CONTENIDO.
1. Friedrich Nietzsche.
1.1 Biografía.
1.2 Posición filosófica.
1.3 Principales obras
1.4 Importancia de sus escritos para el derecho.
2. Georg Wilhelm Friedrich Hegel.
2.1 Biografía.
2.2 Posición filosófica.
2.3 Principales obras.
2.4 Importancia de sus escritos para el derecho.
Biografía Friedrich Nietzsche
Friedrich Nietzsche , nacido el 15 de octubre de 1844 , Röcken, Sajonia, Prusia
(Alemania) - 25 de agosto de 1900 , Weimar , Estados de Turingia), erudito, filósofo y
crítico de cultura alemán, que se convirtió en uno de los más influyentes De todos los
pensadores modernos. Sus intentos de desenmascarar los motivos que subyacen a la
religión, la moral y la filosofía occidentales tradicionales afectaron profundamente a
generaciones de teólogos, filósofos, psicólogos, poetas, novelistas y dramaturgos. Él
pensó en las consecuencias del triunfo de secularismo de la ilustración, expresó en su
observación que "Dios está muerto", de una manera que determinó la agenda para
muchos de los intelectuales más celebrados de Europa después de su muerte. Aunque
era un ardiente enemigo del nacionalismo, el antisemitismo y la política de poder, su
nombre fue luego invocado por los fascistas para avanzar las mismas cosas que
odiaba.
Existió en la época contemporánea.
Filosofía: la crítica de la metafísica y la moral
La filosofía de Nietzsche supondrá un enfrentamiento radical con buena parte de la
tradición filosófica occidental, oponiéndose a su dogmatismo, cuya raíz sitúa en
Sócrates, Platón y la filosofía cristiana. La distinción y oposición, realizada en sus
primeras obras, entre lo apolíneo y lo dionisíaco, le llevará a desarrollar una original
interpretación de la historia de la filosofía, según la cual el pensamiento se verá
sometido a un alejamiento de la vida, a partir de la reflexión socrática, que le llevará a
oponerse a ella, negándola mediante la invención de una realidad trascendente dotada
de características de estabilidad e inmutabilidad, justo las contrarias de las que posee la
única realidad que conocemos, contradictoria y cambiante.
a) La crítica de la metafísica
Nietzsche se opone al dualismo ontológico, fiel reflejo del dualismo platónico:
- este mundo, sensible e imperfecto
- el otro mundo, suprasensible y perfecto, fundamento de aquel.
Según tal concepción, la realidad queda escindida en dos ámbitos: una realidad
suprasensible, estática e imperecedera, frente a una realidad cambiante, sensible,
perecedera... que es el producto residual, "despreciable" de la anterior. Frente a este
esquema ontológico reaccionará Nietzsche esgrimiendo tres objeciones.
1.- La infravaloración de la realidad sensible se debe a su mutabilidad, mientras
que la razón humana opera con categorías inmutables (conceptos); pero el
hecho de que la razón funcione con tales categorías no demuestra la
"imperfección" ni la "dependencia" del mundo sensible, sino sólo la inadecuación
de la razón para conocerlo... ¿Y si la razón no fuera la facultad adecuada para
conocer el mundo? ¿Es posible acceder de forma no racional al conocimiento del
mundo? ¿Es la razón nuestra única posibilidad cognoscitiva?
2.- El mundo suprasensible no es más que una ilusión, una ficción, una fantasía
construida como negación del mundo sensible, única realidad para nosotros.
3.- Recurrir a un mundo suprasensible lo interpreta, pues, como una reacción
anti-vital, como una negación de la vida, (vida que está marcada por el
sufrimiento tanto como por la alegría), como una venganza contra la naturaleza,
propia de espíritus ruines que odian la vida, un producto del resentimiento contra
la vida. Incapaces de aceptar un destino trágico, los hombres se rebelan contra
esa vida que les aboca al sufrimiento y la niegan, convirtiéndola en un mero
residuo de otra realidad, perfecta ésta, donde ahogan su resentimiento.
b) La crítica de la moral
Nietzsche acusa a la moral platónico-cristiana de antinatural por ir en contra de los
instintos vitales. Su centro de gravedad no está en este mundo, sino en el más allá, en
la realidad en sí, o en el mundo sobrenatural del cristianismo. Se trata de una moral
trascendente que no gira en torno al hombre, sino en torno a Dios y que impone al
hombre un rechazo de su naturaleza, una lucha constante contra sus impulsos vitales,
por lo que significa un rechazo general de la vida, de la verdadera realidad del hombre,
en favor de una ilusión generada por el resentimiento contra la vida. Tal moral es
síntoma y expresión de la decadencia de la cultura occidental.
