El Constitucionalismo
El Constitucionalismo
TESIS
POR
Y EL TÍTULO PROFESIONAL DE
INTERNACIONALISTA
RECTOR MAGNÍFICO
Lic. Carlos Estuardo Gálvez Barrios
SECRETARIO GENERAL
Dr. Carlos Alvarado Cerezo
No. pág.
CAPÍTULO I
C. Instauración de la Organización
de Naciones Unidas…....................................................12
- Estructura de la ONU…..........................................13
- Régimen jurídico
a. Declaración Universal de
los Derechos Humanos…...........................20
b. Pactos Internacionales
de derechos humanos…..............................22
CAPÍTULO II
CAPÍTULO III
3. Contribución de los Acuerdos de Paz al proceso
de consagración universal de los derechos humanos
de solidaridad
C. Comentarios finales…..............................................81
Conclusiones….................................................................................83
Recomendaciones….........................................................................87
Anexos…..........................................................................................91
Bibliografía…...................................................................................103
Dedicatoria
I
dicho evento. Expone, además, las críticas respecto de la propuesta
generacional de los derechos humanos, para después expresar las razones
por las cuales estas mismas críticas no merecen ser tomadas en cuenta.
Presenta pormenorizadamente los derechos de solidaridad: derecho a la
libre determinación de los pueblos, derecho a la paz, al desarrollo y al
medio ambiente sano y sus características esenciales. Determina los
sujetos, objeto, fundamento y contenido, además del soporte legal más
actual, sobre cada uno de ellos.
El capítulo tercero esta dedicado a la Constitución de la República de
Guatemala y a los Acuerdos de Paz, con el propósito de determinar cómo es
que dichos ordenamientos jurídicos contribuyen, directa o indirectamente,
en la consagración de los derechos humanos de solidaridad en una
convención universal.
Las conclusiones y recomendaciones se ubican en el último apartado
y expresan exacta congruencia con la hipótesis inicial, en el sentido de que
queda demostrado que, como ha ocurrido con el reconocimiento de los
derechos humanos de primera y segunda generación en los Pactos
Internacionales de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y de
Derechos Cívicos y Políticos; cuando los derechos humanos de solidaridad
(o de tercera generación), sean regulados en una convención internacional
del tipo de los pactos citados, las violaciones al derecho a la paz, al
desarrollo, al medio ambiente sano y a la autodeterminación de los pueblos
II
se disminuirán; ya que la consolidación universal traerá aparejada el
establecimiento de mecanismos vigentes y positivos para exigir el
cumplimiento, reparación y control de éstos mismos derechos. No basta,
como ocurre ahora, que abunden compromisos, cartas y declaraciones de
buena voluntad; al fin, sólo son sólo expresiones de derecho blando que en
nada obligan a los Estados; sólo un instrumento legal con la jerarquía y
obligatoriedad de los Pactos puede contribuir en la plena observancia de los
derechos de solidaridad. Verdad es que el camino que resta, aunque corto,
continúa siendo difícil, puesto que las grandes potencias siguen
obstaculizando el reconocimiento universal, ya que la observancia general
de tales derechos, según ellos, contribuiría en desmedro de sus economías.
Sin embargo no todo está perdido, la mayoría de países están concientes de
la necesaria consagración y muchos estados, como el nuestro, ya han
trazado una clara directriz de aprobación y acatamiento de los derechos de
solidaridad. Nuestros Acuerdos de Paz son prueba nacional e internacional
de que un ordenamiento legal no puede prescindir de la noción más
completa e integral de los derechos humanos para asumir el desarrollo y la
paz.
III
CAPÍTULO I
1
podemos encontrar enseñanzas de los derechos humanos en la historia de
cada poblado desde épocas muy antiguas.
En Grecia, por ejemplo, hace unos 2,500 años, ya existían los
ciudadanos griegos con derechos privilegiados sobre los esclavos. Los
romanos conquistaron a los griegos y continuaron con la esclavitud.
Más tarde en la historia, las reivindicaciones de las comarcas
medievales en Inglaterra conminan al Rey Juan (Sin Tierra) a conceder una
serie de normas jurídicas a favor de la nobleza y los sectores populares; la
Carta Magna de 1215. De ella dimanan, entre otros derechos, el de
detención legal, propiedad privada, libre circulación, juicio justo e igualdad
ante la ley; además de la prohibición del trato degradante y la tortura. Esta
Carta consagra dos principios: el respeto a los derechos de la persona y la
sumisión del poder público a un conjunto de normas jurídicas. Se termina,
de ésta manera, con el poder absoluto del rey. Limitación normativa
efectuada por la misma monarquía a instancias de las manifestaciones del
pueblo. Es oportuno mencionar que, aunque con modificaciones, el espíritu
de la Carta aún se conserva; en 1628 las garantías de la misma fueron
confirmadas en la Petition of Rights, y, posteriormente por la Bill of Rights.
Vale decir, que la Carta Magna, se considera la matriz del derecho
constitucional y, en consecuencia, de las constituciones modernas.
Tiempo después, el mismo pueblo inglés de ultramar produciría sus
propias normas: la Declaración de Derechos del Buen Pueblo de Virginia
del 12 de junio de 1776. En ella las trece colonias norteamericanas
desconocían los poderes de la corona británica y superaban la concepción
contenida en la Carta Magna, según la cual los derechos humanos eran
normas que devenían del derecho divino y pasan a la esfera del derecho
2
natural. En su contenido se plasman derechos humanos tales como la
igualdad, el goce de la vida, derecho a la propiedad y seguridad. Menciona,
además, que el poder es inherente al pueblo. Se instituye el derecho a la
resistencia contra los malos gobiernos, así como la separación de los
poderes ejecutivo y legislativo. En el Artículo XIII se legisla que los
ejércitos deben evitarse en tiempo de paz por peligrosos contra la libertad, y
que deben estar sometidos al poder civil. El 4 de julio de 1776, el Congreso
de Filadelfia proclama la independencia, guiado por tal Declaración. En
1787, se sanciona la Constitución de los Estados Unidos, la cual incorpora
la mencionada Declaración.
3
hombre de los del ciudadano, por cuanto el ciudadano está sujeto a la
autoridad estatal y sus derechos están garantizados por el derecho positivo,
mientras que los derechos del hombre son naturales e inalienables, es decir,
previos a toda institución, a toda norma. “La Declaración de los Derechos
del Hombre y del Ciudadano, constituye la fuente de las libertades
contemporáneas, al servir de fuerza motivadora de numerosos movimientos
emancipadores en el mundo, los cuales se inspiraron en las libertades
individuales”1. A partir de entonces, los derechos humanos se adentran en
el terreno constitucional y en los ordenamientos nacionales.
4
“Las garantías individuales se fueron transformando en normas
constitucionales, fueron adquiriendo positividad normativa. Así, los
derechos fundamentales inician su consolidación interna por medio del
derecho constitucional. Al lograrse la consolidación interna, los derechos
humanos habían dejado de ser utopías y comenzaban a desarrollarse”2.
2
Travieso, Juan Antonio, Historia de los derechos humanos y sus garantías, pág. 57.
5
1.2 DESARROLLO CONCEPTUAL
6
persona, en una comunidad de hombres libres, exigiendo el respeto de los
demás hombres, de los grupos sociales y del Estado, y con posibilidad de
poner en marcha el aparato coactivo del Estado en caso de infracción”3.
Posteriormente se desarrolla la concepción de los derechos humanos
con fundamento en la historia y se empieza a generalizar la idea de que los
derechos humanos son el calcado histórico de las exigencias de justicia de
cada época particular. Es decir, que cada momento histórico concreta sus
exigencias de dignidad, libertad e igualdad, las cuales deben plasmarse en
los ordenamientos nacionales e internacionales. Esta es una
fundamentación histórica, ya que considera que los derechos humanos son
históricos. Así, para el fundamento iusnaturalista racionalista, los derechos
humanos eran inmutables, universales y absolutos; y para el fundamento
histórico son esencialmente históricos, variables y relativos. Ya no se
fundamentarán más en la naturaleza del ser sino en las necesidades
humanas en un momento específico de la historia social, por lo que la trama
de los derechos humanos estará en función de los valores constituidos en
una sociedad dada y de los fines que ella pretenda realizar.
Las definiciones enunciadas ofrecen elementos que enriquecen el
concepto general y que necesariamente deben incorporarse a la realidad que
los derechos humanos tratan de expresar. Se trata de una construcción que
aglutina varios derechos propios de la persona humana; sin los cuales el
hombre no puede vivir en condición de ser humano digno. Resulta
necesaria, en consecuencia, una aportación simple e integral: “derechos
humanos son el conjunto de normas, principios y valores, inherentes (por el
hecho de ser hombre, por su propia naturaleza y dignidad), universales e
3
Peces Barba, Gregorio, Derechos Fundamentales, pág. 27
7
inviolables que permiten orientar el comportamiento del hombre en
sociedad, indicándole aquello que puede ser y lo que debe respetar
(deberes y derechos), y a los cuales no pueden renunciarse bajo ningún
concepto”4.
“Obviamente, la noción de derechos humanos que se pudo haber
tenido en el mundo antiguo no tiene los mismos contenidos que en la
actualidad, ya que los derechos humanos se han desarrollado
indisolublemente unidos a conceptos modernos como la autodeterminación
de los pueblos, la democracia y el Estado de derecho”5.
4
Túchez, Mario Eugenio, Edificando los nuevos derechos humanos, pág. 10.
5
Travieso, Ob. Cit., pág. 65.
8
1.3 DESARROLLO INSTITUCIONAL
9
creación de ejércitos y la carrera de armamentos incrementan la inseguridad
mundial y los riesgos de la guerra.
“Por consiguiente, las concepciones idealistas sostienen que la
manera más adecuada para garantizar la paz es tomar como base para la
política exterior las normas del derecho internacional, los convenios
internacionales para la protección de los derechos humanos o los
principios y normas derivados de la acción de las organizaciones
internacionales, la moral internacional, el papel de la opinión pública, las
organizaciones no gubernamentales y la religión se consideran, por lo
tanto, como fundamentales para la orientación del comportamiento de los
gobiernos y de los hombres de Estado”6.
