Tejido Adiposo
En el tejido conectivo laxo encontramos células de tejido adiposo
aisladas o en grupos. El tejido en el cual predominan los adipocitos se
llama tejido adiposo
El tejido adiposo, generalmente considerado como un anexo útil para
brindar protección, calor y energía, ha sobrepasado estas no menos
importantes actividades y conforme avanza su estudio se ha
posicionado como un órgano con funciones neuroinmuno-endocrinas,
ya que a través de la producción de moléculas como hormonas,
antimicrobianos, citocinas y adipocinas, participa en la función de
diversas células y órganos, lo que le permite intervenir en la defensa y
la homeostasis del organismo. El tejido adiposo, generalmente
considerado como un anexo útil para brindar protección, calor y
energía, ha sobrepasado estas no menos importantes actividades y
conforme avanza su estudio se ha posicionado como un órgano con
funciones neuroinmuno-endocrinas, ya que a través de la producción
de moléculas como hormonas, antimicrobianos, citocinas y adipocinas,
participa en la función de diversas células y órganos, lo que le permite
intervenir en la defensa y la homeostasis del organismo.
El tejido adiposo, actualmente considerado un órgano con funciones
neuroinmunoendocrinas, participa en la homeostasis del organismo. Posee
gran plasticidad y variabilidad funcional acorde con la ingesta de nutrientes o
con el incremento o la disminución de su volumen tisular, el cual modifica la
función y el número de las células que lo integran o llegan a él. Los
elementos liberados anormalmente por estas células, entre otros citocinas y
adipocinas, ocasionan inflamación local y sistémica, predominantemente
cuando provienen del tejido adiposo visceral y pueden afectar diversos
órganos como el hígado y el sistema cardiovascular. Se ha señalado que la
obesidad implica un mayor riesgo de padecer enfermedades inflamatorias,
metabólicas, autoinmunes, alérgicas, alteraciones en la cicatrización y
cáncer.
Es un órgano con mucha plasticidad: se regenera después de cirugía y
aumenta o disminuye su tamaño dependiendo de la edad, la actividad física,
la ingesta de alimentos, la función endocrina, la predisposición genética y la
programación neonatal. A lo señalado, se suma su capacidad de
transdiferenciación (paso de un tipo de adipocito a otro), que puede
presentarse en el humano y ser reversible, así como la facilidad que, en
ciertas condiciones, como en la inflamación crónica, tiene el adipocito de
adoptar fenotipo y funciones muy similares a las del macrófago
Existen dos tipos de tejido adiposo: Blanco (unilocular) y pardo
(multilocular)
El tejido adiposo blanco es el que predomina en el adulto
El tejido adiposo pardo predomina en el feto y en el niño hasta los
diez años, luego persiste alrededor de órganos internos
Respecto a su participación en el balance de energía, el
adipocito blanco la almacena, en tanto el pardo la gasta o
disipa en forma de calor. A su vez, el beige tiene un
fenotipo flexible y, acorde con las circunstancias
fisiológicas, puede almacenar o disipar la energía
Rafols, 2014
Tejido Adiposo Blanco
Los adipocitos maduros del tejido adiposo blanco, muestran el perfil de
expresión requerido para la síntesis de triacilgliceroles, captación de
glucosa y lipogénesis, así como de lipólisis. Este fenotipo permite que
cuando el aporte de energía al organismo es excesivo y/o el gasto
energético disminuye, el exceso de energía se deposite eficientemente
como triacilgliceroles. Frente a una situación de escasez de ingesta
energética y/o incremento del gasto energético el TAB moviliza los
depósitos de lípidos liberando ácidos grasos y glicerol que a través de la
sangre son transportados a los tejidos, donde serán oxidados para
obtener energía.
Rafols, 2014
El tejido adiposo blanco (unilocular) representa al menos el 10% del peso
corporal de un individuo saludable. Forma la capa adiposa de la fascia
subcutánea (superficial) llamada panículo adiposo en el tejido celular
subcutáneo o hipodermis. Provee un asilamiento importante contra el frío
porque reduce la pérdida de color.