c) La crítica del conocimiento
Por lo que respecta a la explicación del conocimiento, la metafísica de tradición
platónico-cristiana hace corresponder a una realidad inmutable un conocimiento y una
verdad igualmente inmutables: el conocimiento conceptual. Pero el concepto, dice
Nietzsche, no sirve para conocer la realidad tal y como es. El concepto tiene un valor
representativo, pero siendo lo real un devenir, un cambio, no puede dejarse representar
por algo como el concepto, cuya naturaleza consiste en representar la esencia, es
decir, aquello que es inmutable, que no deviene, que no cambia, lo que permanece
idéntico a sí mismo, ajeno al tiempo. El concepto no es más que un modo impropio de
referirse a la realidad, un modo general y abstracto de captar la realidad y por ello, de
alejarnos de lo singular y concreto, de alejarnos de la realidad. Lejos de ofrecernos el
conocimiento de la realidad, el concepto nos la oculta.
c.1) El concepto no es más que una metáfora de la realidad, una representación
general de una realidad que es individual. Prescinde, por tanto, de toda
diferencia individual. Y la filosofía tradicional ha olvidado este carácter metafórico
del concepto y ha pretendido encontrar en él no una simple generalización de las
cosas, sino la "esencia", una supuesta realidad suprasensible de las cosas.
c.2) Nietzsche dirigirá también su atención al papel que ha jugado el lenguaje en
la reflexión filosófica. Dada la íntima relación existente entre el pensamiento y el
lenguaje que lo expresa, a medida que el valor de los conceptos es falsificado
por la metafísica tradicional, queda también falsificado el valor de las palabras y
el sentido en que se usan. De este modo el lenguaje contribuye decisiva y
sutilmente a afianzar ese engaño metafísico acerca de la realidad. Recuperar el
sentido de lo real exige, por lo tanto, recuperar simultáneamente el sentido, el
valor de la palabra. De ahí el estilo aforístico de su obra.
d) La muerte de Dios
El análisis de la trayectoria del pensamiento y la cultura occidentales le llevará a
Nietzsche a constatar la muerte de Dios. Dios había sido la brújula del hombre
occidental. Pero el hombre ha ido matando a Dios sin darse cuenta, expulsándolo poco
a poco de su pensamiento y de su cultura. Al descubrir la muerte de Dios el hombre
queda desorientado, su vida pierde el sentido.
La muerte de Dios es, en realidad, la muerte del monoteísmo cristiano y de la
metafísica dogmática, para quienes sólo hay un Dios y una verdad. Y el responsable de
ello es el hombre. Al cobrar conciencia de ello el hombre sustituye a ese Dios y a esa
verdad única por múltiples dioses y múltiples verdades, en un intento desesperado por
salvar los valores asociados a esa imagen de Dios. Pese a ello, con la caída del Dios y
de la metafísica tradicional los valores asociados a ellos no pueden subsistir, no
encuentran justificación trascendental alguna y, carentes de fundamentación, serán el
blanco de las críticas más exacerbadas y negados como valores. El ateísmo conduce,
pues, al nihilismo.8
e) El nihilismo
El nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre occidental y que quedaría
expresado en estos tres momentos:
1) El nihilismo como resultado de la negación de todos los valores vigentes: es el
resultado de la duda y la desorientación.
2) El nihilismo como autoafirmación de esa negación inicial: es el momento de la
reflexión de la razón.
3) El nihilismo como punto de partida de una nueva valoración: es el momento de
la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, en quien se expresa a
su vez el valor de la voluntad.
Esta es la base sobre la que ha de construirse, según Nietzsche, la nueva filosofía. El
hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios, sin apenas darse cuenta de ello.
En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena de la muerte de Dios y se reafirma
en ella. En tercer lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, el hombre se
descubre a sí mismo como responsable de la muerte de Dios descubriendo, al mismo
tiempo, el poder de la voluntad, e intuyendo la voluntad como máximo valor.
Principales obras.
AÑO OBRA
1871 El origen de la tragedia sacado del espíritu de la música.
1878 Humano, demasiado humano.
1881 Aurora. Pensamiento sobre los prejuicios morales.
1882 La gaya ciencia.
1883-5 Así habló Zaratustra.
1886 Más allá del bien y del mal.
1887 La genealogía de la moral.
1888 El crepúsculo de los ídolos.
1888 Ecce Homo.
1888 El Anticristo.
1901 La voluntad de poder.
1903 Sobre verdad y mentira en sentido extramoral.
Importancia de sus escritos para el derecho.
