ENSAYO
TP 2
ETAPA 3
Modernidad con memoria: el velo de hormigón
Obra analizada:
Pabellón de exposiciones - Alvaro Siza - Portugal
DEL VALLE - H3
MARIANO MOYANO
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Indice
Pág. 2 - Introducción
Pág. 3 - Resumen
Pág. 4 - Ejes proyectuales
Pág. 5 - Ejes proyectuales
Pág. 6 - Arquitectura con Raíces
La Belleza de lo Tradicional en un Mundo Moderno
Pág. 7 - ¿Crisis de la modernidad?
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Introducción
Como nombramos en ensayos anteriores, la arquitectura moderna parece no solo tener que ver
con el despojo de símbolos, ornamentos y colores. La arquitectura moderna nos deja
referentes, y corrientes las cuales intentan dejar de lado la necesidad de satisfacer solamente a
la necesidad habitacional, sino también poder comunicarse con los demás y realizar buena
arquitectura.
Este repensar de la arquitectura que nos dieron los movimientos modernos nos llevó a una
tarea mucho más compleja, y comprometida con los demás actores involucrados en nuestra
vida personal: el proyectista dejó el control total de las riendas, para dejarse nutrir de las demás
ramas. Ahora el pensar de la arquitectura no se trata sólo de la tarea que realizamos como
proyectistas, sino se trata de abarcar otras áreas y tareas diferentes, en pos de poder
responder a problemáticas mucho más complejas.
Ya no se trata de arquitectos y ladrillos, sino arquitectos, matemáticos aplicando sus
conocimientos, y asistidos por nuevos usos o técnicas, incluso materiales, pudiendo desafiar
los límites arquitectónicos. Grandes luces, formas que parecen surrealistas, entre otros.
Desde este ejemplo que analizaré, podemos ubicar a nuestro referente como parte del
movimiento neo-vanguardista, pero como todo artista moderno, su obra también se encuentra
en constante crisis, y por ende, su obra se encuentra en constante mejora, y cambio.
Su carrera -y no es caso aparte la obra que analizaremos- se trata de formas puras,
minimalistas, materiales desnudos y estructuras que no parecen estar destinadas a mantenerse
en pie.
Representa una de las manifestaciones más emblemáticas de esta tensión creativa. Más que
una mera obra expositiva, el pabellón es una reinterpretación crítica de las premisas del
Movimiento Moderno a través del prisma de las neo-vanguardias arquitectónicas.
Todo esto no parece posible si no hubiésemos puesto en jaque la idea del modelo proyectual
como partido para empezar a pensar una obra. No parece incorrecta la forma de pensarlo, pero
nuevas eras necesitan de nuevas ideas, y estas nuevas ideas parecen estar siendo llevadas a
cabo por pensar la arquitectura no como un camino de un sólo sentido, no todo se trata de
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inicio, desarrollo y remate, sino de dibujar, repensar, poner nuevas variables en el tablero.
Podemos imaginarnos que la obra a llevar a cabo tiene que estar regida por una estrategia.
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Resumen
La arquitectura de Siza retoma principios modernos como la claridad formal y el uso estructural
visible, pero los adapta a su contexto geográfico y cultural, creando una obra que es tanto
universal como local.
También es importante el uso que le da a la luz natural en su obra, siendo un actor principal
para los resultados que busca obtener.
Esta obra se puede entender como una relectura crítica de la modernidad, es decir, no busca
romper con ella, sino cuestionar y humanizar, expandir los límites disciplinares, haciendo del
proyecto algo que vaya más allá de un edificio, sin perder de vista la implantación.
En lugar de imponer una estética internacionalista, Siza apuesta por un enfoque regionalista
crítico, integrando materiales y referencias locales con un lenguaje contemporáneo.