En contraposición, la escuela realista (o realpolitik, como le
denominan en las academias y en los foros internacionales), de Nicolás
Maquiavelo, Tomás Hobbes y Hans Mongenthau y de cualquiera
imperialismo que quiera perpetuarse en el poder; propugna por una
concepción en donde el Estado y los demás Estados, por su naturaleza,
compiten en el escenario internacional por poder e influencia; que viene a
ser lo mismo que decir que luchan por el control de las poblaciones,
territorios y recursos económicos. En consecuencia, la única forma de
mantener la paz entre los mismos es a través de un equilibrio a base de
coaliciones, grande poder militar para la disuasión de los adversarios y
actividad diplomática impositiva en eterno posicionamiento geoestratégico
militar agresivo decidido por las grandes potencias.
6
Padilla, Luis Alberto, Teoría sobre las Relaciones Internacionales. La investigación sobre la paz y el
conflicto, pág. 71.
10
B. CONFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD DE NACIONES
11
C. INSTAURACIÓN DE LA ORGANIZACIÓN DE
NACIONES UNIDAS
12
un centro para armonizar las actividades de los pueblos y fomentar la
cooperación entre los mismos. Sus principios: igualdad soberana de todos
los pueblos, buena fe en el cumplimiento de las obligaciones de la Carta, el
uso de medios pacíficos para la solución de conflictos, renuncia al uso de la
fuerza que ponga en peligro la integridad territorial y universal.
Cooperación con la Organización de Naciones Unidas en cualquier acción
que ésta tome y abstención de cooperar con las naciones en contra de las
cuales la Organización de Naciones Unidas tome alguna medida.
Obligación de que los países no miembros cumplan con los principios antes
mencionados en la medida en que eso sea necesario para preservar la paz y
abstención de la Organización de Naciones Unidas de intervenir en asuntos
de carácter puramente interno en cada uno de los países miembros.
8
Organización de las Naciones Unidas, ABC de las Naciones Unidas, pág. 6.
13
La Asamblea General:
9
Sagastume Gemmell, Marco Antonio, Introducción a los Derechos Humanos, pág. 29.
10
Ibid.
11
Ibid., pág. 30.
14
El Consejo de Seguridad
15
adoptar medidas drásticas, tales como enviar tropas, boicot comercial o
diplomático e involucrarse oficialmente en una guerra. Sin embargo,
cuando se le somete una denuncia contra la paz, la primera medida del
Consejo suele ser la de recomendar a las partes que traten del llegar a un
acuerdo pacífico. En algunos casos, el propio Consejo procede a la
investigación y la mediación. Puede nombrar representantes especiales o
pedir al Secretario General que ejerza esa función o imponga sus buenos
oficios.
13
Ibid., pág. 221.
16
El Consejo de Derechos Humanos
17
b) No está claro cuál será el destino, que debe ser decidido por el
nuevo Consejo, de los Grupos de Trabajo y de los Relatores Especiales de
la Comisión, los que constituyen un aspecto esencial del trabajo de las
Naciones Unidas en materia de derechos humanos.
c) Tampoco está claro cuál será el estatuto de las organizaciones no
gubernamentales. De conformidad con el artículo 71 de la Carta de la ONU,
las ONGs tienen estatuto consultivo ante el Consejo Económico y Social,
del cual dependía la Comisión de Derechos Humanos, pero carecen de
estatuto ante la Asamblea General, de la que depende el nuevo Consejo de
Derechos Humanos.
d) El párrafo 5 (e) de la Resolución de la Asamblea General que creó
el Consejo de Derechos Humanos se refiere a un mecanismo de revisión
periódica, en el seno del mismo Consejo, del cumplimiento por los Estados
Miembros del Consejo de sus obligaciones en materia de derechos
humanos, pero no da precisión alguna sobre cómo se medirá dicho
cumplimiento y sobre la base de qué fuentes de información, lo que deja
abierta la puerta a evaluaciones arbitrarias.
En fin, aunque plausible la estructuración del Consejo, por el
momento la situación en materia de derechos humanos, en los aspectos
referidos, se encuentra en una especie de limbo.
18
La Corte Internacional de Justicia
La Secretaría
19
RÉGIMEN JURÍDICO FUNDAMENTAL DE LA ONU EN
MATERIA DE DERECHOS HUMANOS
20
A los derechos económicos, sociales y culturales, no se les dio el
tratamiento apropiado, proclama someramente el derecho a la seguridad
social y al trabajo. El derecho al descanso. El derecho a un nivel de vida
adecuado para la salud y el bienestar. El derecho a la educación y a
participar en la vida cultural.
“La Declaración, en su mayor parte, contempla derechos cívico-
políticos, pues los derechos económicos, sociales y culturales se mencionan
ligeramente, no son examinados como a los otros derechos; de treinta
artículos, los derechos económicos, sociales y culturales solamente están
contenidos en cinco. De esa forma el equilibrio de la Declaración queda
trastocado”14. Los artículos finales reconocen que todos los seres humanos
tienen derecho a que se establezca un orden social e internacional en el cual
estos derechos y libertades se hagan plenamente efectivos.
Respecto de la polémica sobre si la declaraciones tienen fuerza legal
o no, conviene tener presente la tesis más representativa que sostiene que la
Declaración Universal de los Derechos Humanos es un tratado con fuerza
jurídica para todos los Estados miembros de la organización. Opinión
meritoria, ya que es emitida por René Cassin, cuya actividad en la
preparación del texto puede considerarse decisiva. Sin embargo, el mismo
articulado considera necesaria la creación de un régimen de derecho que
tutele a los derechos allí consagrados. Por su parte, el autor Salguero
Salvador explica: “Originalmente la Declaración tenía sólo autoridad
moral, sin embargo, ésta alcanzó obligatoriedad en la Primera Conferencia
Mundial de Derechos Humanos realizada en Teherán15”.
14
Szabo, Imre, Fundamentos históricos de los derechos humanos, pág. 52.
15
Salguero Salvador, Set Geovani, Hacia la consolidación del derecho humano a la paz, pág. 37.
21
B. PACTOS INTERNACIONALES DE DERECHOS
HUMANOS
22
reconocimiento de la personalidad jurídica; a no ser sometido a penas
retroactivas; a la libertad de pensamiento, conciencia y religión; a la libertad
de opinión y expresión; a la libertad de circulación, incluido el derecho a
emigrar; reunión pacifica y asociación. El primer Protocolo Facultativo del
Pacto, determina las circunstancias en que un particular puede presentar
denuncias de violaciones de derechos humanos contra un Estado que haya
ratificado el pacto. Conforme al segundo Protocolo, los Estados contraen la
obligación de tomar medidas para abolir la pena de muerte.
En virtud de éste Pacto se estableció el Comité de Derechos
Humanos, integrado por 8 miembros, nacionales de los Estados Partes, que
deberán ser personas de gran integridad moral, con reconocida competencia
en materia de derechos humanos y con experiencia jurídica. Dicha comité
examina los informes presentados por los Estados partes sobre las medidas
que han adoptado para aplicar las disposiciones del Pacto. En el caso de los
Estados partes en el Primer Protocolo Facultativo, el Comité también recibe
y examina las comunicaciones presentadas por particulares que sostienen
que sus derechos amparados por el Pacto han sido violados. El Comité
examina las comunicaciones de los particulares en sesiones privadas. Las
cartas y toda otra documentación relativa a los casos personales son de
carácter confidencial. Sin embargo, las conclusiones del Comité se
publican inmediatamente del período de sesiones en que han sido aprobadas
y se incluyen en los informes anuales del Comité a la Asamblea General.
Sobre aspectos comunes de dichos pactos: ambos reconocen el
derecho a la libre determinación de los pueblos y prohíben toda forma de
discriminación en el ejercicio de los derechos humanos.
23
Análisis del Pacto de Derechos Económicos Sociales y Culturales
24
CAPÍTULO II
25
solidaridad), que incluyen: el derecho a la paz, al desarrollo y al medio
ambiente sano, además del derecho a la libre determinación de los pueblos,
constituyen los derechos de “tercera generación”. Mismos que, aunque
abundantemente tratados en los conferencias y foros internacionales, están
plasmados nada más que en resoluciones o declaraciones; en suma,
expresiones de derecho blando, o soft law, como le denominan en el inglés
diplomático; manifestaciones de buena voluntad, propuestas o intenciones
que están lejos de disponer la observancia obligatoria de los mismos e
instituir mecanismos apropiados en su defensa.
Nuestra Constitución, sin embargo, según algunos abogados
legalistas, les regula implícitamente bajo la sombra de otros derechos, tal el
caso del derecho a la vida, a la seguridad, a la salud y al bienestar, etc. Pero
son los Acuerdos de Paz quienes mejor plasman un ejercicio claro de
autodeterminación (derecho de libre determinación), de un pueblo con sed
de paz (derecho a la paz), fe en su desarrollo (derecho al desarrollo) y prevé
un mundo mejor para nuestros hijos (derecho al medio ambiente sano).
La evolución social, institucional y doctrinal que se ha venido
produciendo en las últimas décadas ha determinado el surgimiento
doctrinal, todavía no consagrado suficientemente en el ámbito normativo e
institucional, de esta nueva categoría de derechos. “El corpus normativo
del derecho internacional de los derechos humanos se enriqueció con la
emergencia de estos nuevos derechos, su surgimiento coincide con la
concientización de la urgente necesidad de satisfacción de nuevas
necesidades humanas básicas. Dichos derechos tienen a un mismo tiempo
26
una dimensión individual y colectiva, una vez que conciernen a la persona
humana así como a las colectividades”16.