Nietzsche, el Estado y el Derecho
Para Nietzsche el Derecho es puesto por los fuertes (tanto biológicamente como
culturalmente) y el filósofo alemán justifica tal imposición. Nietzsche es despectivo con
la plebe, con los compasivos, con el piadoso, con los débiles. El filósofo alemán
justificaba lo que los hombres grandes hacían; les reconocía su grandeza de espíritu,
su enorme voluntad de vida, su tenacidad. En esta perspectiva se encuentran
afirmaciones como: “Como si la esclavitud fuese un contra-argumento y no, más bien,
una condición de toda cultura superior, de toda elevación de la cultura”. Nietzsche decía
que era absurdo exigirle al hombre superior que no buscara sobreponerse, esto era
como pedirles a las grandes aves rapaces que no cazaran corderitos:
“Exigir de la fortaleza que no sea un querer-dominar, un querer-sojuzgar, un querer-
enseñorearse, una sed de enemigos y de resistencias y de triunfos, es tan absurdo
como exigir de la debilidad que se exteriorice como fortaleza”.
Estas afirmaciones de Nietzsche son las que llevan a Johan Fischl, quien prologa la
edición de la Editorial Porrúa de La genealogía de la moral, a afirmar que hay en
Nietzsche rastros del darwinismo, es decir, la noción de la lucha por la existencia y la
selección natural donde únicamente sobrevivirán los más fuertes. Thomas Mann, afirma
que la recomendación de Nietzsche de matar a los enfermos, castrar a los desvalidos,
pasaron a la práctica en el nacionalsocialismo, “aunque...sin una relación a sabiendas
con él”. La afirmación mencionada de Thomas Mann es fácilmente comprobable en Así
habló Zarathustra: “Más a los mendigos habría que suprimirlos por completo. En
verdad, igual molesta el darles que el no darles” . Sin embargo, esta postura de
Nietzsche no puede absolutizarse, pues de hacerlo pasaríamos a deducir que
Nietzsche propuso la eliminación de todo lo que fuera débil, compasivo, moralista, lo
cual, desde su punto de vista, implicaría acabar con toda la humanidad de su tiempo;
tampoco pude ligarse a Nietzsche con el nacionalsocialismo, pues la doctrina hitleriana
es totalmente opuesta a los preceptos filosóficos de Nietzsche, esto es algo que ya
demostré suficientemente.
Debo hacer una breve alusión al problema del biologismo en Nietzsche. En ocasiones
Nietzsche hace mención a los hombres fuertes, al superhombre, pero cuando lo hace,
no se está guiando por un canon biologista, sino que se está moviendo en el plano
valorativo. El valor surge cuando el hombre se da cuenta que las cosas no tienen
características en sí, sino que hemos sido nosotros quienes se las hemos dado. El
superhombre de Nietzsche, por ejemplo, es un hombre que ha superado en cultura al
hombre moderno; es quien ha hecho la transvaloración de todos los valores, es un
hombre superior en términos intelectuales. Por otro lado, Nietzsche traspasa al mundo
social, parte de lo que sucede en la naturaleza. A Nietzsche no le escandaliza que
ciertas relaciones que se dan en la naturaleza, sucedan igualmente en la vida social del
hombre. Un pasaje de La Gaya ciencia ilustra sobre la presencia de biologismo en
Nietzsche:
“Todo lo que me es semejante en la naturaleza y en la sociedad me habla, me alaba,
me impulsa hacia delante, me consuela: lo demás no lo escucho o procuro olvidarlo”.
Así justifica una desigualdad social que tenga como base una desigualdad natural, pues
es la desigualdad natural la que permite que un hombre se sobreponga a los demás, es
ésta desigualdad la que otorga los derechos. Así se expresa en El anticristo: “la
desigualdad de los derechos es, en primer lugar, la condición para que de por sí existan
derechos. – Un derecho es un privilegio”. En este sentido biologista Nietzsche trata
otros temas, tales como el castigo, la venganza, la justicia. El Derecho en Nietzsche, a
mi juicio, debe ser entendido como un orden impuesto por los más aptos tanto por sus
características biológicas como por las culturales.
Biografía Georg Wilhelm Friedrich Hegel.
(Stuttgart, actual Alemania, 1770 - Berlín, 1831) Filósofo alemán. Hegel estudió primero
en el instituto de su ciudad natal, y entre 1788 y 1793 siguió estudios de teología en
Tubinga, donde fue compañero del poeta Hölderlin y del filósofo Schilling, gracias al
cual se incorporó en 1801 como docente a la Universidad de Jena, que sería
clausurada a la entrada de Napoleón en la ciudad (1806).
Al tiempo que se introducía en la obra de pensadores como Schiller, Herder, Lessing y
Kant, Hegel compartió con sus compañeros el entusiasmo por la Revolución Francesa.
Aunque al principio se hallaba muy próximo al idealismo de Fichte y Schelling, a medida
que fue elaborando su propio sistema filosófico, ya profesor en la Universidad de
Heidelberg (1816-1818) y luego en Berlín (1818-1831), se alejó progresivamente de
ellos.
