total de 979 ocasiones (28.73%), mientras que a periodistas
hombres en 2012 (59.04%).
Tendencias preocupantes
ARTICLE 19 ha identificado y llama la atención sobre cuatro tendencias acerca de
las cuales las autoridades y la sociedad deben estar atentas para vigilar la situación
de la libertad de expresión y el acceso a la información de periodistas en México:
Debido a las propias características de internet, es muy complicado tener certeza del
origen de las agresiones digitales y se dificulta comprobar que las autoridades de los estados
mencionados utilicen recursos públicos para estructurar una red de agresiones digitales.
13 En 2019, la colectiva Periodistas Unidas Mexicanas realizó una encuesta a 392 mujeres periodistas en
la que el 73% de las entrevistadas dijo haber enfrentado algún tipo de acoso sexual en sus redacciones o al
momento de realizar coberturas.
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medios. A lo largo de estos años, ARTICLE 19 y FUNDAR14 han observado una dis-
minución general en el presupuesto destinado a publicidad oficial, pero también una
persistente concentración del gasto en unos pocos medios de comunicación, y una
mala planificación y transparencia en la utilización de estos fondos.
14 FUNDAR es una organización de la sociedad civil plural e independiente —con sede en México— que se
rige por los principios de horizontalidad y transparencia. Con su quehacer busca avanzar hacia la democracia
sustantiva y contribuir a generar cambios estructurales que transformen positivamente las relaciones de poder
entre sociedad y gobierno. La sociedad que queremos es justa y participativa, y donde el Estado cumple cabal-
mente con los derechos humanos de las personas, comunidades y pueblos para generar condiciones de vida
digna y bienestar para todas y todos. Para más información, véase: [Link]
15 En pesos de 2024.
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
Lo preocupante de las violencias ejercidas con el uso y control del Poder Judicial
es que las agresiones tienen bases legales y las consecuencias se dan en el ámbito
individual y colectivo. La idea de que todos los medios de comunicación son oposito-
res y están en contra de los gobiernos en curso también tiene el “efecto cascada” del
discurso estigmatizante.
16 En el informe de ARTICLE 19, Leyes del silencio: acoso judicial contra la prensa en México y Colombia,
se señaló que “El acoso judicial puede caracterizarse a partir de cuatro elementos principales; a saber: I) la
judicialización de conflictos de libertad de expresión; II) la apariencia de una causa infundada; III) desigualdad
entre las partes en conflicto, y IV) buscar el silenciamiento de un asunto de interés público” (2020, pág. 7).
17 Víctor Manuel Jiménez Campos (Guanajuato), Jorge Molontzin Centlal (Sonora), Roberto Carlos Flores
Mendoza (Chiapas), Alan García Aguilar (Guerrero) y Juan Carlos Hinojosa Viveros (Veracruz).
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Durante este sexenio, la violencia letal tuvo como principal perpetrador al cri-
men organizado; ya que, de los 46 casos registrados, en al menos 22, ARTICLE 19
encontró autoría y vínculos directos de grupos delincuenciales, sin descartar que ha-
yan actuado en complicidad con autoridades, o bien con su aquiescencia (ARTICLE,
2022). En más de la mitad de los casos, las víctimas de asesinato durante el gobierno
de AMLO cubrían temas de seguridad y justicia, con 23 casos y 18 casos por quienes
se dedicaban a informar sobre asuntos de corrupción y política. Además, también se
identificó el asesinato de cinco personas de la plantilla no editorial de medios de comu-
nicación, así como el de dos familiares de periodistas vinculados a su labor periodística.
18 De acuerdo con la definición ARTICLE 19, un secuestro sucede cuando se tiene confirmada la solicitud de
algún dinero o beneficio a cambio de la liberación de la persona.
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Así, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Hu-
manos (ACNUDH) presentó un diagnóstico con 104 recomendaciones al Mecanismo, re-
saltando que este enfrentaba desafíos considerables (26 de agosto de 2019); a saber:
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Si bien ARTICLE 19 comprende que las medidas de protección no deben ser per-
manentes, lo cierto es que el Mecanismo de Protección reduce o modifica medidas
de los planes de protección sin un proceso de coordinación con otras instancias y sin
planes seguros para la reducción de estas medidas.
Además de los casos citados, cabe mencionar que desde 2019 hasta marzo de
2024 el Mecanismo ha otorgado 278 refugios fuera de su lugar de origen, de los cua-
les 160 han sido a periodistas (Gobierno de México, 31 de marzo de 2024). Además
de los desafíos que implica para la persona un refugio, como los efectos emocionales
que supone abandonar sus hogares, las limitaciones a su labor periodística y perjui-
cio a sus familiares, tampoco hay procesos de retorno seguro para la prensa.
Además de los obstáculos que afronta el Mecanismo, en los últimos años prolife-
raron las instituciones de protección en los estados. A la fecha, existen al menos 23
entidades federativas con alguna unidad especializada, mecanismo o comisión de
protección a periodistas. No obstante, como consta en la investigación Protección de
papel para periodistas en México, del Colectivo Desde Provincia, estas instancias aún
deben encarar muchos desafíos para su funcionamiento. Por ejemplo, falta de presu-
puesto y personal. Funcionan como burocracias inocuas, haciendo las veces de “oficia-
lías de partes” que sólo gestionan trámites sin ofrecer protección efectiva. Hay también
ausencia de procedimientos internos claros y falta de capacitación adecuada para
su personal, entre otras deficiencias (Colectivo Desde Provincia, s/f).
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las violencias contra la prensa en espiral ascendente
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Uno de los primeros factores para la impunidad es no tomar los casos vinculados
a la libertad de expresión, ni iniciar investigaciones diligentes y expeditas. La FEAD-
LE ha reducido el número de indagatorias por delitos cometidos contra periodistas
en este sexenio (ARTICLE 19, 5 de abril de 2022) , con un 28.40% de las indagaciones
iniciadas, a pesar de que los datos estadísticos demuestran que la violencia contra la
prensa ha aumentado 62% en comparación con el sexenio anterior.
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en el ejercicio de su profesión
A manera de conclusión…
¿Por qué agreden y matan a las y los periodistas?
Esta pregunta insistente durante las últimas dos décadas no tiene una respuesta
sencilla. En realidad, hay una multiplicidad de factores que determinan la intención
de inhibir mediante diversas violencias a la prensa: intereses políticos y económicos,
corrupción, complicidad entre grupos delincuenciales y políticos, intolerancia a la
crítica, control de las narrativas, uso de recursos públicos para castigar o premiar
líneas editoriales, la ineficacia y abulia de autoridades, los pactos de silencio y de
impunidad… por mencionar algunos.
En este sentido, es importante poner atención a los textos que conforman esta
obra. Cuando leamos la historia de cada periodista asesinado/a, encontraremos el
rostro humano detrás de violencias que parecen no tener freno. Las historias que se
dejaron de contar en perjuicio de todos. Por eso es de vital importancia poner el acento
en la humanidad de las víctimas, sus familias y su comunidad; no perder la capacidad
de indignarnos ante la mezquindad y la indolencia de perpetradores y autoridades
(que en la mayoría de las ocasiones coinciden). También es un clamor desde la dig-
nidad de quienes no han encontrado justicia, pero que en la memoria de sus seres
queridos o en las cicatrices de la violencia sufrida, nos empujan a seguir buscándola.
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las violencias contra la prensa en espiral ascendente
e imparable
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bajo-para-el-fortalecimiento-del-mecanismo-en-mexico-encuentro-regional-sobre-politi-
cas-de-proteccion-d/
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en el ejercicio de su profesión
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la-eliminacion-de-los-fideicomisos-pone-en-riesgo-la-vida-de-personas-defensoras-de-dere-
chos-humanos-periodistas-y-victimas/
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ACERCA DE LA AUTORA
Ha sido incluidas en las listas de las Mujeres más Valientes del Mundo por
Newsweek, edición Estados Unidos, los 100 Pensadores Globales de la revista Fore-
ing Policy, y Las Mujeres Más Poderosas de México de la revista Forbes.
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20 AÑOS, UNA HERIDA ABIERTA.
2004: EL ASESINATO DEL PERIODISTA
FRANCISCO JAVIER ORTIZ FRANCO
Adela Navarro Bello
¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
E
n México, a los periodistas los matan a sangre fría. Los asesinos los espían sema-
nas antes de cometer el crimen; memorizan su rutina, analizan sus movimientos,
los horarios en su vida pública, los lugares que visitan, hasta encontrar el momento
que les es preciso para cometer el homicidio con total impunidad y escapar sin repa-
ro. A veces los sicarios tienen el apoyo de agentes de las fuerzas públicas, preventi-
vas, disuasivas o investigadoras. En otras ocasiones, actúan solos, con sigilo y ano-
nimato, porque saben que no serán perseguidos por las autoridades de este país.
Cuando salió del consultorio en el cual recibía terapia física, ubicado en la esquina
que conforman las calles Río Bravo y Río Nazas de la colonia Revolución en Tijuana, lo
observaron mientras caminaba hacia su vehículo. La frialdad de los criminales per-
sistió cuando lo vieron salir con Daniel, de 11 años, y Andrea, de 8.
Aquella mañana, Ortiz Franco cubría sus ojos con lentes oscuros porque la luz
le molestaba; además, quería ocultar un ojo que había quedado fuera de su rango
facial debido a esa afección que se atendía. Se le dificultaba hablar; de hecho, se dio
cuenta de lo que sucedía en su cara al no poder beber el agua, que entonces escurría
por la comisura ya descolocada de su labio.
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20 años, una herida abierta.
2004: el asesinato del periodista francisco javier ortiz franco
Martínez Luna, con la voz más opaca que de costumbre, le dijo a Blancornelas
que cerca de las oficinas de la PGJE en la Zona Río de Tijuana habían asesinado a
una persona y que al parecer era un reportero de ZETA. Blancornelas reaccionó con
la negación que procede ante una información así. No, no podría ser nadie del se-
manario porque en ese momento prácticamente todos estaban en las oficinas. Ter-
minó la llamada y se dirigió a la parte alta del local para contar a sus compañeros.
Luego a la parte baja. Todos estaban ahí. No. Faltaba Francisco. Sí, pero él tenía una
incapacidad, él estaba bien, no estaba trabajando, estaba en su casa, continuó en
negación el Codirector de ZETA. Hubo llamadas al celular del licenciado Ortiz Fran-
co y nada: ninguna respuesta. Luego llamamos al teléfono de su casa y respondió
Francisco, el hijo mayor del Editor. Cuando pedimos que nos pasara a su padre, la
terrible realidad azotó a Blancornelas y acabo con la negación que le aquejaba: su
padre no estaba, había acudido a su terapia.
Al tiempo, sobrevino una segunda llamada por parte del procurador Martínez
Luna. Ya tenían confirmación: sí se trataba de una persona que trabajaba en ZETA.
Era Francisco Javier Ortiz Franco. Blancornelas se quedó sin palabras. Estático por
unos segundos antes de considerar que, desconociendo la identidad de la persona
asesinada, había enviado a cubrir el hecho a Lauro Ortiz Aguilera, como reportero, y
a Ramón Blanco Villalón, como fotógrafo. Lauro era hermano de Francisco; Ramón,
hijo de Blancornelas. Hizo lo que pudo, les marcó por celular, intentó que no llegaran
a la escena, que Lauro no viera a su hermano asesinado; pero ya era muy tarde. Ya
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
Difícil resulta cuando la/ el protagonista de una terrible noticia está en la redac-
ción del medio propio. Tocó empezar a investigar el crimen de un compañero para
dilucidar lo que ha sucedido, para avanzar con una indagación que de suyo sabemos
no será procesada de manera adecuada por la autoridad procuradora de justicia.
Apenas siete años atrás, en noviembre de 1997, lo habíamos hecho con mucho dolor
y sentimiento cuando pistoleros del mismo cártel Arellano Félix intentaron asesinar a
Jesús Blancornelas. Salvó la vida de milagro después de que cuatro balas impacta-
ran su cuerpo. No así Luis Valero, su seguridad y asistente, quien ese día, como en los
meses previos a partir de abril de ese año, manejaba la camioneta del Codirector en
todos sus traslados.
