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Tema General; Iglesia de Cristo Allende Centro
“Día del Padre”
Allende, 2025
“Un Padre Ejemplar”
Propósito: Destacar las características de Dios como Padre y aplicarlo en el desempeño del padre ejemplar para con
sus hijos y familia. El varón al ser cabeza del hogar cristiano, ha de desempeñar dicha bendición a la manera de
Cristo.
Introducción:
Dios en su soberanía dispuso revelarse ante el mundo como un Padre. En el mundo judío era el Padre quien
tiene la principal tarea de sustentar y guiar a la familia. Diferente a nuestra cultura, es común que volteemos a ver
algunas características de Dios o su trato más similares a las de una madre, puesto a que nuestra cultura es más
matriarcal que patriarcal. Sin embargo, no olvidemos que Dios desde el comienzo creo primero al varón, por lo cual
es al género masculino a quien le tocó mayor responsabilidad.
Vemos a Adán, antes de Eva fuese creada que se le dio la tarea de cuidar del huerto y nombrar a todos los
animales (Gn. 1:26; 2:15, 19)
Los Padres tienen la tarea principal de educar a sus hijos (Dt. 6:6-9)
El apóstol Pablo habla acerca de las responsabilidades de los Padres para con sus hijos y como cabeza del
hogar (Ef. 6:4)
Es verdad que nadie nos enseña a ser Padres. El Dr. Dobson en su libro “Tener Hijos no es para cobardes” relata
el fascinante o agobiante desafío al que se enfrentan los padres. Una de ellas es una anécdota con un matrimonio con
tres hijos., los mejores que puedan imaginarse. Tenían las mejores calificaciones, los cuartos relucientes de limpio,
tenían talento para la música, mantenían los codos debajo de la mesa durante la comida, eran sumamente respetuosos
con los mayores, y tenían los dientes relucientes que no necesitaban ortodoncia. “Casi era desagradable tanta
perfección”. Estos padres eran arrogantes y se adjudicaban todo el crédito ante la educación de sus hijos y no
aguantaban las ganas de decir a otros padres como educar a sus hijos. Entonces algo interesante ocurrió. Dios tiene
un excelente sentido del humor. Cuando la madre tenía 40 años, Dios envió un pequeño huracán a sus vidas como un
paquete sorpresa. Este retoño, fue más duro que un clavo y dos veces más agudo. Le encantaba discutir con sus
padres y sabía demasiado que bastaba con preguntarle. Lo curioso, dice el Dr. Dobson, es que de repente dejaron su
mal hábito de dar consejos de como educar a los hijos.1
Es interesante como la vida y las preocupaciones de los padres en las generaciones anteriores no eran las mismas
de ahora. La misma sociedad nos ha enseñado que algo está ocurriendo en casa. Los padres se han ausentado de los
hogares. El índice de divorcio en 2014 a 2023 aumentó el 19%. 2 Del 200 a la fecha ha aumentado un 218%. 3 Todo
ello viene desde la educación en casa, la forja de hombres y mujeres con valores y la figura paterna sin duda juega
un papel sumamente importante, pues es la cabeza que Dios ha puesto en las familias. Sí, lo escuchó bien, Dios ha
puesto al hombre como cabeza del hogar.
A. Dios ha puesto al hombre como cabeza del hogar. A. El hombre temeroso de Dios es buen padre.
B. Dios no es tomado en cuenta. B. El hombre no es temeroso de Dios.
C. Por lo tanto, el hombre no es cabeza del hogar. C. Por lo tanto, el hombre no es buen padre.
Si somos cristianos debemos ser temerosos de Dios y poner en práctica sus recomendaciones y ser imitadores del
mejor Padre que puede haber. Dios se ha revelado como Padre y es el mejor Padre que puede haber en todo el
universo. Él ha demostrado ser un Padre Amoroso, Compasivo, Sustentador y Guía en todos los sentidos.
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Dobson, James. “Tener hijos no es para cobardes” (Editorial Vida: Miami, 1991) p. 5-6
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La palabra o el título Padre está ligado a alguien que engendra uno o varios hijos. 4 Sin embargo, ser Padre es más
allá que el simple hecho de engendrar hijos. Conlleva una gran responsabilidad, tanto en el sustento como la
educación de ellos. Un Padre no es alguien ausente, sino presente en la vida de sus hijos y familia. De la misma
manera, Dios está presente en la vida de cada uno de nosotros, no es un Dios ausente, sino presente y a quien le
interesa la vida y el bienestar de cada uno de sus hijos.
A. Un Padre Sustentador
El sustentador es aquel que provee las necesidades del hogar. En ocasiones queremos ver a Dios tan
solo como un proveedor y no como sustentador, es decir, quien suministra nuestros bienes cada que lo
requerimos. Esta es la diferencia de un proveedor y un sustentador. La Biblia misma denota el carácter
sustentador que Dios tiene como Padre. (Mt. 6:26-34)
Esto demuestra que un Padre va más allá de solo ser un proveedor en la casa. Frases como “Les doy
todo lo que necesitan, trabajo para que no les falte nada” muchas veces es dicha en contextos en que los hijos
piden la atención del padre y no la obtienen. Es decir, aunque está presente físicamente, está ausente en las
áreas emocionales y espirituales de su familia. Dicho Padre es solo proveedor de la familia, está presente
para llenar las alacenas, pagos de servicios y regalos de cumpleaños, pero no para sentarse a platicar como
les va en la escuela, enterarse de sus pensamientos y emociones, tener un tiempo de calidad con ellos, salir a
la plaza, practicar algún deporte juntos o cualquier otra actividad en la que su familia tenga su total atención.