El propio Hegel calificaba el idealismo de Fichte de «subjetivo», el de Schelling de
«objetivo» y el suyo como «Absoluto» para denunciar la incapacidad de éstos para
resolver la contradicción, tarea que para él constituía el objetivo último de la filosofía:
«La supresión de la diferencia es la tarea fundamental de la filosofía».
No en vano el de Hegel es el último de los grandes sistemas concebidos en la historia
de la filosofía. La «contradicción» significa aquí el conjunto de oposiciones que había
venido determinando la historia de las ideas desde el pensamiento clásico: lo singular y
lo universal, la Naturaleza y el Espíritu, el bien y el mal, etc. La superación de la
contradicción debe llevarse a cabo a partir del pensamiento «dialéctico», cuyas fuentes
están en Heráclito y en Platón.
Si la filosofía alemana del momento se hallaba dominada por el concepto kantiano de
noúmeno, que establecía el límite más allá del cual el conocimiento no podía avanzar,
para Hegel «la filosofía tiene que dejar de ser "tendencia" al saber para ser un efectivo y
pleno "saber", para ser ciencia (Wissenschaft)». Hegel parte de la realidad como un
todo (monismo) compuesto por partes integrantes cuyo sentido sólo puede ser
aprehendido por remisión a la totalidad en la que se inscriben.
Pero, a diferencia de sus antecesores, concibe una totalidad dinámica: cada cosa llega
a ser lo que es en el seno de un continuo devenir, un proceso que es producto de la
diferencia, del carácter constitutivamente contradictorio del ser. El movimiento esencial
del ser es dialéctico, por cuanto expresa la pugna interna entre las partes para reducir
su oposición a unidad. Dado que el pensamiento debe aprehender una realidad en
movimiento, Hegel desarrolla una lógica que permite conocer el ser (el Absoluto) sin
excluir el devenir y el cambio.
De ahí que su sistema sea dialéctico, por cuanto intenta concebir lo concreto desde el
interior de lo absoluto, que se manifiesta como tal en la oposición a lo concreto y en su
negación. Por ello, la «negatividad» es un concepto central en el sistema hegeliano,
pues explica el devenir de cada objeto en su contrario, y la resolución de ambos en una
nueva figura que a su vez será negada; al final del proceso, la esencia del Absoluto se
revela como pura negatividad, es decir, como la ausencia (o mejor la negación) de
cualquier determinación.
Al contrario de lo que sucede en otros sistemas, el Absoluto de Hegel se da como lo
concreto, como suma de todos los momentos del proceso a la vez que, como su
resultado, superando la vaguedad de la abstracción, que constituye un momento del
todo. La distinción entre sujeto y objeto resulta también superada («Todo lo racional es
real y todo lo real es racional»), pues la historia del proceso de revelación del Absoluto
(el Espíritu), que Hegel desarrolla en su Fenomenología del Espíritu, se da como
proceso de autoconocimiento del propio Absoluto. La historia de los hombres es la
expresión de un conflicto que tiende a desaparecer, marcado por un fin -telos- que
consiste en la reducción de la diferencia a identidad absoluta.
Posición Filosófica.
Cuando el padre de Hegel murió justo antes de 1800, dejándole una pequeña herencia,
Hegel pudo concentrarse más en su sistema de filosofía, que había comenzado con
temas religiosos y sociales, pero comenzó a moverse más hacia la reforma
educativa. Basándose en el idealismo trascendental de Immanuel Kant y la política de
Rousseau, Hegel desarrolló un elaborado sistema de filosofía que incorpora historia,
ética, gobierno y religión, y comenzó a publicar sus tratados filosóficos, mientras
trabajaba como conferenciante universitario no remunerado junto con sus viejos amigos
universitarios.
En última instancia, la filosofía de Hegel rechazó las teorías populares de Kant y otras
como demasiado restrictivas. Desarrolló lo que se denomina pensamiento dialéctico, tal
como se expone en su primera obra importante, La Fenomenología del Espíritu, que
pretendía ser parte de su sistema científico integral, pero era tan grande que sólo podía
servir como introducción.
A diferencia de la filosofía de Aristóteles, el hegelianismo no es un "método" o conjunto
de principios, sino experiencial, con experiencias que se convierten en puntos de datos
en la formación del todo. Sostiene que la realidad se está desplegando, como las
cámaras de una concha, y que "lo racional solo es real". Hegel evitó la Mente Absoluta
(o Espíritu) como un punto de vista, a favor del estado cotidiano de la mente, mediante
el cual una serie de momentos compone el todo, definido como "totalidad".
Hegel dijo, tal vez con arrogancia: "... al escribir ese libro me di cuenta de que empleaba
una nueva y sin precedentes forma de pensar". Pero aclaró su sistema comparándolo
con la gramática: "Sólo ves realmente las recompensas cuando más tarde vienes a
observar el lenguaje en uso y comprendes lo que hace que el lenguaje de la poesía sea
tan evocador". Su estructura para esta lógica fue una incorporación de la tesis y la
antítesis en la síntesis-nada se niega; Todo funciona para formar el todo.
