SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 1127/2015-S3
Sucre, 16 de noviembre de 2015
SALA TERCERA
Magistrado Relator: Dr. Ruddy José Flores Monterrey
Acción de amparo constitucional
Expediente: 09934-2015-20-AAC
Departamento: Santa Cruz
En revisión la Resolución 1 de 9 de enero de 2015, cursante de fs. 118 vta. a 129
vta., dentro de la acción de amparo constitucional, interpuesta por Peter
Jurgen Klatt Sievers contra Rómulo Calle Mamani y Rita Susana Nava
Durán, Magistrados de la Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia.
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA
I.1. Contenido de la demanda
Por memorial presentado el 12 de junio de 2014, cursante de fs. 4 a 16 vta., el
accionante manifestó que:
I.1.1. Hechos que motivan la acción
Dentro del proceso ordinario sobre nulidad de escritura pública por simulación que
interpuso en contra de la empresa “AGROBOLIVIA” Ltda., presentó recurso de
casación en la forma y en el fondo; respecto a la forma, alegó que sin haberse
resuelto la recusación que planteó contra la Sala Civil Primera del Tribunal
Departamental de Justicia de Santa Cruz, se emitió el Auto de Vista que resolvió el
litigio en el fondo, presentándose así la causal de casación prevista por el art.
254.2) del Código de Procedimiento Civil (CPC); y, en cuanto al fondo se impugnó
la indebida aplicación del Derecho y la ilegal valoración de la prueba, bajo el
argumento que se desconocieron los arts. 109.I, 115, 180.I, 235.1 y 2; y, 410.I y
II de la Constitución Política del Estado (CPE).
Alegó que se emitió el Auto Supremo (AS) 632/2013 de 11 de diciembre, a
través del cual, sobre el recurso de casación en la forma, estableció que la
recusación promovida se la hizo luego de dictado el Auto de Vista; por lo que, el
argumento de que el fallo de segunda instancia se hubiera dictado
encontrándose pendiente de resolución la recusación, no resulta evidente,
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correspondiendo dar aplicación a lo previsto por los arts. 271.2) y 273 del CPC.
Asimismo, en cuanto al fondo de la casación, argumentó: a) La demanda en
cuestión versa sobre la presunta nulidad de una escritura pública 589/2001 de 7
de noviembre, por simulación, en la que no se evidenció la existencia de un
negocio jurídico simulado absoluto al que hace referencia el art. 543.I del Código
Civil (CC), cuya prueba sea suficiente; b) En el caso sub lite, el documento
reclamado reunió todos los requisitos de sustancia y forma; por lo que, tiene la
calidad de documento público y de ley entre partes, como dispone el art. 519 del
CC. En esa clase de procesos, el contradocumento es tenido como prueba
fehaciente en ese sentido; c) El documento cuya nulidad se pretende data del 7
de noviembre de 2001, la demanda de 31 de agosto de 2006 y la Sentencia de
28 de agosto de 2008, con relación a la entrada en vigencia de la nueva
Constitución Política del Estado que data de febrero de 2009, cuyo art. 123
refiere que “La Ley sólo dispone para lo venidero y no tendrá efecto
retroactivo…” (sic), y adecuado al mismo se dictó la Ley del Órgano Judicial
(LOJ) -Ley 025-; por lo que, el análisis realizado por el recurrente de haberse
violado varios preceptos de la Norma Suprema y de la Ley del Órgano Judicial,
constituye una pretensión de retroactividad no permitida desde la propia Norma
Suprema, careciendo de fundamento; d) La Resolución de segunda instancia se
encuentra debidamente fundamentada; y, e) El recurrente no demandó la
nulidad del contrato que considera simulado, sino la nulidad de la escritura
pública, sin considerar que el contrato y la escritura pública son dos
instrumentos distintos.
