TEMA 1.
LA FAMILIA Y EL DERECHO DE FAMILIA.
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1. COMPOSICIÓN DE LA FAMILIA.
La familia comprende a los cónyuges y a los parientes, por ende, todos ellos son familiares. Los parientes
ostentan tal calificativo de su relación directa e indirecta con unos mismos progenitores.
- La relación es directa cuando el parentesco es en línea recta por descender unos de otros: padres e
hijos, abuelos y nietos, bisabuelos y bisnietos.
- La relación es indirecta cuando el parentesco es en línea colateral por descender las personas de un
ascendiente común: hermanos, tíos y sobrinos, primos.
Filiación: es la
relación de
parentesco entre
padres e hijos que
Además, de este parentesco de sangre (parientes consanguíneos) hay que tener en cuenta produce una serie
el parentesco por adopción, cuyos efectos son los mismos puesto que la filiación adoptiva de obligaciones y
está equiparada con la filiación natural, dando lugar a la plena integración del adoptado en de derechos.
la familia del adoptante y la extinción de sus vínculos jurídicos con su familia anterior.
Tenemos que el parentesco
colateral puede ser: doble o
sencillo, según se base en
ascendientes comunes (padre
y madre) o en uno solo. Así se
habla de hermanos de doble
vinculo o carnales y de medio
hermanos, hermanos uterinos
o consanguíneos.
La proximidad del parentesco se determina por el número de generaciones, formando cada generación un
grado. En las líneas de parentesco se cuentan tantos grados como generaciones o como personas,
descontando la del progenitor 1 persona = 1 grado = 1 generación. En línea recta se sube únicamente
hasta el tronco, así el hijo se encuentra del padre a 1 grado; a 2 del abuelo y a 3 del bisabuelo. Sin embargo,
en línea colateral se sube hasta el tronco común y después se baja hasta la persona con quien se hace el
cómputo: por esto, el hermano se encuentra a dos grados del hermano a tres del tio y a cuatro del primo
hermano.
El parentesco existe tanto si deriva de una relación matrimonial como si no es así, ahora bien, el parentesco
político o por afinidad sí deriva necesariamente de un matrimonio: pasando a ser los parientes
consanguíneos de cada cónyuge, en la misma línea y grado, parientes políticos o por afinidad del otro
cónyuge. Ahora bien, el matrimonio no genera parentesco entre los parientes consanguíneos de cada
cónyuge, ni entre los cónyuges de los hermanos.
El parentesco político, así como el parentesco espiritual (establecido por el derecho canónico entre
padrinos y ahijados con motivo de bautismo) carece en general de efectos jurídicos. Por ende, aunque la
familia se defina como un grupo de personas que mantiene normalmente un cierto grado de cohesión, el
derecho solo establece consecuencias jurídicas entre esas personas (parientes y cónyuges) y no entre las
personas y el grupo familiar. Estas consecuencias jurídicas son los efectos que el derecho atribuye al
parentesco respecto a muy diversas cuestiones, no obstante, son también los efectos jurídicos del
matrimonio en esas materias, además de generar deberes personales entre los cónyuges y un régimen
económico para el propio matrimonio:
1) Patria potestad
2) Instituciones tutelares y representación legal
3) Alimentos
4) Herencia
5) Vecindad civil
6) Nacionalidad
7) Impedimentos matrimoniales
Tales efectos, referidos al derecho sustantivo de la familia, NO excluyen otras consecuencias jurídicas en
otras ramas del derecho.
2. DERECHO DE FAMILIA, CÓDIGO Y CONSTITUCIÓN.
3. CARACTERES DEL DERECHO DE FAMILIA.
Las relaciones de familia se caracterizan por su intimidad. Ese es el denominador común de muchas de ellas,
estrechamente ligadas directa e indirectamente a la convivencia, procreación, ayuda recíproca y esfera de
los afectos. Tan es así, que a veces se ha cuestionado la intervención del derecho en alguna de esas
relaciones, pues se considera que sólo tiene sentido acudir a éste cuando la relación entra en crisis o se ha
roto.
En contraste con ese carácter de intimidad, se discute si es adecuado o no integrar el derecho de familia en
el derecho privado a pesar de que tradicionalmente ha formado parte del derecho civil; ante ello, se ha
mantenido la idea de que el derecho de familia es derecho público en tanto en cuanto, el control de la
configuración y funcionamiento de la familia por el estado, se articula a través de normas
predominantemente imperativas. Otra alternativa ofrecida por las teorías pluralistas es que entre el derecho
público y el derecho privado existe un tercer campo jurídico en el que se integraría el derecho de familia,
junto con otras ramas jurídicas de difícil clasificación en una u otra de las dos esferas en las que
tradicionalmente se divide el derecho. Sin embargo, tenemos que si se considera al “derecho privado” como
aquella parte del derecho en cuyas normas predomina con carácter inmediato la protección de fines
personales (sin perjuicio de que se satisfagan fines comunitarios o sociales), parece indiscutible que el
derecho de familia sea calificado como derecho privado, ahora bien ¿en qué parte del derecho predominan
con mayor intensidad y de manera inmediata los fines personales cuya consecuencia ampara ese ámbito
de intimidad al que acabamos de referirnos? Únicamente en el derecho de la persona, esencialmente
vinculado al derecho de familia. Sin embargo, esa protección inmediata del interes personal no es
compatible con el predominio de normas imperativas.