De 1808 a 1815 Hegel enseñó filosofía y sirvió como director en una escuela en
Núremberg después de trabajar brevemente como editor de periódico, un trabajo que
no le gustaba. Durante este tiempo, cuando Hegel tenía alrededor de 40 años, se casó
con Marie von Tucher. Pasaron a tener tres hijos juntos: una hija que murió en la
infancia, y los hijos Karl e Immanuel. Anteriormente, Hegel había engendrado un hijo
ilegítimo, Ludwig. Su hermana Christine, que había estado profundamente angustiada
por su matrimonio, ofreció la oportunidad para el estudio de Hegel de la psicosis.
En 1816, Hegel se convirtió en la cátedra de filosofía de la Universidad de Heidelberg y
publicó la Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas, que le llevó a ser aclamado y lo
ascendió a la posición de presidente de filosofía en la Universidad de Berlín.
Principales obras.
Se considera la primera obra realmente importante de Hegel Fenomenología del
espíritu (1807).
El placer y la alegría que genera la exploración del saber, para Hegel, está en la
búsqueda de la verdad, mas no en el hallazgo en sí. «Mostrar la sucesión de las
diferentes formas o fenómenos de la conciencia hasta llegar al saber absoluto es el
tema de la Fenomenología del Espíritu como introducción al sistema total de la ciencia.
El primer momento del saber es aquel en que la conciencia cree hallar el conocimiento
verdadero en la certidumbre sensible. Todo lo que el conocimiento sensible puede
enunciar de un objeto es decir que es. Sólo por la universalidad del significado de
términos con los cuales pretendemos describir los datos sensibles supuestamente
inmediatos podemos alcanzar certidumbre acerca de tales datos. Debe, pues,
avanzarse más allá de la certidumbre sensible y encontrar lo que puede fundamentar
ésta. Superior a la certidumbre sensible es la percepción, a la cual sigue el
entendimiento, que consiste ya en el pensamiento del objeto. Este estado de pérdida de
la conciencia en la diversidad del objeto y en sus contradicciones desaparece cuando
sobreviene en el camino que conduce al saber absoluto el reconocimiento pleno de sí
misma y de su esencial identidad consigo misma.
Toda diversidad y toda oposición de la conciencia con el objeto quedan entonces
desvanecidas ante la unidad revelada en el concepto y sólo entonces se puede decir
propiamente que la conciencia es razón.
La fenomenología del espíritu no parte del saber absoluto, pero conduce
necesariamente a él. Desde entonces puede el pensamiento situarse en la inmediatez
de lo Absoluto mismo, ser ciencia de la Idea absoluta. Esta ciencia procede a su
vez dialécticamente; el proceso de sucesivas afirmaciones y negaciones que condujo
de la certidumbre sensible al saber absoluto es el mismo proceso que sirve a la filosofía
para manifestar la Idea. En su ser en sí, la Idea absoluta es el tema de la Lógica. En su
ser fuera de sí, la Idea absoluta es el tema de la Filosofía de la Naturaleza. En su ser en
y para sí mismo, la Idea absoluta es el tema de la Filosofía del Espíritu. Como ciencia
de la Idea en su ser en sí, la Lógica comienza con la teoría del ser. El ser es la noción
más universal, pero al mismo tiempo la más indeterminada. Al ser negado todo
contenido en esta suma abstracción, el ser se convierte en la nada.
OBRAS IMPORTANTES AÑO
La arquitectura 2007
Fe y saber 2007
Estética 2007
Filosofía real 2006
Relación del escepticismo con la 2006
filosofía
Principios de la filosofía del derecho 2005
Escritos de juventud 2003
Introducción a la estética 2001
Lógica 2000
Poética 2000
Sistema de las artes 2000
Escritos pedagógicos 1991
Diferencia entre los sistemas de 1990
filosofía de Fichte y Schelling
Historia de Jesús 1987
De lo bello y sus formas: estética 1985
El concepto de religión 1981
Esencia de la Filosofía y otros 1980
escritos
Sobre las maneras de tratar 1980
científicamente el derecho natural
La razón en la historia 1972
La constitución de Alemania 1972
Filosofía de la historia 1970
Filosofía del derecho
Enciclopedia de las ciencias 182193)
filosóficas
Importancia de sus escritos para el derecho.
Introducción a la filosofía del derecho de Hegel.