Reportero fundador del semanario, Ortiz Franco padeció en los ochenta la pre-
sión gubernamental. Fue testigo, a finales de esa década, de cuando la casa en la
que se instaló el periódico fue balaceada. En 1997, en ocasión del atentado contra
la vida del otro director fundador, J. Jesús Blancornelas, Francisco fue el líder moral
que se hizo cargo de la revista.
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20 años, una herida abierta.
2004: el asesinato del periodista francisco javier ortiz franco
Un licenciado, quien firmó solo como “Lic. Levario”, fue quien, el 12 de agosto
de 2004, recibió de la Procuraduría General de Justicia de Baja California el expe-
diente para su investigación en la Procuraduría General de la República. El expedien-
te, que para entonces constaba de 498 hojas, lo había solicitado formalmente el li-
cenciado José Luis Santiago Vasconcelos, subprocurador de Investigación Especial
contra la Delincuencia Organizada, la SIEDO, y fue enviado por el entonces al procu-
rador de Baja California, Antonio Martínez Luna. Así dejaron constancia de la entrega:
Acta de Averiguación Previa número 132/04/201 así como dos Copias debidamen-
te Certificadas, iniciada en la Agencia del Ministerio Publico del Orden Común y en
la cual aparece como ofendido el de Nombre FRANCISCO JAVIER ORTIZ FRANCO
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
En el año 2021, María Idalia Gómez encabezó una investigación sobre el avan-
ce en la indagación oficial del crimen contra el periodista y Editor general de ZETA,
Francisco Ortiz Franco, para la Alianza de Medios Mx y la Sociedad Interamericana
de Prensa. Además de operar una actualización de la indagación oficial, la intención
era presentar el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, bus-
cando que lo tomaran y contribuyeran a la exigencia internacional sobre el Estado
mexicano para atender la investigación y la reparación del daño a las víctimas.
Aunque resulta imposible reparar ese daño, especialmente para Andrea, Daniel
y Francisco, los hijos del licenciado Ortiz Franco, así como para su viuda, Gabriela
Ramírez, lo que busca la SIP es que el Estado Mexicano reconozca el papel de víc-
timas que ellos tienen, ofrezca una disculpa y cumpla con una parte de la justicia,
ya que en la Fiscalía General de la República han olvidado este artero crimen cuyo
objetivo era el silenciamiento.
[…] toda vez que se advierte que requiere información concerniente a un hecho de-
lictuoso ocurrido en el Estado de Baja California, se hace de su conocimiento que la
Fiscalía General del Estado de Baja California es la institución encargada de ejer-
cer las funciones de investigación y persecución de los delitos ocurridos en dicha
entidad federativa. Lo anterior, de conformidad con el artículo 6 de la Ley Orgáni-
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20 años, una herida abierta.
2004: el asesinato del periodista francisco javier ortiz franco
Con una labor que suma ya 44 años de circulación, ZETA goza de una extensa
red de fuentes, contactos y acceso extraoficial a la información. Uno de nuestros
contactos nos reveló la ubicación del expediente sobre el homicidio de Ortiz Franco:
“Está en la FEMDO”.
Resulta, confiaría la fuente, que la respuesta que recibió María Idalia era de un
machote que se utiliza de entrada para responder cualquier petición de acceso a la
información en la FGR; en este caso, porque se trataba de un crimen cometido en
Baja California, inmiscuían a la FGE. El caso, ahondó, tampoco se encontraba en la
FEADLE, la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos contra la Libertad de Ex-
presión, sino en la FEMDO.
Resulta que la FEADLE, creada el 5 de julio de 2010, es decir, casi seis años des-
pués del asesinato de Francisco, en ningún momento había solicitado la carpeta de
la investigación para que esa fiscalía fuera quien le diera seguimiento, conocedora
de la atracción del caso para la ahora FGR.
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
El contacto de ZETA, que labora en la FGR desde que en el 2004 era PGR, sostuvo
que no encontraban el expediente, porque lo buscaban de manera genérica o en la
FEADLE. Quien fuera procurador en Baja California el día del asesinato de Francisco
Javier Ortiz Franco, el licenciado Antonio Martínez Luna, explicó que la averiguación
está en el área especializada en delincuencia organizada, porque ligaron el caso a
los cárteles de la droga; en particular, al cártel de los hermanos Arellano Félix.
Tres fueron los sospechosos principales del asesinato del editor de ZETA: Fran-
cisco Javier Arellano Félix, capo del cártel que lleva sus apellidos, Jorge Hank Rhon,
y Heriberto Lazcano Lazcano, líder criminal del cártel de los Zetas. Sin embargo, al
atraer la investigación de la PGR, hoy FGR, ninguno de los tres fue investigado res-
pecto del crimen que le arrebató la vida a Ortiz Franco aquella mañana del 22 de
junio de 2004 en Tijuana, Baja California, a escasos cien metros de las instalaciones
de la entonces Procuraduría General de Justicia de Baja California.
La herida sigue abierta. La impunidad, más presente que nunca y los sospecho-
sos sin ser investigados. Francisco Javier Arellano Félix, el Tigrillo, fue detenido por el
Buró de Investigación de los Estados Unidos (FBI) en el año 2006, cuando había zar-
pado su yate de recreo desde San Diego, California, y llegaba a aguas internaciona-
les frente a La Paz, Baja California Sur. Entre varios notorios y buscados miembros
del cártel Arellano Félix (CAF), al Tigrillo lo acompañaba su lugarteniente, Arturo
Villarreal Heredia, alias el Nalgón.
Heriberto Lazcano Lazcano, el entonces líder criminal de los Zetas, había sido
un militar que abandonó el Ejército Mexicano para unirse al cártel del Golfo, donde
creó el brazo armado al que llamó los Zetas, integrado con otros ex miembros de las
Fuerzas Armadas como él. El 7 de octubre de 2021, en un enfrentamiento con la Arma-
da de México, Lazcano fue muerto. Murió impune ante una autoridad que no logró
capturarlo para procesarlo por los delitos cometidos.
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20 años, una herida abierta.
2004: el asesinato del periodista francisco javier ortiz franco
Jorge Hank Rhon, junior de la política mexicana en la era del priísmo, fue electo
alcalde de Tijuana en el 2004, su visa de turista de Estados Unidos retirada en 2009,
y detenido por el Ejército Mexicano en 2011 por acopio de armas. Está libre, siempre
protegido por el sistema político: el PRI que le vio nacer, el PAN que lo dejó crecer y
ahora Morena que le permite seguir impune.
Las líneas de investigación del semanario —los Arellano, Jorge Hank y Heriberto
Lazcano— serían líneas oficiales de seguimiento para la Procuraduría General de
Justicia de Baja California en los días y meses siguientes.
El cártel de los hermanos Arellano Félix estaba tan activo como desde su llegada
a Tijuana en 1985, a pesar de que dos años atrás sus dos liderazgos iniciales y más
visibles habían sido sacados de la circulación criminal cuando, en febrero de 2002,
Ramón Arellano Félix, el líder criminal del sicariato, cayó muerto a manos de un poli-
cía federal que se topó con él por casualidad en Mazatlán, Sinaloa, adonde el capo
había acudido, con un bajo perfil, para disfrutar del popular carnaval de esa ciu-
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
Parte de una familia prolífica, los Arellanos quedaron minados más no elimina-
dos, con la muerte de Ramón y la aprehensión de Benjamín. El menor de los herma-
nos, Francisco Javier Arellano Félix, se hizo al mando operativo de la organización
criminal. El tema financiero ilícito, se dijo entonces, aunque no se investigó ni en los
Estados Unidos ni en México, lo encabezó una mujer: Enedina Arellano Félix.
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20 años, una herida abierta.
2004: el asesinato del periodista francisco javier ortiz franco
trazarían su rutina y delimitarían el momento y el lugar para matarlo. No fue una ca-
sualidad que el crimen se haya perpetrado a escasos cien metros de las instalaciones
de la PGJE. El mensaje era claro. El asesinato del periodista fue un acto en el que
participaron ambas partes, policías y mafiosos.
Francisco Javier Ortiz Franco tenía una escolta de dos policías municipales.
Desde 1997, cuando atentaron contra la vida de Jesús Blancornelas, el entonces
alcalde de Tijuana, José Guadalupe Osuna Millán, había dispuesto de seguridad
para el cuerpo de editores del Semanario. De la protección de Blancornelas esta-
ba a cargo el Ejército Mexicano, una escolta militar compuesta de 14 elementos se
haría cargo de la seguridad del Codirector desde el día del atentado hasta el 23 de
noviembre de 2006, cuando falleció.
Francisco se sentía confiado. Creía que ser un hombre bueno, un periodista rigu-
roso y un profesional ético bastaban para garantizar su vida en un país donde debe-
ría de haber un estado de derecho. Ese 22 de junio de 2004, les dijo a sus escoltas que
no sería necesaria su presencia. No iría a las oficinas del semanario ZETA, ni traba-
jaría en un reportaje próximo a publicar. Su parálisis facial había cambiado su rutina
diaria. No haría más que llevar a sus hijos a la escuela, desayunar, ir a terapia, leer,
relajarse y dedicarse a su recuperación física lejos de la oficina. Seguramente para
él no había peligro alguno a la vuelta de la esquina, y decidió, entonces, manejar su
vehículo y prescindir de la escolta. Entonces, las balas de sus asesinos lo alcanzaron
en plena vía pública, también a plena luz del día.
Las publicaciones del periodista Francisco Javier Ortiz Franco, que fueron conside-
radas como móvil del asesinato, fueron tres; y en las mismas se evidenciaba la protec-
ción que los sujetos protagonistas de las historias periodísticas tenían por parte de una
o varias autoridades. Los únicos que no estaban en la red de complicidad criminal eran
el periodista y el medio de comunicación que difundió los reportajes de investigación.
Sobre el cártel de los hermanos Arellano Félix, el licenciado Ortiz reveló nombres
e imágenes de sicarios y policías infiltrados en la PGJE que favorecían a la mafia
Arellano. El FBI había publicado un afiche en el cual alertaba sobre la búsqueda de
72 personas, a quienes identificaba con imágenes, pero sin nombres.
Francisco, como muchos otros tijuanenses y periodistas, vio el póster del FBI y
decidió iniciar una investigación para revelar de quiénes se trataba. En el transcurso
del desarrollo de su trabajo periodístico observó y confirmó tres situaciones: las fo-
tografías parecían haber sido tomadas al mismo tiempo, pues muchos de ellos por-
taban el mismo saco y la misma corbata. Algunos de los indiciados por la autoridad
norteamericana eran o habían sido policías ministeriales del Estado; y, por último, las
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
» “Asociados, personal de la Procuraduría General de Justicia del Estado, y del Cártel Arellano
Félix, obtuvieron más de 70 mil dólares por dotar de credenciales como agentes policía-
cos, a miembros de distintas células del CAF.
» “La semana pasada, el Buró Federal de Investigaciones hizo públicas las fotografías de 76
personas a las que señaló como miembros del cártel de los Arellano Félix, que contaban
con credenciales de la Policía Ministerial del Estado o de otras corporaciones.
» “Informes obtenidos por ZETA indican que la PGJE tenía esa información antes que el
FBI, y que es probable que esta la haya proporcionado a los estadounidenses.
» “Con la foto, les hicieron credenciales muy similares a las auténticas y se las vendieron
a mil o mil 500 dólares.
» “La infiltración de la PGJE por parte del CAF no es noticia, pero nuevamente se pone de
manifiesto con la identificación de varios ex agentes de la PME y la participación de dos
elementos activos que escoltaron en Mexicali a Arturo Villarreal, el Nalgón, entre ellos
Fernando Villegas.
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20 años, una herida abierta.