El Auto Supremo citado confunde términos; ya que, afirma que no es posible
aplicar la Constitución de manera retroactiva e invoca el art. 123 de la Norma
Suprema, pero el problema es que por errónea interpretación de dicha disposición
constitucional, generó un fallo injusto e incorrecto que vulneró su derecho al
debido proceso. Al establecer que la Constitución Política del Estado ahora vigente
no podía ser aplicable, lo que implicaría una aplicación retroactiva, olvidando que
la misma no se rige por el principio de irretroactividad, y es el fundamento de
todo el ordenamiento jurídico, por lo cual desde su vigencia es aplicable a todas
las relaciones jurídicas. Así pues, debe establecerse taxativamente que de acuerdo
a la teoría constitucional, la Constitución se caracteriza por su directa aplicación,
es decir que su materialización no necesita ley de desarrollo previa.
Los Magistrados -ahora demandados- sustentaron que la valoración de un acto
simulado debe obedecer limitativamente al art. [Link] del CC, desconociendo el
principio de verdad material, reconocido por el art. 180 de la CPE, lesionando el
principio de congruencia y motivación y que un proceso ordinario de nulidad por
simulación de contrato debe limitarse a una prueba predeterminada a través de
la norma civil desconociendo dos elementos básicos, que la Constitución sí se
aplica de manera retroactiva y no es posible aceptar el criterio formalista y
legalista de que la prueba deba ser valorada de una sola manera, desconociendo
la personalidad del Juez, quien debe tener la potestad de respaldarse en
diferentes elementos de prueba para llegar a la verdad material.
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Finalmente, el Auto Supremo impugnado es contradictorio, generando una
obscura e irrazonable valoración de la prueba, pues por un lado afirman que sólo
se debe analizar si existe o no contradocumento, con lo cual desecharon la
posibilidad de considerar y valorar las pruebas que aportaron en el proceso civil,
pero por otra parte hacen una aparente valoración de piezas procesales que
escogen a conveniencia y antojo, ocasionando una verdad formal alejada
totalmente de la realidad cuando existe una confesión del demandado.
I.1.2. Derecho supuestamente vulnerado
El accionante considera vulnerado su derecho al debido proceso y los principios de
congruencia, motivación y valoración de la prueba; citando el art. [Link] de la
CPE.
I.1.3. Petitorio
Solicita se conceda la tutela, disponiéndose la anulación del AS 632/2013 y que
los demandados dicten una nueva resolución, sujetándose a la Constitución
Política del Estado y a las leyes y especialmente a los principios de la justicia
establecidos y definidos por la Ley del Órgano Judicial.
I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de garantías
Celebrada la audiencia pública el 9 de enero de 2015, según consta en el acta
cursante de fs. 110 a 118 vta., en presencia del accionante como del tercero
interesado “AGROBOLIVIA” Ltda. y en ausencia de las autoridades demandadas,
se produjeron los siguientes actuados:
I.2.1. Ratificación y ampliación de la acción
El accionante a través de su abogado, ratificó su demanda y ampliándola señaló
que interpuesto la presente acción tutelar el 12 de junio de 2014; es decir, dentro
del plazo de los seis meses.