El esbozo de una teoría del derecho, más ampliada y depurada, es hecha con
el objetivo de dejar claras las bases del derecho, como ciencia, y lleva implícita
también la investigación y desarrollo completo de esta ciencia. Pero al hacerlo no
pretende de ninguna manera, dejar creada, una estructura teórica que a manera
fidedigna reproduzca la verdad, pues la filosofía es según Hegel
una construcción efímera como la tela de Penélope que cada día era comenzada de
nuevo. La tarea del escritor, y más importante, del filósofo, es el descubrir la verdad,
decir esta verdad y difundirla, con argumentos exactos (nótese el surgimiento del ideal
griego del sabio, como amigo del saber, amante de la sabiduría), y es ante todo al
filósofo, al que corresponde esta asignación. En materia de derecho, afirma Hegel que
este junto con la ética y el estado, profesan una verdad de antaño, reconocidas en el
anterior desarrollo de las leyes, la moral publica y los sistemas religiosos, desde aquí, el
derecho y las leyes, se encaminaron al progreso que han alcanzado.
Pero también, Hegel reconoce y "concibe" como contraria a la libertad del individuo, el
hecho de atenerse y dejarse persuadir a lo públicamente aceptado, y las leyes creadas
para la regulación de cada individuo del estado, este último pues no debe ser al final la
determinación ultima y apodíctica del modo de actuar de los individuos. Reconoce
que el hombre busca y crea en el pensamiento su libertad y el fundamento de la ética.
Más sin embargo, esta libertad que el hombre posee y determina a actuar, caen en un
contenido sin razón, si únicamente posee valor efectivo para el pensamiento. El hombre
es libre, solo en la medida que discrepe de lo que es reconocido y aceptado por voto
universal y sepa crearse una realidad singular que le auto determiné a dirigirse.
Esta idea de la libertad, constituye un papel fundamental en el desarrollo del derecho
individual, y el hombre, como sustancia ética de la sociedad civil, solo desarrolla todo su
devenir, en base a la libertad.
Libertad no es un concepto limite en Hegel, sino es la misma autoconciencia que se
determina a obrar y moldear el contenido de su voluntad.
El mundo ético (el estado, la razón) como resultado del elemento de la autoconciencia,
no goza de la fortuna de tener a su base la razón que le afiance
como fuerza y potencia. El universo espiritual corresponde al mundo del acaso y del
capricho de la voluntad divina, abandonado por Dios.
Hegel considera al estado, como la rica estructura de lo ético, la arquitectura de su
racionalidad que con la determinada distinción de las esferas de la vida pública y de
sus derechos le construye bases solidad, que son a la vez las bases verdaderas de
todo estado, con bases armónicas y establecido según un criterio de verdad. Y cuando
toda esta estructura es de buena ley, parte de lo íntimo hacia la revelada luz del
desenvolvimiento de la idea, llevando consigo su interna necesidad de la veneración, de
la verdad y una ley que es elevad por sí y en si, por encima de toda forma subjetiva de
sentimiento. La ley no puede estar consentida por el sentimiento, puesto que es en sí o
debería ser en sí, una forma universal del desarrollo de los individuos.
El derecho, la ética, el mundo real del derecho, son formas que se aprehenden con el
pensar, los conceptos determinan la forma de la racionalidad (es decir la ley). La ley es
en cierta medida el Scibboleth (signo de reconocimiento entre los hebreos) en el cual se
identifican las habitantes de la nación y los amigos de esta. Hegel también toma la idea
determinante, de que la filosofía debería ser como el principio motor de la aplicación del
derecho y las leyes, pues la falta de este principio, conduciría a los estados a una
superficialidad respecto a lo ético, al derecho, y sobre todo al deber. Esto es la fatuidad.
El estado caería por esto, como en un estado de disolución de toda ética interior, de
la conciencia justa, del amor y del derecho entre los particulares, así como la
destrucción del orden público y las leyes del estado (pues estas últimas estarían
basadas en propósitos y opiniones subjetivas, en el sentimiento subjetivo y en una
convicción individual).
El contenido de la filosofía, el saber conceptual de Dios y de la naturaleza física y
espiritual, se vería seriamente afectado.
La primera fase del espíritu objetivo, es la esfera del derecho (das recht) la persona, el
sujeto individual consciente de su libertad ha de dar expresión exterior de su naturaleza
como espíritu libre. Ha de darse a sí mismo una esfera externa de la libertad. Así pues,
la libertad es el principio primero y unitario de cada individuo como parte del estado, y la
ciencia del derecho parte de la libertad en su despliegue dialectico.
Introduce Hegel, también el concepto de propiedad, vinculado directamente con un acto
de la voluntad, por naturaleza una persona se convierte en el dueño de una cosa, no
por un mero acto interno de la voluntad, sino por la apropiación efectiva que el sujeto
hace sobre la cosa, ejerce naturalmente toda su voluntad en esta cosa. La ciencia
filosófica del derecho tiene por objeto la idea del derecho, o sea, el concepto del
derecho y su realización. La realización, es la configuración que toma el concepto para
si en un hecho efectuado, constituye el momento esencial de él, y pasa, de
mera constitución teorética a la realización por la cual se concibe.