2004: el asesinato del periodista francisco javier ortiz franco
» “En la marcada con el número 14, Julio Salas, el Pillo, miembro de la célula del Efra. Un
hermano de este fue agente de la PME, arrestado junto con un grupo de agentes y jefes
por el Ejército en la Academia de Policía en Tecate el 10 de junio de 2002, está preso en
la Palma.
» “35. Ricardo Estrada Pérez, el Pollo, fue agente de la PME y es primo de Martín Estrada, ex
agente de la PME arrestado por el Ejército en el mismo arresto masivo de agentes y jefes,
actualmente preso en la Palma. Al publicarse su foto renunció a la Policía Municipal de
Rosarito.
» “45. El Loco Duarte fue agente de la Policía Judicial Federal, y es testigo protegido de la
Procuraduría General de la República.
» “49. El Peque, preso en la Palma, pertenece a la célula del Nalgón. Fue detenido hace
unas semanas, luego de un enfrentamiento con la Policía Municipal en Tijuana, cuando
junto a un grupo intentó secuestrar a un comerciante en el fraccionamiento Los Altos
en Tijuana.
» “52. Saúl Montes de Oca Morlett, es agente de la PME. Participó en el atentado al Codi-
rector de ZETA, Jesús Blancornelas, el 27 de noviembre de 1997. Comanda una de las
células del CAF.
» “55. Jorge Briseño López alias el Cholo, cuñado de Javier Arellano Félix, el Tigrillo.
» “El número 56 es el asesino del policía José Luis López Barco y el que obtuvo las creden-
ciales.
» “Las fotografías dadas a conocer por el FBI incluyen una serie de personajes que han
sido señalados como autores de diversos delitos, aunque en algunos casos se desconoce
su identidad.
» “Resalta el hecho de que, en las investigaciones difundidas por el FBI, varios de los gati-
lleros con credenciales de corporaciones policiacas mexicanas aparecen extrañamente
con el mismo saco y corbata, lo que coincide con la hipótesis de que las fotos fueron
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
tomadas en una sola sesión y que lo hicieron por turnos, prestándose las prendas de
vestir, según se puede observar en las imágenes con los números 15, 17, 18, 19, 20 y 30 de
la página anterior.
» “Una coincidencia más tiene que ver con el fondo de las fotografías, visible también en
la serie mencionada y en otras.
» “El FBI dio a conocer la lista de los 76 sicarios con ‘charolas’ de la policía en una confe-
rencia de prensa ofrecida en San Diego en la que extrañamente no fue invitado ningún
medio mexicano.
Un mes y dos días después de esta publicación Francisco Javier Ortiz Franco fue
asesinado.
El segundo sospechoso, Jorge Hank Rhon, había sido designado candidato del
PRI al gobierno de la ciudad de Tijuana, sobre él Francisco Ortiz desarrollaba una in-
vestigación, luego de ser nombrado abogado interventor para revisar el expediente
del asesinato de Héctor Félix Miranda, acción que habían acordado el Estado Mexi-
cano, el gobierno de Baja California y la Sociedad Interamericana de Prensa. La
idea era que, si Ortiz Franco encontraba algún elemento no investigado de manera
correcta y profunda en 1988, el caso se reabriría. Francisco, estaba concentrado en
una sola persona: Jorge Hank Rhon.
» “1. […] obligado por un compromiso del Estado Mexicano, ante la Comisión Interame-
ricana de Derechos Humanos, dependiente de la Organización de Estados Americanos,
el gobierno de Eugenio Elorduy Walther se comprometió a participar en un grupo de
trabajo para:
» “Llevar a cabo una investigación seria, completa, imparcial y efectiva para determinar la
responsabilidad penal de todos los autores del asesinato de Héctor Félix.
» “2. Llevar a cabo una investigación seria, completa, exhaustiva, e imparcial, para deter-
minar si hay hechos de encubrimiento y delitos contra la administración de justicia que
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20 años, una herida abierta.
2004: el asesinato del periodista francisco javier ortiz franco
» “3. Reparar e indemnizar adecuadamente a los familiares de Héctor Félix Miranda por
las violaciones a sus derechos humanos aquí establecidas.
» “[…] En el acuerdo suscrito por el Gobierno mexicano y la SIP, se definió como objetivo
del grupo de trabajo:
» “Construir un grupo de trabajo en el que participen las partes involucradas, esto es peti-
cionarios y Gobierno de México, para revisar y analizar las constancias que integran las
averiguaciones previas, así como los procesos judiciales relacionados con las muertes de
los periodistas Héctor Félix Miranda y Víctor Manuel Oropeza. La participación de los
peticionarios en la revisión de las indagatorias será solo de consulta.
» “[…] En el caso del asesinato de Héctor Félix Miranda, ocurrido en Tijuana el 20 de abril
de 1988, quedaron pendientes de realizar algunas diligencias judiciales, entre ellas otra
comparecencia de Jorge Hank Rhon.
» “El gran poder político y económico del profesor Carlos Hank González, padre de Hank
Rhon, impidió que las autoridades implicaran legalmente al director del Hipódromo,
pero no que la sospecha popular recayera en él.
» “Las autoridades no impidieron que se supiera que los asesinos utilizaron las instalacio-
nes del centro hípico para planear la muerte del periodista y utilizaron recursos de esa
empresa, entre ellas, la escopeta calibre 12 con que mataron a Félix Miranda. Luego del
crimen se dirigieron al Hipódromo y ahí escondieron los vehículos utilizados.
» “Medina Moreno fue sometido a proceso penal por el homicidio de Félix Miranda. Du-
rante el procedimiento participó en la reconstrucción de los hechos, e involucró a su
compadre Vera Palestina y declaró que había matado al periodista porque este lo había
atacado cuando fue jefe de grupo de la policía judicial del Estado en La Mesa, y que ahora
estaba atacando a su patrón Jorge Hank Rhon.
» “Una revisión a las columnas publicadas por ZETA dejó en claro que Félix Miranda nun-
ca mencionó a Medina Moreno, pero sí, muchas veces, a Hank Rhon.
» “La declaración de Medina Moreno estuvo dirigida por los investigadores al propósito de
que se auto inculpara en la autoría tanto material como intelectual.
» “Una primera declaración de Medina, donde mencionaba las críticas de Félix a Hank, no
apareció en el expediente.
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
Aun con anotaciones en una parte considerable del expediente que revisaba Or-
tiz Franco, la investigación fue frustrada cuando asesinaron al periodista. Después
de ello, el director de ZETA, J. Jesús Blancornelas intentó que otros abogados cono-
cidos de Tijuana retomaran la revisión que Francisco Ortiz había dejado a medias.
Nadie aceptó. El temor de que Hank Rhon estuviera detrás del asesinato del Editor
del semanario fue el motivo principal de las negativas. A la fecha, Jorge Hank Rhon
sigue sin ser llamado a declarar sobre este caso.
En mayo de aquel año, los Zetas, liderados por Lazcano, protagonizaron una fuga de
película en las instalaciones de la penitenciaría de Tijuana, en la cual liberaron a varios
criminales de su grupo, en colaboración con el cártel de los hermanos Arellano Félix.
Francisco Javier Ortiz Franco, en la investigación del caso, reveló no solo la parti-
cipación de las huestes de Lazcano en la fuga, también escribió que los participantes
de la evasión habían tenido que ver con el asesinato, en enero de 2004, del subprocu-
rador Rodolfo Delgado Neri.
» “Por lo menos tres o cuatro Zetas del Cártel del Golfo participaron en la fuga de cinco
reos en La Mesa. Todos del grupo Arellano Félix. Y lo más grave: Ellos fueron la causa por
la que mataron al ex Subprocurador de Justicia del Estado, Licenciado Rodolfo Delgado
Neri (enero 23 de 2004). Le solicitaron intervenir para liberarlos y no aceptó, según an-
tecedentes oficiales.
» “Se mezcló la estrategia de ‘Los Zetas’ con la incapacidad de directivos y vigilantes del pe-
nal.
» “En los últimos 40 años no se vio que desde fuera y armados se realizara una escapatoria.
Y menos que los estuvieran esperando en un lugar preciso y encañonando a los vigilan-
tes para proteger la huida.
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20 años, una herida abierta.
2004: el asesinato del periodista francisco javier ortiz franco
» “Fue una operación con estrategia que solamente pudo haber realizado parte del afama-
do grupo ‘Los Zetas’, desertores del Ejército Mexicano que desde hace por lo menos tres
años están al servicio del cártel del Golfo comandado por Osiel Cárdenas Guillen, quien
se encuentra en prisión en La Palma.
» "[...] Los Zetas se presentaron con uniformes federales. Sorprendieron a los directivos
del penal. Dijeron que iban a trasladar un grupo. Sacaron a los osielistas y escaparon.
Algunos fueron recapturados, pero no en su totalidad. Esta fue otra operación realizada
con precisión.
» “No les falló la estrategia. Esta es la primera ocasión cuando se sabe de un trabajo
conjunto entre los Zetas y el cártel Arellano Félix.
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ACERCA DE LA AUTORA
Yohali Reséndiz
Fue durante más de 15 años reportera de Especiales en Grupo Imagen, que abar-
ca: Excélsior TV, Reporte 98.5 FM, Imagen Informativa 90.5 FM, Excélsior, Exonline
y Canal 3. Autora y responsable del blog Periodismo a toda prueba y presidenta de
la Fundación Yohali Reséndiz. Ganó en 2013 el premio que otorga el Gobierno de la
Ciudad de México por trabajos periodísticos relacionados con violencia en contra de
personas de la tercera edad; en 2015 ganó el Premio México de Periodismo por dar
con el paradero del feminicida de una joven universitaria y lograr su captura; en 2016
fue Premio Nacional de Locución; en 2017 obtuvo la Presea al Mérito Periodístico,
en la categoría de Reportaje, por su denuncia de abuso sexual infantil en escuelas
(Caso Matatena) otorgado por la Asamblea legislativa de la CDMX; en 2023 obtuvo
el premio de periodismo por su denuncia vs el ex diputado morenista Saúl Huerta
acusado de violación sexual. Actualmente es columnista en Opinión 51, colabora en
varios medios nacionales y es Co conductora del programa Derecho Total que se
escucha en varias ciudades de Estados Unidos. Es autora de 3 libros publicados por
Penguin Random House Mondadori.
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¿QUIENES AFIRMAN QUE EN MÉXICO SÍ
HAY LIBERTAD DE PRENSA SE
EQUIVOCAN?
Yohali Reséndiz
¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
D
esde el 2017 y según cifras de Reporteros sin Fronteras, México tiene el mayor
récord de asesinatos y suma el 14% de todos los periodistas asesinados en el
mundo por hacer su trabajo; eso sin olvidar a quienes han sido encarcelados, ata-
cados o amenazados. Asimismo, ostenta la vergonzosa cifra del 95% de impuni-
dad en todos los crímenes o amenazas a quienes informan, en donde los gatilleros
y autores intelectuales no solo provienen de grupos delictivos sino de puestos de
poder desde donde se intimida y censura a quienes investigan e incomodan con sus
publicaciones. Apenas en el año 2023, en este país, ocho periodistas fueron asesi-
nados y uno desaparecido.
Guste o no, son los periodistas lo que a base de organización construyen paso a
paso la historia del país. Así que, si se sobrevive a un ataque —el que sea—, la vida,
el entorno y la integridad personal cambiarán. El episodio impactará en todos los
aspectos del profesional, comenzando por el psicológico. En los casos que dolorosa-
mente culminan con el asesinato del o de la periodista, el ataque también lo sufren
las víctimas colaterales: familia, amigos. Y, claro está, el agravio es para la opinión
pública de lo que se expuso periodísticamente —si acaso dio tiempo para ello.
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¿quienes afirman que en méxico sí hay libertad de prensa
se equivocan?
Los delitos que se comenten contra las y los periodistas mexicanos van enca-
minados a su exterminio: secuestro, desaparición, asesinato. Lo inaceptable es
cuando la autoridad de turno busca minimizar la gravedad del asunto, e interpreta
el crimen como pasional (en el caso de las mujeres) o sencillamente lo borra (en el
caso de los hombres).
