S.O.
S Ríos de El Salvador
En los últimos años, los caudales de los ríos de El Salvador han disminuido su volumen
entre un 30 - 80% por el aumento de temperatura de hasta 2 °C en algunas zonas del
país a causa del calentamiento global; este fenómeno causa una evaporación más
rápida del agua del suelo y como consecuencia, los acuíferos no se recargan
totalmente y no pueden abastecer los ríos en la época seca, causando que estos
disminuyan sus caudales.
Como principal consecuencia del calentamiento global y del manejo inadecuado de
este recurso hídrico, “El agua es esencial para la vida y la salud, pero su escasez es una
crisis que enfrentamos juntos. Debemos proteger y gestionar el agua de manera
sostenible y justa para todos” - Ban Ki-Moon.
En la actualidad, parece que algunos hemos perdido de vista la importancia que tienen
los ríos para nuestra supervivencia y para el planeta. Los ríos nos brindan agua dulce
de la cual dependemos los seres vivos, pero en lugar de restaurar y protegerlos,
estamos permitiendo que mueran.
La disminución del volumen del caudal de los ríos está relacionada con el deterioro de
sus microcuencas. Esto se debe a la remoción de la cobertura vegetal causada por la
apertura de caminos, la ampliación de la frontera agrícola, la contaminación por
desechos sólidos, vertidos de aguas negras, la erosión de los suelos, la construcción
de urbanizaciones y la deforestación.
Cuando llueve fuerte se genera una escorrentía superficial que no alcanza a alimentar
los mantos acuíferos subterráneos, impidiendo que se recarguen. Esto significa que el
volumen de agua que fluirá al río será mayor de lo normal.
Al darse esta serie de alteraciones en las cuencas altas de los ríos en época lluviosa,
propician un caudal muy violento que provoca inundaciones, deslaves y avalanchas de
lodo combinados con troncos de árboles y, en los últimos años, con una gran cantidad
de desechos sólidos, principalmente plásticos de un solo uso. El problema es tan grave
que, en algunos lugares del país, se forman obstrucciones grandes en los cauces de
los ríos, causando que estos se desvíen de sus cauces naturales.
Los cúmulos de desechos orgánicos al descomponerse liberan sustancias que,
cuando entran en contacto con el agua, se infiltran hacia los acuíferos y los
contaminan; este proceso es conocido como lixiviación. Los desechos sólidos, sobre
todo los plásticos de un solo uso, son hoy en día uno de los mayores contaminantes
para los ríos. Las principales consecuencias son: malos olores, muerte de peces,
disminución del oxígeno disuelto y aparición de microalgas tóxicas, fenómeno
conocido como eutrofización.
Otro factor que afecta el cauce de los ríos es la extracción de material pétreo. La
extracción excesiva destruye hábitats de especies, aumenta la turbidez del agua y
reduce su calidad, ya que las piedras y la arena ayudan a depurar la materia orgánica
que transporta la corriente.
Las acciones humanas como la construcción de represas, el uso de pesticidas y el
vertido de desechos domésticos e industriales aumentan las concentraciones de
sustancias contaminantes en los ríos, lo cual genera serios problemas ambientales
que afectan a la biodiversidad de forma directa y a las poblaciones humanas de
manera indirecta.
Los ríos acarrean en su cauce los contaminantes hasta los ecosistemas costeros
como los bosques salados, esteros, lagunas y playas, afectando la biodiversidad, la
salud humana y aumentando el riesgo de inundaciones. Aunque existen leyes y
reglamentos para proteger la calidad del agua, las fuentes de contaminación siguen
siendo muchas y diversas. Lo más preocupante es que el agua contaminada también
se infiltra en los acuíferos subterráneos de donde extraemos el agua que usamos y
consumimos a diario.
Por lo tanto, es de vital importancia tomar conciencia de cómo nuestras acciones
afectan la vida en el país. Todos podemos ser parte del cambio y de la conservación de
nuestros ríos, depositando la basura en su lugar, evitando la tala de árboles, haciendo
uso adecuado del agua y participando en campañas de limpieza en nuestras
comunidades.
“Tomemos acción y cuidemos nuestros ríos, que son la fuente de vida para los seres
humanos y los ecosistemas.”
Castillo Mendoza, J. F. Revista Aquaciencia, Universidad de El Salvador.