Texto Sinisi
Texto Sinisi
Liliana Sinisi1
Mi primera hipótesis fue considerar, que a pesar de que la escuela no reproducía de forma mecánica los
procesos de discriminación y desigualdad que encontrábamos en la sociedad, sí enmascaraba y naturalizaba
estos mismos procesos en la conformación de una normalidad integradora de la diversidad cultural existente,
cerrando de esta manera las posibilidades de comprensión de su dinámica histórica y social. Así, la sucesiva
construcción de estereotipos y estigmas en torno a niños y familias de diferente procedencia étnica y social,
se convertían en imágenes altamente naturalizadas, entendiendo por esto su reificación en el pensamiento
cotidiano. Durante la primera etapa de la investigación, mi formulación era que se trataba de
ocultar la discriminación y el etnocentrismo dentro de la escuela, a través de la negación de la
diferencia y de los conflictos que planteaba. Ocultar no es simplemente negar, es hacer creer que el
problema existe, pero
1
Licenciada en Ciencias Antropológicas, UBA. Docente del Dto. de Ciencias Antropológicas, Fac. de
Filosofía y Letras, UBA. Investigadora del Programa Antropología y Educación (coordinadora María
R. Neufeld), Instituto de Ciencias Antropológicas, Fac. de Filosofía y Letras, UBA
“afuera”. Como pude observar, ese papel de ocultamiento lo cumplían tanto las instituciones
educativas, como voceros y funcionarios del campo de la política y gran parte de los medios de
comunicación, presuponiendo que el conflicto que desatan las prácticas discriminatorias se produce
entre partes iguales: habitantes de un barrio de clase media versus villeros, trabajadores de la
construcción versus trabajadores migrantes, argentinos versus bolivianos, chilenos o coreanos. Un dato
importante es que este ocultamiento casi no es percibido dentro de la vida cotidiana, porque son
problemas que pasan a considerarse como “obvios”, “normales”.
En este abordaré la red de representaciones y sentidos que los docentes -y otros actores escolares-
construyen acerca de la diferencia/desigualdad/diversidad. A partir de esto, es importante destacar que el
análisis se centralizará en la comprensión de las distintas formas que adoptan la construcción de
prejuicios, estereotipos y estigmas hacia los integrantes de diferentes grupos étnicos y de clase, teniendo
en cuenta el tipo de relaciones que se establecen con la alteridad -“nosotrosn otros”- y cuáles son las
posibles consecuencias que estas representaciones y prácticas tienen en la vida de los niños, que en pleno
proceso de escolarización, son objeto y portadores involuntarios de las marcas estigmatizantes.
Por último, analizaré un problema que está contextuado en las situaciones antes descriptas y que se vincula
con los “procesos de integración” al sistema educativo de los niños considerados “diferentes” por su cultura,
nacionalidad o por su situación de clase.
Los tiempos cambian ... Un contexto para el análisis.
En los países centrales se creía superado el fantasma del racismo, pero ha vuelto ha manifestarse de forma
violenta y exacerbada, concomitantemente con las migraciones que se han ido produciendo hacia países de
Europa Central y Peninsular, especialmente desde África y el Oeste Europeo y en los Estados Unidos desde
México y Centroamérica. Estas migraciones son generadas por cuestiones políticas, económicas y laborales
que existen en los países de origen de los migrantes.
La Argentina no es ajena a este problema, si bien la mayoría de nosotros muy rara vez nos asumiremos como
racistas: “Argentina crisol de razas”, la presencia de inmigrantes de países limítrofes y no limítrofes, nos
proyecta una imagen de nosotros mismos que no queremos reconocer y que ponemos en los otros: “los
argentinos formados en el crisol de razas” al que nos referimos antes, no encontramos puntos de contacto con
los alemanes y franceses xenófobos de los que hablan los periódicos: “racistas son los otros”, pero qué pasa
cuando silenciamos, como hace algunos años, la expulsión de los bolivianos por ser los “causantes y
portadores” del cólera o los “propagadores de esta enfermedad en nuestro país”, debido a su entrada
no cultural patrón“ su en que ya ”sucios“ son además que por y fronteras nuestras por ”indiscriminada“
existe el aseo”2.
Es necesario destacar, que el recrudecimiento de las prácticas discriminatorias se está produciendo dentro del
marco de una fuerte crisis económica3. A partir de los años 70, y como consecuencia de la agudización de esta
crisis, se produce una crítica al modelo de “estado social”, crítica que irá quedando en manos de tendencias
neoconservadoras y neoliberales4. La crisis es producto de las profundas transformaciones que se suceden en
el escenario mundial y que marcan una reconversión del capitalismo. Este nuevo modelo de Estado y sus
derivaciones políticas de privatizaciones, individualismo y competencia fomenta la construcción de
sociedades dualizadas. Reaparece el darwinismo social con su lógica de “sálvese el mejor”: en el mercado hay
ganadores y perdedores, fuertes y débiles, son las “capacidades personales naturales” las que aseguran el
éxito en la “libre competencia”. La “pobreza” es entendida como una marca estigmatizante y vergonzante, ya
que según este neo-darwinismo los pobres no tienen la capacidad/aptitud de insertarse en el mercado. No se
cuestiona al modelo como productor de la exclusión, sino que al naturalizar la desigualdad se culpabiliza a los
sujetos, se produce un corrimiento del espacio donde se dirimían los conflictos, del Estado a la sociedad civil.
2
Estos datos fueron extraídos del diario Clarín/1993 y de registros del trabajo de campo exploratorio.
3
Algunos aspectos de esta crisis la hemos desarrollado y profundizado en el artículo “La diversidad
cultural en la mira. Un análisis desde la Antropología y la Educación”. Montesinos, M.P., Pallma, S. y
Sinisi, L. (1997) en prensa.
4
Para una mejor comprensión del concepto de “crisis/crítica” del estado de bienestar, consultar el libro
Políticas Sociales. Crisis y Ajuste Estructural, de Grassi, Hintze y Neufeld, (1994).
Nuestro país se incluye en este escenario, en medio de una política de ajuste estructural cuyo objetivo sería
sanear la economía, aumentar la productividad y la competitividad, pero enfrentado a la competencia
internacional en condiciones de desigualdad económica y tecnológica, lo que acentúa la desocupación y la
pobreza. Sumado a esto, la presencia más visible de colectivos de migrantes está produciendo un aumento de
la xenofobia, la alterofobia y la discriminación. Se reactualizan los conflictos étnicos, las tendencias
ultranacionalistas, alentando lo que Balibar llama “neoracismo”5, desatado por estas situaciones de crisis:
desempleo, falta de vivienda, de salud, de educación etc.
