El Apóstol ya ha mencionado el contraste que hay entre las obras de la carne y
el fruto del Espíritu Santo y concluye que hay que andar en el Espíritu.
Pero, ¿qué significa andar en el fruto del Espíritu?
Algunos podían interpretarlo de una manera mística.
Podían razonar que eran experiencias personales que alguien podía tener y
no tenían nada que ver con relaciones con otras personas.
Pablo escribe esta porción para argumentar todo lo contrario.
El fruto del Espíritu tiene mucho que ver con el caminar en este mundo y
también con el trato que manifestamos hacia los demás.
GÁLATAS 6
Siempre cosechamos lo que sembramos
1Amados hermanos, si otro creyente está dominado por algún pecado, ustedes,
que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y
humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación.
2Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa
manera la ley de Cristo.
3Si te crees demasiado importante para ayudar a alguien, solo te engañas a ti
mismo. No eres tan importante.
4Presta mucha atención a tu propio trabajo, porque entonces obtendrás la
satisfacción de haber hecho bien tu labor y no tendrás que compararte con nadie.
5Pues cada uno es responsable de su propia conducta.
1Amados hermanos, si otro creyente está dominado por algún pecado, ustedes,
que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y
humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación.
Pablo conocía muy-bien los problemas que surgen en cualquier sociedad cristiana.
Las buenas personas también resbalan.
La palabra que usa Pablo (paráptóma) no quiere decir un pecado consciente, sino
un resbalón como el que podría dar cualquiera en una carretera helada o en un
sendero peligroso.
Ahora bien, el peligro de los que están tratando de vivir de veras la vida cristiana
es que tienen la tendencia de juzgar duramente las caídas de los demás.
Hay un elemento de dureza en muchas buenas personas.
Hay muchas buenas personas a las que no se puede ir a llorar en su hombro, o a
confesarle una experiencia de fracaso o derrota; mostrarían muy poca simpatía.
Pero Pablo dice que, si una persona da un traspiés, el verdadero deber cristiano es
ayudarla a que se ponga en pie otra vez.
La palabra que usa para corregir se usa corrientemente para realizar una
reparación, y también para el trabajo de un cirujano que extirpa un tumor del cuerpo
de una persona, o que pone en su sitio un miembro roto.
Toda la atmósfera de la palabra hace hincapié, no en el castigo, sino en la cura; la
corrección se mira, no como un castigo, sino como un remedio.
Y Pablo prosigue diciendo que cuando veamos a un hermano caer en una falta
haremos bien en decir: " Ese, si no hubiera sido por la gracia de Dios, seria yo."
Otro punto de vista de los mismo
Pablo comienza esta porción con el caso hipotético de un cristiano que es
sorprendido en una falta (v. 1).
Es mejor traducir el verbo enredado (prolanbáno G4301) como que la persona
fue atrapada por el pecado. Tiene la idea de alguien que está corriendo del
pecado pero siendo el pecado más rápido, éste lo alcanzó y lo atrapó.
Tenemos la idea de alguien que trató de huir del pecado pero fue atrapado.
¿Cómo podían los legalistas responder a esta persona? Podemos leer en otras
referencias la actitud del legalismo a alguien en pecado
Contrario al hombre espiritual, el legalismo no tiene misericordia ni trata que
haya restauración.
Después de plantearles el problema hipotético, Pablo dice a los gálatas que
ellos siendo espirituales deben restaurar a esa persona.
La palabra espiritual significa alguien cuya vida y conducta está gobernada
por el Espíritu Santo.
Bíblicamente, el que debe exhortar es el espiritual y no el legalista.
La palabra “restaurar” (katartízo G2675) era usada en el griego secular para
poner un hueso dislocado en su lugar.
En el NT se usaba para componer una red de pescar.
El restaurar a un cristiano en pecado es traerlo a un arrepentimiento y a una
nueva relación con Cristo.
Esta es la meta de una confrontación.
El espiritual que va a restaurar al hermano debe hacerlo con un espíritu de
mansedumbre.
La palabra mansedumbre es la misma que Pablo menciona en 5:23.
Esta palabra tiene que ver con el control de Cristo.
Es interesante que Pablo usa esta palabra como una necesidad para aquel que
confronta a algún hermano en la fe que ha caído.
Muchas veces los cristianos confrontan en la carne, con una actitud de
vanagloria, de irritación (5:26).
Esta clase de confrontación no cabe en el reino de Dios pero si exhortamos
con un espíritu controlado por la persona del Espíritu Santo, la confrontación
va a ser para restauración.
