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Capitulo VII

El juego es una actividad fundamental en el desarrollo infantil que va más allá del placer, ya que permite a los niños satisfacer necesidades no inmediatas y explorar situaciones imaginarias. A medida que los niños crecen, el juego se convierte en un medio para manejar deseos irrealizables y aprender a seguir reglas, lo que contribuye a su desarrollo cognitivo y emocional. La capacidad de crear situaciones imaginarias y seguir reglas en el juego refleja un avance en la comprensión de su entorno y en la regulación de su conducta.

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Capitulo VII

El juego es una actividad fundamental en el desarrollo infantil que va más allá del placer, ya que permite a los niños satisfacer necesidades no inmediatas y explorar situaciones imaginarias. A medida que los niños crecen, el juego se convierte en un medio para manejar deseos irrealizables y aprender a seguir reglas, lo que contribuye a su desarrollo cognitivo y emocional. La capacidad de crear situaciones imaginarias y seguir reglas en el juego refleja un avance en la comprensión de su entorno y en la regulación de su conducta.

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CAPÍTULO 7

EL PAPEL DEL JUEGO EN EL DESARROLLO DEL NIÑO.

La definición del juego como una actividad placentera para el niño


resulta inadecuada

Por dos razones. Primero, porque existen muchas actividades que


proporcionan al pequeño

Mayores experiencias de placer que el juego, por ejemplo, el


succionar un chupete aunque

Ello no lo sacie. Segundo, porque hay juegos en los que la actividad


no es placentera en sí

Misma, por ejemplo, juegos que únicamente producen placer si el


niño encuentra interesante

El resultado; éstos suelen predominar al final de la edad preescolar y


al principio de la etapa

Escolar. Los juegos deportivos (no solamente los deportes atléticos,


sino también otros

Juegos en los que uno puede ganar o perder) a menudo van


acompañados de disgusto si el

Resultado es desfavorable para el niño.

Al igual que no podemos considerar el placer como una característica


definitoria del

Juego, me parece que las teorías que ignoran el hecho de que el juego
completa las

Necesidades del niño desembocan en una intelectualización pedante


del juego. Hablando

Del desarrollo del niño en términos generales, muchos teóricos han


desdeñado

Erróneamente las necesidades del pequeño (comprendidas en su


sentido más amplio para

Incluir todo aquello que pueda inducir a la acción). A menudo


describimos el desarrollo del

Niño como el desarrollo de sus funciones intelectuales; todo niño se


presenta ante nosotros
Como un teórico que, caracterizado por un nivel más alto o más bajo
de desarrollo intelectual,

Pasa de un estadio a otro. Pero si ignoramos las necesidades del niño,


así como los

Incentivos que lo mueven a actuar, nunca podremos llegar a


comprender su progreso de un

Estadio evolutivo a otro, porque todo avance está relacionado con un


profundo cambio

Respecto a los estímulos, inclinaciones e incentivos. Aquello que


antes constituía el mayor

Interés para el bebé, carece ahora de toda importancia para el niño


que comienza a dar sus

Primeros pasos. La sucesiva maduración de las necesidades es un


tema central en esta

Discusión, porque no podemos ignorar el hecho de que el niño


satisface ciertas necesidades

A través del juego, Si no somos capaces de comprender el carácter


especial de estas

Necesidades, no podremos entender la singularidad del juego como


forma de actividad.

Un niño pequeño tiende a gratificar sus deseos de modo inmediato;


normalmente el

Intervalo que va entre el deseo y su satisfacción suele ser muy corto.


No encontraremos

Ningún niño por debajo de los tres años que desee hacer algo en los
días siguientes. Sin

Embargo, al alcanzar la edad escolar, emergen numerosas tendencias


irrealizables y deseos

Pospuestos. Por mi parte, estoy convencido de que si las necesidades


que no pudieron realizarse inmediatamente en su tiempo no surgieran
durante los años escolares, no existiría

El juego, ya que éste parece emerger en el momento en que el niño


comienza a experimentar

Tendencias irrealizables. Supongamos que un niño muy pequeño (de


unos dos años y medio
De edad) desea algo, por ejemplo, ocupar el puesto de su madre. Lo
desea en seguida,

Inmediatamente. Si no logra obtener aquello que anhela hará una


pataleta, pero después

Puede desviarse su atención hacía otra cosa y calmarlo, hasta


conseguir que olvide su

Deseo. En los comienzos de la edad preescolar, cuando hacen


aparición deseos que no

Pueden ser inmediatamente gratificados u olvidados y se retiene


todavía la tendencia a la

Inmediata satisfacción de los mismos, característica del estadio


precedente, la conducta del

Pequeño sufre un cambio. Para resolver esta tensión, el niño en edad


preescolar entra en

Un mundo ilusorio e imaginario, en el que aquellos deseos


irrealizables encuentran cabida:

Este mundo es lo que llamamos juego. La imaginación constituye un


nuevo proceso

Psicológico para el niño; éste no está presente en la conciencia de los


niños pequeños y es

Totalmente ajeno a los animales. Representa una forma


específicamente humana de

Actividad consciente, Al igual que todas las funciones del


conocimiento, surge

Originariamente de la acción. El viejo proverbio que dice que el juego


del niño es la

Imaginación en acción ha de ser invertido: para los adolescentes y


niños en edad escolar la

Imaginación es un juego sin acción.