“Estos nuevos derechos no fueron contemplados en la Carta
Internacional de Derechos Humanos, sin embargo, interactúan con los
derechos individuales y sociales, no los sustituyen, como algunos
erróneamente señalan. Hoy, cuando se impone una visión integral de los
derechos humanos, abarcándose todos los dominios de la actividad
humana, estos derechos se suman a los preexistentes, igualmente
importantes, para ampliar y fortalecer la tutela general de los mismos. De
esa manera, la emergencia de los derechos de solidaridad o de tercera
generación o de los pueblos, como quieran llamarles, no puede tener el
propósito de minar los avances logrados en el pasado, sino consolidarlos,
enriquecerlos y desarrollarlos”17.
“Ciertamente, los derechos de solidaridad no han sido definidos con
total precisión, pues aún no existe norma universal que les otorgue
especificidad, tal y como ocurre con los pactos que regulan y protegen a los
derechos cívico-políticos y a los derechos económicos, sociales y
culturales”18.
“Cuando se logre llevar a los nuevos derechos humanos a una
convención universal, podremos afirmar que esos derechos han adquirido
su estado ideal, o sea que se han establecido con precisión, tanto al objeto,
sujetos y los mecanismos que les den efectividad”19.
16
Cançado Trindade, Antonio Augusto, Derechos de solidaridad, pág. 63
17
Ibid., pág. 64.
18
Del Arenal, Celestino, Paz y derechos humanos, pág. 4.
19
Ibid.
27
Cuestionamientos a la teoría generacional
20
Ibid., pág. 5.
28
Igualmente se cuestiona el hecho de que “a pesar que el nombre de la
teoría empuja a pensar en una connotación cronológica, la misma no tiene
un fundamento histórico válido, por cuanto que en los mismos derechos
humanos no se observa una secuencia cronológica de instrumentos
jurídicos, ejemplo de ello: algunos derechos humanos de la segunda
generación, tal como el derecho a la educación, al trabajo y a la salud, son
anteriores a la Declaración Universal, que contempla por primera vez a
muchos derechos humanos de índole cívico-política, que pertenecen a la
primera generación”21.
21
Elizondo Breedy, Gonzalo, Educación y derechos humanos, pág. 169.
29
2.2 DERECHOS HUMANOS DE TERCERA GENERACIÓN
O DERECHOS DE SOLIDARIDAD EN PARTICULAR
Aspectos preliminares:
30
inexplicables: los tsunamis y tifones, las lluvias torrenciales, los terremotos
y los huracanes, etc., problemas naturales que nos afectan a todos.
31
Afecta las relaciones de los particulares con el Estado y las
instituciones:
Puesto que no existen garantías estatales, ni regionales ni
universales, que minimicen la violación a los derechos individuales y
sociales. Las garantías tradicionales, que estaban referidas exclusivamente
a la labor estatal, han demostrado su insuficiencia y están siendo
desbordadas por garantías jurídicas no estatales, de carácter social y por
las garantías extraordinarias o de autotutela. Existe, en consecuencia, un
desplazamiento hacia la sociedad civil, que se ve propiciado por la crisis
de legitimidad democrática del Estado social de derecho.
22
Tuchez, Ob. Cit., págs. 26 y 29.
32
A. DERECHO A LA LIBRE DETERMINACIÓN DE LOS
PUEBLOS
33
los países pobres (derecho al desarrollo). Todo, con miras a perpetuarse
como ente dominador del mundo.
Un valioso antecedente doctrinal, respecto del derecho de
autodeterminación de los pueblos, es el aporte del sacerdote dominico
español Francisco de Vitoria (1486-1546), catedrático de Salamanca al que
se considera fundador del derecho internacional; quién, inspirándose en
parte en San Agustín, desarrolló una clara teoría de autodeterminación de
los pueblos en defensa de los nativos de América.
Libre determinación no es más que la libre escogencia o libre
elección de un modelo económico, político, social y cultural. Que no exista
coacción. Es decir, libre lucha por los derechos civiles y políticos;
económicos, sociales y culturales; y de solidaridad; con fundamento en la
dignidad de la persona humana. La libre determinación es la base de los
derechos de primera y segunda generación, como también el punto de
partida para los de tercera. Se trata de un derecho síntesis, que refuerza los
derechos existentes. Un derecho amplio y dinámico.
34
En cuanto al objeto, autodeterminación inicialmente era sinónimo de
independencia jurídico-política. Ahora también significa autonomía de una
región, unión o comunidad de Estados. Pero, a tino con nuestra
investigación, el objeto del derecho de autodeterminación es el objeto de los
derechos civiles y políticos (autodeterminación política); de los derechos
económicos, sociales y culturales (autodeterminación económica y cultural)
y de los derechos de solidaridad (autodeterminación para la paz, desarrollo
y medio ambiente sano).
Regulación legal
35
La Carta de las Naciones Unidas del 26 de junio de 1945, instituye,
en cuanto a los propósitos de la ONU:
36
Los artículos 1, Numeral 3 de ambos Pactos, establecen:
37
Artículo 19: “Todos los pueblos son iguales; gozan de la
misma dignidad y los mismos derechos. Nada puede justificar
la dominación de un pueblo por otro”.
Artículo 20: “Todo pueblo tiene derecho a la existencia. Todo
pueblo tiene un derecho imprescriptible e inalienable a la
autodeterminación. El pueblo es quien determina libremente
su estatuto político y asegura su desarrollo económico y social
según la vía que él libremente escoja. “Los pueblos
colonizados u oprimidos tienen el derecho de liberarse de su
estado de dominación recurriendo a todos los medios
conocidos por la Comunidad Internacional. Todos los pueblos
tienen el derecho a la asistencia de los Estados partes de la
presente Carta en su lucha de liberación contra la dominación
extranjera, sea cual sea el orden político, económico y
cultural”.
Artículo 21: “Los pueblos tienen la libre disposición de sus
riquezas y de sus recursos naturales. Este derecho se ejerce
en el interés exclusivo de las poblaciones. En ningún caso los
pueblos pueden ser privados de aquellos. En caso de
expoliación, el pueblo expoliado tiene el derecho a la legítima
recuperación de sus bienes, así como a una indemnización
adecuada. La libre disposición de las riquezas y de los
recursos naturales se ejerce sin perjuicio de la obligación de
promover una cooperación económica internacional fundada
sobre el respeto mutuo, el intercambio equitativo y los
principios del derecho internacional”.
38
“Los Estados partes en la presente Carta se comprometen,
tanto individual como colectivamente, a ejercer el derecho de
libre disposición de sus riquezas y de sus recursos naturales,
bajo el principio de reforzar la unidad y la solidaridad
africanas”.
“Los Estados partes en la presente Carta se comprometen a
eliminar todas las formas de explotación económica
extranjera, especialmente aquella que es practicada por
los monopolios internacionales, a fin de permitir a la
población de cada país a disfrutar plenamente de las
ventajas provenientes de sus recursos naturales”.
39
El Artículo 2: “Toda persona tiene todos los derechos y
libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción
alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o
de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición
económica, nacimiento o cualquier otra condición”.
Artículo 7: “Todos son iguales ante la ley y tienen, sin
distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen
derecho a igual protección contra la discriminación que
infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal
discriminación”.
40
origen nacional o social, pertenencia a una minoría nacional,
posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.
“Se prohíbe toda discriminación entre los ciudadanos
europeos por razón de nacionalidad”. “Se garantiza la
igualdad ante la ley de hombres y mujeres, en especial en los
ámbitos de trabajo, educación, familia, protección social y
formación”.
41
B. DERECHO A LA PAZ
42
sí misma de los planteamientos neutrales de la ciencia social. La
investigación para la paz es, así, internacional por naturaleza, global por
su perspectiva y orientada hacia la acción en su inspiración”24.
El ilustre doctrinario de las relaciones internacionales, Johan Galtung,
fundador del primer Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz,
uno de los principales exponentes de este tipo de ideas, propone, como para
complementar lo citado, una definición extensa de violencia. Para éste la
violencia puede ser personal o directa y conllevar luchas y conflagraciones,
o puede ser violencia indirecta, que se da a partir de estructuras socio-
políticas que impiden el desarrollo de los seres humanos. Es decir,
desigualdad e injusticia social. Esta será llamada violencia estructural. Por
consiguiente, una definición más completa del concepto de paz supone
ausencia de violencia tanto directa como indirecta o estructural. Por esto
mismo, la paz en sentido positivo es igual al desarrollo pleno del ser
humano tanto en el plano individual como en el colectivo. Es decir, la
plena observancia de todos los derechos humanos. No puede haber paz
positiva, aunque no haya conflicto abierto, si las relaciones sociales, en
todos los niveles están caracterizadas por el dominio y la desigualdad. No
se trata sólo de la ausencia de circunstancias no deseadas, sino también la
presencia necesaria de ciertas circunstancias deseadas e imprescindibles.
En la 18ª. Reunión de la Conferencia General de la Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO
(París, 1974), se aprobó una resolución que contiene una definición de paz,
la cual constituye un claro reconocimiento a la labor efectuada por la
investigación para la paz que hemos venido citando: “La paz no puede
24
Salcedo Jiménez, Eduardo, La protección internacional de los derechos humanos, pág. 29.
43
consistir únicamente en la ausencia de conflictos armados, sino que
entraña principalmente un proceso de progreso, de justicia y de respeto
mutuo, destinado a garantizar la edificación de una sociedad en la que
cada cual pueda encontrar su verdadero lugar y gozar de la parte de los
recursos intelectuales y materiales del mundo que le corresponde”.
Los derechos humanos, expresa el autor Salguero Salvador, están
citados a formar parte del contenido de la noción amplia de paz. En sentido
inverso, la paz está llamada a constituir un valor alcanzable mediante la
plena vigencia de los derechos humanos. Y se anima, éste mismo autor, a
desarrollar un concepto de paz: “Paz es el derecho de todas las personas,
consideradas individual y/o colectivamente, a contribuir a los esfuerzos que
se desarrollen para alcanzar la paz, a oponerse a todo acto de violencia y a
gozar de un ambiente de armonía que permita la satisfacción plena de sus
necesidades y el total respeto de los derechos humanos individuales y
colectivos”25.