Junio 2024
Tijuana
Es jueves, el calendario con cuadros de madera marca el número 27 del mes de no-
viembre de 1997. Ese día marcaría al periodismo que denuncia la corrupción del
gobierno mexicano y su eterna relación con el narcotráfico. José Jesús Blancorne-
las, director del prestigiado semanario Zeta con sede en Tijuana viaja a bordo de
su camioneta Ford Explorer roja, cuando un vehículo verde lo obliga a hacer alto
total. Una tercia de hombres descarga sus armas y al mismo tiempo, Luis Valero,
guardaespaldas de Blancornelas, le ordena tirarse al piso cuando siete asesinos le
disparan a quemarropa.
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
Pum, pum, pum, taca taca taca, pum, pum, tacataaaaa y luego el silencio, para
abrir paso a las sirenas ensordecedoras de la siempre tardía llegada de la policía.
Los curiosos se acercan, los paramédicos llegan, las primeras patrullas reconocen la
magnitud de la escena: atentan contra un periodista. Minutos después, los socorris-
tas dan el parte: el cuerpo de Luis Valero está sin vida. Jesús Blancornelas aún respira.
La noticia corre como pólvora, pues Blancornelas es de los periodistas más respetados
entre los periodistas respetados, simplemente porque se definió temprano: postura
independiente y crítica implacable al gobierno.
Días antes de su emboscada, Blancornelas había expuesto una vez más al po-
deroso cártel de los hermanos Arellano Félix. Imposible no escribir que, 9 años antes,
Héctor Félix Miranda, cofundador del hasta hoy semanario Zeta, también había sido
eliminado en una emboscada.
Veracruz
“Me asesinaron a mi madre…”
¿Cuál sentimiento afloraría en usted si esa frase fuera suya?
En nuestro país, hay una mujer periodista y fotógrafa de nombre María Fernan-
da de Luna Ferral, cuya historia es aterradora. Luego de muchas horas oscuras, ella
tuvo que retomar los hilos de su vida, cuyo destino reescribieron otros sin ningún de-
recho. Su Madre, María Ferral Hernández, directora y periodista del Diario Quinto
Poder, en Papantla, Polaca Totonaca en Veracruz, fue asesinada. Cada 30 de mar-
zo, aniversario luctuoso de su madre, aparecían vehículos sospechosos con perso-
nas dentro y merodeaban los lugares habituales, el ronroneo de las motocicletas le
recordaban que todavía no estaba en paz y a salvo. Por ello dejó de denunciar; por
ello renunció a hacer público lo que los corruptos hacen en su estado; por eso dejó de
investigar periodísticamente temas de fondo en su lugar de origen. En su lugar, escri-
bía letras…, frases…, historias, sí, importantes, pero sobre la cultura o el deporte.
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¿quienes afirman que en méxico sí hay libertad de prensa
se equivocan?
Morelos
El reloj marcó las 5:30 horas del 20 de febrero de 2019. La noticia corrió como pólvo-
ra: Samir Flores, señalado como uno de los líderes del Frente de Pueblos en defensa
de la tierra y aguas en Morelos, opositor al proyecto de la termoeléctrica en Amil-
cingo perteneciente a Temoac, Morelos, y uno de los fundadores de la radio comu-
nitaria en Amilcingo, la cual se inaugura en el 2013 con un comunicado acerca del
gasoducto, es asesinado.
“No entiendo que sucedió, aquel día él se dirigía como todos los días a su progra-
ma de radio”, recuerda Evelia, amiga de Samir:
Desde el año 2019 y hasta más o menos mayo de 2021 comenzaron a ocurrir mu-
chas cosas que hoy sabemos que estaban ligadas a su asesinato. Samir y varios
compañeros de lucha estaban siendo hostigados, agredidos, incluso fueron asal-
tados. Samir y los compañeros hablaban de que había personas sospechosas
afuera de su domicilio y se estacionaban vehículos no identificados como parte de
la comunidad. Había un par de nombres que resonaban mucho en contra de las
agresiones: Cártel Guerreros Unidos y Cártel Jalisco “Nueva Generación”.
La fiscalía General del Estado de Morelos documentó dos amenazas, seis inciden-
tes y una agresión, además de varios intentos de cancelar el Proyecto Integral de
Morelos; interés del presidente López Obrador, ya que, si bien el acueducto había
sido terminado, el proyecto no había arrancado, por lo que las protestas no cesa-
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
Samir Flores Soberanes denunciaba en su programa de radio que hubo una reu-
nión integrada por el presidente López Obrador; el Gobernador en Morelos, Cuau-
htémoc Blanco; Manuel Barlett, director de la Comisión Federal de Electricidad
(CFE), con Rogelio Plascencia, presidente de Asurco. Todos creemos que ahí co-
menzó el riesgo, así como las amenazas contra quienes nos oponíamos al proyecto.
Organizarnos nos expuso, afectábamos intereses políticos, económicos y sociales.
El miedo siempre nos acompañaba y teníamos una razón: la lucha. Los micrófo-
nos usados por Samir para comunicar lo que íbamos descubriendo y compartirlo
nos paralizó, cuando a Samir Flores, nuestro compañero activista y periodista,
nos lo mataron.
Baja California
En 2017, desde un número desconocido, un mensaje a su chat detona la intranqui-
lidad de un periodista en Baja California*. En la foto se aprecia un arma conocida
como cuerno de chivo, collares de santería, pistolas de alto calibre y una botella que
parece ser de bebida alcohólica.
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¿quienes afirman que en méxico sí hay libertad de prensa
se equivocan?
El periodista negoció su paz: “No aceptaré ningún dinero, no quiero ningún pro-
blema con nadie. Ya no publicaré lo que les afecte”. El sicario renegoció: “Quita esa
nota sobre la sentencia a dos amigos detenidos con armas, ¿te parece?”.
Los días pasaron y el periodista recibió otro mensaje: “Publica esto… [el conte-
nido del mensaje era exponer a un hombre e implicarlo con la Marina]”. Nuevamen-
te el periodista se negó y reafirmó: “Ya te dije que no quiero problemas”. El sicario
respondió: “No te estoy pidiendo un favor. Te estoy diciendo que lo hagas público,
periodista”.
El narco se impuso, y fue tal la presión que el periodista decidió salir de casa, de-
jar su empleo y, claro, sus amores.
*He decidido omitir su nombre para no afectar su vida actual, decisiones y circunstancias.
Ciudad de México
Terra Networks, la miró nacer como productora, pero en “Multimedios Radio” condu-
jo programas noticiosos. En 2006, dio rostro a “Telediario Nocturno Fin de Semana”;
y, en “Telediario Exprés”, durante 7 años, realizó una dupla junto con el arquitecto Hé-
ctor Benavides, que les valió el reconocimiento de ser el noticiero con mayor rating
en la cadena regiomontana. Fue fundadora de Milenio Televisión, grupo al que per-
teneció durante 20 años y donde ejerció como titular en su versión nocturna, desde
2014 hasta principios de este 2024. En “Canal 6”, también fue titular del espacio de
noticias de Ciudad de México. Actualmente tiene uno de los informativos con mayor
audiencia en Radio Fórmula. Se llama Azucena Uresti y también, por hacer su traba-
jo, ha sido amenazada.
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
El video fue expuesto públicamente y pronto fue viralizado, lo que dejó a Azuce-
na un mensaje claro: “Donde sea que estés, voy contigo y te haré que te comas tus
palabras, aunque me acusen de feminicidio”.
Pero esta señorita, bueno, si se le puede llamar señorita, Azucena Uresti. Porque las
mujeres que viven de su cuerpo lo hacen con orgullo y no se escudan atrás de una
televisora y noticiero, para agarrar dinero y hacia ellos mis respetos. Pero a ti, Azu-
cena Uresti, una cosa te hago saber, no seas pendeja y bájale de huevos, porque te
aseguro que, si no le bajas de huevos y sigues tirándome, te lo aseguro que donde
sea que estés, voy contigo y te haré que te comas tus palabras, aunque me acusen
de feminicidio, porque no me conoces.
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¿quienes afirman que en méxico sí hay libertad de prensa
se equivocan?
“Siempre con los equipos que encabezo”, dijo la periodista, “buscamos los equi-
librios de cada una de las informaciones que aquí presentamos. Así seguiremos, sin
sesgos, con datos y hechos precisos que den cuenta de lo que pasa en el país. Segui-
remos haciendo nuestro trabajo como hasta ahora”.
Estado de México
Por razones de seguridad omitiremos el nombre del medio de comunicación y los nombres
de quienes realizan de forma semanal y anónima, desde hace más de 15 años, información
relacionada con administraciones públicas, a través de una página web y de Facebook.
Nunca en la historia de ese portal habían recibido amenazas, y menos desde tres
perfiles diferentes: Gabriela “C”, Sergio “A” y Martín “S”. Cabe mencionar que uno de
los perfiles utilizó la foto que uno de los administradores del medio de comunicación
utilizaba entonces como foto de perfil en su móvil (whatsapp).
Las amenazas se leían: “Vives en ***, Municipio de ***, casa ***, estás bien ubica-
do HDTPM te va a cargar la V por tratar de causar caos en varios municipios”. “Sabes
bien la madrina que te va a tocar por provocador ya te tenemos bien ubicado”. “Ya
sabemos quién eres HDTPM y te vamos a dar en tu madre solo provocas y quieres
desprestigiar a los municipios”.
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
las denuncias no sirven de nada, solo van acumulando de hojas una actualización de
hechos en las denuncias, pues casi siempre la policía no defiende a los periodistas.
Ciudad de México
Luis Ángel “N” cuenta con antecedentes penales. Ha sido identificado como integrante
de “Los Buitres”, parte del grupo de choque de “Los Claudios”, quienes asisten a mar-
chas del gobierno capitalino; asimismo, como uno de los agresores en contra de estu-
diantes de la UNAM, en la marcha que tuvo lugar en septiembre de 2018, en Ciudad
Universitaria. En 2014, fue recluido en el Centro Preventivo y de Readaptación Social de
Tlalnepantla, Estado de México, por portación ilegal de arma y reingresos por robo de
vehículo, posesión de estupefacientes y alteración del orden en vía pública. En 2019, fue
vinculado como el agresor del periodista Juan Manuel Jiménez Castillo, colaborador del
canal ADN 40 perteneciente a TV Azteca, así como de MVS Noticias y Radio Exa FM.
Lo que ocurrió “al aire” en cadena nacional durante la marcha realizada el día 16 de
agosto de 2019, donde cientos de mujeres se manifestaban en contra de la violencia se-
xual y los feminicidios, con exigencia de justicia para víctimas que fueron violadas sexual-
mente presuntamente por policías, es el vil retrato de lo que enfrentan los periodistas.
El uso de las redes sociales sirvió como plataforma de convocatoria y las partici-
pantes se reunirían en la glorieta de los insurgentes en dirección hacia la Procuraduría
General de Justicia de la Ciudad de México. Por la importancia del reclamo contra la au-
toridad, varios medios de comunicación nacionales enviaron a reporteras (mujeres) para
dar cobertura. Y, además, acudió Juan Manuel Jiménez Castillo en nombre de ADN 40.
Mientras avanzaba la marcha, Juan Manuel Jiménez Castillo hacía enlaces en vivo
y fue en un corte televisivo cuando varias asistentes le aventaron el contenido de una
cubeta de pintura en la espalda. Sin embargo, Juan Manuel continuó con su trabajo
reporteril. En los siguientes enlaces en vivo para la televisora quedarían registrados
los insultos e intentos de agresión por parte de quienes “exigían justicia para otras per-
sonas”. Entonces, en pantalla, un sujeto de identidad en ese momento desconocida,
vestido con playera blanca y pantalones de mezclilla, se acercó a Juan Manuel y le dio
un puñetazo en el rostro. Juan Manuel cayó al piso inconsciente por algunos minutos.
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¿quienes afirman que en méxico sí hay libertad de prensa
se equivocan?
