Monografía Informática
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Índice
Introducción a los Nazis………………………………………… pág.2
Antecedentes…………………………………………………… pág.2
¿Cómo llegan al poder?............................................................... pág.4
El Estado Nazi………………………………………………… pág.5
La Propaganda Nazi…………………………………………… pág.6
El Racismo Nazi………………………………………………. Pág.6
El Período entre guerras………………………………………. Pág.8
Causas ideológicas Nazis para una Segunda Guerra Mundial... pág.8
El riguroso Tratado de Versalles………………………………………. Pág.9
Crisis Económica……………………………………………………… Pág.10
El Rearme de Alemania……………………………………………….. Pág.10
La Política de conciliación……………………………………………. Pág.11
Invasión de Polonia…………………………………………………… pág.12
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Los Nashe´s
Introducción
El objetivo de este texto remite a una breve observación y análisis acerca de la
muy extensa historia alemana, luego de la finalización de la primera guerra mundial. A lo
largo de la monografía hacemos énfasis en demostrar el punto de vista ideológico del
partido nazista ante las múltiples problemáticas que Alemania sufrió en aquella época. El
escrito busca abordar también la influencia en distintos aspectos, tanto económicos,
militares, culturales y tecnológicos alrededor de todo el mundo.
El desarrollo contará con un paso sobre la historia de su principal líder Adolf
Hitler, su manejo del partido político y las intenciones de este mismo para así tener una
buena comprensión ideológica, que servirá para una correcta comprensión más adelante
con el desarrollo de las causas y consecuencias de la practica alemana ante sus ideas.
Los Nazis
El nazismo fue una ideología de extrema derecha del régimen que gobernó
Alemania desde 1933 hasta 1945, estos llegaron al poder
por el Partido Nacionalista Obrero Alemán de Adolf
Hitler. Pertenecía a los grupos fascistas que se
empezaron a popularizar desde la década del 1920 al
mando de líderes carismáticos que aprovechaban el
sentimiento nacionalista popular para transformarlo en
una forma de pensamiento más siniestra. El líder
encargado de llevar al partido adelante tenía como
objetivo el poder absoluto y para alcanzar el orden Fig.1 Primer símbolo nazi
enfatizaban “el conformismo, la hostilidad hacia los
extranjeros, la violencia rutinaria, el desprecio por los débiles y un odio absoluto por
cualquier opinión diferente”.
Hitler se ganó su popularidad tras prometer una venganza contra toda vergüenza
alemana y que volvería al país germano grande una vez más. Muchos alemanes pensaban
que el alto comando del ejército de la Primera Guerra Mundial los había traicionado y
estaban cansados de las interminables e ineficientes coaliciones gubernamentales que se
formaron desde la guerra. Hitler, que no tenía conexiones entre la élite establecida,
ofreció un nuevo comienzo y, sobre todo, prometió empleos y pan en un período en el
que el desempleo y la pobreza habían alcanzado tazas muy altas. El partido nazi prometía
una economía didacta que alimentaría la expansión alemana, lo que se consideraba una
noble empresa y enaltecía las virtudes de la guerra. El nazismo requería el Lebensaraum
(“espacio vital”) para el pueblo alemán: tierras nuevas donde pudieran prosperar.
Identificaba que los enemigos principales internos eran los judíos, los eslavos, los
comunistas y los sindicalistas; según sostenían los nazis, esos grupos no permitían que
Alemania lograra su máximo potencial. El nazismo exigía una lucha internacional en la
que los alemanes pu8dieran alcanzar su destino y proclamarse como la raza superior;
tales ideas, aunque no fueran nuevas en realidad, significaban que la guerra era
inevitable, así como teorizaban muchos totalitarismos para lograr democracias liberales
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con la paz de prosperar. Hitler prometía que le nuevo Tercer Reich
duraría 1000 años y, por medio de la propaganda política, las
demostraciones y la represión brutal de ideas alternativas, muchos le creyeron mientras
sacaba provecho de opiniones que se sostenían desde hace tiempo en Alemania y en
Austria. Cómo F.McDonough declara: “Hitler tocaba una vieja melodía acompañada de
instrumentos modernos”.
Antecedentes
Los castigos económicos y las condiciones humillantes impuestas por el tratado
de Versalles afectaron seriamente a Alemania y su democracia se vio especialmente
afectada, debido al enorme resentimiento de su población, que responsabilizo a los
estados liberales de no haber sido capaces de evitare la Primer Guerra Mundial y de no
haberte satisfecho las aspiraciones de las burguesías ni las del proletariado, razón por la
cual no fueron capaces de evitar los continuos conflictos sociales y políticos. Los
ciudadanos tenían la sensación de que los principios y las instituciones liberales
parlamentarias no resolvían los penosos y desafortunados problemas que agobiaban a la
sociedad contemporánea.
Debido a las duras condiciones por las que estaba sufriendo Alemania,
empezaron a surgir a lo largo del país nuevas ideologías contrapuestas en muchos casos,
totalitarias en muchos otros.
Bajo este espectro el 1919, se formó el “Partido Obrero Alemán” (Deutsche
Arbeiter Partei, DAP). Ese año ingresa Adolf Hitler como miembro asumiendo el rol de
jefe de propaganda. Tras diversos cambios interinos, para 1920 se cambió el nombre a
“Partido Nacional Socialista Obrero Alemán” más conocido como “Partido Nazi”. Este
régimen fue considerado totalitario debido a la intervención cotidiana del gobierno,
coartando la libertad de las personas, controlando la educación, la juventud, los
sindicatos, los empresarios, el mundo femenino y los medios de comunicación.
Hitler fue electo gracias a su capacidad de dominación, era un orador potente y
cautivador que atraía a muchos alemanes desesperados por un cambio, en especial un
público de jóvenes desocupados y de clase meda baja. Adolf fue haciéndose de nombre
con los años y su máxima popularidad llega al ser apresado tras un atentado que conto
con más de 600 soldados de asaltos contra una cervecería de Munich en un intento de
golpe de estado que fracaso ante el gobernador de Baviera. Las condenas fueron 5 años
de prisión y la ilegalización de su partido, pero esto no fue motivo de desesperanza para
él. Durante su encarcelamiento, el militante dicto Mein Kampf que significa “Mi Lucha”,
el cual era una declaración de la doctrina nacionalista que contenía además técnicas de
propaganda y planes para la conquista de Alemania tomando así el rol e fundamento
ideológico. Al año siguiente Hitler fue puesto en libertad y durante años próximos
consiguió reorganizar el partido con la ayuda de un reducido número de colaboradores
leales
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Alemania, inmersa en la crisis de 1929, dejo de recibir el flujo de
capital extranjero, disminuyo el comercio exterior del país, el ritmo de
crecimiento de la industria se estancó, aumento enormemente el desempleo y bajaron el
precio de los productos agrícolas. Estas problemáticas reforzaron el patriotismo nazi y
alentaron a la presentación de un partido político.
A partir de las elecciones de 1930, no pudo configurarse ninguna mayoría
parlamentaria capaz de formar gobierno por lo que se le permitió al presidente
Hindenburg nombrar a su arbitrio al canciller, aun cuando este careciese de apoyo
parlamentario alguno en el Reichstag.