Un estancamiento en la evolución del concepto se produjo con
ocasión de la Guerra Fría. Resulta lógico pensar que lo que prevaleció
durante esa época fue el de ausencia de guerra (paz en sentido negativo), a
fuerza de disuasión y posicionamiento militar estratégico. Además del bajo
perfil precautorio de los organismos internacionales. La post Guerra Fría ha
generado un nuevo escenario en las relaciones internacionales, en donde los
organismos internacionales retoman sus roles, afortunadamente. El mismo
Consejo de Seguridad ha adoptado medidas, ya no sólo de índole militar,
sino de búsqueda de observancia de los derechos humanos.
25
Salguero Salvador, Ob. Cit., pág. 172.
44
Sujeto, objeto, fundamento, contenido y regulación legal del
derecho a la paz
45
Artículo 24. “La guerra es, por definición, enemiga del desarrollo
sostenible. En consecuencia, los Estados deberán respetar el derecho
internacional proporcionando protección al medio ambiente en épocas de
conflicto armado, y cooperar para su ulterior mejoramiento, según sea
necesario”.
Artículo 25. “La paz, el desarrollo y la protección del medio
ambiente son interdependientes e inseparables”.
Artículo 26. “Los Estados deberán resolver todas sus controversias
sobre el medio ambiente por medios pacíficos y con a arreglo a la Carta de
las Naciones Unidas”.
46
de las Naciones Unidas en la Resolución 1904, del 20 de noviembre de
1963, estipula:
47
La Declaración 39/11 sobre el Derecho de los Pueblos a la Paz,
emitida por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 12 de
noviembre de 1984, dispone:
48
implícita el derecho a la paz a través del derecho a la vida, a la seguridad y
a la libertad.
Sin embargo, en los distintos instrumentos jurídicos donde se
contempla directa o indirectamente el derecho a la paz, no se define el
contenido del mismo. Tampoco se establecen expresamente los titulares de
tal derecho, ni sus caracteres, ni su naturaleza.
Pero sí se puede tener en claro que se trata, al igual que el resto de
derechos de solidaridad, de un derecho sintético, que refuerza los derechos
existentes, lo que implica un concepto amplio y dinámico de paz.
C. DERECHO AL DESARROLLO
49
que ha recibido la denominación de Derecho Internacional del Desarrollo.
La Resolución 1710 del 19 de diciembre de 1961 proclama el Primer
Decenio para el Desarrollo, y la Resolución 2626 del 12 de diciembre de
1974 proclama la Estrategia Internacional para el Segundo Decenio.
En 1966 se aprueban por parte de la Asamblea General el Pacto de
Derechos Civiles y Políticos y el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales. Sin embargo, hubo que esperar diez años para su entrada en
vigencia. Tiempo en el cual, en las distintas conferencias y a través de
distintos desacuerdos y alegatos se buscó incansablemente su ratificación.
En 1967, en la Encíclica Populorum Progressio, el Papa Pablo VI
señaló la correlación íntima que existe entre desarrollo y paz y, por lo tanto,
la necesidad de impulsar un genuino desarrollo para construir y asegurar la
paz. En dicha Encíclica dejó estampada la famosa frase que dice:
“Desarrollo, nuevo nombre de la Paz”. Ello también conminaría, dado el
peso de la Iglesia Católica de entonces, con el reconocimiento definitivo.
En la Conferencia de 1968 se demostró el vínculo que existe entre los
derechos individuales y colectivos. Se enfatizó, además, que gran parte de
la humanidad sigue viviendo en extrema pobreza y que hasta que no se
logren disminuir las diferencias entre los países en vías de desarrollo y los
desarrollados, será imposible universalizar el disfrute de los derechos
humanos.
La Resolución Número 4 del 21 de febrero de 1977 de la Comisión
de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, invita al
Secretario General y a otros organismos especializados a realizar un estudio
pormenorizado del derecho al desarrollo como derecho humano en relación
con otros derechos humanos, fundado en la cooperación internacional. Ésta
50
iniciativa desembocaría en la Declaración de las Naciones Unidas sobre el
Derecho al Desarrollo, aprobada en diciembre de 1986.
A partir de entonces se suceden diversidad de conferencias y
declaraciones en enfocadas en el mismo tema y muchos órganos de la ONU
se dedican de lleno a su estudio e investigación. Ahora podemos afirmar
que éste derecho de solidaridad es el que más ha ganado espacios, sin
embargo, aún existen reticencias para darle la calidad de derecho humano,
lamentablemente.
Actualmente se considera que ha quedado lejos aquella definición
irresponsable que equiparaba al desarrollo con el crecimiento económico
sostenido solamente. Ahora se trata, a juicio del autor, de una propuesta
integral, que aglutina aspectos biológicos, políticos, culturales y
económicos. De allí que desarrollo son mejoras en salud y bienestar
ambiental, como resultado de una mejor nutrición y los hábitos de
convivencia. En lo político implica libertad y respeto a los derechos
humanos y el fortalecimiento de las instituciones democráticas. Lo cultural
trae aparejado el respeto mutuo y de las etnias, su lengua y costumbres, en
una palabra: educación. Y también implica crecimiento económico con
equidad social. Sin olvidar que el avance en solitario de uno de estos,
puede provocar una situación peligrosa, ya que éste puede destruir a los
demás; ni que la ascensión equilibrada de todos al unísono debe ser
perdurable, es decir, continua y sostenible.
La falta de desarrollo es fuente de violencia. Como contrasentido: la
presencia de desarrollo es fuente de paz. Johan Galtung expresaba que
existe violencia indirecta o estructural, cuando una persona se ve
obstaculizada en su desarrollo debido a frenos que provienen de las
51
estructuras sociales desiguales. O sea que, para que haya paz en un país o
región, se requiere de condiciones estructurales que hagan desaparecer
estas barreras y permitan el desarrollo sostenible e integral.
Pero, ¿será que el desarrollo es fuente o consecuencia de la paz?
Tanto una como la otra, pueden ser verdad. Como regla general, los
conflictos no nacen en las sociedades donde se satisfacen las necesidades
que involucra el desarrollo (desarrollo como fuente de paz). Surgen en
donde hay insatisfacción en relación a las mismas, donde hay pobreza,
donde no se observan los derechos humanos, etc. Pero también el
desarrollo puede surgir como consecuencia de la paz, ya que en donde no
prevalece la paz es más difícil acceder al desarrollo. Siempre será más fácil
encontrar el desarrollo en situaciones donde impere la armonía y la
confianza.
En ese entendido, ya es posible definir el derecho al desarrollo: es el
poder o facultad de toda persona humana de participar y gozar el proceso de
desarrollo; es decir de gozar una síntesis de valores necesarios para vivir
dignamente. En cuanto a su naturaleza, se trata de un derecho de tercera
generación o derecho de solidaridad.
52
Unidas, Resolución 41/128 de 1986, le asigna al Estado el deber primordial
de crear condiciones que favorezcan la realización del derecho al desarrollo.
Así como la obligación de adoptar medidas individuales y colectivas con las
cuales formular políticas adecuadas de desarrollo internacional. Además
señala la necesidad de generar acciones sostenidas que promuevan un
desarrollo más rápido en los países del sur.
53
social y el desarrollo en lo social se funda en el respeto de la dignidad y el
valor de la persona humana”.
54
Numeral 2: “Los Estados tienen el deber, separadamente o en
cooperación, de asegurar el ejercicio del derecho al
desarrollo”.
55
Artículo 1. “El derecho al desarrollo es un derecho humano
inalienable, en virtud del cual todos los seres humanos y todos
los pueblos están facultados para participar en un desarrollo
económico, social, cultural y político en el que puedan
realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades
fundamentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar de
él”.
Artículo 2. “El derecho humano al desarrollo, implica,
también, la plena realización del derecho de los pueblos a la
libre determinación, que incluye, con sujeción a las
disposiciones pertinentes de ambos Pactos Internacionales de
Derechos Humanos, el ejercicio a la plena soberanía sobre
todas sus riquezas y recursos naturales”.
56
La Declaración de la Segunda Conferencia Mundial de Derechos
Humanos (Viena, 1993), estipula:
57
desarrollo para justificar la violación de los derechos
humanos internacionalmente reconocidos. El derecho
al desarrollo, debe ejercerse de manera que se
satisfagan equitativamente las necesidades ambientales de
desarrollo y demográficas de las generaciones presentes y
futuras”.
58
de los derechos humanos y las libertades fundamentales y
políticas de desarrollo eficaces a nivel nacional, así como el
establecimiento de relaciones económicas equitativas y de un
medio económico favorable a nivel internacional”.
59
frente a los problemas de apoyo financiero para el desarrollo y señala
nuevamente como metas del sistema de Naciones Unidas y sus países
miembros la erradicación de la pobreza, el crecimiento económico
sostenido y promover un desarrollo sostenible al tiempo que se avance
hacia un sistema económico basado en la equidad y que incluya a todos.
En su documento final, el Consenso de Monterrey, se dispone que la
aplicación de políticas económicas racionales, la existencia de instituciones
democráticas sólidas que sepan responder a las necesidades de la población
y el mejoramiento de la infraestructura constituyen la base de un
crecimiento económico sostenido, de la eliminación de la pobreza y de la
creación de puestos de trabajo; afirma también que la libertad, la paz y la
seguridad, la estabilidad interna, el respeto a los derechos humanos,
incluido el derecho al desarrollo, y el Estado de derecho, la igualdad entre
géneros, las políticas con orientación de mercado y el compromiso de crear
sociedades justas y democráticas son condiciones esenciales que se
refuerzan mutuamente.