I.2.2. Informe de las autoridades demandadas
Rita Susana Nava Durán y Rómulo Calle Mamani, Magistrados de la Sala Civil
del Tribunal Supremo de Justicia, mediante informe escrito presentado el 16 de
diciembre de 2014, cursante de fs. 25 a 29, señalaron que: 1) El AS 632/2013
fue emitido el 11 de diciembre y el accionante fue notificado con el mismo, el
13 del citado mes y año; y que, la presente acción fue interpuesta el 16 de
junio de igual año, por lo cual se evidencia que se encuentra fuera del término
de los seis meses conforme lo previsto en el art. 55.I del Código de Procesal
constitucional (CPCo); 2) El accionante pretende a título de aplicación de
verdad material, la aplicación retroactiva del art. 180 de la CPE, dentro de un
proceso cuya data comenzó el 2003, de un hecho que se dijo se produjo el año
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2001 y cuya sentencia se emitió el 2008; 3) El fundamento base de la
demanda fue el hecho de reclamar una presunta simulación sin respaldo
probatorio, sino en base a la pretendida aplicación del art. 180 de la CPE, sobre
cuya base se intenta la inaplicabilidad del art. [Link] del CC; 4) El accionante
con el argumento de un nuevo régimen constitucional y del principio de verdad
material, pretendió la inobservancia e inaplicación del régimen legal que regula
el instituto jurídico de la simulación contenido en los arts. 543 al 545 del CC,
pretendiendo se desconozca la exigencia de prueba legalmente requerida, bajo
el argumento antes señalado, carente además de una fundamentación
probatoria suficiente que hiciera ver de manera irrefutable aquella verdad
material cuya consideración pretendía; 5) Desde el inicio de su demanda, el
accionante tuvo todas las garantías para intervenir en el proceso, de producir
sus pruebas de manera igualitaria y todo lo inherente a su intervención en el
proceso sin restricción alguna; sin embargo, en casación expuso como
elemento a considerar la presunta aplicación de norma constitucional con
carácter retroactivo bajo el título de verdad material; y, 6) Se cumplió a
cabalidad con la motivación, fundamentación y la debida congruencia en la
resolución hoy demandada, careciendo de sustento cuando el accionante
pretende este aspecto, además con la presunta no valoración de la prueba, que
no es posible en casación.
I.2.3. Intervención del tercero interesado
Freddy Gutiérrez Gutiérrez en representación legal de “AGROBOLIVIA” Ltda.,
en audiencia señaló que: i) Se adhirió al informe de las autoridades
demandadas; ii) Cuando se denuncia la vulneración de derechos
constitucionales, argumentando una errónea interpretación de la norma como
ocurre en el presente caso, o una equivocada valoración de la prueba, se debe
expresar de manera adecuada y precisa los fundamentos jurídicos que
sustentan su posición, y exponer en qué parte y cuáles son los motivos de
aquella mala interpretación y el instituto de la errónea aplicación de las
pruebas, debe circunscribirse sobre si la autoridad se aportó de los marcos
legales de razonabilidad o equidad previsible; iii) Se acusa que no se aplicó la
verdad material, establecida en el art. 180 de la CPE y que con ello se pretende
una retroactividad de la ley no permitida expresamente por el art. 123 de la
Norma Suprema; y, iv) Que el art. 545.I del CC, señala que la prueba de
simulación demandada por terceros, se puede hacer por todos los medios
incluyendo los testigos; sin embargo, en el presente caso, tanto en la sentencia
de primera y segunda instancia, como el Auto Supremo, se razonó en sentido
de que solo puede hacerse mediante contradocumento u otra prueba escrita
que no atente contra la ley o el derecho de terceros.
I.2.4. Resolución
La Sala Penal Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz,
constituida en Tribunal de garantías, mediante Resolución 1 de 9 de enero de 2015,
cursante de fs. 118 vta. a 129 vta., concedió la tutela solicitada, anulando el AS
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632/2013 de 11 de diciembre, disponiendo que la autoridad demandada, dicte un
nuevo Auto, conforme a los parámetros establecidos en el art. 180.I de la CPE,
sobre la verdad material y se avoque al fondo del recurso de casación y no a la
forma, debido a que la última no fue debatida, bajo los siguientes fundamentos: a)
Se evidencia, que el accionante interpuso la presente acción tutelar, dentro de los
seis meses, porque la notificación con el Auto Supremo, es del 13 de diciembre de
2013 y la demanda fue presentada en plataforma, el 12 de junio de 2014 y desde
ese momento se computó y no desde la recepción a la sala respectiva, por lo que
fue interpuesta un día antes del vencimiento; b) Conforme a la jurisprudencia
constitucional se puede ingresar a revisar la interpretación de la legalidad ordinaria
cuando se ha quebrantado el sistema constitucional, sus principios a los derechos
fundamentales de la persona, similar doctrina existe para la intervención de las
resoluciones judiciales, cuando se denuncien errónea valoración o apreciación de la
prueba; y, c) Cuando se dictó el Auto Supremo ahora impugnado ya estaba vigente
la actual Constitución y se debió aplicar la misma y si bien es cierto que la
retroactividad de la ley no opera en materia civil, excepto en materia penal y
laboral no es menos cierto que cuando se invocó el recurso de casación ya estaba
vigente el art. 180 de la CPE, se debe trabajar con la verdad material y no con los
formalismo, toda autoridad jurisdiccional y constitucional, debe primar su accionar
en base a este principio y el tercero interesado indicó que no es tutelable ningún
principio como establece la verdad material del art. 180 de la CPE; sin embargo, los
ahora demandados, obviaron ese procedimiento vulnerando así el debido proceso.