La denuncia por la agresión fue interpuesta ante el ministerio público con la ter-
minación 156/08-2019, en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de Mé-
xico. Un día después, ya en audiencia de juicio oral, uno de los familiares del agresor
decía en un tono amenazador, precisamente para que el periodista lo escuchara: “Ya
valió verga… nos la va a pagar de otra manera”.
El C. Luis Ángel “N” recibió prisión preventiva, pero en las redes las imágenes de
algunos familiares del periodista comenzaron a compartirse y a compartir su temor
e incertidumbre por la vida del periodista.
¿Pero cuál es el delito del periodista Torres? Una columna de opinión de Christian
Torres en contra de Marina Ceja Díaz, titular de la Fiscalía y su aspiración de partici-
par como nueva Magistrada Electoral de Baja California, siendo que fue descartada
como aspirante por el Senado. La columna de Christian Torres advierte la cercanía
entre la fiscal Ceja Díaz y el magistrado Jaime Vargas Flores, actual integrante del
Tribunal de Justicia Electoral de Baja California (TJEBC).
Así, una vez más, atestiguamos el abuso de poder contra un periodista. Entre las
medidas cautelares dictadas, Christian Torres fue notificado de que su columna de
opinión debía ser retirada. “Mi postura”, dijo, “en lugar de callar, será hacer mi traba-
jo como lo he hecho en los últimos 18 años de mi vida, enfrentar el proceso penal y
cualquier otro que venga de decir la verdad”.
¿Cuántos periodistas como él enfrentan hoy denuncias penales que buscan silen-
ciarlos? ¿Cuántos? Las denuncias penales son otra manera de asesinar a los periodis-
tas, de torturarlos, de agotarlos anímicamente hasta que aprendan la lección: “No
vuelvas a exhibir a quienes están en el poder”.
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
Tres meses después, la agresión fue captada en video gracias a las cáma-
ras de seguridad de los vecinos del periodista Christian Torres. La noche del 30 de ju-
nio, unos sujetos llegaron hasta su domicilio, identificaron su automóvil y uno de ellos
le lanzó un objeto para romperle los cristales. No hubo robo solo el mensaje contra el
periodista. Otro mensaje más para amenazarlo, intimidarlo y hostigarlo.
Guerrero
A mi padre…
—Pali, ¿Qué pasó?
—Yamil, mataron a mi papá, está muerto aquí afuera de la puerta.
—¿Cómo?
—Le dispararon.
A las 6:45 am del lunes 25 de abril de 2016, mi hermana me dio la trágica noticia
del asesinato de mi padre. “Pacheco cayó… el sistema lo mató”. El sistema podrido
que impera en México desde hace más de 14 años. El sistema que desaparece y ase-
sina a normalistas, fotógrafos, defensores de los bosques, luchadores sociales y que
echó a perder toda una generación de jóvenes. El sistema que no investiga y omite la
justicia para vivir en la impunidad*.
Cancún
José Guadalupe Chan Dzib, reportero del semanario digital Playa News aquí y ahora
era experto en noticias policiacas. A principios del 2018, un par de notas le valieron
amenazas, cosa que le informó al periodista Rubén Pat Caiuch, Director del sema-
nario digital Playa News, su jefe. “Lo que sabemos es que él ingresa a un bar y lo iban
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¿quienes afirman que en méxico sí hay libertad de prensa
se equivocan?
La noticia se esparció: “El periodista José Guadalupe Chan Dzib fue baleado la
noche de este viernes en un bar en el estado de Quintana Roo, en el sureste del país”.
Sin embargo, las autoridades no han confirmado si su muerte está relacionada con
su labor profesional. A pesar de que la Oficina en México del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) condenó “el asesinato” en
un comunicado, lo destacable es que el organismo aseguró tener información sobre
amenazas recibidas por el periodista y dijo que, a pesar de que lo comunicó a las
autoridades, no se adoptaron para él medidas de protección”.
El machote que utilizan los gobiernos para estás pérdidas fue sacado y así el Go-
bierno del Estado se comprometía a una investigación para determinar las causas
detrás de su muerte. Reiteraba, además, “su respeto a la libertad de expresión y el
combate a la violencia para recuperar la tranquilidad perdida”.
El periodista había compartido que trabajaba con miedo, pues había recibido
amenazas directas por WhatsApp: “Te estamos esperando perro, culo te va a zer fal-
ta, perro, perro”; y solicitó las medidas urgentes de protección del Mecanismo de Pro-
tección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. No obstante,
las medidas no fueron suficientes. También se pudo constatar que informó a Reporte-
ros Sin Fronteras (RSF) y denunció que sus medidas de protección eran insuficientes.
Pat Cahuich dedicó días enteros a solicitar apoyo de los gobiernos de Quinta-
na Roo y de Playa del Carmen. El GPS que le otorgó el mecanismo de Protección a
Periodistas y la vigilancia especial a su domicilio fueron insuficientes, los patrullajes
tenían la consigna de hacer rondines en torno a su vivienda y tocar una vez la corne-
ta. Pat Cahuich había denunciado golpes y tortura por parte de policías municipales;
y, en 2017, fue detenido arbitrariamente, amenazado y torturado por miembros de
la policía municipal de Solidaridad, Quintana Roo, días después de que publicara
información sobre los vínculos entre funcionarios y grupos criminales locales.
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
CDMX
Las amenazas en contra de la periodista Anabel Hernández iniciaron en el año 2008,
luego de publicar los antecedentes penales del entonces Coordinador General de
Inteligencia para la Prevención del Delito de la Policía Federal, Luis Cárdenas Pa-
lomino. Fue en el año 2009, cuando publicó su libro, Los Cómplices del presidente y
un artículo muy leído sobre los vínculos del cártel de Sinaloa y bienes del entonces
Secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, quien amenazó de
muerte a la periodista.
Oaxaca
Junio de 2021
Meses antes, el periodista Gustavo Sánchez había recibido amenazas por Messen-
ger. Era mediodía cuando manejaba una motocicleta y su hijo adolescente ocupaba
el asiento trasero. Recibieron, entonces, una ráfaga de disparos que hizo levantar el
vuelo intempestivo de cientos de palomas en Santo Domingo Tehuantepec.
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¿quienes afirman que en méxico sí hay libertad de prensa
se equivocan?
Tres años después, el estado de Oaxaca ofreció una disculpa pública como
medida de reparación integral de las víctimas de libertad de expresión por el caso
del periodista oaxaqueño Gustavo Sánchez Cabrera —Oaxaca es el tercer estado del
país que ofrece una disculpa, junto a la disculpa pública para la periodista Lydia
Cacho, quien fue víctima de tortura, y el comunicador de Sonora, Alfredo Jiménez
Mota, desaparecido hace 17 años.
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ACERCA DEL AUTOR
» Cuenta con una Especialidad en Política y Gestión de la Evaluación Educativa por la Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) México.
» Es autor de La tropa del silencio. Memorias periodísticas desde un campo de batalla (UAdeC, 2019),
libro narrativo sobre periodismo de máximo riesgo en la Comarca Lagunera de Coahuila-Du-
rango y el norte de México.
» Obtuvo el Premio Estatal de Periodismo Coahuila 2021 por haber presentado el mejor trabajo
periodístico en web mediante el reportaje de investigación Folio 140: el rastro perdido del primer
caso de coronavirus SARS-CoV2 en personal del IMSS Torreón.
» Es coautor y productor general del documental Convulsiones: memorias de una guerra por La La-
guna (2019).
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CAMBIOS EN LAS CONDICIONES DE RIESGO
Y LAS DINÁMICAS DE AGRESIÓN PARA
PERIODISTAS Y PERSONAL DE PRENSA
EN LA COMARCA LAGUNERA: Entre el período de la
necromáquina y el del autoritarismo democrático
U
bicada en el suroeste de Coahuila y el noreste de Durango, la Comarca Lagu-
nera es una región interestatal conformada por 16 municipios: cinco del estado
de Coahuila —Torreón, Matamoros, San Pedro de las Colonias, Francisco I. Madero y
Viesca—, y once del estado de Durango —Gómez Palacio, Lerdo, Tlahualilo, Mapimí,
San Pedro del Gallo, San Luis del Cordero, Rodeo, Nazas, Cuencamé de Ceniceros,
General Simón Bolívar y San Juan Guadalupe (Factor Coahuila, 2022). En esta re-
gión viven un millón 683 mil 396 personas, que representan el 34.7% de la población
total de Coahuila y Durango. Los centros poblacionales de Torreón, Gómez Palacio
y Lerdo concentran 74.6% de los habitantes de la región (Instituto Nacional de Esta-
dística y Geografía, 2020).
Resumen
Este artículo tiene como propósito analizar los cambios en las condiciones de riesgo
y las dinámicas de agresión contra periodistas y personal de prensa de la Comarca
Lagunera. Ello, tomando como referencia el contraste entre dos períodos: uno, al
que se le ha denominado el de la necromáquina, determinado por el influjo de la
violencia criminal en condición de para legalidad (2007-2013); y dos, categorizado
como el del autoritarismo democrático, el cual refiere al tipo de presión originada
por prácticas semidemocráticas de gobiernos formalmente establecidos (2014-
2024). La etapa inicial corresponde a la violencia que desatan sobre integrantes de
los medios estructuras delincuenciales, en un entorno de inseguridad marcado por
una guerra comunicacional, la emergencia de las guerras híbridas o de baja intensi-
dad, el necropoder y la necromáquina, asociada a la letalidad impuesta por milicias
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cambios en las condiciones de riesgo y las dinámicas de agresión para periodistas y personal
de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
1. Introducción
Uno de los elementos clave para entender la trayectoria expansiva de la violencia en
México se encuentra en los efectos negativos de la Iniciativa Mérida (IM), un acuerdo
bilateral de cooperación binacional México-Estados Unidos en materia de seguridad.
Sus orígenes se remontan al año 2007, tiempo en que el entonces presidente Felipe Cal-
derón Hinojosa (2006-2012) solicitó ayuda al gobierno del presidente George W. Bush,
a fin de combatir el tráfico ilegal de armas y narcóticos (Grace, 2018). Desde la firma
del acuerdo, hasta el cierre de 2018, se calcula que el gobierno mexicano recibió 2 mil
900 millones de dólares en ayuda desde Estados Unidos. Así, la IM enfatizó el financia-
miento para la adquisición de equipo militar y priorizó el uso del Estado de Fuerza.
Sin embargo, esta no ha logrado superar dos de las principales fallas estructu-
rales que permean al aparato de seguridad: la violencia generalizada y los circuitos
de corrupción en el ámbito institucional. En ese marco, sobresalen dos aspectos: uno,
el apoyo permanente a tácticas violentas en la lucha contra el crimen organizado; y
dos, combatir fuego con fuego derivó en una escalada de homicidios dolosos. Si bien
grandes capos han sido capturados, lo cierto es que las organizaciones criminales
siguen operando y expandiendo su influencia (Grace, 2018).
Por otra parte, aunque fuera del esquema establecido por la IM (Forbes, 2021),
la política de seguridad implementada por el gobierno de Andrés Manuel López
Obrador (2018-2024) ha prolongado la inercia de sexenios anteriores, al profundi-
zar legal y constitucionalmente la intervención militar en tareas de seguridad pública
(Human Rights Watch, 2022).
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
labor informativa, entre 2000 y 2023, han sido asesinados 160 periodistas en el país
(Centro PRODH, 2023). Durante 2022, mediante el registro de 11 ataques mortales,
México ocupó el segundo lugar mundial en la relación de asesinatos perpetrados
contra periodistas y personal de medios de comunicación. Esta incidencia solo se
ubicó por detrás de un país actualmente en guerra con la Federación Rusa: Ucrania
(12), reportó en su informe anual la Federación Internacional de Periodistas. De
hecho, nuestro país concentró 40% de los 30 homicidios perpetrados en América
Latina (AL) (Federación Internacional de Periodistas, 2023).