Se concentra bajo la piel del abdomen, la región glútea, las axilas y
los muslos. Hay diferencias entre ambos sexos. Internamente se
localiza en el omento mayor, el mesenterio y en el espacio
retroperitoneal, abundante alrededor de los riñones. También se
concentra en la médula ósea y en otros tejidos rellenando
espacios.
Tejido Adiposo Blanco (Ross, 2015)
Los adipocitos aislados tienen forma esférica pero en el tejido son
ovoideos o poliédricos. Tienen un diámetro de 100 milimicras, el núcleo se
desplaza hacia un extremo desplazado por la acumulación lipídica. Los
lípidos no están limitados por membrana sino por una capa de lípidos
condensada y haces paralelos de vimentina. El citoplasma forma una
lámina delgada periférica. Están rodeados por una fina malla de fibras
reticulares. Se encuentran también fibras nerviosas amielínicas y gran
cantidad de mastocitos. Tienen abundante irrigación.
Fotomicrografía
electrónica donde se ven
dos adipocitos contiguos.
En el citoplasma hay
mitocondrias y
glucógeno. F
evaginaciones de
fibroblastos
Ross, 2015
Tejido Adiposo Pardo
El Tejido Adiposo Pardo tiene la función fisiológica de metabolizar
los ácidos grasos produciendo calor. Esta función específica del
TAM está sustentada por la elevada proporción en sus
mitocondrias de la UnCoupling Protein-1 (UCP-1), proteína que
cortocircuita el acoplamiento de la cadena respiratoria a la ATP
sintetasa, permitiendo de esta forma la producción de calor. Las
diferencias funcionales y el equilibrio entre el TAB y el TAP
contribuyen al mantenimiento del balance energético del
organismo.
Rafols, 2014
Tejido Adiposo Pardo
Es el tejido adiposo que
predomina en el Feto y en
el Neonato es fundamental
para la termorregulación.
Representa el 5% del peso
corporal total.
En este tipo de tejido
adiposo, los lípidos se
acumulan en múltiples
gotas en el citoplasma
(multilocular). Los núcleos
son excéntricos pero no
aplanados. Está
organizado en lobulillos
separados por finos
tabiques de tejido
conectivo.
El tejido conectivo pardo es muy importante en la termogénesis. Las
mitocondrias tienen en su membrana una proteína (UCP-1) que
desacopla la degradación de los ácidos grasos de la producción de ATP
lo que lleva a la liberación de energía en forma de calor.
La noradrenalina estimula la lipasa que permite liberar los ácidos grasos
de los triglicéridos como respuesta al frío. El frío, además estimula la
captación de glucosa por inducción de receptores GLUT-4
Transdiferenciación del Tejido Adiposo
Los adipocitos pueden transdiferenciarse de blanco a pardo y viceversa
como respuesta a las necesidades termógenas del individuo o como
consecuencia de la actividad física (blanco a pardo). El estudio de los
mediadores químicos involucrados permite diseñar nuevos blancos para
el tratamiento de la obesidad.
Biogénesis de los Adipocitos
La células del Tejido adiposo blanco se
originan a partir de las células
mesenqimáticas perivasculares de las
adventicias de las vénulas pequeñas. Se
induce la maduración de lipoblastos
tempranos o preadipocitos que inician la
acumulación de triglicéridos. Los lipoblastos
tempranos semejan lipoblastos con
vesículas lipídicas. Los lipoblastos
intermedios ya se tornan más redondeados
con gran concentración de vesículas
lipídicas. El adipocito maduro tiene una gran
gota lipídica única que desplaza al núcleo,
tiene RER escaso y REL abundante. Es el
adipocito unilocular típico.
Ross, 2015
Aproximadamente la décima parte del total de grasa se renueva cada
año, por muerte de adipocitos y adipogénesis; sin embargo, se ha
señalado que un adipocito puede vivir hasta nueve años.