La etnografía escolar.
“Septiembre de 1993. Tengo una entrevista con la directora de una escuela de la zona céntrica de la ciudad.
Pienso que no entro a una escuela desde hace mucho tiempo. Cuando voy llegando, empiezo a recordar mi
propia escolaridad.
5
En un trabajo reciente vinculamos la forma en que son representados los colectivos migrantes en los
medios de prensa escrita como en las escuelas y de que forma estas representaciones se relacionan con
la categoría “racismo de crisis” desarrollada por Balibar. En “Ilegales.., Explotadores..., Invasores...,
Sumisos... ¿Los otros quienes son?” Montesinos, Pallma y Sinisi, (1998). Y ver también Balibar,E. y
Wallerstein, I : Raza, Nación y Clase, (1988).
El edificio de esta escuela es el “típico” Cacciatore6, mucho vidrio, muchas escaleras, ladrillo a la vista. Todo
se puede ver desde afuera, desde el patio, desde el hall. Niñas y niños circulan con los guardapolvos abiertos,
a veces sin guardapolvo, se hace visible la ropa que usan, zapatillas de marca, zapatillas rotas. Es martes, los
delantales reflejan el uso de más de una semana. En una parte del patio un grupo de chicos de rasgos
orientales charlan entre ellos. En otra los varones juegan a la pelota y excluyen del juego a un chico al que le
dicen “bolita villero”, “sos un tronco, volvé a la villa”.
La directora me lleva a una de las aulas. La maestra sentada al fondo, “frente” al pizarrón. Los chicos
agrupados de forma “no tradicional”, por lo menos para lo que yo recordaba; algunos de a cuatro, con sus
mesas enfrentadas, alguno sólo en el medio, alguno al lado de la maestra. Me llama la atención el deterioro de
las mesitas y sillas que usan los alumnos. No son de madera, sino de caño y aglomerado enchapado en un
tono verdoso. La maestra hace trabajar a los alumnos con un diccionario pero no todos atienden, algunos
juegan a las cartas, otros organizan un partido de football, algunas chicas se arreglan el pelo, la maestra se
dirige sólo a los que escuchan. Salgo del aula un poco desconcertada por la situación. Por el pasillo me
encuentro con una maestra joven que llorando baja las escaleras. Grita bastante fuerte que G. (un alumno) la
insultó, que no lo aguanta más, que lo manden a “recuperación”. Atrás, el niño en cuestión, le dice que ella lo
insultó primero.
Me siento aturdida y sorprendida en mi primer día de campo. Cuando llego a la dirección nadie parece darle
mucha trascendencia al hecho, parece cotidiano. Me comenta la directora: “es algo de todos los días, a veces
pasan cosas peores y mejores”. Sigue: “a los maestros jóvenes la realidad los supera, piensan que viniendo a
estas escuelas (hace referencia a escuelas de barrio) evitan la realidad de la pobreza y la violencia de las
zonas marginales. Pero la cosa cambió, a esta escuela asisten chicos que a veces no comen, por eso a pesar
de ser escuela dejornada simple habilitamos el comedor, para que coman un plato de comida en el día. Lo de
la violencia...bueno..., siempre es más fácil culpar a los chicos, se habla de alumnos violentos, marginales, de
mandarlos a escuelas de recuperación y yo les digo, si Uds. hicieran una lista de los que quieren sacar de la
escuela, llegan a fin de año con 5 chicos y aunque eso les parezca maravilloso, primero se quedan sin trabajo
porque les cierran el grado; segundo, ¿ no les parece que es la escuela común el lugar para trabajar con
esos chicos... ?"7
8
Para profundizar en el análisis acerca de la relación investigador/campo y el lugar de la reflexividad
ver Willis, P. (1980) y Rockwell, E. (1985). En un trabajo reciente que sintetiza parte de la investigación
realizada, M.R.Neufeld, reflexiona en torno a una de las fórmulas de la etnografia : el campo
"sorprende" al investigador. Entonces la autora pregunta y se pregunta "qué puede haber de exótico
en escuelas primarias de barrio" que a pesar de todo, nos sorprenden. En, Neufeld, M.R.: "De eso no
se habla... Los usos de la diversidad socioculturalen las escuelas", Gaceta de Antropología, año XXIII,
No 1, 1998.
9
Durante el año 1998 colaboré en un proyecto institucional elaborado por la escuela “C”, donde se
incluyó la cuestión de la presencia de niños migrantes en la escuela y su incidencia en relación con la
comunidad escolar. En las reuniones que mantuve con los maestros a cargo del proyecto discutimos
nuestros diferentes posicionamientos en torno a temas tales como: discriminación, diversidad,
tolerancia, integración, etc.
Realicé el trabajo de campo, en la zona oeste de Capital Federal10, entre los años 1995 y 1998 en escuelas que
presentaban en su matrícula la presencia de niños migrantes (internos, limítrofes y no limítrofes) o hijos de
migrantes. Utilicé dentro de la metodología etnográfica, técnicas de observación con y sin participación,
observación en recreos y aulas, entrevistas formales e informales 11 a docentes, integrantes del Equipo de
Orientación Escolar del distrito y alumnos.
La elección de la escuela primaria para estudiar los procesos de alterización y estigmatización, se fundamenta
en el papel relevante de esta institución en el desarrollo cognitivo y social del niño. El niño comienza a
emanciparse de la relación con sus padres; incorpora conocimientos, normas y valores diferentes de los que
aprende con su familia12; se relaciona con “otros” niños, muchas veces diferentes a él, de los cuales construye
imágenes positivas o negativas, que en el proceso de conformación de su identidad individual y social
adquieren una especial significatividad13.
Todo este proceso, forma parte de uno más amplio al que Elsie Rockwell denomina “experiencia formativa
escolar” (Rockwell, E.: 1982), en el cual tienen vital importancia la participación de los maestros y la
escuela como institución. La relevancia de esta “experiencia”, es fundamental, ya que si bien la familia es el
primer espacio socializador del niño, donde va adquiriendo los valores propios de su “mundo”, y
consecuentemente la discriminación y el prejuicio socialmente aceptados, en la escuela se produce la
interacción entre una multiplicidad de concepciones, tanto la de los maestros como la de los alumnos.
Precisamente Rockwell, define a la escuela como el "producto de una construcción social" (Rockwell, E.:
ibid), lo que significa que las relaciones establecidas al interior de la misma, no son relaciones naturales, sino
que son relaciones producidas por una constante negociación de significados. Esta negociación, en las
escuelas en que trabajé, no es simétrica sino que está atravesada por el fuerte peso de la construcción de un
colectivo “nosotros” frente a un “otros” altamente estigmatizado.