En una exhortación o confrontación siempre puede entrar el mal del orgullo.
¿Vamos a confrontar a alguien que ha caído en una falta donde nosotros
nunca caeremos?
Es una arrogancia que opaca a Dios y su misericordia.
El problema del orgullo se resuelve cuando pensamos que nosotros podemos
también caer cuando somos tentados.
Cuando estemos convencidos de esta verdad tendremos misericordia.
Las personas más misericordiosas son aquellas que han pasado por la misma
experiencia.
2Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa
manera la ley de Cristo.
El legalismo o la religión pone carga tras carga sobre una persona.
Jesús dijo de los líderes del judaísmo en su tiempo: Atan cargas pesadas y
difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos
mismos no las quieren mover ni aun con el dedo (Mat_23:4).
Contrario al legalismo, el hombre espiritual debe ayudar a su hermano en sus
conflictos contra las tentaciones (v. 2).
Las cargas tienen que ver con tentaciones y opresiones de esta vida.
El Apóstol regresa al concepto del amor que es la ley de Cristo (Mar_12:30-31;
Joh_13:34). Es en el amor que se cumple la ley de Cristo.
Si los gálatas querían ponerse cargas, entonces
¿por qué no ayudarse unos a otros en amor?
3Si te crees demasiado importante para ayudar a alguien, solo te engañas
a ti mismo. No eres tan importante.
La responsabilidad de ayudarse el uno al otro con sus cargas puede ser
eliminada por personas que creen ser algo (v. 3).
Es la clase de vanagloria que Pablo mencionó en el v. 1.
Como los fariseos, sus deseos no derivan de la justicia de Dios que viene
cuando hay humillación (Mat_5:3-8) sino por su propia justicia que no tiene
nada que ver con el reino de Dios.
En los ojos de Dios nuestra justicia no es nada pero lo es todo cuando
recibimos la justicia de Cristo.
Estas personas se engañan a sí mismas.
Todo aquel que piensa que por sus buenas obras, aparte de Cristo, está
agradando a Dios se engaña él mismo.
Son aquellos que creen ser algo por sus propios méritos que no tienen mucha
tolerancia por las cargas de los otros.
4Presta mucha atención a tu propio trabajo, porque entonces obtendrás la
satisfacción de haber hecho bien tu labor y no tendrás que compararte con
nadie.
5Pues cada uno es responsable de su propia conducta.
4-5
Luego pasa a reprender la vanagloria, y da una receta para evitarla.
No compararemos nuestros logros con la obra de nuestros semejantes, sino con lo
mejor que podríamos haber hecho.
De esa manera no encontraremos nunca motivos para vanagloriarnos.
Pablo habla dos veces en este pasaje acerca de sobrellevar cargas.
Hay una clase de carga que se le impone a una persona en los azares y avatares de
la vida; es cumplir la ley de Cristo ayudar a cualquiera que tenga que llevar una de
esas cargas.
Pero también hay cargas que cada uno tiene que sobrellevar por sí.
La palabra que usa Pablo es la que quiere decir el macuto del soldado.
Hay obligaciones que nadie puede cumplir por otro, y tareas de las que cada uno
debemos ser responsables personalmente.
Cada cristiano es responsable de llevar su propia carga (v. 5).
Viendo la palabra carga y comparándola con el v. 2 parece que hay una
contradicción.
El v. 2 dice que sobrellevemos los unos las cargas de los otros.
El v. 5 afirma que cada uno lleve su propia carga. Esta aparente
contradicción se puede aclarar por la palabra carga en el griego.
En el v. 2 cargas es báros G922
y tiene el significado de una carga pesada
que es muy difícil de llevar.
En algún tiempo de nuestra vida vendrán tentaciones o problemas que
serán muy difíciles. Por esta razón, como creyentes tenemos que estar
dispuestos a buscar ayuda y que los hermanos nos ayuden.
La palabra griega en el v. 5 es fortíon G5413 y tiene el significado de un
paquete pequeño que un soldado romano llevaba cuando marchaba.
El significado en este versículo es que todo cristiano tiene una
responsabilidad con Dios que no puede compartir con otros.
Jesús dijo: Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Mat_11:30).
1. Abarca la autocomprensión y la capacidad de autoexaminarse.
2. Abarca la autoestima, con la capacidad de ejercer un orgullo sano por la
propia persona.
3. Abarca la autoafirmación, cuando es apropiada. Hay una tendencia de
compararnos con otros en forma desfavorable.