Hasta el momento, estudios encaminados a esclarecer el origen de los
adipocitos parecen coincidir en que proceden de distintos linajes
derivados de células madre de la mesénquima y se han señalado
numerosos genes diferentes entre los adipocitos blanco y pardo. Una
familia de factores de transcripción esencial para la maduración y la
activación de los adipocitos blanco, pardo y beige son los PPAR
(peroxisome proliferator-activated receptors)
Rafols, 2014
El Tejido Adiposo Blanco como órgano endócrino
De las numerosas sustancias secretadas por el Tejido Adiposo
Blanco, los ácidos grasos son cuantitativamente las moléculas más
importantes y son liberados en periodos de balance energético
negativo, como en el ayuno. También se secretan otras moléculas
como prostanoides —sintetizados por el propio tejido—, colesterol y
retinol —que se almacenan para ser liberados posteriormente— y
hormonas esteroideas (esteroides sexuales y glucocorticoides), que
en el tejido adiposo pueden experimentar transformaciones de formas
inactivas a activas o viceversa, con un importante papel autócrino y
parácrino
Rafols, 2014
Además de sustancias de naturaleza lipídica, el tejido adiposo secreta un
número considerable de factores proteicos (más de 50) que se designan
bajo la denominación común de adipocinas. De forma estricta, el término
«adipocina» debería utilizarse para designar las proteínas que son
sintetizadas y secretadas por el adipocito. Sin embargo, de forma
genérica se utiliza para referirse a las proteínas sintetizadas y secretadas
por el Tejido adiposo en su conjunto, aunque su síntesis principal sea a
cargo de otros tipos celulares presentes en el tejido, como los macrófagos
infiltrados.
Rafols, 2014
El tejido adipocito blanco secreta una variedad de adipocinas que
incluyen hormonas, factores de crecimiento y citosinas.
Rafols, 2014
Rafols, 2014
Rafols, 2014
Las adipocinas son muy diversas en cuanto a la estructura química y
a la función fisiológica. Muchas de ellas están relacionadas con el
sistema inmunitario, incluyendo citocinas clásicas como TNF-α, IL-1β,
IL-6, IL-8, IL-10, IL-4, IL-13 y MCP-1, pudiéndose establecer un nexo
entre la inflamación y la obesidad, situación en que se incrementa la
secreción de adipocinas proinflamatorias. Las adipocinas también
incluyen proteínas que intervienen en la regulación de la ingesta y del
balance energético (leptina), en la regulación de la presión sanguínea
(angiotensinógeno), en la hemostasia vascular (PAI-1), en el
metabolismo lipídico (RBP-4, CETP), en la homeostasis glucídica
(adiponectina, resistina, visfatina), en la angiogénesis (VEGF), así
como factores de crecimiento (TGFβ) y proteínas de fase aguda y
respuesta al estrés (haptoglobulina, α1-acid glycoprotein).
Leptina
Es conocida también como la hormona de la saciedad. Es sintetizada, entre otras
células, por las del tejido adiposo, hueso, músculo, macrófagos, neuronas y Th1.
Regula el balance de energía y cuando hay privación de alimentos, disminuye el
gasto metabólico para conservar la energía requerida por los órganos vitales.
Participa en la termogénesis y en la regulación del apetito al suprimir
neuropéptidos orexigénicos como el Y en el hipotálamo. Interviene en la
hematopoyesis, formación de hueso, angiogénesis, reproducción y función de
órganos como el páncreas e intestino. Ha sido aprobada por la FDA para su uso
en individuos con lipodistrofia generalizada.
Participa en la respuesta inmune innata y adaptativa, activa macrófagos y
linfocitos.