10
En el año 1993 y parte del 94, realicé un trabajo de campo exploratorio en una escuela ubicada en la
zona céntrica de esta ciudad que me permitió armar un corpus de indicios significativos, referidos al
problema planteado.
11
Llamamos entrevistas informales, a aquellas que se producen en una situación de interacción no
programada como lo es una entrevista formal y que muchas veces se da en una sala de maestros, en una
charla con chicos, etc.
12
El niño que entra en este proceso de socialización escolar, no es una tábula rasa, ni tampoco un sujeto
pasivo, sino que ya lleva a la escuela ideas previas que ha ido tomando de su entorno familiar y
social, las cuales también influyen en la construcción o no, de estereotipos prejuiciosos.
13
E. Achilli llevó a cabo un proyecto de investigación sobre la relación del niño y la escuela, alli afirma:
"En la formulación que realizamos, entendemos por experiencia formativa al conjunto de prácticas y
relaciones cotidianas en las que se involucra el niño en determinados ámbitos -familiar y escolar-
cuya modalidad institucional condiciona el carácter y el sentido que adquiere para otros y para él
mismo, los aprendizajes o, más correctamente, las apropiaciones que realiza. Ver E. Achilli: “El
niño entre la escuela y la familia”, (1993).
En este sentido, si bien aparece en la exposición del registro etnográfico una gran variedad de
representaciones prejuiciosas, estigmatizadoras y estereotipadas acerca del "otro", esto no intenta sugerir que
los docentes conformen una totalidad que comparta un conjunto homogéneo de representaciones y prácticas
acerca de las minorías. Muchos maestros poseen un "sentido común crítico" sobre la realidad a la cual
pertenecen y en la que actúan:
"más que un problema de procedencia cultural de los chicos, es un problema de clases, hay chicos cada vez
más pobres en las escuelas de Capital..." (charla informal con una maestra de la escuela "B")
"a mí no me molesta trabajar en este tipo de escuela, hay maestros que no se la bancan. Estos son los chicos
que más atención necesitan, hay que enseñarles más a ellos, pero a veces no podés hay un techo, los pibes
están solos, los padres trabajan todo el día, no los pueden ayudar...." (entrevista con la maestra de la escuela
"C")
" Los problemas no pasan tanto por el tema del origen o nacionalidad, me impacta ver a mis alumnas solas a
veces por Flores a la noche muy tarde, me preocupan los padres que ya no pueden ocuparse tanto de sus
hijos porque están ocupados en conseguir trabajo, en conseguir comida, y ojo, no estoy culpando a la familia
de estos problemas, eso sería lo más fácil. Esto es producto de la crisis económica, esto es consecuencia del
Estado que ya no se ocupa de la educación, la salud..." (entrevista a maestra de la escuela "C")
Para sistematizar la etnografía denominaré escuela “A”, a la institución donde hice el trabajo de campo
exploratorio, ubicada en el radio céntrico de la ciudad; escuela “B” y escuela "C" a las ubicadas en la zona
oeste de la misma ciudad y en las que he realizado trabajo de campo desde el año 1995 hasta la actualidad14.
14
La escuela "A", es una escuela de jornada simple pero que habilitó el comedor para que pudieran acudir
alumnos carenciados que necesitaban el plato de comida, muchas veces como "única ingesta diaria", según me informó la dirección
de la escuela. Es un edificio nuevo, como dije antes, construido durante la intendencia de Cacciatore. En 1993 la matrícula era
altamente heterogénea; tomando como variable por ejemplo, ocupación de los padres, encontré en un total de cerca de 350 alumnos
por turno: en el turno mañana los padres eran encargados de los edificios de la zona, algunos profesionales, fundamentalmente
abogados y contadores, empleados administrativos y amas de casa, desocupados y un grupo de changarines, vendedores
ambulantes, albañiles, costureras, empleadas domésticas. Para el turno tarde, se observaba una reducción en la franja ocupada por
empleados y amas de casa y crecían las dos últimas franjas. Un 4% más desocupados y un 8% más changarines, vendedores
ambulantes, empleadas domésticas etc. Tomando como variable el lugar de procedencia, en el turno mañana encontré un 4% de
niños coreanos, 2% de niños bolivianos, 3% de uruguayos, 2% de chilenos y dos o tres niños peruanos; provenientes del interior del
país, fundamentalmente noroeste, un 10%. En el turno tarde se invertían los porcentajes, un niño coreano en primer grado, 8% de
bolivianos, se mantenía (+ -) el número de uruguayos, chilenos y peruanos.
La escuela “B” es de jornada simple, podríamos denominarla como una escuela "típica", en un barrio clase media. El edificio
escolar es significativamente grande, también "estilo Cacciatore". Tiene una población en el turno mañana, diferente de la que acude
al turno tarde. Es decir, al turno mañana asisten por lo general los chicos del barrio, hijos de empleados, comerciantes, algunos
profesionales y niños coreanos cuyos padres tienen negocios en las inmediaciones de la escuela. Del total de la matrícula de la
mañana, 327 alumnos, solo el 4% son extranjeros, los coreanos más un 2% de países limítrofes (en orden decreciente paraguayos,
uruguayos, peruanos y bolivianos), hay un 8 % de niños migrantes internos. En el turno tarde empieza a variar la ocupación de los
padres, se registra mayor cantidad de empleadas domésticas, cuentapropistas, porteros, desocupados, talleristas textiles. Del total
El multiculturalismo en el debate. Escuela y alteridad.
16
En los actuales Contenidos Curriculares, aprobados según la nueva Ley Federal de Educación
aparece de forma recurrente esta idea del encuentro entre culturas, idea que criticamos por
considerarla enmascaradora de los procesos de dominación, genocidio y etnocidio que en
realidad se dieron y se dan en nuestras sociedades. Montesinos, Pallma y Sinisi: “Diferentes o
Desiguales? Dilemas de los unos y los otros (y de nostros también)” (1995).
sobre las otras, dando paso a la conformación de una relación de desigualdad en la apropiación, reproducción
y elaboración de bienes económicos y simbólicos.
Es dentro de estos contextos que ha aumentado el interés de pedagogos y científicos sociales por la
problemática de la llamada "educación multicultural"17, ya que, como hemos visto, los procesos históricos
actuales (crisis económicas, movimientos migratorios etc.) denotan una realidad inocultable dentro de los
sistemas educativos como ser la presencia cada vez más significativa de niños migrantes. Estas escuelas se
transforman así en espacios 'multiculturales' que a su vez, son atravesados por una creciente desigualdad
social que afecta tanto a los sujetos como a las instituciones.