De ésta manera, hasta el día de hoy se siguen proclamando consignas
a favor del derecho al desarrollo. Ya sea en conferencias, resoluciones,
declaraciones, cartas regionales o acuerdos comerciales. El contenido y
relevancia de los distintos documentos que le contemplan evidencian que
este derecho humano sigue alcanzando la fuerza necesaria para lograr su
consolidación. Podría afirmarse, en consecuencia, que el derecho a
desarrollo ha ganado más espacios, sin embargo, lamentablemente, aún
existen reticencias para admitirle su calidad de derecho humano, de lo
contrario, ya habría un instrumento internacional formalmente vinculante
que precise cuáles son sus objetivos, contenido y los mecanismos
60
necesarios para tutelarlo. Hasta ahora, como puede verse, las pautas
jurídicas que fundamentan ese derecho están confinadas a la esfera del
derecho blando, o soft law, como le llaman en los foros internacionales.
Igualmente, el derecho al desarrollo también está reconocido de
manera implícita en diversidad de instrumentos internacionales al tutelarse
los derechos de libertad, igualdad y autodeterminación.
61
Una vez más, como ocurre con el resto de derechos de solidaridad,
nos encontramos ante un derecho síntesis, es decir, necesariamente
vinculado con los otros derechos humanos. Llámase también éste derecho,
derecho a la protección del ambiente, derecho a la protección del medio
ambiente, derecho al medio ambiente sano y equilibrado o derecho al
ambiente sano, entre otros. El autor opta por la de derecho al medio
ambiente sano, ya que así fue acogido por el Protocolo Adicional a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales de 1988, conocido como el Protocolo de
San Salvador; y por la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los
Pueblos. Dicho derecho tiene por finalidad garantizar el mantenimiento de
aquellas condiciones de la naturaleza que permitan preservar las sanas
condiciones de la vida humana.
62
Estados hacia adentro, en su ámbito de soberanía. Los poderes públicos
centrales, los poderes públicos departamentales o los poderes públicos
locales, etc. Además de los particulares.
63
conlleva, además de las corrientes marinas incontrolables que provocan
tifones, tsunamis y huracanes. Y que tal o cual dictador mataban a sus
enemigos con gas letal. Que siguen matando elefantes en Africa y focas en
Canadá. Que la corriente del niño y el encallamiento de las ballenas; y
ahora resulta que también hay una niña que dicen que tiene que ver con los
terremotos. Que un buque tanque derramó petróleo en el mar de Andamán,
cuando todavía no han terminado de limpiar el desastre del Exxon Valdez y
que hay 190 buques cargados de toneladas de desechos tóxicos navegando
cerca de los polos en busca de territorios no habitados en donde depositar su
carga de muerte y que Greenpeace necesita fondos y voluntarios. Que la
lluvia ácida destruye los grandes bosques de Europa y los taladores
depredan 3 kilómetros diarios de la selva del Amazonas. Que todos los
productos alimenticios vienen contaminados con cancerígenos y que
utilizan la manipulación genética para mejorar los alimentos cárnicos. Que
los pesticidas dañan la tierra, peor que la deforestación. Que los japoneses
quieren seguir cazando las ballenas y que un millonario norteamericano
exhibe la cabeza de un oso polar que él mismo cazó por aburrimiento. Que
algún vecino lanza desechos a la calle, y que la vecina cómo fuma, que el
humo de las camionetas y el ruido de las bocinas de los taxis; que las motos
acuáticas han lacerado el torso de los escasos manatíes que quedan en Río
Dulce y que el Petén se desertiza y que ojala Amatitlán se salve…
64
Regulación legal del derecho al medio ambiente sano:
65
La Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos,
establece:
Artículo 24: “Todos los pueblos tienen el derecho a un entorno
medioambiental satisfactorio y global, propicio a su
desarrollo”.
66
Además del programa 21, la Cumbre de la Tierra aprobó la
Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la Declaración de
Principios sobre los Bosques (junio 1992) (Este último no vinculante). Dos
Convenios, uno sobre cambio climático y el otro sobre la diversidad
biológica. A continuación presentamos algunos de los principios de la
Declaración:
67
El principio 2, Letra B, de la Declaración de Principios para la
Gestión de los Bosques, establece:
68
CAPÍTULO III
69
necesaria para su consolidación. Misma que se alcanzará completamente
cuando sean consagrados en una convención universal.
“Se advierte que los nuevos derechos humanos aún no están
contemplados en una norma internacional que les dé especificidad jurídica
y aceptación generalizada, tal y como ocurre con los Pactos
Internacionales que contemplan, respectivamente, a los derechos cívico-
políticos y a los derechos económicos, sociales y culturales (el parafraseado
es efectuado por iniciativa del sustentante). Cada vez ganan más espacio y
gozan ya de cierta vigencia sociológica. Pero su observancia no es
ampliada. Peor aún, su escaso reconocimiento es muchas veces
cuestionado. Por ello es que se recomienda sean contemplados en una
norma internacional con el carácter de convención; que les de
especificidad e instituya los mecanismos más apropiados de tutela y
salvaguarda. Para que, con ello, estos derechos alcancen un Estado ideal.
En el entendido de que, cuando los derechos humanos de solidaridad hayan
alcanzado su vigencia sociológica y normativa, se habrá logrado la
necesaria consolidación”26.
“Ya se han promulgado disposiciones jurídicas que desarrollan a los
nuevos derechos; resoluciones de los organismos especializados de la ONU
o declaraciones que aún no exceden del derecho blando o soft law, como le
denominan en el sistema sajón; sin embargo, constituyen evidencia
palpable del notorio avance hacia la vigencia normativa. La Carta
Africana sobre Derechos Humanos y de los Pueblos, es una muestra de
ello, ya que contempla el derecho al desarrollo, al derecho al medio
ambiente y a la paz en los Artículos 22, 23 y 24. Acto jurídico que en sí
26
Salguero Salvador, El derecho a la paz, pág. 45.
70
mismo expresa la autodeterminación de una región. La progresiva
consagración de los derechos de solidaridad en marcos regionales, o
incluso nacionales, revela que, en el camino hacia su consolidación, estos
derechos están experimentando los mismos pasos que los derechos cívico-
políticos y los derechos económicos, sociales y culturales; quienes,
primeramente, se consagraron en ámbitos restringidos, para luego
trascender universalmente”27.
71
parte del grupo insurgente. Constituye el símbolo de encuentro del pueblo
guatemalteco con la paz en sentido negativo; paz como ausencia de guerra.
Pero también es el símbolo del compromiso legal para la construcción de la
paz en sentido positivo; es decir, la paz que permita al pueblo forjar su
propio desarrollo no excluyente. De tal manera que el Acuerdo constituye
un medio de oposición a expresiones de violencia directa e indirecta y no un
simple armisticio. Por esto mismo puede aseverarse que el Acuerdo es un
instrumento jurídico evolucionado respecto de otros acuerdos de su
categoría, ya que considera no sólo aspectos individuales y colectivos, sino
también pone en ejercicio nociones propias de los derechos de solidaridad o
de tercera generación.
“El Acuerdo está fuertemente informado por una noción de vigencia
integral de los derechos humanos. Se informa, inclusive, en los principios
que forman parte del contenido de los derechos humanos de solidaridad.
Ello indica que se ha basado en una concepción maximalista de paz”28.
El documento del Acuerdo es concreto e inteligible, además de
sintético, ya que es integrador de los siguientes acuerdos:
Acuerdo Global sobre Derechos Humanos
Acuerdo para Reasentamiento de las Poblaciones Desarraigadas
por el Enfrentamiento Armado
Acuerdo sobre el Establecimiento de la Comisión para el
Esclarecimiento Histórico de las Violaciones a los Derechos
Humanos y los Hechos de Violencia que han causado
Sufrimiento a la Población Guatemalteca
Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas
28
Salguero, Salvador, Hacia la consolidación del derecho humano a la paz, Ob. Cit., pág. 157.
72
Acuerdo sobre Aspectos Socioeconómicos y Situación Agraria
Acuerdo sobre Fortalecimiento del Poder Civil y Función del
Ejército en una Sociedad Democrática
Acuerdo sobre el Definitivo Cese al Fuego
Acuerdo sobre Reformas Constitucionales y Régimen Electoral
Acuerdo sobre Bases para la Incorporación de la URNG a la
legalidad
Acuerdo sobre Cronograma para la Implementación,
Cumplimiento y Verificación de los Acuerdos de Paz.
29
Rohrmoser, Rodolfo, El fin de la Guerra Fría y de la Guerra Sucia: Los Acuerdos de Paz del 29 de
diciembre de 1996 son Arreglos Internacionales, pág. 115.
73
B. ANÁLISIS DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA
REPÚBLICA DE GUATEMALA Y DE LOS ACUERDOS
DE PAZ, COMO FORMAS DE EXPRESIÓN DE LOS
DERECHOS HUMANOS DE SOLIDARIDAD
74
tercera generación o derechos de solidaridad (aunque algunos tratadistas
arguyen entreverlos tácitamente en la tutela que la Constitución le brinda al
derecho a la vida, a la paz, a la salud, a la seguridad y al desarrollo).
La denominación de derechos humanos de solidaridad o de tercera
generación aglutina al derecho a la paz, al derecho al desarrollo, al derecho
al medio ambiente sano y al derecho a la libre determinación. Y son
propiamente los Acuerdos de Paz, quienes, en Guatemala, mejor les
enuncian. En conclusión, si la Constitución no les manifiesta directamente,
los Acuerdos de Paz desarrollan una visión integral de todos los derechos
humanos, apoyándose, inclusive, sobre los principios propios de los
derechos de solidaridad para darle forma a la paz en sentido amplio, al
desarrollo y al medio ambiente sano que tratan de implementar, y sobre
todo, en un ejercicio notable de autodeterminación. En otras palabras, en
nuestro medio jurídico, los derechos de solidaridad le han conferido, a
través de los Acuerdos de paz, algo más de expansión y experiencia a los
derechos individuales y sociales de la Constitución. Se trata de una
simbiosis circunstancial y necesaria; es decir una complementación
funcional.