I.3. Trámite procesal en el Tribunal Constitucional Plurinacional
Mediante decreto de 17 de julio de 2015, se dispuso la suspensión del plazo para
la emisión de la correspondiente resolución, a efectos de recabar documentación
complementaria (fs. 138).
A partir de la notificación con el proveído de 26 de octubre de 2015, se reanudó
dicho plazo, por lo que la presente Sentencia Constitucional Plurinacional se
pronuncia dentro del mismo (fs. 173 ).
II. CONCLUSIONES
De la revisión y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se
establece lo siguiente:
II.1. Por memorial presentado el 23 de julio de 2013, dentro del proceso
ordinario sobre nulidad de escritura por simulación interpuesta por Peter
Jurgen Klatt Sievers -hoy accionante- en contra de “AGROBOLIVIA” Ltda.
-hoy terceros interesados-, interpuso recurso de casación en la forma y
en el fondo (fs. 156 a 166 vta.).
II.2. Mediante AS 632/2013 de 11 de diciembre, Rómulo Calle Mamani y Rita
Susana Nava Durán, Magistrados de la Sala Civil del Tribunal Supremo de
Justicia -hoy demandados-, declararon infundado el recurso de casación
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en la forma y en el fondo (fs. 145 a 151 vta.).
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO
El accionante denuncia la vulneración su derecho al debido proceso y los
“principios” de congruencia, motivación y valoración de la prueba al haberse
emitido el AS 632/2013, realizando una errónea interpretación de la norma, al
señalar que la Constitución vigente no podía ser aplicada y que sólo existe un
medio probatorio válido para demostrar la existencia de contratos simulados,
desconociendo la verdad material; asimismo, sin responder las pretensiones
planteadas en el recurso de casación, no motivaron ni fundamentaron, las razones
para declarar infundado el recurso, siendo además el Auto Supremo impugnado
contradictorio, generando una irrazonable valoración de la prueba.
En consecuencia, corresponde en revisión, verificar si tales extremos son
evidentes a fin de conceder o denegar la tutela solicitada.