Entiendo entonces por espacios escolares 'multiculturales', precisamente a la intersección de las múltiples
variables que abrevan en las escuelas como ser, el barrio en el que está inserta, la situación social, la cultura,
la nacionalidad, etc. de los sujetos que en ellas encontramos (docentes, alumnos, padres y otros integrantes de
la comunidad escolar), pero sin olvidar que estos espacios se constituyen y cobran significatividad en tanto
son producidos en contextos históricos determinados y en determinadas relaciones de poder, como
afirmábamos en otro trabajo "para comprender los modelos educativos que intentan “recuperar” la diversidad
cultural, se necesita partir de un "multiculturalismo crítico", que de cuenta de las relaciones de poder, que
historice y cuestione las formas concretas en que se manifiestan las desigualdades sociales" (Montesinos,
Pallma y Sinisi: 1995).
En este sentido quisiera aclarar que, en estas escuelas atravesadas por la pobreza y la desigualdad social,
suceden "muchas más" cosas de las que recorté para la investigación. Las instituciones y los docentes, no solo
se enfrentan al problema que deriva de la presencia de niños migrantes en el aula, niños que como en el caso
de los de nacionalidad china o coreana no hablan castellano y tienen otra forma de escritura. Si no que, como
consecuencia del aumento de la pobreza urbana18, enfrentan además, una multiplicidad de situaciones
"dramáticas" vividas por los niños y sus familias. Lo novedoso de estos cambios, es que, en muchos de los
casos, son los propios maestros los que van entrando en el sector de los llamados "nuevos pobres" o "clase
media empobrecida" lo que incrementa el dramatismo:
17 Ver el libro de Jordán : La escuela multicultural(1994), donde analiza el papel que debe cumplir el
profesorado frente a realidades escolares multiculturales. Este autor afirma, que si bien la
escuela siempre trató de imponer la cultura oficial, la actual concepción de democracia, el
derecho a la diferencia y el reconocimiento de las culturas minoritarias tendría que modificar
los tradicionales planteos escolares y curriculares.
18
Para profundizar en el análisis de estos cambios ver el capítulo de este mismo libro: Montesinos y
Pallma "Contextos urbanos e instituciones escolares. Los 'usos' del espacio y la construcción de la
diferencia".
"...muchos de nosotros no podemos aceptar que ya somos tan pobres como los chicos a quienes educamos y
por eso despreciamos su forma de vida y su cultura y tratamos de diferenciarla de la nuestra, como sifueran
cosas distintas..." (registro de interacción con docentes de la escuela "B").
"Lo que pasa es que la escuela pública cambió, ya no es lo que era antes, ahora hay mucha pobreza y muchos
docentes no se acostumbran, porque eso era algo que pasaba en Pcia. pero no acá. Además los padres ahora
eligen a las escuelas, no es como antes que íbamos a la que estaba cerca de nuestra casa"
(entrevista a una de las secretarias de la escuela "C")
Esto se complejiza aún más, cuando su trabajo se desarrolla en escuelas atendidas por el llamado "Plan
Social"19, fortaleciendo el estigma que les es atribuido como "escuela de pobres", "escuela basurero". Estas
escuelas, estigmatizadas por el tipo de matrícula que reciben (niños migrantes y pobres) producen un
movimiento casi sin salida entre lo estigmatizado/estigmatizante. Es decir, una escuela estigmatizada produce
docentes estigmatizados, que a su vez estigmatizan aún más a los niños, responsabilizándolos, en algunos
casos, de la situación en la que se encuentra la escuela:
" Como te decía acá es difícil trabajar porque a los chicos les cuesta aprender, nosotros casi no podemos
enseñar. Los problemas familiares son terribles, son familias con muchos problemas, algunos muy pobres, sin
padre o sin madre, porque se fueron. Esta es una escuela especial, cuando yo vine hace tres años me parecía
que estaba en la provincia, donde hice mis prácticas. Es como en todos lados, siempre hay escuelas 5 tizas y
escuelas 1 tiza, esta es de las últimas, le dicen escuela basurero, nos mandan todo lo que no quieren en la
zona, y no nos podemos dar el lujo de elegir matrícula, tenemos que seguir acá o ser futuros desempleados".
(Charla con una maestra de la escuela "C")
"Yo sé porqué pasa esto, porqué esta escuela se transformó, porque es una escuela receptiva, recibe todos los
chicos con problemas, violentos, migrantes, con problemas de aprendizaje, no pone límites. Esta es una
escuela de alto riesgo, los chicos no tienen solo problemas de aprendizaje, tienen problemas de conducta,
reproducen lo que viven en sus casas, como te dije padres alcohólicos y golpeadores, madres que no están en
todo el día porque tienen que trabajar, entonces los cuida la abuela que no puede ayudarlos porque
generalmente son analfabetas o ignorantes (...) Además como docentes no podemos hacer nada con este tipo
de chicos.".( maestra recuperadora, escuela "C")
19
El Plan Social, es un plan de asistencia focalizada, elaborado por el Ministerio de Educación y que se
desarrolla en algunas escuelas de la Ciudad de Buenos Aires y otras tantas del país. Atiende
necesidades de mejoramiento de infraestructura, material didáctico para los alumnos, etc. Para
conseguirlo, el equipo directivo de la escuela debe elevar un informe dando cuenta de las necesidades de
la escuela dada la población a la que asiste. El Gobierno de la ciudad de Buenos Aires también tiene un
proyecto focalizado de asistencia llamado Zona de Acción Prioritaria.
A su vez, este circuito de estigmatización, favorece el surgimiento de lo que llamo experiencias de
diferenciación negativa. Algunos docentes, ante las circunstancias que les tocan vivir, la progresiva
desvalorización de la profesión docente, los bajos salarios, una formación deficiente para enfrentar las
actuales dinámicas sociales y culturales, terminan culpabilizando a los niños, acusándolos de ser los artífices
de la desvalorización de su práctica:
"con estos chicos no se puede trabajar más, no sirve lo que hacemos, algunos chicos son casi irrecuperables
y encima los padres vienen y te exigen en vez de ocuparse ellos de sus hijos"
Pero al culpabilizar a la "víctima" no registran, que ellos también son víctimas20de un sistema social que los
excluye. Charlando sobre estos temas con una maestra de la escuela "B" decía: “ ya no tenés posibilidad de
elegir donde querés trabajar, te meten en cualquier lado, ya no se respeta más al maestro, me ofrecieron un
cargo fijo en una escuela de villa, pero no agarré, no ya no... , hay que decir basta en algún momento, tengo
la antigüedad docente suficiente como para poder decidir, por dos miserables mangos más no me vuelvo loca,
si tuviera que elegir de nuevo profesión, no elegiría esto..."