Desde este punto de vista, resulta evidente que el placer derivado del
juego

Preescolar está regido por motivos distintos de la simple succión del


chupete. No obstante,

Ello no quiere decir que el juego surja siempre como resultado de


todo deseo insatisfecho
(como, por ejemplo, cuando el niño quiere subirse a un coche de
alquiler, pero no puede

Satisfacer su deseo de modo inmediato; y se cierra en su habitación y


hace como que está

Conduciendo un coche). Sin embargo, raramente suceden las cosas


de esta manera. Por

Otra parte, la presencia de estas emociones generalizadas en el juego


no significa que el

Niño comprenda los motivos que facilitan la aparición del mismo. En


este aspecto, el juego

Difiere sustancialmente del trabajo y otras formas de actividad.

Así pues, al establecer criterios para distinguir el juego infantil de


otras formas de

Actividad, concluiremos diciendo que en aquél el niño crea una


situación imaginaria. Esta

Idea no es nueva, en el sentido de que las situaciones imaginarias en


el juego han sido

Siempre aceptadas; sin embargo, al principio se las consideraba


únicamente como un

Ejemplo de las actividades lúdicas. La situación imaginaría no


constituía una característica

Definitoria del juego en general, sino que era tratada como un


atributo de las subcategorías

Específicas de aqué[Link] ideas las encuentro insatisfactorias en tres


aspectos. En primer lugar, si se

Considera que el juego es simbólico, existe el peligro de que sea


equiparado como una

Actividad semejante al álgebra; es decir, tanto el juego como el


álgebra podrían ser

Considerados como un sistema de signos que generalizan la realidad,


sin otorgarle ninguna

De las características que yo creo que son específicas del juego. El


niño se situaría como un

Algebrista incapaz todavía de escribir los símbolos, pero en


condiciones de representarlos
Mediante la acción. Estoy convencido de que el juego no es
exactamente una acción

Simbólica en el sentido estricto del término, de modo que es


imprescindible averiguar el papel

De la motivación en el juego. En segundo lugar, este argumento que


subraya la importancia

De los procesos cognoscitivos olvida no sólo la motivación que impele


al niño a actuar, sino

También sus circunstancias. Y, por último, las aproximaciones


realizadas hasta ahora no nos

Ayudan en absoluto a comprender el papel que desempeña el juego


en el posterior

Desarrollo.

Si cualquier tipo de juego representa la realización en forma lúdica de


tendencias que

No reciben inmediata gratificación, los elementos de Jas situaciones


imaginarias se

Convertirán automáticamente en parte del tono emocional del juego.


Examinemos la

Actividad del niño durante el juego. ¿Qué significa la conducta del


pequeño en una situación

Imaginaria? De sobra es sabido que el desarrollo de juegos con reglas


comienza al final del

Período preescolar y se extiende a lo largo de la edad escolar. Una


serie de investigadores,

Aunque no pertenecientes al campo del materialismo dialéctico, se


han aproximado a esta

Solución por la línea recomendada por Marx cuando afirmó que «la
anatomía del hombre

Constituye la clave de la anatomía del mono». Iniciaron sus estudios e


investigaciones de lo$

Primeros juegos del niño a la luz del juego basado en una serie de
reglas que se desarrolla

Más tarde, concluyendo, a partir de lo observado, que el juego que


comporta una situación
Imaginaria es, de hecho, el juego provisto de reglas.

Podríamos ir incluso más lejos y asegurar que no existe juego sin


reglas. La situación

Imaginaria de cualquier tipo de juego contiene ya en sí ciertas reglas


de conducta, aunque

Éstas no se formulen explícitamente ni por adelantado. La niña


imagina ser su madre y la

Muñeca su hija; en consecuencia, está obligada a observar las reglas


de la conducta

Materna. Sully señaló que especialmente los niños pequeños podían


hacer coincidir la

Situación lúdica con la realidad.1 Describió un caso en que dos


hermanas, de cinco y siete

Años, se decían: «Vamos a jugar a ser hermanas.» Estaban jugando


en una situación real.

En algunos casos, me ha resultado relativamente sencillo descubrir


este tipo de juego en los niños. Es muy

Fácil, por ejemplo, encontrar a un niño jugando a ser niño mientras


que la madre desempeña

El papel de madre, es decir, jugando a lo que cada uno es en realidad.