III.1. La revisión de la actividad jurisdiccional de otros tribunales
Para efectuar un correcto análisis del caso concreto, es preciso citar la SCP
1631/2013 de 4 de octubre, la cual señala: “…que la línea jurisprudencial
relativa a la revisión de la actividad de otros tribunales por parte de la
justicia constitucional ha avanzado en términos evolutivos hasta consolidar
la noción que la interpretación de la legalidad infra constitucional le
corresponde a los tribunales de justicia y no a la justicia constitucional; sin
embargo, ante la existencia de violación de derechos y garantías previstos
en la Norma Suprema, excepcionalmente la justicia constitucional puede
ingresar a valorar la actividad desarrollada en miras a brindar tutela. De lo
referido, se deben precisar tres elementos de suma importancia: i) Las
autoridades de los otros sistemas de justicia (civil, penal, familiar,
agroambiental, administrativa) en realidad ejercen al igual que la justicia
constitucional una actividad hermenéutica que parte de la Constitución e
irradia a todo el ordenamiento jurídico; por ello a la luz del Estado
Constitucional de Derecho no es válido hablar de ‘legalidad ordinaria’,
pues todos los órganos de justicia se encuentran sometidos a la
Constitución y su labor interpretativa parte de la misma; ii) La noción de
‘reglas admitidas por el Derecho’ rescatando una posición teórica
decimonónica no agota las posibilidades hermenéutico - argumentativas
de las autoridades judiciales, por ende, si bien los métodos de
interpretación formalistas, pueden resultar útiles en la obtención de un
resultado hermenéutico, no agotan todas las posibilidades que tiene la
autoridad jurisdiccional en miras de satisfacer los principios fines y valores
que se encuentran en la Constitución; iii) La revisión de la actividad
interpretativa que realizan otras jurisdicciones que involucra el análisis de
la motivación, congruencia, adecuada valoración de los hechos (valoración
de la prueba) y adecuada valoración del Derecho (interpretación de las
normas), no es la labor propia de la justicia constitucional, sin embargo,
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es insoslayable que las autoridades jurisdiccionales no se encuentran
habilitadas a vulnerar derechos fundamentales, y en esa dimensión esta
jurisdicción constitucional se encuentra facultada a vigilar que en todo
fallo, providencia o decisión judicial que las autoridades judiciales se
sometan a la Constitución; y, iv) Para que la jurisdicción constitucional
analice la actividad interpretativa realizada por los tribunales de justicia,
los accionantes deben hacer una sucinta pero precisa relación de
vinculación entre los derechos fundamentales invocados y la actividad
interpretativa - argumentativa desarrollada por la autoridad judicial.
Demostrando ante esta justicia constitucional que se abre su competencia
en miras a revisar un actuado jurisdiccional, sin que ello involucre que la
instancia constitucional asuma un rol casacional, impugnaticio o supletorio
de la actividad de los jueces.
De lo referido sólo resulta exigible sino una precisa presentación por
parte de los accionantes que muestre a la justicia constitucional de por
qué la interpretación desarrollada por las autoridades, vulnera derechos
y garantías previstos por la Constitución, a saber en tres dimensiones
distintas: a) Por vulneración del derecho a un Resolución congruente y
motivada que afecta materialmente al derecho al debido proceso y a los
derechos fundamentales que se comprometen en función de tal
determinación; b) Por una valoración probatoria que se aparta de
los marcos de razonabilidad y equidad; y, c) Por una incorrecta
aplicación del ordenamiento jurídico, que más allá de las
implicancias dentro del proceso judicial o administrativo
lesiona derechos y garantías constitucionales” (las negrillas nos
pertenecen).
III.2. La aplicación progresiva de la Constitución Política del Estado
La SC 0006/2010-R de 6 de abril, señala lo siguiente: “De acuerdo a la
doctrina y a la propia jurisprudencia del Tribunal Constitucional
(SC76/2005), la reforma constitucional -total o parcial- tiene vigencia
plena en el tiempo a partir de su promulgación, lo que significa que sus
normas se aplican a todos los hechos acaecidos a partir de su vigencia y a
los casos que se encuentran en transición; es decir, los que no han sido
definidos bajo las normas constitucionales abrogadas.
Este entendimiento tiene su fundamento en la propia voluntad del
Constituyente, a través de la cual el pueblo decide organizarse jurídica y
políticamente, estableciendo las bases fundamentales del Estado, su
estructura y organización funcional, territorial y económica, plasmadas en
una Constitución Política del Estado que se constituye en la norma
fundamental y fundamentadora del ordenamiento jurídico (Principio de
Supremacía Constitucional) ‘base, sustento y marco de todo el sistema
normativo sobre el que se edifica el Estado y la vida comunitaria’ (SC
0076/2005).
