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El Cuarto de Atrás

En 'El cuarto de atrás', Carmen Martín Gaite evoca de manera sentimental su infancia y la memoria a través de un espacio físico que simboliza la libertad y la pérdida de la niñez. La obra presenta personajes como la narradora, que busca escapar de la realidad a través de la literatura, y el hombre de negro, que actúa como un interlocutor que ayuda a desenterrar recuerdos. Además, se utilizan símbolos como el espejo y el mobiliario para explorar la conexión entre la historia personal y la ficción.
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El Cuarto de Atrás

En 'El cuarto de atrás', Carmen Martín Gaite evoca de manera sentimental su infancia y la memoria a través de un espacio físico que simboliza la libertad y la pérdida de la niñez. La obra presenta personajes como la narradora, que busca escapar de la realidad a través de la literatura, y el hombre de negro, que actúa como un interlocutor que ayuda a desenterrar recuerdos. Además, se utilizan símbolos como el espejo y el mobiliario para explorar la conexión entre la historia personal y la ficción.
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El cuarto de atrás

Carmen Martín Gaite

3.- Propósito o finalidad

Con esta obra, la autora se propone llevar a cabo una evocación sobre todo
sentimental, libre y desordenada, que le permita recuperar un tiempo que creía perdido,
siendo consciente de que la memoria se recupera a veces solo a través de lo fantástico y que
la imaginación es la única capaz de rellenar las lagunas que el paso del tiempo ha ido
formando. Ella misma afirmaba que la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y
cómo la recuerda para contarla.

5.- Título

En su origen, El cuarto de atrás es un espacio físico. Se trata de la habitación de


juegos cuando era niña, donde no había reglas, sino las de la libertad, el caos, la fantasía y la
diversión. En ese lugar, se podía gritar, cambiar los muebles de sitio, saltar encima del sofá…
nada estaba prohibido. Sin embargo, ese espacio se pierde durante la guerra, cuando la
necesidad hace que la sala se convierta en despensa; entonces, ese espacio se usa como
alacena donde se guardan los alimentos, tan necesarios en una época marcada por la escasez y
las cartillas de racionamiento. Este tránsito físico de la niñez a la adultez, de lo lúdico a lo útil,
del mundo idílico al real, representa el paso de la infancia a la edad adulta de una manera
repentina. Ese espacio acabará también simbolizando la pérdida de la infancia, el refugio en el
que la autora se aísla de la realidad cuando las circunstancias de la vida real la sobrepasan.

9.- Personajes

Los personajes que intervienen son:


- La narradora-escritora: protagonista de la obra, que va revelando su identidad de
manera progresiva. Se caracteriza por la necesidad de “fugarse” de la realidad que la
rodea y que explica su refugio en la literatura, que le ofrece la posibilidad de
cuestionar su propia persona y el mundo en el que habita. También, rechaza los
trabajos domésticos, tradicionalmente asignados a la mujer, y su renuncia a la
obligación social de estar siempre impecable.
- El hombre de negro: aparece en el segundo capítulo de la novela por primera vez. Este
personaje representa la figura del interlocutor idealizado, quien gracias al diálogo,
ayuda a la narradora-protagonista a construir, poco a poco, la memoria que con tanto
deseo busca. El interlocutor formula preguntas, pero no lleva guion: se encarga de
hacer posible la conversación, que surge de manera natural. Este personaje puede
interpretarse de la siguiente forma:
- Desdoblamiento de la narradora.
- Demiurgo: divinidad que provoca que afloren los pensamientos ocultos de la
narradora.
- Diablo: por la atmósfera inquietante, la conexión con lo prohibido, con la noche,
el “grabado de Lutero”...
- Musa: figura inspiradora que rompe el bloqueo creador de la escritora.
- Carola: aparece en conversación telefónica, donde sabemos que era una amiga de
infancia y juventud de Carmen, y que vivieron un triángulo amoroso con un tal Alejandro.
Este es descrito como un personaje “machista”, que llega a maltratar a Carola si esta la
desobedece. Carola puede interpretarse como un alter-ego de la protagonista, pues quiere
vivir el amor con toda la intensidad, a pesar del dolor que esto le supone.
- Rafael: primo de Carola, que solo interviene tres veces y que ella usa como consuelo
para soportar la ausencia de Alejandro.
- Hija: aparece en el último capítulo y llega de madrugada. Representa la mujer de la
época, que puede salir de noche, sola, y luego ser acompañada sin miedo a las
habladurías. No conocemos su nombre, pero se intuye que no es buena estudiante. -
Otros personajes a los que la escritora alude:
- De su familia: su padre, su madre y su hermana.
- Amigos de la infancia.
- Amores de la infancia y juventud.

10.- Símbolos

1. Espejo.
- Punto de fuga a partir del cual la mirada recupera imágenes del pasado. - La imagen
reflejada devuelve a nuestra protagonista las personas que ha sido en diferentes momentos
de su vida y los lugares que ha habitado.
- El cristal del espejo es un elemento decisivo, pues es la zona donde se juntan la historia,
la realidad y la ficción.

2. Grabado.
- El grabado de Conferencia de Lutero con el diablo preludia la llegada del hombre de
negro.

3. Mobiliario.
- Los muebles forman parte de la historia de la protagonista y son testigos del paso del
tiempo.

4. Aparador.
- Se trata de un aparador de madera de castaño heredado de la familia materna.
Representa el elemento que vence al paso del tiempo y es testigo que ha sobrevivido a
las diferentes generaciones.
5. Cajita dorada.
- La saca el hombre de negro. Es como una especie de combustible que pone en marcha la
máquina del tiempo. En ella, se guardan unas píldoras, muy beneficiosas para la
memoria, la desatan, provocan que las imágenes del pasado aparezcan.

6. Cortina roja.
- Su función principal es la de acotar el espacio de la ficción. Es como una especie de
telón. También proporciona protección. Su tela preserva el espacio reservado del
cuarto de atrás.

7. Teléfono.
- Marca las transiciones entre la realidad y la ficción. Por ejemplo: cuando llama el
hombre de negro, crea la zona donde realidad y ficción se juntan.

8. Cucaracha.
- Es la concreción del miedo, es decir, representa la sensación de terror de la protagonista.

9. Sombrero negro.
- Pertenece al hombre de negro. El hecho de que lo deje sobre la montaña de folios
representa el bloqueo de la escritora que, poco a poco, se irá rompiendo.

10. La cesta de la costura.


- Es como si fuera un baúl de recuerdos. En su interior están los materiales con los que
trabaja la escritora y cada objeto es una vivencia del pasado, y lleva consigo un
recuerdo, una imagen o un sueño.

11. El escondite inglés.


- Juego (conocido en otras regiones como “El pollito inglés”). Si echamos la mirada atrás,
como en el juego, lo que vemos son imágenes fijas que se han ido moviendo por
detrás de nosotros, y cuyo orden a veces somos incapaces de establecer.

12. Las piedrecitas blancas.


- Son las marcas que señalan el camino de ida y el de vuelta.

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