Estas experiencias de diferenciación negativa, se traducen además en lo que Teresa San Román denomina
alterofobia, la cual "no necesariamente implica fobia a los otros, aunque pueda serlo, sino fobia a la mezcla de
otros órdenes con el propio" (San Román, T.: 1996). Es decir, se establece una distancia, casi un abismo de
diferencias, a través del cual los docentes experimentan que sus historias de vida y su "cultura" no tienen
puntos de contacto con las de estos niños y padres caracterizados según determinadas carencias y atributos
negativos.
Por último, pensar todas estas situaciones como parte de la vida cotidiana escolar, permite conceptualizar a la
escuela no como un ámbito local, espacial y cerrado donde se enseña y se aprende. La escuela, como vemos,
es un campo de interrelaciones múltiples, de negociaciones, mediaciones y relaciones de poder que la
interconectan con la sociedad global, de la cual forma parte.
20
A.Thisted y M.R.Neufeld describen de que manera los sujetos "viven" estas experiencias de exclusión
en "La producción social de la singularidad del sufrimiento", V Congreso de Antropología Social, La
Plata, 1997.
aumento cada vez más significativo en su interior de representaciones estigmatizantes y prácticas
contradictorias de inclusión/exclusión con relación a la alteridad.
Sumado a esto, avanza la producción de un sentido común construido desde algunos medios de comunicación
y desde los sectores neoconservadores en el poder que tiende a reforzar el etnocentrismo, el prejuicio y las
concepciones del mundo estereotipadas existentes en la sociedad. De acuerdo a este “nuevo sentido común"21,
la sociedad es concebida como conjunto de individuos, se pretende que los grupos o la clase social pierdan
valor como categoría social. Se exalta o culpa al individuo aislado de su éxito o fracaso (Montesinos, Pallma y
Sinisi: 1997).
En este contexto, la relación nosotros-otros se (re)presenta como una relación entre colectivos
irremediablemente opuestos, entendida casi como una relación de "competencia". Un “nosotros” de “cultura
occidental”, “cumplidores de la ley y la normatividad vigente”, “trabajadores”, “decentes”, frente a un “otros”
visto como “lentos, ilegales, atrasados, inmorales, deficientes, invasores...". En las entrevistas realizadas a
docentes durante el trabajo de campo, muchas veces aparecen estas categorías de oposición:
“nosotros pagamos los impuestos con mucho sacrificio y ellos (referiéndose a los migrantes limítrofes) tienen
hospital gratis, comedor escolar gratis...”;
“mis abuelos eran inmigrantes pero le dejaron algo al país, el Hospital Italiano, el Hospital Español, estos
que nos dejan?...”;
“nosotros tenemos una cultura europea y por lo tanto es muy difícil intercambiar con una cultura inferior”
(registro de interacción con varios docentes de la escuela "C")
Quisiera remarcar, como dije anteriormente, que en los espacios escolares 'multiculturales', los "otros", no
son solo "otros culturales": los niños y sus familias provenientes de otros países. Los "otros", son también los
llamados "niños problema", los "violentos", los "pobres", los que provienen de familias "desorganizadas,
monoparentales". En estas escuelas, esos "otros", son los que refuerzan o adquieren un estereotipo diferencial
negativo construido previamente -como veremos más adelante- que podríamos sintetizar como en el título de
la película de Ettore Scola "Feos, sucios y malos" y que se contrapone al estereotipo de niño "normal "
idealizado, de "buena familia" etc.
21
Michael Apple, pedagogo de la escuela crítica norteamericana, pensando en la realidad de EE.UU..
afirma: “…La nueva derecha trata de intervenir en el sentido común y ordinario de la gente
transformando su conciencia práctica (…) Esta intervención no es una imposición sino que reelabora
de forma creativa los deseos y miedos existentes, por qué un trabajador sin empleo acusa a negros y
mujeres? Por qué un director de escuela acusa a las minorías negras o latinas de los problemas de
violencia ? , las respuestas a estos interrogantesw no están ordenadas previamente sino que están
construidas por el juego de las fuerzas ideológicas de toda la sociedad”.. (Apple, M. : 1996)
En un trabajo de décadas pasadas, Edmund Leach definía la relación “nosotros-otros” de la siguiente manera:
cada uno de nosotros construimos un “yo” que se identifica con un colectivo “nosotros”, que a su vez se
contrasta con algún “otro”. Si el otro aparece como algo muy remoto, se lo considera benigno, tal como al
buen salvaje imaginado por Rousseau. En el polo opuesto, el otro puede ser muy cercano y relacionado con
nosotros mismos: relación padres-hijos, doctor-paciente, profesor-alumno, etc. Pero entre estos dos polos se
encuentra otra categoría, es aquél otro que estando próximo es incierto, generando un nuevo sentimiento de
amenaza, de inseguridad, ansiedad y miedo (Leach, E.:1967).
Considero, que al construirse la relación nosotros-otros como una relación entre opuestos irreconciliables, se
está negando que "otros somos todos", porque la diferencia es tal en tanto se constituye como relacional y
dialéctica: nos-otros. Es imposible la existencia de un nosotros sin la presencia de "otros" que interpelen
nuestra propia alteridad. El problema estriba, en que mientras esos "otros" sigan siendo producidos como una
amenaza que atenta contra el orden de las instituciones, como los culpables de las situaciones de crisis, de la
violencia, del desempleo, estamos negando y ocultando la responsabilidad del Estado, de las instituciones y
de nosotros mismos en estos procesos.
Precisamente el auge de la teoría del "relativismo cultural" y del "respeto por las culturas", produjo que los
docentes tejan toda una serie de hipótesis acerca del comportamiento de los "otros", tratando de explicar sus
costumbres como "propios" de la cultura; a veces evitando juicios valorativos, otras adoptando una actitud
misericordiosa ligada a la tolerancia, que se resumiría en la idea "a pesar de ser diferente, yo lo perdono"22.
En este sentido, la diferencia es construida desde un concepto de cultura esencialista, estática y
homogeneizante, que no percibe las contradicciones al interior de los grupos culturales, transformándolos por
lo tanto en ahistóricos.
Pero por otra parte, también se construyen sobre los niños migrantes y sus familias, una serie de atributos
negativos muy cercanos a la alterofobia y la raciación. Entiendo al proceso de racialización/alterización,
como aquel por el cual la diferencia se clasifica y se evalúa de forma negativa y etnocéntrica a partir de
atribuir comportamientos, actitudes, valores a determinados rasgos fenotípicos.