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cambios en las condiciones de riesgo y las dinámicas de agresión para periodistas y personal
de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
Otro ángulo clave de la problemática guarda relación directa con el alto grado
de impunidad inherente a las agresiones contra la prensa en el país. En ese punto se
concentra el análisis conjunto de Amnistía Internacional y el Comité para la Protec-
ción de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés). México es el país más peligroso del
hemisferio occidental para periodistas y la ausencia de castigo es la norma prevalente.
Según el Índice Global de Impunidad que el CPJ publica anualmente, México figura
sistemáticamente entre los 10 países con el número más elevado de asesinatos de
periodistas que continúan sin resolverse (Aministía Internacional, 2024). De igual
manera, el CPJ también ha observado que México sobresale en el mundo por tener
el número más alto de periodistas desaparecidos. Sin embargo, ningún caso de pe-
riodistas con reporte de desaparición en nuestro país ha dado lugar a una sentencia
condenatoria (Aministía Internacional, 2024).
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
del informe Atrocidades innegables (2016) la Fundación examinó las razones por las
cuales prevalece tan alto grado de impunidad en México, y determinó que el princi-
pal impedimento para la rendición de cuentas es la obstrucción política diseminada a
múltiples niveles, según un mecanismo de colusión-corrupción llamado aquiescencia.
Por el contrario, después de 2014 y hasta la fecha, las lógicas de agresión nos ha-
blan más de hechos relativos a agresiones verbales, intimidación, e incluso a formas
de coacción más sutiles y de mayor sofisticación tecnológica. Estas se encuentran
más orientadas a presiones inducidas mediante ataques en línea, intimidación psi-
coemocional y prácticas de violencia digital mediante redes socio digitales.
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cambios en las condiciones de riesgo y las dinámicas de agresión para periodistas y personal
de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
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en el ejercicio de su profesión
Mediante el uso de una definición técnica, la GBI implica un uso limitado de fuerza
para propósitos políticos, a fin de coaccionar, reprimir, controlar o defender una po-
blación. Ello implica el empleo de operaciones militares mediante fuerzas irregulares
o incluso en contra. La disposición técnica puede conjuntar operaciones pacificadoras,
terrorismo, contraterrorismo, operaciones de rescate y asistencia militar en condiciones
de conflicto armado. “Esta forma de conflicto no incluye el comprometimiento prolon-
gado en operaciones de confrontación con fuerzas regulares” (Selser, 1987, pág. 2).
De acuerdo con el Manual de Campo 100-20 del Ejército de los Estados Unidos,
la GBI refiere a un enfrentamiento político-militar entre estados o grupos conten-
dientes por debajo de la guerra convencional y por encima de la competencia pa-
cífica entre estados nacionales. Puede involucrar luchas prolongadas de principios
e ideologías y va desde la subversión hasta el uso de la fuerza armada. Asimismo, se
desencadena por una combinación de medios que emplean instrumentos políticos,
económicos, informativos y militares. En consonancia con las aportaciones origina-
les del escritor y periodista argentino Gregorio Selser (1987), “los conflictos de baja
intensidad se localizan generalmente en los países del Tercer Mundo, pero tienen
implicaciones en la seguridad regional y mundial” (Arabia, 2009, pág. 11).
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cambios en las condiciones de riesgo y las dinámicas de agresión para periodistas y personal
de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
Sin embargo, según el mismo Colom (2018), la dotación teórica del concepto
tendría lugar más tarde, mediante el documento La guerra del futuro: la llegada del
conflicto híbrido, original del general James N. Mattis y el teniente coronel Frank G.
Hoffman. Mediante esta noción ambos militares (2005) definen como guerra híbrida
a todo aquel conflicto donde suelen prevalecer condiciones de asimetría entre mili-
cias organizadas y ejércitos regulares de Estado, se emplean armas convencionales
y tiende a combinarse con acciones insurgentes, guerrilleras o terroristas, acompa-
ñadas de ataques en diversas modalidades: redes comunicacionales, informáticas
y guerra comercial. Esencialmente, el modelo de superioridad convencional crea
una lógica adecuada para que actores no estatales emigren del modo tradicional
de guerra, en aras de aplicar una combinación sorpresiva de tácticas, tecnologías y
estrategias propicias para disponer de una ventaja.
Mediante esa línea discursiva, Hoffman identifica como amenaza híbrida a todo
aquel adversario que, para conseguir sus objetivos, emplea en forma simultánea y
adaptativa fusiones mixtas de armas convencionales, tácticas irregulares, terrorismo
y conducta criminal dentro de un campo de batalla. Esto incluye cinco elementos:
modalidad contra estructura, simultaneidad, fusión, multimodalidad y actividad
criminal. Finalmente, la fundamentación de Hoffman adjunta el factor psicológi-
co-mediático a los bloques de acción del ejército de su país (combate, ayuda huma-
nitaria y fuerza de interposición entre grupos enfrentados). Este tiene que ver con la
comunicación de ideas, partiendo del supuesto de que los conflictos armados son
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
en el ejercicio de su profesión
también luchas de ideas que compiten entre sí, en busca de una resonancia favora-
ble en los imaginarios de información masiva.
Mediante esa premisa, Russell Glenn (2009) asevera: “Un actor de guerra híbrida
se caracteriza por poseer un mando y control descentralizado: ejecuta actividades
militares y no militares distribuidas; combina acciones convencionales, irregulares,
terroristas y métodos criminales disruptivos; explota las condiciones ambientales
operativas complejas” (pág. 2).
Visto así, numerosas réplicas globales de la guerra híbrida se han vuelto tenden-
cia predominante en el escenario internacional, al punto de que se presentan como
el principal reto de la seguridad en el futuro. Tal como lo describe Ortiz (2015), el
rango para identificarlas es sumamente amplio, diverso y complejo. En ese mosaico,
dice, es posible encontrar desde cárteles que emplean fuerzas especiales e instru-
mentan operaciones de información, hasta las milicias fundamentalistas del Estado
Islámico en Irak y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés), las cuales emprenden ofensivas
que fusionan terrorismo suicida, armas químicas y asaltos de infantería motorizada.
La noción de lo híbrido, según este autor, despunta como vía para entender la ma-
nera en que los conflictos armados han evolucionado hacia modelos de acción más
inciertos y ambiguos.
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cambios en las condiciones de riesgo y las dinámicas de agresión para periodistas y personal
de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
Para el filósofo camerunés, Mbembe, las guerras del Golfo y la campaña contra
Kosovo en la década de 1990 mostraron la progresiva desigualdad entre medios ru-
dimentarios de conflicto y alta tecnología. En ambos casos, considera que la doctri-
na de la fuerza aplastante se aplicó eficazmente por medio de una revolución militar
y tecnológica, dispuesta para confirmar el desarrollo de capacidades de destrucción
sin precedentes. Partiendo de su interpretación, estos ejemplos muestran que, en las
guerras de la globalización, la modalidad colonial de conquista o anexión territo-
rial ha dejado de tener preponderancia. Más bien, están diseñadas para forzar la
sumisión del adversario, dejando al margen efectos inmediatos, impactos secunda-
rios y daños colaterales resultantes de una intervención militar. En la nueva era de
la guerra, dice, aparecen múltiples actores con el poder necesario para disputar el
monopolio de la violencia al Estado. “Esta nueva era es la de la movilidad global. Una
de sus principales características es que las operaciones militares y el ejercicio del
derecho a matar ya no son monopolio único de los Estados, y que el ejército regular
ya no es el único medio capaz de ejecutar esas funciones” (pág. 57).
En ese contexto, Mbembe acude a una categoría elaborada por Gilles Deleuze
y Félix Guattari para denominar máquinas de guerra a las milicias privadas que se
han creado en paralelo a estructuras militares regulares. “Estas máquinas se compo-
nen de facciones de hombres armados que se escinden o fusionan según su tarea
y circunstancias. Organizaciones difusas y polimorfas, las máquinas de guerra se
caracterizan por su capacidad para la metamorfosis. Su relación con el espacio es
móvil” (pág. 59). Con este enfoque, las máquinas de guerra combinan una plurali-
dad de funciones. De acuerdo con el autor, muestran los rasgos que caracterizan
a una organización político-mercantil. Sus dinámicas dirigidas a la extracción de
renta están basadas en capturas y depredaciones que les pueden significar enor-
mes beneficios.
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el del autoritarismo democrático
Sin embargo, para Salazar (2021) sólo es posible entender el surgimiento y pre-
valencia de las zonas de silencio incorporando a la variable del crimen organizado
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Bajo esta lógica se imponen dos sistemas de presión sobre los contenidos de
prensa: en primera instancia, el relativo a los actores estatales que buscan interve-
nir en la narrativa mediática para construir una imagen favorable a sus intereses,
manteniendo estrategias de intervención no visibles, especialmente si utilizan ame-
nazas, violencia o mecanismos clientelares. En coyunturas específicas, este tipo de
estrategia busca restringir coberturas sobre hechos de violencia, a fin de evitar per-
cepciones negativas del desempeño gubernamental. En segunda instancia, opera la
coacción de los grupos criminales, que pretenden intervenir en la narrativa pública,
aunque de manera distinta al esquema de funcionarios y actores del poder político.
Por el contrario, estos optan por visibilizar sus ataques para enviar mensajes, cuyos
destinatarios pueden ser organizaciones rivales o el gremio periodístico (Salazar,
Ejercer el periodismo en entornos violentos: análisis empírico de las zonas de silencio
en México, 2021).
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el del autoritarismo democrático
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en el ejercicio de su profesión
Sin embargo, esta tesis no considera al personal de los medios. Dada la experiencia
del caso regional de La Laguna, la violencia delictiva se dispersó hacia trabajadores
de prensa, cuyas funciones implicaban estar al margen de actividades periodísticas.
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de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
En estas condiciones, el hecho mismo nos lleva a concluir que hoy día periodistas y per-
sonal de medios de comunicación en México enfrentan riesgos de trabajo similares,
toda vez que afrontan entornos bélicos no convencionales, cada vez más inestables
e impredecibles.
Sobre esta base referencial se propone y configura, entonces, la noción del residen-
te de guerra: todo periodista, trabajador de prensa o personal de medios de comuni-
cación que vive y labora dentro de un campo de batalla no convencional, propio de las
guerras híbridas del siglo XXI. A diferencia del nuevo corresponsal en primera línea que
llega y se retira al concluir la cobertura, tanto el periodista como el personal residente
de guerra se encuentran asentados en el lugar del conflicto, ahí están su casa, familia,
padres, círculos de amistad y la sede de su trabajo. En este sentido, son mucho más
frágiles, ya que tienen puntos indirectos de acceso que los hacen más vulnerables ante
un acto de agresión. Su línea defensiva esencial es el anonimato, les resulta necesario
ocultar su identidad. Tienden a trabajar de forma encubierta, en un entorno de trabajo
caracterizado por la instrumentación de acciones de autoprotección-autogestión pre-
ventiva y afrontando múltiples riesgos y dispositivos de intimidación (Nava, 2021).
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en el ejercicio de su profesión
Los incidentes transcurrieron entre los meses de marzo y junio de 2018. En pri-
mera instancia, logró documentarse el lanzamiento de una campaña de difamación
contra el periodista Benjamín Mijares, conductor del programa Adictivo Radio (Váz-
quez, 2018a). Posteriormente, se consignó una serie de agresiones en línea contra un
grupo de periodistas de El Siglo de Torreón: Fabiola Pérez-Canedo, Angélica San-
doval, Yolanda Ríos e Iván Corpus. En ambos casos, Artículo 19 denunció al Ayun-
tamiento de Torreón (2018-2020) como emisor de los ataques. Ello, a partir de la
publicación de noticias contrarias al interés y punto de vista del gobierno municipal
(Vázquez, 2018b).