El remedio de creerse algo es poner a prueba su labor (v. 4).
El ácido que prueba la labor del cristiano es la ley de Cristo que es el amor.
Es el amor de Dios que fluye en el corazón del creyente.
Si la labor es digna, entonces el cristiano se puede gloriar por su propia obra.
El gloriarse no es en el sentido de lo que la persona ha hecho por Dios, sino de
lo que Dios ha hecho por medio de él. Pablo dijo que de lo que él tenía que
gloriarse era aquello que Cristo había hecho por medio de él (Rom_15:17-18).
El cristiano no debe comparar su labor con la de otros. El comparar su labor
con la de otros puede ser dañino en el sentido de que se piense que se está
actuando mejor que el otro y así vanagloriarse. También puede ser negativo
en el sentido de que esté haciendo menos que el otro y de esa manera se
deprima. Lo mejor es evaluar su obra delante del Señor sin compararla con
otras. El éxito de una labor es cómo fue hecha, con el amor de Dios o en la
carne.
6.1-3 Ningún cristiano debe pensar jamás que es totalmente independiente y
que no necesita la ayuda de otros, y nadie debe pensar que ha sido excluido de
la tarea de ayudar a otros. El cuerpo de Cristo, la Iglesia, funciona sólo
cuando los miembros trabajan juntos por el bienestar común. ¿Conoce a
alguien que necesita ayuda? ¿Hay algún hermano o hermana en Cristo que
requiere corrección o ánimo? Humilde y gentilmente acérquese a esa persona
(Joh_13:34-35).
6.4 Cuando uno hace lo mejor, se siente satisfecho de los resultados y no
necesita compararse con otros. Las personas hacen comparaciones por
muchas razones. Algunos destacan las debilidades de otros a fin de sentirse
mejor consigo mismo. Otros sencillamente quieren asegurarse que actúan
bien. Cuando esté tentado a compararse, mire a Jesucristo. Su ejemplo lo
inspirará a que haga las cosas mucho mejor, y su aceptación cariñosa le será
de consuelo cuando no logre sus objetivos.
Gál 6:1-5
Vv. [Link] que sobrellevar las cargas los unos de los otros. Así
cumplimos la ley de Cristo. Esto nos obliga a la tolerancia mutua y a la
compasión de unos con otros, conforme a su ejemplo. Nos corresponde llevar
las cargas de unos y otros como compañeros de viaje.
Muy corriente es que el hombre se considere más sabio y mejor que todos
los demás hombres, y bueno para mandarlos. Se engaña a sí mismo; pretende
lo que no tiene, se engaña a sí mismo, y tarde o temprano, se hallará con
lamentables efectos. Este nunca ganará la estima de Dios ni la de los hombres.
Se advierte a cada uno que examine su obra. Mientras mejor conozcamos
nuestro corazón y nuestros modales, menos despreciaremos a los demás y más
dispuestos estaremos para ayudarles cuando tengan enfermedades y
aflicciones. Cuán leves les parecen los pecados a los hombres cuando los
cometen, pero los hallarán como carga pesada cuando tengan que dar cuenta
a Dios de ellos. Nadie puede pagar el rescate por un hermano; y el pecado es
una carga para el alma. Es una carga espiritual; y mientras menos la sienta
alguien, más causa tiene para sospechar de sí. La mayoría de los hombres
están muertos en sus pecados y, por tanto, no ven ni sienten la carga
espiritual del pecado. Al sentir el peso y carga de nuestros pecados, debemos
procurar ser aliviados por el Salvador, y darnos por advertidos contra todo
pecado.
Gál 6:1-10
Acerca de las cargas
Luego de presentar una imagen elevada de la vida cristiana, Pablo trata ahora
la posibilidad muy real del pecado (1). Aunque el principio de vivir en el
Espíritu no es un mero idealismo, el Apóstol sabía perfectamente que los
creyentes habrán de vacilar, y quizá haya temido que los gálatas respondieran
duramente a uno de ellos que no lograra cumplir las altas metas recién
descriptas. Por lo tanto, señala que si ellos son espirituales (es decir, si tienen
al Espíritu Santo y son guiados por él), deben responder con espíritu de
mansedumbre, siempre conscientes de que cada uno de nosotros es
susceptible de ser tentado.
En los vv. 2 y 3 Pablo continúa el pensamiento pero lo generaliza un tanto.
Restaurar a un creyente que ha pecado es sólo un ejemplo de la obligación
más amplia que tienen los creyentes de llevar los unos las cargas de los otros.