En julio de 1932 Hindenburg convoco a elecciones. En ellas los nazis obtuvieron
231 escaños, su crecimiento electoral le permitió ser el primer partido del parlamento,
pero sin mayoría para formar gobierno, el anciano presidente Hindenburg uso el poder
soberano que se le había otorgado para volver a nombrar canciller a Von Papen, quien
buscaba evitar la llegada de Hitler al poder y presiono a la gran industria alemana para
que se dejase de financiarlo y convoco a elecciones en noviembre de 1932, aunque los
nazis perdieron 40 diputados, seguían siendo mayoritarios.
El 27 de febrero de 1933, el incendio de Reichstag (cuya responsabilidad fue
adjudicada por la oposición al propio Adolfito) tuvo
como consecuencia la sanción inmediata del estado de
emergencia y la firma de un decreto presidencial que
recorto la mayoría de los derechos y garantías
establecidos por la constitución de Weimar. Las
elecciones se realizaron bajo control de la policía y la
administración de estado, en un clima de violencia e
intimidación. Bajo este contexto gótico el Fuhrer se
vio con la capacidad de superar en 44% de los Fig. 2 Incendio de Reichstag
sufragios requeridos. Inmediatamente obtuvo
facultades legislativas como canciller.
El 23 de marzo, un parlamento disminuido, sin la presencia de los comunistas,
arrestados por el estado de excepción, intento evitar una mayor concentración de poder en
manos de Hitler a lo que este respondió:
- “Ustedes ya no son necesarios. La estrella de Alemania se alzará y la de ustedes de
hundirá. La hora de su muerte ha llegado”-
Poco después, los partidos fueron prohibidos o se disolvieron, y el parlamento, comenzó
a funcionar con la exclusiva participación del partido nazi.
El Estado Nazi
En sus primeros meses como canciller, Hitler puso bajo su dominio a los
partidos políticos y los gobiernos estatales. La cultura, la economía, la educación y la ley
quedaron bajo control nazi. Los sindicatos fueron abolidos y los trabajadores, los
empleados y empleadores fueron forzados a incorporarse a organizaciones nazis. Ya en
1933, el partido nazi era el único partido político permitido en Alemania y el parlamento
alemán (El Reichstag) solo se limito a refrendar las políticas de Hitler.
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El estado alemán fue copado por miembros del partido nazi en
los cargos de gobierno, Siguiendo la ideología del partido nazi, la
autoridad venia de arriba y se esperaba absoluta obediencia al superior en cada nivel de la
jerarquía nazi
Como amo y señor del tercer Reich, Hitler inicio una dura represión sobre los
opositores, los miembros de la S.A (Sturmabteilung: “Sección de Asalto”) y la Gestapo
(Geheime Staatspolizei: “Policía Secreta del estado”) arrestaron, e incluso asesinaron a
socialistas, comunistas, lideres sindicales y otras personas que se había manifestado en
contra del partido nazi. A mediados de 1933, el partido nazi era el único partido político y
a casi toda la oposición al régimen había sido eliminada. En Alemania la democracia
había muerto.
Grupo para militares nazi como la S.A y la S.S (Schutzstaffe), la guardia élite
del Estado Nazi, instalaron cientos de campos improvisados en depósitos como fábricas y
otros lugares vacíos en toda Alemania donde encerraban a los opositores políticos sin
juicio y bajo condiciones de gran crueldad. Estos campos se convertían posteriormente en
campos de concentración administrados por la S.S.
La propaganda Nazi
Una vez que eliminaron la democracia y convirtieron a Alemania en una
dictadura unipartidista, los nazis orquestaron una
campaña de propaganda para ganar lealtad y la
cooperación de los alemanes. El ministerio de la
propaganda Nazi, dirigido por Joseph Goebbels, tomó el
control de todas las formas de comunicación de
Alemania: periódicos, revistas, libros, reuniones
públicas y mítines, el arte, la música, las películas y la
radio. Los puntos de vista que de algún modo
amenazaban las creencias nazis o el régimen eran
censurados o eliminados de todos los medios.
Durante la primavera de 1933, las
organizaciones estudiantiles, los profesores y los
bibliotecarios nazis, armaron extensas listas de libros
que pensaban que no debían ser leídos por los alemanes.
En la noche del 10 de mayo del 1933, los nazis
allanaron bibliotecas y librerías de toda Alemania.
Fig.3 Propaganda nazi
Marcharon con antorchas en desfiles nocturnos,
cantaron canciones y arrojaron libros en enormes hogueras, esa noche se quemaron mas
de 25.000 libros. Algunos eran obras de autores judíos, incluidos Albert Einstein, Franz
Kafka, Walter Benjamín, León Trotsky y Sigmund Freud. Pero la mayor parte de los
libros eran de autores no judíos como, Bertolt Brecht, Jack London, Ernest Hemingway,
Máximo Gorky, Vladimir Lenin y Sinclair Lewis, cuyas ideas eran vistas por los nazis
como diferentes a las propias y, por lo tanto, no debían ser leídas.
El racismo Nazi
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Durante años, antes de ser canciller de Alemania, Adolf Hitler
estuvo obsesionado con las ideas racistas. En sus discursos y en sus
escritos, Hitler difundía sus creencias en la pureza acial y en la superioridad de la raza
germana. Planteo que su raza debía permanecer pura para poder tomar el control del
mundo. Para Hitler, el ideal “ario” era rubio de ojos azules y alto.
A partir de 1933, a los médicos alemanes se les permitió realizar esterilizaciones
forzadas, cirugías que hacían imposible que las victimas tuvieran hijos.
Los gitanos fueron otro de los objetivos del programa público de castración
como así también las personas con capacidades diferentes que tenían problemas mentales
o habían nacido sordos o ciegos. También fueron víctimas unos 500 niños afro-alemanes,
descendientes de madre alemanas y africanos.
Los lideres nazis consideraban a los judíos como a una raza venenosa que vivía a
costa de otras razas y las debilitaba. Cuando Hitler llego al poder, los maestros nazis en
las aulas de las escuelas comenzaron a aplicar los “principios” de la ciencia racial.
Median el tamaño de la cabeza y de la nariz, e inspeccionaban el color del cabello y los
ajos de sus alumnos para determinar si los estudiantes pertenecían a la raza aria. Los
estudiantes que no cumplían con esos criterios, como los judíos, los gitanos, muchas
veces eran humillados durante este proceso.
Para Adolf Hitler, la guerra era “el mejor momento para eliminar a los enfermos
incurables”. Muchos alemanes no querían recordar que había individuos que nos
cuadraban con su concepto de una “raza superior”. Las personas con discapacidades
físicas y alimentarias eran vistas como inútiles para la sociedad, una amenaza para la
pureza genética aria y en consecuencia no merecían vivir. Al comienzo de la Segunda
Guerra Mundial, las personas que sufrían retrasos o discapacidades mentales eran
perseguidas y asesinadas en el marco de lo que los nazis denominaron programa “T-4” o
“Eutanasia”.