La ciencia del derecho es parte de la filosofía se concibe como una ciencia y tiene el
punto de partida, que es el resultado y la verdad de lo que antecede y lo que constituye
la llamada demostración. Es por lo tanto, una ciencia teorética, que necesita ser
demostrada en la práctica. Pero Hegel diferencia entre concepto de derecho y ciencia
del derecho, este último es la constitución teórica del primero, y conforme a su devenir
cae fuera de ella, puesto que debe ser admitido como dado.
Sin embargo, a la ciencia positiva del derecho no le importaría esto, puesto que ella
principalmente tiende a señalar lo que es jurídico, es decir son las particulares
prescripciones legales; pues la ciencia del derecho, constituye esencialmente la zona
de las cosas legales y jurídicas en-sí, bajo la universalidad y en razón del estado
particular. Estas prescripciones jurídicas, que corresponden a la ciencia del derecho,
resultan evidentes y son determinaciones universales, es decir, la contraparte de lo que
es prescrito por ella como no jurídico. De esta manera se discierne lo que
científicamente es esencial. En cuanto al contenido de la prescripción jurídica la
necesidad de la cosa, pero en sí y por sí misma, es decir el derecho como tal y en la
naturaleza del concepto. Hegel es claro, no puede haber correcta aplicación del
derecho, si no existe un principio de razón suficiente (dictado por la filosofía, claro) que
determine las acciones de los individuos de un estado, y determine a obrar, a los que
elaboran y aplican las leyes.
Los conceptos acerca de lo verdadero y las leyes de lo ético no son más que opiniones
y convicciones subjetivas, y estas son puestas al lado de aquellas que constituyen la
universalidad y el interés de todos los hombres y todos los vínculos del mundo ético.
Como la filosofía, es el sondeo de lo racional, justamente es la aprehensión de lo
presente y de lo real (lo que es racional es real; y lo que es real es racional) ahora bien,
el derecho es real, por lo tanto es algo racional, que se constituye como una parte de la
filosofía.
El objetivo de Hegel, en su tratado sobre filosofía del derecho, es presentar una
autentica ciencia del estado, y presentar a este como algo racional en sí, sin embargo,
no es un modelo o forma "de gobierno ideal" la que pretende dejar explicada, sino más
bien de qué manera debe concebirse el estado como el universo ético, y concebirse a
cada individuo, como hijo de su tiempo, y la filosofía, y la filosofía en su transparencia,
quedaría también como el propio tiempo aprehendido con el pensamiento. La forma en
su más concreta significación, es la razón como conocimiento que concibe y el
contenido es la razón como esencia sustancial de la realidad ética, y también de la
natural y la identidad consiente de forma y contenido constituye la idea filosófica. Así
como una verdadera filosofía, conduce a Dios, también un verdadero estado lo hace.
Al hablar, aun de la teoría de cómo debe ser el mundo, la filosofía, por lo demás, llega
siempre demasiado tarde. Pues cuando ella surge, el mundo ya fue concebido y
realizado. A continuación, Hegel pasara a desarrollar su teoría del derecho, en la cual,
el individuo es el centro y el centro de la realización moral solo se da en el plano de la
libertad, hasta llegar, al plano de la voluntad, en el que la conciencia, alcanza una
verdadera autoconciencia.
La medida, sin embargo y criterio del concepto necesario no es la representación sino
que más bien, le sirve de autorregulación al concepto necesario. Este debe tomar su
verdad de esta representación y reconocerse así. El derecho es positivo en general; y
Hegel lo explica así:
- es positivo, primero por la forma de tener vigencia en un estado; esta es como
una autoridad legal que es el comienzo para el conocimiento del derecho, que es la
ciencia positiva del derecho. Este derecho positivo, en cuanto a su contenido, recibe
este elemento positivo de dos fuentes primarias, a saber: a) del
particular carácter nacional de un pueblo, del grado de su desarrollo histórico y de la
conexión de todas las relaciones que pertenecen a la necesidad natural, de este pueblo
como nación.
b) por la necesidad con que un sistema de derecho legal debe encerrar la aplicación del
concepto universal a la naturaleza particular de los objetos y de los casos que la
realidad exterior muestra. Es decir, en Hegel, el derecho tiene fuentes originarias
endógenas y exógenas, la primera porque el derecho, parte de una necesidad interior
de cada uno de los habitantes que componen la el estado civil, y la segunda por el
hecho de que las necesidades de la nación son demostradas en la vida práctica.
Cuando el derecho positivo y las leyes, se ven contrariados por el sentimiento del
corazón, el impulso y lo arbitrario, no es la filosofía la que reconoce su autoridad.