Cualquiera que resista esta obligación, pensando que está por encima de esas
debilidades humanas, se está engañando a sí mismo. En una notable e irónica
alusión a la preocupación de los gálatas por las leyes judías, Pablo describe el
acto de llevar las cargas de los demás como un cumplimiento de la ley de
Cristo. Lo más posible es que esta noción deba ser relacionada con 5:14, el
mandato del amor. Es claro que la maravillosa libertad por la cual Pablo ha
luchado durante su ministerio, y especialmente en esta carta, no implica el
abandono de las obligaciones morales.
La preocupación de Pablo porque los gálatas fueran conscientes de las
cargas y debilidades de los demás, sin embargo, podría llevar a un sentimiento
de superioridad y así al pecado de jactancia. Por ello, en los vv. 4 y 5 recuerda
que es adecuado y necesario que el examen sea solamente de uno mismo, para
evaluarse; es decir, que uno debe mirar a las debilidades de los demás sólo
por compasión, no para comparación (cf. 2 Cor. 10:12-18). En ese sentido,
cada uno debe llevar su propia carga. Podríamos parafrasearlo así: “Si quieres
gloriarte, sólo mírate a ti mismo; no seas como el fa riseo que se compara con
el publicano, sino usa los parámetros de Dios, y entonces verás que el
gloriarse sólo puede ser en Dios” (cf. v. 14; 1 Cor. 1:26-31).
CAPITULO 6
Vers. 1-18. CONTINUACION DE LAS EXHORTACIONES: LA
TOLERANCIA Y LA HUMILDAD; LIBERALIDAD HACIA LOS MAESTROS Y EN
LO GENERAL. CONCLUSION Y BENDICION.
1. Hermanos, si alguno fuere tomado—Una expresión de bondad para
llamar la atención. Tradúzcase como el griego: “Si un hombre aun fuera
tomado en alguna falta” (es decir, sorprendido en el mismo acto [Alford y
Ellicott]; antes que él se diera cuenta; inesperadamente). Bengel explica el
“antes” en el verbo compuesto griego así: “Si un hombre fuere tomado en
alguna falta antes que nosotros la hayamos cometido”; si otro realmente ha
sido tomado en una falta primero; porque a menudo el que es primero en
hallar la falta es el mismo que primero transgredió. en alguna falta—Griego,
“una transgresión”, “una caída”; como una caída otra vez bajo la servidumbre
legal. Aquí da consejo a los que no han caído, “los espirituales”, a que no sean
vanagloriosos (cap. 5:26) sino que traten con tolerancia a los tales
(Rom_15:1). restaurad al tal—El término griego se usa de un miembro
descoyuntado que se coloca en su lugar. Tal es la ternura con la cual debemos
tratar a un miembro de iglesia caído, al restaurarle a la comunión de la
iglesia. con espíritu de mansedumbre—La mansedumbre es un don del
Espíritu Santo que obra en nuestro espíritu (cap. 5:22, 25). “Mansedumbre”
es aquel temperamento de espíritu hacia Dios, por el cual aceptamos sus
tratos sin disputar; y luego, hacia los hombres, por el cual soportamos
humildemente sus provocaciones, y nos hace soportar las cargas que nos
imponen los pecados de ellos. [Trench]. considerándote a ti mismo—Una
transición del plural al singular. Cuando se dirige la palabra a las
congregaciones colectivamente, cada individuo debe tomar para sí la
admonición. porque tú no seas … tentado—como es fácil que suceda a
aquellos que reprenden a otros sin mansedumbre (véase Mat_7:2-5; 2Ti_2:25;
Jam_2:13).
2. Si vosotros, legalistas, tenéis que “llevar cargas”, entonces en lugar de
cargas legales (Mat_23:4), “sobrellevad los unos las cargas de los otros”, lit.,
“pesos”. Distinguido por Bengel de “carga”, v. 5 (palabra griega diferente): los
“pesos” sobrepasan la fuerza de los que los llevan; la “carga” es proporcional
con la fuerza. cumplid así—o como otros manuscritos antiguos leen, “así
cumpliréis”. la ley de Cristo—es decir, la ley del “amor” (cap. 5:14). Ya que
deseáis “la ley”, entonces cumplid la ley de Cristo, la cual no se compone de
variadas observancias pequeñas, sino cuya sola “carga” es el “amor”
(Joh_13:34; Joh_15:12); Rom_15:3 pone a Cristo como ejemplo de este deber
especial.