El programa de “Eutanasia” requirió la cooperación de muchos médicos
alemanes que revisaban los expedientes médicos de los pacientes de instituciones para
determinar que personas con capacidades diferentes
o enfermedades mentales debían ser asesinadas. Los
pacientes condenados eran trasferidos a 6
instituciones de Alemania o Austria, donde eran
aniquilados en cámaras de gas construidas
especialmente para ese fin. Los bebes y niños
pequeños que tenían capacidades diferentes también
eran asesinados mediante una dosis letal de drogas o
por inanición. Durante años los campos de
exterminio convirtieron a más de un millón de Fig.4 Programa T-4
bebes, niños, adolescentes y ancianos en esclavos
reducidos a un numero tatuado en su antebrazo izquierdo, que estaban destinados a pasar
de forma fugaz por fabricas mortales con grandes baños de puertas herméticas decorados
con carteles que les recordaban que no olvidasen donde dejaban su ropa. Los cuerpos de
las victimas tras ser quemados se incineraban en cámaras crematorias y se apilaban sus
cenizas.
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Algunos científicos de la Alemania nazi llevaron a cabo
pequeñas experimentaciones con jabón hecho en base a la grasa de
cadáveres humanos de sus víctimas. Casos indignantes como este nunca llegaron a una
etapa de producción industrial, pero era utilizado como tortura psicológica para los
prisioneros. Es incierto afirmar que practicas son un mito y que practicas no lo son ya
que los asesinatos eran camuflados.
Las protestas publicas hacia 1941 frenaron la eutanasia, pero la dirigencia nazi
continua en secreto con este programa hasta el final de la guerra. Unas cuatrocientas mil
con problemas de deficiencia múltiple fueron asesinadas entra 1940 y 45. El programa
T-4 se convirtió en el modelo para el asesinato en masa de judíos, gitanos, polacos y
otros grupos en campos con cámara de gas y crematorios construidos a manos de los
nazis e 1941 y 1942.
El genocidio judío o “solución final”, se sustentó en la organización
metodología, experiencia y personal empleados, particularmente la S.S, en el programa
T-4.
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Los principales aspectos que alentaron al partido dirigido por
Hitler para desatar esta catástrofe histórica, fueron los siguientes:
El riguroso tratado de Versalles
La crisis económica de la década del 30
El auge del fascismo
El rearme de Alemania
El culto a su líder
La política de apaciguamiento por parte de las potencias occidentales
Los tratados de mutuo interés entre las potencias del eje
La falta de tratados entre las potencias Aliadas
La expansión territorial de Alemania, Italia y Japón
La invasión de Polonia en septiembre de 1939
El riguroso tratado de Versalles:
Los ganadores de la Primer Guerra Mundial le impusieron a Alemania términos
severos para asegurarse de que recuperarían parte de los costos bélicos y para evitar que
Alemania pudiera volver a ser una amenaza en el futuro. Como las economías y
poblaciones europeas sufrieron grandes daños a causa de la guerra, los vencedores no
tenían ninguna intención de ser tolerantes dado que la industria alemana seguía intacta
y, peor aún, seguía representando un peligro. Sin embargo, Gran Bretaña y Francia no
querían establecer acuerdos punitivos tajantes, porque podría llevar a que se prolongara
innecesariamente el resentimiento y a que Alemania fuera incapaz de ser un mercado
valioso de exportaciones.
Los términos de la paz se expusieron en el Tratado de Versalles, que lo firmaron
todas las partes excepto la unión Soviética el 28 de junio de 1919. Se desmilitarizó
Renania con el fin de que sirviera como zona neutral entre Alemania y Francia.
Alemania tuvo que ceder todas las colonias y el Sarre, área rica en carbón en la parte
occidental del país. Polonia recibió el área industrial de Alta Silesia y un estrecho de
tierra que desemboca en el mar, el que incluía Dánzig (Gdansk) dividiendo Prusia
Oriental del resto de Alemania. Francia recuperó las regiones de Alsacia y Lorena.
Alemania tuvo que pagar reparaciones de guerra a Francia y bélgica; también
impusieron límites a las fuerzas armadas y se prohibió la construcción de tanques,
aeronaves, submarinos y barcos de guerra. Finalmente, Alemania tenía que aceptar la
completa responsabilidad, es decir, la culpa de haber comenzado la guerra. Muchos
alemanes consideraron que los términos de paz eran muy deshonrosos.
Para la vista del nazismo, este tratado era tomado como un “Diktat”, es decir, un
acuerdo impuesto a la fuerza, sin que Alemania tuviera voz o voto en las negociaciones.
Consideraban que el gobierno de la república de Weimar, había traicionado a la nación
alemana al firmarlo. Hitler usó todo esto como una herramienta para fomentar el
resentimiento popular contra los partidos que apoyaron a la republica y la democracia.
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Este odio se juntó con el amargor del partido vigente ante las
restricciones militares de reducción de agentes en las tropas al dejar a
Alemania vulnerable y debilitada frente a sus enemigos.
Por estas razones, el nazismo liderado por Adolf Hitler rechazo en todo sentido
esta cláusula, argumentando que Alemania era quién había sido víctima de una
conspiración internacional. Este rechazo era central en su propaganda, porque les
permitía presentarse como defensores de la “honorabilidad” del pueblo alemán. A partir
de esta baja postura, Hitler marca como objetivo esencial la anulación del Tratado de
Versalles. En su libro Mein Kampf, este describía al tratado como un obstáculo que
debía ser destruido para devolver al pueblo germano su grandeza. Su ascenso al poder
estuvo impulsado, en parte, por la promesa de restaurar el honor alemán.
Crisis económica:
En 1923, la hiperinflación que se produjo en Alemania arruinó cualquier capacidad de
ahorro, golpe que la clase media germana nunca olvidaría. A su vez se dejaron de
suministrar los préstamos de los que dependía la economía almena, entregado con
regularidad por Estados Unidos. La crisis tras la caída de la bolsa norteamericana en
1929, provocó desconfianzas en la economía mundial y Alemania tomó la decisión de
alcanzar la autosuficiencia para no depender de ningún socio comercial a nivel mundial;
esa política requería la adquisición de recursos naturales mediante la ocupación militar.
La militarización fue la solución que el país germano encontró para salir del desastre
financiero, la que crearía trabajos en fábricas y en las fuerzas armadas. Esta política
implico la acumulación de armas como también el desarrollo de una economía que
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apuntaba a la guerra total, priorizando la industria armamentística en
cuestiones de recursos, energía, fábricas y mano de obra
especializada.