La opresión y la tiranía pueden ser elementos del derecho positivo contingente a el y no
afecta a su naturaleza esencial. Una prescripción jurídica puede manifestarse, por las
circunstancias y desde las instituciones motores de la parte jurídica, como plenamente
fundada y consecuente, y sin embargo, ser en sí y para sí, injusta e irracional. Las leyes
(aclara Hegel) son solo positivas, en cuanto que tienen, en general su significación y
oportunidad en circunstancias dadas, y definidas; por lo tanto solo poseen un valor
histórico, por lo cual son de naturaleza transitoria. Hegel alude mucho al derecho
romano, y ratifica particularmente la importancia que este tuvo en el desarrollo de los
sistemas jurídicos posteriores.
A cada momento histórico, corresponde necesariamente una serie de leyes necesarias
para ese momento y delimitadas por las circunstancias del estado. La sabiduría de los
legisladores y de los gobiernos, en cuanto que han hecho para las condiciones dadas y
establecido acerca de la situación temporal, constituye algo en sí y pertenece a la
valoración de la historia, pero esta legislación tendrá mucho más valor, y gozara de
profundidad mayor cuanto que fue asistida por un punto de vista filosófico.
El campo del derecho es, en general, el campo de la espiritualidad, y su próximo lugar y
punto de partida es la voluntad, que es libre. Puesto que para Hegel, el sistema del
derecho es el reino de la libertad realizada en el mundo del espíritu, voluntad y libertad,
serán los dos conceptos fundamentales del desarrollo de la ciencia del derecho, como
ciencia del desarrollo de los ideales del estado y de cada uno de sus habitantes en
particular.
En el mundo del espíritu, uno se auto dirige a actuar, como por una manifestación de
libertad absoluta. La libertad, (reconoce Hegel) es como un hecho de la conciencia y se
debe creer en ella, y esta deducción de que la voluntad es libre, solo puede tener lugar
en la conexión con el todo. Por eso Hegel empleara claramente un concepto de
voluntad, como concepto universal. Cada uno posee la capacidad de poder abstraer
todo lo que es, y por lo tanto, determinar el contenido de su voluntad, y tener en la
propia conciencia de sí mismo, un ejemplo para todas las determinaciones.
La voluntad encierra el elemento de la pura indeterminación o de la pura reflexión del yo
sobre sí; posee y contiene la ilimitada infinitud de la absoluta abstracción o
universalidad, el puro pensamiento de sí mismo.
La voluntad se determina a sí misma, y cuando reflexiona su contenido, reflexiona
sobre sí misma. La libertad negativa, es en cierto sentido, parecida a la ilusión
trascendental de Kant, en la que la razón busca respuestas sobre lo incondicionado,
topa y se limita, cuando se da cuenta que es imposible, la libertad no tiene límites en
Hegel, o pretende no tenerlos. En el espíritu, tal como este es en sí y por si, en el que la
determinación es simplemente la suya y verdadera la relación de la conciencia
constituye solo el lado fenoménico de la voluntad, la cual aquí no es ya una cosa por sí.
Las determinaciones volitivas (querer, desear, amar) son propias de la voluntad
reflejada su individuación, y son contenidos, que se determinan por la conciencia.
La voluntad libre solo en si es la voluntad inmediata o natural, las determinaciones, son
los contenidos de la voluntad que aparecen en la voluntad como existentes, son los
estímulos, los deseos, las inclinaciones, con las que la voluntad se determina por la
naturaleza. Este contenido es para mí, y me pertenece en lo absoluto. Con la decisión,
la voluntad se pone como voluntad de un individuo determinado distinto frente a otro. La
voluntad es por esto individualmente volitiva, está en con pertenencia con el
yo personal de cada uno. Es el pensamiento una actividad universal y en él, el objeto y
el contenido, permanecen como algo universal. La libertad de la voluntad según la
determinación de infinitud, es arbitrio, en el cual están contenidos: la reflexión que es
toda liberta, abstrae de todo, y la dependencia del contenido y de la materia,
considerados interna o externamente. Luego Hegel, promulga la determinación de la
voluntad, como una cosa-en-sí, pues es en sí y por si, e verdaderamente infinita,
porque es ella misma su objeto que auto determina. El objeto no es para ella, otra cosa,
ni un límite, sino que es la voluntad vuelta a sí. El derecho es algo sagrado, es la
existencia del concepto absoluto, el área de la libertad incondicional, el área de la
libertad auto consiente. Existe también una esfera del derecho más formal (en su
sentido abstracto "periculosus arbitrius") en la cual este ha llevado en si a
determinación y realidad a los otros momentos contenidos en su idea, tiene por ello la
determinación de un derecho más elevado.
Bibliografía.
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]