El ejercicio del derecho a la autodeterminación del pueblo
guatemalteco traducido en una iniciativa de paz propia y particular, por
ejemplo, supuso una acentuación de la independencia política nacional y de
la capacidad de maniobra frente a los Estados Unidos, en un momento en
que era casi imposible desasirse del yugo imperialista que espoleaba a
Latinoamérica entera por razón de la Guerra Fría y el conflicto este-oeste
que recién expiraba. El contenido del derecho de autodeterminación
también conlleva el respeto y cooperación de los demás pueblos. En éste
75
sentido, no fueron solamente los países centroamericanos en solitario y su
propuesta visionaria de paz, sino también un buen número de países amigos
acompañando; algunos colaboradores, otros anfitriones y la Comunidad
Internacional organizada asistiendo con sus buenos oficios; a menudo de
mediadores, moderadores u observadores; la opción clara, ejemplar y sobre
todo factible de instauración de la paz en Guatemala.
Los Acuerdos de Paz desarrollan una connotación distinta y
evolucionada de paz, propia de los derechos de solidaridad. No se trata de
un simple armisticio o de un cese al fuego simple, como ocurriría en
cualquier acuerdo bélico de declaratoria de ausencia de violencia directa.
Sino más bien de la instauración de compromisos serios, responsables y
verificables para la consecución de la paz desde la perspectiva ampliada.
Es decir, de un pacto entre caballeros que busca la terminación de la
violencia directa, pero, principalmente, la erradicación de la violencia
indirecta o estructural. No se trata solamente de la confección del estado
no-guerra. Sino de la construcción de los cimientos del edificio en donde, se
espera, ya no existirán más causas estructurales de conflicto.
Existe violencia indirecta o estructural, cuando una persona se ve
obstaculizada en su desarrollo debido a frenos que provienen de las
estructuras sociales desiguales. O sea que, para que haya paz en un país, se
requiere de condiciones estructurales que hagan desaparecer estas barreras
y permitan el desarrollo sostenible e integral. Los Acuerdos de Paz, al
abordar una variedad de aspectos estructurales, son expresión directa del
derecho de un pueblo a esforzarse por lograr un ambiente de paz que
permita a todos dar satisfacción plena a sus necesidades en total respeto de
los derechos humanos. Como lo menciona Ricardo Ramírez de León
76
(Comandante de la URNG conocido como Rolando Morán), en su discurso
pronunciado con ocasión de la firma del Acuerdo de Paz Firme y Duradera:
“La paz justa y democrática no es simplemente el cese de la guerra. La
esencia conceptual de la paz implica exigencias básicas para la existencia
del ser humano como la dignidad de la persona, su promoción humana y
desarrollo integral además de su derecho a la vida, el trabajo, la
educación…(el parafraseado es por iniciativa del sustentante), la
construcción de una nueva Guatemala, democrática, multiétnica,
pluricultural y multilingüe, con desarrollo económico y justicia social es un
compromiso y un homenaje a los caídos en la lucha y a miles de muertos,
huérfanos y viudas del pueblo de Guatemala” 30. Opinión que secunda el
Presidente de ese entonces en la disertación emitida por la misma ocasión:
“Esta paz es ciertamente un don de Dios y fruto del diálogo, del espíritu de
reconciliación y del compromiso serio a favor del desarrollo integral y
solidario de todos los ciudadanos del país de Guatemala”31.
Si partimos de que la paz puede ser definida como ausencia de
pobreza, miseria e ignorancia; debemos de considerar que el derecho a la
paz es inseparable al derecho al desarrollo. La paz es sinónimo de
desarrollo del ser humano, tanto individual como colectivo, y equivale a la
completa justicia social. La propuesta de desarrollo derivada de los
Acuerdos de Paz aglutina aspectos biológicos, políticos, culturales y
económicos. Es decir que es integral y congruente con la doctrina de los
derechos de solidaridad en abierta concatenación con los derechos
individuales y colectivos. Entre otros muchos aspectos, en los Acuerdos de
30
Autores varios, Los Acuerdos de Paz fruto de 500 años de resistencia, lucha y esperanza, pág. 182
31
Ibid., pág. 186
77
Paz se buscan mejoras en salud, seguridad y bienestar social y ambiental.
En lo político, el respeto a los derechos humanos y libertades
fundamentales, además del fortalecimiento de las instituciones
democráticas. Participación y concertación social. En lo cultural, el respeto
mutuo y de las etnias, su lengua y costumbres. Educación y capacitación.
Y también implica el libre y respetuoso acceso a los recursos y a la
producción, el acceso a la tierra, además de crecimiento económico con
equidad social para la consecución del bien común; participación de la
mujer en el desarrollo económico; modernización de la administración
pública, modernización de la política fiscal y legislación equitativa, que se
refleje en una carga impositiva justa y mejoras en la recaudación. Es decir,
desarrollo sostenible, sustentable y equitativo.
En cuanto al medio ambiente sano, que también es uno de los cuatro
componentes de los derechos humanos de solidaridad, los Acuerdos de Paz
a menudo citan: que la reforma educativa (el parafraseado es efectuado por
iniciativa del sustentante), debe promover el mejoramiento de las
condiciones socioeconómicas de las comunidades a través de la innovación
tecnológica, bajo el principio ético de la conservación del medio
ambiente…, que la integración económica y productiva, requiere de
proyectos de desarrollo agrícola sustentable para romper el círculo vicioso
entre pobreza y degradación de los recursos naturales, que permitan
protección y aprovechamiento productivo y ecológicamente viable de las
áreas frágiles…, que el uso sostenible y sustentable de los recursos, es
prioridad para el desarrollo…, entre otros. En síntesis, en las disposiciones
de los Acuerdos de Paz se percibe una conciencia ecológica progresiva que
de principio a fin va enriqueciendo cada uno de los arreglos que se van
78
elaborando y que adquieren plena vigencia el 29 de diciembre de 1996 al
firmarse el Acuerdo de Paz Firme y Duradera.
Como se puede observar, una política de ambiente sano se articula
claramente con la problemática general del desarrollo y de la paz, ya que es
claro que un medio ambiente dañado no está en capacidad de sustentar
adecuadamente los procesos de desarrollo y tampoco podrá proveer las
bases sólidas para la construcción de la paz. Se carecería de la capacidad
para suministrar los recursos para la satisfacción de las necesidades
fundamentales del ser humano en materia de alimentación, salud, vivienda o
calidad de vida. En otras palabras, construir la paz de mañana supone la
explotación racional de los recursos de hoy.
Se entiende, además, que la colaboración y el interés de diversos
países respecto de la culminación exitosa del proceso de paz guatemalteco,
demuestra que el conflicto tenía repercusión internacional y que vivimos en
un mundo interdependiente en donde los problemas derivados de las
violaciones a los derechos humanos de cualquier índole y en cualquier parte
nos afectan a la humanidad entera y que sólo podrán resolverse en correcta
observancia de los mismos, a partir del irrestricto respeto a la
autodeterminación de los pueblos y el trabajo de la Comunidad
Internacional organizada haciendo labores de cooperación en el marco de la
consecución de la paz y la seguridad globales. Por algo los derechos
humanos de tercera generación, llámanse acertadamente derechos de
solidaridad.
Lo relacionado en los últimos apartados demuestra que los Acuerdos
de Paz, representan un compromiso nacional (con implicaciones
internacionales), de observancia de todos los derechos humanos, tanto
79
individuales como sociales y de los derechos de solidaridad, en un país
determinado; Guatemala, hecho que implica su consolidación local. De ésta
manera, los derechos de solidaridad o derechos humanos de tercera
generación, adquieren su vigencia sociológica y normativa en Guatemala.
Se concretizan, adquieren su fisonomía y especificidad. Pero ésta debe ser
concebida, lógicamente, en complementación del resto de derechos
humanos; es impensable disociar a los derechos individuales y colectivos de
los derechos humanos de solidaridad.
80
C. COMENTARIOS FINALES
81
traducida en compromisos sustanciales y mecanismos efectivos para su
tutela. Sólo así, como lo estipula la hipótesis verificada, la Comunidad
Internacional organizada y los Estados individualmente considerados
contarán con los mecanismos apropiados, vigentes y positivos, para exigir
el cumplimiento, reparación y control de los derechos a la paz, al desarrollo,
al medio ambiente sano y de autodeterminación. Cuando ello se logre, se
podrá afirmar que tales derechos han alcanzado su estado ideal.
En síntesis, como lo estipula el título del presente trabajo, para que
los derechos humanos de solidaridad sean reconocidos a nivel internacional,
es imprescindible que tales derechos sean consagrados en una convención
universal. Igualmente, como lo expresa la hipótesis: sólo sí estos derechos
se regulan en una convención de ése tipo, se podrán paliar las violaciones a
tales derechos; respondiendo, de esta manera, a aquella interrogante
primaria manifestada en el plan de investigación: ¿De qué manera la
comunidad internacional organizada y los Estados en particular podrán
contribuir en la consolidación de los derechos de solidaridad y, por
consiguiente, contar con los mecanismos apropiados para exigir el
cumplimiento de estos mismos derechos, así como mejores condiciones
para instaurar la paz, el desarrollo y el medio ambiente sano?
82
CONCLUSIONES
AL CAPÍTULO I
83
AL CAPÍTULO II
84
AL CAPÍTULO III
85
86
RECOMENDACIONES
AL CAPÍTULO I
87
AL CAPÍTULO II
88
AL CAPÍTULO III
89
90
ANEXOS
PLAN DE INVESTIGACIÓN
INTRODUCCION
I. JUSTIFICACION DE LA INVESTIGACIÓN:
32
Chipoco, Carlos. “En defensa de la vida, ensayo sobre Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario”. Perú,
Taller Gráfico Ocisa, 1992. Pág. 32.