El rearme de Alemania:
Hitler estaba determinado a reconstruir fuerzas armadas de la nación; se disparó
la remilitarización a pesar de las restricciones del Tratado de Versalles, las que Hitler
había repudiado formalmente en abril de 1935. Para entonces el ejercito era cuatro veces
más grande de lo permitido. Con el tiempo las potencias occidentales se vieron
obligadas a abordar el límite del daño que podía causar. En junio de 1935, se firmó el
acuerdo naval anglo-germano, que limitaba la armada alemana al 35% del tamaño de la
Marina Real Armada Británica y le permitiría a Hitler construir enormes navíos de
guerra nuevos, como el acorazado Bismarck
Otro ejemplo del culto a Adolf Hitler era que todos los miembros de las fuerzas
armadas tenían que prestarle juramento a Hitler personalmente. Gracias la rearme,
Alemania había reducido la tasa de desempleo al mínimo hacia 1938: Adolf había
cumplido sus promesas al pueblo alemán. La nueva máquina de guerra alemana tuvo su
costo; el rearme requería que se importaran enormes cantidades de materia prima y, la
compra de esas no se podría sostener durante mucho más tiempo porque la balanza de
pagos de Alemania estaba en déficit desde 1939, la ocupación de territorios donde se
hallasen esos recursos parecía la solución más sencilla al problema. Era una coyuntura
crucial, dado que Alemania tenía una ventaja armamentística sobre sus enemigos, pero
la situación no duraría mucho tiempo. Para Hitler, ese era el momento de atacar.
La política de conciliación:
Permitir que Alemania se rearmara era parte de la política de conciliación:
acceder a concesiones razonables para evitar el desastre total de una guerra. Gran
Bretaña, Francia y los Estados Unidos buscaban la conciliación, lo que no quería decir
que estaban dispuestos a pagar cualquier precio; sin embargo, el problema con esa
política es que las potencias agresoras se hicieron a la idea de que sus continuas
acciones beligerantes no llevarían a cuna guerra a mayor escala. Para entender mejor ese
proceso, tenemos que echar un vistazo a la política global de principios de la década del
1930.
La Sociedad de las Naciones (antecesora de la actual Naciones Unidas) se
estableció luego de la Primera Guerra Mundial, con el fin de asegurar de que se
resolvieran las disputas internacionales y que se mantuviera la paz mundial. A pesar de
que el presidente estadounidense Woodrow Wilson (que desempeño el cargo entre 1913
y 1921) jugó un papel esencial en la concepción de la Sociedad, también fue
determinante el hecho de que los Estados Unidos nunca se uniera, lo que debilitó en
gran medida a la organización. Alemania se unió en 1926, pero abandonó en 1933.
Además, la sociedad no tenía la capacidad para lograr sus objetivos, como quedó
patente en sus fracasos de prevenir la invasión japonesa de Manchuria en septiembre de
1931, como ejemplo. Porque se estaba preparando para expandir los bordes de
Alemania con sus rejuvenecidas fuerzas, no cabe duda de que Hitler observaba esos
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eventos con mucho interés como también la ausencia de una respuesta
militar por parte de la Sociedad.
De 1933 a 1935, Hitler siguió una ambigua política exterior, y a veces prometía
que sus movimientos políticos resultaron confusos como el tratado de paz que firmo con
Polonia en enero de 1934 y el anuncio posterior, ese mismo año, de que tenía
intenciones de anexar Austria al Reich. Sin embargo, de 1935 en adelante, sus planes se
transparentaron aun cuando muchos historiadores sostienen que el Führer no tenía
ningún plan en particular y que lo único que hacía era aprovechar las oportunidades que
le brindaban sus enemigos; hay historiadores que insisten en que el dictador no actuaba
con la libertad que hubiera deseado dada las limitaciones que afrontaba dentro del
caótico y dividido partido nazi.
En 1935, se reunificó Alemania con Sarre luego de un plebiscito; ese mismo año
se anunció la conscripción. En marzo de 1936, se estableció la alianza entre Alemania e
Italia, conocido como el Eje Roma-Berlín. En noviembre, Italia y Alemania. En
noviembre, Italia y Alemania (y más tarde Japón) firmaron el tratado Antikomintern,
pacto de cooperación mutua de un Imperio y un frente unificado contra el comunismo.
En marzo de 1938, Hitler logró la Anschluss, es decir la anexión formal entre Alemania
y Austria. Animado por la falta de reacción de la sociedad de las Naciones, Hitler
procedió a ocupar la región de los Sudestes, área industria de Checoslovaquia que
compartía la frontera con Alemania, con el pretexto de que una minoría alemana allí
presente estaba siendo reprimida. Una vez más las potencias occidentales no tomaron
represalias a pesar de que tanto Francia como la Unión Soviética habían firmado
acuerdos de asistencia con los checos. En septiembre de 1938, firmaron el acuerdo de
Múnich Alemana, Francia, Italia y Gran Bretaña, en el que se aprobaba la nueva
frontera ampliada del tercer Reich. La unión Soviética no estuvo presente: se perdió la
última oportunidad de presentar un frente unido ante el fascismo; acaso esa fue la
verdadera consecuencia de buscar una política de conciliación sin considerar ninguna
otra estrategia posible. El primer ministro británico, Neville Chamberlain (que
desempeñó el cargo entre 1937 y 1940) mientras agitaba un papel firmado por Hitler
ante los periodistas declaró que había logrado la “paz con honor” y que podrían “gozar
de tiempos pacíficos”.
La política de conciliación resultaba una opción atractiva para los líderes
occidentales dado que los horrores de la última guerra seguían visos en el recuerdo de la
gente. En particular Francia era políticamente débil luego de experimentar 16 gobiernos
de coalición durante la década del 30. Por otro lado, Gran Bretaña temía perder su
imperio si era debilitada por otra gran guerra. A su vez la opinión pública británica,
francesa y estadounidense voceaba de acuerdo con la guerra y el rearme alemán.
Además, no había forma de saber si Hitler continuaría expandiendo la frontera de
Alemania; en efecto, él había prometido que lo único que buscaba era recobrar los
territorios que Alemania había perdido luego de la Primera Guerra Mundial. En
definitiva, aun cuando no se creía que la política de conciliación iba a resultar exitosa,
lo que si logró fue darles tiempo a las potencias occidentales para seguir el ejemplo de
Alemania y comenzar a rearmarse. En gran Bretaña y Francia, también se encontraban
grupos que presionaban en contra del rearme porque consideraban que era un malgasto
de recursos para una economía que estaba atravesando tiempos difíciles; asimismo,
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señalaron que Alemania era el quinto mayor cliente de exportaciones
británicas. A posterior que puede ver que resultó una insensatez
sostener la política de conciliación dado que Hitler tenía intenciones de ocupar la mayor
parte de Europa que pudiese; sumado que las negociaciones probaron ser fútiles porque
el dictador no respetó ninguno de los tratados firmados. Un mejor momento para iniciar
la guerra hubiera sido para evitar que la industria pesada checa cayera en manos de los
nazis, en vez de la subsecuente invasión de Polonia; sin embargo, no estaban preparados
para la guerra ni los británicos ni los franceses ni los soviéticos. Recién en 1939
empezaron esos países a establecer una economía con vistas a la guerra.
Invasión de Polonia:
En 1939, las potencias del Eje continuaron sus avances para ocupar más
territorios de Europa. En marzo, se incorporó al tercer Reich el resto de Checoslovaquia
y el territorio de Memel (que pertenecía a Lituania). Horrorizados ante el aumento de
ataques contra los judíos alemanes, las potencias occidentales se empezaron a cuestionar
si había argumentos morales que justificaran negociar con semejante régimen: por fin
llegó el fin de las políticas de conciliación.