3. el que estima de sí—El egotismo, que nos impide practicar la
tolerancia y la simpatía hacia nuestros semejantes, tiene que ser rechazado.
que es algo—poseído de alguna preeminencia espiritual, y que está exento de
la debilidad de otros hombres. no siendo nada—El griego es subjetivo: “No
siendo, si volviera en sí y mirase la verdad misma, nada” [Alford] (vv. 2, 6;
Rom_12:3; 1Co_8:2). a sí mismo se engaña—lit., “mentalmente se engaña”.
Véase Jam_1:26, “engañando su corazón”.
4. cada uno examine su obra—No meramente su propia opinión de sí
mismo. entonces tendrá gloria sólo respecto de sí—“tendrá su motivo para
gloriarse con respecto a sí mismo” (no con respecto a su vecino,
comparándose con quien, se imaginaba tener un motivo para gloriarse al
considerarse superior a aquel vecino). No que mirando sólo a sí mismo sea
probable que halle causa de gloriarse. No; porque en v. 5, él habla de una
“carga”, no de una causa de gloria, respecto a lo que pertenece a cada
hombre. Aquí se refiere a la idea que tenían de sí aquellos a quienes censura:
ellos creían tener causa para “gloriarse” en sí mismos, pero todo provino de
una comparación injusta y orgullosa de sí mismos con otros, en vez de mirar
su propia condición. La única jactancia verdadera, si jactancia puede llamarse,
es el testimonio de una buena conciencia, al gloriarse en la cruz de Cristo.
5. Porque cada cual llevará su carga—Porque (por esta manera, v. 4, de
examinarse a uno mismo sin despreciar a su vecino por medio de una
comparación) cada hombre llevará su propia “carga” (de pecado y flaquezas),
siendo el término griego usado aquí diferente del v. 2. Este versículo no
contradice el v. 2. Allí les dice que soporten con simpatía las “cargas” de
flaquezas de otros; aquí, que el examen de sí mismos hará que ellos sientan
que tienen bastante que hacer con “su propia carga” de pecado, sin tener que
compararse orgullosamente con su vecino. Véase el v. 3. En vez de “estimar
de sí mismos que son algo”, sentirán la “carga” de sus propios pecados; y esto
les hará tolerar con simpatía la carga de pecados de su vecino. Esopo dice que
el hombre lleva dos bolsas sobre su hombro: la una, con sus propios pecados,
colgada atrás, y la otra, con los pecados del vecino en frente. (Es verdad que
los dos versículos, 2 y 4, no se contradicen, pues se trata de dos clases de
“cargas” distintas. En el original griego son dos palabras distintas: en el v. 2,
es la carga pesada, aplastadora, del vecino, y debemos ayudarle a llevarla; en
v. 4, es la carga llevadera. Nota del Trad.)
6Los que reciben enseñanza de la palabra de Dios deberían proveer a las
necesidades de sus maestros, compartiendo todas las cosas buenas con ellos.
7No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se
cosecha lo que se siembra.
8Los que viven solo para satisfacer los deseos de su propia naturaleza
pecaminosa cosecharán, de esa naturaleza, destrucción y muerte; pero los que
viven para agradar al Espíritu, del Espíritu, cosecharán vida eterna.
9Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos
numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos.
10Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos el bien a todos,
en especial a los de la familia de la fe.
Último consejo de Pablo
11FÍJENSE QUE USO LETRAS GRANDES PARA ESCRIBIRLES DE MI PROPIO PUÑO Y
LETRA ESTAS ÚLTIMAS PALABRAS.
12Los que tratan de obligarlos a circuncidarse lo hacen para quedar bien con
otros. No quieren ser perseguidos por enseñar que solo la cruz de Cristo salva.
13Ni siquiera los que luchan a favor de la circuncisión cumplen toda la ley. Solo
quieren que ustedes se circunciden para poder jactarse de ello y decir a todos que
ustedes son sus discípulos.
14En cuanto a mí, que nunca me jacte de otra cosa que no sea la cruz de
nuestro Señor Jesucristo. Debido a esa cruz, mi interés por este mundo fue
crucificado y el interés del mundo por mí también ha muerto.
15No importa si fuimos o no circuncidados. Lo que importa es que hayamos sido
transformados en una creación nueva.
16Que la paz y la misericordia de Dios sean con todos los que viven según ese
principio; ellos son el nuevo pueblo de Dios.
17De ahora en adelante, que nadie me cause problemas con esas cosas. Pues
yo llevo, en mi cuerpo, cicatrices que muestran que pertenezco a Jesús.
18Amados hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con el
espíritu de cada uno de ustedes. Amén.