91
constituyen expresiones de Derecho Blando (Soft Law), ya que solamente contienen
declaraciones de buena voluntad de los suscribientes, pero no disponen de compromisos,
ni de mecanismos que hagan exigibles los mismos derechos. Por ahora la observancia
de los nuevos derechos no es generalizada, solamente puede hablarse de una incipiente
vigencia sociológica, la cual en muchos casos es hasta cuestionada. Es por ello que
insistimos en la necesidad de que los Derechos de Solidaridad sean contemplados en una
norma internacional con carácter de Convención, tal como los Pactos Internacionales de
Derechos Humanos que contienen a los Derechos Cívicos y Políticos y a los Derechos
Económicos, Sociales y Culturales (Derechos de Primera y Segunda Generación,
respectivamente), que les dé especificidad jurídica y que contemple mecanismos
eficaces de protección.
Nadie puede negar que, al consagrarse los derechos políticos y económicos en los
famosos pactos, se desencadenó una reacción con la que la mayoría de ordenamientos
nacionales, siguiendo los pasos de las organizaciones multilaterales, adoptaron los
derechos recién erigidos. Así fue como se dieron a conocer las constituciones que
priorizan la vida y la seguridad, se supo de la posibilidad de acudir ante un órgano
internacional a dirimir disputas comerciales, o a denunciar desastres ecológicos y, por
último, hasta se creó la posibilidad de juzgar crímenes de lesa humanidad en cortes de
tipo internacional.
En suma: los Estados deben dejar por un lado la concepción limitada de los
Derechos de Solidaridad, como aspiraciones nada más que éticas y morales, y pasar a la
especificación y normación de los mismos. Podemos aseverar, en consecuencia, que
cuando se hayan alcanzado las dos fases –vigencia sociológica y vigencia normativa-,
se habrá logrado su necesaria consolidación y, en consecuencia, la paz, el desarrollo y el
medio ambiente sano nos parecerán más asequibles.
Ojala que conociendo esta verdad irrefutable se genere una conciencia primaria,
germinal, respecto de luchar por la consolidación de tales derechos; con la esperanza de
que dicho sentimiento se transforme en un auténtico movimiento colectivo de los países
menos desarrollados con ese mismo sentido. Se espera también que las propuestas
derivadas del presente estudio conmuevan al mismo sistema económico internacional,
con la esperanza de que se torne menos insensible ante la proliferación de los conflictos
bélicos, ante tanta pobreza y ante el imparable deterioro del medio ambiente que, en la
mayoría de los casos, es provocado por los mismos países poderosos, quienes en defensa
de sus intereses particulares inducen un sistema egoísta, desigual y nocivo para los
países empobrecidos. Y que este mismo sistema económico ceda un espacio a la
iniciativa de los países del sur que buscan la satisfacción de sus necesidades más
apremiantes.
92
Generación –o Derechos de Solidaridad-. En el orden jurídico internacional ocurre lo
mismo: aunque existen resoluciones que les citan, estas no pasan de ser expresiones de
buena voluntad, no cuentan con los mecanismos de coercitividad y ejecución. En
suma, los Derechos de Solidaridad van a la deriva, en tanto el mundo sucumbe al
deterioro de tales derechos. En este sentido, en cuanto al Derecho al Desarrollo, por
ejemplo, “resulta que el Norte, con una población aproximada de 1,230 millones de
personas y un 22% de la población del planeta, se asegura el 84% de la producción bruta
mundial. Por el contrario, el Sur, que acoge a los otros 4.320 millones de habitantes,
participa en el producto bruto mundial con una cuota en torno al 16%. El resultado es
que cada habitante del Norte dispone una riqueza que es casi 20 veces más alta que la de
uno del sur. Así Mozambique tiene una renta per cápita de sólo 80 dólares, en tanto que
Suiza ostenta el record superior de 33,000 euros”33.
Sin embargo, la renta per cápita ha sido desplazada como indicador del bienestar
de las personas, el PNUD ha puesto en acción otro método de valoración que toma en
consideración tres aspectos: la duración de la vida, el grado de instrucción y la renta
familiar; de esta manera, el país con un desarrollo humano más bajo es Sierra Leona
(0,176) y el más alto es Canadá (0,960). La realidad en cifras es escalofriante, cada año
mueren de hambre en el Sur casi 20 millones de personas, un niño cada cuatro segundos.
Y lo irónico de todo este problema de la distribución de la riqueza y la pobreza, también
está vinculado al resto de los Derechos de Solidaridad, el Derecho a la Paz y al Medio
Ambiente Sano. En África, por ejemplo, en donde imperan guerras atroces, también hay
deforestación que crea las condiciones para la aparición de futuros desiertos.
En nuestro país también se atenta contra los Derechos Humanos. Se sigue
talando de forma inmisericorde, no se controlan las emisiones de gas; ante los salarios
que se reducen y el desempleo que se incrementa, prevalecen los monopolios. Por su
parte, el Derecho a la Paz, que está intrínsicamente ligado al derecho a la vida: resulta
inverosímil que un país en donde se firmaron los Acuerdos de Paz tan recientemente, se
incremente cada día la tasa de mortalidad por delincuencia común.
En todo el mundo se habla de soluciones para superar estos males: evitar las
violaciones a los Derechos Humanos, denunciar, eliminar las reglas proteccionistas,
hacer disminuir la explotación laboral, cancelación de la deuda externa y oposición a las
medidas del FMI, presionar a las transnacionales, eliminar gastos militares y reconvertir
las industrias bélicas, evitar la destrucción de los bosques, cooperar en el desarrollo
comunitario y en el apoyo tecnológico… soluciones todas, enfocadas en el acatamiento
de los Derechos de Solidaridad.
También es cierto que estos derechos han comenzado a ser contemplados en
instrumentos jurídicos internacionales. La mayoría de ellos, instrumentos no vinculantes
que no contienen compromisos sustanciales, la Carta Africana sobre Derechos Humanos
y de los Pueblos, la Declaración sobre la preparación de las sociedades para vivir en paz,
por ejemplo. Existen, además, grupos de presión, partidos y organizaciones dedicadas a
la protección del medio ambiente, el caso de Greenpeace, Los Verdes, entre otros. Y, en
33
Ruiz, Elías; Gaytán González, Flavio; Herrera, Mavis Irasema. “La Fábrica de la Miseria. Las amargas relaciones del Norte
con el Sur”. Editorial Misonaria Italiana. 9ª. Impresión. Roma, 2002. pág. 9.
93
cuanto al Derecho a la Paz, las operaciones de Peace Keeping de las Naciones Unidas
rinden resultados en algunos países.
En el terreno nacional también se cuenta, desde 1986, con una Constitución
Política que prioriza el respeto al derecho a la vida, que subsume aspectos como el
derecho al desarrollo integral; y éste al trabajo, la salud y la educación. Habla de la
desobediencia pacífica y de la prioridad de los derechos de las mayorías sobre el de los
particulares. También menciona la no discriminación, ilícito que nuestro código penal
tipifica como delito. E instituye la figura del Procurador de los Derechos Humanos,
como un Delegado del Congreso para la protección de los mismos derechos. Por su
parte, Los Acuerdos de Paz priorizan el respeto a las diferencias culturales para
consolidar la paz; el desarrollo de las comunidades indígenas y del fomento al medio
ambiente sano.
Sin embargo, pareciera que tanto en lo internacional como en lo nacional, estas
soluciones, mecanismos, personas e instituciones, no han causado efectos positivos. Se
siguen violentando los Derechos Humanos. En consecuencia, tanto el Estado Nación,
como la comunidad internacional organizada urgen de una jurisdicción mundial en
materia de Derechos Humanos, a la cual acudir para dirimir las disputas y violaciones
que en lo particular no se resuelvan.
Algunos analistas consideran que al sistema económico internacional, ni a los
países que lo controlan, les interesa respetar el Derecho a la Paz; cuando la proliferación
de las guerras es garantía de negocios que rinden réditos incalculables. No les interesa
el respeto al medio ambiente sano, cuando el petróleo y sus derivados –productos que
más contaminan el ambiente-, continúen proveyendo ganancias exorbitantes. Como
tampoco les interesa la erradicación de la miseria, si no más bien la consolidación de sus
riquezas. Y lo mismo podría argumentarse dentro del territorio nacional: es preferible
dejar pudrirse el banano y tirarlo, que gastar en el traslado para regalarlo a los
necesitados. O, es mejor favorecer a los monopolios quienes tributan más directa e
indirectamente que las mayorías.
La aplicación de estos derechos implicaría contar con los mecanismos apropiados
para dirimir las controversias que se sucedan en estos campos. Podríamos acudir ante un
órgano internacional a demandar al FMI, por ejemplo, para que no prosiga ejecutando el
plan que contribuye en desmedro de un país entero. O, incluso, un Estado, quien ha
sido víctima militar de otro Estado por motivos económicos, podría demandar al primero
(es el caso de Irak contra EUA). En nuestro medio podríamos acudir ante el mismo
órgano a demandar a la cervecería o a la Coca Cola, quienes en horas de la noche –para
que no les veamos-, liberan todos los gases tóxicos que la producción del día anterior ha
ocasionado. Inclusive podríamos demandar, como sujetos individuales, a nuestro
Estado, por las transferencias que hace hacia el Ministerio de la Defensa, cuando las
necesidades en salud y pobreza son impostergables.
En suma, no existe una Convención Universal que les dé especificidad jurídica a
los Derechos de Solidaridad. ¿Acaso no es evidente que la realidad nacional y mundial
urja que los Derechos de Solidaridad pasen de ser una propuesta meramente discursiva a
una realidad jurídica, debidamente especificada en una convención de carácter universal
como condición sine qua non de la paz, la estabilidad y el desarrollo integral?. De allí
nuestra pregunta central:
94
¿De qué manera la Comunidad Internacional organizada y los Estados en
particular podrán contribuir en la consolidación de los Derechos de Solidaridad y,
por consiguiente, contar con los mecanismos apropiados para exigir el
cumplimiento de estos mismos derechos, así como con mejores condiciones para
instaurar la paz, el desarrollo y el medio ambiente sano?