En elevadas cantidades, esta citocina favorece enfermedades autoinmunes y se
asocia con obesidad y procesos inflamatorios. Aumenta en obesidad, pero no
siempre lleva a cabo su función supresora del apetito en los individuos que la
presentan, debido a disfunción de sus receptores en hipotálamo. Su deficiencia se
manifiesta por obesidad, hiperfagia e hiperinsulinemia.
Adiponectina
Es sintetizada por el adipocito del tejido adiposo visceral e inhiben su
producción el TNF, la leptina, los corticoides y la hipoxia. Tiene actividad
antiinflamatoria, promueve la diferenciación de macrófagos, evita su
transformación en célula espumosa y reduce la expresión de moléculas de
adhesión endotelial, por lo cual ha sido considerada como un factor
antiaterosclerosis y de protección vascular.
Aumenta la proliferación de células epiteliales intestinales y disminuye su
apoptosis.
Guarda relación inversa con la masa del tejido adiposo y la edad. Disminuye
en individuos senescentes u obesidad y en pacientes con resistencia a la
insulina. Su deficiencia se manifiesta por inflamación sistémica, disfunción
endotelial, dislipidemia y aterosclerosis.
Visfatina
La sintetizan adipocitos viscerales. Participa en el metabolismo y la
inmunidad. Interviene en la diferenciación de linfocitos B, inhibe la
apoptosis de neutrófilos y se ha relacionado con inflamación. Mejora la
sensibilidad a la insulina, pero favorece el depósito de grasa visceral.
Visfatina se une al receptor para insulina, en un sitio diferente al utilizado
por la insulina y reduce la liberación de glucosa por las células del
hígado.
Apelina
Es sintetizada por los adipocitos, mejora la homeostasis de la glucosa y puede
actuar como pro o antiinflamatoria. Está involucrada en la función cardiovascular:
aumenta la contractilidad cardiaca, promueve vasodilatación del endotelio,
dependiente del NO, y reduce la presión sanguínea arterial.
La apelina articipa en el desarrollo y estabilidad de los vasos linfáticos. Aumenta
en el tejido adiposo mesentérico de los pacientes con enfermedad de Crohn y se
ha sugerido que incrementa la densidad de vasos linfáticos en esta enfermedad.
Zinc-α2-glicoproteína
Su expresión disminuye en obesidad y aumenta en caquexia; moviliza lípidos,
es antiinflamatoria y estimula la producción de adiponectina por los
adipocitos. Correlaciona directamente con la creatinina sérica y aumenta en
pacientes con alto grado de filtración glomerular.
Proteína unidora de ácidos grasos
Es producida por los adipocitos, participa en el transporte y metabolismo de
lípidos, aumenta la producción de glucosa y correlaciona con obesidad y
enfermedad metabólica; aumenta en mujeres con diabetes mellitus gestacional y
resistencia severa a la insulina. Ha sido señalada como un marcador de
enfermedades metabólicas y cardiovascular.
Asprosina
Este polipéptido se expresa en adipocitos blancos y actúa en hígado
estimulando la producción de glucosa e insulina. Aumenta en obesidad y sus
niveles se relacionan con resistencia a la insulina.
Neurorregulina 4
Nrg4 es producida por los tejidos adiposos blanco y pardo. Protege contra
resistencia a la insulina inducida por la dieta y atenúa la señalización lipogénica
hepática, lo que le confiere potencial terapéutico contra el hígado graso y
trastornos metabólicos, como la diabetes por obesidad.
Batocinas
Es el nombre que recibe un grupo de moléculas derivadas del tejido adiposo
pardo y comprende entre otras a factores de crecimiento: endotelial vascular,
nervioso y de fibroblastos. Estas moléculas promueven el crecimiento del tejido,
así como su inervación, vascularización y flujo sanguíneo. Regulan la
homeostasis de la glucosa y el gasto de energía.
Triyodotironina
La T3 es una de las moléculas más importantes de este grupo. El tejido pardo
posee D2 (thyroxine deiodinase), enzima que transforma a T4 en T3. T3
participa en termogénesis, al unirse a receptor nuclear y modular genes UCP1
La regulación del tejido adiposo está
muy relacionada con los procesos
digestivos y las funciones del sistema
nervioso central. Se habla del Eje
Encefaloenteroadiposo que regula el
apetito, el hambre, la saciedad y la
homeostasis energética.