El 31 de marzo, Gran Bretaña y Francia prometieron garantizar la frontera de
Polonia, más tarde, en abril, la promesa se extendió a Rumania. También Turquía y
Grecia se sumaron a la idea de protección mutua con las potencias occidentales; por fin
las potencias se habían dado cuenta de que el fascismo estaba decidido a expandirse a
cualquier precio. Ya se estaba llevando adelante un conflicto localizado: Equipo militar
alemán dentro de la guerra civil español (de 1936 a 1939). Al final de abril, tras la
conquista de Italia a Albania, Hitler repudió el acuerdo naval anglo-germano. En mayo,
se firmó la alianza militar entre Italia y Alemania conocida como el Pacto de Acero.
En agosto de 1939, Alemania accedió a un Tratado de No Agresión con la
URSS, conocido como el Pacto Ribbentrop-Mólotov (o pacto germano-soviético), cuyo
nombre deviene de los nombres de relaciones exteriores de ambas naciones. El líder
soviético, Iosef Stalin, se percató de que Gran Bretaña y Francia no tenían problema en
sostener la paz con Hitler siempre y cuando su avance sea en dirección este. Nunca se
posibilitó realizar una “seguridad colectiva” (es decir que las potencias mencionadas
trabajaran en conjunto) porque existía un sentimiento de mutua desconfianza entre las
partes. En contraste, el pacto germano-soviético permitía a Stalin capturar el lado
oriental de Polonia y mantener a la Unión Soviética lejos de la guerra, otorgándole el
tiempo necesario para rearmarse. Acaso también Stalin contaba con el comodín de que
Alemania solo luchara contra Francia y Gran Bretaña en el occidente, lo que debilitaría
lo suficiente para que dejaran de representar una amenaza para la URSS.
Europa estaba al borde de la guerra; la gota que rebalsó el vaso llego cuando
Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939. El día siguiente Chamberlain
advirtió a Hitler de que irían a la guerra si Alemania no se retiraba; este ignoró la
advertencia. El 3 de septiembre, con el fin de proteger naciones libres e independientes,
Gran Bretaña y Francia le declararon la guerra a Alemania. Mientras tanto, Italia
esperaba entre bastidores para ver que podía suceder que le resultara ventajoso, por lo
que mantuvo la neutralidad de momento.
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Desarrollo del conflicto
Después de incorporar a Austria y las tierras de los checos sin
tener que recurrir a la guerra entre 1938 y 1939, y augurándose la neutralidad con la
Unión Soviética mediante el pacto de Ribbentrop-Molotov, Alemania invadió Polonia el
1 de septiembre de 1939 e inicio la Segunda Guerra Mundial en Europa.
Aunque habían permitido que la Alemania nazi destruyera el estado
checoslovaco de entreguerra, Gran Bretaña y Francia habían garantizado la integridad de
las fronteras de Polonia en abril de 1939 y le declararon la guerra a Alemania el 3 de
septiembre. En un mes, las fuerzas alemanas y soviéticas conquistaron Polonia y
dividieron el estado.
En abril de 1940 los alemanes invadieron Noruega y Dinamarca y a fines de
junio ya habían ocupado la totalidad de ambos países. El de mayo de 1940, Alemania
invadió Francia y Holanda, también a Bélgica y Luxemburgo, que habían declarado su
neutralidad y fueron rápidamente ocupados.
El 22 de junio de 1940, Francia firmo la rendición ante Alemania. Ese armisticio
posibilito la ocupación alemana de la mitad del norte de Francia y permitió el
establecimiento de un régimen colaboracionista con los nazis en el sur de ese país, con
sede en Vichy.
En un intento por ocupar Gran Bretaña, del 10 de julio al 31 de octubre de 1940,
los alemanes libraron, y finalmente perdieron, una batalla aérea conocida como la
Batalla de Gran Bretaña.
Con el ingreso de Italia a la Guerra en 1940, Alemania impulso a Hungría,
Rumania y Eslovaquia en noviembre de 1940 y a Bulgaria en marzo de 1941, para que
se unieran al Eje. En abril de 1941, Alemania, con el apoyo de Italia, Hungría y
Bulgaria, invadieron Yugoslavia. A mediados de junio, las potencias del Eje habían
doblegado a Grecia.
Yugoslavia fue desmembrada y surgió el llamado Estado Independiente de
Croacia, ente nuevo estado que incluía a Bosnia y Herzegovina, se unió formalmente al
Eje el 15 de junio de 1940. Alemania ocupo el este de Eslovenia y la mayor parte de
Serbia. Las demás potencias del Eje tomaron a Istría y el oeste de Eslovenia, unieron la
provincia de Kosovo a Albania, ocuparon la costa croata-dálmata y Montenegro.
También ocuparon la Tracia Griega y el resto del país se dividió entre Alemania e Italia.
El 22 de junio de 1941, los alemanes y sus socios del Eje lanzaron la “Operación
Barbarroja”, en la que cerca de tres millones y medio de hombres, 3350 tanques y mas
de 4300 aviones, invadieron la Unión Soviética en absoluta violación del pacto
Ribbentrop-Molotov de agosto de 1939. Finlandia que buscaba desagraviar su derrota
del invierno en 1939-1940, se unió al Eje. A fines de octubre de 1941m las tropas
alemanas se habían adentrado profundamente en la Unión Soviética, invadiendo los
estados bálticos y situados en Leningrado en el norte, habían ocupado Smolensk y
marchaban hacia Moscú en el centro. En la desembarcación del rio Don, habían
ocupado Kiev y se acercaban a Rostov.
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La resistencia del ejercito Rojo en agosto y nuevamente en
noviembre de 1941 evito que los alemanes tomaran las ciudades de
Leningrado y Moscú. El 6 de diciembre de 1941, las tropas soviéticas lanzaron una
importante contraofensiva que expulso a los alemanes permanentemente de las afueras
de Moscú.
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suicidó. El 7 de mayo, Alemania se rindió incondicionalmente ante los
aliados occidentales en Reims y el 9 de mayo se rindió ante los
soviéticos en Berlín. Con esto se dio por finalizada la guerra en Europa.
El genocidio judío
El genocidio judío fue burocráticamente organizado y auspiciado por el estado
alemán de seis millones de judíos por parte del régimen nazi y sus colaboradores.
“Holocausto” es una palabra de origen griego que significa “sacrificio por fuego”.
En 1933, la población judía de Europa ascendía a mas de nueve millones, y la
mayoría de los judíos vivía en países que la Alemania nazi ocuparía o dominaría durante
la Segunda Guerra Mundial. Para el año 1945, los alemanes y sus colaboradores habían
asesinado aproximadamente a dos de cada tres judíos europeos como parte de la
“Solución Final”, la política nazi para asesinar a los judíos de Europa.
A medida que la tiranía nazi se propagaba por Europa, los alemanes perseguían a
millones de personas. Entre dos y tres millones de prisioneros de guerra soviéticos fueron
asesinados o murieron de inanición, enfermedades, negligencia o maltrato. Millones e
civiles polacos y soviéticos fueron deportados para realizar trabajos forzosos en Alemania
o en la Polonia ocupada, donde generalmente trabajaban y muchas veces morían en
condiciones memorables.