También incorpora los vacíos propios en el espacio construido. En otros tiempos, la teatralidad
se planteaba con las fachadas curvas, en estos tiempos, con elementos más sutiles, como ser
la hilada de mástiles pegados en la orilla del río, nos da la sensación de estar acercándonos a
una marina, o la sensación espacial propia de la sombra frente al calor agobiante del verano
portugués.
Se trata de un museo que podría ser tranquilamente recorrido, admirando sus espacios, su
contraste interior-exterior, con salas replicando el pórtico de grandes luces que nos recibe, los
paseos interiores, que nos llevan a jardines. Todo con una claridad impecable nos lleva a la
idea que podríamos admirar el edificio como la propia obra de arte, es decir, no necesitaría
tener obras expuestas.
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La calidez de la sombra
Alvaro Siza como arquitecto logra transmitir en sus obras respeto por la forma simple -aunque
no siempre- y todos los espacios proyectados se encuentran cargados de funcionalidad. Utiliza
la estructura como herramienta de diseño. En el ejemplo a analizar, el vacío central cubierto
por la gran losa curva de hormigón, asemejando un velo, nos da una idea de reparo, del
espacio fluido y libre, pero aquí se transforma: no es un gesto neutral, sino cargado de tensión
y simbolismo. También el gesto que genera con tal estrategia, nos da una visión del estudio que
se le da al armado de ese velo, para que pueda verificar las grandes luces y la tensión que
soporta la misma estructura. Su forma, su función, e incluso el estudio de factibilidad, su
posterior puesta en marcha son producto de una precisión técnica, sensibilidad arquitectónica
que hizo pensar a Siza hasta en el mínimo de los detalles. Busca crear coherencia entre
construcción, expresión y entorno. Se trató de poder analizar con rigor las necesidades que
necesitaba el sitio, y también los visitantes del mismo, como así también los pobladores, que
son en definitiva quienes van a visitar y transitar por su entorno día a día. Tener en claro la
estrategia proyectual que el sitio necesitaba.
La carga de todo este proceso, descubrimiento y verificación de posibles problemáticas habla
de todo el desarrollo, por encima de lo que la obra en sí nos trasmite, que posee dicho pabellón
de exposiciones. En definitiva, todo esto trata del conocimiento del arquitecto en sí, y como
puede llevar a cabo todo este conocimiento y aplicarlo en la obra. “El conocimiento de la
Arquitectura –o sea su estatuto epistemológico– debe asociarse al conocimiento
asociado a la actividad proyectual: … conocer lo real a través del dispositivo proyectual
como medio cognitivo”. En sí todo este proceso de crisis con el proyecto, ida y vuelta de
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ideas, logra afianzar la idea de partido con la que inicia cada proyecto, y va descartando o
tamizando ideas secundarias, que tal vez no eran rectoras para el mismo.
Este gesto es característico de las neovanguardias europeas de la segunda mitad del siglo
XX, que no buscaban repetir el dogma moderno, sino reinterpretarlo críticamente, humanizando
su lenguaje y reinsertando en contextos específicos. Siza, como parte de esta corriente, recoge
los ideales de la modernidad, pero los adapta a las condiciones locales, culturales y
emocionales del lugar.
Llenos y vacíos, de eso se trata dicho proyecto.
La resignificación estructural: enmarcar el paisaje
El elemento más icónico del pabellón —la cubierta suspendida que flota entre dos volúmenes—
puede leerse desde una lógica neovanguardista como un gesto conceptual, casi performativo.
Esta gran losa curva, que desafía la gravedad y genera un espacio vacío de enorme carga
simbólica, remite a prácticas minimalistas y conceptuales del arte y la arquitectura de los
años 60 y 70, donde el gesto se convierte en muchos ítems: pertenencia y sello único, un
marco para el río Tajo, y el acompañamiento de la costanera.
Utiliza una sucesión de mástiles donde comienza el río, enfatizando la continuidad de la obra,
dándole la sensación de tratarse de uno solo con el río, haciendo la idea que se trata de una
marina. Si nos posamos en una vista desde el río nos da una transmite transparencia, y la
elección de los colores (la piedra blanca) de los pabellones, en contraste con el vacío central,
da un control de la costanera completo.