Año 2009
Martes 18 de agosto
Después del secuestro y homicidio de Eliseo Barrón entre los días 25 y 26 de mayo
(Reporteros Sin Fronteras, 2009), prosiguió en La Laguna una serie inédita de aten-
tados contra periodistas, trabajadores de prensa e instalaciones de medios de comu-
nicación. Se fue describiendo así el periodo más violento que haya experimentado la
prensa regional en su historia. El martes 18 de agosto, un comando utilizó armas de
alto poder para provocar daños materiales en el mobiliario y la puerta principal de El
Siglo de Torreón. No se reportaron personas lesionadas (Ramos, 2009).
Año 2010
Martes 22 de junio
Un grupo de civiles armados atacó las instalaciones del periódico Noticias del Sol
de La Laguna, medio perteneciente a la Organización Editorial Mexicana (OEM).
Una trabajadora del área de recepción presentó heridas en la cabeza y en el brazo
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cambios en las condiciones de riesgo y las dinámicas de agresión para periodistas y personal
de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
Lunes 26 de julio
Un comando secuestró a Javier Canales, camarógrafo de Multimedios-Milenio, a
Héctor Gordoa, enviado especialmente desde la Ciudad de México por parte de la
producción del programa Punto de Partida del grupo Televisa, y a Alejandro Hernán-
dez, camarógrafo de noticieros de dicha empresa en Torreón. La agresión se con-
cretó luego de que los periodistas realizaran la cobertura perimetral de un motín en
curso al interior del ahora extinto Centro de Readaptación Social de Gómez Palacio,
Durango. A cambio de su liberación, se exigió la transmisión de una serie de videos
en estaciones locales de televisión y en la emisión semanal del programa de la perio-
dista Denise Maerker por el Canal 2 de Televisa, México (Committe To Protect Jour-
nalists, 2010). En un incidente similar, ese mismo día se registró el secuestro de Óscar
Solís, reportero del periódico local El Vespertino. En distintos momentos, al cabo de
cinco días, todos habían recuperado su libertad (Nájar, 2010). La crisis surgió a raíz
de la publicación de una serie de videos por Internet, mediante los que se denunciaba
una red de corrupción al interior de la prisión. Los señalamientos indicaban que un
grupo de internos salía por las noches para llevar a cabo masacres contra asistentes
de bares y quintas en Torreón. De cara a los acontecimientos, la producción de Punto
de Partida decidió cancelar la emisión semanal correspondiente, dejando en negros
la pantalla del Canal 2 durante 45 minutos el jueves 29 de julio.
Año 2011
Miércoles 9 de febrero
Fue asesinado Rodolfo Ochoa Moreno, ingeniero de operaciones del grupo Multi-
medios. El grupo armado que irrumpió abriendo fuego en la planta de transmisión
ubicada en el cerro de Las Noas también agredió físicamente a dos trabajadores de
Radiorama, y destruyó equipos y recursos técnicos (Organización de Estados Ame-
ricanos, 2011).
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en el ejercicio de su profesión
Martes 15 de noviembre
Un comando atacó las instalaciones de El Siglo de Torreón durante la madrugada.
El atentado implicó uso de armas de fuego y el lanzamiento de un vehículo que se in-
cendió contra la puerta de acceso al personal. No se reportaron personas lesionadas
(El Siglo de Torreón, 2009).
Año 2013
Viernes 8 de febrero
Se confirma el secuestro de cinco trabajadores de El Siglo de Torreón. Todas las
personas fueron liberadas horas después. Cabe mencionar que ninguna tenía
relación con funciones periodísticas: dos desempeñaban actividades para el sitio
web, dos pertenecían al área de publicidad y uno al departamento de cobranza
(Artículo 19, 2013).
Año 2015
Martes 31 de marzo
Un reportero de guardia del grupo Multimedios-Milenio fue agredido físicamente por
agentes de la policía municipal de Torreón, mientras cubría la llegada de una persona
detenida al área de urgencias del Hospital del ISSSTE (Milenio Digital, 2015).
Año 2018
Jueves 15 de marzo
Fue denunciada una campaña de desprestigio mediante redes socio digitales y
medios web en contra del periodista Benjamín Mijares, conductor del programa
Adictivo Radio. La agresión se suscitó horas después de que el periodista cuestionara
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de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
Viernes 22 de junio
Bajo la misma lógica de la agresión anterior, Artículo 19 denunció una serie de ataques
en línea contra un grupo de periodistas de El Siglo de Torreón: Fabiola Pérez-Canedo,
Angélica Sandoval, Yolanda Ríos e Iván Corpus. La organización señaló al Ayunta-
miento de Torreón (2018-2020) como la fuente de los ataques (Vázquez, 2018b).
Año 2024
Lunes 8 de abril
La periodista Camelia Muñoz fue agredida verbal y físicamente, de manera respec-
tiva, por el alcalde de Torreón y su coordinadora de Comunicación Social. El inci-
dente surgió luego de preguntar acerca de las irregularidades observadas por la
Auditoría Superior de la Federación en la Cuenta Pública del Ayuntamiento durante
el ejercicio fiscal 2022 (Proceso, 2024).
4. Conclusiones
En México y sus distintas regiones predominan dos modelos de presión sobre perio-
distas y personal de prensa: el de la para legalidad criminal sustentada en un necro-
poder inherente a la necromáquina y la necropolítica, y el relativo al ejercicio real
del poder desde una perspectiva en que se despliegan prácticas semidemocráticas,
propias de regímenes políticos híbridos más cercanos a un autoritarismo democrá-
tico. En un contexto así, los riesgos se multiplican para el ejercicio periodístico y la
producción de información de interés público. Ello, considerando que la comunidad
de periodistas y de personal de medios de comunicación se encuentra expuesta a
dos sistemas de poder que pueden converger para coaccionar e intimidar, a fin de
manipular deliberadamente la agenda pública.
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de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
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Anexos
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*Los datos contenidos en la tabla identifican solo al municipio de Torreón. Sin embargo, por la cantidad de ha-
bitantes que le atribuye la fuente, así como por número y tasa de homicidios, el estadístico refiere a la ZML.
Elaboración propia.
Fui reportero de nota roja por cinco años. Pedí un cambio de fuente y desde 2004
ingresé a la cancha del periodismo deportivo. Pensé que el caos desatado por la ba-
lacera en el perímetro del estadio sería el límite. Ni madres. Diez meses después: “¡Si
no es por las buenas, será por las malas, cabrón!”, dijo antes de colgar el teléfono un
amigo de la infancia que terminó metido en un cártel. La amenaza cayó un domingo
por la noche. Sin opciones, a una de mis cuñadas le encargué la familia y me despedí.
Vivo o muerto, sabía que nunca iba a regresar.
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cambios en las condiciones de riesgo y las dinámicas de agresión para periodistas y personal
de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
Cerca del mediodía fui por unos accesos de prensa a las oficinas del Club Santos
Laguna, justo ahí en el TSM. Estando en las instalaciones los muchachos se animaron
para asistir al encuentro programado a las cinco de la tarde: Santos contra Monar-
cas Morelia. “Ándale papá, tráenos”, me pidió Jorge, el mayorcito. “Sí papi. Quere-
mos venir contigo”, dijo Fernandita. Va. En eso quedamos.
Transcurría el minuto 40 del primer tiempo. Sobre la línea definida para la colo-
cación de camarógrafos y reporteros me ubiqué en el sector norte del campo. En esa
misma parte del rectángulo Federico Vilar resguardaba la portería del Morelia. La
acción se concentró en el área opuesta. De repente vi que el guardameta abandonó
su zona y salió corriendo en chinga con dirección a los vestidores. Luego, uno de los
árbitros auxiliares hizo lo mismo. Plomazos rompiendo el airea desde afuera.
En medio de la crisis me plegué a una de las paredes del túnel. Mantuve postura en
cuclillas, cámara en mano. En forma de marabunta decenas de aficionados corrieron
por ese acceso, pero tuvieron que regresar de madrazo al toparse con los rifles de un
escuadrón de policías. Por la posición de ataque creí que estos avanzarían hasta el
campo y que ahí podría desencadenarse un fuego cruzado. Me puse la mano en la
cara y mejor cerré los ojos. Acudieron solo a blindar la entrada.
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Fue en este punto en que enfrenté la parte más difícil de la jornada. Una mujer
embarazada se aventó dos metros y medio en caída libre desde su asiento. Junto a
una niña que cargaba en brazos iba a estrellarse de pura boca en el piso del túnel,
pero antepuso las rodillas y cayó sobre mi costado derecho. La familia quedó a salvo,
de otra manera, imposible. Los efectos del golpe se volvieron crónicos. Ahora padez-
co una lesión permanente en la baja espalda. Se me jodió la región ciática.
El enfrentamiento en el ala norte duró entre cinco y siete minutos. Sentí mucho
coraje. Esa tarde-noche de sábado una de mis fotos giró por el mundo. En la esce-
na un matrimonio protege a un niño. Los tres están recargados en la pared donde
termina la tribuna poniente, misma que tiene rotulados varios escudos del Santos.
Al fondo se ve la marquesina y cientos de aficionados se cubren, tendidos entre las
localidades más caras del estadio.
Ya en domingo salí de la sala de prensa del TSM, poquito antes de las dos de la
mañana. El turno finalizó al igual que varios de los que presencié cuando cubrí poli-
ciaca: llegué llorando a casa. Abracé a mi esposa. No quise hablar. También estaba
muy encabronado. Mis hijos dormían y lo primero que hice fue darles un beso. Con
todo, la triste experiencia en aquel juego se queda corta al comparar la amargura
del incidente que viví junto a mi familia casi un año después.
Era fin de semana. Salí del periódico a recoger los resultados de los partidos de
un torneo de futbol rápido. Iba manejando mi carro en trayecto hacia el oriente de
la ciudad. A eso de las seis de la tarde entró una llamada al celular. El identificador
mostró el número de un camarada: El Johny. Desde niños teníamos amistad. Es-
tuvimos en la misma preparatoria y trabajamos juntos en la fuente policiaca. Nos
distanciamos a partir de que nos vimos en la cobertura de un juego del Santos. Él se-
guía jalando como fotógrafo en un periódico local. “Ésta es la última vez que nos ven
juntos”, me dijo después de contarme que traía negocios por debajo del agua. “Por
el aprecio que le tengo a tu familia es mejor andar cada quien por su lado”. Agra-
decí el detalle. En su “regreso”, El Johny quería el número de celular del director del
medio para el que trabajo. No lo tenía. Aparte ese día él descansaba.
Transcurrió menos de una hora. La noche me cayó más rápido. “Oye, güey. Haz
paro. Necesito que en la madrugada tomes fotos, porque quiero publicar unas man-
tas”, leí en su mensaje de texto. La presión duró siete horas. Mensaje tras mensaje,
una y otra llamada. “Échame la mano. Van 20 mil pesos”. Le insistía en que no me
pidiera algo que ponía en riesgo mi vida y la de mi familia.
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de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
—Se trata de que tomes las fotos, las imprimas y repartas en varios medios.
—No lo voy a hacer, Johny. Agarra la onda —le repliqué varias veces.
—Mira, güey. Conozco a tus papás, sé dónde vives. ¡Si no es por las buenas, será
por las malas, cabrón!
Alejandro
Minutos antes de las seis de la mañana del lunes 26 de julio de 201l llegué a las
instalaciones de Televisa Laguna. En aquel tiempo me asignaron al área de produc-
ción, aunque antes de esa etapa la totalidad de mi experiencia en televisión había
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en el ejercicio de su profesión
Reportear un motín no era parte del plan. De hecho, solo se harían entrevistas
con policías y autoridades municipales de Gómez Palacio y Ciudad Lerdo. Pasaba
de las dos de la tarde. Supimos del desmadre y fuimos. Al llegar vi a algunos de los
colegas reporteando, pero evitaban acercarse demasiado a la malla de protección
del penal. Saludé a Javier Canales, amigo y colega de la empresa Multimedios. Se
lo presenté a Héctor. Apenas unas horas después nos volveríamos a encontrar en la
peor de las circunstancias.
La cobertura duró más de una hora. Unas 200 personas se agruparon en la ma-
nifestación de protesta. El perímetro estaba cercado por federales y soldados. Un
helicóptero de la Federal volaba en círculos a baja altura y varios presos subieron
a las torres de vigilancia, mostrando pancartas en que exigían la reinstalación de
algunos funcionarios del penal.