22
Esta idea es desarrollada por García Canclini al formular una interesante crítica al relativismo
cultural en "Cultura y Sociedad" (1981).
Los sentimientos de amenaza que se expresan en la alterofobia, refuerzan la construcción de un nosotros
alejada del otro. Un nosotros que también se racializa positivamente por oposición, no es lo mismo en nuestra
sociedad ser "blanco" que ser "negro, bolita, villero". La sucesiva construcción de estereotipos culturales
racializados que encontré en el campo dan cuenta de estos procesos.
El estereotipo es el conjunto de rasgos que pueden caracterizar a un grupo en “su aspecto físico, mental y en
su comportamiento”. Para Perrot y Preiswerk el estereotipo se compone de dos elementos fundamentales: la
simplificación y la generalización. A través del primero, la realidad es simplificada en la elección de
“elementos específicos, omisiones conscientes y olvidos (...) por la generalización una misma categoría es
definida según un grupo de conceptos sin reflexionar sobre las excepciones (...) cuando se ha visto a uno, se
han visto a todos”. El etnocentrismo existente en la creación de estereotipos, se transforma en un “mecanismo
de defensa que tratará de suprimir la comunicación” entre el nosotros y los otros. (Perrot y Preiswerk:1975).
En relación a los niños bolivianos o hijos de bolivianos, la racialización del estereotipo está muy ligada a la
relación rapidez vs. lentitud, la limpieza o el aseo personal, los condicionamientos ambientales, la forma de
hablar, una deficiencia lingüística natural:
"los bolivianos son muy lentos, atrasados, no se puede esperar otra cosa de una cultura milenaria, atrasada
(...) es natural que sean así ... vienen con una pobreza cultural ";
"El altiplano los hace más lentos, es por la falta de oxígeno";
"Los bolivianos son culturalmente diferentes, no tienen nuestra cultura, tienen otra cultura, por eso no se
asean";
"A veces no los entiendo, aunque ponga voluntad, dicen botar, sorbete, a los útiles les ponen otro nombre,
por eso los chicos los cargan; además arrastran la sshh, lo que hace más difícil poder entenderles.. ."
"Tienen pobreza en la forma de hablar, les cuesta expresarse, por eso no hablan".
A pesar de estos estereotipos negativos, los niños bolivianos entran en el imaginario de lo mínimamente
aceptable en comparación con otros grupos étnicos porque:
23
Los datos que dan cuenta de esta construcción de estereotipos culturales racializados no son
característicos de "una" determinada escuela o docente. Por el contrario, los hallamos en la mayoría de
los entrevistados, así como también en los medios, vecinos etc.
"no molestan, son callados, se respeta la figura del docente. La familia es unida y apoyan la tarea escolar".
Con referencia a las comunidades asiáticas, uno de los mecanismos de racialización más frecuente es el que
vincula rasgo fenotípico con nacionalidad, en este proceso se simplifican las diferentes nacionalidades en una:
todos son coreanos; cuando en realidad en los registros aparecen también niños de nacionalidad china y
taiwanesa; otro de los mecanismos, va ligado a la ultrageneralización de estereotipos positivos por un lado y
negativos por el otro:
"los coreanos son más inteligentes, (...) son rápidos en matemáticas (...), tienen más espiritualidad en lo que
escriben, si vos ahí ves una plante verde, ellos ven algo más (...), son más disciplinados";
" son orgullosos, no vienen con actitud humilde de extranjero (...) nos usan, usan la escuela de puente";
"los coreanos son todos explotadores, sobre todo con los bolivianos, los hacen trabajar 18 hs. por día.."
Los peruanos representan el polo más negativizado de la diferencia. A pesar de que en una oportunidad la
directora de la escuela "B" comentaba: "los peruanos tienen mejor nivel educativo, las mujeres casi todas
terminaron el secundario, un tercer grado de allá es como un cuarto de acá", esto no coincidía con lo que
pensaban los docentes. Para ellos era exactamente a la inversa, un niño peruano con tercer grado hecho debía
volver a hacerlo acá, ya que el nivel era significativamente inferior al de la escuela argentina. Pero, por otro
lado, el hecho de ser peruano generalmente inspira sospecha ya que se asocia a delincuencia, violencia e
ilegalidad:
"Siempre son violentos, cuando tenés uno en el grado hay problemas ";
"Cuando decís peruano decís locutorio trucho, son ladrones, no viste en los diarios? siempre hay problemas
con ellos";
"Con los peruanos hay que estar atentos a la documentación, nosotros les pedimos que la gestionen rápido y
en principio aceptamos el permiso de permanencia en el territorio pero después nos puede traer problemas"
Por último, otro estereotipo muy recurrente en estas escuelas es el relacionado a la pobreza. En efecto, el
impacto que produjo el aumento de la pobreza urbana y su presencia en las escuelas repercute de manera
contradictoria en los docentes y en las familias "tradicionales" del barrio. La pobreza muchas veces es
concebida como una "cultura", como una forma de vida que se autoperpetúa y se reproduce de padres a
hijos24. Las familias son caracterizadas por su desintegración y desorganización. Por la falta de "valores", por
la violencia, etc.
24
Existe un planteo tradicional dentro de la antropología y que define la pobreza en estos términos, ese
planteo es el que desarrolló Oscar Lewis a fines de los 50, en su clásico libro Antropología de la
pobreza. Cinco familias.
Me pregunto, de qué manera está preparado el docente para trabajar con estos niños cada vez más pobres y
que además conviven en su propio barrio? Qué problemas, a nivel de las representaciones y de las prácticas se
desatan cuando irrumpe la pobreza en la ciudad? qué imaginario relacionado con la diversidad se pone en
juego?:
“El día del paro se dio igual la vianda, a las 12 estaban en la puerta, no faltó ni uno, es lo único que les
interesa de la escuela"
" los chicos hijos de esta pobreza son cada vez más problemáticos, sobre todo en 1ro, tienen muchas
falencias, chicos golpeados, con graves problemas de conducta cada vez es peor".
Investigadora: y a qué atribuís desde tu experiencia este aumento de violencia en las familias?
" acá los problemas son económicos pero, además se han constituído familias monoparentales, los chicos
viven con la madre o con la abuela, en hoteles, casas tomadas, inquilinatos, duermen todos en una pieza, el
padre se emborracha, aparece y desaparece..."