Este espacio intermedio no está ni completamente dentro ni completamente fuera: es una zona
ambivalente, un umbral. En ello se refleja el pensamiento postmoderno y neovanguardista,
que problematiza las categorías absolutas (interior/exterior, forma/función, lleno/vacío) y
reivindica la experiencia fenomenológica del cuerpo en el espacio, y otro eje que siempre
abarcamos: la forma determinando la función.
Lo mismo sucede con las salas, contenidas dentro de estos espacios centrales.
Regionalismo crítico y neovanguardia
Kenneth Frampton, en su noción de regionalismo crítico, reconoce en Siza uno de sus
principales exponentes. Esta corriente —una rama neovanguardista— propone una
reconciliación entre las aspiraciones universales de la modernidad y las particularidades
culturales y geográficas. El Pabellón de Portugal encarna este enfoque: a pesar de su lenguaje
abstracto y moderno, el edificio está profundamente arraigado en el paisaje lisboeta, en su luz,
su materialidad y su relación con el río Tajo.
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Siza evita cualquier forma de historicismo decorativo (como algunos postmodernos), pero su
arquitectura está llena de memoria, de alusiones sutiles a la tradición portuguesa, al mismo
tiempo que proyecta una imagen sobria y atemporal. Esta dualidad lo conecta con las
neovanguardias que buscaron rescatar el valor simbólico y sensorial de la arquitectura, tal vez
lo lleva a cabo de una manera tan sutil, que solo ojos muy entrenados logran darse cuenta de
esto.
La modulación que plantea permite controlar los espacios de cada sala de tal manera que el
recorrido no sea monótono, o una carga, sino que parezca estar arraigado a una obra plástica,
con cierta elasticidad formal.
Hipótesis
La arquitectura moderna, aparte de despojarse de significancia -esto debido al cambio
constante de la sociedad actual- de la mayoría de sus elementos simbólicos, ornamentos e
intentando principalmente separar lo construido del lugar donde arraiga, intenta remitirnos con
gestos más sutiles. Gestos que nos intenten dar cierto sentido de pertenencia, y no ser un
museo que podría estar implantado en cualquier otro lado del planeta, que esté pensado para
la población local. Generar cierto sentido de pertenencia
Conclusiones
Las neovanguardias parecen estar un poco más comprometidas con el sentido de pertenencia
de las personas con sus construcciones, ya sean propias o del lugar que habitan. El
movimiento moderno nos dio despojo y un pensamiento parcial de todo lo que nos pertenece,
bajo esta premisa que la gente se encuentra en constante cambio, y por ende, no parece estar
apegada a simbolismos que arraiguen sentimientos.
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En cambio las neovanguardias siguieron re significando algunos conceptos, y siguiendo la idea
de interrelacionar, proveyeron herramientas para permitir a la población general gozar de una
pertenencia.
Todo esto, regido por una necesidad capitalista de maximizar, pero en los ejemplos que
analizamos nos damos cuenta que hay casos en los cuales podemos lograr un punto medio
entre lo que nos pide el mercado y lo que estamos dispuestos a entregar como una obra
arquitectónica.
Vimos obras pequeñas y de nuestro país, que logra, con el estudio de un material simple como
el ladrillo podemos dar como resultado una capilla que incluso sin tener una cruz, la proyecta
con el asoleamiento durante el día.
También nos topamos con un edificio antiguo y con faltantes, podemos darle identidad a la
comunidad y un lugar de reunión. No todo lo que está roto no sirve, y hay que derrumbarlo, sino
se le puede dar una nueva vida, y con esto favorecer a la comunidad, aparte de al capital.
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Página 5, libro roberto fernandez teoría e historia del proyecto arquitectonico urbano y moderno