Sin embargo, como

Asegura Sully, existe una diferencia esencial: la niña que está jugando
trata de ser como ella

Cree que debe ser una hermana. En la vida real la niña se comporta
sin pensar que es la

Hermana de su hermana. En el juego de ser hermanas ambas están


enfrascadas en la

Representación de sus respectivos papeles; el hecho de que decidan


jugar a ser hermanas

Las obliga a respetar unas reglas de conducta. Únicamente las


acciones que se ajustan a

Estas reglas pueden ser aceptadas en la situación de juego: se visten


del mismo modo,

Hablan igual, en resumen, llevan a cabo todo aquello que pone de


relieve su relación de
Hermanas ante los adultos y extraños. La mayor, cogiendo a la
pequeña de la mano, le

Cuenta cosas acerca de las demás personas: «Esto es de ellos, no


nuestro.» Ello significa:

«Mi hermana y yo hacemos las mismas cosas y nos tratan del mismo
modo, pero a los

Demás los tratan de manera distinta.» En este ejemplo vemos cómo


se acentúa la idea de

Igualdad en todo, que está relacionada con el concepto de hermana


que posee la niña; como

Resultado del juego, la niña comprende que las hermanas tienen una
relación entre sí distinta

De la que mantienen con las demás personas. Aquello que en la vida


real pasa inadvertido

Para el niño, se convierte en una regla de conducta en el juego.

¿Qué es lo que quedaría del juego, si éste se estructurara de tal modo


que no se

Produjera nunca ninguna situación imaginaria? Quedarían las reglas.


Siempre que se

Produzca una situación imaginaria en el juego, habrá reglas, pero no


aquel tipo de reglas

Que se formulan por adelantado y que van cambiando según el


desarrollo del juego, sino

Reglas que se desprenden de la misma situación imaginaria. Por ello,


la noción que sostiene

Que el pequeño se comporta de modo arbitrario y sin reglas en una


situación imaginaria es

Sencillamente errónea. Si el niño está representando el papel de


madre, debe observar las

Reglas de la conducta materna. El papel que el niño desempeña, y su


relación con el objeto

(si el objeto ha cambiado su significado), estarán siempre sujetos a


las reglas

Correspondientes.
Al principio, parecía que la única tarea del Investigador al analizar el
juego consistía

En descubrir las reglas ocultas del mismo, pero se ha demostrado que


los llamados juegos

Puros con reglas son esencialmente juegos con situaciones


Imaginarlas. Del mismo modo

Que toda situación Imaginaria contiene reglas de conducía, todo tipo


de juego con reglas

Contiene una situación Imaginarla. Por ejemplo, jugar al ajedrez crea


una situación

Imaginarla. ¿Por qué? Porque el alfil, el rey, la reina y las otras piezas
sólo pueden actuar de una forma determinada; porque el defender y
comer piezas son conceptos puramente

Ajedrecísticos. Aunque en el juego del ajedrez no exista ningún


sustituto directo de las

Relaciones de la vida real, se da, no obstante, un cierto tipo de


situación Imaginaria. El juego

Con reglas más simple desemboca Inmediatamente en una situación


Imaginarla en el sentido

De que tan pronto como el juego queda regulado por unas normas, se
descartan una serie

De posibilidades de acción.

Del mismo modo que al principio señalamos que toda situación


imaginaria contiene

Reglas, aunque de forma velada, hemos demostrado también el caso


inverso: todo juego con

Reglas encierra en sí una situación imaginaria, aunque de forma


velada. La evolución a partir

De juegos con una evidente situación imaginaria y ciertas reglas


ocultas a juegos con reglas

Manifiestas y situaciones imaginarias poco evidentes señala el


desarrollo del juego del niño.

ACCIÓN Y SIGNIFICADO EN EL JUEGO

La influencia del juego en el desarrollo del niño es enorme. El jugar en


una situación
Imaginaria resulta totalmente imposible para un niño de menos de
tres años, puesto que es

Una nueva forma de conducta que libera al pequeño de las


coacciones a que se ve sometido.

La conducta de un niño muy pequeño está determinada en gran


medida —y sobre todo la

De un bebé— por las condiciones en las que se desarrolla la actividad,


tal como han

Demostrado los experimentos de Lewin y otros. Por ejemplo, la


demostración de Lewin

Acerca de la enorme dificultad que supone para un niño pequeño el


darse cuenta de que ha

De ponerse de espaldas a una piedra si quiere sentarse en ella, ilustra


hasta qué punto un

Niño pequeño se halla limitado en cada una de sus acciones por


obstáculos situacionales.

Resulta difícil imaginar un contraste mayor con los experimentos de


Lewin poniendo de

Manifiesto las limitaciones situacionales de la actividad que lo que


observamos en el juego.