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La Constitución, al ser reformada o sustituida por una nueva, mantiene su
naturaleza jurídica, toda vez que ontológicamente sigue siendo la misma
norma -fundamental y suprema dentro de un Estado- y precisamente por
su especial y exclusiva naturaleza jurídica, su operatividad en el tiempo no
es similar a las normas ordinarias, de manera que una Constitución,
al entrar en vigor, puede operar hacia el pasado, pues sus
preceptos, como se ha dicho, tienen eficacia plena en el tiempo,
lo que significa que deben ser aplicados en forma inmediata, aún
a casos pendientes de resolución iniciados con anterioridad a la
vigencia de la Constitución Política del Estado”.
Continuando con la misma sentencia y en aplicación progresiva de la de
los derechos, ha determinado que: “…Sin embargo, como se sostuvo en
párrafos precedentes, existen normas constitucionales que deben ser
aplicadas de manera inmediata, como es el caso de la parte dogmática de
la Constitución y en concreto, aquéllas normas que reconocen y amplían
derechos fundamentales y garantías constitucionales, por las siguientes
razones que se pasan a exponer:
1. Los derechos humanos y sus respectivas garantías preexisten a su
reconocimiento constitucional, en la medida en que se sustentan en
valores y principios universales, contenidos en Instrumentos
Internacionales sobre Derechos Humanos, que de acuerdo a la doctrina,
jurisprudencia del Tribunal Constitucional, y ahora, al art. 410 de la
Constitución Política del Estado vigente (CPE) forman parte del bloque de
constitucionalidad.
En ese entendido, toda ampliación de derechos fundamentales y garantías
que efectúe la Constitución, implica el reconocimiento normativo, en sede
interna, de los derechos humanos contenidos en pactos internacionales
que, sin embargo, ya fueron incorporados al bloque de constitucionalidad
por la jurisprudencia constitucional y, en tal medida, protegidos por la
jurisdicción constitucional.
Por otra parte, cabe aclarar que la Constitución abrogada, en la cláusula
abierta prevista en su art. 35 -que fue la base para la elaboración de la
teoría del bloque de constitucionalidad- señalaba que: ‘Las declaraciones,
derechos y garantías que proclama esta Constitución no serán entendidos
como negación de otros derechos y garantías no enunciados que nacen de
la soberanía del pueblo y de la forma republicana de gobierno’.
Conforme a dicha norma, la propia Constitución abrogada, en virtud al
carácter progresivo de los derechos, dejaba abierta la posibilidad de
reconocer otros derechos no enunciados expresamente en sus normas, lo
que efectivamente sucedió a través de la jurisprudencia constitucional.
Además de lo anotado, cabe mencionar el art. 109. I dela Constitución
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vigente que establece que: ‘Todos los derechos reconocidos en la
Constitución son directamente aplicables y gozan de iguales garantías para
su protección’.
[Link] el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos como la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, reconocen en sus arts. 5
y 29, respectivamente, el principio pro hómine como criterio de
interpretación de las normas sobre Derechos Humanos. En virtud a este
principio, el juzgador debe aplicar aquellas normas que resulten más
favorables para la persona, para su libertad y sus derechos, cuando es el
Estado, a través de sus autoridades o servidores públicos, quienes los
lesionan.
Este principio también implica que las normas sobre Derechos Humanos
deben ser interpretadas en el sentido que más favorezca a la persona,
vinculándose, en consecuencia, con el principio de interpretación
progresiva de los derechos, en virtud del cual entre varios entendimientos
posibles, debe optarse por aquél que limite en menor medida el derecho o
garantía que se denuncia como vulnerado, es decir, se debe elegir la
interpretación más extensiva en cuanto al reconocimiento de derechos y
una interpretación más restringida cuando se establezcan límites al
ejercicio delos mismos.
El principio pro homine, por otra parte, está reconocido en los arts. [Link]
y 256 de la CPE, normas que expresamente prevén que se debe adoptar
la interpretación más favorable para los derechos humanos.
Ahora bien, analizando la Constitución Política vigente se puede sostener,
de manera general, que aquellas normas que reconocen derechos y
garantías constitucionales, de ninguna manera restringen su alcance; al
contrario, se constata que los protege de manera más amplia, dotándolos
de mayores garantías”.