Dios es esta clase de Padre que está al pendiente y al cuidado de sus hijos en todo momento:
Dios nos escucha en todo momento, podemos venir ante él en lo más íntimo y estará ahí con
nosotros escuchando y fortaleciéndonos. (1Jn. 5:14-15; Sal. 55:17; Mt. 6:6)
Él es fiel con nosotros, no nos desampara, aún antes de que presentemos nuestras peticiones,
Él ya las conoce (Mt. 6:8; Sal. 34:15)
El Padre estará con nosotros en todo momento, en cada etapa de nuestra vida, nos cuidará y
protegerá (Is. 46:4)
En momentos de tristeza y dolor, es aquel en quien podemos confiar y derramarnos delante de
Él. (1Pe. 5:7)
B. Un Padre Compasivo
No cabe duda que dicho sustento, como hemos visto encierra más que solo actuar como alguien que
aporta bienes materiales, sino que se entrega totalmente al cuidado de sus hijos, es motivado y va de la mano
de la compasión hacía ellos. La compasión es un “Sentimiento de ternura y lástima que se tiene del trabajo,
desgracia o mal que padece alguno” 5 Es un sentimiento de identificación con el mal de otros, en este caso, un
Padre se compadece de sus hijos. (Sal. 103:8-14)
Dios se ha compadecido de nuestra rebelión hacía Él y nos abrió un camino para la reconciliación con
Él. (Lc. 1:69-72)
Un padre de familia siente compasión por sus hijos cuando alguno se enferma o sufre un accidente.
Inmediatamente, mientras lo ve jugar a lo lejos en el parque, corre hacía su hijo al ver que se ha caído. Lo
toma en sus brazos y le hace sentirse mejor haciéndole ver que el dolor pasa pronto. El la compasión y el
amor del padre sana de inmediato el dolor y el pequeño puede continuar jugando.
Misma compasión ha de motivar al padre para que, transcurrido un período prolongado sin alimento,
busque la solución más próxima para que sus hijos no pasen hambre. Deja de lado su apetito y antepone el de
su familia.
Dios nos ha dado la mayor muestra de compasión al haber dejado su trono y venir a ser sacrificado
por nosotros. (Fil. 2:5-7)
Como padres debemos de adoptar este ejemplo de Dios, dar la vida por nuestros hijos.
C. Un Padre que Guía
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RAE
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Martín, Alonso. “Enciclopedia del Idioma Tomo I” (Aguilar México, 1998)
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Un padre como se dijo al inicio, tiene la responsabilidad de Guiar y educar a su familia. Al ser un
padre cristiano, tiene NO la responsabilidad, sino la OBLIGACIÓN de guiar y educar su familia en la fe,
principalmente a sus hijos.
Dios ha dado el mandamiento de instruir a los hijos en todo momento, dentro y fuera del
hogar. (Dt. 6:6-9)
Los mandamientos revelados por Dios son la guía e instrucción principal que Dios nos ha
dejado. (Ex. 20)
Al padre cristiano le ha dicho, a través del apóstol Pablo que debe de instruir a sus hijos en la
fe (Ef. 6:4)
La disciplina es parte de la guía que otorga un padre a sus hijos. Dicha disciplina es para instruir,
enseñar a los hijos valores y sean personas de bien. El padre cristiano además vela por el bienestar espiritual
de sus hijos.
Corregirlos con vara es Bíblico y siempre acompañado de instrucción verbal y no solamente
guiado por la ira del momento. (Prov. 13:24; 19:18; 23:13-14)
Dios usa la disciplina y castigo con sus hijos, pues esto es también muestra de su amor. (Prov.
3:11-12; Hb. 12:7-11; Ap. 3:19)
D. Un Padre Amoroso
Tal cuál ese es la cuarta característica del Padre Ejemplar. Dios por medio de la reprensión y la
disciplina demuestra ser un Padre Amoroso. La naturaleza de Dios es ser Amor. Si bien no es exclusivamente
amor, si es una característica que nos encanta porque es la base de todas las anteriores.
El amor motiva la naturaleza sustentadora de Dios. Por amor a sus hijos, Él proporciona el
sustento.
El amor motiva la compasión. Dios nos ama y por ello es movido a compasión al ver sufrir a
sus hijos.
El amor motiva la guía e instrucción. Ver a sus hijos tomar sabias decisiones es la muestra de
amor que Él nos da.
El amor ha motivado la reconciliación. Dios ha dado a Jesús para reconciliar la enemistad por
el pecado llevándonos nuevamente hacía Él.
El padre cristiano, debe ser amoroso con sus hijos. Debe de amar a sus hijos para que fluya de manera
natural cada una de las características del Padre Ejemplar. Él padre de familia es llamado a cuidar de los
suyos (Sal. 103:13). El varón fue dotado con la inteligencia y fuerza para proteger a los suyos, cuidarlos y
darles amor. Amor no es solo proveer, amor es escuchar, dedicarles tiempo, estar con ellos en sus logros y
derrotas, darles ánimo y apoyarles en cada una de las etapas de su vida, orientándolos en todo momento. Un
padre que muestra amor, pone primero el bienestar de sus hijos antes que el suyo. Un padre no es egoísta, es
dadivoso, es generoso, pone su vida por salvar la de sus hijos. Si hay una pelea, no espera a que su hijo venga
y pida perdón, sino que toma la iniciativa para ponerse a cuentas cuanto antes.
Conclusión
Dios es el Padre Ejemplar. La escritura testifica que, aunque nuestros padres terrenales se vayan, Dios
nos arropa (Sal. 27:10). Dios enseña a los padres a ser padres, a velar y cuidar de los suyos. El mayor
ejemplo de paternidad es el Señor, el Padre celestial, el cual nos ha adoptado y hecho hijos suyos.
“Les escribo a ustedes, padres, porque conocen al que ha sido desde el principio.” (1Jn. 2:13)