En éste el pequeño aprende a actuar en un terreno cognoscitivo, más


que en un mundo

Externamente visual, confiando en las tendencias internas e impulsos


en vez de hacerlo en

Los incentivos que proporcionan las cosas externas. Un estudio


realizado por Lewin acerca

De la naturaleza motivadora de las cosas para los niños pequeños


concluye afirmando que

Las cosas mismas dictan al niño lo que éste debe hacer: una puerta le
exige ser abierta y

Cerrada, una escalera ha de subirse, y un timbre ha de sonar. En


pocas palabras, las cosas

Poseen una fuerza motivadora inherente respecto a las acciones del


niño pequeño y
Determinan su conducta de tal modo que Lewin llegó a concebir la
idea de la creación de

Una topología psicológica: expresó de modo matemático la


trayectoria de los movimientos

Del niño en un terreno de acuerdo cotí la distribución de las cosas.

28

El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Capítulos 4, 6 y


7. Lev Vigotsky

La raíz de las limitaciones situacionales impuestas al pequeño reside


en un factor

Básico de conocimiento característico de la primera infancia: la fusión


de los impulsos y la

Percepción. A esta edad, la percepción no suele ser un rasgo


independiente, sino más bien

Integrado de la reacción motora. Toda percepción es un estímulo para


la actividad. Desde el

Momento en que una situación se comunica psicológicamente a


través de la percepción, y

Que la percepción no se halla separada de la actividad motora y


motivadora, resulta

Totalmente comprensible que, con el conocimiento estructurado de


esta forma, el niño se vea

Limitado por la situación en la que se encuentra.

Sin embargo, en el juego, las cosas pierden su fuerza determinante. El


niño ve una

Cosa pero actúa prescindiendo de lo que ve. Así, alcanza una


condición en la que el niño

Empieza a actuar independientemente de lo que ve. Algunos


pacientes con lesiones

Cerebrales pierden la capacidad de actuar independientemente de lo


que ven. Si tenemos

En cuenta tales pacientes, comprobaremos que la libertad de acción


de la que gozan los
Adultos y los niños más maduros no se adquiere en un abrir y cerrar
de ojos, sino que ha de

Atravesar un largo proceso de desarrollo.

La acción en una situación imaginaria enseña al niño a guiar su


conducta no sólo a

Través de la percepción inmediata de objetos o por la situación que le


afecta de modo

Inmediato, sino también por el significado de dicha situación. Los


experimentos realizados y

La observación día a día muestran claramente que para los niños muy
pequeños resulta del

Todo imposible separar el campo del significado del campo visual,


porque existe una íntima

Fusión entre el significado y lo que perciben visualmente. Si le


pedimos a un niño de dos

Años que repita la frase «Tania está de pie» cuando Tania está
sentada frente a él, cambiará

La frase por «Tania está sentada». Podemos hallar esta misma


situación en ciertas dolencias.

Goldstein y Gelb describieron una serie de pacientes que eran


incapaces de afirmar algo

Que no fuera cierto. Gelb expone el caso de un paciente zurdo que


era totalmente incapaz

De escribir la frase «puedo escribir bien con la mano derecha». Al


asomarse por una ventana

En un día hermoso no podía repetir «hoy hace un tiempo horrible»,


sino que decía «hoy hace

Un día estupendo». A menudo nos encontramos también con que un


paciente con problemas

De lenguaje es incapaz de repetir frases que carezcan de sentido,


como, por ejemplo, «la

Nieve es negra», mientras que pueden repetir perfectamente otras


frases igualmente difíciles

En su construcción gramatical y semántica. Este profundo vínculo


entre la percepción y el
Significado puede observarse en el proceso del desarrollo del lenguaje
en los niños. Si le

Decimos a un niño la palabra «reloj», en seguida empezará a buscar


el reloj. Originariamente,

La palabra significa una determinada localización espacial.

La primera divergencia entre los campos del significado y la visión


suele darse en

Edad preescolar. En el juego el pensamiento está separado de los


objetos y la acción surge

A partir de las ideas más que de las cosas: un trozo de madera se


convierte en una muñeca

Y un palo en un caballo. La acción, de acuerdo con las reglas, está


determinada por las

Ideas, no por los objetos en sí mismos. Ello supone yn cambio tan


radical de la relación del

Niño con la situación real, concreta e inmediata, que es difícil


subestimar su total

Significación. El pequeño, no hace esto en seguida porque le resulta


terriblemente difícil

Separar el pensamiento (el significado de la palabra) del objeto.

El juego proporciona un estadio transicional en esta dirección cuando


un objeto (por

Ejemplo, un palo) se convierte en el punto de partida para la


separación del significado de la

Palabra caballo del caballo real. El niño todavía no puede desglosar el


pensamiento del

Objeto. El problema del niño es que para poder imaginar un caballo,


tiene que definir su

Acción mediante el uso de «el-caballo-en-el-palo» como punto de


partida. La estructura

Básica que determina la relación del niño con la realidad se halla, en


este punto, radicalmente

Invertida, porque cambia la estructura de sus percepciones.