III.3. Análisis del caso concreto
Previó a ingresar a la problemática planteada es preciso aclarar que el
accionante fue notificado con el AS 632/2013 el 13 de diciembre del
mismo año, conforme lo señaló él mismo en audiencia “fs. 111” así como
las autoridades demandadas en su informe “fs. 25”; asimismo, a “fs. 1”
cursa la recepción en plataforma de la presente acción tutelar, donde se
evidencia que fue interpuesta, el 12 de junio del citado año,
confundiendo las autoridades demandadas, la fecha de recepción de la
señalada acción por el Tribunal de garantías que fue el 16 de igual mes y
año “fs. 17”; en consecuencia, de acuerdo a los datos mencionados se
constata que la presente acción tutelar, fue interpuesta dentro de los
seis meses previstos en el art. 55.I del CPCo.
Por otra parte, es preciso señalar, que se constata en obrados, que si
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bien el presente recurso fue interpuesto el 12 de junio de 2014; sin
embargo, los exhortos suplicatorios fueron elaborados el 24 de octubre
y 5 de diciembre ambos del mismo año, para los Magistrados
demandados, luego de más de cinco meses de haberse presentado la
acción tutelar, por lo tanto, se evidencia la negligencia y dilación del
Tribunal de garantías en la emisión de los citados exhortos y por ende
la demora que provocaron para resolver la presente acción, cuando es
de su conocimiento que las acciones tutelares por su naturaleza, deben
ser resueltas en el menor tiempo posible, conforme lo dispone el Código
Procesal Constitucional, por lo cual amerita una llamada atención al
citado Tribunal de garantías.
Efectuadas esas precisiones, corresponde referirse al objeto procesal de la
presente acción, así de acuerdo a lo señalado por el accionante, los
Magistrados hoy demandados emitieron el Auto Supremo ahora
impugnado, señalando que la Constitución vigente, no podía ser aplicada a
su caso desconociendo la verdad material; además, que sin responder las
pretensiones planteadas en el recurso de casación, no motivaron las
razones para declarar infundado el recurso, siendo el mismo
contradictorio, generando una irrazonable valoración de la prueba.
Ahora bien, el accionante alega que las autoridades demandadas al
emitir el Auto Supremo impugnado, sustentaron que la valoración de un
acto simulado debe obedecer limitativamente al art. [Link] del CC; al
respecto de la revisión del AS 632/2013, se tiene que sobre el punto de
agravio expuesto en casación referido al desconocimiento de la verdad
material en el caso concreto, los demandados señalaron “el documento
que se pretende su nulidad por presunta simulación data de 7 de
noviembre de 2001, su demanda de 31 de agosto de 2006 y la Sentencia
de 28 de agosto de 2008, con relación a la entrada en vigencia de la
nueva Constitución Política del Estado que data de febrero de 2009 y en
función al reclamo de esta jerarquía normativa es claro lo determinado
por el art. 123 de la Norma Suprema: ‘La ley solo dispone para lo
venidero y no tendrá efecto retroactivo…’” (sic); dicho argumento fue
ratificado además por los Magistrados demandados en su informe
presentado dentro de la presente acción de defensa, en el que señalan
que el accionante pretende a título de aplicación de verdad material, la
aplicación retroactiva del art. 180 de la CPE, dentro de un proceso cuya
data comenzó el 2003, pretendiendo la aplicación del art. 180 de la CPE,
sobre cuya base se intenta la inaplicabilidad del art. [Link] del CC;
refieren además que el accionante con el argumento de un nuevo
régimen constitucional y del principio de verdad material, pretendía la
inobservancia e inaplicación del régimen legal que regula el instituto
jurídico de la simulación, y que con ello se desconozca la exigencia de
prueba legalmente requerida, bajo el argumento antes señalado, carente
de una fundamentación probatoria suficiente que hiciera ver de manera
irrefutable aquella verdad material cuya consideración pretendía.
