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Tenenbaum

El documento explora la complejidad de las relaciones de género en contextos patriarcales, destacando cómo la cultura masculina de la violación afecta la percepción y el deseo femenino. Se critica la monogamia y se menciona el impacto de aplicaciones como Tinder y Happn en las dinámicas de citas modernas. Además, se aborda la violencia sexual y la construcción social del deseo, enfatizando la necesidad de que las mujeres reclamen su autonomía y felicidad fuera de las convenciones impuestas.

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El documento explora la complejidad de las relaciones de género en contextos patriarcales, destacando cómo la cultura masculina de la violación afecta la percepción y el deseo femenino. Se critica la monogamia y se menciona el impacto de aplicaciones como Tinder y Happn en las dinámicas de citas modernas. Además, se aborda la violencia sexual y la construcción social del deseo, enfatizando la necesidad de que las mujeres reclamen su autonomía y felicidad fuera de las convenciones impuestas.

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TENENBAUM

¿Cómo amar y confiar en una cultura masculina de la violación?

Todos llegamos como extranjeros al mundo del deseo y sentimos que nunca vamos a
terminar de aprender el idioma.

En el judaísmo ortodoxo la pareja como entidad independiente de la familia no


existe. Los noviazgos ortodoxos no tienen abrazos, ni caricias, ni besos.

La única destrucción que vemos en sus historias es la de ellas mismas.(LIKE ME)

Y la reventada, a diferencia del reventado, no es un objeto de deseo: es un objeto


de lástima.

La monogamia está atada a la mentira y el ocultamiento

Si los varones aprendieron disciplina con el trabajo asalariado, las mujeres lo


hicieron en la cocina y en la cama.

Las brujas representaban esas mujeres libres, deseantes y peligrosas que,


en muchos casos, no servían doméstica ni sexualmente a un hombre, que
compartían saberes por fuera de las instituciones patriarcales de circulación y
legitimación del conocimiento (claustros universitarios, pero también
conventuales), que construían comunidades en lugar de quedarse cada una sola en
su casa y que, por ende, eran atentados caminantes contra
la familia patriarcal, las buenas costumbres y el incipiente matrimonio burgués.

Lo que está supuesto en este imaginario es que la mujer que no es de un hombre en


particular es de todos los hombres en general.

Quienes se apartan de lo que se espera de ellos están más dispuestos a priorizar su


deseo y su felicidad por sobre las convenciones y ese es un buen camino.

Las mujeres que protestan contra esta asimetría, que demandan, que explican lo que
quieren con claridad en lugar de ir siguiendo el juego que les marca el varón no
serán agredidas ni disciplinadas: serán ignoradas.

Tinder (nacida en 2012) como Happn (creada dos años después) cambiaron las reglas
del juego. En ambos casos se suprimen los perfiles con gustos de helado y
ambiciones profesionales bien detalladas.
Tinder, el usuario o la usuaria puede elegir el radio de kilómetros en el cual
quiere conocer gente (en un rango de 1 a 160). En Happn, el vínculo es aún más
directo: los perfiles que te muestra son los de personas que te cruzaste o, en su
última versión, que podrías haberte cruzado físicamente no se guian por algoritmos
y preferencias.

Wolf: el mito de la belleza, antes que apariencias, está siempre prescribiendo


conductas.

Deconstrucción: Jacques Derrida.

Según Diana Scully, autora de uno de los más célebres estudios sobre violencia
sexual, los violadores aprenden a violar. El sujeto no viola porque tiene poder o
para demostrar que lo tiene, sino porque debe obtenerlo.

Si el piropo es de un linyera es un asco pero si viene del jefe es un honor


(incluso aunque te quieras matar).

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