95
derechos humanos conocidos en el sentido actual, es la Declaración de los Derechos del
Hombre y del Ciudadano emanada durante la Revolución Francesa de 1879. Esta
declaración constituyó la fuente de las libertades contemporáneas, al servir de fuerza
motivadora de numerosos movimientos emancipadores en el mundo. A partir de
entonces los Derechos Humanos se van adentrando en el terreno constitucional y en los
ordenamientos jurídicos nacionales. Dejaban de ser utopías e iniciaban su desarrollo.
Sin embargo la expresión Derechos Humanos es relativamente nueva y surge con el fin
de la segunda Guerra Mundial y la consecuente conformación de la ONU. La Carta de
las Naciones Unidas insertó el término, pero no explicaba cuáles eran estos derechos;
aún no estaban definidos los conceptos.
En suma, los Derechos Humanos pasaron por dos etapas, la primera, previa a la
segunda guerra mundial y, la segunda, a partir de la misma, cuando fueron mencionados
en declaraciones de tipo universal. Se suceden, entonces, instrumentos como la
Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales (1966), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos (1966) y los dos Protocolos facultativos de este último pacto. Instrumentos
todos que regulan los Derechos Humanos de Primera y Segunda Generación –
únicamente-.
El largo recorrido histórico citado también nos ha dejado elucubraciones básicas
contextuales, como el creer que los Derechos Humanos implican nada más que el
respeto a los derechos fundamentales del hombre por el hecho de ser hombre, desde un
punto de vista histórico-espiritual. Que lejos de ser una concesión de la sociedad
política, han de ser por ésta consagrados y garantizados. Esto es una connotación
iusnaturalista racionalista del siglo XVII. Anteriormente a este fundamento
encontramos que los Derechos Humanos –llamados Derecho de Gentes- provenían
directamente del derecho divino. Más recientemente se concibe la idea dualista de los
Derechos Humanos; que por un lado toma la propuesta iusnaturalista racionalista y por
el otro inserta esos derechos en normas jurídicas de derecho positivo. Establece que los
Derechos Humanos son derechos naturales, pero que deben ser protegidos por el sistema
jurídico de un Estado. Luego se agregan ingredientes como el del deber moral, o el de la
variación hacia la obligación histórica. En suma el concepto se ha ido decantando a
través de la historia a partir de un núcleo teórico fundamental, pasando por una vigencia
sociológica, hasta alcanzar su total consolidación a través de su reconocimiento en una
norma de derecho internacional.
En cuanto a su fundamentación, el maestro Norberto Bobbio señala: “No se trata
de encontrar el fundamento absoluto, se trata de encontrar los diversos fundamentos
posibles. No obstante, de todas maneras esta búsqueda de los fundamentos posibles, no
tendrá ninguna importancia si no esta acompañada del estudio de las condiciones, de
los medios y de las situaciones, donde tal derecho o tal otro pueda ser realizado. El
problema filosófico de los Derechos Humanos no puede ser desasociado del estudio de
los problemas históricos, sociales, económicos, psicológicos, inherentes a su
ejecución”34.
34
Bobbio, Norberto. “Los Derechos Humanos, una ilusión compartida”. La Nueva Italia, Firenza. Estudios Universitarios,
1982; pág. 17.
96
Ahora bien, ¿qué valores son los que sostienen los Derechos Humanos? es
evidente que giran en torno a la idea de dignidad humana. El valor seguridad
fundamenta los derechos personales y de seguridad, el valor libertad fundamenta los
derechos cívico políticos y, el valor igualdad fundamenta los derechos económicos,
sociales y culturales; y el valor solidaridad a los derechos de los pueblos, que es materia
preponderante de nuestra investigación.
No obstante lo relacionado, los Derechos Humanos han seguido evolucionando y
han emergido nuevos derechos: –los Derechos Humanos de Solidaridad-, los cuales ya
no alcanzan a ser regulados por las convenciones mencionadas. Ciertamente, los
Derechos Humanos de Solidaridad no han sido definidos con precisión y la
consolidación de los mismos sólo será alcanzada cuando sean introducidos en una
convención universal, en la que los estados no sólo reconozcan el derecho formulado
como una aspiración ética, sino que le otorguen obligatoriedad y coercitividad jurídicas.
Tal y como ocurre con los derechos humanos regulados en los pactos.
“Es verdad que aunque ya existen instrumentos jurídicos que abordan los
Derechos de Solidaridad, también es cierto que tales resoluciones constituyen nada mas
que expresiones de Derecho Blando, ya que solamente contienen expresiones de buena
voluntad de los suscribientes, pero no contienen compromisos, ni mecanismos que
hagan exigible tales derechos”35.
Celestino del Arenal señala: “que los Derechos de Solidaridad implicarán para
el Estado, además de un deber de abstención, un deber de hacer, ya que requieren un no
hacer de la autoridad a efecto de no inhibir su libre ejercicio y un hacer a través de
políticas de paz, defensa del medio ambiente y de búsqueda del desarrollo. Estos
derechos exigen una acción de la comunidad internacional, ya que no puede haber paz,
medio ambiente sano y desarrollo, sin la acción internacional a través de la
cooperación entre los Estados y a través de las organizaciones internacionales...
denominar Derechos de Solidaridad a los derechos de la tercera generación supone
advertir que la solidaridad social es un elemento determinante para la vigencia de todos
los Derechos Humanos”36.
Por cierto, los Derechos de Solidaridad interactúan con los derechos individuales
y sociales, no los sustituyen. Hoy, cuando se impone una visión integral de los
Derechos Humanos, abarcándose todos los dominios de la actividad humana, estos
nuevos derechos se suman a los pre-existentes, igualmente importantes, para ampliar y
fortalecer la protección debida sobre todo a los más débiles y vulnerables. De esa forma,
la emergencia de los Derechos de Solidaridad no puede tener el propósito de minar los
avances logrados en el pasado, sino enriquecerlos y desarrollarlos. Sin embargo, se
requiere y se busca que estos mismos derechos trasciendan de su vigencia sociológica
actual, a su normación objetiva. Por estas y otras muchas razones es que los Derechos
de Solidaridad o de Tercera Generación deben consagrarse en una convención universal,
o por lo menos regional.
4 Salguero Salvador, Geovani. “El Derecho a la Paz”. Editorial Universitaria, primera edición, Universidad de San Carlos de
Guatemala, Colección Ensayos, Guatemala; pág. 11.
5 Celestino del Arenal. “Paz y Derechos Humanos”, artículo de la revista del Instituto Interamericano de Derechos Humanos,
volumen Costa Rica, IIDH, 1987; pág. 15.
97
IV. HIPÓTESIS:
VARIABLE INDEPENDIENTE:
VARIABLE DEPENDIENTE I:
98
mecanismos apropiados para exigir el cumplimiento de los derechos a la
Paz, al Desarrollo y al Medio Ambiente Sano.
Indicadores: acciones legales particulares y colectivas en defensa
de los Derechos de Solidaridad. Proliferación de movimientos con el
mismo propósito. Multiplicación de las organizaciones que promueven la
instauración, el ejercicio y la defensa de estos derechos. Lo que al final
coadyuvará en la consecución de la paz, el desarrollo y el medio
ambiente sano. Fenómenos, los tres, que también pueden ser objeto de
medición (Crecimiento en el índice del desarrollo humano, disminución
de las guerras y en el deterioro del medio ambiente).
V. OBJETIVOS:
Generales:
Específicos:
99
VI. SUPUESTOS:
Como supuesto básico es necesario establecer que la ciencia del derecho goza de
progresividad. No puede concebirse un derecho inmutable, que permanezca ajeno a los
cambios sociales. La disciplina de los Derechos Humanos, igualmente, debe
considerarse como progresiva, ha evolucionado, en tal sentido ha crecido su contenido;
la emergencia de los Derechos Humanos de Solidaridad es expresión de tal crecimiento.
Se considera que la consolidación de los Derechos Humanos de Solidaridad,
implica obligadamente su reconocimiento en una norma de carácter internacional. Y
constituye la forma necesaria y más acertada, actualmente, de contar con los
mecanismos apropiados para dirimir las controversias que en este campo se sucedan, así
como para asumir viablemente la paz y el desarrollo, además del resto de Derechos
Humanos.
El hablar de sustentación y consolidación jurídicas supone recorrer el trayecto de
la vigencia sociológica a la normativa. Se da por sentado, entonces, que los Derechos de
Primera y Segunda Generación alcanzaron su plena consolidación, precisamente en el
momento en que fueron reconocidos en convenciones de carácter universal y que este
mismo efecto se producirá cuando los Derechos de Solidaridad sean consagrados en un
acuerdo multilateral de igual categoría, lo que definitivamente redundará en el
establecimiento de mejores condiciones para asumir la paz, el desarrollo y el resto de
derechos humanos; así como en la creación de mecanismos apropiados para dirimir las
controversias que en este campo se susciten.
CAPÍTULO I
CAPÍTULO II
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2.3 Análisis de la Carta Internacional de Derechos
Humanos
2.4 Análisis de la Carta Africana sobre Derechos Humanos
y de los Pueblos
CAPÍTULO III
CONCLUSIONES
RECOMENDACIONES
BIBLIOGRAFÍA
X. RECURSOS:
En cuanto los recursos físicos, se contará con una computadora e impresora, así
como diversos útiles de oficina. En cuanto a los financieros, el estipendio que se ha de
consumir en el desarrollo de la investigación será aportado por el estudiante. Y en
cuanto a los recursos humanos, es el estudiante el encargado de agotar todo el trabajo,
con la participación, desde luego, de algunos entrevistados, así como del asesor, revisor
y algunos otros personeros de la universidad.
101
XI. CRONOGRAMA:
102
BIBLIOGRAFÍA
103
ROHRMOSER, Rodolfo. El fin de la guerra fría y de la guerra sucia:
Los Acuerdos de Paz del 29 de diciembre de 1996 son arreglos
internacionales. Revista semestral de Estudios Internacionales,
Instituto de Relaciones Internacionales y de Investigaciones para la
paz (IRIPAZ), año 8, Vol. 8, No. 15, enero – junio, Guatemala, 1997.
104