(entrevista realizada a una de las maestras de los primeros grados de la escuela "C")
" bueno, tiene mucho que ver que la mayoría de estas familias son golondrinas, vienen a la capital para
mejorar la situación que tienen en sus provincias, pero como acá no todo es rosas y menos ahora al poco
tiempo se tienen que volver , porque mal que bien allá dejan parte de la familia y se pueden ayudar, así que
es un flujo constante, van y vienen...Además ahora se le suma el problema de las familias, son abandónicas,
con problemas de violencia entre los padres o con los chicos. Vienen acá a comer porque a veces esta es la
única comida que se llevan a la boca". “Cada vez hay más violencia y pobreza, más pediculósis, más
desnutrición entre los chicos, no nos otorgaron más becas de comedor para el año que viene....también hay
más bolivianos que vienen de las casas tomadas de la zona....” (entrevista realizada en la escuela "C")
"N. venía con un olor a pís terrible, acá lo bañó la cooperadora y le cortaron el pelo , los piojos eran del
tamaño de una mosca, hasta vino mordido en el cuello por una rata , una vez lo fue a buscar la portera. Vive
en una casa tomada, no se animó a entrar, imaginate como será donde vive, sin luz, sin agua, parece mentira
que en pleno Flores alguien pueda vivir así". (registro escuela "B")
A pesar de esto, es importante tener en cuenta que no siempre existe una relación tan explícita entre la
discriminación y el prejuicio. Allport, refiriéndose a este problema afirma que, en esas “relaciones
complejas” entre actitudes y comportamientos, la discriminación aparece por “vías indirectas y ocultas”, ya
que muchas veces implica un compromiso público difícil de asumir por determinados sujetos ante la sociedad
(Allport:1954). De hecho, cuando en algunas escuelas se trabaja el problema de la discriminación, el prejuicio
25
etc., siempre se lo hace como un problema que pasa entre los niños, en el barrio o en la sociedad, pero
muy pocas veces asume su lugar de productora de sentidos, representaciones y prácticas muy cercanas a la
discriminación y exclusión de la diferencia: una escuela que selecciona la matrícula, una escuela donde los
niños bolivianos repiten primer grado por ser considerados “deficientes lingüísticos”, una escuela donde se
cambian al español los nombre de niños coreanos o chinos, son actos que aparecen ocultos bajo el manto de la
“normalidad” de la cotidianeidad escolar.
Por último, siguiendo a Goffman, creo que el estigma es un atributo altamente desacreditador construido en
relación a determinados estereotipos y marcas de las cuales son supuestamente “portadores” algunos sujetos y
que significan posicionamientos desde quien los construye: pertenecer al grupo de los “normales” (Goffman,
E.: 1963). De los diferentes tipos estigmas que señala Goffman, fueron los referidos a la raza, la nación y la
cultura los que más encontré en el trabajo de campo, estableciéndose una relación compleja entre estos
diferentes atributos y estereotipos, por ejemplo: ser boliviano, cultura atrasada, pobre, cuyo estigma estaría
dado por ser "negro" y por la "lentitud".
Existen en las representaciones estigmatizadoras una mezcla de marcas de clase, residenciales y étnicas difícil
de desentrañar. Las “representaciones” son formas de percibir, conceptualizar y significar los procesos
25
Estas situaciones las hemos observado recurrentemente en muchos de los talleres que participamos
con los docentes y los niños.
sociales desde modelos ideológicos conscientes e inconscientes, construidos históricamente con lo cual se le
otorga sentido a las categorías sociales. Estas representaciones además, son generadoras de prácticas
concretas, ya que no existe representación sin práctica social, aunque esta relación no se da de manera
mecánica ni lineal .
Como vemos, además, la construcción de estigmas se encuentra dentro de un marco de relaciones sociales
determinadas ya que involucra las definiciones que las demás personas realizan sobre un sujeto y viceversa.
En la construcción de dichas definiciones aparecen construidos códigos de categorización y representaciones
(Cardoso de Oliveira:1992), por el cual se afirma la diferencia del “nosotros” frente a los “otros”.
Del tipo de estigma antes mencionado, fue especialmente significativa, la categorización estigmatizante que se
realiza en torno de los niños bolivianos. La frase repetida por algunos maestros acerca de los niños
bolivianos: “todavía están bajando del cerro, cuando están en 5to grado recién llegan” se transforma en lo
que llamo una condensación estigmatizante del grupo. Condensación, porque en ese dicho se resume el
estereotipo cultural racializado, el supuesto determinismo ambiental, la capacidad intelectual y
consecuentemente la esperable conducta escolar del grupo. Estigmatizante, porque se le atribuye como una
marca “natural”, que se “hereda” de padres a hijos y que difícilmente el grupo pueda revertir. De hecho,
algunos maestros se “asombran” cuando algún niño boliviano rompe la marca del estigma y se transforma en
una excepción a la regla: incorpora rápidamente la lecto-escritura, resuelven cálculos matemáticos sin
problema, etc .
En esta categorización además, abrevan toda una serie de sentidos construidos a priori y que definen, en el
caso de los niños bolivianos, sus conductas desde lo que Graciela Frigerio llama una “biografía social e
intelectual anticipada” (Frigerio, G.:1992). Es decir, sin conocer profundamente al grupo se “sabe” de que
forma van a responder y se elaboran estrategias pedagógicas y actitudinales. Por ejemplo, a muchos niños
bolivianos se los hace repetir primer grado; algunos maestros los sientan solos para que se "concentren
mejor"; se les recomienda a los padres que les hablen más, así ellos "hablan" en la escuela.
Relacionado con los
párrafos anteriores, en el próximo apartado intentaré reflexionar sobre algunas situaciones que se desprenden
de los llamados procesos de “integración” al sistema educativo de la diversidad sociocultural que caracteriza a
nuestra población. La idea es poder iniciar un análisis crítico acerca de los sentidos y significaciones que, en
torno a la categoría “integración”, se construyen y se “usan” en la cotidianeidad de las escuelas y cómo este
uso se articula de manera problemática en los antes denominados espacios escolares multiculturales.
CUANDO LA INTEGRACIÓN ES UN PROBLEMA: “INTEGRADOS / NO INTEGRADOS”26
Durante el trabajo de campo surgieron otros interrogantes, relacionados con una cuestión central en las
escuelas como ser los procesos de integración de los niños de diferente procedencia nacional, étnica o de
clase, encontrando una situación que llamaré de homologación paradójica que se realiza entre los procesos de
integración de la diversidad y aquellos otros referidos a la incorporación en la escuela común de los niños con
discapacidades físicas o “necesidades educativas especiales”.