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Al respecto, corresponde señalar que las autoridades judiciales
demandadas, no podían alegar la irretroactividad de la ley para no
considerar el principio de verdad material contenido en el art. 180 de la
CPE, toda vez que en base al principio de progresividad, conforme se
desarrolló en el Fundamento Jurídico III.2. del presente fallo, la Norma
Suprema opera en forma inmediata a su entrada en vigor; es decir, que
sus preceptos se aplican de forma inmediata aún en los casos
pendientes de resolución, en el caso concreto es evidente que tanto el
AS 632/2013 como el Auto de Vista que generó el recurso de casación,
fueron emitidos cuando la Constitución Política del Estado se
encontraba en plena vigencia, por ende no resulta admisible que los
Magistrados demandados hubiesen basado su argumentación en el
hecho de que la demanda y la sentencia (dentro del proceso de
simulación de contrato) databan de fecha anterior a la entrada en
vigencia de la Constitución; por lo que, no era atendible la invocación
del principio de verdad material solicitado por el accionante, pues -se
reitera- los preceptos de la Norma Suprema y en especial aquellos que
instituyen y reconocen derechos, principios y garantías procesales son
de aplicación inmediata; por lo que, en el caso concreto no puede
hablarse de aplicación retroactiva de la Norma Suprema, sino que se
trata de considerar y materializar la Constitución Política del Estado
vigente a momento de impartir justicia, mandato que hace a todo
juzgador, máxime si se considera los principios en los que se
fundamenta la jurisdicción ordinaria, como lo determina el art. 180.I de
la CPE.
En ese orden, los Magistrados hoy demandados incurrieron en una
actuación ilegal y omisión indebida, al señalar que en el caso no podía
considerarse y menos aplicarse el principio de verdad material invocado
por el accionante, y si a su criterio la solicitud era carente de una
fundamentación probatoria suficiente que hiciera ver de manera
irrefutable aquella verdad material cuya consideración se pretendía,
entonces debieron fundamentar y argumentar su fallo en ese sentido; es
decir, demostrar al accionante que la verdad material invocada como
prueba no era evidente, o en su caso argumentar por qué no se daba un
valor probatorio a ello, pero de ninguna manera señalar que la Norma
Suprema no podía aplicarse al caso concreto a momento de impartir
justicia y asumir una determinación judicial. En base a lo expuesto,
corresponde conceder la tutela solicitada al evidenciarse una lesión al
debido proceso, conforme los razonamientos precedentes.
Finalmente, es preciso aclarar que respecto a la falta de fundamentación y
valoración de la prueba en la que se habría incurrido al emitir el Auto
Supremo impugnado por el accionante, no corresponde efectuar
pronunciamiento alguno, ello debido a que al emitirse un nuevo Auto
Supremo, conforme el razonamiento precedente, el mismo deberá
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pronunciarse sobre la verdad material invocada por el recurrente en
casación y por ende la valoración y fundamentación extrañadas, al estar
vinculadas, además de los puntos demandados en la casación, también a
dicho principio procesal, serán objeto de un nuevo pronunciamiento.
En consecuencia, el Tribunal de garantías, al conceder la tutela solicitada, actuó
correctamente.
POR TANTO
El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Tercera; en virtud de la
autoridad que le confiere la Constitución Política del Estado y el art. 12.7 de la
Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional; en revisión, resuelve:
CONFIRMAR la Resolución 1 de 9 de enero de 2015, cursante de fs. 118 vta. a
129 vta., pronunciada por la Sala Penal Primera del Tribunal Departamental de
Justicia de Santa Cruz; y en consecuencia, CONCEDER la tutela solicitada,
conforme a los fundamentos jurídicos de la presente Sentencia Constitucional
Plurinacional.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional
Plurinacional.
Fdo. Dra. Neldy Virginia Andrade Martínez
MAGISTRADA
Fdo. Dr. Ruddy José Flores Monterrey
MAGISTRADO
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