Seguridad Social desde el Enfoque Constitucional
La seguridad social, entendida desde el enfoque constitucional, es un derecho
fundamental que garantiza el bienestar integral de todas las personas, especialmente de
los trabajadores y sus familias, ante situaciones que afecten su capacidad de generar
ingresos o que comprometan su salud y calidad de vida. Este derecho abarca la protección
frente a riesgos como la enfermedad, maternidad, accidentes laborales, invalidez, vejez,
desempleo y muerte, así como el acceso a servicios de salud y pensiones.
En Guatemala, la Constitución Política de la República reconoce expresamente este
derecho en su Artículo 100, el cual establece: “El Estado reconoce y garantiza el derecho a
la seguridad social para beneficio de los habitantes de la Nación”. Este artículo también
señala que la aplicación del régimen de seguridad social corresponde al Instituto
Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), una entidad autónoma con personalidad
jurídica, patrimonio y funciones propias, creada mediante el Decreto 295 del Congreso de
la República, y encargada de regular la cobertura de salud, accidentes, invalidez,
maternidad y pensiones.
La misma norma constitucional dispone que la seguridad social debe organizarse y
desarrollarse con base en los principios de unidad, obligatoriedad y solidaridad nacional,
lo cual implica que todos los sectores del país deben participar en su sostenimiento y
fortalecimiento, buscando beneficiar especialmente a los sectores más vulnerables. Esto
convierte a la seguridad social no solo en un sistema técnico o administrativo, sino en una
manifestación concreta del compromiso del Estado con la justicia social.
Desde este enfoque constitucional, la seguridad social en Guatemala no debe entenderse
como un privilegio o beneficio opcional, sino como un derecho garantizado por el orden
jurídico fundamental del país. Esta visión implica que el Estado tiene la obligación de crear
políticas, destinar recursos y desarrollar instituciones que permitan ampliar la cobertura,
mejorar la calidad del servicio y asegurar el acceso de toda la población, incluyendo
trabajadores del sector informal, campesinos, indígenas, mujeres, personas mayores y
personas con discapacidad.
Asimismo, la Corte de Constitucionalidad ha reiterado que el derecho a la seguridad social
tiene una dimensión de progresividad, lo que quiere decir que el Estado debe avanzar de
forma constante en su ampliación y mejora, y no puede retroceder en los niveles ya
alcanzados. Cualquier intento de limitar este derecho podría ser objeto de control
constitucional por vulnerar los principios fundamentales.
En conclusión, la seguridad social, desde el enfoque constitucional en Guatemala,
representa un compromiso del Estado con el bienestar, la dignidad y la igualdad de los
ciudadanos. Es un derecho irrenunciable que debe ser protegido, fortalecido y extendido,
porque constituye una de las bases fundamentales para construir una sociedad más justa,
equitativa y humana.