Como ya he señalado en los capítulos precedentes, un rasgo especial
de la

Percepción humana (que surge a una edad muy temprana) es la


llamada percepción de

Objetos reales, es decir, no sólo la percepción de colores y formas,


sino también de

Significado. Esto es algo que no tiene analogía en la percepción


animal. Los seres humanos

No ven solamente algo redondo y negro con dos manecillas, sino que
ven un reloj y pueden

Distinguir una cosa de otra. De este modo, la estructura de la


percepción humana podría

Expresarse de modo figurativo como una proporción en la que el


objeto es el numerador y el

Significado es el denominador (objeto/significado). Esta proporción


simboliza la idea de que

Toda percepción humana se elabora a partir de percepciones


generalizadas más que

Aisladas. Para el pequeño el objeto domina en la relación


objeto/significado, mientras que

Este último se halla subordinado. En el preciso momento en que un


palo se conviene en el

Punto de partida pata desglosar el significado del concepto caballo


del caballo real, se

Invierte esa proporción y predomina el significado, siendo la relación


significado/objeto.

Ello no quiere decir que las propiedades de las cosas como tales no
tengan

Significado. Cualquier palo puede ser un caballo, pero, por ejemplo,


una postal no puede ser

Nunca un caballo para un niño. La afirmación de Goethe de que en el


juego cualquier cosa

Puede convertirse en cualquier otra es totalmente incorrecta. Por


supuesto, para los adultos,
Que son capaces de hacer uso consciente de los símbolos, una postal
puede ser un caballo.

Por ejemplo, si quiero mostrar la situación de alguna cosa, puedo


colocar una cerilla y decir: «Esto es un caballo.» Ello será suficiente.
En cambio, para un niño es imposible; una cerilla

No puede ser un caballo, porque, a lo sumo, hay que utilizar un palo;


debido a la falta de libre

Sustitución, la actividad del niño es juego, no simbolismo. Un símbolo


es un signo, pero el

Palo no funciona como signo de caballo para el pequeño, quien


retiene las propiedades de

Las cosas pero cambia su significado. Éste, en el juego, se convierte


en el punto central y los

Objetos se mueven desde una posición dominante a una subordinada.

Durante el juego, el niño opera con significados separados de sus


objetos y acciones

Acostumbradas; sin embargo, surge una interesante contradicción en


la que funde las

Acciones reales y los objetos reales. Esto caracteriza la naturaleza


transicional del juego; es

Un estadio entre las limitaciones puramente situacionales de la


temprana infancia y el

Pensamiento adulto, que puede estar totalmente libre de situaciones


reales.

Cuando e! palo se convierte en el punto de partida para separar el


significado de

«caballo» de un caballo real, el niño hace que un objeto influya


semánticamente al otro. El

Pequeño no es capaz de desglosar el significado de un objeto, o una


palabra de un objeto,

Si no es a través del hallazgo de un trampolín en otro objeto. La


transferencia de significados

Se facilita por el hecho de que el niño acepta una palabra como la


propiedad de una cosa; lo
Que en realidad ve no es la palabra, sino lo que ésta designa. Así
pues, para un niño, la

Palabra «caballo» aplicada a un palo significa «aquí hay un caballo»,


porque mentalmente

Ve al objeto tras el término que lo designa. Un importante estadio


transicional en la operación

Con significados se produce cuando el pequeño actúa primero con


significados que con

Objetos (como cuando actúa con un palo como si se tratara de un


caballo). Más tarde lleva

A cabo estos actos conscientemente. Este cambio se interpreta en el


sentido de que antes

De que el niño adquiera el lenguaje gramatical y escrito, sabe


perfectamente cómo hacer las

Cosas, pero ignora que. Lo sabe. No domina estas actividades de


modo voluntario. Durante

El juego, el niño utiliza espontáneamente esta capacidad de separar


el significado de un

Objeto sin saber lo que está haciendo, al igual que ignora que está
hablando en prosa, pero

Sigue hablando sin prestar atención a las palabras. De este modo, a


través del juego el niño

Accede a una definición funcional de los conceptos u objetos, y las


palabras se convierten

En partes integrantes de una cosa.

La creación de una situación imaginaria no es un hecho fortuito en la


vida del

Pequeño, sino más bien la primera manifestación de su emancipación


de las limitaciones

Situacionales. La primera paradoja del juego estriba en que el niño


opera con un significado

Alienado en una situación real. La segunda es que en el juego el


pequeño adopta la línea de
Menor resistencia —hace lo que más le apetece, porque el juego está
relacionado con el placer— y, al mismo tiempo, aprende a seguir la
línea de mayor resistencia sometiéndose a

Ciertas reglas y renunciando a lo que desea, pues la sujeción a las


reglas y la renuncia a la

Acción impulsiva constituyen el camino hacia el máximo placer en el


juego.