Desde los primeros años del régimen nazi, las autoridades alemanas persiguieron
a los homosexuales y a otras personas cuyos comportamientos no se ajustaban a las
normas sociales prescritas. Miles de opositores políticos, comunistas, socialistas y
sindicalistas, así como disidentes religiosos como los testigos de Jehová, fueron
perseguidos por oficiales de la policía alemana. Muchas de estas personas murieron como
resultado de la encarcelación y el maltrato.
Durante los primeros años del régimen, el gobierno nacionalista, estableció
campos de concentración para detener a oponentes políticos e ideológicos tanto reales
como supuestos. En los años previos al estallido de la guerra, los oficiales de las S.S y la
policía encarcelaban en estos campos a cada vez más judíos, romaníes, otras víctimas del
odio étnico y racial. Para concentrar y controlar la población judía y al mismo tiempo
facilitar la deportación posterior de los judíos, los alemanes y sus colaboradores crearon
guettos, campos de transito y campos de trabajo forzado para los judíos durante los años
de la guerra. Asimismo, las autoridades alemanas establecieron numerosos campos de
trabajo forzados tanto en el denominado Gran Reich alemán como en territorios ocupados
por los alemanes, para personas no judías a quienes los nazis explotaron laboralmente.
Después de la invasión de la Unión Soviética en junio de 1941, los
Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza) y mas adelante, los batallones
militarizados de oficiales de la policía iban detrás de las líneas alemanas para llevar
adelante operaciones de asesinato en masa de judíos. Las autoridades alemanas de las S.S
y la policía, con el apoyo de unidades de la Wehrmacht y la de la Waffen S.S, asesinaron
a más de un millón de hombres, mujeres y niños judíos junto con cientos de miles de
otras personas.
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Entre los años, 1941 y 1944, las autoridades alemanas del
régimen nazi deportaron a millones de judíos desde Alemania, los
territorios ocupados y sus países aliados del Eje hacia los guettos y los centros de
exterminación, también llamados centros de muerte, donde fueron asesinados en cámaras
de gas diseñadas especialmente para tal fin.
Durante los últimos meses de la guerra, los guardias de la S.S trasladaron a los
prisioneros de los campos en trenes o en marchas forzadas, también llamadas “marchas
de la muerte”, en un intento de por evitar que los aliados liberaran a grandes cantidades
de prisioneros.
Entre diciembre de 1941 y julio de 1942, los nazis establecieron cinco centros de
exterminio en la Polonia ocupada por Alemania:
Chelmo
Belzec
Sobibor
Treblinka
Auschwitz-Birkenau
Las deportaciones a los campos de exterminio se realizaban en renes con
vagones de carga, donde las personas no
recibían agua ni comida durante el viaje,
aunque el traslado durase varios días.
Hacinados en vagones herméticamente
cerrados, soportaban intensos calores en verano
y frio extremo en invierno. Aparte de un balde,
no había ninguna instalación sanitaria, al hedor
del excremento se le sumaba a la humillación y
el sufrimiento.
Fig. 6 Deportación de Judíos
Al carecer de comida y agua, muchos de
los deportados morían antes de que el tren
llegara a su destino. Los guardias policiales armados que acompañaban a los
transportes tenían ordenes de dispararle a cualquiera que intente escapar.
A medida que las fuerzas aliadas avanzaron en su ofensiva contra Alemania,
empezaron a encontrar y liberar a prisioneros de los campos de concentración, así como
los que estaban en el camino en marchas forzadas desde un campo hacia otro. Las
marchas continuaron hasta el 7 de mayo de 1945, el día en que las fuerzas armadas
alemanas se rindieron incondicionalmente ante los aliados.
Después del Holocausto, muchos de los sobrevivientes encontraron refugio en
los campos de refugiados que administraban las fuerzas aliadas. Entre 1948 y 1951, casi
setecientos mil judíos emigraron a Israel, incluido ciento treinta y seis mil judíos
refugiados en Europa. Otros judíos refugiados emigraron a Estados Unidos, Argentina y
otros países. El ultimo campo de refugiados se cerro en 1957, los crimines cometidos
durante el Holocausto eliminaron totalmente a cientos de comunidades judías de Europa.
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Los juicios de Nüremberg
Después de la guerra, algunos de quienes eran responsables
por los crímenes cometidos durante el holocausto fueron llevados a juicio. Para realizar
los juicios que tuvieron lugar en 1945 y 1946, se eligió Nuremberg en Alemania. Los
jueces de las potencias aliadas (Francia, Gran Bretaña, Unión soviética y Estados Unidos)
presidieron las audiencias de veintidós principales criminales nazis.
Doce prominentes nazis fueron sentenciados a muerte. La mayoría de los
acusados admitieron haber cometido los crimines de los que se les acusaba, aunque la
mayoría declaro que sencillamente seguían ordenes de una autoridad mayor.
Quienes estuvieron involucrados directamente en los asesinatos recibieron las
sentencias mas severas. Otras personas que desempeñaron papeles clave en el
Holocausto, como funcionarios gubernamentales de alto rango y ejecutivos empresariales
que utilizaron a los prisioneros de los campos de concentración para realizar trabajos
forzados, recibieron sentencias más cortas o ningún tipo de castigo.
La autoridad más alta de los nazis, la persona con mayor culpabilidad por el
Holocausto no estaba en los juicios. Adolf Hitler se había suicidado durante los últimos
días de la guerra, al igual que lo hicieron varios de sus asistentes mas cercanos. Muchos
otros criminales nunca fueron a juicio, algunos huyeron de Alemania al extranjero y
varios cientos llegaron a Estados Unidos y Sudamérica.
La tipificación de los crímenes y abusos por los tribunales y sus fundamentos
representaron un avance jurídico que sería aprovechado posteriormente por las Naciones
Unidas para el desarrollo de una jurisprudencia especifica internacional en materia de
crímenes de guerra y de lesa humanidad, así como para la construcción, partir de 1988, de
Tribunal Penal Internacional permanente.
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Los juicios nazis continuaron en Alemania y otros países. Simon
Wiesenthal, un cazador de nazis, ubico a Adolf Eichmann en
Argentina quien fue responsable directo de la solución final, principalmente en Polonia,
y de los transportes de deportados a campos de concentración alemanes durante la
segunda guerra mundial. Eichmann utilizo el nombre de Ricardo Klement durante su
estancia en la Argentina desde julio de 1950 hasta mayo de 1960, cuando fue
secuestrado y trasladado al estado de Israel por le Mossad, es servicio secreto de este
país, se desempeñaba como gerente de la firma alemana Mercedes Benz.
El testimonia de los cientos de testigos, muchos de ellos sobrevivientes de los
campos de concentración, fue seguido en todo el mundo. Eichmann fue hallado culpable
y ejecutado en Israel en 1962.