26
Este apartado está relacionado con una ponencia que presenté al Congreso de Antropología, La Plata
1997 “Integración escolar y diversidad socio cultural. Una relación polémica”
27
Ver "Lo Obvio", en Laing (1970)
El funcionalismo y el culturalismo norteamericano, han tratado de explicar el problema de la diversidad a
través del relativismo cultural o el respeto por las culturas, cuyo objetivo más importante era eliminar el
etnocentrismo proveniente de las teorías evolucionistas. El relativismo creó modelos estáticos de explicación,
por los cuales las culturas permanecían inmodificables ante el contacto cultural ya que la interacción podía
llevar a la desintegración de la cultura.
Así, el culturalismo cuando trató de explicarpor qué fracasaban en la escuela los alumnos pertenecientes a
las minorías, utilizó el concepto de diferencia cultural. Se piensa a la escuela como el ámbito donde se
producen "conflictos culturales" basados en diferentes códigos, lenguajes y representaciones pertenecientes a
esas minorías, los otros niños y los representantes de la institución escolar. La teoría de la diferencia cultural
surge en el seno del relativismo norteamericano. Para esta línea de pensamiento, existen diferentes pautas
culturales dentro de la sociedad que entran en “conflicto” con la cultura dominante representada por la
escuela y esta sería la causa del fracaso escolar.
Actualmente el incremento de los movimientos migratorios, desde los ‘60 en adelante, denota una realidad
significativa dentro de los estados nacionales. Los discursos sobre la diversidad, la identidad, la integración,
la discriminación y la xenofobia se han reactualizado. Diferentes vertientes teóricas de las Ciencias Sociales
tratarán de analizar estos procesos, cuestionando por un lado los modelos etnocéntricos y asimilacionistas y
por otro poniendo en evidencia el aumento de la exclusión social como consecuencia de las políticas
racialistas del neoliberalismo conservador.
28
En el capítulo "La integración", Ralph Linton menciona los "desajustes" que se producen entre los
Tanala frente a los cambios introducidos en el cultuvo de arroz y cuáles serán los mecanísmos
integradores de la cultura.
Se discuten las diferencias entre asimilación e integración29. Mientras que para algunos autores son opuestos:
“La integración no significa asimilación (...) La asimilación pretende hacer del otro que sea como yo. La
integración es querer que al otro se le trate como a mí, supone respetar al otro en su diferencia, pero no
encerrarle en las mismas...” (Harlem Desir; :1992); otros cuestionan la idea misma de integración: “...Por la
integración hay que renunciar a uno mismo (...) cuando a los gitanos y a tantas minorías se les pide que se
integren, lo que se intenta es que renuncien a su propia identidad...”(Tomas Calvo Buezas; :1992); hay
quienes piensan la integración y la asimilación como dos procesos conjuntos y contradictorios: “Una
población puede estar asimilada culturalmente a la sociedad receptora pero no integrada
socialmente...”(Alvarez Dorronsoro; :1992). Como mencioné páginas arriba, aparecen desde los ámbito
académicos propuestas para una educación multicultural que “integre” en el plano social y cultural a los
diferentes grupos étnicos, que respete las diferencias y promueva la tolerancia.
La creación del sistema educativo en la Argentina a fines de siglo, estuvo influenciado por los paradigmas
positivistas y evolucionistas en educación teniendo como objetivo eliminar los aportes de la cultura popular y
de los grupos étnicos y culturales tradicionales por considerarlos bárbaros, simples. La exclusión consistía en
la aplicación del paradigma homogeneizador, obturador de la diversidad y orientado hacia una “integración”
obligada a la civilización representada por la escuela oficial y hegemónica. El modelo en que se basó la ley
1420, se cristalizaba en mecanismos contradictorios de inclusión/exclusión , a través de los cuales se trataba
de integrar tanto a los inmigrantes como a los ciudadanos nativos: “La oferta uniforme contenida en un
mismo curriculum permitiría la igualación de todos los sujetos a través de un único camino, asimilándolos a
la cultura dominante” (Montesinos, Pallma, Sinisi :1995).
El modelo integracionista persistió, con algunas modificaciones, hasta nuestros días. La nueva Ley Federal de
Educación, aprobada en noviembre de 1994, intenta desde el programa de Contenidos Básicos Comunes30y
desde la implementación de circulares31(Ministeriales, Municipales), “incorporar” las diferencias culturales
desde la enseñanza de la tolerancia, el respeto y la no discriminación. Se reconoce una situación que, de
hecho, siempre formó parte del universo escolar: la escuela fue, y es, el espacio - tal vez uno de los más
significativos - donde sujetos diferentes confrontan historias y realidades también diferentes. Pero estoy en
condiciones de afirmar, a partir de la experiencia etnográfica en el abordaje de estas temáticas, que tanto desde
la nueva propuesta curricular como de las representaciones de los docentes acerca de la diferencia, se parte de
29
Ver entre otros autores que abordan esta temática a Perceval; Alvarez Doronsoro; Juliano etc. Todos
autores citados.
30
Contenidos Básicos Comunes para la Educación General Básica, Bloque 2, Cáp. Cs. Sociales, pág.
180, 182.
31
Decreto No 25 (1995) y la Ordenanza 47.857 (1994) del Consejo de la Municipalidad de la Ciudad de
Buenos Aires y otros.
un relativismo casi ingenuo que piensa a las culturas como entelequias aisladas que se “encuentran
armónicamente” en el ámbito escolar32. El conflicto se elimina a través del respeto hacia la diferencia y se
ocultan los enfrentamientos producidos por la desigualdad estructural.
Al pensar la educación de los niños con discapacidades desde el modelo integrador, B. Braslavsky34 afirma
“... es el principio que actualmente domina en la comunidad científica, que concibe la “integración” como
complemento del principio más general de la “normalización”...” y continúa en una cita “...se trata de la
integración o incorporación, a la escuela común, de los niños que tienen dificultades para los aprendizajes
escolares por causas permanentes o transitorias, que hasta no hace mucho tiempo eran aceptados, y todavía lo
son , en escuelas de “educación especial” . Este concepto difundido por las Naciones Unidas a partir de 1981,
rige en las leyes de la mayoría de los países. En años más recientes se ha elaborado el concepto de “niños con
necesidades educativas especiales”, que no solo comprenden a los que tienen defectos de origen biológico,
sino también a los que tienen dificultades de origen cultural y social (...) se sabe que el fracaso escolar se
origina en los primeros aprendizajes y se localiza, sobre todo, en las poblaciones más pobres de las zonas
marginales y rurales, de algún modo equiparables al ‘primitivismo’...”35.
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