La cantidad de tejido adiposo en una persona está determinada por
un sistema fisiológico asociado con la regulación de peso a largo y
a corto plazo.
El sistema de regulación a corto plazo controla el apetito y el
metabolismo cotidiano. Se lo vincula con la ghrelina (estimulante
del apetito) y el péptido YY (PYY) un supresor del apetito. La
ghrelina es secretada por las células epiteliales gástricas. Además
de su acción sobre el apetito estimulando receptores hipotalámicos
y además estimula la secreción de hormona de crecimiento. En el
síndrome de Prader Willi, la alteración de la síntesis de la ghrelina
lleva a hiperfagia, obesidad mórbida y fallo de crecimiento.
El péptido YY es secretado por las células epiteliales intestinales
induce sensación de saciedad luego de la ingesta actuando
también sobre el hipotálamo.
El sistema de regulación a largo plazo involucra la Leptina, una hormona
que inhibe la ingesta de alimentos y estimula la tasa metabólica y la pérdida
de peso corporal. Cumple los criterios de factor de saciedad circulante que
controla la ingesta de alimentos cuando la ingesta ha sido suficiente.
La Insulina es muy importante también ya que induce la síntesis de
triglicéridos a partir de la glucosa que ingresa a los tejidos.
Movilización de los Triglicéridos
Los Triglicéridos pueden degradarse en ácidos grasos y glicerol que
movilizarse desde el tejido adiposo hacia los tejidos que los pueden que
pueden utilizarlos.
En esto es importante la activación de la lipasa. Ejemplo de esto tenemos
en el frío o el ayuno que inducen la liberación de noradrenalina que
estimula la lipasa.
Otros inductores de la movilización son hormonas como el glucagón y la
hormona de crecimiento que aumentan la tasa de uso de los ácidos
grasos.
Tejido Adiposo y Obesidad
La obesidad es también una pandemia. En EEUU dos terceras partes de su
población es obesa y 300.000 personas fallecen anualmente por
enfermedades metabólicas asociadas con ella (DBT, HTA; enfermedades
cardiovasculares y cáncer).
Se reconoce una base genética que involucra los genes de regulación de
corto y largo plazo, determinando fenotipos de resistencia a la leptina y a la
insulina. La observación microscópica muestra adipocitos hipertróficos e
infiltrado de macrófagos gigantes lo que muestra signos de inflamación
crónica de bajo grado.
Se han planteado varios mecanismos para explicar la patofisiología de los trastornos
metabólicos inducidos por la obesidad, entre otros:
•Desbalance crónico de energía.
•Mayor captación por tejido adiposo de lípidos endógenos o provenientes de la dieta.
•Depósitos ectópicos de grasa y aumento de los normales con predominio del visceral.
•Expansión exagerada de adipocitos con limitación angiogénica que conduce a
isquemia y fibrosis.
•Hipoxia.
•Apoptosis o necrosis de adipocitos.
•Toxicidad inducida por lípidos, con daño a integrantes celulares.
•Aumento de especies reactivas de oxígeno.
•Estrés oxidativo del retículo endoplásmico y disfunción mitocondrial.
•Ambiente prooxidativo que recluta células e induce polarización proinflamatoria.
•Disfunción del tejido adiposo blanco, con modificaciones celulares tanto en número
como en función y moléculas secretadas, que originan alteraciones inmunometabólicas
e inflamación
•. Esta disfunción incapacita al tejido adiposo para manejar a los lípidos del organismo,
por lo que empiezan a acumularse en tejidos no adiposos como hígado, músculo,
hueso, corazón, promoviendo en ellos resistencia a la insulina, inflamación y disfunción
metabólica.
Vega Robledo, 2019