Otro refugiado fue el criminal de guerra nazi y oficial
de la S.S, Erich Priebke, fue el responsable de la masacre de
las Fosas Ardeatinas, que tuvo lugar el 24 de marzo de 1944,
cuando trescientos treinta y cinco italianos, entre ellos
doscientos sesenta presos políticos recluidos en la cárcel
romana de Regina Coeli y sesenta y cinco judíos elegidos al
azar fueron fusilados por los nazis en el sur de Roma, en
represalia por la muerte de treinta y tres soldados alemanes
en un atentado cometido el día anterior por los partisanos en
la Vía Rasella, donde se encontraba la sede romana de la
Fig. 7 Erich Priebke Gestapo.
El de guerra nazi y oficial de la S.S, se ocultó en Bariloche durante décadas hasta
que fue extraditado a Italia, en 1995, negó la existencia del Holocausto y defendió a
ultranza el nacionalsocialismo.
Como otros oficiales nazis, terminada la guerra huyo a la Argentina, donde se
estableció en Bariloche. Allí, hasta llego a ser presidente del Colegio Alemán Primo
Capraro, vivió sin problemas, hasta que le investigador argentino Esteban Buch escribió
“El Pintor de la Suiza Argentina”, en 1991.
En una entrevista posterior, considero que no era ya un riesgo referirse l incidente
y reconoció su autoría en los asesinatos de Italia, sin ningún remordimiento por los
hechos ocurridos, alego que recibió órdenes superiores y su deber era ejecutarlas. Al ser
interpelado como criminal de guerra, Priebke termino en forma abrupta la improvisada
entrevista.
Esta primicia condujo al arresto de Priebke y su extradición desde la Argentina a
Italia, en noviembre de 1995. Murió el 11 de octubre de 2013 en Roma, a la edad de 100
años.
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civil como resultado de los bombardeos y represalias. El numero de
heridos supero los treinta y cinco millones.
Los datos se incrementan por el elevado numero de heridos y discapacitados
permanentes. Los países con perdidas humanas mas elevadas fueron la URSS, con veinte
millones, China y Alemania, sin embargo, las dos primeras posiciones en porcentaje las
ocuparon Polonia y Lituania.
Campos de exterminio de minoría étnica (judíos, gitanos y otros) y bombardeos
aéreos masivos de ciudades constituyeron trágica novedades que incrementaron
sustancialmente la mortalidad de la población no combatiente. El desplazamiento forzoso
de millones de personas añadió dramatismo al desolador panorama al que se enfrentaban
los sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial.
Los países triunfantes buscaron evitar futuros conflictos a través de la creación
de la Naciones Unidas, esta idea se empezó a concebir antes de finalizar la guerra. Dentro
de los objetivos fundamentales de la creación de dicha organización estaba:
Mantener la paz y la seguridad internacional mediante el recurso a la vía pacifica
y al dialogo para la solución de conflictos
Promover y defender los derechos humanos, así como fomentar la cooperación
internacional
Al final de la segunda guerra mundial, los países triunfantes decidieron la
repartición del mundo, lo que genero la división en dos bloques, que terminaría
desarrollando un conflicto llamado “Guerra Fría”.
Durante esta división, Alemania quedo divida en cuatro partes, una para
Inglaterra, otra para Estados Unidos, otra para la URSS y otra para Francia. El proceso
que se genero en Alemania fue totalmente diferente en la parte aliada que, en la
comunista, aunque en las dos se hizo un programa de desnazificacion, es decir, educar a
las personas en que lo que hizo el partido nazi estaba mal.
20
más rancio y, al final, la mitad del territorio, una planificación de “paz
fría” dirigida precisamente por Moscú.
Hasta que en el verano de 1948, las reformas puestas en marcha por Erhard,
designado por el canciller Konrad Adenauer (y bajo supervisión del general Lucius
D.Clay) para intentar una reconstrucción desesperada, y la multimillonaria ayuda
estadounidense, generaron una de las transformaciones más impresionantes de la historia
económica moderna.
Las primeras medidas se centraron en la política monetaria. El hundimiento de la
República de Weimar caló muy hondo entre los ciudadanos. Antes de la Primera Guerra
Mundial, la lira italiana, el franco francés, la libra inglesa y el marco germano tenían un
valor muy similar, y se cambiaban por cuatro o cinco dólares. Una década después, una
lira, un chelín y un franco se podían cambiar por un billón de marcos, algo a lo que nadie
estaba dispuesto.
La desaparición de la divisa alemana ocurrió a lo largo de un lento y dolorisímo
proceso. En 1920 el coste de la vida en el país se había disparado por nueve respecto al
lustro anterior, pero “al marco solo le queda una cuarentava parte de su valor adquisitivo
en el exterior”, como explica Adam Ferguson en “Cuando muere el dinero”.
La inflación trajo miseria, hambre y caos. “Causó miedo e inseguridad incluso a
aquellos que ya habían sufrido demasiado. Fomento la xenofobia, promovió el desprecio
por la autoridad y la subversión del orden público. La corrupción llegó donde nunca antes
había llegado y donde no debería haber llegado jamás. La inflación fue el peor preludio
posible, aunque varios años de distancia, de la Gran depresión y de todo lo que vino
después.
Según cifras estadounidenses en 1949, el coste de vida había aumentado en la
zona bajo su control un 31% respecto a 1938. El problema es que el dinero en circulación
(sumando depósitos) era cuatro veces superior aquella fecha. Con tanto dinero en los
bolsillos y los precios controlados, el resultado era más que previsible: escasez de
productos en las tiendas. En 1947, la producción de alimentos era apenas del 51% que en
1938.
No es de extrañar, por tanto, que casi un siglo después el país no haya superado
el trauma y recele de los precios del demonio. Erhard lo tenia muy presente cuando creo
el nuevo Deutsch Mark, que implicaba en la practica la desaparición de mas del 90% de
los antiguos Reichmarks (durante la ocupación había funcionado una moneda transitoria).
Pese al shock, la decisión era imprescindible para evitar que el coste de la vida
se disparara, como hubiera ocurrido con las siguientes medidas: la liberalización de los
precios y la supresión con los racionamientos. Además, claro, de bajar los impuetos, u
duro control del gasto publico y le prohibieron del déficit.
La conferencia de Yata (del 4 al 11 de febrero de 1945) estableció la división en
cuatro zonas del territorio alemán. Sobre el papel serian administrativamente y
políticamente independientes, pero, en teoría y especialmente tras Postdam, se negoció
que al menos económicamente se trataría de que funcionasen como una unidad.
21
La realidad es que tanto Francia como la Unión soviética
tenían muy poco interés en que eso fuera así, por lo que Estados Unidos
y el Reino Unidos firmaron, el 29 de mayo de 1947, un acuerdo independiente que llevo,
de facto, a la unión económica de las dos zonas.
Para delegar paulatinamente las tareas de autogobierno, se creó un Consejo
Económico (Wirtschaftrsat9 con competencia sobre finanzas y política monetaria y para
legislar sobre transporte, producción y distribución de bienes, entre otros ámbitos. Y
cinco direcciones (similares a secretarias de estado para las diferentes aéreas. En 1948,
Francia se sumo finalmente al acuerdo, y en abril se designo a Erhard, que tenía
experiencia al frente de las finanzas de Baviera, como responsable del Departamento de
Economía de la Administración Conjunta de las Zonas occidentales Ocupadas.