Por su parte, el juego plantea demandas al niño constantemente para


evitar el

Impulso inmediato. A cada paso el niño se enfrenta a un conflicto


entre las reglas del juego

Y aquello que le gustaría hacer si de improviso pudiera actuar


espontáneamente. En el juego

Actúa de modo contrario al que le gustaría actuar. El mayor


autocontrol del que es capaz un

Niño se produce en el juego. Alcanza el mayor despliegue de poder


cuando renuncia a una

Atracción inmediata en el juego (como por ejemplo a un caramelo,


que las reglas prohíben

Comer porque representa algo no comestible). Generalmente, un niño


se subordina a las

Reglas renunciando a algo que desea, pero aquí la subordinación a


una regla y la renuncia a

Una acción impulsiva inmediata constituyen los medios para alcanzar


el máximo placer.

Así pues, el atributo esencial del juego es una regla que se ha


convertido en deseo.

La noción de Spinoza acerca de «una idea que se ha convertido en


deseo, un concepto que

Se ha transformado en pasión», encuentra su prototipo en el juego,


que es el reino de la

Espontaneidad y la libertad. Respetar las reglas es una fuente de


placer. La regla vence

Porque es el impulso más fuerte. Una regla de este tipo es una regla
interna, una regla de
Auto-limitación y auto determinación, como dice Piaget, y no una
regla que el niño obedece

Como si se tratara de una ley física. En pocas palabras, el juego


brinda al niño una nueva

Forma de deseos. Le enseña a desear relacionando sus deseos a un


«yo» ficticio, a su papel

En el juego y sus reglas. De este modo, se realizan en el juego los


mayores logros del niño,

Logros que mañana se convertirán en su nivel básico de acción real y


moralidad.

SEPARACIÓN DE ACCIÓN Y SIGNIFICADO

Ahora, podemos decir exactamente lo mismo acerca de la actividad


del niño que lo

Que afirmamos en cuanto a los objetos. Al igual que teníamos la


proporción

Objeto/significado, tenemos también el quebrado acción/significado.


Mientras la acción

Domina el desarrollo temprano, esta estructura queda invertida; el


significado se convierte

En el numerador y la acción ocupa el lugar del denominador.

En un niño de edad preescolar, la acción domina en un principio sobre


el significado,

Siendo comprendido sólo a medias. El pequeño es capaz de hacer


más cosas de las que

Puede comprender. Sin embargo, a esta edad la estructura de una


acción emerge en lo que

El significado es determinante, aunque éste influya la conducta del


niño dentro de los límites

Establecidos por los rasgos estructurales de la acción. Los niños,


cuando juegan a que están comiendo de un plato, han aprendido ya a
realizar acciones con sus manos, reminiscencias

De la acción real de comer, mientras que aquellas acciones que no


describen el acto de

Comer son totalmente imposibles. El gesto de extender las manos


hacia atrás en lugar de
Tenderlas hacia adelante, hacia el plato, resulta imposible, puesto que
dicha acción tendría

Un efecto destructivo para el juego. El niño no se comporta de modo


puramente simbólico

En el juego, sino que desea y realiza sus deseos dejando que las
categorías básicas de la

Realidad pasen a través de su experiencia. El niño, al mismo tiempo


que desea, lleva a cabo

Sus deseos. Al pensar, actúa. La acción interna y externa son


inseparables: la imaginación,

Interpretación y voluntad son procesos internos realizados por la


acción externa. Todo lo que

Se ha dicho acerca de la separación entre el significado y los objetos,


es igualmente aplicable

A las acciones del niño. Un niño que da patadas al suelo e imagina


que está montando a

Caballo, ha invertido la proporción acción/significado por la de


significado/acción.

La historia evolutiva de la relación entre significado y acción es


análoga a la historia

Del desarrollo de la relación significado/ objeto. Para poder desglosar


el significado de la

Acción de la acción real (montar a caballo, sin tener oportunidad de


hacerlo), el niño necesita

Un trampolín en forma de acción para sustituir la acción real. Mientras


que la acción empieza

Como numerador de la estructura acción/significado, ahora se invierte


la estructura y el

Significado significado se transforma en numerador. La acción se


relega a un segundo plano

Y se convierte en el trampolín; el significado se separa de nuevo de la


acción mediante otra

Acción distinta. Este es otro ejemplo del modo en que la conducta


humana depende de
Operaciones basadas en significados, cuyo motivo inicial del
comportamiento se halla

Totalmente separado de su cumplimiento. No obstante, la escisión del


significado respecto a

Sus objetos y acción tiene diversas consecuencias. Del mismo modo


que el operar con el

Significado de las cosas nos lleva al pensamiento abstracto, el


desarrollo de la voluntad y la

Capacidad de llevar a cabo elecciones conscientes se producen


cuando el pequeño opera

Con el significado de las acciones. En el juego, una acción sustituye a


la otra, al igual que un

Objeto reemplaza a otro.