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de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
No tenía miedo, tal vez porque jalaba al margen del área de noticias desde ha-
cía tiempo y no podía sentir, como debería, la pinche temperatura a la que habían
llegado los chingazos en la calle. Terminamos. Eran las tres y media de la tarde.
Abordamos el vehículo que Héctor rentó en el aeropuerto y emprendimos el cami-
no de vuelta al canal. La comida ya estaba lista. Mi esposa y mis hijos esperaban
mi regreso a casa.
—“¡Quiénes son ustedes!”, “¡pa’ quién chingaos trabajan hijos de su puta madre!”,
“¡qué chingaos estaban haciendo en el Cereso!”. Así empezó la tortura. No había más
respuesta que la única. Una y otra vez contestamos con la verdad: somos reporteros,
vinimos a hacer un reportaje y trabajamos en Televisa.
Llegamos hasta un terreno baldío de Ciudad Lerdo, nos bajaron del carro y nos
metieron a la cajuela. Pasó mucho tiempo. Héctor y yo empezamos a rezar y a decir
que todo era una pesadilla. Ahí cambiaron de auto para trasladarnos a otro punto.
¡Pinche sorpresa tan más terrible. A Javier Canales, de Mulitmedios, también lo ha-
bían secuestrado! “¡Quién de ustedes se quiere morir primero!”, “¡cómo quieren que
se los cargue la chingada!”. En medio del interrogatorio y de la chinga con las ame-
nazas recibían llamadas telefónicas. Entre tanto, soltaron la sentencia que nos iban
a aplicar: “¡Van a valer verga por chismosos!”.
Por suerte, todo quedó en pura amenaza. Luego, quemaron el vehículo de Mul-
timedios en un ejido cercano al lecho seco del río Nazas. Lo hicieron después de ha-
bernos dejado en la casa de seguridad y vendarnos los ojos para ingresar al cuarto
donde Héctor, Javier y yo permanecimos encerrados. Tenían a más gente retenida
en la misma casa. A cambio de nuestra liberación los integrantes del cártel exigie-
ron la transmisión de unos vídeos donde se acusaba a un grupo de funcionarios de
Coahuila de formar parte de una organización rival. Fue entonces cuando, al día
siguiente, el martes 27, los canales locales de Televisa y Multimedios pusieron los vi-
deos al aire en sus noticieros de mediodía.
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¿por qué los mataron? el acceso a la información. casos de periodistas que fueron víctimas
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posibilidad de enfrentar a la persona que nos vigilaba. Mala idea. Ahí la dejamos.
A Héctor lo liberaron el jueves 29 de julio por la tarde a cambio de emitir un video a
favor de ellos a nivel nacional en el programa. Incluso le entregaron una nota, pero
no pasaron ni madres.
—“¡Córranle, güeyes!”, nos gritaron. Ellos se fueron por otro rumbo. En un prin-
cipio me dio la impresión de que aplicarían una suerte de ley fuga. Después de em-
prender la huida vendrían los disparos por la espalda o la embestida del automóvil.
Nada de eso. Respetaron nuestra vida. Al final nos liberaron.
Lo que vino después fue algo extraño. Al dar la vuelta por la calle vimos a la
distancia unas patrullas de la Policía Federal. Los perros de la cuadra ladraban y
hacían un escándalo. Nosotros chiflábamos, les gritábamos a los oficiales, pero no
podían oírnos. El caso es que les dimos alcance.
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residencia durante la segunda semana de abril de 2013. No importa que sea en otro
país, sigo haciendo lo que más me gusta en esta vida: traer la cámara al hombro.
Angélica
Estaba por llegar al quinto de mes de embarazo cuando fui a cubrir una situación
de crisis en el Centro de Readaptación Social de Torreón. Problemas ocurridos en el
área de reclusión se hicieron del conocimiento público y las autoridades del gobierno
del Estado convocaron a rueda de prensa.
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en el ejercicio de su profesión
era necesario preguntar primero cuál era el tema y por qué los medios asistirían a las
instalaciones. El ambiente en la redacción se volvió confuso.
Ante la circunstancia que vivimos, tomar este tipo de asuntos con seriedad fue
imprescindible. Un día me quedé tiempo extra en el trabajo. Llegué a casa después
de las nueve de la noche. “Se me hizo que estabas tardando mucho y mandé a tu
hermano a buscarte”, dijo mi madre al abrir la puerta. Casi un cuarto de hora des-
pués apareció Pedro: “Fui a la oficina por ti, y cuando venía de regreso sentí que un
carro me venía siguiendo”. Foco rojo, no había más que pensar. Se acabó el uso de mi
vehículo para reportear.
La sensación de peligro era constante. Estar siempre alerta se volvió regla. Mis
jornadas laborales transcurrían al lado del compañero periodista encargado de la
videocámara. En los trayectos intercambiábamos puntos de vista. “¿Viste esa camio-
neta? ¿No te parece algo extraña?”. “¡Aléjate, guarda más distancia!”.
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cambios en las condiciones de riesgo y las dinámicas de agresión para periodistas y personal
de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
Todavía desconocemos los alcances de esa crisis social inédita. Hoy en día, des-
pués de cuatro años en calma, trabajé un tema sobre los niños y su relación con la
violencia. Entrevisté a una maestra de primaria que vivió una experiencia muy fuerte
en el salón de clase, luego de aplicar una dinámica donde los alumnos cerraron los
ojos al escuchar una pieza de música clásica. “Me presentaron escenas de sangre,
balas y ataúdes”. La actividad terminaba con el dibujo de las imágenes en las que
pensaron durante el ejercicio.
Un profesor me contó sobre las aspiraciones que algunos muchachos tienen: “Ni-
ñas que quieren ser novias de un homicida a sueldo. Niños dispuestos a ganarse la
vida como asesinos por encargo y que piden de regalo unos cuernos de chivo para
Navidad”. La agresión forma parte de un ambiente escolar distorsionado en donde
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suele retarse a la autoridad. “Hay jovencitos que me amenazan”, reveló otro de los
maestros.
¿Cuáles fueron mis mayores lecciones en esa etapa? Creo que valorar la existen-
cia y entender que mi familia está por encima de investigar, buscar o disipar dudas.
Estoy consciente de que, así como estuvieron las cosas, en cinco minutos podían aca-
bar con mi vida. La violencia trastocó la forma de vivir de toda la gente; por lo tanto,
el peligro y los riesgos se generalizaron. Nuestras coberturas transcurrieron bajo una
amenaza mortal.
Isabel
Estuve en la redacción del periódico durante dos de los tres atentados consecutivos
que ejecutaron para balacear las instalaciones desde carros o camionetas en mo-
vimiento. Fue en el transcurso de un febrero negro, en 2013. Esperando que sea el
primero y el último, ha sido el peor febrero de toda mi vida.
Hacía tiempo que un grupo de federales estaba apostado en las afueras del edi-
ficio. Sabía que los ataques ocurrirían tarde o temprano, debido a que esa línea de
seguridad demostró ser vulnerable. Semanas antes tres agentes fueron asesinados
en plena zona centro de un municipio, y a finales del año anterior, se multiplicaron las
emboscadas en los hoteles que suelen utilizar como centros de hospedaje.
Al día siguiente vino la segunda embestida de la serie. Esta vez, por una calle
distinta, las balas destrozaron los vidrios de la entrada principal y traspasaron un
segundo piso en el interior. Es curioso y paradójico. En esos momentos instructores
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de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
Ni 18 horas pasaron cuando surgió la tercera y letal ofensiva. Cubría las órdenes
de información; pude enterarme por celular. Había víctimas. La autoridad reportó
el fallecimiento de un transeúnte, luego de quedarse atrapado en la línea de fuego.
Otro ciudadano y un policía federal resultaron heridos. Los paramédicos atendieron
a una mujer embarazada que sufrió una alteración de los nervios.
Y es que en mayo de ese mismo año el homicidio de Eliseo Barrón confirmó que el
gremio era un objetivo muy vulnerable. Ello propició un cambio brutal. Estábamos en la
mira. Pero ese caso nada más fue el principio. No ha sido la única tragedia que doblegó
al periodismo lagunero. La manera en que reporteamos ahora es consecuencia del con-
junto de golpes que a la prensa regional le han propinado a lo largo de este período.
La presión directa ya venía de tiempo atrás. Supimos que un cártel ordenó una
cita en las afueras de la ciudad con los reporteros de la fuente policiaca para “leerles
la cartilla”. Los propios periodistas que recibieron la amenaza inicial se encargaron
de retransmitirla a los demás. “Dijeron quiénes eran, de dónde venían, y que se iba a
hacer lo que ellos ordenaran. Sacaron el armamento que transportaban en sus vehí-
culos”, nos confió un colega retirado.
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A mí, la verdad, eso se me hizo una medida muy hábil, muy cabrona. Arribó así
a La Laguna la primera organización que intervino y metió a la prensa en medio de
su guerra por la plaza. A partir de aquel “encuentro”, los integrantes de ese grupo
empezaron a controlar notas, a marcar pautas de contenido, a ordenar encabeza-
dos, incluso a definir la extensión y la colocación de los espacios. Esa orden aplicaba
tanto para impresos de nota roja como en temas de seguridad en los medios de in-
formación general.
Los cambios narrativos entraron con calzador. Hubo una instrucción directa
para usar o no ciertas palabras. Dejó de utilizarse la denominación de sicarios. Ellos
la consideran una ofensa. Exigieron que se les mencionara como civiles armados. Se
acabó el tiempo de redactar evasiones criminales con lugares comunes en los pá-
rrafos de cierre: “Al final del tiroteo, los presuntos responsables huyeron del lugar”.
Cualquier conjugación del verbo huir se suprimió, porque desde su punto de vista huir
es un asunto de cobardes.
Pero lo que sí les molesta un chingo es que se escriba en la nota: “En el lugar mu-
rieron civiles inocentes”. Más aún, si se trata de una balacera que ellos mismos desa-
tan. Está totalmente proscrito referirse a víctimas colaterales. Desde luego, hacerlo
representa para nosotros un suicidio.
Los medios son parte de su estrategia. Un fin de semana respondieron a sus ri-
vales por medio de la prensa, después de un ataque en contra de los asistentes de un
bar. Se consignó el hecho. Sin embargo, en la fotografía adjunta mostraron detalles
sobre la ejecución de los implicados y un texto de reivindicación escrito sobre el pa-
rabrisas de un automóvil.
Desde hace unos años no hay libertad de expresión. Imposible afirmar que esta
es real, cuando se le ponen límites. En mi circunstancia la tengo que censurar, porque
sé que me van a atacar. Me van a perjudicar. Uno supone que la libertad de expresión
está garantizada en un estado de derecho y que el periodismo no debería costarme
la vida. Entonces, ¿por qué estoy en riesgo de morir a consecuencia de mi trabajo?
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cambios en las condiciones de riesgo y las dinámicas de agresión para periodistas y personal
de prensa en la comarca lagunera: entre el período de la necromáquina y
el del autoritarismo democrático
medio. Eso no era sinónimo de que nosotros fuéramos a ejercer el periodismo como
debíamos hacerlo y de que así recuperábamos la seguridad. Lo sabíamos. Si los inte-
grantes de un grupo delictivo ordenaban ir contra nosotros como reporteros, por su-
puesto que nos iban a joder. Creo que, al atacar las instalaciones, el mensaje que los
cárteles tratan de enviar es otro. Tiene que ver más con retar a la autoridad y decirle
que ellos son más cabrones. Y por ser más cabrones, pueden ir cuantas veces quieran
a depositar balazos o a estrellar bombas Molotov en el domicilio de cualquier medio
de comunicación.
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¿POR QUÉ LOS MATARON? EL ACCESO A LA INFORMACIÓN.
CASOS DE PERIODISTAS QUE FUERON VÍCTIMAS EN EL
EJERCICIO DE SU PROFESIÓN
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