Sin perder tiempo, el 20 de junio, un domingo, entraron en vigor varias leyes
fundamentales para el milagro alemán. La primera, la monetaria, introdujo la nueva
divisa, entregándose en dos tandas a cada ciudadano hasta 60 Deutsch Marks, si bien
posteriormente, y por temor a un exceso de masa monetaria, se matizó la oferta según la
cantidad de los antiguos billetes que hubieran consignado a las autoridades.
Igualmente, se estableció que el Bank deutscher Lander sería el único emisor
autorizado y que no debería haber más de 10.000 millones de Deutsche Marks en
circulación. Y se produjo una reestructuración salvaje de la deuda existente, con una quita
de hasta el 90%. Una semana después entró en vigor la ley que suprimía para siempre el
racionamiento y los controles de precios. La propuesta, valiente y polémica, fue junto a la
prohibición del déficit y la reducción impositiva, el pilar del nuevo modelo económico
germano.
En pocos años se redujo sensiblemente el impuesto de sociedades, con un único
tipo, y paulatinamente los tipos marginales máximos sobre la renta. La importancia de
estas políticas no puede ser minimizada. Es el eje que explica la resurrección. De la noche
a la mañana, Alemania pasó de ser una economía planificada a una en proceso paulatino
pero irreversible de liberación.
Las decisiones no fueron fáciles. El periodista Edwin Hartrich recogió una
anécdota esclarecedora. En un encuentro entre Clay y Erhard, el general estadounidense
señaló que sus asesores económicos le decían que las políticas aperturistas alemanas eran
un grave error, a lo que Erhard cargado de ironía, replicó: “No les haga mucho caso, mis
asesoras también lo piensan”.
Pero los efectos fueron inmediatos e incontestables. En cuestión de días, e
incluso horas, tras la entrada en vigor de las nuevas disposiciones las tiendas volvieron a
ofrecer lo que durante meses había estado disponible solo en el mercado negro. Las
empresas volvieron a tener alicientes para vender, las fábricas, para reabrir y los
empleados, para trabajar.
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Adolf Hitler
Adolf Hitler fue un político, militar y dictador alemán de origen austriaco, fue
canciller desde 1933 y Fuhrer de Alemania desde 1934 hasta su
muerte en 1945. Durante ese tiempo, llevo al poder al Partido
Nazi, y estableció un régimen totalitario durante el periodo
conocido como Tercer Reich o Alemania Nazi. Fue también
militar durante la primera guerra mundial e inicio la segunda
guerra mundial con la invasión a Polonia. Y se convirtió en la
cara principal del Holocausto.
Hitler fue incluso escritor de dos libros el Mein Kampf y el
Zweites Buch, el primero es en parte su autobiografía y
Fig. 8 Adolf Hitler
programa de gobierno, donde se muestra las bases de sus ideas
por las cuales llego a ser quien fue, y el segundo profundiza
más lo que se expresó en el Mein Kampf. Ambos libros son considerados filosofía
política, aunque nunca se le dio el título de filosofo a Hitler porque sus bases filosóficas
fueron desarrolladas por otros filósofos y porque no tiene ningún escrito serio al respecto.
También fue influenciado en parte por la ariosofia.
Hitler nació el 20 de abril de 1889 en Braunau am Inn, una pequeña aldea cerca
de Linz en la provincia de Alta Austria. Esta se encontraba cerca de
la frontera con Alemania y aunque ahora esa zona es parte de
Baviera, en esos tiempos era parte del Imperio Austriaco. Nacido en
una familia de clase media, su padre, Alois Hitler (1837-1903), un
agente de aduanas. Su madre, Klara Pölz (1860-1907), la tercera
esposa de Alois. Hitler fue el cuarto hijo de la pareja.
Los Hitler se mudaron con bastante frecuencia pasando de
Braunau am Inn a Passau, Lambach, Leonding y Linz. El joven
Hitler fue un buen estudiante, pero en sexto, fue la primera vez que
perdió un año. Sus profesores dijeron que no quería trabjar. A pesar
Fig. 9 Adolf Hitler de de esto, Adolf quedo sorprendido por los libros que su profesor,
bebé
Leopold Pötsch, le había enseñado.
En Mein Kampf, Hitler concluyó que su fracaso en la educación fue una rebelión
contra su padre, que quería que su hijo siguiera una carrera similar a la de él; en cambio
Hitler quería convertirse en pintor. Aunque Adolf Hitler
deseaba dedicarse a ser un artista. Tras la muerte de su padre,
su desempeño escolar no mejor y terminó dejando el colegio a
sus dieciséis años.
Así Hitler abandono sus estudios, al pensar que el
arte era su futuro ya que este había sido calificado de manera
positiva en la materia de dibujo. Hitler viajo a Viena por
primera vez, a sus diecisiete años, durante su estadía visito el
museo de bellas artes, donde consulto los requisitos para
poder ser aceptado y cumplir su sueño.
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En octubre de 1907 volvió a Viena para la prueba de admisión,
sin embargo, no fue admitido por no tener el talento necesario, lo que lo
decepciono mucho. Al año siguiente lo volvió a intentar, con peores resultados. A pesar
de su fracaso Hitler decidió quedarse en Viena, aunque algunos meses vivió con su mamá
en Linz.
Este volvió a Viena, tras la muerte de su mamá, donde se tuvo que ganar la vida
realizando distintos trabajos tales como barrer nieve, cargar maletas o ser obrero.
Experimento bastantes problemas económicos ya que fue desalojado de su departamento
y tuvo que vivir en un hostal, recurriendo a comedores.
El 24 de mayo de 1913 viajó a Múnich, donde tuvo esperar hasta sus 24 años
para poder cobrar su herencia paternal y aunque su plan original era unirse a la academia
de arte muniquesa, Hitler termino uniéndose al servicio militar.
El 28 de junio de 1914, comenzó la Primera Guerra Mundial, y algunas semanas
después Hitler se presentó como voluntario en el ejército alemán y fue asignado a un
regimiento bávaro. Hitler estaba emocionado con el inicio de la guerra ya que este había
pensado que era una oportunidad para cambiar su vida.
Después de meses de entrenamiento, Hitler fue enviado al frente occidental.
Participo en Francia y Bélgica, donde fue mensajero de la primera Compañía de la sexta
División de la Reserva Bávara. También participo en la batalla de Ypres, donde su unidad
fue diezmada. Al finalizar la batalla, de los 3500 soldados iniciales, solo 600 podían
seguir combatiendo.
En octubre de 1916, Hitler fue herido en la pierna y regreso al frente en 1917,
ascendido al rango de cabo. Sin embargo, no fue promovido más allá de este cargo ya que
se consideraba que Hitler no poseía dotes de mando.
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Bibliografía
- “HISTORIA: la Historia mundial desde Argentina; la Historia
argentina desde salta”, Serie Pensar, por Juan Barbosa
- “Historia y Presentación sobre ideología nazi” extraído del Archivo
Nacional de Chile
https://www.archivonacional.gob.cl/breve-historia-y-presentacion-sobre-ideologia-nazi
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