¿Cómo fluctúa el niño entre un objeto y otro, entre una acción y otra?
Ello se realiza

Gracias a un movimiento en el campo del significado que subordina a


sí mismo todas las

Acciones y objetos reales. La conducta no está limitada por el campo


perceptual inmediato.

Dicho movimiento en el campo del significado predomina en el juego.


Por una parte,

Representa el movimiento en un campo abstracto (que aparece en el


juego antes que la

Operación voluntaria con significados). Por otra, el método del


movimiento es situacional y

Concreto. (Es un cambio afectivo, no lógico.) En otras palabras, el


campo del significado aparece, pero la acción que en él se desarrolla
se produce exactamente igual que en la

Realidad. Ahí reside la principal contradicción del desarrollo del juego.

CONCLUSIÓN

Me gustaría cerrar este comentario sobre el juego demostrando, en


primer lugar, que

El juego no es el rasgo predominante de la infancia, sino un factor


básico en el desarrollo.
En segundo término, quisiera demostrar, asimismo, la importancia del
cambio del predominio

De la situación imaginaria al predomino de las reglas en la evolución


del juego. Y por último,

Señalaré las transformaciones internas en el desarrollo del niño que


acarrea el juego.

¿Cómo se vincula el juego con el desarrollo? Fundamentalmente, las


situaciones

Cotidianas de la conducta de un niño son contrarias a su conducta en


el juego. En el curso

De éste, la acción se subordina al significado, pero, como es lógico,


en la vida real la acción

Domina al significado. Por ello, es totalmente incorrecto considerar al


juego como el prototipo

De la actividad cotidiana de un niño, así como su forma


predominante.

Este es el principal defecto de la teoría de Koffka. Considera al juego


como el otro

Mundo del niño.4 Todo aquello que interesa al pequeño es la realidad


del juego, mientras

Que lo que interesa al adulto es la realidad seria. Un objeto


determinado tiene un significado

En el juego y otro fuera de él. En el mundo del pequeño, la lógica de


los deseos y de

Satisfacer las necesidades domina sobre todo, dejando de lado la


lógica real. La naturaleza

Ilusoria del juego se transfiere a la vida cotidiana. Todo eso sería


cierto si el juego

Constituyera la forma predominante de la actividad del niño. Sin


embargo, resulta difícil

Aceptar la imagen que nos viene a la mente si la forma de actividad


de la que hemos estado

Hablando se convirtiera en la forma predominante de la actividad


cotidiana del niño, aunque

Sólo se transfiriera parcialmente a la vida real.


Koffka nos proporciona una serie de ejemplos para demostrar cómo
un niño traspasa

Una situación del juego a la vida real. No obstante, la transferencia


omnipresente del

Comportamiento del juego a la vida real sólo puede considerarse


como un síntoma de

Enfermedad. El hecho de comportarse en una situación real como sí


se tratara de algo

Ilusorio es uno de los primeros signos de delirio. La conducta de juego


en la vida real

Únicamente se considera normal en aquel tipo de juego en que los


niños empiezan a jugar

A lo que están haciendo en realidad, creando asociaciones que


facilitan la ejecución de una

Acción desagradable (como cuando no quieren acostarse y dicen


«vamos a jugar a que es

Hora de irse a la cama»). Así pues, tengo la convicción de que el


juego no es el tipo de

Actividad predominante en la etapa preescolar. Únicamente las


teorías que sostienen que un niño no tiene que satisfacer las
exigencias básicas de la vida, sino que puede vivir en

Busca del placer, podrían sugerir que el mundo del niño es un mundo
de juego.

Considerando el tema desde la perspectiva contraria, ¿podríamos


suponer que la

Conducta del niño está siempre regida por el significado, que el


comportamiento en la edad

Preescolar es tan árido que nunca es espontáneo porque el pequeño


cree siempre que

Debería comportarse de otro modo? Esta estricta subordinación a las


reglas es totalmente

Imposible en la vida real; sin embargo, en el juego resulta factible; de


este modo, el Juego

Crea una zona de desarrollo próximo en el niño. Durante el mismo, el


niño está siempre por
Encima de su edad promedio, por encima de su conducta diaria; en el
juego, es como si

Fuera una cabeza más alto de lo que en realidad es. Al igual que en el
foco de tina lente de

Aumento, el juego contiene todas las tendencias evolutivas de forma


condensada, siendo en

Sí mismo una considerable fuente de desarrollo.

Aunque la relación juego-desarrollo pueda compararse a la relación


instruccióndesarrollo, el juego proporciona un mateo mucho más
amplio para los cambios en cuanto a

Necesidades y conciencia. La acción en la esfera imaginativa, en una


situación imaginaria,

La creación de propósitos voluntarios y la formación de planes de vida


reales e impulsos

Volitivos aparecen a lo largo del juego, haciendo del mismo el punto


más elevado del

Desarrollo preescolar. El niño avanza esencialmente a través de la


actividad lúdica. Sólo en

Este sentido puede considerarse al juego como una actividad


conductora que determina la

Evolución del niño.

¿Cómo cambia el juego? Es de señalar que el pequeño comienza con


una situación

Imaginaria que inicialmente está muy cerca de la situación real.


Reproduce exactamente

Esta última. Por ejemplo, una niña que está jugando con una muñeca
repite casi de modo

Idéntico todo lo que su madre hace con ella. Esto significa que en la
situación original las

Reglas operan de forma condensada y abreviada. Hay muy poca cosa


que pertenezca al

Terreno de lo imaginario. Por supuesto se trata de una situación


imaginaria, pero sólo resulta

Comprensible si se observa bajo la luz de una situación real que ha


sucedido
Verdaderamente. El juego está más cerca de la recopilación de algo
que ha ocurrido

Realmente que de la imaginación. Es más bien memoria en acción


que una situación nueva

E imaginaria.A medida que el juego va desarrollándose, vemos un


avance hacia la realización

Consciente de un propósito. Es erróneo pensar que el juego


constituye una actividad sin

Objetivos. En los juegos de atletismo, uno puede ganar o perder; en


una carrera, se puede

Llegar en primer lugar, en segundo, o el último. En pocas palabras, el


propósito decide el

Juego y justifica la actividad. El objetivo, como fin último, determina la


actitud afectiva del

Niño respecto al juego. Cuando está realizando una carrera, el niño


puede encontrarse muy

Agitado o bien angustiado, y hallará poco placer porque el correr le


resulta físicamente

Penoso, y sí, por añadidura, es alcanzado, experimentará muy poco


placer funcional. En los

Deportes, el propósito del juego es uno de sus rasgos dominantes, sin


el cual no tendría

Atractivo; al igual que examinar un dulce, llevárselo a la boca,


masticarlo y luego escupirlo.

En este tipo de juegos, el objeto, que hay que vencer, se conoce por
adelantado.

Al final del desarrollo, surgen las reglas, y cuanto más rígidas son,
tanto mayores son

Las demandas que se exigen al niño; cuanto mayor es la regulación


de su actividad, tanto

Más tenso y sutil se hace el juego. El hecho de correr simplemente sin


un objetivo concreto

O sin reglas resulta aburrido y no atrae a los niños. Por consiguiente,


un complejo de rasgos
Originalmente no desarrollados surge al final del desarrollo del juego;
rasgos que habían sido

Al principio simplemente secundarios o accidentales ocupan ahora


una posición central al

Final, y viceversa.

En cierto sentido, un niño cuando juega es totalmente libre de


determinar sus propias

Acciones. Sin embargo, en otro sentido esta libertad no es más que


ilusoria, ya que sus

Acciones se hallan subordinadas al significado de las cosas, y el


pequeño se ve obligado a

Actuar en consecuencia.

Desde el punto de vista del desarrollo, el hecho de crear una situación


imaginaria

Puede considerarse como un medio de desarrollar el pensamiento


abstracto. El desarrollo

Correspondiente de las reglas conduce a acciones en cuya base la


división entre el trabajo

Y el juego resulta factible, una división con la que todo niño se


encuentra cuando accede a

La etapa escolar.

Tal como manifestó un investigador, para un niño de tres años el


juego es algo

Sumamente serio, tanto como lo es para el adolescente, aunque,


evidentemente, en un

Sentido muy distinto de la palabra. Para el pequeño, la seriedad en el


juego significa que

Juega sin separar la situación imaginaria de la real. En cambio, para el


niño en edad escolar

El juego se convierte en una forma de actividad mucho más limitada,


predominantemente de

Tipo atlético, que desempeña un papel específico en el desarrollo del


niño, pero que para el preescolar carece de significado. Para el
pequeño en edad escolar, el juego no desaparece,
Sino que se introduce en la actitud que el niño adopta frente a la
realidad. Tiene su propia

Continuidad interna en la instrucción escolar y en el trabajo (actividad


compulsiva basada en

Reglas). La esencia del juego es la nueva relación que se crea entre el


campo del significado

Y el campo visual; esto es, entre situaciones imaginarias, que sólo


existen en el pensamiento,

Y situaciones reales.

Superficialmente, el juego tiene poca semejanza con la forma


compleja y mediata de

Pensamiento y voluntad a la que nos remite. Tan sólo un análisis


interno y profundo permite

Determinar el curso de sus cambios y su papel en el desarrollo.

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